jueves, 19 de noviembre de 2015

EL CLUB DE LA PELEA - FIGHT CLUB

PROGRAMA 117 (02-10-2015)

IMPRESIONES SOBRE EL CLUB DE LA PELEA


Entonces, un día nos preguntamos ¿para que todo esto?
La mañana es fría. La lluvia cae sobre Buenos Aires estropeándolo todo. El colectivo amontona con desprecio un número incalculable de seres. El olor de los abrigos húmedos, la respiración compartida, la falta de espacio. Miro sus caras, veo en aquellos rostros el agrio color gris de sus miradas. Sus miradas que miran el piso, que miran celulares de todo tipo de tamaño y forma, y se pierden en aquellas ventanas minúsculas, respirando su oxigeno binario, bajo el abrigo de un sol de litio. Sus miradas que creen mirar hacia afuera, que miran sin lograr ver, y continúan su camino, pensando haber visto. Nadie sonríe. El salvajismo liberador de la carcajada humea mórbido detrás de aquel gesto imperceptible, aquella sonrisa leve, hija de un lejano reflejo, de lo moralmente correcto, tan real como cualquier parpadeo. La risa, quizás, se nos perdió por la noche, cuando todavía éramos bellos y nuestro pecho aún se agitaba repleto de sueños. En la mañana todo es veloz y sin sentido. Pienso en mis hijos. Recuerdo aquel beso de despedida,a ntes de entrar a la escuela. Ese beso que siempre prolongo y del que me aferro como lo hace un náufrago en su tormenta, intentando mantenerlo vivo hasta nuestro reencuentro por la noche. Su ausencia me duele y me enoja. Pienso en ella y en el sabor de sus besos. Pienso en el calor de sus brazos que se confunden con los míos y en su cabello anárquico que dibuja todo tipo de historias sobre mi almohada. Soy la lejanía, sustanciándose a paso de elefante a bordo de cualquier colectivo. 


Soy el dolor que nace de todo aquello. Reviso nuevamente las caras del pasaje, tan muertas como la mía, y entonces, me pregunto, ya sin ningún ánimo ¿para que todo esto? Alguna vez luchamos por ser libres y los ríos se tiñeron de sangre, y ¿qué hicimos entonces? ¿Dónde están aquellos laureles? Esta angustia que amarga mi boca, quizás sea por comprender que conquistamos algo con lo que nunca supimos qué hacer. ¿Dónde está la libertad en estas personas que miro? Si desde que tengo recuerdo, somos esta cárcel que trabaja ocho horas, esta bolsa de huesos cansados y adoctrinados, viviendo nuestras miserables vidas bajo la fantasiosa seguridad que nos da la endeble estructura de una rutina. Si nuestra vida se consume en mantener lo que tenemos y nuestras promesas nos endeudan para obtener más. Empujo aquellos cuerpos abriéndome camino hacia la puerta. Les dedico una última mirada, una mirada que nadie vera. Quizás en esto que les relato, esté ese germen que Tyler Durden intenta transmitir en aquel profundo film llamado “El club de la pelea”. El Film poseerá una fotografía oscura y contara con un montaje ágil y dinámico. El relato estará planteado sobre una estructura no lineal, repleta tanto de flashbacks como de flashes oníricos. Presenciaremos diálogos filosos y profundos, aunque no complejos. Los parlamentos serán directos y fuertes, como los golpes que se propinan los personajes, con el objetivo metafórico, tal vez, de romper ciertas estructuras. 


La película trabajara sobre la idea de falsedad todo el tiempo, pero lo hará de manera sutil. Jim Uhls, guionista del film, articulará el relato a través de la voz de un narrador, la cual oscilara entre el off y el over de la imagen del protagonista, del cual jamás sabremos su nombre verdadero. En cambio sí sabremos el nombre verdadero de su alter ego, personaje interpretado magistralmente por Brad Pit, Tyler Durden. Será este personaje, solo visto por el narrador, quien nos haga reflexionar sobre esta cárcel de objetos innecesarios con la que llenamos el vacío de nuestra existencia. Aparecerá y desaparecerá caprichosamente, pero jamás dudaremos de su existencia ya que estará sostenida extraordinariamente desde la narrativa de puesta de cámara. El film culminará y se retirará como solo lo hacen los grandes, evitando las certezas, convidando preguntas. Hace muy poco, un presidente de otro país, amigo de esta casa, nos alertó sobre el consumo, y nos dijo que cuando compramos algo, no lo compramos con plata, sino con el tiempo de vida que gastamos para conseguir esa plata. Allí, mis amigos, descansa la peor de las perdidas. Desde este foro, los convidamos a salir a vivir sus vidas, a entregarse al peligroso milagro de la existencia, y a estar dispuestos a terminar este cuento, con las merecidas marcas de quien ha vivido intensamente, de quien ha sabido amar hasta el pánico y confundir su nombre en el nombre de otro. Ese es el desafío.-

