Todos los jueves de 21 a 22 hs.

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lunes, 11 de agosto de 2014

BLOW UP

Programa 63 (04-07-2014)


EDITORIAL

Puedo verlo todo. Encerrado en aquel instante se encuentra el mundo. Juego dentro del rectángulo. Agrando su tamaño, usando mis dedos en L, lo achico de manera ridícula. Me salpico con el agua marrón del rio. Oigo la inmovilidad de sus aguas en aquel cantar que supo sonar contra rocas y raíces y que lo volverá a hacer a pesar de todos los ojos imprudentes. Su canción fue mansa y susurrada como un secreto que nunca acaba. Entonces descubro al niño eterno, que desafía a la corteza de los arboles con su desnudez. Mi boca estalla en su risa al descubrir sus piernas enrolladas, su mano en la cintura de tipo ya adulto. Me río con los dientes, con los ojos, mis orejas bailan con esa risa que me hamaca y te tienta a vos también, que me miras y ya no te importa el motivo de mi risa. Entonces recuerdo sus risas, que me tienta a mí también y en el espasmo me pierdo en lo liberador de aquel reflejo, en la belleza que entrega esa mueca ridícula que desnuda los dientes, que como decían ellos, hacían bailar las orejas y hamacar el cuerpo. Puedo verlo todo. El rectángulo escapa al límite. Después de todo, nuestra visión está supeditada siempre a alguna figura geométrica. 


Me resultan interesantes las personas que miran en círculo o decágono, evito a los imbéciles que se jactan de su triste visión de pentágono y me río de los que discuten pomposamente guiñando ojos tetraédricos. Charlo en los cafés con los triángulos, aunque nunca logro entenderlos. Miro nuevamente el río, mis pequeños pies desnudos juegan con la tierra húmeda por las salpicaduras que entrega su canción mansa y susurrada como un secreto que nunca acaba, me aclara él a mi oído niño que no lo entiende, pero que disfruta de su voz, de su calma y sus susurros. Y me despierto en la risa de ellos, jugando con sus dedos sobre el rectángulo. Ella, con su ternura inmensa, desfruta de la risa de él, sin importarle el motivo. Y mi angustia muere en aquella alegría que vuelve, y ya creo no extrañarlos más, por lo menos hoy, que veo la rabia del sol de la mañana golpear en mi ventana y no me queda más que jugar con el tiempo para volver a encontrarlos y poder sacudirles el olvido, como quien limpia la tierra de un sweater o una campera. Burlar la ilusión del tiempo, como lo hacías vos. Seguir caminando treinta años antes, para tropezar una década después y así poder curarme hoy. Reírme con ustedes una vez más bajo el sol que acompañaba a aquel río. Ese es mi deseo, el deseo de una mañana de verano.-

Lucas Itze.-

Canción elegida para la editorial


IMPRESIONES SOBRE BLOW UP


Alguna vez comprendí que un plano, es ideología, no solo por lo que muestra, sino también por lo que decide no mostrar. Siempre el recorte de la realidad resultara tendencioso, y con esto, en realidad, digo muy poco. Si lo pienso más en profundidad, creo entender que cualquier acto de nuestra vida consciente no hace más que decidir por un camino que niega otros. En la suma de aquellas negaciones, con suerte, resulte una ideología, y en esa ideología, un punto de vista desde donde mirar al mundo. Esta idea, quizás quede mejor desarrollada en aquella joya de Michelangelo Antonioni que es BLOW-UP. 


La estructura del film será bastante curiosa. Estará trabajada desde una rigurosa linealidad a pesar de la aparición sistemática de flashbacks. Este quiebre temporal, se verá representado en la serie de fotos tomadas y luego ampliadas por Thomas, protagonista del relato. Veremos plasmada la idea del cuadro dentro del cuadro, notaremos que así como no nos bañamos dos veces en el mismo río, tampoco observamos de la misma manera una obra porque nuestra visión tampoco es la misma. La imagen cambia, porque cambia el que mira, y al cambiar el que mira, se modifica el punto de vista. La obra, inevitablemente, ya es otra. En su devenir, el film nos entregará encuadres deliciosos, una fotografía estupenda y a cada segundo sentiremos la mano de nuestro hermano Cortázar atizando aquel fuego maravilloso desde la historia que dio lugar a este relato, genialmente adaptado y guionado por el mismo Michelangelo. Blow-up confirmara aquello de que Antonioni narra donde Hoolywood elipsa. Veremos secuencias enteras donde la acción estará supeditada solamente a la narración de la construcción del protagonista. Secuencias impensadas para los films amigos de la industria. 


Finalmente, Antonioni, logrará hablarnos sobre nuestra manera de mirar la realidad. Entenderemos que muchas veces, la parcialidad de nuestra visión, estará afectada por nuestros conocimientos, los cuales serán nuestra única herramienta para adueñarnos de aquel objeto, y así, poder encontrarle un lugar en nuestro minúsculo mundo. Tomaremos solo partes de aquel circo que se desarrolla allá afuera, nos abrazaremos a sus astillas con la fuerza de un náufrago hasta aburrirnos de ellas. Y entenderemos, entonces, que el verdadero conocimiento aparecerá, solo al dejarlas partir.

Lucas Itze.-

Canción post análisis


Y hablando de cuadro dentro cuadros...


Nos fuimos, viéndote a vos...


FICHA TÉCNICA

Título original: Blow-Up (Blowup)
Año: 1966
Duración: 108 min.
País: Reino Unido
Director: Michelangelo Antonioni
Guión: Tonino Guerra & Michelangelo Antonioni (Cuento: Julio Cortázar)
Música: Herbert Hancock (AKA Herbie Hancock)
Fotografía: Carlo Di Palma
Reparto: David Hemmings, Vanessa Redgrave, Sarah Miles, Peter Bowles, Jane Birkin, Gillian Hills, Verushka

SINOPSIS

Adaptación de un cuento de Julio Cortázar que narra la historia de un fotógrafo que, tras realizar unas tomas en un parque londinense, descubre al revelarlas una forma irreconocible que resulta ser un cadáver.

TRAILER




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