jueves, 28 de mayo de 2026

NAZARENO CRUZ Y EL LOBO DE LEONARDO FAVIO

PROGRAMA 504 (15-05-2026)

 

SINOPSIS

 

Un campesino tiene la desgracia de ser séptimo hijo. En virtud de esta generosidad genealógica, recae sobre él una maldición, que lo convierte en lobizón (hombre lobo de las Pampas) durante la luna llena. Sin embargo, ha estado toda su vida viviendo alegremente sin tener problemas, hasta que se enamora de una joven rubia del pueblo. A partir de ese momento, se le aparece el Diablo, quien le advierte que el amor provoca un efecto negativo en Nazareno, que es la consecusión de aquella legendaria maldición. Ya no hay vuelta atrás: o deja de lado sus sentimientos por la joven, o afronta vagar como lobo durante las noches de plenilunio. Claro, el problema es que siendo lobo, Nazareno no puede evitar degustar el ganado ovino y a algún que otro pastor. (FILMAFFINITY)

 

EDITORIAL

 

Luego de sentir ese sonido apabullante y estruendoso, corto, seco, pero apabullante y estruendoso, aquella que había sabido ser una entidad superior, una corporeidad celestial, quiero decir un ángel, aún yacía en el suelo herido. Ahora el silencio, que lo ocupaba todo, era estremecedor. Un silencio al unísono, jamás escuchado a campo abierto, un silencio de respeto diría. Me surge decir de temor. Sus alas sucias, rotas, sangrantes denunciaban su condición, develaban su origen. Vestía un ropaje avejentado, oscuro, roído, muy alejado de cualquier concepto de deidad que cualquiera pudiera haber conjeturado. Sus cabellos largos y pegoteados por la sangre, se mezclaban con el barro sobre donde su cuerpo continuaba tumbado tras la fatal caída. Naturalmente, aquella fatalidad de la que hablo no había implicado su muerte, sino un cambio. Aquel era un ángel caído, un expulsado, aquella fatalidad traía dolor a su cuerpo, un dolor jamás experimentado, espantoso por cierto, aquella fatalidad traía sangre y por supuesto, la pesada carga dentro de su pecho de un corazón. De sentimientos contradictorios e inexplicables que aquel ente desconocía, pero que comenzaba a experimentar muy en el interior de su ser a modo de preguntas. En aquel suelo desconocido, en aquella sangre primera, apareció la duda, para demostrarle con cierta claridad que no solo él era el caído. 



Con aquella patada en el culo santa, se derrumbaba también las certezas, los absolutos, la implacable inmutabilidad del sabio, aquella aponía y ataraxia, tan ligada a lo eterno. Aquel hombre como pudo, apoyó sus puños temblorosos sobre la tierra, una tierra que jamás había sentido, e hizo una fuerza indescriptible con sus brazos para arrodillarse. Conocía a la perfección aquella posición de sumisión, de ruego constante, genuflexo ante la mirada del innombrable. Con cierta vergüenza, elevó sus ojos al cielo, pero no hubo súplica en aquel gesto, tampoco reproche. Una lágrima rodó por su rostro herido y cayó en la tierra quemando la hierba a su alrededor. Por primera vez sus pensamientos estaban desordenados, la pasión era su vergüenza, era su silencio y también su desconcierto. Él entendía que había sido expulsado de su paraíso por un capricho. Él sabía que podía repartirse como un pan de amor entre la gente a imagen y semejanza de su creador. Pero entendió, en aquel acto inesperado, que aquel que dijo hágase y se hizo era juez y parte de su circo. El cielo tronó nuevamente y una lluvia copiosa azotó la tierra. El hombre, tembloroso se puso de pie y miró fijamente al horizonte. Ya con la cabeza más clara pensó que tal vez los únicos paraísos verdaderos, sean aquellos inexistentes, y caminó así ya sin rumbo. Fue entonces, cuando no me quedo ninguna duda, de que aquella entidad, ya era humana definitivamente.

