jueves, 5 de diciembre de 2019

UNA NOCHE EN LA TIERRA - NIGHT ON EARTH



SINOPSIS

Película dividida en historias independientes a través de las cuales Jim Jarmusch presenta el panorama nocturno de cinco grandes ciudades (Los Angeles, Nueva York, París, Roma y Helsinki), con un taxi, y lo que en él ocurre desde el anochecer hasta el amanecer de un mismo día, y obviamente con diferentes personajes, como hilo conductor. (FILMAFFINITY)

EDITORIAL

Martes 2 de la madrugada, Avenida Eva Perón y Larrazábal. El semáforo le indica al chofer de la Suran con cartel de “libre” encendido, que puede avanzar. Pone primera y, molesto, arranca. Sin saber por qué. Hace tiempo que en su percepción, aquel verde mutó hacia otra dirección.  No solo él avanza, sino que oculto en el devenir, también parece avanzar un presente diferente, mucho más pesado. Muy distinto a presentes dejados atrás hace mucho y que recuerda con dificultad. Aquel nuevo presente, por la noche conspira con todos los verdes arrojados por los semáforos y acelera junto a su vehículo hacia destinos aun indefinidos. Se pierde el presente hacia adelante, sobre la avenida, mientras las ruedas de su taxi apenas comienzan a avanzar. El siente una gran impotencia ante tal situación y arroja una puteada a aquel pensamiento que también huye hacia adelante evadiendo los límites de aquella caja con ruedas en la que se encuentra atrapado. Han pasado 4 horas y aun no recauda nada más que recuerdos estimulados por aquellas esquinas vacías, esos bares, por los que pasa cada noche en homenaje a esos tiempos donde las puertas de las satisfacciones se le abrían de par en par y hoy solo le enrostran la humillación de buscar descanso en la nostalgia. 


Saca un Red Point de su cajita y lo enciende, repitiendo el mismo acto que hace 10 minutos. Igual que hace 10 minutos hace una pausa y se detiene en esa pequeña llama. Hay algo en ese fueguito que lo seduce. Hay un calor en aquel pequeño acto suicida de inhalar humo que intenta resistir aquel embate de sangre fría que irradia su congelado corazón con cada bombeo. Sin embargo decide no reparar en eso y acelera en dirección a Gral. Paz, va a tomar la vía que desemboca en el Rio de la Plata. Ya Mataderos no tiene nada más que contar y lo echa a patadas. Ya en la ancha avenida aprovecha el vacío que le brinda la madrugada y a toda velocidad limpia el habitáculo de todos aquellos fantasmas que se habían acomodado en el asiento de atrás, comienza a fantasear con la idea de estar conduciendo hacia una nueva vida. Quizás llegar a un pueblo lejano, dejar todo su pasado en el baúl, sumergir la Suran en alguna laguna o rio y comenzar de nuevo. Pero de pronto se quema los dedos con la última pitada y lanza otra puteada. Decide tomarlo como señal de que esa noche debe bajar a esa altura. Salida Av. San Martin. Apenas ingresando a la colectora, divisa la mano alzada de un joven. Enciende las balizas. Se detiene. Con los seguros aun puestos, observa a aquel sujeto que se esfuerza por disimular el exceso de alcohol y le pregunta dónde va. El joven, le pide disculpas y enseguida le responde que a La Paternal pero que quisiera antes, dar vueltas un rato. Le muestra la mano sosteniendo varios billetes y escucha el sonido de los seguros abriéndose como señal de puede ingresar al taxi. 


La solitaria noche ahora se ve interrumpida por aquellos ojos jóvenes y desorbitados que se reflejan en el espejo retrovisor. La noche sigue avanzando al ritmo lento de aquel extraño paseo y el terco encendedor del chofer descubre con cada chispazo, la imagen de aquel rostro perdido en las postales que brinda cada calle que atraviesan. Aquella noche la ciudad había tomado la forma de una inmensa fotografía donde reinaba la quietud. Mientras terminaba su cigarrillo, no le interesaba más el convencimiento de que esa sensación de estar compartiendo aquel silencio era mutua. Pero aquella fantasía se derrumbó ante las palabras que llegaron desde su espalda. “Hasta acá llegamos, me quiero bajar” Esas palabras lo angustian porque suenan más parecido al eco de un fracaso amoroso del pasado que a la indicación de un borracho que viaja con él en el asiento trasero. Su encendedor también llega a su fin en esa esquina ya que no puede lograr prender otro cigarro con él. Cuando el chofer se inclina para detener el reloj, se da cuenta de que nunca lo había activado. Deja caer su pesado cuerpo sobre el respaldo de su asiento, levanta la mirada y a través del espejo le pide fuego a su pasajero quien se dio cuenta que el precio de aquel paseo depende ahora de un acuerdo entre ellos dos. “Está bien flaco, bajate -Se adelanta- No pasa nada, toma tu encendedor” dice el chofer. “De ninguna manera. Tome,  le doy todo lo que tengo y quédese con el fuego”. El conductor solo acepta el encendedor y repara unos instantes en los pasos de aquel que ya es un fantasma y se aleja tambaleando en la vereda. Enciende su cigarrillo y avanza nuevamente sobre la noche que no es tan mala y que a pesar de todo, aún conserva para él algunos fueguitos para darle alivio a su asfaltado corazón.

