martes, 27 de diciembre de 2022

QUO VADIS, AIDA? DE JASMILA ZBANIC

PROGRAMA 394 (16-12-2022)

 

SINOPSIS

 

Bosnia, julio de 1995. Aida trabaja como traductora para la ONU en la pequeña ciudad de Srebrenica. Cuando el ejército serbio ocupa el pueblo, su familia está entre los miles de personas que buscan refugio en los campos de la ONU. Como participa en las negociaciones, Aida tiene acceso a información importante. (FILMAFFINITY)

 

EDITORIAL

 

Más de una vez hemos traído a esta mesa, siempre desde nuestra humilde perspectiva, desde nuestro corto alcance, la problemática filosófica que decide reflexionar sobre la idea de “el otro.” Quiero decir que la otredad es un tema recurrente en el mundo artístico, en el del pensamiento, y en el cinematográfico en particular, y desde estas trincheras, hemos intentado compartir algunas ideas, algunos escritos de personas que han dedicado buen tiempo a pensar sobre el tema. Se ha dicho, con cierto aire resolutivo, aquello de que el otro es todo lo que yo no soy. Aquella estructura que postulaba Derrida según la cual diferenciaba entre un yo, un otro y un radicalmente otro. Aquella idea de que el otro nos excede y por eso se nos escapa siempre. El verdaderamente otro es aquel que de ninguna manera puedo terminar de alcanzar, es ese inabarcable, aquel inaccesible. Hemos pensado aquello también de que el yo está continuamente traduciendo al otro a su propia forma, a su propia lógica y subjetividad y en ese accionar, al delimitarlo, al definirlo, lo reduce salvajemente. Introducir al otro, entonces, dentro de nuestro marco perceptivo es simplificarlo y acomodarlo a lo que nuestro dispositivo previo y heredado, ese dispositivo creador de subjetividades, logre captar de aquello que su ser transmita. ¿Podríamos decir aquella verdad de su ser? Estas ideas, entre otras, hemos expuesto ante este mismo micrófono más de una vez. Hasta que un día nos llegó aquello de que La patria es el otro y desafió con una valentía inigualable todo este pensamiento lúcido y crítico reproducido por nosotros hasta el momento. La patria, o sea todo aquello que nos reúne en un cuerpo masa, todo aquello que nos identifica dentro de un ser popular, todo aquello que somos y nos define y por lo tanto nos diferencia, es definido ahora como el otro, o sea, todo aquello que yo no soy, todo lo inabarcable e inaprensible. Aquello inalcanzable es entonces, ahora, lo que yo soy



Cuando menos lo esperábamos, una idea revolucionaria e innovadora, una idea desafiante y deconstructiva nos interpela y moviliza luego de tanto tiempo sin que un pensamiento original nos invite a patear las estanterías de nuestros saberes. Una idea vanguardista que es muy posible que nos lleve mucho tiempo comprender y poner en funcionamiento. Decía Hobbes: Pues la verdad, no oponiéndose a ningún beneficio ni placer humano, es bienvenida para todos los hombres. Pero la pregunta entonces sería: ¿Queremos realmente la verdad o siempre hay un beneficio subyacente que le atribuye a su composición, a su construcción y armado, un modo particular? ¿Cuál es entonces la verdad que queremos? Alguna vez el filósofo argentino Diego Singer, gran amigo de esta casa, citando a Sócrates en Fedro, destacaba la siguiente frase: El poder de las palabras se encuentra en que son capaces de guiar las almas. Dejando cualquier ingenuidad a un lado, entendemos que Platón, en aquel texto, nos habla del poder real de gobierno que posee el discurso sobre el ser. Definir al otro, en este contexto, entonces ¿no respondería a una dirección tendenciosa por donde nuestra alma es llevada? ¿Cómo separar entonces entre opinión y conocimiento, entre apariencia y verdad? Bien sabemos que es la apariencia lo que persuade y nunca la verdad. ¿Cómo llegar a la verdad sin una construcción metafísica que la respalde, sin un mundo de las ideas que asegure su pureza? Hay un texto muy pequeño que solemos citar de Nietzsche llamado “Sobre verdad y mentira en el sentido extramoral”, en el cual Federico afirma que la verdad no es más que un acuerdo, una convención que respetamos para poder vivir de forma más segura, con cierto grado de entendimiento y previsibilidad. Buscar la verdad, en este sentido, no es otra cosa que buscar la seguridad, nuestra seguridad de individuos que comparten un habitad y se relacionan dentro de una sociedad. El objetivo final no es no ser engañado, no ser seducido por un discurso mentiroso, sino no ser perjudicados por el engaño, por las consecuencias hostiles de ciertas clases de embustes. Agregaba Federico: “Que la verdad sea más valiosa que la apariencia, eso no es más que un prejuicio moral; es incluso la hipótesis peor demostrada que hay en el mundo.”       

 

Lucas Itze.-

 

Canción elegida para la editorial

 


IMPRESIONES PARA QUO VADIS, AIDA?

 


“–Me despierto y siento que está vivo –dice una, dicen todas–. Me voy desinflando mientras pasa la mañana. Se me muere al mediodía. Resucita en la tarde. Entonces vuelvo a creer que llegará y pongo un plato para él en la mesa, pero se vuelve a morir y a la noche me caigo dormida sin esperanza. Me despierto y siento que está vivo...” La pluma de Eduardo Galeano imaginaba perfectamente a ciertas madres de estas tierras en Memoria del Fuego. Siempre con las palabras justas, el escritor uruguayo nos dejaba con un nudo en la garganta. Mas adelante agregaba: “Las llaman locas. Normalmente no se habla de ellas. Normalizada la situación, el dólar está barato y cierta gente también. Los poetas locos van al muere y los poetas normales besan la espada y cometen elogios y silencios. Con toda normalidad el ministro de Economía caza leones y jirafas en la selva africana y los generales cazan obreros en los suburbios de Buenos Aires...” Años más tarde, esa pluma apuntaba contra los mismo de siempre cuando hablaba de otro conflicto: “Donde dice: Misión humanitaria, debe decir: Misión publicitaria. "La próxima guerra mundial se hará con piedras", había anunciado Albert Einstein, pero a la vista está: no es exactamente con piedras que se ejecutan sus ensayos. Esta interminable misión humanitaria contra Yugoslavia esta dejando sin misiles a las potencias occidentales. Las empresas consagradas a la industria más prospera del mundo están fabricando nuevos misiles, a todo vapor, para abastecer al Pentágono y a sus socios del otro lado del mar. Lo mismo había ocurrido, antes, en el caso del Irak. La demanda de misiles agotaba los stocks de la industria bélica y de las fábricas de juguetes. A fines del año pasado, en mi ciudad, Montevideo, el misil era uno de los juguetes mas solicitados por los niños como regalo de Navidad. En abril de este año, las armas utilizadas contra Yugoslavia han sido las mas exitosas en la gran feria bélica abierta en Río de Janeiro”. Concluyó Galeano. 



