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miércoles, 10 de junio de 2026

EL PLANETA SALVAJE - LA PLANÉTE SAUVAGE DE RENÉ LALOUX

PROGRAMA 506 (29-05-2026)

 

SINOPSIS

 

En el lejano planeta Ygam viven unas criaturas gigantescas llamadas “Draags” que han domesticado a los pequeños "Oms", seres humanos que están siendo exterminados. Pero un Om consigue escapar... (FILMAFFINITY)

 

EDITORIAL

 

Una mano gigante juega con nosotros. Nos bambolea de aquí para allá. Somos su juego preferido. Cuando se aburre, nos estrella contra otra parte del universo. Y llegan los tsunamis, los terremotos, los incendios. Esto no salió de mi mente, claro está. Se me ocurre siempre desde que en el film Hombres de Negro mostró extraterrestres jugando con distintas galaxias, como si fueran bolitas de vidrio. ¿Y por qué asustarnos de eso? Si somos nosotros mismos los encargados de destruir todo. Hasta hace poco más de sesenta años, en el país más importante del mundo, había colectivos o vagones para blancos y para negros. Si, hablamos de ese país que siempre es el que lucha contra las invasiones extraterrestres o que gana en cuanta guerra mundial haya. Vietnam demostró que no siempre es así. Irán parecería que también. Hace más de doscientos años, las potencias se repartieron África, creando las fronteras como a ellos les convenía. Hoy, esa causa sigue sufriendo las consecuencias, porque todavía hay cientos de etnias que forman un país creado bajo la mirada europea y se desangran en guerras internas. De a poco, los países africanos se están levantando y están sacando casi todo lo que quedó de sus usurpadores, principalmente de Francia. País que cuando llegó a América también colonizó tierras y esclavizó poblaciones enteras. Haití, por ejemplo, fue uno de los primeros países de población negra en independizarse. A los franceses no les gustó y diez años después vinieron por todo. O le pagaban una suma millonaria por año o los bombardeaban. 



Duró años esa infame tradición, que terminó convirtiendo a la isla en uno de los países más pobres del mundo. En la parte de arriba también pasaban cosas… Judíos, gitanos, armenios fueron divagando sin lugar o siendo exterminados. Hoy los palestinos sufren el karma de ese estado creado por las potencias ganadoras de la Segunda Guerra Mundial. Y el mundo parece que mira para otro lado. En otros momentos fueron los balcánicos, los sirios, los kurdos y la palabra refugiado se volvía tendencia. Ya más acá, fueron miles los africanos que cruzaron el Mediterráneo para no morir en el mar. No hay Inteligencia Artificial que pueda detener eso. Aquí, un presidente en estas semanas dijo que “Si un extraterrestre llega y ve los números oficiales, piensa que va a ser potencia”. Lamentamos decir que mientras unos números se dibujan, más gente queda en la calle y ni los extraterrestres entenderían como hacen para sobrevivir. Mientras un poco más arriba en el mapa, los campesinos y mineros salen a la calle para que no les arrebaten lo único que les queda: la dignidad. Suena increíble cómo pasan los años y se siguen viendo problemas que creíamos superados. Ya ni ciertas leyes nos dan esa tranquilidad. Así que, señores extraterrestres, los invito a pasar unos días. Quizás ustedes puedan solucionar lo que en miles de años no pudimos. Y que nuestro lugar en el mundo deje de ser un planeta salvaje…

 

Marcelo De Nicola.-

 

Canción elegida para la editorial

 


IMPRESIONES SOBRE EL PLANETA SALVAJE

 


