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miércoles, 10 de junio de 2026

EL PLANETA SALVAJE - LA PLANÉTE SAUVAGE DE RENÉ LALOUX

PROGRAMA 506 (29-05-2026)

 

SINOPSIS

 

En el lejano planeta Ygam viven unas criaturas gigantescas llamadas “Draags” que han domesticado a los pequeños "Oms", seres humanos que están siendo exterminados. Pero un Om consigue escapar... (FILMAFFINITY)

 

EDITORIAL

 

Una mano gigante juega con nosotros. Nos bambolea de aquí para allá. Somos su juego preferido. Cuando se aburre, nos estrella contra otra parte del universo. Y llegan los tsunamis, los terremotos, los incendios. Esto no salió de mi mente, claro está. Se me ocurre siempre desde que en el film Hombres de Negro mostró extraterrestres jugando con distintas galaxias, como si fueran bolitas de vidrio. ¿Y por qué asustarnos de eso? Si somos nosotros mismos los encargados de destruir todo. Hasta hace poco más de sesenta años, en el país más importante del mundo, había colectivos o vagones para blancos y para negros. Si, hablamos de ese país que siempre es el que lucha contra las invasiones extraterrestres o que gana en cuanta guerra mundial haya. Vietnam demostró que no siempre es así. Irán parecería que también. Hace más de doscientos años, las potencias se repartieron África, creando las fronteras como a ellos les convenía. Hoy, esa causa sigue sufriendo las consecuencias, porque todavía hay cientos de etnias que forman un país creado bajo la mirada europea y se desangran en guerras internas. De a poco, los países africanos se están levantando y están sacando casi todo lo que quedó de sus usurpadores, principalmente de Francia. País que cuando llegó a América también colonizó tierras y esclavizó poblaciones enteras. Haití, por ejemplo, fue uno de los primeros países de población negra en independizarse. A los franceses no les gustó y diez años después vinieron por todo. O le pagaban una suma millonaria por año o los bombardeaban. 



Duró años esa infame tradición, que terminó convirtiendo a la isla en uno de los países más pobres del mundo. En la parte de arriba también pasaban cosas… Judíos, gitanos, armenios fueron divagando sin lugar o siendo exterminados. Hoy los palestinos sufren el karma de ese estado creado por las potencias ganadoras de la Segunda Guerra Mundial. Y el mundo parece que mira para otro lado. En otros momentos fueron los balcánicos, los sirios, los kurdos y la palabra refugiado se volvía tendencia. Ya más acá, fueron miles los africanos que cruzaron el Mediterráneo para no morir en el mar. No hay Inteligencia Artificial que pueda detener eso. Aquí, un presidente en estas semanas dijo que “Si un extraterrestre llega y ve los números oficiales, piensa que va a ser potencia”. Lamentamos decir que mientras unos números se dibujan, más gente queda en la calle y ni los extraterrestres entenderían como hacen para sobrevivir. Mientras un poco más arriba en el mapa, los campesinos y mineros salen a la calle para que no les arrebaten lo único que les queda: la dignidad. Suena increíble cómo pasan los años y se siguen viendo problemas que creíamos superados. Ya ni ciertas leyes nos dan esa tranquilidad. Así que, señores extraterrestres, los invito a pasar unos días. Quizás ustedes puedan solucionar lo que en miles de años no pudimos. Y que nuestro lugar en el mundo deje de ser un planeta salvaje…

 

Marcelo De Nicola.-

 

Canción elegida para la editorial

 


IMPRESIONES SOBRE EL PLANETA SALVAJE

 


Tal como todos sabemos, instalar una dictadura es instalar un modelo económico. Someter al otro, al hermano, al vecino, digo al límite, no es por otra cosa sino pura avaricia. No juega otro sentimiento para tal fenómeno. No se activa otro nervio para semejante atrocidad. Anulados los derechos devendrá indefectiblemente el estado de sumisión ante el amo, el guía, aquel de cuyas decisiones y caprichos dependerán nuestras vidas. Nuestra identidad, nuestra cultura, nuestro poder crítico, hasta nuestra delicada autoestima serán secuestradas juntos con aquellos incapaces de adaptarse al nuevo régimen. Porque siempre hay uno, queramos o no. Más flexible, más riguroso. Que nos empodere o esclavice, encabezado por algún esquizofrénico ególatra, siempre hay un organizador, un contrato social que declare lo que es justo y lo que no. El hombre ha nacido libre pero por todas partes se encuentra encadenado, escribirá Jean Jaques Rousseau. Pero lo más nocivo de aquellas cadenas o tal vez lo más humillante para nosotros como especie es la naturalización de las mismas hasta invisibilizarla



Operan desde lo más oscuro, desde el hábito, desde la construcción misma del ser geopolitizando el cuerpo, atravesándolo, moldeándolo. Aquellas cadenas son constructo de lo no dicho, de aquello a lo que estamos tan sometidos que ni siquiera es necesario mencionar. Alguno que se cree dueño de los demás, no es menos esclavo que ellos, escribirá luego en su famoso libro El Contrato Social el mismo Rousseau, y proseguirá más adelante: mientras un pueblo está obligado a obedecer y obedece, hace bien; pero si, no bien puede sacudir el yugo, lo sacude, hace todavía mejor: pues al recuperar este pueblo su libertad por el mismo derecho que se la ha quitado, o bien tiene fundamentos para recuperarla, o no los había para quitársela. Pero el orden social es un derecho sagrado que sirve de base a todos los demás. Este derecho, sin embargo, no está fundado en la naturaleza; está fundado por lo tanto en convenciones. Es tal vez bajo estas ideas que nuestro querido amigo René Laloux desarrolló esta increíble metáfora sobre el sometimiento, aquel "homo homini lupus" llamado Planeta Salvaje



