viernes, 7 de agosto de 2026

ARREBATO DE IVÁN ZULUETA

PROGRAMA 512 (31-07-2026)

 

SINOPSIS

 

José Sirgado (Eusebio Poncela) es un director de serie B en plena crisis creativa y personal, incapaz de romper con su expareja (Cecilia Roth). Inmerso en una espiral de autodestrucción, y con las drogas como acicate, José recibe noticias de un antiguo conocido, Pedro (Will More). Se trata de un extravagante joven que graba en Super 8 y cuya obsesión por controlar el ritmo de sus películas lo lleva descubrir el fotograma rojo. El hallazgo despertará la curiosidad de José, quien emprenderá un viaje hacia el “arrebato”. (FILMAFFINITY)

 

EDITORIAL

 

Me mira… nos miramos. Ella sabe lo que estoy pensando. Yo sé lo que quiere ella. No puedo dárselo… O quizás sí. Somos parte de lo mismo. Desde que era un niño soñé con ella. Es algo casi neurótico a esta altura. Está siempre sobre mí. No almuerzo, no ceno. Sólo pienso en ella. En sus ruidos. En sus propios fantasmas. Que ya son los míos. ¿Quién habita este ser? ¿Quién decoró esta habitación? El rojo furioso se entremezcla con el azul más frío. Está todo en un mismo cuadro. Las dos mitades de mí quizás… La mezcla perfecta de fuego y hielo. Un encuadre perfecto. Nadie se animaría a editar esa escena. Afuera se escuchan ruidos. Bocinas, gritos, a lo lejos una sirena invade todo. Bajo a ver… bajamos, dice ella. Que se inmiscuye entre todo el gentío para tener una mejor visión. Capta todo, no para. Como un niño que aprende cosas nuevas. Está así, siempre incorporando conocimiento. Alguien la quiere manotear, pero llegamos a un acuerdo. No se puede estar siempre viendo todo. La sangre llama la atención, pero también impacta. La muerte es así, hermosa y horrible al mismo tiempo. 



Y está siempre al acecho, ella también lo sabe, porque vio muertes de todo tipo. Pero nunca una real, entonces su corazón se moviliza. Además de sangre y muerte, ha visto tantas cosas en este tiempo. Hemos visto, mejor dicho. Mis ojos ya son los suyos y viceversa. Y yo sinceramente ya no sé quién soy. Mi mente arde. El whisky, las pastillas y las líneas de cocaína aspiradas me envuelven en sueños eternos y etéreos. Quizás surjan nuevas ideas. Quizás todo ya está escrito. Y por eso todo es repetitivo, aburrido, sin gracia. Copias de copias. Es la madrugada. Estoy casi desnudo. Corro por una avenida en sentido contrario al tráfico. Alguna bocina suena. Alguna puteada también. Los semáforos parecen todos del mismo color. No me interesa saber cuál es cuál. Creo que ella está conmigo. Estoy seguro que sí. O ella ya soy yo. Pienso sin pensar, respondo sin responder. Escucho un click, un rollo que cae, una brutal frenada. El sonido de ese último arrebato…

 

Marcelo De Nicola.-

 

Canción elegida para la editorial

 


IMPRESIONES SOBRE ARREBATO

 


El amor es todo aquello que dicen que no es.  Si hemos podido descifrar algo respecto del amor en este pequeño tiempo de  existencia, es que no se trata de otra cosa más que de entrega. Uno entra en el perverso juego del amor para perder. Quien pretenda salir de esta sádica  travesura ileso, afortunado o por la misma puerta por la que entró, confunde vilmente las reglas. Maneja canallescamente la economía de los sentimientos, y claro, esconde cartas bajo la manga para no mostrar nunca todo el mazo. Varios juegan en ese paño, sumando naipes, especulando ases, esperando las buenas para poder cantar sobre algo sólido. Basura, miseria. En la economía del amor, todo es pérdida, no existe acto más bello, más repleto de hidalguía, de nobleza, que apartar el yo para dejar que el otro sea. Evitar que el ser, en el encuentro con el otro, fagocite su deseo, lo posea. Amar, tal como hemos dicho alguna vez,  es un pretexto para adueñarse del otro y así transformar su vida en nuestra vida. ¡Vamos! en cualquier descuido aquella relación tan lábil, tan sin sentido, tan indefinida, tan innombrable, tan efímera puede tomar la dinámica del amo y esclavo en un pestañar de ojos, e instalarse años en la insania feroz del sometimiento del uno hacia el otro, variando el vínculo según la demanda. 



Allí entonces no habitará el amor sino el engaño y mezquindad, el ventajismo y el insostenible e infortunado egoísmo. Aun así, no podemos dejar de amar, porque queramos o no, aquel estado de insania, nos hace mejores. Queramos o no, el enamorado insiste en mejorarse. Y allí va y se aventura en el aprendizaje de algún acorde con séptima novena. O se inicia en la sorpresiva tarea de la higiene personal. O tal vez veremos al enamorado intentar proezas tales como caminar sin arrastrar los pies, aprender algún verso perdido de algún poema uruguayo o simplemente encontrar en tu mirada aquel rayo que el sol ha perdido hace ya tanto. Allí el único souvenir, que entre tanta perdida y tanto despojo, claro, no es poco. Se le atribuye a nuestro querido amigo Charles Bukowski la siguiente carta: Querida, encuentra lo que amas y deja que te mate. Deja que consuma de ti tu todo. Deja que se adhiera a tu espalda y te agobie hasta la eventual nada. Deja que te mate, y deja que devore tus restos. Porque de todas las cosas que te mataran, lenta o rápidamente, es mucho mejor ser asesinado por un amante. Sin demasiados malabares del pensamiento, podemos encontrar aquí un claro prólogo para el film Arrebato del director español Iván Zulueta



Más allá de la historia en la que podamos centrarnos, o mejor aún, en las historias que la cinta pueda empecinarse en contarnos, sin dudas, la película es una reflexión sobre el arte del cine, sobre el cineasta como personaje, sobre aquel ser creador. Un cineasta solo merece ese nombre cuando sabe lo que hace. Es un hombre que no puede prescindir de la consciencia de su arte, de la reflexión sobre su oficio, del pensamiento de aquello que lleva a cabo. El cineasta piensa al cine para decir el mundo, y con él inventa formas. Todo esto estará en el film más allá de la historia. Veremos al hombre consumido por su arte, obsesionado por el punto de vista, consumido por el Kino glaz, la cámara ojo. Veremos al hombre perder su mirada de hombre y ser devorado por aquella otra de artista, lo veremos creando forma, tal como teorizaba Bresson, moldeando frente y detrás de cámara. Imposible ser el mismo luego de gritar corten. Si algo verdadero ha sucedido en el plató, todos los ahí presentes habrán sido modificados por una energía inexplicable, irreproducible y fugaz. Eso será lo que irá a buscar el verdadero artista al rodaje, ese será el resplandor que deberá rodar, que lo valdrá todo. Por ese instante dará su vida, porque aquel ápice vertiginoso del tiempo será su obra, y allí dejará su alma para mutar en otra piel que vuelvan a lograr mirar la rosa hasta finalmente pulverizar los ojos. Este será el film de Iván Zulueta, todo el resto de la cinta, será simple ficción.

