lunes, 3 de mayo de 2021

MAR ADENTRO

PROGRAMA 326 (30-04-2021)

 

SINOPSIS

 

Ramón (Javier Bardem) lleva casi treinta años postrado en una cama al cuidado de su familia. Su única ventana al mundo es la de su habitación, que da al mar, donde sufrió el accidente que interrumpió su juventud. Desde entonces, su único deseo es morir dignamente. En su vida ejercen una gran influencia dos mujeres: Julia (Belén Rueda), una abogada que apoya su causa, y Rosa (Lola Dueñas), una vecina que intenta convencerlo de que vivir merece la pena. Pero también ellas, cautivadas por la luminosa personalidad de Ramón, se replantearán los principios que rigen sus vidas. Él sabe que sólo quien de verdad le ame le ayudará a emprender el último viaje. (FILMAFFINITY)

 

EDITORIAL

 

Se la espera, casi siempre, con temor. Algunos encontrarán en ella la paz que nunca tuvieron. Otros se ilusionarán que luego de su llegada, volverán a encontrarse con esas personas que tanto han extrañado. Y como todo en este mundo, también es un negocio. En las guerras, en las iglesias, en las casas velatorias, en los cementerios. Ni siquiera allí, en la muerte, estamos exentos de pagar el impuesto por haber vivido. Alguna vez el filósofo Séneca dijo: “La muerte es un castigo para algunos, para otros un regalo, y para muchos un favor.” Quizás esto último es la solución a ciertos castigos de ese Dios del cual nos hablan. ¿Que la vida es maravillosa no importa cuál sea la dificultad? La respuesta no es universal. Vayan y convenzan a un niño sirio que la vida es maravillosa luego de haber perdido medio cuerpo por unas bombas de una guerra que nunca pelearon... 



O a nuestros pibes de Malvinas que un borracho mandó a inmolar para ganar una batalla que la nefasta Junta Militar ya tenía perdida. Todo esto, sin hablar de enfermedades y ciertos destinos del Señor. Porque como dijo Ramón Sampedro, una vida que quita libertad, no es vida. Y como la vida es un derecho y no una obligación, la muerte propia, también debería serlo. Mucha gente lleva años esperando que llegue su final. La eutanasia está prohibida en casi todo el mundo y algunos tienen que recurrir a medidas para nada alegres para cumplir su mandato. Solo siete países la consideran legal. Los Países Bajos fueron los adelantados en 2002. Y justamente España fue uno de los últimos en sumarse hace poco más de un año... La lucha fue ardua, tan complicada como la vida misma. Pero el sueño de cerrar los ojos y volar ya está en marcha. Serán los herederos de ese dolor imposible. Donde en ese último latido encontrarán la paz. Para por fin poder pegar el salto y sumergirse Mar Adentro...

 

Marcelo De Nicola.-

 

Canción elegida para la editorial

 


IMPRESIONES PARA MAR ADENTRO


 

Sin escala alguna recurramos a un amigo de esta casa, el filósofo de Salamanca, Don Miguel de Unamuno. En aquella obra inmensa llamada Del sentimiento trágico de la vida, Miguel sentencia que pensar en la muerte es el verdadero origen de la experiencia filosófica. El hombre no se puede concebir no existiendo sin un sentimiento de angustia o de congoja. Vendrá entonces allí a jugar sus cartas aquella necesidad de perpetuación, aquel anhelo de eternidad. El amor será la gran excusa para eternizarse en el otro, ese será su único motor. Antropológicamente hablando es sabido que lo que distingue más radicalmente a lo humano de los animales es el culto a los muertos. Es el ansia de inmortalidad personal origen y esencia de todas las religiones. Comercializar a través de la fe destinos paradisíacos o infernales, azarosas reencarnaciones, merecidos destinos, no es más que un intento desesperado de prolongar aquello que entendemos finito. Pero vamos, repitámoslo una vez más esto que hemos dicho ya tantas veces desde este mismo micrófono: después de la muerte la nada. Después de la muerte el verdadero final y allí el origen de esta filosa angustia, la angustia de ser al fin nada. Schopenhauer decía que es el desenfrenado amor a la vida lo que conduce muchas veces a la muerte, al suicidio. El que se suicida no lo hace porque desee la muerte, o sea la nada, sino porque le gustaría tener una vida más plena y rica que la que está viviendo. Es el ansia suprema de vivir mejor y de perpetuar y prolongar su vida lo que lleva al suicida a acabar con ella. Detengámonos un instante a pensar en el humano, en el ser humano, en lo que lo determina como uno y no otro, hablo de lo que lo define como el que es y no el que no es. Surgirá de aquella reflexión la idea de principio de unidad y principio de continuidad. Allí residirá su exclusividad. El principio de unidad se ejercerá, claro, en el espacio, aquella ocupación ejercida por un cuerpo. El de continuidad en la acción y en el propósito. Reza una vieja máxima de la dramaturgia, haciendo referencia al concepto técnico de premisa, que en cada momento de nuestras vidas tenemos un propósito, y a él conspira la sinergia de todas nuestras acciones. Ahora, ¿Qué hacer cuando aquel propósito, aquella premisa estructural, no es otra sino la muerte digna?  



Tal es el caso del personaje Ramón Sampedro, protagonista del impecable film de nuestro amigo Alejandro Amenábar llamado Mar Adentro. Amigos, amigas, estamos frente a una obra cruda, valiente y por todo esto dolorosa. Una obra armada con inteligencia sobre un concepto estético delicado. Una obra que abarcará varios temas pero cuyo conflicto principal será la lucha legal de Ramón por acabar, sin ninguna represalia legal, con su propia vida, aquella que ya no es siquiera suya. La lucha de Ramón porque la ley acepte su libertad de elegir la nada para así no soportar más ese calvario en que se convirtió su existencia luego de aquel trágico accidente que lo inmovilizó e insensibilizo del cuello a los pies. El film comenzará con un recurso similar al utilizado por el propio Amenábar en su opera prima Tesis. Desde el negro absoluto se oirán las relajantes olas de un calmo mar. Una voz en off dirá la palabra: tranquilo, y allí comenzará algo parecido a una relajación guiada. Esta será la primer palabra que se oiga en todo el film, y se resignificará en su devenir. Tomará entonces el pesado sentido de definir la sentencia a la que Ramón estará sujeto durante todo el relato. Aunque su mundo se desarme o se altere, aunque las cosas no salgan según sus pretensiones, aunque las ventanas no den al mar, a Ramón solo le queda buscar la tranquilidad mental para no enloquecer dentro de aquella cárcel que es su cuerpo inútil e inmóvil el cual lo condena a ser espectador de una vida que ya no le pertenece. Esa será la continuación del relato de la voz en off, la cual invitará al espectador a ser consciente de lo que ya es, un ser pasivo e inmóvil cuyo único propósito será el de observar sin participar la historia que otro hizo. Alguien postrado que mira las aventuras de otros, los amores y desamores de otros, las pasiones incendiando otros cuerpos. 