Tal como todos sabemos, instalar una dictadura es instalar un modelo económico. Someter al otro, al hermano, al vecino, digo al límite, no es por otra cosa sino pura avaricia. No juega otro sentimiento para tal fenómeno. No se activa otro nervio para semejante atrocidad. Anulados los derechos devendrá indefectiblemente el estado de sumisión ante el amo, el guía, aquel de cuyas decisiones y caprichos dependerán nuestras vidas. Nuestra identidad, nuestra cultura, nuestro poder crítico, hasta nuestra delicada autoestima serán secuestradas juntos con aquellos incapaces de adaptarse al nuevo régimen. Porque siempre hay uno, queramos o no. Más flexible, más riguroso. Que nos empodere o esclavice, encabezado por algún esquizofrénico ególatra, siempre hay un organizador, un contrato social que declare lo que es justo y lo que no. El hombre ha nacido libre pero por todas partes se encuentra encadenado, escribirá Jean Jaques Rousseau. Pero lo más nocivo de aquellas cadenas o tal vez lo más humillante para nosotros como especie es la naturalización de las mismas hasta invisibilizarla. 



Operan desde lo más oscuro, desde el hábito, desde la construcción misma del ser geopolitizando el cuerpo, atravesándolo, moldeándolo. Aquellas cadenas son constructo de lo no dicho, de aquello a lo que estamos tan sometidos que ni siquiera es necesario mencionar. Alguno que se cree dueño de los demás, no es menos esclavo que ellos, escribirá luego en su famoso libro El Contrato Social el mismo Rousseau, y proseguirá más adelante: mientras un pueblo está obligado a obedecer y obedece, hace bien; pero si, no bien puede sacudir el yugo, lo sacude, hace todavía mejor: pues al recuperar este pueblo su libertad por el mismo derecho que se la ha quitado, o bien tiene fundamentos para recuperarla, o no los había para quitársela. Pero el orden social es un derecho sagrado que sirve de base a todos los demás. Este derecho, sin embargo, no está fundado en la naturaleza; está fundado por lo tanto en convenciones. Es tal vez bajo estas ideas que nuestro querido amigo René Laloux desarrolló esta increíble metáfora sobre el sometimiento, aquel "homo homini lupus" llamado Planeta Salvaje. 



Algún ojo despierto se tentará a refutarme inmediatamente argumentando que el antagonismo en el relato se da entre seres no humanos contra colonias humanas. A lo que yo humildemente responderé con una pregunta ¿guardan aún su condición humana aquellas bestias capaces de vejamientos tales como la tortura física y moral, la expropiación de identidad, la desaparición física a sus propios hermanos, a sus semejantes? ¿Recordarán aquellas bestias algún día haber sido humanos? ¿Tuvieron madre acaso, eran de nuestra misma especie esos bárbaros que amenazaron a Víctor Basterra, mientras lo picaneaban atado a una cama en la ESMA, con apoyarle a su hija Eva recién nacida en su pecho para que también reciba las descargas eléctricas con el único objetivo de conseguir información? ¿Realmente alguno o alguna que esté del otro lado puede afirmarlo? Lo dudo sinceramente. Allí entonces la metáfora poética de Laloux. El film tendrá una estructura lineal y trabajará sobre la técnica de animación. La fotografía coqueteará con los colores plenos, utilizando esto tal vez como distintivo a través de todo el film. Sin llegar al pop, habrá algunas similitudes con lo que trabajaron en su momento los Beatles en Yellow Submarine. 



Hablo del tipo de trazo en el dibujo, en el tipo de color utilizado, hasta el tipo de personajes muchas veces serán similares. Planeta Salvaje, marcará una huella en el género y eso será evidente. El relato estará dividido en forma clásica, en sus tres actos aristotélicos y su argumento narrará la coexistencia de dos especies en un planeta. Una de ellas será la dominante, la otra, la humana, será tomada como una plaga capaz de ser domesticada. Nos vendrá rápidamente a la cabeza Michel Foucault con su Vigilar y Castigar y aquel inventario punitivo que el ser humano fue capaz de construir durante la historia para defender aquel orden social del que hablábamos al principio. Todo el planeta será hostil, la naturaleza, los Draggs, los Oms, que serán los hombres, que también serán salvajes entre ellos. Todo será un maldito caos de muerte y cacería hasta que descubrirán que las bestias, como suele pasar en estos casos, de alguna manera, poseerán alguna característica humana. Y será aquello lo que detendrá al fin la cacería. Pondrá limite a la locura, aquella insania que comenzó un día cuando sin saber por qué, como si de un relato de Ray Bradbury se tratara, salieron a matarse todos los animales sin ninguna razón.