Alan Beneitez.-

Canción elegida para la editorial



IMPRESIONES SOBRE UNA NOCHE EN LA TIERRA


La noche invita a la reflexión. Y la soledad es la pasajera constante. Alguna bocina corta el silencio de repente. Las luces envuelven la ciudad para luego perderse en la oscuridad más remota. Algún triste tango acompañará la velada. Buenos Aires aparece como una ciudad en movimiento todo el tiempo. Recorriendo los cien barrios porteños, parando en un cafetín o en una clásica pizzería para que las horas no sean tan eternas. Diversos tipos de personajes compondrán la escena. Política, fútbol y sexo serán temas dominantes. No se distinguirá género, raza o nacionalidad dice el cartel, aunque muchas veces eso precisamente no se cumpla. La decisión será de quien maneja. Buenos Aires como Los Ángeles, Nueva York, París, Roma o Helsinki. ¿Cómo sería el capítulo si Jim Jarmusch hubiese pensado en Argentina? ¿Por qué uno siempre lo imagina en Buenos Aires? Acaso no podría haber elegido Rosario y su influencia musical. O Mendoza en una fría noche de invierno. O recorrer Salta y toda su belleza. Tantos lugares, tantos paisajes, tantas historias. El director nacido en Ohio no cambiará su esencia. Como lo hizo en el corto Café y Cigarrillos (que luego transformó en largo) o en Mystery Train, escribirá un film de episodios. Y como también nos tiene acostumbrados, lo hará sobre gente común y corriente. Será Una noche en la tierra donde divague por cinco ciudades que giran sobre un mismo mundo: los taxistas y sus noches solitarias. En cada ciudad habrá planos generales que captará la atmósfera de cada una de ellas. 


Mostrará la espalda de las grandes urbes, su parte menos resonante. No se fiará de sus edificios o monumentos más importantes. Sus calles, su basura, sus ríos, su arquitectura con hoteles derruidos serán parte de ese decorado. La cámara se posará tanto desde afuera del auto como por dentro, y allí los encuadres serán en planos medio o primeros planos. Habrá además algunos planos detalles como guiños al espectador. La parte técnica será de gran factura como nos acostumbra el director: excelentes travellings que harán lo suyo cuando la cámara deje los autos, un montaje exquisito, una fotografía diferente para cada historia y la música de Tom Waits que aparecerá a lo largo de toda la película. El guion se basa en diálogos y silencios. Es acción y reacción. Desconocidos que en ese momento de soledad, sacarán a la luz sus penas y olvidos. Somos cualquiera de nosotros, son la vida y la muerte. El film arrancará con la imagen de la Tierra girando mientras la cámara se acerca a ella y pasan los créditos. La gruesa y melancólica voz de Tom Waits dará un indicio de lo que se viene. Una vez pasado los títulos veremos cinco relojes en una pared con las ciudades y sus horarios. Son las 19.07 en Los Ángeles, hacia donde la cámara se acerca velozmente. El reloj se transformará en un mapa que buscará ese punto y allí una pequeña luz dará inicio a la primera historia, cuando empieza a anochecer. Esas primeras imágenes de una ciudad en decadencia contrastarán con la idea de lo que es la meca del cine, donde veremos la diferencia entre clases sociales. Será eso lo que intente contarnos Jarmusch a través de sus ojos, que no todo es lo que parece. 


Así veremos esa parte inhóspita de Los Ángeles, con sus músicos ebrios girando sin descanso y las productoras de cine moviéndose en busca de nuevas estrellas sin importar el precio que se pague por ello. Veremos a una Winona Ryder alejada de ese mundillo que solo tiene una pasión y será la antítesis del personaje de Gena Rowlands en un gran duelo interpretativo. La idea del sueño americano como punto de partida. Luego será el turno de Nueva York, donde la historia comenzará en el mismo momento, pero tres horas después. Porque cada relato comienza y termina a la misma hora, pero en metrópolis diferentes. Será la ciudad que nunca duerme la que nos muestre las luces de los edificios y los carteles publicitarios, el consumismo en estado puro. El amarillo de los taxis que pasean por la avenida será más impactante en ese frio invierno. El director nos mostrará esa ciudad donde confrontan personas de distintas nacionalidades y donde los prejuicios están a la orden del día. Un joven afroamericano de Brooklyn con las zapatillas de moda,  un veterano alemán, perdido y recién llegado al país y la novia latina del primero, conjugarán sin dudas el episodio más logrado del largometraje. Será el turno luego de volar hacia Europa, donde aparecemos ya pasadas las 4 de la mañana en París. Aquí cambiará el paisaje. No habrá tantas luces y la oscuridad será omnipresente. La ciudad del amor se erigirá como una especie de espejo de la soledad a orillas de los canales franceses. Además del amor, tocará temas como la inmigración y la discapacidad. Un parco africano y una malhumorada pero perspicaz chica ciega nos llevarán por esa París desconocida en un viaje de preguntas y respuestas con una fotografía que pasa a los tonos rojizos, donde centralizará el tema en la igualdad entre las personas y el sentir por sobre todas las cosas. El siguiente viaje nos llevará por las pequeñas callecitas empedradas y la casi total oscuridad de los poblados de Roma. Con un Roberto Benigni sublime aunque algo exagerado, no faltarán las referencias a la Iglesia, al sexo que nos legó Pier Paolo Pasolini (y el guiño de Paolo Bonacelli, actor de Salo como el religioso) y a la comedia grotesca a la que nos tienen acostumbrados los italianos. Casi un monólogo de Benigni en el capítulo más gracioso del film, con una fotografía más bien otoñal. 


Pasaremos de la hirviente Italia para encontrarnos en la fría Finlandia, más precisamente en el amanecer de Helsinki. El blanco de la nieve rodeará la ciudad y la fotografía se basará en colores fríos. Aparecerá otro guiño, en este caso a los hermanos Kaurismaki, nombrando como Mika y Aki a sus protagonistas. La parquedad nórdica del taxista se contra posicionará con sus ebrios ocupantes. Allí se unirán la vida y la muerte. La tristeza como punto de encuentro. Y el levantarse del piso más allá de perderlo todo. Y no hay mucho más que eso, sin justamente ser una crítica. Jarmusch nos recuerda que en cualquier lugar, en cualquier país, seas quien seas, podrás encontrarte con este tipo de personajes. O podrás ser uno de ellos. Manejando el auto o escuchando sus historias. Al fin y al cabo de eso se trata la vida. De historias que se enlazan una tras otra. De muy pocos nobles ganadores y demasiados perdedores hermosos.