 

Lucas Itze.-

 

Canción elegida para la editorial

 


IMPRESIONES SOBRE NAZARENO CRUZ Y EL 

LOBO

 


¿En qué momento los corderos se convirtieron en lobos y amenazaron con devorarnos? El verdadero poder continúa hambriento de venganza. Ya ni el mismo diablo entiende las razones. Seguimos creyendo que el amor lo recompone todo. Aunque bien sabemos que amar sangra, amar duele, para algunos significa posesión. De querernos convertir en un solo cuerpo olvidamos esa independencia. Y allí surgen ellos y esa falta de amor. Donde el odio se transforma en venganza. Y la vergüenza ya no es tal. Los lobos acechan y detrás de esas máscaras están los mismos de siempre. Camuflados, escondidos, sin entender las metáforas. Esos déspotas que financian campañas en contra del pueblo. Oprimiendo a los más débiles, queriéndolos ignorantes, como lo son ellos. Porque un pueblo ignorante, es más fácil de dominar. Una sociedad estancada, abrumada y que sigue los mandatos impuestos desde más arriba. Pero una vez más, se olvidan del amor, de la pasión, de jugarse todo por un ideal. El hombre es el lobo del hombre como decía Thomas Hobbes. Egoístas, competitivos, feroces, dispuestos a destruirnos entre iguales. Aunque por momentos es un insulto para el noble animal. 



El dinero y el poder nos transforma y ahí radica esa competencia. ¿Estamos listos para afrontar ese cambio? ¿Destruiremos el amor por dinero? ¿O elegiríamos uno sobre el otro? Esa básicamente es la pregunta que el Diablo le hace a Nazareno en el film del siempre genial Leonardo Favio. Si, hablamos de Nazareno Cruz y el Lobo, un clásico del cine argentino que, hasta hace quince años, seguía siendo el film más taquillero de la historia nacional. Estamos ante un típico film basado en una tradición local, adaptado de un exitoso radioteatro de Juan Carlos Chiappe. Nazareno es el séptimo hijo varón. Y se convertirá en lobo en las noches de luna llena. Aunque él no cree en esas leyendas, todo cambiará cuando aparecerá Griselda. Nacerá el amor y con ello, la maldición. Ahí se le aparecerá Mandinga, el Diablo y le ofrecerá libertad y riqueza para olvidar a su amor… Favio se apropia del mito como voz autorizada y los recrea en las Pampas húmedas haciendo más verosímil la tradicional historia, un relato que mezcla lo fantástico y lo romántico, ¿Realismo mágico quizás? Lo debatiremos luego en estas trincheras. El guion irá in crescendo hasta el momento que la curva dramática acentúe el paso para un desenlace perfectamente elaborado. Se ayudará con elipsis para crear los saltos temporales y como en varios de sus films, habrá una voz over que acompañará el relato. La capacidad del director se verá en la ambientación, en el montaje por momentos abrupto, en los travellings, en los paneos, en los encuadres y en los cambios de planos. 



Combinará planos generales y muy abiertos para mostrar el campo con planos cerrados para crear una atmósfera oscura y sufrida de sus personajes. Y el oído tendrá que estar atento a cada susurro, cada viento, cada palabra que se esconde entre cada sonido. También dispondrá de una banda musical que pasará desde música clásica hasta pop romántica y una de las fotografías más bellas de una película argentina de esos tiempos, a cargo de Juan José Stagnaro, también director y padre de un tal Bruno… Las actuaciones de Juan José Camero y Marina Magalí distarán de ser las mejores, pero se solventarán por los dos secundarios de lujo: Alfredo Alcón y Nora Cullen, como Mandinga y la Lechiguana, que no les hará falta tanto tiempo en pantalla para demostrar su talento. Y como un ser político que fue, Favio no esquivará la mirada social. Elaborará una crítica a la sociedad. A esa sociedad duramente golpeada y creyente de ciertos mitos y supersticiones. Abrazará a quienes, como él, se la jugaron por amor y por sus ideales sobre todo en esos revolucionados años ´70. Nos quedarán diálogos memorables y una frase de este Diablo humano y desilusionado con su rol, que hasta hoy sigue resonando “No te olvides de mí. No te avergüences de mi cuando estés frente a Dios, Nazareno. Yo también, si Él quisiera, me repartiría como un pan de amor entre la gente”. Porque según los mandatos, unos son los buenos y otros son los malos. Pero para el amor, no hay mejor rito, que el de los corazones sangrando.

 

Canción post impresiones

 


UNIVERSO FAVIO

 


Nacido en Mendoza, en un barrio pobre y complicado, donde soportó el abandono de su padre. Pasó gran parte de su infancia internado; conflictivo, siempre escapó o se le expulsó. Una serie de robos pequeños lo llevaron incluso a la reclusión carcelaria.

Su madre, Laura Favio (o Fabio) actriz y escritora de radioteatros, solía conseguirle «bolos» (pequeños papeles escasamente remunerados) en Mendoza; etapa en la que además comenzó a preparar sus primeros libretos.