Lucas Itze.-

Canción post impresiones



UNIVERSO FINCHER


Nacido en Denver el 28 de agosto de 1962. Empezó como realizador de efectos visuales en la compañía de George Lucas, uno de sus primeros trabajos fue en Star Wars Episodio VI, el regreso del Jedi. Luego trabajó como director de videoclips musicales, entre los artistas que trabajaron con él se encontraban Sting, Patty Smith, Roy Orbison, Aerosmith, Madonna, Rolling Stones, Billy Idol, George Michael y Michael Jackson, entre otros.
Su primer film fue Alien³, la tercera parte de la trilogía creada por Ridley Scott y continuada por James Cameron.
Su siguiente película fue la que lo lanzó a la fama: Se7en (Pecados capitales), con Brad Pitt y Morgan Freeman, escrita por Andrew Kevin Walker. La película fue un éxito tanto a nivel comercial como a nivel crítica, ubicándose en el puesto 22 según el ranking IMDB de las películas de todos los tiempos.


En 1997 dirigió The Game, otro gran thriller con Michael Douglas y Sean Penn y en 1999 se juntó otra vez con Brad Pitt, y sumó a Edward Norton y Helena Bonham Carter para hacer El club de la pelea.
En 2002 y con guión de David Koepp, dirigió La habitación del pánico, con Jodie Foster y Forrest Whitaker.
En 2007 se ocupó de uno de los crímenes más famosos sin resolver de la historia estadounidense, al filmar Zodíaco, basado en el asesino que mataba a sus víctimas según el signo de nacimiento. Con Jake Gyllenhall, Mark Ruffalo y Robert Downey Jr.
En 2008 filma El curioso caso de Benjamin Button, con Brad Pitt y Cate Blanchett. Con guión de Eric Roth. El film, basado en un relato de F. Scott Fitzgerald, cuenta la historia de un hombre que nace con 90 años y va rejuveneciendo con el paso del tiempo. Nominada a 13 Oscar (incluída película y director), 5 Globos de Oro, y 11 Bafta, fue uno de los mejores films del año.


Dos años después llegó otro de sus grandes éxitos con La Red Social, donde cuenta la vida de Mark Zuckerberg y su historia para crear Facebook. Con Jesse Eisemberg y Justin Timberlake. El guión adaptado le valió un Oscar a Aaron Sorkin. 8 nominaciones al Oscar (peli y director incluidas), 8 al Bafta, y ganador a Mejor Director y ganadora de 4 cuatro Globos de Oro, incluidos Mejor Película y Mejor Director.
En 2010 llegó La chica del dragón tatuado, adpatación del Best Seller del sueco Stieg Larsson, Los hombre no amaban a las mujeres, que también había sido rodada en Suecia en el año 2009 bajo el nombre de la trilogía Millenium.
En 2013 gana un premio Emmy a la mejor dirección por la serie más importante del año: House of Cards, con Kevin Spacey.
En 2014 estrena Perdida, un thriller con Ben Affleck y Rosamund Pike, otra vez siendo el film nominado a Mejor Película y Dirección en casi todos los festivales importantes.


Videos dirigidos por David Fincher



FICHA TÉCNICA

Título original: Fight Club
Año: 1999
Duración: 139 min.
País: Estados Unidos
Director: David Fincher
Guión: Jim Uhls (Novela: Chuck Palahniuk)
Música: The Dust Brothers, Michael Simpson & John King
Fotografía: Jeff Cronenweth
Reparto: Edward Norton, Brad Pitt, Helena Bonham Carter, Meat Loaf, Jared Leto, Van Quattro, Markus Redmond, Michael Girardin, Rachel Singer, Eion Bailey

SINOPSIS


Un joven hastiado de su gris y monótona vida lucha contra el insomnio. En un viaje en avión conoce a un carismático vendedor de jabón que sostiene una teoría muy particular: el perfeccionismo es cosa de gentes débiles; sólo la autodestrucción hace que la vida merezca la pena. Ambos deciden entonces fundar un club secreto de lucha, donde poder descargar sus frustraciones y su ira, que tendrá un éxito arrollador.

martes, 10 de noviembre de 2015

EL VIENTO SE LEVANTA - KAZE TACHINU


EDITORIAL

Las hojas de los árboles se mueven lentamente al compás de los susurros del viento. Las cenizas de esa romántica fogata empiezan a ser una simple evocación de lo vivido, como las miles de palabras escritas en el aire. Las estrellas se empiezan a apagar con el correr de la noche, mientras los recuerdos van invadiendo la memoria.
Una hermosa silueta, empieza a hacerse polvo en una habitación inerte, descorazonada ante tanta miseria y paredes descascaradas. Un último suspiro será el primer paso hacia un viaje tantas veces imaginado, con forma de luces blancas, y repleto de experiencias vividas, mientras en alguna parte, una pequeña lágrima intenta escaparse de un laberinto de poros, y termina su vida estrellada contra la seda de un pañuelo.
Viajamos por nuestra mente para invocar esos fantasmas del pasado que nos muestren aquellos satélites de amor que vigilaban nuestra galaxia. Vemos esa sonrisa implacable ante cada momento de placer que arrugaba sábanas desnudas por arrebatos de pasión. Sentimos esos gritos de lujuria marcados a fuego por el ardor de los cuerpos, embebidos en el romanticismo más puro. Olemos el perfume de los cabellos al viento, revoloteando como pájaros que celebran la libertad.


