miércoles, 31 de julio de 2024

MUERTE ENTRE LAS FLORES - MILLER´S CROSSING DE LOS HERMANOS COEN

PROGRAMA 436 (12-07-2024)

 

SINOPSIS

 

Año 1929. Entre dos amigos surge una gran rivalidad a causa del amor de una mujer. Leo, un gángster que domina la ciudad, y Tom, su lugarteniente, se enfrentan en una guerra abierta que desencadenará traiciones, conflictos políticos, corruptelas y escisiones internas. (FILMAFFINITY)

 

EDITORIAL

 


Alguien dijo alguna vez que hay que sumergirse en las aguas más profundas para atrapar al pez dorado. ¿Pero qué puede crecer entre tanta oscuridad? Ir tan profundo es alejarse de la vida, de esa vida tal como se la conoce. Es alejarse de lo concreto, de lo evidente, del mundo de las formas reales por decirlo de alguna manera. De lo que se ve. En las sombras siempre todo es diferente. Los ojos se vuelven ciegos, melancólicos, inútiles. Espanto, eso crece en la oscuridad. Solo espanto, y esta ciudad esta infestada de él.

Los autos dejan sus huellas sobre el asfalto húmedo. Es de noche y llovizna. Llego al bar con una demora aceptable pero otra vez sin lo del viejo. Su mirada me recibe al abrir la puerta; se cruza con la mía como al pasar, como por casualidad. Pero sé que con el viejo las casualidades no existen. En ese instante, en ese descuido de miradas cruzadas, un frio helado recorre mi columna vertebral. En esos pocos pasos recorridos dentro del local entiendo que todo aquello que había tramado milimétricamente se estaba desmoronado como todo en mi vida. En la soledad de ese instante ínfimo, entiendo que el viejo lo había descubierto todo. Lo logro leer en su cara que no me dedica más que un cuarto de segundo para seguir indiferente con otra cosa. Lo sabe, con solo una mirada, casi en passant, como dice él en ese francés de mierda. El viejo resultó ser de esos tipos que nunca terminaron de llegar, pero tampoco de irse. Con un español que nunca aprendió y un francés del que solo le queda la erre patinada y algún refrán impronunciable. El tipo ya no era de ningún lado, como todos nosotros. Aun así, intento llegar a él, pero uno de sus gorilas me corta el camino y me dice “acompañame”, golpeándome seco y despectivo el pecho. La situación es tensa, el movimiento dentro del bar no es el mismo de siempre. Camino lento detrás del grandote, con la paciencia de quien espera que dios tire de una buena vez los malditos dados. Entonces ella nos frena. Con su bandeja en alto y casi sin expresión me pregunta si voy a tomar algo. Nuestras miradas, se encuentran, dialogan, ponen el mensaje ahí donde no hay nada. Ahí donde solo hay silencio. En ese mismo instante ella también supo lo que sucedía, así, sin decirnos nada, como se habla en nuestro barrio, en nuestro mundo. El maldito lenguaje del silencio, que no dice nada pero enuncia todo. Entendió que al viejo nada se le escapa, que, si ella misma lograba salir del bar esa noche, tendría que huir sola, con lo puesto. Entendió que cuando su vista me viera cruzar la puerta del fondo, yo sería solo una anécdota que no podría contarle a nadie nunca jamás. Nadie le roba al francés, ni diez centavos. Nadie, por más vivo que uno se crea. Salimos por la puerta trasera del bar y el grandote me pregunta si antes quiero decir algo. Lo miro fijo a los ojos y guardo silencio, es la única moneda que me queda de todo aquel botín. El gorila me tira al piso y sin decirme nada una lluvia de patadas cae sobre mi cabeza. Mi boca chorrea sangre sobre el barro. Todo se mezcla y se confunde en la oscuridad de la noche. La ciudad desaparece de a poco, en cada golpe; con sus edificios oscuros y sus calles repletas de sueños muertos en cada una de sus esquinas. Con ese vapor espeso que solo los que hemos visto el espanto a los ojos conocemos.  Me voy bajo la única justicia que recorre estos barrios. Mis ojos se cierran cansados de ver tanta muerte. Mi boca sonríe en el último instante, a pesar de los golpes. Entre tanta miseria, tanta oscuridad, mal o bien, yo había encontrado mi pez dorado. 

Lucas Itze.-

 

Canción elegida para la editorial

 


IMPRESIONES SOBRE MUERTE ENTRE LAS FLORES

 


