lunes, 3 de agosto de 2026

INCENDIES DE DENIS VILLENEUVE

PROGRAMA 508 (19-06-2026)

 

SINOPSIS

 

Jeanne y Simon Marwan son dos gemelos que viven en Canadá cuya madre Nawal, tras pasar sus últimos días sin hablar, acaba de fallecer. En el acto de apertura del testamento, el notario les da dos cartas que deben ser entregadas a un padre al que creían muerto y a un hermano cuya existencia desconocían. Jeanne decide entonces emprender un viaje al Líbano para intentar localizarlos y encontrar respuestas a su existencia, pero Simon no quiere saber nada del tema... Basada en una obra de teatro de Wajdi Mouawad. (FILMAFFINITY)

 

EDITORIAL

 

Ay si yo pudiera

hoy contarles un cuento de hadas

Si yo pudiera poner en palabras una noche de estrellas

Ay si esta boca

pudiera hablar de brisas en la cara,

de tus labios sobre los míos

de un amor a dos voces

y de un café sobre la mesa que te espera

aún caliente.

Ay si estos ojos no hubieran visto tanta muerte

si la música todavía

fuera mi casa

Un dios de esquina

camina por Corrientes

grita incoherencias

ebrias

de tanta inmundicia humana.

Camino cuatro pasos y me choco

Las cadenas son orquestas, los gritos

de tortura en coro.



No hay nombres.

No hay nombres.

No hay un solo nombre.

Un bebe llora y eso me trae las hadas.

Ay si pudiera contarles un cuento de hadas.

El del barco a luz de luna que les cantaba.

Pero la imagen no llega

por un sacudón eléctrico que tensa mi cuerpo y

aleja todo

dolorosamente

de cualquier recuerdo.

No hay nombres.

No hay barcos.

No hay estrellas.

La noche es oscura y solo canto armonizando

Disonando

gritos.

Mis manos rojas pagan lo que pienso.

La sangre que corre en mis venas te guarda en mi recuerdo

todavía corriendo.

Pequeño, con las rodillas negras, esa es la foto

la realidad no importa

para mí es tan imposible

como el sol entrando

Son tanto los años.

Son tantos los silencios.

Callo para la vida.

mi silencio es el último regalo que te dejo.

Ojalá te llegue.

Te quiero.

 

Lucas Itze.-

 

Canción post editorial

 


IMPRESIONES SOBRE INCENDIES

 


Hoy, miles de ojos (entre los que se encuentran los míos) miran rodar una pelota en ciertos países del mundo. Más allá, algunos viven guerras eternas donde no hay un árbitro que pite el final. En estos días, salía la historia de un jugador de Costa de Marfil, quien escribió una carta recordando a su hermana, asesinada a los 15 años. Acá, en otra punta, también lloramos a niñas asesinadas, mientras el estado mira para otro lado. En el norte, Estados Unidos bombardea Irán y… como si fuera un sketch de los Monty Phyton, los primeros organizan un mundial y los segundos no pueden alojarse en ese país para disputar la cita a la que han clasificado justamente. A jugadores los retienen por horas por ser musulmanes. O al mejor árbitro de un continente se le niega la entrada porque su país no es confiable. Todo antes los ojos de un mundo que no hace nada. El juego sigue, las apuestas, por suerte para unos, también. El mundo, pese a todo, se vuelve cada vez más cosmopolita. La mayoría de los países tienen jugadores nacidos en otros países, algunos por exilio, otros por trabajo. Muchos por haber escapado de esas guerras interminables. Los refugiados que hoy son el gran peligro para los burgueses. Alguien pensó ver a africanos jugando para Alemania… cierto jerarca de los años 30 se revolcaría en su tumba. Algunas vidas no valen lo mismo. Cuando alguien escapa deja algo más que su pasado, deja su identidad. ¿Cómo se sigue luego de eso? ¿Qué de todo lo que vemos es la verdad? Esa búsqueda es siempre impredecible, doliente, necesaria. Los territorios, las religiones, las etnias, palabras que se entremezclan entre balas que atraviesan cualquier tipo y color de piel. Víctimas y verdugos, como se hace para ser parte de todo ese sistema perverso. ¿Se puede escapar de ese pasado? ¿Se puede crear amor desde el odio? 



Algunas de esas preguntas son las que nos plantea Denis Villeneuve en su film Incendies. La película, está basada en una obra teatral de Wajdi Mouawad titulada La mujer que cantaba que, en ciertos puntos, tiene algunas reminiscencias a una tragedia griega. El film estará dividido en 9 capítulos y eso ya empezará a llamar la atención. Palmeras, desierto y Radiohead sonando mientras el film abre esa primera escena que termina con el primerísimo plano de un nene que es rapado mientras mira a cámara. Una imagen que más adelante, tendrá también, otro sentido. Los gemelos será el primer título que veremos, donde un notario les dará unos sobres que su madre recién fallecida dejará como testamento. Ahí descubren que tienen un hermano del que no sabían su existencia. Y un padre al que creían muerto. La historia estará contada en diferentes épocas, con flashbacks que van recreando la vida de Nawal Marwan, la madre y protagonista del film. Por un lado, los años ´70 y ´80 en Medio Oriente. Por otro, la actualidad, con los gemelos Jeanne y Simon, tratando de perseguir las huellas que dejó su madre. Estaremos ante un guion que convertirá sus giros en excelentes plot twist, dejando a todos con la boca abierta. La música, donde unirá a Radiohead con melodías de Medio Oriente, servirá para irte llevando. Las actuaciones estarán a la altura, con las dos actrices dejando la piel en cada acción. Las transiciones temporales en ciertas escenas, aún en diferentes épocas, nos irán dando algunos indicios que no lo sabremos hasta el final. El fuego estará presente en el nombre y también en el momento más potente del metraje. 



