SINOPSIS
La historia detrás de la creación del
movimiento cinematográfico francés conocido como 'Nouvelle Vague', centrándose
en la producción de la innovadora película de Jean-Luc Godard 'Al final de la
escapada', en 1959.
EDITORIAL
En su libro La invención de la Soledad, el escritor Paul Auster escribió lo siguiente: No hay nadie menos cínico que un mago. Tanto él como todos los demás saben que lo que hace es una farsa, así que la función del truco no es exactamente la de engañar al público, sino la de complacerlos en su deseo de ser engañados. Uno amanece, camina las mismas calles todos los días, y como si hubiera un muro invisible, jamás junta el valor de atravesar el mundo más allá de aquel limite. Con la mismas miserias de un preso, que encadenado se encuentra impedido de elegir otros destinos, recorremos nuestro espacio con horarios establecidos y rutinas reiteradas, vigilados por aquel ojo instalado en cada dispositivo que nos acompaña. Tal como el caso de cualquier recluso, nuestra peor condena no es la perdida de libertad, la cual hemos perdido hace rato, sino la perdida de intimidad, la de hacer que todos nuestros actos sean públicos. Como hemos dicho más de una vez, las buenas noticias no saltan junto a las tostadas en este mundo. Escasean de manera desesperante. Aún cuando se ve a un pueblo festejar, hermanado en un abrazo, que sabemos efímero, ficticio, aun así, la buena noticia se esfuma con camiones hidrantes, con cabeza de tortugas y palos mata ideas al instante. Fin de la alegría, por si aún tenían alguna esperanza más de seguir sonriendo. Nos queda, tal como repetimos a modo de mantra, el pensamiento, para no perder el poder crítico, para mantener los ojos ciegos bien abiertos. El amor, para confundir a la muerte un instante y jugar en esa distracción a que somos eternos y claro, el arte, para decir todo aquello que resuena en nuestro cuerpo, para poder sacarlo de nosotros mismos y de esa forma entre en resonancia con el universo. Rara vez la vida toma algún sentido, la vida propia digo, la de cualquiera de nosotros y nosotras. No hablo del vivir por o en consecuencia de.
Hablo del resultado de
aquello que hicimos con lo que hicieron de nosotros. Las herramientas son
mínimas, aunque la pared este repleta de títulos, la soledad es absoluta,
aunque miremos a nuestro alrededor y nuestra mesa este completa de notables.
Hemos perdido aquella conexión ancestral con nuestro interior, con nuestra
intuición, con algo tan básico como nuestra respiración, nuestra postura
corporal. Naturalizamos las tensiones musculares, las rigideces, el amanecer y
que lo primero no seamos nosotros mismos sino la tecnología. ¿Cómo volvemos del
sueño? ¿Qué tiempo nos damos a nosotros mismos para pasar de una etapa a otra,
que respeto nos guardamos? Hemos sido miserables con nuestras vidas y por eso
nuestras vidas son miserables. Lo cierto es que todos sueñan con aquel sentido
perdido. Todos buscan una historia donde aquel sentido sea rescatado y funcione
como esperanza para abrir los ojos al día siguiente. No importa en donde
aparezca, pero sí que lo contenga. Todos y todas necesitan rescatar aquel
sentido, que explique de alguna manera las relaciones humanas, la existencia,
la soledad, la nostalgia, la falta misma de sentido de este ladrillo helado
arrojado hacia la nada. Allí estarán los relatos que saldrán a nuestro rescate
en todas sus formas: en cuentos, en novelas, en obras de teatro, en pinturas,
en chistes. Allí estará armando desde la nimiedad un universo vivo para
traernos algo, de forma chamánica, con brujería ancestral, referente al
comportamiento humano. Entonces oiremos con atención aquello que paso en la
cola de un banco una fría tarde de invierno, oiremos aquella de aquel que
sumando las cifras de la serialidad de los billetes de su billetera encontró un
mensaje oculto, o la del país en donde un olvido mata a un ángel para siempre o
simplemente la de aquella chica de pelo a lo garzón, que quiso correr a su
amado y en un descuido, cayo de rodillas sobre el asfalto ya sin aliento.