 

Lucas Itze.-

 

Canción post impresiones

 


UNIVERSO LALOUX

 


René Laloux nació en París el 13 de julio de 1929. Había estudiado arte y pintura, pero fue en un trabajo que consiguió en una institución psiquiátrica donde empezó a forjar su estilo característico, experimentando con animaciones junto con los internos. Allí creó su primera película animada Los dientes del mono (1960): un dentista roba los dientes de pacientes pobres para una clientela rica hasta que un mono mago se venga. Otro de sus colaboradores importantes fue Roland Topor, con quien Laloux hizo los cortometrajes Tiempo muerto (Les temps morts, 1964), donde narra, mediante el escrito del belga Jacques Sternberg, esa fascinación morbosa pero poética que el ser humano siente hacia la muerte y Los caracoles (Les escargots, 1965), una especie de preludio de su primer largometraje: El planeta salvaje (La planète sauvage, 1973). Después colaboraría con dibujantes y animadores como por ejemplo Jean Moebius, para crear otro largometraje, de menor impacto mediático, Los amos del tiempo (Les maîtres du temps, 1982), que también tiene que ver con aventuras espaciales. El largometraje Gandahar (Gandahar, 1988) fue realizado en los EE UU, al igual que Años ligeros, ambos en colaboración con el artista francés Caza (con quien realizó los cortos Como se salvó Wang Fo y La Prisionera). 



Gandahar cuenta la historia de un pueblo que por haber olvidado al monstruo Metamorphe en el fondo del océano, sus habitantes, un feliz planeta son condenados a desaparecer. Afortunadamente Metamorphe asustado por lo inminente de su muerte debe resucitarlos para obtener de ellos la energía que precisa para alcanzar la inmortalidad... Las versiones de EE UU fueron dobladas por Harvey Weinstein, de un guion adaptado por Isaac Asimov. Estas versiones estadounidenses no tuvieron tanto éxito como las francesas y recaudaron menos de 400.000 dólares en su estreno. Laloux murió de un ataque de corazón el 14 de marzo de 2004 en Angoulême, Charente, Poitou-Charentes, Francia.

 

FICHA TÉCNICA

 

Título original: La planéte sauvage

Año: 1973

Duración: 73 min.

País: Francia

Dirección: René Laloux

Guion: René Laloux, Roland Topor. Novela: Stefan Wul

Reparto: Voces: Jean Valmont, Eric Benton, Jennifer Drake, Jean Topart

Música: Alain Goraguer

Fotografía: Animación

 

PELÍCULA COMPLETA

martes, 6 de septiembre de 2016

SECTOR 9 - DISTRICT 9


EDITORIAL

¿Quiénes somos? ¿Estamos solos en este planeta? ¿Por qué ese maldito egocentrismo de creernos los únicos? El hombre es un ser destructivo por naturaleza. Tiene el dudoso mérito de convertirse en el más salvaje de la tierra. Destruyó bosques, contaminó ríos, aniquiló poblaciones enteras… ¿En busca de qué? De aumentar su propio poder. Y si hubiera vida en otro planeta, seguramente también intentará destruirla.
Ciertos empresarios sin moral alguna vez han pensado en habitar la luna. Por la dudas, recordémosla. Blanca y radiante. Porque si alguna vez llegamos a ella, todo lo que hemos visto cambiará automáticamente, cada paso del hombre, será un tiempo menos de vida para el satélite terrestre. Como pasa ahora con el planeta Tierra, al que matamos lentamente, por medio de la contaminación y las guerras, que demolieron estructuras históricas, sino busquemos en la red lo que era Damasco, la capital siria, antes y después de la guerra…
Muchas muertes por culpa del poder, de la religión, o simplemente, del racismo. Ayer me detuve a pensar algunas preguntas y no tuve respuestas. Recordaba el apartheid por el que pasó el pueblo sudafricano durante varios años, donde ser negro era casi un insulto para la raza blanca. Playas solo para blancos, transporte público donde no se podían mezclar las razas, y demás legislaciones, eran posibles gracias a las políticas que había implementado el gobierno local.