¿La ética y la amistad van de la mano? El cine, el teatro o la literatura nos han dejado cientos de ejemplos de la lealtad a lo largo de los años. También de las traiciones, y no hablamos solamente de encuentros entre gángsters. En el mundo de hoy, la ética es una palabra, una acción, que está en cuidados intensivos. En coma, casi a punto de morir. No importa de qué situación hablemos, la rapidez del momento, ese aquí y ahora fantasmagórico, riegan las redes sociales de noticias o imágenes donde la ética brilla por su ausencia. Y ni siquiera hablamos de moral, ya que hoy bajo esa idea se esconden seres de los más perversos. En una época donde parecemos condenados a comernos unos a otros, en un tiempo donde los discursos de odio vuelven a aparecer con una fuerza inusitada, seremos nosotros los que tengamos que salir a pelear ante esos lobos hambrientos. A unirse los unos a los otros y patear todos para el mismo lado. A encontrar esos lazos para seguir batallando contra el tiempo. Y seguir intentando con el diálogo, antes que todo vuele por los aires. Y a no avergonzarse de las palabras, no importa dónde ni ante quien… “Hablo de la amistad, hablo del carácter, hablo de… Diablos Leo, no me avergüenza usar la palabra. Hablo de la ética…” con esas primeras palabras arranca el film de los hermanos Coen titulado en esta parte del mapa Muerte entre las flores. Son de un italiano a un irlandés. Ambos quieren disputarse el reinado de una ciudad americana en el año 1929, ley seca mediante y previo a la gran depresión. Entonces… ¿La ética y la amistad van de la mano? Los Coen intentarán responderlo en este film de poco menos de dos horas. Los hermanos se adentran en el cine negro y, al estilo Tarantino, realizan homenajes a grandes películas de época, empezando ni más ni menos con El Padrino, cuyos protagonistas se asemejan enfáticamente. Hablo particularmente de Johnny Caspar, ese italiano que quiere dominar la ciudad manejada por Leo O´Bannon



Sin embargo, su protagonista principal no es ninguno de ellos, sino otro irlandés, Tom Reagan, donde Gabriel Byrne nos regala la mejor actuación de su carrera. Tom es la mano derecha de Leo, pero a su vez, tiene encuentros con Verna, la esposa de su jefe. Lo que desencadenará muchas dudas respecto a la pregunta que venimos haciendo desde el principio. El film trabajará una estructura lineal con un guion muy sólido debido a excelentes diálogos como nos tienen acostumbrados los Coen. El film está basado en dos novelas de Dashiell Hammett, un clásico autor de novelas negras. A diferencia de sus homenajeadas de los años ´40 y ´50, aquí los hermanos sacan a la luz épicos momentos de un humor negro que serán la base de sus futuras películas. Como así también un cúmulo de actores que crean papeles extraordinarios, sin importar el tiempo en pantalla. Varios de sus amigos (John Turturro, Steve Buscemi, J. E. Freeman, Jon Polito, Sam Raimi), chocan en una batalla actoral con el siempre genial Albert Finney. Y como en todo policial negro, no puede faltar la femme fatale, interpretada por Marcia Gay Harden, pero a diferencia de las clásicas vampiresas del género, lo de ella será menos explosivo y sexual, quizás más dedicada a sobreproteger a su hermano Bernie, que a la codicia o el poder que ejerce Leo. Asistiremos a una magistral banda musical creada por Carter Burwell, que servirán de inicio o epílogo para los momentos cumbres del film, lo que la enaltecerá como otro factor clave, ya sabemos que, en las películas de los Coen, la música nunca es “de fondo”. Lo mismo cabe para la fotografía introducida por Barry Sonenfeld (quien luego se dedicaría a la dirección en films como Los locos Addams u Hombres de negro). Este elige una paleta de colores bien otoñal, para conformar una pareja ideal al bosque donde está el cruce que da nombre al film en su idioma original. Los ocres, marrones y azules oscuros maquillan casi todo el metraje. 



En cuanto al lenguaje visual, empezará con un plano detalle, pero mayormente trabajará con primeros planos, así como también con planos picados y contrapicados. Los planos generales en el bosque serán casi cuadros perfectos. Volviendo a los personajes, Leo y Tom serán la antítesis, mientras el primero es alguien de actuar rápida y apasionadamente (“no me gusta pensar”, confiesa), el segundo, quien utiliza un sombrero que es una extensión de su cuerpo, es lacónico, frío y cerebral (su frase de cabecera ante cada pregunta es “lo pensaré”). Así es que sus alianzas y traiciones dejarán un tendal de muertos a granel gracias a los dos triángulos amorosos que desencadenarán el desastre. El film tendrá todo lo que un amante del cine negro espera: mafiosos irreverentes, policías corruptos, políticos impresentables, reuniones clandestinas, bares y apuestas ilegales (la gran afición de Tom), lujos, excesos y disparos de ametralladoras por doquier. Y también las mentiras, que estarán a la orden del día y que para Tom serán su marca registrada. Entonces, ¿Cómo ese hombre frío, inteligente y calculador termina sufriendo por la mujer de su amigo y por la ludopatía…? Simplemente por el hecho de vivir al borde del abismo, su única manera de sentirse vivo. Y llegará sobre el final a ese cruce de caminos, donde anteriormente Tom tomó las decisiones que cambiaron el transitar de la historia, para responder a esa pregunta que nos hacemos desde el principio. Quizás nuestro personaje tampoco tenga la respuesta, pero responderá con sus acciones. Y así se escabullirá sólo, dejando ver su sombrero, mientras su mente seguirá salando las heridas.

 

Marcelo De Nicola.-

 

Canción post impresiones

 


UNIVERSO COEN

 


Los hermanos Coen nacieron ambos en Minnesota, con casi tres años de diferencia.  Después de graduarse en la Universidad de Nueva York, Joel trabajó como asistente de producción en varias películas y videos musicales. Desarrolló su talento para el montaje de películas y conoció a Sam Raimi, quien en ese entonces buscaba un asistente para el montaje de su primera película, The Evil Dead (1981).

