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jueves, 25 de noviembre de 2021

HANNAH Y SUS HERMANAS (HANNAH AND HER SISTERS) DE WOODY ALLEN

 PROGRAMA 352 (19-11-2021)

 

SINOPSIS

 

Tres hermanas de caracteres muy diferentes, hijas de un matrimonio de actores, mantienen entre sí una estrecha relación. La mayor, Hannah, la que tiene un carácter más fuerte, está casada con un rico empresario y su vida parece equilibrada, perfecta. Actriz de éxito, esposa y madre ejemplar, se ha convertido en el centro de gravedad de toda la familia. Holly, la segunda, sensible e inestable, sueña con ser actriz. Lee, la pequeña, es una ex-alcohólica que vive en una buhardilla del Soho con un pintor minimalista mucho mayor que ella. Mucho menos afortunadas que Hannah, las hermanas suelen recurrir a ella cuando necesitan consejo o tienen problemas económicos. Pero esta situación comienza a tambalearse cuando Elliot, el marido de Hannah, se enamora de una de las hermanas de su mujer. (FILMAFFINITY)

 

EDITORIAL

 

Siempre estuvieron allí. Del otro lado del andén las cosas no se divisan de la misma manera. Todos se mueven con ojos ciegos, con pasos más apurados que los que sus propios pies caminan. Quizás hasta compartieron el mismo vagón pero apretados entre la muchedumbre, donde media cuadra parecen miles de kilómetros. Las miradas alguna vez se cruzaron sin mediar palabra. Siempre alguien iba y alguien venía. Esa vez no era la excepción. Un libro rodando por una escalera mecánica fue el punto de partida. Un gracias y una sonrisa completaron el cuadro. No hubo mucho más. Sólo fueron parte de sus pensamientos y de sus ganas de cruzarse nuevamente. Como si fuera un mal guión, eso no volvió a ocurrir durante meses. Hasta que un bar aparece en el horizonte. De repente, los dos extraños coinciden nuevamente pero nadie se anima a dar el primer paso. “Mirá si se va a acordar tantos meses después” se repiten para adentro al unísono. Y la cerveza, que solo te hace ir al baño, esta vez hace de nexo y se produce la misma sensación. Otra vez alguien que va y alguien que viene. Otra vez las miradas y en la sonrisa de aprobación darse cuenta de algo que solo ellos entendían. 



Una larga noche y un perfecto adiós. Y la promesa de volver a verse. Y un papel con un número y una dirección que se perdió entre el agua de la lluvia. Otra vez a recorrer la estación a cualquier horario. Otra vez la visita a ese bar de tanto en tanto hasta casi olvidar sus voces. Y el libro como amuleto. Ya no quedan historias por contar. Ya esa estación no se frecuenta y ese bar cerró después de tantas crisis. Es domingo y entre algún grito de gol que viene de algún departamento, la plaza de a poco se va llenando. Los chicos corretean entre hamacas y castillos de arena que depositan sus sueños. Un banco sirve de lugar ideal para el descanso hasta que una hoja cae a sus pies. La levanta y cuando lee el primer párrafo rejuvenece años. Levanta la mirada y encuentra la misma sonrisa y ese pelo con más canas que años. Esta vez el libro estaba en otras manos pero la suerte era la misma. Sólo hubo unas miradas, algunas palabras y unas muecas de un recuerdo inolvidable. Sus hijos volvieron a traerlos al presente. Y en esas miradas recordaron para siempre, que las relaciones son efímeras y que cada chance puede ser única...

 

Marcelo De Nicola.-

 

Canción elegida para la editorial

 


IMPRESIONES SOBRE HANNAH Y SUS HERMANAS

 


La existencia de un ser superior, de una entidad absoluta, superadora, una entidad innombrable cuya presencia no puede ser de otra forma más que desde la ausencia. La existencia de algo que nos excede, y lo nombro como “algo” y no “ser” porque eso sería reducirlo, darle entidad e interpretación. Esta existencia ha sido a lo largo de la historia una gran incógnita para el ser humano. Una X inabarcable para este animal que se narra y crea significaciones y conocimiento a través de un lenguaje, de una interconectividad de fonemas y palabras que se unen de manera arbitraria y derivan en un sonido tanto interno como externo para resultar en una marea eterna e inagotable de otras palabras. Ay! del primero de nosotros que habló y sometió con aquel ruido siniestro a toda la especie. Contener el caos de la incógnita es siempre tranquilizador y farmacológico. ¿Cómo hablar de aquello que nos excede? Respuesta: con palabras. O sea, tal como nos dijo Derrida alguna vez, nada existe fuera del texto. Lo imposible, aun en su condición inexpugnable, debe ser nombrado. Lo sometemos y ahí aparece la traición, la soberbia, el avasallamiento incontrolable del ser sobre el otro. 



