Todos los jueves de 21 a 22 hs.

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miércoles, 28 de enero de 2015

EL PUERTO - LE HAVRE


EDITORIAL

El bar destila un olor rancio. El vaso de ginebra recién terminado invita a retirarme. De fondo, el gran Pugliese escupe sus verdades en forma de tango. No se ven trajes de etiqueta ni joyas preciosas. Se escucha el chirrido de una silla, que deja escapar a alguien que seguirá buscando terminar con su melancolía.
Dejo una moneda para el mozo y antes de emprender una caminata sin rumbo, paso por el baño. Cuando la puerta se cierra, un graffitti en la pared grita Luca vive, recordando quizás al más argentino de los extranjeros. Me lavo las manos, noto que no hay jabón y que el aparato para secarte las manos no funciona, por lo que se secarán con el paso de los minutos.
Afuera es una noche primaveral. La plaza situada frente al bar, nos muestra una cara alegre. Varios jóvenes en ronda cantando por un lado. Otros tantos vendiendo artesanías e ilusiones por el otro. De pronto, a lo lejos, una luminosa luz azul se acerca. Los artesanos, extranjeros en su mayoría,  tratan de levantar campamento en poco tiempo. La policía nuevamente lo impide. Después de un intento de tregua, se dan por vencidos. Otra vez pasarán la noche entre rejas o en un pequeño calabozo. Sus pertenencias, seguramente, serán repartidas entre las fuerzas de la ley.


Mi mirada queda atónitamente aturdida, tranquilamente podría estar en la misma situación. Mis ojos se dan de frente contra esos adoquines viejos, que supuran por el paso de los años. Empiezo a caminar sin rumbo, hago un par de cuadras y decido doblar. Bajo por Estados Unidos, y me río por dentro, pensando que allá no sé si podría estar tan tranquilo, recordando experiencias pasadas.
Le pido fuego a una pareja de ancianos que está sentado en la puerta de un edificio, me miran extrañados, pero acceden a mi pedido. Consigo quedarme charlando un rato. Me comentan que llegaron desde chicos con sus padres polacos, escapando de la miseria de la guerra. Pero que por suerte nunca tuvieron que soportar el racismo, seguramente, debido a su color de piel.
Luego de esos hermosos minutos de amabilidad, sigo mi recorrido. De pronto la mente se vuelve oscura. Se va a los rincones más olvidados de mi memoria. Siento nuevamente el olor a tierra mojada. Escucho el sonar de los tambores, como cuando era niño. Recuerdo como si fuera ayer los cánticos en la iglesia. De pronto, toda esa música se tiñe de rojo. Ruidos chatos rompen con todo. El repiqueteo de las ametralladoras, las hélices de los helicópteros cortando el aire más puro que respiraba irrumpen la tranquilidad habitual.


Un viaje en camión, unos encima de otros, mientras el sudor de los cuerpos largaba gotas de agua por doquier. Luego, ya a miles de kilómetros de casa, la noche cada vez más oscura invitaba a correr. El escape sería perfecto. Como si fuera una película de Hollywood, esas que conoceré tiempo después.
Varias ciudades, varios países. Me transformé en un nómade casi sin identidad. Los trenes y los barcos oficiaron de hotel cinco estrellas, durante meses, aunque ya no recuerdo con exactitud si fueron meses o años.
Entre esos tantos viajes un día aparecí por estos pagos. Caminé sin rumbo durante varios días, escondiéndome entre tachos y bolsas de basura. Paseando de barco en barco encontré a un hermano argentino que me dio asilo y de a poco, pude recuperar mi identidad. Hoy me siento uno más cuando camino por las calles de mi San Telmo querido. Pero cada tanto, alguna noche me despierto en medio de ruidos, queriendo estar allá, con mi gente.
Me levanto agitado, le doy un beso a mi mujer, mientras ella duerme plácidamente, y empiezo a caminar. Paso por el bar, doy una vuelta a la plaza, y recorro las calles porteñas sin rumbo. Cuando me doy cuenta, siempre estoy frente a las aguas del río, que me miran desde el más absoluto silencio. Quizás son esas ganas de volver algún día, las que me llevan mágicamente al lugar donde llegué.
Estoy seguro que un día tendré el coraje de subirme nuevamente a ese barco, como para cerrar un círculo, una herida aún abierta. Un día voy a superar esa barrera, y luego de eso, estoy seguro, ya no volveré a aparecer por EL PUERTO…