Luego, empezaron a filmar sus propios films pero antes contaremos un par de cosas sobre ellos: Ambos colaboran en la escritura, producción y dirección de sus películas, si bien es frecuente que Joel aparezca como director e Ethan como productor en los títulos de crédito. En la industria cinematográfica, de hecho, se les conoce por el apodo de "el director bicéfalo" (the two-headed director). Usan el seudónimo Roderick Jaynes para algunos de los montajes de sus películas. Muchos actores que han trabajado con ellos cuentan la anécdota de que al estar tan compenetrados, al hacer una pregunta, sobre el guion o sus personajes a cada uno de ellos, reciben exactamente la misma respuesta de cada hermano. Los hermanos Coen se han convertido en los mayores exponentes del cine independiente norteamericano. Ahora sí, vayamos a su filmografía: debutan en el año 1984, con el film Sangre fácil y demostrar que el humor negro iba a ser un clásico de sus películas. Se llevaron el trofeo en el importante Festival de Sundance al cine independiente como mejor película. Tres años después llega Arizona Baby, con un joven Nicolas Cage, otra comedia que obtuvo excelentes críticas. 



En 1990 llega uno de sus puntos más altos con Muerte entre las flores, en una gran película sobre la mafia en los años 20, con excelentes actuaciones de reconocidos personajes de los Coen como John Turturro y Steve Buscemi. Un año después dirigen Barton Fink, sobre un escritor con un bloqueo mental. Nuevamente varios reconocimientos, sobre todo en Cannes donde un film se llevó los tres premios principales luego de 44 años (Película, director, y actor). En 1994 salen a escena con Un gran salto, donde se dan el lujo de dirigir a Tim Robbins, y nada menos que a Paul Newman. Vuelven con todo dos años después con una de sus mejores películas, como es el caso de Fargo. Unas actuaciones geniales de todos los protagonistas, conocidos por sus trabajos con estos directores, en un film que se cansó de cosechar premios y excelentes críticas en todo el mundo.



En 1998, cuando parecía que la vara había quedado muy alta, llega El Gran Lebowski, sin dudas, una de las mejores comedias de los últimos años. El Dude, Walter y Donny ya son personajes que están en la memoria de casi todos. Vuelven con una comedia simple en el 2000, pero no por ellos menos efectiva con Donde estás hermano (O brother). Con un excelente trabajo de George Clooney no solo como actor (ganador del Globo de Oro) sino también como parte importante para la música. En 2001 filman El hombre que nunca estuvo con Billy Bob Thornton y Scarlett Johansson.



Dos años después llega El amor cuesta caro (Intolerable Cruelty), con George Clooney y Catherine Zeta Jones, quizás su film más comercial. Se sacan las ganas de hacer un remake y trabajar con Tom Hanks en 2004 al filmar El quinteto de la muerte, que no obtuvo buenas críticas. Luego de participar en dos episodios de cortos como Paris, Je T´aime y A cada uno con su cine, en 2007, llegaría su obra más multipremiada: Sin lugar para los débiles, basada en el famoso best seller de Cormack McCarthy, les daría su primer Oscar a Mejor Película (además de guion y director), y una actuación demoledora de Javier Bardem, junto a un cúmulo de estrellas de la talla de Tommy Lee Jones, Josh Brolin y Woody Harrelson. Un año después vuelven a su clásica comedia negra con actores de la talla de George Clooney, Brad Pitt y John Malkovich en Quémese después de leerse. El film, que para la crítica no fue tan buena, tiene igualmente escenas memorables. Vuelve un año después a pelear por todos los premios importantes con Un hombre serio, protagonizada por Michael Stuhlbarg, sobre la historia de un simple muchacho que le pasan todas las cosas malas juntas. En 2010 vuelven a juntarse con Jeff Bridges en otra gran película, en la remake titulada Valor de ley (la original es con John Wayne en 1969). Un gran elenco y otra catarata de nominaciones en todo el mundo.



En 2013 fiman: A propósito de Llewyn Davies, que gira en torno a la vida de un cantante folk, protagonizada por Oscar Isaac. Otra vez llovieron buenas críticas y premios por todo el mundo. Luego llegó Hail Caesar, sobre el Hollywood de los años 50, donde Eddie Manix, es un investigador a sueldo de los estudios para proteger a las estrellas del momento de sus historias más escandalosas: infidelidades, abuso de drogas, arrestos, amenazas... Un reparto de lujo: George Clooney, Ralph Fiennes, Scarlett Johanson, Frances McDormand, Jonah Hill, Tilda Swinton y Josh Brolin, entre otros. Más adelante dirigieron La balada de Buster Scruggs, donde cuentan seis historias ambientadas en la frontera norteamericana del Lejano Oeste, con actores como Tim Blake Nelson, Zoe Kazan, Tom Waits, James Franco, Liam Neeson, entre otros. Su último film es La tragedia de Macbeth, dirigida sólo por Joel, basada en la famosa obra de William Shakespeare y protagonizada por Denzel Washington.

 

FICHA TÉCNICA

 

Título original: Miller's Crossing

Año: 1990

Duración: 115 min.