Así como luego el agua, metáfora del vientre materno, servirá para apagar esas llamas disfrazadas de desencuentros en una piscina de hotel o en un lugar escondido. La composición de planos será magistral. El cambio de la paleta de colores se notará en el paso de Canadá a Medio Oriente. También ahí habrá algo más de oscuridad pese al desierto. Y sobre todo en esa prisión, con unos encuadres maravillosos, con un espacio comprimido, donde lo único que da vida es cantar. Villeneuve también sabrá que mostrar y que no. Los gritos, los llantos, dolerán más que una imagen. Ahí también está la decisión estética y política del director. Y una búsqueda, porque toda falta de identidad, empieza con una búsqueda. Y la violencia siempre presente. La religión que a unos les da y a otros le quita. La muerte, el odio, el amor y la esperanza. Porque como decía Nahuel Arrieta la semana pasada, ¿Si no hay esperanza, que nos queda? A veces, parece que sólo seguir cantando…

 

Marcelo De Nicola.-

 

Canción post impresiones

 


UNIVERSO VILLENEUVE

 


Denis Villeneuve nació en Québec, Canadá el 3 de octubre de 1967. Estudió cine en la Universidad de Quebec de Montreal. Sus primeros pasos los dio en televisión, para el programa La course destination monde. Siguió en el año 1994 con el corto REW-FFWD, con el que obtuvo un premio en el Festival de Locarno, un documental sobre un fotógrafo que es enviado a Jamaica y se enamora del lugar. Luego participó de un segmento del largometraje Cosmos para llegar a su primer largo en solitario que fue Un 32 de agosto en la Tierra, estrenado en 1998, sobre una mujer que tiene un accidente de autos y luego de replantearse su vida, le pide a su mejor amigo que sea el padre del hijo que desea tener. Otro accidente es el que desencadena la historia de su próximo film: Maelström, del año 2000, con el que gana el premio FIPRESCI en el Festival de Berlín. Los próximos trabajos de Villeneuve fueron los cortometrajes 120 Seconds to Get Elected (2006) y Next Floor (2008). En 2009 llegó Polytechnique, que se llevó el premio a la mejor película canadiense del año, sobre la masacre en una escuela de Montreal en 1989. Su salto a la fama llegaría un año después con el drama Incendies. La historia de dos hermanos gemelos que se enteran luego de la muerte de su madre, que su padre no ha muerto y que tienen un hermano que desconocían. El film fue nominado al Oscar y fue premiada en varios festivales alrededor del mundo. 



Luego de un par de cortos, en 2013 estrena dos de sus films más importantes, ambos con Jake Gyllenhall como protagonista. Por un lado, Enemy, basado en la novela de José Saramago “El hombre duplicado”. Por otro lado, por primera vez en Hollywood, filma Prisoners, un thriller sobre la desaparición de dos niñas. Ganó el Oscar a la mejor fotografía y fue elegida uno de los films del año. Su próximo film fue Sicario, otro thriller esta vez sobre el narcotráfico y otra vez elegida uno de los films más importantes del año. En 2016 llegó Arrival, basado en un relato de Ted Chang. La historia de una lingüista que tiene que entablar una conversación con unos extraños alienígenas lo terminó por convertir en uno de los directores preferidos del público y de la crítica. 



El film le terminó de abrir las puertas de Hollywood y para eso le encargaron la secuela de uno de los grandes clásicos de los 80: Blade Runner. En este caso, los acontecimientos se dan 30 años después de la historia original. Lo último que ha filmado en una de las trilogías más esperadas de los últimos años: Dune, remake de la vieja película de David Lynch con guion de Eric Roth, entre otros. La primera parte se estrenó en 2021 y la segunda en 2024. Ambas fueron nominadas a mejor película. Para este año se espera el cierre de la trilogía y ya tiene encargado un nuevo film sobre James Bond.

 

FICHA TÉCNICA

 

Título original: Incendies

Año: 2010

Duración: 130 min.

País: Canadá

Dirección: Denis Villeneuve

Guion: Valérie Beaugrand-Champagne, Denis Villeneuve. Obra: Wajdi Mouawad

Reparto: Lubna Azabal, Mélissa Désormeaux-Paulin, Maxim Gaudette, Rémy Girard

Música: Grégoire Hetzel

Fotografía: André Turpin

 

PELÍCULA COMPLETA

miércoles, 10 de junio de 2026

EL PLANETA SALVAJE - LA PLANÉTE SAUVAGE DE RENÉ LALOUX

PROGRAMA 506 (29-05-2026)

 

SINOPSIS

 

En el lejano planeta Ygam viven unas criaturas gigantescas llamadas “Draags” que han domesticado a los pequeños "Oms", seres humanos que están siendo exterminados. Pero un Om consigue escapar... (FILMAFFINITY)

 

EDITORIAL

 

Una mano gigante juega con nosotros. Nos bambolea de aquí para allá. Somos su juego preferido. Cuando se aburre, nos estrella contra otra parte del universo. Y llegan los tsunamis, los terremotos, los incendios. Esto no salió de mi mente, claro está. Se me ocurre siempre desde que en el film Hombres de Negro mostró extraterrestres jugando con distintas galaxias, como si fueran bolitas de vidrio. ¿Y por qué asustarnos de eso? Si somos nosotros mismos los encargados de destruir todo. Hasta hace poco más de sesenta años, en el país más importante del mundo, había colectivos o vagones para blancos y para negros. Si, hablamos de ese país que siempre es el que lucha contra las invasiones extraterrestres o que gana en cuanta guerra mundial haya. Vietnam demostró que no siempre es así. Irán parecería que también. Hace más de doscientos años, las potencias se repartieron África, creando las fronteras como a ellos les convenía. Hoy, esa causa sigue sufriendo las consecuencias, porque todavía hay cientos de etnias que forman un país creado bajo la mirada europea y se desangran en guerras internas. De a poco, los países africanos se están levantando y están sacando casi todo lo que quedó de sus usurpadores, principalmente de Francia. País que cuando llegó a América también colonizó tierras y esclavizó poblaciones enteras. Haití, por ejemplo, fue uno de los primeros países de población negra en independizarse. A los franceses no les gustó y diez años después vinieron por todo. O le pagaban una suma millonaria por año o los bombardeaban. 



