Todos los jueves de 21 a 22 hs.

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lunes, 25 de julio de 2016

9 CANCIONES - 9 SONGS


EDITORIAL

Recojo tus restos en la distancia. Miro con recelo aquella tabla corroída que todavía flota sobre mi océano. El sol brilla aun sobre ella, la luna entona su canción de cuna y ofrende sus destellos plateados en alusión al camino. El viento trae un nuevo secreto y lo susurra en mi oído para luego ser nada. Pero la madera aun flota, a pesar del viento, a pesar del fuego. Mis huesos se despojan al fin del día y corretean por el jardín de los dioses al zorro del tiempo. La eternidad es ahora, la eternidad es ya y ahora, me repite y salta al abismo del que nunca jamás saldrá. La tabla ahora se clava en mi carne, desgarra mi piel que jura sanarse. Siento la frialdad de la piedra que ya es estatua, su naturaleza perdida en función de las formas, aquellas trampas de lo espontaneo que resultaron ser las curvas que la tallan, esa vil traición de la vivencia que invoca, me desarmo al fin en lágrimas, me conmueve infinitamente. Corro en la oscuridad de ese bosque de maniquíes mudos, cuelgan de los arboles oscuros y mutilados. Sus gritos sordos… la muerte preocupante del gesto. La inmortalidad, ese beso que es todos los besos, se esconde bajo las volátiles cenizas de los más veloces. Estos pies que ya no sueñan con moverse, que saben que no hay camino, no morirán jamás. Ahora lo sé. No morirán jamás.

Lucas Itze.-

Canción elegida para la editorial



IMPRESIONES PARA 9 CANCIONES


Borges decía que lo venidero nunca se anima a ser presente del todo sin antes ensayarse, y que ese ensayo era la esperanza. Más adelante hablaba de ella como la memoria del futuro. En tal sentido, podemos entender entonces a la nostalgia como la intención del pasado de perpetuarse en el presente impulsado por aquel sentimiento de inmortalidad que moviliza esencialmente al ser humano. Sin aquella memoria del pasado, lejos estaríamos de poder construir, por ejemplo, una identidad. Al reparar con mayor agudeza sobre la nostalgia, descubriremos que el punto de vista desde donde contempla y se ejerce aquella memoria de lo vivido, está íntimamente relacionado al dolor. En 1917, en aquel oscuro texto llamado Duelo y Melancolía, Sigmund Freud desmenuzaba la característica patológica de esta última diciendo que ambas se originaban debido a la pérdida de un objeto de deseo, pero que era solo en la melancolía donde a esta pérdida se le agregaba una degradación del yo. El proceso se complejizaba hasta terminar, en mucho de los casos observados, en el suicidio. De una forma u otra, en definitiva, el pasado siempre lastima, siempre nos hiere aun desde su fría distancia. 


Tal vez, aquel ejercicio del recuerdo, no haga más que desempolvar esa única verdad que nos desvela y que ancestralmente entra en conflicto con nuestro ser, aquella verdad que dramatiza sobre el ápice vertiginoso que es el ahora, que nos revela que un día cualquiera, mal o bien, nos vamos a morir. Sobre aquel naufragio donde montamos nuestra vida, entonces, intentamos rescatar muchas veces lo que amamos. Ese será el intento desesperado de Matt que tomara sustancia en el relato cinematográfico llamado “9 canciones” dirigido por Michael Winterbottom. El film, sin un guion literario previo escrito, estará estructurado sobre 9 canciones interpretadas en vivo por diferentes bandas, las cuales a través de sus letras irán describiendo las sensaciones experimentadas por Lisa y Matt a lo largo de su relación. Reconoceremos en esta herramienta la función del coro en la tragedia griega. Será un manojo de raccontos el “cómo” elegido por el director para narrar esta historia. Se mantendrá lo fragmentario y lo selectivo de la idea del recuerdo, lo cual usado estéticamente sobre las escenas reducirá no solo su duración sino también los diálogos surgidos de ellas. 