País: Estados Unidos

Dirección: Joel Coen

Guion:Joel Coen, Ethan Coen. Novelas: Dashiell Hammett

Reparto: Gabriel Byrne, John Turturro, Jon Polito, Marcia Gay Harden, J.E. Freeman, Albert Finney, Steve Buscemi, Mike Starr

Música: Carter Burwell

Fotografía: Barry Sonnenfeld

 

PELÍCULA COMPLETA

miércoles, 31 de enero de 2024

PIENSO EN EL FINAL - I´M THINKING OF ENDING THINGS

PROGRAMA 434 (29-12-2023)

 

SINOPSIS

 

Un atajo imprevisto provoca que una mujer, en plena búsqueda de un modo de romper con su novio, tenga que reconsiderar toda su vida. (FILMAFFINITY)

 

EDITORIAL

 

Tal vez uno de los pocos sentidos que podamos encontrarle a la existencia tal como la conocemos, sea la muerte. Sea el comprender que, en cualquier momento, sin importar cómo ni cuándo, más allá de todo deseo o estrategia, vamos a morirnos. Hablo del hacer consciente que esto que somos, indefectiblemente, siempre termina. Platón pensaba que la filosofía era un ejercicio para la muerte, decía el filósofo: no la resuelve pero nos ayuda a comprendernos en nuestra finitud. La realidad de una vida finita, resignifica de alguna manera todo aquello que hacemos, todo aquello que somos. La memoria juega un papel central dentro de la percepción de nuestra finitud. Recordamos porque sabemos que nos vamos a morir. El eterno, claro, puede prescindir del recuerdo porque todos los momentos son aquí y ahora, la memoria, entonces, es la angustia del tiempo. La evocación, intenta recrear desesperadamente aquello que ya no está. Lo que uno extraña, ya no existe. Heidegger decía que lo que nos define es SER para la muerte. La vida se desarrolla dentro de los parámetros de un ciclo y por ende tiene un final. La ciencia no hace más que explicar este fenómeno, investigar minuciosamente las razones por las cuales nos vamos a morir. Aquí nace, claro, aquel sentimiento trágico de la vida del que tanto hablamos y también, por supuesto, una gran paradoja. Bien sabemos que en la vida escasean las buenas noticias, hoy más que nunca. Existen pocos destellos allí afuera que verdaderamente nos hagan sentir que esto vale la pena. Solemos poner en aquella lista, por ejemplo, al amor, al pensamiento, con toda seguridad y por qué no al arte. Más allá de estos pocos pilares que uno pueda enumerar, la vida se vuelve hostil y muchas veces inhabitable. Vamos, el resto duele, nos oscurece, nos hace una peor persona y nos llena, queramos o no, de resentimiento. Son más las cosas del vivir que hacen que este lugar sea una experiencia insoportable, que las que nos enaltecen y nos mejoran. Sin embargo, y a pesar de todo esto, uno quiere vivir. Quiere seguir siendo, quiere prolongar su existencia al precio que sea, al costo que sea. 



Uno siempre quisiera vivir más y la muerte siempre se nos presenta como algo injusto. Nuestro amigo Woody Allen comienza aquella maravilla que es Annie Hall con un monólogo memorable. En aquellas líneas el personaje cuenta un chiste que refleja su sentimiento hacia la vida, dice: Se encuentran dos sujetos en el hall de un hotel y uno le dice al otro –En este hotel la comida es horrible- a lo que el otro responde – y las porciones son muy chicas. Allí la paradoja de la existencia. La vida está repleta de malas noticias, pero aun así nos quejamos de que la porción que nos ha tocado, es demasiado pequeña. Aun así, tenemos al humano preguntándose por su muerte. Tenemos la pregunta existencial del hombre ante el límite, ante el sentido del ser. Escribía el dramaturgo Lajos Egri en su emblemático libro Como escribir un Drama, que todo camino tiene un objetivo, un destino y por eso, toda trama tiene un sentido. ¿Cómo llevar aquello de que la única certeza que tenemos es la muerte, que el sentido de todo este circo sea perecer? ¿Qué tipo de drama es nuestra existencia si no conocemos su sentido, si no hallamos nunca la premisa que dirija el desarrollo de su trama, aquella premisa que impida el corrimiento del objetivo final, desvío al que nos lleva aquel canto de sirena que implica toda subtrama? ¿Cómo convivir con la certeza de la inminencia de la muerte, de saber que podemos morirnos en cualquier momento? Indagar duele pero libera. Allí donde la ciencia explica, la filosofía cuestiona. Donde la Ciencia da respuestas y tranquiliza, la filosofía interroga y deconstruye derribando absolutos, recordándonos la incógnita que es nuestro ser, provocando la angustia que implica el estar vivo. Al hombre que se pregunta no le alcanza las respuestas de la ciencia, no duda de ella, pero concretamente no le alcanza, sigue cuestionándose, sigue indagando más allá de toda respuesta, sigue, pensando en el final.