Allí aparece la dominación de la palabra sobre aquello que nos supera para lograr esa simulación de comprensión y con esto claro, tranquilizarnos. La palabra para la gran incógnita histórica fue dios. Se buscó ordenar el caos entonces con más palabras. Se le dieron características, se lo personificó, se le dio descendencia, nombres y apareció también el juicio. Se satisfizó allí la imperiosa necesidad del humano de ser juzgado. Se construyó un paraíso y hasta un infierno a tal efecto. Todo nuestro accionar, todas nuestras decisiones a lo largo de toda nuestra vida serían juzgadas y sentenciadas. Claro que nunca se pudo demostrar la existencia real de tales construcciones perversas como tampoco la de su excelencia el señor juez, aquel espantapájaros mal diseñado que preside desde la ausencia más absoluta, la soledad más silenciosa, la decisión sobre nuestra estadía en tal o cual destino allí en el  otro plano. De todas maneras, sea cual sea la disposición para nuestro destino, la angustiosa idea de muerte, bajo estos conceptos torpemente expuestos, estaría resuelta. Uno muere, fue un canalla, nuestras llaves entonces dirán infierno. Tener fe y generar esta suerte de certeza, tranquiliza. Tener fe quita angustias porque da respuestas precisas a cuestiones fundamentales del ser, quitándole de esta manera a la existencia aquel sentimiento trágico del que tanto hablamos. 



Mickey, personificado por nuestro amigo Woody Allen, quería tener fe. Digámoslo pronto: Hannah y sus hermanas no se encuentra seguramente dentro de las mejores películas del director, por lo menos para este hombre lleno de angustias y de dudas que les habla. Es una película con el sello Allen, de eso no cabe ninguna duda. Estará allí su fotografía otoñal, sus personajes hastiados de sus propias neurosis, su histrionismo, claramente estará Nueva York y por sobre todo habrá algo allí sobre la esencia del ser humano. La estructura del relato estará armada a modo de novela en distintos capítulos nombrados y buscará la mayor parte del film la narración lineal. El guión parecerá mostrar ciertas inconexiones que se resolverán de manera inteligente con el devenir de la cinta. El conflicto no será dinámico y entrará en ciertas mesetas que estarán articuladas de tal manera que no atentaran contra la atención del espectador. Allen brillará tal como lo hace en la totalidad de sus films con su capacidad de construcción de diálogos. Allí sí habrá dinámica, naturalidad, inteligencia, cinismo y claro, humor. 



La película trabajará sobre el análisis de las relaciones humanas, particularmente las relaciones de parejas. Hablará sobre el amor, la culpa corrosiva que genera la monogamia y la familia como escenario contenedor de todo aquello. A esta altura de nuestra deconstrucción, en esta época de intensas conquistas, podemos aventurarnos a la siguiente declaración, digámoslo claro y de una vez: la verdadera perversión es la monogamia. Este film, aún sin encarar el tema a fondo, de alguna manera lo plantea. Mickey pensará que morirá pronto y buscará desesperado algo en que creer. Buscará en la fe cristiana un refugio aún él siendo judío de nacimiento. Pero nada de todo aquello podrá calmar su terror a la nada, al olvido, a la muerte. Desde este humilde espacio, quienes hacemos este programa, no tenemos la suerte de tener fe. Nos es difícil muchas veces creer en nosotros mismos, dense una idea entonces de lo imposible que nos resulta creer en una entidad absoluta y superadora planteada en los términos que explicamos más arriba. Tener fe seria toda una esperanza, lo sabemos. Preferimos aun así el otro camino, el difícil, el de las angustias y los vacíos existenciales. El del temor y el desamparo. El camino de las dudas, que después de todo, no es otro camino que el del conocimiento.      

 

Lucas Itze.-        

 

Canción post impresiones

 


UNIVERSO ALLEN

 


Nació en Nueva York el 1 de diciembre de 1935. Es, sin dudas, uno de los grandes directores de todos los tiempos. Sus inicios fueron en el stand up y luego como actor. Más adelante se convirtió en guionista y director. A continuación les dejamos su filmografía completa

 

What's Up, Tiger Lily? (1966)

Take the Money and Run (1969)

Bananas (1971)

Sueños de un seductor (1972)

Everything You Always Wanted to Know About Sex* (*But Were Afraid to Ask) (1972)

El dormilón (1973)

Love and Death (1975)

The Front (1976)

Annie Hall (1977)

Interiores (1978)

Manhattan (1979)

Stardust Memories (1980)

A Midsummer Night's Sex Comedy (1982)

Zelig (1983)

Broadway Danny Rose (1984)

The Purple Rose of Cairo (1985)

Hannah y sus hermanas (1986)

Días de radio (1987)

Septiembre (1987)

Otra mujer (1988)

Crimes and Misdemeanors (1989)

Historias de Nueva York (segmento: Edipo reprimido) (1989)

Alice (1990)

Shadows and Fog (1991)

Husbands and Wives (1992)

Misterioso asesinato en Manhattan (1993)

Bullets Over Broadway (1994)

Poderosa Afrodita (1995)

Everyone Says I Love You (1996)

Deconstructing Harry (1997)

Celebrity (1998)

Sweet and lowdown (1999)

Small Time Crooks (2000)

La maldición del escorpión de jade (2001)

Hollywood Ending (2002)

Anything Else (2003)

Melinda y Melinda (2004)

Match Point (2005)

Scoop (2006)

Cassandra's Dream (2007)

Vicky Cristina Barcelona (2008)

Whatever Works (2009)

Conocerás al hombre de tus sueños (2010)

Medianoche en París (2011)

To Rome with Love (2012)

Blue Jasmine (2013)

Fading Gigolo (2013)

Magic in the Moonlight (2014)

Irrational Man (2015)

Café Society (2016)

Crisis in Six Scenes (2016)

Wonder Wheel (2017)

A Rainy Day in New York (2019)

Rifkin's Festival (2020)

 

FICHA TÉCNICA

 

Título original: Hannah and Her Sisters

Año: 1986

Duración: 106 min.

