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miércoles, 29 de junio de 2022

NOSFERATU - PHANTOM DER NACHT DE WERNER HERZOG

PROGRAMA 372 (17-06-2022)

 

SINOPSIS

 

Adaptación de la famosa novela de Bram Stoker que toma como punto de referencia la insuperable adaptación de Murnau. Jonathan Harker viaja desde Wismar a Transilvania para visitar el castillo del legendario conde Drácula, a quien pretende venderle una mansión en su ciudad. Atraído por una fotografía de Lucy, la mujer de Harker, Nosferatu parte inmediatamente hacia Wismar, llevando con él la muerte y el horror. (FILMAFFINITY)

 

EDITORIAL

 

Más de una vez hemos citado en este espacio a nuestro gran amigo Miguel de Unamuno, el inmenso filósofo de Salamanca, quien escribiera aquella obra fundamental llamada El sentimiento trágico de la vida. Allí el pensador desarrolla esa idea esencial sobre el trágico sentimiento que deviene de reflexionar y concientizarse respecto de la finitud de la existencia. Ahí, sin lugar a dudas, el fin de cualquier fiesta, allí el desvanecimiento irremediable de toda sonrisa. El sentimiento trágico de la vida es un libro sobre el tiempo y sus angustias. Es un texto sobre la muerte y lo inevitable, sobre lo absoluto. Nacemos con la única certeza de morir, o dicho de otro modo: La condición humana está estructurada en el segmento de la existencia de su ser por dos hechos absolutamente irracionales, azarosos e ilógicos y por eso también trágicos y angustiantes: nacer y morir. Antes y después de aquello la nada, la no expresión, el no verbo, el no ser, la ausencia cabal e inapelable, el abismo mismo. Instantáneamente ante la idea consciente e insoportable de finitud deviene casi por reflejo aquella otra de la eternidad. La eternidad, claro, no es ninguna esperanza, la vida del eterno es casi igual de miserable como la de aquel otro finito. El eterno siempre va a menos, siempre apuesta y arriesga menos. En su condición, basta sentarse a esperar que todo pase. Todas las oportunidades, todas las vidas y todas las aventuras son posibles para aquel que no perece. Pero lo cierto es que hay necesidad de un fin para que todo se estructure. Aunque duela y angustie nuestra historia precisa de un punto final. 



Después de todo es sobre el tiempo donde desarrollamos una identidad, la construimos sobre la centralización narrativa de experiencias pasadas, pero también sobre la narración especulativa de lo que se continuará siendo. Unamuno nuevamente. Pensar al tiempo, darle una entidad de pasado, presente y futuro, darle una lógica, es nada más y nada menos que  volverlo ilógico. Pensar al tiempo es descubrirlo irracional, es comprender que es imposible afirmarnos en un presente, en un ahora. Aquel  ahora, ese ápice vertiginoso como lo nombraba Jorge Luis, nos huye. El pasado no existe, no es, porque ya ha transcurrido, es nada. El futuro tampoco es porque no ha transcurrido, es una proyección propia y personal, una intromisión desesperada del almanaque. El presente, tal como dijimos, se nos escapa, es inhabitable e inaprensible, es el punto de encuentro entre el pasado y el futuro, es el crudo cruce entre dos nadas. Pensar el presente es hacerlo siempre desde el pasado, es una construcción fantasiosa sobre la que nos proyectamos y desde la que construimos existencia y también lenguaje. El presente es nada, no hay ahora. Aun así, el tiempo se sucede por una gracia inexplicable, y esta gracia puede convertirse en una condena. El futuro, asimismo, es una proyección que realizamos desde nuestra propia acumulación de pasado, pero aquella imagen especulativa, construida con lo que nos falta en el presente, tampoco la habitaremos jamás. Esa tal vez sea una buena noticia. El futuro nunca va a encajar con la imagen que diseñemos de él y es en aquella incongruencia cuando deviene la sorpresa. 



Hay algo abierto en el futuro, inaprensible, inapropiable que nos hace seguir siendo libres. Es por eso que las almas cobardes ensayan aquel futuro inventado, ese espacio que es todo posibilidad, a través de la esperanza. Matar la sorpresa es buscar reafirmar un ahora que no existe, es intervenir el futuro por temor al desconcierto  El ser humano como especie no es origen ni final, es tránsito, y eso es un golpe a nuestro narcisismo. Un tránsito entre el animal y la técnica. Nietzsche dice que el futuro está en la niñez, en la recuperación de sus valores, de nuestra relación con la contingencia, que allí es donde hay que ir buscarlo. Decía Federico que: Crecer es recuperar la seriedad con la que jugábamos cuando éramos niños. Este dicho que brilla por su simpatía y sonoridad, que parece engolosinarnos de nostalgia, rompe descaradamente con una forma canónica de ver el tiempo. El futuro no está adelante, es hacia atrás a dónde vamos. Pero no físicamente, claro, sino en la búsqueda urgente de aquella libertad salvaje en donde entendemos que todo puede ser de otra manera. La muerte final de toda categoría. Deconstruir el presente para que el futuro nos sorprenda, no esperarlo jamás con aquel  manual de sensaciones e intenciones. Nada está escrito y nada debe ser de una forma determinada. Nada debe ser. El futuro es nuestro patio de juegos. 

