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miércoles, 14 de mayo de 2025

LA LARGA NOCHE DE FRANCISCO SANCTIS DE ANDREA TESTA Y FRANCISCO MÁRQUEZ

PROGRAMA 466 (09-05-2025)

 

SINOPSIS

 

Adaptación de la novela homónima de Humberto Costantini, situada en Buenos Aires en 1977. Un hombre recibe, en plena dictadura, la información del paradero de dos personas buscadas por los militares. Ahora tiene la posibilidad de salvarlas, aunque eso implica arriesgar su propia vida. (FILMAFFINITY)

 

EDITORIAL

 

Un ser humano inmensamente solo, en la noche más oscura de su ser

Transita las laberínticas callejas de la duda.

Ya no hay poema que acompañe sus pasos, las vastas palabras son juegos juveniles que ya no se permite.

La sonoridad no rima batallas, no incita al compañero, no levanta las banderas.

ya no hay puños en alto, los cuerpos caen del cielo deseando estar muertos.

Quien caminaba a su lado, quien gritaba sus canciones ha desaparecido bajo las oscuras intenciones del silencio. Del misterioso punto final que calla para siempre a los personajes, que enmudece irreversiblemente a la historia.



Solo percibe el silencio, la potencia de lo callado, de aquello no dicho. Frio. Siniestro. Nada tiene sentido en la noche más larga.

Hay un hueco infame, una rotura irreparable. 

Los versos pierden la métrica

Se desvanecen crípticos.

Nombres propios que se olvidan al instante.

Números de nadie.

Direcciones que inventan el infinito.

Escrituras efímeras que desaparecen como las vidas que pretenden salvar.

Pasos que se aceleran en el eco inmenso de la noche y mueren sin ninguna bondad literaria.

El escritor fatigado, tal vez vencido, no hace justicia al texto. No hay justicia. No existe tal justica. El hombre ya no escribe el poema. El hombre está solo, en la noche más oscura de su ser.

La duda se llena de ausencias.

Las ausencias gritan 30 mil nombres.

El compañero ya no duda.

 

Lucas Itze.-

 

Canción elegida para la editorial


 

IMPRESIONES SOBRE LA LARGA NOCHE DE 

FRANCISCO SANCTIS

 


¿A dónde habrá quedado la rebeldía de aquellos tiempos? Buscamos respuestas mientras estamos inmersos en una rutina que nos maneja como autómatas sin pausa. Pensamos en esos días donde éramos los dueños del mundo, donde nos escapábamos de todo para jugar el juego prohibido. Para escondernos de esa noche siempre traicionera tratando de volvernos amantes en algún pasaje oscuro, con algún farol como único testigo. Cuando esa música hablaba de los sueños y cantábamos mientras tocábamos esa guitarra sin afinar, mientras los vecinos querían ahuyentar esas voces sin estilo, pero con vida propia. Ayer nomás, como decía la canción justamente… Ese ayer donde los mapas los pensábamos antes de salir, donde los números de teléfono eran una extensión de nuestra memoria, donde el timbre se podía tocar a cualquier hora. Pensar en esas cartas escritas a mano, de colores poco cromáticos, pero con una verdad sincera. En esos poemas revolucionarios cajoneados en hojas amarillentas, que definían toda una época. ¿Cuándo nos transformamos en lo que nunca quisimos? Los años, las responsabilidades, las obligaciones nos fueron sacando todo. Y las noches largas se empezaron a transformar en rápidas agonías hasta que la alarma del despertador sonaba de nuevo. Así es la rutinaria vida de Francisco Sanctis, hasta que un llamado lo cambia todo. Basada en un libro de Humberto Constantini La larga noche de Francisco Sanctis es llevada al cine por la dupla Andrea Testa y Francisco Márquez



La película muestra la vida de este hombre de unos 40 años, esposo y padre de dos hijos en los años ´70, cuando la dictadura ocultaba su peor cara. Su trabajo en una empresa y su esperado ascenso son su objetivo más urgente, pero parecería que no se corresponden con el deseo de las autoridades. Un llamado de una antigua amiga o quizás interés amoroso de la adolescencia cambia el curso narrativo del film y la actitud del protagonista. Esa cita, con un viejo poema para ser publicado como excusa, revela la finalidad del encuentro. Hay dos personas que van a ir a buscar en la madrugada y sólo él va a poder hacer algo. El hombre común que camina en silencio y mira todo de reojo se transforma en un ser que puede tomar una decisión de vida o muerte para dos desconocidos. Y ahí no sólo cambia la vida de Francisco, sino también la pantalla empieza a mostrarse de otra forma. La fotografía, que antes jugaba con los marrones, pero cada tanto se conjugaba con rojos furiosos y verdes, se empieza a volver más fría, oscura y opresiva. El silencio empieza a tomar más protagonismo, los sonidos de los pasos, de algún auto, se volverán eco mientras el protagonista deambula por esa ciudad casi muerta. Las imágenes nos devuelven encuadres cerrados y planos angulares y lo que sucede afuera quedará fuera de foco. La Buenos Aires de los ´70 está perfectamente mostrada, en un trabajo estético brillante, que hasta parece que la película fue filmada en esos años. Nada de esto serviría si la actuación de Diego Velázquez no fuera suprema. 