Las misiones humanitarias son ese juego donde los países más importantes tienen que demostrar que le importan los países más conflictivos. Así, se han dado una vuelta por varios países africanos, por la vieja Yugoslavia, por Afganistán, Irak y siguen las firmas. Disfrazados de Cascos Azules, OTAN o Cruz Roja, estarán allí ante las cámaras. Pero las cámaras se apagan cuando empresas como Boeing, General Motors, Ford, IBM, Motorola, Microsoft y Sony financian una reunión cumbre de la OTAN en Washington. ¿A qué se debe la reunión preguntarán algunos? Para proporcionar vehículos, computadoras, equipos de sonido y todo lo necesario para que los altos mandatarios pudieran llegar a su conclusión más importante: la guerra. Meses después, los llamados daños colaterales estallaron en diferentes partes de Yugoslavia. Daños colaterales que vendrían en forma de hombres, mujeres y niños. Pero... ¿A quién le importa? Por su parte, las misiones de las Naciones Unidas también han tenido sus idas y vueltas. Pero de solo saber que el poder de veto lo tienen los cinco países más poderosos del mundo (China, Rusia, Francia, Estados Unidos y Reino Unido), no queda mucho margen para saber como pueden llegar a negociar. Mientras, los cascos azules se internan en lugares tan disímiles como Nicaragua, Ruanda o Bosnia con sus “áreas seguras, libres de ataques y otras acciones hostiles” pero siempre haciéndole caso al jerarca más poderoso. Y así como nuestras madres rondaban con sus pañuelos en la cabeza, en diferentes partes del mundo, también empezaban a caminar en busca de sus hijos perdidos. Acá entonces nacieron Las Madres de Plaza de Mayo mientras que en Bosnia nacieron las Madres de Srebenica, quienes con su fundación establecida en los Países Bajos, buscaron encontrar a los responsables de las masacres ocurridas en esas tierras. Masacre ideada por los serbios pero con gran responsabilidad de las Naciones Unidas. 



Sobre la base de ese conflicto se situará el film Quo Vadis, Aida? de Jasmila Zbanic. Basada en el libro de Hasan Nuhanovic “Bajo la bandera de la ONU: la comunidad internacional y el Genocidio de Srebrenica”, un ex intérprete de la ONU que perdió a sus padres y a su hermano allí. En este caso quien oficiará de traductora en el campo de refugiados será Aida, interpretada magistralmente por Jasna Duricic. Toda película de guerra es anti armamentista. Todas, lógicamente, son políticas. La directora en este caso elige un punto de vista. Hablará más con lo que no se muestra. No será necesaria la crudeza para que los estómagos se retuerzan. Ahí radicará uno de los grandes aciertos del film. En la inteligencia de lo que no se debe mostrar, porque imaginarlo, a veces es mucho peor. Lo que si se ven son las caras cansadas, sufridas. Rostros en primer plano que nos transportan, con silencios que dicen todo. Sobre todo en la protagonista. El guión seguirá una linealidad que se romperá con algún pequeño flashback. Recuerdos de tiempos mejores. La historia es sencilla. Aida es la traductora del campo de refugiados donde están su marido y sus dos hijos. Cuando las fuerzas de paz arreglan la negociación con las tropas enemigas, ella tendrá la certeza de que de alguna manera tiene que salvarlos. La película poco a poco se transformará en un thriller que seguirá las andanzas de Aida para lograr su objetivo. La fotografía será de colores fríos, donde los azules, marrones y grises estarán a la orden del día, a pesar del abrazador sol que hay en las afueras. 



El montaje será dinámico e irá plano por plano desde el comienzo. La cámara recorrerá el campo con paneos lentos pero se acelerará cuando haya más tensión. Habrá travellings donde correremos con la protagonista por todo el campo. La música acompañará los instantes más solemnes. Y habrá palabras. Habrá lenguaje. En inglés, holandés, serbio o bosnio. Y habrá miradas y gestos, que no hacen falta traducir. Pero entre tanto idioma, será su voz la que no sea escuchada. Sólo podrá anunciar falsas promesas que ella misma sabe no llegarán a nada. Su desesperación se hará más fuerte a medida que pasa los días. La guerra estará más allá. La denuncia será, esta vez, por la inoperancia de los cascos azules holandeses enviados por la ONU. Aida, como todos nosotros, intuye el final y quiere salvar vidas pero ante todo, es una madre. ¿Como se decide entre un hijo u otro? ¿En qué mente se habrá generado semejante aberración? Ella será miedo, angustia, coraje y esperanza en el medio de todo el caos. Una esperanza que ni ella piensa en creer. Pero que quizás es la única manera de mantenerse viva. Y en la sonrisa de esos niños encuentra esa inocencia que cree haber olvidado. Y por ellos quizás seguirán luchando. Por rescatar esas sonrisas que nos robaron hace tanto tiempo. Pero que siempre estarán presentes en su lucha. Las luchas de las madres del amor.

 

Marcelo De Nicola.-

 

Canción post impresiones

 


UNIVERSO ZBANIC

 


Jasmila Zbanic nació en Sarajevo el 19 de diciembre de 1974. Žbanić asistió a escuelas locales antes de asistir a la Academia de Artes Escénicas de Sarajevo, donde se licenció. Trabajó durante un tiempo en los Estados Unidos como titiritera en el Bread and Puppet Theatre con sede en Vermont y como payaso en un taller de Lee De Long. En 1997, fundó la asociación de artistas "Deblokada" y comenzó a realizar documentales y cortometrajes. Después de su regreso a Bosnia y Herzegovina, fundó la asociación de artistas "Deblokada" (que significa "desbloqueo"). A través de Deblokada, Žbanić escribió y produjo muchos documentales, obras de arte en video y cortometrajes. Su trabajo se ha visto en todo el mundo, se ha proyectado en festivales de cine y se ha mostrado en exposiciones como el Manifesta 3 en Eslovenia en 2000, el Kunsthalle Fridericianum en Kassel en 2004 y la Bienal de Estambul en 2003. Desde entonces ha realizado largometrajes de gran acogida. Empieza a ser reconocida en el año 2006 gracias al film Grvabica (Sarajevo, mi amor), sobre una madre que le niega un certificado a su hija para que no descubra la verdadera historia de su nacimiento. Logra el Oso de oro en el Festival de Berlín



En 2010 sigue con En el camino, la historia de una joven pareja que quiere superar ciertos obstáculos como el alcoholismo del joven, que para dejarlo se empieza a transformar en un fundamentalista religioso. En 2013 filma For Those Who Can Tell No Tales sobre una turista australiana descubre el silencioso legado de las atrocidades cometidas en tiempos de guerra cuando llega a un pequeño pueblo y aparentemente idílico en la frontera entre Bosnia y Serbia. Un año después se vuelca a la comedia con el film Love Island, sobre una pareja bosnia que se va a una isla croata y se sienten atraídos por una hermosa mujer. En 2015 filma el documental One Day in Sarajevo sobre el centenario del asesinato de Francisco Fernando, el heredero al trono del imperio austrohúngaro, que desencadenó la Primera Guerra Mundial. Su último film fue Quo Vadis, Aida? con el que logra el reconocimiento internacional con nominaciones en los Oscars, Bafta y logrando los galardones a Mejor Película, dirección y actriz en los Premios del Cine Europeo.