 

Lucas Itze.-

 

Canción elegida para la editorial

 


IMPRESIONES SOBRE NOSFERATU

 


“La soledad, el sentirse y el saberse solo, desprendido del mundo y ajeno a sí mismo, separado de sí, no es característica exclusiva del mexicano. Todos los hombres, en algún momento de su vida, se sienten solos; y más: todos los hombres están solos. Vivir, es separarnos del que fuimos para internarnos en el que vamos a ser, futuro extraño siempre. La soledad es el fondo último de la condición humana. El hombre es el único ser que se siente solo y el único que es búsqueda de otro. Su naturaleza -si se puede hablar de naturaleza al referirse al hombre, el ser que, precisamente, se ha inventado a sí mismo al decirle "no" a la naturaleza - consiste en un aspirar a realizarse en otro. El hombre es nostalgia y búsqueda de comunión. Por eso cada vez que se siente a sí mismo se siente como carencia de otro, como soledad". Así arrancaba el poeta Octavio Paz su apéndice La Dialéctica de la Soledad, que podemos encontrar en la obra El laberinto de la soledad. Donde el autor engloba a los mexicanos, desde aquí podríamos unir a cada ser humano en general. La soledad desgasta, aunque a veces la necesitemos. Ya decía otro poeta, el maldito Bukowski “la soledad no es algo que me molesta porque siempre tuve este terrible deseo de estar solo. Siento la soledad cuando estoy en una fiesta, o en un estadio lleno de gente vitoreando algo. Citaré a Ibsen: ‘Los hombres más fuertes son los más solitarios’. Viste cómo piensa la gente común: ‘Guau, es viernes a la noche, ¿qué vamos a hacer? ¿Quedarnos acá sentados?’. Bueno, sí. Porque no hay nada allá afuera. Es estupidez. Gente estúpida mezclándose con gente estúpida. Que se estupidicen entre ellos”. Resumiendo, mejor sólo que mal acompañado. Sin embargo, por las noches cuando la niebla cae y las estrellas desaparecen, los Octavio y los Charles bucearán en ese sentir: que pena estar sólo esta noche... 



Desde siempre, la historia de Drácula fue algo terrorífico. Aunque el libro de Bram Stoker nos enseñe más de amor que muchos poetas. En 1922 F.W. Murnau adaptó sin autorización la novela mencionada. Se transformó en una obra cumbre del expresionismo y una de las mejores películas mudas de la historia. En los ´90, ya con autorización, llegó el turno del Drácula de Francis Ford Coppola, uno de los grandes films de la década, donde hace foco en el amor y en la soledad, en unas actuaciones inolvidables de Gary Oldman y Winona Ryder como su musa. En el medio de ambas, apareció la obra de un tipo tan talentoso como demente: Werner Herzog. El alemán demostró que se pueden hacer remakes sin repetir todo y engrandeciendo la obra. En 1979 estrenó Nosferatu, el vampiro, basada en la novela de Stoker, pero a la vez, emulando la obra de su compatriota Murnau. La genialidad al palo. Y si antes hablamos de Octavio Paz, fue porque desde México eran esas momias reales de Guanajuato que aparecían en el comienzo del film mientras la música anunciaba terror y desazón. Herzog no deja de lado el expresionismo de Murnau pero le agrega su visión para crear pinturas en cada fotograma. La historia será la que conocemos todos. Habrá un conde, maravillosamente interpretado por Klaus Kinski. Este, en una diferencia con la película original, no generará temor, sino más bien se lo ve como alguien cordial y solitario pero a la vez extraño. Sus uñas largas, su calvicie y sus dientes largos como de rata son sus principales características. Bruno Ganz será el agente inmobiliario y la bella Isabelle Adjani su novia. 