El film comenzará con una imagen sugerente que no hará más que anticiparnos el conflicto que se desarrollara a lo largo de la cinta. Veremos un avión de un rojo intenso sobrevolando lo que al cambiar de plano descubrimos es la Antártida. Será el rojo sobre el blanco. Será el fuego sobre el hielo. Será la distancia que todo lo congela. Será el principio y el final de Matt y Lisa. Este juego estará también en la fotografía de la película, la cual trabajará la pasión de ambos desde los claros oscuros, quemando muchas veces la imagen para con su blanco remitir tal vez a aquel tempano que traerá, finalmente, la distancia. La cinta hablará entonces respecto del recuerdo del personaje sobre una relación apasionada. Planteara inteligentemente el presente del relato sobre el escenario de los hielos antárticos construyendo allí una fuerte metáfora del padecimiento del protagonista. Estará la falta esbozada en un solo plano. Será la ausencia, la soledad. Matt comenzará a recordar y allí aparecen en su auxilio los colores, el ruido y la gente. Eso será Lisa eternamente para él. Unamuno decía que en el amor, uno busca inmortalizarse en el otro. Así quedará intacto el recuerdo apasionado de ella, de cada beso, cada caricia, de su húmeda existencia estallando con la ferocidad de toda la naturaleza. Será aquel recuerdo el último consuelo ante el frio apabullante de este desierto.

Lucas Itze.-

Canción post impresiones



UNIVERSO WINTERBOTTOM


Nacido en Lancashire en 1961, se crió en Blackburn, estudió en la Universidad de Oxford y finalmente fue a la Universidad del Cine de Bristol.
Empezó su carrera en 1988 con el documental sobre Ingmar Bergman titulado The Magic Lantern, sobre la infancia y la vida del célebre director sueco.
Su primer film no documental fue Rosie the Great en 1989. Le siguió Forget About Me en 1990, con Ewen Bremner (Spud de Trainspotting), como actor principal y Under the Sun en 1992.
Después de esos filmes para televisión, y de dirigir la serie irlandesa Family, llega al cine con Butterfly Kiss, sobre una pareja de lesbianas que viajan por las rutas del Reino Unido cometiendo toda clase de delitos, en una mezcla de Thelma and Louise y Asesinos por naturaleza (con Amanda Plummer).
Un año después filma Go Now, sobre un obrero que se enamora de una empleada de un bar, y al poco tiempo de vivir juntos, el empieza a sentir varios problemas de salud, que terminan por confirmar que padece esclerosis múltiple.
En 1996 adapta Jude, la novela de Thomas Hardy, una historia de amor durante el siglo XIX, donde Jude, luego de casarse, descubre que la relación no prospera. Luego de la separación conoce a su prima Sue, una mujer poco convencional para la época, y la relación se transformará en algo más que una amistad.


El film fue premiado en varios festivales, sobre todo a Christopher Eccleston, actor principal, y el trabajo (y el desnudo) de Kate Winslet hizo para que empiece a ser reconocida, para un año después, filmar Titanic.
En 1997 dirige Bienvenido a Sarajevo, poco después de terminar la guerra. La historia real de un periodista estadounidense que trabaja como corresponsal de guerra y que conoce a una niña a la que le promete ayuda, e intentará sacar de ese infierno. Mejor película en el Festival de Chicago, y nominada a la Palma de Oro en Cannes.


Un año después sale I Want You, un thriller sexual neo-noir, rodada con unos fuertes colores primarios por el cinematógrafo polaco Slawomir Idziak, situada en una decadente zona de playa. Protagonizada por Rachel Weisz y Alessandro Nivola, se centra más en la atmósfera del lugar que en la trama, y estaba inspirada por la canción de Elvis Costello, del mismo nombre.
With or Without you (1999), protagonizada por Christopher Eccleston, es una comedia ligera, situada en Belfast, sobre una pareja que está intentando desesperadamente tener un hijo, cuando de repente entran en escena antiguas parejas de él y de ella.
En Wonderland de 1999, empieza a utilizar más cámara en mano y diálogos improvisados. Cuenta la historia de tres hermanas y sus familias que pasan un fin de semana en Londres.
Vuelve a adaptar a Thomas Hardy en 2001 para el film El perdón, un romántico western ambientado en California en 1867.
El 2002 trae dos de sus grandes películas: por un lado La fiesta interminable, documenta el anárquico ascenso y caída del influyente sello Factory Records, y la escena musical en Mánchester desde finales de los 70 hasta mediados de los 90. Es tanto una oda a la ciudad de Mánchester como historia de la música contemporánea (bandas como Joy Division y New Order, entre otras). La película está protagonizada por Steve Coogan quien encarna al influyente personaje de la escena musical y presentador de televisión, Tony Wilson.
También dirige In This World, que describe el terrible viaje de dos refugiados afganos desde Pakistán a través de Oriente Medio y Europa hasta Gran Bretaña, a la cual intentan entrar con la ayuda de contrabandistas. Fue rodada en video digital, con actores no profesionales que habían vivido los eventos de la película. Todo ello unido a su cautivadora forma de captar la realidad le trajo numerosos premios a Winterbottom, incluyendo un Oso de Oro, y un BAFTA, como mejor película de habla no inglesa.


