Todos los jueves de 21 a 22 hs.

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viernes, 24 de noviembre de 2017

LA TORTUGA ROJA - LA TORTUE ROUGE


EDITORIAL

Se puso de pie trabajosamente, y en silencio se acercó a ella. Intentó buscar su mirada, pero su vista, que ocultaba vaya uno a saber qué rencores, permanecía distante en el horizonte más lejano, perdida en aquel ensueño que él ya le conocía. Decidió no discutir, no esa noche que el frio helaba más profundo que el olvido. Él sabía con certeza que la primavera se escondía celosa en aquellos labios, que un universo inconmensurable de colores despertaba cada mañana detrás de aquellos ojos que lo ignoraban, que su sola presencia lo invitaba a mejorar, a no querer jamás bajar los brazos, a querer trascender… si, aquella fantasía vagaba últimamente corroyendo cada arista dura que con instintivo esfuerzo su mente había creado para mantenerlo a salvo… a él que no era nada ni nadie, que solo era un hombre entre todos los hombres, un numero tal vez en la triste lista interminable de todos los números. Cerró entonces sus ojos embriagado en aquel juego de las distancias, los cerró con alguna intención lejana de recordar aun lo que justamente era un juego, evocando aquel dulzor con el que aquella pócima abría todas las puertas y ventanas, olvidando por un instante a aquel hombre cuerdo que siempre habita entre los locos. 


Cerró los ojos y la besó, y al hacerlo, su mano acarició aquel rostro que insistía en la crueldad de la indiferencia. La beso ofreciendo toda la ternura que un hombre como él podía entregar. La acarició con un grito desesperado que suplicaba en su lento recorrido tal vez cobijo, tal vez cariño. Entonces, el cartel con el rostro de aquella dama se apagó. El hombre tardó unos instantes en alejarse, refugiado quizás en la tibieza de los tubos que ya lo abandonaba como un beso fugitivo. Finalmente, aquel hombre de edad incierta, tomó su roída manta e improvisó una cama a los pies de la oscura publicidad. Se recostó y clavo su mirada en el horizonte más lejano, allí lejos de toda la miseria que lo rodeaba, en aquel infinito silencioso y distante, con el único deseo de encontrarla.-       

Lucas Itze.-

Canción elegida para la editorial


La fantasía de Charly


 IMPRESIONES PARA LA TORTUGA ROJA


Caminamos por la salvaje cornisa de la vida intentando destruir la tiranía de los miedos. Buceamos sin sentido, descubriendo sigilosas mentiras que nos contaron desde nuestros comienzos. Soportamos la presión de vivir bajo algunos conceptos ridículamente confirmados. No nos queda otra, entonces, que lanzarnos al mar de las vacilaciones buscando escapar de nuestras propias mentiras. De sumergirnos entre los temores más infames de nuestra existencia. De lanzarnos al mundo desnudo, en busca de un renacer. De naufragar hasta esa lejana isla donde encontrar la libertad. De elegir quedarse ahí para siempre, o volver al mundo que nos rodea. Con un naufragio, justamente, arranca la ópera prima animada del holandés Michael Dudok de Wit, titulada La Tortuga Roja. Autor de uno de los cortos más premiados de los últimos años, Father and Daughter, nada menos que el estudio Ghibli, con Hayao Miyazaki a la cabeza, puso los ojos en el director para su primera Coproducción Internacional. En el film, confluirán dos importantes corrientes animadas. 


Por un lado, estará claramente marcada la relación del ser humano con la naturaleza, como en la mayoría de las películas del famoso Estudio, recordando a films como La princesa Mononoke o Ponyo en el acantilado, pero por el otro, estará muy patente el trazo fino (llamado Ligne claire) de su admirado Hergé, creador de Tin Tin, sobre todo en los rasgos occidentales de los personajes, y también, todo lo relacionado con los dibujos franco-belgas que el director mamó desde pequeño. De hecho, el mismo dice que los ojos, como simples puntos negros, son su mejor homenaje. El guion, firmado en dupla con la francesa Pascale Ferran no nos dará datos de tiempo y lugar, como tampoco habrá palabras para entender lo que pasa, haciendo que la falta de diálogos, haga centrarnos completamente en la trama. Las imágenes serán grandilocuentes. Los colores vivos, mostrarán el poder de la naturaleza, y los planos generales, demostrarán lo pequeño que es el hombre frente a todo lo que lo rodea. La música creada por Laurent Perez del Mar, al no haber diálogos, será la pieza fundamental del film, así como la banda sonora de la película, con esos ruidos de olas desgarradoras, o pasos de pequeños cangrejos que conviven en la isla. El guion establecerá los tres actos aristotélicos que venimos nombrando desde el comienzo de nuestros tiempos. Habrá una presentación, donde el solitario protagonista, esa especie de Robinson Crusoe, intentará por cualquier medio irse de la isla, ese será su conflicto, aspirar volver a su vida habitual. Su lucha será ante la feroz naturaleza, un nuevo mundo salvaje que desconoce. 


