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jueves, 29 de octubre de 2020

DOS DÍAS, UNA NOCHE - DEUX JEURS, UNE NUIT

PROGRAMA 303 (16-10-2020)

 

SINOPSIS

 

Sandra dispone sólo de un fin de semana para ir a ver a sus colegas y convencerlos de que renuncien a su paga extraordinaria para que ella pueda conservar su trabajo. Su marido la acompaña para apoyarla. (FILMAFFINITY)

 

EDITORIAL

 

Viernes, última hora. Las copas ya están servidas en el nuevo salón mientras las burbujas de ese fino champagne guardado para ciertas ocasiones intentan acercarse a la orilla. Hay murmullos, risas y chistes internos. Los dueños de la noche aparecen enfundados en sus trajes y de paso descubrirán a muchas caras desconocidas. Habrá felicitaciones y promesas de mejor paga. Serán todos artilugios para mantener contenta a la tropa. A lo lejos, entre sombras y en silencio alguien vacía un locker. Ya no habrá mañana. Las fauces del capitalismo lo devoraron y lo escupieron como a un pueril enemigo. Los comerciales nos inundan de imágenes felices mientras se barre la basura bajo la alfombra. Las horas transpiradas, los músculos cansados y las ideas esculpidas son parte del pasado. Serán reemplazadas por otras mentes más jóvenes pero sobre todo, más necesitadas. 

Con más horas libres para estar pendiente de las urgencias patronales por un monto más ínfimo. Y aprovechando su maldita soledad para no perder tiempo con posibles inconvenientes. ¿A quién se le ocurre tener que quedarse en su casa si un hijo se enferma? ¿O participar de una reunión de padres? Ni hablar de levantar la voz por alguna injusticia. Estamos en una era donde el principal objetivo es eliminar la empatía. Ser sólo meros productos con fechas de vencimiento. Que el yo esté por encima de nosotros, sobre todo entre iguales. Y ahí estarán aquellos que miren para otro lado. Porque como alguna vez dijo Simone de Beauvoir “El opresor no sería tan fuerte si no tuviese cómplices entre los propios oprimidos.” Cosa que acá se nota cada vez más, con gente defendiendo a sus propios explotadores. Ya es sábado. Las burbujas se evaporaron. Algunos disfrutarán de un fin de semana de descanso. Y alguien convertirá esos dos días en una eterna noche indeseable.

 

Marcelo De Nicola.-

 

Canción elegida para la editorial

 


IMPRESIONES SOBRE DOS DÍAS, UNA NOCHE

 

“Ahora, tengo que decir que no sólo soy inocente de todas esas cosas, no sólo no he cometido un crimen en mi vida; algunos pecados sí, pero nunca un crimen; no sólo he luchado toda mi vida por desterrar los crímenes, los crímenes que la ley oficial y la moral oficial condenan, sino también el crimen que la moral oficial y la ley oficial no condenan y santifican: la explotación y la opresión del hombre por el hombre. Y si hay alguna razón por la cual yo estoy en esta sala como reo, si hay alguna razón por la cual dentro de unos minutos va usted a condenarme, es por esa razón y por ninguna otra” Con estas palabras comenzaba en aquel 23 de agosto de 1927 su alegato final Don Bartolomeo Vanzetti frente a sus asesinos disfrazados de jueces y de justicia. Poco valió su muerte y la de su compañero Nicola Sacco para lograr la conquista real de su objetivo último. Poco valen las muertes para lograr ningún objetivo. Cuando la prioridad y el origen de cualquier idea no es la vida, cuando su materia prima no es el respeto hacia lo humano, a la dignidad del ser y su existencia y a su entorno como ámbito posible para su desarrollo, entonces ningún proceso puede nombrarse beneficioso ni triunfante por más que su objetivo final sea conquistado. No hay vencedores en el sometimiento. Cuando el hombre es el lobo del hombre, solo hay vencidos.  La violencia no es otra cosa que el miedo al otro, a sus ideas y sobre todo a sus diferencias. 