 

Lucas Itze.-

 

Canción elegida para la editorial

 


IMPRESIONES SOBRE PIENSO EN EL FINAL

 


Somos la suma de todo. Somos el tiempo y sus urgencias. Somos el reloj que avanza o retrocede según la importancia del problema. Somos el ser y sus preguntas. Somos el mundo civilizado que buscar siempre reinventarse. Somos unos queriendo ser otros. Somos el principio y el final de cada historia. Somos lo que vemos, leemos y escuchamos. Somos el presente idealizando el pasado esperando el futuro perfecto. Somos la esperanza del que se sabe finito y sufre en consecuencia. Somos esa tristeza de pensar en la muerte cada día. En esa muerte horripilante de cerdos agusanados. En esa muerte en vida para que los dueños del poder se exciten viéndonos por televisión. En esa televisión que consumió cerebros y ahora le pasa el mando a las redes sociales para exterminar lo que queda. El tiempo entonces se acaba. El mundo parece destinado a destruirse. Vientos, lluvias, fuego, nieve anuncian lo inevitable. Y vuelven las preguntas sobre que somos y que haremos. “La mayoría de la gente es otra gente. Sus opiniones son las opiniones de otros. Su vida, una imitación”, escribió alguna vez Oscar Wilde. Hoy en día esa frase toma más fuerza. En la mente de muchos está el poder de divulgar ideas sin tener certezas de lo publicado. La falta de búsqueda de información nos crea un contexto alarmante. Es todo imitable y publicable. El tiempo entonces vuelve a tomar la postura de lo efímero. Y esa suma del todo desaparece. Se transforman en retazos que habrá que unir para encontrarle un sentido. Y el final que se acerca. Y uno que piensa en cómo puede terminarse. Y así vemos pasar la vida y los recuerdos como en una película. 



Pienso en las cosas que se terminan es el título original del film de Charlie Kaufman, basado en la novela de Iain Reid, titulada por estas tierras con el amargo Pienso en el final. Estamos ante un Kaufman auténtico. Habrá nieve (como en Eterno resplandor de una mente sin recuerdos), habrá varias personalidades en un mismo personaje (como en Adaptation), habrá personas que modifican su imagen (como en Quieres ser John Malkovich), habrá un hombre solitario pensando en sus recuerdos (como en Anomalisa) y habrá un sinfín de mensajes escondidos como en toda su filmografía, tanto en su etapa de guionista como de director. Y habrá, una vez más, dos mundos: el que existe afuera y el que creamos dentro. Estamos ante un guion no lineal, donde el tiempo narrativo se rompe todo el tiempo. Pero de eso nos daremos cuenta a mitad del film. La película cuenta la historia de la relación de una joven mujer con Jake. Ambos viajan en auto a conocer a los padres del protagonista, mientras ella tiene intenciones de cortar la relación de apenas unas semanas. Decimos la joven mujer porque así aparece en los créditos y a lo largo del metraje cambiará de nombre: Lucy, Louisa, Lucia, Ames… En ese comienzo parecerá que el auto es la única herramienta utilizada como espacio escénico. Ahí se dirimirán pensamientos, se abroquelarán recuerdos y se suscitarán citas y charlas entre los protagonistas. 



La nieve de fondo hace todo más nostálgico, más amoral, más lúgubre. Los primeros planos de ellos serán de frente o de perfil. La cámara generalmente quieta será testigo del viaje de esos enamorados. O no tanto. Habrá ya en esos primeros instantes algunos momentos para mirar con atención. Los pensamientos de ella por momentos parecen ser escuchados por él, lo que nos empieza a parecer poco razonable. “A veces, las ideas se acercan más a la verdad y a la realidad que las acciones. Puedes decir o hacer cualquier cosa, pero no puedes fingir lo que piensas” reflexionaba ella sobre una frase de Jake como para confirmar ciertas sospechas. Nuevamente los pensamientos como la base de la historia. La llegada a la casa de los padres será entonces el giro argumentativo de la película. En esa casa, se confirmará esa fotografía de colores fríos, con el azul como protagonista. Los blancos y marrones también aparecerán durante casi todo el metraje. Solo el rojo ofrecerá algo de calor en ciertos objetos. En la casa se romperá la linealidad. Aparecerán las dudas. Las escenas tendrán una apariencia más teatral. Luego de la primera cena de esa familia algo disfuncional, llegarán las sorpresas. Nosotros estaremos igual que la protagonista al ver como la madre y el padre de Jake se vuelven más jóvenes y viejos dependiendo la escena. Y para confundirnos más, además de la historia de la pareja, el film nos va mostrando la vida de un anciano conserje de un colegio amante del teatro y el cine. 