Se mete de lleno en la ciencia ficción al año siguiente cuando filma Código 46, una revisión del mito de Edipo, en un mundo donde la clonación ha creado gente tan interrelacionada que unas estrictas leyes (el código 46 del título) gobiernan la reproducción humana. Esencialmente es una película de cine negro, que sigue a un investigador de fraudes interpretado por Tim Robbins, quien investiga a una “mujer fatal” interpretada por Samantha Morton.
Luego dirige 9 canciones, para al año siguiente filmar Tristram Shandy: A Cock and Bull Story, una adaptación a la famosa novela imposible de filmar, La vida y opiniones del caballero Tristram Shandy. Shandy es un narrador tan fácilmente distraído relatando la historia de su vida que al final del libro todavía no había llegado a su propio nacimiento. La película asimismo trata acerca de cómo tratan de hacer una película de Tristam Shandy, y la imposibilidad de esa tarea.
Vuelve a las historias reales en 2005 con El camino a Guantánamo acerca de los "Tipton Three", los tres musulmanes británicos capturados por fuerzas estadounidenses en Afganistán, que pasaron dos años como prisioneros en la cárcel de la Base Naval de la Bahía de Guantánamo como presuntos combatientes enemigos.
En 2007 dirige Un corazón invencible, donde Angelina Jolie se mete en la piel de Mariane Pearl la viuda del reportero Danny Pearl, cronista del Wall Street Journal, asesinado por los talibanes en Pakistán.


Génova de 2008, es un drama familiar acerca de un inglés, interpretado por Colin Firth, quien se traslada a Italia junto a sus dos hijas americanas tras la muerte de su esposa. Una vez allí, la hija mayor comienza a explorar su sexualidad mientras que la más joven empieza a ver al fantasma de su madre. Ganador a la mejor dirección en San Sebastián.
Realiza en 2009 el documental La doctrina del Shock, basada en el célebre ensayo de Naomi Klein sobre el origen de las teorías neoliberales de Milton Friedman, profesor de la Universidad de Chicago, y su puesta en práctica, durante cuarenta años, en países tan dispares como el Chile de Pinochet, la Rusia de Yeltsin, el Reino Unido de Thatcher y, más recientemente, en Afganistán e Irak.
Se mete de lleno en la comedia en el film The Trip, donde un hombre (Steve Coogan) es seleccionado por "El Observador" para recorrer los mejores restaurantes del país, lo que le permitiría hacer un estupendo viaje con su novia. Pero, cuando ella lo abandona, no tiene más remedio que conformarse con la compañía de un extravagante amigo (Rob Brydon).


En 2010 llega El diablo bajo la piel, basada en la novela de Jim Thompson, situada en 1957, donde el ayudante del sheriff, un hombre afable y sencillo, empieza a sufrir los ataques de la enfermedad que le hizo cometer un crimen en su juventud.
Vuelve a adaptar a Hardy en el film Trishna, sobre una joven hindú que se enamora de un hombre de negocios inglés y tiene que elegir entre la tradición familiar y el amor.
En 2012 filma para la tv inglesa Everyday y un año después dirige The Look of love, la historia de Paul Raymond (Steve Coogan), precursor de los clubs de strip-tease del famoso barrio Soho de Londres.
En 2014 dirige la secuela de The Trip, esta vez paseando por ciudades de Italia, y también, La cara del ángel, otra obra basada en hecho reales donde una periodista y un director de documentales investigan un crimen cometido en Perugia (Italia). La protagonista es Amanda Knox, la estudiante norteamericana que fue acusada de asesinar a una compañera de piso con la complicidad de su novio italiano y un amigo de Costa de Marfil.
Lo último que ha filmado es en 2015, con el documental The Emperor's New Clothes, un vistazo a la creciente desigualdad entre las diferentes clases económicas.
Se esperan para este año dos proyectos en los que está trabajando, pero no se tiene mucha data hasta el momento.