La otredad siempre es hostil, el primer pez cuando tuvo hambre se convirtió en un asesino me recuerda siempre mi amigo Enrique. Tristes guerras, tristes, tristes. Guevara Lynch pensaba que había que endurecerse sin perder jamás la ternura. Quizás ahí haya algún intento de respuesta. Un comienzo por lo menos. Tal vez no haya respuesta y es por eso que ese maldito hostigamiento de colonización de lo humano, de la categorización del ser, del vil sometimiento de unos sobre otros, no cesa jamás. La patria es el otro. Recuerdo aquella plaza repleta, recuerdo mis lágrimas y a aquella mujer diciendo eso que debió convertirse en el grito de guerra de todos nosotros, aquello que debió ser un mandato ineludible. Aquello tan bello, tan contradictorio y por eso tan revolucionario. La patria es todo aquello que nos unifica, que nos agrupa en la igualdad, es por cierto lo que nos diferencia del otro, de lo distinto. El otro será entonces, todo aquello que yo no soy. Fortalecernos en la diferencia, hacer propias las necesidades de ese otro como otredad misma es tal vez la rebeldía mayor. Es tal vez el acto más hermoso y arriesgado que podamos hacer en toda nuestra vida. Allí, claro, una respuesta. El film de Luc y Jean Pierre Dardenne llamado Dos días, una noche, será un gran ejemplo de aquella idea de resignificación del otro. 

El relato se centrará en el conflicto de Sandra quien tras sufrir una fuerte depresión y pedir una licencia laboral recibe la noticia de que sus empleadores han decidido someter a votación la continuidad de su contrato luego de entender que su trabajo puede ser absorbido por los 16 empleados restantes con el solo incremento de algunas horas extras de sus jornadas laborales. La patronal los obligará a elegir entre un bono único de 1000 euros y la continuidad del puesto laboral de Sandra. Será la protagonista entonces, la que en un fin de semana deberá convencer al resto de sus compañeros a votar por ella. Lejos de la crudeza que caracteriza la filmografía de los Dardenne, basta recordar aquellas joyas que son Rosetta, El hijo o La promesa, Dos días, una noche pondrá en manifiesto de forma sutil e inteligente aquella puja histórica del trabajador contra el trabajador, aquel enfrentamiento nefasto de pobres contra pobres. El conflicto será dosificado e irá ganando nuestro interés con el devenir del film. La fotografía por su lado será de manera indiscutible la esperada para un film de los Dardenne. La cámara en mano, tal vez una de las herramientas más características en la construcción visual de sus relatos, será deliciosa y certera. Generará tensión allí donde parecería no haberla, será voz en el silencio. Las actuaciones será el gran pilar en donde el director y guionista decidirá apoyar el relato para su desarrollo. Se trabajará sobre la idea de naturalidad y fluidez. Será un trabajo minucioso y equilibrado. Lejos de querer fomentar el tedio o de caer en una pedantería irreversible, si ustedes me lo permiten, me gustaría recurrir a algunos aspectos aún más técnicos. Tal vez esto que sigue no sea sino una falencia en el poder de síntesis de quien les habla y no un imprescindible despliegue de iluminados conceptos. 

El trabajo de un guionista por lo general tiene que ver con realizar de manera eficaz aquel trayecto que va desde la historia al relato, esto es del qué voy a contar al cómo voy a hacerlo. Para realizar aquel viaje solitario, el escritor puede servirse de algunas herramientas que lo orientaran para llegar a su destino. Una de ellas es pensar en el punto de ataque del relato. Los personajes están movilizados por necesidades y deseos, ambos motores de sus acciones. Un buen punto de ataque, entonces es aquel donde algo vital del personaje está amenazado. En nuestro caso, la amenaza estaría dirigida al puesto de trabajo de Sandra, pero lo que no logra el film instalar es la urgencia o vitalidad de aquella perdida  ya que desde el comienzo de la película tenemos la información de que Sandra no es el único sustento económico de su hogar. Continuemos. El motivo, la intención y objetivo son pasos inevitables que debe transitar un personaje para favorecer las necesidades dramáticas del relato. Estas están ligadas a las decisiones que debe tomar el personaje protagonista para cumplir su objetivo y lograr así un estado de serenidad en aquella lucha que implica el choque de fuerzas entre opuestos. Dos días, una noche cuenta con una protagonista cuya decisión es justamente la evasión en la toma decisiones. Sandra buscará todo el tiempo bajar los brazos y evitar la confrontación, lo que tal vez nos haga dudar de su motivo, de la fortaleza en su intención o la solidez de su objetivo. Por último, permitámonos dudar de la construcción de la unidad de opuestos