 

Lucas Itze.-

 

Canción post impresiones

 


UNIVERSO ZULUETA

 


Nacido como Juan Ricardo Miguel Zulueta Vergarajauregui en San Sebastián el 29 de septiembre de 1943. No se pudo inscribir como Iván debido al origen ruso del mismo. Nació en el seno de una familia burguesa con intereses azucareros en Cuba, su padre fue abogado y director del Festival de Cine de San Sebastián y su madre era pintora, por lo que de joven se interesó por las artes plásticas. Luego estudió decoración y se fue a Nueva York donde ingresó en la Liga de estudiantes de arte de Nueva York, donde estudió pintura al óleo y dibujo publicitario. Es aquí donde tuvo contacto con el Pop art, la Nouvelle Vague y el New American Cinema (con figuras como Jonas Mekas y John Cassavetes). En octubre de 1964, Zulueta ingresó en la Escuela Oficial de Cinematografía. Otros estudiantes eran Pilar Miró, Álvaro del Amo, Juan Tébar, Antonio Drove y Jaime Chávarri. Conoció a José Luis Borau, su profesor de guion, que se convirtió en su mentor a lo largo de toda su carrera. Iván Zulueta dirigió dos cortometrajes en 35 mm como prácticas para sus cursos: Ágata (1966), inspirado en El retrato ovalado de Edgar Allan Poe, e Ida y vuelta (1967), basado en un relato de William Jenkins. Este segundo cortometraje no es aprobado por el tribunal y, coincidiendo con los disturbios en la escuela que originan su clausura, Iván deja la EOC sin obtener su carné del sindicato (que durante los años del franquismo era esencial para poder firmar una película de forma oficial). En 1968, Pedro Olea produjo un programa televisivo llamado Último grito, presentado por José María Íñigo y Judy Stephen. Decide que sea Iván el que lo dirija debido a sus gustos musicales. El programa consistía en un "magazine", mezcla de sketches, video-clips, gags y psicodelia. En 1970 realiza su primer largometraje Un, dos, tres… al escondite inglés, una sátira donde un grupo de jóvenes músicos hará lo imposible para boicotear una canción que no les gusta nada, y que va a representar a España en un famoso festival de música. Una insólita cinta del singular Zulueta en la que, tras el éxito de Massiel en el Festival de Eurovisión, se parodia este tipo de concursos con una delirante historia rodada sin guión y con la actuación de varios grupos punteros de la época. Ya que Iván no pertenecía al sindicato de directores, fue José Luis Borau el que figuró como director. 



Al principio de esta década se inicia para Zulueta una prolífica carrera como cartelista. Gracias a un material sobrante de negativo en 35 mm de El Imán, experimenta con una truca y realiza los cortometrajes Masaje y Frank Stein, en los que principalmente juega con el ritmo y el tempo. Concretamente, Frank Stein consiste en remontar una película jugando con los tiempos. Esta técnica se convertirá en una fuente de experimentación para Zulueta que repetirá este mismo experimento en varios de sus cortometrajes en super 8 mm, como King Kong, Mi ego está en babia, A malgam A y El mensaje es facial. Conoce a Pedro Almodóvar y colabora como cámara en el cortometraje de este titulado "El sueño (o la estrella)" (1975) en super 8 mm. De una forma más profesional, colabora como ayudante de dirección en Vestida de tul (1975) de Jaime Chávarri y Los restos del naufragio (1978) de Ricardo Franco. Augusto Martínez Torres le propone entonces tratar de experimentar en un formato que le permita llegar a la distribución comercial sin perder por ello la posibilidad de jugar con la cámara. Finalmente, consigue una cámara 16 mm que posibilita a Iván lo deseado. El resultado fue Leo es pardo (1976), que fue presentado en el Festival de Berlín. Al mismo tiempo, el éxito de este cortometraje abrió las posibilidades de llevar esta experimentación al largometraje. Este iba a ser Arrebato, del año 1979. La adicción a la heroína y su bloqueo impulsaron un retiro y un tratamiento con metadona. Llegó a preparar un guion que quedó en la nada, aunque siguió trabajando de cartelista de directores como Almodóvar, Manuel Gutiérrez Aragón, José Luis Borau o José Luis Garci. Vuelve a fines de los ´80 para trabajar para la TVE, en un mediometraje titulado Parpados y más adelante filma el corto Ritesti, una historia de terror con un montaje fragmentado que recuerda a David Lynch. En los 2000 críticos y personalidades del mundo del cine rescatan varios de sus cortometrajes, que hasta se reestrenan en salas. Zulueta muere en San Sebastián el 30 de diciembre de 2009 a los 66 años, dejando un legado de cineasta maldito y de culto.

 

FICHA TÉCNICA

 

Título original: Arrebato

Año: 1979

Duración: 110 min.

País: España

Dirección: Iván Zulueta

Guion: Iván Zulueta

Reparto: Eusebio Poncela, Cecilia Roth, Will More, Martha Fernández-Muro

Música: Grupo Negativo

Fotografía: Ángel Luis Fernández

 

PELÍCULA COMPLETA

lunes, 3 de agosto de 2026

NOUVELLE VAGUE DE RICHARD LINKLATER

PROGRAMA 511 (17-07-2026)

 

SINOPSIS

 

La historia detrás de la creación del movimiento cinematográfico francés conocido como 'Nouvelle Vague', centrándose en la producción de la innovadora película de Jean-Luc Godard 'Al final de la escapada', en 1959.