Para esto aquella voz nos invitará a imaginar una pantalla de cine donde aparecerá por su invocación un paisaje. Continuará solicitando agudizar los sentidos en las tonalidades lumínicas, las texturas, la temperatura y los colores que visten aquella escena imaginada. Con sutil inteligencia, Amenábar nos hará sentir de forma poética, lúdica, vamos, artística el tortuoso punto de vista de su protagonista. Respiración e imaginación, nada más. El relato contará con una paleta de colores que remitirá claramente a aquel cuadro de Dalí llamado La Muchacha en la Ventana. Habrá ese color único del mediterráneo, habrá esos blancos, esos celestes. La estructura del guión será en su mayoría lineal recurriendo a la herramienta del flashback en pocas ocasiones. Contará la narración con una calidad actoral de un nivel superlativo. Se logrará una naturalidad llamativa en el no movimiento. Javier Bardem cargará con seguridad con el trabajo más difícil de la obra que será el de expresar utilizando únicamente como herramientas la palabra, el silencio y los mínimos movimientos faciales. Se notará un trabajo de dirección en todo aquello fuerte, minucioso, exacto, tal vez único. Alejandro utilizará todos los recursos del cineasta con precisión quirúrgica. La fotografía contará con movimientos de cámaras realmente elaborados y con finalidades claras y logradas. Habrá planos secuencias que nos invitarán a viajar junto a las fantasías de Ramón, sentiremos en aquel devenir de planos sin cortes de montaje la misma liberación del protagonista, sentiremos junto a él la arena en nuestros pies, el olor del pelo de ella, la sal del mar sobre nuestros labios resecos. 



El guión tendrá un trabajo muy cuidado sobre la línea de diálogos, consiguiendo de esa manera frases contundentes, cargadas de dolor y significado. Habrá mucho sentido de verdad en el decir de los personajes y se utilizará de manera dosificada la herramienta de diálogo interrumpido. Un personaje comenzará a decir algo y será cortado por otro o hasta por él mismo frustrando de esa manera el devenir natural de su línea. Este recurso servirá con sutileza a reforzar la idea del conflicto madre, aquella interrupción en la fluidez de la vida del protagonista. Algo que comienza y no logra terminar porque es interrumpido abruptamente por otra cosa. Una cadencia intervenida que no logrará finalizar del modo previsto. Flotará aquel fantasma por toda la cinta recordándonos con un susurro gélido al oído aquella estupidez de eternizarnos en el tiempo a través de nuestra compleja elaboración de acciones planificadas. Ramón nos hablará del amor denunciando la posesión sobre el otro, la proyección del que ama sobre el ser amado. Nos hablará de la libertad y traerá aquello dicho en este mismo foro respecto de su relación intrínseca con la privacidad. Nadie puede ser realmente libre cuando todos sus actos son públicos. Terminará planteándonos la idea de la muerte no como un dolor en la perdida sino como el digno final a una vida de calvario. La muerte para honrar de verdad a la vida. La muerte para reafirmar que la vida es un derecho y nunca una obligación. La muerte como el último acto heroico de verdadera libertad. Gracias Ramón por poner con clara honestidad sobre la mesa aquello que tantos se empeñaron en ocultar y negar. Buen viaje compañero, hasta que ninguna muerte nos distancie.

                                                                               

Lucas Itze.-

 

Canción post impresiones

 


UNIVERSO AMENÁBAR


 

Alejandro Amenábar nació en Santiago de Chile el 31 de marzo de 1972. De madre española y padre chileno, al año la familia se volvió a España por el golpe de Estado de Pinochet. Sus padres celosos de su educación, no le permitían ver mucha televisión ni películas, por lo en su infancia sus aficiones eran escribir relatos y leer libros. Recién a la edad de 15 años empezó a visitar los cines con más frecuencia y eso hizo que quiera estudiar algo relacionado con el séptimo arte. Empezó a estudiar en la Facultad de Ciencias de la Información de Madrid, donde no llegó a terminar sus estudios, pues consideró que eran unos estudios excesivamente teóricos y muy despegados de la realidad profesional. Entre 1991 y 1995 realizó cuatro cortometrajes que, de un modo muy significativo, influyeron posteriormente en sus primeras películas: los cortos La cabeza, Himenóptero y Luna tienen sus hermanos mayores en Tesis, Mar adentro y Abre los ojos. También desde pequeño empezó con la música,  ya que componía melodías con el teclado y la guitarra con la misma fluidez que al escribir historias. Aprendió música de un modo autodidacta para poder musicalizar sus cortometrajes. Sin embargo, todo cambió cuando conoció a José Luis Cuerda (La educación de las hadas, La lengua de las mariposas). Un compañero de Cuerda le entregó el corto de Himenóptero para que éste le diera su opinión. A partir de entonces, Cuerda se interesó por el guión de la futura película Tesis (1996) y se convirtió en su productor. 



Su ópera prima fue un éxito y se llevó 7 premios Goya, incluidos Mejor Película, dirección y guión. Un año después llega Abre tus ojos, un estupendo thriller surrealista, donde trabaja nuevamente con Eduardo Noriega y Fele Martínez al que se suma Penélope Cruz. Tuvo tanto éxito que hubo una remake en Estados Unidos llamada Vanilla Sky y protagonizada por Tom Cruise. Gracias a eso se le abrieron las puertas de Hollywood para filmar Los Otros, con Nicole Kidman. Ambientada en la Segunda Guerra Mundial, ella es una madre que espera que su marido regrese de la guerra y educa a sus hijos bajo rígidas normas religiosas. Además ellos tienen una extraña enfermedad: no puede ver la luz del día por lo que siempre tienen que estar a oscuras. El film le dio el segundo Goya a Amenábar y lo hizo reconocido en el mundo entero gracias, también, al excelente trabajo de Nicole Kidman. 



En 2004 llega otra de sus grandes obras: Mar adentro, con un Javier Bardem irreconocible, cuenta la historia de un hombre que vive postrado hace 30 años y su único deseo es morir dignamente. Otro éxito rotundo confirmado con el Oscar a mejor película extranjera y una catarata de premios en todo el mundo. Viaja en el tiempo para en 2009 filmar Agora con Rachel Weisz, la historia de la brillante astrónoma Hypatia en Egipto del Imperio Romano del siglo IV, en medio de una batalla cultural que amenaza con quemar la Biblioteca más importante de Alejandría. Obtiene el mejor guión en los Goya. En 2015 filma quizás su película más floja: Regresión, otro thriller policial sobre abusos sexuales basados en una historial real que sucedió en Minnesota en 1990, con Ethan Hawke y Emma Watson. Su último film se estrenó el año pasado bajo el nombre de Mientras dure la guerra, la historia del célebre Miguel de Unamuno y el apoyo a la sublevación militar frente al gobierno republicano del general Franco y sus consecuencias como rector de la Universidad de Salamanca.

