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jueves, 19 de octubre de 2023

FITZCARRALDO DE WERNER HERZOG

PROGRAMA 425 (05-10-2023)

 

SINOPSIS

 

Brian Fitzgerald "Fitzcarraldo", un excéntrico y megalómano hombre de negocios obsesionado con la ópera, ha ido perdiendo su prestigio y su fortuna en absurdas empresas sin futuro. Su último proyecto consiste en construir un teatro de ópera en un poblado peruano a orillas del Amazonas; para conseguir el capital necesario para financiar tan magna empresa se dedica al comercio del caucho. Su extravagante plan exige sacar del río un gran barco fluvial y transportarlo hasta la cima de un monte. (FILMAFFINITY)

 

EDITORIAL

 

¿Será por nuestros sueños que destruimos todo a cada paso? ¿O por simple ambición? Acechamos al mundo desde nuestra propia creación. Nos transformamos en los habitantes de un planeta que grita sus miedos y sus angustias. Nos creemos los mismos dioses que hemos inventado y más. Y hasta iremos en busca de otro planeta porque este ya lo estamos terminando de aniquilar. Esa locura tan nuestras nos invita a ir por todo. Sabernos finitos nos obliga a que el “como sea” se transforme en religión. Y así, mutilamos civilizaciones de miles de años. Y en nombre de esos dioses creados por nosotros mismos, o mejor dicho, de los dioses que nos convienen. ¿Quién nos juzgará? Será la propia naturaleza enviando sus fuerzas imposibles de detener. Serán el fuego y el agua los aliados para ponernos en penitencia. Y ahí ni el poder ni el dinero podrán cambiar el rumbo. 



Para la naturaleza, el burgués será igual que el nativo y el oro no servirá para nada. Asistiremos al entierro de nuestra especie más temprano que tarde. Rociaremos con nafta cada músculo para que se desgarre por dentro. Exhumaremos sus almas para que se alcen hasta el cielo como símbolo del perdón divino. Un perdón que esperamos cuando ya lo hemos arruinado todo. Cuando abrazamos esa idea estúpida de sentirnos impunes. ¿Habrá tiempo para volver a intentarlo? ¿Para pensar que solo somos simples humanos y cumplir con lo que la naturaleza nos legó? ¿A ser sólo un cuerpo que habita y un corazón que ama? La batalla está casi perdida y parece imposible. Quizás ese sea nuestro último logro, la conquista de lo inútil.

 

Marcelo De Nicola.-

 

Canción post editorial

 


IMPRESIONES SOBRE FITZCARRALDO

 


La palabra, evidentemente, nos excede. Huir de la dictadura que aquel virus impone, bien sabemos, roza lo inocente. Estamos sometidos a ser dentro del texto, dentro de lo dicho, estamos condenados a no ser más que palabras. Nada existe fuera del texto, sostenía Jaques Derrida. Lo innombrable es categóricamente disuelto en su entidad. No hay verdad que no pueda ser enunciada, somos estrictamente hablados por el lenguaje. ¿Pero cuál es esa voz que nombra lo real? Si el lenguaje es un sistema social creado con leyes particulares, ¿cómo es entonces que algo tan preciado como lo real pueda definirse en tal inestable ecosistema? ¿Cómo puede existir una verdad, en un mundo formado de palabras abstractas cuya única relación con aquello que nombra deviene de la arbitrariedad? ¿Quién da valor a aquellas sombras que enuncian? ¿O será que la verdad es simplemente una aproximación alegórica, un simple reflejo de la cosa? Nadie llega a conocer nada, nadie llega verdaderamente a la cosa. Las palabras nos llevan por caminos sin salida que satisfacen nuestra ociosa ansiedad de conocimiento, pero, en definitiva, todo puede ser siempre definido de otro modo. La verdad, es un ejército de metáforas en permanente estado de combate, aseguraba un amigo de este programa, y, como bien sabemos, una batalla por el sentido es siempre una batalla por el poder, es siempre una cuestión política. 