 

EDITORIAL

 

En su libro La invención de la Soledad, el escritor Paul Auster escribió lo siguiente: No hay nadie menos cínico que un mago. Tanto él como todos los demás saben que lo que hace es una farsa, así que la función del truco no es exactamente la de engañar al público, sino la de complacerlos en su deseo de ser engañados. Uno amanece, camina las mismas calles todos los días, y como si hubiera un muro invisible, jamás junta el valor de atravesar el mundo más allá de aquel limite. Con la mismas miserias de un preso, que encadenado se encuentra impedido de elegir otros destinos, recorremos nuestro espacio con horarios establecidos y rutinas reiteradas, vigilados por aquel ojo instalado en cada dispositivo que nos acompaña. Tal como el caso de cualquier recluso, nuestra peor condena no es la perdida de libertad, la cual hemos perdido hace rato, sino la perdida de intimidad, la de hacer que todos nuestros actos sean públicos. Como hemos dicho más de una vez, las buenas noticias no saltan junto a las tostadas en este mundo. Escasean de manera desesperante. Aún cuando se ve a un pueblo festejar, hermanado en un abrazo, que sabemos efímero, ficticio, aun así, la buena noticia se esfuma con camiones hidrantes, con cabeza de tortugas y palos mata ideas al instante. Fin de la alegría, por si aún tenían alguna esperanza más de seguir sonriendo. Nos queda, tal como repetimos a modo de mantra, el pensamiento, para no perder el poder crítico, para mantener los ojos ciegos bien abiertos. El amor, para confundir a la muerte un instante y jugar en esa distracción a que somos eternos y claro, el arte, para decir todo aquello que resuena en nuestro cuerpo, para poder sacarlo de nosotros mismos y de esa forma entre en resonancia con el universo. Rara vez la vida toma algún sentido, la vida propia digo, la de cualquiera de nosotros y nosotras. No hablo del vivir por o en consecuencia de. 



Hablo del resultado de aquello que hicimos con lo que hicieron de nosotros. Las herramientas son mínimas, aunque la pared este repleta de títulos, la soledad es absoluta, aunque miremos a nuestro alrededor y nuestra mesa este completa de notables. Hemos perdido aquella conexión ancestral con nuestro interior, con nuestra intuición, con algo tan básico como nuestra respiración, nuestra postura corporal. Naturalizamos las tensiones musculares, las rigideces, el amanecer y que lo primero no seamos nosotros mismos sino la tecnología. ¿Cómo volvemos del sueño? ¿Qué tiempo nos damos a nosotros mismos para pasar de una etapa a otra, que respeto nos guardamos? Hemos sido miserables con nuestras vidas y por eso nuestras vidas son miserables. Lo cierto es que todos sueñan con aquel sentido perdido. Todos buscan una historia donde aquel sentido sea rescatado y funcione como esperanza para abrir los ojos al día siguiente. No importa en donde aparezca, pero sí que lo contenga. Todos y todas necesitan rescatar aquel sentido, que explique de alguna manera las relaciones humanas, la existencia, la soledad, la nostalgia, la falta misma de sentido de este ladrillo helado arrojado hacia la nada. Allí estarán los relatos que saldrán a nuestro rescate en todas sus formas: en cuentos, en novelas, en obras de teatro, en pinturas, en chistes. Allí estará armando desde la nimiedad un universo vivo para traernos algo, de forma chamánica, con brujería ancestral, referente al comportamiento humano. Entonces oiremos con atención aquello que paso en la cola de un banco una fría tarde de invierno, oiremos aquella de aquel que sumando las cifras de la serialidad de los billetes de su billetera encontró un mensaje oculto, o la del país en donde un olvido mata a un ángel para siempre o simplemente la de aquella chica de pelo a lo garzón, que quiso correr a su amado y en un descuido, cayo de rodillas sobre el asfalto ya sin aliento.

 

Lucas Itze.-

 

Canción elegida para la editorial

 


IMPRESIONES SOBRE NOUVELLE VAGUE

 


“El cine de papá está muerto”, dijeron 26 directores alemanes en el Manifiesto de Oberhausen de 1962. Era la forma de criticar la época dorada de Hollywood. Era fijarse en su propia cultura. Habían crecido con el Neorrealismo italiano y eran contemporáneos a uno de los movimientos artísticos más importantes de la década: La Nouvelle Vague. Los mismos representantes franceses tomaron esa frase y la hicieron suya. El cine necesitaba desacartonarse. Alejarse de las grandes productoras. Buscar su propia hoja de ruta y contar historias desde otras miradas. De Estados Unidos miraban el cine negro, Hitchcock u Orson Welles. Fue a través de las revistas donde empezaron a interesarse por un modo de cambiar el cine. Las discusiones abiertas entre ellos duraban horas. Ahí aparecían nombres claves como André Bazin o Alexandre Astruc. Este último, en 1948, escribió un artículo titulado Naissance d’une nouvelle avant-garde que es considerado hoy en día, como el primer fundamento teórico que dio lugar al nacimiento artístico de la Nouvelle Vague. Allí abogaba por la idea de que el cine debía convertirse en un medio más personal, como pasaba en la literatura, en el que la cámara del director se convirtiera en el bolígrafo del cineasta. La Revue du Cinema o Les Temps Moderns eran otras revistas donde se debatían sobre cómo se tenía que encarar el cine. Se hablaba de los inicios del mismo y del paso del cine mudo al sonoro. Se hablaba de como el arte tenía que retro alimentarse. 



Eric Rohmer era otro de los nombres de ese mundillo. Pero es en 1951 cuando todo empieza a cambiar. Creada por Bazin y Jacques Doniol-Valcroze, llega Cahiers Du Cinema, que se transformó en la revista más popular y contaba entre sus filas a nombres como François Truffaut, Jean-Luc Godard, Agnés Varda, Eric Rohmer o Claude Chabrol. Ellos estaban en contra del tradicional cine francés, en épocas que adaptaba grandes obras literarias. Uno de los artículos más importantes lo firmó Truffaut, declarando “Y bien, yo no puedo creer en la coexistencia pacífica de la Tradición de la Calidad y de un Cine de Autor. En ese día estaremos de la tradición de la calidad hasta el cuello y el cine francés, rivalizando con realismo psicológico solo será un gran entierro para ir directamente, saliendo de Billancourt (estudios franceses de las grandes producciones galas), al cementerio”. Fue su grito de guerra, dejar de lado las grandes productoras y hacer cine con el poco dinero que haya, con Roberto Rosellini como referencia. Y cuando esos críticos se transformaron en cineastas, la Nouvelle Vague había llegado y cambiado el cine para siempre. Para muchos historiadores, el puntapié fue de Agnes Varda, la madre de la criatura, cuando filma Le Pointe-Coutre en 1954. Luego llegaron algunos films de Chabrol y en 1959 apareció Truffaut con Los 400 golpes, que se convirtió en un hito histórico. Pero había alguien más en ese grupo que, salvo un cortometraje, no podía terminar de componer su primera idea y llevarla a la gran pantalla. Era el tal Jean-Luc Godard y sus ideas pasaban de la mente a la libreta y de ahí a la acción. 