 

 

FICHA TÉCNICA

 

Título original: Mar adentro

Año: 2004

Duración: 125 min.

País: España

Dirección: Alejandro Amenábar

Guion: Alejandro Amenábar, Mateo Gil

Música: Alejandro Amenábar

Fotografía: Javier Aguirresarobe

Reparto: Javier Bardem, Belén Rueda, Lola Dueñas, Mabel Rivera, Clara Segura, Joan

Dalmau, Tamar Novas, Josep Maria Pou, Celso Bugallo, Francesc Garrido

 

PELÍCULA COMPLETA

TODO O NADA - THE FULL MONTY

PROGRAMA 325 (23-04-2021)

 

SINOPSIS

 

El cierre de la fábrica de acero de Yorkshire deja sin trabajo a casi toda la población masculina. Gaz, uno de los obreros afectados, perderá el derecho de ver a su hijo si no consigue dinero para pagar la pensión de manutención familiar a su mujer. En medio de la desesperación, se le ocurre una idea, a primera vista disparatada, y se la plantea a los amigos que están en la misma situación: organizar un espectáculo de strip-tease. (FILMAFFINITY)

 

EDITORIAL

 

En su concepción más clásica y también filosófica, la belleza siempre estuvo emparentada a la idea de simetría, de ritmo, de cierta regularidad reconocible de los intervalos. Con astucia, Borges nos recordaba alguna vez aquellos versos de Silesius que decían que “la rosa es sin porque, florece porque florece, no se fija en sí misma, no pregunta si la ven”. Al escribir estas líneas, Silesius no hizo otra cosa que negar con inteligencia y fina sutileza toda posibilidad de existencia de cualquier tipo de estética. En la antigua Grecia se consideraba a lo bello como una característica que provenía  directamente de los dioses, por lo que muchas veces aquel regalo divino causaba temor en quienes lo observaban. ¿Cuántas veces hemos sentido temor por lo extremadamente bello? ¿Cuántas veces hemos ido a menos, hemos apostado poco y en aquella retirada absurda hemos preferido un amor de segunda o tercera fila por el solo hecho de sentirnos apabullado por una belleza realmente divina? La soledad de los dioses es siempre abrumadora. Lo cierto es que el concepto de belleza modifica sus cánones con el correr del tiempo imponiendo estéticas, figuras, formas y también cuerpos. La rosa ya deja de ser sin porque para comenzar a preguntarse con que ojos la ven. Porque claro, el concepto de belleza operara fuertemente sobre la mirada del otro, se impondrá una idea general acribillando con ferocidad cualquier tipo de individualidad. A los que aquel ojo seleccione arbitrariamente, como lo es toda significación después de todo, dejaran de ser personas para pasar a ser modelos. Tal como lo hemos dicho hace instantes, dioses inalcanzables. 



Sobre esta idea armará sus conceptos y estrategias la publicidad, grandes operadores en la resignificación constante de dioses. Trabajarán sin escrúpulos sobre la nefasta construcción de la idea de que la gente bella es feliz y por lo tanto completa, y dirán luego que esa gente, claro, no consume. Pondrán entonces la idea de belleza bien lejos y le adjudicarán características muy definidas e inalcanzables con el macabro objetivo de contribuir al malestar general, a las inseguridades, al terrible fantasma de no pertenecer y no ser aceptado. Los que esta mesa ocupamos, preferimos entender a la belleza de los cuerpos y de los objetos más ligada a aquel otro concepto trabajado en un inicio por el crítico francés Louis Delluc y luego por el ensayista y realizador, Jean Epstein, aquel concepto complejo que llamaron fotogenia. Podríamos definirla rápidamente como aquel lado poético de los objetos y de las personas que a través del lenguaje del cine se transforman y se les añade una nueva expresividad, una nueva belleza y por lo tanto una nueva sensibilidad. Recordemos aquellos cortometrajes de los hermanos Lumiere. Pensemos en ellos unos instantes. Aquel tren llegando a la estación, la inmensa puerta de la fábrica abriéndose, el jardinero regando las plantas y el niño jugando a su lado. Lo fotogénico de todo aquello, lo bello, no está, claro, en lo narrativo, ni en el espectáculo sino en el maravilloso redescubrimiento de lo cotidiano. Aquel volver a ver, a observar lo que ya no producía maravilla ni encanto en quien lo miraba. Aquellos rostros, aquellos entornos ya conocidos y transitados, aquella fábrica. Nunca fue la llegada del tren lo que causó realmente fascinación en los espectadores sino la belleza encontrada por quien miraba. El reencontrarse con aquella particular belleza que ya no se veía, que estaba opacada por otras miradas. Ese es quizás nuestro mensaje, esa será siempre nuestra búsqueda.         

 

Lucas Itze.-

 

Canción elegida para la editorial

 


IMPRESIONES PARA TODO O NADA


 

La mirada intimida. La opinión del otro impacta en nuestra autoestima. El ser humano es constantemente juzgado. Las publicidades y los medios nos muestran cuerpos perfectos. El ideal de belleza siempre está ligado a lo exterior. Si no formas parte de ese combo, sos desechable. La crítica feroz, de la cuales también somos culpables, se hace cada vez más mortífera. Desde pequeños empezamos a denostar ciertos estereotipos que sólo nos hacen más miserables por dentro. El tiempo, siempre el tiempo, intentará aleccionarnos. Será el que nos obligue a ponernos en el lugar del otro. A enseñarnos, a veces cruelmente, que un día estás arriba y otro día abajo. Y que cuando hay hambre, todos somos iguales. En el desempleo no hay belleza para admirar. Y la creatividad puede ser una solución mágica. Entonces, una chispa puede encender una gran idea, aunque el miedo nos paralice. Y será el tiempo de animarse a romper los propios prejuicios, como entendió Gaz, el protagonista de Todo o nada (The Full Monty), de Peter Cattaneo. Con un interesante guión de Simon Beaufoy, el film comenzará en clave documental lo que servirá para ponernos en contexto. Veremos la ciudad de Yorkshire, en Sheffield en los años ´70 y sus grandes fábricas de acero que empiezan a florecer. La vida en la ciudad es festiva. 25 años después, Tatcherismo mediante, poco queda de esas imágenes. El desempleo es un factor común. El capitalismo ha desindustrializado la zona y la gente en paro es cada vez más. 