Algún ojo despierto se tentará a refutarme inmediatamente argumentando que el antagonismo en el relato se da entre seres no humanos contra colonias humanas. A lo que yo humildemente responderé con una pregunta ¿guardan aún su condición humana aquellas bestias capaces de vejamientos tales como la tortura física y moral, la expropiación de identidad, la desaparición física a sus propios hermanos, a sus semejantes? ¿Recordarán aquellas bestias algún día haber sido humanos? ¿Tuvieron madre acaso, eran de nuestra misma especie esos bárbaros que amenazaron a Víctor Basterra, mientras lo picaneaban atado a una cama en la ESMA, con apoyarle a su hija Eva recién nacida en su pecho para que también reciba las descargas eléctricas con el único objetivo de conseguir información? ¿Realmente alguno o alguna que esté del otro lado puede afirmarlo? Lo dudo sinceramente. Allí entonces la metáfora poética de Laloux. El film tendrá una estructura lineal y trabajará sobre la técnica de animación. La fotografía coqueteará con los colores plenos, utilizando esto tal vez como distintivo a través de todo el film. Sin llegar al pop, habrá algunas similitudes con lo que trabajaron en su momento los Beatles en Yellow Submarine



Hablo del tipo de trazo en el dibujo, en el tipo de color utilizado, hasta el tipo de personajes muchas veces serán similares. Planeta Salvaje, marcará una huella en el género y eso será evidente. El relato estará dividido en forma clásica, en sus tres actos aristotélicos y su argumento narrará la coexistencia de dos especies en un planeta. Una de ellas será la dominante, la otra, la humana, será tomada como una plaga capaz de ser domesticada. Nos vendrá rápidamente a la cabeza Michel Foucault con su Vigilar y Castigar y aquel inventario punitivo que el ser humano fue capaz de construir durante la historia para defender aquel orden social del que hablábamos al principio. Todo el planeta será hostil, la naturaleza, los Draggs, los Oms, que serán los hombres, que también serán salvajes entre ellos. Todo será un maldito caos de muerte y cacería hasta que descubrirán que las bestias, como suele pasar en estos casos, de alguna manera, poseerán alguna característica humana. Y será aquello lo que detendrá al fin la cacería. Pondrá limite a la locura, aquella insania que comenzó un día cuando sin saber por qué, como si de un relato de Ray Bradbury se tratara, salieron a matarse todos los animales sin ninguna razón.

 

Lucas Itze.-

 

Canción post impresiones

 


UNIVERSO LALOUX

 


René Laloux nació en París el 13 de julio de 1929. Había estudiado arte y pintura, pero fue en un trabajo que consiguió en una institución psiquiátrica donde empezó a forjar su estilo característico, experimentando con animaciones junto con los internos. Allí creó su primera película animada Los dientes del mono (1960): un dentista roba los dientes de pacientes pobres para una clientela rica hasta que un mono mago se venga. Otro de sus colaboradores importantes fue Roland Topor, con quien Laloux hizo los cortometrajes Tiempo muerto (Les temps morts, 1964), donde narra, mediante el escrito del belga Jacques Sternberg, esa fascinación morbosa pero poética que el ser humano siente hacia la muerte y Los caracoles (Les escargots, 1965), una especie de preludio de su primer largometraje: El planeta salvaje (La planète sauvage, 1973). Después colaboraría con dibujantes y animadores como por ejemplo Jean Moebius, para crear otro largometraje, de menor impacto mediático, Los amos del tiempo (Les maîtres du temps, 1982), que también tiene que ver con aventuras espaciales. El largometraje Gandahar (Gandahar, 1988) fue realizado en los EE UU, al igual que Años ligeros, ambos en colaboración con el artista francés Caza (con quien realizó los cortos Como se salvó Wang Fo y La Prisionera). 



Gandahar cuenta la historia de un pueblo que por haber olvidado al monstruo Metamorphe en el fondo del océano, sus habitantes, un feliz planeta son condenados a desaparecer. Afortunadamente Metamorphe asustado por lo inminente de su muerte debe resucitarlos para obtener de ellos la energía que precisa para alcanzar la inmortalidad... Las versiones de EE UU fueron dobladas por Harvey Weinstein, de un guion adaptado por Isaac Asimov. Estas versiones estadounidenses no tuvieron tanto éxito como las francesas y recaudaron menos de 400.000 dólares en su estreno. Laloux murió de un ataque de corazón el 14 de marzo de 2004 en Angoulême, Charente, Poitou-Charentes, Francia.

 

FICHA TÉCNICA

 

Título original: La planéte sauvage

Año: 1973

Duración: 73 min.

País: Francia

Dirección: René Laloux

Guion: René Laloux, Roland Topor. Novela: Stefan Wul

Reparto: Voces: Jean Valmont, Eric Benton, Jennifer Drake, Jean Topart

Música: Alain Goraguer

Fotografía: Animación

 

PELÍCULA COMPLETA

jueves, 21 de mayo de 2026

TUVALU DE VEIT HELMER

PROGRAMA 503 (08-05-2026)

 

SINOPSIS

 

Anton, un joven aprendiz de monitor de natación, mantiene la ilusión de su padre ciego de que la piscina siga intacta y muy concurrida. Anton es un excéntrico solitario que sueña con navegar por los anchos mares rumbo a Tuvalu, sueño que comparte con Eva, joven de 18 años a quien le agrada mucho el carácter especial de Anton. El fallecimiento de su padre en la piscina al caerle un trozo de techo les impide salir al mar con el remolcador de Eva. El culpable de lo sucedido no es otro que Gregor, el hermano de Anton, cuyo objetivo es destruir la piscina, y de paso toda la ciudad, para reemplazarla por una nueva ciudad futurista. Anton tiene difícil la labor de salvar la piscina y mantenerla abierta, pero todo resultaría soportable si al menos se ganara el corazón de Eva. (FILMAFFINITY)

