Todos los jueves de 21 a 22 hs.

Todos los jueves de 21 a 22 hs.

lunes, 13 de julio de 2015

EL SOL DEL MEMBRILLO


EDITORIAL

Nos han expulsados del barrio por mirar distinto. Nos han acusado muchas veces de frívolos o hasta de traidores por no gritar lo mismo que el resto. Han inventado un dios y un diablo para muchas veces demonizarnos y hasta hemos sido el alimento de sus hogueras, carbonizando así nuestro último poema. Desde allí hemos decidido ver al mundo. Esas son nuestras trincheras. Nuestro mensaje está ahí, delante de tus ojos, navegando en la insolencia de nuestros acordes, respirando en el simbolismo de nuestros versos, denunciando toda sangre derramada desde los colores de mi lienzo. 


Desde allí arderá nuestra lucha y moriremos en ella con la convicción del kamikaze. Nuestros ojos serán honestos aunque el hambre y el frío insistan en querer vencernos. Nos veras comulgando en las esquinas de cualquier barrio, sucios del mundo, lejos de la frialdad de las estúpidas élites. Devolveremos nuestra cordura intacta al extasiarnos con la naturaleza, con los enigmas ancestrales de la vida, con las oscuridades laberínticas del pensamiento. Desataremos desde allí nuestra batalla y aunque quizás no estemos espalda con espalda, es muy probable que nuestro objetivo muchas veces sea el mismo. Ese es nuestro lugar en la tribu. De eso no cabe duda.

Lucas Itze.-

Canción elegida para la editorial



IMPRESIONES SOBRE EL SOL DEL MEMBRILLO


La idea del tiempo ha sido desde el comienzo de la humanidad, una de sus mayores perturbaciones. Aquel concepto dividiría la luz de la sombra, la vida de la muerte y se convertiría en una espiral inabarcable e infinita, quizás el más valioso de los oros. Quien posee el control del tiempo, lo posee todo. Naturalmente, aquella batalla, no es otra que contra la misma eternidad. Los primeros vestigios de aquella desesperanzadora lucha quedaron grabados en las rugosas oscuridades de las antiguas cuevas, donde el hombre, guiado tal vez por la angustiante soledad de saberse abandonado sobre la fría superficie hostil de un ladrillo arrojado hacia la nada, intentó esclavizar al tiempo, en la captura del movimiento de los majestuosos bisontes. Desde entonces, aquella batalla no hace más que susurrarnos al oído la más cruda de las verdades… nos vamos a morir y lo que tal vez aun sea más triste: las personas que amamos, se morirán también. 


Será en esta idea de capturar al tiempo, de inmortalizar el instante, sobre la que se base el film “El Sol del Membrillo” del director español Víctor Erice. La película dejara en claro la apasionada búsqueda del autor por su obra, aquel viaje hacia los propios infiernos en donde se mata o se muere. Trabajará también sobre el compromiso y la posición que adopta el artista frente a la realidad hostil que lo contiene. Curiosamente, la estructura narrativa utilizada por Erice para representar este relato, lejos de hacer provecho grosero de la manipulación del devenir narrativo, será bastante clásica en su linealidad, manteniendo una cronología frívola de almanaque. Vendrán al apoyo del dinamismo del film cierto grupo de elipsis que se llevaran consigo aquellos fragmentos donde el relato se estancaría o disgregaría. El conflicto será externo y se desarrollará de manera lenta, sin afectar esto en la tensión dramática generada sobre el espectador de la obra. La película, a pesar de ser una ficción, estará realizada en clave de documental. Esta dualidad, generará en ciertos pasajes algún aroma a Dogma 95, generando pequeñas desprolijidades en el desarrollo de sus escenas, como por ejemplo, la aparición de algún micrófono o la dureza de algunos diálogos. 


Antonio entra en conflicto con su obra, que no es otra cosa más que entrar en conflicto consigo mismo. Vendrá a su ayuda su amigo Enrique, repleto de melancolía, obsesionado en la búsqueda de cierta foto que los había detenido en el tiempo hace ya tantos años. Rescatará en su dialogo solo medallas ya ganadas, lentas anécdotas sepias, maquilladas de olvido. Enrique funcionará, entonces, como metáfora del conflicto del protagonista, ya que será un ancla arrojada en el tempestuoso océano de los años, y desde allí nos hablara con su cuerpo cansado, con la sombra del olvido aletargando cada palabra. Finalmente Antonio se convertirá en su propia obra y caerá en su madurez volviendo a la tierra, como las hojas de su árbol, como el fruto de su obsesión. Vencido ya de tiempo. El mundo continuará su desarrollo, ignorante de aquella batalla. La radio nos contará sus verdaderas heridas, narrará las batallas que a todos realmente importan, referente a épicos combates financieros o heroicas subas del petróleo. Caerá el mundo así entonces, olvidándose de nosotros, menospreciando nuestras penas. Pero nos iremos con cierta esperanza al ver que entre tanta muerte y tanto olvido, un niño nace.-