La unidad de opuestos es aquella en que la conciliación para evitar el enfrentamiento se hace imposible. La ciencia y la superstición, la democracia y la dictadura, son opuestos que se unen en una contienda en la que quedará solamente uno en pie. La unidad de opuestos se da porque por razones dramáticas ninguno de los dos puede evitar la decisión de enfrentarse. Aquí interfiere la construcción de la tridimensionalidad del personaje también. Si volvemos al caso de Sandra, su fuerza opositora que será su dignidad se irá construyendo muy de apoco con el transcurrir del drama, al punto de generar situaciones en donde la propia protagonista desista de continuar con su batalla. Tal vez esto nos haga dudar de la construcción del conflicto dramático también, ya que esta construcción está íntimamente ligada al armado de los personajes y claro, de su unidad de opuestos. Los personajes responden a una necesidad dramática, sin acción no hay conflicto, sin conflicto no hay drama y sin drama, por supuesto, no hay relato. Una correcta construcción del conflicto obliga a nuestros personajes a accionar, a tomar las decisiones que los hagan movilizar a través de la curva dramática. Si el personaje carece de las herramientas o del interés para enfrentar el conflicto aparecerá la posibilidad de evitar el enfrentamiento y aquel será el fin del relato. En aquel punto, nos quedaremos sin película. Sandra coqueteará todo el tiempo con aquel fin, con evitar la lucha, por escapar de la crisis y así también del drama. ¿Concluiremos luego de todo esto que Dos días, una noche es una mala película? La respuesta contundente es no, lo único que todo esto demuestra es que no hay guiones de hierro, y que las reglas están hechas para ser quebradas. No existe el manual que nos indique como hacer una buena película, y si existiese no sería de nuestro interés aquella lectura. Los que esta mesa ocupamos tenemos la convicción de que sí existe en cambio el arte bien hecho y el arte mal hecho. Hay un arte inteligente y complejo, repleto de matices exquisitos, capaz de interpelarnos y de ser interpelado a su vez, repleto de decisiones valientes e inesperadas. Ese es el arte que queremos para nosotros y ese también es el arte de los Dardenne. Este film servirá para volver a pensar en aquella batalla absurda que implica el otro y nos ayudará a reflexionar que nunca una decisión es binaria. Siempre optaremos porque la decisión sea con el otro adentro, incluyéndolo, sumando derechos, esa será nuestra única batalla porque el mundo ya no importa si uno no tiene fuerzas para seguir eligiendo algo verdadero.

 

Lucas Itze.-

 

Canción post impresiones

 


UNIVERSO DARDENNE

 


Los hermanos Dardenne nacieron en Lieja con casi tres años de diferencia. Empezaron filmando documentales en la década del ´70 y ya en 1987 filman su primer largo: Falsch, sobre un sobreviviente del exterminio judío en la Segunda Guerra Mundial. Luego dirige un cortometraje y más adelante, en 1992 llega Je pense à vous, la historia de un hombre que desaparece luego de ser despedido de su trabajo y su mujer intenta encontrarlo.

Se da a conocer al mundo en 1996 cuando filman La Promesa, la historia de un niño que quiere cumplir a toda costa lo que le prometió a un inmigrante ilegal que trabaja para su padre. Gana la Espiga de oro en el Festival de Valladolid, y es nominada a mejor película extranjera en los Premios César de Francia. 

Un año después filma el documental Gigi, Mónica et Bianca, sobre dos chicos de la calle enamorados que descubren que ella está embarazada, y eso, en la Rumania de Ceaucescu, es más que un problema.

En 1999 vuelve a la ficción con RosettaPalma de Oro en Cannes, además del premio a mejor actriz para Emilie Dequenne, además de nominaciones en varios festivales. Tres años después filman la aclamadísima El Hijo, la historia de un carpintero que acoge chicos de la calle, hasta que llega Francis, alguien con quien mantendrá un terrible secreto que no quiere creer. Oliver Gourmet gana el premio al mejor actor en Cannes.

