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miércoles, 10 de diciembre de 2025

CONVIVENCIA DE CARLOS GALETTINI

PROGRAMA 489 (21-11-2025)

 

SINOPSIS

 

Dos íntimos amigos, uno un porteño práctico (Brandoni) y el otro un español intelectual (Sacristán), pasan los fines de semana en una quinta en El Tigre, en el Delta del río Paraná. Un día de tormenta llega Tina (Dopazo), una joven extraviada, que afectará la relación entre ambos. (FILMAFFINITY)

 

EDITORIAL

 

Un recuerdo se cuela en un pasillo oscuro, repleto de hojas secas. El viento las fue trayendo y amontonando. Se siente una risa que le da un poco de calor y color a esa imagen. No la encuentro como real, sin embargo, ella trae el aroma de su perfume y la suavidad de su piel. La vida es un poco más digna, podría decirse. Por ese pasillo salió por última vez. Sus rulos perfectos se bamboleaban con violencia. El ruido de los pasos despertaba hasta al pájaro más soñador. Las horas, días, meses y años se esfumaron en un suspiro. No hubo una despedida. Ni siquiera un hasta luego. Solo nos volvimos dos desconocidos que terminaron un pacto tácito. Un contrato sin formalizar. Los platos se habían amontonado y el café destilaba un gusto amargo. La cama quedaba enorme y las sábanas se arremolinaban en un costado. Los colores se volvían apagados, grises, sin alegría. Las paredes se descascaraban. Así que eso era la felicidad y no lo había notado. Al final, bastante imbécil había resultado. 



¿Qué era todo esto entonces? Tristeza, me repetía a mí mismo. Y así buscaba como escapar de ahí. Pero no, cualquier alegría duraba un tiempo y después volvía a la programación habitual. Soledad pensé luego. Era lo más lógico. Lo que todos te repetían. Pero no, siempre fui alguien que se llevó bien con la soledad, por lo tanto, había que tachar esa idea. Y un día mientras un tango sonaba apareció la nostalgia. Si, debía ser ella. No tenía dudas. Los recuerdos, las voces, los aromas y hasta las ausencias eran el combo de momentos que venían bajo ese nombre. Eran esas mezclas de felicidad y tristeza, de pasión y desencanto, de amores y odios. Se extrañaba todo a la vez. Y resurgía esa trillada frase que cita que todo tiempo pasado fue mejor. No sé si en este caso lo era. Seguramente no. Y llega la noche y vuelve a aparecer con fuerza. Y es en ese pequeño momento que llega el deseo de que esa nostalgia se transforme en convivencia.

 

Marcelo De Nicola.-

 

Canción elegida para la editorial

 


IMPRESIONES SOBRE CONVIVENCIA

 


Miro por la ventana y llueve. Las gotas golpean el vidrio y el techo de chapa del pequeño galpón del patio que resuena como si fuera a quebrarse. Llueve con fuerza, con violencia. De manera copiosa, densa. El agua cae sin casi dejar lugar entre gota y gota. Chet Baker gira en el toca discos interpretando Lonely Star y tu mano se posa en mi hombro. Me sacas el cigarrillo, lo dejas sobre el cenicero repleto de colillas, me invitas a pararme y apoyas tu cabeza sobre mi pecho. No bailamos, pero nos movemos al ritmo de la música. Te abrazo fuerte, intento retener tu olor, la textura de tu piel, la sensación de ese no baile. Algo cae en la cocina que nos sobresalta. Corro, está oscuro. Piso vidrio. Enciendo la luz, la lluvia de fondo ruge cada vez más fuerte, enfurecida, la chapa golpea ensordecedora. Ya la música no se escucha, estás sentada, una copa de vino destrozada en el suelo es el reflejo fiel de tu ánimo. Intento darte la mano y te levantas espantada, furiosa. Tu mirada se clava en la mía con una frialdad que te desconozco. Gritas, me insultas, exigís. El vino recorre las baldosas como la sangre de un órgano vital herido de muerte, incurable, irreparable. Salís de la cocina empujándome, jurando no volver. En pocas palabras me convertís en una bestia en la que temo reconocerme injustamente. Intento seguirte por las escaleras que llevan a las habitaciones, pero no te alcanzo. Un relámpago ilumina los escalones. Afuera el mundo se desarma en agua y truenos, en viento y sudestada. La furia de la naturaleza golpea sobre los vidrios, las ventanas, el viento cierra las puertas con violencia, como invitándolas a no volver a abrirse jamás. Llego al piso de arriba y escucho el llanto de una nena. Es nuestra hija que llora en su cuarto desconsolada. La pequeña Zoe con sus 8 años, acostada en su cama hecha un bollo, temblando, abrazada a una soledad infinita. Me acuesto a su lado e intento calmarla. Finge hacerlo, lo hace por mí. Es ella quitándome angustia, es la niña curando al padre con sus manos de hada, con su mágica forma de ver las cosas que la hacen vencer el miedo, alejar la pena para ponerme a salvo. Sabe, de alguna manera, que el vulnerable soy yo. Por más que ella sienta el mismo dolor. Por más que ella tenga el mismo vacío en el pecho. Lo lee en mis ojos, en el temblor de mis manos. Con dulzura me acaricia y me abraza, un abrazo eterno, un abrazo que aun siento apretando mi cintura, dándome calor en el pecho. 



