jueves, 19 de marzo de 2026

FAMILY ROMANCE, LLC DE WERNER HERZOG

PROGRAMA 497 (13-03-2026)

 

SINOPSIS

 

El amor es un negocio en Family Romance: una compañía que ofrece el servicio de alquiler de sustitutos. La madre de Mahiro, una chica de 12 años, contrata los servicios de la empresa para que Yuichi Ishii se haga pasar por su padre, desaparecido.

 

EDITORIAL

 

EL ARTE DE LA IMPOSTURA

 

El hombre de nuestros días vive tratando de causar buena impresión. Su principal desvelo es la aprobación ajena. Para lograrla existen diferentes métodos y estrategias.
 

Algunos ejercen la inteligencia, otros se deciden por la tenacidad o la belleza, otros cultivan la santidad o el coraje.
 

Sin embargo, por ser todas estas virtudes muy difíciles de cumplir, ciertos pícaros se limitan a fingirlas.
 

Por cierto que tampoco esto es sencillo: el engaño es una disciplina que exige atenciones y cuidados permanentes.
 

Por suerte para los hipócritas y simuladores, existe desde hace mucho tiempo el Servicio de Ayuda al Impostor.

  Basándose en modernos criterios científicos, los especialistas de la organización instruyen, aconsejan, dictan clases, resuelven casos particulares y difunden las técnicas más refinadas para obtener apariencias provechosas.
 

Cuando algún zaparrastroso quiere presumir de elegante, el Servicio le recomienda sastres, lociones y corbatas.
 

Si se trata de aparentar cultura, el cliente tiene a su disposición frases hechas, aforismos brillantes y gestos de suficiencia.
 

Los que pretenden pasar por guapos son adiestrados en el arte del aplomo y la compadrada.
 

Muchos pobres practican para fingirse ricos, y muchos ricos se esfuerzan por parecer indigentes.

Hay que decir que algunos postulantes son muy adoquines y no alcanzan a completar los cursos. Otros tienen características tan marcadas que resulta imposible disimularlas.
 

Durante muchos años, los hipócritas aplazados debieron resignarse a mostrar crudamente sus verdaderas y abominables condiciones, o bien a ser descubiertos en sus torpes fraudes. Pero con el tiempo, el Servicio encontró una fórmula drástica para socorrer a los menos favorecidos. Así nació el reemplazo liso y llano como recurso extremo.
 

Imaginemos a un morocho tratando infructuosamente de ingresar en un selecto club nocturno. El hombre fracasa con las tinturas y el maquillaje.
 

Inmediatamente el servicio designa a un rubio cabal en su reemplazo. El impostor entra sin problemas a la milonga y en nombre del morocho rechazado baila y se divierte toda la noche.
 

Los ejemplos son innumerables: estudiantes mediocres que se hacen reemplazar en los exámenes; enamorados tímidos que -como Cyrano de Bergerac- mandan en su lugar a un picaflor; empleados capaces que para lograr un ascenso envían a un chupamedias y personas hartas de su familia que se hacen substituir en los cumpleaños.
 

El Servicio de Ayuda al Impostor ha ido perfeccionando la tecnología del reemplazo con disfraces impecables. Se sospecha que hoy en día, la mayoría de las personas que uno trata son en realidad agentes de la organización. Nuestros amigos, nuestras novias, nuestros gobernantes y nuestros cuñados pueden haber sido reemplazados por impostores profesionales. Tal vez yo mismo estoy fingiendo escribir estas minucias a nombre y beneficio de un cliente llamado Dolina. Tal vez usted, que finge leerme, esté reemplazando a alguien que no se atreve a confesar que los mitos de Flores lo tienen harto.


II  Los gobiernos, lo mismo que las personas particulares, viven preocupados por la opinión de los de afuera. Continuamente sugieren a la población la necesidad de mejorar lo que se llama imagen exterior.


 

Para lograrlo se promueve la difusión de nuestros aspectos más brillantes. Cuando nos visitan los extranjeros, se les muestran nuestros rincones más presentables, se les hace comer una empanada y se les obliga a escuchar a la orquesta de Osvaldo Pugliese.
 

La exaltación de nuestros méritos va casi siempre acompañada de un cuidadoso disimulo de nuestros defectos. Además, en tren de aparentar y a falta de extranjeros, se suele hacer bandera ante los propios criollos.
 

Con toda insistencia se señala que los médicos argentinos son los mejores del mundo, para no mencionar a los enfermos. Si se produce algún desperfecto en una transmisión internacional, los locutores se apresuran a aclarar que el jarabe se ha originado en el satélite alemán, con lo cual nos quedamos todos tranquilos.
 

La actitud temerosa del juicio ajeno es proverbial en el periodismo. Hace poco una cronista aprovechó su paso por Roma para consultar a los transeúntes italianos acerca de nuestra nueva situación institucional. Los televidentes recibieron varias reflexiones, expresadas en cocoliche que, en general, nos perdonaban la vida. Al final de la encuesta, la cronista no podía ocultar su satisfacción. Habíamos pasado la difícil prueba de agradar a los heladeros de la Vía Marguta.
 

No estaría mal recurrir al Servicio de Ayuda al Impostor para perfeccionar nuestras representaciones ante los extraños.
 

La solvencia de la organización nos permitiría aparentar cualquier cosa: que tenemos 100 millones de habitantes, que somos prósperos, que somos poderosos. Se podrían editar censos adulterados y mapas fraudulentos que nos muestren en el doble de nuestra extensión.
 

Manuel Mandeb recomendó alguna vez la conveniencia de fingirnos el Japón, para desconcertar a nuestros enemigos. El pensador de Flores proponía que todos nos estiráramos los ojos con los dedos y habláramos pronunciando las erres como eles.
 