Duró años esa infame tradición, que terminó convirtiendo a la isla en uno de los países más pobres del mundo. En la parte de arriba también pasaban cosas… Judíos, gitanos, armenios fueron divagando sin lugar o siendo exterminados. Hoy los palestinos sufren el karma de ese estado creado por las potencias ganadoras de la Segunda Guerra Mundial. Y el mundo parece que mira para otro lado. En otros momentos fueron los balcánicos, los sirios, los kurdos y la palabra refugiado se volvía tendencia. Ya más acá, fueron miles los africanos que cruzaron el Mediterráneo para no morir en el mar. No hay Inteligencia Artificial que pueda detener eso. Aquí, un presidente en estas semanas dijo que “Si un extraterrestre llega y ve los números oficiales, piensa que va a ser potencia”. Lamentamos decir que mientras unos números se dibujan, más gente queda en la calle y ni los extraterrestres entenderían como hacen para sobrevivir. Mientras un poco más arriba en el mapa, los campesinos y mineros salen a la calle para que no les arrebaten lo único que les queda: la dignidad. Suena increíble cómo pasan los años y se siguen viendo problemas que creíamos superados. Ya ni ciertas leyes nos dan esa tranquilidad. Así que, señores extraterrestres, los invito a pasar unos días. Quizás ustedes puedan solucionar lo que en miles de años no pudimos. Y que nuestro lugar en el mundo deje de ser un planeta salvaje…

 

Marcelo De Nicola.-

 

Canción elegida para la editorial

 


IMPRESIONES SOBRE EL PLANETA SALVAJE

 


Tal como todos sabemos, instalar una dictadura es instalar un modelo económico. Someter al otro, al hermano, al vecino, digo al límite, no es por otra cosa sino pura avaricia. No juega otro sentimiento para tal fenómeno. No se activa otro nervio para semejante atrocidad. Anulados los derechos devendrá indefectiblemente el estado de sumisión ante el amo, el guía, aquel de cuyas decisiones y caprichos dependerán nuestras vidas. Nuestra identidad, nuestra cultura, nuestro poder crítico, hasta nuestra delicada autoestima serán secuestradas juntos con aquellos incapaces de adaptarse al nuevo régimen. Porque siempre hay uno, queramos o no. Más flexible, más riguroso. Que nos empodere o esclavice, encabezado por algún esquizofrénico ególatra, siempre hay un organizador, un contrato social que declare lo que es justo y lo que no. El hombre ha nacido libre pero por todas partes se encuentra encadenado, escribirá Jean Jaques Rousseau. Pero lo más nocivo de aquellas cadenas o tal vez lo más humillante para nosotros como especie es la naturalización de las mismas hasta invisibilizarla



Operan desde lo más oscuro, desde el hábito, desde la construcción misma del ser geopolitizando el cuerpo, atravesándolo, moldeándolo. Aquellas cadenas son constructo de lo no dicho, de aquello a lo que estamos tan sometidos que ni siquiera es necesario mencionar. Alguno que se cree dueño de los demás, no es menos esclavo que ellos, escribirá luego en su famoso libro El Contrato Social el mismo Rousseau, y proseguirá más adelante: mientras un pueblo está obligado a obedecer y obedece, hace bien; pero si, no bien puede sacudir el yugo, lo sacude, hace todavía mejor: pues al recuperar este pueblo su libertad por el mismo derecho que se la ha quitado, o bien tiene fundamentos para recuperarla, o no los había para quitársela. Pero el orden social es un derecho sagrado que sirve de base a todos los demás. Este derecho, sin embargo, no está fundado en la naturaleza; está fundado por lo tanto en convenciones. Es tal vez bajo estas ideas que nuestro querido amigo René Laloux desarrolló esta increíble metáfora sobre el sometimiento, aquel "homo homini lupus" llamado Planeta Salvaje



Algún ojo despierto se tentará a refutarme inmediatamente argumentando que el antagonismo en el relato se da entre seres no humanos contra colonias humanas. A lo que yo humildemente responderé con una pregunta ¿guardan aún su condición humana aquellas bestias capaces de vejamientos tales como la tortura física y moral, la expropiación de identidad, la desaparición física a sus propios hermanos, a sus semejantes? ¿Recordarán aquellas bestias algún día haber sido humanos? ¿Tuvieron madre acaso, eran de nuestra misma especie esos bárbaros que amenazaron a Víctor Basterra, mientras lo picaneaban atado a una cama en la ESMA, con apoyarle a su hija Eva recién nacida en su pecho para que también reciba las descargas eléctricas con el único objetivo de conseguir información? ¿Realmente alguno o alguna que esté del otro lado puede afirmarlo? Lo dudo sinceramente. Allí entonces la metáfora poética de Laloux. El film tendrá una estructura lineal y trabajará sobre la técnica de animación. La fotografía coqueteará con los colores plenos, utilizando esto tal vez como distintivo a través de todo el film. Sin llegar al pop, habrá algunas similitudes con lo que trabajaron en su momento los Beatles en Yellow Submarine



Hablo del tipo de trazo en el dibujo, en el tipo de color utilizado, hasta el tipo de personajes muchas veces serán similares. Planeta Salvaje, marcará una huella en el género y eso será evidente. El relato estará dividido en forma clásica, en sus tres actos aristotélicos y su argumento narrará la coexistencia de dos especies en un planeta. Una de ellas será la dominante, la otra, la humana, será tomada como una plaga capaz de ser domesticada. Nos vendrá rápidamente a la cabeza Michel Foucault con su Vigilar y Castigar y aquel inventario punitivo que el ser humano fue capaz de construir durante la historia para defender aquel orden social del que hablábamos al principio. Todo el planeta será hostil, la naturaleza, los Draggs, los Oms, que serán los hombres, que también serán salvajes entre ellos. Todo será un maldito caos de muerte y cacería hasta que descubrirán que las bestias, como suele pasar en estos casos, de alguna manera, poseerán alguna característica humana. Y será aquello lo que detendrá al fin la cacería. Pondrá limite a la locura, aquella insania que comenzó un día cuando sin saber por qué, como si de un relato de Ray Bradbury se tratara, salieron a matarse todos los animales sin ninguna razón.