Marcelo De Nicola.-

Canción elegida para la editorial



IMPRESIONES SOBRE EL PUERTO


El aburrimiento consiste en la sensación terrible de que nada va a cambiar. El río callará en el mismo instante en que su corriente se detenga, entonces, el ocaso, se convertirá en un funeral definitivo y así, el sol, caerá un día para siempre. Este texto mismo morirá en el preciso momento en que mis dedos dejen de bailar entre las teclas, y este torpe devenir de palabras atolondradas se detenga para siempre bajo la dictadura del punto final. Aparecerá la quietud, aparecerá el ensordecedor silencio y todo dará lo mismo. Nos creeremos inmortales y las horas realizaran su danza en un silencio traicionero. La salvación, sin duda, es el puerto. Un puerto es un destino y por lo tanto, es también siempre una esperanza. Recorreremos distancias inimaginables con el único anhelo de que algo cambie, buscando quizás una palabra que nos salve la vida, tal vez la promesa de un beso o quizás el azar de encontrar a alguien todavía vivo. Alguien, seguramente, como Marcel, aquel protagonista del curioso film Le Havre dirigido por Aki Kaurismaki. 


Relato que nos narra las peripecias de un chico en busca de otro puerto, en busca de que las cosas se muevan para no caer al fin muerto. Recuerdo la gran importancia que le daba nuestro queridísimo amigo, el director y guionista Santiago Carlos Oves, al desarrollo de la primera escena de los films. Santiago prestaba particular atención al comienzo de los relatos porque insistía que allí se encontraba, muchas veces, la llave del enigma. Puedo citar en este punto, el comienzo de “Perros de la Calle”. Allí veremos, y esto ya lo hemos tratado en este mismo foro con una explicación más extensa, cómo es el mismo director, quien dando un ejemplo con la interpretación de una canción de Madonna, nos cuenta el conflicto que se desarrollara a través de la curva dramática. Un caso similar sucede en “Adaptation” de Spike Jonze, donde en la escena inicial del bar, Nicolas Cage nos relata a grandes rasgos los sucesos que movilizaran el drama. El Puerto, no escapará a todo esto. Su comienzo nos dará un mensaje bastante claro. El relato abrirá con Marcel parado junto a su cajón de lustrar zapatos observando de izquierda a derecha de cuadro en los pasillos de una estación de subte. Alguien aparece, viste muy elegante, lleva un portafolio y está muy serio. Mira a Marcel y se sienta para que este le lustre los zapatos. No hablan. Un plano detalle nos muestra que el portafolio del caballero, está unido a su mano con unas esposas. De pronto, aparecen dos personajes más, son el estereotipo del detective. Miran fijo al señor serio, quien, tras ponerse nervioso, dice basta, se levanta, le paga a Marcel y sale de cuadro. Por audio, escuchamos un grito y un disparo. Ya desde el comienzo, el film nos instala la idea de alguien dramáticamente solo que esconde “algo” preciado, cuyo fin es perversamente trágico. He aquí, quizás, la llave. ¡Salud Oves! Marcel se verá frente al mismo conflicto que aquel personaje del comienzo. Será él el encargado de ocultar a Idrissa, aquel niño africano que veremos ingresar de manera ilegal al país, en la oscuridad inefable de un container, y que nos robará el corazón desde el primer plano que lo presente. El caso del inmigrante ilegal desaparecido se hará popular y la policía no tardará en comenzar a buscar con fruición su almuerzo. 


La mujer de Marcel, quien padece una enfermedad terminal, debe ser internada de urgencia y será así como nuestro protagonista quedará tan solo como aquel caballero serio del portafolio de la primer escena. El relato dará un giro optimista y Marcel, aquel señor humilde y bonachón, encontrará un gran apoyo en sus vecinos quienes lo ayudaran a esconder a Idrissa. Las actuaciones estarán marcadas desde un lugar bastante artificial, casi de ensueño. Los recursos actorales serán minimalistas, trabajando muchas veces desde la inacción aparente. Quizás este tratamiento responda a un deseo. El deseo de que alguna vez este mundo funcione según los caprichos de uno. Entonces, en aquella fantasía, los enfermos terminales se curarán sorpresivamente, los vecinos saldrán al barro a ensuciarse con uno, la policía entenderá que ningún ser humano es ilegal y hasta los cerezos florecerán para recibirnos al llegar a casa. Quizás todo esto sea forzado y no tardaran los agrios refutadotes en levantar sus terribles índices para indicarnos que la vida no es así. Tranquilos muchachos, no vengan a contarnos a nosotros a que huele el fondo del pozo. Si de algo está segura esta mesa, es que la fantasía nos hará llegar al próximo puerto, no tengan duda de eso. Nos hará inventar un barco, cuando todo esto se prenda fuego, y recorrer el mundo para llegar hasta vos y encontrar, finalmente, un asilo en tu corazón.-

Lucas Itze.-

Canción post impresiones


También escuchamos en este homenaje a los puertos...



