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jueves, 27 de abril de 2017

LA CELEBRACION - FESTEN


EDITORIAL LA CELEBRACIÓN

Los sueños se vuelven grises, padeciendo la oscuridad de la noche. Las brisas acarician las verdes hojas de las plantas, que se acurrucan en un pasillo desteñido. Los recuerdos más infames aparecen siempre en estas noches festivas, cuando la inocencia muere ante ciertas manos potentes.
El álgido aliento de una voz que susurra demasiado cerca, paraliza los pies, mientras la transpiración corre por los poros, y la sangre hiela las venas. Serán historias preferentemente olvidadas que aparecerán como pesadillas eternas, aunque los años pasen como pedazos de almanaques malditos.
Los músculos se contraen mientras el cuerpo duerme, en paz, ausente de todo placer. El corazón se agita, mientras los dedos de los pies se corroen. ¿Cuántas veces pensamos gritar con toda nuestras fuerzas pero la voz se apagaba? ¿Dónde están ciertos dioses en esos momentos?


Flashback. Visión en negro. Un cuarto oscuro, alejado de la luz artificial. Las risas van desapareciendo mientras los pasos retumban ciegamente. El pasto huele más mojado que de costumbre. Las promesas vienen en forma de caricias, que uno en ese momento no entenderá. Se matará al niño intempestivamente, con dolor, sin preámbulos. Será la fuerza por sobre la debilidad. Será la muerte sobre la vida. Será el morbo como mandamiento. Será el quiebre de la moral y el principio del sufrimiento. Será eterno.
Luego de unos minutos, volverá la luz, se sentirán las risas. Se escucharán ruidos de regalos que se abren, y copas que chocan, brindando vaya a saber porque… La mirada se perderá en los demás rostros para que intenten adivinar la situación en un montaje escalofriante. Nadie hará foco en esos ojos vidriosos que piden un poco de atención. Luego aparecerá el bufón, nuevamente como el rey de la fiesta. Una imagen que aparecerá una y mil veces en cada noche, en cada sueño.
A veces caeremos en la cuenta que no todos los sueños son dulces, que las pesadillas estarán siempre presentes, y que ciertas caras jamás serán olvidadas. Brindaremos cuando esas caras se extingan, esos sueños se mueran y así, al menos, despertarse para que al menos una vez, sea genuino el sentido de la celebración.    

Marcelo De Nicola.-

Canción elegida para la editorial



IMPRESIONES PARA LA CELEBRACIÓN


Estamos parados hoy aquí, sobre esta tierra deforestada, porque preferimos la efectividad del asfalto a la frescura inquietante de los frondosos bosques. Aquí, donde nuestros sueños son angustiosos pájaros de jaulas, cuyas desordenadas alas se agitan en aquel intento fallido del vuelo. Aquí mis amigos, parados aquí, donde la palabra se acomoda laxa al oído necio del que las recibe, apartando para siempre aquel filo peligroso con el que desfilan por los callejones oscuros de nuestro inconsciente. Si, aquí, donde el desprecio por la humanidad se paga en cuotas y con tarjeta de crédito; donde el vedettismo, aquel culto al plumaje blanco, jodió nuestra confianza, donde las muertes son silenciosas y bajo la complicidad de todas nuestras miradas. Aquí donde el que alguna vez golpeó dos piedras y descubrió el fuego, matando así para siempre la noche, hoy causa la misma impresión encajado en un Gucci tan apretado como sus esperanzas. Si, parados aquí, mirando la pared solo por cortesía, solo porque sabemos que girar sobre nuestros talones nos dejaría inevitablemente cara a cara con el conflicto, y eso, claro está, nos obligaría a hacernos cargo. Nuestro amigo Galeano, alguna vez nos reveló que estamos inmersos en la cultura del envase la cual no hace más que despreciar el contenido, una cultura donde el contrato matrimonial importa más que el amor, el funeral más que el muerto, la ropa más que el cuerpo, el físico más que el intelecto y la misa más que el dios. Aquí, en donde caminamos entre todos estos fantasmas que un día suicidaron Van Gogh y tuvimos que esperar la pluma irrespetuosa de nuestro hermano Artaud para que no los cuente desde la alienante oscuridad del Hospicio. 