 

EDITORIAL

 

El mundo se vuelve una guerra infinita. Aquí y allá los misiles van y vienen. Todo está a punto de explotar. Acá, a pocos kilómetros de la Casa Rosada, miles de personas hace fila para conseguir un trabajo por un mísero sueldo, mientras otros se roban todo y los acusan de vagos. Allí están ellos contando las horas para poder volar hacia otro destino mientras sus cuentas bancarias se engrosan. Y acá estamos nosotros, rezando para que no sigan aumentándonos las horas de trabajo. Porque nos quieren controlados. Porque desde su más ínfimo pensamiento, no podemos tener nuestros ratos de ocio. Porque el laburante no puede vacacionar en el mismo lugar que el patrón… ¿A dónde se vio esa utopía? Se preguntan algunos de ellos. Pero aquí seguimos soñando sueños que una vez fueron inalcanzables, pero los pudimos lograr. 



Aunque poco a poco quieren volver al pasado. Las fábricas dejan de producir, los comercios cierran, las pymes desaparecen. El dinero da pocas vueltas en el pasamanos, pero vuelve a los mismos de siempre. Las calles están cada vez más frías y oscuras. Y en esa oscuridad se alcanzan a divisar espectros de vidas pasadas. Vidas felices y con futuro. Y que hoy piden un poco de comida, arropados en colchones desarmados, en la puerta de cualquier negocio. Y cada vez son más. Y si el tiempo sigue pasando, quizás mañana seamos uno de ellos. Y la muerte espera en cada esquina. O en cada marcha, pero no sólo por algún bastonazo o un disparo certero, sino por falta de medicamentos o recortes de todo tipo. Mientras detrás de las vallas, algunos se pasean con sus custodios y choferes de turno, mientras piensan si se van a descansar a las montañas de la Patagonia o a la lejana isla de Tuvalú.

 

Marcelo De Nicola.-

 

Canción elegida para la editorial

 


IMPRESIONES SOBRE TUVALU

 


¿Dónde está aquella mano que se extendía para invitarnos a jugar? El sol se ha apagado y ya no entiendo este cuerpo que habito cada mañana. Ya no entiendo estos ojos que miran por la ventana y ven los mismos árboles que antes veían. Sus ramas han crecido, sus troncos ahora son fuertes y se han preparado para la crudeza del invierno. Veo sus hojas despeinadas en cada otoño, las veo volver vivas en cada ciclo perfecto. A pesar de su entorno, la vida sigue, se abre paso, ancestralmente, ritualmente, en silencio. Tan enfocada, tan ensimismada la vida. Y yo cada vez más lejos, sintiendo tan ajenas estas manos que miro extrañado, estupefacto. Estas manos a las que les desconfío. Estas palabras que sé de otro. Aún tengo en la piel la textura de aquel recuerdo donde nada era definido, donde el tobogán era una cosquilla inmensa en la panza y la belleza era tan sorprendente que no tenía genero ante estos ojos deslumbrados. La belleza del árbol enfocado en su vida me llena de una nostalgia repleta de preguntas. ¿Qué he hecho con esta aventura? ¿Cuándo me distraje tanto? ¿Cuándo fue que el dolor ganó tanto terreno, cuando fue que el miedo se lo cargó todo; lo más sencillo, un aroma, el amanecer, tus ojos, la mágica sonrisa de mis hijos, el respirar… ¿Cómo olvidar el respirar? Tomar unos segundos al día para concientizar la respiración, el llenar el cuerpo de oxígeno. ¿Qué fue lo que pasó con estos rituales vitales, esenciales? 



El niño se ha escondido bajo esta oscura piel del obrero. Este obrero que entrega su cuerpo, su tiempo, que no es dueño de su palabra. ¿Dónde quedó lo dicho, lo original de nuestra forma, la etimología de aquello hablado? El lenguaje fue arrasado para someter al hombre masa, para borrar todo rasgo de individualismo. El deterioro del lenguaje tanto del que hablamos como del que nos permitimos escuchar es una forma de autodestrucción sumamente grave, sobre todo cuando acompaña, desde adentro, las enormes fuerzas de agresión externa a las que estamos diariamente sometidos. El sujeto se constituye a través de la trama del lenguaje y gracias a este. Apoderarse de él, de sus particularidades, mercantilizarlo es amenazar la palabra. Es someter al hombre, empobrecerlo para dominarlo. Esto ocurre sobre todo allí donde la cultura comercial no permite ni tolera el crecimiento de la conciencia de la lengua, una amenaza seria y cierta para un sistema que aspira a controlar y cotizar la información, junto con el placer de la comunicación y de la expresión, de una manera implacable y exclusivamente monetaria. Ya no habrá juegos ni instancias superiores del pensamiento donde refugiarnos, ya no habrá para nosotros la vasta poesía, la excelsa palabra que nos invite, aunque sea por un pequeño instante, a olvidarnos de aquella fría mano que un día vendrá por nosotros. Soñar que estamos vivos en un mundo donde aún soñamos. 



