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lunes, 14 de septiembre de 2026

FREAKS DE TOD BROWNING

PROGRAMA 514 (21-08-2026)

 

SINOPSIS

 

En un circo lleno de seres deformes, tullidos y personas con diversas amputaciones, Hans, uno de los enanos, hereda una fortuna. A partir de ese momento, Cleopatra, una bella trapecista, intentará seducirlo para hacerse con su dinero. Para lograr su objetivo, traza un plan contando con la complicidad de Hércules, el forzudo del circo. (FILMAFFINITY)

 

EDITORIAL

 

En el principio de todo fue la oscuridad. Una negrura espesa, un vacío. La nada. De esta manera tan poco prometedora, tan, digamos, sacra, arranca esta historia. De pronto, como si de una suerte de capricho se tratara, bajo la orden o el pedido de alguien (las mejores mieles llegan sin que nadie las espere) la mismísima vida tronó en sus dedos y en el último clic se hizo la luz, y esto, naturalmente, separó las tinieblas de lo brillante, lo claro de lo oscuro. Estaba todo por hacerse, no había ideas previas, no había otros modelos a que remitirse, el creador estaba listo para hacer historia. Para comenzar un relato jamás narrado. El blanco impoluto, las tintas y pinceles ordenados como si del diseño de un paraíso se tratara, preciso, con una lógica natural capaz de ser decodificada en su complejidad y totalidad solo por su compositor, la silla reclinable para bucear en el prestigioso mar de las ideas, o con la capacidad tal para dejar ir a la mente un rato, ese pequeño instante necesario para esconderse de aquello ya creado, de lo mundano, para hurgar ella sola en lugares sagrados y lejanos, tal vez en la ardua búsqueda de aquel pez dorado, que lo modifique todo a último momento. Pero continuemos, como bien todos sabemos, tal como se debe, toda pureza siempre se corrompe, y es allí donde aquellos ojos toman aquel brillo seductor y comienzan a ver a la naturaleza con cierta nostalgia. Nadie escapa del primer diablo, fue entonces cuando las primeras gotas de tinta cayeron sobre el papel. El silencio fue aún más profundo y aterrador que en el comienzo. Una llovizna negra bautizó la hoja y fue allí realmente el comienzo, el inicio de todo. 



Luego recuerdo algo similar a un baile ritual en círculos, en donde el color negro se aclaraba hacia al final con una intencionalidad bien marcada. Bajo la idea de que la naturaleza carece de toda recta, las líneas fueron todas a mano alzada. Marcando su inexactitud, mostrando su coherencia con el habitad que lo rodeaba. Con precisión sí, pero no con exactitud. Dejó participar el error como parte del proceso, le permitió un lugar que otro le hubiera ocultado por vergüenza, por temor. Él no, ante la creación, sintió orgullo de aquellas pequeñas fallas, de esos desaciertos. Los incorporó naturalmente haciéndome allí, tal vez, el regalo más inconmensurable hermoso jamás recibido: la dignidad. Luego líneas esquizofrénicas atravesaron los círculos, la mano busco casi inconscientemente el rojo, pero no lo hallo. Mi suerte siguió entonces monocromática, en la escala de grises. Intencionado el negro en ciertos salpicones, matizando en algunos giros para suaviza, para dar profundidad. Y entonces allí estaba yo. Perfecto, complejo. Bello de una manera sofisticada. Etéreo. Flotaba sobre el papel como una gaviota volando al ras del mar recibiendo sus gotas frescas sobre todo su plumaje, jugando con sus alas sobre el agua, admirando como si fuera la última vez el brillo del sol caer sobre el mar, con su vaivén hipnótico, suave y tranquilo. Ahí estaba yo, con la ligereza de mil dragones, con aquella capacidad de oxigenarme, de llenar cada espacio como si fuera un diseño único y formar un eje propio, singular, diferente a cualquiera, lo sé, con una capacidad especial. Esa era mi libertad, allí se fundaba mi independencia. Mis líneas, mis círculos, mi maravillosa abstracción me unían a la naturaleza, al bosque, a la energía misma que nos recorre a todos. Yo era parte de todos y a todos los sentía en mí. 



Una noche, siempre hay una maldita noche, el apocalipsis llegó a mi mundo como llega o llegará a todos. ¿No sé por qué la nostalgia? Uno no pide existir pero nunca aprende a morirse. Nunca aprende a soltar y dejarse caer en el vacío para siempre. Aquella noche, la mano llegó a los colores y aparecieron los ocres, los rojos y algunas tonalidades de amarillos. Aquel regalo de líneas a mano alzada, toda su dignidad, desapareció en el mismo instante que una regla plástica de números gastados se posó sobre la hoja y curó aquellas fallas. ¿Entienden la tragedia que cargan estas palabras? Que como en una caravana de un funeral, ceremoniosamente, llevan su pena, su dolor más profundo, una atrás de la otra. Guardando un silencio respetuoso, solo mostrando, exponiendo. Tal distancia no responde a la frialdad sino más a aquello escrito alguna vez por Marechal, aquellas palabras no parecen llevar la pesada carne de un hombre muerto, sino la materia leve de un poema concluido. Tal fue mi sensación, tal mi soledad, así mi muerte. Mi libertad, ahora, se limitaba a un prolijo título. Un rótulo bajo el ángulo derecho inferior daba alguno datos y culminaba con el nombre de mi creador. Era una figura perfecta ahora, que encajaba dentro de un mundo imperfecto. Era una figura con colores que provenían de una naturaleza que nadie había visto, con sus líneas rectas imposibles. Con sugerencias de un material inexistente en cualquier bosque, en cualquier mar. Había perdido mi libertad, pero había ganado la mirada del mundo, dentro de una carpeta negra, con un gran título que llevaba letras de gran tamaño, impresas en papel reciclable.  

Este es un texto dedicado a los dibujos caídos en proceso.