Alguna vez, quien fue la víctima más conocida de ese proceso, Nelson Mandela, dijo: “Mi ideal más querido es el de una sociedad libre y democrática en la que todos podamos vivir en armonía y con iguales posibilidades”. Me duele pensar que eso es cada vez más difícil. Desde tiempos ancestrales la libertad está puesta bajo prisión. Llegamos a vivir genocidios de distintos tipos, desde el Holocausto más temido, hasta las dictaduras más sangrientas, perpetradas por los profetas del odio, disfrazados de querubines de la paz.
Hoy lo seguimos viendo a través del miedo que imponen los televisores de occidente, taladrando cerebros como víctimas de oriente. Nos muestran atentados en las grandes metrópolis europeas, pero evitan poner en primer plano los bombardeos en los pobres países del tercer mundo. Eso también es racismo, porque para ellos las vidas no valen lo mismo.
Una vez nos dijo un amigo de esta casa, el inmortal Bob Marley “las guerras seguirán mientras el color de la piel siga siendo más importante que el de los ojos”. Y si entre iguales nos hacemos tanto daño, como imaginar que no será igual o peor si halláramos vida extraterrestre. O vida inteligente, como dicen algunos. ¿Será porque ellos serían incapaces de arruinar todo como hacemos los seres humanos? Será cuestión de tiempo entonces para saber si hay algo más en otra galaxia. El universo es demasiado grande para creernos los únicos, pero así somos, crueles hasta el final de nuestras vidas. Seguramente, ese día llegará, los universos tan diferentes se verán las caras y será el momento, una vez más, de declarar una nueva guerra.

Marcelo De Nicola.-

Canción elegida para la editorial




IMPRESIONES SOBRE SECTOR 9


Un hombre que camina disperso a través de la arena infinita que recubre la inmensa soledad de una playa, al divisar a lo lejos los aparentes rasgos de una desdibujada silueta, se convierte, inevitablemente en un asesino. Allí, en aquel horizonte lejano, nacerá huérfano el otro. Ese otro que conspirará y acechará contra todo el meticuloso esquema de sentido que a través de nuestra cultura, las costumbres y a través del tiempo hemos ido construyendo. El otro, inevitablemente nos excede. El otro, y hablo de él como otredad plena, escapa completamente a nuestra concepción del mundo, lo que lo convierte en lo inexplicable, lo incomprendido; es la maldita bestia que no encaja y de la que no puedo apropiarme para ejercer sobre ella el poder de aquel que genera sentido. El otro, entonces, pone en peligro lo que soy. Hace algún tiempo, se oyó decir a alguien por las calles de este barrio que la Patria es el Otro. 


Fue tal vez ese dicho una de las revoluciones verbales más grandes de los últimos tiempos. La Patria, es aquello que nos da una unidad, aquello que nos identifica. El otro, es todo aquello que yo no soy. Es lo distante, lo ajeno. Poder plantear abiertamente esta idea, no hace más que hablarnos de la valentía y la profundidad con la que por primera vez se abordó aquel concepto tan complejo que nos hermana que es la Patria. Hablar de las necesidades del otro para identificarnos y apropiarnos de ellas, es plantear un debate real y sincero sobre la tolerancia y la inclusión. 
Este debate estará planteado con excelencia y precisión a través de una fuerte metáfora en el film del director Neill Blomkamp llamado Sector 9. La película mezclará la ficción con una estética que remitirá al documental, o mejor aún, a su material crudo, buscando de esta manera darle un valor de verdad y autenticidad al material expuesto. Quedará planteado entonces con esta estructura, el punto de vista del narrador, que no será otro que el del yo, o sea, el del sujeto portador del sentido. Quedará claramente graficada esta idea desde el comienzo del film en el cual podemos ver a distintas particularidades exponiendo sus puntos de vista sobre lo sucedido con el protagonista Wicus Van de Merwe. En el lado opuesto, estará el otro, el sujeto amenazante de aquella estabilidad aparente en términos de Machalski. 