En este contexto así planteado, con la mano ya servida de esta manera, ¿Cómo entonces podríamos apropiarnos del lenguaje? ¿Cómo podríamos revelarnos ante el poder indiscutible de lo dicho, y peor aún, ante el determinismo absolutista de lo repetido? ¿Cómo llegar al otro, a ese otro que por ser hablado nos huye, ese otro que se nos escapa en la incertidumbre propia de los interminables reflejos de un laberinto de espejos? El otro es entonces, un imposible. ¿Pero no es aquella imposibilidad que el otro representa una invitación al propio abismo? Lo imposible es el límite de la experiencia, todo lo que lo exceda se desarrollará siempre en el plano de lo no experimentado, de la no experiencia. Transitar lo imposible es salir del código. Es un ataque directo a lo establecido, es destrozar por completo el paradigma de lo real, es desafiar directamente a aquello que llamamos poder. Derrida, definía a la filosofía como una experiencia de lo imposible y con ello se apartaba de los lugares hegemónicos que sostenían la utilidad de la filosofía en sus términos tradicionales. Apartarse de aquellos límites instituidos, es entender definitivamente que no hay verdades comprobadas pero sí mentiras evidentes, es entonces, darle lugar a lo imposible. Pero aclaremos algo, lo imposible no implica solamente la ausencia de posibilidad. Lo imposible es el anhelo último de nuestra condición finita que tiene que vérselas toda su existencia con aquella imposibilidad. En ese anhelo, sobre esa condición, se erige Fritzcarraldo. Klaus Kinski, bajo la pluma y dirección de nuestro querido amigo Werner Herzorg, construye un personaje que narrará un relato sobre lo imposible. 



En aquella simpleza se esconde la gema preciosa de esta película. Alrededor de aquello tan cotidiano, tan humano, ronda la historia que esta súper producción intenta soslayar interponiendo subtramas tan llamativas como confusas, fotografiando maravillosos colores de manera tal que parecieran jamás visto por el ojo humano, relacionando otredades tan distantes que las creeremos opuestas. El relato expondrá los objetivos del héroe naturalmente dentro del primer acto. Volveremos con seguridad sobre ellos porque creeremos no haberlos entendidos. Allí empezará a jugar con nosotros Herzog. Aquello que creeremos absurdo, será la conquista de lo inútil, será el relato de lo imposible, porque el propio Werner es, claro, el director de lo imposible. Basta revisar su filmografía, tanto de ficción como la de documental, para entender rápidamente la constante de esta temática, la obsesión minuciosa sobre la narración de esta dificultad. Es entonces de esta manera que este valioso director nos demuestra su batalla contra el poder, contra los límites establecidos por las instituciones, contra las bases normalizadoras de la narrativa de toda experiencia. El modo de trabajo de este artista sobre lo real, sobre la verdad representada en pantalla, es una de las particularidades de su estilo. Herzog trabajará en locaciones reales, con actores y actrices autóctonos, evitando en la medida de lo posible, el uso de efectos especiales, dato no menor al hablar justamente de una película que se plantea como eje temático la acción de cruzar un barco de varias toneladas sin ser desarmado por encima de una montaña. 



Lo imposible estará presente a cada instante, en cada escena de Fritzcarraldo. La fotografía del film será otra de las maravillas que esta obra expone. Habrá encuadres que serán dignos de ser detenidos para contemplar con detenimiento su perfecta composición, el equilibrio exacto en la distribución de los objetos dentro del cuadro, y por supuesto, claro, la iluminación barroca que nos recordará sin duda a las obras desafiantes del artista Caravaggio. El protagonista será un tipo que a pesar de todas las dificultades, dejará su vida en la búsqueda de su deseo. En demostrar que otra realidad, que otra manera de significación, siempre es posible. Eso lo convertirá en un temerario dentro de un mundo de cobardes que piensan solo hasta donde otros le permiten. Como bien sabemos, queridos amigas y amigos, el que arriesga poco, siempre gana poco. ¿Dónde guardaran sus deseos esos tipos que transitan solo lo posible, que no huyen de sus propias prisiones por temor al sueño de aquello que les juraron inalcanzable? Recuerdo aquel grito de otro tipo temerario, ese que nos decía con furia: seamos libres que lo demás no importa nada, cuando el poder había depositado nuestra libertar en el plano, justamente, de lo imposible. Por esos tipos, existen estas obras y estos directores. Por aquellos personajes que siguen adelante cuando aquello que les muestran como  realidad no les basta.