Intentará por medio de balsas hechas por el, cruzar el océano, esa especie de pared acuática que lo retiene. Al no poder escapar de la isla, desatará toda su furia en esa figura extraña que impide su objetivo: la tortuga roja que da nombre al film. Esta se transformará en una hermosa mujer, y será ese el momento donde el entenderá que su mundo quizás ya no está allá, sino acá, siendo este el giro que iniciará la curva dramática del personaje y dando pie al segundo acto, donde veremos el desarrollo de la historia. Creemos que la tortuga será la unión entre el ser humano y la naturaleza. De ahí, nacerá ese hijo como fruto de esa redención del hombre con ese ecosistema que lo retiene. Aprenderá a convivir en la isla y será el pequeño, quien dará sus primeros pasos y no necesitará de sus padres para echarse al agua y nadar. Allí, como si fuera su pequeño mundo, encontrará una botella llegada desde el mar, y buscará también su libertad, a través de ese pequeño objeto llegado desde la civilización. Su partida será justamente el desenlace, marcando el principio del fin también para su padre. Esa botella, donde mirará el horizonte, significará su encierro, su propia pecera. Salir de ahí, experimentar el ciclo de vida por su cuenta, será el punto de partida para poder enfrentarse a sus preguntas para así cruzar ese océano anárquico que lo detiene y del que su padre nunca pudo salir…

Marcelo De Nicola.-

Canción post impresiones


La poesía de Luis Alberto


UNIVERSO DUDOK DE WIT


Michaël Dudok de Wit nació en Abcoude en el Países Bajos. Después de su educación secundaria en los Países Bajos, asistió a la Escuela de Bellas Artes de Ginebra. En 1978, se graduó de la Escuela de Arte y Diseño de West Surrey (ahora la Universidad para las Artes Creativas) con su primera película, The Interview.
Después de trabajar durante un año en Barcelona, se instaló en Londres, donde dirige y anima comerciales galardonados para televisión y cine. En 1992, creó el cortometraje Tom Sweep, seguido de El monje y el pez (1994), que se realizó en Francia con el estudio Folimage. Este corto, de seis minutos, fue nominado a un Oscar y ha ganado numerosos premios, incluyendo un premio César por Mejor Cortometraje y el Cartoon d'Or. Michael también escribe e ilustra libros ilustrados para niños y enseña animación en universidades de arte en Inglaterra y el extranjero.


Su película Padre e hija (2000) ganó un Premio de la Academia, un Premio BAFTA, el Gran Premio en Annecy , el Gran Premio en Animafest Zagreb y docenas de otros premios importantes. En 2006, hizo el cortometraje El aroma del té, que fue dibujado completamente con granos de té. Sus películas The Monk and the Fish y Father and Daughter se incluyeron en el programa de animación de espectáculos. En 2016, lanzó su primer largometraje: The Red Turtle. Su estilo, Desde Tom Sweep , todas las películas de Dudok de Wit tienen su característico dibujo de trazo de pincel y su uso de tinta y acuarela.

Nos despedimos con algo de Skay


FICHA TECNICA

Título original: La tortue rouge
Año: 2016
Duración: 80 min.
País: Francia
Dirección: Michael Dudok de Wit
Guion: Michael Dudok de Wit, Pascale Ferran
Música: Laurent Perez del Mar

SINOPSIS


Un náufrago vive en una isla tropical poblada por tortugas, cangrejos y aves. En completa soledad, el protagonista pronto conocerá los contornos de esa isla, y sacará todas las fuerzas necesarias para aprender a construir una balsa y así poder huir. Pero todos sus intentos de huída se verán frustrados por la misteriosa intervención de una gigantesca tortuga que destruye sus embarcaciones.

jueves, 16 de noviembre de 2017

VERGÜENZA - SKAMMEN


EDITORIAL

Bravas llamas arderán por el odio. El olor a piel quemada, inundará nuestro olfato que buscará ser testigo de la crueldad. Los silencios serán cada vez más cortos, mientras la muerte acecha. Muchos ni siquiera entienden para qué bando juegan. Solo siguen órdenes y disparan peleando por su vida. Son esos momentos donde veremos lo peor del ser humano, ese que está solo para destruir y olvidará las bondades de las palabras. Nunca estuvimos en una guerra y ojalá, nunca lo estemos. Dicen que una vez allí no existe otra cosa que tu propia vida. Que seguirás tu camino, mientras quien ayer compartía tus sueños, agoniza tristemente, viéndote escapar como un cobarde. Serán esas las voces que aparecerán cada noche hasta que te acostumbres a dormir con ellas. 


¿A dónde irán a parar nuestros rezos, si enfrente piden lo mismo? ¿Será ese mismo Dios, quien juega a los dados con nuestras vidas, como si fuera una apocalíptica telenovela? ¿Dónde tendrán que llorarnos si quizás nuestros cuerpos estallan en mil pedazos? Esas serían algunas típicas preguntas, pero no tendremos respuesta. Solo ellos, los que pasaron por esa locura, que acabó con su vida tal y como era, podrán esbozar algún tipo de réplica. Y allá, lejos del ruido de los aviones, del olor a napalm, y de las balas que juegan miserablemente con esas vidas, están las marionetas que manejan todo. Esos que no se van a manchar de sangre, y solo dedicarán alguna que otra palabra vacía esperando recibir un abrazo cómplice. Esos que acrecientan sus bolsillos, porque las guerras, generan pérdidas, pero también dinero. Esos que evitarán mandar a sus hijos al infierno, mientras sus vecinos, luchan sin armas. Esos, que esperamos que alguna vez, se les caiga la cara de vergüenza.

Canción elegida para la editorial}




Ruido – Pequeña Orquesta Reincidentes




IMPRESIONES SOBRE VERGÜENZA


¿De quiénes son aquellas manos que golpean? Son manos jóvenes que tiemblan tanto como las nuestras. Tiemblan por el frio, el hambre, la soledad. Tiemblan por la muerte y por la lejanía, aunque tal vez no sean más que la misma cosa. Son manos sucias, cansadas, pero aun jóvenes. Manos de músicos, manos de obreros, de maestros, manos sin oficio aun. Golpean. Golpean. Golpean. ¿Sobre qué maderas descargan su ira… sobre que maderas si el bosque aúlla malherido con aquel silbido oscuro de humo y cenizas? La tierra murmura ya su muerte, y también la nuestra. ¿Y aquel ruido, que es aquel ruido tan perturbador, que significará aquel balbuceo inconcebible que ya no calla? Hablan, o al menos eso es lo que parece, pero aquel sonido que sale de sus bocas ya no dice nada, o dice muy poco, porque tal vez ya no halla mucho que decir. Pero ellos aún están allí, intentando explicarlo todo… argumentando las manos, dándole un significado al sonido, ocultando siempre el bosque. Vergüenza. Vergüenza es el grito que nace de mis entrañas. Y será también “La Vergüenza” el nombre del Film de Ingmar Bergman realizado por el director sueco en el año 1968. Bergman se encargara, una vez más, de realizar un análisis despierto e inteligente sobre la condición humana. 