Acaricio su pelo largo, larguísimo. Le prometo que vamos a estar bien sin lograr que ninguno de los dos lo creamos. Nos llena el silencio. Y sus ojos me miran. Se produce quizás la más tierna de las conversaciones jamás tenida entre ambos. Desde el silencio, desde otro plano, sacando la palabra de lugar, poniendo en juego otros sentidos, otros sentires. Ya sin tiempo, sin edades, leo en sus ojos una sabiduría abrumadora, una compasión emotiva. Ese pequeño instante volverá a mí cada vez que lo necesite, será la tabla en la tempestad, será lo que ayude a no ahogarme entre tanta lluvia. Alguien cierra con fuerza la puerta principal de la casa. Suena seco, fuerte, decidido. Suena para siempre. Suena como deteniendo el tiempo, como jurando no volverse a abrir, suena a sentencia, a castigo. Bajo las escaleras corriendo. El pasillo hasta la puerta pareciera alargarse cada vez más. Una melodía entra lenta, algo sucia. Sigo caminando por aquel túnel oscuro que me lleva a la puerta de entrada. La lluvia pega fuerte sobre los vidrios del ventanal del comedor. Reconozco la melodía, Es Chet Baker, es Lonely Star. Alguien fuma  sentado solo sobre la ventana, mirando la lluvia. Se la oye golpear sobre el techo de chapa del pequeño galpón del patio como si fuera a partirla. La casa está oscura, sola, fría, inmensa. En cada rincón aguarda como un sicario una historia. La lluvia no cesa y sin saberlo la casa se llena de fantasmas que se protegen de ella a mi lado. La nostalgia puede ser la peor de las celdas cuyos barrotes ilusorios detienen el tiempo para nosotros y nos dejan bailando con nuestros propios espectros hasta caer muertos, viviendo quizás una vida de anécdotas que ya sucedieron, una vida cobarde, que se niega a la aventura del hoy. La gran aventura queridos amigos, no está en juntarnos con la tribu a narrar aquellas historias de cuando soñábamos conquistar el mundo sobre aquel barco de velas rojas. Nosotros, que hoy traicionamos a aquellos niños vistiéndonos de traje, cobrando un sueldo, alejándonos de lo salvaje, prefiriendo lo seguro y olvidando el bosque para siempre. No, la gran aventura está en seguir sumando anécdotas, contar historias de ayer para programar las de mañana. Ese es el juego, eso es ganarle al tiempo y escaparle, de alguna manera a aquel sentimiento trágico de la vida. El film Convivencia de Carlos Galettini, adaptación de la obra teatral del dramaturgo Oscar Viale, viene a reflexionar sobre todo aquello, sobre la nostalgia, sobre el tiempo, sobre la aventura. Será un film alegórico, metafórico, un hermoso juego de luces y sombras donde nada será lo que parece. De este juego nace el cine, y este es el juego que decide jugar Galettini a la hora de adaptar su obra. Del teatro quedaran algunos códigos como la economía de escenarios o la necesidad de una urgencia. 



La sudestada será la excusa inminente para mantener a los personajes dentro de la casa. Si nos manejáramos dentro de los códigos del teatro, bastaría con solo nombrarla para armar en el espectador la idea del temporal, en cambio, siendo una obra cinematográfica, nobleza obliga, el deber es mostrar aquel temporal para que el verosímil funcione. La cinta recordará a otro film ya tratado en esta tertulia llamado The House, película filmada por nuestro gran amigo Sharunas Bartas, en el tipo de tratamiento que se le dará a la casa donde sucederá toda la acción. El relato comenzará con una bruma que se disipará de a poco y dejará ver una vieja casona del Tigre bastante descuidada, la cámara seguirá en travelling e ingresará por transición. Adentro presentará a los otros personajes Enrique y Adolfo. El primero más mundano, más visceral, más natural y salvaje, el segundo más racional, más cultural y medido. La casa funcionará como un personaje más que los contiene, un personaje donde, tal como decíamos, será habitado por la nostalgia que los mantendrá atrapados en sus propios recuerdos. No podrán salir de allí, estarán atrapados como en un loop temporal, narrando las mismas historias, discutiendo los mismos detalles. Habrá un intento de cambio al llegar ella, Tina. Una especie de diosa que intentará curar esa nostalgia. Será lo nuevo, lo joven, lo bello. Hará funcionar el tiempo dentro de la casa, alejando por unos instantes al recuerdo, haciendo que los personajes habiten el aquí y el ahora. Pero no lo logrará. Tina se irá sin haber podido cumplir su misión. Vencerá la casa, la neblina. La muerte, que los estará esperando bajo la lluvia en forma de sombra. Podremos nosotros, los espectadores, quizás ir un poco más lejos en la interpretación de las alegorías y preguntarnos qué estamos viendo realmente. ¿Qué es real y que no dentro del relato? Es llamativo lo opuesto de los dos personajes protagónicos, la parte racional y la parte salvaje. Los recuerdos. La nostalgia. La casa. La neblina que lo confunde todo. Da la sensación, sin forzar demasiado las cosas, que el autor quiere contarnos cómo funciona la cabeza de una persona melancólica encerrada en sus recuerdos. La casa, su cabeza, luchando dentro de ella contra las imágenes que se repiten una y otra vez, deteniéndolo en el tiempo. Como aquellos amigos que cuentan las mismas anécdotas, se hace un silencio, las risas muren despacio y luego alguien paga la cuenta y se retiran del bar en silencio. Entiendo Convivencia en este sentido, veo en ella esa lucha, ese temor de morir sin avanzar, de morir creyendo estar viviendo una vida de aventuras mientras seguimos las reglas de otros, mientras vendemos nuestra libertad para que otros decidan sobre nuestra suerte. El tiempo se acaba, la aventura es ahora, el resto, queridos amigos, es solo ausencia.     