Aquí se nos viene encima una duda: ¿no será que otros países ya nos están engañando? La mentada potencia norteamericana puede ser nada más que una ficción creada por los impostores del norte. A lo mejor, Suecia es un país tropical, pero lo disimula. Quizá la Unión Soviética es una pequeña república del Africa y Luxemburgo es en verdad el mayor país del mundo.
 

En todo caso, antes de encarar cualquier acción para mejorar nuestra imagen externa es indispensable decidir cuál es la sensación que se quiere dejar. Si dispersamos nuestros esfuerzos en simulaciones diferentes e inconexas, los resultados habrán de ser más bien confusos. Dígasenos de una vez qué fingiremos ser: ¿una nación apacible? ¿una nación encrespada? ¿una nación limpia? ¿una nación angloparlante?
 

Los tratadistas reconocen tres tipos de impostura: horizontal, ascendente y descendente. La última consiste en mostrarse peor de lo que se es. Y no faltan economistas que postulan este camino para despertar la conmiseración internacional.




III Los teóricos más barrocos del Servicio creen que la impostura es un arte. Y más aún: afirman que todo arte es una impostura. Cien gramos de pinturas al aceite se nos aparecen como un rostro misterioso o como un paisaje lunar. Quinientos kilos de bronce pretenden ser el cuerpo de Hércules. Una curiosa combinación de tintas y papeles es presentada como el alma de un hombre atormentado.
 

Solamente la música está libre de simulaciones. Un acorde en mi menor es precisamente eso y no pretende ser nada más.
 

Los teóricos también han defendido el carácter ético de la impostura ascendente. El argumento principal no es muy novedoso: de tanto aparentar bondad, uno acaba por ser bueno.
 

Faltan en esta monografía datos concretos que permitan al lector la contratación del Servicio.
 

Lamentablemente, no es posible ofrecerlos.
 

Para empezar, nadie sabe cuál es la ubicación de la entidad. A veces, el local asume el aspecto de un almacén. Otras veces, se aparece como un copetín al paso, o como una estación de ferrocarril. Los impostores son siempre consecuentes con sus representaciones y por más que uno les plantee sus necesidades, insisten en vender garbanzos, servir una ginebra o despachar un boleto de ida y vuelta a Caseros.
 

Es cierto que a menudo aparecen impostores ofreciendo sus servicios. Pero la organización ya ha advertido al público que se trata en realidad de falsos impostores que deben ser denunciados a la policía.
 

 IV  Vaya uno a saber cuántos ridículos firuletes habremos hecho los criollos para agradar a los polacos y coreanos.

 

¿Estaremos bien? ¿No seremos una nación fuera de lugar? ¿Qué pensarán de nosotros estos visitantes holandeses? ¿Le ha gustado nuestra autopista, señor Smith? ¡Cuidado, disimulen que ahí viene un francés! ¿No estaremos desentonando en el concierto internacional?
 

Yo creo que tal vez no importa desentonar en un concierto que parece dirigido por Mandinga.
 

Vale la pena intentar el camino difícil, el más penoso, el más largo pero también el más seguro. Es el camino de la verdad. El que quiera parecer honrado, que lo sea. El que quiera fama de valiente, que se la gane a fuerza de guapeza.
 

Y si queremos que el mundo piense que somos una gran nación, sepamos que lo más conveniente es ser de veras una gran nación.
 

Mientras llegan esos tiempos, podríamos empezar a fingir que no fingimos.

 

Alejandro Dolina, "Crónicas del Ángel Gris"

 

Canción elegida para la editorial

 


IMPRESIONES SOBRE FAMILY ROMANCE, LLC

 


Gran invento la verdad. Tal vez la cadena de opresión más codiciada por aquellas manos cobardes que operan desde la oscuridad, desde la clandestinidad; esas manos que no se manchan y mandan a hacer el trabajo sucio a otro, pero que son antena precisa de todo lo que pasa, porque ellos son todo lo que pasan. Hablo de la verdad que opera normalizando, naturalizando, aquella que opera sobre los cuerpos performándolos. Lo cierto es que la verdad no existe, es una farsa represora e inescrupulosa. La verdad es el poder para imponerla. Quien logra imponer una visión de la realidad sobre las otras circundantes ha creado la verdad. La realidad entonces, es un conflicto de verdades diferenciadas en la cual triunfa la que más poder tiene. Allí vemos entonces a los medios de comunicación saltando como leones hambrientos sobre la realidad para manejar deliberadamente su verdad. Allí vemos también a los analistas sociales, a los prestigiosos periodistas masticando los hechos para escupir lo que el poder real les dicta. Podríamos pensar en este punto en dónde ubicar a la verdad. Tal como dijimos hace poco, el finado Platón la quita del cuerpo por ser perecedero, por sentir, allí jamás podría habitar la verdad, lo absoluto. El filósofo, entonces decide ubicarla en otro plano. Si nos remontamos brevemente en la historia, hablo del periodo presocrático, siglo V AC, claramente caracterizado por el paso de la cosmovisión del mito al logos, o sea a la razón, con el auge de la democracia, se engendrarán luchas de dominio y se trabajará sobre la idea de poder lográndolo a través de la persuasión del pueblo para lo que se estudiará el manejo del lenguaje. El movimiento sofístico responderá con astucia a esta necesidad. Los sofistas inventarán la educación en un medio artificial, educarán sobre el dominio perfecto de la palabra. Más adelante, Platón y Aristóteles les reprocharán a los sofistas ser comerciantes del saber. 



