miércoles, 23 de agosto de 2023

EL ALFABETO - THE ALPHABET DE DAVID LYNCH

PROGRAMA 419 (18-08-2023)

 

SINOPSIS

 

Segundo cortometraje de David Lynch, producido con el dinero que obtuvo con el primero, "Six Men Getting Sick" y basado en una pesadilla real. Una chica (Peggy Lynch) está tumbada en la cama, mientras el sonido de unos niños cantando "A ,B, C" se escucha de fondo. Después vemos una secuencia abstracta animada mostrando las letras A-Z en una secuencia con varios fondos. (FILMAFFINITY)

 

EDITORIAL

 

Abrió la ventana y una horda de letras entró con furia

Buscaron un cuerpo del cual adueñarse

Creyeron firmemente en ser la voz de alguien que nunca la tuvo

Dormida empezó a balbucear ciertos vocablos

Eterno era el invierno en esa habitación

Frío sentía su moreno cuerpo cubierto de frazadas

Gozaba, eso sí, de un colchón bastante cómodo para dormir placenteramente

Hermosos sueños le arrancaban una sonrisa

Imposible que esas imágenes se transformen en realidad

Junto a su madre transitaban un frondoso bosque

Kilos de frutos eran extirpados entre juegos y sonrisas

Luminoso, el sol penetraba con sus rayos eternos

Mientras tanto, murmuraba entre dientes términos inentendibles

Nunca nadie le prestó atención ni a una sílaba y ahora…



Ñoquis de letras amasadas unas tras otras

Oraciones enteras que circulaban por sus labios

Palabras que por obra y gracia del destino estaban ahí presentes

Quién pudiera obrar semejante milagro

Rumió una última frase y despertó de repente como agitada

Sollozó y en cuestión de segundos se dio cuenta que parecía un diccionario abierto

Tiempo le llevó entender que había pasado

Unos minutos después comprendió que tenía un don especial

Viajó por su mente y recordó toda su película

Wésterns donde siempre la bala quedaba en el gatillo

Xenófobos y racistas comentarios que violentaban su inocencia

Yutas sin licencia que osaron amedrentarla

Zarpó entonces con la frente en alto imaginando otro alfabeto para su nueva vida

                                                                       

Marcelo De Nicola.-

 

Canción elegida para la editorial

 


IMPRESIONES SOBRE EL ALFABETO

 


De todas formas, ¿Cuál es la forma? Porque bueno, de más está decir que la forma existe. Hay formas. Miremos con los ojos que miremos, podemos ponernos de acuerdo sobre la insistencia de la forma en destacarse, en sobresalir. Es como aquel estudiante que teme no ser visto y a costa de este atroz sentimiento, destina toda su energía a hacerse ver, a hacer forma. Vivimos en un mundo repleto de formas, que se contrastan con otras y que juegan al juego de deformar otras formas. Vivimos en un mundo material, en contraposición a aquel mundo volátil de las ideas y categorías primarias, vivimos en un mundo colmado de cosas. Pero bueno, bien sabemos que esas cosas no son solo cosas. Esas cosas tienen un sentido, a veces más próximo, a veces más lejano, y ese sentido se relaciona íntimamente con su diseño, con su movimiento, con su aspecto. Hay diseños que son propios de la naturaleza y otros que buscan imitarla. Hay diseños únicos, hay formas que buscan escapar de las formas y en su desesperación de retirada del mundo de las categorías crean así, otras formas. Pero la pregunta nuevamente no es otra sino, ¿Cuál es la forma? Para dar esta respuesta podemos tomar diferentes caminos. Podríamos citar diversos autores, personas con distintas formaciones, que dieron forma a otras formas. “Personas con distintas formaciones” ¿será que el ser existe sin forma? ¿Será que la forma la va adquiriendo con su devenir? O ¿será que la idea de forma, se deforma al tomar intereses descriptivos diversos, a responder a necesidades particulares que la interpelan no desde su esencia originaria y primaria sino desde su función clasificadora? 



Podemos hablar también de la forma teniendo en cuenta su reminiscencia con la naturaleza, sobre aquella memoria de lo natural, sobre aquella conexión que aún el propio diseño conserva. Sin duda la arquitectura ha sido una de las áreas del pensamiento encargadas de estudiar y definir la forma. En su manera más básica, han llegado a la conclusión de que la forma podría entenderse como la matriz de un objeto. Lo cierto, en esta instancia, es que nadie ES sin forma. Nadie. Ni el objeto que la posee, ni el diseñador que la imagina, ni el pensador que la define. Vivimos en un mundo de formas, pero antes de la forma, está la palabra. La palabra es el límite en la infernal tempestad de sombras que es la existencia. Para nombrar una posible forma de la existencia acabamos de decir “infernal tempestad de sombras”. Palabras que limitan, que separan de un todo uniforme. Palabras que diseñan una imagen y de este modo dan existencia. Palabras que nombran al que nombra la palabra. Palabras que hablan desde la ausencia porque tienen la pura certeza que fuera del texto solo hay nada. Lo innombrable, es taxativamente disuelto en su entidad. Al individuo que nace, que abre los ojos al mundo por primera vez, se lo llena de palabras. Se lo define con palabras que por contraste, por ser esto y no aquello otro, lo introducen en un mundo de categorías. Ahora es y tiene forma. La palabra limita, detiene y es por todo esto que tranquiliza. El yo siempre es liviano, dividido y disperso, necesita de la seguridad de la lengua para definirse, nos dirá Barthes