 

Lucas Itze.-

 

Canción post impresiones

 


UNIVERSO GALETTINI

 


Nacido en Buenos Aires, fue asistente de dirección en La tregua de Sergio Renan, la primera película argentina nominada al Oscar en el año 1975. En ese mismo año dirigió su primer film: Las sorpresas, una película de tres episodios junto a Luis Puenzo y Alberto Fischerman. El segmento de Galettini se tituló Corazonada. Un año después y en solitario, filma Juan que reía, con un gran elenco como Luis Brandoni, Luisina Brando, Federico Luppi, Enrique Pinti, entre otros. La historia de un vendedor de vinos que quiere ascender, pero que cuando le roban su auto (un Citroen 2cv), que no está asegurado, empieza una curva descendente inevitable. En 1979 dirige Cuatro pícaros bomberos, sobre unos bomberos que se ven involucrados en la estafa a un empresario de la carne. Ese mismo año dirige también La aventuras de los paraguas asesinos, donde los ya clásicos Tiburón, Delfín y Mojarrita, intentan luchar contra unos criminales. Este film, y los dos siguientes (Los superagentes y la gran aventura de oro, y Los superagentes contra todos), han sido calificadas como propaganda ideológica a favor de la Última dictadura.



En 1983 filma Se acabó el curro, sobre dos típicos chantas que quieren estafar a un turista peruano en medio de la especulación financiera de la época. En 1984 dirige Los tigres de la memoria, la historia de Carlos, quien buscando noticias de sus hijos exguerrilleros, acepta colaborar con su restaurante en una red de traficantes de drogas. En 1986 llega Seré cualquier cosa, pero te quiero, sobre una mujer de 40 años que se enamora de un fontanero. A partir de 1987 empieza con una serie de clásicos que conocemos todos, con cuatro nombres asociados a sus películas: Emilio Disi, Berugo Carámbula, Alberto Fernandez de Rosa Gino Renni, sumados a Paolo el Rockero, empezaban sus aventuras Los matamonstruos en la mansión del terror, que luego prosiguieron en Los bañeros más locos del mundo 1 y 2, y Los pilotos más locos del mundo.



También aparecieron clásicos como Las locuras del extraterrestre, y las 4 partes de Los Exterminaitors con la dupla Disi-Francella. Entre todas esas películas cómicas filmó en 1991: Charly, días de sangre, la historia de un joven con problemas (Fabián Gianola) que es llevado a una quinta donde murió quemado su hermano. La idea es disfrutar de un fin de semana agradable, pero un asesino serial amenaza al elenco y a la hiperinflación por entonces reinante. Vuelve un poco a las fuentes con Convivencia, donde gana el Condor de Plata a Mejor Película en 1993. La historia de dos amigos que viven en el Tigre, uno es porteño (Brandoni), el otro español (Sacristán), pero de repente aparece una chica (Dopazo), que amenaza con romper la amistad. En 1996 llega Policía corrupto, donde Romero es un policía de la división antinarcótico. Es ambicioso y no tiene escrúpulos y se mueve en un oscuro mundo de prostitutas, narcotraficantes y políticos. Todo se pudre cuando Romero se queda con un vuelto importante. El film estuvo teñido de escándalo al recibir un alto subsidio, luego incluso de haber sido declarado como "sin interés". El director renunció en el primer día de montaje (en los créditos figura un seudónimo); y la productora le inició juicio a Gerardo Romano, quien declaró: "esta debe ser la peor película argentina en años". Ese mismo año dirige Besos en la frente, y dos años después le encomiendan dirigir la segunda parte de Dibu, la exitosa serie argentina para chicos.



En 2003 llega Ciudad del sol, la historia de Manuela, una estudiante que empieza a encontrar los porqué del suicidio de su madre, en un pasado celosamente guardado, con un elenco importante como Darío Grandinetti, Jazmín Stuart, Leonor Manso, Luis Luque, Nicolas Cabré, Patricio Contreras, entre otros. Su último film fue La patria equivocada, en 2011, en la que Clarita se enamora de Clorindo y abandona su bien posicionado hogar para dedicar su vida a su marido, desertor del ejército, y a sus ideales. Luego de la muerte de Clorindo, busca otro destino para su hijo. Los descendientes de esta familia, irán recorriendo la historia de la construcción de la Argentina atravesada por el orgullo, la pasión y la venganza. Con Juana Viale como protagonista.

 

FICHA TÉCNICA

 

Título original: Convivencia

Año: 1993

Duración: 97 min.

País: Argentina

Dirección: Carlos Galettini

Guion: Carlos Galettini, Luisa Irene Ickowicz

Reparto: Luis Brandoni, José Sacristán, Cecilia Dopazo, Betiana Blum, Víctor Laplace.