Optará para la narración de su relato una estructura lineal y captaremos en su devenir, la sutiliza en la selección de cada elemento que aportará a la construcción de las funciones tanto denotativa como connotativa de la mencionada estructura. Cada plano, cada encuadre, cada línea de dialogo estará allí, como una sentencia maldita, para gritarnos a la cara que la guerra es hambre, es soledad, es la ausencia absoluta de colores, es la peor creación de ser humano. El film contará con caracterizaciones e interpretaciones notables que narraran extraordinariamente la degradación propia de la guerra. Nos costará tal vez organizar el relato según los tres actos aristotélicos clásicos, en donde, como ya hemos explicado más de una vez en este mismo foro,  en el primero de ellos se presentará a los personajes y al conflicto, en el segundo y el más largo de los tres se desarrollara el conflicto motor de la obra y en el tercero se concluirá tras una resolución. El director y guionista del relato decidirá, por el contrario, armar una estructura dividida en dos partes bien claras y densas en cuanto al peso emocional se refiere. En la primera de sus partes, si bien se presentará a los personajes, Bergman se abocará a la narración de la situación previa a la guerra. 


Los veremos a ellos sumergidos en aquel mundo celosamente impenetrable creado para salvaguardarse de aquel exterior que se derrumba. Serán, tal como dice Pirandello, como una isla incomunicada. Al entender su mundo de esta manera, revalorizaremos como metáfora aquella decisión artística de que el escenario para el desarrollo de la historia no sea otro que una isla sin ninguna referencia geográfica. Esta alegoría se volverá más fuerte en la segunda de las partes del film, en donde la isla, al igual que ellos mismos, será invadida y devastada por las horrorosas consecuencias que ha dejado la crueldad de la guerra. Sentiremos vergüenza por las miserias humanas, por entender a ese macabro enfrentamiento que la  guerra propone como una absurda bestia creada por el hombre para someter al mismo hombre. Sentiremos vergüenza por la banalización de la vida y a su vez también, por la naturalización de la muerte. Todo se convertirá en una cruel pesadilla sin sentido, y como en toda pesadilla, no habrá ni buenos ni malos. Solo habrá sufrimiento.-           

Lucas Itze.-

Canción post impresiones




Un gran tema de Pink Floyd




UNIVERSO BERGMAN


Hijo de un pastor luterano y de una dominante madre de origen valón, Ingmar Bergman nació en el seno de una familia muy estricta, en la que la buena conducta y la represión de los instintos se consideraban virtudes. No resulta pues extraño que, tanto él como su hermana Margareta, se refuguaran en un universo imaginario: juntos compraban trozos de película para el proyector familiar y construyeron también un teatro de marionetas. Bergman no contaba aún veinte años cuando dejó a sus padres para instalarse en Estocolmo. Desde entonces, se dedicó al teatro universitario y fue en esta época, entre finales de los 30 y comienzos de los 40, cuando entabló amistad con Erland Josephson y Vilgot Sjöman. En 1942, tras el estreno de una de sus obras, La muerte de Punch, Bergman fue invitado a formar parte del equipo de guionistas de la Svensk Filmindustri, donde pasó dos años revisando guiones, mientras seguía escribiendo obras favorablemente acogidas por la crítica. Ya su primer guión, Tortura, llevado a la pantalla por el importante cineasta sueco Alf Sjöberg, se basa en un recuerdo personal: el terror que inspirara a Bergman uno de sus profesores, que le hizo objeto de todo tipo de vejaciones y engaños en Estocolmo. Al año siguiente, 1945, la Svensk Filmindustri ofrece a Bergman la oportunidad de dirigir su primera película, Crisis, adaptación de una obra danesa cuyo protagonista, como en casi todos sus primeros trabajos, es un alter ego apenas encubierto del autor, que expresa así sus temores, ansiedades o aversiones o aspiraciones personales. Ese mismo año también dirigió Llueve sobre nuestro amor. Si Barco hacia la India (1947) y Puerto (1948) son perfectamente representativas de este periodo, las dos últimas obras de esta década, La sed (1949) y Hacia la felicidad (1949), muestran una nueva preocupación en Bergman, que aborda el tema de la pareja enredada en una lucha sin cuartel. Prisioneros el uno del otro, los amantes protagonistas de sus películas se entregan a un combate cuerpo a cuerpo, un torneo oratorio despiadado con evidentes resonancias de Strindberg. En el medio aparecen películas como Música en la noche, Los demonios nos gobiernan o Esto no puede ocurrir aquí. Los años 50 permitieron afianzarse a Bergman. Al principio de la década rodó dos brillantes historias de amor que exaltaban a la vez el esplendor del verano sueco y los fuegos efímeros de la pasión: Juegos de verano, también llamada Juventud, divino tesoro (1950), que fue presentada en Punta del Este, y esto llevó al éxito del director en lugares tan lejanos a sus país, como lo son Argentina, Uruguay y Brasil. También dirigió Un verano con Monika (1952), donde alcanzó su plenitud la sexualidad de Harriet Andersson. La carrera de Bergman en Suecia estuvo a punto de verse frenada a causa de la desfavorable recepción crítica de Noche de circo (1953), un análisis mordaz del deseo, el sentimiento de culpa y la vulnerabilidad humana. Pero la obtención por parte de Sonrisa de una noche de verano del Premio Especial del Jurado en el Festival de Cannes de 1955, volvió a situarle en posición privilegiada en Europa y Estados Unidos y le permitió abordar un proyecto que acariciaba desde tiempo atrás: El séptimo sello (1956), alegoría sobre la vida y la muerte donde refleja a la vez su concepción afectiva e intelectual de Dios y su intuición del posible holocausto nuclear. 