 

FICHA TÉCNICA

 

Título original: Quo Vadis, Aida?

Año: 2020

Duración: 104 min.

País: Bosnia y Herzegovina

Dirección: Jasmila Zbanic

Guión: Jasmila Zbanic

Música: Antoni Lazarkiewicz

Fotografía: Christine A. Maier

Reparto: Jasna Djuricic, Izudin Bajrovic, Boris Ler, Dino Bajrovic, Boris Isakovic, Johan Heldenbergh, Raymond Thiry, Emir Hadzihafizbegovic, Joes Brauers, Reinout Bussemaker, Teun Luijkx, Ermin Sijamija, Alban Ukaj, Rijad Gvozden, Juda Goslinga, Ermin Bravo, Sanne den Hartogh, Micha Hulshof, Sol Vinken, Emina Muftic, Job Raaijmakers, Drazen Pavlovic

 

PELÍCULA COMPLETA

lunes, 26 de diciembre de 2022

YEELEN DE SOULEYMANE CISSÉ

PROGRAMA 393 (09-12-2022)

 

SINOPSIS

 

Un viejo hechicero africano, representante de una tradición secreta imperante en su etnia, persigue a su hijo para destruirlo -según dice- por no respetar sus mismos preceptos religiosos. En su huida, las diversas peripecias por las que atraviesa el joven se convierten en las pruebas de un penoso proceso de maduración... (FILMAFFINITY)

 

EDITORIAL

 

El viejo bebió la última gota de sangre para terminar con la maldición. Su tribu lo había erigido líder y no debía nunca verse vencido. Allí, en un paraje desértico, el cielo era infinito. Las estrellas nunca morían. El sonar de los tambores marcaban el inicio del ritual. Los olores se mezclaban con algunos bramidos inentendibles. El humo empezaba a enceguecer las miradas. El fuego asumía el control. Mujeres, hombres y niños bailaban a ritmo frenético. Los cuerpos desnudos se tambaleaban de derecha a izquierda. Los pies levantaban polvo en cada salto. Desde arriba, un pájaro observaba todo, sin entender lo que pasaba debajo de sus alas. No era el único que no entendía. Varios asistentes a la ceremonia, tampoco lo sabían con exactitud. Pero tenían que ser parte de la velada. Algunos hundían sus ojos en la arena para no mirar. En el medio, una víctima como objetivo. 



Sus huesos parecían estrujarse poco a poco. Su sangre se mezclaba cada vez más con la arena. Su pulso iba cada vez más en descenso. Su última palabra casi no había sido oída. Apenas podía balbucear alguna que otra vocal. El infierno tan temido era su próxima estación. La venganza empezaba a condimentarse. Diferentes polvos y líquidos se esparcían sobre su cuerpo. El solo imploraba que sea lo más rápido posible. La traición aparecía como sinónimo de muerte. La muerte, como sinónimo de espanto. El corazón poco a poco dejaba de latir. El viejo bebía un sorbo de la última gota de sangre. De la sangre de un joven al que sus ojos se le empezaban a cerrar. Es la sangre de un hijo a un padre. Es un padre olvidando ser padre. Es el final de una locura ancestral. Es la muerte que gana la batalla. Es el alma que se levanta y luego de varios estallidos, de repente se transforma en luz...

 

Marcelo De Nicola.-

 

Canción elegida para la editorial

 


IMPRESIONES SOBRE YEELEN

 


El fin de año lleva consigo, casi inevitablemente, la necesidad de una suerte de balance de aquellos hechos más trascendentes que ocurrieron en el transcurso del mismo. Aquella ilusión de cierre, un cierre casi administrativo, con olor a caja chica y a fondo rotatorio, pareciera actuar sobre algunas almas como una especie de meta a alcanzar. Una meta alcanzada es siempre una esperanza que acciona con facilidad un doble juego. Por un lado, aparece la satisfacción embriagadora de lo concluido, aquella delicia indiscutible de la tarea terminada, y por el otro, la sensación inminente de que ya no somos los mismos. En este sentido, y entregándonos al juego administrativo del balance final, podemos concluir que por lejos, hemos tenido años mucho mejores que este 2022 que finaliza. Cuando menos lo pensábamos, una potencia declara una guerra sangrienta y pone a todo el mundo a bailar a su ritmo. Un virus mortal nos demuestra que la acumulación de bienes no asegura de ninguna manera la permanencia sobre esta roca. Todos somos igual de vulnerables frente a lo desconocido sin importar lo que tu cuenta bancaria quiera contarte. Una mañana cualquiera nos enteramos que Pablo ya no está entre nosotros, otro día, nos sentimos muchos más solos y desesperanzados con la ausencia de Hebe. Sentimos un desasosiego inmenso frente a la perversa impunidad de un imbécil que gatilla en la cabeza de la referente política más importante de toda la Argentina, desasosiego que se convertirá luego en bronca y desaliento al ver días más tarde el atropello de las derechas, que en sociedad con el partido judicial y el apoyo obsceno de los medios de comunicación, dan el fallo más tendencioso y fantasioso de la historia. De un plumazo estos tipos se llevan puesto un 6 de diciembre a las 17:30 horas el estado de derecho. La democracia sufrirá de esa manera un golpe del que costará mucho trabajo reponerse. Los femicidios desayunan con nosotros cada mañana. 