El año pasado, el siempre genial Richard Linklater, decide homenajear a uno de sus héroes. El film tiene el nombre corto, conciso y perfecto: Nouvelle Vague. Y acá cuenta puntillosamente, el trabajo de Godard para su primer largometraje, titulado aquí Sin Aliento. “La nouvelle vague fue un movimiento extremadamente influyente. Significa mucho para el mundo del cine, es una confluencia de grandes films y grandes realizadores, todos juntos en un mismo lugar. Y es algo que no había ocurrido antes de la misma manera. Probablemente sea lo más cercano que ha estado el cine del punk” dijo el director sobre este homenaje y estamos seguros de que es así. La película seguirá a Godard sin ensalzarlo, mostrándolo tal cual es. Por momentos parecerá un documental, la forma de filmación, el uso de fotografía en blanco y negro, el formato que emula el estilo visual de la época y hasta algunas manchas negras que aparecerán durante el metraje, nos muestra la dedicación y la perfección con la que el director recrea cada imagen. Imposible no hablar del parecido físico no sólo de Godard, Jean Seberg, Jean-Paul Belmondo y tantos otros que aparecen, que están casi idénticos. El film recorrerá los días de rodaje y los enojos del productor por los días cancelados, el convencimiento para con sus actores, pero, sobre todo, muestra la piedra basal de la Nouvelle Vague en la idea del célebre director francés: rodar en locaciones reales, los diálogos improvisados, el sonido directo, el no uso de maquillaje, la cámara en mano, y el poco apego a las sugerencias de edición. Allí las películas más que nunca terminaban en la sala de montaje, pero realizando cosas muy diferentes a lo que se trabajaba en el cine de esa época. 



Los planos secuencia eran otras de las características, las elipsis eran parte esencial de la trama. Linklater, otro cineasta que busca romper los moldes, basa parte del film en el encuentro entre Godard y Raoul Cottard, un fotógrafo de guerra que venía de trabajar en la Guerra de Indochina y armaron juntos una dupla perfecta. La nueva técnica de cámara en mano y los lugares en donde se tenían que poner tanto él como la cámara muestra el talento de ambos para buscar opciones debido al bajo presupuesto. “La realidad no cuadra”, “El público aceptará nuestra nueva verdad” o la frase de T. S. Elliot “Los poetas inmaduros imitan, los poetas maduros vuelan”, son algunas de las frases que deja el maestro durante el rodaje. Mientras vemos la película, no podemos no imaginarnos allí, con ellos, recorriendo esa París adoquinada y hermosa. Y también pensamos, en esta época que súper producciones, blockbusters, remakes y adaptaciones, quienes serán los próximos en salirse de la autopista para volver a recorrer los caminos sinuosos del arte, explorando sus mentes y desarrollando un nuevo lenguaje, como hicieron los artífices de la Nouvelle Vague.

 

Marcelo De Nicola.-

 

Canción post impresiones

 


UNIVERSO LINKLATER

 


Nacido el 30 de julio de 1960 en Houston, en 1982 dejó la Universidad para trabajar en una planta petrolífera en el Golfo de México. Su amor por el cine comenzó durante la estadía en Houston, cuando visitaba un teatro local. Allí con sus ahorros pudo comprar una cámara Super 8 y se mudó a Austin donde fundó la Sociedad cinematográfica de Austin. Algunos de sus cineastas preferidos eran Bresson, Fassbinder, Yazujiro Ozu y Dreyer, entre otros. En 1984 ingresa a la Universidad de Cine de Austin. Su primer corto se tituló Woodshock en 1985, y fue un documental sobre el festival del mismo nombre en Austin, Texas. En 1988 llegó su primer largometraje titulado It's Impossible to Learn to Plow by Reading BooksExhibiendo una camiseta con el lema "Imposible aprender a arar en un libro", proverbio ruso que equivale al castellano "El camino se hace andando", Linklater sube a un tren con su cámara para vagabundear en busca de amigos y desconocidos. Empieza a hacerse conocido en 1991 cuando escribe y dirige Slacker, donde el director se pasea por Austin mostrando a diferentes personajes de la ciudad. El film fue nominado a Mejor Largometraje en el Festival de Cine Independiente. Dos años después llega la magistral Dazed and Confused, el film que narra las desventuras de un grupo de amigos de la secundaria en su último día de clase. Aparecen actores jovencísimos y en sus primeros papeles como Matthew McConaughay, Ben Affleck, Milla Jovovich, Parker Posey, Adam Goldberg y el papel sin acreditar de Renée Zellweger. En 1995 llegaría el film que lo haría famoso, quizás, una de las mejores historias de amor de todos los tiempos, con la primera parte de la llamada trilogía Before (Antes), en este caso, con Antes del Amanecer. La historia donde aparecen los entrañables Celine (Julie Delpy) y Jesse (Ethan Hawke), que se conocen en un tren, se bajan en Viena y pasan la noche juntos, hablando del amor, de la vida, el sexo y diversos temas más. Logra el Oso de Plata al mejor director en Berlín. 



Un año después llega SubUrbia, la historia de un grupo de chicos de barrio que reciben a uno de sus amigos, que se ha convertido en una estrella de rock. El film nos muestra las diferencias, celos y la noche alocada de los protagonistas. Cambia totalmente, y no le va para nada bien, cuando en 1998 decide rodar The Newton Boys, sobre un grupo de criminales y asaltantes de bancos. Nuevamente dos de sus actores fetiches trabajan en el film: Ethan Hawke y Matthew Mc Conaughey. Pasa tres años hasta que estrena La Cinta, donde vuelve a demostrar su capacidad para filmar películas distintas, ya que la trama se filma en tiempo real y en una única escena donde aparecen los tres actores que aparecen en el film: Ethan Hawke, Robert Sean Leonard y Uma Thurman. En 2001 llega Despertando a la vida, filmada bajo la técnica de la rotoscopía. Forma de filmar que repetiría más adelante. En 2002 entra a rodar un proyecto sin nombre, sobre la vida de un chico en tiempo real… En 2003 llega quizás su película más comercial, cuando junto a Jack Black filma Escuela de Rock, la historia de un músico frustrado que termina dando clases en una escuela privada. A pesar de todo, es un hermoso film. 