      

Lucas Itze.-

 

Canción elegida para la editorial

 


IMPRESIONES SOBRE FREAKS

 


Es difícil empezar a escribir estas líneas pensando en las veces que nosotros mismos corrimos la mirada al ver a alguien que nos resultaba ajeno. A alguien que no era normal según los parámetros de la sociedad. Que loco que sea normal alguien que picaneaba y torturaba a Víctor Basterra con su hija Eva en brazos y no lo sea alguien que, por ejemplo, le falten las extremidades. Sin dudas, los monstruos son los que tienen apariencia normal y a las pruebas nos remitimos. Ya lo decía el escritor italiano Primo Levi: “Los monstruos existen, pero son demasiado pocos para ser realmente peligrosos; más peligrosos son los hombres comunes, los funcionarios dispuestos a creer y obedecer sin discutir…” Levi se salvó del Holocausto. ¿Qué diría hoy al ver lo que su propio pueblo le hace a los demás? Hoy los funcionarios al mando son monstruos sin corazón, obsesionados por el poder y sin un gramo de empatía, por más que enfrente hayas niños autistas, jubilados o discapacitados. Todos caen en la misma bolsa del terror, bajo quien sabe que excusa siniestra. Allí andan con sus autos de lujo o camperas de cuero, jugando un juego que ni saben cómo jugar. Y así, no sólo nuestra política sino también en el mundo, se llenó de “frikis”. Aunque estos outsiders juegan ese rol para distraer y de paso, destruir a los demás. Entonces, volviendo a la pregunta inicial. ¿Quiénes son realmente los monstruos? 



En las décadas del ´20 y ´30, un director llamado Tod Browning se caracterizaba por tener entre sus filas de actores a gente con enanismo, lo que era algo poco habitual en el Hollywood de esa época. Era 1931, venía de rodar Drácula con Bela Lugosi y se dispuso a filmar la que sería una de sus películas más controvertidas y la Metro Goldwyn Meyer oficiaría como productora. Tanto los productores como otros actores que había en el set de los estudios, pusieron el grito en el cielo porque el elenco de la nueva película de Browning se paseaba muy tranquilo por los bares del estudio. Claro, entre ellos había personas con enanismo, discapacitados motrices y mentales y hasta siamesas. El film en cuestión, que se estrenaría pese a todo en 1932, era Freaks. La MGM ganó una batalla mandándolos a otro lugar y recortando escenas, pero perdió la guerra. El film se estrenó igual. La película empezará con el cartel de la misma y una mano la arrancará de cuajo. Ese comienzo nos dará a entender que no será una comedia. Luego, un hombre se dirige a unos espectadores, (a nosotros, al fin y al cabo), para ver a una monstruosidad viviente que antes era una hermosa mujer y contará la historia. Allí dirá algo clave para lo que vendrá: “entre ellos existe un ominoso código para defenderse. El mal que se le hace a uno de ellos, se les hace a todos”



Luego arrancará el racconto con la imagen de una rubia trapecista y luego una pareja de enanos vestidos de gala, parte del circo andante de las afueras de París en donde se contará la historia. La siguiente escena expondrá las diferencias que nos quiere mostrar el director. En un bosque, un hombre se le queja a otro porque vio unas cosas horribles que se arrastraban, mientras las imágenes muestran algunos seres con problemas físicos o mentales. Cuando ambos mundos se encuentran, son echados hasta que aparece una mujer que trabaja en el circo. “Me gusta sacarlos afuera para que tomen sol y jugar como niños, porque eso es lo que la mayoría son” dice mientras va mostrando a cada uno. Luego ella les dice que no se asusten… y ahí entendemos que los monstruos no son ellos. La trama será bastante sencilla, Hans, uno de los enanos del circo, comprometido con Frida, también de su misma condición, heredará una fortuna. Cleopatra, la trapecista (o trepadora), intentará enamorarlo para quedarse con el dinero y escapar con el forzoso Hércules. Filmada en blanco y negro, será una tragicomedia. Habrá partes cómicas para ir virando hacia el terror en los momentos finales de los 64 minutos que quedaron. Quizás el recorte de 30 minutos que hizo la Metro, nos privó de ahondar un poco más en las historias de los personajes, nunca lo sabremos. La película tendrá una música típicamente circense, pero se quedará muda cuando el terror aceche. La película contará con planos generales y medios para mostrar el espacio y también se servirá de planos detalles de los cuerpos de ciertos protagonistas, como si fuera un documental. 



La cámara estará a la altura de las personas de talla baja cuando estén frente a cámara. Los encuadres mostrarán la amplitud del circo, para plasmarlo de forma real, tanto en sus rutinas como el detrás de escena. También contará con los primeros planos para ver las reacciones de los protagonistas, algo enfatizado en la boda de Cleopatra y Hércules. Será ese el momento donde la curva dramática de los personajes acelere el final. La historia tendrá amores y traiciones, tendrá personajes que como buenos vouyers que somos, no dejaremos de mirar. Ahí entonces aparecerán Schlitze, Koo-koo y los pinheads, dulces retrasados mentales con microcefalia, enfermedad que hace que su cráneo sea reducido en proporción a su cuerpo, la mujer sin brazos, que suple su carencia con una asombrosa habilidad con los pies; las hermanas siamesas, unidas por el tronco; Josephine-Joseph, mitad hombre, mitad mujer, posiblemente hermafrodita,; la mujer barbuda o el fascinante Príncipe Randian, el torso viviente: un hombre sin brazos ni piernas que se arrastra y enciende cigarros con la boca. Todos seres que se unirán para vengarse de los verdaderos monstruos del film, la típica pareja bella de las historietas. “La aceptamos, serás una de nosotros” será la frase que servirá como antesala al clamoroso final. Final que se verá modificado luego por la productora. Porque ellos no entendieron nada y terminaron deformando la cinta. Y para demostrar una vez más, que la normalidad, es asunto de quien la idealice.

 

Marcelo De Nicola.-

 

Canción post impresiones

 


UNIVERSO BROWNING

 