Todo porque un día, nos encontramos de repente siendo la misma persona, jurando amor eterno, hasta que llegue la despedida. Esa que nunca pensamos que llegaría ya que eso es para los que no tienen nada, los que piden limosna por un centavo de cariño.
Un amor entregado al son de las risas alegres. Un amor preso de breves llantos desconsolados. Un amor testigo de las caricias y de las peleas perdidas por nocaut. Un amor como son todos los amores, y tan distintos también. Un amor al que no vencerá ni la propia muerte, aunque ella siempre tenga una carcajada en el bolsillo.
Y así nos encontramos un día, jugando nuestra propia final, en el medio de un bosque frío y despoblado, repleto de hojas muertas esperando volar hacia ninguna parte, quizás para encontrar esas almas que divagan esperando que alguien les tienda una mano, para encontrar el significado de porque el viento se levanta…

Marcelo De Nicola.-

Canción post editorial



IMPRESIONES SOBRE EL VIENTO SE LEVANTA


Un día, sin demasiado aviso, nos damos cuenta que el tiempo pasó. Y nos damos cuenta así, en pasado, cuando ya es demasiado tarde. Cuando ya este cuerpo llora de pena al sentir el dolor de no poder salir a jugar cuando lo desea. Aquellos que jugaban y perdían sus mentes más allá de cualquier límite, hoy los vemos pasar vistiendo sus trajes de adultos. Están allí, especulando, atravesados por los muros del tiempo, paseándose por las calles con los pesados problemas de alguien que finalmente decidió crecer. Lo dicen sus caras. Está escrito en sus ojos, en sus bocas. Lejos quedo la inocencia, la némesis de mares desbordantes, las aventuras en mundos mágicos, las charlas con brujas, el montar lobos a través de bosques frondosos, el luchar junto a los animales contra las verdaderas bestias, esos tipos monstruosos que buscaban matar al bosque. No hay vestigios siquiera, de aquello de enamorarse perdidamente de un dragón, y no de cualquier dragón, un dragón especial, uno que antes fue un río, o de vencer cualquier hechizo, abrazados al corazón llameante de un niño.


Ahora ellos fuman. Largan por sus bocas el fatídico humo de un mundo que no comprenden, de un mundo del que no son parte y en el que quedaron varados al perder de vista aquella puerta hacia la fantasía. Fuman el nervio de las cosas nimias y fuman también el vacío existencial. Fuman todo el tiempo, y no duermen, e intentan y no les sale, y el mundo enloquece de una manera absurda a cada instante. Ahora solo queda el sueño como único refugio para buscar respuestas, o para ir a buscarte y despedirnos, despedirnos para siempre. “El viento se levanta” será una despedida. La despedida de un caballero, que quizás haya pensado lo que Barrie y haya resuelto seguir jugando en secreto. “El viento se levanta, es que intenta vivir” dirá la placa de inicio, citando los primeros versos de la última estrofa de aquel extenso poema de Paul Valery llamado “El cementerio marino”. Allí quizás la premisa, el tema, el eje que guiara a Jiro a través de la curva dramática del relato. Él buscara todo el tiempo levantarse, levantarse de aquella hora que nunca brilla, de todos esos intentos fallidos, de la soledad de ver al mundo a través de unos ojos que miran distinto, del temor a la muerte. 


El film poseerá una fotografía extraordinaria, repleta de encuadres poéticamente compuestos, con colores intensos y vivos. La estructura del relato no será lineal, ya que estará repleta de flashes oníricos, aquellas escenas donde brillará con más intensidad la mirada de Hayao Miyazaki. Sera quizás uno de los films más realistas del realizador, en donde se hablará de la guerra, las miserias del hombre, la pérdida, la mezquindad humana, ya sin aquella caricia poética de la metáfora. El mensaje estará allí, delante de nuestros ojos, con la crudeza propia de los hechos históricos. Jiro, terminará despidiéndose de Nahoko, quien desaparecerá en aquel prado de sus sueños, y al verla partir, él simplemente dirá gracias. Entenderemos aquella despedida como una mucho más grande, y esto hará que su peso se duplique. Será el propio director, quien a través de su personaje, nos diga gracias y se despida de nosotros sencillamente. A quienes nos toca ocupar hoy esta mesa, no nos queda más que levantar nuestra copa y desearle la mejor de las vidas. Lo despedimos como se despide a un amigo, con aquella dulce tristeza que dejan las tareas concluidas, pero siempre dejando su lugar en la mesa, por si algún día se le ocurriera volver. Defenderemos el sueño y la fantasía hasta el último momento, es una promesa.

Lucas Itze.-

Canción post impresiones


Algo de música japonesa...