Mientras, en la casa, ella visitará la vieja habitación de Jake y se encontrará con libros y fotos que tendrán sentido sobre el final. La vuelta a casa será con una nevada profunda, mientras las discusiones siguen a flor de piel. “La película es totalmente tendenciosa, todo está planeado pero no está pensado” asegura ella mientras hablan de Una mujer bajo la influencia de nuestro amigo John Cassavettes. ¿Será esa primera parte de la frase también válida para el film de Kaufman? Bien sabemos que a los genios les gusta jugar con nuestras mentes. A lo largo del metraje habrá homenajes para todas las ramas del arte. Al mencionado Wilde se sumará la poesía de Eva H.D y de Anna Kavan, una mini película de Robert Zemeckis (o el sueño de Jake del ideal de su vida), un libro de la crítica de cine Pauline Kael, un homenaje al musical Oklahoma!, las pinturas románticas de Ralph Blakelock y hasta un DVD de Una mente brillante, de donde sale el discurso que dice Jake sobre el final. En síntesis, una imitación de la vida de otros. Y ahí ese veterano conserje, representando a un Jake que quiso ser y no pudo. A esas mujeres que amó y presentó a sus padres, o quiso amar y presentar, para ser más específico. A ese ser solitario e invisible, ese buen muchacho culto, introvertido e informado, al que hoy su memoria empieza a jugarle en contra. Rodeado de fantasías, como esa chica del film de Zemeckis que aparece unos segundos en el auto. Como esos recuerdos de esos padres o de ese perro que alguna vez fue, en esas lynchianas vidas pasadas. Porque en este mundo en el que hoy vivimos, creemos que de lógico no tiene nada y solo nuestros pensamientos y recuerdos nos quedarán para saber cuál es la realidad en la que estamos. Y una vez que ellos se vayan apagando, solo jugaremos con esas imágenes o esa música que la viviremos como algo nuevo para así disfrutarlo eternamente.

 

Marcelo De Nicola.-

 

Canción post impresiones

 


UNIVERSO KAUFMAN

 


Nacido el 19 de noviembre de 1958, es uno de los grandes guionistas del cine independiente de Estados Unidos. En 1999 escribe Quieres ser John Malkovich, dirigida por Spike Jonze. El film le valió la nominación al Oscar, al Globo de Oro y un BAFTA. Luego escribió Human Nature, la cual fue dirigida por Michel Gondry, y más adelante vuelve a trabajar con Spike Jonze como el escritor de El ladrón de orquídeas, la cual le valió otra nominación al Óscar y su segundo BAFTA. En dicha película se presentaba a un personaje, Charlie Kaufman, que resultaba ser una versión ligeramente ficticia del escritor. 



Su próximo trabajo fue Confesiones de una mente peligrosa, en la primera vez que George Clooney se ponía detrás de cámara, y de quien el guionista no tuvo grandes referencias ya que alteró el guion sin consultarlo con él, en una entrevista, dijo: “Lo usual para un escritor es entregar un guion y luego desaparecer. Pero eso no es para mí. Quiero estar involucrado de principio a fin. Y estos directores (Gondry, Jonze) lo saben y lo respetan”. El genio entonces volvió a trabajar con Michel Gondry en Eterno resplandor de una mente sin recuerdos, y por fin, se llevó su primer Oscar a mejor guion original y vuelve a ganar el BAFTA. En 2008 dirige su primer film, Synecdoche, Nueva York, un drama muy bien interpretado por el malogrado Phillip Seymour Hoffman. Su siguiente film, fue Anomalisa, donde esta vez se mete de lleno en el stop-motion. 



En 2020 estrenó su tercer filme, Pienso en el final, y tiempo después debutó como novelista con su libro Antkin. Este año estrenó un corto escrito y protagonizado por la poeta Eva H.D, titulado Jackals & Fireflies, sobre una mujer deambula por las calles de la ciudad de Nueva York, mientras piensa en su vida, su soledad, su amor no correspondido. El año que viene se estrenaría Orión y la oscuridad, un film de animación donde es el guionista pero dirigida por Sean Charmatz.

 

FICHA TÉCNICA

 

Título original: I'm Thinking of Ending Things

Año: 2020

Duración: 134 min.

País: Estados Unidos

Dirección: Charlie Kaufman

Guion: Charlie Kaufman. Novela: Iain Reid

Música: Jay Wadley

Fotografía: Lukasz Zal

Reparto: Jesse Plemons, Jessie Buckley, Toni Colette, David Thewlis, Guy Boyd, Colbie Minifie.

 

PELÍCULA COMPLETA





jueves, 18 de enero de 2024

EL FUEGO Y LA SOMBRA - TOTAL ECLIPSE DE AGNIESZKA HOLLAND

PROGRAMA 433 (15-12-2024)

 

SINOPSIS

 

Francia, siglo XIX. Cuando Verlaine (David Thewlis) ve por primera vez al joven Rimbaud (Leonardo DiCaprio), queda impresionado por su belleza juvenil y su aire arrogante. Pero no imagina la posibilidad de que este chico es el mismo poeta que le ha estado enviando muestras de su poesía, que Verlaine considera genial. Con la aparición de Rimbaud, Verlaine vislumbra una escapatoria de su penosa vida a través de la postura rebelde, intransigente y única de su compañero. (FILMAFFINITY)

 

EDITORIAL

 

Rebelarse ante el poder, ante lo establecido, es sin duda un símbolo de valentía. Cuando uno se para de manos frente al más fuerte, al más poderoso, sabe que siempre tiene mucho para perder y que los golpes pueden llegar a ser agresivos y traicioneros. La rebeldía suele estar ligada a la juventud. Son esos primeros años de exploración independentista donde uno se cree que puede contra todos y contra todo. Añoranzas que tiempo después se convertirán en casi una utopía. Sin embargo, los que con el paso de los años siguen manteniendo esas convicciones, se transformarán en figuras que serán una piedra en el zapato para los jerarcas de turno. Algunos se convertirán en modelos, ídolos, héroes, remeras o imágenes icónicas. Solo por seguir luchando con sus ideas desde el plano que les hayan tocado. Quedarán entonces marcados como revolucionarios, serán amados y odiados, los primeros básicamente porque siempre suelen ser parte del pueblo y los segundos porque el odio a ese pueblo siempre estará presente y en ellos encontrarán el rechazo, esos odiadores que son la parte embobada de una sociedad adiestrada. Esa revolución vendrá desde distintos puntos, pero cuando se hace desde el arte, es cuando más se intensifican los agravios. 