Estaremos ante un relato lineal. La película tendrá ecos del cine de denuncia social británica de esos tiempos, con Ken Loach o Mike Leigh a la cabeza, pero lo hará en clave de comedia, y hasta con pasos de humor negro en ciertos momentos. La fotografía mostrará la monotonía de la ciudad, con colores fríos y otoñales. La banda musical ideada por Anne Dudley (ganadora del Oscar) nos llevará por distintos clásicos desde Tom Jones o Gary Glitter hasta Donna Summer. No habrá grandes planos ni encuadres inolvidables. La importancia estará en los diálogos y en las convincentes actuaciones del  terceto protagonista. Gaz y Dave (Robert Carlyle y Mark Addy) están desempleados después del cierre de la fábrica en la que trabajaban. También su antiguo jefe Gerald, interpretando maravillosamente por Tom Wilkinson, se quedará en la calle. Y le costará adaptarse a ser igual que el resto. Son Dave y Gerald los personajes que más crecen en el film. Pese a la tridimesionalidad de sus personajes, Gaz es quizás el más monocorde, ya que su objetivo a lo largo de los 90 minutos de metraje es el mismo. En cambio, de los demás iremos viendo un crecimiento sostenido, a la vez que vamos descubriendo sus secretos y sus angustias. El desempleo será la pérdida de prestigio, de estatus y de un nivel de vida acorde a sus necesidades. 



Mientras la gente se divierte, ellos ven las risas como algo ajeno. Y tiene relevancia en todo su micromundo: desde las relaciones familiares y sus amistades hasta el sexo. Un cartel de strippers y un show serán el puntapié inicial para que Gaz intente convencer a otros perdedores como él a animarse a todo. Y será en ese momento cuando el film no nos hable solamente del desempleo. Sino que será algo más global. Servirá como un análisis sociológico de la condición del ser humano ante las adversidades. Y descubrirán otro mundo. Empezarán a notar que ese mundo patriarcal y machista también está cambiando. Será Gaz quien piense que los hombres pronto serán desechables, quizás dándose cuenta que su ex mujer es la que tiene un buen pasar económico gracias a su trabajo y su condición de mujer independiente. Aflorarán entonces los miedos y también será otro proceso olvidarse del que dirán. Ellos, quienes veían a los strippers como “maricas”, serán los que entiendan que primero, tendrán que descontruirse y aceptarse como son. Tendrán que dejar los complejos de lado. Será entonces cuando esos hombres que trabajaban en fábricas de acero, esos machos para su propio ideal, se conviertan en bailarines. Y quedarán solos frente a la multitud, desnudos de cuerpo y alma, buscando una nueva oportunidad.

 

Marcelo De Nicola.-

 

Canción post impresiones

 


UNIVERSO CATTANEO


 

Peter Cattaneo nació en Twickenham, Londres el 1 de julio de 1964. Su padre era animador y el estudió arte en el famoso Royal College of Art, de donde salieron directores como los hermanos Tony y Ridley Scott. Se graduó en el año 1989 y un año después obtuvo su primera nominación al Oscar por el cortometraje Dear Rosie. En 1995 dirige el telefilm Amándonos y en 1997 llega su ópera prima The Full Monty, que lo catapultó a la fama. El film fue nominado a 4 premios Oscars, incluyendo Mejor Película, Dirección y Guión y se llevó la estatuilla a mejor banda sonora, en un año que Titanic arrasó llevándose casi todo. Además logró los premios a mejor película en los Globos de Oro, BAFTA, Goya y Premios del Cine Europeo. Un debut soñado. Su segundo film llegó en 2001 y se llamó Lucky Break, esta vez los que se ponen pelucas y salen a bailar, son los presos de Long Rudford. Su tercer film fue Pobby and Dingan, que cuenta la historia de una niña australiana y sus amigos imaginarios. 



Siguió en 2008 con el film The Rocker, la historia de un baterista que es echado de su banda y 20 años después intenta volver a los viejos tiempos. Luego se dedicó a dirigir series para la tv británica como la multipremiada Rev., The A Word, Flack y también el documental Diana and I sobre la princesa de Gales. Su último film llegó en 2019 y fue Military Wifes, la historia de esposas de militares que arman un coro en una base militar, donde esperan a sus maridos que están en la guerra de Afganistán.

 

FICHA TÉCNICA

 

Título original: The Full Monty

Año: 1997

Duración: 83 min.

País: Reino Unido

Dirección: Peter Cattaneo

Guion: Simon Beaufoy

Música: Anne Dudley

Fotografía: John de Borman

Reparto: Robert Carlyle, Mark Addy, Tom Wilkinson, Lesley Sharp, Paul Barber, William Snape, Steve Huison, Hugo Speer, Emily Woof, Deirdre Costello, Paul Butterworth, Dave Hill, Bruce Jones, Vinny Dhillon, Kate Layden, June Broughton, Kate Rutter

 

PELÍCULA COMPLETA

martes, 20 de abril de 2021

ESCENAS DE LA VIDA CONYUGAL - SCENNER UR ETT ÄKTENSKAP

PROGRAMA 324 (16-04-2021)

 

SINOPSIS

 

El matrimonio formado por Johan, profesor de psicología, y Marianne, abogada, recibe una noche en su casa la visita de sus amigos Peter y Katerina. Al poco tiempo, los invitados empiezan una fuerte discusión en la que los anfitriones intentan mediar sin éxito alguno. Cuando se quedan solos, Johan y Marianne empiezan a hablar de su matrimonio y de sus problemas. (FILMAFFINITY)

 

EDITORIAL

 

El sonido de la puerta retumbó en la habitación. Luego, el silencio. La última taza de café se fue helando de a poco, casi como nuestros sentimientos. Las cenizas de esa última madera del hogar se apagaron en el fulgor de los recuerdos. Las charlas, las risas y las miradas que decían más que las palabras quedaron atornilladas en un estante. La casa se volvió gris. Las sombras se hicieron más frecuentes y el calor se transformó en un otoño interminable. Las hornallas emanaban, quizás, el poco fuego que quedaba. No había mañana. Y el ayer terminó siendo un cuento intenso pero incierto. En los recovecos de la memoria se plantaron los momentos inolvidables. 



Los aromas tan nuestros se fueron escapando de las sábanas. Quedó alguna confesión perdida en ciertas noches de alcohol. Quedó el sabor de tus labios en esa maldita copa de vino. De ese mismo vino que bebimos años después. No importaba que el gusto ya no sea el mismo. La brevedad de una noche que se consumió en segundos. Taciturnos, esperando amaneceres ajenos. No había necesidad de que las palabras destruyan esa alegría efímera. Volver a ser, nuevamente. Sentirnos para después olvidarnos para siempre. Para que ese dolor al menos tenga un antibiótico natural. Y aprender de nosotros mismos. Para empezar una nueva historia. Y editar esos guiones para que no formen parte de nuestras próximas Escenas de la vida conyugal.

