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lunes, 11 de junio de 2018

UN HOMBRE LLAMADO FLOR DE OTOÑO



EDITORIAL

El ruido de los tacos choca con violencia sobre el piso. Todavía se siente el olor de ese último trago de tequila. Una vez más esperará por ese amor que no vendrá. Se escaparán los recuerdos y volverá el sufrimiento en esos viejos conventillos porteños. Intentará rescatar ciertos momentos para hacerse fuerte ante la adversidad. Logrará por momentos caminar erguida frente a las miradas más funestas. Escuchará burlas y algún que otro agravio de fondo. Lo trasladará nuevamente a la adolescencia cuando parecía una confusión eterna. Pero no, confundido estaba el mundo que miraba para otro lado. Ella siempre supo de qué lado estar. Caminó en la cornisa del abismo más de una vez. Recordaba épocas de vagones de subtes solitarios que escapaban de su mirar. Noches de lluvia dilapidadas bajo hoteles sin techos. 


Plata malgastada en choferes sin destino. Besos sin nombre escondidos en la noches más oscuras. Cual vampiresa el sol la aterraba. Hasta entender que ella también debía brillar. Entonces volverá a caminar en un universo a la deriva para soñar con una ciudad espejada con su rostro iluminado. Sonreirá irónicamente frente a la malicia de los ignorantes. Jugará con los más machos hasta que logren bajar la mirada. Allá ellos, que estarán rojos de la vergüenza y se sentirán solos en este planeta. Ella seguirá regando las plantas para que ninguna se marchite antes de tiempo mientras los más perdidos buscarán su mística primavera. Al final ganarán las más fieles, aquellas que saben que lograrán ver crecer las flores en el otoño.

Marcelo De Nicola.-

Canción elegida para la editorial


Nos pusimos románticos


IMPRESIONES SOBRE UN HOMBRE LLAMADO FLOR DE OTOÑO


Es tu nombre que un suspiro pasa hacia el otro lado de la noche. Es la voz desesperada de Alejandra detrás de los oscuros versos de Carrera. Es la sombra que olvido un niño al trepar al árbol regado solo en sueños. Es el jardín equivocado. Es el horror del mundo que grita ante sus ojos y estalla y es la ausencia que su sangre envenena. La piedra se deforma con las filosas palabras que el viento inventa. Un susurro te evoca, el venéreo espamo que lo detiene todo. El mundo se crea ante tus ojos y todo se destruye salpicando de soledad los tristes baldosones de la existencia. Tu mano trae el invierno, el verano fue hace siglos. La luna se esconde en tu pupila ciega. Caen ya los disfraces y el mar murmura un último nombre. Un zumbido devora la noche. Es la última hora, es la hoja que ya no es árbol, es la flor venciendo al distante frio, es el otoño que ya convida olvido. 


Un hombre llamado Flor de otoño nos propone de antemano un personaje que ya sabemos heroico, fuerte e inquebrantable pero también a su vez sensible y sutil, con la fortaleza rebelde de florecer descarnadamente en medio de toda aquella muerte. El relato dirigido y guionado por Pedro Olea en colaboración de Rafael Azcona, se sitúa en la España de los años 20. Su estructura narrativa estará desarrollada de manera lineal y su conflicto crecerá de manera dosificada, sin dar grandes saltos ni caer en indeseables planicies que atenten contra la atención del espectador. La crisis planteada será la del personaje con el medio que lo rodea, con la moralidad de aquella época, con la frágil hipocresía blanquecina que los pequeños pueblos atesoran y desempolvan afanadamente en las construcciones de sus relaciones. Será nuestro amigo José Sacristan el encargado de componer magistralmente, delicadamente, a aquel héroe tan sofisticada para su época que transitará la curva dramática desarmando no solo los prejuicios de una sociedad represora, sádica y oscura, sino también los propios dentro de su propia familia. Más de una vez hemos traído a este foro aquel concepto tan preciso del poeta Zito Lema el cual advierte que “Destruir es fácil. Destruir y construir es la gran aventura. Construir sin destruir, no supera la ilusión”. Esa será la gran motivación de la que se valdrá Flor de Otoño para avanzar a través del conflicto dramático. 