UNIVERSO MIYAZAKI


Nacido en Japón el 5 de enero de 1941, Miyazaki es sinónimo de éxito y talento.
Después de crear un de series de TV junto a su coequiper Isao Takahata, en 1979 debutó con el film El castillo de Cagliostro.
En 1984 empezó a hacerse más conocido con Nausicäa del valle, una película de índole apocalíptica.
En 1986 llegó El castillo en el cielo, y dos años después uno de sus grandes clásicos: Mi vecino Totoro.


En 1989 llega Nicky, la aprendiza de bruja. Y más tarde llegaron títulos como Porco Rosso (1992); además de un par de cortometrajes, pero fue en 1997 cuando dio que hablar nuevamente con La Princesa Mononoke, que para muchos es una obra maestra.
En 2003 llega su película más conocida, El viaje de Chihiro, que lo termina de lanzar al estrellato. 


En 2004 filmó El castillo ambulante, y otra vez se llevó varios premios y nominaciones.
En 2006 apareció Ponyo en el acantilado, que tuvo buenas críticas aunque no tanta repercusión.
Con El viento se levanta, se despide a lo grande del cine. Lo vamos a extrañar…

Murasaki, gran banda del Japón


Y nos fuimos con un gran cover...


FICHA TÉCNICA

Título original: Sen to Chihiro no kamikakushi (Spirited Away)
Año: 2001
Duración: 124 min.
País: Japón
Director: Hayao Miyazaki
Guión: Hayao Miyazaki
Música: Joe Hisaishi
Fotografía: Atsushi Okui

SINOPSIS

Chihiro es una niña de diez años que viaja en coche con sus padres. Después de atravesar un túnel, llegan a un mundo fantástico, en el que no hay lugar para los seres humanos, sólo para los dioses de primera y segunda clase. Cuando descubre que sus padres han sido convertidos en cerdos, Chihiro se siente muy sola y asustada.


Trailer


miércoles, 7 de octubre de 2015

LA GRAN BELLEZA - LA GRANDE BELLEZZA

PROGRAMA 115 (18-09-2015)

EDITORIAL

En ciertas ocasiones no queda otra alternativa que mirar hacia atrás para darnos cuenta de que fuimos felices. Allá lejos, donde se besan el sol y la horizontalidad de la tierra logramos capturar imágenes fugaces que intentan eternizarse batallando contra nuestro extraño enemigo, el olvido. Pero sobretodo luchando contra nuestra imaginación que harán de aquellos momentos bellos, detestables o ridículos, monumentos al amor, a la sabiduría, al heroísmo, al humor, a la buena suerte; como cuando recibí aquel golpe aleccionador en el rostro y me salve de tener que juntar mis dientes en aquella vereda, en donde insulté sin sentido a aquel tipo de gran capacidad para pegar pero con la bondad y el orgullo suficiente de no aprovecharse del equilibrio de un contrincante afectado de alcohol y desdichas. Debemos cuidar celosamente aquellos monumentos que reposan en los costados de nuestro camino hacia atrás. 


Aquellas figuras abstractas del pasado serán puentes hacia adelante, serán miradas que al fin se encuentran, serán noches interminables abrazadas al deseo consumado, serán risas de niños que vician el aire con puro aroma de inocencia,  serán al fin canción. De esa manera, siguiendo las palabras de Henry Miller, le daremos sentido a la vida, porque ésta en si misma carece del mismo. Buscaremos quizás hasta olvidar lo que buscamos. Pero insistiremos porque de alma inquieta estamos hechos y el que así no lo siente deberá morir muchas veces para entenderlo. Insistiremos con nuestros hermosos monumentos de barro y arcilla que nos recordaran que en la simpleza hay tanta sonrisa esperando ser. Que muchas veces las cosas dependen de nuestras manos y no del material del que disponemos. Hacia adelante, el descanso efímero entre la luz y la oscuridad será un balcón desde donde podremos observar en su plenitud, nuestro jardín de monumentos de barro, tal vez desde aquel lugar podamos disfrutar sin apuro y con calma de su gran belleza…

Alan Beneitez.

Canción elegida para la editorial


IMPRESIONES SOBRE LA GRAN BELLEZA


Fue Schopenhauer quien alguna vez nos alertó sobre aquella noche eterna, aquella noche que respira sobre el cielo de los cielos, aquella noche vacía. Fue el, quien con una lucidez enceguecedora anunció, no sin amargura, la dirección ultima del viaje. Fue en aquellas palabras donde amaneció esta angustia que se eleva dibujando sombras sobre la vereda rota por la que camino. Aquellas palabras, alertaban que el proceso de la vida, aparece como un tránsito hacia el desengaño. Caerán todas nuestras máscaras al reconocer finalmente, nuestra terrible derrota en aquella absurda empresa de la búsqueda desesperada de sentido. Caerá dios. Caerá el lenguaje. Caerá también el arte. Quedará entonces, para nosotros, la oscuridad infinita. Aquel abismo que nos mira. Quedará la nada. Louis Ferdinand Celine culmina aquella obra compleja y oscura llamada “Viaje al fin de la noche” diciendo, textualmente, lo siguiente: “A lo lejos sonó el remolcador; su llamada pasó el puente, un arco, otro, la esclusa, otro puente, lejos, más lejos… Llamaba hacia si a todas las barcazas del río, todas, y la ciudad entera y el cielo y el campo y a nosotros, todo se llevaba, el Sena también, todo, y que no se hablara más de nada”.Celine plantea de esta manera, entonces, lo siguiente: Nada, es donde falta la palabra