El clamoroso éxito obtenido por el film ofreció la posibilidad de dirigir, uno tras otro, cuatro importantes títulos: el primero fue Fresas salvajes (1956), con el director de cine Victor Sjöstrom como protagonista. Bergman recurriría nuevamente a sus recuerdos de infancia para efectuar un acercamiento lúcido y benévolo a la vejez, con toda su carga de lamentos y recriminaciones. Rodó después En el umbral de la vida (1957), un ejercicio de apariencia más documental que disecciona las reacciones de tres mujeres ante la maternidad. En El rostro (1958), un mago que no es otro que el propio Bergman, se gana la vida fascinando al público y exponiéndose a la vez a sus sarcasmos. Finalmente, El manantial de la doncella (1959) es una cruel historia de violación, asesinato y venganza, basada en una balada medieval. En el transcurso de los años siguientes, el estilo de Bergman experimentaría un cambio sensible. El cineasta aborda una etapa aparentemente austera. Una técnica más depurada y, una temática más profunda se ponían al servicio de un pensamiento inquieto y desgarrado. Tras filmar El ojo del diablo, llega la trilogía formada por Como en un espejo (1961), Los comulgantes (1962) y El Silencio (1963) que le permitió ajustar cuentas definitivamente con su educación religiosa. 


Dejando a un lado su preocupación por el lugar del hombre en el Universo para considerar el del artista en el seno de la sociedad, Bergman, se convirtió en portavoz intelectual de su tiempo, persuadido de que el ser humano había llegado a una fase crítica de su evolución y de que la apatía del mundo moderno era tan sólo el reflejo de un cierto desencanto. Luego dirige ¡Esas mujeres! parodiando al cine de Fellini. Persona (1966), una obra profundamente marcada por la influencia de Jung y el psicoanálisis, reunió a Bergman, que entonces vivía en la desolada isla de Faro, con la actriz noruega Liv Ullman



A su alrededor, el cineasta tejió en los años siguientes una serie de dramas que destacan por su crudeza y violencia, como La hora del lobo (1967), La vergüenza (1968) o Pasión (1970), que fue la primera en color. En 1971, Bergman rodó en inglés La carcoma, con Elliot Gould, que supuso un completo fracaso comercial. Por contra Gritos y susurros (1972), alucinante estudio en blanco y negro de los últimos días de vida de una mujer enferma de cáncer y del comportamiento de sus hermanas, es encumbrada como una de sus obras maestras. El director sueco siempre fue consciente del impacto de la televisión, y desde 1969, año en que realizó El rito para la pequeña pantalla, mantuvo una relación fluida con el medio, también destino original de Secretos de un matrimonio (1973) y la adaptación de La flauta mágica (1974). En 1976 dirigió Cara a Cara, y luego un escándalo fiscal llevó a Begman a exiliarse en Munich, donde dirigió para Dino de Laurentiis El huevo de la serpiente (1977), ambiciosa reconstrucción del Berlín inmediato a la posguerra. La película se hizo eco del desasosiego y las preocupaciones del realizador como ocurrió también en De la vida de las marionetas (1980), donde se reflejan la impotencia y el sentimiento de fracaso de un individuo perseguido por la sociedad. En 1978 dirigió Sonata de otoño, con la que tuvo varias nominaciones. En 1982, presentó Fanny y Alexander y anunció que sería su última producción para la pantalla grande. 



Fuertes connotaciones autobiográficas aclaran retrospectivamente los temas de su obra: la fascinación por el mundo de los actores, el temor a los tabúes religiosos, la complicidad con el universo femenino, el descubrimiento de la muerte... Todo dentro del marco de una gran familia de Upsala a principios del siglo XX, visto a través de los ojos de un niño de doce años que, una vez más, puede considerarse el alter ego de Bergman. A partir de entonces, trabaja regularmente en el medio televisivo, para el que dirige títulos como Después del ensayo (1983), Los dos bienaventurados (1986), En presencia de un payaso (1997), o Saraband mientras que sus guiones son llevados al cine por otros cineastas, generalmente cercanos a su entorno, como su hijo Daniel Bergman, firmante de Niños del domingo (1992), el danés Bille August, que trasladó a la pantalla Las mejores intenciones (1992), y su ex-compañera sentimental, la actriz y directora Liv Ullman, realizadora de Confesiones privadas (1997) e Infiel (2000). Bergman falleció el 30 de julio del 2007, el mismo día que se otro grande del cine europeo: Michelangelo Antonioni.

Nos fuimos con otro clásico inglés



FICHA TÉCNICA

Título original: Skammen
Año: 1968
Duración: 99 min.
País: Suecia
Dirección: Ingmar Bergman
Guion: Ingmar Bergman
Fotografía: Sven Nykvist (B&W)
Reparto: Liv Ullmann, Max von Sydow, Sigge Fürst, Gunnar Björnstrand, Birgitta Valberg, Hans Alfredson, Ingvar Kjellson, Vilgot Sjöman.