En 2004 dirigen El niño, otra vez con adolescentes como protagonistas, esta vez, la historia de una pareja que está esperando su primer hijo y no saben cómo van a hacer para criarlo. Segunda Palma de Oro en Cannes, además de numerosos premios y nominaciones. En 2008 llega El Silencio de Lorna, la historia de una inmigrante albanesa que busca conseguir la nacionalidad belga obteniéndolo tras un matrimonio por conveniencia. Otra vez premiada en Cannes, esta vez, a mejor guión.

En 2011 aparece El niño de la bicicleta, la historia de un chico de 11 años que se escapa del hogar para niños y va en busca de su padre, y al no encontrarlo, se hace amiga de una peluquera, con quien pasa los fines de semana. Gran Premio del Jurado en Cannes, y nominada a mejor película extranjera en varios festivales, como los Globo de Oro o el Festival de Cine Independiente. Por primera vez trabajan con una estrella en el 2014, cuando filman Dos días, una noche con la excelente Marion Cotillard. La historia de una chica que durante un fin de semana va a ver a sus compañeros de trabajo, para pedirles que renuncien a la paga extra para poder ella conservar su lugar de trabajo. Otra vez nominaciones a mejor película extranjera en muchos festivales y al Oscar para la actriz principal, quien además ganó su premio en el Festival del Cine Europeo y el Círculo de Críticos de Nueva York

En 2016 llegó La chica sin nombre, la historia de una médica que un día, al cierre de su consultorio, escucha el timbre pero decide no abrir. Al otro día, se entera por la policía que una chica ha sido asesinada, y sus pensamientos empezarán a hacerse miles de preguntas. Nominada en Francia a mejor película extranjera.

Su último trabajo es El joven Ahmed, que gira en torno a un joven belga que planea asesinar a su maestro en nombre de su religión, con el que ganaron la Palma de Oro en Cannes a mejor director.

 

FICHA TÉCNICA

 

Título original: Deux jours, une nuit (Two Days, One Night)

Año: 2014

Duración: 96 min.

País: Bélgica

Dirección: Jean-Pierre Dardenne, Luc Dardenne

Guion: Jean-Pierre Dardenne, Luc Dardenne

Fotografía: Alain Marcoen

Reparto: Marion Cotillard, Fabrizio Rongione, Pili Groyne, Simon Caudry, Catherine Salée, Batiste Sornin, Alain Eloy, Myriem Akeddiou, Fabienne Sciascia, Olivier Gourmet

 

PELÍCULA COMPLETA

miércoles, 2 de agosto de 2017

ROSETTA


EDITORIAL

Bajo el cielo oscuro de nuestras miserias, amanece ella con sus manos de arena y una pena que dibuja dos lagunas oscuras sobre cada uno de sus ojos. En el fango que anida el olvido desatara incansable su batalla y habrá cada vez menos sueños y todo será el ápice vertiginoso del ahora, sin ayeres ni mañanas que prometan otros cielos o reclamen otros destinos. Sera un fantasma ante nuestra mirada adiestrada y nuestra indiferencia aprendida, una sombra de otras sombras, con su rostro agrietado por el profundo dolor de haber olvidado para siempre su inocencia debajo de la blanca almohada de alguna luna. Tal vez cualquiera de nosotros, algún día, en un acto de regocijo propio, de auto complacencia disfrazada de piedad, alcance a su mano embarrada alguna moneda. Ella, seguramente, la apartara con orgullo, recordándonos en un acto de dignidad del que tal vez pocos de nosotros seamos capaces, aquella idea de Galeano que nos explicaba que a diferencia de la solidaridad, que es horizontal y se ejerce de igual a igual, la caridad se practica de arriba a abajo, por lo que humilla a quien la recibe y jamás altera ni un poco las relaciones de poder. Así anduviera entonces Rosetta, vestida solo con su nombre, siendo espejo de aquello abominable que hemos naturalizado,  víctima de nuestras miserias que se alimentan con su hambre y se visten con su desnudez. Allí se perderá ella, bajo la mirada inconmovible de los que aún nos creemos dignos. 