La palabra, entonces,  como función organizadora de la verdad, de lo que es, de lo real. El lenguaje como acceso, como acercamiento a lo verdadero. Protágoras, tal vez junto a Gorgias uno de los sofistas más renombrados, sostenía que el hombre es la medida de todas las cosas. Nuevamente la idea de que la verdad es una creación, una construcción colectiva. Ahora bien, si sostenemos esta hipótesis en donde el único acceso a lo verdadero, a lo real, para el ser es a través del lenguaje y dentro de una construcción colectiva, podemos caer en la cuenta rápidamente que estamos sometidos a un sistema de subjetividad creado como una delicada obra de orfebrería, afectado por la propia historia, cultura, por nuestras propias vivencias. Podemos introducir entonces a la mentira. Nos adelantamos bastante en el tiempo y nos vamos a Federico que dirá que la verdad es la mentira más eficiente. Lo verdadero, lo real, lo absoluto, será una mentira que habrá logrado su objetivo. En este sentido, podemos pensar entonces que lo verdadero no depende de un hecho comprobatorio sino del convencimiento. Dirá más adelante Nietzsche que no hay hechos, solo interpretaciones. Dicho esto, tal vez podemos concluir que, como no hay relación entre el pensamiento y la cosa, hablo en términos Saussurianos, de la relación arbitraria entre ambos, pero lo que quizás sí haya es una relación interna entre los enunciados, de esta manera, lo verdadero, tal vez, estaría relacionado con la construcción propia de un relato y la sumisión ante la aceptación del mismo. Hablo de la creación de un relato propio que nos cierre y que a su vez cierre moralmente dentro de una sociedad. Hacer terapia quizás no sea más que restablecer aquel relato roto para lograr que vuelva a cerrarnos, para lograr una nueva verdad que apacigüe el fuego de nuestras angustias. Volvemos a la conclusión entonces de que la verdad miente. Es artificial, arbitraria e impuesta como el lenguaje que la construye. 



Tomamos por última vez a Nietzsche con aquel texto Sobre la verdad y Mentira en sentido extramoral donde escribirá que: el conocimiento depende del lenguaje y que este es una construcción humana. Agregará: que el humano está profundamente sumergido en ilusiones y ensueños, que su ojo se desliza tan solo sobre la superficie de las cosas y ve formas, su sensación no conduce por ninguna parte a la verdad, sino se contenta con recibir estímulos externos. Los hombres no huyen de ser engañados sino del perjuicio que aquel engaño pueda provocar. Allí con toda seguridad ubicaremos al arte, que como bien decía Picasso es una mentira que nos acerca a la verdad. En este sentido, podemos decir que el film de Werner Herzog, Family Romance, LLC es una película con una profunda concepción nietzscheana en la cual el director, a través de su trama logra figurar un breve ensayo sobre la verdad. Herzog ya cuestionará y profundizará sobre este tema en su libro El Futuro de la verdad, en el cual dedicará un capítulo entero al film y al análisis de lo verdadero, de la categoría de lo real que se juega en él. La cinta contará la historia de una empresa que alquila actores que reemplazan a personas reales en situaciones reales. Allí estará el juego, ese será su paño. Será esa la línea, la delgada línea, sobre la que se hará preguntas Herzog y también su protagonista. En algún momento se pondrá en juego el valor moral de aquello que el trabajo de la compañía construye. ¿Cuál debería ser el límite? ¿Hasta dónde deberían llegar? La idea de verdad estará flotando todo el tiempo en el relato y estará sustentado no solo desde las actuaciones sino también desde lo estético. La fotografía del film estará diseñada al estilo documental, con puestas de cámaras muy austeras y uso de luz por lo general natural. El director optará por locaciones exteriores en donde notaremos la ausencia de extras, aportándole esto mayor veracidad a la escena. 



Muchas de las puestas de cámara serán en mano decisión que reforzará la idea de documental. En cuanto a las actuaciones, la dirección de los actores, estará trabajada para sostener el verosímil generado por ellos mismos al momento de su trabajo cotidiano en la empresa. Eso será lo que el director buscará retratar en la historia. Nuevamente la verdad. Nuevamente lo real. Herzog planteará situaciones, simple situaciones que serán resueltas por los propios actores y actrices a través de sus reacciones físicas, de los movimientos de los cuerpos dentro del espacio escénico, y claro, también, a través de los diálogos. Todo se complicará cuando los sentimientos se mezclen en aquella farsa que llaman realidad. Allí se verá el cartón pintado, los vidrios de colores, los hilos que sostienen a las marionetas que se mueven a nuestro alrededor. Oscar Wilde decía aquello de dame una máscara y te diré la verdad. ¿Cuál de nosotros será el verdadero entre tanta máscara caída? ¿Vale la pena hacernos esta pregunta después de todo lo dicho? El enamorado cree en su amor fervientemente y con eso basta. Su mentira lo salva tal vez de un millar de verdades bastardas. Nos quedaremos con él, con su penar, aunque sea ficticio. Y nuestro abrazo será sincero, verosímil, aunque sepamos que también sea cartón pintado en esta realidad simulada y construida por otros y para otros. Nos iremos caminando despacio, desconfiando de todo, porque ese es nuestro escenario, porque es allí donde nuestro acto se desarrolla. Porque para eso hacemos este programa, para eso escribimos nuestras canciones, nos enloquecemos con acordes imposibles o buscamos palabras mágicas que nos transporten a otros mundos. Seguiremos haciendo preguntas para defendernos de las certezas porque vivimos en la idea de que no hay verdades absolutas pero si, queridos amigos y amigas, mentiras evidentes.  