El tema que suena en el film, el gran Little Bob


También la banda creada por Kaurismäki: Leningrad Cowboys


A todos los que se van... a todos los que vuelven...


Dos Blues hermosos...



Y nos fuimos con un clásico de Los Rodríguez



FICHA TÉCNICA

Título original: Le Havre
Año: 2011
Duración: 93 min.
País: Finlandia
Director: Aki Kaurismäki
Guión: Aki Kaurismäki
Música: Varios
Fotografía: Timo Salminen
Reparto: André Wilms, Kati Outinen, Jean-Pierre Darroussin, Blondin Miguel, Elina Salo, Jean-Pierre Léaud, Evelyne Didil

SINOPSIS

Marcel Marx, famoso escritor bohemio, se ha exiliado voluntariamente y se ha establecido en la ciudad portuaria de Le Havre (Francia), donde vive satisfecho trabajando como limpiabotas, porque así se siente más cerca de la gente. Tras renunciar a sus ambiciones literarias, su vida se desarrolla sin sobresaltos entre el bar de la esquina, su trabajo y su mujer Arletty; pero, cuando se cruza en su camino un niño negro inmigrante, tendrá que luchar contra los fríos y ciegos mecanismos del Estado, armado únicamente con su optimismo y con la incondicional solidaridad de los vecinos del barrio, para evitar que su protegido caiga en manos de la policía.


TRAILER


martes, 20 de enero de 2015

EL DOBLE - THE DOUBLE


EDITORIAL

La noche no perdonaba ni un sueño en aquella mesa del bar Británico. Yo, sin esperar nada ni a nadie, desparramaba mi diminuta existencia junto a la ventana que custodia en silencio a la calle Brasil. Desde enfrente, el parque Lezama se erguía como un morro oscuro y monstruoso. Las caras de los pocos clientes que entonaban aquel silencio de tumba que colmaba al bar, prometían tan poco como la mía. Algunos, los más cachorros, ensayaban el cliché de la bebida fuerte y las lágrimas derramadas por la que se fue. Otros, desde un gesto entumecido, dejaban ver las marcas de una vida de penas y oscuras injusticias. Ellos ya no necesitaban lágrimas. Si su cuenta, aun no estaba paga, cuando menos, estaba empatada. A veces, podías encontrar alguno desorientado en su tiempo, curtiendo una bohemia vencida y amarillenta, empuñando, con la vista algo perdida, una bic, la cual atacaba esporádicamente un minúsculo papelito, prometiendo un poema, o tal vez un cuento. Aquella noche era particularmente espesa y húmeda. Las pequeñas baldosas desorganizadas del Británico, transpiraban a la par de los parroquianos. A mí nadie me observaba, pero eso no era cosa nueva. Tenía casi una vida transitada como fantasma y no estaba mal. Detestaba a aquellos llorones ahogados en el océano de la tristeza al descubrir que X no recordaba su nombre o tal vez la fecha de su cumpleaños. Señores, X es tan ruin y miserable como cualquiera de nosotros. Compadezco profundamente a la almohada del señor X. 


He visto también, a aquellos miserables observar desde la lejanía a sus amores imposibles. Los he escuchado susurrar por los pasillos la destacada belleza triste de aquellos ojos inalcanzables. Malditos cobardes detestables. Inefables desperdicios, incapaces hasta del suicidio. Tristes escorias genuflexas. ¿Cómo carajo esperan ver al árbol si lo pierden en sus raíces? Jamás ellos entendieron la belleza del fantasma. El arte de ausentarse de los imbéciles, de los gestos de inventario, de las minas que de todas maneras jamás nos hubieran durado ni un café. Ser fantasma, después de todo, es brillar en la autenticidad. Lo doloroso, quizás, es que este mundo jamás fue autentico y eso hace que juguemos la partida con cartas diferentes. Allí, naturalmente, nace el dolor. Aquella noche, no ameritaba más que observar. Desde la pegajosa oscuridad, solo observar. Fue entonces cuando la puerta chilló despacio y dejó entrar a un tipo robusto, vestido en un desprolijo negro, algo calvo y mirada penetrante. El tipo gano rápidamente la barra del bar. Cruzó algunas palabras inaudibles con el gallego y pronto apareció una ginebra que aniquiló al instante. Habrán pasado 15 minutos, o quizás un poco menos, cuando aquel sujeto se acercó a mi mesa y se sentó ruidosamente y sin anuncios. Miró directo a mis ojos desconcertados y pude sentir como aquella intensa mirada calaba hasta los misterios más ocultos de mis huesos. Quise hablar y me detuvo con un gesto único. Fue entonces cuando lo confesó todo. Con una mirada que se volvía cada vez más fría y se perdía más allá de mis ojos, aquel ser robusto, confesó, no sin melancolía, ser yo mismo. Relató situaciones de mi pasado con absoluta precisión y delicadeza. Juro que intenté reconocerme en aquellas palabras que me buscaban. Intenté olerme en aquel aliento, creí descubrirme en alguna torpeza que después reconocí completamente ajena. 