El film Tuvalu del director Veit Helmer vendrá a plantearnos, creo, un poco esta idea. Digo creo, alejándome de la estúpida idea tan moderna de ser auténtico (hasta el más imbécil puede serlo) sino buscando ser cauto. En la duda encontraremos nuestros amigos, en los tipos que sometan aquello que huelan a certeza y sean capaces de someter sin reparos aquellos pensamientos nuevamente a exámenes, allí seguramente estará nuestro hogar. Alguien repleto de certezas, un sabio, en un mundo que carece de absolutos, es un ser peligroso. Pero volviendo al film, puedo decir muchas cosas técnicas respecto de su periferia, pero me cuesta contestar lo más básico ¿Cuál es su trama? ¿Problema del relato? No lo sé, quizás dificultad o limitación de quien observa, triste desencuentro donde no se produjo aquel binomio comunicacional donde la magia sucede. Pienso inevitablemente en nuestro querido amigo Jorge Wagensberg quien dijera aquello de que el artista debe parecerse al menos un poco en la complejidad de su mente con aquel que consume su arte, de no ser así devendría, inevitablemente, el aburrimiento. Algo de esto quizás haya pasado con el director Helmer. En este caso no fue el aburrimiento sino el desconcierto de no poder responder la sencilla pregunta. ¿De qué va la cinta? Centrémonos en lo que sí capto nuestra atención, en lo que hizo que hoy, estemos hablando con ustedes de esta película. Flotará sobre toda la cinta una atmosfera diferente a cualquier película del circuito industrial, eso ya hará que nos acomodemos en la butaca y le demos una oportunidad, eso hará encender nuestra antena y nos hará empatizar con el relato. 



Pocos segundos de comenzada la película reconoceremos una escena que nos llevara directamente a un homenaje a Cinema Paradiso, donde aparecerán una especie de Toto y Alfredo, él ciego, el otro pequeño, ágil y escurridizo, ayudándolo a manipular una especie de máquina ¿el cinematógrafo? Que luego nos enteraremos que será una bomba de agua para llenar la pileta pública para la que trabajan. El film será una distopía, estará instalado en un tiempo indeterminado, en algún momento, en algún lugar donde todo es destrucción y ruinas, donde sobran pobres y faltan sueños. Seguirán las referencias al cine mundial en todas sus épocas durante toda la película. Habrá lugar para Tiempos Modernos de Chaplin, introduciendo así a la industrialización y el capitalismo con sus posteriores consecuencias. Estará el cine francés con el estilo de Truffaut en sus puestas de cámara, con sus personajes. Bresson con sus primeros planos y aquella manera tan particular de iluminar los rostros. No faltará lugar para dar un salto en el tiempo y abrir las puertas a un personaje impresionantemente Lyncheano, inspirado casi textual en el protagonista de Cabeza Borradora



Tendrá la cinta también cierto aire a Kusturica y de esta forma las citas continuarán a cada instante para el ojo atento, para el cinéfilo apareciendo como regalos acertados. El director decidirá no usar banda musical pero sí banda sonora, aunque la película simula ser silente. Habrá muy poco dialogo, serán líneas cortas en distintos idiomas, a veces solo sonidos guturales. Y asa la historia continuará, con planos bellamente armados, con cambios de película fílmica, cambios técnicos en el revelado dando como resultado distintos colores monocromáticos. Será destacable una escena recurrente dentro del film que funcionará como clara metáfora del hecho cinematográfico. Pensemos lo siguiente: en el teatro es la palabra, en el cine es la acción. Todos los días, luego de llenar la pileta, sentaran al padre ciego de Antón, antiguo guardavidas, en su viejo lugar de trabajo. Antón pondrá una cinta donde sonará el sonido ambiente de la pileta repleta de gente disfrutando del baño. El apoyará al realismo de la situación tirando salvavidas al agua y realizando acciones puntuales para que el verosímil se construya. El viejo lo creerá aún sin creerlo. Fe poética dirá Coleridge. Ese será quizás uno de los mejores homenajes al cine que nos dejará el film. Se completará la secuencia cuando uno de los antagonistas, hijo capitalista, con la mirada obnubilada por no ver el ahora sino el futuro, rompa la cinta, y el viejo aun así ría, ría fuerte de alegría confirmando su fe en aquella fantasía, en aquel juego que jamás dejaría de jugar. Allí estará el brazo extendido que estábamos buscando, ese será el convite, la contraseña, la piedrita golpeando la ventana. Los días que siguen serán duros y temibles. Tendremos nuestras sentencias que nos acompañarán para siempre, nuestros miedos que nos enseñaron a sentir para no alejarnos jamás del camino, para no salir a buscar nunca nuestros sueños. Para alejarnos siempre de nosotros mismos. La esperanza será, queridos amigos, aunque rompan nuestras cintas, nuestras fantasías, será seguir buscando aquella mano que nos invite a jugar, aquel barco que nos lleve a la aventura que alguna vez nos prometimos. Esa promesa de pirata que alguna vez nos hicimos. En aquella isla todavía sueño que los espero.

 

Lucas Itze.-

 

Canción post impresiones

 


UNIVERSO HELMER

 


Nacido en Hannover, Alemania, el 24 de abril de 1968. Comenzó a rodar películas a los catorce años. Tras terminar sus estudios, realizó prácticas en la cadena de televisión alemana NDR. Dos meses antes de la caída del muro, se trasladó a Berlín Este para estudiar dirección teatral en la prestigiosa escuela de arte dramático «Ernst Busch». De 1991 a 1997, Helmer estudió dirección cinematográfica en la HFF de Múnich. En 1995 dirigió el corto ¡Sorpresa! y escribió el guión del documental Los hermanos Skladanowsky, dirigida por el reconocido Wim Wenders. Su primer largometraje, Tuvalu (protagonizado por Denis Lavant y Chulpan Khamatova ), obtuvo más de 32 premios. En 2003 dirigió La puerta del paraíso, la historia de dos desterrados, ella hindú, el ruso que se enamoran y el hará lo imposible porque ella se reúna con su hijo. En 2008 llega uno de sus films más aplaudidos: Absurdistán, un pueblo de pocos habitantes situado en medio de las montañas en el que los hombres se rigen por una acentuada apatía; en la actualidad pasa por un momento de extrema sequía. Cansadas de la pereza de sus cónyuges, las mujeres deciden actuar bajo un contundente lema: “no hay agua, no hay sexo”. En 2011 filma Baikonur, sobre un joven que vive cerca del cosmódromo de esa ciudad de Kazajstán y sueña con ser el nuevo Gagarin, su vida cambia cuando la cápsula con una astronauta cae del cielo, pierde la memoria y él le hace creer que es su marido. Una fábula al estilo Jeunet que recibió buenas críticas en su país. 