La fotografía de Jörg Schmidt-Reitwein será clave para darle ese cambio tan herzogniano al film. La niebla constante en la ciudad, el blanco angelical que rodea a Lucy y la paleta de grises, conjugando todo con las luces y sombras que envuelven cada aparición del Conde serán de una belleza magistral. Tan magistral como la banda musical, esas marchas fúnebres que pasan desde el clásico Wagner a la popular banda Popol Vuh, quienes eran habituales colaboradores de Herzog (Aguirre o Fitzcarraldo, por ejemplo). Por su parte, el guión irá creciendo de forma dosificada, generando un aumento de emociones sobre la parte final del film. Los planos cenitales que muestran la ciudad fantasmagórica se yuxtaponen con tomas generales, como esa primera aparición del conde entre las sombras, cuando se abren las puertas de su castillo. Pura magia al servicio del espectador. La cámara por momentos se alejará y en otros se acercará, creando ese clima documentalista que tan bien conoce. También utilizará travellings para recorrer una ciudad afiebrada, moribunda, enferma. “La ausencia del amor, es el peor de los dolores” reza el Conde. Y contra ese dolor no hay antibiótico que sirva. Llegarán las ratas invadiéndolo todo, llegará la peste, el tenue sol dictará el final y llegará la muerte siempre bien predispuesta. Tendremos un choque de sensaciones: la pulseada del clásico final feliz contra la tristeza irremediable, una ambigüedad moral. Será ahí que entenderemos que la soledad también mata más que la mismísima muerte. Habrá un giro final para que Herzog se salga con la suya. Habrá un film en el que el terror más profundo es la falta de amor. Y eso, en las noches de soledad, es lo más difícil de digerir.

 

Marcelo De Nicola.-

 

Canción post impresiones

 


UNIVERSO HERZOG

 


Nació en Munich el 5 de septiembre de 1942, creció en el seno de una familia muy pobre. Herzog creció sin radio ni cine, en pleno contacto con la naturaleza, en una granja, alejado del mundo moderno. Según afirma el propio director, no tuvo conocimiento de la existencia del cine hasta los once años, la misma fecha en la que vio por primera vez un coche. A los 17 años hizo su primera llamada telefónica. A los trece años se trasladó a Múnich para iniciar sus estudios secundarios. Su familia se alojó provisionalmente en una pensión donde, casualmente, se alojaba Klaus Kinski, actor que en un futuro sería clave en su carrera cinematográfica. Durante su adolescencia, pasó por una etapa de gran fervor religioso, llegando a convertirse al catolicismo, lo que provocó discusiones con sus familiares, ateos convencidos. Por esta época empezó a realizar sus primeros largos viajes a pie. Hacia los quince años atravesó media Europa, desde Múnich hasta Albania. También hizo caminando el viaje que lo llevó a Grecia. Hacia los 17 años decidió dedicarse al cine. Para pagarse sus películas, trabajó en diversos oficios, que combinaba con sus estudios secundarios y más tarde universitarios. Se matriculó en Historia, Literatura y Teatro en Múnich. Hacia 1960 obtuvo la beca Fulbright para el Seminario de cine de la Universidad de Duquesne, en Pittsburgh (Estados Unidos). Su primer film fue un corto documental titulado Heracles en 1962, donde hacía un paralelismo entre Heracles y los musculosos fanáticos del gimnasio. Su primer filme de ficción fue Signos de vida (1968). Las películas posteriores confirmaron su carácter visionario y su atención por lo irracional y por las realidades marginales, rasgos bien visibles en títulos como También los enanos comenzaron pequeños (1970), protagonizada por enanos, o documentales como Fata Morgana y Tierra de silencio y oscuridad (1972). El éxito internacional le llegó con Aguirre, la ira de Dios (Aguirre, der Zorn Gottes, 1972), poderoso film en el que su actor-fetiche Klaus Kinski interpreta al conquistador español Lope de Aguirre. 



El film lo consolidó como uno de los más importantes directores de Nuevo Cine Alemán, junto a Wim Wenders, Rainer W. Fassbinder, Volker Schlöndorff y Reinhard Hauff. El director consolidaría su reputación con el asombroso documental El gran éxtasis del escultor de madera Steiner (1973-1974). Le siguieron Corazón de cristal (1976), La Balada de Bruno S. (1997), Nosferatuvampiro de la noche (Nosferatu, Phantom der Nacht, 1978), en la que recreó la clásica versión fílmica de Drácula rodada en 1922 por Friedrich Wilhelm Murnau, Woyzeck (1979), basada en una pieza teatral inconclusa de Georg Büchner, y Fitzcarraldo (1982), historia de un excéntrico empresario del caucho obsesionado en construir una ópera en plena selva amazónica. De sus últimos títulos cabe destacar Donde sueñan las hormigas verdes (1984), Cobra verde (1987) y Grito de piedra (1991). 