Una de las bandas que suena en el film


También suenan ellos...


Con esto nos fuimos 


FICHA TÉCNICA

Título original: Nine Songs (9 Songs)
Año: 2004
Duración: 69 min.
País: Reino Unido
Director: Michael Winterbottom
Guión: Michael Winterbottom (Novela: Michel Houellebecq)
Música: Black Rebel Motorcycle Club, The Von Bondies, Elbow, Primal Scream, The Dandy Warhols, Super Furry Animals, Franz Ferdinand, Michael Nyman
Fotografía: Marcel Zyskind
Reparto: Kieran O'Brien, Margo Stilley

SINOPSIS


La película transcurre entre flashbacks de Matt (Kieran O'Brien), recordando a su novia, Lisa (Margo Stilley), desde que la conoce en un concierto en Londres hasta la Navidad cuando ella vuelve a los Estados Unidos después de haber concluir sus estudios en Inglaterra. En esos flashbacks suceden los 8 conciertos intercalados con relaciones sexuales entre ellos.

lunes, 11 de julio de 2016

EL SILENCIO - TYSTNADEN


EDITORIAL

Gente apiñada en la estación, algunos relojean el fondo del túnel, a ver si aparece por milagro esa pequeña luz. Cuando el ciempiés de metal estaciona, varios intentan entrar como pueden, formando una especie de tetris humano donde nadie puede encastrar. Otros tendrán que esperar un tiempo más. Empujones, protestas y algún que otro grito son parte del folclore diario de la furibunda mañana semanal en la ciudad.
Celulares, auriculares y unos pares de libros desorientados son parte del decorado, mientras de fondo algún vendedor ofrece los productos al menor precio.
Pero a pesar de toda esa parafernalia que los rodea, todos son presos de sus propias ilusiones, y caminan hacia la última estación atravesando su propio destino. Si, admitámoslo, la soledad es nuestra principal compañera. A pesar de que tengamos una vida social agitada, en el fondo estamos solos.
Inventamos un hotel con habitaciones vacías, buscando sueños para alojar. Cada habitación tendrá un colchón de palabras que esperan ser diseminadas por esos pasillos grises, para que no queden olvidadas en un sótano cerrado. Pero nuestros miedos tendrán la llave que encerrará cualquier frase que quedará desteñida con el tiempo.


Porque son nuestras las decisiones que uno elige a lo largo del camino. Porque es uno el que revuelve el azúcar de la taza de café por las noches, tratando de encontrar respuestas. Y después de ese café, llegará la batalla con la almohada para intentar conciliar el sueño, mientras la película que no queremos ver se repite una y otra vez en tu mente. No importa si dormís solo o acompañado, porque la guerra interna sabe bastante de balas perdidas y perdigones incrustados.
Después de un sueño profundo, te levantas a la mañana intentando una vez más ser vos, evitando el maldito pero necesario egoísmo que nos vigila, siempre al acecho. Nuevamente escucharás esas voces que salen desde tu más profundo sentimiento y que juegan una y otra vez con tu mente, impidiendo relajarte por la ajetreada rutina. Voces que en cierto momento se transformarán en gritos para escapar de esa tensa calma que nos contiene, encerrados en una mera ilusión cínica. Quedaremos atrapados en ese vendaval de ruidos, deseando de una vez por todas llegar a nuestro propio desierto, reclamando que el egoísmo haga su presencia estelar. Gritaremos solos buscando algún abrazo que nos calme y nos lleve a esa infancia que perdimos hace tiempo, donde la mayor preocupación era que llegue la hora para salir a jugar. Será en ese apretón cuando desearemos siempre la compañía y por fin, se nos ilumine una sonrisa, cuando nos demos cuenta que, entre tantos murmullos, se escuche el eterno sonido del silencio…