En 1960 realizó un corto llamado El amigo, que narra la historia de un chico que lustra zapatos en la puerta de un parque de atracciones.

En 1965 llegó su primer largo, con el cual se ganó el aplauso de la crítica: Crónica de un niño sólo.



Un año después dirigió El romance del Aniceto y la Francisca, de cómo quedó trunco, comenzó la tristeza y unas pocas cosas más..., considerada una de las mejores películas argentinas de todos los tiempos. Aniceto, interpretado por Federico Luppi está enamorado de Francisca, una chica decente, la “santita” del pueblo, pero también seduce a Lucía, apasionada y sexual, la “putita” del Aniceto…

En 1969 estrena El dependiente, escrita por su hermano, sobre un empleado de una ferretería, que empieza a pensar que si su patrón se muere, él puede quedarse con el negocio.

Durante esos años empezó a componer y empezó a forjar una carrera como cantante solista donde tuvo un éxito tremendo, presentándose, entre otros festivales, en Viña del Mar.

En 1973 filma Juan Moreira, la historia de un gaucho que es encarcelado erróneamente y al salir jura venganza, donde se mete en el mundo de la política, las traiciones y la muerte.

En 1975 dirige Nazareno Cruz y el Lobo, la historia de un séptimo hijo varón que por las noches se convierte en Lobo, pero que después de enamorarse se le aparece el Diablo, e le aparece el Diablo, quien le advierte que el amor provoca un efecto negativo en Nazareno, que es la consecusión de aquella legendaria maldición. Nazareno tendrá que decidir entre vivir vagando por las noches o dejar de lado sus sentimientos.

Un año después llega Soñar, soñar, con Carlos Monzón como protagonista. La historia de un trotamundos que ofrece números artísticos, y en un viaje se encuentra con un empleado municipal que quiere ser artista. Allí nacerá una gran amistad e intentarán hacerse famosos en Bs As.

Después del exilio que sufrió durante la dictadura, volvió al ruedo recién en 1993 con el film Gatica, el Mono, la historia del legendario boxeador argentino. Ganó el Goya a la mejor película en habla hispana.



En 1999 dirige el documental Perón, sinfonía de un sentimiento, donde narra la historia política del político argentino.

Su último film fue Aniceto, remake de su propio film del año 66. Después dirigió un corto titulado Gente querible, en el que se emitían frases de próceres argentinos sobre imágenes de películas de Leonardo Favio.

Y por último participó del film 25 miradas, 200 minutos. Película conformada por 25 cortometrajes de 8 minutos de duración cada uno. Mirada introspectiva sobre la historia de Argentina, desde el punto de vista de 25 directores de cine que participan de esta puesta, con motivo del Bicentenario de Argentina. Entre los directores se destacaban: Caetano, Sorín, Lucía y Esteban Puenzo, Martel, Stagnaro, Jusid, Taratuto, Lecchi, Paula Hernández y Taretto, entre otros.

Falleció de neumonía en una clínica de Buenos Aires, el 5 de noviembre de 2012, luego de estar varias semanas internado…

 

FICHA TÉCNICA

 

Título original: Nazareno Cruz y el lobo

Año: 1975

Duración: 92 min.

País: Argentina

Dirección: Leonardo Favio

Guion: Leonardo Favio, Jorge Zuhair Jury, Juan Carlos Chiappe

Reparto: Juan José Camero, Marina Magali, Alfredo Alcón, Lautaro Murúa, Nora Cullen

Música: Juan José García Caffi

Fotografía: Juan José Stagnaro

 

PELÍCULA COMPLETA

jueves, 21 de mayo de 2026

TUVALU DE VEIT HELMER

PROGRAMA 503 (08-05-2026)

 

SINOPSIS

 

Anton, un joven aprendiz de monitor de natación, mantiene la ilusión de su padre ciego de que la piscina siga intacta y muy concurrida. Anton es un excéntrico solitario que sueña con navegar por los anchos mares rumbo a Tuvalu, sueño que comparte con Eva, joven de 18 años a quien le agrada mucho el carácter especial de Anton. El fallecimiento de su padre en la piscina al caerle un trozo de techo les impide salir al mar con el remolcador de Eva. El culpable de lo sucedido no es otro que Gregor, el hermano de Anton, cuyo objetivo es destruir la piscina, y de paso toda la ciudad, para reemplazarla por una nueva ciudad futurista. Anton tiene difícil la labor de salvar la piscina y mantenerla abierta, pero todo resultaría soportable si al menos se ganara el corazón de Eva. (FILMAFFINITY)