La depresión en la juventud crece de manera insospechada, la vida de todos se llenan de antidepresivos y los medicamentos psiquiátricos pasan a formar parte de los gastos mensuales. Jerry Lee Lewis nos deja y entendemos que con él se va una parte del rock and roll que jamás volveremos a escuchar. La pantalla funde a negro para siempre con la despedida de nuestro hermano Jean Luc Godard. La lista sigue, claro, pero para qué nombrarla. Solo un hechizo lograría hacernos creer  que del 31 al primero nuestra suerte podría ser capaz de cambiar. De todas formas el pensamiento mágico sigue instalado en nuestra sociedad a modo de grito ahogado, de botella tirada al mar con melancólica esperanza. Todavía el vecino sigue usando la cintita roja contra la envidia, todavía otros no caminan por las veredas impares para no invocar a los demonios, y nuestro compañero de oficina elige rezar para ganar un mundial. Quebrar la relación causa/efecto inspira siempre cierto sentido de libre albedrío, cierta libertad instalada allí lejos en el futuro. Pero lo cierto es que el destino está más escrito de lo que nosotros creemos y la pluma que lo sentencia no es otra que la de la ciencia. Hermoso seria que un jarrón se cayera al piso aquí en Argentina y un cerezo naciera en Okinawa, que una mariposa se pose en una flor naranja para que el verso de un poema se complete. Bien sabemos que el universo, en toda su inmensidad no funciona de esa manera. Dios, o sea, la naturaleza; y aunque lo desconozcamos, la naturaleza tiene sus propias reglas. Decía nuestro amigo Spinoza, que la realidad se expresa de infinitas formas, pero que el ser humano solo la capta con dos: extensión y entendimiento, cuerpo y alma. Somos minúsculos frente a una totalidad infinita. Yeelen, aquel maravilloso film del director africano Souleymane Cissé, desarrollará su propuesta dramática en aquel plano mágico donde el binomio causa / efecto se rompe y la vida, entonces, se sucede en un marco incomprensible para aquel hombre de Spinoza de sensibilidad acotada. Soma, padre de Nianankoro, tendrá una visión donde su hijo lo mata, es por ello que el hijo escapará del alcance de su padre para salvar su vida. 



El film nos recordará a la maravillosa cinta de Pier Paolo Pasolini, Edipo Rey, no solo por el tipo de historia narrada, sino también por la estética elegida para contar el relato. La estructura trabajada por el director, productor y guionista de la obra, será aquella clásica descripta minuciosamente por Joseph Campbell en su libro El Héroe de las mil caras, psicoanálisis del mito. Campbell llegará con su trabajo a la conclusión de que hay una estructura en ciertos tipos de relatos mitológicos que se repiten de manera casi idéntica. Un héroe abandona el mundo ordinario para enfrentarse a un adversario y regresar a su hogar renovado profundamente como persona. Pensemos unos instantes en cuantas películas conocemos cuya trama se adapte a esta estructura. Campbell ira más profundo en su análisis y describirá 12 etapas de transición realizadas por el héroe. Nos hablará que el relato comenzará mostrándolo en el Mundo Ordinario; que habrá una Llamada a la Aventura; que el héroe Rechazará aquella llamada en un primer momento; que luego de aquel rechazo aparecerá en juego el Encuentro con el Mentor (por lo general un ser muy extraño); que este encuentro lo ayudará a Cruzar el Umbral; que habrá una instancia de Pruebas, Aliados y Enemigos; que habrá un Acercamiento a la Cueva más Profunda, a un conflicto interno antes desconocido por el protagonista; que habrá una instancia a la que llamara La gran Prueba; que esto llevará a una Recompensa; que el héroe comenzara un Camino de Vuelta, habrá también una instancia de Resurrección del héroe para culminar luego con su Regreso con el Elixir, su regreso modificado. Yeelen está planteada en estos términos, con cada uno de estos pasos clásicos narrados por Campbell



El film manejará una fotografía pocas veces vista en el cine africano. Habrá un cuidado notorio en las puestas de cámaras, en la elección de las paletas de colores, habrá una intención clara en los encuadres realizados. El héroe deberá enfrentar su destino, porque tal como reza todo manual de construcción del guión, si el conflicto dramático está armado correctamente, el protagonista no podrá escapar jamás a su enfrentamiento con la desestabilización de la armonía aparente. La resolución del conflicto dramático de Yeelen se dará en aquel mundo mágico de significaciones rotas, de palabras poderosas y figuras intimidantes. Al principio de la charla, hablábamos de que solo un hechizo podría salvar nuestro año. Hace algún tiempo, le preguntaron al mago Luis Piedrahita, quién creía él que era el mejor mago. Sin dudarlo un instante contesto con firmeza: Derek DelGaudio. Explicaba Luis que el mago Derek ejerce una magia completamente distinta a la vista hasta el momento y dio para graficar su argumento el siguiente ejemplo. Alguna vez DeGaudio realizó la siguiente magia en uno de sus shows: el mago anunció que haría desaparecer a una persona y pidió un voluntario cualquiera del público. Un señor de unos 50 años se ofreció amablemente a pasar al escenario.  Al subir, Derek le preguntó a qué se dedicaba y el hombre contesto que era plomero. El mago entonces, anunció a su público que haría desaparecer a un plomero. En medio de la tensión y la expectativa, tomó una cantidad de sobres blancos cerrados e hizo elegir al participante uno de ellos. El plomero tomó uno cualquiera, lo abrió, sacó una carta escrita de su interior y comenzó a leerla en silencio. En un primer momento el hombre sonrió, luego su gesto fue serio para terminar llorando desconsoladamente. 



Derek, el mago, entonces le pidió que le cuente al público que fue lo que había ocurrido. El plomero entonces dijo aun entre lágrimas: es una carta. Quién la escribe, pregunto el mago. Mi madre, respondió el hombre. El mago entonces pregunto si la madre del participante se encontraba entre el público, a lo que respondió que no. El hombre respondió que su madre vivía a varios kilómetros de donde estaban. El mago entonces insistió y preguntó si había hablado recientemente con ella, a lo que contesto que no, que no se comunicaba con ella hacía unos 12 años. Derek sorprendido, pregunto, entonces, qué es lo que decía esa carta. El plomero dijo que la carta hablaba de su infancia, de un perro que él había tenido cuando era chico, también contó que en ella lo llamaba con su sobrenombre de pequeño y que revelaba unos datos muy personales que lo habían emocionado profundamente hasta las lágrimas. Todos veían que la conmoción de aquel hombre era imposible de impostar, que su emoción no podía ser más que real. Fue entonces cuando Derek miró al público y les dijo: bueno… creo que ninguno de nosotros está viendo aquí a un plomero. El plomero que subió al escenario hace unos instantes, ya no está aquí entre nosotros. Por lo general los trucos de magia poseen una base visual en donde ya sabemos desde el comienzo lo que va a suceder. Alguien toma una carta de un mazo y sabe que el mago luego de algunas vueltas va a adivinarla. La mejor manera de conseguir una ilusión es realizar el truco de forma verdadera, sin tanques de oxígeno escondidos, sin cartas debajo de ninguna manga, ni engaños absurdos preparados de antemano. El mago Derek, tal como lo vimos, operó sobre el discurso, consiguió que se haga imposible sospechar lo que venía después. Desde este humilde espacio, consideramos que la verdadera magia está allí, no en el engaño traicionero, sino en lo que nos demostró Derek, en operar sobre nuestro discurso para transformarnos eternamente. Pero claro, quizás Derek no sea un mago, sino un poeta.        