Lucas
Itze.-
Canción
elegida para la editorial
IMPRESIONES SOBRE NOUVELLE VAGUE
“El cine de papá está muerto”, dijeron 26 directores alemanes en el Manifiesto de Oberhausen de 1962. Era la forma de criticar la época dorada de Hollywood. Era fijarse en su propia cultura. Habían crecido con el Neorrealismo italiano y eran contemporáneos a uno de los movimientos artísticos más importantes de la década: La Nouvelle Vague. Los mismos representantes franceses tomaron esa frase y la hicieron suya. El cine necesitaba desacartonarse. Alejarse de las grandes productoras. Buscar su propia hoja de ruta y contar historias desde otras miradas. De Estados Unidos miraban el cine negro, Hitchcock u Orson Welles. Fue a través de las revistas donde empezaron a interesarse por un modo de cambiar el cine. Las discusiones abiertas entre ellos duraban horas. Ahí aparecían nombres claves como André Bazin o Alexandre Astruc. Este último, en 1948, escribió un artículo titulado Naissance d’une nouvelle avant-garde que es considerado hoy en día, como el primer fundamento teórico que dio lugar al nacimiento artístico de la Nouvelle Vague. Allí abogaba por la idea de que el cine debía convertirse en un medio más personal, como pasaba en la literatura, en el que la cámara del director se convirtiera en el bolígrafo del cineasta. La Revue du Cinema o Les Temps Moderns eran otras revistas donde se debatían sobre cómo se tenía que encarar el cine. Se hablaba de los inicios del mismo y del paso del cine mudo al sonoro. Se hablaba de como el arte tenía que retro alimentarse.
Eric Rohmer era otro de los nombres de ese mundillo. Pero es en 1951 cuando todo empieza a cambiar. Creada por Bazin y Jacques Doniol-Valcroze, llega Cahiers Du Cinema, que se transformó en la revista más popular y contaba entre sus filas a nombres como François Truffaut, Jean-Luc Godard, Agnés Varda, Eric Rohmer o Claude Chabrol. Ellos estaban en contra del tradicional cine francés, en épocas que adaptaba grandes obras literarias. Uno de los artículos más importantes lo firmó Truffaut, declarando “Y bien, yo no puedo creer en la coexistencia pacífica de la Tradición de la Calidad y de un Cine de Autor. En ese día estaremos de la tradición de la calidad hasta el cuello y el cine francés, rivalizando con realismo psicológico solo será un gran entierro para ir directamente, saliendo de Billancourt (estudios franceses de las grandes producciones galas), al cementerio”. Fue su grito de guerra, dejar de lado las grandes productoras y hacer cine con el poco dinero que haya, con Roberto Rosellini como referencia. Y cuando esos críticos se transformaron en cineastas, la Nouvelle Vague había llegado y cambiado el cine para siempre. Para muchos historiadores, el puntapié fue de Agnes Varda, la madre de la criatura, cuando filma Le Pointe-Coutre en 1954. Luego llegaron algunos films de Chabrol y en 1959 apareció Truffaut con Los 400 golpes, que se convirtió en un hito histórico. Pero había alguien más en ese grupo que, salvo un cortometraje, no podía terminar de componer su primera idea y llevarla a la gran pantalla. Era el tal Jean-Luc Godard y sus ideas pasaban de la mente a la libreta y de ahí a la acción.
El año pasado, el siempre genial Richard Linklater, decide homenajear a uno de sus héroes. El film tiene el nombre corto, conciso y perfecto: Nouvelle Vague. Y acá cuenta puntillosamente, el trabajo de Godard para su primer largometraje, titulado aquí Sin Aliento. “La nouvelle vague fue un movimiento extremadamente influyente. Significa mucho para el mundo del cine, es una confluencia de grandes films y grandes realizadores, todos juntos en un mismo lugar. Y es algo que no había ocurrido antes de la misma manera. Probablemente sea lo más cercano que ha estado el cine del punk” dijo el director sobre este homenaje y estamos seguros de que es así. La película seguirá a Godard sin ensalzarlo, mostrándolo tal cual es. Por momentos parecerá un documental, la forma de filmación, el uso de fotografía en blanco y negro, el formato que emula el estilo visual de la época y hasta algunas manchas negras que aparecerán durante el metraje, nos muestra la dedicación y la perfección con la que el director recrea cada imagen. Imposible no hablar del parecido físico no sólo de Godard, Jean Seberg, Jean-Paul Belmondo y tantos otros que aparecen, que están casi idénticos. El film recorrerá los días de rodaje y los enojos del productor por los días cancelados, el convencimiento para con sus actores, pero, sobre todo, muestra la piedra basal de la Nouvelle Vague en la idea del célebre director francés: rodar en locaciones reales, los diálogos improvisados, el sonido directo, el no uso de maquillaje, la cámara en mano, y el poco apego a las sugerencias de edición. Allí las películas más que nunca terminaban en la sala de montaje, pero realizando cosas muy diferentes a lo que se trabajaba en el cine de esa época.