En 2004 llega la segunda parte de Before, con Antes del atardecer. Nueve años pasaron del encuentro entre Celine y Jesse, esta vez se encuentran en París. La magia entre ambos, y los diálogos, vuelven a hacer de ella una película inolvidable. Para muchos la mejor de las tres. Simplemente brillante. Quizás su peor film llega un año después, filmando Una pandilla de pelotas, una remake de 1976, sobre un grupo de inadaptados jugadores de Beisbol que tienen la misión de ganarle al odiado rival, con Billy Bon Thornton y Greg Kinnear. Kinnear, que justamente protagonizaría, un año después, su próximo proyecto: Fast Food Nation. Linklater se mete como casi nadie en el mundo de las casas de comidas rápidas y denuncia el trabajo ilegal, la suciedad y todo el negocio que mueven las cadenas americanas. El film es nominado a la Palma de Oro en Cannes. En ese mismo 2006 llegaría Una mirada en la oscuridad, basada en una novela de Phillip Dick, vuelve a mezclar personajes reales con animación, en un futuro distópico, donde un policía tiene la misión de espiar a sus amigos. Trabajó con un cuarteto de lujo: Keanu Reeves, Robert Downey Jr, Woody Harrelson y Winona Ryder. En 2008 filma la adaptación de la novela de Robert Kaplow; Me and Orson Welles, donde la historia se traslada al año 1937 en la que un joven actor es convencido por Orson Welles para trabajar en su película. El film obtuvo buenas críticas además de varias nominaciones premios independiente, y de paso, le dio un buen giro a la carrera artística de Zac Efron, el protagonista. Vuelve a coincidir con Jack Black en 2011 cuando rodaron Bernie, la historia del famoso enterrador del pueblo que se hace amigo de la malvada viuda. Basada en una historia real. 18 años después de su primer film, se cierra la trilogía Before… Los tiempos cambian, y el paso del tiempo también, no sólo para los protagonistas de Antes del anochecer, sino también para los actores. Nominación al Oscar a mejor guion adaptado. En 2014 termina de rodar Boyhood, la historia de un chico en tiempo real, siguiendo la vida, el crecimiento y la adolescencia del personaje a lo largo de 12 años. Otra vez Linkater nos muestra algo completamente diferente a lo que hemos visto. Sin dudas, su película más personal y también más premiada. Globos de Oro, Nominación a Mejor película y premios de todo tipo hicieron que se transforme en uno de los directores de cine independiente más importante de estos años, junto a Wes Anderson o Jim Jarmusch, por nombrar sólo algunos. Sin dudas, su obra maestra, la que marcará un antes y un después. 



En 2016 filma Todos queremos algo, una historia similar a Dazed and Confused, pero ambientada en los ´80 y la llegada de los jóvenes a la universidad. En 2017 adapta una novela de Darryl Ponicsan y lleva a la pantalla El reencuentro, donde tres veteranos de Vietnam (Steve Carell, Bryan Cranston y Laurence Fishburne) se reúnen en 2003 para enterrar al hijo de uno de ellos, muerto en combate en Irak. En 2019 llega ¿Dónde estás Bernardette? Con Cate Blanchett como una madre que desaparece de su casa, basada en una novela de Mary Sample. Se suma a la animación con el film de 2022 titulado Apolo 10 y medio, una infancia espacial, ambientado en las misiones de Apolo del año 1969. En 2023 filma Hit Man (Cómplices del engaño), la historia de un asesino a sueldo que trabaja para la policía, hasta que se enamora de una mujer en una misión y todo puede transformarse. Su 2025 lo trajo con dos de sus grandes obras. Por un lado, Nouvelle Vague y su homenaje a Jean-Luc Godard y por otro, Blue Moon, la historia del legendario letrista de los años 40 Lorenz Hart, con un Ethan Hawke que tiene una de las mejores actuaciones de su carrera.

 

FICHA TÉCNICA

 

Título original: Nouvelle Vague

Año: 2025

Duración: 105 min.

País: Francia

Dirección: Richard Linklater

Guion: Holly Gent Palmo, Richard Linklater, Laetitia Masson, Vincent Palmo Jr., Michèle Pétin

Reparto: Guillaume Marbeck, Zoey Deutch, Aubry Dullin, Bruno Dreyfurst, Benjamin Clery

Fotografía: David Chambille (B&W)

 

PELÍCULA COMPLETA

 

LA CASA LOBO DE JOAQUÍN COCIÑA Y CRISTOBAL LEÓN

PROGRAMA 510 (10-07-2026)

 

SINOPSIS

 

María es una joven que se refugia en una casa tras escapar de una secta religiosa alemana en Chile. Como si estuviera en un sueño, la casa reacciona a los sentimientos de María y hace que su estancia sea una pesadilla. (FILMAFFINITY)

 

EDITORIAL

 

Me escapo. Me quedo. Me escapo. Me quedo. Salir y huír… pensar en correr. Las piernas se contraen. La casa se transforma. Los cuadros se deforman. Los colores se vuelven incoloros, todo se parece a todo, todo se parece a nada. Los gritos son susurros, pero en mi se resignifican como gritos que me llevan a mis peores pesadillas. La vida es mía. ¿O es de ellos? O no es vida. Nada es lo que parece. Un mundo que ya no es tal. Este inmundo mundo mudo como reza una canción de mi adolescencia. Y el lobo… ¿El lobo dónde está? ¿Pensará en atacar durante la noche? ¿O lo hará apenas el sol asoma cuando uno está despertando? Las sábanas son mis mejores amigas, aunque no sirvan para mucho. Hay ruidos, suelen ser los mismos siempre. Se escuchan leves jadeos o gemidos, que no sé de donde vienen, aunque por momentos los siento más cercanos. En otro momento se alejan. Será real o es todo parte de mis pensamientos. La casa se mueve, tiene vida propia. Aúlla sus propias penas, canta sus propias broncas. 