Marcelo De Nicola.-

Canción post impresiones



UNIVERSO JARMUSCH



Nacido en Ohio un 22 de enero de 1953, se relacionó con el cine desde chico ya que su madre escribía críticas de cine para un periódico local. Durante la adolescencia empezó a interesarse por escritores de la talla de Jack Kerouac y William Burroughs y se acercaban al séptimo arte gracias a figuras como Andy Warhol. Luego de la secundaria  se mudó a Chicago a estudiar periodismo, donde lo echaron y terminó yéndose a la Universidad de Columbia, con la intención de ser poeta. Luego se fue a París para un intercambio, donde conoció un par de artistas que le cambiarían la vida, como una vez declaró “Fue ahí donde vi cosas que solo había leído y había escuchado hablar, películas de muchos de los buenos directores japoneses, como Imamura, Ozu, Mizoguchi. También películas de directores europeos como Bresson y Dreyer, e incluso películas estadounidenses, como un ciclo de películas de Samuel Fuller, que yo solo conocía de ver un par de ellas en televisión por las noches. Cuando volví de París, todavía escribía y mi escritura se estaba volviendo más cinemática en cierto modo, más descriptiva visualmente”.  A su vuelta, a fines de los ´70, empezó a incursionar en el mundo del cine, compartiendo cursos con futuros directores como Spike Lee o Tom DiCillio. Empezó a trabajar como asistente de Nicholas Ray y colaboró con Wim Wenders. Su primer film es Permanent Vacation en 1980 sobre un joven vagando por las calles de Nueva York. Su siguiente película es Extraños en el paraíso con la que gana la Cámara de Oro en Cannes y empieza a ser conocido mundialmente. 


Ese mismo año empieza con el cortometraje Café y Cigarrillos, que estaba dividido en tres partes. Luego filma Bajo el peso de la ley, sobre tres personas que se encuentran en prisión.  En 1989 llega Mystery Train, tres historias diferentes en la ciudad de Memphis. En 1991 dirige Una noche en la Tierra película donde Jim Jarmusch presenta el panorama nocturno de cinco grandes ciudades (Los Angeles, Nueva York, París, Roma y Helsinki), a través de un taxi. En 1995 llega Dead Man, la historia de un fugitivo en el Oeste de los Estados Unidos, con Johnny Depp


Dos años después hace el documental Year of the Horse, sobre Neil Young y Crazy Horse. En 1999 rueda El camino del samurái, la historia de un asesino a sueldo de Nueva York. Realiza el largo Café y cigarrillos, basado en su propio corto en 2003 y dos años después filma junto con Bill Murray Flores rotas, sobre un hombre que recibe una carta anónima de un hijo suyo y decide ir a ver a sus últimas amantes para resolver el misterio. Gran premio del Jurado en CannesEn 2009 filma Los límites del control, sobre un inmigrante en España se cruzará con diferentes personajes. Cuatro años pasaron para su siguiente película, titulada Solo los amantes sobreviven, un drama romántico con vampiros como protagonistas. 


En 2016 dirige Gimme Danger, un documental sobre Iggy Pop. Ese año también estrena Paterson, la historia común y corriente de un chofer de autobuses de esa ciudad. Este año estrenó su último film The Dead Don´t Die, donde en la pequeña localidad de Centerville, los muertos vuelven a la vida y un variopinto grupo de personajes tendrá que hacerles frente. Alguna vez su amigo Tom Waits declaró “La clave, creo, para Jim, es que se quedó canoso cuando tenía 15... Como resultado, siempre se sintió como un inmigrante en el mundo adolescente. Ha sido un inmigrante -un benévolo y fascinado extranjero- desde ese entonces. Y todas sus películas son sobre eso”.

Así mismo, el director publicó alguna vez sus 5 reglas de Oro
                
REGLA No. 1: No hay reglas. Hay tantas maneras de hacer una película como cineastas potenciales. Es una forma abierta. Como sea, yo personalmente no sería capaz de decirle a nadie qué hacer o cómo hacer algo. Para mí es como decirle a alguien cuáles deberían ser sus creencias religiosas. A la mierda. Eso va en contra de mi filosofía personal – esto es más un código que una serie de reglas. Por lo tanto, olvídate de las “reglas” que estás leyendo en este momento y considéralas más bien simples notas para mí mismo. Uno debería hacer sus propias “notas” porque no hay una única forma de hacer nada. Si alguien te dice que hay una única forma, su forma, aléjate de él tan rápido como puedas, tanto física como filosóficamente.
REGLA No. 2: No te dejes agarrar de esos hijos de puta. Ellos no pueden ni ayudarte ni dejar de ayudarte, pero sí pueden detenerte. La gente que financia películas, distribuye películas, promueve películas y exhibe películas no son cineastas. No están interesados en permitir que los cineastas definan y dicten la forma en que hacen sus cosas, así que los cineastas no debemos tener ningún interés en permitirles dictar la forma en que se hace una película. Carga un arma si es necesario.
Además, evita a los diletantes a toda costa. Siempre hay personas por ahí que sólo quieren meterse a hacer cine para volverse ricas, para volverse famosas o para tener sexo. Generalmente saben tanto de cómo hacer cine como George W. Bush de combate cuerpo a cuerpo.
REGLA No. 3: La producción está ahí para servir a la película. La película no está ahí para servir a la producción. Desafortunadamente en el mundo del cine esto se da casi universalmente al revés. La película no se hace para servir al presupuesto, al cronograma o a las hojas de vida de los involucrados. A los cineastas que no entienden esto deberían colgarlos de los tobillos y preguntarles por qué de pronto el cielo está para abajo.
REGLA No. 4: El cine es un proceso de colaboración. Tienes la oportunidad de trabajar con otros cuyas mentes e ideas pueden ser más fuertes que las tuyas. Asegúrate de que se mantengan enfocados en su propia función y no en el trabajo de alguien más, o será un desastre. Pero trata a todos tus colaboradores como iguales y con respeto. Un asistente de producción que está deteniendo el tráfico para que el equipo técnico pueda rodar un plano no es menos importante que los actores en escena, el director de fotografía, el director de arte o el director. Las jerarquías son para aquellos cuyos egos están inflados o fuera de control o para la gente que está en el ejército. Aquellos con los que eliges colaborar, si escoges bien, pueden elevar la calidad y el contenido de tu película a un nivel mucho más alto de lo que cualquiera hubiera podido imaginarse por sí solo. Si no quieres trabajar con otras personas pinta un cuadro o escribe un libro (y si quieres ser un maldito dictador parece que por estos días lo único que hay que hacer es meterse a la política…).
REGLA No. 5: Nada es original. Roba de cualquier sitio que te llene de inspiración o alimente tu imaginación. Devora películas viejas, películas nuevas, música, libros, pinturas, fotografías, poemas, sueños, conversaciones intrascendentes, arquitectura, puentes, señales de tránsito, árboles, nubes, ríos, luces y sombras. Selecciona para robar solamente aquellas cosas que le hablen directamente a tu alma. Si lo haces, tu trabajo (y tu robo) será auténtico. La autenticidad es invaluable; la originalidad no existe. Y no te preocupes en ocultar tu robo – celébralo si hace falta. En cualquier caso recuerda siempre lo que dijo Jean-Luc Godard: “De lo que se trata no es de dónde tomas las cosas, sino de a dónde las llevas”.