 

Lucas Itze.-

 

Canción post impresiones

 


UNIVERSO HERZOG

 


Nació en Munich el 5 de septiembre de 1942, creció en el seno de una familia muy pobre. Herzog creció sin radio ni cine, en pleno contacto con la naturaleza, en una granja, alejado del mundo moderno. Según afirma el propio director, no tuvo conocimiento de la existencia del cine hasta los once años, la misma fecha en la que vio por primera vez un coche. A los 17 años hizo su primera llamada telefónica. A los trece años se trasladó a Múnich para iniciar sus estudios secundarios. Su familia se alojó provisionalmente en una pensión donde, casualmente, se alojaba Klaus Kinski, actor que en un futuro sería clave en su carrera cinematográfica. Durante su adolescencia, pasó por una etapa de gran fervor religioso, llegando a convertirse al catolicismo, lo que provocó discusiones con sus familiares, ateos convencidos. Por esta época empezó a realizar sus primeros largos viajes a pie. Hacia los quince años atravesó media Europa, desde Múnich hasta Albania. También hizo caminando el viaje que lo llevó a Grecia. Hacia los 17 años decidió dedicarse al cine. Para pagarse sus películas, trabajó en diversos oficios, que combinaba con sus estudios secundarios y más tarde universitarios. Se matriculó en Historia, Literatura y Teatro en Múnich. Hacia 1960 obtuvo la beca Fulbright para el Seminario de cine de la Universidad de Duquesne, en Pittsburgh (Estados Unidos). Su primer film fue un corto documental titulado Heracles en 1962, donde hacía un paralelismo entre Heracles y los musculosos fanáticos del gimnasio. Su primer filme de ficción fue Signos de vida (1968). Las películas posteriores confirmaron su carácter visionario y su atención por lo irracional y por las realidades marginales, rasgos bien visibles en títulos como También los enanos comenzaron pequeños (1970), protagonizada por enanos, o documentales como Fata Morgana y Tierra de silencio y oscuridad (1972). El éxito internacional le llegó con Aguirre, la ira de Dios (Aguirre, der Zorn Gottes, 1972), poderoso film en el que su actor-fetiche Klaus Kinski interpreta al conquistador español Lope de Aguirre. 



El film lo consolidó como uno de los más importantes directores de Nuevo Cine Alemán, junto a Wim Wenders, Rainer W. Fassbinder, Volker Schlöndorff y Reinhard Hauff. El director consolidaría su reputación con el asombroso documental El gran éxtasis del escultor de madera Steiner (1973-1974). Le siguieron Corazón de cristal (1976), La Balada de Bruno S. (1997), Nosferatuvampiro de la noche (Nosferatu, Phantom der Nacht, 1978), en la que recreó la clásica versión fílmica de Drácula rodada en 1922 por Friedrich Wilhelm Murnau, Woyzeck (1979), basada en una pieza teatral inconclusa de Georg Büchner, y Fitzcarraldo (1982), historia de un excéntrico empresario del caucho obsesionado en construir una ópera en plena selva amazónica. De sus últimos títulos cabe destacar Donde sueñan las hormigas verdes (1984), Cobra verde (1987) y Grito de piedra (1991).  Werner Herzog ha dirigido también montajes teatrales, en especial de óperas: Doctor Fausto (1985), Lohengrin (1987) y Juana de Arco (1989). En la década de los noventa realizó documentales para el cine y la televisión: En las puertas del infierno (1992), The Transformation of the World Into Music (1994), Little Dieter Needs to Fly (1997) y Mein liebster Feind (1999). Ya en el siglo XXI llegaron documentales como obras de ficción entre las que encontramos The White DiamondLa salvaje y azul lejaníaGrizzly ManRescate al amanecer, Hijo mío, hijo mío ¿que has hecho?, la remake de Un maldito policía, La cueva de los sueños olvidados, Hacia el infierno, Meeting Gorbachov o Fireball, visitantes de mundos oscuros, su último documental.

 

FICHA TÉCNICA

 

Título original: Fitzcarraldo

Año: 1982

Duración: 157 min.

País: Alemania del Oeste

Dirección: Werner Herzog

Guion: Werner Herzog

Música: Popol Vuh

Fotografía: Thomas Mauch

Reparto: Klaus Kinski, Claudia Cardinale, Paul Hittscher, Miguel Ángel Fuentes, José Lewgoy.