El sujeto, ante mi desconcierto, intentó vagamente demostrarme que él era todo aquello de lo que yo carecía. Que en donde en mi existía la duda, en el brillaba la certeza. En donde yo tropezaba, su paso era firme y seguro. Cara y seca. Me excusé inmediatamente de aquel siniestro caballero y caminé hacia la puerta de salida. Antes de retirarme del bar, pude escuchar su voz aconsejándome: - Cuídese mi amigo, y recuerde que por más que corra, yo existo en su sombra. Sea prudente y tenga siempre presente que en mi sonrisa descansa su desilusión. La puerta se cerró detrás de mí y eché a andar por Brasil rumbo a Constitución. No volví a ver jamás a aquel sujeto enigmático. Niego firmemente reconocerlo en cualquier astucia azarosa o en cualquier argumento que amerite alguna de mis lágrimas. Mi vida es esta, vacía o completa. Prefiero irme de este circo con la certeza de haber decidido cada uno de mis errores. De haber sido yo quien se moría en tus labios aquella noche de abril. De ser yo quien titubea cada paso que doy por esta calle desierta y se levanta en cada tropiezo sin pensar en el mañana. De ser yo el que niegue tu olvido, yo y no mí doble.-

Lucas Itze.-

Canción elegida para la editorial



IMPRESIONES PARA EL DOBLE


La vida, finalmente, es solo aquello que nos animamos a hacer de ella. Las paredes y la seducción de los atajos estarán ahí para tentar al viajante. Eso está claro. Veremos, entonces, a los que busquen transitar este quilombito por las rápidas autopistas de las emociones. Allí se agruparan, con seguridad, en la velocidad de su viaje, en lo efímero de los sentidos, estos seres huyendo de las lágrimas, escapándole a ese amor que jamás olvidaremos. El doble aborda claramente nuestra vida en todas nuestras decisiones. Tomamos este camino, olvidando para siempre su antagónico. Decidimos besar aquellos labios solo con nuestra boca, sabiendo que si lo hiciéramos con todos nuestros sentidos, aquel beso se convertiría en luz para siempre y cargaríamos con él el resto de nuestros pasos. Decidimos vivir en un mundo creado por otros, con todas sus reglas, aceptando todos sus límites, llorando sus penas, en vez de decidir de una buena vez a crear el nuestro. Crearlo a nuestra medida, digo, liberándonos para siempre de aquella percepción del mundo que nos impusieron. De ese mundo que nos enseñaron a ver y a interpretar al nacer, alejándonos de nuestra esencia, unificando conceptos, convirtiéndonos en perfectos futuros dictadores perceptivos para las nuevas generaciones. 


Podemos transitar este mundo también, sintiendo cada uno de sus golpes, explorando todos nuestros temores, aprendiendo del olor y la dureza que habita en el fondo del pozo. Allí habrá respuesta también, para el que decida tomarlas. Quizás, en aquel viaje hacia la oscuridad de nuestro ser, decidamos definitivamente cortar los hilos que mueven nuestros brazos y piernas imitando aquella triste entrega del muñeco con su amo. Allí, sin duda nos sentiremos más libres y más complejos. Allí, tal vez, nuestros ojos recuperen algo de aquel brillo perdido hace ya tanto tiempo. Y quizás ese sea el día en que como Simon James, decidamos dejar de ser Pinocho y disfrutar de nuestras decisiones. El Film “El Doble”, dirigido y guionado por Richard Ayoade, adaptación del libro homónimo escrito por un gran amigo de esta mesa, el señor Fiodor Dostoievski, plantea abiertamente la idea de dualidad en las elecciones de cada uno. En el film se respirará cierto aire surrealista. De este movimiento, el director, tomará ciertas herramientas que utilizará para colorear la estética del relato, sin profundizarlas demasiado. Distinguiremos entonces, algún quiebre en la linealidad de su estructura, veremos en algún momento perdido del film aquel operar propio del inconsciente en la condensación y desplazamiento de ciertos caracteres. La propuesta fotográfica será oscura y esto ayudará a conectar al espectador con aquel viaje siniestro a las profundidades más ocultas de nuestro protagonista. Podremos distinguir en el devenir del film, algunas ambientaciones, estéticas y hasta tratamientos tanto de escenas como de personajes propios de otros directores, todos ellos compañeros habituales de esta tertulia. 