La bestia, el alien. De la mano de Wikus transitaremos la curva dramática planteada por la estructura narrativa del relato, será él el que padezca el conflicto, el que terminará, literalmente, movilizado y transformado por aquel choque de fuerzas al contaminarse con el ADN alienígena. 
Pensaremos tal vez al presenciar esta mutación en aquella otra metamorfosis Kafkiana, al pensarla como la posibilidad real y sincera de ponerse por primera vez en el lugar del otro, de experimentar con crudeza su punto de vista. Dejar de ser uno para pasar a ser otro es experimentar la fatalidad de un gran error. Dejar de ser yo es pasar a ser nadie, y como ya hemos hablado varias veces en este foro, ser nadie es dejar de ser, y no ser no es otra cosa que la muerte misma. La idea aquí, mis queridos amigos, es otra. Una mucho más seductora, revolucionaria y transgresora. La idea aquí propuesta es la de aquel sueño de integración, es la gran aventura de destruir, pero destruir para luego construir, porque como ya todos sabemos, construir sin destruir, no supera la ilusión.-

Lucas Itze.-

Canción post impresiones



También sonó este hermoso tema



Un gran remedio, para un gran mal




UNIVERSO BLONKAMP


Nacido en Sudáfrica, a los 16 años conoció a Sharlto Copley (protagonista de Sector 9), que acudía a su misma escuela. Copley le encargó el uso de efectos digitales en su compañía de producción para que siguiera su pasión y talento por la animación 3D y el diseño. Su familia se mudó a Vancouver cuando Blomkamp tenía 18 años. Comenzó a estudiar en la Vancouver Film School ese mismo año. En 2003, fue contratado para ilustrar una exposición sobre aviación futura para Nike y en 2004 otra sobre automóviles del futuro para Citröen. Después de un par de cortos, tuvo la posibilidad de dirigir para los videojuegos de Halo con el que llegó a ganar un premio en Cannes, y eso llamó la atención de Peter Jackson, quien se entusiasmó para dirigir el film basado en el videojuego. Como no pudieron juntar los fondos necesarios, Jackson decidió producir Sector 9, que había visto la luz en 2005 como corto, bajo el nombre de Alive in Joburg.
Luego de sensacional estreno, nominación al Oscar como mejor película incluida, llegó Elysium en 2013, en un futuro la Tierra está superpoblada, y bajo una contaminación alarmante, y sólo la parte más rica habita en un hábitat especial llamado Elysium.
Dos años después se estrenó Chappie, la historia de un robot con sentimientos adoptada por una familia disfuncional.
Hoy está trabajando en dos proyectos por demás interesantes: Alien 5 y Sector 10.

FICHA TECNICA

Título original: District 9
Año: 2009
Duración: 111 min.
País: Sudáfrica
Director: Neill Blomkamp
Guión: Neill Blomkamp, Terri Tatchell
Música: Clinton Shorter
Fotografía: Trent Opaloch
Reparto: Sharlto Copley, Jason Cope, David James, Vanessa Haywood, Mandla Gaduka, Kenneth Nkosi, Eugene Khumbanyiwa, Louis Minnaar, William Allen Young