Werner Herzog ha dirigido también montajes teatrales, en especial de óperas: Doctor Fausto (1985), Lohengrin (1987) y Juana de Arco (1989). En la década de los noventa realizó documentales para el cine y la televisión: En las puertas del infierno (1992), The Transformation of the World Into Music (1994), Little Dieter Needs to Fly (1997) y Mein liebster Feind (1999). Ya en el siglo XXI llegaron documentales como obras de ficción entre las que encontramos The White DiamondLa salvaje y azul lejaníaGrizzly ManRescate al amanecer, Hijo mío, hijo mío ¿que has hecho?, la remake de Un maldito policía, La cueva de los sueños olvidados, Hacia el infierno, Meeting Gorbachov o Fireball, visitantes de mundos oscuros, su último documental.

 

FICHA TÉCNICA

 

Título original: Nosferatu: Phantom der Nacht

Año: 1979

Duración: 106 min.

País: Alemania del Oeste (RFA)

Dirección: Werner Herzog

Guion: Werner Herzog. Libro: Bram Stoker

Música: Popol Vuh

Fotografía: Jörg Schmidt-Reitwein

Reparto: Klaus Kinski, Isabelle Adjani, Bruno Ganz, Jacques Dufilho, Roland Topor, Walter Ladengast, Dan van Husen, Jan Groth, Carsten Bodinus, Martje Grohmann

 

PELÍCULA COMPLETA

 

lunes, 15 de febrero de 2021

CRIATURA DE LA NOCHE - LAT DEN RATTE KOMMA IN

PROGRAMA 314 (22-01-2021)

 

SINOPSIS

 

Oskar, un tímido niño de doce años, que es acosado en el colegio por sus compañeros, se hace amigo de Eli, una misteriosa vecina de su edad, cuya llegada al barrio coincide con una serie de inexplicables muertes. A pesar de que Oskar sospecha que Eli es un vampiro, intenta que su amistad esté por encima de su miedo. (FILMAFFINITY)

 

EDITORIAL

 

Huir es vivir, quedarse es morir. El movimiento es posible gracias a la finitud del tiempo. Nos movemos por necesidad, nos movemos porque la única certeza que tenemos en la vida es ese punto final donde todo se acaba de una vez y para siempre. La muerte es tal vez la única verdad y el tiempo es quizás su truco más perfecto. De no sabernos finitos y envueltos en este cuerpo que nos traiciona a la vuelta de cualquier esquina, guiados absurdamente por unos sentidos banales y defectuosos, de tener la certeza que mañana habrá otro amanecer para nosotros, otro sol brillante donde calentarnos y así seguir proyectando bajo el sugerente título de mañana, de poseer certeza de todo aquello, de nada serviría la gracia elegante del movimiento. Desde la pétrea paciencia de lo eterno no habría ningún reto en soltar y dejar ir ya que descansaríamos en la certeza de que aun haciéndolo tendríamos el tiempo suficiente para esperar desde nuestro lugar que todo retorne a donde lo dejamos. Ser eterno es ir a menos. En la eternidad no hay riesgo, no hay aventura posible porque la apuesta es siempre mínima o tal vez inexistente. 



Huir es vivir, quedarse es morir. Tal vez la eternidad, la inmortalidad, fuera más seductora si uno no supiera jamás que posee tales cualidades. Entonces allí uno andaría corriendo por los bulevares oscuros de la nada con la tranquilizadora ilusión del movimiento desgranándose entre los ambiciosos pensamientos de una vida que se acaba. Huir rápido de uno mismo, porque uno es su propia muerte. Alejarse corriendo de aquel que fue hace a penas segundos porque lo estático, lo que no se mueve, ya es anécdota, ya es palabra que es otra de las tantas formas de la muerte. Huir hacia adelante, sin importar la dirección, escapar rápido del ahora, de lo establecido, de lo impuesto. Correr hasta entumecer todos nuestros músculos para crear nueva vida, nuevos puntos de vistas, nuevos sentidos, nuevos mundos y universos. Quedarse es morir, es ser narrado con tristeza por los ojos amarillentos del pasado. Correr es vivir, es gritar en la cara que otro orden siempre es posible.  

 

Lucas Itze.-

 

Canción elegida para la editorial


 

IMPRESIONES SOBRE CRIATURA DE LA NOCHE

 


¿Dónde quedó ese sueño que se transformó en pesadilla? ¿En qué copas cayeron esas espesas lágrimas de sangre que destrozaron la inocencia? Ese mundo de fantasía, de repente, desapareció por completo. Se entregaron al azar las palabras de un te quiero olvidado en una habitación oxidada. El sol nos obnubiló de repente y la frialdad de la noche escondió los más valiosos tesoros. Allí, en medio de la nieve eterna, gritamos mensajes nunca dichos y dejamos frases escondidas en algún árbol tallado. Quizás donde nuestras manos se rozaron por última vez estará la respuesta. Ahí, en la cobardía de los sueños empezamos a perder la batalla. En ese voraz y perpetuo intento de convertir esos sueños en realidad. Y quedará solo en eso. Intentos. Y el volver a empezar. Y nuestra sangre otra vez bombeando del corazón ante una cálida mirada. Y llegará el deseo de ser vampirizados en una noche lúgubre y ajena. Ajena a nosotros. Ajena a ellos. Quizás para ser salvados de una efímera y trágica vida. Esas vidas en las cuales los diferentes no tienen nada que perder. Ahí entonces aparecerá nuestro conde Drácula. También en esa misma tertulia jugará con nosotros otro conde, en este caso Orlock, de quien hablamos hace muy poco. Entre ellos, quizás aprendiendo un poco el oficio estará Eli. La bella Eli. Quizás esté acompañada de Oskar. Quizás no... Porque el futuro no lo escribimos nosotros. 