Descubriremos algún legado Lyncheano en el tratamiento de aquellos personajes ancianos visitados por Simon. Habrá algo de Terry Gilliam en la construcción del verosímil o en la elección de aquel presente sin tiempo para el desarrollo del relato. El afiche del film nos recordara inevitablemente a Fritz Lang con su Metrópolis y algunos subtemas de la trama quizás recuerden a temáticas típicamente trabajadas por el expresionismo alemán. Habrá también algo de Scorssese que perfume la incertidumbre vivida por nuestro protagonista, ese héroe que transitara con valentía poco evidente aquel conflicto interno del que seremos espectadores. James, finalmente, saltará al vacío y en aquel salto sentiremos algo de liberación contenida. Sentiremos el romper de viejas cadenas. Veremos un cambio en la percepción de aquel mundo agobiante que era la vida del señor James y sentiremos una invitación desesperada a revisar nuestro propio mundo. Una invitación a avanzar en aquella búsqueda interna del conocimiento propio, una invitación que nos sugiere, no buscarnos ya en el umbral.-

Lucas Itze

Canción post análisis


Alguna vez Cordera hizo una canción para su doble


Jim Morrison también mencionó algo así en...


También sonó Radiohead


No podía faltar algo de Fito


Joaquín Levington nos cantaba sobre sus personalidades...


Y siempre, hay que ser nosotros mismos



FICHA TÉCNICA

Título original: The Double
Año: 2013
Duración: 93 min.
País: Reino Unido
Director: Richard Ayoade
Guión: Richard Ayoade, Avi Korine (Novela: Fiódor Dostoievski)
Música: Andrew Hewitt
Fotografía: Erik Wilson
Reparto: Jesse Eisenberg, Mia Wasikowska, Noah Taylor, Wallace Shawn, James Fox, Cathy Moriarty, Yasmin Paige, Chris O'Dowd, Sally Hawkins, Paddy Considine, Rade Serbedzija, Phyllis Somerville, Gemma Chan, Craig Roberts

SINOPSIS

Adaptación contemporánea de la novela de Dostoievski sobre un burócrata que empieza a perder la cabeza cuando un doble exacto a él aparece trabajando en su misma oficina y parece tener intenciones de suplantarle.


TRAILER


lunes, 19 de enero de 2015

LECCIÓN DE PIANO - THE PIANO

PROGRAMA 85 (03-01-2015)

EDITORIAL

Fue de repente, sin más. De un momento para el otro, decidí dejar de emitir palabra alguna. ¿Para qué hablar cuando hay tantos hermosos sonidos allá afuera? Me dispuse entonces a escuchar el canto de los pájaros, sus voces, sus encantos, su pasión.
Caminé entre los ruidos de la ciudad, entre bocinas que suenan como gritos y motores que escupen sus penas. Cansado de escuchar ruidos de máquinas, tipeos de teclados, y falsas notificaciones de celulares, informando sobre vidas vacías.
Me propuse recorrer todos los sonidos, todos los silencios, todas las miradas. Una simple mirada puede decir mucho más que miles de palabras. Un silencio puede ser más determinante que una firme voz.
Empecé a pensar en todos esos sonidos que me cautivaron a través de los años. El choque de las olas en el mar, el viento desperdigando arena. El murmullo de las hojas de los árboles en la soledad del bosque. El silencio de la noche en el medio del campo, atravesado por el canto de algún grillo enamorado. El goteo de una lluvia pasajera, el susurro de una ventisca en la inmensidad de las montañas.
Todo lo que la naturaleza nos dio, y poco a poco nos encargamos de destruirlo. También recuerdo momentos en que es mejor no hablar. Un sincero abrazo, una palmada en la espalda, una bella sonrisa, una delicada lágrima que terminará, como tantas otras, estrellada contra el piso.


Si nos dedicamos por un tiempo sólo a escuchar, vamos a encontrar cosas que antes no nos hubiésemos dado cuenta. Encontraré en su dulce voz, detalles que antes escapaban de mí. Descubriré en su carcajada, la más plena felicidad. Hallaré entre gemidos, el más puro placer, el más lindo sentimiento.
Oiré la música más hermosa, como cuando sus suaves manos acarician las teclas de ese viejo piano, que todavía vomita canciones de desamor. Rasgaré su espalda, como si se tratara de la guitarra más perfecta de todas. Nos abrazaremos hasta formar un solo ser, en el más absoluto silencio, recordando penas pasadas, enterradas en el olvido. Recordaré esa mirada triste, las cambiaré por ojos alegres. Nos prohibiremos las palabras para hablar a través de los gestos, de las risas, de los llantos. Guardaré en la memoria los momentos más importantes, aprenderemos la lección de escuchar los mensajes de la naturaleza, los ecos que nos transmite el maravilloso mundo. Amaremos la música, que nos hace transportar a sitios inimaginables. Soltaremos la mano para que repiquetee sobre las blancas y luego sobre las negras, como una vez me enseñó ella. Será nuestro mudo mundo mágico. Se romperá con una risa. Seremos felices, como cuando aprobamos esa difícil lección, la lección de piano…