Lucas Itze.-

Canción post análisis


Les dejamos esta hermosa versión de El tiempo es veloz


Nos vamos recordando que el tiempo... el tiempo no para


UNIVERSO ERICE


Nacido en Vizcaya en 1940, empezó estudiando Ciencias Políticas para luego ir dedicándose poco a poco al cine, cuando ingresó en la Universidad del Cine. Empezó a participar como crítico de cine en algunas revistas y luego empezó a escribir sus propios guiones, como Oscuros sueños de agosto, dirigida por Miguel Picazo y Antoñito vuelve a casa, de Manuel Revuelta.
Su primera vez detrás de las cámaras para un largometraje fue con el film Los desafíos del año 1969, junto a los directores Claudio Guerín y José Luis Egea, donde cada uno cuenta una historia y todas terminan con un tema en común: la violencia.
En 1973 filma El espíritu de la colmena, ambientada en la Segunda Guerra Mundial, con el debut de Ana Torrent (Tesis), una niña que después de ver el Doctor Frankestein, empieza a preguntarle a su hermana mayor sobre el monstruo, debido a la impresión que le ha dado. Obtuvo el máximo galardón en el festival de San Sebastián.


Después de dedicarse a filmar publicidades y programas para la tv española, llega en 1983 El Sur, sobre una familia donde la hija, desde su infancia, sospecha que su padre tiene un pasado oculto. Nominada a la Palma de Oro en Cannes, y con gran éxito de crítica, para Erice la película debe considerarse incompleta, porque según él, el productor terminó antes el rodaje por una cuestión de dinero.
Luego intentó adaptar dos relatos de Borges, entre ellos, La muerte y la brújula, que finalmente adaptó Carlos Saura. Vuelve a dirigir publicidades y especiales para televisión, e inclusive dirige el doblaje del film El último emperador.
Luego de filmar El sol del membrillo, filma un par de cortos y films con distintos directores.


Su primer corto fue Alumbramiento en 2002, fue incluido en el film Ten Minutes Older: The Trumpet, junto a directores de la talla de Wim Wender, Werner Herzog, Aki Kaurismaki, Spike Lee y Jim Jarmusch. Los films hablan del tiempo como entidad metafísica.
En 2005 filma Arroyo de la luz, un corto estilo documental, donde el director les proyecta a un grupo de alumnos el film ¿Dónde está la casa de mi amigo? De Abbas Kiarostami y les hace plantear el dilema moral que trabaja la película.
Un año después sale Sea Mail, que muestra al director leyendo un fragmento de Robayyat y en ese momento se le ocurre escribir una carta.
En 2006 dirige La Morte Rouge, un documental sobre las experiencias de un niño sobre el primer film que ve en su vida, y se trata de La garra escarlata de 1944.
En 2012 participa en el homenaje a las víctimas del terremoto de Japón titulado 3.11 A Sense of Home, en el que cada corto dura ese tiempo, tiempo que tardó el terremoto en destruir miles de vidas.
También en ese año se une a los directores Pedro Costa, Manoel de Oliveira y Aki Kaurismaki para el film Centro Histórico, donde cada uno ofrece una mirada a la ciudad de Guimaraes, con cuatro historias que pasan en esa ciudad portuguesa.
Pocos films, pero a pesar de eso, uno de los directores más importantes del cine español.

FICHA TÉCNICA

Título original: El sol del membrillo
Año: 1992
Duración: 139 min.
País: España
Director: Víctor Erice
Guión: Víctor Erice
Música: Pascal Gaigne
Fotografía: Javier Aguirresarobe & Ángel Luis Fernández
Reparto: Antonio López, Enrique Gran

SINOPSIS

Madrid, otoño de 1990. El pintor Antonio López hace años plantó en el jardín de su estudio un membrillero. Ahora se decide a pintarlo, justo cuando sus frutos empiezan a madurar. La película nos muestra el proceso creativo del cuadro, desde ciertos aspectos técnicos hasta las conversaciones que el pintor mantiene con las personas que visitan su estudio, fijándose en las sensaciones y expresiones que el pintor tiene en todo ese proceso. Al final de la película, Antonio López nos cuenta un sueño.

PELICULA COMPLETA




No hay comentarios:

Publicar un comentario