Por su parte Nietzsche reflexionará aquello de que el hombre, desde la soberbia del conocimiento y  su perversa compulsión opresora respecto de las demás especies, de otros sistemas, motivado por su orgullo, imita a dios generando sentido a través del lenguaje. Conoce entonces solo lo que nombra, crea significación, crea verdad, una verdad igual de arbitraria y por eso lábil, como el lenguaje del que se sirve. David Lynch jugará con esta idea, o desde este lugar nos gusta creer que lo hace, en su cortometraje The Alphabet. El film corresponderá a su etapa de experimentación con mixtura entre las pinturas animadas y escenas desarrolladas en sets. Será la etapa de juego más importante de David, sus primeros pasos. Asistiremos al genio conociendo sus herramientas, entendiendo que lo importante es la idea y tener la paciencia necesaria para atrapar aquel pez dorado. Habrá surrealismo, habrá arte gótico, estará Lynch siempre, en cada imagen, en cada sonido. Habrá un nacimiento en el relato, un nacimiento sin forma. La expectativa empezará a dibujar de a poco un rostro, un rostro que será parte de otros rostros ya conocidos. La palabra empezará a aparecer con el abecedario, será la cura y la pesadilla. Lo nuevo tomará la forma de lo ya dicho. Luchará de esta manera para existir, entregando su brillo más sagrado a la reducción de la interpretación de quien observa, de quien nombra, de la temible mirada del otro. Habrá una voz maternal que dirá: Recuerda que te relacionas con la forma humana. Será nacimiento y muerte en simultáneo. Asistiremos a aquello que se da y se quita en el mismo instante. Todo será lúgubre y divertido a la vez. El juego no cesará, la muerte tampoco.

Lucas Itze.-

 

Canción post impresiones

 


UNIVERSO LYNCH

 


Decir David Lynch es decir surrealismo. Después de un debut en una película animada titulada Seis hombres enfermos en 1966, siguió con un par de cortos, pero no hasta el año 1977 donde se daría a conocer con la rarísima Cabeza borradora, película surrealista y sombría filmada en blanco y negro. Para Stanley Kubrick, una de sus películas favoritas de todos los tiempos. Gracias a esto, atrajo la atención del productor Mel Brooks, quien lo contrató para dirigir El hombre elefante. La catarata de nominaciones y premios que albergó la película (una de las mejores de los ´80), habla a las claras de que Brooks estaba en lo cierto. 8 nominaciones al Oscar (incluído dirección y guión adaptado) y un Bafta a mejor película.



Cuatro años después llegó Dune, su primer fiasco, una multi producción que no tuvo éxito ni en la taquilla ni en la crítica. En 1986 llegó Blue Velvet, lo que terminó de erigir en uno de los grandes directores de la época, otra nominación al Oscar como mejor director, no estuvo nominada a mejor película, a pesar de que Woody Allen, ganador por Hannah y sus hermanas, haya declarado que era la mejor película del año. Después de una par de películas para la Tv, llegó Corazón salvaje, una cinta con críticas buenas y malas pero que le valió la Palma de Oro en Cannes. Luego creó una de la series más aplaudidas de los 90, como fue Twin Peaks (con su película incluída, que fue nominada a la Palma de Oro en Cannes).



En 1997 filma otra obra maestra: Carretera perdida, donde el surrelismo al que nos tiene tan acostumbrado mezclado con el cine negro que pocos como él lo manejan. En 1999 dirige Una historia sencilla, demostrando que Lynch también puede contar historias normales, y hacerlo con gran calidad. Otra nominación en Cannes, un clásico para el a esta altura. El comienzo del siglo XXI lo encontró con otra obra cumbre: El camino de los sueños (Mulholland Drive). Una de las películas más extrañas, pero que demuestra que la marca David Lynch está en su mejor momento. Nueva nominación como mejor director en los Oscar, premio que sí consiguió en Cannes.



En 2006 dirigió INLAND EMPIRE, otra obra surrelista que dejó críticas de las mejores, y también de las peores… A partir de ahí, sólo se dedicó a filmar cortos, y documentales. Veremos si uno de los reyes del surrealismo aparece de nuevo.

 

FICHA TÉCNICA

 

Título original: The Alphabet

Año: 1968

Duración: 4 min.

