Todos los jueves de 21 a 22 hs.

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miércoles, 18 de junio de 2014

PICADO FINO

Programa 37 (25-11-2013)


EDITORIAL

“A veces me gustaría tener la habilidad de meterme en tu cabeza. Para después poder leerte como a un libro.” Lo siento mucho, pero creo que vas a seguir encontrando las mismas dificultades para comprender. Y hasta es seguro que ese libro no sea fácil de leer. Sera un laberinto de imágenes e ideas atravesando señales y llegando a callejones sin salida. Habrán párrafos asesinados por la vida misma. Encontrarás allí las mismas palabras que salen de esta boca pero dirigiéndose a la nada, o al todo, sin tildes, ni comas. También te sorprenderán hojas y hojas en blanco que podrás pasarlas de largo o dejar algo escrito en ellas. Seguramente lo hagas, es más, lo haces todo el tiempo y sin ninguna lapicera en la mano. Habrán partes arrancadas, victimas de momentos de cobardía o excesos. Testigos de tormentas cayendo injustamente sobre mi humanidad. Veras lugares también. Muchos lugares. Lugares extensos, casi interminables. Llenos de luz y vida. Lugares pequeños, asfixiantes, oscuros y cargados de largas esperas. Lugares amables y tranquilos, esos que son de paso porque a la larga terminan ahogándote ya que no hay nada mas que eso: amabilidad y tranquilidad. Y por supuesto música. Todo el tiempo música y estrofas de canciones recortadas. 


Melodías nuevas resonando sin parar que todavía no aprendí a escuchar y que algún día me tomaré el tiempo de hacerlo. ¿queres llevar todo lo que somos a un libro? Está bien. Hagamoslo ahora. Pero te advierto que vamos a encontrarnos con el inconveniente de describir con letras algunas cosas. Te advierto que pasaremos mucho tiempo intentando buscarle alguna explicación a todo lo que sucede, por ejemplo, cuando nos miramos a los ojos. No me gustaría dejar de hacerlo solamente para que los desdichados que no gozan de esa sensación lo entiendan. Vos me dirás que se puede con las palabras amor, felicidad, armonía, calor, paz, intensidad, vida, esperanza. Pero sabes muy bien que hay algo más y que a ese algo todavía no le pusieron ningún nombre.
Hay cosas que nunca vamos a poder entenderlas ni, por supuesto, mucho menos explicarnos. Simplemente existen y nosotros dejamos que aquellas nos transformen. En el fondo nos unen a todos las mismas cosas. Si hay algo que entender de todo esto es que la mejor forma de vivir es jugando y que al concluir, cuando se termina el juego el rey y el peón terminan en la misma caja. y al fin y al cabo lo único que vas a encontrar al final es a vos misma. Buscando lo mismo que todos. Lo único que cambia son las formas y la manera de explicarlas. Habrá quienes encuentren palabras  livianas y hermosas para describir una vida simple y aburrida. Existirán también aquellos que, afortunados, llegaran a la meta cargados de conocimientos y recuerdos gratificantes y que, sin embargo, no sabrán en que términos encerrarlos. Simplemente te dirán que nunca podrás ser feliz en medio de teléfonos sonando y  basura blanca.

Alan Beneitez.

IMPRESIONES SOBRE PICADO FINO


“A veces vengo acá a recuperar la sonrisa”. Esto le dice Tomas a Ana, con un tono monocorde, cargado de tristeza, con su voz repleta de fantasmas. Aquella, será una frase que lo defina como personaje, definirá su búsqueda, definirá, tal vez, su derrota. Buscara todo el tiempo esa sonrisa que nunca aparecerá. Desde el comienzo de la película, nos sentaremos a su humilde banquete. Nos entregaremos completos, casi con seguridad. Nos convidara con sus descreimientos, con cada una de sus carencias. Beberemos de su poesía, fragmentada y bella, la cual nos dejara cierto sabor a Cortazar. Y eso nos encantara. Nos meteremos en su fango, mancharemos nuestras botas de espectadores fatigados, recios receptores inertes y caminaremos aquel suburbio, mirando a través de sus ojos, los ojos de Tomas. “Tomas… tenemos que hablar” le dirá ella, todo el tiempo. 
Ella, que tiene un hijo en su vientre. Ella que es hermosa como el río cuando canta, que viste aquella mirada triste, inmensamente triste. Siempre supe que la tristeza es mucho más abrasiva cuando acaricia los ojos de una mujer. Aquellos ojos se tiñen de un opaco brillo que sabe robar mi alma, y se lleva mi aliento, para siempre. 


