Mostrando entradas con la etiqueta Depresión. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Depresión. Mostrar todas las entradas

jueves, 23 de abril de 2026

MELANCOLÍA - MELANCHOLIA DE LARS VON TRIER

PROGRAMA 499 (27-03-2026)

 

SINOPSIS

 

Justine (Kirsten Dunst) y su prometido Michael (Alexander Skarsgård) celebran su boda con una suntuosa fiesta en casa de su hermana (Charlotte Gainsbourg) y su cuñado (Kiefer Sutherland). Mientras tanto, el planeta Melancolía se dirige hacia la Tierra... (FILMAFFINITY)

 

EDITORIAL

 

El cigarro se consume lentamente. Las cenizas caen sobre una baldosa mojada. La lluvia no cesa. La gente que camina sin paraguas trata de apurar el paso sin resbalarse en el intento. Otros, se adecúan a lo que dicta la madre naturaleza. Al fin y al cabo, ella siempre decide todo. Miro las caras que pasan a mi lado. Son como zombis que transitan en modo automático. Algunos se desconectan con sus auriculares. Otros hacen del celular una parte más de su cuerpo. Todos fingen felicidad. Alguno me mira de reojo. Sigo apoyado sobre ese edificio que siempre parece a punto de derrumbarse. Mi mirada está perdida, ni yo sé por qué… Si en este mismo momento el edificio empieza a agrietarse para caerse sobre mí, no gastaría ni un gramo de energía en correr. Total, ese resultado final el tabaco lo está realizando con más paciencia. Pienso entrar al bar. Ese bar que acabo de salir hace unos minutos… o quizás fueron horas, quién sabe. También pienso que me mirarán con extrañeza si vuelvo a entrar y pedirme otra vez lo mismo de antes. Pienso, pienso, pienso. A veces demasiado y en ese pensar se van los actos que podríamos haber hecho. De pronto, del edificio sale una chica con un paraguas negro. Coincide con sus rulos y con su maquillaje. Que lo noto rápidamente porque cae sobre su piel, debido a unas lágrimas que intenta secarse. Mira la gente, la calle, la lluvia, las baldosas flojas y los autos que pasan. 



Los colectivos atestados de gente van por otro carril. Ella pensará en llegar allí lo antes posible. Bah, otra vez yo pensando lo que ella pensará, quizás está esperando un kilo de helado de pistacho, no lo sé. Chocamos las miradas fugazmente. De pronto parece invadirnos un silencio desolador, esos de película. Y en segundos, una explosión, lejana pero que nos invita a agarrarnos de las paredes. Gritos, corridas, llantos. A lo lejos se ve humo. El mundo tiembla. Algunas llamas se cuelan en edificios lejanos. La sirena de los bomberos aparecerá de pronto. Ella sigue apoyada sobre la otra punta de ese edificio. Nos volvemos a mirar. Decide acercarse cautelosamente y me pide fuego. Le convido torpemente y su rostro delata todo. Esa especie de tristeza, pero más duradera. La reconocí en el momento, porque estaba en la misma situación. Una especie de estado. Con una seña me dice que nos sentemos sobre el pequeño escalón del edificio. Una vez hincados, apoya su cabeza sobre mis hombros. Siento paz, como en mucho tiempo no sentía. Imagino que ella también. Nos quedamos así por segundos, minutos, quizás horas. Con sus enormes rulos cayendo sobre mi espalda. Ella sin lágrimas. Yo sin necesidad de pensamientos. El mundo sigue girando, naciendo, estallando y muriendo. Y aquí nuestros cuerpos petrificados, intentando escapar de la melancolía.

 

Marcelo De Nicola.-

 

Canción elegida para la editorial

 


IMPRESIONES SOBRE MELANCOLÍA

 