 

Lucas Itze.-

 

Canción post impresiones

 


UNIVERSO HERZOG

 


Nació en Munich el 5 de septiembre de 1942, creció en el seno de una familia muy pobre. Herzog creció sin radio ni cine, en pleno contacto con la naturaleza, en una granja, alejado del mundo moderno. Según afirma el propio director, no tuvo conocimiento de la existencia del cine hasta los once años, la misma fecha en la que vio por primera vez un coche. A los 17 años hizo su primera llamada telefónica. A los trece años se trasladó a Múnich para iniciar sus estudios secundarios. Su familia se alojó provisionalmente en una pensión donde, casualmente, se alojaba Klaus Kinski, actor que en un futuro sería clave en su carrera cinematográfica. Durante su adolescencia, pasó por una etapa de gran fervor religioso, llegando a convertirse al catolicismo, lo que provocó discusiones con sus familiares, ateos convencidos. Por esta época empezó a realizar sus primeros largos viajes a pie. Hacia los quince años atravesó media Europa, desde Múnich hasta Albania. También hizo caminando el viaje que lo llevó a Grecia. Hacia los 17 años decidió dedicarse al cine. Para pagarse sus películas, trabajó en diversos oficios, que combinaba con sus estudios secundarios y más tarde universitarios. Se matriculó en Historia, Literatura y Teatro en Múnich. Hacia 1960 obtuvo la beca Fulbright para el Seminario de cine de la Universidad de Duquesne, en Pittsburgh (Estados Unidos). Su primer film fue un corto documental titulado Heracles en 1962, donde hacía un paralelismo entre Heracles y los musculosos fanáticos del gimnasio. Su primer filme de ficción fue Signos de vida (1968). Las películas posteriores confirmaron su carácter visionario y su atención por lo irracional y por las realidades marginales, rasgos bien visibles en títulos como También los enanos comenzaron pequeños (1970), protagonizada por enanos, o documentales como Fata Morgana y Tierra de silencio y oscuridad (1972). El éxito internacional le llegó con Aguirre, la ira de Dios (Aguirre, der Zorn Gottes, 1972), poderoso film en el que su actor-fetiche Klaus Kinski interpreta al conquistador español Lope de Aguirre. 



El film lo consolidó como uno de los más importantes directores de Nuevo Cine Alemán, junto a Wim Wenders, Rainer W. Fassbinder, Volker Schlöndorff y Reinhard Hauff. El director consolidaría su reputación con el asombroso documental El gran éxtasis del escultor de madera Steiner (1973-1974). Le siguieron Corazón de cristal (1976), La Balada de Bruno S. (1997), Nosferatuvampiro de la noche (Nosferatu, Phantom der Nacht, 1978), en la que recreó la clásica versión fílmica de Drácula rodada en 1922 por Friedrich Wilhelm Murnau, Woyzeck (1979), basada en una pieza teatral inconclusa de Georg Büchner, y Fitzcarraldo (1982), historia de un excéntrico empresario del caucho obsesionado en construir una ópera en plena selva amazónica. De sus últimos títulos cabe destacar Donde sueñan las hormigas verdes (1984), Cobra verde (1987) y Grito de piedra (1991).  Werner Herzog ha dirigido también montajes teatrales, en especial de óperas: Doctor Fausto (1985), Lohengrin (1987) y Juana de Arco (1989). En la década de los noventa realizó documentales para el cine y la televisión: En las puertas del infierno (1992), The Transformation of the World Into Music (1994), Little Dieter Needs to Fly (1997) y Mein liebster Feind (1999). Ya en el siglo XXI llegaron documentales como obras de ficción entre las que encontramos The White DiamondLa salvaje y azul lejaníaGrizzly ManRescate al amanecer, Hijo mío, hijo mío ¿que has hecho?, la remake de Un maldito policía, La cueva de los sueños olvidados, Hacia el infierno, Meeting Gorbachov o Fireball, visitantes de mundos oscuros, su último documental.

 

FICHA TÉCNICA

 

Título original: Family Romance, LLC

Año: 2019

Duración: 89 min.

País: Estados Unidos

Dirección: Werner Herzog

Guion: Werner Herzog

Reparto: Mahiro Tanimoto, Ishii Yuichi, Miki Fujimaki, Takashi Nakatani, Kumi Manda, Yuka Watanabe, Jin Kuroinu, Shun Ishigaki, Tatsuaki Hôjô

Música: Ernst Reijseger

Fotografía: Werner Herzog

 

PELÍCULA COMPLETA

IRREVERSIBLE DE GASPAR NOÉ

PROGRAMA 496 (06-03-2026)

 

SINOPSIS

 

El amante de una mujer y su ex novio toman la justicia en sus manos después de que ella se convierte en la víctima de un violador.

 

EDITORIAL

 

Abro las ventanas y veo al mundo agonizar más rápido de lo que creía. Recorro el barrio, camino sus calles y veo que hemos hecho daños irreversibles, profundos, de gravedad sorprendente e inconcebible. Por cuestiones vanas, por simples vanidades. De todas formas, por mucho que profundizara, no encontraría jamás un “por” que valiera la pena, que meramente justifique las vejaciones de las que hemos sido capaces. Hemos bloqueado medicamentos a nuestros enfermos, hemos tirado bombas, matado la carne de nuestros hermanos, fratricidio, desaparecido personas, expropiados bebes, torturado, sometido, violado, invadido, apropiado, abusado, hemos secuestrado y también hemos negado, nos hemos silenciado, hemos negado alimentos a aquellos que murieron por la desesperada necesidad de ellos, hemos repartido injustamente los recursos, contaminado, hemos creado enfermedades, nos hemos traicionado. Basura. Daños irreparables a nuestra cultura, a nuestra historia, a nuestra propia casa. Basura. Homo homini lupos. Oscuro mantra que resuena psicóticamente. Homo homini lupos. La inteligencia humana busca lo muerto porque lo vivo se le escapa. Lo vivo, lo que es absolutamente inestable, lo absolutamente individual es, en rigor, ininteligible. Homo homini lupos. Basura. En su libro “El nacimiento de la Tragedia” Nietzsche se centra en algunas características de la mitología de la antigua Grecia y trabaja sobre la dicotomía filosófica y literaria de lo Apolíneo y lo Dionisiaco. 