Me siento identificado, somos parte de lo mismo. Hasta creo que quiere correr, pero no puede. Tampoco puede esconderse. Veo esas goteras y entiendo todo. Son sus lágrimas que caen y se estrellan contra el piso. Son lágrimas porque afuera hay sol. Quizás busca crear agua para purificarse. No lo sabré. La purificación del alma dirán algunos. ¿Quiénes son esos para decidir si somos puros o no? Malditos bastardos, bebedores de los pecados más infames que buscar culparnos de todo mal. Ellos serán sus propios corderos, ellos morderán los anzuelos del desengaño. Será todo culpa, quizás también, muerte. Y porque no alegrarse alguna vez como lo hicieron ellos. Yo estaré acá, escondido, espiando y esperando que ese final llegue. Brindando sin piedad, mimetizado como esta infinita Casa Lobo…

 

Marcelo De Nicola.-

 

Canción elegida para la editorial

 


IMPRESIONES SOBRE LA CASA LOBO

 


El último intento de abuso y sometimiento armado por parte del Estado y las fuerzas armadas, con una clara complicidad de la iglesia y grupos económicos formados por civiles, operada de manera sistemática, cruel y lastimosamente infalible, se produjo en la última dictadura militar, donde durante el sangriento proceso guiado por las tres juntas se produjeron las peores vejaciones jamás imaginadas por una mente en sus cabales. Por aquellos años el infierno visitó la tierra y las bestias vistieron el disfraz de humano para celebrar su desaforado banquete. Y vaya que lo hicieron: 30.000 desaparecidos, torturas, esclavitud, deshumanización, humillación, violación, expropiación de bebes, robos materiales, vuelos de la muerte… Todo por la codicia de imponer un modelo económico que favoreciera a unos pocos… Desde que tuvo hambre, el primer pez, se convirtió en un asesino, siempre fue así. El sometimiento. Amos y esclavos. Aquel hombre masa de Ortega y Gasset caminando al ritmo que le marca el poder real, marchando sin hacerse preguntas bajo la seguridad del amo que cuida el rebaño. Hoy el estado vuelve al exterminio pero con armas y estrategias diferentes. Las bestias no necesitan el disfraz, se pasean por los fríos ministerios, ausentes de personas, de trabajadores. Se pasean por los canales de televisión gélidos, desalmados, con un plan que no te incluye. Que te asegura la calle, el frio, el hambre. Que te deja sin médicos, sin educación, sin patria, sin soberanía. El plan suena sin ningún filtro por los parlantes, por las radios, suena y se ve en imágenes crudas con gente que ya ni intenta sonreír al emitir el mensaje, al contrario se jacta de su enojo y de su odio. Otra vez el sometimiento y aquella sensación de creer merecer el padecimiento, de otorgarle al amo aquellas cualidades para protegernos y salvarnos. Pero volvamos a 1985. Es lunes, es 22 y es julio. 



En la Argentina se está llevando acabo uno de los juicios más importantes de la historia, juicio que castigará con sentencias, algunas ejemplares, otras no tanto, a los mandos represores, verdugos y cobardes que ejecutaron el plan de desaparición de civiles secuestrados por el estado. En el banquillo se encuentra declarando Víctor Melchor Basterra, con tono monótono, da datos precisos, nombres, lugares, pruebas irrefutables que servirán para hacer justicia, una justicia que no curará nada, pero ayudara a exponer el día que el infierno toco la tierra y se sentaron al festín los peores. Entre la gente, en aquella sala se encontraba el prestigioso y querido amigo de esta casa, antiperonista declarado, hombre que festejó en su momento el golpe de estado y el fin de la democracia, el señor Jorge Luis Borges. El escritor escuchó atentamente el relato de Basterra, relato que por cierto lo conmovió en su forma más etimológica y lo llevo a escribir lo siguiente: …Lo más terrible de una cárcel es que quienes entraron en ella no pueden salir nunca. De este o del otro lado de los barrotes siguen estando presos. El encarcelado y el carcelero acaban por ser uno. Stevenson creía que la crueldad es el pecado capital; ejercerlo o sufrirlo es alcanzar una suerte de horrible insensibilidad o inocencia. Los réprobos se confunden con sus demonios; el mártir, con el que ha encendido la pira. La cárcel es, de hecho, infinita. Si la cárcel lo es, el sometiendo entonces también. En su libro la Fenomenología del Espíritu del año 1807, Hegel escribe un pequeño ensayo, un apartado, denominado La dialéctica del amo y el esclavo, donde muy básicamente cuenta como el humano desarrolla toda una lucha de poder por la autonecesidad de ser reconocido en la conciencia del otro y así poder ser validado. Con el enfrentamiento de dos deseos, de dos conciencias deseantes, comenzará la historia humana, dirá Hegel



Entre aquellas páginas, reconocerá dos tipos de deseos diferentes, el humano y el animal, siendo el primero un deseo que desea deseos, es decir desea el deseo del otro y con esto su reconocimiento y es por eso que lo busca a través de su sometimiento para posicionarse en un lugar superior, y el segundo, el animal, que es material, proveniente de la naturaleza. Hegel dice entonces, que la conciencia es deseo y la expulsa así del interior humano, de la inmanencia, la exterioriza. El humano entonces desea el deseo del otro y esta lucha se resuelve entonces con el sometimiento del otro por temor a morir. El esclavo será el que de los dos tenga miedo a morir y anteponga este temor a su deseo. Será más fuerte su temor a morir que su deseo de ser reconocido. El otro, claro, funcionará de forma inversa. Su deseo será mucho más fuerte que su miedo, eso lo convertirá en el amo. Queda claro entonces, que aquel que entrega el deseo que lo hacía humano, es un mero esclavo, un inferior. Ante esto, el amo se paraliza. El esclavo, entonces, trabajará para su amo desde su sometimiento haciendo de él un ser pasivo y ocioso entregado al goce del placer. Trabajará entonces la materia para satisfacer a su sometedor, trabajará la naturaleza transformándola, creando así la cultura. La historia humana se construirá de la mano del esclavo. La cultura para Hegel es el desarrollo del esclavo trabajando de manera creativa con la materialidad. Esta creatividad, esta sensibilidad, le devolverá aquella humanidad perdida en la entrega de su deseo y le permitirá sentirse más humano que su amo. Se llegará entonces al cuarto momento que es la conciliación de los contrarios. Los antagónicos estarán conciliados en una síntesis superadora de las contradicciones anteriores que los contendrán. Dicho esto, entonces, podemos decir con alguna seguridad, que la trama del film chileno La Casa Lobo se sostiene y se desarrolla sobre esta dialéctica Hegeliana del amo y esclavo