En 2014 llegó Fiddlesticks, una película infantil sobre unos niños de cuatro y un coatí que se rebelan ante la normalidad de la ciudad y desatan un caos. En 2018 filma The Bra, con los dos actores de Tuvalu, a los que se suman Miki Manojlovic y Paz Vega, que cuenta la historia de un solitario conductor de un tren de mercancías que recorre las montañas del Cáucaso encuentra un sujetador en su tren y recorre toda la vía buscando a su propietaria para devolvérselo. Vuelve a sorprender en 2023 con la película Góndola, en la que narra el encuentro entre dos azafatas de cabina de una senda de teleféricos, con sus respectivos viajes de ida y vuelta, situada en una zona turística en las montañas de Georgia. Entre ambas, nacerá un vínculo que va más allá de la amistad, pese a que, en realidad, la interacción se reduce al punto de encuentro en el aire entre ambos viajes. Su último film es Akiko, el mono volador, otro film infantil que es una fábula animalista que sigue el periplo de un mono que logra escaparse del zoo para encontrar a su familia con la ayuda de otros animales.

 

FICHA TÉCNICA

 

Título original: Tuvalu

Año: 1999

Duración: 100 min.

País: Alemania

Dirección: Veit Helmer

Guion: Michaela Beck, Veit Helmer

Reparto: Denis Lavant, Chulpan Khamatova, Philippe Clay, Terence Gillespie, E.J. Callahan

Música: Goran Bregovic, Jürgen Knieper

Fotografía: Emil Hristow (B&W)

 

PELICULA COMPLETA

jueves, 19 de marzo de 2026

FAMILY ROMANCE, LLC DE WERNER HERZOG

PROGRAMA 497 (13-03-2026)

 

SINOPSIS

 

El amor es un negocio en Family Romance: una compañía que ofrece el servicio de alquiler de sustitutos. La madre de Mahiro, una chica de 12 años, contrata los servicios de la empresa para que Yuichi Ishii se haga pasar por su padre, desaparecido.

 

EDITORIAL

 

EL ARTE DE LA IMPOSTURA

 

El hombre de nuestros días vive tratando de causar buena impresión. Su principal desvelo es la aprobación ajena. Para lograrla existen diferentes métodos y estrategias.
 

Algunos ejercen la inteligencia, otros se deciden por la tenacidad o la belleza, otros cultivan la santidad o el coraje.
 

Sin embargo, por ser todas estas virtudes muy difíciles de cumplir, ciertos pícaros se limitan a fingirlas.
 

Por cierto que tampoco esto es sencillo: el engaño es una disciplina que exige atenciones y cuidados permanentes.
 

Por suerte para los hipócritas y simuladores, existe desde hace mucho tiempo el Servicio de Ayuda al Impostor.

  Basándose en modernos criterios científicos, los especialistas de la organización instruyen, aconsejan, dictan clases, resuelven casos particulares y difunden las técnicas más refinadas para obtener apariencias provechosas.
 

Cuando algún zaparrastroso quiere presumir de elegante, el Servicio le recomienda sastres, lociones y corbatas.
 

Si se trata de aparentar cultura, el cliente tiene a su disposición frases hechas, aforismos brillantes y gestos de suficiencia.
 

Los que pretenden pasar por guapos son adiestrados en el arte del aplomo y la compadrada.
 

Muchos pobres practican para fingirse ricos, y muchos ricos se esfuerzan por parecer indigentes.

Hay que decir que algunos postulantes son muy adoquines y no alcanzan a completar los cursos. Otros tienen características tan marcadas que resulta imposible disimularlas.
 

Durante muchos años, los hipócritas aplazados debieron resignarse a mostrar crudamente sus verdaderas y abominables condiciones, o bien a ser descubiertos en sus torpes fraudes. Pero con el tiempo, el Servicio encontró una fórmula drástica para socorrer a los menos favorecidos. Así nació el reemplazo liso y llano como recurso extremo.
 

Imaginemos a un morocho tratando infructuosamente de ingresar en un selecto club nocturno. El hombre fracasa con las tinturas y el maquillaje.
 

Inmediatamente el servicio designa a un rubio cabal en su reemplazo. El impostor entra sin problemas a la milonga y en nombre del morocho rechazado baila y se divierte toda la noche.
 

Los ejemplos son innumerables: estudiantes mediocres que se hacen reemplazar en los exámenes; enamorados tímidos que -como Cyrano de Bergerac- mandan en su lugar a un picaflor; empleados capaces que para lograr un ascenso envían a un chupamedias y personas hartas de su familia que se hacen substituir en los cumpleaños.
 

El Servicio de Ayuda al Impostor ha ido perfeccionando la tecnología del reemplazo con disfraces impecables. Se sospecha que hoy en día, la mayoría de las personas que uno trata son en realidad agentes de la organización. Nuestros amigos, nuestras novias, nuestros gobernantes y nuestros cuñados pueden haber sido reemplazados por impostores profesionales. Tal vez yo mismo estoy fingiendo escribir estas minucias a nombre y beneficio de un cliente llamado Dolina. Tal vez usted, que finge leerme, esté reemplazando a alguien que no se atreve a confesar que los mitos de Flores lo tienen harto.


II  Los gobiernos, lo mismo que las personas particulares, viven preocupados por la opinión de los de afuera. Continuamente sugieren a la población la necesidad de mejorar lo que se llama imagen exterior.