O quizás habría que preguntarle directamente a John Ajvide Lindqvist, escritor de la novela Criatura de la noche y guionista de la adaptación del film dirigido por Tomas Alfredson. La nieve. Siempre la nieve trae algo interesante. El blanco domina todo y cada aparición hace que resalte más. Y mientras lo blanco de la nieve se transforma en rojo sangre, es imposible no acordarse de Fargo, el film de los hermanos Coen. Aunque la trama será completamente diferente, no podemos dejar de relacionar ciertas imágenes. Lo mismo les habrá pasado a quienes vieron la reciente Pienso en el final de Charlie Kaufman. Pero volvamos al principio, siguiendo este inocente juego de palabras. La nieve cae y un fondo negro nos mantiene atentos. Lo mismo para el sonido del viento que suena con fuerza, mientras una voz over repite la frase Chilla como un cerdo. Se abrirá el telón y veremos unas casas, inmediatamente descubriremos a Oskar, el joven protagonista a través de las ventanas de su habitación, repitiendo la misma frase y con un cuchillo en la mano. En la segunda imagen veremos a alguien que cambiará la vida del pequeño pueblo, pero al igual que el director, lo iremos develando con el tiempo. Asistiremos a un guión lineal y a un film con muchos más silencios que diálogos en determinados momentos. A diferencia de otros films del estilo, acá se jugará con esos silencios para confirmar pensamientos, sobre todo en los encuentros entre los jóvenes protagonistas. 



No será así cuando veamos a los adultos, ellos tendrán mucho para decir pero poco para hacer. Sobresaldrá la técnica en los encuadres y en la forma de crear el campo visual, donde en la mayoría de los momentos donde aparece Eli no habrá profundidad de campo, haciendo foco en los protagonistas. Oskar en muchos casos aparecerá detrás de vidrios de ventanas o puertas, como si alguien estuviera observándolo. Sus interacciones con su madre siempre se darán desde diferentes puntos, con espejos o puertas de por medio, lo que marcará la distancia en la relación de ambos. La cámara jugará con ciertos planos detalle y habrá ciertos planos simétricos que homenajearán a Kubrick o Wes Anderson. La fotografía se servirá de colores pastel en casi todo su mobiliario y de colores fríos en las vestimentas para combinar con el blanco de la nieve. Esta estuvo a cargo del premiado suizo Hoyte Van Hoytema, en una de sus primeras incursiones, quien luego trabajaría con grandes nombre como Spike Jonze (Her), Christopher Nolan (Interstellar, Dunkirk, Tenet) o Sam Mendes (Spectre). La música pre-anunciará que hay que estar atentos en ciertos momentos, en algo bien típico del género y la banda sonora logrará adentrarnos en ese mundo helado, de ventiscas y pasos hundiéndose en la nieve. La historia será sencilla pero no por eso banal. Estamos en los años 80 y la frialdad nórdica chocará con la violencia física ejercida por los compañeros de clase de Oskar. Una madre ausente y un padre alcohólico serán el combo perfecto para crear un personaje retraído, que en su tiempo libre colecciona noticias de crímenes. 



Aparecerá entonces ella, Eli, como caída del cielo. Como si fuera un ángel que viene a ayudarlo desde el más allá. Será bella, inteligente y decidida. Ella como una diosa en un altar en su primer encuentro. Ella resolviendo el cubo mágico en minutos. Ella observándolo todo. Y de repente, la muerte. La sangre que estallará por todos lados y será su alimento. El pueblo empezará a sufrir acciones trágicas y ya nada será igual. Descubriremos en esa tierna Eli a una niña vampiro. Llorará después de terminar con su víctima y nos dejará con mil preguntas rondando en nuestra cabeza. Y llegará el amor. Oskar, como haría cualquiera de nosotros, se enamorará de su ángel. El tiene 12 años y estará en pleno cambio de niñez a adolescencia, con todo lo que eso conlleva. Ella tiene 12 años, pero vividos en tantos que ni recuerda. No sabemos como llegó ni quien la trajo. No sabemos si vive con el padre o es alguien que la encontró hace años. No nos importa. Porque lo que importa es el aquí y ahora. Y nada es tan efímero como el ahora. Y en ese mundo efímero es donde esas dos almas se encuentran y buscan salvarse cada uno a su modo. Con la sangre como protagonista. No vendremos a juzgar sus formas ni a festejar muertes ajenas. Solamente realzaremos el amor y la ilusión de dos desposeídos que sueñan con tenerse el uno al otro. Huir es la vida, quedarse es la muerte como frase que resume la historia. Y allá irán, alejándose de un lugar para volver a ser en otro lado, sabiéndose dos en uno, para dejarse entrar uno a otro en sus sueños y en sus vidas, como efecto de su influencia.