 

PELÍCULA COMPLETA

 

miércoles, 29 de junio de 2022

NOSFERATU - PHANTOM DER NACHT DE WERNER HERZOG

PROGRAMA 372 (17-06-2022)

 

SINOPSIS

 

Adaptación de la famosa novela de Bram Stoker que toma como punto de referencia la insuperable adaptación de Murnau. Jonathan Harker viaja desde Wismar a Transilvania para visitar el castillo del legendario conde Drácula, a quien pretende venderle una mansión en su ciudad. Atraído por una fotografía de Lucy, la mujer de Harker, Nosferatu parte inmediatamente hacia Wismar, llevando con él la muerte y el horror. (FILMAFFINITY)

 

EDITORIAL

 

Más de una vez hemos citado en este espacio a nuestro gran amigo Miguel de Unamuno, el inmenso filósofo de Salamanca, quien escribiera aquella obra fundamental llamada El sentimiento trágico de la vida. Allí el pensador desarrolla esa idea esencial sobre el trágico sentimiento que deviene de reflexionar y concientizarse respecto de la finitud de la existencia. Ahí, sin lugar a dudas, el fin de cualquier fiesta, allí el desvanecimiento irremediable de toda sonrisa. El sentimiento trágico de la vida es un libro sobre el tiempo y sus angustias. Es un texto sobre la muerte y lo inevitable, sobre lo absoluto. Nacemos con la única certeza de morir, o dicho de otro modo: La condición humana está estructurada en el segmento de la existencia de su ser por dos hechos absolutamente irracionales, azarosos e ilógicos y por eso también trágicos y angustiantes: nacer y morir. Antes y después de aquello la nada, la no expresión, el no verbo, el no ser, la ausencia cabal e inapelable, el abismo mismo. Instantáneamente ante la idea consciente e insoportable de finitud deviene casi por reflejo aquella otra de la eternidad. La eternidad, claro, no es ninguna esperanza, la vida del eterno es casi igual de miserable como la de aquel otro finito. El eterno siempre va a menos, siempre apuesta y arriesga menos. En su condición, basta sentarse a esperar que todo pase. Todas las oportunidades, todas las vidas y todas las aventuras son posibles para aquel que no perece. Pero lo cierto es que hay necesidad de un fin para que todo se estructure. Aunque duela y angustie nuestra historia precisa de un punto final. 



Después de todo es sobre el tiempo donde desarrollamos una identidad, la construimos sobre la centralización narrativa de experiencias pasadas, pero también sobre la narración especulativa de lo que se continuará siendo. Unamuno nuevamente. Pensar al tiempo, darle una entidad de pasado, presente y futuro, darle una lógica, es nada más y nada menos que  volverlo ilógico. Pensar al tiempo es descubrirlo irracional, es comprender que es imposible afirmarnos en un presente, en un ahora. Aquel  ahora, ese ápice vertiginoso como lo nombraba Jorge Luis, nos huye. El pasado no existe, no es, porque ya ha transcurrido, es nada. El futuro tampoco es porque no ha transcurrido, es una proyección propia y personal, una intromisión desesperada del almanaque. El presente, tal como dijimos, se nos escapa, es inhabitable e inaprensible, es el punto de encuentro entre el pasado y el futuro, es el crudo cruce entre dos nadas. Pensar el presente es hacerlo siempre desde el pasado, es una construcción fantasiosa sobre la que nos proyectamos y desde la que construimos existencia y también lenguaje. El presente es nada, no hay ahora. Aun así, el tiempo se sucede por una gracia inexplicable, y esta gracia puede convertirse en una condena. El futuro, asimismo, es una proyección que realizamos desde nuestra propia acumulación de pasado, pero aquella imagen especulativa, construida con lo que nos falta en el presente, tampoco la habitaremos jamás. Esa tal vez sea una buena noticia. El futuro nunca va a encajar con la imagen que diseñemos de él y es en aquella incongruencia cuando deviene la sorpresa. 



Hay algo abierto en el futuro, inaprensible, inapropiable que nos hace seguir siendo libres. Es por eso que las almas cobardes ensayan aquel futuro inventado, ese espacio que es todo posibilidad, a través de la esperanza. Matar la sorpresa es buscar reafirmar un ahora que no existe, es intervenir el futuro por temor al desconcierto  El ser humano como especie no es origen ni final, es tránsito, y eso es un golpe a nuestro narcisismo. Un tránsito entre el animal y la técnica. Nietzsche dice que el futuro está en la niñez, en la recuperación de sus valores, de nuestra relación con la contingencia, que allí es donde hay que ir buscarlo. Decía Federico que: Crecer es recuperar la seriedad con la que jugábamos cuando éramos niños. Este dicho que brilla por su simpatía y sonoridad, que parece engolosinarnos de nostalgia, rompe descaradamente con una forma canónica de ver el tiempo. El futuro no está adelante, es hacia atrás a dónde vamos. Pero no físicamente, claro, sino en la búsqueda urgente de aquella libertad salvaje en donde entendemos que todo puede ser de otra manera. La muerte final de toda categoría. Deconstruir el presente para que el futuro nos sorprenda, no esperarlo jamás con aquel  manual de sensaciones e intenciones. Nada está escrito y nada debe ser de una forma determinada. Nada debe ser. El futuro es nuestro patio de juegos. 