 

Marcelo De Nicola.-

 

Canción elegida para la editorial

 


IMPRESIONES SOBRE ESCENAS DE LA VIDA CONYUGAL

 


Hay una idea que alguna vez supo esbozar nuestro amigo poeta Oliverio que logró conmover en lo profundo a los que este programa hacemos. Desde la inmensa oscuridad de su piloto negro, Oliverio, con su vista reposada sobre otro presente, un presente descarnado y fatalmente sincero, se animó a decirnos que el amor es un pretexto para adueñarse del otro, para volverlo tu esclavo, para transformar su vida en tu vida. En este sentido, cabe señalar y con esto alertar rápidamente al oyente, que el amor siempre es trágico porque en su ejercicio no hacemos más que entregar la conducción para que sea otro el que nos gobierne. Aquel otro que será la muerte misma de la aventura, que encadenará al deseo dentro de una casa, de una rutina con horarios marcados como los de una fábrica o una cárcel. ¿Cuál será la mercancía que se intentará comercializar en el quilombito aquel que es el amor? ¿Cuál será el lugar que se le dará a la familia en el gran mercado de la vida? Conocer el trágico sentido de la vida, aquella verdad, tal vez la única, de sabernos finitos, de entender que tanto nuestra vida como la de la gente que nos importa algún día acabará, algún día serán recuerdo para luego ser nada, tomar conciencia de que lo único certero es que todo esto tiene un final, pone en evidencia un abismo intolerable. En este contexto todo será miserable. Todo responderá al miedo, a las angustias, a las dudas, todo se convertirá en exigencia y perversión. 



El amor acorralado en su claustro monogámico y domesticado en su figura institucionalizada de la familia soplará avivando las llamas de una construcción social de la idea de seguridad, una triste ilusión de control y continuidad. Armaremos la farsa sobre esta idea, romantizando sin escrúpulos la posesión del otro, alimentando finalmente aquella vieja patraña de la completitud. Un amigo nuestro, Alejandro Dolina, ha dicho alguna vez algo así como que el amor es tan maravilloso que por eso uno busca que dure para siempre, y eso es lo terrible del amor. Dentro de la obra fílmica Escenas de la vida conyugal del maestro Bergman se denunciará esta idea institucionalizada del amor. Pongamos en claro algo: quien les habla cree fuertemente que este director es quizás uno de los mejores de la historia cinematográfica mundial, por lo que reconozco y por eso expongo sobre la mesa más temprano que tarde la falta de objetividad evidente en la construcción de las ideas que a continuación se expresan. Dicho esto y huyendo despavorido  de aquella objetividad que jamás tuvimos podemos decir que abordar esta obra es siempre una tarea insuficiente, fragmentada e incompleta. Bergman ha logrado en la historia de su filmografía lo que muchos intentaron y fallaron: hacer teatro con lenguaje cinematográfico. La mayoría de sus films y en particular Escenas de la vida conyugal se desarrollan dentro de una estructura donde el montaje viene a aportar a lo narrativo sin entrar en conflicto con la historia. Es fácil percibir la frescura en la utilización de los diálogos, es allí donde Bergman brilla más que cualquiera. Quien quizás más se acerca a esa genialidad es Woody Allen, tal vez su mejor alumno. 



El desarrollo dramático estará fuertemente sostenido desde las líneas de diálogos, las cuales aportaran información de los personajes y su pasado de manera profunda e inteligente. Invito a los y las oyentes a detenerse realmente en este punto. A permitirse saborear cada intervención y más aun cada silencio. Se encontrarán frente a algo pocas veces visto y escuchado, podrán percibir el trabajo minucioso de un verdadero orfebre de la palabra.  Recomendamos también la lectura de sus guiones originales en donde se puede hacer un trabajo similar al recién enunciado. Descubrirán que con un grato asombro que los libros cinematográficos de Bergman no solo se leen sino que también se escuchan y hasta se huelen. Tal es el efecto vivencial logrado. Habrá en Escenas de la vida Conyugal un trabajo cuidado desde el sonido. Vale rescatar una escena en particular del segundo acto de la obra, en donde la pareja comienza a discutir sobre sus diferencias y carencias. Ya no queda nada de ellos, de aquello que fueron o simularon ser. Allí donde antes parecía estar el amor ahora se evidencia un hueco, un vacío profundo, tal vez una distancia. Bergman tomará la acertada decisión entonces de hacer sonar los diálogos con algo de rebote, una casi imperceptible reverberación, logrando remarcar de esta manera la profundidad del escenario… el fondo pesando sobre la figura, la imposibilidad de ambos personajes de llenar cualquier vacío, ningún espacio. Con el devenir del conflicto, el cual se tornara violento no tanto desde las acciones de los personajes sino desde sus silencios, nos daremos cuenta que la única forma que encuentran de funcionar es desde la destrucción total de aquella figura de familia impuesta. Funcionarán rescatando al deseo de toda institución. Recordando que el amor nace en la ruptura misma de toda posesión. Funcionarán desde la idea más pura del amor que no es otra sino la de la única gambeta posible y eficaz para distraer aunque sea por un instante a la muerte.      

 

Lucas Itze.-       

 

Canción post impresiones

 


UNIVERSO BERGMAN

 