Música: Oscar Kreimer

Fotografía: Félix Monti

 

PELÍCULA COMPLETA

martes, 10 de octubre de 2023

ELLING... MI AMIGO Y YO DE PETTER NAESS

PROGRAMA 423 (15-09-2023)

 

SINOPSIS

 

Elling está preparado para volver al "mundo real" tras un periodo de dos años en una clínica psiquiátrica. Tutelado por los servicios sociales noruegos, él y su compañero de habitación, un gigante bonachón llamado Kjell Bjarne, son propuestos para ser reintegrados en la comunidad. La asistencia social les ha concedido un apartamento en Oslo, donde se supone que han de ser capaces de cuidar de sí mismos. Pero, para alguien a quien entrar en un restaurante le resulta tan complicado como atravesar la Antártida, esta nueva vida está llena de obstáculos. (FILMAFFINITY)

 

EDITORIAL

 

El tipo se pasaba horas mirando todo desde su antiguo ventanal. Las gotas de lluvia explotaban contra el vidrio y él se asustaba de repente. Corría un poco la ñata del vidrio, pero nuevamente se acercaba curiosamente. La gente pasaba en piloto automático. Nadie se daba cuenta de que alguien los observaba. Quizás, si era un animal asomando el hocico alguno sí se pararía. Tenía una colección de diarios donde guardaba los eventos más importantes. Desde un récord guiness de caminar sobre una cuerda hasta notas de sobrevivientes en lugares extremos. Todo eso lo emocionaba y lo compungía a la vez. Cada tanto, miraba en la tv algún documental sobre alpinistas haciendo cumbre o mochileros recorriendo desiertos o selvas de a pie. En ese pequeño cuarto encontró la manera de sentirse seguro. No había peligros a la vista. Los autos estaban lejos, los bocinazos no aturdían tanto, los gritos de la gente llegaban con menos vehemencia y la calle… la calle estaba lejos para cruzarla. Los semáforos siempre lo pusieron nervioso. Había encontrado allí una dosis de seguridad clave para su vida. Desde pequeño supo que no era “normal”. Los hospitales y los centros de salud eran el paseo más divertido en su niñez. Creció sin complicaciones, pero la adolescencia marcó un punto de inflexión. Su madurez no iba de la mano de la de los demás, pero la sociedad no estaba preparada para semejante complejo. 



Empezó por relacionarse cada vez menos hasta desaparecer casi por completo. Sus sueños se marchitaron como una flor en invierno y el sol empezó a esconderse. Los días se volvieron nublados y solo las lluvias parecían quererlo hacer florecer. Sus ganas se entumecieron y se volvió todo más rígido. Cada tanto alguien preguntaba por él. Se volvió hosco y ermitaño. Se alejó del mundo y su habitación pasó a ser su “normalidad”. Allí se pasaba los 7 días de la semana, los 30 del mes y los 365 del año. Sus ojos perdían contacto con la realidad. Su mente viajaba, pero nadie la acompañaba. No tenía una familia que lo ayude a pelear la batalla. Sus cosas, evidentemente, siempre resultaban más importantes. Se consideraba un estorbo para ellos. Todo pasaba por su cabeza. Como un increíble cuento que nunca vería la luz. Hasta que un día oyó gritos, golpes y un jarrón al piso que estalló en mil pedazos. El hogar era un desfile de insultos y entredichos. Como por arte de magia, se paró de golpe y empezó a caminar hacia la puerta. Sin detenerse ante la reacción de los presentes, siguió su camino hasta llegar a la vereda. Como un autómata, siguió derecho hacia la calle. Esta vez sí esperó el semáforo y cruzó tranquilamente. Su silueta con los minutos desapareció y su sombra se fue haciendo más pequeña. Decidió seguir entonces hacia otra parte del mundo, embanderado en su “locura” y esa extraña “normalidad”.

 

Marcelo De Nicola.-

 

Canción elegida para la editorial

 


IMPRESIONES SOBRE ELLING… MI AMIGO Y YO

 


Hay un mundo allá afuera, dispuesto a normalizarlo todo. Hay un mundo allá afuera que no espera, que avanza de cualquier modo, saltando a defender con los codos, abriendo paso sin importar cómo, descomponiendo la materia, aniquilando el deseo, pintándolo todo de amarillo o echándole candado a cuanto esté al alcance de una mano. Hay un mundo allá afuera empachado de hostilidades de gente egoísta y apurada, de despertadores descompuestos y transportes que no transitan; de autos que no avanzan y dedos que amenazan todo el tiempo. Hay un mundo allá afuera que habla otro idioma, ¿se dieron cuenta? Un mundo de palabras que se acortan, se confunden y se pierden para siempre, o que se repiten hasta el hartazgo para también ser olvidadas. Un mundo de agravios dolorosos, de descalificaciones, de destratos y desestimaciones. Un mundo que no perdona al que sufre, al que le duele, al que dice basta, al que ya no lo soporta. Que da la espalda por puro gusto, por creerse otra cosa, sentirse otra cosa, porque es un mundo donde poco importa lo que somos, lo que hicimos con las pocas herramientas que tenemos, esas que están al alcance de todos y no se cobran por usarlas. Un mundo que prefiere siempre ser otro mundo y mira siempre para otro lado, desoyendo los gritos de su gente, enamorándose del mundo que no somos. Un mundo que no se celebra porque lo que hay nunca basta y porque nos enseñaron que festejar lo que hay, lo simple digo, lo que ya somos, es de mediocres o de conformistas. 