Marcelo De Nicola

Canción elegida para la editorial



IMPRESIONES SOBRE LA LECCIÓN DE PIANO


Dejará de vibrar lentamente, perdiendo su brillo, olvidando la escala, disipando su color para siempre. Se irá congelando en un frío mortecino y angustioso. Se irá disolviendo en la particularidad de su existencia para entregarse en aquella muerte pasional, definitivamente, a su silencio. ¿Sera así el final? Aún recuerdo tu calor abrigándome en aquel compás que nos despedía. Recuerdo aquella danza tan intensa en donde yo me caía y vos me sujetabas salvándome, una vez más, del olvido. Nos veo aun jugando como pétalos acariciados por el viento. Todavía recuerdo mi ansiedad al buscarte entre otros similares a nosotros, entre figuras que presagiaban nuestro encuentro y me animaban a continuar hasta el final, donde nos rozábamos apenas un instante, para volver a buscarnos mucho más adelante. ¿Será este el final de nuestra canción? ¿Morirá de esta manera aquella melodía que nos unía? Ahora solo queda el silencio. El árido silencio que separa a estas notas que fuimos. O que aun somos todavía, en la memoria de algún oyente indiscreto. Este silencio frío que es el residuo de las pasiones más salvajes. 


La aventura del océano, morirá entera en la inefable ola. El fragor de tu risa se apagará en la humedad de una lágrima. El fuego de tu sexo, se extinguirá finalmente en la timidez de un suspiro. El silencio llenará todo este espacio de preguntas, de desesperados anhelos. Me detendré a esperarte. Prescindiré del tiempo. No emitiré ni un sonido en honor a aquella salvaje melodía que nos unía. Moriré, si es necesario, en el silencio más espantoso y temible con tal de no olvidar jamás ni una línea de aquel pentagrama que fue nuestra vida. Y será esta la manera que también elija Ada para honrar sus verdaderas pasiones. Será ella también una nota que se apaga en aquel silencio que promete el fin de la melodía. Será ella la que se entregue al silencio más absoluto, a esa febril espera de volver a resonar alguna vez. “The piano” relato dirigido y guionado por Jane Campion narrará delicadamente aquella dolorosa pasión de Ada. El film trabajará una hermosa metáfora donde la protagonista representará aquella música que su entorno intenta silenciar. Ada, quien no emite palabra alguna por elección propia, elegirá expresarse a través de su piano. En su pequeña hija veremos representada toda su inocencia y aquella invaluable belleza que le otorga el juego al cansado rostro de un adulto. Su música será su pasión y funcionara así dentro del film. Se relacionará con George a través de su piano. Él le pedirá tiernamente oírla tocar. Su interpretación musical será inicialmente distante y fría. El buscará más. Intentará escribir en su cuerpo aquellas melodías. Deseará esas delicadas manos, capaces de generar belleza con aquella naturaleza que representa la madera de su piano. George será esa naturaleza, será ese salvajismo esperando ser rescatado. El relato estará estructurado de manera lineal. 


El film entregará algunos planos memorables desde su construcción pictórica. La fotografía acompañará en ciertos pasajes el estado de ánimo de nuestra protagonista. Un ejemplo de esto, naturalmente, es aquella secuencia en que la directora nos narra su llegada a Nueva Zelanda. En este pasaje, la fotografía, nos hará sentir en sus colores azulados y grises, aquel frio distante, aquel frio de lo ajeno tan propio de la obligación que experimenta tanto Ada como su hija en aquel desembarque. Finalmente Ada logrará transitar el silencio. Volverá a casa y ahogará en aquel viaje su historia personal. Solo así conseguirá la libertad para poder continuar escribiendo su historia. Solo así lograra ser una nota nuevamente capaz de resonar en libertad a través del viento. Solo así logrará finalmente ser feliz y real.-

Lucas Itze

Canciones post análisis



Escuchamos Piano Man de Billy Joel


También algo de Charly...



