Todos los jueves de 21 a 22 hs.

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miércoles, 3 de mayo de 2017

UNDERGROUND


EDITORIAL

Todo parece distante y efímero, pero todo es aquí y ahora. El futuro, aquel muro oscuro que se levanta en los arrabales de la cárcel del tiempo, no es más que un envenenamiento del pasado, una prolongación que apuesta con triste ingenuidad a cierta justicia del ordenamiento del mundo. Aparecerá entonces, aquella curiosa forma de organización del movimiento que son los planes, y lanzará sus feroces perros a la captura de aquel caos de los sentidos, de aquellos estímulos sin destino que deberían gobernar esa nave de velas rojas que navega el salvaje océano del mañana. El futuro, entonces, carecerá ya de peligro, la sorpresa será el triste resultado del error de un cálculo. El mañana, se organizará bajo las reglas del pasado, creando así, la ilusión del tiempo. Hoy, es siempre todavía, toda la vida es hoy, nos dirá Machado ofreciendo con humildad su lucidez. Paul Auster, por su lado, hablará en el libro “La Invención de la Soledad” de aquella ilusión, refiriéndola a un plano social y no tardará en remarcar lo siguiente: No hay nadie menos cínico que un mago. 


Tanto él como todos los demás saben que lo que hace es una farsa, así que la función del truco no es exactamente la de engañar al público, sino la de complacerlos en su deseo de ser engañados. En el transcurso de unos pocos minutos, la relación causa y efecto se vuelve imprecisa, y se contradicen las leyes de la naturaleza. Tal como lo expresaba Pascal en sus Pensamientos “Es imposible tener causas fundadas para no creer en los milagros”. En aquella mentira desde donde se organiza el tiempo, o de la que se sirven los magos para complacernos, ubicamos indudablemente al arte. El poeta nos convencerá que la vida vale menos que el amor, una pintura nos jurará el salvajismo de la guerra civil española, una canción prometerá que otro mundo es posible y una foto tuya bastará para nombrar a la belleza. La verdad, entonces, perderá de a poco su valor, hasta no lograr definirla. Caerán nuestros disfraces de a uno hasta olvidarnos definitivamente quienes éramos. Recordaremos, al mirar con melancolía aquel río corriendo, que el universo es creado cada cinco minutos.

Lucas Itze.-

Canción elegida para la editorial



IMPRESIONES SOBRE UNDERGROUND


¿Qué pasaría si un día nos despertamos y nuestro país ya no existe como tal? ¿Cuál sería nuestra identidad, nuestra nacionalidad? ¿Seguiremos teniendo la misma bandera, cantaremos el mismo himno? ¿A quién le reclamaríamos? Muchas son las preguntas, aunque escasean las respuestas. En este mundo lleno de violencia, de falta de humanidad, de principios que desaparecen con la velocidad de una bala. Balas que rápidamente pueden destruir hasta una nación. Y el hombre, como siempre, en el centro de la escena. Ese que por poder, puede destruir absolutamente cualquier cosa, sin importar el pasado, haciendo peligrar el futuro. El mundo ha cambiado a lo largo de los años, y lamentablemente, va a seguir cambiando. Desde el comienzo de la humanidad, las guerras se fueron sucediendo una tras otra: territorio, religión, etnia, son algunas de las “excusas” que ha habido durante años. Ahora, en el centro de la escena, está el petróleo... Y los más castigados, como siempre, son los inocentes. Nuestro amigo Emir Kusturica se hace las mismas preguntas que nosotros a lo largo de las casi tres horas que dura el film Underground, dejando ver la nostalgia sobre el país en donde nació y creció, y que hoy no existe más: Yugoslavia


Basada en una obra teatral de Dusan Kovacevic, el director nos cuenta la historia de su país, desde la guerra hasta la guerra, y no hay un error en la frase, ya que va a dividir el film en tres partes: La Segunda Guerra Mundial; La Guerra Fría y La Guerra de los Balcanes. Desde el comienzo mismo vamos a estar ante algo distinto. Un carruaje a caballos es seguido por una banda musical, que estará presente durante gran parte del metraje, gracias a la tremenda intervención de Goran Bregovic. Empezaremos a asombrarnos con los personajes que van apareciendo: Blacky, un personaje cascarrabia, que se la pasa insultando a los cerdos fascistas. Marko, amigo de Blacky, un ser sin escrúpulos con ansias de poder y Natalija, una aspirante a actriz egoísta, quien es la obsesión de los dos amigos. Durante ese comienzo, también conoceremos a dos de los personajes claves del film. Ivan, el tartamudo hermano de Marko y Soni, un mono que él cuida en el zoológico, que queda destruido cuando los alemanes bombardean Belgrado, en una de las escenas más impactantes del film. 