Toma entonces a los hijos de Zeus, Apolo, dios del Sol y de la razón, y a Dionisio, dios del vino y de la pasión como referentes. Dice entonces aquello de que el interior de nuestro ser es un campo de batalla donde Apolo y Dionisio combaten todo el tiempo. Apolo es el límite, Dionisio el desborde, el exceso. Concluye diciendo que la gran tragedia de lo humano es cuando Apolo destierra finalmente a Dionisio. Es en aquel punto donde habrá que trabajar para su pronto retorno, porque, en definitiva, la vida nunca es posible sin un equilibrio entre ambos. Basura. Homo homini lupos. Jamás podremos erradicar la maldad de nuestra sangre. Siempre la violencia navegará por aquel torrente para diferenciarse del límite, de la razón. Allí la ética. Allí la moral. Allí el plan descartando lo inestable detrás de consignas perfectamente diseñadas que flamean sobre las banderas que levantamos, que defendemos. Aquellas banderas que justifican la bala que asesina a ese otro que no somos. Siempre convencidos de estar del lado del bien, porque después de todo, el juego del bien y el mal es el morboso juego del autoconvencimiento, del relato farmacológico que nos posiciona de un lado de la moneda donde la vida se dirime. Esa moneda ancestral, que se juega siempre sobre el rojo paño de la violencia.    

 

Lucas Itze.-

 

Canción elegida para la editorial

 


IMPRESIONES SOBRE IRREVERSIBLE

 


Miramos hacia atrás sabiendo el comienzo de la historia. Sus causas y sus consecuencias. Los actos cometidos durante el tiempo que transcurre nuestra existencia. Y ese tiempo es el culpable de todo, como dijo Sacheri. También otro amigo de esta casa, Mario Benedetti sostenía: “Mírame pronto, antes que en un descuido me vuelva otro”. Allí está el paso del tiempo, inevitable, maldito. Pero también está el cambio, que ese otro se transforme en alguien que jamás imaginamos. Del tiempo se habló desde el comienzo de la historia, pensadores, filósofos, historiadores, han hablado del tiempo. En grandes resúmenes, podríamos decir que Aristóteles lo definía como la medida del movimiento según el "antes" y el "después". Que, sin cambio o movimiento, no hay tiempo. Kant argumentó que el tiempo no es una entidad externa, sino una forma a priori de la sensibilidad humana, una estructura mental necesaria para organizar la experiencia. Heidegger propuso que el "ser" se comprende a través del horizonte del tiempo. Diferenciando el tiempo "inauténtico" (cronológico) del tiempo auténtico (la temporalidad de la existencia, donde el ser humano es consciente de su finitud). También dicen que el orden es el intento del tiempo por matar a la eternidad. Desordenar el tiempo, cambiar el axioma causa-consecuencia, fue la idea que se le presentó a Gaspar Noé para el film Irreversible, para romper con lo estipulado. Empezar por el final, avisarnos que el tiempo lo destruye todo, y saber las consecuencias sin saber las causas, nos desordena automáticamente nuestros sentidos. Nos incomoda. Y a lo largo del film eso va a ir en aumento. Noé nunca fue un cineasta “normal”, lo sabemos. Un irreverente que siempre jugó sus trucos sin ocultarlos. 



Como lo dijimos hace unas semanas cuando lo comparamos con Michael Haneke, el cine de Noé te interpela, te paraliza y te deja preguntas por responder. Siempre al límite, claro está. El film, ya nos sorprende cuando vemos los créditos finales al principio. A medida que avanza entendemos ese juego que nos muestra, que la historia irá desde el final hacia el principio. Noé busca que el ojo se entrene para prestar atención a ciertos detalles y jugar con la complicidad del espectador. Tanto, que para los que vieron la filmografía del director, la película comienza con una cara conocida hablando de la violación de su hija. Si… es “El carnicero”, el protagonista de su primer cortometraje (Carne) y del largo Sólo contra todos. La música y unos gritos que viene desde cerca irrumpen el lugar para pasar a la siguiente escena, donde dos hombres (Jacques y Pierre) buscan llegar a un club BDSM para buscar venganza, tratando de encontrar al violador de la novia de uno de ellos. La película estará rodada en unas cuantas tomas (12 según algunos), donde cada escena está simulada como plano secuencia. Entre secuencia y secuencia, aparecerá el fondo negro y sus respectivas elipsis, en un montaje muy bien pensado. La cámara y la música serán parte de la historia que se está contando. En esas primeras escenas, la música estilo tecno no parará y saturará los oídos, casi en loop permanente. Por momentos se entremezclará la música de dos canciones diferentes, que, sumado a los gritos y la iluminación, hará todo más caótico, más frenético. Esa música estará a cargo de Thomas Bangalter, uno de los miembros de Daft Punk. La cámara en mano no parará de girar e ir de acá para allá, siendo testigo directa de ese espiral de violencia. Habrá diálogos improvisados y hasta actores no profesionales. 