La estructura del film será lineal y usará el recurso de la voz en off para crear una atmosfera intimista, onírica y para remitir directamente al género literario del cuento narrado. El film completo estará realizado sobre la técnica del stop motion y reconoceremos durante el recorrido planteado por sus directores, Cristóbal León y Joaquín Cociña, una gran influencia Lynchiana. Nos encontraremos con la clara intención de la pintura en movimiento de “Six men getting sick”, se generará la tensión en los silencios logrados en Rabbits, entraremos en el plano de la pesadilla con el mismo efecto que David lo logra en The Alphabet. Claramente, por el tipo de técnica seleccionada, no podemos dejar de nombrar otra gran influencia en las herramientas estéticas utilizadas por los directores para narrar esta historia, ese nombre no es otro que el de nuestro querido amigo Jan Svankmajer. Veremos durante toda la cinta armar y desarmarse personajes delante de nuestros ojos con una belleza estética pocas veces vista. La película tendrá inteligencia, trabajo milimétrico y preciso similar al de un orfebre. Logrará el resultado esperado, contar una historia sencilla, básica,  pero utilizando varias capas de profundidad para hacerlo, comunicando con todas las herramientas que el cine (el buen cine) dispone. Utilizando una trama reconocible, elemental y todas sus subtramas, ramificándose en la profundidad del pensamiento como un árbol que quiere crecer fuerte y estable, que por fuera nos entrega una dulce y roja manzana escondiendo por dentro todo un universo de vida oscura y subterránea que también, queramos o no, es parte de aquella belleza. Hacer buen cine no solo lleva plata, sino, y más que nada, tiempo e ideas. Imaginación e Inteligencia. Este quizás sea el gran legado de la Nouvelle Vague. Filmar, ir a buscar que pase algo tras la lente. Eso, que pase algo, el resto es simplemente maquillaje.  

 

Lucas Itze.-

 

Canción post impresiones

 


UNIVERSO LOBO/COCIÑA

 


Cristóbal León nació en Santiago de Chile, 22 de noviembre de 1980 y Joaquín Cociña en Concepción, 18 de marzo de 1980. Empezaron con cortos de animación entre los que se destacaron Lucía y Luis, que fueron los predecesores de su primer largometraje La casa Lobo, Nocturno de Chile, Padre Madre, El arca, La bruja y el amante, Los Andes, Extrañas criaturas, Los huesos y Cuadernos de nombres son otros de los cortos que filmaron entre 2007 y 2023. Además se dedicaron a videos musicales de artistas como Camila Moreno, Diego Lorenizi, The Smile o la reconocida PJ Harvey para su canción I Inside the Old I Dying.

 

FICHA TÉCNICA

 

Título original: La casa lobo

Año: 2018

Duración: 75 min.

País: Chile

Dirección: Joaquín Cociña, Cristóbal León

Guion: Joaquín Cociña, Cristóbal León, Alejandra Moffat

Reparto: Amalia Kassai, Rainer Hauser, Natalia Geisse.

Fotografía: Animación, Cristóbal León, Joaquín Cociña

 

PELÍCULA COMPLETA

INCENDIES DE DENIS VILLENEUVE

PROGRAMA 508 (19-06-2026)

 

SINOPSIS

 

Jeanne y Simon Marwan son dos gemelos que viven en Canadá cuya madre Nawal, tras pasar sus últimos días sin hablar, acaba de fallecer. En el acto de apertura del testamento, el notario les da dos cartas que deben ser entregadas a un padre al que creían muerto y a un hermano cuya existencia desconocían. Jeanne decide entonces emprender un viaje al Líbano para intentar localizarlos y encontrar respuestas a su existencia, pero Simon no quiere saber nada del tema... Basada en una obra de teatro de Wajdi Mouawad. (FILMAFFINITY)

 

EDITORIAL

 

Ay si yo pudiera

hoy contarles un cuento de hadas

Si yo pudiera poner en palabras una noche de estrellas

Ay si esta boca

pudiera hablar de brisas en la cara,

de tus labios sobre los míos

de un amor a dos voces

y de un café sobre la mesa que te espera

aún caliente.

Ay si estos ojos no hubieran visto tanta muerte

si la música todavía

fuera mi casa

Un dios de esquina

camina por Corrientes

grita incoherencias

ebrias

de tanta inmundicia humana.

Camino cuatro pasos y me choco

Las cadenas son orquestas, los gritos

de tortura en coro.



No hay nombres.

No hay nombres.

No hay un solo nombre.

Un bebe llora y eso me trae las hadas.

Ay si pudiera contarles un cuento de hadas.

El del barco a luz de luna que les cantaba.

Pero la imagen no llega

por un sacudón eléctrico que tensa mi cuerpo y

aleja todo

dolorosamente

de cualquier recuerdo.

No hay nombres.

No hay barcos.

No hay estrellas.

La noche es oscura y solo canto armonizando

Disonando

gritos.

Mis manos rojas pagan lo que pienso.

La sangre que corre en mis venas te guarda en mi recuerdo

todavía corriendo.

Pequeño, con las rodillas negras, esa es la foto

la realidad no importa

para mí es tan imposible

como el sol entrando

Son tanto los años.

Son tantos los silencios.

Callo para la vida.

mi silencio es el último regalo que te dejo.

Ojalá te llegue.

Te quiero.

 

Lucas Itze.-

 

Canción post editorial

 


IMPRESIONES SOBRE INCENDIES

 


Hoy, miles de ojos (entre los que se encuentran los míos) miran rodar una pelota en ciertos países del mundo. Más allá, algunos viven guerras eternas donde no hay un árbitro que pite el final. En estos días, salía la historia de un jugador de Costa de Marfil, quien escribió una carta recordando a su hermana, asesinada a los 15 años. Acá, en otra punta, también lloramos a niñas asesinadas, mientras el estado mira para otro lado. En el norte, Estados Unidos bombardea Irán y… como si fuera un sketch de los Monty Phyton, los primeros organizan un mundial y los segundos no pueden alojarse en ese país para disputar la cita a la que han clasificado justamente. A jugadores los retienen por horas por ser musulmanes. O al mejor árbitro de un continente se le niega la entrada porque su país no es confiable. Todo antes los ojos de un mundo que no hace nada. El juego sigue, las apuestas, por suerte para unos, también. El mundo, pese a todo, se vuelve cada vez más cosmopolita. La mayoría de los países tienen jugadores nacidos en otros países, algunos por exilio, otros por trabajo. Muchos por haber escapado de esas guerras interminables. Los refugiados que hoy son el gran peligro para los burgueses. Alguien pensó ver a africanos jugando para Alemania… cierto jerarca de los años 30 se revolcaría en su tumba. Algunas vidas no valen lo mismo. Cuando alguien escapa deja algo más que su pasado, deja su identidad. ¿Cómo se sigue luego de eso? ¿Qué de todo lo que vemos es la verdad? Esa búsqueda es siempre impredecible, doliente, necesaria. Los territorios, las religiones, las etnias, palabras que se entremezclan entre balas que atraviesan cualquier tipo y color de piel. Víctimas y verdugos, como se hace para ser parte de todo ese sistema perverso. ¿Se puede escapar de ese pasado? ¿Se puede crear amor desde el odio? 