El teatro, la poesía, la literatura, la pintura, entre otras ramas artísticas, tienen la capacidad de vincularse como si fueran outsiders políticos. No hablan pero dicen. Y como indica el famoso dicho: “Quién quiera oír que oiga”. Serán esos tipos y tipas con los que compartiremos charlas, anécdotas, risas y lágrimas. Los que, con una frase, un acorde, una imagen y hasta una gambeta dejaron en ridículo a los poderosos de siempre. A ellos nos uniremos cuando el vacío y el precipicio dejen de ser un juego. Cuando miremos frente a nuestros ojos como el mundo se incendia y nadie hace nada por detenerlo. O si, agregándole más nafta al fuego. En esos que se embarraron y se fueron de esta vida tan rápido para hacernos notar en el mar de mierda que nadábamos, están muchas de las respuestas que buscamos. Y que entendieron que el sol se está muriendo antes que la luna y cuando eso pase, nuestras vidas se apagarán dentro del último eclipse total.

 

Marcelo De Nicola-.

 

Canción elegida para editorial

 


IMPRESIONES PARA TOTAL ECLIPSE

 


¿Armado de cuántas angustias se ha hecho este camino? ¿Cuántas habrán sido las lunas que iluminaron la mirada perdida en el abrumador abismo que lleva a la nada? ¿Hasta dónde he llegado? El desierto me abraza en mi paseo por el infierno. El sol devora para siempre la sombra que mi cuerpo desnudo proyectaba. La luz me atraviesa desfigurando al hombre. Olvido mis ojos en la pureza de las llamas. Caen las paredes del circo y yo ya no me encuentro. ¿Dónde está aquella voz que todo lo narraba? ¿Qué les habrá pasado a mis oídos que ya no la oyen? En cambio, solo hay ruidos. Sonidos guturales y primitivos. Algo indescifrable se presenta como el mensaje. Lo siento desde esta piel que ya no abraza más mi cuerpo, desde estas manos que creí tan mías. Lo siento en esta muerte que se aleja indiferente de la vida. A la basura con el hombre, queridos compañeros del infierno. Ese hombre que ha soportado las penas, que lleva el perfume de su pasado. Que ha sido camello de sus recuerdos y sus herencias, león en la furia y en la rebeldía y niño en el juego y la emancipadora inocencia.  A la basura con dios que juega a los dados apostando mi suerte. Que es el padre de la angustia de este juego que termina. Que es la llama del deseo que enciende los días. A la basura su condena de alma doliente y pecadora. Aquella perfección innombrable, esa arrogancia de ser desde la ausencia. A la basura el fin que en su vanidad oculta salvajemente al puente. A la basura con la poesía y con la gloria. Quiero ser dueño de mí mismo. Me miro en un espejo quebrado que responde mis preguntas. Atravieso mis experiencias en la mirada del otro. Mi deseo se funde en aquel líquido hirviente para ser modelado con las formas que otros pensaron. 



Mis palabras nacen de palabras que ya nacieron, de esas palabras que son conceptos estremecedoramente viejos, que atraviesan mi cerebro como el más terrible de todos los virus. Escapar del rebaño y declarar la guerra al mundo. Al reflejo de ese otro que es donde vivimos. Asesinar al hombre y a su dios, en cada poema, en todos los versos, para así poder, de manera definitiva, volver al sol, a la chispa divina. Aquella fue sin duda la aventura en la cual se embarcaron aquel grupo de poetas que llamaron malditos, aquella tropa de artistas feroces y salvajes, aquel oscuro ramo de flores del mal. En aquel fuego, emanciparon para siempre su mirada, mataron al objeto y su modo. Con aquel golpe astillaron la realidad para permitirse soñar otros sueños. El film Total Eclipse de la realizadora Agnieszka Holland, graficará de modo particular aquella época de principio del siglo pasado. Narrará de manera bastante precisa la relación artística y amorosa que unió a los poetas Arthur Rimbaud y Paul Verlaine. La linealidad del relato se verá interrumpida por la aparición esporádica de algunos flashes oníricos que se ocuparán de remarcar cierta fantasía soñada por el poeta Rimbaud. Las actuaciones serán memorables, orgánicas y naturales. El acierto en las caracterizaciones logrará transmitir un sentido de verdad que ayudará ciertamente en el desarrollo de un verosímil solido que será funcional a la construcción empática entre el espectador y los personajes. La fotografía acompañará las distintas etapas de los poetas. Comenzará con colores cálidos y fuertes. Será una chispa robada al fuego, será el ardor de los cuerpos recorriéndose salvajemente, será la poesía maldita embarrando los zapatos de una burguesía ciega. 