SINOPSIS


Huyendo de la guerra civil que asola su país, Jan y Eva Rosenberg, dos músicos, se van a vivir a una isla, completamente apartados del mundo. Llevan una vida sencilla y apacible, preocupados únicamente por la música. Hasta que un día llegan unos soldados y todo cambia radicalmente. La pareja es arrestada bajo la acusación de colaborar con las fuerzas rebeldes. Al frente de la unidad militar que tiene la misión de defender la isla está el coronel Jacobi, un antiguo amigo de Jan y Eva. Pero esto no hará más que empeorar la situación

MI VIDA SIN MI - MY LIFE WHITOUT ME


EDITORIAL

Cuando dios me olvide, me llevará la noche mansamente. Se irán mis colores en aquel degrade lento de sombras hambrientas, y la tierra brindará con mi sangre y apoyará su polvoriento cáliz de madera sobre el sucio mantel que vestirá la mesa ultima de aquel banquete pagano. Caminaré descalzo, limpiando mi cuerpo de toda existencia. Oiré viejas muertes acercase en jauría, feroces como lobos al servicio de los caprichos de la luna, eficaces como la arena brutal del tiempo. Caminaré tantas cuadras olvidando mi nombre, defendiendo el de ustedes con el último sudor. Pesaran en mis hombros todo aquello que no hice y arderá en mi legua cada silencio que calle. 


Se llevará el olvido las mañanas, sus maños pequeñas aun, las mansas orillas del rio acariciando nuestros pies. Caminaré y en cada paso la noche se hará más densa y ya no habrá verbo que conjugar. Abrázame fuerte, que tengo miedo, el olvido me espera en cualquier rincón. Ahora entiendo el temor de aquellas palabras que nos dijimos hace tanto tiempo, aquellas palabras que parecían tan ingenuas y que se perfumaron de ternura en tus labios. Ahora entiendo lo abrumador que puede ser un “te amo” en aquel lúgubre recorrido hacia el amanecer de una vida sin mí.-  

Lucas Itze.- 

Canción elegida para la editorial


 Uno de los temas que suena en el film



IMPRESIONES SOBRE MI VIDA SIN MI


Un pasillo como antesala de un templado túnel. Azulejos de colores claros se multiplican en las paredes. Puertas que se abren y se cierran. Ruidos que terminan con la calma de un domingo de lluvia. Ya las gotas no se sienten. Apenas se oye el letargo de algunas sirenas dispuestas a destruir cada atisbo de silencio. Las voces empiezan a anunciar palabras inentendibles. Los sentidos empiezan a ausentarse. La música empieza a apagarse lentamente. Un final se aproxima. Los recuerdos pasarán como si alguien hubiese apretado play para comenzar la película. Será el último suspiro. La batalla culminará sin darnos cuenta. Desaparecerán los colores y la luz blanca será el inicio del túnel al que no queremos llegar. Y todo, absolutamente todo, será un fondo blanco como un papel... Como así de blanco será el inicio del film de Isabel Coixet, Mi vida sin mí, basado en el relato Pretending the bed is a raft (Simulando que la cama es una canoa) de Nanci Kincaid, mientras se escuchan gotas de lluvia de fondo. Porque desde un primer momento, sabemos lo que va a pasar. Porque ese fondo, nos indica el final del túnel. Porque esa lluvia, nos muestra que Ann, la protagonista del film, está más viva que nunca. 


Coixet nos irá contando la vida de esa jóven a partir de una actuación enorme de Sarah Polley. Ella vive en Canadá, pero las circunstancias en las que ha vivido, no le han permitido disfrutar su vida. Madre casi adolescente, con 23 años vive con sus dos hijas y su marido en una casa rodante detrás de la vivienda de su madre, un ser un tanto particular enojada con la vida. Con su padre preso, ella se dedica a trabajar como empleada de limpieza por la noche en una universidad y a cuidar de sus hijas, mientras Don, su esposo, intenta ganarse la vida como puede. En el principio del film, llegará la noticia que hará girar la curva dramática del personaje. Luego de algunos desmayos, Ann irá al hospital, y tras varios chequeos, recibirá la peor noticia posible: tiene cáncer, y le quedan dos meses de vida. Al revés de lo que quizás cualquiera de nosotros haría, Ann lo tomará con una naturalidad asombrosa, guardará su secreto para no herir a nadie y elaborará diez cosas que quisiera hacer antes de morir, entre las que encontraremos algunas tan disímiles como ir a la manicura, visitar a su padre en la cárcel, o sentirse enamorada de otro hombre. 


La directora decidirá contar la historia con unos primeros planos que nos llevarán a ser testigos directos de lo que le sucede a la protagonista. Los encuadres estarán trabajados de forma exquisita, como en ese comienzo con la lluvia mojando la cara de ella. La fotografía utilizará mayoritariamente el color rojo, ya que este predomina, y lo podemos ver desde en su auto hasta las pequeñas cortinas donde ella vive. Ese rojo será el despertar, no de la pasión, sino de la vida, y el contraste será justamente ese frío color azul que veremos en la sala del hospital, donde ella recibirá la más triste noticia. La banda musical será una protagonista más del film. Habrá escenas realmente hermosas, como ese supermercado que nos remitirá a Bjork en Bailarina en la oscuridad y otras que estrujarán el corazón, como cuando el médico le dice que no puede mirarla a los ojos, mientras una lágrima rueda por su mejilla. Ella encontrará en Lee otro amor, distinto, al que siente por Don. No entraremos con el dedo acusador si ella actúa mal o bien. Los silencios, hablarán más que las palabras. Los dos se saben presos de una relación imposible. Él, porque sabe que ella tiene una familia. Ella, porque sabe que se va a morir. 


Quizás muchos se pregunten porque no hizo esas cosas antes. Porque el ser humano, mis queridos amigos, suele ser preso de su cobardía, y se aferra al famoso dicho, mañana será otro día. Aunque todos sabemos que no siempre eso es lo que nos espera, como el perseguir esos sueños que a Ann se le escurrieron demasiado rápido. Y ahí está la moraleja que nos intenta dejar Coixet, vivir la vida hoy, antes que sea demasiado tarde. Nosotros seguiremos la de Ann sabiendo ese final. Tendremos en los personajes secundarios justamente eso, extras que serán los partícipes de su vida, pero que, al fin y al cabo, no podrán cambiar ese destino. Ni su marido, ni su madre, ni su amante, ni sus propias hijas. El nombre del título, remite a ella, pero también a Lee, porque su vida sin ella, pierde sentido, ya que en poco tiempo, se convirtió en una parte de él. A pesar de su semblante triste, el guion nos deja unos momentos irónicos, para calmar esa amargura, y sacarnos al menos una sonrisa, que al final de todo, no será más que una simple máscara.