País: Estados Unidos

Dirección: Woody Allen

Guion: Woody Allen

Música: Varios

Fotografía: Carlo Di Palma

Reparto: Woody Allen, Mia Farrow, Michael Caine, Barbara Hershey, Dianne Wiest, Max von Sydow, Carrie Fisher, Lloyd Nolan, Maureen O'Sullivan, Sam Waterston, Daniel Stern, Richard Jenkins, Soon-Yi Previn

 

PELÍCULA COMPLETA

miércoles, 13 de junio de 2018

SUEÑOS DE UN SEDUCTOR - PLAY IT AGAIN, SAM



EDITORIAL

Una risa se escucha en un pasillo. El silencio se estremece. La puerta se abre lentamente. Los ojos se posan en ella. Sus cachetes son como dos manzanas. En cada uno ellos se forman un pequeño hoyuelo que enamora hasta al más fuerte. Su sonrisa incompleta ante la mirada ajena derrocha simpatía. Un corazón empieza a latir como nunca antes lo hizo y quizás, como nunca más lo hará. El primer gran amor ha nacido. Vendrán juegos a escondidas y palabras nunca dichas. Años que pasan como si el calendario quisiera despegar todas sus hojas. Llega quizás el tiempo de ese adiós a la niñez en forma de viaje a algún sitio hasta entonces desconocido. Es el momento de actuar y sacar a luz cientos de emociones pero la cobardía muestra su ancho de espadas y el primer juego termina en derrota. Llega la despedida. Algunos harán su camino juntos y otros seguirán su ruta. Ella, desde su rebeldía innata, elegirá la tercera opción. El destierro hacia algún sitio lejano. Miles de veces los sueños vuelven a ese momento inolvidable donde no todo pasa. El lugar eterno en el que nos queremos quedar. En cada colectivo se buscará esa mirada. En cada nuevo sitio visitado se soñará con encontrar esa voz inolvidable. Los años pasan y empiezan las dudas. Pasan los amores y los desamores. Los encuentros fugaces y las citas misteriosas. Pasan miles de almas y cada noche la pregunta es la misma: ¿Y si la tuve enfrente y no la reconocí?


Hora pico. El subte avanza a paso de hombre como de costumbre. A lo lejos, una silueta perfectamente imperfecta se divisa entre la multitud. Los ojos se estremecen. El corazón vuelve a latir como hace más de quince años. El ruido y la gente no dejan movilizarse. El grito queda ahogado ante las voces que se quejan de vivir en el infierno. La silueta se escapa como un fantasma entre miles de cuerpos. El vagón se convierte en una prisión donde salir no es tan sencillo. Una vez afuera, las baldosas escupen la mugre de la ciudad sin el menor inconveniente. Los minutos pasan de golpe. Ya es tarde. La duda será eterna. Se repetirán horarios y se pondrá especial atención a esa estación. La silueta se irá deformando de a poco. El fantasma ha ganado la batalla…

Luces parpadean como un corazón a punto de apagarse. El humo lo envuelve todo. Miles de caderas se menean ante una música que taladra los oídos. Es el último trago. La hora de volver. Llega esa última recorrida para reunir a los sobrevivientes. De repente, el mundo deja de girar. Las luces se prenden y la música se silencia. Los cuerpos parecen en pausa. La mirada se clava en un vestido negro, pero lo que importa es el envase. Está ahí, a metros de cometer el crimen más feroz e inevitable. Como una presa a punto de ser acechada por el animal más salvaje. La cara se desordena al ver que hay una coincidencia pasajera entre la víctima y el victimario. La mente quiere avanzar pero el cuerpo retrocede. Un vaso rueda al piso y todo vuelve a la normalidad. El primer paso está dado. El acercamiento es inevitable. El efecto sorpresa de ella al escuchar nuevamente su nombre logra el efecto deseado. La víctima está a salvo. Se vendrá lo más complicado. Jugar las cartas que quedan en el mazo. Y despojarse de una vez por todas de los malditos estigmas y así dejar de lado al cobarde para amar.
                                                   