 

Para lograrlo se promueve la difusión de nuestros aspectos más brillantes. Cuando nos visitan los extranjeros, se les muestran nuestros rincones más presentables, se les hace comer una empanada y se les obliga a escuchar a la orquesta de Osvaldo Pugliese.
 

La exaltación de nuestros méritos va casi siempre acompañada de un cuidadoso disimulo de nuestros defectos. Además, en tren de aparentar y a falta de extranjeros, se suele hacer bandera ante los propios criollos.
 

Con toda insistencia se señala que los médicos argentinos son los mejores del mundo, para no mencionar a los enfermos. Si se produce algún desperfecto en una transmisión internacional, los locutores se apresuran a aclarar que el jarabe se ha originado en el satélite alemán, con lo cual nos quedamos todos tranquilos.
 

La actitud temerosa del juicio ajeno es proverbial en el periodismo. Hace poco una cronista aprovechó su paso por Roma para consultar a los transeúntes italianos acerca de nuestra nueva situación institucional. Los televidentes recibieron varias reflexiones, expresadas en cocoliche que, en general, nos perdonaban la vida. Al final de la encuesta, la cronista no podía ocultar su satisfacción. Habíamos pasado la difícil prueba de agradar a los heladeros de la Vía Marguta.
 

No estaría mal recurrir al Servicio de Ayuda al Impostor para perfeccionar nuestras representaciones ante los extraños.
 

La solvencia de la organización nos permitiría aparentar cualquier cosa: que tenemos 100 millones de habitantes, que somos prósperos, que somos poderosos. Se podrían editar censos adulterados y mapas fraudulentos que nos muestren en el doble de nuestra extensión.
 

Manuel Mandeb recomendó alguna vez la conveniencia de fingirnos el Japón, para desconcertar a nuestros enemigos. El pensador de Flores proponía que todos nos estiráramos los ojos con los dedos y habláramos pronunciando las erres como eles.
 

Aquí se nos viene encima una duda: ¿no será que otros países ya nos están engañando? La mentada potencia norteamericana puede ser nada más que una ficción creada por los impostores del norte. A lo mejor, Suecia es un país tropical, pero lo disimula. Quizá la Unión Soviética es una pequeña república del Africa y Luxemburgo es en verdad el mayor país del mundo.
 

En todo caso, antes de encarar cualquier acción para mejorar nuestra imagen externa es indispensable decidir cuál es la sensación que se quiere dejar. Si dispersamos nuestros esfuerzos en simulaciones diferentes e inconexas, los resultados habrán de ser más bien confusos. Dígasenos de una vez qué fingiremos ser: ¿una nación apacible? ¿una nación encrespada? ¿una nación limpia? ¿una nación angloparlante?
 

Los tratadistas reconocen tres tipos de impostura: horizontal, ascendente y descendente. La última consiste en mostrarse peor de lo que se es. Y no faltan economistas que postulan este camino para despertar la conmiseración internacional.




III Los teóricos más barrocos del Servicio creen que la impostura es un arte. Y más aún: afirman que todo arte es una impostura. Cien gramos de pinturas al aceite se nos aparecen como un rostro misterioso o como un paisaje lunar. Quinientos kilos de bronce pretenden ser el cuerpo de Hércules. Una curiosa combinación de tintas y papeles es presentada como el alma de un hombre atormentado.
 

Solamente la música está libre de simulaciones. Un acorde en mi menor es precisamente eso y no pretende ser nada más.
 

Los teóricos también han defendido el carácter ético de la impostura ascendente. El argumento principal no es muy novedoso: de tanto aparentar bondad, uno acaba por ser bueno.
 

Faltan en esta monografía datos concretos que permitan al lector la contratación del Servicio.
 

Lamentablemente, no es posible ofrecerlos.
 

Para empezar, nadie sabe cuál es la ubicación de la entidad. A veces, el local asume el aspecto de un almacén. Otras veces, se aparece como un copetín al paso, o como una estación de ferrocarril. Los impostores son siempre consecuentes con sus representaciones y por más que uno les plantee sus necesidades, insisten en vender garbanzos, servir una ginebra o despachar un boleto de ida y vuelta a Caseros.
 

Es cierto que a menudo aparecen impostores ofreciendo sus servicios. Pero la organización ya ha advertido al público que se trata en realidad de falsos impostores que deben ser denunciados a la policía.
 

 IV  Vaya uno a saber cuántos ridículos firuletes habremos hecho los criollos para agradar a los polacos y coreanos.

 

¿Estaremos bien? ¿No seremos una nación fuera de lugar? ¿Qué pensarán de nosotros estos visitantes holandeses? ¿Le ha gustado nuestra autopista, señor Smith? ¡Cuidado, disimulen que ahí viene un francés! ¿No estaremos desentonando en el concierto internacional?
 

Yo creo que tal vez no importa desentonar en un concierto que parece dirigido por Mandinga.
 

Vale la pena intentar el camino difícil, el más penoso, el más largo pero también el más seguro. Es el camino de la verdad. El que quiera parecer honrado, que lo sea. El que quiera fama de valiente, que se la gane a fuerza de guapeza.
 

Y si queremos que el mundo piense que somos una gran nación, sepamos que lo más conveniente es ser de veras una gran nación.
 

Mientras llegan esos tiempos, podríamos empezar a fingir que no fingimos.