Hacia el final, llegará la muerte, con su paleta de colores frías y con sus blancos distantes.  El guion se inspirará en el intercambio epistolar mantenido entre ambos poetas y en su producción literaria. Habrá pasiones, celos y caos. Habrá sometimiento, pero, sobre todo, habrá deseo. Deseo de escribir como única pulsión de vida. No hace mucho, durante una cena, discutíamos con un amigo la figura del artista. Recordé entonces aquel corto de Scorsese con Nick Nolte que formó parte de la película Historias de Nueva York. Es en aquella historia breve donde surge una definición sobre el artista, sobre su función y su trabajo, que me resulta acertada y apasionante. La alumna y asistente del pintor consagrado representado por Nolte le consulta sobre su obra. Le pide una crítica urgente, le exige una definición para saber si ella era también una artista o no, para saber si debía dejarlo todo o seguir intentando. A lo que Nolte, tan acertadamente responde: Mi opinión sobre tu obra no vale nada. Lo único que puedo decir es que si podés dejar de pintar por el peso de una crítica, entonces no sos un artista. Si podés dejarlo, hacelo.  Truman Capote, en el prólogo de su libro Música para Camaleones escribe: Cuando Dios le entrega a uno un don, también le da un látigo; y ese látigo es únicamente para autoflagelarse. Otra vez, entonces, las palabras de Nolte, Si podés dejarlo, dejalo. Existe una gran confusión entre la búsqueda de una poesía soberana y el desarrollo de una vida disoluta. La poesía jamás necesita de un sostén biográfico. El artista, a pesar de todo, seguirá con su actividad porque de eso se tratará toda su vida. No podrá esquivarlo, no podrá desentenderse. Y en las crinas de aquel caballo oscuro llegará su muerte liberándolo de su don y de su látigo, para siempre.

 

Lucas Itze.-

 

Canción post impresiones

 


UNIVERSO HOLLAND

 


Agnieszka Holland nació en Varsovia, capital de Polonia, el 28 de noviembre de 1948. Nacida de una pareja de periodistas, su padre era judío y luchó junto al Ejército Rojo en la segunda guerra mundial. Nacida de una pareja de periodistas, su padre era judío y luchó junto al Ejército Rojo en la segunda guerra mundial. Holland se graduó en la Academia de Cine y Televisión de Praga (FAMU) en 1971 y empezó su carrera como asistente de dirección de directores polacos como Krzysztof Zanussi (Illuminacja, 1973) y Andrzej Wajda, (Danton, 1982). La primera película importante de Holland fue Actores de provincia (Aktorzy Prowincjonalni, 1978), una crónica de las tensas relaciones entre los bastidores de una pequeña compañía de teatro que sirve como metáfora de la situación política polaca contemporánea. La película ganó el Premio Internacional de la Crítica del Festival de Cannes (1980). Holland solo dirigió dos películas más en Polonia, Fever (Gorączka, 1980) y A Lonely Woman (Kobieta samotna, 1981), antes de emigrar a Francia, en vísperas de que el general Jaruzelski declarara el estado de sitio en Polonia en diciembre de 1981. En 1985 dirige en Alemania el film Cosecha amarga, la historia de un campesino polaco que se enamora de una mujer judía que escapó de uno de los trenes que se dirigía a los campos de exterminio. La película fue nominada al Oscar a mejor película extranjera. En 1988 filma Complot contra la libertad, que narra el asesinato de un sacerdote polaco que apoyaba las medidas sindicales, a manos de la policía. Vuelve a Alemania en 1991 para filmar la que para muchos es su mejor film: Europa, Europa la historia real de Solomon Perel, un joven judío polaco, fue internado en un orfanato soviético. Más tarde fue reclutado por los alemanes, que desconocían su identidad, y se convirtió, involuntariamente, en un héroe del ejército nazi. Ganadora de múltiples premios en varios festivales. 



En los 90 sigue filmando en diferentes lugares. Francia, donde rueda Olivier, Olivier, sobre un chico desaparecido, Reino Unido, donde dirige El jardín secreto y El fuego y la sombra y Estados Unidos, con films como La heredera (sobre la novela Washington Square de Henry James) y El tercer milagro, también basada en una novela, en este caso de Richard Vetere. Ya en el siglo XXI ha participado en la dirección de varias series consagradas como The Wire, Caso abierto, Treme, The Killing, House of Cards o la checa Sacrificio. Y además ha filmado algunos largometrajes como Julie vuelve a casa, La pasión de Beethoven, Janosik, In Darkness (nominada al Oscar a mejor película extranjera), El rastro, Mr. Jones y El charlatán. Este año acaba de estrenar Green Border, un tema que trata sobre la frontera entre Bielorrusia y Polonia y los refugiados que se acercan a ella y que fue premiada en diferentes festivales. Sin dudas, con 75 años sigue siendo una de las directoras más influyentes del momento.

 

FICHA TÉCNICA

 

Título original: Total Eclipse

Año: 1995

Duración: 110 min.

País: Reino Unido

Dirección: Agnieszka Holland

Guion: Christopher Hampton

Música: Jan A.P. Kaczmarek

Fotografía: Giorgos Arvanitis

Reparto: Leonardo DiCaprio, David Thewlis, Romane Bohringer, Christopher Hampton, Dominique Blanc.

 

PELÍCULA COMPLETA