FICHA TECNICA

Título original: Night on Earth
Año: 1991
Duración: 128 min.
País: Estados Unidos
Dirección: Jim Jarmusch
Guion: Jim Jarmusch
Música: Tom Waits
Fotografía: Frederick Elmes
Reparto: Winona Ryder, Giancarlo Esposito, Gena Rowlands, Armin Mueller-Stahl, Rosie Pérez, Roberto Benigni, Béatrice Dalle, Matti Pellonpää, Isaach de Bankole, Paolo Bonacelli, Kari Väänänen, Tomi Salmela, Sakari Kuosmanen

lunes, 25 de noviembre de 2019

VIDEODROME



SINOPSIS

Max Renn, un aburrido operador de televisión por cable, descubre un día una televisión "real" llamada Videodrome. Una palpitante pesadilla de ciencia-ficción que nos muestra un mundo en el que el vídeo puede controlar y alterar la vida humana. (FILMAFFINITY)

EDITORIAL

Horas de mirar atónitos. La palabra zapping retumba en tu mente. Mientras la cabeza no para de recibir imágenes e información que no tardarán en procesarse. La tv juega con la mente humana. Y los medios son los encargados de utilizarla para desatar su máxima ferocidad posible. El filósofo canadiense Marshall McLuhan en su libro El medio es el mensaje nos decía “Los medios, al modificar el ambiente, suscitan en nosotros percepciones sensoriales de proporciones únicas. La prolongación de cualquier sentido modifica nuestra manera de pensar y de actuar, nuestra manera de percibir el mundo. Cuando esas proporciones cambian, los hombres cambian”. Por lo tanto, lo que importa en sí, es el mensaje y no quien lo transporta y allí apuntaba su foco de estudio. Además McLuhan señaló que “un medio afecta a la sociedad en la que desarrolla un papel, no solo por el contenido que posee, sino también por las características del medio en sí”


Desde su omnipresencia, los medios imponen condiciones. Ellos son los que eligen cual tema debe mover el amperímetro de la opinión pública y cual no. Ellos marcarán la agenda y decidirán quienes son los buenos y quienes son los malos. La caja boba entonces, asume esos principios de modo excepcional.  Nos llenarán de porquería barata disfrazadas de realitys o programas de chimentos para tapar la realidad. Nos venderán los espectáculos deportivos como indicio de estar conectados con el mundo. Nos intentarán ofrecer que políticas de estado son las mejores para el país y sin que nosotros los sepamos, también para sus bolsillos. Seremos sus conejillos de indias. Seremos nosotros los que tendremos que encontrar en esa revolución tecnológica que sirve y que no. Las redes sociales llegaron para quedarse y vendernos al mejor postor. Será nuestra la capacidad de pensar por nosotros mismos, no dejar convencernos y así gritarle al mundo que no seremos su nueva carne…

Marcelo De Nicola.-

Canción elegida para la editorial



IMPRESIONES SOBRE VIDEODROME


TV nuestra que estas en el medio, santificado sea tu nombre, venga a nosotros tu reino, hágase tu voluntad así en la mente como en el cuerpo, danos hoy el morbo nuestro de cada día, etcétera, amen. El dios cíclope de cristal, como lo definiría Mollo, sangra y allí se encuentra herido de muerte. No es que lo ha sentenciado nuestra sociedad debido a un ataque repentino de conciencia, por autodefensa o venganza. Es que parece haberse quedado sin piernas para competir con la fugacidad de estos tiempos que corren tan veloces. Los productos televisivos, durante el auge de las empresas de servicio de televisión por cable, administraban unilateralmente el tiempo de los televidentes, ordenando la cotidianidad del trabajador medio. Con la misma rapidez de siempre, inyectaron en las mentes la sensación de libertad al poder acceder a ese tipo de entretenimiento y al mismo tiempo la obligación de llegar a las 9 de la noche para conciliar el silencio familiar alrededor de una mesa con la cena lista, las conversaciones postergadas, y la novela a todo volumen. Así fue que crecimos acompañados por aquel espejo que buscaba nuestra empatía, al interpretar las realidades sociales que atravesaba un gran sector de la sociedad. 