 

Alejandro Dolina, "Crónicas del Ángel Gris"

 

Canción elegida para la editorial

 


IMPRESIONES SOBRE FAMILY ROMANCE, LLC

 


Gran invento la verdad. Tal vez la cadena de opresión más codiciada por aquellas manos cobardes que operan desde la oscuridad, desde la clandestinidad; esas manos que no se manchan y mandan a hacer el trabajo sucio a otro, pero que son antena precisa de todo lo que pasa, porque ellos son todo lo que pasan. Hablo de la verdad que opera normalizando, naturalizando, aquella que opera sobre los cuerpos performándolos. Lo cierto es que la verdad no existe, es una farsa represora e inescrupulosa. La verdad es el poder para imponerla. Quien logra imponer una visión de la realidad sobre las otras circundantes ha creado la verdad. La realidad entonces, es un conflicto de verdades diferenciadas en la cual triunfa la que más poder tiene. Allí vemos entonces a los medios de comunicación saltando como leones hambrientos sobre la realidad para manejar deliberadamente su verdad. Allí vemos también a los analistas sociales, a los prestigiosos periodistas masticando los hechos para escupir lo que el poder real les dicta. Podríamos pensar en este punto en dónde ubicar a la verdad. Tal como dijimos hace poco, el finado Platón la quita del cuerpo por ser perecedero, por sentir, allí jamás podría habitar la verdad, lo absoluto. El filósofo, entonces decide ubicarla en otro plano. Si nos remontamos brevemente en la historia, hablo del periodo presocrático, siglo V AC, claramente caracterizado por el paso de la cosmovisión del mito al logos, o sea a la razón, con el auge de la democracia, se engendrarán luchas de dominio y se trabajará sobre la idea de poder lográndolo a través de la persuasión del pueblo para lo que se estudiará el manejo del lenguaje. El movimiento sofístico responderá con astucia a esta necesidad. Los sofistas inventarán la educación en un medio artificial, educarán sobre el dominio perfecto de la palabra. Más adelante, Platón y Aristóteles les reprocharán a los sofistas ser comerciantes del saber. 



La palabra, entonces,  como función organizadora de la verdad, de lo que es, de lo real. El lenguaje como acceso, como acercamiento a lo verdadero. Protágoras, tal vez junto a Gorgias uno de los sofistas más renombrados, sostenía que el hombre es la medida de todas las cosas. Nuevamente la idea de que la verdad es una creación, una construcción colectiva. Ahora bien, si sostenemos esta hipótesis en donde el único acceso a lo verdadero, a lo real, para el ser es a través del lenguaje y dentro de una construcción colectiva, podemos caer en la cuenta rápidamente que estamos sometidos a un sistema de subjetividad creado como una delicada obra de orfebrería, afectado por la propia historia, cultura, por nuestras propias vivencias. Podemos introducir entonces a la mentira. Nos adelantamos bastante en el tiempo y nos vamos a Federico que dirá que la verdad es la mentira más eficiente. Lo verdadero, lo real, lo absoluto, será una mentira que habrá logrado su objetivo. En este sentido, podemos pensar entonces que lo verdadero no depende de un hecho comprobatorio sino del convencimiento. Dirá más adelante Nietzsche que no hay hechos, solo interpretaciones. Dicho esto, tal vez podemos concluir que, como no hay relación entre el pensamiento y la cosa, hablo en términos Saussurianos, de la relación arbitraria entre ambos, pero lo que quizás sí haya es una relación interna entre los enunciados, de esta manera, lo verdadero, tal vez, estaría relacionado con la construcción propia de un relato y la sumisión ante la aceptación del mismo. Hablo de la creación de un relato propio que nos cierre y que a su vez cierre moralmente dentro de una sociedad. Hacer terapia quizás no sea más que restablecer aquel relato roto para lograr que vuelva a cerrarnos, para lograr una nueva verdad que apacigüe el fuego de nuestras angustias. Volvemos a la conclusión entonces de que la verdad miente. Es artificial, arbitraria e impuesta como el lenguaje que la construye. 



Tomamos por última vez a Nietzsche con aquel texto Sobre la verdad y Mentira en sentido extramoral donde escribirá que: el conocimiento depende del lenguaje y que este es una construcción humana. Agregará: que el humano está profundamente sumergido en ilusiones y ensueños, que su ojo se desliza tan solo sobre la superficie de las cosas y ve formas, su sensación no conduce por ninguna parte a la verdad, sino se contenta con recibir estímulos externos. Los hombres no huyen de ser engañados sino del perjuicio que aquel engaño pueda provocar. Allí con toda seguridad ubicaremos al arte, que como bien decía Picasso es una mentira que nos acerca a la verdad. En este sentido, podemos decir que el film de Werner Herzog, Family Romance, LLC es una película con una profunda concepción nietzscheana en la cual el director, a través de su trama logra figurar un breve ensayo sobre la verdad. Herzog ya cuestionará y profundizará sobre este tema en su libro El Futuro de la verdad, en el cual dedicará un capítulo entero al film y al análisis de lo verdadero, de la categoría de lo real que se juega en él. La cinta contará la historia de una empresa que alquila actores que reemplazan a personas reales en situaciones reales. Allí estará el juego, ese será su paño. Será esa la línea, la delgada línea, sobre la que se hará preguntas Herzog y también su protagonista. En algún momento se pondrá en juego el valor moral de aquello que el trabajo de la compañía construye. ¿Cuál debería ser el límite? ¿Hasta dónde deberían llegar? La idea de verdad estará flotando todo el tiempo en el relato y estará sustentado no solo desde las actuaciones sino también desde lo estético. La fotografía del film estará diseñada al estilo documental, con puestas de cámaras muy austeras y uso de luz por lo general natural. El director optará por locaciones exteriores en donde notaremos la ausencia de extras, aportándole esto mayor veracidad a la escena. 