Marcelo De Nicola.-

Canción post editorial


Los Ramones también le cantaron al amor


IMPRESIONES SOBRE SUEÑOS DE UN SEDUCTOR


Fue nuestro gran amigo James Whistler quien alguna vez reflexionando sobre los procesos creativos dijo con compleja sencillez aquello de que el arte sucede (art happens). Tal como hemos charlado alguna vez en este mismo foro, aquel concepto notable, puede aplicarse también al amor. Mis queridos amigos, el amor, al igual que el arte, sucede. Desempeñaremos un rol decadente y por qué no triste en esa canallesca tentativa de doblegar voluntades, será violenta nuestra insistencia en aquel acto abrumador e invasivo de la conquista. Escribiremos mala poesía y nos volveremos miserables. Aun así, una voz nos susurrará al oído aquella verdad filosa como la mirada de una pantera, nos dirá para nuestro espanto: no insista, por favor no lo haga, el amor sucede. Será entonces cuando no suceda o deje de suceder, cuando para nosotros solo exista el rechazo y la nada sea la copa de la que bebamos, el momento más oportuno para correr. Correr para salvarnos de aquel tormento, correr dos veces más rápido que el dolor, para tal como señalaba Oscar Wilde, poder encontrar aquel amor perdido en otra mujer. 


Regresar, aunque vivamos en la convicción de que nadie regresa a ningún lado, a aquella que es ausencia, en otra mujer. Y no será otra cosa lo que haga Allan, aquel personaje encarnado por un gran amigo de esta casa, el señor Woody Allen, en el film Sueños de un Seductor. La película tendrá una estructura lineal la cual será brevemente afectada por distintos flashes oníricos que narraran las fantasías alucinatorias del protagonista. En ellas será el mismo Humphrey Bogart quien entrará y saldrá de escena para aconsejar a Allan sobre la seducción de mujeres. El film será dirigido correctamente por Herbert Ross, quien apostará a la solidez del guion elaborado por Allen y se limitará a poner la cámara a disposición del relato escrito. Algunas secuencias poseerán ciertas desprolijidades que serán salvadas sin mayores dificultades por la efectivadad de los Gags humorísticos sobre los que la mayoría del film descansa. Allen es Groucho Marx, es Chaplin y Buster Keaton, pero también es Bergman y Kurosawa, aunque en la juventud de este film aquella faceta no aparezca. La fotografía manejará una paleta de colores dentro de los marrones que luego será un clásico en casi toda la filmografía del guionista y director y mantendrá a través de la construcción en planos aquel espíritu teatral originario del relato. 


Se pondrá a la mujer en un lugar reprochable en el comienzo de la obra para finalmente revalorizarla y dejar en claro la visión crítica de la que el film se sirve para narrar. La película avanzará a través de la dosificación de un conflicto interno del personaje mucho más fuerte y rico que aquel otro externo que servirá de disparador al plantear la separación de la pareja. Notaremos los tres actos aristotélicos clásicos y el recorrido realizado por el protagonista a través de sus decisiones y puntos de giros llegando al final de la obra modificado y con un saber diferente. Allan, tomará coraje y la dejará ir a ella, y en ese ella estará tanto su ex mujer como aquel amorío fugaz con la mujer de su amigo. Estará allí, escondido en aquella actitud, la grandeza de esta película. Será allí, donde los que hoy ocupamos esta mesa, levantaremos nuestra copa y brindaremos con aquel tipo que en un solo gesto se ha convertido en un caballero. El amor, queridos amigos, es peligro y solo nos queda salir mejores de aquellas arenas para certificar su autenticidad, de lo contrario seguiremos viviendo la farsa efímera y vacía que jamás superara a la seguridad aparente del sueño.

Lucas Itze.-

Canción post impresiones


Seamos nosotros…


UNIVERSO ROSS


Nacido en Brooklyn, empezó como actor en la obra Macbeth haciendo de bruja. Luego empezó a actuar como actor en Broadway y más tarde como coreógrafo. En 1968, Ross trabajó junto a Barbra Streisand como coreógrafo y director de números musicales para el film Funny Girl. Al siguiente año, debutó como director con la versión musical del clásico Adiós, Mr. Chips, protagonizado por Peter O'Toole y Petula Clark. Luego siguieron Perdida en la ciudad (T.R. Baskin) (1971) y La gatita y el búho (The Owl and the Pussycat) (1970), hasta que en 1972 filmó Sueños de un seductor. 


El film de Sheila fue el siguiente y en 1975 dirige Funny Lady que obtiene varias nominaciones al Oscar. Sigue con films como La pareja chiflada, Elemental Dr. Freud, Paso decisivo, La chica del adiós, California Suite, Nizhinski, Dinero caído del cielo, Soy tu hija ¿Te acuerdas? y Hola Mr Dugan hasta lograr éxitos en los ochenta como Footloose, Dancers, El secreto de mi éxito y quizás su película más importante: Flores de acero, con un gran reparto femenino como Sally Field, Julia Roberts, Shirley Mac Layne y compañía. Luego realizó cuatro films más con Solo ellas, los chicos a un lado como el último en 1995. Falleció seis años después en Nueva York.