 

Lucas Itze.-       

 

Canción post impresiones

 


UNIVERSO CISSÉ

 


Nacido en Bamako el 21 de abril de 1940, fue criado en el seno de una familia musulmana. Fue un cinéfilo apasionado desde su infancia. Asistió a la escuela secundaria en Dakar y regresó a Malí en 1960, después de la independencia nacional. Su carrera cinematográfica comenzó como ayudante de proyección de un documental sobre la detención de Patrice Lumumba. Esto provocó su deseo de crear sus propias películas, y obtuvo una beca para la Escuela de Cine y Televisión de Moscú. En 1970 regresó a Malí y se incorporó al Ministerio de Información como camarógrafo, donde produjo documentales y cortometrajes. Dos años más tarde, produjo su primer mediometraje, Cinq jours d'une vie (Cinco días de una vida), que relata la historia de un joven que abandona una escuela coránica y se convierte en un ladrón callejero de poca monta. Cinq Jours se estrenó en el Festival de Cine de Cartago. En 1974, Cissé produjo su primer largometraje en lengua bambara, Den muso (La chica), la historia de una joven muda víctima de violación. La niña queda embarazada y es rechazada tanto por su familia como por el padre de la niña. Den Muso fue vetada por el Ministro de Cultura de Malí, y Cissé fue arrestado y encarcelado por haber aceptado financiación francesa para producirla. Cuatro años más tarde, Cissé produjo Baara (Obra), que recibió un premio en el Festival Panafricano de Cine y Televisión de Ouagadugú en 1979. En 1982 produjo Finyé (Viento), que cuenta la historia de jóvenes malienses insatisfechos que se levantan contra el gobierno. Esto le valió su segundo premio en el mencionado festival en 1983.



Entre 1984 y 1987, produjo Yeelen (La luz), una aclamada película que ganó el Premio del Jurado en el Festival de Cannes de 1987 y fue nominado a una Palma de oro ese mismo año. En 1995 produjo Waati (Tiempo), que compitió por la Palma de oro en el Festival de Cannes de 1995. Luego llegó el largometraje Tell Me Who Your Are de 2009. Su último film fue en 2015 y se tituló O Ka, sobre la historia de un artista y sus recuerdos con su infancia en Bamako.

 

FICHA TÉCNICA

 

Título original: Yeelen

Año: 1987

Duración: 101 min.

País: Mali

Dirección: Souleymane Cissé

Guion: Souleymane Cissé

Música: Salif Keita, Michel Portal

Fotografía: Jean-Noel Ferragut, Jean-Michel Humeau

Reparto: Issiaka Kane, Aoua Sangare, Niamanto Sanogo, Balla Moussa Keita, Soumba Traore, Ismaila Sarr, Youssouf Tenin Cissé, Koke Sangare

 

PELÍCULA COMPLETA

 

domingo, 25 de diciembre de 2022

TOUKI BOUKI DE DJIBRIL DIOP MAMBETY

PROGRAMA 392 (25-11-2022)

 

SINOPSIS

 

Mory, un pastor que conduce una moto decorada con cuernos de vaca, y la estudiante Anta, se conocieron en Dakar. Se sienten marginados, están hartos de Senegal y de África, por lo que sueñan con irse a París. Para conseguir el dinero para el pasaje recurrirán a diversas estratagemas. (FILMAFFINITY)

 

EDITORIAL

 

Podemos pensar el concepto de patria como aquel lugar propio de pertenencia, aquel espacio de contención cuya dinámica no difiere demasiado al de una casa. El padre, la madre y los hermanos conviviendo unidos, compartiendo juntos una historia común, una identidad. En este sentido, tomando esta alegoría entre la casa y el concepto de patria, podemos llegar a la conclusión de que toda la gramática destinada a explicar el sentido de lo patriótico es siempre una gramática familiar. Hagamos un pequeño recorrido sobre el origen de algunas palabras relacionadas directamente a este concepto. La palabra patria, por ejemplo, es un derivado del latín pater, patris, o sea, país del padre. Pensemos ahora en el término nación. Esta palabra deviene del termino latino natíoonis, o sea lugar de nacimiento. Vayamos, por último, a la otra palabra utilizada por nosotros como parte de la gramática que remarcamos en torno a la idea de patria, vayamos pronto, entonces, al término hermandad. Esta palabra deriva del latín germanus cuyo significado es hermano, muy a diferencia de hermana, cuyo vocablo latino es soror. Construir un sentido de patria es construir un imaginario donde toda la población se sienta parte de un mismo tronco, como si de una familia se tratara. Teniendo en cuenta el recorrido etimológico recién realizado, llegamos a inferir con claridad, que aquello que nos contiene, también del mismo modo, nos excluye. Nacemos en la tierra del padre donde todos somos hermanos. 



Una gran porción de la población queda excluida frente a esta propuesta de proyecto nacional. ¿Qué sucede entonces cuando es la propia patria la que te expulsa, la que te aparta situándote en un lugar diferente al resto? ¿Podríamos entonces no tener patria? ¿La patria nos constituye de manera esencial o accidenta? O mejor aún, ¿hay algo esencial en el ser humano que nos constituya como propio? Hemos mencionado alguna vez desde este mismo foro que el concepto de patria se relaciona con todo aquello que nos identifica como propio, y que el otro es aquello que yo no soy, o sea, es todo lo que no es propio. En el mundo globalizado en el que vivimos, teniendo en cuenta que la división política de los países es un hecho moderno y cambiante, un hecho arbitrario destinado a generar unidades de ordenamiento social en función de las nuevas condiciones de trabajo y del desarrollo tecnológico y productivo que se va desplegando con los cambios de época, teniendo en cuenta todo esto, ¿podemos seguir pensando lo propio como algo cerrado y definitivo o es que en lo más propio siempre habita el otro? Este tiempo que nos toca vivir, colmado de nacionalismos esencialistas, que siempre fueron dogmáticos, violentos y excluyentes, plantearse la libertad, plantearse el verdadero sueño de ser libre e independiente, de ser autónomo, respetado y aceptado es deconstruir definitivamente una idea de patria que se reafirma en contra del otro. Esa es la única fuga posible, la fuga definitiva y radical de nosotros mismos.