Algunas de esas preguntas son las que nos plantea Denis Villeneuve en su film Incendies. La película, está basada en una obra teatral de Wajdi Mouawad titulada La mujer que cantaba que, en ciertos puntos, tiene algunas reminiscencias a una tragedia griega. El film estará dividido en 9 capítulos y eso ya empezará a llamar la atención. Palmeras, desierto y Radiohead sonando mientras el film abre esa primera escena que termina con el primerísimo plano de un nene que es rapado mientras mira a cámara. Una imagen que más adelante, tendrá también, otro sentido. Los gemelos será el primer título que veremos, donde un notario les dará unos sobres que su madre recién fallecida dejará como testamento. Ahí descubren que tienen un hermano del que no sabían su existencia. Y un padre al que creían muerto. La historia estará contada en diferentes épocas, con flashbacks que van recreando la vida de Nawal Marwan, la madre y protagonista del film. Por un lado, los años ´70 y ´80 en Medio Oriente. Por otro, la actualidad, con los gemelos Jeanne y Simon, tratando de perseguir las huellas que dejó su madre. Estaremos ante un guion que convertirá sus giros en excelentes plot twist, dejando a todos con la boca abierta. La música, donde unirá a Radiohead con melodías de Medio Oriente, servirá para irte llevando. Las actuaciones estarán a la altura, con las dos actrices dejando la piel en cada acción. Las transiciones temporales en ciertas escenas, aún en diferentes épocas, nos irán dando algunos indicios que no lo sabremos hasta el final. El fuego estará presente en el nombre y también en el momento más potente del metraje. 



Así como luego el agua, metáfora del vientre materno, servirá para apagar esas llamas disfrazadas de desencuentros en una piscina de hotel o en un lugar escondido. La composición de planos será magistral. El cambio de la paleta de colores se notará en el paso de Canadá a Medio Oriente. También ahí habrá algo más de oscuridad pese al desierto. Y sobre todo en esa prisión, con unos encuadres maravillosos, con un espacio comprimido, donde lo único que da vida es cantar. Villeneuve también sabrá que mostrar y que no. Los gritos, los llantos, dolerán más que una imagen. Ahí también está la decisión estética y política del director. Y una búsqueda, porque toda falta de identidad, empieza con una búsqueda. Y la violencia siempre presente. La religión que a unos les da y a otros le quita. La muerte, el odio, el amor y la esperanza. Porque como decía Nahuel Arrieta la semana pasada, ¿Si no hay esperanza, que nos queda? A veces, parece que sólo seguir cantando…

 

Marcelo De Nicola.-

 

Canción post impresiones

 


UNIVERSO VILLENEUVE

 


Denis Villeneuve nació en Québec, Canadá el 3 de octubre de 1967. Estudió cine en la Universidad de Quebec de Montreal. Sus primeros pasos los dio en televisión, para el programa La course destination monde. Siguió en el año 1994 con el corto REW-FFWD, con el que obtuvo un premio en el Festival de Locarno, un documental sobre un fotógrafo que es enviado a Jamaica y se enamora del lugar. Luego participó de un segmento del largometraje Cosmos para llegar a su primer largo en solitario que fue Un 32 de agosto en la Tierra, estrenado en 1998, sobre una mujer que tiene un accidente de autos y luego de replantearse su vida, le pide a su mejor amigo que sea el padre del hijo que desea tener. Otro accidente es el que desencadena la historia de su próximo film: Maelström, del año 2000, con el que gana el premio FIPRESCI en el Festival de Berlín. Los próximos trabajos de Villeneuve fueron los cortometrajes 120 Seconds to Get Elected (2006) y Next Floor (2008). En 2009 llegó Polytechnique, que se llevó el premio a la mejor película canadiense del año, sobre la masacre en una escuela de Montreal en 1989. Su salto a la fama llegaría un año después con el drama Incendies. La historia de dos hermanos gemelos que se enteran luego de la muerte de su madre, que su padre no ha muerto y que tienen un hermano que desconocían. El film fue nominado al Oscar y fue premiada en varios festivales alrededor del mundo. 



Luego de un par de cortos, en 2013 estrena dos de sus films más importantes, ambos con Jake Gyllenhall como protagonista. Por un lado, Enemy, basado en la novela de José Saramago “El hombre duplicado”. Por otro lado, por primera vez en Hollywood, filma Prisoners, un thriller sobre la desaparición de dos niñas. Ganó el Oscar a la mejor fotografía y fue elegida uno de los films del año. Su próximo film fue Sicario, otro thriller esta vez sobre el narcotráfico y otra vez elegida uno de los films más importantes del año. En 2016 llegó Arrival, basado en un relato de Ted Chang. La historia de una lingüista que tiene que entablar una conversación con unos extraños alienígenas lo terminó por convertir en uno de los directores preferidos del público y de la crítica. 



El film le terminó de abrir las puertas de Hollywood y para eso le encargaron la secuela de uno de los grandes clásicos de los 80: Blade Runner. En este caso, los acontecimientos se dan 30 años después de la historia original. Lo último que ha filmado en una de las trilogías más esperadas de los últimos años: Dune, remake de la vieja película de David Lynch con guion de Eric Roth, entre otros. La primera parte se estrenó en 2021 y la segunda en 2024. Ambas fueron nominadas a mejor película. Para este año se espera el cierre de la trilogía y ya tiene encargado un nuevo film sobre James Bond.

 

FICHA TÉCNICA

 

Título original: Incendies

Año: 2010

Duración: 130 min.

País: Canadá

Dirección: Denis Villeneuve

Guion: Valérie Beaugrand-Champagne, Denis Villeneuve. Obra: Wajdi Mouawad

Reparto: Lubna Azabal, Mélissa Désormeaux-Paulin, Maxim Gaudette, Rémy Girard

Música: Grégoire Hetzel

Fotografía: André Turpin

 

PELÍCULA COMPLETA