Nadie habla del abismo, porque como bien sabemos, cuando miramos al abismo, es el abismo el que nos mira a nosotros. Y ahí, claro, la cosa se complica. Tenés que estar bien. Ya va a pasar. Tenés que mirar para adelante. Vas a salir, vos sos fuerte. Son algunas de las frases que el temor pone en boca al interlocutor del doliente. Nadie se queda en el barro a ver qué pasa. Nadie se ensucia para escuchar, para dar un abrazo o simplemente estar, acompañar desde la presencia, con silencio de fogata. Y entonces, uno queda solo. Solo y con un mandato: tenés que estar bien. Pero la felicidad no llega por mucho que la invoque. La felicidad no llega y somos cada vez más conscientes de aquello. Y esto nos coloca en aquel lugar que tan bien el viejo describió en aquel poema llamado Final: Somos como rosas que nunca se molestaron por germinar cuando debimos haberlo hecho, y es como si el sol se hubiera hartado de esperar. Ahí estamos nosotros, los tristes, los angustiados, los melancólicos, los dolientes, los dolidos, los que sufrimos. Con ese vacío en el pecho, con esa ansiedad que solo se distrae con pastillas, con nuestras miradas perdidas, y nuestros ojos rojos por el llanto que no cede, por el sueño que no llega y eso nos desespera cada vez más, eso profundiza nuestra prisión y nos sumerge un poco más en la oscura profundidad de nuestro ser, por las imágenes que nos castigan. Estamos solos, cada vez más solos. Y esa soledad se profundiza al mirar a nuestro alrededor. 



Porque para entonces, nuestra mirada ya no es la misma, porque uno cae en cuenta sobre la realidad simbolizada que nos rodea. El sinsentido imperante. Cae en cuenta, irremediablemente, sobre nuestra finitud en un mundo infinito. Sobre nuestra imperfección en un sistema natural perfecto. Nuestra insignificancia frente a la inmensidad avasallante de un universo apático. La habitación es pequeña, es oscura y temeraria. Lo único que queda, quizás es entonces, rebelarnos. Revelarnos contra aquello que intentan hacer de nosotros. Tenés que estar bien. Rebelarnos ante la sentencia, porque un tipo triste, un tipo que enfrenta a su abismo, que ya no tiene nada de donde sujetarse, nada que lo ate, da miedo. Su mirada toma un brillo distinto, y logra mirar a la naturaleza por primera vez con verdadera melancolía. Cada hombre es lo que hace con lo que hicieron de él. Rebelarse ante tanto autoritarismo, ante tanto cartón pintado. Ante las posturas, el lenguaje mismo. Hablar nosotros mismos alguna vez para al fin romper la dictadura del lenguaje, de todo aquello dicho. El film que nos congrega hoy es el de un gran amigo de esta casa llamado Melancolía, del siempre incorrecto Lars Von Trier. La cinta narrará la historia de Justine, una joven que se casará en la mansión donde vive su hermana con su marido millonario y su hijo. Los primeros segundos de la película, en donde el director presentará a sus personajes, habrá una decisión estética muy clara sobre el cómo lo hará, revelará mucho del conflicto. 



Se la verá a Justine y al novio en una gigantesca limusina intentando llegar a la mansión por un minúsculo camino de tierra. En una curva, la limusina debido a su tamaño no podrá girar y se atascará por unas cuantas horas. Eso será Justine. Será el objeto que desencaje con el entorno. Será una limusina gigante para un camino pequeño, será una mala decisión que será tomada por vistosa y no por funcional. Será la evidencia del mandato. En la secuencia siguiente, la veremos llegar caminando con los zapatos en la mano. En menos de 5 minutos de película, el director con la astucia que lo caracteriza, nos ha contado casi todo. Basta con afilar el ojo y ver que esta todo allí servido para nosotros. Para ser fiel a la realidad, el film comenzará con una breve secuencia de imágenes pseudo apocalípticas en cámara lenta, tal vez con la mejor fotografía que este que les habla haya visto jamás. Aquellos planos tendrán una delicadeza estética dignas del mejor arte pictórico. ¿Será todo un racconto? En realidad no, ya que aquellas imágenes responden más al mundo onírico que al real. La estructura narrativa estará dividida en dos capítulos, los cuales cada uno se llevara el nombre de una de las hermanas. Comenzaremos con Justine para luego seguir con Claire. Justine padecerá de una tristeza profunda, para no confundir los términos, usaremos el correcto, padecerá de melancolía. 