País: Estados Unidos

Dirección: David Lynch

Guion: David Lynch

Reparto: Animación, Peggy Lynch

Fotografía: Animación, David Lynch (B&W)

 

PELÍCULA COMPLETA 

miércoles, 16 de agosto de 2023

LAST AND FIRST MEN DE JÓHANN JÓHANNSSON

PROGRAMA 418 (04-08-2023)

 

SINOPSIS

 

Cinta de ciencia-ficción experimental ambientada millones de años en un futuro, con un planeta Tierra sin vida y en el que la humanidad ha evolucionado hacia 18 especies diferentes, algunos no corpóreos. No aparece ninguna persona en esta película, pero en ella destacan la arquitectura, la voz de Tilda Swinton y la música del propio director de la película, Jóhann Jóhannsson, compositor de la banda sonora de "Sicario" y "Arrival", fallecido en 2018 a los 48 años. (FILMAFFINITY)

 

EDITORIAL

 

En el año 1926, Jorge Luis Borges, escribe su segundo libro de ensayos llamado “El tamaño de mi Esperanza”. Ya en su comienzo, el distinguido escritor, disipa toda duda sobre el tema, aventurándose a la construcción de una definición contundente. Lo venidero nunca se anima a hacerse presente del todo sin antes ensayarse y ese ensayo, escribe nuestro amigo, es la esperanza. Más adelante la invocará calificándola como la memoria del futuro, como aquel olorcito del porvenir. Tener esperanza en un mundo carente de absolutos y de eternidades, en un mundo huérfano de toda certeza, donde la dialéctica entre conceptos se encuentra arrojada en el rincón más oscuro de alguna biblioteca, punto geográfico, por cierto, reservado para solo unos pocos; en este mundo que habitamos, donde el vecino nos convence a los gritos de que cielo es azul mientras otro le jura entre lágrimas que el piso es duro, es siempre un placebo. La esperanza instala una posibilidad, un supuesto posible, una idea proyectada allí donde lo único que hay es nada. Es una virtud, claro está, más teniendo en cuenta el panorama recién planteado, pero lo es únicamente por el hecho de que la esperanza no es un pagaré. Dictamina su jurisdicción allá en el futuro inaprensible. Lejos de aquel instante que acaba de pasar. Bien sabemos que el futuro es una proyección que realiza el humano desde su propia acumulación de pasado, es un planteamiento especulativo desde la ausencia, desde lo que falta en el presente, el cual a su vez también se nos disgrega y por ende nos resulta inhabitable. Nuestra conciencia de existencia se desarrolla, entonces, en el punto de encuentro entre el pasado y el futuro, en el crudo cruce entre dos nadas. La del pasado, porque ya no es y la del futuro, que por especulativo e hipotético, resulta también irreal. Asimismo, pensar el presente es hacerlo siempre de forma retrospectiva. De este modo, el presente no es sino una construcción fantasiosa sobre la que nos proyectamos y desde la que construimos existencia y también lenguaje. El presente entonces es también nada, es lo que tampoco hay. La esperanza, en este sentido, funciona como un simple consuelo. Nos resguarda de aquella idea que instalamos en el futuro que nunca llegara. Si las cosas llegaran, si tuviéramos esa certeza, no necesitaríamos tener esperanza sino paciencia. Es así como entonces este sentimiento, este proceso de fe, siempre está relacionada con la frustración. 



Como bien dijo un amigo de esta casa, Don Alejandro Dolina, la esperanza es un arma que utilizan aquellos que justamente están encargados de que eso que usted está esperando no llegue jamás. ¿Qué pasaría entonces si extirpáramos de nuestras vidas la esperanza? ¿Si construyéramos una existencia sin proyecciones, sin zanahorias que mientan caminos, sin el juego retorico de la memoria del futuro? Eliminada la hipótesis, el desconocimiento, se instalaría entonces la verdad, el absoluto, la tranquilizadora certeza. El economista y filósofo John Stuart Mill sostenía que el desconocimiento del futuro resultaba indispensable para la vida en sociedad. Todos los pilares de nuestra civilización correrían graves riesgos si conociéramos de ante mano lo que sucederá.  Todo nuestro pensamiento, toda nuestra lógica, toda nuestra construcción mental descansa sobre el desconocimiento del futuro, o sea, sobre la falta de eternidad, sobre la angustiosa idea de saber que un día, vamos a morir. Eliminar la esperanza es, de alguna manera, también matar al tiempo. En un mundo falto de espera, carente de toda expectativa, desaparecería también la capacidad revitalizadora de la sorpresa. Nuestra vida se desarrollaría en el tedioso ámbito de lo conocido, de la naturalización de verdades, en el desafortunado estado de estatismo, en la inmovilidad absoluta, digámoslo, en el puro aburrimiento. Porque después de todo, aburrirse no es otra cosa que perder toda perspectiva de que algo va a cambiar. En un mundo que se suicida como un bonzo, que muere a cada instante, solo nos queda defender la sorpresa. Solo nos queda pretender el cambio y buscar de esta forma siempre ser mejores. Hablo de tomar consciencia de nuestro ámbito, de aquello que nos rodea y forma nuestro espacio. Hablo del registro y el respeto ante la existencia de un otro. Hablo de honrar ese desafío como si algún valor tuviera. El objetivo, bien lo sabemos, no lo lograremos jamás y allí estará el truco para seguir intentándolo. Un objetivo inalcanzable, depositado en un futuro que no existe para modificar un presente que no es. Una sorpresa que nos invita al dinamismo, una pregunta que nos obliga a dar aquel paso que sigue. Hablo, queridos amigos, de los paraísos perdidos.  