Hijo de un pastor luterano y de una dominante madre de origen valón, Ingmar Bergman nació en el seno de una familia muy estricta, en la que la buena conducta y la represión de los instintos se consideraban virtudes. No resulta pues extraño que, tanto él como su hermana Margareta, se refuguaran en un universo imaginario: juntos compraban trozos de película para el proyector familiar y construyeron también un teatro de marionetas. Bergman no contaba aún veinte años cuando dejó a sus padres para instalarse en Estocolmo. Desde entonces, se dedicó al teatro universitario y fue en esta época, entre finales de los 30 y comienzos de los 40, cuando entabló amistad con Erland Josephson y Vilgot Sjöman. En 1942, tras el estreno de una de sus obras, La muerte de Punch, Bergman fue invitado a formar parte del equipo de guionistas de la Svensk Filmindustri, donde pasó dos años revisando guiones, mientras seguía escribiendo obras favorablemente acogidas por la crítica. Ya su primer guión, Tortura, llevado a la pantalla por el importante cineasta sueco Alf Sjöberg, se basa en un recuerdo personal: el terror que inspirara a Bergman uno de sus profesores, que le hizo objeto de todo tipo de vejaciones y engaños en Estocolmo. Al año siguiente, 1945, la Svensk Filmindustri ofrece a Bergman la oportunidad de dirigir su primera película, Crisis, adaptación de una obra danesa cuyo protagonista, como en casi todos sus primeros trabajos, es un alter ego apenas encubierto del autor, que expresa así sus temores, ansiedades o aversiones o aspiraciones personales. Ese mismo año también dirigió Llueve sobre nuestro amor. Si Barco hacia la India (1947) y Puerto (1948) son perfectamente representativas de este periodo, las dos últimas obras de esta década, La sed (1949) y Hacia la felicidad (1949), muestran una nueva preocupación en Bergman, que aborda el tema de la pareja enredada en una lucha sin cuartel. Prisioneros el uno del otro, los amantes protagonistas de sus películas se entregan a un combate cuerpo a cuerpo, un torneo oratorio despiadado con evidentes resonancias de Strindberg. En el medio aparecen películas como Música en la nocheLos demonios nos gobiernan o Esto no puede ocurrir aquí. Los años 50 permitieron afianzarse a Bergman. Al principio de la década rodó dos brillantes historias de amor que exaltaban a la vez el esplendor del verano sueco y los fuegos efímeros de la pasión: Juegos de verano, también llamada Juventud, divino tesoro (1950), que fue presentada en Punta del Este, y esto llevó al éxito del director en lugares tan lejanos a sus país, como lo son Argentina, Uruguay y Brasil. También dirigió Un verano con Monika (1952), donde alcanzó su plenitud la sexualidad de Harriet Andersson. La carrera de Bergman en Suecia estuvo a punto de verse frenada a causa de la desfavorable recepción crítica de Noche de circo (1953), un análisis mordaz del deseo, el sentimiento de culpa y la vulnerabilidad humana. Pero la obtención por parte de Sonrisa de una noche de verano del Premio Especial del Jurado en el Festival de Cannes de 1955, volvió a situarle en posición privilegiada en Europa y Estados Unidos y le permitió abordar un proyecto que acariciaba desde tiempo atrás: El séptimo sello (1956), alegoría sobre la vida y la muerte donde refleja a la vez su concepción afectiva e intelectual de Dios y su intuición del posible holocausto nuclear. 



El clamoroso éxito obtenido por el film ofreció la posibilidad de dirigir, uno tras otro, cuatro importantes títulos: el primero fue Fresas salvajes (1956), con el director de cine Victor Sjöstrom como protagonista. Bergman recurriría nuevamente a sus recuerdos de infancia para efectuar un acercamiento lúcido y benévolo a la vejez, con toda su carga de lamentos y recriminaciones. Rodó después Cuando huye el día (1957), un ejercicio de apariencia más documental que disecciona las reacciones de tres mujeres ante la maternidad. En El rostro (1958), un mago que no es otro que el propio Bergman, se gana la vida fascinando al público y exponiéndose a la vez a sus sarcasmos. Finalmente, El manantial de la doncella (1959) es una cruel historia de violación, asesinato y venganza, basada en una balada medieval. En el transcurso de los años siguientes, el estilo de Bergman experimentaría un cambio sensible. El cineasta aborda una etapa aparentemente austera. Una técnica más depurada y, una temática más profunda se ponían al servicio de un pensamiento inquieto y desgarrado. Tras filmar El ojo del diablo, llega la trilogía formada por Como en un espejo (1961), Los comulgantes (1962) y El Silencio (1963) que le permitió ajustar cuentas definitivamente con su educación religiosa. 



Dejando a un lado su preocupación por el lugar del hombre en el Universo para considerar el del artista en el seno de la sociedad, Bergman, se convirtió en portavoz intelectual de su tiempo, persuadido de que el ser humano había llegado a una fase crítica de su evolución y de que la apatía del mundo moderno era tan sólo el reflejo de un cierto desencanto. Luego dirige ¡Esas mujeres! parodiando al cine de Fellini. Persona (1966), una obra profundamente marcada por la influencia de Jung y el psicoanálisis, reunió a Bergman, que entonces vivía en la desolada isla de Faro, con la actriz noruega Liv UllmanA su alrededor, el cineasta tejió en los años siguientes una serie de dramas que destacan por su crudeza y violencia, como La hora del lobo (1967), La vergüenza (1968) o Pasión (1970), que fue la primera en color. 



En 1971, Bergman rodó en inglés La carcoma, con Elliot Gould, que supuso un completo fracaso comercial. Por contra Gritos y susurros (1972), alucinante estudio en blanco y negro de los últimos días de vida de una mujer enferma de cáncer y del comportamiento de sus hermanas, es encumbrada como una de sus obras maestras. El director sueco siempre fue consciente del impacto de la televisión, y desde 1969, año en que realizó El rito para la pequeña pantalla, mantuvo una relación fluida con el medio, también destino original de Secretos de un matrimonio (1973) y la adaptación de La flauta mágica (1974). En 1976 dirigió Cara a Cara, y luego un escándalo fiscal llevó a Begman a exiliarse en Munich, donde dirigió para Dino de Laurentiis El huevo de la serpiente (1977), ambiciosa reconstrucción del Berlín inmediato a la posguerra. La película se hizo eco del desasosiego y las preocupaciones del realizador como ocurrió también en De la vida de las marionetas (1980), donde se reflejan la impotencia y el sentimiento de fracaso de un individuo perseguido por la sociedad. En 1978 dirigió Sonata de otoño, con la que tuvo varias nominaciones. En 1982, presentó Fanny y Alexander y anunció que sería su última producción para la pantalla grande. 



Fuertes connotaciones autobiográficas aclaran retrospectivamente los temas de su obra: la fascinación por el mundo de los actores, el temor a los tabúes religiosos, la complicidad con el universo femenino, el descubrimiento de la muerte... Todo dentro del marco de una gran familia de Upsala a principios del siglo XX, visto a través de los ojos de un niño de doce años que, una vez más, puede considerarse el alter ego de Bergman. A partir de entonces, trabaja regularmente en el medio televisivo, para el que dirige títulos como Después del ensayo (1983), Los dos bienaventurados (1986), En presencia de un payaso (1997), o Saraband mientras que sus guiones son llevados al cine por otros cineastas, generalmente cercanos a su entorno, como su hijo Daniel Bergman, firmante de Niños del domingo (1992), el danés Bille August, que trasladó a la pantalla Las mejores intenciones (1992), y su ex-compañera sentimental, la actriz y directora Liv Ullman, realizadora de Confesiones privadas (1997) e Infiel (2000). Bergman falleció el 30 de julio del 2007, el mismo día que se otro grande del cine europeo: Michelangelo Antonioni.

 

FICHA TÉCNICA

 

Título original: Scener ur ett äktenskap

Año: 1974

Duración: 168 min.