               

Marcelo De Nicola.-

 

Canción post impresiones

 


UNIVERSO ALFREDSON

 


 

Nacido el 1 de abril de 1965 en Lidingo, Suecia. Su padre, Hans (llamado Hasse), fue un actor, escritor, comediante y cineasta, que incluso trabajó con Ingmar Bergman en Vergüenza o con Jan Tröell en Los emigrantes. Desde chico el pequeño Tomas participaba en producciones de su padre, como por ejemplo en la serie cómica Hasseatage, que unía los nombres de su padre (Hasse) y de su compañero de elenco Tage Danielsson. Ya de grande, arrancó como asistente en la productora más importante del país para luego ser uno de los creadores del canal sueco TV4. Uno de sus éxitos fue la adaptación sueca del programa Fort Boyard. En 1995 dirige su largometraje Bert, basado en una novela juvenil y que lo llevó a ganar el premio a mejor director en Guldbagge. Más adelante se unió al grupo de comedia sueco Killinggänget como director en 1999. "Vi que eran un poco más divertidos que los demás, y un poco más completos", dijo. 



Su primera colaboración con el grupo fue una serie de 1999 de cuatro películas para televisión, incluido el falso documental Screwed in Tallinn, que muestra a un grupo de solteros suecos que viajan a Estonia en autobús con la esperanza de encontrar novias estonias. En 2003 filmó Konstortid, un film sobre oficinista que tienen que adaptarse a nuevos cambios y un año después llegó Four Shades of Brown, con el grupo de humoristas Killingganget. La comedia fue un éxito y logró el premio a mejor director (entre otros) en su país nuevamente. El 2008 adapta Criatura de la noche y se convierte en un éxito internacional. El film logró nominaciones en los premios del cine europeo, BAFTA, Goya, además de lograr el de mejor película en festivales como el de su país, el Nórdico, Saturn y Tribeca. Eso le abrió las puertas internacionales, y en 2011 eligió irse a Inglaterra para adaptar una novela del recientemente fallecido John Le Carré: Tinker Taylor Soldier Spy... a la que aquí se tituló El Topo y contó con una gran actuación de Gary Oldman en el papel de un espía durante la guerra fría. El film logró además de la nominación al Oscar para el querido Gary, otra por mejor guión adaptado. Mientras que logró el premio a mejor película británica en su país. 



En 2017 film nuevamente en el Reino Unido, The Snowman, basada en la novela de Jo Nesbø, sobre un asesino en serie, que no logra convencer a la crítica en general, a pesar de tener entre sus protagonistas a Michael Fassbender y Charlotte Gainsbourg. Para el 2020 tenía pensado filmar nuevamente en su país, una nueva película de la banda sueca Jönssonligan, una banda dedicada a los atracos y crímenes, un clásico del cine sueco que desde los 80 en adelante ha tenido una decena de films, pero la pandemia atrasó sus planes.

 

FICHA TÉCNICA

 

Título original: Låt den rätte komma in (Let the Right One In)

Año: 2008

Duración: 110 min.

País: Suecia

Dirección: Tomas Alfredson

Guion: John Ajvide Lindqvist (Novela: John Ajvide Lindqvist )

Música: Johan Söderqvist

Fotografía: Hoyte van Hoytema

Reparto: Kåre Hedebrant, Lina Leandersson, Per Ragnar, Henrik Dahl, Karin Bergquist, Peter Carlberg, Ika Nord, Mikael Rahm, Karl-Robert Lindgren, Anders T. Peedu

 

PELÍCULA COMPLETA

miércoles, 13 de enero de 2021

NOSFERATU

PROGRAMA 309 (04-12-2020)

 

SINOPSIS

 

Año 1838. En la ciudad de Wisborg viven felices el joven Hutter y su mujer Ellen, hasta que el oscuro agente inmobiliario Knock decide enviar a Hutter a Transilvania para cerrar un negocio con el conde Orlok. Se trata de la venta de una finca de Wisborg, que linda con la casa de Hutter. Durante el largo viaje, Hutter pernocta en una posada, donde ojea un viejo tratado sobre vampiros que encuentra en su habitación. Una vez en el castillo, es recibido por el siniestro conde. Al día siguiente, Hutter amanece con dos pequeñas marcas en el cuello, que interpreta como picaduras de mosquito. Una vez firmado el contrato, descubre que el conde es, en realidad, un vampiro. Al verle partir hacia su nuevo hogar, Hutter teme por Ellen. (FILMAFFINITY)