El texto Duelo y Melancolía de Sigmund Freud de 1917, describe el perfil psicológico del personaje con claridad, aun siendo que el texto mismo se jacta de no ser claro o preciso.  En el primer capítulo la veremos a ella doliente, sufriente y vulnerable. En cambio su hermana Claire será la que llevará las riendas de la situación. La cuidará, la ayudará con mucha paciencia a levantarse de la cama, a realizar distintas actividades, a comer. Todo cambiará en el segundo capítulo. Lo notaremos en el brillo melancólico de la mirada de Justine. Dejará de ser víctima, aceptará su condición, su soledad fuera del rebaño, vamos, aceptará al fin que su postura no es otra que la de quien hace filosofía, la de quien cuestiona y deconstruye y eso claro, angustia y nos aparta de la masa inexorablemente. Y allí sus ojos por fin miran a la naturaleza con aquella nostalgia tan seductora. Entonces, el  segundo capítulo será la metáfora convertida en literalidad. El mundo, SU mundo, será destruido por un planeta llamado Melancolía. Ella mantendrá la calma mientras su hermana colapsará y entrará en pánico. La diferencia entre ambas será en que Justine no tendrá nada que perder, será su transformación a la que estemos asistiendo, estaremos viendo al fin a la mariposa salir del capullo. Los anarquistas tenían una teoría, la cual concuerda perfectamente con el modo de filmar del director Lars Von Trier. La teoría es la siguiente: destruir es fácil. Destruir y construir es la gran aventura. Construir sin destruir, no supera la ilusión.

 

Lucas Itze.-

 

Canción post impresiones

 


UNIVERSO VON TRIER



Nació en Copenhague (Dinamarca) el 30 de abril de 1956. Lars von Trier fue uno de los creadores de Dogma 95, un movimiento cinematográfico con el cual se llama al regreso de historias más creíbles en la industria fílmica, al uso mínimo de los efectos especiales. Empezó a fines de los 70 con pequeñas películas en su país natal, y fue en el año 1984, cuando recién salido de la escuela de cine, empezó a ser reconocido por la crítica. Con El Elemento del crimen, dio comienzo a la trilogía Europa, que siguió con Epidemic en 1987 y que se cerraría con Europa en 1990. En 1996 lanzó otra trilogía, a la que tituló Corazón Dorado, que arrancó con Rompiendo las olas, con el que terminó de afianzarse en todo el mundo. Luego llegó Los Idiotas en 1998, y Bailarina enla oscuridad en 2000.



Otra trilogía iba a armar a partir del 2003, cuando con Dogville dio origen a la trilogía USA, donde el director muestra el punto de vista del país americano. En 2005 filmó Manderlay, y se espera Washington, que nunca vio la luz. En el medio filmó el documental Las cinco obstrucciones, junto al antiguo director Jorgen Leth. En 2007 filmó la única película que no forma parte de una trilogía: El jefe de todo esto. Su nueva trilogía se dio a llamar Trilogía de la Depresión y comenzó con Anticristo en 2009, siguió con Melancolía en 2011 y en 2013 salió la polémica Nymphomaniac. En 2018 dirigió hasta ahora su último film, titulado La casa de Jack, con Matt Dillon y Bruno Ganz. En los años ´90 creó la miniserie El reino, sobre un hospital que esconden secretos demasiado terribles que van saliendo a la luz. El año pasado volvió con la tercera temporada luego de 25 años.

 

FICHA TÉCNICA

 

Título original: Melancholia

Año: 2011

Duración: 136 min.

País: Dinamarca

Dirección: Lars von Trier

Guion: Lars von Trier

Reparto: Kirsten Dunst, Charlotte Gainsbourg, Kiefer Sutherland, Alexander Skarsgård, Brady Corbet, John Hurt.

Música: Mikkel Maltha

Fotografía: Manuel Alberto Claro

 

PELÍCULA COMPLETA

 

martes, 14 de marzo de 2023

INDIA SONG DE MARGUERITE DURAS

PROGRAMA 399 (24-02-2023)

 

SINOPSIS

 

Recreación de la India de los años 30 a través de la historia de Anne-Marie, la esposa del vice-cónsul francés en el país. Harta del tedio cotidiano en que se ha convertido su vida, la mujer inicia una serie de aventuras amorosas que su marido conoce, pero pretende ignorar. (FILMAFFINITY)

 

EDITORIAL

¿Cómo manejamos los recuerdos? ¿Cuáles quedan en la memoria y porque motivo? De repente cerramos los ojos y ciertas imágenes o aromas empiezan a aparecer como si fuesen un video editado. El olor a tierra mojada, el aroma de ese mate cocido de la mañana, un tango con la voz de Carlitos, algún gol de último minuto… Todos momentos que forman parte fundamental para nosotros. Aunque quizás no tengan la más mínima importancia en el aquí y ahora. Pero están ahí, instantáneamente, en este mundo fugaz en el que estamos inmersos. Entonces me pregunto: ¿Por qué idealizamos el pasado? Nos estaremos (o me estoy, quizás es algo mío) volviendo viejos porque todo lo pasado es mejor. Crecimos escuchando a padres, tíos o abuelos diciendo esa frase como un mantra y nos creíamos imposible de repetirla. Sin embargo, aquí estoy diciendo que tal música me parece una mierda, que tal jugador no le ata ni los cordones a tal otro o que la tecnología sirve más para complicarte la vida que ayudarte a resolver problemas. 