En aquel silencio, en aquella incapacidad para seguir nombrando lo que nos rodea, en aquella derrota de lo simbólico, reconoceremos, sin duda, el abismo. Y será esta ausencia de la palabra, uno de los conflictos de Gep, protagonista del Film “La gran Belleza”, quien como escritor, se ve frustrado en su incapacidad de no haber podido escribir más de un libro en toda su vida. La película comenzará con una cita de la novela de Celine, la cual sugiere el carácter imaginario del viaje y aclara su dirección de la vida a la muerte. Todo viaje nos plantea la posibilidad de ser otro. Nos da la alternativa de cambiar nuestra forma de vida, y en ciertos casos, hasta podríamos interpretarlo como una fuga de nosotros mismo. Viajar, entonces, no es otra cosa que un intento frustrado de escaparle a la propia muerte. Entenderemos entonces, que la muerte y la identidad están íntimamente relacionadas al pensar que ninguno de nosotros ha elegido jamás nacer, pero no se puede morir más que por uno mismo. Sera el propio viajero quien decida que piel vestir en aquella hora final, cuál será el jardín que pisaremos con nuestros últimos pasos. 


Gep comenzará este viaje al entender que su palabra ha callado, que ha sido olvidada hace tanto tiempo en aquel faro, entre la humedad de los besos y caricias que aquella joven, su musa tal vez, supo despertarle. El film poseerá una fotografía notable y una puesta de cámara, por momentos, sorprendente. Su estructura no será lineal ya que recurrirá, reiterada veces, al uso de flashbacks. Ciertas líneas de dialogo serán destacables no solo por su contenido, sino también por su capacidad simbólica y evocativa. Dirá Gep en medio de una de las tantas fiestas celebradas en su casa, al ver a sus invitados bailar generando un trencito: ¿Quién soy yo? Se preguntaba Breton en una de sus novelas… y luego agrega, Los trenes de Roma son los más bellos, porque no conducen a ningún lado. Allí estará la metáfora del viaje hacia uno mismo, lejos de todos y de todo. Aquel viaje hacia nuestra propia muerte. Sus días pasaran inmersos en aquel barullo de drogas, música y alcohol hasta que vuelva el recuerdo de ella, de aquel amor que no está, la raíz. Habrá un renacer en todo aquello, y el sol se preparara para brillar, entonces, sobre un día perfecto.-

Lucas Itze.-


Le Orme, clásicos del rock italiano


UNIVERSO SORRENTINO


Nacido en mayo de 1970, nació en Nápoles, en el sur de Italia.
 Su comienzo fue en el año 1998, con un corto titulado L'amore non ha confin. La historia de un sicario que es enviado a realizar un encargo y allí se lleva la sorpresa de encontrarse con un amor de juventud.
Su primer largo fue en 2001, L'uomo in più. Habla de Nápoles en los años 80. Época de bonanza en la Italia del éxito fácil. Dos hombres comparten el mismo nombre, la misma fecha de nacimiento: uno es futbolista, el otro cantante. Sus destinos se cruzan por azar en tiempos de decadencia para ambos.
En 2004 dirige Las consecuencias del amor, la historia de un hombre que lleva ocho viviendo en la habitación de un hotel suizo. Ocho años sin trabajar, fumando en silencio, sentado en el vestíbulo o en el bar del hotel. Una atroz rutina, esperando eternamente a que ocurra algo. Observa cómo transcurre la vida sin expresar ningún sentimiento ni emoción. No tiene a nadie. Está solo. ¿Cuáles son los secretos inconfesables de Titta?
En 2006 llega El amigo de la familia, donde Geremia, un sastre y usurero de avanzada edad, es un hombre repulsivo y tacaño que vive en una casa destartalada con su madre enferma. Su relación con el dinero es morbosa y obsesiva, y suele usarlo para entrometerse en los asuntos de los demás, fingiendo ser un buen amigo de la familia. Un día, un hombre le pide dinero prestado para la boda de su hija, de la que el avaro se enamora a primera vista. El film fue nominado a la Palma de Oro en Cannes
Dos años después llega otro gran éxito con Il Divo, Film sobre uno de los personajes más controvertidos de la política italiana: Giulio Andreotti, que fue jefe del gobierno en siete ocasiones. Narra las presuntas relaciones de Andreotti con la mafia siciliana, los delitos por los que fue procesado en los años 90 y absuelto por falta de pruebas. Una de las mejores películas italiana de los últimos años para la crítica.