Marcelo De Nicola.-

Canción elegida para la editorial



IMPRESIONES SOBRE EL SILENCIO


En la oscuridad más profunda de la noche se encuentran los traidores. Están allí, viviendo sus miserables vidas, obteniendo de ella experiencias miserables. Esconden sus pieles bajo la anónima tibieza de un par de soles bastardos, jugando sus cartas manchadas, siempre lejos de cualquier borde. Están allí, soñando aquel sueño de ser un lobito más en esta manada sin luna, con la triste esperanza de poder caminar algún día esta calle olvidando para siempre su sombra, con la vista fija, al fin, en aquel instante vertiginoso que se presta a morir. Será su traición el olvido, y lo será también cualquier nombre, y se esconderá en todos los números y se oirá para siempre en la indiferente voz del tintinar de tres monedas de oro. El aliento de todo su decir empañará, oportunamente, el culo opaco sobre el que descansa la fría copa del silencio. Y serán otras las palabras que amanezcan en la muerte de aquellas otras nunca dichas, serán otras las anécdotas y callaran los colores, y en aquel ruido bastardo también sonará, abrasivo, el silencio. Sabio silencio que ilumina, oportuno silencio distante, melancólico silencio de adoquines húmedos y fantasmagóricas neblinas, humillante silencio que engaña verdades, que oculta al desaparecido que grita también su silencio desesperado bajo un asfalto pesado de angustiosas preguntas, misterioso silencio que preside a la vida y que nos espera agazapado allí en la oscuridad de la muerte. 


Del mismo modo que el lenguaje brota de la necesidad de comunicarse el hombre con los demás hombres, el pensamiento como lenguaje interior, consiste en la comunicación del hombre consigo mismo y en aquel silencio de la palabra hablada serán otros los signos que participen en la ilusoria aventura de la comunicación. Marshall Mc Luhan dijo que el medio era el mensaje, esto nos hace pensar, entonces, que en aquel silencio de la palabra hablada el mensaje, no habrá muerto, sino que recaerá sobre el cuerpo que calla valorándolo ahora como signo del enunciado. De esta manera funcionará el silencio dentro del minucioso relato guionado y dirigido por aquel inmenso artista que demostró ser nuestro querido amigo Ingmar Bergman. Callará en la cinta el lenguaje hablado, serán breves los diálogos y solo aparecerán ante la imposibilidad de la imagen de comunicar el mensaje buscado. Jean Claude Carrier, en su libro The End, dice respecto a la escritura de diálogos, que es la herramienta común del guionista perezoso, y agrega luego que el dialogo aparecerá solo para contar aquello que la imagen no puede. Hablaran entonces los cuerpos, las miradas, actuará en su esplendor el lenguaje cinematográfico todo, con sus luces y planos, con su montaje y angulaciones, susurraremos en teleobjetivo y sentiremos la furia del grito con los gran angulares. Profundizará Bergman sobre la idea del silencio instalándolo también allí donde emisor y receptor no conectan porque la simbología utilizada difiere entre ellos. Lo que debería ser comunicación, entonces, será solo ruido. 


En aquel ruido donde Bergman sitúa a sus personajes, descubriremos finalmente una lograda imagen de la soledad que ellos padecen. Habrá silencio entre Anna y Ester y cuando dialoguen, tampoco lograran comunicarse. Será el ruido sus evasivas, sus pocas ganas de enfrentar el conflicto que tanto las lastima. Anna buscará alguna respuesta a través del reclamo y el agravio, hablando siempre desde el resentimiento y el odio. Ester poco dirá y se lamentará profundamente tanto por Anna como por Johan, su sobrino. Habrá cierto olor a traición entre ellas, se callaran verdades y el dolor se lo comerá todo. Dice Unamuno que todo lo vital es irracional y todo lo racional es antivital, porque la razón es esencialmente escéptica. La razón, la lógica y las leyes que rigen a ambas tienen como objeto de conocimiento lo que ya está muerto, pues lo vivo, lo que es absolutamente inestable, lo absolutamente individual es, en rigor, ininteligible. La inteligencia humana, busca lo muerto, pues lo vivo se le escapa. La razón movilizará a Ester y también lo hará, en menor medida, con Anna. Intentaran rescatar desde aquel pasado muerto alguna verdad, pero la ruidosa distancia de sus soledades le impedirá llegar a algo. Quedaran ellas allí, en esa búsqueda desesperada, hurgando en lo muerto, racionalizando lo que ya no son, lo que tal vez algún día fueron. El film culminará de golpe, casi sin aviso, como se van los que saben, dejándonos tal vez aquel mismo sabor que experimentamos con Bukowski cuando nos dijo que la mejor manera de terminar un poema como este es quedarse de pronto… callado.-

Lucas Itze.-

Canción post impresiones


Canciones con idiomas inventados, como aquí creó Charly García...


Vonlenska, el idioma inventado por la banda islandesa Sigur Rós...