Entonces ¿porque llegamos a esa idealización? Si sabemos que ciertos momentos del pasado son oscuros y vulgares, donde la palabra de muchos era silenciada y los derechos apenas eran un puñado que se contaban con los dedos de las manos. Sabemos que la memoria es el mejor aliado para no repetir los errores del pasado. Pero hay puntos que memoria y recuerdos se desconfían entre sí. Recuerdos que mienten un poco nos diría nuestro amigo Solari. Entonces quizás allí, en alguna caja perdida, es donde guardamos esos momentos que no queremos olvidar. Y aunque desconfiemos de esas imágenes que se nos aparecen en la mente, estemos seguros de que por algún motivo siguen ahí. Será ese recuerdo olvidado el que tendremos que desbloquear para seguir el camino. Allí, en esa biblioteca virtual que tenemos como memoria, tendremos que ser capaces de encontrar esos archivos ocultos que alguna vez guardamos para liberarnos de la condena de nuestro propio pasado.

Marcelo De Nicola.-

 

Canción elegida para la editorial

 


IMPRESIONES SOBRE INDIA SONG

 


Allí está él, aún entre las sabanas. ¿Es febrero? No, lo sé. Pero el calor agobia. El calor desdibuja las figuras que se ven detrás de la ventana, como si de un efecto cinematográfico se tratara. Fuma y la noche aún se confunde entre sus sabanas. ¿Y ella, ya se ha ido? No, ella permanece inmóvil frente a la ventana. Sus ojos están tristes. ¿Piensa en el futuro? Con seguridad. Siempre el amor acaba triste porque sabe que nunca tiene futuro. Ella viste de blanco, solo su ropa interior blanca y su piel húmeda. ¿Él ya le dijo que se irá? No, aun no. Pero ella lo intuye. Se nota en su ausencia, en su mirada que se escapa por la ventana hacia las orillas del lago lodoso que tanto odia. Ella no necesita oírlo. Ella lo sabe. Lo supo porque sus manos la tocaron con culpa. Lo supo por su silencio. No necesita oírlo, ella lo sabe. ¿Por qué no se va, por qué se queda mirando a través de la ventana? Porque está recordando. Ella recuerda su niñez repleta de ausencias, de despedidas sórdidas, repentinas, no anunciadas como la que sabe que ahora le espera. Recuerda a su madre muriendo ahogada. Recuerda a su madre caminando hacia el mar. ¿La vio? No, pero el recuerdo aun así es vivido. Recuerda la noticia a sus 15 años y aquella pena infinita por la falta de un último abrazo. 



No recuerda un último beso, ni una ultima caricia. ¿Sintió odio? Tal vez. Sintió todo el dolor del silencio, toda su locura desesperante. Siente odio por olvidar la verdadera voz de su madre y en cambio escuchar en su recuerdo aquel tono neutral diciendo sus líneas. Diciendo aquello que ahora cree que dijo. Aquellas frases de madre que jura haber oído, que cree profundamente haber escuchado. Alguien toca Chopin. Su madre tocaba el piano. Había uno en el salón principal, jamás nadie volvió a tocarlo. Son los Nocturnos, el primero de ellos. El piano había sido un regalo de su padre. Ambos se tendían en el piso a escucharla tocar. Tocaba con dulzura, sin ningún virtuosismo, pero con mucho sentimiento y honestidad ¿Vive su padre aun? Si, vive. Aunque la melancolía lo ha vencido. Jamás pudo salir de aquella fantasía oscura, de aquel complejo laberinto donde duelo te arroja. Enterró la música en el fondo del mar. Ella era su música.  