El actor mantiene el foco de la película en sus gestos, en sus miradas y en sus diálogos perfectamente creíbles. El protagonista recorrerá esas calles como si fuera un laberinto, quizás, el laberinto en el que están inmersas sus dudas para tomar decisiones. Lo seguiremos casi siempre desde atrás, donde habrá algunos planos secuencia para darnos una idea de continuidad y que es todo en tiempo real. Sus encuentros de esa noche no harán otra cosa que confirmar que esa disyuntiva lo está destrozando por dentro. Ese hombre común, el empleado perfecto que no se queja, con una familia normal y abanderado del “no te metás” está en una encrucijada que lo llevaría a sus viejas ideas revolucionarias olvidadas. Y no hace falta que aparezca un auto de la policía o un militar para entender el contexto en el cual se desenvuelve Francisco esa noche. El encierro y la urgencia están en cada plano, en cada conversación, en cada frase no terminada. El miedo no necesita gritos y el espectador siente eso a cada minuto. Ni siquiera una partida de pool con un amigo que descree de todo cambia el ambiente. El film entonces también nos interpela, porque de alguna manera pensamos que haríamos en esa misma situación. Llegará el final y para quien escribe, el mejor final posible. Y mientras pasan los títulos, me pregunto si yo no quiero volverme tan loco…

 

Marcelo De Nicola.-

 

Canción post impresiones

 


UNIVERSO TESTA-MÁRQUEZ

 

Andrea Testa nació el 17 de septiembre de 1987. Hizo varios cortometrajes como Sea una familia feliz, Uno dos tres, Pibe chorro o el documental Niña Mamá, sobre las maternidades de jóvenes en los hospitales públicos del Conurbano bonaerense. Francisco Márquez nació el 13 de diciembre de 1981. En 2015 filmó el documental Después de Sarmiento. En 2020 filmó su largometraje Un crimen común, un thriller escrito junto a Tomás Downey.

 

FICHA TÉCNICA

 

Título original: La larga noche de Francisco Sanctis

Año: 2016

Duración: 78 min.

País: Argentina

Dirección: Andrea Testa, Francisco Márquez

Guion: Andrea Testa, Francisco Márquez. Novela: Humberto Constantini

Reparto: Diego Velázquez, Laura Paredes, Valeria Lois, Marcelo Subiotto, Rafael Federman

Música: Abel Tortorell

Fotografía: Federico Lastra

 

PELÍCULA COMPLETA

martes, 14 de noviembre de 2023

Z DE COSTA-GAVRAS

PROGRAMA 428 (27-10-2023)

 

SINOPSIS

 

En un país regido por una corrupta democracia, donde el gobierno utiliza a la Policía y al Ejército para erradicar cualquier amenaza izquierdista, un diputado de la oposición es asesinado en plena calle cuando acababa de presidir un mitin de carácter pacifista. De la investigación del caso se encarga un joven magistrado, consciente de que se trata de un crimen político cometido por dos sicarios a sueldo. Al mismo tiempo, un ambicioso periodista se servirá de métodos poco ortodoxos para acumular pruebas que inculpen a varios militantes de un partido de extrema derecha, los cuales, a su vez, atribuyen la responsabilidad del atentado a altos cargos de la policía y del ejército. (FILMAFFINITY)

 

EDITORIAL

 

Solicitamos a la estimada audiencia, a todos y todas aquellos y aquellas que nos estén mirando por las redes (o por el medio que sea) tengan a bien prestarse a este breve (pero claro) experimento: Queremos proponerles que la parte de los y las oyentes que considere poseer ideas de izquierda cambie en este mismo momento de programa, y que aquella otra que se considere realmente de derecha, apague definitivamente el transmisor. La gran sorpresa, finalmente, es que sabemos que todos siguen ahí, que ninguno de ustedes considero que sus ideas podían resultar alineadas de manera definitiva a la derecha del pensamiento político, como así tampoco, al lado opuesto. Podemos acercarnos, entonces, en esta instancia, a las orillas de una pequeña idea: la izquierda y la derecha, no son nunca conceptos definitivos, son siempre conceptos móviles, son simple categorías, que como bien sabemos, modifican con el tiempo histórico su contenido. Tal como hemos dicho algunas veces, la bipolaridad es farmacológica en un mundo que se disuelve en su propia inconsistencia, que huye de sí mismo a través de su propia inestabilidad, en un mundo donde nada se queda quieto y todo nos traiciona al saltar las tostadas. Estos conceptos binarios, en definitiva, nos ayudan a colocarnos, a encontrar un lugar en un horizonte posible que se conforma en función de la construcción de sentido deseada. La discusión de izquierda o de derecha, bien lo vemos al asomarnos a cualquier esquina, responde a una construcción ideológica simplista para debilitar y empobrecer el debate político. Es una discusión que retroalimenta su muerte al tomar como objeto de análisis figuras estereotipadas en vez de centrar su atención en el análisis preciso e inteligente de doctrinas vivas. 