En 2011 llega Un lugar donde quedarse, donde Sean Penn es un excéntrico músico que vive en Dublin, y se tiene que volver a Nueva York por la muerte de su padre y descubre que su progenitor buscaba vengarse de una humillación. Su hijo intentará cumplir lo que su padre no pudo.
En 2013 se termina de hacer conocido en el mundo gracias a La Gran Belleza.
Este año estrenó Youth (La juventud)...


La historia de un director de orquesta y otro de cine que se encuentran en un hotel de los Alpes. El primero ha abandonado la carrera musical, pero le llega una propuesta de un emisario de la Reina Isabel para que vuelva a tocar: dirigir un concierto en el Palacio de Buckingham, con motivo del cumpleaños del príncipe Felipe. Con actores de la talla de Michael Caine, Harvey Keitel y Rachel Weisz.

Y nos fuimos con más música de esta banda italiana



FICHA TÉCNICA

Título original: La grande bellezza
Año: 2013
Duración: 142 min.
País: Italia
Director: Paolo Sorrentino
Guión: Paolo Sorrentino, Umberto Contarello
Música: Lele Marchitelli
Fotografía: Luca Bigazzi
Reparto: Toni Servillo, Carlo Verdone, Sabrina Ferilli, Serena Grandi, Galatea Ranzi, Isabella Ferrari, Giulia Di Quilio, Luca Marinelli, Giorgio Pasotti, Massimo Popolizio

SINOPSIS

En Roma, durante el verano, nobles decadentes, arribistas, políticos, criminales de altos vuelos, periodistas, actores, prelados, artistas e intelectuales tejen una trama de relaciones inconsistentes que se desarrollan en fastuosos palacios y villas. El centro de todas las reuniones es Jep Gambardella (Toni Servillo), un escritor de 65 años que escribió un solo libro y practica el periodismo. Dominado por la indolencia y el hastío, asiste a este desfile de personajes poderosos pero insustanciales, huecos y deprimentes.


TRAILER


lunes, 28 de septiembre de 2015

CRÓNICA DE UN NIÑO SOLO

PROGRAMA 114 (11-09-2015)

EDITORIAL

Cuando el jabón comenzó a escurrirse por el parabrisas del Mercedes, Emilio sintió la satisfacción de haber hecho la elección correcta. No necesitó darse vuelta para corroborarlo con los otros tres ocupantes del auto. Sentía en su nuca la mirada aprobatoria de cada uno. El ruido del secador arañando el vidrio lo saco de su éxtasis. El pibe entró su mano oscura y mugrienta por la ventanilla, dejando en su camino el olor de miles de calles y alcantarillas. Emilio lo miró con ternura, con ojos paternales sin saber ya si era él quien lo elegía o el pibe lo elegía a él. El semáforo dio la luz verde, y sin dejar de mirarlo Emilio aceleró. El pibe, mareado por jaleos baratos y licores vencidos ensayo una puteada al vacío. Solo logró retener unos instantes la imagen de aquel rostro, de esos cachetes regordetes salpicados con unas pecas ridículas. Vio también la cadenita dorada que brillaba y colgaba de su cuello blanco y lampiño. La amargura se esfumó en el instante en que acercó el plástico cortado a su boca y bebió un buen trago. Entonces, la noche y el silencio, lo invadieron todo nuevamente. El frio comenzó a sentirse sobre la piel, el viento sopló resonando en cada hueco vacío. El semáforo insistía con su intento de arcoíris trunco, intercalando sus tres luces absurdas, ofreciendo una convención indescifrable e innecesaria para aquellas horas. El pibe ya cabeceaba cuando sintió que un auto frenaba cerca. -Otra vez el poli violeta ese…- pensó entre sueño. Intentó abrir los ojos, pero algo lo roció provocándole el ardor de dos brasas incandescentes, su nariz segregaba tanto moco que casi le impedía respirar, un miedo profundo invadió su cuerpo. 


Casi por reflejo intentó pararse y comenzó a tirar golpes a las sombras que se le acercaban. Un golpe seco retumbó en la cuadra, el cuerpo del pibe tembló en un espasmo y se desplomó sobre el asfalto oscuro.
Un olor a sahumerio invadía el galpón, su humo agregaba a la fotografía del lugar un clima casi cinematográfico, un clima, tal vez, sagrado. El pibe estaba sentado en una silla todavía inconsciente, tenía sus manos atadas al respaldo de la misma y de su boca abierta, asomaba parte del trapo con el que él secaba los vidrios de los autos. La luz de una lámpara lo iluminaba desde arriba generando largas sombras bajo sus ojos. Un hilo de sangre brotaba desde su nariz y avanzaba dándole color al oscuro fondo que generaba su piel ennegrecida. Los demás lo observaban desde la tiniebla, con el olfato alerta a cualquier movimiento, como lobos a punto de un banquete. Emilio reparó en la sangre de la nariz, solo tenía ojos para aquel recorrido lento como un orgasmo que nunca llega. Aquel rostro salvaje no llegaría a los 18 años, aunque quizás los superaba ampliamente. Nunca se sabía con certeza. El pibe parpadeó y una danza cargada de pánico bailo por toda su columna. Como en cámara lenta la fiera surgió desde la oscuridad y descargó un golpe certero repleto de odio sobre la piel dura y sucia del pibe, quien cayó e intentó gritar. Ahora si el orgasmo había llegado. Su nariz chorreaba sangre en cantidad, caía por sus labios, maquillándolos con salvajismo. Continuaba por su remera de color indescifrable, absorbiendo y esparciendo aquel brebaje sagrado generosamente. 