Nacido como Charles Albert Browning, Jr. en Louisville, Kentucky, Estados Unidos el 12 de julio de 1880. Ya desde pequeño, realizaba obras de teatro en el jardín trasero de su casa. Estaba fascinado por el circo y la vida de la farándula, y a la edad de 16 años se marchó de su hogar bautista de clase media enrolado en un circo ambulante, para convertirse en un miembro activo de los espectáculos de feria y carnaval que tanto le habían fascinado siempre. Cambiando su nombre al de "Tod", viajó por todo el país con espectáculos circenses y de variedades. Sus trabajos fueron dispares dentro de este mundo del espectáculo, llegando a actuar contratado como el cadáver viviente en un número de enterramiento en directo, trabajando como payaso con el Ringling Brothers Circus o participando en muchos números a cada cual más disparatado, trabajos que le sirvieron posteriormente para inspirarse en sus obras cinematográficas. A partir de 1905 se pasó al vodevil como actor, mago, bailarín, etc. Apareció en la tira cómica de Mutt and Jeff, y actuó con blackface en la obra titulada The Wheel of Mirth junto al comediante Charles Murray. Más tarde, mientras Browning se encontraba trabajando como director de un teatro de variedades en Nueva York, conoció a D. W. Griffith. En 1909 comenzó a actuar en el cine con Murray en comedias de corta duración para Griffith y el estudio Biograph Company. En 1913, Griffith rompió con Biograph y se trasladó a California. Browning le siguió y continuó trabajando en las películas de Griffith, esta vez para los estudios Reliance-Majestic Studios, incluyendo un pequeño papel como extra en el film épico Intolerancia. Ya en aquella época comenzó a dirigir, realizando de manera esporádica 11 cortometrajes para Reliance-Majestic. En junio de 1915, tuvo un accidente de coche mientras circulaba a toda velocidad, chocando en un cruce contra un tren en marcha. Sus pasajeros en el vehículo eran los actores Elmer Booth y George A. Seigmann, con los que había estado bebiendo en un bar. Booth falleció en el acto, mientras que Seigmann y el propio Browning sufrieron heridas de consideración, las cuales en el caso de Browning le costaron la pérdida de los dientes frontales y una pierna derecha destrozada. Durante su larga convalecencia, Browning   se dedicó a escribir guiones, y no volvió a la actividad cinematográfica hasta 1917. 



Según los biógrafos David J. Skal y Elias Savada, el trágico evento transformó la perspectiva creativa de Browning: abandonando la comedia que había sido su especialidad, se enfocará en el melodrama moralista, con temas recurrentes de crimen, culpabilidad y retribución. De hecho, de las treinta y una películas que dirigió entre 1920 y 1939, casi todas fueron melodramas. Su primer éxito en las salas fue El trío fantástico (1925); le siguieron destacados filmes protagonizados por el gran Lon Chaney: Maldad encubierta (1926), La casa del horror (1927) y Garras humanas (1927). De su etapa en el cine sonoro se recuerda especialmente Drácula (1931), con Bela Lugosi, quien se convertiría en el vampiro más famoso. 



Antes de retirarse en 1939, Tod Browning todavía aportó al séptimo arte otras dos cintas memorables: Freaks (1932), denostada en su momento y actualmente muy apreciada, y Muñecos infernales (1936). En 1942, tras una cuesta abajo plagada de descalabros profesionales iniciada con las peticiones de censura y las malas críticas que recibió Freaks, su carrera quedó truncada definitivamente y Browning decidió comprar una casa en Malibú y retirarse allí definitivamente con su esposa Alice, luego de haber dirigido más de 60 películas. El 12 de mayo de 1944 falleció su esposa, (la revista Variety publicó accidentalmente una esquela de Browning), lo que sumió a Tod en una soledad total con la única idea de esperar ya su propia muerte. A su delicada salud mental se unieron un cáncer de laringe y en los últimos momentos de su vida, una apoplejía. Tod Browning falleció el 6 de octubre de 1962 a los 82 años, a consecuencia del cáncer que padecía y fue encontrado tristemente muerto en el cuarto de baño.

 

FICHA TÉCNICA

 

Título original: Freaks

Año: 1932

Duración: 64 min.

País: Estados Unidos

Dirección: Tod Browning

Guion: Willis Goldbeck, Leon Gordon, Al Boasberg. Relato: Tod Robbins

Reparto: Wallace Ford, Leila Hyams, Olga Baclanova, Roscoe Ates, Henry Victor, Harry Earles, Daisy Earles, Rose Dione.

Música: Richard Wagner

Fotografía: Merrit B. Gerstad (B&W)

 

PELÍCULA COMPLETA

jueves, 20 de noviembre de 2025

LA TRIBU - PLEMYA DE MIROSLAV SLABOSHPITSKY

PROGRAMA 488 (14-11-2025)

 

SINOPSIS

 

Un adolescente sordomudo ingresa en un internado especial donde, para sobrevivir, tiene que formar parte de una organización salvaje, "la tribu", dedicada a todo tipo de actos delictivos. Su amor por una de las concubinas del líder lo llevará a desafiar las reglas no escritas en la jerarquía de la banda. Una película que no precisa de doblaje ni subtítulos, donde toda la comunicación es mediante el lenguaje de signos. Porque el amor y el odio no necesitan traducción. (FILMAFFINITY)

 

EDITORIAL

 

Dice Roland Barthes en su libro Lo Neutro que el héroe occidental está destinado a tomar siempre una postura. Frente a un hecho debe actuar, frente a una situación, inevitablemente, debe tomar una posición, cualquiera sea. Esta postura, claro, lo sitúa ante la duda lejos del silencio. Ante una pregunta, nuestro héroe, deberá responder, jamás podrá llamarse a la neutralidad del silencio. Dicen que el silencio es divino, los dioses, los sabios callan,  la palabra es del hombre.  La duda, la pregunta, siempre se encuentra dentro del plano de lo humano. Es el humano el que busca el saber desnaturalizando mientras duda a través de la pregunta. Es el humano el que no calla por soberbia, por narcisismo, es el humano quien se incomoda frente al silencio hasta encontrarlo amenazante. Es el humano el que pone tal peso en la palabra oral que la utiliza como sentencia, le otorga cualidades mágicas, la lleva a tales extremos que exceden lo comunicacional.  Freud decía que toda pregunta es una voluntad de saber sexual, o sea, toda pregunta es siempre indiscreta. Roland Barthes, a su vez,  agregaba  que no era un modo natural del discurso sino uno cultural y que era la peor de las violencias. Toda pregunta es indiscreta y está relacionada con el voyerismo, ya que expone al cuestionado, lo exhibe. 



