SINOPSIS
El amante de una
mujer y su ex novio toman la justicia en sus manos después de que ella se
convierte en la víctima de un violador.
EDITORIAL
Abro las ventanas y veo al mundo agonizar más rápido de lo que creía. Recorro el barrio, camino sus calles y veo que hemos hecho daños irreversibles, profundos, de gravedad sorprendente e inconcebible. Por cuestiones vanas, por simples vanidades. De todas formas, por mucho que profundizara, no encontraría jamás un “por” que valiera la pena, que meramente justifique las vejaciones de las que hemos sido capaces. Hemos bloqueado medicamentos a nuestros enfermos, hemos tirado bombas, matado la carne de nuestros hermanos, fratricidio, desaparecido personas, expropiados bebes, torturado, sometido, violado, invadido, apropiado, abusado, hemos secuestrado y también hemos negado, nos hemos silenciado, hemos negado alimentos a aquellos que murieron por la desesperada necesidad de ellos, hemos repartido injustamente los recursos, contaminado, hemos creado enfermedades, nos hemos traicionado. Basura. Daños irreparables a nuestra cultura, a nuestra historia, a nuestra propia casa. Basura. Homo homini lupos. Oscuro mantra que resuena psicóticamente. Homo homini lupos. La inteligencia humana busca lo muerto porque lo vivo se le escapa. Lo vivo, lo que es absolutamente inestable, lo absolutamente individual es, en rigor, ininteligible. Homo homini lupos. Basura. En su libro “El nacimiento de la Tragedia” Nietzsche se centra en algunas características de la mitología de la antigua Grecia y trabaja sobre la dicotomía filosófica y literaria de lo Apolíneo y lo Dionisiaco.
Toma entonces a los hijos de Zeus, Apolo, dios
del Sol y de la razón, y a Dionisio, dios del vino y de la
pasión como referentes. Dice entonces aquello de que el interior de nuestro ser
es un campo de batalla donde Apolo y Dionisio combaten
todo el tiempo. Apolo es el límite, Dionisio el
desborde, el exceso. Concluye diciendo que la gran tragedia de lo humano
es cuando Apolo destierra finalmente a Dionisio.
Es en aquel punto donde habrá que trabajar para su pronto retorno, porque, en
definitiva, la vida nunca es posible sin un equilibrio entre ambos. Basura. Homo
homini lupos. Jamás podremos
erradicar la maldad de nuestra sangre. Siempre la violencia navegará por aquel
torrente para diferenciarse del límite, de la razón. Allí la ética. Allí la
moral. Allí el plan descartando lo inestable detrás de consignas perfectamente
diseñadas que flamean sobre las banderas que levantamos, que defendemos.
Aquellas banderas que justifican la bala que asesina a ese otro que no somos.
Siempre convencidos de estar del lado del bien, porque después de todo, el
juego del bien y el mal es el morboso juego del autoconvencimiento, del relato
farmacológico que nos posiciona de un lado de la moneda donde la vida se dirime.
Esa moneda ancestral, que se
juega siempre sobre el rojo paño de la violencia.
Lucas Itze.-
Canción elegida para
la editorial
IMPRESIONES SOBRE IRREVERSIBLE
Miramos hacia atrás sabiendo el comienzo de la historia. Sus causas y sus consecuencias. Los actos cometidos durante el tiempo que transcurre nuestra existencia. Y ese tiempo es el culpable de todo, como dijo Sacheri. También otro amigo de esta casa, Mario Benedetti sostenía: “Mírame pronto, antes que en un descuido me vuelva otro”. Allí está el paso del tiempo, inevitable, maldito. Pero también está el cambio, que ese otro se transforme en alguien que jamás imaginamos. Del tiempo se habló desde el comienzo de la historia, pensadores, filósofos, historiadores, han hablado del tiempo. En grandes resúmenes, podríamos decir que Aristóteles lo definía como la medida del movimiento según el "antes" y el "después". Que, sin cambio o movimiento, no hay tiempo. Kant argumentó que el tiempo no es una entidad externa, sino una forma a priori de la sensibilidad humana, una estructura mental necesaria para organizar la experiencia. Heidegger propuso que el "ser" se comprende a través del horizonte del tiempo. Diferenciando el tiempo "inauténtico" (cronológico) del tiempo auténtico (la temporalidad de la existencia, donde el ser humano es consciente de su finitud). También dicen que el orden es el intento del tiempo por matar a la eternidad. Desordenar el tiempo, cambiar el axioma causa-consecuencia, fue la idea que se le presentó a Gaspar Noé para el film Irreversible, para romper con lo estipulado. Empezar por el final, avisarnos que el tiempo lo destruye todo, y saber las consecuencias sin saber las causas, nos desordena automáticamente nuestros sentidos. Nos incomoda. Y a lo largo del film eso va a ir en aumento. Noé nunca fue un cineasta “normal”, lo sabemos. Un irreverente que siempre jugó sus trucos sin ocultarlos.