Lucas Itze.-

Canción post editorial



Una frase del film, nos recordó el nombre de este tema

     

IMPRESIONES SOBRE ROSETTA


El dolor llega de golpe, como una puntada traicionera. No sólo hablamos de dolores físicos, esos quizás, pueden curarse tarde o temprano. Amar duele. Perder un ser querido duele. Luchar contra las injusticias, duele. A lo largo de nuestra vida experimentamos todos esos dolores. En estos días, a muchos de nosotros nos duele el alma. Ciertos “cambios” aparecieron para modificar la vida de más de una familia. Acá, donde nadie te regala nada, hay que acostumbrarse a caer y levantarse, las veces que sea necesario. Sufrimos las peores humillaciones, pero tenemos la fuerza necesaria para seguir luchando. En un país cíclico, donde algunos te dan y otros te quitan, duele más el estómago por el hambre que por un palazo policial. A eso nos acostumbraron hace algunos años, y a eso nos quieren acostumbrar ahora. Esos, no sólo nos quieren quitar nuestros trabajos, sino también la dignidad, y es lo que no podemos permitirnos. Porque perder la dignidad, sería un dolor más profundo que cualquier golpe, sea en Argentina, o en un país del primer mundo, como Bélgica. Y hasta allá vamos a encontrarnos con Rosetta, que bien podría haber nacido en un barrio de Avellaneda o La Matanza, pero lo hizo en Seriang, un pequeño pueblito belga, donde nacieron los directores, los hermanos Jean-Pierre y Luc Dardenne, quienes nos traen otra muestra de cine social, como nos terminaron acostumbrando con films posteriores, con los que se transformaron en unos especialistas de esa especie de nuevo neorrealismo europeo. Veremos en Rosetta a una joven de 17 años que quiere un trabajo digno, pero que acarrea una adolescencia complicada, con una madre alcohólica y viviendo en una caravana que está adentrada en un bosque. 


Los hermanos nos presentarán a esa especie de Mouchette, recordado film del amigo Bresson, pero con un par de años más, cuando es despedida de su trabajo, luego del llamado período de prueba, esa mentira capitalista que les sirve sólo a los inescrupulosos dueños de las vidas ajenas. Ella se resistirá, llorará como una pequeña que es y será sacada a la fuerza por el personal de seguridad. Los directores usarán la cámara en mano, como en la mayoría de sus films, para resaltar el seguimiento de la protagonista. Por momentos la cámara correrá detrás de la ella, y hasta nosotros nos quedaremos sin aliento. Cada acercamiento tendrá un porqué. Los primeros planos de ella, nos devolverán esa mirada con los ojos azules más tristes del mundo. En la vida de Rosetta no habrá música, sólo algunos diálogos, y largos silencios, que dicen más que cualquier palabra. El sonido ambiental sumado al modo de filmar, acercará la película a una especie de documental, algo que los Dardenne hacían al principio de su carrera. La respiración, los pasos en el bosque, y sobre todo, el ruido de ese ciclomotor que atormenta nuestros oídos, servirán para conectarnos más con ese mundo. Alain Marcoen, el reconocido fotógrafo de los directores, creará ese universo pequeño, donde las luces y las sombras estarán perfectamente ubicadas. Los Dardenne jugarán muchos con los planos detalles, no sólo con el rostro de la protagonista, sino de sus manos, o sus botas embarradas. De ella no sabremos mucho, ¿Por qué vive ahí? ¿Dónde está su padre? o ¿Cuál es el dolor que la aqueja? Pero tampoco necesitamos respuestas. Nos alcanzará con saber lo justo y necesario para ser parte de su vida. 