FICHA TÉCNICA

Título original: Play It Again, Sam
Año: 1972
Duración: 87 min.
País: Estados Unidos
Dirección: Herbert Ross
Guion: Woody Allen (Teatro: Woody Allen)
Música: Billy Goldenberg
Fotografía: Owen Roizman
Reparto: Woody Allen, Diane Keaton, Tony Roberts, Jerry Lacy, Susan Anspach, Jennifer Salt, Allelon Ruggiero, Joy Bang.

SINOPSIS

La película narra los frustrados intentos por encontrar pareja de un cinéfilo neurótico e inseguro -interpretado por el propio Woody Allen-, tras haberse divorciado recientemente. La vivaz imaginación del desdichado, de nombre Allan, le lleva a tener visiones de Humphrey Bogart, en las que éste le da consejos de cómo seducir a las mujeres. Una pareja de amigos, Dick y Linda, intentan ayudar a Allan presentándoles a chicas con las que podría congeniar, pero las citas no fructifican. La relación entre los tres se complica cuando Linda y Allan empiezan a sentir una atracción mutua.


viernes, 23 de junio de 2017

MATCH POINT


EDITORIAL

Hace algún tiempo, un amigo de esta casa, el filósofo Monteigne, señalaba que la persecución de la cosa, ya es la cosa. La vida es un gran suceso de esperas, de vísperas que nunca alcanzan lo que prometen, de dilaciones que culminan convirtiéndose en nuevas dilaciones. Consumiremos la mayor parte de nuestro ánimo en esperar, más que en disfrutar lo esperado.  Tendrá el café el sabor de tu boca si al beber el ultimo sorbo, mis labios se refugian entre los tuyos. La ternura y la belleza alumbraban este camino nueve meses antes de poder acariciar tu pequeñísima mano. La noche abrumará nuestros sentidos con la oscuridad de su manto cuando luego de la espera ya no haya nada y la ausencia astille toda esperanza.  Entonces allí, la persecución de la cosa ya no será la cosa, sino un padecimiento independiente. 


En este sentido, entonces, entenderemos que el resultado de la espera, aunque fugaz, aunque breve,  resignificará el tiempo esperado. Una muerte heroica, compensará de alguna manera la crueldad de una vida miserable. El deseo, será placer y una traición revelara al fin todo lo falso. Cabe destacar, entonces, mis queridos amigos, aquel fango del azar en donde confluyen todas nuestras esperas y de la que depende en consecuencia la resignificación de todo aquel tiempo dedicado a su sentencia. No será otra cosa más que la suerte la que ilumine u oscurezca cada uno de los pasos que demos sobre los grises baldosones de la vida. No habrá amuletos ni dioses capaces de doblegar la ferocidad de aquel dictamen. Estaremos solos, caminando bajo la pesada angustia de sabernos arrojados al sin sentido oscuro y perverso del universo. La jornada será difícil y los paraísos tal vez imposibles. Buena suerte es lo único que nos deseo.-

Lucas Itze.-

Canción elegida para editorial



IMPRESIONES PARA MATCH POINT


Ella sale con tiempo sabiendo que el tráfico puede ser una complicación inesperada. En lugar de viajar con su auto, prefiere pedir un taxi para quedarse tranquila y disfrutar del paisaje. Llegando al peaje empieza a encontrar la autopista un poco congestionada. El chofer empieza a darle charla para que el tiempo pase más rápido, aunque ella prefiere que su reloj se detenga. Una vez pasado el peaje, el caos. Los autos están apiñados y parecen no querer moverse. Avanzan a paso de hombre, como un soldado que camina sigiloso en tierras enemigas. El tiempo se acorta, huye despavorido. Después de minutos eternos de espera, parece que el camino vuelve a abrirse. Un pequeño accidente fue el culpable del atraso. El chofer acelera lo más que puede. Llegan a destino. Baja las valijas a la carrera y entra en quinta velocidad en busca de su terminal. La entrada para el vuelo está cerrada. Por más ruegos, el avión saldrá en horario, pero ella no estará en él. Una hora después, está haciendo tiempo para tomar el próximo, que para su tranquilidad, saldrá en tres horas y cuenta con lugares. De repente, empieza a notar que la gente del aeropuerto empieza a caminar más rápidamente. Las caras de angustia se van transformando. Los gritos y llantos se escuchan a metros de distancia. El celular suena, es un mensaje de texto que escupe una frase que duele: decime que no te subiste al avión. Ella estalla en un llanto eterno...


Él está en una oficina que no es la suya, día de reuniones, bastante caótico para un viernes, y encima lejos de casa. De repente, el celular suena. Llega la noticia que esperaba hace nueve meses. Se disculpa, y aunque las caras de sus colegas eran de pocos amigos, sale a paso raudo en busca del primer taxi que encuentre. Sube. En el camino, no podrá evitar la emoción de contarle al taxista la buena nueva, quien le responde que a partir de ahora, no va a poder dormir más. No importa, en este momento, sueños son los que sobran. Baja del auto como un rayo. Se acerca a una ventanilla y pide un boleto para el primer vuelo que salga. La chica le guiña el ojo, y le confiesa que en el próximo avión a despegar, queda justo un asiento, parece que los planetas se alinean. Luego de hacer los trámites correspondientes, sube al avión y ve la primera foto, es igual a ella. Se sienta y se duerme, del stress que lo acorrala. De repente, un ruido, seguido de un movimiento brusco. Se escuchan gritos por todos lados, mientras el agarra el celular con fuerzas. El golpe es devastador. El sueño será eterno.