El criterio de estética, así como también el de salud mental, criterio de competencia social, como condensación de ideas, es condensación de ideas de la clase dominante, funcional con sus intereses objetivos. Y como condensación de la ideología dominante, tendrá el carácter ocultante y mistificador que le confiere a esa ideología su papel en la lucha de clases (salud, Pichón Riviere!) Enrique dirá también que existen dos formas de ley: la escrita, codificada, que constituye el orden jurídico y expresa la voluntad de una clase en el poder, y otra forma de ley, coherente con la anterior, que implica el criterio de normalidad a partir de la cual se juzga – calificándola o descalificándola – la conducta de los sujetos. Esa ley no escrita, es también expresión de los intereses de clase. Es tal vez consecuencia de este litigio de poderes, de las desigualdades implícitas que acarrea, la lucha de las fuerzas contrapuestas, la ruptura de aquel orden aparente que constituye el conflicto dramático de la obra La Celebracion del director Thomas Vinterberg. El film comenzará con la certificación del Dogma, nuestro amigo Lars Von Trier dejará su garabato por allí avalando que lo que seguirá a continuación se alejará bastante de la estética comercial e industrial hollywoodense, para explorar otras texturas, otros idiomas narrativos de los que ya te hablamos más de una vez desde esta misma mesa. Entonces, asistiremos a una estructura de relato lineal, cuya fotografía contará con cámaras en mano e iluminación natural. Se romperán algunas de las pautas impuestas por el mismo Dogma, tal vez buscando ser fiel a su esencia desequilibrante más que a su aparente estructura organizadora de un nuevo orden. 


Recordemos que el origen del Grupo Dogma, como el de cualquier vanguardia artística, es el de romper con el criterio estético establecido, no pudiendo escapar jamás a la construcción de uno nuevo. La fotografía contará con la utilización de lentes gran angulares, generando una imagen envolvente, curvando rectas, deformando lo real para imponer otra visión, una parecida aunque manipulada. Y allí quizás este el ingrediente que joda el caldo. Esa manipulación, remarcada desde la imagen, es la sufrida por Christian, hijo mayor de la familia. El calvario de su vida será maquillado infamemente para escapar de esa manera a la condena social. Christian intentará varias veces gritarles en la cara a ese grupo de necios e hipócritas aristócratas que conforman su clan familiar, la desgarradora realidad de que su padre abusó sexualmente de él y su hermana durante toda su infancia, con la monstruosa complicidad de su madre. Nadie reaccionará ante aquel mundo destruido, ante aquella sombra perturbada que es en lo que se convirtió la vida de Christian. Pero él no se sorprenderá, porque su crianza se basó en el envase y jamás en el contenido. Aquel grito desesperado no buscara la condena, sino la liberación personal, porque sabe que la condena es imposible dentro de aquel núcleo de poder. Buscará apagar entonces, aunque sea un poco, aquel dolor que enciende su pecho hasta calcinarlo. Buscará, con todas sus fuerzas, a pesar de la oscuridad, a pesar de la soledad absoluta y la angustia toda, a pesar de las pesadas estructuras heredadas, no irse jamás de este mundo tenebroso sin concebir un poquito de amor para dar.-

Lucas Itze.-

Canción post impresiones


También sonó Ramones


Familia muy normal


Y así nos fuimos


FICHA TÉCNICA

Título original: Festen (The Celebration)
Año: 1998
Duración: 105 min.
País: Dinamarca
Director: Thomas Vinterberg
Guion: Thomas Vinterberg, Mogens Rukov
Música: No tiene
Fotografía: Anthony Dod Mantle
Reparto: Henning Moritzen, Ulrich Thomsen, Thomas Bo Larsen, Birthe Neumann, Trine Dyrholm, Paprika Steen, Helle Dolleris

SINOPSIS


Helge Klingelfeldt cumple 60 años y organiza para la celebración una cena con su familia y amigos. Todo parece en calma. Una fiesta de glamour para una familia de clase alta, pero no todo es lo que parece. Cuando uno de los hijos ofrece un brindis por su padre y en memoria de su hermana, fallecida tiempo atrás, saldrá a relucir el temido pasado.

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