La normalización de la miseria y la falta de oportunidades en novelas como Gasoleros, El sodero de mi vida y otras de similares características en donde los dueños de pequeñas empresas se veían obligados a venderlas pero que siempre había alguien cercano conspirando en contra de su negocio para sacar tajada de aquella situación y no porque tanto la crisis de aquella situación ficticia como la de este lado de la pantalla eran a causa de políticas aplicadas en detrimento del bienestar general. Los canales de noticia fueron modificando, al paso del tiempo la forma de contar los sucesos dándole cierto marco novelístico, sobre todo a los policiales. En donde siempre es conveniente que el ladrón siempre sea morocho y del conurbano. Que la víctima del femicidio haya sido vista por última vez vestida de forma provocativa. Y sangre, la mancha roja sobre el asfalto, aun sucio por el asesinato que acaba de cometerse a sangre fría para alimentar el morbo. Y si hubo alguien que denuncio poéticamente ese adoctrinamiento televisivo, sexual y morboso fue David Cronenberg. En su octavo largometraje, Videodrome, se trabajará a lo largo de los 89 minutos esta temática. En Max, el personaje principal de esta ciencia ficción, interpretado por James Wood, veremos el intento de un sector que representa a una gran corporación, aniquilar a un sector de la sociedad consumidora de contenidos audiovisuales referidos al sexo y la violencia. 


La estética está caracterizada por la oscuridad e imágenes viscerales, sello característico del guionista y director canadiense. A través del relato lineal, y con un manejo correcto de la intensidad del desarrollo nos introduciremos en la difícil tarea de diferenciar los hechos reales de la fantasía. La televisión, y su cuota diaria de morbo serán la excusa perfecta para que, a través del canal que representa Max, Videodrome ingrese como caballo de troya para romperlo todo. Podremos divisar claras referencias a Marshall McLuhan, al psicoanálisis freudiano, y también estarán allí Apolo y Dionisio en su lucha eterna. Pero por sobre toda aquella desnudez, será el culo de los medios de comunicación enfocando sus cámaras a los ladrones de a pesos, resaltando la libertad con la que se movía por el mundo aquella niña violentada, intentando confundir la igualdad con la caridad, sacándole fotos a las Nike del que reclama un trabajo digno, poniéndole la pollera a Evo Morales. ¿Acaso alguna vez pensaste que podes ser vos el que tenga que salir a reclamar? Por si llegara ese día, ¿Cómo quisieras que te mostraran? ¿Cómo quisieras que te llamaran?

Alan Beneitez.-

Canción post impresiones



UNIVERSO CRONENBERG
  


Nacido en Toronto el 15 de marzo de 1943, de padre escritor, editor y periodista y madre pianista, ambos eran judíos que emigraron de Lituania. Por lo que se crio rodeado de libros y cosas que tenían que ver con el arte. En la comunidad hebrea de Toronto conoce a Ivan Reitman (director de Los Cazafantasmas, Space Jam, entre otras), quienes se acercan al mundo del cine. Se gradúa en la carrera de Literatura en la Universidad de Toronto. Su primer corto fue en 1966 y se tituló Transfer, donde un psiquiatra y un paciente discutían en un campo de nieve. El siguiente fue Fort he Drain, donde dos hombres vestidos yacen en una bañera y permanecen en absoluto silencio hasta que alguien pregunta: ¿vienes aquí a menudo? Empezó con largos de cine experimental. El primero llegó en 1969 bajo el nombre de Stereo, su historia gira entorno a los experimentos sexuales telepáticos que se ejercen en la Academia Canadiense para la Investigación Erótica. Luego fue el turno de Crímenes del futuro, sobre unas mujeres que padecen una extraña enfermedad a causa de un cosmético. Las que no lo están, empiezan a ser secuestradas por una secta. Después de algunos trabajos para televisión, vuelve a la pantalla grande con su primer éxito: Shivers, sobre un científico crea, por medio de unas modificaciones genéticas, una especie de babosas. Cuando estos seres penetran en el cuerpo de un hombre lo convierten en un enfermo aquejado de un insaciable instinto sexual y asesino. En 1977 sorprende al llamar a la actriz porno Marilyn Chambers para protagonizar el film Rabid


Acá vemos a Rose, quien sufre un accidente, y es internada en un centro estético que tienen nuevos tratamientos. Los resultados son fatales: la chica despierta con una fisura bajo su axila, de la cual emerge un apéndice fálico y experimentando una insoportable sed de sangre humana. Rose la saciará gracias a su nuevo miembro con el que penetra, para extraerles sangre, en los cuerpos de sus víctimas. Éstas, posteriormente, caen presas de una incontrolable rabia homicida que, poco a poco, se va extendiendo por la ciudad como una salvaje plaga de terror y violencia. En 1979 llega Fast Company, donde el director une dos de sus pasiones, el rock y los autos de carrera, contando la historia de un piloto y su malvado representante. También filma el film de terror The Brood sobre un psiquiatra que crea una terapia especial para psicópatas pero que no funciona en una paciente que termina desatando un descontrol total. En 1981 llega otro de sus clásicos: Scanners, sobre seres humanos que son capaces de controlar la mente de los demás. Darryl Revok es el jefe del grupo, pero cuando un doctor descubre otro con más poderes, decide utilizarlo para acabar con el grupo. Se muda a Estados Unidos para realizar La zona muerta, basada en la novela de Stephen King, sobre un hombre que pasa cinco años en coma y despierta con poderes extra sensoriales, por lo que la policía pedirá su colaboración para resolver una serie de asesinatos. Ese año también filma Videodrome. En 1986 llega otro de sus grandes clásicos: La Mosca, sobre un científico que se utiliza a sí mismo para crear una máquina de teletransportación. La prueba es un éxito pero empieza a sufrir extraños cambios y descubre que una mosca se introdujo con él en la cápsula. 


En 1988 dirige Inseparables (Dead Ringers), la historia de dos gemelos que comparten todo, hasta que la llegada de una mujer se convierte en un espiral de perversión, drogas y locura. El film fue un éxito y fue nominado en los grandes festivales. En 1991 adapta la novela de uno de sus escritores preferidos: hablamos de William Burroughs y El almuerzo desnudo, la historia de un escritor que empieza a sufrir fuertes alucinaciones luego de perder a su mujer. Por tercera vez consecutiva trabaja con Jeremy Irons, esta vez en Mr. Butterfly, donde se da un cambio rotundo a lo que venía filmando. Aquí cuenta la historia real de René Gallimard, un diplomático francés destinado en China en los años 60, y Song Liling, una fascinante y misteriosa diva de la ópera que consigue ocultarle durante muchos años un oscuro secreto. Filma otro clásico en 1996: Crash, basada en una novela de J.G. Ballard. Tratar sobre un grupo de personas que experimentan sinforofilia, una excitación sexual con los accidentes de autos. 