Dos historias, distintos finales. ¿Cuestiones de azar o el maldito llamado destino? ¿En qué basamos la suerte? A veces, un simple segundo puede cambiar toda una historia, en cualquier ámbito, y cuando sucede, le echamos la culpa a la suerte, como suele suceder en el deporte. Si la pelota da en un palo y sale para afuera, o si camina por la cornisa de la red y tenemos que esperar de qué lado cae. Y así nos abre el telón Woody Allen. El genio neoyorkino, nos deja esa picante frase inicial: "Aquél que dijo "más vale tener suerte que talento", conocía la esencia de la vida. La gente tiene miedo a reconocer que gran parte de la vida depende de la suerte, asusta pensar cuántas cosas escapan a nuestro control... Y así, nos deja pensando, tanto que tenemos que retomar el film, mientras una pelota de tenis se tambalea en la red, pero cae del lado perdedor. La acción transcurre en Londres, y por primera vez el director escapa de su Nueva York amada para un recorrido por las grandes ciudades europeas que luego continuará en Barcelona, Roma y París. De a poco, nos presenta los personajes, a Chris Wilton, un joven ex tenista irlandés que dejó ese mundo y ahora se gana la vida como profesor de tenis y a Tom, un joven de buena posición económica que será su alumno. De entrada ambos se llevarán tan bien, que hasta le presentarán a Chloe, la hermana de Tom, con quien quieren unirlo. 


El protagonista empieza a encontrar en ellos lo que siempre quiso: poder, dinero y ambición. Hasta que aparece ella, Nola Rice, en una presentación deslumbrante que enamora a cualquiera, en el papel de la nueva musa de Allen, la bella Scarlett Johansson. Como era de esperar, y acá el maestro no utilizó ningún truco, entre ellos nace un furtivo romance con un pequeño detalle, ella es la novia de su amigo, y el ya sale con la hermana... Allen nos irá llevando de a poco por la curva dramática del personaje. Durante el metraje, nos dará algunos indicios de ciertas secuencias que vendrán a continuación. Uno de los más notorios es cuando vemos a Chris leyendo Crimen y Castigo de Fiodor Dostoievski, donde el autor se termina tuteando con el escritor ruso, ya que los genios hablan el mismo idioma. El guión es la piedra basal, con diálogos en los que no hace falta ni agregar una coma. La fotografía rebosa de colores claros y fuertes, pese a ese gris con el que se lo conoce a Londres, en gran parte, para resaltar la belleza de Nola. El montaje y los encuadres rozan la perfección, mientras que la música forma una parte fundamental del film. Allen, jazzero empedernido, deja este género que utiliza en la mayoría de su filmografía para adentrarse en una ópera hitchcockiana en la escena clave de la película. Mientras Chris está planeando el asesinato de Nola, ya embarazada, la música irá in crescendo, dándonos a entender que algo va a suceder. 


Con el hecho consumado, quedará la investigación policial, donde no faltará el humor negro propio del director, pero sobre todo, quedarán preguntas, en nuestra cabeza y también en la del protagonista. Este empezará a sentir culpa por el crimen, se despertará en el medio de la noche y verá a los fantasmas que lo acosarán, aunque todo quedará en la conciencia de él, y en la moral de los que vimos el film. El azar vuelve a aparecer en ese final, donde uno de los anillos que el protagonista arroja, no cae al río. Otra vez Allen se burla de nosotros, dando un giro justo, culpando a un narcotraficante muerto que justo tenía el anillo para darle una vida más a Chris. Por lo tanto, el director vuelve a jugar con la suerte, y al igual que el protagonista, nos pregunta para que sirven la honradez, la humildad, o las buenas acciones, si todo está definido, en gran medida, por el azar. Incluso va más allá en esa dura frase del sueño, donde cita a Sófocles diciendo “no haber nacido es el mejor premio”, en un lindo cachetazo para esa aristocracia que cree que sólo los que tienen dinero pueden traer hijos al mundo, quizás, razón por la cual se obvia el embarazo luego de la muerte de ella… Así Chris empieza a encajar perfecto en ese universo, de ética comprada y moral de plástico, donde ni siquiera la llegada de un hijo lo llena de absoluta felicidad, para que toda la vida se transforme en una ruleta de un falso genio amor.