Desde determinados estratos de poder se generan consensos con el fin de naturalizar verdades, estandarizar ideas para lograr que la realidad en si misma entrame con sus propios intereses. La posverdad normaliza para construir una forma de pensar, generando de esa manera una sensación, un espejismo de que la realidad ejecuta lo que los medios establecen como formato de pensamiento, modificando claramente los estados de ánimo al servicio de lo que el poder necesita. Establecer una confusión, repetirla ad nauseam hasta convertirla, sin ningún reparo, en verdad. Por aquel vacío, sobre aquellas reglas, agoniza hoy la discusión política. Centrada brutalmente en la ignominia devastadora, la torpeza de los agravios y en la construcción de odios infinitos. El plan perverso es diseñar un enemigo porque los enemigos se eliminan, y con él todos sus logros. El debate hoy no está sobre las ideas sino sobre las personas, ya no se habla de construir para mejorar la vida de los otros sino de destruir por puro beneficio propio. Salvarse individualmente, dando la espalda a toda diferencia, ese es el temible plan de acción. Naturalizar nuestras conquistas, normalizarlas como un derecho adquirido, nos quitó equívocamente la responsabilidad de defenderlas día a día. Ese es el verdadero triunfo del poder, el triunfo de aquellas pocas familias que con temor y saña defienden celosamente sus intereses. Con una soltura pocas veces vistas, buscan llevarse los derechos humanos, la educación pública y gratuita, la soberanía, la independencia, la salud pública y universal, el respeto al otro, el amor al otro y la solidaridad, la belleza de sabernos distintos. Es hora de levantar los brazos y defender el hogar. Es hora de salir y explicarle a esos señores quienes somos y que no les tenemos miedo. Es hora de demostrar con actos, que aún seguimos vivos. 

 

Lucas Itze.-             

 

Canción elegida para la editorial

 


IMPRESIONES SOBRE Z

 


“El miedo seca la boca, moja las manos y mutila. El miedo de saber nos condena a la ignorancia; el miedo de hacer nos condena a la impotencia. La dictadura militar, miedo de escuchar, miedo de decir, nos convirtió en sordomudos. Ahora la democracia tiene miedo de recordar. Enfermos de amnesia repetimos la historia en lugar de cambiarla. El miedo, miedo de vivir, miedo de ser, miedo de perder, es el más jodido de los hijos numerosos de la muerte”.

 

Eduardo Galeano

 

Ese miedo instalado desde hace décadas, con el que algunos crecimos, en la versión de esas frases tan conocidas pero tan rancias, como lo fueron el “no te metás” o el “algo habrán hecho”. El tiempo y los años de democracia bien ganada nos fueron alejando de esas tradiciones y nos obligaron a ir por más, a pelear por lo nuestro, a no callarse ante las injusticias. Bien sabemos que, en la política, vale todo. De discursos que varían según las conveniencias. De alianzas que pasan de ser imposibles a reales en cuestión de minutos. Todo por una cuestión de poder… y de acomodarse según convenga. Y también, como no podía esperarse, con la censura como aliada. Porque la censura proviene del miedo. El miedo a la rebelión, a perder autoridad, a no poder repartirse la torta entre los mismos de siempre. Al pasado, a que la gente no olvide. O hasta a una letra… La Z fue una letra prohibida en Grecia durante un cierto tiempo (sin ir más lejos, hace poco en nuestro país quisieron silenciar otra). Quizás, al ser la última del abecedario, algunos no se darían cuenta. Esa Z, en griego significaba “vive” y la letra se resignificaba en la frase “el espíritu de la resistencia vive”. Esa Z, es el homenaje y la declaración de principios de Costa-Gavras para nombrar a su film de 1969.



Los ´60 eran una revolución permanente. Como la música de los Beatles, el pelo largo en los hombres o las mini faldas en las mujeres. O la revolución de Praga del año anterior como máximo exponente. En ese año, mientras en Argelia se filmaba la película, aquí, en un país que comparte las primeras letras pero que está cruzando el océano, se rebelaban contra el poder bajo el nombre del Rosariazo o el Cordobazo. Pero volviendo a lo nuestro, la película arrancará diciendo una frase significativa: “Cualquier parecido con hechos reales, y personas vivas o muertas, no es accidental. Es INTENCIONADOCon esa frase en la apertura, el director marcará que está hablando de un hecho real, aunque nunca se dirá exactamente cuál fue. Con el visionado del film, luego sabremos que nos hablará del asesinato del diputado Grigoris Lambrakis en la Grecia de 1963 y la investigación del juez Christos Sartzetakis, que descubrió que no era un accidente como decía el gobierno. La idea era filmarlo en Grecia, pero tuvieron que mudarse a Argelia, donde tres años antes Gillo Pontecorvo había filmado La Batalla de Argel, una especie de hermano mayor. Estamos ante un film de denuncia política con todas las letras, y algo que seguirá haciendo el director francés con el paso de los años. El guion estará a cargo del escritor español Jorge Samper, otro experto en cuestión de denuncias. 