La guerra mostrará lo peor del ser humano en la piel de Marko, quien en un sótano esconde a varios compatriotas, entre ellos Blacky, de la amenaza alemana, pero que una vez terminada la guerra, se lo ocultará para fabricar armas para el ejército de Tito, y además, mantener su romance con Natalija. Kusturica jugará con su propia Caverna, donde Marko ideará un submundo en donde controlará a la gente mediante un periscopio, en una especie de anticipo de Gran Hermano, y los mantendrá adentro gracias a las alarmas que hará sonar cada tanto, para hacerles creer que la batalla continúa. Será Soni, el mono, quien dentro del tanque creado en el mismo sótano, el encargado de descubrir la farsa, casi sin querer. Ya afuera, Blacky seguirá pensando que es la misma guerra de antaño, aunque ahora su país se desangre por guerras internas. La historia divagará por diversos géneros, el surrealismo estará presente en varios pasajes del film, así como el humor negro, que harán que muchas escenas parezcan sacadas de un vodevil,y hasta inclusive se verán imágenes montadas de los momentos históricos del país, con los actuales personajes en escena. 


Sobre el final, ya cincuenta años después, el mismo Kusturica aparecerá haciendo un cameo comprando armas, mientras los cascos azules de la ONU hacen la vista gorda, en una clara crítica a los organismos de defensa. Ahí llegaremos a uno de los momentos más tensos de la película, cuando Ivan encuentra a Marko y antes de matarlo, este le dice: Ninguna guerra lo es sin que un hermano mate a su hermano. Eso es para el director, el resumen de lo que genera una guerra. Marko y Natalja giraran prendidos fuego en una silla mientras Blacky se apoya en un palo con una cruz invertida, mientras repite la frase Mi alma está sangrando, en lo que encontramos casi una declaración del director por ese país que ya no lo es… Kusturica hará una crítica al ser humano y al poder en general. En ella, caerán los participantes de la Segunda Guerra Mundial, tanto nazis como aliados, la Yugoslavia desangrada del comunista Tito, y el nacionalismo exacerbado de los habitantes de lo que hoy componen los ex países eslavos. Soni, quizás por ser el único que no piensa en sí mismo, será el sobreviviente de todos los infiernos. El final los encontrará a todos de fiesta bailando en una tierra que se separa del resto, sin importar el pasado, en una reencarnación con forma de perdón. Esa tierra, simboliza a Bosnia-Herzegovina, el país del director, que recién se empezaba a independizar. En cambio, el país que Iván recordará, se llevó la alegría, el dolor y la tristeza, como bien lo dice el… Kusturica se va con una placa final bastante acertada para los años que vinieron, en la que dice que esta historia no tiene final… Esta banda elige pensar que algún día, el futuro será nuestro.

Marcelo De Nicola.-

Canción post impresiones



Nos hablás de sumisión, nos pedís resignación
Pero no me dejaré engañar
Resistiré
Resistiré hasta el fin



UNIVERSO KUSTURICA


Nacido en Sarajevo, capital de Bosnia en 1954, una vez separados los países, se declaró serbio, como era su padre, pero él se define como yugoslavo. Admirador de Jean Renoir, Federico Fellini y Andrei Tarkovski, concluyó sus estudios en Praga, en la Academia de Artes Interpretativas, donde rodó el film Guernica, donde ganó su primer premio en el Festival de Cine de Karlovy Vary. En 1978 filmó el telefilm Llegan las novias en su país y un año después llega Titanic Bar. Su primer film en Yugoslavia fue ¿Te acordás de Dolly Bell? en 1981, con el que ganó el León de Oro en Venecia. 