 

EDITORIAL

 

El mundo se vuelve una guerra infinita. Aquí y allá los misiles van y vienen. Todo está a punto de explotar. Acá, a pocos kilómetros de la Casa Rosada, miles de personas hace fila para conseguir un trabajo por un mísero sueldo, mientras otros se roban todo y los acusan de vagos. Allí están ellos contando las horas para poder volar hacia otro destino mientras sus cuentas bancarias se engrosan. Y acá estamos nosotros, rezando para que no sigan aumentándonos las horas de trabajo. Porque nos quieren controlados. Porque desde su más ínfimo pensamiento, no podemos tener nuestros ratos de ocio. Porque el laburante no puede vacacionar en el mismo lugar que el patrón… ¿A dónde se vio esa utopía? Se preguntan algunos de ellos. Pero aquí seguimos soñando sueños que una vez fueron inalcanzables, pero los pudimos lograr. 



Aunque poco a poco quieren volver al pasado. Las fábricas dejan de producir, los comercios cierran, las pymes desaparecen. El dinero da pocas vueltas en el pasamanos, pero vuelve a los mismos de siempre. Las calles están cada vez más frías y oscuras. Y en esa oscuridad se alcanzan a divisar espectros de vidas pasadas. Vidas felices y con futuro. Y que hoy piden un poco de comida, arropados en colchones desarmados, en la puerta de cualquier negocio. Y cada vez son más. Y si el tiempo sigue pasando, quizás mañana seamos uno de ellos. Y la muerte espera en cada esquina. O en cada marcha, pero no sólo por algún bastonazo o un disparo certero, sino por falta de medicamentos o recortes de todo tipo. Mientras detrás de las vallas, algunos se pasean con sus custodios y choferes de turno, mientras piensan si se van a descansar a las montañas de la Patagonia o a la lejana isla de Tuvalú.

 

Marcelo De Nicola.-

 

Canción elegida para la editorial

 


IMPRESIONES SOBRE TUVALU

 


¿Dónde está aquella mano que se extendía para invitarnos a jugar? El sol se ha apagado y ya no entiendo este cuerpo que habito cada mañana. Ya no entiendo estos ojos que miran por la ventana y ven los mismos árboles que antes veían. Sus ramas han crecido, sus troncos ahora son fuertes y se han preparado para la crudeza del invierno. Veo sus hojas despeinadas en cada otoño, las veo volver vivas en cada ciclo perfecto. A pesar de su entorno, la vida sigue, se abre paso, ancestralmente, ritualmente, en silencio. Tan enfocada, tan ensimismada la vida. Y yo cada vez más lejos, sintiendo tan ajenas estas manos que miro extrañado, estupefacto. Estas manos a las que les desconfío. Estas palabras que sé de otro. Aún tengo en la piel la textura de aquel recuerdo donde nada era definido, donde el tobogán era una cosquilla inmensa en la panza y la belleza era tan sorprendente que no tenía genero ante estos ojos deslumbrados. La belleza del árbol enfocado en su vida me llena de una nostalgia repleta de preguntas. ¿Qué he hecho con esta aventura? ¿Cuándo me distraje tanto? ¿Cuándo fue que el dolor ganó tanto terreno, cuando fue que el miedo se lo cargó todo; lo más sencillo, un aroma, el amanecer, tus ojos, la mágica sonrisa de mis hijos, el respirar… ¿Cómo olvidar el respirar? Tomar unos segundos al día para concientizar la respiración, el llenar el cuerpo de oxígeno. ¿Qué fue lo que pasó con estos rituales vitales, esenciales? 



El niño se ha escondido bajo esta oscura piel del obrero. Este obrero que entrega su cuerpo, su tiempo, que no es dueño de su palabra. ¿Dónde quedó lo dicho, lo original de nuestra forma, la etimología de aquello hablado? El lenguaje fue arrasado para someter al hombre masa, para borrar todo rasgo de individualismo. El deterioro del lenguaje tanto del que hablamos como del que nos permitimos escuchar es una forma de autodestrucción sumamente grave, sobre todo cuando acompaña, desde adentro, las enormes fuerzas de agresión externa a las que estamos diariamente sometidos. El sujeto se constituye a través de la trama del lenguaje y gracias a este. Apoderarse de él, de sus particularidades, mercantilizarlo es amenazar la palabra. Es someter al hombre, empobrecerlo para dominarlo. Esto ocurre sobre todo allí donde la cultura comercial no permite ni tolera el crecimiento de la conciencia de la lengua, una amenaza seria y cierta para un sistema que aspira a controlar y cotizar la información, junto con el placer de la comunicación y de la expresión, de una manera implacable y exclusivamente monetaria. Ya no habrá juegos ni instancias superiores del pensamiento donde refugiarnos, ya no habrá para nosotros la vasta poesía, la excelsa palabra que nos invite, aunque sea por un pequeño instante, a olvidarnos de aquella fría mano que un día vendrá por nosotros. Soñar que estamos vivos en un mundo donde aún soñamos. 