 

Lucas Itze.-

 

Canción elegida para la editorial

 


IMPRESIONES SOBRE TOUKI BOUKI

 


Buscar la libertad es siempre una ilusión compleja. Soñar con ese destino ideal nos hace dejar de lado todo lo bueno para centrarse en lo malo. La pobreza, la modernidad y la sociedad capitalista empujan a la gente a buscar un lugar mejor. Los sueños empiezan a perseguirse. La pelea entre lo tradicional y lo novedoso empieza a ser moneda corriente. El exilio surge como única salida. Esos barcos enormes, como sinónimo de salvación. Los que tienen suerte viajarán así. Otros morirán en las orillas intentando llegar en balsas que se destruyen a la primera ola. Ousmane Sembéne es considerado el “padre del cine africano”. En los años ´60, filma La negra de... la historia de una joven senegalesa que se va a trabajar como sirvienta de sus jefes a Francia. Sufrirá el racismo, la tragedia se hará presente y el film se convertirá en uno de los primeros en mostrar ciertas realidades ocultas. Será la puerta de entrada del cine de “la África negra” al mundo. Ya en los comienzos de la década del ´70, un joven de 28 años daría la otra puntada. Una década importante para el cine de ese continente que empezaba a emerger. Con un presupuesto de 30 mil dólares y solo dos cortos encima, Djibril Diop Mambéty sorprendió con su ópera prima titulada Touki Bouki (El viaje de la hiena). Allí veremos otra vez la idea de libertad. El sueño de escapar de esa pobreza que arruina generaciones. Y otra vez esa París idealizada como destino soñado. El de Mory, un pastor que tiene una moto decorada con cuernos de vaca y el de Anta, una joven estudiante que quiere también un estilo de vida mejor. La película mostrará fuertes imágenes de un matadero al principio. Costará mantener la mirada. Serán metáforas entrelazadas a lo largo del metraje. Dominador y dominado. La tradición contrastará con la modernización de ese país neocolonialista. Estará siempre presente esa dicotomía. Lo viejo y lo nuevo. Lo rural y lo urbano. Y los amantes como parte de esa historia, también uniendo sus diferencias de clase. 



El film beberá de algún sorbo de la Nouvelle Vague, encontraremos ciertos parecidos al Sin Aliento de Godard y también se transformará en una road movie delictiva, esa especie de Bonnie and Clyde del subdesarrollo. Aunque el objetivo de ellos, como mencionamos anteriormente, sean otros. La banda musical será otro elemento destacado, ya que conjugará el son de los tambores africanos, con el jazz y algún pop melódico como el que repiquetea en nuestros oídos luego de que termine el film, hablamos de París París de Josephine Baker. Por su parte, la banda sonora también logrará una amalgama de sonidos ambientales que nos acercará a ese continente tan lejano y a la vez extraño para nosotros. El guión no será lineal y elegirá las elipsis para dinamitar el tiempo. Habrá algo de realismo mágico que dejará al espectador con las preguntas dando vueltas en su cabeza. Que será cierto y que no, será algo que cada uno develará por su cuenta. El bocado tendremos que masticarlo nosotros. Para construir ese universo, será de gran ayuda el montaje, seco y directo, excelentemente diseñado, novedoso para lo que ofrecía el cine continental en esa época. La fotografía será bastante lograda, combinará los marrones y grises del poblado con los colores vivos típicos de los atuendos del lugar. También se asemejará en cierta forma al neorrealismo italiano, por el uso de actores no profesionales en la mayoría de sus papeles y por la mezcla de ficción por un lado y escenas de corte documental por otro. Los planos generales de esa aridez nos sofocan como a sus protagonistas. 



La intercalación de imágenes mostrará rituales, amuletos, matanza de animales y transpiración en los rostros como firma de un continente. La cámara por momentos seguirá a Mory como si fuera una mochila en su parte trasera, mientras anda en esa moto que es tan protagonista como los seres humanos. El guión se irá dosificando lentamente. Habrá una crítica política y social. Mory piensa en irse y volver como un rey. De ser un pastor a ser “Monsieur Mory”, en una idea meramente narcisista. Ese desprecio del que se va es algo muy común que Mambéty lo reseña más de una vez, esa idealización foránea de que todo lo de afuera es siempre mejor. Y ahí aparecerán también el abandono de los jóvenes a las tradiciones y el futuro como una incógnita. También será un adelantado a su época gracias a un personaje central en el desarrollo de la trama. Hablamos del homosexual al que Mory le robará dinero y ropa para comprar los ansiados pasajes a París. El director mostrará de que lado está parado y su consecuente respeto por la igualdad. Y las metáforas de fondo, el mar como liberación tanto en lo sexual como en lo personal. Porque ahí está la salida. Y será la diferencia entre lo fantástico y lo real lo que quedará entre tinieblas. Entre simbolismos quedarán marcadas ciertas preguntas. Fantasía que aparecerá con ellos desfilando, quizás como una imagen de lo que será. Y la importancia de la sociedad a esas apariencias, vitoreando a quienes antes mortificaban. Sobre el final, el círculo se cerrará, aunque las preguntas seguirán ahí. La moto del protagonista robada y casi destruida, como otro símbolo de esa civilización en parte ausente. Mientras en el barco estará esa gnete de bien, blanca y radiante, haciendo chistes sobre las máscaras africanas y hablando de lo inculto de sus habitantes. A ese barco subirán lleno de sueños para encontrar esa ansiada libertad sin saber que serán los nuevos esclavos de ese mundo globalizado. Aunque allá abajo, otros elegirán quedarse para que ciertas tradiciones, nunca sean conquistadas.

                       

Marcelo De Nicola.-

 

Canción post impresiones

 


UNIVERSO MAMBÉTY

 


Nació el 23 de enero de 1945. Perteneciente a la etnia wolof, nació en el seno de una familia musulmana en Colobane, cerca de Dakar, la capital del Senegal. Hijo de un clérigo musulmán y miembro de la tribu Lebou, Mambéty rodó en su ciudad natal algunas de sus películas. Su interés por el cine comenzó con el teatro y después de graduarse en la escuela de interpretación de Senegal, trabajó como actor en el Teatro Nacional Daniel Sorano de Dakar hasta que fue expulsado por motivos disciplinarios.