Los planos secuencia eran otras de las características, las elipsis eran parte esencial de la trama. Linklater, otro cineasta que busca romper los moldes, basa parte del film en el encuentro entre Godard y Raoul Cottard, un fotógrafo de guerra que venía de trabajar en la Guerra de Indochina y armaron juntos una dupla perfecta. La nueva técnica de cámara en mano y los lugares en donde se tenían que poner tanto él como la cámara muestra el talento de ambos para buscar opciones debido al bajo presupuesto. “La realidad no cuadra”, “El público aceptará nuestra nueva verdad” o la frase de T. S. Elliot “Los poetas inmaduros imitan, los poetas maduros vuelan”, son algunas de las frases que deja el maestro durante el rodaje. Mientras vemos la película, no podemos no imaginarnos allí, con ellos, recorriendo esa París adoquinada y hermosa. Y también pensamos, en esta época que súper producciones, blockbusters, remakes y adaptaciones, quienes serán los próximos en salirse de la autopista para volver a recorrer los caminos sinuosos del arte, explorando sus mentes y desarrollando un nuevo lenguaje, como hicieron los artífices de la Nouvelle Vague.
Marcelo De Nicola.-
Canción post impresiones
UNIVERSO LINKLATER
Nacido el 30 de julio de 1960 en Houston, en 1982 dejó la Universidad para trabajar en una planta petrolífera en el Golfo de México. Su amor por el cine comenzó durante la estadía en Houston, cuando visitaba un teatro local. Allí con sus ahorros pudo comprar una cámara Super 8 y se mudó a Austin donde fundó la Sociedad cinematográfica de Austin. Algunos de sus cineastas preferidos eran Bresson, Fassbinder, Yazujiro Ozu y Dreyer, entre otros. En 1984 ingresa a la Universidad de Cine de Austin. Su primer corto se tituló Woodshock en 1985, y fue un documental sobre el festival del mismo nombre en Austin, Texas. En 1988 llegó su primer largometraje titulado It's Impossible to Learn to Plow by Reading Books. Exhibiendo una camiseta con el lema "Imposible aprender a arar en un libro", proverbio ruso que equivale al castellano "El camino se hace andando", Linklater sube a un tren con su cámara para vagabundear en busca de amigos y desconocidos. Empieza a hacerse conocido en 1991 cuando escribe y dirige Slacker, donde el director se pasea por Austin mostrando a diferentes personajes de la ciudad. El film fue nominado a Mejor Largometraje en el Festival de Cine Independiente. Dos años después llega la magistral Dazed and Confused, el film que narra las desventuras de un grupo de amigos de la secundaria en su último día de clase. Aparecen actores jovencísimos y en sus primeros papeles como Matthew McConaughay, Ben Affleck, Milla Jovovich, Parker Posey, Adam Goldberg y el papel sin acreditar de Renée Zellweger. En 1995 llegaría el film que lo haría famoso, quizás, una de las mejores historias de amor de todos los tiempos, con la primera parte de la llamada trilogía Before (Antes), en este caso, con Antes del Amanecer. La historia donde aparecen los entrañables Celine (Julie Delpy) y Jesse (Ethan Hawke), que se conocen en un tren, se bajan en Viena y pasan la noche juntos, hablando del amor, de la vida, el sexo y diversos temas más. Logra el Oso de Plata al mejor director en Berlín.
Un año después llega SubUrbia, la historia de un grupo de chicos de barrio que reciben a uno de sus amigos, que se ha convertido en una estrella de rock. El film nos muestra las diferencias, celos y la noche alocada de los protagonistas. Cambia totalmente, y no le va para nada bien, cuando en 1998 decide rodar The Newton Boys, sobre un grupo de criminales y asaltantes de bancos. Nuevamente dos de sus actores fetiches trabajan en el film: Ethan Hawke y Matthew Mc Conaughey. Pasa tres años hasta que estrena La Cinta, donde vuelve a demostrar su capacidad para filmar películas distintas, ya que la trama se filma en tiempo real y en una única escena donde aparecen los tres actores que aparecen en el film: Ethan Hawke, Robert Sean Leonard y Uma Thurman. En 2001 llega Despertando a la vida, filmada bajo la técnica de la rotoscopía. Forma de filmar que repetiría más adelante. En 2002 entra a rodar un proyecto sin nombre, sobre la vida de un chico en tiempo real… En 2003 llega quizás su película más comercial, cuando junto a Jack Black filma Escuela de Rock, la historia de un músico frustrado que termina dando clases en una escuela privada. A pesar de todo, es un hermoso film.