La fotografía será exquisita y se compondrá de rojos furiosos y colores saturados hasta el momento crucial de la película, justo en el medio del metraje. Allí aparecerá la escena más brutal y polémica, una violación de 9 minutos en tiempo real donde la cámara, casi por primera vez, se detiene. Ahí entendemos todo lo que pasa. Las reacciones, la violencia, tienen sentido al ver esa escena filmada de esa forma. La película seguirá su curso hasta mostrar el comienzo de ese día donde una fiesta en París transformó la vida de todos. La cámara, la música y la iluminación sirven como base de los estados de ánimos y las situaciones que viven los protagonistas. El tiempo y la violencia como eje central del film. La película rompe con las reglas básicas establecidas y la violencia aparece como un actor principal, donde hasta el ser más racional es capaz de explotar de un momento a otro. El terror y el gore aparecen, pero no como un género, sino como una muestra de lo que lo ruin que puede ser el ser humano. Eso es lo que genera más miedo, es lo que estremece. El film jugará con los duetos oscuridad/luz, ruido/silencio, muerte/vida pero de forma cronológicamente opuesta que hasta su final se muestra esperanzador aunque no lo sea. Muchos paladines de la moral se levantaron de sus asientos, seguramente los mismos que ven esa violencia que está latente todo el tiempo en los noticieros y los canales de tv, haciendo nada para cambiarlo. ¿Innecesaria la duración de la escena? Quizás, pero ahí también radica la crítica del director a cierta parte del público. La violencia está en cada esquina, en cada insulto. La violencia está en los pibes que mueren de hambre y en los pibes que mueren por un misil. Somos parte de ese relato. Y porque, no importa cómo estará contada la historia, el ser humano buscará saciar su venganza y hasta el más pensante trae consigo una violencia interior.

 

Marcelo De Nicola.-

 

Canción post impresiones

 


UNIVERSO NOÉ

 


Gaspar Noé nació en Argentina el 27 de diciembre de 1963, hijo del pintor y escritor Luis Felipe Noé. Estudió cine en Francia y se radicó allá. Arrancó con los cortometrajes Tintarella di Luna, de 1985, y Pulpe Amère, de 1987. En 1991 se empezó a hacer conocido en el mundo con su cortometraje Carne, que fue premiado en Cannes. Su primer largo fue una secuela de Carne, el carnicero protagonista de ese film se convertiría en Sólo contra todos, con las que obtuvo muy buenas críticas. Pero sin dudas el film que lo marcaría como un artista único y polémico, que lo hizo entrar por la puerta grande de Cannes fue Irreversible, con la famosa escena de la violación de 9 minutos que escandalizó al mundo. Las críticas fueron diversas, pero a partir de ahí logró lo que suele pasar con grandes cineastas: ser amado u odiado pero nunca pasar desapercibido.



En 2009 llegó otro film por demás interesante como Enter the Void, donde vuelve a demostrar un manejo de la cámara y un modo de contar historias exquisitas. Su próximo film no podía ser menos polémico: Love, con secuencias de sexo explícito, volvió a poner al argentino en boca de todos. En 2018 apareció Climax, esta vez donde se inserta en el mundo de las drogas y vuelve a mostrar todo su talento para filmar. Sin dudas, su película mejor catalogada hasta la fecha. Lo último que ha hecho es el mediometraje Lux Æterna donde dos actrices, Béatrice Dalle y Charlotte Gainsbourg, cuentan en un plató historias de brujas. Lux Æterna es también un ensayo sobre el cine, sobre el amor por el cine y la histeria en un set de rodaje. Su último film es Vortex, donde narra la historia de una pareja de ancianos, donde él tiene problemas del corazón y ella empieza a sufrir de Alzheimer. Con Darío Argento como protagonista.

 

FICHA TÉCNICA

 

Título original: Irréversible

Año: 2002

Duración: 99 min.

País: Francia

Dirección: Gaspar Noé

Guion: Gaspar Noé

Reparto: Monica Bellucci, Vincent Cassel, Albert Dupontel, Philippe Nahon, Jo Prestia.

Música: Thomas Bangalter

Fotografía: Benoît Debie

 

PELÍCULA COMPLETA

miércoles, 4 de marzo de 2026

EL PASAJERO - THE PASSENGER DE MICHELANGELO ANTONIONI

PROGRAMA 495 (27-02-2026)

 

SINOPSIS

 

David Locke (Jack Nicholson) es un desilusionado periodista que emprende una peligrosa investigación sobre las intrigas políticas internacionales que facilitan la implantación de regímenes dictatoriales en algunos países africanos, lo que le hará vivir situaciones muy arriesgadas. (FILMAFFINITY)

 

EDITORIAL

 

El diario está ahí, arriba de la mesa. Alguien lo ojea al pasar, pero nada llama la atención. Son las mismas noticias de mierda de hace tiempo. El mozo mira de reojo y el espejo le devuelve otra mirada. Las mesas llenas, el aroma a café entremezclado con las minutas de turno. Los chimentos de los viejos que venían siempre los jueves al mediodía. Hoy ya ninguno viene, cada tanto aparece alguno para ver que todo sigue ahí, donde lo dejaron. Se le pianta un lagrimón cuando piensa en todos los pedidos que tenía que sacar a las corridas, pero sólo la propina ya le salvaba el finde. Diarios hay menos, hoy todo está detrás de las pantallas. El televisor vomita todo su odio contra los laburantes. Una vez más, como congraciándose con el policía de turno que fajará a alguien dentro de unas horas. Pensar que alguno de esos azules alguna vez pidieron algo de arriba por acá, como de costumbre, rememora. Y, piensa para sus adentros, que también tiene algo de culpa porque en algún momento lo convencieron. Vuelve a mirar el espejo que lo lleva a esos fines de semana caóticos pero felices. Las charlas con Tito, el diariero de la esquina. El pobre viejo tuvo un ACV y no lo vio más. Sus hijos reventaron el puesto de diarios y cambió hasta la fisonomía de la cuadra. Cuadra que llegaba hasta la esquina con gente esperando, quejas por la demora, por los lugares, siempre alguno con más ganas de discutir que otro. 