En 1999 llega EXistenZ, sobre un juego en el que los usuarios no distinguen lo virtual de lo real. El nuevo siglo trajo a Spider, un film ambientado en los 60 donde sigue la vida de un hombre que estuvo en un psiquiátrico e ingresa a un asilo, donde recordará parte fundamental de su infancia. Vuelve al éxito con el film Una historia violenta, sobre un hombre que luego de evitar un robo es llamado héroe nacional. Aunque luego recibe una extraña visita que asegura conocer su pasado.  Es una de las cintas de más alto presupuesto y de mayor recepción masiva que ha filmado a la fecha. Él ha dicho que la decisión de dirigirla fue motivada por haber tenido que bajar su salario debido al bajo presupuesto del filme Spider.  Para demostrar que seguía en ascenso, dos años después vuelve a juntarse con Viggo Mortensen en Promesas del este. Un trhiller sobre mafiosos que fue uno de los grandes éxitos del año 2007, con guion de un tal Steven Knight, quien años después escribiría Peaky Blinders


Otra vez con Viggo, filma Un método peligroso, la turbulenta relación de Carl Jung, con su mentor, Sigmund Freud y la psiquiatra Sabina Spielrein. Después de esos años en el Reino Unido, vuelve a Canadá para filmar Cosmópolis, adaptación de la novela de Don DeLillo, la historia de un joven multimillonario que quiere ser asesinado, mientras el capitalismo está a punto de llegar a su fin. Lo último que filmó fue Polvo de estrellas, un cuento moderno sobre la obsesión por la popularidad y una sátira a la industria del cine. Saliendo de su filmografía, podemos mencionar que Cronenberg ha contratado a Howard Shore para componer la banda sonora en prácticamente todas sus películas. Otros colaboradores regulares incluyen a su hermana, la diseñadora de vestuario Denise Cronenberg, al actor Robert Silverman, al director de arte Carol Spier, al editor Ronald Sanders, al editor de sonido Bryan Day y, de 1979 a 1988, el director de fotografía Mark Irwin. Desde Dead Ringers (1988), Cronenberg ha trabajado con el director de fotografía Peter Suschitzky en cada una de sus películas. A la par de la lealtad que muestra con sus colaboradores clave, Cronenberg continúa siendo un cineasta de tierra canadiense incondicional, ya que casi todas sus películas –incluyendo las de grandes estudios hollywoodenses The Dead Zone y The Fly– han sido filmadas en su provincia natal de Ontario (con excepción de M. Butterfly y Spider, las cuales fueron filmadas en su mayor parte en China e Inglaterra, respectivamente, así como de Rabia, que aunque fue filmada en Canadá, sus locaciones fueron en los alrededores de la ciudad de Montreal). Sus películas recientes han sido financiadas, al menos parcialmente, por Telefilm Canada y Cronenberg es un partidario de que los proyectos fílmicos sean apoyados por los gobiernos, argumentando que "cada país necesita un sistema de fondos gubernamentales con el fin de tener un cine nacional frente a Hollywood". Para finalizar, es uno de los principales exponentes de lo que se ha denominado horror corporal, el cual explora los miedos humanos ante la transformación física y la infección. Inaugura y abandera el concepto de la "nueva carne", eliminando las fronteras entre lo mecánico y lo orgánico. En sus películas, usualmente se mezcla lo psicológico con lo físico. Junto a John Carpenter y a Wes Craven se le ha llegado a considerar dentro de un grupo denominado de "las tres C" del cine de horror contemporáneo.

FICHA TÉCNICA

Título original: Videodrome
Año: 1983
Duración: 88 min.
País: Canadá
Dirección: David Cronenberg
Guion: David Cronenberg
Música: Howard Shore
Fotografía: Mark Irwin
Reparto: James Woods, Deborah Harry, Sonja Smits, Jack Creley, Peter Dvorsky, Leslie Carlson, Lynne Gorman

jueves, 14 de noviembre de 2019

UN LUGAR EN EL MUNDO



SINOPSIS

Ernesto hace un viaje a la provincia argentina de San Luis, a un remoto pueblo en un valle puntano, para recordar su infancia y las circunstancias que han determinado su vida: sus padres se habían exiliado voluntariamente de Buenos Aires para vivir en una comunidad campesina. La llegada de un geólogo español, contratado por el cacique local para buscar petróleo, representa una amenaza para la forma de vida de los campesinos. (FILMAFFINITY)

EDITORIAL

Estamos aquí, hoy, en este mundo. En este mundo donde nada es lo que parece y todo resulta cuestionable. En donde la revoltosa mano de un niño o una niña ensaya alegremente los garabatos que mañana crearán las leyes que enjaulen su propia libertad. Sí, claro, aquí, en donde estamos cagados de miedo y vale más un auto que un hermano con frio y hambre, y más aún que cualquier sentimiento profundo capaz de entregarnos vulnerables sobre las oscuras orillas de la locura. Aquí donde alguna vez entendimos que solo hay ahora y que el resto es un relato, un triste acercamiento cargado de mentiras, una mala foto condenada a los enredados vericuetos de quien la narra. Aquí, donde los que ayer se aventuraban al heroísmo de mares embravecidos, a la ferocidad de batallas desiguales contra bestias infernales, hoy caminan solos y encorvados, con sus ojos ciegos de nostalgia y sus sueños derrotados bajo el espantoso puño de un salario. En este mundo, sí, al que hemos enfermado con la agria saliva de nuestro egoísmo, al que hemos devastado con la autoritaria mano de nuestras guerras y nuestras estúpidas ambiciones. Sí, aquí, hoy, en este mundo. ¿Pero cuál es realmente nuestro verdadero mundo? Digo, aquel desde donde construimos y destruimos, aquel desde donde significamos y nombramos, aquel donde matamos o morimos. 