Fito también le cantó al piano


Y nos fuimos con palabras mas, palabras menos



FICHA TÉCNICA

Título original: The Piano
Año: 1993
Duración: 121 min.
País: Nueva Zelanda
Director: Jane Campion
Guión: Jane Campion
Música: Michael Nyman
Fotografía: Stuart Dryburgh
Reparto: Holly Hunter, Anna Paquin, Harvey Keitel, Sam Neill, Kerry Walker, Genevieve Lemon, Tungia Baker

SINOPSIS

Año 1851. Ada, que es muda por elección, acaba de enviudar. Un matrimonio concertado la obliga a dejar su Escocia natal y viajar a Nueva Zelanda, acompañada de su hija y de su piano. Allí conoce a su futuro marido, un próspero granjero que se niega a llevar a casa el piano. Abandonado en la playa, el instrumento será rescatado por un vecino que establece un extraño pacto con Ada: él la dejará usar su piano a cambio de que ella se deje tocar.


TRAILER


martes, 6 de enero de 2015

BIUTIFUL


EDITORIAL - BIUTIFUL

Está ahí… rondando… Nos mira, nos sigue, nos pone a prueba. Paso a paso, minuto a minuto, va eligiendo al azar, como por arte de magia. Siempre estará entre nosotros, siempre nos preguntaremos porque…
Desde chicos, no la reconocemos como tal, apenas la veremos en forma de un anciano viejo y desgarbado o de una anciana flaca y arrugada. Escucharemos sus victorias, casi todos los días a través de los medios, con esa tremebunda morbosidad que nos venden.
La sentiremos cerca cuando pasemos por algún hospital, pero siempre del lado de afuera, porque a nosotros no nos va a tocar.
Ella jugará con nosotros todo el tiempo. Seremos sus gigantes marionetas de carne y hueso que vivirán en su patético mundo de infamias, locuras, destrucción, y amor, aunque no parezca, mucho amor.
Y ese amor es el que intentará destruir ese mundo, poner de rodillas al gigante, vencer en definitiva, a la maldita muerte.
Es imposible. Lamentablemente es imposible. Entonces bucearemos en nuestros sueños para tratar de que esa muerte sea lo más bella posible…
Nos sumergiremos en las aguas más cristalinas del océano, veremos florecer los pétalos más coloridos del bosque, jugaremos a que la luna y el sol no nos encuentren, en medio de las torres de cemento.
Correremos detrás de esos sueños como eternos adolescentes, tratando de esquivar las balas que intentaran dejarnos sin nada…


Ella mientras tanto nos seguirá teniendo entre ceja y ceja, y decidida de la forma más letal y dolorosa para llevarnos. De las mil maneras, eligió esa enfermedad que te muele hasta los huesos, que te corta el aliento, que te rompe el corazón en mil pedazos.
Que se llevó a muchos de los mejores, sin necesidad, sólo para demostrar su fuerza, su puta y maldita fuerza, ejerciendo una vez más su temible dictadura, solo para vernos vencidos.
Pero no, no nos dejaremos caer, buscaremos la forma de agarrarla de las pelotas para gritarle al mundo que a pesar de todo, estamos más vivos que nunca. Sudaremos hasta la última gota que recorra nuestra frente, desecharemos esa aburrida lágrima que rodará por nuestras mejillas, dejaremos que la luna nos encuentre desnudos de melancolía en el calor de la noche, mientras la brisa nos recorre poro por poro.
Beberemos nuestro último sorbo de vino con la esperanza de que en algún lugar nos encontraremos de nuevo, perpetuaré su última sonrisa, fruto de algún recuerdo lejano. Sentiré el canto de los pájaros, para que mis ojos se vayan cerrando lentamente, sabiendo también que mientras tanto, el sol se muere…

Marcelo De Nicola.

Canción elegida para la editorial



IMPRESIONES PARA BIUTIFUL


“Lo peor de cuando matas a alguien no es el tipo muerto, sino el hueco que dejas”. Leí esto hace algunos años ya, en una entrevista realizada a un preso. Su nombre no figuraba en la crónica, quizás porque él ya se sabía muerto. La muerte es hueco. La muerte es ausencia. Su gélida mano apaga de a una las estrellas convirtiendo en su morbosa lentitud, todo este cielo en un desierto oscuro y desolador. Haciendo de mi pecho esta caja inútil, pesada de recuerdos y de anécdotas que mienten colores y aromas. La muerte es lenta. Se filtra sigilosa, en los adioses, en los olvidos, en la armonía de las bellas canciones. Va oscura y sola, doblando caminos. Va pisando firme en lo certero, escapando a la duda y al error. Equivocarse, después de todo, es vencer a la muerte, recordemos que no existe ninguna vanguardia que no haya nacido de un error.