Nos urge de manera imperiosa postular el derecho a callarse, ese sería el único escudo contra el peligro del habla. Hablo aquí de resignificar el silencio, de devolverle el valor perdido a través de la historia. Hablo también de callar para habitarnos, para sentirnos, para encontrar aquel equilibrio armonioso dentro de nosotros, aquel  encuentro con nosotros mismos del que escapamos con la palabra hablada. Y cuidado, temo no ser interpretado y que se piense que este mensaje ataca torpemente a la comunicación. Lejos está de las intenciones de este que les habla caer en aquellas tentadoras trampas del lenguaje. El silencio comunica porque también es signo, por lo tanto de alguna u otra manera, también es texto y aquello hace que no caiga en la nada. Jaques Derrida lo enunciaba de la siguiente manera: no hay nada fuera del texto. El ser nombra, designa, da entidad. Se estructura y se articula su universo perceptivo y cognitivo a través de un sistema heredado, arbitrario y naturalizador. La palabra recolecta toda esa información y da sentido. Mi pregunta estuvo siempre sobre aquella nada que señala el filósofo. Aquel abismo innegable y ensordecedor, aquella línea entre el significado y el significante donde suceden otras cosas, donde seguramente nada es lo que parece y solo queda el silencio para la tribu.

 

Lucas Itze.-

 

Canción elegida para la editorial

 


IMPRESIONES SOBRE LA TRIBU

 


El mundo parece un lugar tan sencillo, pero no siempre lo es. Hay muchos que están ahí, invisibilizados, olvidados. Quizás son noticias por algún motivo, pero vuelven al anonimato. La exclusión es parte de su vida. ¿Cuántos lugares vemos solo con escaleras y sin ascensores? ¿Cuántos edificios públicos no tienen ni una mísera rampa? ¿En cuántos lugares se nos enseña lenguajes de señas? Y para colmo, ni ellos escapan de los recortes presupuestarios. La sociedad los aglutina bajo la mirada de la lástima sin siquiera pensar en cómo se sienten ellos. Las miradas se esquivan, los murmullos se hacen más evidentes y los pasos se apuran solo de pasar frente a ellos. Alguna vez un amigo de esta casa, Lars Von Trier, llevó al cine Los idiotas para darle un cachetazo al mundo y mostrarle sus propias miserias. La vida de los excluidos suele tener hasta cierto morbo. También se me viene a la mente ese magistral film de Tom DiCillio llamado Living in Oblivion donde una persona de talla baja se ofende con el director de un film y le dice “a los enanos nos llaman para hacer siempre los mismos papeles”. Será que nosotros siempre los vemos como excluidos… ¿Y qué pasa cuando somos nosotros los que estamos en ese lugar? Desde ahí quizás podemos relacionar al film Plemya (o La Tribu en nuestro idioma) del ucraniano Miroslav Slaboshpitsky, que nos cuenta una historia que transcurre en un internado para sordomudos y donde el único lenguaje que vemos a lo largo de los 130 minutos es el de señas. 



Aclaramos, no tiene nada que ver con los films que mencionamos anteriormente, ni cerca está de ser una historia Vontrieriana… ¿entonces? Bueno, la película arranca con una leyenda que nos dice que no habrá subtítulos ni voz en over y sólo se guiará por el lenguaje de señas. Ya desde un comienzo nos marca que hay que estar atentos a las imágenes y a los sonidos. Entonces… ¿Seremos capaces de seguir el ritmo, de no sentirnos excluidos de ese mundo que desconocemos? Luego, esa primera imagen, de un plano fijo donde un colectivo con fuelle color verde llega, nos llamará la atención. Entenderemos desde un principio que la cámara se situará siempre a distancia y evitará los primeros planos o planos detalle. Allí conoceremos a Sergey y lo escoltaremos hasta el internado. El sonido ambiente si nos recordará a algo de Von Trier: al Dogma 95, porque al no haber música, cada paso, cada sonido del viento, cada puerta que se abre o se cierra será clave para adentrarnos en la historia. La fotografía se nutrirá de una paleta de colores fríos que marcarán la opresión y la desesperanza del lugar. El azul y el verde estarán casi todo el tiempo en pantalla. Sumado al blanco de la nieve para esos paisajes inhóspitos. Los pasillos, las habitaciones y hasta las líneas de las paredes nos hacen pensar que es un lugar sin escapatoria. 



Como si estuviéramos encerrados juntos a ellos. El director utilizará muchos travellings y se guiará mayoritariamente por planos secuencia, necesarios para reemplazar las palabras. A medida que avanza el film, ya no estaremos esperando los subtítulos, sino que estaremos inmersos en esa historia. Con actores y actrices sordomudos y no profesionales, la película avanza lentamente. Sergey será parte de una “tribu” en la que tendrá que ir escalando para ganar poder. Como en muchas películas de este estilo, habrá malos, venta de drogas, robos, abusos y prostitución. La ley del más fuerte en la que los adolescentes son capaces de cualquier cosa por seguir perteneciendo a esa tribu. El protagonista llevará su curva dramática a medida que van pasando los minutos y llegará totalmente cambiado al final del camino. Se enamorará de una de las prostitutas, pero ese amor se terminará convirtiendo en una obsesión. Aparecerán la violencia y el sexo de manera cruda y directa, sin necesidad de subtítulos. Donde la intimidad parece no ser una opción. Está todo ahí, a la vista. Descarnado y desangelado. Y los ruidos de los pasos por las escaleras, que evocan a esos gritos que no dejan salir las palabras.

 

Marcelo De Nicola.-

 

Canción post impresiones

 


UNIVERSO SLABOSHPITSKY

 


Myroslav Slaboshpytskyi nació en Kiev el 17 de octubre de 1974. es hijo del escritor y crítico literario ucraniano Mykhailo Slaboshpytskyi. Hasta 1982 vivió en Lviv. Slaboshpytskyi Estudió en la Universidad Nacional de Teatro, Cine y TV en Kiev, se licenció en Dirección de Cine y Televisión. Ha trabajado como reportero y escrito guiones para cine y televisión. A principios de la década de 1990 trabajó en los Estudios Cinematográficos Dovzhenko. Desde 2000 es miembro de la Asociación Ucraniana de Cinematógrafos. Fue Vicepresidente de la Asociación de Jóvenes Cineastas de Ucrania. En 2002, debido a un conflicto con la jefa del Servicio Estatal de Cinematografía, Anna Chmil, se marchó a Rusia, a San Petersburgo, donde empezó a trabajar como guionista y segundo director en varios proyectos. Trabajó en el estudio cinematográfico Lenfilm de San Petersburgo, en particular en la serie Detachment, con Igor Lifanov y otros. Empezó dirigiendo cortometrajes como El incidente (2006), Diagnóstico (2009), Sordera (2010) y Basura Nuclear (2012). Con su primer largometraje, estrenado en 2014 y titulado Plemya (La tribu), sobre jóvenes sordomudos que se encuentran en un internado, logró el premio a Mejor película en la Semana de la Crítica del Festival de Cannes.