Rosetta conocerá en Riquet a alguien que intentará ayudarla como pueda. Allí veremos a dos perdedores que lo único que necesitan es un poco de cariño. Luego de una tensa cena y un intento de baile, quizás en la escena más tierna del film, ella se escapará, más por temor a lo desconocido que por desconfianza. Volverá y Riquet le tenderá un colchón en el suelo para pasar la noche. Ella hablará con ella misma, pero nos hablará a nosotros. Sabremos que no quiere dejarse caer. Luego, sólo para conseguir su ansiado trabajo, terminará traicionando al único que le dio una mano. Quizás, en un punto, no podemos hacer otra cosa que entenderla. En ese fango donde están inmersos, todo vale y en la ley de la selva sobrevive el más fuerte y ella es, sin dudas, ese animal salvaje que busca subsistir en el medio del bosque, donde hay que ingeniársela para llevar algo a su estómago, como esa botella que utiliza para pescar. Al final, luego de otra recaída de su madre, renunciará al trabajo que tanto buscó, no sin un sentimiento de culpa por la traición. Ella quizás pensará en dejar este mundo, pero no siempre los planes funcionan. El film no tendrá un final, los créditos aparecerán de golpe, pero así como llegamos a la vida de Rosetta de repente, también la dejamos, porque la vida de ella, es una historia más como las que puede haber en cualquier lugar del mundo. Una historia de alguien que pide un trabajo digno para, como repite ella, salir del hoyo, como sueña cualquier chico de la esquina.

Marcelo De Nicola.-

Canción elegida para las impresiones



Sólo es gente humilde en busca de un trabajo
y no tienen la culpa de lo que está pasando,
no saben lo difícil que se les hace al despertar
y ver que sus hijos quieren desayunar.



UNIVERSO DARDENNE


Los hermanos Dardenne nacieron en Lieja con casi tres años de diferencia. Empezaron filmando documentales en la década del ´70 y ya en 1987 filman su primer largo: Falsch, sobre un sobreviviente del exterminio judío en la Segunda Guerra Mundial. Luego dirige un cortometraje y más adelante, en 1992 llega Je pense à vous, la historia de un hombre que desaparece luego de ser despedido de su trabajo y su mujer intenta encontrarlo.
Se da a conocer al mundo en 1996 cuando filman La Promesa, la historia de un niño que quiere cumplir a toda costa lo que le prometió a un inmigrante ilegal que trabaja para su padre. Gana la Espiga de oro en el Festival de Valladolid, y es nominada a mejor película extranjera en los Premios César de Francia. 


Un año después filma el documental Gigi, Mónica et Bianca, sobre dos chicos de la calle enamorados que descubren que ella está embarazada, y eso, en la Rumania de Ceaucescu, es más que un problema.
En 1999 vuelve a la ficción con Rosetta, Palma de Oro en Cannes, además del premio a mejor actriz para Emilie Dequenne, además de nominaciones en varios festivales. Tres años después filman la aclamadísima El Hijo, la historia de un carpintero que acoge chicos de la calle, hasta que llega Francis, alguien con quien mantendrá un terrible secreto que no quiere creer. Oliver Gourmet gana el premio al mejor actor en Cannes.


En 2004 dirigen El niño, otra vez con adolescentes como protagonistas, esta vez, la historia de una pareja que está esperando su primer hijo y no saben cómo van a hacer para criarlo. Segunda Palma de Oro en Cannes, además de numerosos premios y nominaciones. En 2008 llega El Silencio de Lorna, la historia de una inmigrante albanesa que busca conseguir la nacionalidad belga obteniéndolo tras un matrimonio por conveniencia. Otra vez premiada en Cannes, esta vez, a mejor guión.
En 2011 aparece El niño de la bicicleta, la historia de un chico de 11 años que se escapa del hogar para niños y va en busca de su padre, y al no encontrarlo, se hace amiga de una peluquera, con quien pasa los fines de semana. Gran Premio del Jurado en Cannes, y nominada a mejor película extranjera en varios festivales, como los Globo de Oro o el Festival de Cine Independiente. Por primera vez trabajan con una estrella en el 2014, cuando filman Dos días, una noche con la excelente Marion Cotillard. La historia de una chica que durante un fin de semana va a ver a sus compañeros de trabajo, para pedirles que renuncien a la paga extra para poder ella conservar su lugar de trabajo. Otra vez nominaciones a mejor película extranjera en muchos festivales y al Oscar para la actriz principal, quien además ganó su premio en el Festival del Cine Europeo y el Círculo de Críticos de Nueva York


Por último, el año pasado llegó La chica sin nombre, la historia de una médica que un día, al cierre de su consultorio, escucha el timbre pero decide no abrir. Al otro día, se entera por la policía que una chica ha sido asesinada, y sus pensamientos empezarán a hacerse miles de preguntas. Nominada en Francia a mejor película extranjera.
Hasta aquí, la filmografía de dos de los mejores cineastas de autor de estos tiempos. Ojala nos sigan dejando más joyas como estas...