En 1969, a la edad de 24 años, sin formación reglada en rodaje, Mambéty dirigió y produjo su primer cortometraje, Contras’ City (Ciudad de Contrastes), un documental de ficción que muestra la ciudad de Dakar mientras se desarrolla en off una conversación entre un senegalés (el propio director Djibril Diop Mambéty) y una francesa. Al año siguiente, Mambéty hizo un mediometraje, Badou Boy, que cuenta las aventuras de Badou Boy, un joven caradura, mientras recorre las calles de Dakar montado en un autobús. Retratos humorísticos de viajeros, persecución de la policía, a la que llaman “el dragón negro”. Una crónica de la vida cotidiana en el Dakar popular. El film ganó el premio Silver Tanit en el Festival cinematográfico de Cartago en 1970 en Túnez. El primer largometraje técnicamente sofisticado y cargado de símbolos que rodó Mambéty fue Touki Bouki (1973), que recibió el Premio de la crítica en Cannes y el Premio del Jurado en el Festival cinematográfico de Moscú, atrayendo hacia el director senegalés la atención internacional. A pesar del éxito de la película, pasaron veinte años hasta que Mambéty rodara otro largometraje. Durante ese tiempo rodó un corto en 1989, Parlons Grandmère (Hablemos abuela), un documental sobre el cine en África Occidental, sobre todo en Burkina Faso, con apariciones de Idrissa Ouedraogo, uno de los más reconocidos del continente. Hyènes (1992) es la segunda y última película de Mambéty, sobre una senegalesa que viene del exterior, llena de dinero. Una adaptación del The visit de Friedrich Dürrenmatt conceptuada como continuación de Touki Bouki. 



En el momento de su muerte, el director había estado trabajando sobre una trilogía de películas cortas llamadas Contes des Petites Gens (Cuentos de Personas Pequeñas). El primero de los cortos fue Le Franc (1994), sobre un hombre que gana la lotería para no perder el billete lo pega con pegamento en la puerta de su casa, pero cuando tiene que ir a reclamar el premio no puede despegar el billete así que arranca la puerta y va todo el camino con ella hasta donde debe buscar el premio. Luego seguiría el segundo, La Petite Vendeuse de Soleil (La niña que vendía Sol), sobre una niña que empieza a vender periódicos, algo prohibido para las mujeres. Pero no lo pudo terminar de editar ya que lo sorprendió una temprana muerte por cáncer de pulmón a la edad de 53 años en un hospital parisino. Recibió un premio póstumo en 1999. Su muerte nos dejó sin uno de los talentos más reconocidos de África pese a su escasa filmografía.

 

FICHA TECNICA

 

Título original: Touki Bouki (Journey of the Hyena)

Año: 1973

Duración: 90 min.

País: Senegal

Dirección: Djibril Diop Mambéty

Guión: Djibril Diop Mambéty

Fotografía: Georges Bracher

Reparto: Magaye Niang, Mareme Niang, Aminata Fall, Ousseynou Diop, Christoph Colomb, Ndou Labia, Mustapha Ture

 

PELÍCULA COMPLETA

 

 

 

sábado, 24 de diciembre de 2022

BAMAKO DE ABDERRAHMANE SISSAKO

PROGRAMA 391 (11-11-2022)

 

SINOPSIS

 

Melé canta en un bar, su marido Chaka está en el paro y la pareja está a punto de romper. El patio de la casa que comparten con otras familias se ha convertido en una sala de juicios: portavoces de la sociedad civil africana acusan al Banco Mundial y al Fondo Monetario Internacional de los males que afligen a África. Y mientras se suceden las declaraciones de acusadores, defensores y testigos, la vida en el patio continúa. Chaka no parece muy preocupado por este deseo insólito de África de luchar por sus derechos. (FILMAFFINITY)

 

EDITORIAL

 

Somos lo que ellos hicieron de nosotros. Somos los secuestrados por un poder que nunca dejará liberarnos. Somos el llanto de las niñeces que mueren sobre el suelo color ocre. Somos la espera eterna de un mundo menos peor. Somos los pedazos de tierra por los que pelearon durante décadas. Somos esos esclavos que llenaron Europa y otros países del primer mundo. Somos esas balsas hundiéndose para escapar del hambre. Somos esos refugiados indeseables y expulsados de cualquier sitio. Somos la foto del niño negro en brazos de una sonrisa blanca. Somos el patio trasero del mundo. Somos el comienzo de la humanidad. Somos el sol y los colores alegres porque para triste está la vida. Somos las banderas multicolores, los miles de dialectos y las decenas de religiones. Somos la selva, el desierto y la sabana. 



Somos los animales más feroces del mundo. Somos las danzas esperando que la lluvia alguna vez se acuerde de mojar las heridas. Somos los pocos dólares que pretenden el FMI y el Banco Mundial en nombre de un desarrollo que nunca llega. Somos los pueblos que desaparecen luego de las privatizaciones. Somos la economía en rojo. Somos las enfermedades que parecían extinguidas. Somos las guerras civiles para perpetuarse en el poder. Somos las dictaduras que esparcen sangre a granel. Somos la justicia que nunca es justa. Somos la desesperanza de vida. Somos el futuro ya no existe. Somos Malí, Burundi, Somalia, Congo, Mozambique, Malawi, Chad, Sierra Leona... Somos el Tercer o Cuarto Mundo. Somos África...

 

Marcelo De Nicola.-

 

Canción elegida para la editorial

 


IMPRESIONES SOBRE BAMAKO

 


Hablar de democracia en un mundo tan diverso y variopinto como el que vivimos es bastante complejo. Aquel Kratos del Demos, bien sabemos que hoy es por lo menos, discutible. Podríamos pensar en su origen, en aquel momento en que la sociedad lavó sus culpas de tiranía, de hostigamiento autoritario, de imposición caprichosa y asesina de vidas de desposeídos y desposeídas sin medios ni oportunidades. Como aquella culpa que el monarca ingles intentaba borrar de sus manos junto con su esposa, y que ni siquiera todo el océano de Neptuno podía borrar. Aquella culpa simbolizada en una sangre espesa y trágica, que no se quitaría jamás. William fue certero con la imagen. Logró encerrar una verdad entre palabras que se volverían inmortales, que trascenderían al autor, para vagar por los mundos de los tiempos evidenciando como un espejo macabro la crueldad humana. El mundo, mis queridos amigos, cabe en la mano de un bebe. La sociedad, entonces, como todos y todas sabemos, lavó sus culpas y permitió a los ciudadanos elegir a sus representantes. El lobo hambriento, afilando sus fauces, vistiendo con orgullo su disfraz de oveja. Nuestro amo jugando al esclavo, con sus reglas, con sus fichas, con sus intereses sobre una mesa recién servida. Juntando las migas, miserablemente, porque en las sobras, no nos olvidemos, también hay un mundo.  La gran pregunta entonces era: ¿a quién se consideraba ciudadanos en aquellos tiempos? ¿Quiénes se sentaban a la mesa de aquel banquete y quienes ni siquiera olían el humo de la madera recién encendida? Eran considerados pueblo, ciudadanos, por aquel entonces, claro, solo unos pocos. Muy pocos. 