El film Tuvalu del director Veit Helmer vendrá a plantearnos, creo, un poco esta idea. Digo creo, alejándome de la estúpida idea tan moderna de ser auténtico (hasta el más imbécil puede serlo) sino buscando ser cauto. En la duda encontraremos nuestros amigos, en los tipos que sometan aquello que huelan a certeza y sean capaces de someter sin reparos aquellos pensamientos nuevamente a exámenes, allí seguramente estará nuestro hogar. Alguien repleto de certezas, un sabio, en un mundo que carece de absolutos, es un ser peligroso. Pero volviendo al film, puedo decir muchas cosas técnicas respecto de su periferia, pero me cuesta contestar lo más básico ¿Cuál es su trama? ¿Problema del relato? No lo sé, quizás dificultad o limitación de quien observa, triste desencuentro donde no se produjo aquel binomio comunicacional donde la magia sucede. Pienso inevitablemente en nuestro querido amigo Jorge Wagensberg quien dijera aquello de que el artista debe parecerse al menos un poco en la complejidad de su mente con aquel que consume su arte, de no ser así devendría, inevitablemente, el aburrimiento. Algo de esto quizás haya pasado con el director Helmer. En este caso no fue el aburrimiento sino el desconcierto de no poder responder la sencilla pregunta. ¿De qué va la cinta? Centrémonos en lo que sí capto nuestra atención, en lo que hizo que hoy, estemos hablando con ustedes de esta película. Flotará sobre toda la cinta una atmosfera diferente a cualquier película del circuito industrial, eso ya hará que nos acomodemos en la butaca y le demos una oportunidad, eso hará encender nuestra antena y nos hará empatizar con el relato. 



Pocos segundos de comenzada la película reconoceremos una escena que nos llevara directamente a un homenaje a Cinema Paradiso, donde aparecerán una especie de Toto y Alfredo, él ciego, el otro pequeño, ágil y escurridizo, ayudándolo a manipular una especie de máquina ¿el cinematógrafo? Que luego nos enteraremos que será una bomba de agua para llenar la pileta pública para la que trabajan. El film será una distopía, estará instalado en un tiempo indeterminado, en algún momento, en algún lugar donde todo es destrucción y ruinas, donde sobran pobres y faltan sueños. Seguirán las referencias al cine mundial en todas sus épocas durante toda la película. Habrá lugar para Tiempos Modernos de Chaplin, introduciendo así a la industrialización y el capitalismo con sus posteriores consecuencias. Estará el cine francés con el estilo de Truffaut en sus puestas de cámara, con sus personajes. Bresson con sus primeros planos y aquella manera tan particular de iluminar los rostros. No faltará lugar para dar un salto en el tiempo y abrir las puertas a un personaje impresionantemente Lyncheano, inspirado casi textual en el protagonista de Cabeza Borradora