Nos despedimos así...



FICHA TÉCNICA

Título original: Rosetta
Año: 1999
Duración: 91 min.
País: Bélgica
Director: Jean-Pierre Dardenne,  Luc Dardenne
Guion: Jean-Pierre Dardenne, Luc Dardenne
Música: Varios
Fotografía: Alain Marcoen
Reparto: Émilie Dequenne,  Fabrizio Rongione,  Olivier Gourmet,  Anne Yernaux, Bernard Marbaix,  Frédéric Bodson

SINOPSIS


Rosetta (Émilie Dequenne) es una joven de 17 años impulsiva que ve como su vida se cierra en torno a las complicaciones que esta le brinda, en un mundo complicado por la adicción al alcohol de su madre. El único deseo de Rosetta es conseguir un trabajo con el que conseguir tener algo en su vida, un atisbo de esperanza que le aparte de todo lo que le hace sentirse desdichada, incluida su madre. Rosetta solo quiere ser una chica más, una joven normal con una vida normal.

lunes, 17 de noviembre de 2014

EL HIJO - LE FILS

PROGRAMA 77 (01/11/2014)

EDITORIAL

La vida es eso que dejamos pasar mientras estamos ocupados haciendo otros planes” eternizó, hace ya un tiempo, nuestro amigo Lennon. De esta manera tan sencilla le transmitió a su hijo la complejidad de aprovechar el plan más importante al que estamos sujetos y, que en definitiva, es lo que nos resuelve como individuos. Esa complejidad es la que nos condena a permanecer estáticos, salvo en nuestro ejercicio de creer ciegamente en los sentidos. Del mismo modo creemos ver a las palabras recorriendo el espacio, llegar a un destino y, como consecuencia, deslizar también los objetos que encierran, cuando es demasiado fácil demostrar que todo aquello representado tiene una naturaleza, de por sí, inmóvil. La imagen más apropiada para entender esto sería la concepción del viejo, conocido y efímero presente. Nada representa, como el presente, el sentido de lo inmóvil.
Desde este punto de partida, me gusta jugar con la idea de vernos como si fuésemos espejos. Reflejando, caprichosamente, un universo en constante acción. Adoleciendo desde el vidrio el no poder hacer contacto con nada de lo que se refleja. No poder sujetar un Sol arrojado por una cuerda salvo desde el recuerdo. Entonces será el recuerdo lo que guie la dirección del reflejo. Será recuerdo ese reflejo y así hacia el infinito presente. 


Nos convenceremos, desde esa quietud, que recorremos el espacio a nuestro criterio, porque llamaremos dolor a aquella noche lluviosa en la que corrimos en busca de un beso más. Llamaremos alegría cada aparición majestuosa del sol y la luna. Ante cada reflejo una palabra que la hace rodar. Y entonces, la lejanía. El miedo a que todo se nos escurra entre los dedos de nuestras falsas manos. La desesperación de lograr perpetuar las cosas más amables o por lo menos las menos dolorosas. Y en esa desesperación, la violencia más inhumana, el egoísmo, la venganza. Se velarán aquellos recuerdos de la niñez y con ellos morirán los reflejos más nobles, los actos más bondadosos, el jugar convencidamente de que nunca seremos espejos, sino la energía más pura fluyendo de la realidad misma. Veo resquebrajarse a los vidrios más espesos ante la presencia de esos milagros. Y desde aquellas rajaduras se escapa el amor, la justicia, el perdón, el vivir. Estoy convencido que allí se encuentra la salvación, si es que hay que salvarse de algo. Allí recordaremos las melodías más hermosas y serán nuestras. Tengo la certeza de que a desde de aquella rajadura fue que Lennon escribió pensando en el hijo….