Ese mundo sos vos. Ante todo esto, tan inaprensible y fugaz, tan lejano y distante, nuestra aventura en este lio, en aquel juego al que llamamos existencia, no es otra más que la del autoconocimiento. Saber quiénes somos, aquí, hoy, no es poco. Apartar las cortinas de lo establecido y de lo impuesto para descubrir nuestro deseo es volver a mirar al mundo y saberlo nuevo. La tarea, por cierto, no será fácil y el bosque por lo general será oscuro y tenebroso. Pelearemos contra nuestros propios fantasmas y aquella será la peor de nuestras batallas. Pero entonces llegara la mañana y algunos se abrazaran a esos soles festejando su victoria. Llevaran así una vida somnolienta y miserable, atesoraran solo una anécdota y se abrazaran a ella celosamente porque será la única prueba de su paso por el mundo. Otros, entenderán que no hay victoria. Que el objetivo de nuestra existencia es la desestabilización de toda neutralidad instalada, la ebullición misma de toda calma aparente. Esa será nuestra militancia. Allí encontraremos nuestro único lugar en el mundo.

Lucas Itze.-

Canción elegida para la editorial


IMPRESIONES SOBRE UN LUGAR EN EL MUNDO


De chico soñábamos con ser grandes. Nuestra inocencia no nos permitía percibir todo lo que había a nuestro alrededor. Ver a nuestros padres o abuelos trabajar horas para poder darnos algún gusto cada tanto, era para nosotros algo natural. A medida que avanzamos en este camino llamado vida nos daremos cuenta que no todo es tan simple. Mientras vamos tomando nuestras propias obligaciones, entenderemos que en este juego son muchos más los que pierden que los que ganan. Y cuando ellos ya no estén, hundidos en el dolor, recordaremos todo lo que heredamos. Aparecerán entonces los valores, la humildad, la preocupación por el otro y el ir siempre con la verdad como pautas que forjarán nuestro ser y nuestro destino. Ese destino que estará ligado también a un punto de partida. Un lugar que será la marca que llevaremos siempre dentro de nuestro pecho. Ese lugar al que como dice el tango, siempre estaremos volviendo, aunque nunca nos hayamos ido. Será el gran Adolfo Aristarain el que nos recuerde de dónde venimos, a donde vamos y que queremos ser. Será Un lugar en el mundo, un film que nos llevará a reflexionar, mientras nuestros ojos se humedecen en un segundo. 


Estaremos ante un drama rural muy bien logrado. La cinta abrirá con esos caminos de tierra muy propios de nuestro país. Una ruta en el medio de la nada, un campo con animales y de repente el relato de una voz en over que se entremezcla con la música desoladora que suena de fondo. La llegada de un joven al pueblo después de muchos años, será la forma de empezar a contar la historia. En esos primeros minutos, la cámara se posará generalmente detrás del personaje, como indicando que vendrá por su pasado. A partir de allí, el guion romperá la linealidad para iniciar un racconto donde veremos al joven unos años antes, siendo un pre adolescente. Un tren que se acerca a toda velocidad romperá con la monotonía del relato. Del otro lado, el joven con un carro a caballo intentará cruzar antes que la locomotora, mientras la cámara lo sigue con un pequeño travelling. La banda sonora nos envolverá sin darnos cuenta. El montaje nos llevará de una imagen a otra sin pestañear. Será un film donde la cámara estará puesta siempre buscando el mejor plano. Habrá planos abiertos para mostrar la inmensidad del pueblo, cercano a la cordillera. Y servirá para destacar la soledad y el aislamiento. Mientras que en el interior, el encuadre se situará en planos medios o primeros planos. 


La fotografía de Ricardo DeAngelis servirá una paleta de colores otoñal, reflejando la monotonía del lugar pero a su vez ensalzando la belleza pre cordillerana. Llegará entonces la presentación de los personajes, con Ernesto (Gastón Batyi) como el hijo de la pareja formada por Mario y Ana, interpretados de manera magistral por Federico Luppi y Cecilia Roth, maestro y médica en un pueblo donde la pobreza gana la partida. En un principio veremos la llegada de Hans (José Sacristán), tiempo después nos enteraremos que es un geólogo español contratado por el intendente del pueblo y será vital en el desarrollo de la trama. El director nos entregará un film que será un espejo desolador de la Argentina de los ´90. La falta de insumos médicos, la pobreza en los pueblos rurales, la des alfabetización fueron temas estructurales que hundieron al país en esos primeros años de democracia. La llegada de capitales extranjeros y las ventas de tierras al mejor postor terminaron de dinamitar la calidad de vida de los habitantes, que trabajaban por migajas para servir a los terratenientes de turno, que volvían a mostrar al campo como el enemigo interior. Serán Mario y Ana, exiliados durante la dictadura y repatriados luego, quienes intentarán llevar un poco de esperanza al pueblo. 

Será Ernesto, casualmente llamado como el Che Guevara, quien intente seguir el legado de su padre. Y será Hans, alguien que se define a sí mismo como vendido al mejor postor, el que terminará cautivado por la familia. El sólido guion y los destacados diálogos no serían lo mismo sin las maravillosas actuaciones del cuarteto protagonista ni de los secundarios de lujo. Habrá una lucha de poder y sufriremos como Mario al ver como sus empleados y vecinos compran espejitos de colores, quizás porque sabemos cómo termina la historia. Nos quedaremos en silencio cuando el mismo Mario destruya su propia cooperativa. Pero lo entenderemos. Porque también estamos cansados de verlos triunfar a los déspotas de siempre. Y entonces tendremos la misión de comerles el hígado, como dice Hans, para luego levantar la bandera del honor y la ilusión por un mundo mejor. Un mundo que no sabemos si aún existe pero que añoramos la utopía de encontrarlo. Quizás nosotros nunca lo veamos. Quizás nuestros hijos o nietos puedan ser testigos de ese mundo nuevo por el que tantos cayeron peleando. En el silencio del más allá, seguiremos conversando con nuestros viejos queridos para confirmar que estamos en el rumbo correcto. Solo así brindaremos con la copa en alto para que las utopías alguna vez se transformen en realidad, sabiendo que encontraremos ese lugar.
                   
