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viernes, 27 de abril de 2018

NACIDO PARA MATAR - FULL METAL JACKET



EDITORIAL

Camino por las calles del fuego, la fría señora ha vaciado ya su vientre sobre aquellos miserables sentenciados. La luna ha muerto. ¿Son entonces aquellas las estrellas? La victoria huele a carne quemada y su canto es un grito desgarrado que se oye desde cualquier lado y se apaga lento como una chispa que se entrega a las gélidas y oscuras manos del universo. ¿Qué frutos crecerán sobre estas tierras regadas con la sangre de mis hermanos? Buenos días Bagdad. Las aguas del mediterráneo ya no cantan. La bruma del infierno oculta tras sus temibles cortinas de niebla todos sus colores. El llanto de mil pueblos ahoga sus costas enmudeciendo tal vez para siempre las blanquecinas arenas de sus playas. Su marea acumula los cuerpos sin vida en las orillas, como una solemne mano que pone ante nuestros ojos la inevitable imagen que devuelven los espejos en aquel antiguo pacto del reflejo, reproduciendo incansablemente todo el horror del que somos capaces. 


Y los que no vuelven habrán encontrado al fin su refugio en aquel marítimo vientre, en aquella celeste tumba del olvido. La victoria se acumula ensordecida sobre el oscuro fondo de sus aguas. La victoria es la última madera húmeda que se hunde, es un niño sobre la arena que ya no juega. Buenos días Beirut, buenos días Egipto. Ya no quedan calles pero tampoco campos. Solo queda este baldío devastado. Las cifras se incrementan a cada instante y en ellas se conduce la sorpresa del mundo. Los números son fríos y lejanos. Los números ocupan solo un lugar en el interminable inventario de números que buscan definir al mundo. Los números son la distancia necesaria para que aquel beso de la bella dama duela menos. Buen día Manila, buen día Varsovia, buen día Malvinas. La victoria es un número. Pero allí afuera, no tan lejos de casa, las ciudades siguen cayendo, y un niño nace.-
                       
Lucas Itze.-

Canción elegida para la editorial


Un clásico de Vietnam


IMPRESIONES SOBRE NACIDO PARA MATAR


Las voces se escuchan hasta en los sueños más profundos. Saben que en poco tiempo llegará el momento de dejar los juegos y empezar a defender su propia vida. Ya pasaron por el pequeño infierno pero no lograrán entenderlo cuando pasen a uno infinitamente más gigante. Ya soportaron todo tipo de martirios que jamás imaginaron. Ya sobrevivieron, y eso, se cuenta como una pequeña victoria, la primera batalla ganada. Alrededor solo se ven rostros flacos y desalineados. Meses o años después, esas mismas caras estarán demacradas, mutiladas por heridas inconcebibles, que quizás no dejen marcas en el cuerpo, pero si en la mente. Esos sueños estallarán en mil pedazos hasta prenderse fuego en el olvido. Ese odio aparecerá como refugio en una sociedad individualista que olvida a los perdedores. Un odio creado desde las mismas instituciones, para salir con la rabia a flor de piel. El corte de cabello típico es la primera pérdida de identidad, para pasar a ser un simple número más. Esa máquina será la primera arma, la que marca el comienzo de la desgarradora Full Metal Jacket del maestro Stanley Kubrick, mientras la canción Hello Vietnam de Johnny Wright empieza a sonar de fondo. Luego llegará la presentación del Sargento Hartman (el fallecido R. Lee Ermey), el duro maestro de los futuros marines, presentado en un magnífico travelling, técnica utilizada en varias partes del film, con una excelencia propia del director. 