 

Lucas Itze.-

 

Canción elegida para la editorial

 


IMPRESIONES SOBRE NOSFERATU

 


“La soledad, el sentirse y el saberse solo, desprendido del mundo y ajeno a sí mismo, separado de sí, no es característica exclusiva del mexicano. Todos los hombres, en algún momento de su vida, se sienten solos; y más: todos los hombres están solos. Vivir, es separarnos del que fuimos para internarnos en el que vamos a ser, futuro extraño siempre. La soledad es el fondo último de la condición humana. El hombre es el único ser que se siente solo y el único que es búsqueda de otro. Su naturaleza -si se puede hablar de naturaleza al referirse al hombre, el ser que, precisamente, se ha inventado a sí mismo al decirle "no" a la naturaleza - consiste en un aspirar a realizarse en otro. El hombre es nostalgia y búsqueda de comunión. Por eso cada vez que se siente a sí mismo se siente como carencia de otro, como soledad". Así arrancaba el poeta Octavio Paz su apéndice La Dialéctica de la Soledad, que podemos encontrar en la obra El laberinto de la soledad. Donde el autor engloba a los mexicanos, desde aquí podríamos unir a cada ser humano en general. La soledad desgasta, aunque a veces la necesitemos. Ya decía otro poeta, el maldito Bukowski “la soledad no es algo que me molesta porque siempre tuve este terrible deseo de estar solo. Siento la soledad cuando estoy en una fiesta, o en un estadio lleno de gente vitoreando algo. Citaré a Ibsen: ‘Los hombres más fuertes son los más solitarios’. Viste cómo piensa la gente común: ‘Guau, es viernes a la noche, ¿qué vamos a hacer? ¿Quedarnos acá sentados?’. Bueno, sí. Porque no hay nada allá afuera. Es estupidez. Gente estúpida mezclándose con gente estúpida. Que se estupidicen entre ellos”. Resumiendo, mejor sólo que mal acompañado. Sin embargo, por las noches cuando la niebla cae y las estrellas desaparecen, los Octavio y los Charles bucearán en ese sentir: que pena estar sólo esta noche... 



Desde siempre, la historia de Drácula fue algo terrorífico. Aunque el libro de Bram Stoker nos enseñe más de amor que muchos poetas. En 1922 F.W. Murnau adaptó sin autorización la novela mencionada. Se transformó en una obra cumbre del expresionismo y una de las mejores películas mudas de la historia. En los ´90, ya con autorización, llegó el turno del Drácula de Francis Ford Coppola, uno de los grandes films de la década, donde hace foco en el amor y en la soledad, en unas actuaciones inolvidables de Gary Oldman y Winona Ryder como su musa. En el medio de ambas, apareció la obra de un tipo tan talentoso como demente: Werner Herzog. El alemán demostró que se pueden hacer remakes sin repetir todo y engrandeciendo la obra. En 1979 estrenó Nosferatu, el vampiro, basada en la novela de Stoker, pero a la vez, emulando la obra de su compatriota Murnau. La genialidad al palo. Y si antes hablamos de Octavio Paz, fue porque desde México eran esas momias reales de Guanajuato que aparecían en el comienzo del film mientras la música anunciaba terror y desazón. Herzog no deja de lado el expresionismo de Murnau pero le agrega su visión para crear pinturas en cada fotograma. La historia será la que conocemos todos. Habrá un conde, maravillosamente interpretado por Klaus Kinski. Este, en una diferencia con la película original, no generará temor, sino más bien se lo ve como alguien cordial y solitario pero a la vez extraño. Sus uñas largas, su calvicie y sus dientes largos como de rata son sus principales características. Bruno Ganz será el agente inmobiliario y la bella Isabelle Adjani su novia. 