FICHA TÉCNICA

Título original: Tystnaden
Año: 1963
Duración: 96 min.
País: Suecia
Director: Ingmar Bergman
Guión: Ingmar Bergman
Música: Bo Nilsson, J.S. Bach
Fotografía: Sven Nykvist (B&W)
Reparto: Ingrid Thulin, Gunnel Lindblom, Jörgen Lindström, Haakan Jahnberg, Leif Forstenberg, Biger Malmsten

SINOPSIS


Ester, su hermana Anna y su sobrino Johan atraviesan en tren un país extranjero y sombrío, probablemente en guerra. Los tres vuelven a casa, pero tienen que interrumpir el viaje y detenerse en una ciudad a descansar en un oscuro y destartalado hotel, ya que Ester, que sufre una crisis vital, se ha puesto enferma. Mientras Ester trata de reprimir la atracción sexual que le inspira Anna, ésta sale en busca de sensaciones que la liberen del tedio y la angustia. La total incomunicación entre las dos hermanas hace que su relación sea una extraña mezcla de odio exacerbado y patológica dependencia, situación a la que asiste como testigo mudo el niño.

lunes, 4 de julio de 2016

LAS AVENTURAS DEL PRINCIPE ACHMED - DIE ABENTEUER DES PRINZEN ACHMED

PROGRAMA 144 (10-06-2016)

EDITORIAL

El amor, visto a través del tiempo, quizás haya sido la única moneda verdaderamente legítima (y por eso tal vez la más valiosa) en esta cadena de sucesos mal contados al que todos llamamos historia. Como tal, ha sabido movilizar gracias a su valoración en el mercado de la humanidad, sólidos intereses de diversas características. Por amor a un dios, se han aniquilado pueblos y culturas, se han violado mujeres y niños dando como único resultado de aquel insoportable brío de cariño no la salvación eterna sino la inescrupulosa expansión del poderío. Por amor se ha engañado al hermano y se han dejado cicatrices feroces que supuraran la pus de la traición hasta que demos el último respiro. Por amor a algo tan abstracto y absurdo como la patria hemos empeñado nuestra libertad de andar las tierras sin rumbo alguno, disfrutando de ser parte y no soberano de lo que la naturaleza propone, y hemos generado aquella derrota de la existencia que es la identidad, aquel pánico cuyo único bálsamo es el embustero sentimiento de pertenencia, y por este veneno hemos empuñado armas y odios. 


Por amor han encerrado nuestra naturaleza bajo las pétreas garras organizativas de la familia, haciéndonos parte de aquel macabro plan que es la sociedad. Algo de antídoto había en aquello de que la patria es el otro, pero no supimos defenderlo por la maldita avaricia de perder el manojo, de compartir aquello absurdamente acumulado. Entonces llegó aquello de que amar a la patria era ver morir al hermano y de que por amor a todos, debían caer algunos. El veneno ya estaba en nuestras venas y por amor, aceptamos el hambre y la pobreza. Citando a Freud, un amigo de esta casa dijo alguna vez que el amor era un imposible porque el hombre busca en la mujer el amor de su madre y la mujer busca en el hombre a dios. El amor ha venido a estas tierras tal vez con el único objetivo de unir a las individualidades en masas entregándolas así ferozmente al anonimato de la homogeneidad. La fe, la otra cara de la moneda, también continua celosamente aquel objetivo. Resta mirar, entonces, el camino propio y analizar con silenciada sinceridad las atrocidades que hemos cometido por aquellas calles en donde un día pasó el amor.-

Lucas Itze.-

Canción elegida para la editorial



IMPRESIONES SOBRE LAS AVENTURAS DEL PRINCIPE ACHMED


Tal vez una errada concepción del amor, y la mala poesía ha hecho sus valiosos aportes a esto, nos ha inculcado la temible idea de la conquista. Aquella idea por la cual entendemos que luego de un camino repleto de periplos, nos esperará el reparo cálido de un sol que con su brillo notable nos liberará finalmente de la soledad de la que está hecha el universo. Bajo este fallido concepto, las almas más sencillas, se han aventurado ciegamente a la escritura apresurada de ampulosos versos, han tarareado milongas enteras por indómitos callejones o han caído en la ignominia feroz del cepillado bucal dos veces al día. Se ha pensado, entonces, en el amor como una conquista, una recompensa por las habilidades demostradas y quizás jamás adquiridas. Aquel logro siniestro conlleva, naturalmente, la idea lógica de posesión. Como no sentirse poseedor de aquel trofeo adquirido luego de tanto sacrificio, luego de tanto sudor esparcido sobre aquella arena feroz del cortejo. 