Marcelo De Nicola.-

Canción post impresiones


Otro de los temas del film


UNIVERSO COIXET

Nacida en Barcelona, Isabel Coixet estudió Historia Contemporánea en Barcelona, pero fue su trabajo como periodista en la revista Fotograma la que la hizo acercarse al mundo del cine.
Su primer corto fue titulado Mira y verás y fue rodado en el año 1984. Con solo 24 años rueda su primer largo en 1988: Demasiado viejo para morir joven. La historia de dos amigos que se ganan la vida como pueden, siendo mensajero y taxista, respectivamente.
En 1996, ochos años después viaja a Estados Unidos para realizar su segundo film: Cosas que nunca te dije, una historia de amor que tuvo excelentes críticas y fue elegida la mejor película española del año.


Dos años después se interna en el Siglo XVII para filmar A los que aman, otro drama romántico que no tuvo el mismo suceso que el film anterior.
En 2003 dirige el documental Viaje al corazón de la tortura, donde la directora se dirige a diferentes países para entrevistar a víctimas de la tortura.
Ese año dirige Mi vida sin mí, la historia de una joven con una enfermedad terminal que decide elaborar una lista de las cosas que quería hacer antes de morir. El film tuvo excelentes críticas en todo el mundo.
En 2004 participa en el documental Hay Motivo, sobre una crítica al Partido Popular español y luego filma La Vida secreta de las palabras, film que trabajamos anteriormente.


En 2006 forma parte del homenaje a Paris en Paris Je T´aime y un año después rueda otro documental titulado Invisibles, junto Wim Wenders, Fernando de Aranoa, entre otros. El segmento de Coixet habla sobre el Mal de Chagas.
Vuelve a la ficción en 2008 cuando filma Elegy, con Ben Kingley y Penélope Cruz, volviendo nuevamente al amor, esta vez entre un profesor y una alumna.


Su amor por Japón la lleva a filmar en 2009 Mapa de los sonidos de Tokio, acerca de una asesina a sueldo interpretada por Rinko Kikuchi.
En 2010 vuelve al documental al hacer un corto titulado Aral, el mar perdido, sobre el cada vez más desierto mar de Aral.
Sigue con documentales en los años siguientes, primero con Escuchando al Juez Garzón, en una entrevista al juez hecha por un periodista, y luego con Marea Blanca, sobre unos trabajadores que fueron a limpiar vertidos tóxicos que dejó un petrolero hundido.
En 2013 dirige Mi otro yo, un thriller sobre una chica que es perseguida por otra que tiene sus rasgos idénticos, y además quiere apropiarse de su propia vida.
También dirige Ayer no termina nunca, un film ubicado en una España hundida en crisis y el reencuentro de una pareja cinco años después de perder a su hijo por una negligencia hospitalaria por culpa de los recortes.
En 2014 filma Aprendiendo a conducir, la historia de una mujer en crisis matrimonial y decide sacar su carnet de conducir. Su profesor, es un hindú que está con los mismos problemas que ella…
Este año se estrena su último film: Nadie quiere la noche, donde una mujer rica va al Polo Norte para encontrarse con su marido explorador y la acompaña una humilde esquimal. Ambas tendrán que unirse para sobrevivir a las bajar temperaturas. Con Juliette Binoche y Rinko Kikuchi.


Isabel Coixet, siempre interesada en rodar documentales para denunciar aquello con lo que no está conforme o para dar voz a sus protagonistas, rueda a finales de 2014 en el Chad un documental narrado por Juliette Binoche que lleva el título de Talking about Rose. Prisoner of Hissène Habré. La pieza relata la experiencia de un grupo de víctimas de la tortura en su lucha por llevar al exdictador de Chad frente a la justicia, esfuerzo liderado por el abogado especializado en derechos humanos estadounidense Reed Brody.
Durante 2015 y 2016, Isabel Coixet dirige el proyecto Spain in a Day, la versión española del proyecto de crowdsourcing documental producido por Mediapro que pretende retratar la realidad de un país reflejada por cientos de vídeos domésticos grabados durante un mismo día y que ha tenido como precedentes directos Britain in a Day e Italy in a Day. En el caso de Spain in a Day, los vídeos se grabaron durante el 24 de octubre de 2015 por miles de voluntarios.
Su próximo proyecto, que se estrenará en noviembre de 2017, se titula The Bookshop (La librería) y es una adaptación cinematográfica de la novela de Penelope Fitzgerald del mismo nombre. La película se sitúa en un pequeño pueblo de la Inglaterra de 1959, donde una mujer decide, en contra de la educada pero implacable oposición vecinal, abrir la primera librería que haya habido nunca en esa zona.

La canción que cantaba Ann…


FICHA TÉCNICA

Título original: Mi vida sin mí (My Life Without Me)
Año: 2003
Duración: 106 min.
País: España
Dirección: Isabel Coixet
Guion: Isabel Coixet (Cuento: Nanci Kincaid)
Música: Alfonso de Vilallonga
Fotografía: Jean Claude Larrieu
Reparto: Sarah Polley, Scott Speedman, Mark Ruffalo, Amanda Plummer, Leonor Watling, Deborah Harry, Maria de Medeiros, Alfred Molina.