La fotografía de Jörg Schmidt-Reitwein será clave para darle ese cambio tan herzogniano al film. La niebla constante en la ciudad, el blanco angelical que rodea a Lucy y la paleta de grises, conjugando todo con las luces y sombras que envuelven cada aparición del Conde serán de una belleza magistral. Tan magistral como la banda musical, esas marchas fúnebres que pasan desde el clásico Wagner a la popular banda Popol Vuh, quienes eran habituales colaboradores de Herzog (Aguirre o Fitzcarraldo, por ejemplo). Por su parte, el guión irá creciendo de forma dosificada, generando un aumento de emociones sobre la parte final del film. Los planos cenitales que muestran la ciudad fantasmagórica se yuxtaponen con tomas generales, como esa primera aparición del conde entre las sombras, cuando se abren las puertas de su castillo. Pura magia al servicio del espectador. La cámara por momentos se alejará y en otros se acercará, creando ese clima documentalista que tan bien conoce. También utilizará travellings para recorrer una ciudad afiebrada, moribunda, enferma. “La ausencia del amor, es el peor de los dolores” reza el Conde. Y contra ese dolor no hay antibiótico que sirva. Llegarán las ratas invadiéndolo todo, llegará la peste, el tenue sol dictará el final y llegará la muerte siempre bien predispuesta. Tendremos un choque de sensaciones: la pulseada del clásico final feliz contra la tristeza irremediable, una ambigüedad moral. Será ahí que entenderemos que la soledad también mata más que la mismísima muerte. Habrá un giro final para que Herzog se salga con la suya. Habrá un film en el que el terror más profundo es la falta de amor. Y eso, en las noches de soledad, es lo más difícil de digerir.

 

Marcelo De Nicola.-

 

Canción post impresiones

 


UNIVERSO HERZOG

 


Nació en Munich el 5 de septiembre de 1942, creció en el seno de una familia muy pobre. Herzog creció sin radio ni cine, en pleno contacto con la naturaleza, en una granja, alejado del mundo moderno. Según afirma el propio director, no tuvo conocimiento de la existencia del cine hasta los once años, la misma fecha en la que vio por primera vez un coche. A los 17 años hizo su primera llamada telefónica. A los trece años se trasladó a Múnich para iniciar sus estudios secundarios. Su familia se alojó provisionalmente en una pensión donde, casualmente, se alojaba Klaus Kinski, actor que en un futuro sería clave en su carrera cinematográfica. Durante su adolescencia, pasó por una etapa de gran fervor religioso, llegando a convertirse al catolicismo, lo que provocó discusiones con sus familiares, ateos convencidos. Por esta época empezó a realizar sus primeros largos viajes a pie. Hacia los quince años atravesó media Europa, desde Múnich hasta Albania. También hizo caminando el viaje que lo llevó a Grecia. Hacia los 17 años decidió dedicarse al cine. Para pagarse sus películas, trabajó en diversos oficios, que combinaba con sus estudios secundarios y más tarde universitarios. Se matriculó en Historia, Literatura y Teatro en Múnich. Hacia 1960 obtuvo la beca Fulbright para el Seminario de cine de la Universidad de Duquesne, en Pittsburgh (Estados Unidos). Su primer film fue un corto documental titulado Heracles en 1962, donde hacía un paralelismo entre Heracles y los musculosos fanáticos del gimnasio. Su primer filme de ficción fue Signos de vida (1968). Las películas posteriores confirmaron su carácter visionario y su atención por lo irracional y por las realidades marginales, rasgos bien visibles en títulos como También los enanos comenzaron pequeños (1970), protagonizada por enanos, o documentales como Fata Morgana y Tierra de silencio y oscuridad (1972). El éxito internacional le llegó con Aguirre, la ira de Dios (Aguirre, der Zorn Gottes, 1972), poderoso film en el que su actor-fetiche Klaus Kinski interpreta al conquistador español Lope de Aguirre. 



El film lo consolidó como uno de los más importantes directores de Nuevo Cine Alemán, junto a Wim Wenders, Rainer W. Fassbinder, Volker Schlöndorff y Reinhard Hauff. El director consolidaría su reputación con el asombroso documental El gran éxtasis del escultor de madera Steiner (1973-1974). Le siguieron Corazón de cristal (1976), La Balada de Bruno S. (1997), Nosferatuvampiro de la noche (Nosferatu, Phantom der Nacht, 1978), en la que recreó la clásica versión fílmica de Drácula rodada en 1922 por Friedrich Wilhelm Murnau, Woyzeck (1979), basada en una pieza teatral inconclusa de Georg Büchner, y Fitzcarraldo (1982), historia de un excéntrico empresario del caucho obsesionado en construir una ópera en plena selva amazónica. De sus últimos títulos cabe destacar Donde sueñan las hormigas verdes (1984), Cobra verde (1987) y Grito de piedra (1991). 