Ana nunca podrá comunicarse con Tomas, ni siquiera cuando estén frente a frente. Le dirá, ahora te tengo, ahora no. Las cosas son y no son, tan rápidamente. Casi al mismo tiempo. Y al escuchar eso, caminaremos sin alma y sin aliento por un buen rato. Ella lo buscara a él con ternura, con desesperada necesidad. Querrá no sentirse sola, y acariciara su panza en la dolorosa misión de proteger aquel sueño que crece, la acariciara ahuyentado en su ternura a toda la maldita hostilidad del mundo. El relato estará narrado desde el punto de vista de Tomas. Sera una visión pesimista, sin ninguna salida ante ese mundo que lo asfixia, que no lo contiene. Esteban Sapir, flamante director del film, trabajara en esta, su opera prima, de manera descarnada, casi salvaje. 
El resultado será un relato provocativo, incomodo para muchos, infinitamente seductor para  los que preferimos los caminos difíciles. Se servirá del blanco y negro, la imagen estará inundada de un granulado nostálgico, las actuaciones serán rígidas, pero habrá una búsqueda en aquello. Los diálogos serán lacónicos, monocordes, intencionalmente inverosímiles, terriblemente poéticos. Encontraremos claras referencias surrealistas, mucho más buscadas que las que encontramos en “La antena”, su segundo film. Será una película visualmente perfecta, con encuadres milimétricamente buscados, todos ellos hijos del cómic, seguramente. Habrá intencionalidad en cada uno de ellos, notaremos las figuras humanas encuadradas con mucho aire, o sea, con mucho espacio por sobre su cabeza. Con esto, Sapir, lograra hacernos sentir el peso que el mundo ejerce sobre los personajes, la pesada y voraz carga que aquel fondo practica sobre las figuras. 


Trabajará delicadamente el montaje. Notaremos en cada uno de aquellos cortes a Sergei Eisenstein, uno de los padres y gran teórico del montaje cinematográfico. De él veremos el recurso tomado por Sapir en todo el film, que será el de ir de la imagen al sentimiento y del sentimiento a la tesis. Profundizando quizás un poco más, notaremos que los cortes de los planos del film responden a un estilo de montaje creado por Eisenstein llamado montaje intelectual, el cual, utiliza al argumento del relato como un andamiaje que sirve para construir un sistema de ideas, interesándose, principalmente en las conclusiones y abstracciones que de los hechos a relatar puedan obtenerse. Sapir trabajara con un argumento potente, con una historia desoladora, repleta de ausencias. Quizás derramemos algunas lágrimas por Ana y sintamos la necesidad de acariciar, nosotros también, aquel bello sueño que crece en su panza. Esa esperanza que ella va a cuidar, celosamente, a cada instante. Aunque tengamos la certeza, al ver  la tristeza de sus ojos, que Ana, no duerme.-

Lucas Itze.-       


FICHA TÉCNICA

Título original: Picado fino
Año: 1996
Duración: 80 min.
País: Argentina
Director: Esteban Sapir
Guión: Esteban Sapir
Música: Francisco Sicilia
Fotografía: Ramiro Civita, Víctor González, Esteban Sapir
Reparto: Miguel Ángel Solá, Facundo Luengo, Belén Blanco, Juan Leyrado, Marcela Guerty

Sinopsis


La ópera prima de Esteban Sapir narra la historia de Tomás Caminos, un joven que vive en los suburbios de Buenos Aires, un lugar donde no existen los planos generales y el blanco y negro es una constante. Tras saber que su novia está embarazada, se hace amante de una joven y se plantea una salida rápida para sus problemas.

Trailer


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