 

Lucas Itze.-

 

Canción elegida para la editorial

 


IMPRESIONES SOBRE LAST AND FIRST MEN

 


Todo ha llegado a su fin. Se evaporó el último suspiro y con ese aliento la vida eterna. El mundo fue evolucionando en sus millones de años. Seres gigantes y moléculas invisibles al ojo humano se extinguieron y fueron cambiando sus cuerpos a través del tiempo. La historia de Adán y Eva y la ciencia aportando al homo sapiens crearon dos corrientes alternativas. Sea como sea, el humano afrontó sus luchas con victorias y derrotas. Pasaron los siglos, las pestes, las guerras y las miles de especies que murieron en ese período. Desde Antes de Cristo que nos hacemos preguntas. Desde los llamados pre socráticos hasta hoy seguimos buscando respuestas. Hoy el planeta está en crisis pero no podemos ver más allá de nuestras propias narices. Los mares rugen mientras la tierra tiembla cada vez más. Son gritos de espanto ante tanto maltrato. Las sequías se extienden por el mundo. Los glaciares se deshielan cada vez con más frecuencia. Las especies empiezan a desaparecer de a poco. El hombre solo piensa en sus viajes interplanetarios para colonizar y destruir sitios vírgenes. U otras razas si las hubiese. El final está cada vez más cerca. Aunque la tecnología y la ciencia nos alarguen la esperanza de vida. ¿Cómo llegará ese final? Siempre nos preguntamos… ¿Será un meteorito nuevamente? ¿O estallarán miles de guerras y nos mataremos unos a otros? Quizás el sol se cansará de tanto desastre y empiece a escupir bolas de fuego, eliminando los océanos y secando todo a su paso. No estaría nada mal por cierto. La muerte viene marchando y nos preguntamos cómo será todo cuando dé sus campanadas finales. No la de uno mismo, sino la de la humanidad. 



¿Por qué tener ese pensamiento soberbio y egoísta de que vamos a durar para siempre? Al paso que vamos, sabemos que estamos haciendo todo lo posible para extinguirnos más temprano que tarde. Pero como será la evolución de la especie. ¿Evolucionaremos o involucionaremos? ¿Quedaremos como simples cuerpos esparcidos por el aire? La ciencia ficción nos ha llevado a vivir diferentes mundos. Hemos visto y leído de todo. Seres alienígenas y autos voladores. Sequías mundiales y máquinas del tiempo. Y siempre nosotros como los responsables. Dejaremos recuerdos a cada instante, como fotografías olvidadas de lo que alguna vez fuimos. ¿Alcanzará eso para creernos héroes? Quedarán imágenes, sonidos y pensamientos. Alguien quizás dentro de miles de años estará escuchando este texto mientras me pregunto si habrá servido para algo. Si habremos cambiado algo… Quizás es nuestro último grito buscando piedad. ¿Last and First Men habrá sido el último grito de Jóhann Jóhanssonn antes de convertirse en polvo? Nunca lo sabremos, pero el islandés nos dejó varias preguntas rondando en nuestras cabezas. Para algunos, experimental, para otros, cine arte, pero lo que estamos seguros es que estamos en presencia de uno de los films de ciencia ficción más extraños de la historia. No harán faltan marcianos ni naves extravagantes. Solo imágenes. El film está basado en la novela de Olaf Stapledon de los años ´30. Este está ambientado millones de años en el futuro. La vida como tal en el planeta Tierra ya no existe y la humanidad ha evolucionado a 18 especies diferentes, entre corpóreas y no corpóreas. Los recursos naturales de la Tierra fueron agotados y los humanos empiezan a habitar planetas como Venus o Neptuno, mientras la radiación del sol destruye la vida solar. 