País: Suecia

Dirección: Ingmar Bergman

Guion: Ingmar Bergman

Fotografía: Sven Nykvist

Reparto: Liv Ullmann, Erland Josephson, Bibi Andersson, Jan Malmsjö, Anita Wall, Gunnel Lindblom

 

PELÍCULA COMPLETA




MUERTOS DE RISA - SHAUN OF THE DEAD

PROGRAMA 323 (09-04-2021)

 

SINOPSIS

 

Una comedia romántica... con zombies. La vida de Shaun (Simon Pegg) es un callejón sin salida. Se pasa la vida en la taberna local, "The Winchester", con su íntimo amigo Ed (Nick Frost), discute con su madre y descuida a su novia, Liz (Kate Ashfield). Cuando Liz le deja plantado, Shaun decide, finalmente, poner su vida en orden: tiene que reconquistar el corazón de su novia, mejorar las relaciones con su madre y enfrentarse a las responsabilidades de un adulto. Pero, por desgracia, los muertos están volviendo a la vida, y tratan de devorar a los vivos. Así que Shaun tendrá que enfrentarse a un problema más. Armado con un palo de cricket y una pala, emprende una guerra sin cuartel contra una horda de zombies para rescatar a su madre, a su novia e incluso, aunque a regañadientes, a su padrastro, al de su novia... llevándolos a todos al lugar más seguro y protegido que conoce: "The Winchester". (FILMAFFINITY)

 

EDITORIAL

 

Hemos hablado más de una vez sobre las características particulares que definen a ese animal narrador que somos. Aquel ser atravesado por el lenguaje, que habla y que a su vez es hablado. Aquel homo sapien, ese hombre sabio que soltó la piedra para erguirse sobre la vertiginosa y siempre inexacta estructura del lenguaje. La palabra, sin duda otra piedra. Marx lo pensaba como el animal que trabaja. Entender lo humano es entender al ser produciendo, es entenderlo en su organización del trabajo con el otro. Es entender todo aquel entramado de poder cuyo objetivo final no es otro sino la organización propia del trabajo. La historia de la humanidad entonces, es la historia de la lucha de clases. Mejor decirlo pronto: Si el trabajo que tenemos no lo elegimos ni se corresponde con nuestro deseo, entonces el ser no se realiza como humano. El ser, queridos amigos y amigas, trabaja para sobrevivir. Trabajamos por un salario siempre injusto, aceptando tareas que nos son impuestas lo que nos lleva a concluir tristemente que nada de lo que hacemos tiene algún sentido. Decimos que todo salario es injusto por que supone la inmoralidad de la peor de las traiciones,  una no realización propia. Trabajamos siempre para otro, para el beneficio real de ese otro, un otro que se lleva siempre el fruto de nuestro esfuerzo y eso es frustrante, angustiante y claro, enajenante. 



Los engranajes que movilizan al mundo se aceitan inaceptablemente con vidas humanas y tal como dice Michel Onfray, al inadmisible precio de la salud psíquica y la integridad corporal de quien lo ejerce. Sacrificar hombres y mujeres a los imperativos económicos, dejar de lado la singularidad en beneficio del conjunto son los trágicos objetivos que este sistema ostenta. Y en aquel conjunto estará el hombre masa, aquel hombre incapaz de acceder a una instancia superior. Dentro del conjunto seremos siempre lo mismo estancados sobre el aberrante peso de una palabra, de una definición, de una clase. En aquel conjunto se definirán injustamente nuestras posibilidades, nuestras oportunidades, nuestro miserable futuro. Nos alejaran de nuestras familias por un salario, escupirán sobre nuestros deseos en el sonar de una sirena, nos impondrán una jornada agobiante, infinita estúpidamente injusta y hasta seremos nosotros mismos quienes buscaremos alargarla en beneficio de un mínimo rédito económico. Tener más, siempre más, para no llegar nunca. No viviremos nuestra vida, sino la vida de otro. De aquel dueño de las máquinas, aquel maldito capitalista que jamás conoceremos su cara ni su nombre. Sobre su tumba escupirá el ultimo de nosotros y con el último de los esfuerzo levantará su copa. Aquella copa sucia de esclavo. Aquella copa vacía de sueños. Aquella copa repleta de nada, esa última copa que nos dejará muertos de risa.

                                      

Lucas Itze.-

 

Canción elegida para la editorial

 


IMPRESIONES SOBRE MUERTOS DE RISA

 


¿Y si no hay mañana? Cuántas veces en estas tertulias hemos intentado responder esta pregunta que nos hacemos desde el principio de nuestros días. ¿El miedo nos dejaría quietos o intentaríamos escapar para sobrevivir? Hace muchos años, cuando este programa estaba dando sus primeros pasos, charlamos de quizás el film menos reconocido, y no por ello menos importante, de nuestro admirado Martin Scorsese. Hablamos de After Hours, donde el neoyorkino hacía una crítica de la alienación en esos años ochenta. Y nuestro compañero Lucas decía lo siguiente: Ayer, una pared me gritaba en la cara “¿Que harías si no tuvieras miedo?”. Mi respuesta no es otra más que animarme. Animarme a mirar con tus ojos, a usar más tiempo para equivocarme. Animarme a caminar distinto, a desconfiar de mi lógica, a buscar otros barrios. Quizás ese animarse al cambio fue lo que terminó motivando a Shaun a que el miedo no lo paralice. Hablamos del protagonista de Shaun of the Dead del británico Edgar Wright, que aquí se tradujo con el facilón título de Muertos de risa, como aquella película de Alex de la Iglesia. Simon Pegg, co-guionista del film, es el protagonista de esta película sobre zombies. Desde los inicios del cine, la parodia fue el modo de ciertos guionistas o directores de homenajear o criticar ciertos films, sobre todo, de género. Todavía recordamos grandes películas (Top Secret, o quizás la saga de La pistola Desnuda) y otras que comenzaron con una idea interesante pero se terminaron repitiendo hasta satirizarse a ellas mismas (Scary Movie y todo lo que vino a continuación). Con el tiempo las ideas se fueron acabando y cada vez era más fácil entrar por el lado del “vamos a reírnos de ciertos films” como punto de partida. 