Marcelo De Nicola.-

Canción post impresiones


UNIVERSO ARISTARAIN


Nacido en el barrio porteño de Parque Chas el 19 de octubre de 1943, desde muy chico se interesó por el cine y prefirió no terminar sus estudios para ganarse la vida dando clases de inglés (idioma que dominaba muy bien) y tener tiempo libre para concurrir a los rodajes. Tras un pequeño papel de extra en Dar la cara (1961), de José Martínez Suárez, se marchó por unos meses a Brasil, donde trabajó en un laboratorio que doblaba series norteamericanas. A mediados de los 60 ya trabajaba con continuidad en el cine argentino, primero como meritorio y luego como ayudante de dirección. Unos años de exilio en Europa le permitieron ponerse a las órdenes, en carácter de asistente de dirección, de realizadores como Mario Camus, Giorgio Stegani, Vicente Aranda, Sergio Leone, Lewis Gilbert, Gordon Flemyng y Peter Collinson. En 1974 regresó a la Argentina con la intención de dirigir su primer largometraje. Aquí fue asistente de Daniel Tinayre y Sergio Renán entre otros. Cuatro años después de su llegada, pero pudo dar a luz un policial, La parte del león (1978), que sorprendió por su calidad y por abordar un género bastante inusual para la época en la Argentina, donde la censura impuesta por la dictadura militar no permitía el tratamiento de ciertos temas. La historia giraba en turno a un hombre común que se encontraba una suma de dinero en una terraza y los ladrones originales empiezan a buscarlo. La película fue un fracaso comercial, pero su solidez narrativa le brindó al director el reconocimiento del ambiente cinematográfico y la productora Aries -la más grande del país por entonces- lo contrató para dirigir dos films de una serie de musicales -La playa del amor (1979) y La discoteca del amor (1980)-, comedias livianas de poco relieve que le dieron dinero como para sortear los años difíciles y le valieron el cuestionamiento de la crítica, ambos con Cacho Castaña como protagonista, que venía de realizar Los éxitos del amor y La carpa del amor. En 1981 realizó Tiempo de revancha, film que refleja los conflictos sociales y laborales de la realidad argentina a través de la historia de un obrero ex-sindicalista, especialista en explosivos, quien frente al poder de un grupo financiero desarrolla un agudo juego. Logró el premio a la mejor película en los Festivales de La Habana y Montreal


La trilogía de buenos policiales la cerró en 1982 con Últimos días de la víctima, adaptación de la novela de José Pablo Feinmann en la que brilla Federico Luppi en el papel de un asesino a sueldo. De regreso en España, dirigió en 1983 una miniserie de ocho capítulos para Televisión Española, Pepe Carvalho, un producto atípico por su audacia. De nuevo en la Argentina, se hizo cargo de un film para los estudios Columbia que no quiso estrenar en el país: La extraña (The Stranger), sobre una mujer que despierta en un hospital sin acordarse de nada. A propósito de ella, declaró en una entrevista en el año 2013 en el periódico La Nación: "A excepción de la que hice en Estados Unidos para Columbia, que fue un espanto, recuerdo todo mi cine con enorme afecto." Tras el naufragio de varios proyectos, Aristarain volvió al éxito con Un lugar en el mundo (1991), un obra diferente en su filmografía sobre un matrimonio de ideas socialistas que se instala en un pequeño pueblo argentino para crear un proyecto corporativo y verlo fracasar a la par de sus ideales. Protagonizado por su actor fetiche, Luppi, Un lugar en el mundo le valió al director un gran reconocimiento y el máximo premio en el Festival de Cine de San Sebastián. Allí en España le financiaron su siguiente proyecto, La ley de la frontera (1995), una festejada película de aventuras que sirvió para comenzar a introducir a Luppi en el cine hispano, sobre dos niños criados en la frontera entre España y Portugal y que se reencuentran después de 20 años  Y también allí realizó, en coproducción con Argentina, Martín (Hache), con Luppi, Eusebio Poncela y Cecilia Roth. Historia de una familia dividida por los rencores y la distancia -la madre vive en Argentina, el padre en España y el hijo navega entre ambos mundos-, es la obra más descarnada y -para muchos- personal del cineasta. Una película que fue un éxito en España. 


Luego llegó el turno de Lugares comunes, una vez más con Luppi, en este caso acompañado por la española Mercedes Sampietro. El film trabaja nuevamente sobre las relaciones familiares (sobre todo, padre e hijo), con un contexto político-social muy evidente como trasfondo. Su último film llegó en 2004, hablamos de Roma, la historia de Joaquín Goñez , un escritor argentino que vive en España hace más de veinte años y contrata al joven Manuel Cueto para que lo ayude a escribir su autobiografía. La relación entre ambos se afianzará a medida que la película cuente, mediante flashbacks, la vida de Goñez cuando era joven en Buenos Aires y su relación con Roma, su madre…

FICHA TECNICA

Título original: Un lugar en el mundo
Año: 1992
Duración: 120 min.
País: Argentina
Dirección: Adolfo Aristarain
Guion: Adolfo Aristarain, Alberto Lecchi (Historia: Adolfo Aristarain, Kathy Saavedra)
Música: Emilio Kauderer
Fotografía: Ricardo de Angelis
Reparto: Federico Luppi, Cecilia Roth, José Sacristán, Leonor Benedetto, Gastón Batyi,  Mariano Ortega, Rodolfo Ranni, Lorena del Río, Hugo Arana, Mario Alarcón