Él se ha sentado ahora en la cama y busca donde apagar su cigarrillo. Camina hacia el cenicero que está al lado de ella y estrella la pequeña brasa encendida sobre él. Ve su espalda desnuda, su pelo rubio recogido todo hacia un lado. Piensa en Modigliani, en cierta belleza distante que huye, que se escapa como un sol que se apaga buscando otro horizonte, como la muerte propia del tiempo. Siente un impulso por abrazarla, pero no lo hace. Mira su reflejo en un espejo. La noche se ha escondido en su mirada. Borges ha escrito su nostálgico desprecio por los espejos en uno de sus famosos poemas. En él, culmina diciendo que dios ha creado las noches que se arman de sueños y las formas del espejo para que el hombre sienta que es reflejo y vanidad. Por eso nos alarman. El recuerdo como el imperfecto reflejo de un espejo lleno de tiempo es el modo que eligió Marguerite Duras para narrar una trágica historia de amor en su desafiante film India Song. El film tendrá el valor de una obra literaria filmada con los recursos cinematográficos mínimos y necesarios para lograr una obra que exceda lo literario como también lo fílmico. Será un relato exquisitamente escrito y extraordinariamente filmado utilizando como claro recurso durante todo su desarrollo el manejo poético del tiempo. Estructuralmente, la directora y guionista, marcará un quiebre en sus líneas narrativas. 



Esto es lo que hará de India Song una pieza tan especial, tan única. Por un lado, las imágenes narrarán el tedio, una sociedad deteriorada en sus valores, en sus políticas, en sus relaciones. Por otro, estará el audio que no necesariamente tendrá una relación de causa y efecto con lo que la pantalla muestre. Serán dos tiempos narrativos guiados por una misma temática, con un mismo objetivo, pero sin una correspondencia necesaria en su desarrollo. Se trabajará mucho desde la fotografía los planos fijos, largos, monótonos, como las relaciones y el padecimiento de los personajes que los componen. Estallarán los rojos, tal vez para remarcar ciertas pasiones. Las locaciones estarán cargadas y transmitirán la misma pesadumbre transitada por los personajes de la historia. Duras trabajará desde cámara el punto de vista de un observador externo que no interviene de manera alguna en la historia. Todo el film será un ejercicio preciso sobre el recuerdo, aparecerá seguido aquella metáfora del espejo, multiplicando personajes, mintiendo profundidades, exponiendo soledades. El reflejo distorsionado de una realidad aparente que se completa de confusiones y fantasías. El reflejo de errores que juramos aciertos. El recuerdo de una historia plagada de mentiras.        

 

Lucas Itze.-            

 

Canción post impresiones

 


UNIVERSO DURAS

 


Nació en Vietnam en 1914 cuando el país era parte de la Indochina Francesa. Las experiencias que vivió junto a su madre en Indochina, donde residió hasta 1932, le inspiraron la novela Un dique contra el Pacífico, con la que se dio a conocer en 1950, tras publicar varias novelas de escaso éxito. Trabajó como secretaria en el Ministerio de las Colonias de 1935 a 1941. Cambió su apellido en 1943 por el de un pueblo de Lot-et-Garonne, donde estaba la casa paterna. Se casó en 1939 con Robert Antelme. Tuvo un hijo que murió en 1942. Ese año, Duras conoció a Dionys Mascolo, que terminó siendo su amante, y con quien tuvo otro hijo. Durante la Segunda Guerra Mundial, participaron en la Resistencia francesa. Su grupo cayó tras una emboscada; Marguerite logró escapar ayudada por François Mitterrand, pero Robert Antelme fue apresado y enviado a un campo de concentración el 1 de junio de 1944. En 1945, pese a su deseo de divorciarse, cuando Robert regresó en penosas condiciones del campo de Dachau, ella se quedó con él para cuidarlo, hecho que relatará en su novela tardía El dolor (La douleur). Se divorció en 1946. Militó en el Partido comunista del que fue expulsada en 1955. Una vez terminada la contienda, inició su intensa actividad en los campos del periodismo, la novela, el teatro y el cine, y escribió y dirigió varias películas y obras teatrales. Encuadrada inicialmente en los moldes del neorrealismo de posguerra (Los caballitos de Tarquinia, 1953) y afín a la línea existencialista de Jean-Paul Sartre y Albert Camus, se acercó después a los postulados del «nouveau roman» de Alain Robbe-Grillet, aunque sus novelas no se limitan nunca al mero experimentalismo, sino que dejan traslucir un aliento intensamente personal y vivido, como sucede en Moderato cantabile. Escribió el guión de la célebre película Hiroshima, mon amour (1958), dirigida por Alain Resnais con gran éxito. 