El espejo se vuelve a deformar. Muchas sillas fueron cambiadas por esas banquetas incómodas que no sirven para nada. El eco del televisor vuelve a retumbar, los compañeros lo miran, cada uno en su mundo. Los gritos vienen de la calle. Siempre alguien a punto de pelear, parece que todo está por estallar en cualquier momento. Bocinas, insultos, algún vidrio roto. Cosas de cada semana. A veces viene un tipo diferente, con relojes y cadenitas de oro. Lentes oscuros. Entrado en canas, siempre con un buen traje para la ocasión. Lo espera un auto siempre enfrente, el chofer mira a ambos lados, el señor baja. Entra como mirando con asco, pide siempre lo mismo, está unos 40 minutos mientras charla por el celular y se va… El mozo fantasea por un momento ser él… cambiar de cuerpo sólo por unas semanas o, aunque sea, unas horas. ¿Se irá a un country o un hotel de lujo? Se pregunta… Y así empieza a imaginar sus autos, sus conquistas, sus viajes. Yo haría lo mismo, pero trataría mejor a la gente, le confiesa a su compañero de confianza. Quizás no quiere ser él, quizás quiere desaparecer por un momento y disfrutar desde otro lugar. Quizás anhela, como todos nosotros, que ser pasajeros de nuestro propio destino, alguna vez tenga recompensa…

 

Marcelo De Nicola.-

 

Canción elegida para la editorial

 


IMPRESIONES SOBRE EL PASAJERO

 


Hay algo de mí que me hacer ser yo y no otro. Hay algo que me distingue inevitablemente del otro, una esencialidad, un algo propio que pareciera sostenerse en el tiempo. Si doblo una esquina cualquiera y me encuentro 30 años después al negro Becerra, por más calvicie que ostente, por mucho bigote que porte para compensar, por más que oculte al pibe que fue en el patético disfraz del saco y la corbata, sabré de inmediato, sin ninguna duda, que el tipo delante mío es el negro Becerra. ¿Por qué? ¿Cómo se da este fenómeno? Su esencia lo delatará, su mismidad, su “lo suyo propio” estará ahí para gritarme fuerte en la cara que fue él quien cerraba bares conmigo hace ya tantos años sin decirme siquiera una palabra. La identidad del negro lo revelará como un truco mal hecho. Pero ¿Qué es la identidad? Pareciera ubicarse, por lo recién dicho, en el plano de lo físico, de lo visible. Pareciera relacionarse con lo inmutable, con lo constante. Pero si observamos atentamente por un instante, si reflexionamos con cierta agudeza, el cuerpo muta, se degrada y siente. El empirista David Hume decía que las impresiones no nos proporcionan la existencia de una substancia que contiene las cualidades percibidas por los sentidos. No hay una impresión de un “yo”, y, por ende, no hay idea de un “yo”. No se puede atrapar al “yo”, solo tenemos percepciones. La búsqueda de la identidad es siempre también una búsqueda sobre la verdad. El cuerpo se muere, entonces allí no puede estar la verdad. Identidad es una palabra que deriva del termino latino IDEM, o sea, lo mismo. Buscar la verdad, buscar la identidad de las cosas es realizar un viaje hacia aquello estable e inmutable, hacia un mundo, claro, que no es este que percibimos, el nuestro. 



Platón en el desarrollo de todo su pensamiento buscó sostener y argumentar la idea de la existencia de una realidad objetiva e inamovible, de un absoluto, de una realidad realmente real. El filósofo la halló, pero no en este plano, ejemplo de esto es el famoso cuadro de Rafael, La escuela de Atenas, donde Platón es representado señalando hacia arriba, hacia el plano celestial. Ese era para el filósofo el lugar donde lo real resida. Platón sacó a la verdad, a lo real del plano corporal por ser deficiente, mutable, degradable y sensible y la ubicó allí en el mundo de las ideas, de lo incorpóreo. Introdujo entonces el concepto de alma y le dio forma a aquella idea que ya todos conocemos como dualismo ontológico. El alma es lo verdadero y el cuerpo es la cárcel del alma. Lo sensible, lo que percibimos es solo una resonancia, un reflejo de aquello absoluto y real. Por otro lado, podemos pensar a la identidad como un cúmulo de historia. El pasado, queramos o no, nos condena a una identidad. El consultorio de cualquier psicólogo se nutre de esta idea y del conflicto que esta conlleva. El tedio del absurdo nos explicará Camus en su libro El mito de Sísifo nace en la forzada búsqueda de una estabilidad, de una continuidad, aun bajo la pesada conciencia de que la existencia es una inestabilidad insoportable. Construimos identidad sobre la centralización narrativa de experiencias pasadas, pero también sobre la narración especulativa de lo que se continuará siendo. Allí el síntoma. Buscar una identidad es matar la sorpresa. Imagínense cambiando de carrera universitaria dos o tres veces. De dejarla para siempre, de dejarlo todo para siempre, como Alexander Supertrump para encontrar un yo que finalmente es un X vacía, para encontrar que ese yo es una maldita construcción en constante conflicto. 



Ahora bien, buscar una verdad es también buscar un absoluto. ¿Cómo construir una unidad sino de manera ficticia? ¿Cómo construir historia, pasado, registro verdadero? La idea de unidad se logra siempre a través del ejercicio propio de la memoria, después de todo es la memoria la que nos unifica en lo que somos, pero ¿hay algo que sea menos corrompible y subjetivo que la memoria? En tiempos de posverdad, donde las nuevas tecnologías que supuestamente venían a aportar felicidad a las vidas humanas hoy son el lobo del hombre, donde la inteligencia artificial se nos escapa de las manos a cada segundo, emancipándose temerariamente, tomando una peligrosa autonomía de las que pocos toman real consciencia, pregunto: ¿en qué lugar ponemos hoy a la verdad sabiéndola constructo directo del poder real? Michelangelo Antonioni hará una suerte de ensayo respecto de estas ideas en su film El Pasajero. El relato girará en torno al personaje representado por el siempre genial Jack Nicholson, David Locke, un reportero que estará realizando un documental en África sobre la dictadura en un país de aquel continente. En el viaje, formará una amistad con un pasajero llamado Robertson, con quien entablará una charla sobre la vida que grabará en una cinta de audio. Allí le contará su crisis existencial, el hartazgo respecto a su profesión de reportero, su conflicto con la verdad y lo creíble de las noticias que las personas consumen. Al llegar a África, David encontrará a Robertson muerto en su hotel y reparará en su parecido físico. Es allí donde decidirá cambiar identidades. La locación no será azarosa. Recordemos que la mayoría de los escritores malditos tenían como destino África para realizar un viaje interno, introspectivo. Este será el viaje que comenzará David, ahora Robertson