La película mezclará ciertas dosis de humor negro, parte de sátira (sobre todo en los gobernantes y militares), suspenso y una mirada semi documental. En cuanto a lo interpretativo, habrá un reparto coral donde cada personaje tendrá su tiempo en pantalla y no lo desaprovechará, con varias de las estrellas francesas de esa época. La cámara por momentos será un testigo más de todo el caso. Habrá planos subjetivos y momentos de cámara al hombro donde no se quedará quieta, yendo de aquí para allá. Trabajará muchos con planos americanos y planos cortos, pero también utilizará los planos detalles para guiar al espectador. Además, habrá una composición interesante de cuadros en los momentos donde la multitud aparece, con personajes repartidos para generar un encuadre a la medida, que tendrá la ayuda de la profundidad de campo planteada por el director y el fotógrafo, que no es otro que Raoul Coutard, habitual colaborador de Jean-Luc Godard y de Francois Truffaut, quien crea una fotografía realista, con colores fríos y otoñales. Quizás el punto más alto será el montaje, que pasará de lo dinámico a lo pasivo depende las circunstancias. La música, del griego Mikis Theodorakis será otro gran acierto. 



Con todos esos condimentos, Costa-Gavras crea un film que no cae durante un minuto. Seguirá a cada uno de sus personajes, utilizará los flashbacks para cerrar historias y se centrará en como el gobierno quieren hacer pasar un asesinato por un accidente. Solo el voraz apetito justiciero del juez de instrucción, de un testigo y de un fotógrafo, lograrán desencadenar una trama que parecía con final cantado. El miedo, que tantas veces paraliza, fue la voz de alerta para salir a los cuatro vientos a gritar la verdad sin importar las consecuencias. Pero como la vida no es una película de Holywood, siempre tiene una sorpresa para el final. Con los créditos finales nos enteraremos de las sanciones y las sorpresivas muertes de testigos y otras personas ligadas al caso. Un grito contra La dictadura de los Coroneles, que gobernaba Grecia desde 1967. Y también para esos años ´70 que empezaban a ocupar las calles y las fábricas pero que tuvieron que pagar un precio muy alto en nombre del “no te metás” …

 

Marcelo De Nicola.-

 

Canción post impresiones

 


UNIVERSO COSTA-GAVRAS

 


Constantinos Gavras nació el 13 de febrero de 1933 en la ciudad de Loutra Iraias, localizada en la región de Arcadia en Grecia. Creció en una villa muy pobre, dentro de una familia humilde pero trabajadora. Al estallar la Segunda Guerra Mundial debieron emigrar a una población aún más pequeña en el peloponesio. Como su padre había pertenecido a la resistencia griega, prestando sus servicios al ala de izquierda del Frente de Liberación Nacional, al término de la guerra fue encarcelado, bajo la acusación de comunista. Algunos años más tarde fue liberado con total absolución. Debido al prontuario de su progenitor, Constantinos no pudo emigrar a los Estados Unidos y tampoco pudo ingresar a la universidad en su país, por lo que decidió marcharse a Francia. Allí, las posibilidades por aquel entonces eran totalmente distintas. Se inició como bailarín antes de viajar a Francia para estudiar la carrera universitaria de Filología en la Sorbona, pero poco después ingresó en el Instituto de Altos Estudios Cinematográficos. Tras cerca de diez años como ayudante de directores del prestigio de Yves Allègret, René Clair o Jacques Demy, y una vez nacionalizado ciudadano francés en 1956, a mediados de los sesenta debutó como director con Los raíles del crimen (1965), gracias a la ayuda prestada por algunos amigos actores que accedieron a intervenir en la película sin cobrar sueldo. Basada en una novela de Sebastien Japrisot, este largometraje se articularía como un thriller opresivo que mostraba los aspectos más siniestros del entorno cotidiano, un rasgo que será habitual en la filmografía posterior de Costa Gavras. Así, en Sobra un hombre (1966), la resistencia francesa es un mero telón de fondo frente al análisis de las relaciones humanas y la turbiedad moral que puede ocultar la persona más aparentemente anodina. En 1969 se da a conocer en el mundo con Z, con la que logra 6 nominaciones al Oscar (algo raro para un film en lengua extranjera), logrando el de mejor película extranjera y mejor montaje. Posteriormente dirige La confesión (1970), sobre las purgas en el sistema comunista, Estado de sitio (1973), sobre la actuación de la CIA en Uruguay, y Sección especial (1973), que describe la colaboración de jueces franceses bajo la ocupación alemana. 



Con la excepción de Clair de femme (1979) y Consejo de familia (1986), siempre ha tratado temas históricos y políticos: Chile en Missing (Desaparecido, 1982), Israel en Hanna K. (1983) y los antiguos nazis en La caja de música (1989). En 1988 volvió a tener un éxito cinematográfico, al llevar a Tom Berenguer y Debra Winger a protagonizar “Betrayed” (Traicionado). Su alto contenido de violencia racial la hizo flaquear ante la crítica estadounidense, aunque el público la convirtió en un gran suceso. En la década del ’90, más precisamente en 1995, fue uno de los 41 directores que se unieron para rendir homenaje a los hermanos Lumiére utilizando su cámara original. Entre ellos también se encuentran Spike Lee, David Lynch y Arthur Penn. Hacia 1997 estrenó “Mad City” (Ciudad Loca) con producción de la Warner Brothers. La misma narra la historia de un guardia de seguridad que es despedido de su empleo en un museo y por consiguiente decide tomar el lugar y a todos sus visitantes como rehenes. La película fue todo un éxito, puesto que además contó con actores de primera línea como ser John Travolta y Dustin Hoffman. Éste último interpretó el rol del periodista que se encarga de hacer público el escándalo dentro del museo. Volviendo a sus fuertes raíces activistas, en el 2002 estrenó “Amen”. una coproducción entre Alemania, Rumania y Francia. La misma analiza fuertemente la unión entre el Vaticano y los Nazis de Alemania y lleva el punto en su título para enfatizar la frase hebrea “que así sea”. Luego llegaron los films La Corporación, Eden en el oeste, El capital y A puertas cerradas, una adaptación del libro escrito por el ex-Ministro de Finanzas griego Yanis Varoufakis durante la crisis griega de 2015, filmada en 2019, con 86 años.