Que hermoso debe ser poder mirarnos a nosotros mismo, a esto que hoy somos, lo que ya somos, a esto que hicimos de lo que hicieron de nosotros y perdonarnos. Y creer que está bien, que lo que somos está realmente bien, creérnoslo de verdad, sentirlo con fuerza en la carne. Poder mirarnos y gustarnos, y sentirnos de una vez por todas completos, para quitarnos esa maldita ansiedad de ir por todo, porque bien sabemos que en definitiva ir por todo es lo mismo que ir por nada. Poder actuar desde la calma, desde la tranquilidad y la confianza en nuestra creatividad y en nuestras decisiones. De permitirnos explorarnos sin distraernos con la estupidez de ir a buscar respuestas afuera. En modelos ajenos y distantes. Visitar nuestro abismo es el desafío, pero conocernos es la respuesta. Hay un mundo allá afuera que promete el progreso a costa de estándares, de modelos que se repiten, de verdades absolutas que atropellan su existencia contra esa democracia que nos costó vidas y la sangre de tantos amigos y amigas. Porque en este mundo no deberían convivir jamás estas dos cosas juntas; porque si hay alguien que posea una verdad absoluta, una forma de ser que sea la correcta, una forma de desear que sea la natural, de relacionarse con el propio cuerpo y su sexo, si eso existiera, sería absurda cualquier tipo de democracia o de intento de consenso. Si hay una verdad y alguien asegura tenerla, entonces al otro, a la otredad, automáticamente, se la convierte en un ser sin identidad, sin capacidad de ser, se lo condenada a la desapropiación de su propia autonomía. Hay un mundo allá afuera, que se parece bastante a todo esto que digo. 



Es el mundo que excluye lo diferente en el nombre banal de la moral, de la salud mental, de la seguridad y el orden social. Miseria. Este es también el mundo en el cual el director Petter Naess plantea su interesante relato llamado Elling. El film combinará de manera armoniosa el drama con la comedia, los dos géneros por excelencia. El relato estará narrado desde el punto de vista de su protagonista Elling, quien sufre de trastornos psicológicos los cuales le complican el desarrollo de su sociabilidad. Elling prefiere estar solo luego de la muerte de su madre. Él mismo se definirá como “un nene de mamá”. El gran conflicto de Elling será interno, será lograr romper esa relación edípica que le impide sentirse seguro por sus propios medios, que le impide conocer el mundo, ese de allá afuera. La puesta de cámara acompañará el punto de vista y la visión de las cosas del protagonista de manera correcta. Será prolija tanto como él, será clásica y sin sobre saltos, como Elling. Pero también responderá a sus crisis, ya que las anticipará con un movimiento casi imperceptible típico de cámara en mano. Algo lo sacudirá de su realidad y su cuerpo se llenará de pánico y allí comenzará el ataque, y allí también, estará la cámara para narrarlo y hacernos sentir esa molestia que crece, ese encierro en un cuerpo que siente y que teme. Luego de la presentación del personaje, vendrá la comedia con el contrapunto generado por el coprotagonista de la historia, Kjell Bjarne. Serán dos personalidades con problemas psiquiátricos diferentes y hasta opuestos, que en definitiva, terminaran completándose. El relato utilizará la herramienta de la voz en off de Elling quien narrará, en ciertas situaciones, sus sensaciones personales, sus impresiones fóbicas, sus miedos. 



Esta herramienta, ayudará a remarcar un aspecto no menor de la personalidad de Elling, el cual será su pasión por la escritura. Gracias a esta voz, él se dará cuenta de que tiene herramientas para enfrentar al mundo de allá afuera, a ese mundo de hostilidades que no hace más que pedirle a gritos que sea normal. A ese mundo de allá afuera que prefiere excluirlo y no aceptarlo con sus diferencias. La estructura narrativa será lineal ya que respetará minuciosamente la prolijidad que describe a su héroe. Todo tendrá su lugar, su tiempo y su desarrollo, hasta los propios cambios, las propias superaciones. Las cosas se acomodarán en el mundo de Elling y su amigo, pero lo harán sin perder la esencia particular de los personajes. Su mundo empezará a vibrar con algunas semejanzas con el de allá afuera y ellos comenzarán a sentirse a gusto en la comunión con las demás personas. Pero lo harán sin perder su lugar, Elling seguirá siendo aquel nene de mamá que se oculta en las sombras de una noche que se niega a terminar. Pero estará bien, habrá encontrado su sitio de pertenencia, a pesar de todo. Quizás la respuesta a muchas de nuestras angustias se encuentre ahí, en el hecho de permitirnos disfrutarnos, finalmente, en el lugar en el que ya nos encontramos.          

 

Lucas Itze.-

 

Canción post impresiones

 


UNIVERSO NAESS

 


Petter Næss nació en Oslo, Noruega el 14 de marzo de 1960. En 1980, empezó su trayectoria profesional como asistente de producción y realización en el departamento de teatro de la Norsk Rikskringkasting. En 1985, debutó primero en el teatro, después en el cine y finalmente en la televisión. En 1996, fue nombrado director del Oslo Nye Teater. Su primera película dirigida fue la comedia Absolutt blåmandag ("Resaca absoluta") en 1999, una comedia sobre una pareja que se separa debido a la adicción al alcohol del protagonista. Su segundo largometraje, Elling (2001), adaptación cinematográfica de Brødre y blodet ("Hermanos de sangre"), el tercer volumen de la popular tetralogía epónima de Ingvar Ambjørnsen. Petter Næss también dirigió la versión teatral de la novela un año antes de la película, que cosechó gran éxito. Los dos actores que interpretaron a los protagonistas en el film fueron los actores originales de la obra de teatro, debido a que Næss no encontró ningún actor que le convenciera para ambos roles protagónicos. El gran recibimiento que obtuvo Elling hizo que fuera nominada al Óscar en la categoría de Mejor Película de Lengua Extranjera en 2001, con el actor y productor estadounidense Kevin Spacey comprando los derechos para realizar una adaptación teatral en Estados Unidos. En 2004 filma Just Bea, sobre una adolescente que se enamora del chico más popular de la escuela. 