Emilio hizo una seña para que todos se detengan. Volvió a sentarlo, se sacó el reloj dorado que decoraba su muñeca izquierda, se arrodilló detrás de él y comenzó a olerlo con placer. Acarició con el dorso de su mano la mejilla del pibe en una muestra de cariño que nunca hubiera sido capaz de realizar estando en otra situación. La mezcla de incienso, sangre y tierra lo excito de tal manera que le provocó una fuerte erección. Todo parecía sacado de la fantasía más erótica y morbosa jamás imaginada. Había pureza y belleza en todo aquello. La cara de miedo del pibe, su sangre que brotaba casi pornográficamente, aquel llanto ahogado por su propio pañuelo… dios, aquel llanto… era como un mantra que lo elevaba. Lo escuchaba con atención, como quien intenta retener algo para toda la vida. Pero Emilio era consciente que las cosas no son eternas, ni siquiera el sufrimiento. Aquel pobre pibe, violado tantas veces por la vida cruel y miserable pronto dejaría de existir. Arrancarían de una vez y para siempre sus sufrimientos y angustias, sus ausencias, sus carencias… todo. Emilio se levantó lentamente y dio un paso hacia atrás. Los lobos purificaron aquella alma de la única manera que sabían. El pibe no duró mucho, él estaba acostumbrado a no aferrarse a ninguna cosa, ni siquiera a su propia vida.

Lucas Itze.-

Canción elegida para la editorial


IMPRESIONES SOBRE CRÓNICA DE UN NIÑO SOLO


Todavía con mis ojos despertando del sueño, ajustando su mirada a este amanecer de mates amargos y galletitas rotas. Todavía intentando atrapar aquellas imágenes que se esfuman, melancólicamente, fundiendo a negro en el olvido, abro el diario. Al instante entiendo, que mi día terminara allí, en aquella página, en aquella foto. El agua todavía acaricia sus cabellos, como pidiendo disculpas. Sus piernitas de correr, sus manitos como girasoles mirando el sol. Su remerita roja. Su pantaloncito azul. Su cabeza cansada de intentar soñar fantasía que ya no llegan, su cabeza oxidada de juegos que hace rato no recuerda, su cabeza de bombas ensordecedoras, de silbidos de proyectiles, de sueños interrumpidos a mitad de la noche, de corridas sin pelota ni risas, su cabeza de hambre, de escombros, de hierros retorcidos. Su cabeza descansa ahora sobre la arena, iniciando su verdadera aventura, yendo a buscar en las sombras, aquel sueño que le fuera prohibido. Y allí está la muerte de la infancia toda, y allí esta nuestro fracaso fotografiado. Nuestro fracaso más primario. En aquella playa también mueren nuestros hijos y con ellos también morimos, inevitablemente, nosotros. 


Aquel vientre marítimo parió para toda nuestra vergüenza, la muerte más cruel de todas, la muerte de la inocencia. Y aquella muerte, también la advertimos en la mirada adulta y descreída de Polín, ese nene olvidado en el cajón más oscuro del mundo, ese chico que se pasea por el celuloide, cargando con el rencor de una sociedad resentida. “Crónicas de un niño solo” será el catártico relato de, tal vez, uno de los más talentosos directores argentinos, aquel alumno atento de Torre Nilsson, nuestro gran amigo Leonardo Favio. Favio desangrará en aquella cinta, las terribles vivencias de su niñez. Se servirá para su relato de una estética con referencias expresionistas, repleta de grandes sombras que proyectaran tanto los miedos como las soledades de los personajes. Quizás aquellas largas figuras oscuras, no sean más que terribles metáforas de la visión de los otros sobre nuestros protagonistas, reduciendo su existencia a inefables seres intangibles, imperceptibles e incorpóreos. La fotografía del film será una de las más exquisitas de las se haya visto por estos barrios. Favio logrará puestas de cámaras increíblemente complejas en cuanto a su composición, repleta de poesía y ritmo. 