Además, dirigió varias películas, entre las que se encuentran: La música, Destruir, dice ella, Nathalie Granger, La mujer del Ganges, Su nombre de Venecia en el desierto de Calcuta, Días enteros en los árboles, El camión, Baxter, Vera Baxter, Le Navire Night, El hombre atlántico, Agatha y las lecturas ilimitadas o Los niños. Casi todas sus películas son experimentales, además dirigió varios documentales. Los temas de Duras fueron siempre los mismos: el amor, el sexo, la muerte, la soledad. En 1969 publicó Destruir, dice y dos años después El amor (1971), que anticipa en ciertos aspectos su obra más celebrada, El amante (1984), ganadora, entre otros, del Premio Goncourt. Al año siguiente apareció el relato con fondo autobiográfico El dolor, que fue escrito en 1945, y en 1990 su última novela, La lluvia de verano. La agitada vida de Marguerite Duras rivaliza y se combina con su obra hasta el punto de ser ambas difícilmente comprensibles por separado. Es difícil definir su personalidad: iracunda o dulce, genial o narcisista pero hay que creerle cuando asegura: "Yo soy una escritora, no vale la pena decir nada más". De hecho, C'est tout, de 1995, fue su último texto. "Para que el mundo sea soportable, es necesario exorcizar las obsesiones, pero la escritura puede, tanto esconderlas como desvelarlas". Entonces Duras tantea, repite una y otra vez, busca la palabra justa, "prueba" escribir, como se prueba amar aun sabiendo que nunca se logrará totalmente. Marguerite decía: "Escribir es tratar de saber lo que uno escribiría si uno escribiera". "Escribir ha sido siempre lo único que llenaba mi vida, lo único que me separaba de la locura", confiesa en su ensayo de 1993 “Escribir”.

 

FICHA TÉCNICA

 

Título original: India Song

Año: 1975

Duración: 120 min.

País: Francia

Dirección: Marguerite Duras

Guion: Marguerite Duras

Música: Carlos d'Alessio

Fotografía: Bruno Nuytten

Reparto: Delphine Seyrig, Michael Lonsdale, Mathieu Carrière, Claude Mann, Vernon Dobtcheff, Didier Flamand

 

PELÍCULA COMPLETA

miércoles, 21 de septiembre de 2022

CONTROL DE ANTON CORBIJN

PROGRAMA 383 (09-09-2022)

 

SINOPSIS

 

Película sobre los últimos años de Ian Curtis, el enigmático cantante de la banda Joy Division e icono del post-punk inglés, hasta su trágico suicidio en 1980. Cómo le afectó el dramático conflicto entre el gran amor que sentía por su esposa y la apasionada relación con su amante, sus ataques de epilepsia, su extraordinario talento y sus arrolladoras actuaciones en directo. (FILMAFFINITY)

 

EDITORIAL

 

Las luces brillan. El escenario tiembla. La gente aplaude. ¿Vienen a ver a la estrella o al hombre que está muriendo por dentro? El humo empieza a decolorar las luces. La multitud está en trance. Muchos ojos se cierran buscando su momento perfecto. Yo no lo encuentro. Cierro los ojos y me invade la frustración. ¿Quién soy realmente? ¿Dónde perdí la felicidad? Ya no hay más romanticismo. La presión invade los cuerpos y comprime las mentes. Los flashes se disparan sin cesar. ¿Será la última foto? Siempre ronda eso en mi cabeza, cuando será esa última imagen. No, no quiero estar demacrado y desalmado, siendo un montón de piel fruncida. “Vive rápido, muere joven y deja un bonito cadáver” dicen que dijo James Dean (aunque en realidad era de un film de Humprey Bogart) y siempre me pareció exagerado. 



Pero no me conocía a mi mismo. Giras, tapas de revistas, paparazzis, se han vuelto parte de mí. Intimidad. Nueve letras. Una palabra. Desaparecida de mi diccionario. Reemplazada por adicciones, lujos y amistades de cartón. ¿Quiénes son esos tipos que me siguen a todos lados como si fuera la maldita Reina? No se cuando fue, de repente aparecieron. Y ya no hubo marcha atrás. Cuando te das cuenta, el trampolín está en la punta del edificio. Y la mente otra vez te habla, te hechiza, te obliga a saltar. El deseo de estar solo me invade. Y en un momento... no habrá más nada. Ya no me quedan fuerzas para tomar el control...