 

EDITORIAL

 

Lloran ríos de sangre por la ciudad. En ese micro mundo porteño donde seres oscuros juegan sus cartas sabiendo que siempre tendrán el ancho de espadas para clavarnos el puñal. Seremos sombras escondidas detrás de los arbustos menos florecidos. Transitando esos caminos en medio de aulas descascaradas y hospitales desvencijados. Mientras los chupasangres nos muestran su propia realidad desde las redes sociales. Regalando sonrisas en público pero destrozando los sueños de los nadies desde la comodidad de sus reposeras. Seres agazapados atentos a sacar provecho ante cualquier tragedia. Esperando el momento para salir con los bastones de punta. Para dejarnos las marcas en el cuello y reírse descaradamente. Vampirizando cualquier intento de levantarnos. Desde un Sur olvidado habitado por marionetas fantasmas. Con un nuevo Señor Cobranza engordando su billetera mientras la nuestra desaparece y quejándose con sus amigos de turno. Con los medios satanizando a quienes les dan de comer. Con una multitud de gente que solo mira su propio ombligo mientras sigue alimentando sus vicios. Encerrados sin poder salir de nuestro laberinto. Voraces profetas del odio con las máscaras atornilladas. Para llenarnos de temor y obligarnos a permanecer presos en nuestra ciudad.

                           

Marcelo De Nicola.-

 

Canción elegida para la editorial

 


IMPRESIONES PARA NOSFERATU


¿A dónde vas con tanto apuro joven, no te das cuenta de que nadie se escapa de su destino? En el año donde la tierra giró menos veloz dejaste escapar tus pensamientos. Te contagio la inmovilidad y abrazado a tu almohada te despediste de aquel tren que se detuvo y te espero más que nunca. No llores cuando veas tu ticket sin perforar. ¿A dónde vas con tanto apuro joven ahora que ya no hay destino?…

Como reacción al impresionismo, se considera que el expresionismo surgió entre 1905 y 1910 en Munich con el propósito de oponer a las impresiones objetivas de la realidad, la expresión del artista vista como una interpretación más subjetiva que deforma la realidad. Esta vanguardia artística respondía a la amargura del ambiente artístico e intelectual de Alemania en la última parte del periodo de la Paz Armada (1870-1914) y se extendió hasta después de concluida la Primera Guerra Mundial. Los expresionistas defendían lo subjetivo, lo irracional y entre sus manifestaciones se hacía alusión a lo sexual, lo sobrenatural, lo demoníaco, lo fantástico y lo terrorífico. 

Partiendo desde este encuadre y dentro del auge de ese periodo traemos hoy la obra Nosferatu del alemán Murnau estrenada en marzo de 1922. La película es una adaptación no autorizada y no oficial de  la novela Drácula de Bram Stoker publicada en 1897. El estudio detrás de esta obra, Prana Film, fue un estudio de cine alemán mudo de corta duración fundado en 1921 por Enrico Dieckmann y el artista ocultista Albin Grau. Diekmann y Grau le dieron a Henrik Galeen , la tarea de escribir un guión inspirado en la novela de Drácula. Galeen era un especialista experimentado en romanticismo oscuro; ya había trabajado en El estudiante de Praga de 1913, una historia corta de Edgar Allan Poe y en el guión de El Golem: cómo él llegó al mundo de 1920 dirigida también por Paul Wegener. Veremos reflejado aquel movimiento artístico en las actuaciones que muestran expresiones emocionales exageradas y algún juego con las sombras cuando entra en escena el Conde Orlok (interpreatado por Max Schreck). Pero la astucia e ingenio del director se ve claramente en el manejo de algunos planos que para la época eran poco comunes y los efectos provocados en ciertos pasajes que son potenciados por secuencias con un timing muy preciso. Serán quizás el inicio de lo que luego veremos perfeccionados por el gran Eisenstein

Dividida en 5 actos, veremos y podremos ejemplificar el reflejo de la capacidad artística de predecir, representar y denunciar contextos sociales adversos en donde el conjunto de la obra narra a una Alemania movilizada por el nazismo. Podremos divisar el gusto del director por la pintura, quien en algún momento expresó su deseo trunco de ser pintor y por ese motivo no reparó en homenajear obras a lo largo de toda su carrera filmográfica. En Nosferatu estará representado el expresionismo, el romanticismo oscuro y su gusto por el teatro y la pintura. Allí estará la oscuridad a lo largo de todo el largometraje simbolizando la incertidumbre de la época. También será la vida de una inocente (Ellen) la que deberá apagarse para que finalice aquella pesadilla. Como vimos y al parecer seguiremos viendo, será la sangre derramada de los inocentes la que apure a la oscuridad y darle lugar a un nuevo día de sol que podrá no ser la promesa de ningún paraíso y aunque siga siendo infierno, podría ser encantador.