Allí estará planteado su objetivo, allí estará la síntesis del conflicto interno que deberá enfrentar aquel interesante personaje de compleja construcción tridimensional. La fotografía diseñada para el film será bastante oscura e intentara reproducir aquella sensación de intimidad que la noche propone, que los burdeles necesitan y de la que los secretos se sirven para resguardar celosamente sus verdades. Las puestas de cámara se limitaran a contar lo que cada recorte de la realidad plantea sin buscar profundizar en las diversas posibilidades que la significación del plano posibilita como herramienta narrativa. Se trabajaran las cámaras estáticas sin mayores movimientos que los paneos. El film que planteará el director Pedro Olea, será uno en el que prevalecerá la valentía, la lucha y los valores, principios que la dictadura Franquista buscó desaparecer a través del miedo, la censura y la muerte.  Quedará demostrado que todos esos años dedicados a opacar sueños, todo aquel fatídico tiempo empeñado sanguinariamente  en buscar la unicidad en contraposición de la diferencia habrá sido en vano. La naturaleza  humana se abrirá paso en un torbellino indomable, ganándole con nobleza el musgo a la baldosa, agrietando las paredes de nuestros prejuicios tal vez para siempre. Después de todo pensar es también entender nuestras diferencias, es aceptar la multiplicidad del universo en el que estamos perdidos.

Lucas Itze.-

Canción post impresiones



UNIVERSO OLEA


Nació el 30 de junio del año 1938, en Bilbao. La familia de su madre regentaba el restaurante Retolaza, local que luego pasó a manos de Pedro y sus hermanos. Inició estudios de Economía aunque se pasión por el cine le llevó a trasladarse a Madrid para estudiar en la Escuela Oficial de Cine, donde se graduó en 1964 con el corto Anabel; compaginó los estudios con la crítica en "Nuestro Cine".  Sus inicios profesionales fueron en televisión, rodando numerosos documentales, entre los que destaca La ría de Bilbao. Rodó la versión que hizo Joan Manuel Serrat del tema para Eurovisión La, la, la (1968). Su debut en la gran pantalla se produjo con Días de viejo color (1967), que fue premiada por el Círculo de Escritores Cinematográficos y dirigió su segundo largometraje, Juan y Junior en un mundo diferente (1968) con los cantantes como protagonistas. 

En la época del nuevo cine desarrolla una carrera con altibajos cuyos títulos son: El bosque del lobo (1969), La casa sin Fronteras (1972), No es bueno que el hombre esté solo (1973), Tormento (1974), basada en la novela de Pérez Galdós, Pim, pam, pum... ¡Fuego! (1975), La Corea (1976) y Un hombre llamado Flor de Otoño (1978). En 1979 se radica en Bilbao y rueda el corto Gernika de la serie Ikuska. En 1983 dirigió Akelarre, y en 1986 finaliza esta etapa en el cine vasco con la película Bandera negra


En 1988, tras un grave enfrentamiento con los dirigentes de Cultura del Gobierno Vasco que se negaban a subvencionar un proyecto basado en el crimen de Beizama, decidió regresar a Madrid. En los años noventa rodó títulos como El día que nací yo (1991), El maestro de esgrima (1992) -Premio al Mejor Guión en la II edición de los Premios al Cine Vasco de "El Mundo" y ganadora de tres premios Goya,- Morirás en Chafarinas (1995) y Más allá del jardín (1996). En el nuevo siglo filmó Tiempo de tormenta (2003), en 2004 participó junto a varios directores del film de episodios Hay Motivo, en contra del Partido Popular español y en 2012 filmó para la televisión La Conspiración.

También sonaron ellos



FICHA TÉCNICA

Título original: Un hombre llamado Flor de Otoño
Año: 1978
Duración: 106 min.
País: España
Dirección: Pedro Olea
Guion: Rafael Azcona, Pedro Olea (Teatro: José María Rodríguez Méndez)
Música: Carmelo Bernaola
Fotografía: Fernando Arribas
Reparto: José Sacristán,  Francisco Algora,  Carlos Piñeiro,  Carmen Carbonell, Roberto Camardiel,  Antonio Gamero,  José Franco,  Antonio Corencia

SINOPSIS

Lluis de Serracant es un joven abogado que desciende de una familia burguesa catalana, lo cual no le impide llevar una sorprendente doble vida: mientras que por el día se ocupa de los asuntos de su trabajo, por la noche se transforma en "Flor de otoño", conocido travesti que actúa en un pequeño cabaret.

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