                                                                                                  

Marcelo De Nicola.-

 

Canción elegida para la editorial

 


IMPRESIONES SOBRE CONTROL

 


Sus ojos claros se levantan y se confunden con el cielo. El cielo está gris, sus ojos también. No hay rastros de juventud en su mirada, el eco de una sonrisa muere por última vez sobre su pupila dilatada. Hay una palabra oculta detrás de aquellas nubes, una palabra que no aparece. El tiempo fue un ensayo de lo perverso, un perverso ensayo sin ninguna gracia. La música insiste en que hay que bailar mientras él intenta recordar dónde fue que olvidó aquel parque de juegos, dónde dejó su galera repleta de trucos, con qué alarma despertó de su última confianza y en qué esquina olvidó su último optimismo. El deseo, aquel niño caprichoso, ¿en qué bosque se habrá escondido? Todo es frío y se aleja de alguna manera para siempre. Las sombras caminan sobre las paredes llevándose con ellas todo lo que lo ata a este mundo. Alguna vez quiso huir de un verso del viejo Hank, quiso también confundirse entre los personajes de Burroughs, el extravagante, para condenar sus penas a las amarillentas páginas de un libro y dejarlas cautivas en aquella cárcel con olor a tinta al cerrar la portada del texto. Pero hoy comprende que él es esos versos, que aquellos personajes son el caricaturesco reflejo de su sombra. Se da cuenta que aquella mirada del poeta lo interpela atravesándolo en su propio dolor, que sus abismos son tan reales como cualquier ficción. Mira con sus ojos grises como el cielo y aun no lo comprende. 



No logra entender que ya casi no es humano, que el amor lo perdió para siempre, que ya sus dedos no sienten, que no hay sabor en su boca, que sus brazos están fríos y vacíos, que está solo ahogado en un mar de gente. Su cuerpo tiembla aun sin música, en el sordo silencio, en el mutismo más apabullante y se estremece en un automático vacío demencial. La muerte ensaya su ritual, su cuerpo cae al piso y cruje como una hoja seca, el cielo es cada vez más chico. Ian Curtis quedó solo, abandonado hasta por su propio cuerpo. Muy lejos del deseo, muy lejos de todo. Control, dirigida en el año 2007 por Anton Corbijn cuenta esta historia centrándose en la narración de aquello perdido. El film elige como punto de ataque no la historia de una de las bandas más importantes para la música post punk y para el género musical gótico, sino otra, la historia de las pérdidas más profundas de su cantante. Su atención está allí, en describir la parte como punto de partida, como excusa para luego narrar de forma más soslayada el todo. La película será correcta, prolija, inglesa. La fotografía estará planteada en escala de grises generando un universo intimista y melancólico. La puesta de cámara no buscará acompañar el recorrido dramático que realizará el protagonista sino simplemente ser funcional al relato evitando sobresalir en la composición de una narración propia. 



Control se destacará en dos puntos muy fuertes que ayudaran a conmocionar al espectador. Uno de ellos será la buscada obsesiva que se intuye en la realización del casting para los distintos caracteres. Los parecidos físicos serán sorprendentes en todos los casos, eso ayudará al espectador al rápido reconocimiento de cada personaje y con esto a generar fácilmente empatía con todos ellos. El otro punto que se logrará de manera exquisita será la interpretación actoral. Estaremos frente a una composición de personaje trabajada con un esmero pocas veces visto en este tipo de films. Habrá naturalidad en su desarrollo logrando de esta manera una composición orgánica que se mantendrá lejos de caer en la imposición estereotipada que podría suponer la representación de un modelo real. El guión manejará una estructura lineal lo que ayudará a centrar la atención en el recorrido dramático que realizará el protagonista, el cual irá desde la satisfacción del deseo como un único móvil, lo que estará representado en el carácter caprichoso y compulsivo de sus elecciones, en el intento de sostener un estilo de vida sin importar las consecuencias naturales del mismo, hasta la pérdida del control en todos los aspectos de su vida, que provocarán el nefasto desenlace de la anedonia profunda que lo llevará a las puertas mismas de su propio abismo. Ian Curtis quedará solo, lo que no implica que no tendrá gente a su alrededor. Estará solo en el peor de los sentidos, en aquella soledad insoportable hija de la incomprensión, en aquella distancia inabarcable que implica la falta de comunicación con el otro, en aquella muerte absoluta que representa la pérdida absoluta de todo deseo.    