En 2003, el director de cine firmó un contrato con la 20th Century Fox para la producción de tres películas, la primera de ellas, Crazy in Love (cuyo título original en noruego es "Mozart y la ballena"), estrenada en la gran pantalla en 2005. En esa llegada a Holywood cuenta la historia de amor de dos jóvenes con síndrome de Asperger. Vuelve a Noruega para filmar Love Me Tomorrow, la secuela de Elling en 2005. Más adelante llegan los films Gone wih the Woman, Hoppet, filmada en Suecia, Shameless y Perdidos en la nieve, sobre la segunda guerra mundial, con Florian Lukas y Rupert Grint. Sus últimos trabajos fueron las series Maglerne, El tiempo de la felicidad y el film Nothing to Laugh About, sobre un cómico que encuentra en el humor una herramienta contra una grave enfermedad.

 

FICHA TÉCNICA

 

Título original: Elling

Año: 2001

Duración: 85 min.

País: Noruega

Dirección: Petter Naess

Guion: Axel Hellstenius. Novela: Ingvar Ambjørnsen

Música: Lars Lillo Stenberg

Fotografía: Svein Krøvel

Reparto: Sven Nordin, Per Christian Ellefsen, Marit Pia Jacobsen, Jorgen Langhelle, Per Christensen.

 

PELÍCULA COMPLETA

jueves, 2 de julio de 2020

HABÍA UNA VEZ EN... HOLLYWOOD - ONCE UPON TIME IN... HOLLYWOOD




SINOPSIS


Hollywood, años 60. La estrella de un western televisivo, Rick Dalton (DiCaprio), intenta amoldarse a los cambios del medio al mismo tiempo que su doble (Pitt). La vida de Dalton está ligada completamente a Hollywood, y es vecino de la joven y prometedora actriz y modelo Sharon Tate (Robbie) que acaba de casarse con el prestigioso director Roman Polanski. (FILMAFFINITY)


EDITORIAL

Nuestro amigo Aristóteles es un tipo que generalmente anda dando vueltas por acá, a causa de lo que nos convoca este espacio, siempre haciendo referencia a la división que él hacía de la narración de una historia: los tres actos. Pero en esta ocasión venimos a tomar algo de este pensador: un asunto que es bien sabido le da mucha importancia: La amistad. A ella le dedica dos libros completos, el octavo y el noveno en su obra llamada Ética a Nicómaco. Después también indaga sobre otros asuntos éticos fundamentales como la felicidad, el placer, la justicia, la intelectualidad, entre otras. No es poca cosa que entre todas ellas sea la que más se haya explayado. En resumidas palabras, como es un asunto que conlleva múltiples opiniones le da un marco aún más complejo. En aquel momento Aristóteles escucha atentamente cada una de ellas e intenta canalizarlas a tal fin de encontrar puntos en común y unificar criterios. Los oradores, bien criteriosos, van turnándose para brindarle al filósofo y al resto del auditorio su extenso parecer. La cosa que mientras más avanza el tiempo, más aumenta el consumo de bebidas alcohólicas y las opiniones comienzan a cargarse de adjetivos calificativos. Eso, sumado a que Discórides, reconocido médico de la época, había recetado una dosis de cáñamo al discípulo Eudemo, no sin advertirle que si se pasaba de su justa medida, el carácter psicotrópico de la planta actuaría emborrachándolo y revolviéndole la “virtud” general, cosa que el pibe no escuchó. 


Se podrán imaginar que aquella conversación no terminó en muy buenos términos. Otro sucesor inmediato y rival de Eudemo fue Teofrasto, el cuál su maestro le impuso el nombre a causa de la dulzura y elegancia de su lenguaje, pues su nombre primitivo era el de Tirtamo. Los investigadores e historiadores más reconocidos han descubierto el buen sentido del humor sarcástico del maestro Aristóteles que tomó esa decisión luego de escuchar de boca de su discípulo lo que remite al famoso dicho “hablemos a calzón quitado o que venís a hablar de moral con la bragueta baja...”, palabra que el espetó Tirtamo a Eudemo con total elegancia luego de guiñarle un ojo a su mentor. Obviamente que los términos de la oración fueron mutando respectivamente avanzaba el tiempo, y los ropajes, según la moda, mandaban. Recién en la última noche cuando por fin tomaron la decisión de no invitar nunca más al médico que disfrutaba de las riñas ocasionadas por la sobre estimulación de sus famosas recetitas naturales, el gran maestro pudo dirigir el encuentro sin discordias. De paso se pueden preguntar porque discordia y Discórides, el nombre del médico suenan tan semejantes. Aristóteles reconoce en consecuencia tres formas o tipos de amistad: la amistad basada en la utilidad, la amistad basada en el placer y la amistad basada en el bien. El resto de la teoría no la vamos a contar porque ya la conocen. Y si no la conocen, invéntenla. Siempre habrá algún holgazán dispuesto a creer ingenuamente en un Había una vez...