 

Lucas Itze.-

 

Canción post impresiones

 


UNIVERSO LALOUX

 


René Laloux nació en París el 13 de julio de 1929. Había estudiado arte y pintura, pero fue en un trabajo que consiguió en una institución psiquiátrica donde empezó a forjar su estilo característico, experimentando con animaciones junto con los internos. Allí creó su primera película animada Los dientes del mono (1960): un dentista roba los dientes de pacientes pobres para una clientela rica hasta que un mono mago se venga. Otro de sus colaboradores importantes fue Roland Topor, con quien Laloux hizo los cortometrajes Tiempo muerto (Les temps morts, 1964), donde narra, mediante el escrito del belga Jacques Sternberg, esa fascinación morbosa pero poética que el ser humano siente hacia la muerte y Los caracoles (Les escargots, 1965), una especie de preludio de su primer largometraje: El planeta salvaje (La planète sauvage, 1973). Después colaboraría con dibujantes y animadores como por ejemplo Jean Moebius, para crear otro largometraje, de menor impacto mediático, Los amos del tiempo (Les maîtres du temps, 1982), que también tiene que ver con aventuras espaciales. El largometraje Gandahar (Gandahar, 1988) fue realizado en los EE UU, al igual que Años ligeros, ambos en colaboración con el artista francés Caza (con quien realizó los cortos Como se salvó Wang Fo y La Prisionera). 



Gandahar cuenta la historia de un pueblo que por haber olvidado al monstruo Metamorphe en el fondo del océano, sus habitantes, un feliz planeta son condenados a desaparecer. Afortunadamente Metamorphe asustado por lo inminente de su muerte debe resucitarlos para obtener de ellos la energía que precisa para alcanzar la inmortalidad... Las versiones de EE UU fueron dobladas por Harvey Weinstein, de un guion adaptado por Isaac Asimov. Estas versiones estadounidenses no tuvieron tanto éxito como las francesas y recaudaron menos de 400.000 dólares en su estreno. Laloux murió de un ataque de corazón el 14 de marzo de 2004 en Angoulême, Charente, Poitou-Charentes, Francia.

 

FICHA TÉCNICA

 

Título original: La planéte sauvage

Año: 1973

Duración: 73 min.

País: Francia

Dirección: René Laloux

Guion: René Laloux, Roland Topor. Novela: Stefan Wul

Reparto: Voces: Jean Valmont, Eric Benton, Jennifer Drake, Jean Topart

Música: Alain Goraguer

Fotografía: Animación

 

PELÍCULA COMPLETA

jueves, 28 de mayo de 2026

NAZARENO CRUZ Y EL LOBO DE LEONARDO FAVIO

PROGRAMA 504 (15-05-2026)

 

SINOPSIS

 

Un campesino tiene la desgracia de ser séptimo hijo. En virtud de esta generosidad genealógica, recae sobre él una maldición, que lo convierte en lobizón (hombre lobo de las Pampas) durante la luna llena. Sin embargo, ha estado toda su vida viviendo alegremente sin tener problemas, hasta que se enamora de una joven rubia del pueblo. A partir de ese momento, se le aparece el Diablo, quien le advierte que el amor provoca un efecto negativo en Nazareno, que es la consecusión de aquella legendaria maldición. Ya no hay vuelta atrás: o deja de lado sus sentimientos por la joven, o afronta vagar como lobo durante las noches de plenilunio. Claro, el problema es que siendo lobo, Nazareno no puede evitar degustar el ganado ovino y a algún que otro pastor. (FILMAFFINITY)

 

EDITORIAL

 

Luego de sentir ese sonido apabullante y estruendoso, corto, seco, pero apabullante y estruendoso, aquella que había sabido ser una entidad superior, una corporeidad celestial, quiero decir un ángel, aún yacía en el suelo herido. Ahora el silencio, que lo ocupaba todo, era estremecedor. Un silencio al unísono, jamás escuchado a campo abierto, un silencio de respeto diría. Me surge decir de temor. Sus alas sucias, rotas, sangrantes denunciaban su condición, develaban su origen. Vestía un ropaje avejentado, oscuro, roído, muy alejado de cualquier concepto de deidad que cualquiera pudiera haber conjeturado. Sus cabellos largos y pegoteados por la sangre, se mezclaban con el barro sobre donde su cuerpo continuaba tumbado tras la fatal caída. Naturalmente, aquella fatalidad de la que hablo no había implicado su muerte, sino un cambio. Aquel era un ángel caído, un expulsado, aquella fatalidad traía dolor a su cuerpo, un dolor jamás experimentado, espantoso por cierto, aquella fatalidad traía sangre y por supuesto, la pesada carga dentro de su pecho de un corazón. De sentimientos contradictorios e inexplicables que aquel ente desconocía, pero que comenzaba a experimentar muy en el interior de su ser a modo de preguntas. En aquel suelo desconocido, en aquella sangre primera, apareció la duda, para demostrarle con cierta claridad que no solo él era el caído. 