 

FICHA TÉCNICA

 

Título original: Plemya (The Tribe)

Año: 2014

Duración: 130 min.

País: Ucrania

Dirección: Miroslav Slaboshpitsky

Guion: Miroslav Slaboshpitsky

Reparto: Grigoriy Fesenko, Yana Novikova, Rosa Babiy, Alexander Dsiadevich, Yaroslav Biletskiy, Ivan Tishko, Alexander Osadchiy, Alexander Sidelnikov, Alexander Panivan

Fotografía: Valentyn Vasyanovych

 

PELÍCULA COMPLETA

miércoles, 1 de noviembre de 2023

LA ESCAFANDRA Y LA MARIPOSA - LE SCAPHANDRE ET LE PAPILLON

PROGRAMA 426 (13-10-2023)

 

SINOPSIS

 

Se inspira en la novela "La escafandra y la mariposa" escrita por Jean Dominique Bauby a causa de un accidente (1995) que lo introdujo en el mundo del "Locked in Syndrom" (encerrado en sí mismo). Totalmente paralizado, sin poder comer, hablar, ni respirar sin asistencia, el antiguo redactor jefe de la revista "Elle" dicta letra por letra, moviendo sólo el párpado izquierdo, una especie de viaje inmóvil. (FILMAFFINITY)

 

EDITORIAL

 

En el vacío que la vida deja, bailan todos nuestros muertos. La noche devora las paredes y ya nada retiene su forma. Todo escapa cuando la oscuridad avanza, cuando es el miedo el que amanece. Lo cotidiano insiste con su mal gusto, persiste con su vuelta, en ese absurdo juego de la repetición. Me voy de pronto con las sombras que me invitan a existir en el olvido. Soy en la memoria de quienes ya no me recuerdan. Soy una evocación apócrifa de aquello que nunca hice, soy todas las palabras amontonadas en la cobardía del silencio. Soy todo en la nada. 



Desaparezco espantado en el deseo, y vuelo sobre el humo de todas las fantasías. No hay aquí ni ahora para una casa vacía, solo el atormentador eco de un murmullo incesante que conoce el final de todas las historias. La jaula se ha abierto y ya no hay pájaro que golpee contra sus barrotes. La libertad ya no es un destino. Duermo un sueño que ni siquiera es nada. Sueño el sueño del que duerme en una noche sin ninguna estrella. Soy la lágrima de una nostalgia repleta de palabras. Soy en el abismo, la ausencia de no ser aun siendo. La última broma del todo poderoso que se regocija en el sin sentido de su creación. En ese vacío bailan mis muertos, lejos de toda redención.

 

Lucas Itze.-

 

Canción elegida para la editorial

 


IMPRESIONES SOBRE LA ESCAFANDRA Y LA 

MARIPOSA

 


La imaginación es uno de nuestros más importantes tesoros. Gracias a ella hemos viajado a lugares inesperados, hemos resuelto problemas impensados y, porque no, se nos han enamorados las mujeres más bellas del mundo. Ella nos invita a desplegar nuestras alas y a volar donde nos dicte el corazón. Será nuestra máxima acompañante, vigiladora de sueños y creadora de esperanzas. Cuando somos niños es nuestra principal aliada, tanto que hasta creamos amigos invisibles para nuestros momentos de soledad. El que deja de usarla, el que deja de ser partícipe de tan hermoso juego, pierde. Y ahí ya la cosa se pone más dolorosa. Perder la imaginación, es casi un sinónimo de perder la fe, de perder la esperanza. Ésta es sin dudas nuestra peor de las pérdidas, el miedo a que sea arrebatada nos lleva al desencanto y el optimismo se va al tacho. Sin imaginación, sin fe, sin esperanza, nos transformamos en prisioneros de una vida que no vale la pena. Nos queda la muerte misma. Esa muerte que desea Jean Dominique Bauby, el protagonista de La escafandra y la mariposa de Julian Schnabel. Estamos ante una historia fuerte e impactante. La película retrata la vida del ex editor de la revista de moda francesa Elle, quien de repente, sufre un ACV que lo deja paralizado de pies a cabeza y en el cual sólo puede mover el parpado del ojo izquierdo, algo que en el mundo se conoce como el “síndrome de cautiverio”. 



La impactante actuación estará a cargo de Mathieu Amalric, que, con todas las condiciones dadas para hacerlo, nunca exagera ni un milímetro su papel. La adaptación del guion sobre la novela del mismo Bauby será Ronald Harwood, reconocido por obras como El Pianista y Oliver Twist de Polanski, entre otras. El film nos traerá recuerdos inmediatos de otros que hemos trabajado en este programa, como Mar adentro de Amenábar o, sobre todo, Johnny Got His Gun de Dalton Trumbo. El gran acierto del director será nunca caer en golpes bajos como pasaría en un melodrama vulgar y lacrimógeno a los que nos tienen acostumbrados en el circuito comercial. En contraparte, utilizará muy bien las dosis de humor negro en la voz del propio protagonista. El comienzo causará sorpresa y nos dejará con la intriga en los primeros minutos. Será la cámara subjetiva la protagonista principal. Desde ese enfoque, el director marcará su idea, su punto de vista y su forma de contar la historia. Esa cámara será siempre desde los ojos de alguien que no conoceremos hasta los 15 minutos de metraje. En ese tiempo, veremos médicos, doctoras y enfermeras que irán hablándole a la cámara e informándonos a todos lo que está sucediendo, incluso a Jean Do, el principal afectado. Escucharemos sus pensamientos en off y se transformará en nuestro narrador estrella. Luego, será la hora de recordar la vida que tenía antes y llegarán los raccontos para ir armando el rompecabezas. 