 

FICHA TÉCNICA

 

Título original: Z

Año: 1969

Duración: 127 min.

País: Argelia

Dirección: Costa-Gavras

Guion: Jorge Semprún. Novela: Vasilis Vasilicós

Música: Mikis Theodorakis

Fotografía: Raoul Coutard

Reparto: Yves Montand, Jean-Louis Trintignant, Irene Papas, Jacques Perrin, François Périer, Pierre Dix, Charles Denner

 

PELÍCULA COMPLETA

viernes, 8 de abril de 2016

LA LENGUA DE LAS MARIPOSAS


EDITORIAL LA LENGUA DE LAS MARIPOSAS

Un banco en un aula. Una oficina vacía. Un departamento olvidado. Un almuerzo incompleto. Miles sonrisas perdidas. Cientos de besos muertos antes de nacer. Fotos que se van borrando con el tiempo, aunque la memoria guarde cada recuerdo en el disco rígido. Y si la memoria nos falla… ¿Qué nos queda?
El invierno hacía crujir el estómago, la noches desde marzo eran cada vez más oscuras, los silencios eran profundos, y las sirenas cada tanto hacían saltar de la cama hasta al más valiente.
Un último beso antes de ir a dar sus clases de literatura a la universidad fue su despedida. Un aroma de café mañanero salía de su boca, derramando unas pequeñas pero imprescindibles lecciones de vida. El tiempo pasó lentamente, ya por la noche no quedaba más que esperar. Mientras, las horas pasaban, el teléfono sonaba, las novedades escaseaban.
Unos ojos escondidos vergonzosa y sádicamente detrás de unos anteojos quedaron tatuados en mis pensamientos. Las noches en la seccional eran eternas, prácticamente desoladoras. Los vecinos se resguardaban adentro y la plaza… ay… ya nadie jugaba en la plaza.


Pronto, el abandono del barrio se hizo inevitable. Las preguntas se multiplicaban. ¿Dónde estaba Dios en ese momento? ¿Si ese Dios tan divino y pagano jugaba para ellos, quien defendía nuestros colores? La iglesia, como siempre pasa en estos casos, evitaba respuestas.
Fueron pasando los años, en cada barrio, en cada pueblo, había una historia similar, pero siempre basados en rumores, nadie tenía ese derecho de gritarle al mundo lo que ocurría.
Un día, después de terminar de dinamitar una generación gracias a una estúpida e inentendible guerra, el sol volvió a salir. Un sol que no brilla como lo hacía antes, porque las lágrimas están más presentes que nunca. Unas lágrimas que atesoran deseos y defienden ideas.
Unas ideas que perduran en la memoria, y que aunque ésta nos falle, estarán ahí para siempre. Como para siempre van a estar ellos, los que lucharon con su vida por un mundo de ideales, y de libertades. Una libertad que fue encerrada por el miedo de esas mentes siniestras que nunca supieron encontrar el significado de la palabra amor. Un amor que perdurará por los años, y dará miles de vuelta a la Plaza, una y otra vez, para que vivan en nuestro recuerdo. Por eso alzamos las copas para decir bien claro que no hay ni olvido ni perdón. Y nos abrazamos gritando como todos los años: Nunca más…


Marcelo De Nicola.-

Canción elegida para la editorial



IMPRESIONES PARA LA LENGUA DE LAS MARIPOSAS


¿Dónde están los cuerpos? ¿Dónde están los jóvenes apropiados? Ellos lo saben porque fueron partícipes. En todos estos años, pudimos encontrar a algunos de los nietos y nietas, quienes ya pudieron abrazarse con sus familias. Pero faltan muchos más: por eso, porque cientos de jóvenes todavía no conocen su identidad, los seguimos buscando. Tal vez alguno o alguna esté en esta Plaza o alguien que está acá los conoce. Puede pasar, porque están entre nosotros, están en alguna parte… Esto nos decía Estela ayer, 24 de marzo, y al escucharlo, nuestras lágrimas no tardaron en intentar apaciguar aquel sufrimiento inmenso que es la memoria. De pie junto aquella marea interminable de tipos luchando contra el olvido, construyendo esa metonimia cruda y feroz de la lucha que es la plaza de mayo, recordé aquellos versos que decían que el sufrimiento es el dolor del tiempo. La angustia es la memoria del desamparo, y la depresión, apenas una cobardía del cuerpo. El único dolor que confiere nobleza, es la tristeza. La tristeza de recordar que donde antes estaban sus voces, hoy solo nos queda su silencio. La tristeza de aquellas ilusiones ahogándose para siempre en las aguas del odio, de pensar en sus ojos abriéndose para descubrirle al fin el rostro a la muerte. El dolor, como decía Estela, por aquellos tipos que caminan entre nosotros rengueando la pena de una historia extirpada, viviendo en la soledad más absoluta de sonreír le todos los días al asesino de sus recuerdos. 