El film estará basado en una novela de Gustav Hasford, quien participó del guion, llamada The Short-Timers y publicada solo tres años después de la guerra de Vietnam. La película tendrá una narrativa lineal, pero estará dividida en dos partes casi totalmente independientes. En la primera veremos el entrenamiento de los soldados dirigidos por Hartman, un instructor autoritario y amenazante, quien busca siempre mostrar los lados débiles de sus pupilos. Allí veremos la curva dramática del personaje clave de ese primer envío, hablamos de Pyle, un muchacho tímido y fornido que es el objeto de burla del Sargento y del grupo. El joven, interpretado magníficamente por Vincent D´Onofrio, irá logrando entrar en el mundo militar una vez que logra conectar con su rifle, o su novia, como le dicen en el campo pero a su vez su personalidad empezará a transformarse por completo, pese a la ayuda de su compañero Joker, quien fue el primero en desafiar a Hartman y ganarse un lugar de respeto. La tragedia inminente de la guerra sucumbe el día posterior al recibimiento, cuando Pyle decide terminar con la vida de Hartman y pegarse un tiro, todo ante la vista de Joker (Matthew Modine), quien empieza como alguien secundario, pero desde la voz en off empezamos a darnos cuenta que sobre él girará el resto del film. Ese resto del film será la segunda parte, donde a diferencia de la mayoría de las películas sobre Vietnam, no será en la jungla, sino en la ciudad. 


Kubrick decide mostrar otra parte de la guerra, sin lluvia ni noches feroces, sino con toda la claridad del sol, en una ciudad derrumbándose por dentro y por fuera. Será a partir de Joker, quien se alista como periodista, donde descubriremos lo más atroz del ser humano. Allí veremos cómo se miente desde las más altas esferas hacia las más bajas, recordando el nefasto estamos ganando que los argentinos vivimos en carne propia hace más de tres décadas atrás. El director jugará mucho con la dualidad, marcada principalmente en el personaje de Joker, quien usa un pin con el símbolo de paz mientras tiene en el casco la leyenda nacido para matar. Quizás porque como él dijo, la única forma de volver vivo al barrio es teniendo una víctima en su bolsillo. Mostrará la guerra desde planos lejanos, recordando las excelentes escenas de la francotiradora como las más bellas del films. También utilizará la ralentización de la cámara en los momentos más tensos, esos en que los heridos reciben las balas mortales. Estarán, como no podía ser de otra manera, la simetría y los encuadres típicos del cine de Kubrick, una marca registrada a esa altura, otorgando a cada escena una profundidad naturalmente bella. 


El trabajo de fotografía de Douglas Milsome será realmente interesante, dividiendo el film también en dos, sobre todo en esa segunda parte, reconociendo que el escenario no es natural, ya que en lugar de filmarse en las húmedas selvas de Vietnam se hizo en unos estudios en las afueras de Londres. Por tal motivo el diseño de producción tuvo que estar a la altura para recrear dicho evento. Otro de los puntos fuertes del film es la banda musical, que conecta perfectamente en cada escena. Entre esas canciones que aparecen, los marines entonan la de Mickey Mouse, en otra dualidad de las que hacíamos mención anteriormente, que tiene en el famoso ratón de Disney, hasta un muñequito en la zona de prensa de la guerra. Creemos que el director lo utiliza relacionando el famoso dibujo animado con la juventud de la mayoría de los soldados, que tenían alrededor de 19 años. Esa juventud a la que obligan a matar sin saber porque en un terreno desconocido. A matar por venganza, o por piedad, como tuvo que hacer Joker en esa elección final, pero recordando que al final está vivo en un mundo de mierda. Ese mundo al que ellos volverán pero nunca dejarán de ser el extraño visitante.

