Todos los jueves de 21 a 22 hs.

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viernes, 5 de mayo de 2017

VIVIR RODANDO - LIVING IN OBLIVION

PROGRAMA 170 (04-05-2017)

EDITORIAL

La hora se hace espesa sobre aquellos cadáveres que aun desangran su tinta sobre el oscuro suelo del olvido. Se negará el amanecer a los sustantivos sin sustancia, y se acusará de traición a aquellos pronombres anónimos. La bestia paraliza el bosque y las hadas ya no bailan. ¿Dónde encontrar un abrazo en este invierno? ¿En qué cielo hallar la estrella que todavía no haya muerto? La nieve avanza enmudeciendo vocales, convidando de su muerte silenciosa, abandonando pétreas consonantes devastadas, y la vida se nos va en intentos y la ausencia de nombres propios lastima cada vez más fuerte. Ella, que aún no se muestra, que las sombras desdibujan su cara como en la peor pesadilla, ella que tan solo es ella, mira el anillo que Él posa con angustia y miedo sobre una mesa. 


¿Qué conjugación consideraran correcta los verbos ante tal desmán del destino?  ¿Se conmoverá algún nexo y ejercerá su potencialidad coordinante ante estas dos frases que ya se saben independientes? ¿Revocarán la sentencia de aquel punto final, la complicidad de los otros dos suspensivos? Las palabras no llegan y la fatalidad se anuncia en lágrimas. Ella solo mira el anillo, El busca sus ojos que son ausencia. Corren peligro, lo sienten. Él sabe que la hora ha llegado, que el pasado ya no cuenta y que todo es aquí y ahora. Busca sus manos y las agarra fuerte, sin miradas ni frases que digan nada. Se desdibujan para siempre en aquel mar de las ideas descartadas, soñando para ellos otros finales, buscando aquella hoja que los una y los invite de una vez y para siempre a vivir rodando.-

Lucas Itze.-      

Canción post editorial


Un temazo de los amigos uruguayos



IMPRESIONES PARA VIVIR RODANDO


Treinta segundos. Piensen cuántas cosas se pueden hacer en ese lapso de tiempo. ¿Pocas no? O quizás, no tanto. Muchas veces nos imaginamos cuanto duran los sueños. ¿El tiempo soñado, es el tiempo real? Según estudios, parece que sí. ¿Y por qué entonces nos acordamos de sueños que quizás duren 30 segundos? Volvamos a cero. Recuerden la primera pregunta... quizás, ahora se imaginan más cosas que puedan hacer en ese tiempo. Ese tiempo, entonces, ¿es mucho o poco...? Si en esos treinta segundos hay que evacuar un edificio que se está por venir abajo, el tiempo es nada. Si en cambio, alguien está apuntándote con un arma en la cabeza, es eterno. ¿Alguna vez tuvieron que esperar treinta segundos en silencio? Piénsenlo... podría hacerlos esperar ese tiempo mientras sus mentes vuelan buscando una respuesta, pero el tiempo, aquí también mis amigos, es tirano. Treinta segundos... silencio, tic tac, tic tac... el insoportable ruido del segundero es lo único que se escucha. El reloj suena como si marcara los latidos del corazón. Silencio, hasta que se cumple el tiempo, y la respiración empieza a ser más normal, aunque no sabemos porque... Esos treinta segundos son los que marcan el final del film de Tom DiCillo, Vivir Rodando (o Living in Oblivion, tal su título en inglés), en lo que parece una autobiografía. El director nos muestra todo lo que tiene que pasar alguien que no cuenta con tanto presupuesto, para llevar a la pantalla sus ideas. 


En los créditos iniciales, se ve la imagen de una cámara de filmación, a la que se van acercando a medida que los mismos van pasando. Una vez terminados, una puerta se abre y comienza la película, para nuestra sorpresa, en blanco y negro. A los pocos minutos, nos vamos a dar cuenta que los personajes están llegando para rodar una escena de una cinta independiente de bajo presupuesto. Allí conoceremos a casi todos los que componen el equipo, desde el chofer hasta el camarógrafo. Iremos viendo en cada uno de ellos sus fallas, pero también su amor por lo que hacen. Y veremos en Nick Reve, un impecable Steve Buscemi, al director, que intentará hacer navegar el barco aunque las turbias aguas no lo dejen. Nuestra primera sorpresa llegará con el primer “acción” que grite Nick. El primer plano del bello rostro de Nicole (la siempre confiable Catherine Keener), cambiará el blanco y negro por unos colores extremadamente fuertes, dando a entender que se está rodando la escena... La misma sale mal una y otra vez, y empiezan los juegos gracias a los cambios de color, que van entremezclándose continuamente, en un gran trabajo del director de fotografía Frank Prinzi, y sin olvidar, que el mismo DiCillio hizo esa labor en los primeros pasos de Jim Jarmusch. Hasta que de repente, la alarma de un reloj, en medio de la grabación termina con toda la armonía. En la siguiente escena vemos a Nick en su cama despertándose, todo nuevamente en colores, haciéndonos entender que lo anterior había sido un solo mal sueño. Ahora, la vida normal es en color, y hay que rodar la escena seis, en blanco y negro. 