SINOPSIS


Tras la llegada de una enorme nave espacial a Johannesburgo (Sudáfrica), los alienígenas fueron encerrados en campos de concentración en calidad de refugiados. Unos veinte años antes, cuando los extraterrestres entraron en contacto con nuestro planeta, los hombres esperaban un ataque hostil, o un gran avance tecnológico. Pero nada de ello sucedió.

lunes, 29 de diciembre de 2014

LA SALVAJE Y AZUL LEJANIA - THE WILD BLUE YONDER


EDITORIAL

Cuando esta habitación, caprichosamente, te pone en situación de cautiverio y no existe salida alguna. Cuando este encierro te paraliza hasta las uñas y no podes escapar ni de tu reflejo. Cuando en toda posible fuga se repiten sin fin, reflejos y reflejos exactos, agobiantes reflejos. No existe más que reflejo. Esta habitación es reflejo de otra antes reflejada infinitamente. Reflejo de cautiverio, de parálisis, de uñas e intentos de escapes. Entonces hacia fuera todo se repite. Entonces nos condenamos a la estandarización de las danzas, de los sonidos, afinación 440. Un metro, leyes, comportamientos y formas de actuar en este plano. ¡El plano mismo! Repetir la misma muerte en otra galaxia no sería para nada sorprendente entonces. Alienar otras formas de vida con exacta estupidez. Olvidar a los dioses y entonces de nuevo la soledad, la agonía… tropezar tres veces seria la salvación. Ojala fuesen solamente tres. ¿Hacia dónde la fuga entonces? Hacia lo desconocido, eso desconocido que somos cada uno de nosotros. El viaje al interior, ese consejo que escuchamos de la piedra que choca salvajemente contra el mar. Aquella pregunta sabia e ignorada por lo cruel de su respuesta. Porque luego de la respuesta no deberíamos esperar otra cosa más que la muerte. Sería el verdadero acto heroico, el más puro de los sentimientos abarcando la totalidad de los tiempos pero que no duraría ni milésimas de segundo. 


No existiría el tiempo porque tampoco encontraríamos la forma de expresarlo. No en este plano ¿en qué plano volcar aquello que somos? ¿No es absurdo que quepa en el corazón, o en el hígado, en los chinchulines? ¿Qué idioma habla aquello que somos? Al parecer, no es el mismo que utilizamos hacia afuera. Deduzco entonces, estrictamente tiene que ser algo en estado salvaje. Algo que está encerrado y no dejamos salir tiene que ser si o si algo bravo. Basta con observar los rugidos que logran exteriorizarse y son como aquella piedra que hace espuma contra el mar. Quizás sea esa la explicación del porque le huimos a ese ser y preferimos dedicarnos a domesticar un gato o una tortuga ¿No? Supongamos que se emprende aquel viaje y sabemos del peligro que conlleva encontrarse con aquel salvaje ser. Habría que utilizar algún tipo de camuflaje con el cual tener alguna chance de no ser sorprendidos de golpe. ¿Qué colores o color esperar de aquel sitio? Bueno, muy claro no debe ser. Rojo sería muy obvio y estaríamos equivocándonos de camino. En todo caso, podríamos seguir con la idea del mar y su azul profundo. Buscar lo azul profundo de uno mismo. Aterrorizarse de lo azul que es eso que habita en lo más recóndito de nuestro interior para luego partir. Olvidar los idiomas que lo explican todo con palabras vacías y colores pálidos. Adentrarse en aquella jungla, cazar a la bestia y esperar que el caos lo explique todo. Acercarse a la piedra de una buena vez, aventurarse en la búsqueda y enfrentarse a la respuesta sabiendo que en el arrepentimiento solo habitará la salvaje y azul lejanía.