Como lo dijimos hace unas semanas cuando lo comparamos con Michael Haneke, el cine de Noé te interpela, te paraliza y te deja preguntas por responder. Siempre al límite, claro está. El film, ya nos sorprende cuando vemos los créditos finales al principio. A medida que avanza entendemos ese juego que nos muestra, que la historia irá desde el final hacia el principio. Noé busca que el ojo se entrene para prestar atención a ciertos detalles y jugar con la complicidad del espectador. Tanto, que para los que vieron la filmografía del director, la película comienza con una cara conocida hablando de la violación de su hija. Si… es “El carnicero”, el protagonista de su primer cortometraje (Carne) y del largo Sólo contra todos. La música y unos gritos que viene desde cerca irrumpen el lugar para pasar a la siguiente escena, donde dos hombres (Jacques y Pierre) buscan llegar a un club BDSM para buscar venganza, tratando de encontrar al violador de la novia de uno de ellos. La película estará rodada en unas cuantas tomas (12 según algunos), donde cada escena está simulada como plano secuencia. Entre secuencia y secuencia, aparecerá el fondo negro y sus respectivas elipsis, en un montaje muy bien pensado. La cámara y la música serán parte de la historia que se está contando. En esas primeras escenas, la música estilo tecno no parará y saturará los oídos, casi en loop permanente. Por momentos se entremezclará la música de dos canciones diferentes, que, sumado a los gritos y la iluminación, hará todo más caótico, más frenético. Esa música estará a cargo de Thomas Bangalter, uno de los miembros de Daft Punk. La cámara en mano no parará de girar e ir de acá para allá, siendo testigo directa de ese espiral de violencia. Habrá diálogos improvisados y hasta actores no profesionales.
La fotografía será exquisita y se compondrá de
rojos furiosos y colores saturados hasta el momento crucial de la película,
justo en el medio del metraje. Allí aparecerá la escena más brutal y polémica,
una violación de 9 minutos en tiempo real donde la cámara, casi por primera
vez, se detiene. Ahí entendemos todo lo que pasa. Las reacciones, la violencia,
tienen sentido al ver esa escena filmada de esa forma. La película seguirá su
curso hasta mostrar el comienzo de ese día donde una fiesta en París transformó
la vida de todos. La cámara, la música y la iluminación sirven como base de los
estados de ánimos y las situaciones que viven los protagonistas. El tiempo y la
violencia como eje central del film. La película rompe con las reglas básicas
establecidas y la violencia aparece como un actor principal, donde hasta el ser
más racional es capaz de explotar de un momento a otro. El terror y el gore
aparecen, pero no como un género, sino como una muestra de lo que lo ruin que
puede ser el ser humano. Eso es lo que genera más miedo, es lo que estremece. El
film jugará con los duetos oscuridad/luz, ruido/silencio, muerte/vida pero de
forma cronológicamente opuesta que hasta su final se muestra esperanzador
aunque no lo sea. Muchos paladines de la moral se levantaron de sus asientos,
seguramente los mismos que ven esa violencia que está latente todo el tiempo en
los noticieros y los canales de tv, haciendo nada para cambiarlo. ¿Innecesaria
la duración de la escena? Quizás, pero ahí también radica la crítica del
director a cierta parte del público. La violencia está en cada esquina, en cada
insulto. La violencia está en los pibes que mueren de hambre y en los pibes que
mueren por un misil. Somos parte de ese relato. Y porque, no importa cómo
estará contada la historia, el ser humano buscará saciar su venganza y
hasta el más pensante trae consigo una violencia interior.
Marcelo De Nicola.-
Canción post impresiones
UNIVERSO NOÉ
Gaspar Noé nació
en Argentina el 27 de diciembre de 1963, hijo del pintor y escritor Luis
Felipe Noé. Estudió cine en Francia y se radicó allá. Arrancó con los
cortometrajes Tintarella di Luna, de 1985, y Pulpe Amère,
de 1987. En 1991 se empezó a hacer conocido en el mundo con su
cortometraje Carne, que fue premiado en Cannes. Su primer largo fue
una secuela de Carne, el carnicero protagonista de ese film se convertiría
en Sólo contra todos, con las que obtuvo muy buenas críticas. Pero
sin dudas el film que lo marcaría como un artista único y polémico, que lo hizo
entrar por la puerta grande de Cannes fue Irreversible, con la
famosa escena de la violación de 9 minutos que escandalizó al mundo. Las
críticas fueron diversas, pero a partir de ahí logró lo que suele pasar con
grandes cineastas: ser amado u odiado pero nunca pasar desapercibido.
En 2009 llegó otro film por demás
interesante como Enter the Void, donde vuelve a demostrar un manejo
de la cámara y un modo de contar historias exquisitas. Su próximo film no podía ser menos
polémico: Love, con secuencias de sexo explícito, volvió a poner
al argentino en boca de todos. En 2018 apareció Climax, esta vez
donde se inserta en el mundo de las drogas y vuelve a mostrar todo su talento
para filmar. Sin dudas, su película mejor catalogada hasta la fecha. Lo último que ha hecho es el
mediometraje Lux Æterna donde dos actrices, Béatrice
Dalle y Charlotte Gainsbourg, cuentan en un plató
historias de brujas. Lux Æterna es también un ensayo sobre el cine, sobre el
amor por el cine y la histeria en un set de rodaje. Su último film
es Vortex, donde narra la historia de una pareja de ancianos, donde
él tiene problemas del corazón y ella empieza a sufrir de Alzheimer. Con Darío
Argento como protagonista.
FICHA TÉCNICA
Título original: Irréversible
Año: 2002
Duración: 99 min.
País: Francia
Dirección: Gaspar Noé
Guion: Gaspar Noé
Reparto: Monica Bellucci, Vincent
Cassel, Albert Dupontel, Philippe Nahon, Jo Prestia.
Música: Thomas Bangalter
Fotografía: Benoît Debie






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