Digamos un pequeño manojo de hombres selectos. Hombres, las mujeres no participarían hasta una cantidad vergonzosa de tiempo después. Entre los selectos, estarían las personas adultas que fueran ciudadanos naturales, con el servicio militar terminado. Un grupo infinitamente pequeño eligiendo el destino de las inmensas masas postergadas, olvidadas y sometidas. La democracia creció, pero siempre lo hizo sobre esta misma línea. La población aumentó, pero la proporción de desigualdad se sostuvo. Aquel número fue, es y será innegociable. Aquel 1% que concentra las riquezas ha hecho de las democracias de los distintos países un chiste mal contado. Esos tipos son secuestradores impunes, matones de traje que someten la voluntad de naciones enteras. Juegan a los dados con la suerte de niños y niñas, con su salud, con su educación, con su futuro. Ante esta realidad, ¿Cómo podemos entonces hablar de democracia sin, por lo menos, sonrojarnos? Reformas previsionales, ajustes en el gasto público, recortes en salud, suba de la mortalidad infantil, crisis sanitaria, recortes en educación, privatización de empresas estatales, desempleo, precarización laboral, son solo algunos de los resultados de un sistema perverso que sociabiliza las perdidas y privatiza las ganancias. De un sistema que expulsa sin ningún remordimiento a las personas quitándole su condición humana, bajo el neutro disfraz del porcentaje, detrás de la desenfocada lente de la estadística. Entendemos a África aún sin vivir en África. Entendemos su pena, su sufrimiento, aún sin siquiera estar cerca de ellos. Bamako, del director Abderrahmane Sissako, es una película política. 



Es la voz, no solo de un país, sino de todo un continente que argumenta contundentemente, con cifras precisas, utilizando su mismo juego numerológico, el abuso sistemático a su soberanía, sus riquezas y sus comunidades. Bamako raspa, como el grito de cualquier torturado. El film poseerá una estructura lineal que ayudará a desarrollar un conflicto que crecerá lenta pero dosificadamente. Los caracteres vivirán en carne propia cada dato que el guión exprese. Habrá solo verdad en sus interpretaciones. Sissako trabajará en todo el metraje una fotografía que destacará el color ocre propio de aquellas tierras africanas. El lenguaje audiovisual estará al servicio del drama, eso será evidente. Encontraremos alegorías y distintas figuras retóricas compuestas en imagen. Habrá una sencilla pero inteligente puesta de cámara que ayudará a marcar la diferencia entre el mostrar y contar a través de una imagen, aquella semántica visual de la que nos hablaba nuestro amigo el fotógrafo Carlos Bosch. Bamako será una radiografía dolorosa del sometimiento y el vaciamiento dentro del continente. Desmantelará con argumentos claros y contundentes la maquinaria de la codicia que se replica de diferentes maneras, pero con un mismo sistema a nivel mundial. Bamako nos dirá de manera descarnada, que los mafiosos que secuestran países y hambrean a los pueblos, aún cobrando su botín, jamás devuelven a sus víctimas. Serán muchas las sensaciones que nos invadan al transitar esta obra. Entre ellas, quizás coincidamos en las siguientes ideas: la rentabilidad no puede estar por encima de la calidad de vida humana. Las necesidades básicas no se negocian. Donde hay una necesidad, hay un  derecho. La soberanía se defiende. La libertad se construye. El costo de una vida, no puede ser nunca más importante que su valor.       

 

Lucas Itze.-    

 

Canción post impresiones

 


UNIVERSO SISSAKO

 


Abderrahmane Sissako nació en Kifa, Mauritania, el 13 de octubre de 1961. Poco después de su nacimiento, la familia de Sissako emigró a Malí, el país de su padre, donde completó parte de su educación primaria y secundaria. Sissako regresó brevemente a Mauritania, la tierra de su madre, en 1980. Luego se fue a Moscú, donde estudió cine en el Instituto Federal de Cine de 1983 a 1989. Sissako se estableció en Francia a principios de los años 1990. Su primer corto fue en 1991 y se tituló Le jeu y lo realizó con la ayuda del Instituto del Cine del Estado Ruso. Dos años después realiza otro corto: Oktyabr, que sigue a Idrissa, estudiante africano en la URSS, sale de la “zona universitaria” y vive durante una noche la vida de un soviético, en un film algo auto referencial. En 1998 dirige el documental Rostov-Luanda, ahí conoceremos que Abderrahmane Sissako recibió una beca para estudiar cine en Moscú, después de graduarse de la escuela. Para aprender ruso, fue enviado a Rostov en el río Don durante todo un año. En el interminable viaje en tren de Moscú a Rostov, conoció a Baribanga, un estudiante angoleño que iba a la misma escuela de idiomas. Ese año, lejos de casa, los dos africanos se hicieron amigos. Casi dos décadas después, Sissako decide buscar a Baribanga. Rostov-Luanda cuenta dos historias, la búsqueda del amigo perdido hace mucho tiempo, que conduce a un encuentro con la actual Angola. También es una retrospectiva personal, una película sobre la partida y el viaje, desde Mauritania, a Malí y luego a la antigua Unión Soviética, y el nuevo destino de la película, Angola. Su primer largometraje (o mediometraje, ya que dura una hora) de ficción llegó en 1998 bajo el título de La vie sur terre, rodada en Malí, donde el mismo director llega a su pueblo para reencontrarse con su padre y filmar la vida allí, sabiendo que nada ha cambiado para bien aunque llegue el año 2000. 



Su nombre empezó a ser reconocido en festivales cuando dirigió en 2002 Heremakono, la historia de un joven de Mauritania que quiere irse a España, en un pueblo donde ya no puede ni siquiera hablar la lengua de quienes viven allí. Ganó el premio a Mejor Película en nuestro BAFICI, además de ser alabada en Cannes. En 2006 filma Bamako, la historia de una pareja que vive en esa ciudad de Malí mientras África se desangra entre acusaciones al Banco Mundial y al FMI de los males de sus pueblos. Luego realizó algunos cortos para diferentes films de episodios y por último llegó su película más reconocida: Timbuktu, que fue nominada a los Oscars, BAFTA y arraso en los César franceses.

 

FICHA TÉCNICA

 

Título original: Bamako

Año: 2006

Duración: 118 min.

País: Malí

Dirección: Abderrahmane Sissako

Guión: Abderrahmane Sissako

Fotografía: Jacques Besse

Reparto: Aïssa Maiga, Tiécoura Traoré, Maimouna Helene Diarra, Habib Dembélé, Djénéba Koné, Hamadoun Kassogué, William Bourdon, Roland Rappaport, Danny Glover, Elia Suleiman

 

PELÍCULA COMPLETA