Alan Beneitez.-


Canción elegida para la editorial


IMPRESIONES SOBRE HABÍA UNA VEZ EN... HOLLYWOOD
  


¿Por qué siempre que pensamos en el otro, en la otredad, lo instalamos inmediatamente por fuera? Al instante lo cargamos de hostilidad, lo declaramos amenazante y lo diferenciamos. Lo excluimos. Lo apartamos. ¿Por qué no pensar al otro como parte compensatoria y complementaria del ser? El ser siendo el otro también. Un ser complejo, contradictorio, humano, demasiado humano. Alguna vez, nuestro gran amigo Nietzsche en su Zaratustra, se aventuró a la compleja pregunta de ¿Quién soy? Federico escribió: Yo no soy un hombre, soy un campo de batalla, porque dentro de mí discurren multitud de ideas que se confrontan entre ellas. Y estas entre mis sentimientos. Los hombres somos seres que continuamente afrontamos una lucha interna entre lo que se debe hacer, y lo que queremos hacer; entre el bien y el mal. Aquella feroz batalla, es lo que somos. Uno de nuestros favoritos es sin duda Quentin Tarantino. Con él abrimos nuestro primer programa hace ya siete años, aquellos siete años de pereza antagónica. En su último film Once Upon Time in... Hollywood, utilizará esta idea de ser contradictorio y por esto complejo como base para el armado de la tridimensionalidad de sus personajes protagónicos. Pero utilizará un truco narrativo para recorrer la extensa curva dramática. Desdoblará en su complejidad al héroe y a su alter ego. 


Desde allí entonces, comenzarán su desarrollo los personajes de Rick Dalton y Cliff Booth, su doble de riesgo. Rick, será un actor venido a menos, pasado de moda, un duro para el afuera, un temeroso y dubitativo para su círculo interno. Un adicto al alcohol y a la autoflagelación. Un descreído de sus capacidades. Cliff, por otro lado, será todo lo que Rick no es. Será el personaje seguro, consciente de sus aptitudes, poderoso en todos los sentidos, inclaudicable en sus convicciones. Capaz de pelear, entrenar, amar y actuar sin perderse en los arrabales de las dudas. Su similitud, imprescindible para su oficio, parecerá estar buscada desde la diferencia en lugar de hacerlo desde la similitud. El film será impoluto con instantes de perfección en cuanto a su armado y fotografía, en su arte y su diseño de sonido. Notaremos sin ninguna dificultad que estamos frente a un largometraje rodado desde el oficio puro. Brillará la técnica y habrá soberbia en el cuidado del mas mínimo detalle. Vale decir en esta instancia, y desde la confianza que logramos construir a través de estos 7 años al aire, que es bien sabido que nuestro gran amigo Quentin, hablando en términos puntuales psicoanalíticos: está loco. Es de público conocimiento su tormento mental, aquella oscura usina de datos empalagada de títulos, planos, anécdotas que ni siquiera sus propios protagonistas recuerdan con claridad. 


Todos ellas conviven allí, en el abismo de su mente, urgentes de ser narradas, indelebles. El film planteará el desafío para aquellas mentes cinéfilas capaces detectar diálogos, secuencias, puesta de cámaras y diversos guiños que Tarantino ira utilizando para la construcción de su relato. Jorge Wagensberg plantea que el hecho artístico sucede dentro de un binomio generado por el artista y el receptor de ese arte, y agrega que entre ambos debe existir una similitud, una cierta familiaridad en cuanto a la complejidad de sus seres. En este sentido agrega que el artista muy complejo aburrirá al espectador sencillo. Estas serán las bases que planteará en la relación lúdica con su público. Reutilizará aquella herramienta narrativa en el sentido que lo hiciera su colega Zemeckis con Forrest Gump mediante la cual creará un personaje ficticio cuya historia competirá con el peso de las situaciones marco que deberá atravesar. Así entonces el personaje ayudará a narrar durante el desarrollo de su conflicto un conjunto de situaciones históricamente importantes distantes en el tiempo. No será un film más de nuestro amigo Tarantino, será su nueva obra maestra. En sus Cartas a un Joven Poeta, Rilke aconseja a su novato destinatario que preste atención a lo que su propia vida cotidiana le ofrece. Describa sus tristezas y anhelos, los pensamientos fugaces y la fe en algo bello. Descríbalo todo con sinceridad íntima, callada y humilde y, para expresarse, sírvase de las cosas que lo rodean, de las imágenes de sus sueños y de los objetos de sus recuerdos. Si su vida diaria le parece pobre, no se queje de ella; quéjese de usted mismo, dígase que aún no es lo bastante poeta como para convocar su riqueza, pues para el creador no existe pobreza ni lugar pobre o indiferente. Gracias Quentin, amado poeta.-