En esta escena aparece el galancito de la película, alguien que irrita cada vez más a Nick por su egocentrismo. Nuevamente todo sale mal, pero de repente, otra alarma... esta vez la que está soñando es Nicole... hasta que nos empezamos a preguntar qué cosas son reales y que no… El director nos lleva a través de los sueños, por los miedos del protagonista y las fantasías de su actriz. Y a la vez, también por los sueños de todos los que conforman el panel. Para el final, llega la parte más interesante de la película, otra vez en color, pero no tan fuerte como al comienzo, aunque la aparición de un enano en el plató, nos hará preguntar una vez más si lo que pasa es una visión o es real, en una escena tan surrealista como genial, que deja una crítica bastante interesante. En el film, todo está perfectamente encastrado, el montaje, los cambios de plano, los encuadres y el sonido, logran conformar un gran todo, donde además el director nos va enseñando como se trabaja un poco con cada área. La película no es definitivamente para cualquiera, a los amantes de este arte al que llamamos cine, nos va a absorber instantáneamente, porque más de alguna vez, soñamos con estar en un set, y aquí vemos que no todo suele ser color de rosa. Los treinta segundos de silencio llevará a cada uno a algún pensamiento, de los más variopintos, mientras en su mundo, DiCillio, en la voz de Nick, lanza una crítica feroz al sistema, y a todos los que no confiaron, demostrando que a veces, hasta los sueños más difíciles, se pueden hacer realidad...

Marcelo De Nicola.-

Canción post impresiones





UNIVERSO DICILLO


Nacido en 1953 en Carolina del Norte, hijo de un padre italiano Coronel del Cuerpo de Marines de los Estados Unidos, vivió mudándose de estado debido a las labores de su padre. Luego de esa infancia complicada, empezó a estudiar cine en la NYU Graduate Film School. En ese lapso escribió y dirigió seis cortometrajes y tuvo de compañeros a Jim Jarmusch y Spike Lee, entre otros. Luego, empieza a trabajar con Jarmusch como director de fotografía, en films como Permanent Vacations y Stranger than Paradise. Su primera película como director fue en 1991 y fue el debut como protagonista de un Brad Pitt que ese año iba a saltar al estrellato gracias a Thelma & Louise. El film del que hablamos es Johnny Suede, donde también aparecen Catherine Keener, Nick Cave y Samuel L. Jackson, que nos cuenta la historia de un joven que quiere ser estrella de rock. El film logró el primer premio en el Festival de Locarno y le dio a Keener su nominación como mejor actriz en los premios del cine independiente


Cuatro años después estrena Living In Oblivion, que obtiene el premio a Mejor Guion en Sundance y tres nominaciones en el recién mencionado Independent Spirit (Mejor película, mejor guion y mejor actor de reparto para James LeGross). Un año después estrena Box on Moonlight. Nuevamente con Catherine Keener y un crack del cine independiente como John Turturro, quien interpreta a un ser estricto que se traslada a un pueblecito por un tema laboral, pero allá empieza a sufrir alucinaciones por el stress. Nominación al León de oro en Venecia y a Turturro en los Independents…  En 1997 filma la comedia The Real Blonde, sobre dos actores treintañeros que sueñan con saltar a la fama, mientras uno de ellos está obsesionado con encontrar una rubia auténtica. El film tuvo grandes críticas pero poca respuesta en el público. En 2001 dirige Doble contratiempo, quizás su film menos interesante, donde también aparece Buscemi, como en casi todos sus films. 


Vuelve al tema de la fama y nuevamente con Buscemi en el film Delirious, en el que interpreta a un fotógrafo de famosos que conoce a un joven sin hogar y lo contrata como ayudante, este luego conoce a un diva del pop que lo pone en una encrucijada: aprovechar la fama de ella para ser actor, o cumplir el compromiso con quien lo sacó de la calle. Se llevó el guion y la Concha de plata al mejor director en San Sebastián. En 2009 filma el documental When You're Strange, un documental sobre The Doors narrado por Johnny Depp y que tuvo muy buenas críticas en general. En estos últimos años dirigió capítulos de algunas series exitosas como The Good Wife y Chicago Fire. En este último año dirigió algunos de la serie Flaked, en lo último que ha filmado.

Un tema que se asemeja a un guion...


Nos fuimos con un grande


FICHA TÉCNICA

Título original: Living in Oblivion
Año: 1995
Duración: 90 min.
País: Estados Unidos
Director: Tom DiCillo
Guion: Tom DiCillo
Música: Jim Farmer
Fotografía: Frank Prinzi
Reparto: Steve Buscemi,  Catherine Keener,  Dermot Mulroney,  Danielle von Zerneck, James LeGros,  Michael Griffiths,  Rica Martens,  Peter Dinklage

SINOPSIS


Un homenaje a esos perdedores hermosos enamorados del séptimo arte. Desde un director, Nick Reve, que sueña con poder terminar su film, pasando por una actriz que se siente poco talentosa, un galán con un ego gigante, y todos los que conforman el set, que a pesar de los problemas, intentan sacar el trabajo adelante…

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