Luego de ese primer recuerdo, será hora de conocer la verdad. Y nuevamente Schnabel lo presentará a su manera. Mientras lo llevan en silla de ruedas por un pasillo, tanto nosotros como él veremos por primera vez su reflejo en un vidrio. Recién casi a los 40 minutos lo conoceremos por nuestros propios medios. La decisión estética no podía ser así de precisa sin la maravillosa fotografía de un genio como Janusz Kaminski, el habitual colaborador de Steven Spielberg, ni más ni menos. La magia del encuadre desde la mirada del protagonista y la utilización del fuera de campo de manera exquisita, nos adentra en ese mundo. La banda sonora y la música acompañarán de forma acorde y sin estridencias. El director nos envuelve con esa experiencia, lleno de planos cortados que nos hace sentir la falta de aire y la misma incomodidad que sufre el personaje. Es en ese encierro donde entendemos que quiera morir. Esa angustia del dejar de ser uno mismo. El pasará de ser un playboy a estar postrado y sólo poder comunicarse mediante parpadeos. Notaremos además una crítica moral y ética que parece pasar desapercibida. El enojo de su enfermera porque el quiera morir, el trabajo de suturar el párpado derecho sin la opinión del paciente pese a que podía expresarse o el llevarlo a la iglesia a tomar la comunión pese a estar en contra de sus principios, son ejemplos de cómo se puede manipular a alguien que no puede valerse por sus propios medios. 



Pero a medida que pasan los minutos, la semblanza irá cambiando. El volar con la imaginación volverá a ser nuevamente fundamental. Jean Do decidirá aferrarse a la esperanza y con la ayuda de una asistente, escribirá su historia. Reflexionará sobre sus triunfos y sus derrotas. También sobre las palabras, la comunicación o la literatura. Se imaginará los días soleados en las mejores playas con las mujeres de su vida, siempre siendo un playboy. A través de imágenes como glaciares cayendo o insectos entre flores sabremos sus sensaciones. El film nos hará pensar en cuán importante es nuestro cuerpo, en como cuidamos nuestra propia escafandra. Qué una vez encerrados ahí dentro no podremos escapar y seremos presos de nuestro propio destino. Pero entre tanto dolor, siempre habrá un atisbo de esperanza: el no renunciar nunca a volar con nuestra imaginación…

 

Marcelo De Nicola.-

 

Canción post impresiones

 


UNIVERSO SCHNABEL

 


Julian Schnabel nació en Nueva York el 26 de octubre de 1951. Luego de mudarse con su familia a Texas, se graduó en arte (Bachelor of Fine Arts, B.F.A.) en la Universidad de Houston, después de lo cual presentó una solicitud para entrar al programa independiente de estudios en el Museo Whitney de Arte Norteamericano en Nueva York. Luchando en el mundo del arte, Schnabel trabajó como cocinero y frecuentó el restaurante Max's Kansas City mientras trabajaba en su obra artística. En 1975, Schnabel presentó su primera exposición individual en el Museo de Arte Contemporáneo de Houston. Durante los años siguientes viajó con frecuencia a Europa, en donde quedó fuertemente impresionado con la obra de Antoni Gaudí, Cy Twombly y Joseph Beuys. Fue en su primera exhibición individual, en la Galería Mary Boone en 1979, donde Schnabel comenzaría a ser considerado, en verdad, como una nueva fuerza en el mundo del arte. Participó en la Bienal de Venecia en 1989, y para mediados de los ochenta ya se había convertido en una figura de importancia en el neoexpresionismo. Para cuando presentó su obra en una exposición conjunta organizada por Boone y Leo Castelli en 1981, ya era un artista en toda forma. Sus ahora célebres "plate paintings" ("cuadros en platos", elaborados en gran formato sobre platos de cerámica rotos) fueron recibidos con escepticismo por el mundo del arte. La reputación que obtuvo gracias a sus declaraciones escandalosas acerca de su importancia en el mundo del arte ("Soy lo más cercano a Picasso que podrán ver en esta pinche vida") generó desprecio tanto entre sus colegas como en el público general. Más allá de toda duda, sin embargo, quedó la energía y vivacidad que Schnabel produjo en el mundo del arte. 



Usando escenografías del teatro kabuki, terciopelo y animales escondidos, el estilo intenso y confrontativo de Schnabel recordó la energía y atrevimiento del propio Picasso y de Jackson Pollock. Su obra forma parte de las colecciones de varios museos en todo el mundo, incluyendo el Metropolitan Museum of Art; Museum of Modern Art; El Whitney Museum of American Art; El Museum of Contemporary Art (MOCA), Los Angeles; El Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofia de Madrid o el Centre Georges Pompidou en París. Insiste en que es un pintor ante todo, aunque es más conocido por sus películas: “La pintura es, para mí, como la respiración. Es lo que hago todo el tiempo. Todos los días hago arte, ya sea pintando, escribiendo o dirigiendo una película”. En cuanto al cine, como no podía ser de otra manera, su debut se produjo con una biopic sobre un artista, hablamos de Basquiat, con Jeffrey Wright en la piel del pintor y un combo de artistas de la talla de David Bowie, Dennis Hopper, Benicio del Toro, Gary Oldman Courtney Love, Christopher Walken o Willem Dafoe, entre otros. El film fue recibido con críticas dispares pero su nombre se instalaba en el mundo del cine. 



Cuatro años después, en el año 2000, vuelve al biopic, esta vez con la vida del escritor cubano Reynaldo Arenas en Antes que anochezca, basada en la autobiografía del artista que se tuvo que exiliar por su condición homosexual. Fue el primer papel de Javier Bardem en Estados Unidos y logró una nominación al Oscar. En 2007, además de filmar La escafandra y la mariposa, dirige el documental Lou Reed Berlín, sobre los conciertos del músico basados en su disco más importante. En 2010 dirige Miral, ambientada tras la guerra árabe-israelí que acabó con la proclamación del Estado de Israel (1948), donde una mujer intenta abrir un orfanato en Jerusalén. Por último, llegó en 2018 Van Gogh en la puerta de la eternidad, donde Willem Dafoe interpreta al pintor holandés cuando se muda a Francia y conoce otros artistas como Paul Gauguin y pinta las obras maestras más importantes de su carrera.

 

FICHA TÉCNICA

 

Título original: Le scaphandre et le papillon (Diving Bell and the Butterfly)

Año: 2007

Duración: 112 min.