Con aquella patada en el culo santa, se derrumbaba también las certezas, los absolutos, la implacable inmutabilidad del sabio, aquella aponía y ataraxia, tan ligada a lo eterno. Aquel hombre como pudo, apoyó sus puños temblorosos sobre la tierra, una tierra que jamás había sentido, e hizo una fuerza indescriptible con sus brazos para arrodillarse. Conocía a la perfección aquella posición de sumisión, de ruego constante, genuflexo ante la mirada del innombrable. Con cierta vergüenza, elevó sus ojos al cielo, pero no hubo súplica en aquel gesto, tampoco reproche. Una lágrima rodó por su rostro herido y cayó en la tierra quemando la hierba a su alrededor. Por primera vez sus pensamientos estaban desordenados, la pasión era su vergüenza, era su silencio y también su desconcierto. Él entendía que había sido expulsado de su paraíso por un capricho. Él sabía que podía repartirse como un pan de amor entre la gente a imagen y semejanza de su creador. Pero entendió, en aquel acto inesperado, que aquel que dijo hágase y se hizo era juez y parte de su circo. El cielo tronó nuevamente y una lluvia copiosa azotó la tierra. El hombre, tembloroso se puso de pie y miró fijamente al horizonte. Ya con la cabeza más clara pensó que tal vez los únicos paraísos verdaderos, sean aquellos inexistentes, y caminó así ya sin rumbo. Fue entonces, cuando no me quedo ninguna duda, de que aquella entidad, ya era humana definitivamente.

 

Lucas Itze.-

 

Canción elegida para la editorial

 


IMPRESIONES SOBRE NAZARENO CRUZ Y EL 

LOBO

 


¿En qué momento los corderos se convirtieron en lobos y amenazaron con devorarnos? El verdadero poder continúa hambriento de venganza. Ya ni el mismo diablo entiende las razones. Seguimos creyendo que el amor lo recompone todo. Aunque bien sabemos que amar sangra, amar duele, para algunos significa posesión. De querernos convertir en un solo cuerpo olvidamos esa independencia. Y allí surgen ellos y esa falta de amor. Donde el odio se transforma en venganza. Y la vergüenza ya no es tal. Los lobos acechan y detrás de esas máscaras están los mismos de siempre. Camuflados, escondidos, sin entender las metáforas. Esos déspotas que financian campañas en contra del pueblo. Oprimiendo a los más débiles, queriéndolos ignorantes, como lo son ellos. Porque un pueblo ignorante, es más fácil de dominar. Una sociedad estancada, abrumada y que sigue los mandatos impuestos desde más arriba. Pero una vez más, se olvidan del amor, de la pasión, de jugarse todo por un ideal. El hombre es el lobo del hombre como decía Thomas Hobbes. Egoístas, competitivos, feroces, dispuestos a destruirnos entre iguales. Aunque por momentos es un insulto para el noble animal. 



El dinero y el poder nos transforma y ahí radica esa competencia. ¿Estamos listos para afrontar ese cambio? ¿Destruiremos el amor por dinero? ¿O elegiríamos uno sobre el otro? Esa básicamente es la pregunta que el Diablo le hace a Nazareno en el film del siempre genial Leonardo Favio. Si, hablamos de Nazareno Cruz y el Lobo, un clásico del cine argentino que, hasta hace quince años, seguía siendo el film más taquillero de la historia nacional. Estamos ante un típico film basado en una tradición local, adaptado de un exitoso radioteatro de Juan Carlos Chiappe. Nazareno es el séptimo hijo varón. Y se convertirá en lobo en las noches de luna llena. Aunque él no cree en esas leyendas, todo cambiará cuando aparecerá Griselda. Nacerá el amor y con ello, la maldición. Ahí se le aparecerá Mandinga, el Diablo y le ofrecerá libertad y riqueza para olvidar a su amor… Favio se apropia del mito como voz autorizada y los recrea en las Pampas húmedas haciendo más verosímil la tradicional historia, un relato que mezcla lo fantástico y lo romántico, ¿Realismo mágico quizás? Lo debatiremos luego en estas trincheras. El guion irá in crescendo hasta el momento que la curva dramática acentúe el paso para un desenlace perfectamente elaborado. Se ayudará con elipsis para crear los saltos temporales y como en varios de sus films, habrá una voz over que acompañará el relato. La capacidad del director se verá en la ambientación, en el montaje por momentos abrupto, en los travellings, en los paneos, en los encuadres y en los cambios de planos. 



Combinará planos generales y muy abiertos para mostrar el campo con planos cerrados para crear una atmósfera oscura y sufrida de sus personajes. Y el oído tendrá que estar atento a cada susurro, cada viento, cada palabra que se esconde entre cada sonido. También dispondrá de una banda musical que pasará desde música clásica hasta pop romántica y una de las fotografías más bellas de una película argentina de esos tiempos, a cargo de Juan José Stagnaro, también director y padre de un tal Bruno… Las actuaciones de Juan José Camero y Marina Magalí distarán de ser las mejores, pero se solventarán por los dos secundarios de lujo: Alfredo Alcón y Nora Cullen, como Mandinga y la Lechiguana, que no les hará falta tanto tiempo en pantalla para demostrar su talento. Y como un ser político que fue, Favio no esquivará la mirada social. Elaborará una crítica a la sociedad. A esa sociedad duramente golpeada y creyente de ciertos mitos y supersticiones. Abrazará a quienes, como él, se la jugaron por amor y por sus ideales sobre todo en esos revolucionados años ´70. Nos quedarán diálogos memorables y una frase de este Diablo humano y desilusionado con su rol, que hasta hoy sigue resonando “No te olvides de mí. No te avergüences de mi cuando estés frente a Dios, Nazareno. Yo también, si Él quisiera, me repartiría como un pan de amor entre la gente”. Porque según los mandatos, unos son los buenos y otros son los malos. Pero para el amor, no hay mejor rito, que el de los corazones sangrando.

 

Canción post impresiones

 


UNIVERSO FAVIO

 


Nacido en Mendoza, en un barrio pobre y complicado, donde soportó el abandono de su padre. Pasó gran parte de su infancia internado; conflictivo, siempre escapó o se le expulsó. Una serie de robos pequeños lo llevaron incluso a la reclusión carcelaria.

Su madre, Laura Favio (o Fabio) actriz y escritora de radioteatros, solía conseguirle «bolos» (pequeños papeles escasamente remunerados) en Mendoza; etapa en la que además comenzó a preparar sus primeros libretos.