La pena insoslayable por aquellas semillas que nunca germinaron y a las que el sol jamás pudo iluminar. La memoria es nuestra única arma en esta guerra que impone el olvido. Y fue a favor del recuerdo, a favor de todas aquellas ideas torturadas y asesinadas cobardemente por esas bestias que se alimentan del oscuro odio a la vida, a lo plural, a lo popular, al debate a través de la argumentación e intercambio de ideas, fue a favor de todo aquello que este grupo trajo hoy a esta charla, el film “La lengua de las mariposas” del director José Luis Cuerda. La película trabajará la temática del miedo impuesto a través de la violencia y la prepotencia y sus consecuencias sobre los distintos actores sociales. Se centrará en la relación de Moncho y Don Gregorio, representando en estos dos personajes el futuro y el pasado, la inocencia y la experiencia, respectivamente. Don Gregorio, será el profesor de escuela que vendrá a abrirles las puertas a sus alumnos a un mundo y una realidad que se contrapone con los intereses de una Galicia usurpada y castigada por la dictadura militar de 1936. Planteará Don Gregorio “En el otoño de mi vida, yo debería ser un escéptico. Y en cierto modo lo soy. El lobo nunca dormirá en la misma cama con el cordero. Pero de algo estoy seguro: si conseguimos que una generación, una sola generación, crezca libre en España, ya nadie les podrá arrancar nunca la libertad. Nadie les podrá robar ese tesoro.” Será aquel breve pero sentido discurso, el punto de giro del relato. Será a partir de allí, que comenzara la estigmatización, la persecución y el odio por pensar diferente y no solo por eso, sino también por tener el coraje de decirlo. 


Moncho, desde su corta edad, se conmoverá con todas aquellas ideas que lo único que plantean es el valor a la vida, a la naturaleza, ideas que no hacen más que resaltar el invaluable valor que reside en la diferencia. Pero entonces entrará en aquel bosque un viento atroz que acabará con todas las flores, azotará todas las ramas y tapará el sol tras unas nubes oscuras y siniestras. Llegaran los militares con sus fusiles, sus camiones y sus soberbias. Llegaran con sus listas repletas de nombres valiosos. Llegaran sin preguntas, porque lo que buscan no son respuestas, llegaran convidando aquella muerte que navegará en rio del tiempo, a través de nuestra memoria. Y lo unificaran todo, y no darán tiempo a pensar nada. Y se llevaran a los que valen la pena, y el pueblo los entregaran entre insultos y piedras, y Moncho será uno de ellos, gritando entre lágrimas ¡rojo! ¡ateo! Y Gregorio lo mirará y entenderá aquel subtexto. La cámara se quedara en aquellas piedras que nos narraran la triste transición de la inocencia del comienzo en una feroz violencia sin sentido. Y reviviremos la misma tristeza que en la plaza del 24, y nuestras lagrimas caerán en el derrumbe de aquel sueño, caerán por la desaparición forzosa de las voces disidentes y escucharemos aquel grito nacer desde lo más profundo de nuestro ser, porque la memoria, mis queridos amigos, nos duele. ¡Nunca Más! ¡Nunca Más!

Lucas Itze.-

Canción post análisis



UNIVERSO CUERDA


Nacido en 1947 en Albacete, José Luis Cuerda, se recibió de técnico de radiodifusión y televisión. Luego, empezó a trabajar en la Televisión Española en 1969, donde realizó más de 500 reportajes.
Después de diversos cortometrajes en 1982 dirigió su primer largometraje Pares y nones, que le situaría en el ámbito de los directores que cultivan la llamada "comedia madrileña".
Su siguiente película El bosque animado (1987) inaugurará en su carrera una nueva etapa caracterizada por lo que se puede denominar como "humor absurdo". Un mundo fantástico donde habitan ricos y pobres, y lo único que los une es un tren que bordea los caminos del bosque.
Un año después aparecería el trabajo que lo consagra como realizador, además de ser un éxito de taquilla: Amanece, que no es poco (1988). Film de estilo surrealista y absurdo, donde un joven ingeniero español que trabaja en la Universidad de Oklahoma regresa a España para disfrutar de un año sabático. Junto a su padre, llega a un remoto pueblo de la montaña que parece desierto, aunque en realidad todos los vecinos están en misa, como cada día del año.


En 1991 filma La viuda del Capitán Estrada, una historia de amor y muerte basada en la novela de Pedro García Montalvo.
Un año después llega La Marrana, una comedia ambientada en el Siglo XV, donde un hombre vuelve a su pueblo luego de un exilio con una ilusión: comer cerdo. En el trayecto se encuentra con un desertor que tiene una marrana…
En 1993 dirige Tocando fondo, la historia de Fulgencio, un chaval sin oficio ni beneficio, llega a Madrid en 1993 con el propósito de trabajar para su tío Andrés.
Con Así en el cielo como en la tierra (1995) se completa una especie de trilogía con el humor absurdo como elemento común en la que Dios Padre decide enviar a otro Hijo a la Tierra para salvar a la humanidad. Pero Jesucristo no está de acuerdo, pues entonces habría que reescribir la historia. Sin embargo, el principal problema es que en el mundo apenas hay mujeres vírgenes, y las que cumplen el requisito no se dejan convencer por el arcángel San Gabriel.