La cinta, de poco más de 70 minutos de duración, tendrá tres bases principales: las imágenes, la música y la voz que narra. Las imágenes nos mostrarán un futuro apocalíptico, con una bella fotografía en blanco y negro del noruego Sturla Brandth Grøvlen, marcada por el granulado del 16mm, que es una poesía visual. Serán todas esculturas gigantes, lo único que queda en el pie en el mundo, como si fueran las ruinas del futuro. Habrá enfoques desde distintas angulaciones, desde abajo o desde el aire, para hacerlas más imponentes. Lo que vemos, no son más que las Spomeniks, una muestra de arquitectura brutalista que podemos encontrar en todos los países de la ex Yugoslavia socialista, el viejo legado que nos dejó Tito. Y quizás también una analogía entre pasado y futuro. También en esos primeros minutos, vendrán a la mente Kubrick y su 2001: Odisea del espacio, o más acá en el tiempo, cierto aire a Andrei Tarkovski o Béla Tarr, todos tendrán un micro homenaje asegurado. La cámara irá buscando su propio lenguaje, con sus pequeños movimientos. Los encuadres y los planos también. Los puntos de vista cambiarán ciertas formas, será todo muy geométrico. La música por su parte será la que una voz e imagen. Johansson ha sido uno de los grandes compositores de la última década, siendo el creador de la banda sonora de films como La llegada, Sicario (ambas de Denis Villeneuve, de quien era su habitual colaborador), Mother de Darren Aronofsky o La teoría del todo de James Marsh. De hecho, La llegada y Last and First Men comparten no sólo el género de la ciencia ficción, sino que algunas composiciones se hermanan entre sí. Y aquí es parte esencial, porque es una obra musical por sí misma, con un texto adherido. De hecho, la primera vez que se mostraron estas imágenes fueron acompañadas de una actuación musical en directo, en el Festival de Manchester, en 2017. 



La banda sonora, además de Johansson y Yair Elazar Glotman, tuvo la participación de una de las más talentosas compositoras islandesas, hablamos de Hildur Guðnadóttir, quien trabajó en el Joker o la serie Chernobyl. Y por último la voz. Nuestra querida Tilda Swinton será la encargada de unir música e imagen. La voz como lo único que queda en un futuro de atmósfera oscura y agobiante, lejos de tecnologías y como el gran medio de comunicación. Con sus formas y sus tiempos nos guiará y nos adentrará en ese universo tan inhóspito como intrigante. Nos relatará la vida y la muerte. Nos detallará en que nos convertiremos y como hemos llegado hasta allí. Nos hablará de amores y odios, los preceptos fundamentales del ser humano. Nos comentará sobre ese futuro de seres pasivos que buscan también la salvación. Pero sobre todo, nos hará una advertencia. Una reflexión sobre ese final definitivo. Y el último intento de poder cambiar el pasado. De avisarnos que somos nosotros los que tenemos el futuro en nuestras manos. Y que a pesar de todo hay un mensaje esperanzador, ya que evolucionaríamos y nos adaptaríamos. Pero igual tendremos que tratar de modificarlo desde el presente, aunque pensemos que cada vez falta menos para que el mundo se acabe.

 

Marcelo De Nicola.-

 

Canción post impresiones

 


UNIVERSO JÓHANNSSON

 


Jóhann Jóhannsson nació en Reikiavik, Islandia, el 19 de septiembre de 1969. hijo de Jóhann Gunnarsson, un ingeniero de mantenimiento que trabajaba para IBM, y Edda Thorkelsdóttir.  Aprendió a tocar el piano y el trombón desde los 11 años, pero los abandonó durante su adolescencia. Jóhann asistió a la Universidad de Islandia, donde estudió lenguas y literatura. Comenzó su carrera musical a fines de la década de 1980 influenciado por la banda Daisy Hill Puppy Farm, que lanzó un par de EP que fueron interpretados por el DJ británico John Peel. Continuó trabajando como guitarrista y productor tocando en bandas de indie rock islandesas, como Olympia, Unun y Ham. En 1999, Jóhann cofundó Kitchen Motors, un grupo de expertos, una organización de arte y un sello musical que alentó las colaboraciones interdisciplinarias entre artistas del punk, el jazz, la música clásica, el metal y la música electrónica. Su propio sonido surgió de estas experimentaciones musicales. El primer álbum en solitario de Jóhann, Englabörn, fue una suite basada en la música escrita para la obra de teatro del mismo nombre. Jóhann se acercó a la composición grabando instrumentos de cuerda y procesándolos a través de filtros digitales, lo que le permitió deconstruir las grabaciones y volver a montarlas. Para su segundo álbum, Virðulegu Forsetar, una pieza ambiental de una hora, Jóhann usó una orquesta de 11 músicos de metal, glockenspiel, piano y órgano, con campanas y electrónica adicionales, creando un sonido que combinaba música clásica, ambiental y experimental. IBM 1401, A User's Manual, el cuarto álbum de estudio de Jóhann, fue lanzado el 30 de octubre de 2006 en el sello 4AD. Se inspiró en su padre, un ingeniero de IBM y uno de los primeros programadores informáticos de Islandia, que utilizó hardware antiguo para componer melodías durante su tiempo libre en el trabajo. Jóhann usó sonidos producidos por las emisiones electromagnéticas del IBM 1401 como parte de la composición. Fordlandia, el sexto álbum de estudio de larga duración de Jóhann, fue lanzado en noviembre de 2008 a través de 4AD, y fue influenciado temáticamente por el fracaso de Fordlândia, la planta de caucho brasileña de Henry Ford . En 2010, Jóhann colaboró ​​​​con el cineasta Bill Morrison en The Miners 'Hymns (2011), una película y composición de acompañamiento para una banda de música, órgano de tubos y electrónica, basada en la minería del carbón en el condado de Durham. La película se destacó por celebrar "los aspectos sociales, culturales y políticos de la industria extinta y la fuerte tradición regional de las bandas de música de la mina". La pieza general fue en sí misma un tributo a las huelgas de mineros que ocurrieron en el área durante la década de 1980. La pieza se estrenó en vivo en la catedral de Durham en julio de 2010 y se lanzó en CD y DVD en mayo de 2011. La BBC describió el álbum como "un magnífico réquiem basado en metales para la antigua comunidad minera del noreste de Inglaterra”. Antes, había trabajado en banda musicales, en una serie de trabajos simultáneos con su carrera en solitario durante la década de 2000, incluida la comedia islandesa Dis en 2004, la serie de televisión Svartir englar en 2007 y In the Arms of My Enemy en 2007. Sin embargo, es su trabajo con Denis Villeneuve para el cual él es el más conocido. Su primera colaboración con Villeneuve fue Prisoners en 2013. Posteriormente trabajó en las películas Sicario (2015), que fue nominada al Premio de la Academia a la Mejor Banda Sonora Original, y Arrival (2016). 