En 1960 realizó un corto llamado El amigo, que narra la historia de un chico que lustra zapatos en la puerta de un parque de atracciones.

En 1965 llegó su primer largo, con el cual se ganó el aplauso de la crítica: Crónica de un niño sólo.



Un año después dirigió El romance del Aniceto y la Francisca, de cómo quedó trunco, comenzó la tristeza y unas pocas cosas más..., considerada una de las mejores películas argentinas de todos los tiempos. Aniceto, interpretado por Federico Luppi está enamorado de Francisca, una chica decente, la “santita” del pueblo, pero también seduce a Lucía, apasionada y sexual, la “putita” del Aniceto…

En 1969 estrena El dependiente, escrita por su hermano, sobre un empleado de una ferretería, que empieza a pensar que si su patrón se muere, él puede quedarse con el negocio.

Durante esos años empezó a componer y empezó a forjar una carrera como cantante solista donde tuvo un éxito tremendo, presentándose, entre otros festivales, en Viña del Mar.

En 1973 filma Juan Moreira, la historia de un gaucho que es encarcelado erróneamente y al salir jura venganza, donde se mete en el mundo de la política, las traiciones y la muerte.

En 1975 dirige Nazareno Cruz y el Lobo, la historia de un séptimo hijo varón que por las noches se convierte en Lobo, pero que después de enamorarse se le aparece el Diablo, e le aparece el Diablo, quien le advierte que el amor provoca un efecto negativo en Nazareno, que es la consecusión de aquella legendaria maldición. Nazareno tendrá que decidir entre vivir vagando por las noches o dejar de lado sus sentimientos.

Un año después llega Soñar, soñar, con Carlos Monzón como protagonista. La historia de un trotamundos que ofrece números artísticos, y en un viaje se encuentra con un empleado municipal que quiere ser artista. Allí nacerá una gran amistad e intentarán hacerse famosos en Bs As.

Después del exilio que sufrió durante la dictadura, volvió al ruedo recién en 1993 con el film Gatica, el Mono, la historia del legendario boxeador argentino. Ganó el Goya a la mejor película en habla hispana.



En 1999 dirige el documental Perón, sinfonía de un sentimiento, donde narra la historia política del político argentino.

Su último film fue Aniceto, remake de su propio film del año 66. Después dirigió un corto titulado Gente querible, en el que se emitían frases de próceres argentinos sobre imágenes de películas de Leonardo Favio.

Y por último participó del film 25 miradas, 200 minutos. Película conformada por 25 cortometrajes de 8 minutos de duración cada uno. Mirada introspectiva sobre la historia de Argentina, desde el punto de vista de 25 directores de cine que participan de esta puesta, con motivo del Bicentenario de Argentina. Entre los directores se destacaban: Caetano, Sorín, Lucía y Esteban Puenzo, Martel, Stagnaro, Jusid, Taratuto, Lecchi, Paula Hernández y Taretto, entre otros.

Falleció de neumonía en una clínica de Buenos Aires, el 5 de noviembre de 2012, luego de estar varias semanas internado…

 

FICHA TÉCNICA

 

Título original: Nazareno Cruz y el lobo

Año: 1975

Duración: 92 min.

País: Argentina

Dirección: Leonardo Favio

Guion: Leonardo Favio, Jorge Zuhair Jury, Juan Carlos Chiappe

Reparto: Juan José Camero, Marina Magali, Alfredo Alcón, Lautaro Murúa, Nora Cullen

Música: Juan José García Caffi

Fotografía: Juan José Stagnaro

 

PELÍCULA COMPLETA

jueves, 21 de mayo de 2026

TUVALU DE VEIT HELMER

PROGRAMA 503 (08-05-2026)

 

SINOPSIS

 

Anton, un joven aprendiz de monitor de natación, mantiene la ilusión de su padre ciego de que la piscina siga intacta y muy concurrida. Anton es un excéntrico solitario que sueña con navegar por los anchos mares rumbo a Tuvalu, sueño que comparte con Eva, joven de 18 años a quien le agrada mucho el carácter especial de Anton. El fallecimiento de su padre en la piscina al caerle un trozo de techo les impide salir al mar con el remolcador de Eva. El culpable de lo sucedido no es otro que Gregor, el hermano de Anton, cuyo objetivo es destruir la piscina, y de paso toda la ciudad, para reemplazarla por una nueva ciudad futurista. Anton tiene difícil la labor de salvar la piscina y mantenerla abierta, pero todo resultaría soportable si al menos se ganara el corazón de Eva. (FILMAFFINITY)

 

EDITORIAL

 

El mundo se vuelve una guerra infinita. Aquí y allá los misiles van y vienen. Todo está a punto de explotar. Acá, a pocos kilómetros de la Casa Rosada, miles de personas hace fila para conseguir un trabajo por un mísero sueldo, mientras otros se roban todo y los acusan de vagos. Allí están ellos contando las horas para poder volar hacia otro destino mientras sus cuentas bancarias se engrosan. Y acá estamos nosotros, rezando para que no sigan aumentándonos las horas de trabajo. Porque nos quieren controlados. Porque desde su más ínfimo pensamiento, no podemos tener nuestros ratos de ocio. Porque el laburante no puede vacacionar en el mismo lugar que el patrón… ¿A dónde se vio esa utopía? Se preguntan algunos de ellos. Pero aquí seguimos soñando sueños que una vez fueron inalcanzables, pero los pudimos lograr. 



Aunque poco a poco quieren volver al pasado. Las fábricas dejan de producir, los comercios cierran, las pymes desaparecen. El dinero da pocas vueltas en el pasamanos, pero vuelve a los mismos de siempre. Las calles están cada vez más frías y oscuras. Y en esa oscuridad se alcanzan a divisar espectros de vidas pasadas. Vidas felices y con futuro. Y que hoy piden un poco de comida, arropados en colchones desarmados, en la puerta de cualquier negocio. Y cada vez son más. Y si el tiempo sigue pasando, quizás mañana seamos uno de ellos. Y la muerte espera en cada esquina. O en cada marcha, pero no sólo por algún bastonazo o un disparo certero, sino por falta de medicamentos o recortes de todo tipo. Mientras detrás de las vallas, algunos se pasean con sus custodios y choferes de turno, mientras piensan si se van a descansar a las montañas de la Patagonia o a la lejana isla de Tuvalú.