Tenía que venir entonces esta dupla conformada por Pegg y Wright para mostrar que detrás de esa sátira, de las risas y los gags, se podía encontrar una crítica social sin ser una acumulación de planos. Y nadie mejor que los ingleses para encontrar ese humor ácido y crítico dosificado en partes iguales, como lo hacían los inolvidables Monty Phyton o en estos tiempos el políticamente incorrecto Ricky Gervais (como en la original The Office o la reciente After Life). El film contará la historia de Shaun, un inmaduro londinense en la que el pub de la esquina, Ed (su amigo con quien convive) y la cultura pop (cine, videojuegos, vinilos) son parte de su rutinaria vida. Y es la suma de cosas por la que su novia Liz, decide dejarlo. Y luego de un breve momento de amargura Shaun se da cuenta que debe cambiar, aunque no cuenta con que algo tremendo está azotando a la ciudad: los zombis. El film seguirá una historia lineal donde a medida que avancen los minutos, las trabas que encontrarán los protagonistas serán más complejas. Luego de la presentación de personajes, con imágenes estilo sitcoms incluidas, seguiremos atentamente la evolución del protagonista, que crece a medida que toma fuerza la trama. Veremos en algunos momentos efectos de montaje estilo videoclip y allí recordaremos a directores como Danny Boyle con Trainspotting y sobre todo, Darren Aronofsky con Réquiem por un sueño. Encontraremos esos cortes rápidos al estilo de otro británico como Guy Ritchie para que las elipsis mantengan su ritmo narrativo. No faltarán homenajes a los grandes del género, como George Romero (desde el nombre del film directamente) o Sam Raimi, particularmente en las escenas más gore de la película. Encontraremos unos travellings donde seguimos a Shaun por el barrio, desde la casa hasta el mercado mientras la música suena de fondo. 



La banda musical, realizada por Pete Woodhead y Daniel Mudford, también será un componente importante, con Queen a la cabeza en una de las escenas más salvajes del film. Se basaron para idearla en la banda italiana Goblin, quienes musicalizan el filme Dawn of the Dead de George Romero del año 1978, e incluso se puede oír diálogos de esa película. Si bien no habrá planos o encuadres especiales si se utilizarán los movimientos rápidos de cámara para jugar con el efecto de la sorpresa y de la tensión. La fotografía pasará de la claridad natural del día a la oscuridad del bar por la noche para hacerse cada vez más lúgubre sobre el final. Estará en el casting uno de los grandes aciertos, ya que los personajes conforman un grupo en donde no habrá súper héroes sino que todos intentarán salvarse como puedan, básicamente un grupo de perdedores que tendrán que encontrar la salida. Las risas se apagarán y sobre el final se hará más dramática, como la vida misma. Será la media hora inicial donde tendremos que tener el ojo más atento. Veremos un colectivo lleno de caras perdidas, alienadas y que no se diferenciarán en nada con los zombies que aparecerán más adelante. Encontraremos en Shaun y Ed personas sin ambición ni intereses por cambiar su vida, como si fuese ese No Future reinante del que hablaban los Sex Pistols allá por fines de los ´70. Como todo capitalismo mercantil, algunos zombies sobrevivientes serán utilizados como esclavos, ya sea en un comercio o en el fondo de una casa. Será el fiel reflejo de esa juventud británica perdida. La alienación entonces es parte de este consumismo que nos persigue desde que abrimos los ojos. En los medios, en las autopistas o hasta en una parada de colectivo. Para mantenerte ocupado y no pensar por si mismo. Quizás entonces pensar en el mañana sea la única manera de lograr salir de esta sátira que se ha convertido nuestra vida. Entonces llegará el tiempo de correr para escapar de nosotros mismos antes de que terminemos convertidos en zombis.

 

Marcelo De Nicola.-

 

Canción post impresiones


 

UNIVERSO WRIGHT

 


Edgar Wright nació el 18 de abril de 1974 en Dorset, Inglaterra. Su pasión por el cine fue gracias a un miembro de su familia que le regaló una súper 8. Más adelante le regalaron una cámara de video 8 con la que empezó a realizar cortos, y llegó a ganar una competencia en el programa de tv Going Live. Generalmente se trataba de parodias de distintos géneros populares. Entre 1992 y 1994 estudió diseño audiovisual en Bournemouth. Su primer film llegó en 1995 con sólo 20 años y con lo mejor que saber hacer: parodias. El film se llamó A Fistful of Fingers (Por un puñado de dedos) y era un western donde homenajeaba a los clásicos de Sergio Leone. Más adelante dirigió varias comedias del canal Paramount Comedy, donde conoció a quienes fueron sus socios durante varios años: Simon Pegg y Jessica Hynes. Ellos crearon Spaced para Canal 4 y lo llamaron para ser parte de ese proyecto, que con sólo dos temporadas de 7 episodios cada una, se transformó en una de las series inglesas más importantes de todos los tiempos. Era una historia sobre un dibujante de cómics y una actriz frustrada, donde se mezcla la rutina, la ironía y el surrealismo, todo relacionado con la cultura pop. Luego llegó su segundo largometraje, Muertos de risa, donde volvía a utilizar las armas que mejor le sentaban, esta vez con zombis de por medio. Así da comienzo a lo que se llamó La Trilogía del Cornetto. La segunda parte llega en 2007 con Hot Fuzz (Arma Fatal), donde cuentan la historia de un súper policía que es trasladado a un pueblo, que no es tan tranquilo como parece. Otro éxito de crítica y público, nuevamente con Simon Pegg y Nick Frost como protagonistas. En 2010 llega otra película que con el tiempo se convirtió en “de culto” y con fans en todo el mundo: Scott Pilgrim vs The World (o los ex de la chica de mis sueños), basado en un cómic, el enamorado tiene que vencer a sus a sus rivales que tienen poderes especiales. 



Pone fin a la trilogía del Cornetto con Este es el fin donde cinco amigos de la infancia se reúnen después de 20 años porque uno de ellos está empeñado en volver a probar suerte en un maratón alcohólico que nunca pudieron llegar a completar pero no saben que se viene el apocalipsis, otra sátira esta vez sobre la ciencia ficción, con excelentes críticas y sus dos actores de siempre. En 2017 filma Baby, el aprendiz del crimen, la historia de un joven y talentoso conductor especializado en fugas, depende del ritmo de su banda sonora personal para ser el mejor en lo suyo. Un film de robos y atracos al ritmo de la musicalización de la película, con un montaje exquisito. Para este año se planea el estreno de Last Nigh in Soho, con nuestra Anya Taylor-Joy como protagonista. Un trhriller ambientado en el Soho londinense. Y ya estamos esperando verla...

 

FICHA TÉCNICA

 

Título original: Shaun of the Dead

Año: 2004

Duración: 99 min.

País: Reino Unido

Dirección: Edgar Wright

Guion: Edgar Wright, Simon Pegg

Música: Dan Mudford, Pete Woodhead

Fotografía: David M. Dunlap

Reparto: Simon Pegg, Kate Ashfield, Nick Frost, Dylan Moran, Lucy Davis, Bill Nighy, Penelope Wilton, Peter Serafinowicz, Martin Freeman, Jessica Hynes, Rafe Spall, Nicola Cunningham

 

PELÍCULA COMPLETA