La muerte es lejanía. Nos separó un día, dejando huérfana la promesa de un café. Lloré cuando vi por error tu cuerpo ya vacío, tu cuerpo que ya no era tuyo, recostado en la soledad de la habitación de un hospital. -Que solo que se va uno- pensé y me guardé todas estas ganas de abrazarte que ahora me ahogan la garganta cuando te pienso. Impidió también que conozcas a mis hijos, que veas que linda familia supe formar, que descubras en mis ojos el orgullo que siento por ellos. Qué lindo hubiese sido creer en algún dios para llenar todo este vacío que carga mi pecho. Pensarte en algún lugar mejor, lejos de los médicos y los remedios. Lejos de los dolores punzantes, que tanto miedo nos daban. Lleno de laureles, sentado en la mesa de un bar, con aquellos que vos querías. Verte reír, aunque sé que lo hiciste hasta último momento, para darnos fuerza a nosotros. A nosotros que intentábamos no llorar adelante tuyo, fingiendo una fuerza que ya no teníamos idea donde buscar. Qué lindo hubiese sido creer en algún dios, por lo menos aquel día. Jorge, murmuró alguna vez, tan certeramente, “como se pasa la vida, como se viene la muerte tan callando”. En el sí creo, creo todos los días. Quizás el dolor hubiese sido más amable si al partir, hubiese podido verte ir en paz, como lo hacía Uxbal. Uxbal, ese personaje que me recordó todo el tiempo a vos. Aquel protagonista de Biutiful, tan gris para todo el mundo, tan lleno de luz a mis ojos. Biutiful es una película que duele. El film no dará respiro ni un instante. Contará la triste historia de Uxbal, un tipo golpeado por la gran crisis española. 


Este personaje, padre de dos pequeños niños, será diagnosticado de un cáncer terminal a los pocos minutos del film. Su conflicto principal será lograr que sus hijos no lo olviden como el mismo lo hizo al morir tempranamente su padre e intentar dejar mínimamente organizado aquel caos que es la vida. Gonzalez Iñárritu, director y co-guionista del film, organizó el relato de manera no lineal. Su estructura será cíclica, comenzando con una escena onírica, que resignificaremos al finalizar la película. Su montaje será bastante clásico respecto de lo que nos tiene acostumbrado este director. Basta con recordar aquí el armado de “Amores perros” o quizás “Babel” para entender de lo que estamos hablando. Sobrevivirá a esta depuración de su estilo, el uso de la cámara en mano. Biutiful generará tensión a través de este recurso en ciertos tramos, en otros, se limitará a remarcar el dramatismo de ciertas escenas, que ya por su solo contenido resultaban sofocantes. Su fotografía también será oscura, lúgubre, triste, a veces fría. Javier Bardem, quien interpretara magníficamente a Uxbal, logrará llevarnos a través de aquel calvario que es la curva dramática de este extenso relato, de manera natural, proponiendo todo el tiempo, dosificando su transición extraordinariamente. Lloraremos junto a Uxbal, en aquel desesperado abrazo con su hija de no más de diez años y le pediremos ahogados en lágrimas que no lo olvide. El, se despojará de su anillo, de su pobre casa y de todos sus dolores, para ir.-

Lucas Itze.-

Canción post impresiones


Escuchamos algo de Santaolalla y sus bandas, quien musicalizó el film...


Produjo un clásico de Divididos


Uno de las canciones que sonaron durante el film


Otra de las grandes bandas producidas por Santaolalla


Otro clásico...


También sonó La Vela...


Y nos fuimos sabiendo que la muerte está segura de vencer


FICHA TÉCNICA

Título original: Biutiful
Año: 2010
Duración: 145 min.
País: México
Director: Alejandro González Iñárritu
Guión: Alejandro González Iñárritu, Armando Bo, Nicolás Giacobone (Historia: Alejandro González Iñárritu)
Música: Gustavo Santaolalla
Fotografía: Rodrigo Prieto
Reparto: Javier Bardem, Maricel Álvarez, Diaryatou Daff, Eduard Fernández, Ana Wagener, Guillermo Estrella, Rubén Ochandiano, Félix Cubero, Martina García, Manolo Solo, Karra Elejalde

SINOPSIS

Retrato de la vida de Uxbal: padre abnegado e hijo desamparado. Intermediario de la sombra. Próximo a los desaparecidos. Atraído por los fantasmas. Sensible a los espíritus. Superviviente en el corazón de una Barcelona invisible. Sintiendo que la muerte le ronda, intenta encontrar la paz, proteger a sus hijos, salvarse a sí mismo. La historia de Uxbal es sencilla y compleja, al igual que nuestras vidas de hoy.


TRAILER