 

Marcelo De Nicola.-

 

Canción elegida para la editorial

 


IMPRESIONES SOBRE TUVALU

 


¿Dónde está aquella mano que se extendía para invitarnos a jugar? El sol se ha apagado y ya no entiendo este cuerpo que habito cada mañana. Ya no entiendo estos ojos que miran por la ventana y ven los mismos árboles que antes veían. Sus ramas han crecido, sus troncos ahora son fuertes y se han preparado para la crudeza del invierno. Veo sus hojas despeinadas en cada otoño, las veo volver vivas en cada ciclo perfecto. A pesar de su entorno, la vida sigue, se abre paso, ancestralmente, ritualmente, en silencio. Tan enfocada, tan ensimismada la vida. Y yo cada vez más lejos, sintiendo tan ajenas estas manos que miro extrañado, estupefacto. Estas manos a las que les desconfío. Estas palabras que sé de otro. Aún tengo en la piel la textura de aquel recuerdo donde nada era definido, donde el tobogán era una cosquilla inmensa en la panza y la belleza era tan sorprendente que no tenía genero ante estos ojos deslumbrados. La belleza del árbol enfocado en su vida me llena de una nostalgia repleta de preguntas. ¿Qué he hecho con esta aventura? ¿Cuándo me distraje tanto? ¿Cuándo fue que el dolor ganó tanto terreno, cuando fue que el miedo se lo cargó todo; lo más sencillo, un aroma, el amanecer, tus ojos, la mágica sonrisa de mis hijos, el respirar… ¿Cómo olvidar el respirar? Tomar unos segundos al día para concientizar la respiración, el llenar el cuerpo de oxígeno. ¿Qué fue lo que pasó con estos rituales vitales, esenciales? 



El niño se ha escondido bajo esta oscura piel del obrero. Este obrero que entrega su cuerpo, su tiempo, que no es dueño de su palabra. ¿Dónde quedó lo dicho, lo original de nuestra forma, la etimología de aquello hablado? El lenguaje fue arrasado para someter al hombre masa, para borrar todo rasgo de individualismo. El deterioro del lenguaje tanto del que hablamos como del que nos permitimos escuchar es una forma de autodestrucción sumamente grave, sobre todo cuando acompaña, desde adentro, las enormes fuerzas de agresión externa a las que estamos diariamente sometidos. El sujeto se constituye a través de la trama del lenguaje y gracias a este. Apoderarse de él, de sus particularidades, mercantilizarlo es amenazar la palabra. Es someter al hombre, empobrecerlo para dominarlo. Esto ocurre sobre todo allí donde la cultura comercial no permite ni tolera el crecimiento de la conciencia de la lengua, una amenaza seria y cierta para un sistema que aspira a controlar y cotizar la información, junto con el placer de la comunicación y de la expresión, de una manera implacable y exclusivamente monetaria. Ya no habrá juegos ni instancias superiores del pensamiento donde refugiarnos, ya no habrá para nosotros la vasta poesía, la excelsa palabra que nos invite, aunque sea por un pequeño instante, a olvidarnos de aquella fría mano que un día vendrá por nosotros. Soñar que estamos vivos en un mundo donde aún soñamos. 



El film Tuvalu del director Veit Helmer vendrá a plantearnos, creo, un poco esta idea. Digo creo, alejándome de la estúpida idea tan moderna de ser auténtico (hasta el más imbécil puede serlo) sino buscando ser cauto. En la duda encontraremos nuestros amigos, en los tipos que sometan aquello que huelan a certeza y sean capaces de someter sin reparos aquellos pensamientos nuevamente a exámenes, allí seguramente estará nuestro hogar. Alguien repleto de certezas, un sabio, en un mundo que carece de absolutos, es un ser peligroso. Pero volviendo al film, puedo decir muchas cosas técnicas respecto de su periferia, pero me cuesta contestar lo más básico ¿Cuál es su trama? ¿Problema del relato? No lo sé, quizás dificultad o limitación de quien observa, triste desencuentro donde no se produjo aquel binomio comunicacional donde la magia sucede. Pienso inevitablemente en nuestro querido amigo Jorge Wagensberg quien dijera aquello de que el artista debe parecerse al menos un poco en la complejidad de su mente con aquel que consume su arte, de no ser así devendría, inevitablemente, el aburrimiento. Algo de esto quizás haya pasado con el director Helmer. En este caso no fue el aburrimiento sino el desconcierto de no poder responder la sencilla pregunta. ¿De qué va la cinta? Centrémonos en lo que sí capto nuestra atención, en lo que hizo que hoy, estemos hablando con ustedes de esta película. Flotará sobre toda la cinta una atmosfera diferente a cualquier película del circuito industrial, eso ya hará que nos acomodemos en la butaca y le demos una oportunidad, eso hará encender nuestra antena y nos hará empatizar con el relato. 