Alan Beneitez

Canción elegida para la editorial



IMPRESIONES SOBRE LA SALVAJE Y 
AZUL LEJANÍA


La lejanía sopla con su aliento frío sobre los débiles pétalos de mis recuerdos. La rosa de mi noche se aflige ante esos filosos susurros, se rinde ante su borracha danza tambaleante, apaciguando cualquier calor, erosionando su delicada forma, aquella forma que yo mismo le di tan cuidadosamente. Confundiendo esos colores que esparcí en nombre de cierta verdad. Generando preguntas donde busco alguna respuesta. La lejanía matará tus labios exagerando el dulzor de tu boca para luego arrojarlos, huérfanos, a la hambrienta bestia del olvido. Alguien me confeso alguna vez que, después de todo, los únicos paraísos que existen, son los paraísos perdidos. Como aquella salvaje lejanía azul, de la que nos narra, en el naufragio de la melancolía, nuestro gran amigo Werner Herzog. Alguien comenzará contando a cámara su propia historia. Sus ojos estarán desorbitados, su apariencia desalineada. 


Hablará con pasión. Ganará nuestro interés al instante. Veremos cierta tristeza en aquella mirada, tal vez melancolía. Creeremos distinguir en ella, quizás, el cansancio de alguien hastiado de ver al mundo, aburrido de su funcionamiento, desilusionado por la triste repetición de sus torpes errores. Pronto nos confesará, con total naturalidad, que es un extraterrestre y de esta manera, el personaje, nos introducirá en el género de la ciencia ficción. Entenderemos al instante la necesidad del director de buscar un observador externo para lograr el análisis sobre la sociedad que expone el relato. El film será un falso documental y se nutrirá, en casi su totalidad, del montaje de imágenes obtenidas y ofrecidas por la NASA. Recordaremos en este proceso al gran trabajo de aquel cineasta y teórico ruso, creador junto con Pudovkin, en la década del 20, del grupo de trabajo llamado “El laboratorio”. No hablo aquí de otro más que del señor Lev Kuleshov, quien a través de varios experimentos utilizando como objeto el montaje cinematográfico, esto es el armado de una estructura mediante la yuxtaposición de los distintos planos capturados en rodaje, llego a numerosas e importantes conclusiones. 


El cineasta ruso, comprendía al plano como un signo que construye al cine, del mismo modo que las letras hacen palabras, que después son textos. Nacerá, luego de una ardua investigación, el llamado efecto Kuleshov. Aquel efecto, si lo analizamos desde el punto de vista de la psicología perceptual, nos explica que la yuxtaposición consecutiva de imágenes indica, para la mayoría de las personas, la existencia de una relación entre ellas. Asimismo, al ver las imágenes se formulan hipótesis sobre su significado narrativo, generando muchas veces, una unión semántica. Herzog, entonces, utilizará las imágenes de archivo de la NASA, generando un nuevo sentido en aquel material, concediéndole a su fría lejanía, una historia. Será la historia de alguien que mira, pero desde afuera. Será la historia de alguien que sufre por la distancia, la de alguien que con tristeza nos cuenta que el futuro que planea el ser humano para su especie estará estructurado, una vez más, por el maldito capitalismo. Será la historia de alguien que quiso advertir y no lo escucharon. Será la historia, la triste historia, de alguien que partió dejando atrás, un beso y una flor.

Lucas Itze.-

Canción post impresiones


También sonó Intoxicados...


Y nos subimos a la escalera al cielo... 


Fito y Chico juntos...


Y todo es mentira en este mundo...


Fito homenajeó a Charly 


Y nos despedimos bailando con el...



FICHA TÉCNICA

Título original: The Wild Blue Yonder
Año: 2005
Duración: 81 min.
País: Alemania
Director: Werner Herzog
Guión: Werner Herzog
Música: Ernst Reijseger
Fotografía: Tanja Koop, Henry Kaiser
Reparto: Brad Dourif, Capt. Donald Williams, Dr. Ellen Baker, Franklin Chang-Diaz, Shannon Lucid, Michael McCulley

SINOPSIS


Un grupo de astronautas queda vagando por el espacio, sin posibilidad de volver a la Tierra, pues el planeta ha quedado inhabitable...

TRAILER