Además, ha ganado el Globo de Oro por La teoría del todo de James Marsh. Otros films donde compuso la música fueron Mother de Darren Aronosky, Mandy de Panos Comatos, The Mercy de James Marsh y María Magdalena de Garth Davis, entre otras. Su único trabajo detrás de cámara había sido End of Summer, un mediometraje filmado en película Super 8 en blanco y negro, "End of Summer" es un viaje hipnótico y lento a través de los austeros paisajes de la isla de Georgia del Sur y la Península Antártica. Filmada como una serie de cuadros en su mayoría estáticos durante un período de 20 días durante los últimos días del verano antártico, la película es una mirada sorprendente a la vida en el borde del mundo. Luego llegó Last and First Men que fue su obra post mortem, ya que falleció sorprendentemente en Berlín el 9 de febrero de 2018 a la edad de 48 años. Los informes de toxicología alemanes indicaron que una combinación letal de cocaína y medicamentos contra la gripe fue la causa probable de su muerte. Sus colaboradores Yair Elazar Glotman, Sturla Brandth Grøvlen y José Enrique Macián, fueron algunos de los encargados de cerrar su historia.

 

FICHA TÉCNICA

 

Título original: Last and First Men

Año: 2020

Duración: 71 min.

País: Islandia

Dirección: Jóhann Jóhannsson

Guion: Jóhann Jóhannsson, José Enrique Macián. Novela: Olaf Stapledon

Reparto: Tilda Swinton

Música: Jóhann Jóhannsson, Yair Elazar Glotman

Fotografía: Sturla Brandth Grøvlen (B&W)

 

PELÍCULA COMPLETA

BEGOTTEN DE EDMUND ELIAS MERHIGE

PROGRAMA 417 (28-07-2023)

 

SINOPSIS

 

Film experimental y de culto que consiste en dos largas y minuciosas secuencias, en las que una criatura sobrenatural (Dios) da luz a la humanidad y un hombre solitario es torturado por misteriosas figuras con máscaras. "Begotten" es una inclasificable película que se la ama o se la detesta, en cualquier caso una experiencia completamente única. La revista Time la declaró una de las 10 mejores películas del año 1991. (FILMAFFINITY)

 

EDITORIAL

 

“Si Eva hubiera escrito el Génesis, ¿cómo sería la primera noche de amor del género humano? Eva hubiera empezado por aclarar que ella no nació de ninguna costilla, ni conoció a ninguna serpiente, ni ofreció manzanas a nadie, y que Dios nunca le dijo que parirás con dolor y tu marido te dominará. Que todas esas historias son puras mentiras que Adán contó a la prensa” decía el gran Eduardo Galeano en Patas arriba. La historia de la creación del mundo nos persigue desde el nacimiento. Y nosotros la creemos ante el Dios todopoderoso que todo lo mira. Queremos así evitar los castigos divinos. Los libros sagrados se crearon para que no hiciésemos tantas preguntas. Pero el paso del tiempo empieza a cuestionarlo todo. La madre tierra también empieza a hacerse preguntas. Y si Dios creó al hombre y al mundo, el hombre será el encargado de destruirlo todo. 