Con La lengua de las mariposas (1999) presenta una visión tierna y al mismo tiempo descarnada de la Guerra Civil española desde la relación de un niño con su maestro.
En 2006 filma La educación de las hadas, con Ricardo Darín, una historia de amor y desencuentros.


Dos años después dirige Los girasoles ciegos, donde nuevamente hace foco en la Guerra Civil española, y los problemas que ella atrae.
Su último film, titulado Todo es silencio, de 2012, un triángulo amoroso entre un narcotraficante y un policía, enamorados de la misma mujer.
También se destaca en su rol de productor cinematográfico, haciendo este trabajo en varios de sus filmes y en tres largometrajes del director español Alejandro Amenábar (Tesis, Abre los ojos y Los otros); además de ser el guionista de la mayoría de sus producciones detrás de cámaras.

También sonaron en el programa



FICHA TÉCNICA

Título original: La lengua de las mariposas
Año: 1999
Duración: 97 min.
País: España
Director: José Luis Cuerda
Guión: Rafael Azcona, José Luis Cuerda, Manuel Rivas (Novela: Manuel Rivas)
Música: Alejandro Amenábar
Fotografía: Javier Salmones
Reparto: Fernando Fernán Gómez, Manuel Lozano, Uxía Blanco, Gonzalo Uriarte, Alexis de los Santos, Jesús Castejón, Guillermo Toledo, Elena Fernández, Tamar Novas, Tatán, Roberto Vidal Bolaño, Celso Parada, Celso Bugallo, Antonio Lagares.

SINOPSIS


Galicia. Año 1936. Relata la vida de Moncho, un pequeño niño que se incorpora a la escuela. Tímido pero inteligente, Moncho no disfruta de los primeros días, pero por suerte, Don Gregorio, no es sólo un buen maestro, sino que es un fiel compañero y con quien encarnará una hermosa amistad. Todo cambiará cuando el 18 de julio, el alzamiento militar llegue para alterar la vida del pueblo, y cambiar, para siempre, la unión entre el maestro y el alumno…

lunes, 7 de marzo de 2016

EL LABERINTO DEL FAUNO


EDITORIAL

Desde el más allá se escuchan ciertas voces que invaden las tertulias de añejos bares, desbordadas de licores rancios y palabras vencidas. Son esos recuerdos arrancados desde la más pura inocencia los que invitan a desafiar al tiempo, a no temerle a la muerte, a olvidar el olvido.
Serán esos ángeles esparcidos por el mundo los que encontrarán en ese universo de ensueño el escape de la cruel realidad. Aceptarán el convite de la desgracias, para alejarse lentamente en este mundo de tinieblas, hartos de pecadores sin sentido.
Encontrarán un bosque precioso, lleno de colores imposibles, donde habitarán los seres más inhóspitos del planeta. Se esconderán del verdadero cazador, ese que sólo impone miedo a través de sus armas, porque sus palabras carecen de valentía, aunque sus actos replicarán con dureza y mutilarán vergonzosamente cualquier atisbo de belleza.
Esa belleza que será un espejo de la inocencia que perdemos mientras crecemos, y que se termina corrompiendo bajo las órdenes del poder y el dinero. 


Disfrutarán en ese lugar de ensueño, del coraje de las palabras, de la sabiduría de las estaciones, para no darles entidad a los profetas del odio.
Estará en nosotros la obligación de mantenernos alejados de toda esa basura, de esa contaminación permanente a la que somos sometidos. Será a través de esas dulces voces, que nos saquen esas lágrimas de felicidad, esa sonrisa sincera, esa mirada perdida.
Entonces, nos tomarán de la mano, y nos llevarán raudamente por los campos dorados, olvidando el otoño, mientras los pastizales silban una canción de amor al compás de los pasos. Se alejarán nuestros demonios, intentando copiar aunque sea un poco de su inocencia, como un poeta buscando su mejor prosa.
Tendrán la hermosa capacidad de detener el tiempo, de no dejar salir nuestras miserias. De hacernos ver a corazón abierto que existe otro universo en el que no hay envidias ni rencores. Será ahí donde nos gustaría vivir por siempre, enlazando recuerdos, fotografiando momentos, desmitificando relatos.
Jugarán a los dados contra los más cobardes, y saldrán victoriosos una vez más. Nos sentiremos cómplices de esa derrota porque nos hemos acostumbrado a perder en cualquier juego. Serán esos ángeles los que marcarán las horas de nuestro reloj, y quienes nos llevar a recorrer cualquier rincón perdido, deambulando por los pasillos de nuestro propio laberinto para ver si podemos imitarlos, y a animarnos a cruzar nuestro propio portal de la fantasía…