Y estará entonces también aquella otra idea de que por habernos costado tanto ese beso contendrá el sabor de todos los besos, de que aquella caricia, será el arquetipo platónico de las caricias. Miseria. El amor, mis queridos amigos, sucede hasta que inevitablemente, deja de hacerlo. Más allá de nuestras gracias y habilidades, que nunca están demás para hacer de nosotros personas más complejas, el amor, o como quieran llamarlo, será el descuido más sabroso. Llegará, con su piel de seda, a burlar por algunos instantes a la muerte. Achmed, aquel príncipe de las mil y una noches transitó la idea del amor bajo este mismo razonamiento. El film, adaptado y dirigido por la alemana Lotte Reiniger, narrará con un laborioso y hasta obsesivo método, las travesías realizadas por el príncipe para lograr el amor del hada Paribanou. Entendamos aquel camino del héroe, en términos de Campbell, tal vez como la búsqueda desesperada del protagonista de las respuestas a las simples, aunque siempre profundas, preguntas de quién soy y que es lo que quiero. 


Será la ansiedad de aventuras ante una vida fácil y homogénea lo que lo impulse a salir al camino y apostar lo único que realmente posee: su vida. Será aquel viaje iniciático necesario para ampliar su visión y asimilar así nuevas aristas de las que se compone la complejidad del mundo. Volverá entonces a su pueblo renovado, traerá nuevas verdades y en aquellas iluminaciones habrá ampliado, sin saberlo, su caverna. Ella se quedará con él, reavivando así el fantasma de la conquista. Nosotros, preferiremos ver en ella, la delicada metáfora de la superación personal, la belleza adquirida a partir del enfrentamiento con la complejidad del mundo. Metaforizarla a ella estará lejos de ser producto de una visión nostálgica o nihilista del amor. Para los que este programa hacemos, la búsqueda del amor será eterna, ya que su logro, como dijimos anteriormente, es imposible. En aquella falta, en aquella búsqueda situaremos inevitablemente al arte. Será esta nuestra visión, y partiremos pensando que siempre detrás de cada luz, llegará el apagón.

Lucas Itze.-

Canción post impresiones


Un gran clásico...



UNIVERSO REINIGER


Charlotte (Lotte) Reiniger, nació en Berlín-Charlottenburg, Imperio Alemán, en 1899 y murió en la República Federal Alemana en 1981. Fue cineasta alemana (posteriormente nacionalizada británica), famosa por sus películas de animación con siluetas, especialmente Las aventuras del príncipe Achmed (1926).
Con dieciséis años aspiraba a algo más que cumplir el deseo de sus padres, y pronto le interesaron las películas de Georges Méliès, por sus efectos especiales, y las de Paul Wegener (El estudiante de Praga, El golem), al que oyó en una conferencia en 1915, sobre las posibilidades del cine de animación. Entró en el grupo de teatro de Max Reinhardt, al que pertenecía Wegener, en el que se dedicó a confeccionar las siluetas de los otros actores del grupo en sus respectivos papeles. Pronto empezó a trabajar con Wegener, realizando los subtítulos de la película Der Rattenfänger von Hameln (El flautista de Hamelín).
En el Institut für Kulturforschung (Instituto de Innovaciones Culturales), un estudio berlinés dedicado a las películas de animación experimentales, realizó su primera película de siluetas, Das Ornament des verliebten Herzens (El ornamento del corazón enamorado, 1919). En dicho estudio conoció también a Carl Koch, con el que se casó en 1921, y que colaboró con ella en casi todas sus películas.
En los años siguientes realizó seis cortometrajes, todos ellos con producción y fotografía de su marido. Al mismo tiempo, trabajó en anuncios publicitarios. El encanto de su trabajo y su interés por encontrar nuevas formas de expresión en el medio fílmico llegó a oídos de la UFA -Universum Film Aktien Gesellschaft-, la gran industria nacional de cine alemán, y el mismo Fritz Lang la invitó a crear el sueño de Kriemhield en Los Nibelungos (diseñó la silueta de un halcón para una secuencia onírica de la primera parte).
Entre 1923 a 1926, escribió el guión y dirigió Las aventuras del príncipe Achmed, el más antiguo largometraje animado que se conserva, de 65 minutos de duración, para la que se realizaron 300.000 imágenes individuales. El banquero judío Louis Hagen, admirador de su obra, le ofreció financiarle un largometraje, que realizaría en un estudio construido encima de su garaje, cerca de su casa de Potsdam, a cambio de que ella y su marido se encargaran de la educación de sus hijos. Es una trama sobre varias historias relacionadas con Las mil y una noches.
El éxito le dio la oportunidad de realizar el mediometraje Doktor Dolittle und seine Tiere (El doctor Dolittle y sus animales, 1928) basada en la primera de las novelas de la serie dedicada al personaje por el autor inglés de literatura infantil Hugh Lofting. La música fue compuesta en esta ocasión por Kurt Weill, Paul Hindemith y Paul Dessau.
Un año más tarde, Reiniger codirigió, con Rochus Gliese, su primera película de imagen real, Die Jagd nach dem Glück (La búsqueda de la felicidad, 1929), un relato sobre una compañía de teatro de siluetas. En la película interpretaban papeles Jean Renoir y Berthold Bartosch, e incluía una representación de siluetas de 20 minutos, diseñada por Reiniger. Por desgracia, el filme se terminó cuando el sonido acababa de llegar a Alemania, y su estreno tuvo que demorarse hasta 1930 para añadir las voces de los actores.