Marcelo De Nicola.-

Canción post impresiones


La suerte del irlandés, ya lo dijo el amigo Lennon 


Un crímen perfecto 


Nos despedimos así


FICHA TÉCNICA

Título original: Match Point
Año: 2005
Duración: 120 min.
País: Reino Unido
Director: Woody Allen
Guion: Woody Allen
Música: Varios
Fotografía: Remi Adefarasin
Reparto: Jonathan Rhys Meyers, Scarlett Johansson, Emily Mortimer, Matthew Goode, Brian Cox,  Penelope Wilton, Alexander Armstrong,  Ewen Bremner, James Nesbitt, John Fortune, Rupert Penry-Jones

SINOPSIS


Chris Wilton (Jonathan Rhys Meyers) es un ambicioso y joven profesor de tenis con escasos recursos económicos. Gracias a su amistad con Tom Hewett (Mattew Goode), consigue entrar en la alta sociedad londinense y enamorar a su hermana Chloe (Emily Mortimer). Tom, por su parte, sale con Nola Rice (Johansson), una atractiva americana, de la que Chris se encapricha nada más verla. El azar, la pasión y, sobre todo, la ambición llevarán a Chris a cometer acciones que determinarán su vida y la de los demás para siempre.

lunes, 8 de agosto de 2016

ZELIG


EDITORIAL

Camino por las veredas destruidas por el paso de los años, cruzo la calle adoquinada mientras el reflejo de la luz de un colectivo me apunta directo a la nuca, no paro, no miro para atrás, sigo adelante esquivando miradas. Veo un patrullero con la sirena prendida en la puerta de una pizzería, me río para dentro pero me siento en la misma situación que el auto, abandonado a su andar, esperando alguien que lo manipule. La lluvia no tarda en llegar, busco guarida bajo un frondoso árbol que pierde hojas por la ventisca, mientras me pregunto quién soy, de donde vengo, como llegué hasta acá. Arranco de nuevo en dirección hacia el río y escucho bocinas y bombos, gente que protesta, recuerdo ciertas caras en carteles haciendo promesas imposibles y la sangre hierve al compás de los tambores. Me camuflo en una peatonal entre trajes de etiqueta, portafolios y carros de basura que buscan reciclar su futuro a cambio de unas monedas. Anochece y en la plaza se escuchan los primeros ruidos de bolsas que se contraen mientras cuerpos cadavéricos vagan con la mirada perdida. Por momentos soy ellos, pero me pregunto si ellos alguna vez podrán ser yo... Los olores me siguen los pasos y se impregnan en mi ropa mientras un taxi acude a mi rescate. Una vez adentro escucho sermones mientras paseo por la ciudad a cambio de varias opiniones y demasiados billetes. Siento que ya estuve en ese auto pero en la parte de adelante y decido bajarme sin más dialogo que un gracias y hasta luego. La luz del auto desaparece raudamente entre la cortina de agua. 


Encuentro un edificio en ruinas al lado de uno lujoso, como si fueran el ying y el yang arquitectónico. Siento que pasé la vida en ambas edificaciones, observando las hermosas luces y espejos gigantes en uno y soportando el frío del invierno en el otro. De repente la veo a ella y trato de seguirla pero su sombra desaparece en la mía... quizás ella soy yo, quizás nos encontramos en un mismo cuerpo, mientras las nubes revolotean alrededor de la luna, que me hace entender que ya no está llorando el cielo. Sin darme cuenta, camino entre las bóvedas del cementerio, contemplo el silencio como el más ruin de los cobardes, mirando la nada. Me niego a creer que estoy aquí buscando la salvación eterna, el perdón de las almas olvidadas. ¿Estoy vivo o soy un muerto que deambula por la ciudad en busca de alguna fórmula mágica perdida? Miles de rostros empiezan a desfigurarme la cara mientras mi cabeza entra en un huracán de apariciones entre gritos y llantos. Siento que fui todas esas personas pero a la vez no los reconozco. Nuevamente una sirena me devuelve a la realidad. Esta vez es mucho más aguda y cercana. De repente unas puertas se abren y un fondo de paredes blancas invade mi mente. Un pasillo largo con camillas completa el decorado mientras mis pies se piden permiso mutuamente para moverse. Bajo al parque mientras empiezo a caminar en círculos por horas sin entrar en comunicación con nadie. Encuentro en esas vueltas eternas la forma para escapar de la locura de la sociedad, de las mentiras y de la furia que nos tienen atados a una silla sin respaldo. Quizás esta sea la forma para entender quién soy, sabiendo que la mejor manera de engañar al mundo, es entrando en trance...

Marcelo De Nicola.-

Canción elegida para la editorial



IMPRESIONES SOBRE ZELIG


Así como hace varios años un filósofo ítalo argentino, intentando desenmarañar el concepto del alma humana, intentando alcanzar lo más profundo de ella, preguntó insistentemente ante una audiencia estupefacta (que según la crónica narra jamás comprendió aquella interpelación) “come se fa el vino?”, hoy, desde la humildad de esta mesa y de los amigos que la integran, me interesa preguntar, retomando tal vez la energía de aquel que indagaba, aquella pasión por interponer la duda a lo evidente: ¿Qué es una imagen? Una imagen, intentará responder rápidamente alguien del público, es un reflejo. Sera aquí, entonces, donde la respuesta a nuestra pregunta empiece a alejarse. El 5 de diciembre del 1829, Joseph Niepce, luego de varios ensayos, inventa lo que se llamó “la cámara oscura” con la cual logra captar sobre una placa aquello que su objetivo reflejaba. Luego de su muerte, aquel invento sería usurpado y comercializado por Louis Daguerre con el nombre de “Daguerrotipo” quien lograría fijar de manera permanente, aquello entregado por la cámara. Con el advenimiento de este nuevo medio de expresión, algunas personas repararon asombrados en la capacidad para registrar y a la vez revelar la realidad física visible, o potencialmente visible. Hubo acuerdo general en que la fotografía reproduce la naturaleza con una fidelidad “equiparable a la naturaleza misma”. El mismo Darwin declararía en aquella época que a él le interesaba la verdad y no la belleza y que no había dudas de que las instantáneas transmitían las expresiones faciales más evanescentes y fugaces. 