Werner Herzog ha dirigido también montajes teatrales, en especial de óperas: Doctor Fausto (1985), Lohengrin (1987) y Juana de Arco (1989). En la década de los noventa realizó documentales para el cine y la televisión: En las puertas del infierno (1992), The Transformation of the World Into Music (1994), Little Dieter Needs to Fly (1997) y Mein liebster Feind (1999). Ya en el siglo XXI llegaron documentales como obras de ficción entre las que encontramos The White DiamondLa salvaje y azul lejaníaGrizzly ManRescate al amanecer, Hijo mío, hijo mío ¿que has hecho?, la remake de Un maldito policía, La cueva de los sueños olvidados, Hacia el infierno, Meeting Gorbachov o Fireball, visitantes de mundos oscuros, su último documental.

 

FICHA TÉCNICA

 

Título original: Nosferatu: Phantom der Nacht

Año: 1979

Duración: 106 min.

País: Alemania del Oeste (RFA)

Dirección: Werner Herzog

Guion: Werner Herzog. Libro: Bram Stoker

Música: Popol Vuh

Fotografía: Jörg Schmidt-Reitwein

Reparto: Klaus Kinski, Isabelle Adjani, Bruno Ganz, Jacques Dufilho, Roland Topor, Walter Ladengast, Dan van Husen, Jan Groth, Carsten Bodinus, Martje Grohmann

 

PELÍCULA COMPLETA

 

martes, 15 de julio de 2014

AGUIRRE, LA IRA DE DIOS - AGUIRRE DER ZORN GOTTES

Programa 56 (16-05-2014)


EDITORIAL

¿Cuándo dejaremos de naturalizar esta absurda y mentirosa idea de la civilización? Me niego a llamarlo de esta manera por las raíces despojadas de su tierra, por los océanos, que ahora son más de lágrima y mugre que de agua. Porque en este lugar, las únicas montañas que veo son de concreto y en ellas crecen pobres victimas alienadas. Son rocas, que pudiendo evitarlo, se dejan dinamitar y regalan los metales preciosos que llevan dentro. Olvidando sus doradas capacidades dejan correr su vida con ríos de carcajadas artificiales y llorando monedas de 5 centavos. Esta es la civilización que nos regalaron en nombre de Dios. ¿y quiénes serán capaz de refutar eso? ¿Cómo romper con una idea que esta tan arraigada y sujeta en lo más profundo de nuestras conciencia colectiva? ¿Cómo triunfa la vida ante un rifle cargado y validado por la máxima autoridad? Sera cuestión de empezar a aceptar que nos equivocamos y aprender de ello. De buscar hacia atrás confesiones que sirvan para comenzar a construir, de una vez por todas, cosas a favor de la vida. 


La siguiente cita puede servir como ejemplo:
En Cuzco en el 1589, el último sobreviviente de los conquistadores originales del Perú, Don Mancio Serra de Leguisamo, escribió en el preámbulo de su testamento lo siguiente:
“Encontramos estos reinos en tal buen orden, y decían que los incas los gobernaban en tal sabia manera que entre ellos no había un ladrón, ni un vicioso, ni tampoco un adultero, ni tampoco se admitía entre ellos a una mala mujer, ni había personas inmorales. Los hombres tienen ocupaciones útiles y honestas. Las tierras, bosques, minas, pastos, casas y todas las clases de productos eran regularizadas y distribuidas de tal manera que cada uno conocía su propiedad sin que otra persona la tomara o la ocupara, ni había demandas respecto a ello... el motivo que me obliga a hacer estas declaraciones es la liberación de mi conciencia, ya que me encuentro a mí mismo culpable. Porque hemos destruido con nuestro malvado ejemplo, las personas que tenían tal gobierno que era disfrutado por sus nativos. Eran tan libres del encarcelamiento o de los crímenes o los excesos, hombres y mujeres por igual, que el indio que tenía 100,000 pesos de valor en oro y plata en su casa, la dejaba abierta meramente dejando un pequeño palo contra la puerta, como señal de que su amo estaba fuera. Con eso, de acuerdo a sus costumbres, ninguno podía entrar o llevarse algo que estuviera allí. Cuando vieron que pusimos cerraduras y llaves en nuestras puertas, supusieron que era por miedo a ellos, que tal vez no nos matarían, pero no porque creyeran que alguno pudiera robar la propiedad del otro. Así que cuando descubrieron que teníamos ladrones entre nosotros, y hombres que buscaban hacer que sus hijas cometieran pecados, nos despreciaron.”
Creo que en este tipo de actitudes es en donde se encuentra Dios. Creo en seguir en esa dirección, cultivando sonrisas, conquistando corazones, creyendo en aquellos ojos sinceros e inocentes. Cosechando los frutos de estar rodeado con las personas adecuadas. Sé que mi aldea es adepta a esas mismas creencias y los que habitan allí todavía saben regalarse cielos y hasta construirlos. Las puertas estarán abiertas dentro de este mundo en el que hay quienes sufren y son víctimas mientras que otros disfrutan del poder de la Ira de Dios….