En 1933, coincidiendo con el ascenso nacionalsocialista, Lotte Reiniger y Carl Koch decidieron emigrar de Alemania, y se establecieron en varios lugares pues ningún estado quiso concederles los visados necesarios para establecerse de forma permanente. Viajaron de uno a otro país, permaneciendo en cada uno todo el tiempo que el visado les permitía. Durante esta época, produjeron unas doce películas. Entre las más conocidas están Carmen (1933) y Papageno (1935), basadas respectivamente en las óperas Carmen de Bizet y La flauta mágica de Mozart.
En 1949, Reiniger y Koch pudieron por fin trasladarse a Londres. Tras realizar algunos proyectos para la Oficina General de Correos, crearon la empresa Primrose Productions, para la que rodó películas de cuentos de diez minutos de duración; entre otras, Calif la cigüeña, Pulgarcita o El saltamontes y la hormiga. Todas ellas rebosantes de su talento manual.
Por la adaptación del cuento El sastrecillo valiente recibió el premio al mejor largometraje en la Bienal de Venecia de 1955. A partir de ese año experimentó con películas de siluetas en color y concibió el documental The Art of Lotte Reiniger, en el que explica la creación de una película de siluetas, a partir del ejemplo de Papageno.


Carl Koch murió en 1962, pero Lotte Reiniger siguió trabajando. Durante esta época, realizó veinte películas de siluetas, la mayoría de ellas para la BBC, y casi todas basadas en cuentos de hadas clásicos.
En 1972 se le concedió en Alemania la Cinta de Oro. En 1980 se le entregó en Londres la Cruz federal del Mérito. En 1976 se desplazó a Canadá, donde realizó la película Aucassin et Nicolette para el National Film Board y en 1979 su última película en color, The Rose and the Ring.
Murió en Dettenhausen, Alemania, el 19 de junio de 1981, a los 82 años.


Lo que se ve, se ama, se pierde


Hasta la próxima semana


FICHA TÉCNICA

Título original: Die Abenteuer des Prinzen Achmed (The Adventures of Prince Achmed)
Año: 1926
Duración: 65 min.
País: Alemania
Director: Lotte Reiniger
Guión: Lotte Reiniger
Música: Wolfgang Zeller
Fotografía: Carl Koch (B&W)

SINOPSIS


Un hechicero africano crea un corcel volador como regalo al rey de una ciudad. Su intención es usarlo como moneda de cambio y contraer matrimonio con la hija del patriarca. Así, se dirige a la ciudad, donde el Rey está celebrando su cumpleaños, y le ofrece el trato tras demostrar las habilidades del animal. Para facilitar el asunto, engaña a Achmed, hermano de la princesa, y lo monta sobre el corcel, llevándole lejos del lugar, quitándose una posible resistencia de encima. A partir de este punto seguimos la historia de Achmed, de una bella princesa y del propio hechicero, enlazando hasta con el mismísimo Aladín.