 

Lucas Itze.-                      

 

Canción post impresiones

 


UNIVERSO CORBIJN

 


Anton Johannes Gerrit Corbijn van Willenswaard nació el 20 de mayo de 1955 en los Países Bajos. Su padre fue párroco y su madre enfermera, sin embargo, desde chico se interesó por el mundo del arte, más precisamente por la fotografía. Fue tomando fotografías en su país natal al músico Herman Brood, y gracias a estas el músico empezó a ser reconocido. En 1979 se muda a Londres y se convierte en fotógrafo de bandas como Joy Division y Public Image LTD. Durante este período Corbijn también inició su trabajo como fotógrafo para prestigiosas revistas como Vogue y Rolling Stone. Para muchos, crea un estilo ya que tiende a dejar a un lado la fotografía glamour tradicional, dándole a su trabajo un toque más natural, frecuentemente en blanco y negro. La gente a la que fotografía da la impresión de estar calmada y lejos de la vida cotidiana. Sus fotografías muestran emociones naturales. Su patentado e influyente estilo de imágenes en blanco y negro ha sido imitado o copiado a tal punto en que se ha convertido en un cliché del rock y una parte vital del lenguaje visual en los años 1990. En esos años, fotografió decenas de artistas, entre los que se encuentran Jimmy Page y Robert Plant, Rolling Stones, Bob Dylan, Tom Waits, Bruce Springsteen, Miles Davis, Kate Bush, Björk, David Lynch, Lou Reed, Johnny Depp, Willem Dafoe, Robert De Niro, Stephen Hawking, Elvis Costello, Morrissey, Steven Spielberg, Clint Eastwood, Roxette o Eurythmics. Luego comenzó a darse cuenta de que sus imágenes y su música iban muy bien juntas. Así hizo algunas fotos en vivo, y eventualmente se convirtió en el diseño de todo el set en vivo de bandas como Depeche Mode y de las portadas de sus álbumes. También de otras bandas como: Bruce Springsteen, Nick Cave, The Creatures, Bryan Adams, Metallica, The Rolling Stones, Bon Jovi, The Killers, Simple Minds, REM o The Bee Gees. Corbijn comenzó su carrera como director de videos musicales cuando Palais Schaumburg le pidió que dirigiera un video. Después de ver el video resultante de Hockey, la banda Propaganda hizo que Corbijn dirigiera Dr. Mabuse. 



Fue en ese momento, mediados de los ´80, cuando se convierte en uno de los más importantes directores de ese medio, entre los que se destacan Never Let Me Down Again, Strangelove y Personal Jesus de Depeche Mode, One de U2, Heart Shapped Box de Nirvana, My Friends de Red Hot Chili Peppers, Hero of the Day de Metallica, Salvation de Roxette y Talk y Viva La Vida de Coldplay. En 2007 dirige su primera película, Control, sobre la vida de Ian Curtis, basada en el libro Touching From a Distance de Deborah Curtis. Su segunda película se estrenó en 2010, basado en una novela de Martin Booth: El ocaso de un asesino (The American) con George Clooney como un asesino a sueldo en su última misión. Adapta otra novela, esta vez de John Le Carre, cuando en 2013 filma El hombre más buscado, donde Philip Seymour Hoffman es un inmigrante ruso en Alemania que es investigado por las agencias de seguridad. Su último film fue en 2015, donde vuelve al biopic, esta vez con Life, que cuenta la vida del fotógrafo de la revista del mismo nombre y su gran amistad con James Dean, luego de la portada del año 1955. Hoy, sigue dirigiendo videos de Depeche Mode, además de diseñar las escenografías de sus giras mundiales.

 

FICHA TÉCNICA

 

Título original: Control

Año: 2007

Duración: 121 min.

País: Reino Unido

Dirección: Anton Corbijn

Guion: Matt Greenhalgh. Libro: Deborah Curtis

Música: Joy Division, New Order

Fotografía: Martin Ruhe (B&W)

Reparto: Sam Riley, Samantha Morton, Craig Parkinson, Alexandra Maria Lara, Joe Anderson, James Anthony Pearson, Toby Kebbell, Harry Treadaway

 

PELÍCULA COMPLETA