Tendrá la cinta también cierto aire a Kusturica y de esta forma las citas continuarán a cada instante para el ojo atento, para el cinéfilo apareciendo como regalos acertados. El director decidirá no usar banda musical pero sí banda sonora, aunque la película simula ser silente. Habrá muy poco dialogo, serán líneas cortas en distintos idiomas, a veces solo sonidos guturales. Y asa la historia continuará, con planos bellamente armados, con cambios de película fílmica, cambios técnicos en el revelado dando como resultado distintos colores monocromáticos. Será destacable una escena recurrente dentro del film que funcionará como clara metáfora del hecho cinematográfico. Pensemos lo siguiente: en el teatro es la palabra, en el cine es la acción. Todos los días, luego de llenar la pileta, sentaran al padre ciego de Antón, antiguo guardavidas, en su viejo lugar de trabajo. Antón pondrá una cinta donde sonará el sonido ambiente de la pileta repleta de gente disfrutando del baño. El apoyará al realismo de la situación tirando salvavidas al agua y realizando acciones puntuales para que el verosímil se construya. El viejo lo creerá aún sin creerlo. Fe poética dirá Coleridge. Ese será quizás uno de los mejores homenajes al cine que nos dejará el film. Se completará la secuencia cuando uno de los antagonistas, hijo capitalista, con la mirada obnubilada por no ver el ahora sino el futuro, rompa la cinta, y el viejo aun así ría, ría fuerte de alegría confirmando su fe en aquella fantasía, en aquel juego que jamás dejaría de jugar. Allí estará el brazo extendido que estábamos buscando, ese será el convite, la contraseña, la piedrita golpeando la ventana. Los días que siguen serán duros y temibles. Tendremos nuestras sentencias que nos acompañarán para siempre, nuestros miedos que nos enseñaron a sentir para no alejarnos jamás del camino, para no salir a buscar nunca nuestros sueños. Para alejarnos siempre de nosotros mismos. La esperanza será, queridos amigos, aunque rompan nuestras cintas, nuestras fantasías, será seguir buscando aquella mano que nos invite a jugar, aquel barco que nos lleve a la aventura que alguna vez nos prometimos. Esa promesa de pirata que alguna vez nos hicimos. En aquella isla todavía sueño que los espero.

 

Lucas Itze.-

 

Canción post impresiones

 


UNIVERSO HELMER

 


Nacido en Hannover, Alemania, el 24 de abril de 1968. Comenzó a rodar películas a los catorce años. Tras terminar sus estudios, realizó prácticas en la cadena de televisión alemana NDR. Dos meses antes de la caída del muro, se trasladó a Berlín Este para estudiar dirección teatral en la prestigiosa escuela de arte dramático «Ernst Busch». De 1991 a 1997, Helmer estudió dirección cinematográfica en la HFF de Múnich. En 1995 dirigió el corto ¡Sorpresa! y escribió el guión del documental Los hermanos Skladanowsky, dirigida por el reconocido Wim Wenders. Su primer largometraje, Tuvalu (protagonizado por Denis Lavant y Chulpan Khamatova ), obtuvo más de 32 premios. En 2003 dirigió La puerta del paraíso, la historia de dos desterrados, ella hindú, el ruso que se enamoran y el hará lo imposible porque ella se reúna con su hijo. En 2008 llega uno de sus films más aplaudidos: Absurdistán, un pueblo de pocos habitantes situado en medio de las montañas en el que los hombres se rigen por una acentuada apatía; en la actualidad pasa por un momento de extrema sequía. Cansadas de la pereza de sus cónyuges, las mujeres deciden actuar bajo un contundente lema: “no hay agua, no hay sexo”. En 2011 filma Baikonur, sobre un joven que vive cerca del cosmódromo de esa ciudad de Kazajstán y sueña con ser el nuevo Gagarin, su vida cambia cuando la cápsula con una astronauta cae del cielo, pierde la memoria y él le hace creer que es su marido. Una fábula al estilo Jeunet que recibió buenas críticas en su país. 



En 2014 llegó Fiddlesticks, una película infantil sobre unos niños de cuatro y un coatí que se rebelan ante la normalidad de la ciudad y desatan un caos. En 2018 filma The Bra, con los dos actores de Tuvalu, a los que se suman Miki Manojlovic y Paz Vega, que cuenta la historia de un solitario conductor de un tren de mercancías que recorre las montañas del Cáucaso encuentra un sujetador en su tren y recorre toda la vía buscando a su propietaria para devolvérselo. Vuelve a sorprender en 2023 con la película Góndola, en la que narra el encuentro entre dos azafatas de cabina de una senda de teleféricos, con sus respectivos viajes de ida y vuelta, situada en una zona turística en las montañas de Georgia. Entre ambas, nacerá un vínculo que va más allá de la amistad, pese a que, en realidad, la interacción se reduce al punto de encuentro en el aire entre ambos viajes. Su último film es Akiko, el mono volador, otro film infantil que es una fábula animalista que sigue el periplo de un mono que logra escaparse del zoo para encontrar a su familia con la ayuda de otros animales.

 

FICHA TÉCNICA

 

Título original: Tuvalu

Año: 1999

Duración: 100 min.

País: Alemania

Dirección: Veit Helmer

Guion: Michaela Beck, Veit Helmer

Reparto: Denis Lavant, Chulpan Khamatova, Philippe Clay, Terence Gillespie, E.J. Callahan

Música: Goran Bregovic, Jürgen Knieper

Fotografía: Emil Hristow (B&W)

 

PELICULA COMPLETA