Estamos en una emergencia mundial. Los árboles, nuestro oxígeno, están en peligro de extinción. En las grandes ciudades es cada vez más notorio que el smog no deja ver las estrellas. Las hojas fueron reemplazadas por ventanas de edificios gigantescos. Los parques en las metrópolis son carne de cañón. Cada vez hay menos espacios verdes. Si hasta a nuestra ciudad la han decorado con árboles hechos de chapa y pintura. Estalla el mundo y solo vemos como lo depredamos. Las epidemias se convierten en pandemias volviendo nuestras vidas a siglos pasados. En ese encierro obligado la tierra volvió a florecer pero fue solo un suspiro. Salimos con más hambre de matar a todo lo que nos rodea. Si hasta el fuego y el agua se unieron contra nosotros. Seremos recordados por ser los culpables de arruinarlo todo, dejándonos llevar por nuestra ambición y engendrar el mal, ya que hace tiempo nos olvidamos de que Madre hay una sola.

 

Marcelo De Nicola.-

 

Canción elegida para la editorial

 


IMPRESIONES SOBRE BEGOTTEN

 


Separar la luz de la oscuridad siempre ha sido unos de los más complejos desafíos. Llevar a cabo aquella división, tomar esa temible decisión de orden divino de catalogar cielos e infiernos, en el ámbito que sea, a la escala que se ejerza, es siempre una tarea dolorosa y de una resolución compleja y delicada. Armar el relato que armonice aquel discurso de lo que somos, ese discurso repleto de ruido, aquel barullo del infierno que no cesa, ha sido desde tiempos remotos el gran trabajo interno del ser humano para poder llevar a cabo su existencia. Todos necesitamos un relato. Hablo de uno que se condiga con la realidad que experimentamos, con la existencia que hemos podido habitar. Un relato que organice las sombras de lo que somos, que nos convenza, de alguna manera, que el infierno este donde fuimos arrojados puede parecerse de algún modo, en ciertas circunstancias, a la idea de paraíso que manejemos. Callar nuestros demonios en la reescritura misma del propio relato es también separar las luces de las sombras. Si pensamos en la biblia y nos servimos de la hegemonía mundial que la fábula cristiana y sus códigos éticos poseen para ensayar alguna clase de idea absoluta, encontramos en su cosmovisión de la generación primaria de la vida, de la existencia, hablo sin dudas del génesis, la frase que manifiesta: Dios dijo: hay luz y hubo luz, y separo entonces la luz de la sombra. Como ya hemos hecho mención alguna vez desde este mismo micrófono, la palabra dios es la palabra que se le otorga para nombrarlo, pero aquel del que habla la biblia jamás posee nombre. 



Aquella entidad, por razones inherentes a su diseño propio, es innombrable e indecible. De hacerlo, de nombrar a aquella categoría, dejaría de ser dios en ese mismo instante. Dejaría de ser absoluto y pasaría a pertenecer al mundo de lo fáctico, de lo nombrable e imaginable, pasaría a estar atravesado por el tiempo. Dios, entonces, es desde la ausencia. Dios no es dios sino la creación de esa ausencia que no es otra cosa que la máscara para que nosotros comprendamos aquella entidad. Si entonces dios no es, en el relato bíblico, antes del ser esta la palabra. Dios dijo, entonces hubo. La palabra de dios es creadora porque aquella entidad es palabra, verbo e idea. El relato, nuevamente, como ente creador, como organizador de realidades. Un relato que genera relatos que nos convencen de algunas verdades. Un texto, repleto de palabras, que atrapan arbitrariamente ideas. Palabras que nombran existencias desde su ausencia. Un relato que enuncia la luz porque sabe que fuera de él, más allá de sus páginas, solo hay nada. Lo innombrable, es taxativamente disuelto en su entidad. El funcionamiento del cinematógrafo es bastante similar a esta idea del ser. Del relato creador de luces y sombras. El cine, al igual que la palabra generadora, enuncia desde la ausencia y narra desde la yuxtaposición de ideas. Hacer una película es ser el dios de un universo cuyo verosímil dependerá del correcto desarrollo de las creaciones generadas. La mano de la deidad creadora, generará un aparente libre albedrio donde sus personajes creerán estar eligiendo, y la fantasía llegará hasta el espectador como una realidad inapelable. 