País: Francia

Dirección: Julian Schnabel

Guion: Ronald Harwood. Libro: Jean-Dominique Bauby

Música: Paul Cantelon

Fotografía: Janusz Kaminski

Reparto: Mathieu Amalric, Emmanuelle Seigner, Marie-Josée Croze, Anne Consigny, Patrick Chesnais, Niels Arestrup, Olatz Lopez Garmendia, Max von Sydow

 

PELÍCULA COMPLETA

martes, 10 de octubre de 2023

ELLING... MI AMIGO Y YO DE PETTER NAESS

PROGRAMA 423 (15-09-2023)

 

SINOPSIS

 

Elling está preparado para volver al "mundo real" tras un periodo de dos años en una clínica psiquiátrica. Tutelado por los servicios sociales noruegos, él y su compañero de habitación, un gigante bonachón llamado Kjell Bjarne, son propuestos para ser reintegrados en la comunidad. La asistencia social les ha concedido un apartamento en Oslo, donde se supone que han de ser capaces de cuidar de sí mismos. Pero, para alguien a quien entrar en un restaurante le resulta tan complicado como atravesar la Antártida, esta nueva vida está llena de obstáculos. (FILMAFFINITY)

 

EDITORIAL

 

El tipo se pasaba horas mirando todo desde su antiguo ventanal. Las gotas de lluvia explotaban contra el vidrio y él se asustaba de repente. Corría un poco la ñata del vidrio, pero nuevamente se acercaba curiosamente. La gente pasaba en piloto automático. Nadie se daba cuenta de que alguien los observaba. Quizás, si era un animal asomando el hocico alguno sí se pararía. Tenía una colección de diarios donde guardaba los eventos más importantes. Desde un récord guiness de caminar sobre una cuerda hasta notas de sobrevivientes en lugares extremos. Todo eso lo emocionaba y lo compungía a la vez. Cada tanto, miraba en la tv algún documental sobre alpinistas haciendo cumbre o mochileros recorriendo desiertos o selvas de a pie. En ese pequeño cuarto encontró la manera de sentirse seguro. No había peligros a la vista. Los autos estaban lejos, los bocinazos no aturdían tanto, los gritos de la gente llegaban con menos vehemencia y la calle… la calle estaba lejos para cruzarla. Los semáforos siempre lo pusieron nervioso. Había encontrado allí una dosis de seguridad clave para su vida. Desde pequeño supo que no era “normal”. Los hospitales y los centros de salud eran el paseo más divertido en su niñez. Creció sin complicaciones, pero la adolescencia marcó un punto de inflexión. Su madurez no iba de la mano de la de los demás, pero la sociedad no estaba preparada para semejante complejo. 



Empezó por relacionarse cada vez menos hasta desaparecer casi por completo. Sus sueños se marchitaron como una flor en invierno y el sol empezó a esconderse. Los días se volvieron nublados y solo las lluvias parecían quererlo hacer florecer. Sus ganas se entumecieron y se volvió todo más rígido. Cada tanto alguien preguntaba por él. Se volvió hosco y ermitaño. Se alejó del mundo y su habitación pasó a ser su “normalidad”. Allí se pasaba los 7 días de la semana, los 30 del mes y los 365 del año. Sus ojos perdían contacto con la realidad. Su mente viajaba, pero nadie la acompañaba. No tenía una familia que lo ayude a pelear la batalla. Sus cosas, evidentemente, siempre resultaban más importantes. Se consideraba un estorbo para ellos. Todo pasaba por su cabeza. Como un increíble cuento que nunca vería la luz. Hasta que un día oyó gritos, golpes y un jarrón al piso que estalló en mil pedazos. El hogar era un desfile de insultos y entredichos. Como por arte de magia, se paró de golpe y empezó a caminar hacia la puerta. Sin detenerse ante la reacción de los presentes, siguió su camino hasta llegar a la vereda. Como un autómata, siguió derecho hacia la calle. Esta vez sí esperó el semáforo y cruzó tranquilamente. Su silueta con los minutos desapareció y su sombra se fue haciendo más pequeña. Decidió seguir entonces hacia otra parte del mundo, embanderado en su “locura” y esa extraña “normalidad”.

 

Marcelo De Nicola.-

 

Canción elegida para la editorial

 


IMPRESIONES SOBRE ELLING… MI AMIGO Y YO

 


Hay un mundo allá afuera, dispuesto a normalizarlo todo. Hay un mundo allá afuera que no espera, que avanza de cualquier modo, saltando a defender con los codos, abriendo paso sin importar cómo, descomponiendo la materia, aniquilando el deseo, pintándolo todo de amarillo o echándole candado a cuanto esté al alcance de una mano. Hay un mundo allá afuera empachado de hostilidades de gente egoísta y apurada, de despertadores descompuestos y transportes que no transitan; de autos que no avanzan y dedos que amenazan todo el tiempo. Hay un mundo allá afuera que habla otro idioma, ¿se dieron cuenta? Un mundo de palabras que se acortan, se confunden y se pierden para siempre, o que se repiten hasta el hartazgo para también ser olvidadas. Un mundo de agravios dolorosos, de descalificaciones, de destratos y desestimaciones. Un mundo que no perdona al que sufre, al que le duele, al que dice basta, al que ya no lo soporta. Que da la espalda por puro gusto, por creerse otra cosa, sentirse otra cosa, porque es un mundo donde poco importa lo que somos, lo que hicimos con las pocas herramientas que tenemos, esas que están al alcance de todos y no se cobran por usarlas. Un mundo que prefiere siempre ser otro mundo y mira siempre para otro lado, desoyendo los gritos de su gente, enamorándose del mundo que no somos. Un mundo que no se celebra porque lo que hay nunca basta y porque nos enseñaron que festejar lo que hay, lo simple digo, lo que ya somos, es de mediocres o de conformistas. 



Que hermoso debe ser poder mirarnos a nosotros mismo, a esto que hoy somos, lo que ya somos, a esto que hicimos de lo que hicieron de nosotros y perdonarnos. Y creer que está bien, que lo que somos está realmente bien, creérnoslo de verdad, sentirlo con fuerza en la carne. Poder mirarnos y gustarnos, y sentirnos de una vez por todas completos, para quitarnos esa maldita ansiedad de ir por todo, porque bien sabemos que en definitiva ir por todo es lo mismo que ir por nada. Poder actuar desde la calma, desde la tranquilidad y la confianza en nuestra creatividad y en nuestras decisiones. De permitirnos explorarnos sin distraernos con la estupidez de ir a buscar respuestas afuera. En modelos ajenos y distantes. Visitar nuestro abismo es el desafío, pero conocernos es la respuesta. Hay un mundo allá afuera que promete el progreso a costa de estándares, de modelos que se repiten, de verdades absolutas que atropellan su existencia contra esa democracia que nos costó vidas y la sangre de tantos amigos y amigas. Porque en este mundo no deberían convivir jamás estas dos cosas juntas; porque si hay alguien que posea una verdad absoluta, una forma de ser que sea la correcta, una forma de desear que sea la natural, de relacionarse con el propio cuerpo y su sexo, si eso existiera, sería absurda cualquier tipo de democracia o de intento de consenso. Si hay una verdad y alguien asegura tenerla, entonces al otro, a la otredad, automáticamente, se la convierte en un ser sin identidad, sin capacidad de ser, se lo condenada a la desapropiación de su propia autonomía. Hay un mundo allá afuera, que se parece bastante a todo esto que digo. 