Muchas de las puestas de cámara serán en mano decisión que reforzará la idea de documental. En cuanto a las actuaciones, la dirección de los actores, estará trabajada para sostener el verosímil generado por ellos mismos al momento de su trabajo cotidiano en la empresa. Eso será lo que el director buscará retratar en la historia. Nuevamente la verdad. Nuevamente lo real. Herzog planteará situaciones, simple situaciones que serán resueltas por los propios actores y actrices a través de sus reacciones físicas, de los movimientos de los cuerpos dentro del espacio escénico, y claro, también, a través de los diálogos. Todo se complicará cuando los sentimientos se mezclen en aquella farsa que llaman realidad. Allí se verá el cartón pintado, los vidrios de colores, los hilos que sostienen a las marionetas que se mueven a nuestro alrededor. Oscar Wilde decía aquello de dame una máscara y te diré la verdad. ¿Cuál de nosotros será el verdadero entre tanta máscara caída? ¿Vale la pena hacernos esta pregunta después de todo lo dicho? El enamorado cree en su amor fervientemente y con eso basta. Su mentira lo salva tal vez de un millar de verdades bastardas. Nos quedaremos con él, con su penar, aunque sea ficticio. Y nuestro abrazo será sincero, verosímil, aunque sepamos que también sea cartón pintado en esta realidad simulada y construida por otros y para otros. Nos iremos caminando despacio, desconfiando de todo, porque ese es nuestro escenario, porque es allí donde nuestro acto se desarrolla. Porque para eso hacemos este programa, para eso escribimos nuestras canciones, nos enloquecemos con acordes imposibles o buscamos palabras mágicas que nos transporten a otros mundos. Seguiremos haciendo preguntas para defendernos de las certezas porque vivimos en la idea de que no hay verdades absolutas pero si, queridos amigos y amigas, mentiras evidentes.  

 

Lucas Itze.-

 

Canción post impresiones

 


UNIVERSO HERZOG

 


Nació en Munich el 5 de septiembre de 1942, creció en el seno de una familia muy pobre. Herzog creció sin radio ni cine, en pleno contacto con la naturaleza, en una granja, alejado del mundo moderno. Según afirma el propio director, no tuvo conocimiento de la existencia del cine hasta los once años, la misma fecha en la que vio por primera vez un coche. A los 17 años hizo su primera llamada telefónica. A los trece años se trasladó a Múnich para iniciar sus estudios secundarios. Su familia se alojó provisionalmente en una pensión donde, casualmente, se alojaba Klaus Kinski, actor que en un futuro sería clave en su carrera cinematográfica. Durante su adolescencia, pasó por una etapa de gran fervor religioso, llegando a convertirse al catolicismo, lo que provocó discusiones con sus familiares, ateos convencidos. Por esta época empezó a realizar sus primeros largos viajes a pie. Hacia los quince años atravesó media Europa, desde Múnich hasta Albania. También hizo caminando el viaje que lo llevó a Grecia. Hacia los 17 años decidió dedicarse al cine. Para pagarse sus películas, trabajó en diversos oficios, que combinaba con sus estudios secundarios y más tarde universitarios. Se matriculó en Historia, Literatura y Teatro en Múnich. Hacia 1960 obtuvo la beca Fulbright para el Seminario de cine de la Universidad de Duquesne, en Pittsburgh (Estados Unidos). Su primer film fue un corto documental titulado Heracles en 1962, donde hacía un paralelismo entre Heracles y los musculosos fanáticos del gimnasio. Su primer filme de ficción fue Signos de vida (1968). Las películas posteriores confirmaron su carácter visionario y su atención por lo irracional y por las realidades marginales, rasgos bien visibles en títulos como También los enanos comenzaron pequeños (1970), protagonizada por enanos, o documentales como Fata Morgana y Tierra de silencio y oscuridad (1972). El éxito internacional le llegó con Aguirre, la ira de Dios (Aguirre, der Zorn Gottes, 1972), poderoso film en el que su actor-fetiche Klaus Kinski interpreta al conquistador español Lope de Aguirre. 



El film lo consolidó como uno de los más importantes directores de Nuevo Cine Alemán, junto a Wim Wenders, Rainer W. Fassbinder, Volker Schlöndorff y Reinhard Hauff. El director consolidaría su reputación con el asombroso documental El gran éxtasis del escultor de madera Steiner (1973-1974). Le siguieron Corazón de cristal (1976), La Balada de Bruno S. (1997), Nosferatuvampiro de la noche (Nosferatu, Phantom der Nacht, 1978), en la que recreó la clásica versión fílmica de Drácula rodada en 1922 por Friedrich Wilhelm Murnau, Woyzeck (1979), basada en una pieza teatral inconclusa de Georg Büchner, y Fitzcarraldo (1982), historia de un excéntrico empresario del caucho obsesionado en construir una ópera en plena selva amazónica. De sus últimos títulos cabe destacar Donde sueñan las hormigas verdes (1984), Cobra verde (1987) y Grito de piedra (1991).  Werner Herzog ha dirigido también montajes teatrales, en especial de óperas: Doctor Fausto (1985), Lohengrin (1987) y Juana de Arco (1989). En la década de los noventa realizó documentales para el cine y la televisión: En las puertas del infierno (1992), The Transformation of the World Into Music (1994), Little Dieter Needs to Fly (1997) y Mein liebster Feind (1999). Ya en el siglo XXI llegaron documentales como obras de ficción entre las que encontramos The White DiamondLa salvaje y azul lejaníaGrizzly ManRescate al amanecer, Hijo mío, hijo mío ¿que has hecho?, la remake de Un maldito policía, La cueva de los sueños olvidados, Hacia el infierno, Meeting Gorbachov o Fireball, visitantes de mundos oscuros, su último documental.

 

FICHA TÉCNICA

 

Título original: Family Romance, LLC

Año: 2019

Duración: 89 min.

País: Estados Unidos

Dirección: Werner Herzog

Guion: Werner Herzog

Reparto: Mahiro Tanimoto, Ishii Yuichi, Miki Fujimaki, Takashi Nakatani, Kumi Manda, Yuka Watanabe, Jin Kuroinu, Shun Ishigaki, Tatsuaki Hôjô

Música: Ernst Reijseger

Fotografía: Werner Herzog

 

PELÍCULA COMPLETA