 Marcelo De Nicola

Canción elegida para la editorial


IMPRESIONES PARA EL LABERINTO DEL FAUNO


De acuerdo con la idea freudiana, las fantasías responden a un “Guión imaginario” en el que operan deseos inconscientes y procesos defensivos. Más adelante, Freud, continua explicando que se ligan, evolucionan, se complejizan y resignifican con las sucesivas experiencias atravesadas por el pensamiento, los sentimientos y las circunstancias. Estos sueños diurnos, desembarcaran en nuestras orillas a modo de símbolos mnémicos, de realizaciones de deseos inconscientes, de satisfacciones sustitutivas, de protectores, en definitiva, de aquella sombra tan amiga de la muerte, la angustia. ¿Qué sería de esta casa sin aquella caricia repleta de duendes y fantasmas que es la fantasía? No sin espanto, podemos imaginarnos inmediatamente, que se nos negaría para siempre el arte con aquella muerte nefasta, aquella forma de sublimación que ejercemos algunos, con distintos resultados, pero con el único objetivo de dejar de estar solos. Aquellos senderos, sin fantasía, correrían con el triste e irrevocable destino de ser solo eso… senderos. Pero volviendo a Freud quien con el devenir de sus estudios, llegará a la formulación de aquella famosa frase que sentencia que el neurótico fantasea lo que el perverso actúa. Sirva este concepto, tal vez, para entender aquella relación, o quizás la ausencia de ella, entre ese siniestro capitán y aquella hermosa niña, Ofelia, personajes ambos protagónicos del extraordinario film de Guillermo del Toro, El Laberinto del Fauno


La cinta entregará un relato crudo y angustioso sobre la heroica lucha de la guerrilla republicana española contra el franquismo, pero a su vez narrara también la elaborada percepción sobre todo aquello de una pequeña niña de tan solo 13 años. Ofelia, cuyo padre ha muerto y acompaña a su madre a sobrellevar un traumático embarazo, recurrirá al relato fantasioso a modo de bálsamo para aquella herida mortal que es su realidad. Esta idea ya es anunciada en el comienzo del film, en donde vemos a la niña herida de muerte, caída sobre las hierbas del bosque. Es de noche, como cada vez que la inocencia muere, su mirada aun sostiene el miedo, su cuerpo embarrado yace inerte, la sangre de un rojo intenso, recorre el camino inverso por sobre su rostro, como negando aquel deceso. Trepa, mientras en off se oye la lectura de un cuento sobre una princesa del mundo subterráneo, cumpliendo aquella función de la fantasía, trepa alejándola de la angustia, resignificando en aquella última hora, su dolor. Aquí también quedará planteada la estructura del relato, el cual se desarrollará bajo la forma de un racconto. 


La película contará con una fotografía notable y se servirá del uso del maquillaje y de los efectos especiales como herramienta imprescindible para la construcción de aquel verosímil y la narración de su historia. Acompañaran al relato actuaciones orgánicas y trabajosamente elaboradas logrando un resultado memorable. Será crudo y doloroso aquel camino que deberá recorrer Ofelia. No faltaran las miserias del franquismo en aquel intento de quitarle el futuro a un pueblo, en aquel crimen de los sueños, en aquella banalización de la vida y de la condición humana. Será duro, aunque lo supiéramos de antemano, la muerte de aquella niña. No habrá consuelo ni fantasía que nos salven de aquel témpano resultante de la bestial imagen del asesinato de la inocencia, de aquella soberbia totalizadora en busca de la unificación del relato. No habrá consuelo, y está muy bien que no lo haya. Responderemos con amor, que no es otra cosa que la contracara de la muerte. En aquel río se irá nuestra sangre, por el futuro de nuestros sueños, por la memoria de quienes lucharon venciendo cualquier muerte por la defensa de sus ilusiones. Después de todo, mis amigos, el tiempo nos ha enseñado que siempre son preferibles algunas fantasías a ciertas realidades. Para todos ellos cantamos la canción de los días en la vida.-

Lucas Itze.-

Canción post impresiones


También sonó otro tema del maestro...


Maquis, anti fascista!
Tu casa es el monte, tu patria la libertad
Maquis nunca se acabó tu guerra
Brillará esa negra estrella en tu corazón!



FICHA TÉCNICA

Título original: El laberinto del fauno
Año: 2006
Duración: 112 min.
País: España
Director: Guillermo del Toro
Guión: Guillermo del Toro
Música: Javier Navarrete
Fotografía: Guillermo Navarro
Reparto: Ivana Baquero, Sergi López, Maribel Verdú, Doug Jones, Ariadna Gil, Álex Angulo, Federico Luppi, Roger Casamajor, Fernando Tielve, Pepa Pedroche, José Luis Torrijo

SINOPSIS


Terminada la Guerra Civil española, Ofelia y su madre embarazada, llegan a un pequeño pueblo donde conocerán a su nueva familia. El marido de Carmen, la madre, será un cruel capitán del ejército franquista. Para escapar un poco de su nueva vida, Ofelia encuentra mientras camina por el bosque, un laberinto en el que vive un fauno, quien le hace una increíble revelación: ella es la última princesa de su estirpe y hace mucho tiempo que la estaban esperando. Para poder regresar a su mágico reino, la niña tendrá que atravesar tres duras pruebas…