Marcelo De Nicola.-

Canción post impresiones


Un tema del film, en la versión de los Ramones


UNIVERSO KUBRICK


Nacido en el Bronx de Nueva York en el año 1928, empezó de niño con tres aficiones que tenía como hobbie: el jazz, el ajedrez y algo que lo marcó para siempre, la fotografía.
Empezó como fotógrafo para la revista Look. Su primer corto fue Day of the Fight, en el año 1951, duró 13 minutos y fue sobre la base de un trabajo fotográfico, hecho por él mismo para Look, acerca del boxeador Walter Cartier.
Después siguió con dos documentales Flyng Padre y The Seafarers. Luego en 1953 filmó su primer largo Miedo y deseo. El film trata de un pelotón de soldados que lucha en una tierra sin nombre, y se exhibió en circuitos de salas de arte.
En 1955 filma Killer´s Kiss, sobre un boxeador que se enamora de la mujer de un mafioso. Kubrick hizo de operador, montador, ayudante de montaje, técnico de efectos especiales, además de director, y el trabajo de Kubrick con la fotografía en blanco y negro llamó la atención de James B. Harris, un productor de la NBC.
En sociedad con Harris sale su primer gran éxito, Atraco perfecto (1956), con grandes estrellas de la época. Nominada al Bafta como mejor película.
Y los clásicos no pararon.  En 1957 llega Senderos de gloria, film antibelicista sobre la 1GM con Kirk Douglas. Nominada al Bafta como mejor película.


En 1960 llega Espartacus, la historia de Espartaco, el esclavo que llegó a liderar su propio ejército en el sur de Italia. Ganadora de 4 Oscars, Globo de Oro a Mejor Película, y varias nominaciones más.
En 1962 dirige Lolita, sobre la homónima novela de Vladimir Nabokov. Otra vez nominado a todos los premios posibles, pero sin tantos galardones.
Dos años después demuestra todo su talento al meterse en un género hasta ahí desconocido, la sátira, con Dr. Strangelove. Para muchos, la mejor película sobre la guerra fría de la historia del cine. Nominada a Mejor película y ganadora en los Bafta.
Un año más tarde, dirige uno de sus más grandes clásicos: 2001, Odisea en el espacio. Para muchos, la película de ciencia-ficción por excelencia de la historia del cine…


Año 1971, un antes y después en la vida de Kubrick. Tres palabras: La naranja mecánica. Una de las películas más emblemáticas del cine…


En 1975 filma Barry Lyndon, un drama de época de más de 3 hs de duración. Una película multipremiada en todo el mundo.
Tardó 5 años para filmar su próxima película: El Resplandor, otro de los grandes clasicos del cine.


Y otros 7 años más para la que le siguió: una de las mejores películas antimilitares del cine: Nacido para matar (Full Metal Jacket). Sobre un grupo de reclutas que son entrenados para la Guerra.
Su último film fue 12 años después y ni siquiera pudo terminar de rodarlo. Ojos bien cerrados, el nombre, parecía indicar el final de uno de los más grandes directores de todos los tiempos.
Días después de acabar de montar la película, a los 70 años, Stanley Kubrick moría en la cama de su residencia de Hertfordshire, al sureste de Inglaterra, de un ataque al corazón. Su muerte congregó gran interés por parte de la prensa mundial debido a la enorme fama y reputación tanto profesional como el mito personal que ganó durante sus años de vida.

SINOPSIS

Un retrato sensible de la vida de un soldado durante la guerra de Vietnam. Un pragmático marine de Estados Unidos observa los efectos deshumanizantes que la guerra de Vietnam ha creado sobre sus reclutas. La primera mitad de la película se centra en la formación de un escuadrón de marines en Parish Island, centro habitual de entrenamiento de la marina norteamericana. Allí se encuentra el duro y castigador sargento mayor de artillería Hartmann (R. Lee Ermey), quien aplica sus estrictos métodos y sus implacables prácticas a los novatos para convertirlos en soldados fuertes y suficientemente preparados para combatir. La segunda parte muestra uno de esos reclutas, James T. Davis, apodado ‘Bufón’ (Matthew Modine), quien se ha convertido en cabo y ahora es corresponsal de guerra para el periódico militar ‘Barras y Estrellas‘, durante la batalla culminante de la ofensiva Tet de 1968 en Hue, Vietnam.

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