Pocos segundos de comenzada la película reconoceremos una escena que nos llevara directamente a un homenaje a Cinema Paradiso, donde aparecerán una especie de Toto y Alfredo, él ciego, el otro pequeño, ágil y escurridizo, ayudándolo a manipular una especie de máquina ¿el cinematógrafo? Que luego nos enteraremos que será una bomba de agua para llenar la pileta pública para la que trabajan. El film será una distopía, estará instalado en un tiempo indeterminado, en algún momento, en algún lugar donde todo es destrucción y ruinas, donde sobran pobres y faltan sueños. Seguirán las referencias al cine mundial en todas sus épocas durante toda la película. Habrá lugar para Tiempos Modernos de Chaplin, introduciendo así a la industrialización y el capitalismo con sus posteriores consecuencias. Estará el cine francés con el estilo de Truffaut en sus puestas de cámara, con sus personajes. Bresson con sus primeros planos y aquella manera tan particular de iluminar los rostros. No faltará lugar para dar un salto en el tiempo y abrir las puertas a un personaje impresionantemente Lyncheano, inspirado casi textual en el protagonista de Cabeza Borradora



Tendrá la cinta también cierto aire a Kusturica y de esta forma las citas continuarán a cada instante para el ojo atento, para el cinéfilo apareciendo como regalos acertados. El director decidirá no usar banda musical pero sí banda sonora, aunque la película simula ser silente. Habrá muy poco dialogo, serán líneas cortas en distintos idiomas, a veces solo sonidos guturales. Y asa la historia continuará, con planos bellamente armados, con cambios de película fílmica, cambios técnicos en el revelado dando como resultado distintos colores monocromáticos. Será destacable una escena recurrente dentro del film que funcionará como clara metáfora del hecho cinematográfico. Pensemos lo siguiente: en el teatro es la palabra, en el cine es la acción. Todos los días, luego de llenar la pileta, sentaran al padre ciego de Antón, antiguo guardavidas, en su viejo lugar de trabajo. Antón pondrá una cinta donde sonará el sonido ambiente de la pileta repleta de gente disfrutando del baño. El apoyará al realismo de la situación tirando salvavidas al agua y realizando acciones puntuales para que el verosímil se construya. El viejo lo creerá aún sin creerlo. Fe poética dirá Coleridge. Ese será quizás uno de los mejores homenajes al cine que nos dejará el film. Se completará la secuencia cuando uno de los antagonistas, hijo capitalista, con la mirada obnubilada por no ver el ahora sino el futuro, rompa la cinta, y el viejo aun así ría, ría fuerte de alegría confirmando su fe en aquella fantasía, en aquel juego que jamás dejaría de jugar. Allí estará el brazo extendido que estábamos buscando, ese será el convite, la contraseña, la piedrita golpeando la ventana. Los días que siguen serán duros y temibles. Tendremos nuestras sentencias que nos acompañarán para siempre, nuestros miedos que nos enseñaron a sentir para no alejarnos jamás del camino, para no salir a buscar nunca nuestros sueños. Para alejarnos siempre de nosotros mismos. La esperanza será, queridos amigos, aunque rompan nuestras cintas, nuestras fantasías, será seguir buscando aquella mano que nos invite a jugar, aquel barco que nos lleve a la aventura que alguna vez nos prometimos. Esa promesa de pirata que alguna vez nos hicimos. En aquella isla todavía sueño que los espero.

 

Lucas Itze.-

 

Canción post impresiones

 


UNIVERSO HELMER

 


Nacido en Hannover, Alemania, el 24 de abril de 1968. Comenzó a rodar películas a los catorce años. Tras terminar sus estudios, realizó prácticas en la cadena de televisión alemana NDR. Dos meses antes de la caída del muro, se trasladó a Berlín Este para estudiar dirección teatral en la prestigiosa escuela de arte dramático «Ernst Busch». De 1991 a 1997, Helmer estudió dirección cinematográfica en la HFF de Múnich. En 1995 dirigió el corto ¡Sorpresa! y escribió el guión del documental Los hermanos Skladanowsky, dirigida por el reconocido Wim Wenders. Su primer largometraje, Tuvalu (protagonizado por Denis Lavant y Chulpan Khamatova ), obtuvo más de 32 premios. En 2003 dirigió La puerta del paraíso, la historia de dos desterrados, ella hindú, el ruso que se enamoran y el hará lo imposible porque ella se reúna con su hijo. En 2008 llega uno de sus films más aplaudidos: Absurdistán, un pueblo de pocos habitantes situado en medio de las montañas en el que los hombres se rigen por una acentuada apatía; en la actualidad pasa por un momento de extrema sequía. Cansadas de la pereza de sus cónyuges, las mujeres deciden actuar bajo un contundente lema: “no hay agua, no hay sexo”. En 2011 filma Baikonur, sobre un joven que vive cerca del cosmódromo de esa ciudad de Kazajstán y sueña con ser el nuevo Gagarin, su vida cambia cuando la cápsula con una astronauta cae del cielo, pierde la memoria y él le hace creer que es su marido. Una fábula al estilo Jeunet que recibió buenas críticas en su país. 



En 2014 llegó Fiddlesticks, una película infantil sobre unos niños de cuatro y un coatí que se rebelan ante la normalidad de la ciudad y desatan un caos. En 2018 filma The Bra, con los dos actores de Tuvalu, a los que se suman Miki Manojlovic y Paz Vega, que cuenta la historia de un solitario conductor de un tren de mercancías que recorre las montañas del Cáucaso encuentra un sujetador en su tren y recorre toda la vía buscando a su propietaria para devolvérselo. Vuelve a sorprender en 2023 con la película Góndola, en la que narra el encuentro entre dos azafatas de cabina de una senda de teleféricos, con sus respectivos viajes de ida y vuelta, situada en una zona turística en las montañas de Georgia. Entre ambas, nacerá un vínculo que va más allá de la amistad, pese a que, en realidad, la interacción se reduce al punto de encuentro en el aire entre ambos viajes. Su último film es Akiko, el mono volador, otro film infantil que es una fábula animalista que sigue el periplo de un mono que logra escaparse del zoo para encontrar a su familia con la ayuda de otros animales.

 

FICHA TÉCNICA

 

Título original: Tuvalu

Año: 1999

Duración: 100 min.

País: Alemania

Dirección: Veit Helmer

Guion: Michaela Beck, Veit Helmer

Reparto: Denis Lavant, Chulpan Khamatova, Philippe Clay, Terence Gillespie, E.J. Callahan

Música: Goran Bregovic, Jürgen Knieper

Fotografía: Emil Hristow (B&W)

 

PELICULA COMPLETA