Pasará el umbral, tendrá un ayudante e irá construyendo y descubriendo una vida y una identidad nueva mientras escapa de su antiguo yo que lo persigue con vehemencia. La fotografía trabajará planos generales y jugará las distintas etapas del personaje remarcándolas con diferentes paletas de colores. Algunas secuencias trabajarán el blanco y el verde agua, otras buscarán el contraste con el color rojo. El conflicto que trabajará Antonioni será claramente interno, el cual será el más fuerte, ya que habrá otro externo evidente que se desarrollará en la situación marco dentro del género policial. Avanzará de manera lenta y llegaremos aquí a la famosa definición que dice que Antonioni narra donde Hollywood elipsa. Pura realidad. Usará el director esos tiempos para ocuparse de sus personajes, de lo que sienten, de lo que sucede en su interior, de lo que dicen sin decirlo, de lo que hacen sin hacerlo. El film será cíclico y nos regalará uno de los mejores planos secuencia de la historia del cine. Más allá de las puestas de cámara de todo el film que responden a una inteligencia superior, a una economía de movimientos sutilmente diseñada, llegando al final de la cinta, el director realizará un movimiento de cámara de una belleza estética única. De una coordinación excelsa. Allí, con una sola toma, resolverá la historia demostrando que la identidad en definitiva encierra, limita. Aquel cúmulo de situaciones que demuestra esa cámara que nunca corta, no sirve para huir de ningún lado. Lo cierto, si es que existe, es que ningún camino lleva a ningún lado. Tal como dice Don Juan, el único camino válido, es aquel que tiene corazón. Allí estaremos nosotros, para recorrerlo entero, para descubrirlo y sentir su latido, para ser en todo su recorrido, un simple pasajero.   

Lucas Itze.-

 

Canción post impresiones

 


UNIVERSO ANTONIONI

 


Michelangelo Antonioni nació en Ferrara, Emilia-Romaña el 29 de septiembre de 1912. Hijo de una familia de industriales, creció en una familia humilde pero que mantenía una buena posición social. Antes que el cine, Antonioni se apasionó por la música y el dibujo. Antonioni empezó a escribir críticas en 1936 en el Corriere Paduano, actividad que proseguiría en la revista Cinema. Además de seguir diversos cursos de Letras, se licenció en economía por la Universidad de Bolonia. Se inició en el cine como ayudante de Marcel Carné en la Guerra (como hizo antes Visconti), si bien este no lo acogió bien; pero siempre admiraría la técnica que aprendió con el cineasta clásico francés y su naturalismo negro (lo mismo en parte que Lattuada). Marchó a Roma en 1942, donde cursó estudios en el Centro Sperimentale di Cinematografia de Cinecittà, durante tres meses, de todos modos, muy importantes para él. Colaboró con Roberto Rosellini y otros grandes directores de la época, hasta que en 1943 rodó el documental Gente de Po, que no vio la luz hasta 1947, y parte del material se perdió durante la Guerra. Después de varios cortos, llegó su primer largometraje en 1950: Crónica de un amor, un melodrama sobre gente de la burguesía. Mismo caso para su siguiente film: La señora de las camelias. Luego siguieron Amor en la ciudad y Los vencidos. Empieza a experimentar con las temáticas sociales en Las amigas de 1955. El grito del año 1957 se convierte en su primera obra maestra y empieza a mostrar su obsesión con el aislamiento, algo que trabajó a lo largo de su filmografía. 



A partir de allí empieza a sacar películas que se convirtieron en clásicos: La aventura (que marca el comienzo de la colaboración con su musa: Monica Vitti), La Noche, El eclipse y El desierto rojo, todas con la gran actriz italiana y con actores de la talla de Alain Delon, Francisco Rabal, Marcello Mastroianni, Richard Harris, entre otros. Se va a Reino Unido para filmar Blow-Up, basada en un cuento de Julio Cortázar, que se convierte en una de sus obras más importantes. Sigue con otro clásico como Zabriskie Point y en 1975 llega El pasajero, para muchos, su última gran obra. En los ´80 llegan El misterio de Oberwald e Identificación de una mujer. En 1985 sufre un ACV que lo deja paralizado en parte y hace que deje por un tiempo de filmar. Tuvieron que pasar casi 15 años hasta que Wim Wenders lo convenza y filmen juntos Más allá de las nubes. Su última participación fue un episodio del film Eros de 2004, que formó parte junto a Wong Kar-Wai y Steven Soderbergh. Antonioni falleció el 30 de julio de 2007, el mismo día que el cineasta sueco Ingmar Bergman.

 

FICHA TÉCNICA

 

Título original: Professione: Reporter (The Passenger)

Año: 1975

Duración: 119 min.

País: Italia

Dirección: Michelangelo Antonioni

Guion: Mark Peploe, Michelangelo Antonioni, Peter Wollen. Historia: Mark Peploe

Reparto: Jack Nicholson, Maria Schneider, Jenny Runacre, Ambroise Bia, Steven Berkoff.

Música: Ivan Vandor

Fotografía: Luciano Tovoli

 

PELÍCULA COMPLETA