Veremos cumplida en las Crónicas de un niño solo, aquella sentencia de Wells que nos indicaba con lucidez, la imposibilidad de realizar un film sin una cámara que sea como un ojo en el corazón de un poeta. Imposible abordar tanta crudeza sin aquella mirada. Polín volverá a ser un niño por solo unos instantes, al aparecer Fabián, representado por el mismo Favio, que lo sorprenderá tomándolo entre sus brazos. Seremos participe de aquella sorpresa, girando también nosotros en un plano subjetivo del protagonista. Polin sonreirá inocentemente por primera vez y recordaremos tal vez allí aquella otra sonrisa inolvidable, que supo enseñarnos Mouchette en sus autitos chocadores. Sera el mismo Leonardo, quien aparezca para abrazar a aquel niño que fue y así traerle algo de paz. Sera quizás una imagen sublimadora, necesaria, una breve reconciliación con aquel pasado agobiante, una despedida mejor, de aquel niño que ya no está. Un adiós poético, para aquel chico carente de todo, que vuelve donde comenzó, con su pantalón cortito con un solo tirador…

Lucas Itze.-

Canción post impresiones


UNIVERSO FAVIO


Nacido en Mendoza, en un barrio pobre y complicado, donde soportó el abandono de su padre. Pasó gran parte de su infancia internado; conflictivo, siempre escapó o se le expulsó. Una serie de robos pequeños lo llevaron incluso a la reclusión carcelaria.
Su madre, Laura Favio (o Fabio) actriz y escritora de radioteatros, solía conseguirle «bolos» (pequeños papeles escasamente remunerados) en Mendoza; etapa en la que además comenzó a preparar sus primeros libretos.
En 1960 realizó un corto llamado El amigo, que narra la historia de un chico que lustra zapatos en la puerta de un parque de atracciones.
En 1965 llegó su primer largo, con el cual se ganó el aplauso de la crítica: Crónica de un niño sólo.
Un año después dirigió El romance del Aniceto y la Francisca, de cómo quedó trunco, comenzó la tristeza y unas pocas cosas más..., considerada una de las mejores películas argentinas de todos los tiempos. Aniceto, interpretado por Federico Luppi está enamorado de Francisca, una chica decente, la “santita” del pueblo, pero también seduce a Lucía, apasionada y sexual, la “putita” del Aniceto…


En 1969 estrena El dependiente, escrita por su hermano, sobre un empleado de una ferretería, que empieza a pensar que si su patrón se muere, él puede quedarse con el negocio.
Durante esos años empezó a componer y empezó a forjar una carrera como cantante solista donde tuvo un éxito tremendo, presentándose, entre otros festivales, en Viña del Mar.
En 1973 filma Juan Moreira, la historia de un gaucho que es encarcelado erróneamente y al salir jura venganza, donde se mete en el mundo de la política, las traiciones y la muerte.


En 1975 dirige Nazareno Cruz y el Lobo, la historia de un séptimo hijo varón que por las noches se convierte en Lobo, pero que después de enamorarse se le aparece el Diablo, e le aparece el Diablo, quien le advierte que el amor provoca un efecto negativo en Nazareno, que es la consecusión de aquella legendaria maldición. Nazareno tendrá que decidir entre vivir vagando por las noches o dejar de lado sus sentimientos.


Un año después llega Soñar, soñar, con Carlos Monzón como protagonista. La historia de un trotamundos que ofrece números artísticos, y en un viaje se encuentra con un empleado municipal que quiere ser artista. Allí nacerá una gran amistad e intentarán hacerse famosos en Bs As.
Después del exilio que sufrió durante la dictadura, volvió al ruedo recién en 1993 con el film Gatica, el Mono, la historia del legendario boxeador argentino. Ganó el Goya a la mejor película en habla hispana.
En 1999 dirige el documental Perón, sinfonía de un sentimiento, donde narra la historia política del político argentino.
Su último film fue Aniceto, remake de su propio film del año 66. Después dirigió un corto titulado Gente querible, en el que se emitían frases de próceres argentinos sobre imágenes de películas de Leonardo Favio.
Y por último participó del film 25 miradas, 200 minutos. Película conformada por 25 cortometrajes de 8 minutos de duración cada uno. Mirada introspectiva sobre la historia de Argentina, desde el punto de vista de 25 directores de cine que participan de esta puesta, con motivo del Bicentenario de Argentina. Entre los directores se destacaban: Caetano, Sorín, Lucía y Esteban Puenzo, Martel, Stagnaro, Jusid, Taratuto, Lecchi, Paula Hernández y Taretto, entre otros.
Falleció de neumonía en una clínica de Buenos Aires, el 5 de noviembre de 2012, luego de estar varias semanas internado…

Favio y la música…



FICHA TÉCNICA

Título original: Crónica de un niño solo
Año: 1965
Duración: 79 min.
País: Argentina
Director: Leonardo Favio
Guión: Leonardo Favio, Jorge Zuhair Jury
Música: Arcángelo Corelli, Alessandro Marcello
Fotografía: Ignacio Souto (B&W)
Reparto: Diego Puente, Tino Pascali, Cacho Espíndola, Victoriano Moreira, Beto Gianola, Leonardo Favio, María Vaner, Elcira Olivera Garcés, María Luisa Robledo, Hugo Arana.

SINOPSIS


Este clásico del cine argentino nos describe la infancia marginal, a través de un niño solitario, y su vida a medio camino entre su barrio pobre y el reformatorio.

PELÍCULA COMPLETA