Aquel “espejo con memoria” traería consigo entonces, una gran y eterna discusión entre los artistas y los realistas en donde estos últimos argumentarían que el fotógrafo debía invariablemente reproducir, de algún modo, los objetos que se encuentran ante su lente; que carecen, decididamente, de la libertad del artista para disponer las formas e interrelaciones espaciales al servicio de su visión interior. Sería por aquella mitad del siglo XIX que el positivismo se expandiría por toda Europa dando los argumentos a los realistas para desangelar miserablemente a los amigos de esta casa, los muchachos del movimiento romántico. La mentalidad positivista vendría a festejar una representación fiel de la realidad, completamente impersonal. Sera también a raíz del surgimiento de este movimiento que se organicen las herramientas para legitimar el estudio naturalista del ser humano, tanto individual como colectivamente volviéndolos objetos de estudio. ¿Cuál será entonces aquella realidad objetiva que le quita el sueño a esos canallescos refutadores de leyendas? ¿Cómo será aquel reflejo / objeto tan despojado del “yo” que observa? Recordemos en este punto que un plano es ideología no por lo que muestra, sino también por lo que decide no mostrar. ¿Cómo despojar del yo a aquella “realidad” (y aclaro realidad entre comillas) que queda fuera de campo? La fotografía convierte al sujeto en objeto, es la captura de aquel sutil instante donde el representado no es ni sujeto ni objeto, sino un sujeto que se ve devenir en objeto, dirá Barthes una “mircroexperiencia de la muerte”. 


Miguel de Unamuno, a esta altura ya un amigo más de la casa, nos dijo hace algún tiempo que el ser es una unidad. Que el ser otro, en este caso el convertirse en objeto, era destruir esa unidad y por lo tanto era la nada y que la nada, no era otra cosa más que la muerte misma. Continuará entonces Roland Barthes en su libro “La cámara Lucida” diciendo que una foto – retrato es una empalizada de fuerzas. Dirá que son cuatro los imaginarios que se cruzan, se afrontan, se deforman. Ante el objetivo, soy a la vez: aquel que creo ser, aquel que quisiera que crean, aquel que el fotógrafo cree que soy y aquel de quien se sirve para exhibir su arte. Al posar, entonces, uno fabrica instantáneamente otro cuerpo, uno se transforma, anticipadamente, en imagen. ¿Será entonces la imagen un cúmulo de intenciones tal vez tallados por la época, tal vez dictados por la cultura, aquella cultura que es la memoria del pasado de los pueblos? Zelig, aquel experimento en la filmografía de Woody Allen, tal vez venga a aportar a este caos de ideas algunas preguntas. El film profundizará sobre el peso de la mirada del Otro y la sobrevaloración de aquellos reflejos. Trabajará la idea de que la imagen es la que es pesada, inmóvil, obstinada y es por eso que las sociedades se apoyan en ella. El yo, sin embargo, es ligero, dividido y disperso y jamás puede estar quieto, tal vez por eso es incapturable. Seguiremos caminando por las tinieblas, buscando desesperados el reflejo del otro para reafirmar así absurdamente nuestro yo. Mientras tanto, entre las vicisitudes del recorrido de este laberinto, sigo preguntándome: ma come se fa el vino?!

Lucas Itze.-

Canción post impresiones


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FICHA TÉCNICA

Título original: Zelig
Año: 1983
Duración: 76 min.
País: Estados Unidos
Director: Woody Allen
Guión: Woody Allen
Música: Dick Hyman
Fotografía: Gordon Willis (B&W)
Reparto: Woody Allen, Mia Farrow, Gale Hansen, Stephanie Farrow, Garrett Brown, Mary Louise Wilson, Sol Lomita, John Rothman, Susan Sontag

SINOPSIS


Falso documental sobre Leonard Zelig, el hombre camaleón que asombró a la sociedad norteamericana de la 'era del jazz'. Su historia arranca el día que miente al afirmar que ha leído Moby Dick, sólo para no sentirse excluido. Desde entonces, su necesidad de ser aceptado lo lleva a transformarse físicamente en las personas que lo rodean, convirtiéndose así en un fenómeno mediático, en una celebridad sin esencia. Testigo de algunos de los acontecimientos más importantes de los años treinta, encaja a la perfección en todas partes porque asume las características tanto físicas como psíquicas de las personas con quien está para caerles bien.