Alan Beneitez

Canción elegida para la editorial


IMPRESIONES SOBRE AGUIRRE, LA IRA DE DIOS


Gimen los pies maltratados, la fe permanece sorda” escribió alguna vez el gran Nicomendes Santa Cruz. En esas palabras escuchamos todavía el ruido a cadenas arrastrándose sobre las plantas de un frondoso bosque. Todavía escuchamos la palabra de dios esclavizando almas, justificando el dolor, sirviendo un banquete repleto de muerte y miseria. Vemos la sangre derramada sobre aquella tierra donde antes crecían flores. Vemos culturas devastadas y oímos al viento quejarse en un silbido atroz, recordándonos eso de que el hombre es el lobo del hombre. Descubrimos en todo aquello la mano de la ambición, que como un fuego lleno de rabia devasta todo a su alrededor. Será la ambición la fuerza que movilice al personaje de Aguirre, protagonista del film de Herzog.


El mismo protagonista se definirá como “la ira de dios” y aclarará en un pequeño monólogo que si su deseo es que los pájaros caigan de los árboles, los pájaros caerán. Y el film no se privará de mostrarlo. El primer pájaro será la corona que lo llevo a esas tierras, luego seguirá el mismo Pizarro y continuará con cuanto hombre se interponga en su paso. La película contará con una puesta en escena que muchas veces nos dará la impresión de estar frente a un documental.
Trabajará con locaciones naturales lo que sumará de manera invaluable al dramatismo del relato. La puesta de cámaras estará supeditada a este irregular escenario lo que forzará algunas de las composiciones de planos. Lejos de detenerse frente a este contratiempo, Herzog lo utiliza dramáticamente logrando en el espectador la construcción de un verosímil  sólido, recreando un mundo vivo y tan salvaje como la ira del propio Aguirre. 


Sentiremos el ahogo que genera aquella selva interminable, transitaremos el desánimo de los personajes al no ver luz al final del camino. El futuro de aquella expedición, representado quizás por el personaje de la hija del protagonista, morirá junto con ella cuando una flecha arrojada desde la nada atraviese su joven cuerpo. Será el triunfo de la selva. Será el triunfo del sometido sobre la tiranía y el aniquilamiento colonialista. Y lo disfrutaremos. Veremos alejarse aquella balsa derrotada, vacía por la misma muerte que quienes la tripulaban querían imponer. Será aquella balsa vacía, una metáfora de la victoria peruana, una bella metáfora dentro de un poema más grande soñado por quienes hoy forman esta mesa, un poema salvaje y revolucionario que nos hable de aquella patria grande, que nos hable de América Latina.- 

Lucas Itze.- 

Canción post análisis


Divididos nos dejó esta historia


También seguimos esperando fumar de la pipa de la paz


Y nos fuimos, esperando saber a donde estará la libertad...

      
FICHA TÉCNICA

Título original: Aguirre der Zorn Gottes
Año: 1972
Duración: 94 min.
País: Alemania del Oeste
Director: Werner Herzog
Guión: Werner Herzog
Música: Popol Vuh
Fotografía: Thomas Mauch
Reparto: Klaus Kinski, Helena Rojo, Del Negro, Ruy Guerra, Peter Berling, Cecilia Rivera, Dany Ades, Armando Polanah

Argumento

Siglo XVI. Los soldados Españoles a las ordenes Don Gonzalo de Pizarro prosiguen su destructor paso por Sudamérica, ordenando la conquista de El Dorado, y le da el comando de la misión a Pedro de Arzúa. Luego de pasar por ríos del Amazonas, la expedición se encuentra exhausta debido a los insectos, la maleza y el barro que hacen cada vez más difícil la misión. Es entonces cuando aparece Aguirre, quien toma el mando, y manda a asesinar a Arzúa, y dejando como líder a Fernando de Guzmán.
La locura por tener más riqueza y poder, hace que Aguirre descargue su ira con todos, y con su tropa perdida en un Amazonas sin poder retornar, dando vueltas en una balsa que desarma poco a poco, quedando a merced no sólo de los indígenas, sino también de las enfermedades y el hambre…