Alan Beneitez

Canción elegida para la editorial



IMPRESIONES SOBRE EL HIJO


Plantar un árbol, escribir un libro, tener un hijo. Tres cosas que habría que hacer en la vida, según dicen que el gran poeta cubano José Martí, esbozó alguna vez. No sabemos si alguna vez Olivier alguna vez plantó un árbol, más bien, sabemos que trabaja con parte de ellos, en una carpintería. Menos, si alguna vez pensó en escribir un libro, me imagino que como mucho, escribía las medidas de los muebles que tan bien tallaba. Lo que si tenemos claro, es que tuvo un hijo…
Y Olivier, interpretado magistralmente por Olivier Gourmet, en el film El Hijo de los hermanos Dardenne, nos demuestra el valor, el coraje y la más absoluta convicción de los ideales, a pesar de tener que lidiar con el dolor más inmenso del mundo.


Jean-Pierre y Luc Dardenne, vuelven a dar en la tecla con una historia de lo más realista. La cámara al hombro, nos permite seguir a Olivier en todo momento, como camina, como respira, como siente y hasta cómo piensa. El film, sin dudas, tiene muchas cosas del Dogma 95 que tan bien trabaja nuestro amigo Lars Von Trier, como bien son la cámara en mano, el sonido natural y el casi nulo uso de la música. Ya desde las primeras imágenes, se va ir notando una tensión en aumento, como los chirridos de las máquinas con las que Olivier trabaja. Y me detengo en estas pequeñas cosas, porque esos sonidos, son los que te envuelven y que te llevan a la trama, estos son tan reales, y la cámara sigue tan de cerca al protagonista, que por momentos, parece que estamos dentro de la pantalla misma y hasta pensamos en darle una palmada en la espalda.
Pero volviendo al film, es desde un primer momento cuando a Olivier le informan de la llegada de un nuevo chico para trabajar con él en esa carpintería, donde todos los demás también forman parte de un grupo de asistencia social.
Desde el comienzo notamos algo especial entre ellos. Olivier trata de evitarlo, mientras Francis, empieza a querer cobijarse bajo su ala. La sensación de que algo está por pasar irá in crescendo. Advertiremos que entre los dos hay una especie de secreto, pero que ninguno se anima a sacarlo a la luz. Nos enteraremos que este joven de 16 años, un niño todavía, es quien hace cinco años atrás acabó con la vida de su hijo. Durante un viaje, Francis confesará que estranguló a un niño, por temor a que lo atrape la policía. Tragaremos saliva, así como hizo Olivier. 


Llegará el momento cumbre, en el medio de una charla formal, donde de la nada, Olivier le dirá que ese era su hijo. Francis correrá, nuevamente por temor, esta vez, ante una represalia. Olivier demostrará que no quiere venganza, ambos se acercarán y los créditos nos dejarán boquiabiertos, esperando algo más… ¿Qué? Una venganza quizás, ya que es algo a lo que estamos acostumbrados. Los Dardenne eligieron por el lado quizás más complejo, a lo Dostoievsky tal vez, por aquello del crimen, el castigo y el perdón. Yo, sinceramente, no se si podría, quizás por estar metido en esta jungla salvaje, no tendría la capacidad de Olivier, quien a pesar de todo, siguió creyendo en sus ideales, sabiendo que todos los días de su vida, iba a levantar la mirada para ver esas lágrimas en el cielo.

Marcelo De Nicola

Canción post impresiones


Charly también le hizo una canción a su hijo Migue


También contamos con esta hermosa versión de Ricardo Mollo


Andrés Ciro Martínez también le cantó a sus hijos


Y nos fuimos con el tema que Chizzo le hizo a su ahijado...



FICHA TÉCNICA

Título original: Le fils
Año: 2002
Duración: 103 min.
País: Bélgica
Director: Jean-Pierre Dardenne, Luc Dardenne
Guión: Jean-Pierre Dardenne, Luc Dardenne
Música: Varios
Fotografía: Alain Marcoen
Reparto: Olivier Gourmet, Morgan Marinne, Isabella Soupart, Rémy Renaud, Nassim Hassaïni, Kevin Leroy, Félicien Pitsaer, Annette Closset, Fabian Marnette

SINOPSIS


Olivier (Olivier Gourmet) es un carpintero belga dedicado a enseñar su oficio a adolescentes conflictivos. Un buen día aparece en su clase Francis (Morgan Marinne), un chico recién salido del reformatorio donde ha cumplido cinco años de condena por homicidio. Entre los dos surgirá una relación marcada por el respeto, la distancia y, sobre todo, por un terrible secreto que comparten sin saberlo.

Trailer