Lucas Itze.-

Canción post impresiones


UNIVERSO TARANTINO



Si hablamos de Quentin Tarantino, hablamos de un cinéfilo con todas sus letras. Nacido en Knoxville en 1963. Creció en un barrio al sur de Los Angeles, rodeado de blancos y negros, y pasó una infancia viendo películas de Kung Fu.
De adolescente empezó a trabajar en un videoclub llamado Video Archives en Manhattan Beach, junto a varios entusiastas del cine, entre ellos Roger Avary.
Su primer trabajo fue My Best Friend's Birthday, en lo que fue su primer corto mientras trabajaba junto a Craig Hamann en el video club.
Luego, empezó a escribir junto con Avary y otros amigos, pasó varios frustrantes años escribiendo e intentando poner en marcha dos guiones que pretendían ser su debut como director. En parte como consecuencia de lo difícil que resultaba poder hacer una "película de verdad" para un escritor desconocido como director, escribió en 1991 Reservoir Dogs, con la intención de que fuera el proyecto más minimalista que se pueda imaginar: la historia de un atraco a mano armada en la que el robo tiene lugar fuera de la pantalla, páginas y páginas de diálogo que necesitan un sólo plató. Pretendía ser una película de 16mm extremadamente barata con Tarantino y sus amigos de Video Archives interpretando todos los papeles. 


Afortunadamente, el ambicioso productor Lawrence Bender leyó el guion de Reservoir Dogs, le fascinó y pidió a Tarantino que le concediera un mes para intentar convertirlo en esa "película de verdad". Fue Bender quien hizo llegar el guion al actor Harvey Keitel y fue el entusiasmo de éste lo que atrajo a varios buenos actores y, finalmente, un presupuesto decente para la producción.
Su primera película terminó siendo un éxito, dos años después llegaría su punto más alto: Pulp Fiction, con la que ganó su primer Oscar como guionista y le devolvió la fama a John Travolta, además de mostrar las grandes actuaciones de Samuel L. Jackson y Uma Thurman.


En 1995 filmó uno de las cuatro historias de Four Rooms, nuevamente con Tim Roth y Bruce Willis en los papeles protagónicos. Las otras tres historias eran dirigidas por Alexander Rockwell, Allison Anders, y su amigo, Robert Rodriguez.
En 1997 llega Jackie Brown, su película menos conocida, pero no por eso menos importante, donde el bueno de Quentin demuestra que no todo es violencia. Con Pam Grier en el papel principal, y grandes secundarios como Robert Forster, Robert De Niro, Samuel L. Jackson, Bridget Fonda y Michael Keaton.
En 2003 filmó Kill Bill, Volumen 1, un homenaje al cine de artes marciales que mamó desde pequeño. Con una encantadora Uma Thurman en el papel de La Novia. Un año después filmó el Volumen II.


En 2005 participó en una parte de la película Sin City como director invitado. La película basada en cómics fue dirigida por Frank Miller y Robert Rodriguez.
En 2007 llegó el proyecto doble junto a su amigo Rodríguez: Grindhouse dividida en Planet Terror dirigida por Rodriguez y Death Proof dirigida por Tarantino, con Kurt Russell como protagonista.
En 2009 vuelve a dar que hablar con Bastardos sin gloria, su primera película sobre la segunda guerra mundial, con actores de varias partes del mundo como Brad Pitt, Diane Kruger, Christoph Waltz, Daniel Brühl, Melanie Laurent y Michael Fassbender. Fue candidato a mejor guión, mejor director y mejor película.
Luego llegó Django Unchained, un esclavo rescatado por un caza recompensas, con Jamie Foxx, Leonardo DiCaprio, Christoph Waltz y Samuel L. Jackson. Nuevamente ganó el Oscar a mejor guión y fue nominado a mejor película.
En 2015 siguió con la idea western cuando se puso tras las cámaras para rodar Los ochos más odiados con Samuel L. Jackson, Kurt Russell, Jennifer Jason Leigh, Tim Roth, Michael Madsen, entre otros.


A través de sus películas, Tarantino homenajeó todo el cine con el que creció y al que admiró. Reservoir Dogs es su película de atracos, Pulp Fiction la de cine negro, Kill Bill la de artes marciales, Jackie Brown su película de "blaxploitation" (películas exclusivas de negros), Death Proof como su película Exploitation, el spaghetti western y al cine bélico italiano de los años sesenta en Inglourious Basterds y un western en su última Django Unchained. Con pocas películas se hizo un nombre dentro del cine, amado y odiado en partes iguales, estamos en presencia de uno de los últimos rebeldes del cine.



FICHA TÉCNICA

Título original: Once Upon a Time in... Hollywood
Año: 2019
Duración: 165 min.
País: Estados Unidos
Dirección: Quentin Tarantino
Guion: Quentin Tarantino
Música: Varios
Fotografía: Robert Richardson
Reparto: Leonardo DiCaprio, Brad Pitt, Margot Robbie, Emile Hirsch, Margaret Qualley, Al Pacino, Kurt Russell, Bruce Dern, Timothy Olyphant, Dakota Fanning, Damian Lewis, Luke Perry, Lorenza Izzo, Michael Madsen, Zoe Bell, Clifton Collins Jr., Scoot McNairy, Damon Herriman, Nicholas Hammond, Keith Jefferson, Spencer Garrett, Mike Moh, Clu Gulager, Martin Kove, James Remar, Lena Dunham, Austin Butler, Leslie Bega, Maya Hawke, Brenda Vaccaro, Penelope Kapudija, Rumer Willis, Dreama Walker, Madisen Beaty, Sydney Sweeney, Costa Ronin, Rafal Zawierucha, Julia Butters, Bridie Latona, HaleyRae Christian Cannell