SINOPSIS


Ann tiene 23 años, dos hijas, un marido que pasa más tiempo en paro que trabajando, una madre que odia al mundo, un padre que lleva 10 años en la cárcel, un trabajo como limpiadora nocturna en una universidad a la que nunca podrá asistir durante el día... Vive en una caravana en el jardín de su madre, en las afueras de Vancouver. Esta existencia gris cambia completamente tras un reconocimiento médico. Desde ese día, paradójicamente, Ann descubre un inusual placer de vivir, guiada por un impulso vital: elaborar una lista de cosas que quiere hacer antes de morir.

miércoles, 15 de noviembre de 2017

EL BOSQUE DE LUTO - MOGARI NO MORI


EDITORIAL

Allí... en el medio de esos árboles nos perdimos para siempre. Jugando a escondernos entre las ramas, buceando por las alturas, imaginando ser insectos escapando de la muerte. Llenos de hojas inertes ante el paso del tiempo. Sintiendo el olor a la lluvia que mojaba los cuerpos. Tratando de esfumarse aunque sea un instante de todo lo que nos rodeaba. Mientras el silencio lo cubría todo. El dolor desaparecía en esas noches de soledad. Las risas auguraban aquel dulce porvenir. Los miedos se agazapaban entre la bruma espesa que bajaba de las montañas. Las nubes parecían cada vez más cercanas. Los rayos del sol quemaban nuestras jóvenes pieles. Los ecos de la tierra sollozaban su furia ante los ataques del hombre. Las huellas se confundían entre el barro y el agua. La música recordaba tristes versos de amor. La garganta se entumecía ante algún sonido extraño. 


El corazón latía violentamente queriendo estallar de pasión. El escondite era casi perfecto. Los caminos intransitables. Las palabras viajaban a través del aire, para perderse en el más infinito de los cielos. El arco iris vigilaba todo desde puntos cardinales distintos. La vida elegía abrirse paso en los sitios más oscuros. La muerte rondaba como siempre, pero cada vez más segura de su próxima jugada. La voz se desgarraba aullando poemas de dolor. El mundo desaparecía por un instante. Las estaciones frenaban su calendario por unos segundos. No habría palabras finales. Todo quedó guardado en una caja oxidada, que nadie se atrevió a abrir. Destruimos por completo la sorpresa, al saberla tristemente mundana. No nos quedó ni un beso de despedida, mientras los labios morían de a poco. Solo quedaron historias, olvidadas con el paso del tiempo. Allí se evaporó la memoria, dejando nuestra parte como ofrenda. Allí, entonces, tendremos que ir en busca de los recuerdos, tan bien guardados bajo los secretos del bosque.

Marcelo De Nicola.-

Canción elegida para la editorial


 También sonó Anhedonia de Charly García


IMPRESIONES EL BOSQUE DE LUTO


Hace muy pocos días, el más poetas de mis amigos, me regalo un verso al pasar. Dijo, como no diciendo, como intentando no decir, respaldándose sin dudas en el silencio distante de quien ha hablado y ha dicho, que la única receta es el olvido. Otro amigo de esta casa, Jorge Luis Borges, nos ha jurado entre melancólicos ademanes que el presente, aquel ápice vertiginoso, ya es el porvenir pero también es el olvido. Recordar es no morir, es abolir la ausencia de este viaje, es iluminarlo todo procurando el fatigoso deceso de toda sombra, es sentenciar a la orfandad a aquellos labios que la pálida dama ostenta.  ¿Qué seria del viajante sin aquel beso que son todos los besos, sin aquella fría caricia que es la noche ultima del ser? En aquella oscura pesadilla, carente de toda muerte y toda ausencia, seria atinado observar las desacertadas condiciones para la existencia de cualquier tipo de hecho artístico. Sin el olvido, ya no silbaríamos tangos, ni nos aventuraríamos en la conflictiva elaboración de poemas o pinturas porque todo estaría allí de manera tan vivida e intacta que no reconoceríamos en ellas el trabajo desmesurado propio de la ausencia. Pensar, mis queridos amigos, es olvidar diferencias, es generalizar, es abstraerse. Tal como lo señalaba Nietzsche, tanto las grandes dichas como las pequeñas son siempre creadas por una cosa: el poder de olvidar, o para expresarme en el lenguaje de los sabios, se corregía el propio filósofo alemán, son creadas por la facultad de sentir. Y aquí tal vez el triste padecimiento del protagonista de aquella obra alegórica y bella llamada “Mogari no Mori”, conocida en habla hispana como “El bosque del luto” de la sutil directora japonesa Naomi Kawase


El film trabajara la historia de Shigeki quien se encuentra internado en una suerte de geriátrico y le es imposible olvidar a Mako, su bella compañera fallecida hace ya varios años. La cinta trabajara una fotografía notable, hija tal vez de la contemplación despierta y profunda de los ancestrales poetas del haiku. Allí entonces, con poco se dirá mucho, se creará un universo vivo de sentido y sensaciones. Cada plano que conformará la estructura denotativa del relato ira en un contrapunto poético con lo que el dialogo y el protagonista transmitan. Shigeki, comunicará a través de su lenguaje corporal y su aspecto una sensación mortecina pero a su alrededor todo desbordara de vida y nuevos brotes. La estructura en la que se desarrollará el conflicto se conformará de manera similar a la descripta por Joseph Campbell al trabajar el camino del héroe. Reconoceremos entonces a un ayudante en el papel de Machiko, la joven empleada que lo acompaña, el llamado a la aventura en sus intentos repentinos y hasta infantiles de escape, el rechazo de la llamada en la frustración de los mismos, estará también el cruce del umbral en la secuencia aquella en que se rompe la camioneta en la cual se transportan los protagonistas y comen aquellas frutas silvestres  y continúan su camino hacia el bosque a pie. 