Es el mundo que excluye lo diferente en el nombre banal de la moral, de la salud mental, de la seguridad y el orden social. Miseria. Este es también el mundo en el cual el director Petter Naess plantea su interesante relato llamado Elling. El film combinará de manera armoniosa el drama con la comedia, los dos géneros por excelencia. El relato estará narrado desde el punto de vista de su protagonista Elling, quien sufre de trastornos psicológicos los cuales le complican el desarrollo de su sociabilidad. Elling prefiere estar solo luego de la muerte de su madre. Él mismo se definirá como “un nene de mamá”. El gran conflicto de Elling será interno, será lograr romper esa relación edípica que le impide sentirse seguro por sus propios medios, que le impide conocer el mundo, ese de allá afuera. La puesta de cámara acompañará el punto de vista y la visión de las cosas del protagonista de manera correcta. Será prolija tanto como él, será clásica y sin sobre saltos, como Elling. Pero también responderá a sus crisis, ya que las anticipará con un movimiento casi imperceptible típico de cámara en mano. Algo lo sacudirá de su realidad y su cuerpo se llenará de pánico y allí comenzará el ataque, y allí también, estará la cámara para narrarlo y hacernos sentir esa molestia que crece, ese encierro en un cuerpo que siente y que teme. Luego de la presentación del personaje, vendrá la comedia con el contrapunto generado por el coprotagonista de la historia, Kjell Bjarne. Serán dos personalidades con problemas psiquiátricos diferentes y hasta opuestos, que en definitiva, terminaran completándose. El relato utilizará la herramienta de la voz en off de Elling quien narrará, en ciertas situaciones, sus sensaciones personales, sus impresiones fóbicas, sus miedos. 



Esta herramienta, ayudará a remarcar un aspecto no menor de la personalidad de Elling, el cual será su pasión por la escritura. Gracias a esta voz, él se dará cuenta de que tiene herramientas para enfrentar al mundo de allá afuera, a ese mundo de hostilidades que no hace más que pedirle a gritos que sea normal. A ese mundo de allá afuera que prefiere excluirlo y no aceptarlo con sus diferencias. La estructura narrativa será lineal ya que respetará minuciosamente la prolijidad que describe a su héroe. Todo tendrá su lugar, su tiempo y su desarrollo, hasta los propios cambios, las propias superaciones. Las cosas se acomodarán en el mundo de Elling y su amigo, pero lo harán sin perder la esencia particular de los personajes. Su mundo empezará a vibrar con algunas semejanzas con el de allá afuera y ellos comenzarán a sentirse a gusto en la comunión con las demás personas. Pero lo harán sin perder su lugar, Elling seguirá siendo aquel nene de mamá que se oculta en las sombras de una noche que se niega a terminar. Pero estará bien, habrá encontrado su sitio de pertenencia, a pesar de todo. Quizás la respuesta a muchas de nuestras angustias se encuentre ahí, en el hecho de permitirnos disfrutarnos, finalmente, en el lugar en el que ya nos encontramos.          

 

Lucas Itze.-

 

Canción post impresiones

 


UNIVERSO NAESS

 


Petter Næss nació en Oslo, Noruega el 14 de marzo de 1960. En 1980, empezó su trayectoria profesional como asistente de producción y realización en el departamento de teatro de la Norsk Rikskringkasting. En 1985, debutó primero en el teatro, después en el cine y finalmente en la televisión. En 1996, fue nombrado director del Oslo Nye Teater. Su primera película dirigida fue la comedia Absolutt blåmandag ("Resaca absoluta") en 1999, una comedia sobre una pareja que se separa debido a la adicción al alcohol del protagonista. Su segundo largometraje, Elling (2001), adaptación cinematográfica de Brødre y blodet ("Hermanos de sangre"), el tercer volumen de la popular tetralogía epónima de Ingvar Ambjørnsen. Petter Næss también dirigió la versión teatral de la novela un año antes de la película, que cosechó gran éxito. Los dos actores que interpretaron a los protagonistas en el film fueron los actores originales de la obra de teatro, debido a que Næss no encontró ningún actor que le convenciera para ambos roles protagónicos. El gran recibimiento que obtuvo Elling hizo que fuera nominada al Óscar en la categoría de Mejor Película de Lengua Extranjera en 2001, con el actor y productor estadounidense Kevin Spacey comprando los derechos para realizar una adaptación teatral en Estados Unidos. En 2004 filma Just Bea, sobre una adolescente que se enamora del chico más popular de la escuela. 



En 2003, el director de cine firmó un contrato con la 20th Century Fox para la producción de tres películas, la primera de ellas, Crazy in Love (cuyo título original en noruego es "Mozart y la ballena"), estrenada en la gran pantalla en 2005. En esa llegada a Holywood cuenta la historia de amor de dos jóvenes con síndrome de Asperger. Vuelve a Noruega para filmar Love Me Tomorrow, la secuela de Elling en 2005. Más adelante llegan los films Gone wih the Woman, Hoppet, filmada en Suecia, Shameless y Perdidos en la nieve, sobre la segunda guerra mundial, con Florian Lukas y Rupert Grint. Sus últimos trabajos fueron las series Maglerne, El tiempo de la felicidad y el film Nothing to Laugh About, sobre un cómico que encuentra en el humor una herramienta contra una grave enfermedad.

 

FICHA TÉCNICA

 

Título original: Elling

Año: 2001

Duración: 85 min.

País: Noruega

Dirección: Petter Naess

Guion: Axel Hellstenius. Novela: Ingvar Ambjørnsen

Música: Lars Lillo Stenberg

Fotografía: Svein Krøvel

Reparto: Sven Nordin, Per Christian Ellefsen, Marit Pia Jacobsen, Jorgen Langhelle, Per Christensen.

 

PELÍCULA COMPLETA