En 2004 llega la segunda parte de Before, con Antes del atardecer. Nueve años pasaron del encuentro entre Celine y Jesse, esta vez se encuentran en París. La magia entre ambos, y los diálogos, vuelven a hacer de ella una película inolvidable. Para muchos la mejor de las tres. Simplemente brillante. Quizás su peor film llega un año después, filmando Una pandilla de pelotas, una remake de 1976, sobre un grupo de inadaptados jugadores de Beisbol que tienen la misión de ganarle al odiado rival, con Billy Bon Thornton y Greg Kinnear. Kinnear, que justamente protagonizaría, un año después, su próximo proyecto: Fast Food Nation. Linklater se mete como casi nadie en el mundo de las casas de comidas rápidas y denuncia el trabajo ilegal, la suciedad y todo el negocio que mueven las cadenas americanas. El film es nominado a la Palma de Oro en Cannes. En ese mismo 2006 llegaría Una mirada en la oscuridad, basada en una novela de Phillip Dick, vuelve a mezclar personajes reales con animación, en un futuro distópico, donde un policía tiene la misión de espiar a sus amigos. Trabajó con un cuarteto de lujo: Keanu Reeves, Robert Downey Jr, Woody Harrelson y Winona Ryder. En 2008 filma la adaptación de la novela de Robert Kaplow; Me and Orson Welles, donde la historia se traslada al año 1937 en la que un joven actor es convencido por Orson Welles para trabajar en su película. El film obtuvo buenas críticas además de varias nominaciones premios independiente, y de paso, le dio un buen giro a la carrera artística de Zac Efron, el protagonista. Vuelve a coincidir con Jack Black en 2011 cuando rodaron Bernie, la historia del famoso enterrador del pueblo que se hace amigo de la malvada viuda. Basada en una historia real. 18 años después de su primer film, se cierra la trilogía Before… Los tiempos cambian, y el paso del tiempo también, no sólo para los protagonistas de Antes del anochecer, sino también para los actores. Nominación al Oscar a mejor guion adaptado. En 2014 termina de rodar Boyhood, la historia de un chico en tiempo real, siguiendo la vida, el crecimiento y la adolescencia del personaje a lo largo de 12 años. Otra vez Linkater nos muestra algo completamente diferente a lo que hemos visto. Sin dudas, su película más personal y también más premiada. Globos de Oro, Nominación a Mejor película y premios de todo tipo hicieron que se transforme en uno de los directores de cine independiente más importante de estos años, junto a Wes Anderson o Jim Jarmusch, por nombrar sólo algunos. Sin dudas, su obra maestra, la que marcará un antes y un después.
En 2016 filma Todos queremos algo, una historia similar a Dazed and Confused, pero ambientada en los ´80 y la llegada de los jóvenes a la universidad. En 2017 adapta una novela de Darryl Ponicsan y lleva a la pantalla El reencuentro, donde tres veteranos de Vietnam (Steve Carell, Bryan Cranston y Laurence Fishburne) se reúnen en 2003 para enterrar al hijo de uno de ellos, muerto en combate en Irak. En 2019 llega ¿Dónde estás Bernardette? Con Cate Blanchett como una madre que desaparece de su casa, basada en una novela de Mary Sample. Se suma a la animación con el film de 2022 titulado Apolo 10 y medio, una infancia espacial, ambientado en las misiones de Apolo del año 1969. En 2023 filma Hit Man (Cómplices del engaño), la historia de un asesino a sueldo que trabaja para la policía, hasta que se enamora de una mujer en una misión y todo puede transformarse. Su 2025 lo trajo con dos de sus grandes obras. Por un lado, Nouvelle Vague y su homenaje a Jean-Luc Godard y por otro, Blue Moon, la historia del legendario letrista de los años 40 Lorenz Hart, con un Ethan Hawke que tiene una de las mejores actuaciones de su carrera.
FICHA TÉCNICA
Título original: Nouvelle Vague
Año: 2025
Duración: 105 min.
País: Francia
Dirección: Richard Linklater
Guion: Holly Gent Palmo, Richard
Linklater, Laetitia Masson, Vincent Palmo Jr., Michèle Pétin
Reparto: Guillaume Marbeck, Zoey
Deutch, Aubry Dullin, Bruno Dreyfurst, Benjamin Clery
Fotografía: David Chambille (B&W)









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