En 1985 es cuando se hace definitivamente conocido gracias al film Papá se fue en viaje de negocios, donde empieza a meterse en la política de su país. El film fue nominado como mejor película extranjera al Oscar, a los Globos de oro y se llevó la Palma de Oro en Cannes. En 1989 dirige El tiempo de los gitanos, con el que logra el premio a mejor director en Cannes. Filma en 1992 bajo bandera francesa el film Sueños en Arizona, con estrellas como Johnny Depp, Jerry Lewis y Faye Donaway, que no tiene buena prensa en los Estados Unidos, aunque en Berlín se lleva el Premio Especial del Jurado. En 1995 llega Underground, con el que se convierte en uno de los pocos directores en ganar dos Palmas de Oro en Cannes. En 1998 filma otra de sus mejores películas, Gato negro, gato blanco, donde se lleva el León de Plata en Venecia a Mejor Director. 


Seis años pasan hasta su próxima película: La vida es un milagro, que se centra en la guerra de Bosnia de 1992, recibió el Premio de la Educación Nacional (Prix de l' Education Nationale) de Francia. La película fue utilizada como una herramienta educativa a nivel nacional, en conjunto con un CD-ROM instructivo destinado a incitar el análisis y el debate entre estudiantes. Nuevamente nominado en Cannes. En 2005 forma parte de los siete cortometrajes de siete directores que retratan en diversas partes del mundo la lucha contra la adversidad de siete niños anónimos. Junto a él figuran Spike Lee, Kátia Lund, John Woo y Ridley Scott, entre otros. En 2007 filma Prométeme, donde vuelve a ser nominado en Cannes. En 2008 dirige el documental Maradona por Kusturica, con entrevistas al astro argentino y música de Manu Chao


En 2014 trabaja junto a otros directores como Guillermo Arriaga, Alex De la Iglesia, Amos Gitai, en este caso, sobre la religión. Lo último que filmó fue On the Milky Road, con la actriz italiana Mónica Bellucci, donde sigue con la misma temática del corto en la película de episodios.  Desde 2014 está trabajando en el documental El último héroe, sobre la vida del ex presidente uruguayo Pepe Mujica.

GORAN BREGOVIC


Nació en Sarajevo en 22 de marzo de 1950, de madre Serbia y padre croata, miembro del ejército yugoslavo. Cuando los padres se divorcian y va a vivir con su madre en su ciudad natal de zona predominante musulmana, entrando así en contacto con las tres culturas y nacionalidades que conforman la región de Bosnia y Herzegovina. El joven Goran comenzó a estudiar violín, pero pronto fue rechazado porque lo consideran carente de talento. La madre alimenta las aspiraciones musicales del hijo y le da una guitarra. Goran decide inscribirse en la escuela de Bellas Artes en Sarajevo, pero se ve obligado a renunciar debido a la oposición de su tío, quien considera la escuela un "lugar lleno de homosexuales”. Luego se va hacia un instituto técnico y en ese momento se une a una banda conocida en la escuela, "Izohipse", como bajista. A la edad de 16 años, con el consentimiento de la madre, pasa sus vacaciones en el mar: toca en un bar de Konjic y trabaja como distribuidor de periódicos. Un día lo ve Željko Bebek y lo invita a tocar con su banda Kodeski. Vuelve a Sarajevo para estudiar filosofía y forma Jutro a principios de los 70. En 1974 arma Bijelo Dume, una de las bandas de rock más emblemáticas de Yugoslavia, que dura hasta 1989. Por esa época conoció a Kusturica y comenzó la etapa de colaboración entre ambos, además de una gran carrera solista, que sigue hasta hoy.

Uno de los temas de la película



Otra linda canción que nos recuerda al film


Nos despedimos a todo ritmo…


FICHA TÉCNICA

Título original: Underground
Año: 1995
Duración: 165 min.
País: Yugoslavia
Director: Emir Kusturica
Guion: Dusan Kovacevic, Emir Kusturica
Música: Goran Bregovic
Fotografía: Vilko Filac
Reparto: Miki Manojlovic,  Lazar Ristovski,  Mirjana Jokovic,  Slavko Stimac,  Ernst Stötzner, Srdjan Todorovic,  Mirjana Karanovic,  Milena Pavlovic,  Danilo 'Bata' Stojkovic, Bora Todorovic,  Davor Dujmovic

SINOPSIS


Año 1941. Belgrado, durante la Segunda Guerra Mundial. Marko y Blacky, delincuentes y amigos, luchan contra los alemanes. Blacky resulta herido y, para salvarse, se refugia en un sótano junto a un grupo de partisanos. Por otro lado, Marko se convierte en un héroe y, terminada la guerra, se convierte en uno de los favoritos de Tito de la Yugoslavia comunista. Pero el destino de Blacky ha resultado muy distinto...

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