 

Alan Beneitez.-

 

Canción post impresiones

 


 

UNIVERSO MURNAU

 


Nacido en Westfalia el 28 de diciembre de 1888. Friedrich Wilhelm Murnau era hijo del dueño de una manufactura textil en Bielefeld. Estudió literatura, historia del arte, filosofía y música en la prestigiosa Universidad de Heidelberg, antes de instruirse en teatro y cinematografía junto a Max Reinhardt, con quien llegó a colaborar. Durante la Primera Guerra Mundial, Murnau realizó documentales propagandísticos. Su carrera arrancó en 1919 en Berlín filmando Der Knabe in Blau (El muchacho en azul), donde contaba la historia del último miembro de una familia aristocrática que vive en un castillo en ruinas. Los primeros trabajos se vieron influenciados por la pintura alemana del siglo XIX, cosa que trasladaba muy bien a la pantalla. Aunque muchos lo sitúen en la corriente expresionista, Murnau tuvo más que ver con la estética romántica, por su belleza en la puesta en escena, por la sensibilidad de sus personajes y por el sentimiento trágico de sus historias. En 1920 dirige cuatro films entre los que se destacan Satanas y The Janus Head con Bela Lugosi y Conrad Veidt (El gabinete del Dr. Caligari) como protagonistas. Luego vinieron films como El camino hacia la noche, Schloss Vogelöd o Phantom, con guión de Thea von Harbou, mujer de Fritz Lang y guionista de Metrópolis. Ese mismo año también filma Nosferatu, con el que se transforma en uno de los más importantes directores del mundo. Años más tarde llegaría La última carcajada, donde por primera vez se explota el movimiento de cámara, contando la historia de un anciano de un lujoso hotel es despedido y empieza a decaer su vida. Luego sigue con Tartuffe, basado en una comedia de Moliére y en 1926 llega Fausto, sobre el célebre pensador creado por Johan Wolfgang von Goethe. Con toda esa gran filmografía a cuestas, llega a Hollywood para trabajar en la Fox. Su primera película americana es Amanecer, considerada otra de sus obras maestras. 


La historia de un triangulo amoroso y logró el mejor premio en los recién nacidos Oscar, que en ese momento era al de Mejor calidad artística. Una obra cumbre del expresionismo. Luego siguieron Los cuatro diablos y en 1930 llega su primer film sonoro titulado City Girl. Un año después, evitando que William Fox le ponga condiciones, se va a rodar a Tahití y Bora Bora junto al famoso documentalista Robert J. Flaherty, el film Tabú, nuevamente cine mudo en este caso la historia de unos amantes enfrentados a los ritos y tabúes de las islas del Pacífico Sur. Lamentablemente no llegó a verlo estrenado, ya que el 10 de marzo de 1931 alquiló un Roll Royce y el joven sirviente filipino de 14 años que conducía lo estrelló contra un poste. Al otro día Murnau falleció, tenía solo 42 años y nos dejaba una filmografía increíble. Fue enterrado en Alemania, en el cementerio de Stahnsdorf, cerca de Berlín, en el mausoleo familiar con sus padres y hermanos. En los años 70 la cripta fue profanada y el ataúd abierto, pero décadas más tarde sucedió algo peor. El 15 de julio de 2015 se descubrió que la entrada al mausoleo había vuelto a ser forzada. Ahora, además de volver a abrir el ataúd con una palanca, se habían llevado el cráneo. Los restos recientes de cera derretida sobre el ataúd apuntan a un ritual satánico...

 

FICHA TÉCNICA

 

Título original: Nosferatu (Nosferatu, eine Symphonie des Grauens)

Año: 1922

Duración: 91 min.

País: Alemania

Dirección: F.W. Murnau

Guion: Henrik Galeen (Libro: Bram Stoker)

Música: James Bernard, Hans Erdmann, Carlos U. Garza, Timothy Howard, Richard Marriott, Richard O'Meara, Hans Posegga, Peter Schirmann, Bernardo Uzeda, Bernd Wilden (Película muda)

Fotografía: Fritz Arno Wagner (B&W)

Reparto: Max Schreck, Alexander Granach, Gustav von Wangenheim, Greta Schröeder, GH Schnell, Ruth Landshoff, John Gottowt, Gustav Botz

 

PELÍCULA COMPLETA