Equilibrará las tensiones entre lo bueno y lo malo recordándonos aquel equilibrio planteado por Nietzsche. En su libro “El nacimiento de la Tragedia”, Federico, centrará su análisis en algunas características de la mitología de la antigua Grecia y trabajará sobre la dicotomía filosófica y literaria de lo Apolíneo y lo Dionisiaco. Su eje de análisis estará planteado entre los personajes Apolo, dios del sol y la razón y Dionisio, dios del vino y de la pasión, ambos hijos de Zeus. Llegará el filósofo entonces a aquella idea tan nombrada de qué el interior de nuestro ser es un campo de batalla donde Apolo y Dionisio combaten todo el tiempo. Apolo es el límite, Dionisio el desborde. Concluirá diciendo que la gran tragedia de lo humano es cuando Apolo destierra finalmente a Dionisio. Es en aquel punto donde habrá que trabajar para su pronto retorno porque en definitiva la vida nunca es posible sin un equilibrio entre ambos. El cine, por su parte trabajará de la misma manera para lograr aquel equilibrio, manteniendo la tensión necesaria para que el conflicto nazca, se desarrolle y provoque de esta manera movimiento en el arco dramático. Sin tensión no hay relato. El film Begotten, del artista Edmund Elias Merhige, trabajará de manera libre y por momentos abstracta, la idea del génesis bíblico. Habrá un paralelo estético con el inicio del cinematógrafo, la génesis de la narrativa audiovisual y su tecnología. El film trabajará una fotografía particular, buscando generar la misma textura en imagen que la que pueden encontrarse en los primeros films de principio del siglo XX. Reconoceremos rápidamente tres influencias estéticas que acompañaran toda la obra. Toda gente muy amiga de esta casa, David Lynch será uno de los que integre aquella santísima trinidad. 



La oscuridad de los personajes y su caracterización nos recordará a los primeros cortometrajes de David como The Alphabet o Seis hombres enfermos. Habrá algo también del mundillo por donde se desarrollan las historias de Jan Svankmajer, de esa atmósfera que puede respirarse en aquellas animaciones arrancadas de cualquier pesadilla. Estará también aquel ensueño, aquellas imágenes que se formaran en nuestra cabeza para desaparecer ante nuestros ojos, aquellas texturas tan seductoras que grafican de manera única el recuerdo y también el olvido, hablo de la influencia de aquel maestro llamado Bill Morrison. Begotten tendrá estas influencias, pero ira más allá, trabajará con algunas estéticas propias del cine gótico y gore. Notaremos en el correr de la cinta un importante diseño de producción y un desarrollo actoral destacable. Habrá alegorías para aquel dios terrenal que da su vida para que otras surjan, aquel paraíso corrompido, la expulsión de Lilith y la aparición de los gigantes, y habrá lugar también para el mal y la hostilidad reinante en un mundo que surge de la macabra idea de un loco sanguinario. El film continuará entonces demostrando que el bien es siempre funcional al mal solo por necesidad. Tal como dijimos hace un rato, sin esta batalla, el drama no avanzaría jamás, es por ello que el bien sirve la mesa, da las condiciones, para que el mal exista.                 

 

Lucas Itze.-

 

Canción post impresiones

 


UNIVERSO MERHIGE

 


Edmund Elias Merhige nació el 14 de junio de 1964 en Brooklyn. Comenzó en la escena teatral de Nueva York y estudió cine en la Universidad de Nueva York. Su primer mediometraje fue Implosión y luego los cortos Spring Reign y A Taste of Youth. Siguió con el teatro de vanguardia donde creó su compañía Theatre of Material, influenciado por Nietszche y Artaud. Luego en seis meses concibió Begotten como una obra de teatro experimental, eligiendo a muchos actores de su compañía para papeles secundarios, pero al darse cuenta que le saldría mucho dinero, decidió filmarlo. Luego dirigió algunos videoclips de Marilyn Manson como Cryptorchid y Antichrist Superstar. También dirigió videos de Interpol y Danzig. Su segundo film vio la luz en el año 2000, hablamos de La Sombra del vampiro, con guion de Steven Katz, donde cuenta la historia del rodaje de Nosferatu de Murnau



En 2004 filma Sospechoso cero, sobre un agente del FBI es llamado para investigar unos extraños asesinatos en serie. Su próxima aparición tras las cámaras fue en 2006 para filmar el cortometraje de animación titulado Din of Celestial Birds, la película trata con el concepto de evolución, así como también con el nacimiento de la conciencia, que es considerada una secuela, como así también su último proyecto, titulado Polia y Blastema: una ópera cósmica. La historia sigue a dos seres de otro mundo, creyéndose una sola entidad separada por circunstancias desconocidas, mientras viajan a través de un paisaje desolado e infernal. Su viaje de descubrimiento y reencuentro finalmente culmina con los dos seres 'convirtiéndose en uno' mientras se devoran mutuamente en un extasiado ritual. La película se estrenó en el Festival de Ópera de Cine de la Ópera de Filadelfia el 30 de septiembre de 2022.

 

FICHA TÉCNICA

 

Título original: Begotten

Año: 1991

Duración: 72 min.

País: Estados Unidos

Dirección: E. Elias Merhige

Guion: E. Elias Merhige

Reparto: Brian Salzberg, Donna Dempsey, Stephen Charles Barry

Música: Evan Albam

Fotografía: E. Elias Merhige (B&W)

 

PELÍCULA COMPLETA