Tampoco faltaran las pruebas y otros elementos que aquel recorrido descripto en el Héroe de las mil caras propone. Tal como decíamos al comienzo, el padecimiento de Shigeki no es otro sino la falta de olvido, su mochila cargada con los recuerdos de su compañera será la alegoría de todo aquel peso. Tengo una mujer atravesada en los parpados, nos recordará desde algún lado Galeano y pensaremos en aquel verso recordando seguramente a Shigeki que luchara por olvidar, porque tal vez intuya que allí está la clave de la vida y el sentir que no son más que la misma cosa. Machiko intentara, quizás inconscientemente obstruir aquella búsqueda, recordándonos inevitablemente a la muerte. Él le dirá bajo la lluvia, en aquel frondoso bosque, metáfora precisa de su ser, que el agua que corre, no vuelve jamás a su fuente. Se lo dirá casi en una súplica, con tono paternal, acariciando a aquella muerte que tal vez ella representa. Se lo dirá enseñándole su fiel decisión de optar por el devenir, que es el movimiento, la vida y el pensamiento, antes que el recuerdo, el cual nos condena inevitablemente al círculo estático y grotesco de la anécdota que alguna vez fuimos. Shigeki tendrá que buscar aquel recuerdo de su compañera muy dentro suyo. Deberá meterse en la profundidad de aquel bosque salvaje para encontrarla y dejarla ir definitivamente, y así él mismo poder continuar no ya con aquella tristeza insoportable que conlleva hermanada la evocación de la vencida carne, sino con la volátil sutileza del poema concluido, salud Leopoldo, salud.-     

Lucas Itze.-

Canción post impresiones


 Metimos doblete: Morrison y Bersuit




UNIVERSO KAWASE


Nacida el 30 de mayo de 1969 en Nara, Japón, fue abandonada por sus padres y fue criada por su tía abuela. Su familia adoptiva, se transformó en protagonista de sus primeros trabajos. Se licenció en la Escuela de Fotografía de Osaka en 1989 donde trabajó posteriormente como docente durante 4 años. En 1993 dirige su primer mediometraje documental Abrazando el aire, donde va en búsqueda de su padre, de su infancia, y en cierto modo, de sí misma. Con 23 años gana el premio en el Festival Image Fórum de Japón. Luego dirige Caracol (Katatsumori), otro documental sobre su relación con su tía abuela, que le vale el Premio a la Excelencia en el programa Nuevas Tendencias en Asia y sigue con la vida de la protagonista en Mirar al cielo (Ten, mitake) y en Sol de atardecer (Hi wa Katabuki). En 1997 se va con su cámara a un pueblo rural situado en las montañas para ver la vida de los ancianos de ese lugar llamado Yoshino, en el film El bosque (Somaudo monogatari).
Su primera película de ficción llega en 1997 cuando filma Moe no Suzaku, la vida de Kozo, la cabeza de una familia numerosa en un pequeño poblado japonés. Logra la Cámara de oro en Cannes a la mejor Ópera Prima


Sigue con el documental Kaleydoscopio (Manguekyo), que sigue a dos colegialas japonesas y que muestra los conflictos existentes entre una chica de ciudad y otra del campo.
En el 2000 vuelve a la ficción con Luciérnaga (Hotaru), una historia de amor donde la tragedia y el pasado son protagonistas. Sigue con otro documental sobre su vida en Cielo, viento, fuego, agua, tierra. En 2003 filma otro documental, esta vez Carta de un cerezo en flor (o La danza de los recuerdos), a petición del fotógrafo y editor Nishii Kazuo enfermo de cáncer, filma sus últimos momentos. Ese mismo año dirige Shara, sobre el dolor de una familia que perdió a su hijo, nominada a la Palma de Oro en Cannes. En 2006 llega Nacimiento y Maternidad, sobre la salud de su abuela y su propio embarazo. Sigue con El secreto del bosque en 2007, que obtiene el Gran Premio del Jurado en Cannes.
Sigue con la ficción en Nanayo, sobre una mujer que deja todo para irse a Tailandia. Y en 2009 filma otro mediometraje llamado Koma. En 2010 presentó el documental Genpin, la mujer misteriosa, en el que reflexiona sobre el parto natural, el placer y la muerte, con el que ganó el Premio de la FIPRESCI en el Festival Internacional de Cine de San Sebastián. En 2011 dirige Hanezu, el espíritu de las montañas, donde nos habla del valor de la espera. En 2012 llega Chiri donde la directora acompaña los últimos días de su abuela. Luego le sigue Aguas tranquilas, sobre la vida de dos niños que viven en una isla y un día encuentran un cuerpo flotando en el agua, y juntos intentarán descubrir el misterio. En 2015 aparece con Una pastelería en Tokio, sobre una mujer mayor que se ofrece como ayudante a un joven pastelero, y el negocio empieza a funcionar. 


En estos días, está saliendo su último film, titulado Hacia la luz, la historia de amor entre un fotógrafo que está perdiendo la vista y una guionista que escribe comentarios para no videntes.
Sin dudas, una cineasta distinta, donde su vida es casi tan parte de sus películas como sus obras.

Nos fuimos con un temazo de Eddie Vedder: Hard Sun



FICHA TÉCNICA

Título original: Mogari no mori
Año: 2007
Duración: 97 min.
País: Japón
Dirección: Naomi Kawase
Guion: Naomi Kawase
Música: Masamichi Shigeno
Fotografía: Hideyo Nakano
Reparto: Yoichiro Saito, Kanako Masuda, Machiko Ono, Shigeki Uda, Makiko Watanabe, Yusei Yamamoto.

SINOPSIS


Shigeki vive en una pequeña residencia de ancianos. Allí se siente a gusto y feliz con los demás residentes y con el personal que les atiende. Machiko, una trabajadora social que pertenece a dicho equipo, le presta especial atención, aunque en su interior le atormenta la pérdida de un hijo. Para celebrar el cumpleaños de Shigeki, Machiko decide llevarle a dar un paseo en coche por el campo. Pero el coche se queda parado en la cuneta. El anciano se interna con decisión en el bosque, y Machiko no tiene más remedio que acompañarle...