martes, 15 de septiembre de 2015

ELEPHANT


EDITORIAL

El pasillo reflejaba las gotas de un clásico día de invierno. El ruido de la gotera de ese caño que perdía agua hace ya mucho tiempo, envolvía la escena de un color azul profundo, como la tinta de los bolígrafos esparcidos por el suelo. La pared se descascaraba al son de esas canciones que vomitaban patriotismo en algún lejano salón, mientras el olor del café quemado de la sala contigua destilaba aroma a un morboso día más.
El polvillo de la tiza danzó por los aires, y se disolvió esporádicamente ante la ciega mirada de la multitud, el fuerte viento que ingresaba por los ventanales aún no cerrados suprimió cualquier atisbo de hechizo antes que sea alcanzada por esos ojos que anticipaban clemencia. El ruido del borrador contra la pizarra, despertó más de un sueño equivocado, acribillado en horas matutinas.
La alarma del recreo sonó, quizás, con más furia que de costumbre. Los ecos del silencio cedieron ante la música de los bancos deslizados y el compás de los pasos alegres. Las voces se liberaron y empezaron a desandar un sinfín de oraciones, casi atropellándose unas palabras contra otras, como si ya no quedara tiempo de decirlas. El aula se bañó de un blanco radiante, luminoso como si se tratara del marfil más preciado de la tierra.
La bandera flameó con menos orgullo, pesada por el agua que atentaba contra ella. Las luces de los lejanos rayos hacían figuras en el cielo, jugando con los colores de las nubes. Las bicicletas estacionadas en el patio trasero, se ahogaban lentamente esperando esos pies que las devuelvan a la vida.


Un banco, mientras tanto, desnudaba cientos de garabatos que contenía una frase que era gritada a los cuatro vientos, pero nunca nadie entendió: Soy una confesión que espera ser escuchada. Durante las semanas que el banco estuvo vacío nadie se atrevió a interpretar la frase, que permanecía inerte con el paso de los días. De repente, ruido, olor a pólvora, llantos, horror y lágrimas se entrecruzaron como si fuera el noticiero más perverso. Las sirenas de las ambulancias irrumpieron para darle un aire orquestal al siniestro coro de voces.
La puerta de uno de los baños rezaba la misma frase, pero el olor a tinta era actual, más potente. Entre la gente empezaban a alzarse las manos siempre con el dedo acusador apuntando al mismo lado, comandados por medios buscadores de chivos expiatorios para tapar verdades, como si un simple cantante gótico de aspecto extraño, hubiera sido el encargado de armar un falso guion de cine, gracias a la velocidad de internet para relacionar frases como si fuera un rompecabezas maldito.
El banco sigue estando ahí. Quien antes era invisible para todos, hoy es portada de todos los medios que hablan sin preocuparse para encontrar el significado de esa confesión. Mientras, las paredes se seguirán descascarando, las gotas retumbarán más fuerte contra el piso y los fusiles sonarán con más fuerza luego de cada acto. Aunque nadie entienda que a veces, lo invisible, si se convierta en esencial; para que alguien logre transformar la pequeñez de un insecto, en la grandeza de un elefante…

Marcelo De Nicola

Canción elegida para la editorial



IMPRESIONES SOBRE ELEPHANT


Maldita sordera del mundo. Tempano glaciar, fría caricia mortecina. Distancia tacita que deja a este sujeto sin predicado. Silencio agobiante inmune al grito catártico. Lento amanecer de las sombras. Maldito, maldito mundo de allí afuera. Sádico pantano de sueños, vulgar caja repleta de insectos caníbales, insaciables alimañas seriales, alimentándose de dudas, miedos y pasiones truncas, fingiendo heroísmo al derribar mentiras ya vencidas, gritando con descarado cinismo sus palabras ya muertas. Acá estoy yo, un turista ciego caminando con temor por la cristalería del mundo. Desbordante de preguntas, desconfiando las huellas, olvidando el sueño en cada esquina, nadando en sus laberinticos días. Acá estoy yo, apagándome por dentro, como una tarde que muere, harto de seguir intentando esta felicidad que no me sale. Acá estoy yo, con mis brazos absurdos levantados, esperando el golpe, ya no importa dónde. Y a través de estos mismos cristales, veía y sentía el mundo Alex, co protagonista del film Elephant de nuestro gran amigo Gus Vant Sant. 


El film será crudo y realista, sin caer en la chabacanería del golpe bajo. Hará evidente aquel elefante que nadie quiere ver, evitando el camino fácil del tono de denuncia, para transitar por aquel otro más complejo, y por esto, más sabroso, del relato desarrollado a través del leguaje propio cinematográfico, sirviéndose de lo externo, de lo visible, de solo un puñado de situaciones, para llegar a través de ellas a la propia esencia. La película no tendrá una estructura narrativa lineal y desde esta decisión estética, ya se comenzara a trabajar aquella idea que flotará a cada instante dentro del relato y que será apoyada por cada uno de los medios comunicacionales de los que se servirá el director para armar el film. Esta idea, que se instalará desde el comienzo, no será otra que la soledad. El relato, estará estructurado por una serie de planos secuencias, estos son aquellos planos de larga duración, donde la cámara no corta nunca, sino que acompaña a las situaciones y personajes. Cada plano secuencia, narrará distintos fragmentos de la vida de los personajes del film, los cuales se irán entrecruzando. Cada uno de estos bloques secuenciales, logrará transmitir aquella sensación desoladora vivida por los caracteres a través de su curva dramática. Podríamos tal vez interpretarlo, como pequeñas islas a la deriva, flotando en un océano para el cual son indiferente. 


La puesta de cámara del film, trabajará un punto de vista similar al de un adolescente de la misma edad de los personajes. Las cámaras, se mantendrán por lo general, a la altura de sus ojos, permitiendo a los espectadores experimentar la sensación de soledad plena de transitar los largos pasillos de aquella multitudinaria escuela, siendo ignorados por todos. Aparecerá también la idea de muerte, trabajada desde los primeros planos del film, el cual abrirá con un cielo cargado de nubes oscuras, encuadrando un poste que nos recordará a cierta figura musical en un pentagrama. El cielo se irá oscureciendo por la caída del día y la oscuridad se apoderará del poste para terminar fundiendo a negro. Lo siguiente será el otoño, bañando de hojas muertas las calles y veredas. El final de Elephant nos atacará de repente y nos dejará pensando en el sufrimiento de aquellos chicos. Y hablo tanto por las victimas como por aquellos dos que habían muerto hace tanto y tuvieron que venir a contárnoslos disfrazados de asesinos. Aquella pareja hermanada por la soledad, que para partir más liviano, vino a devolverle al mundo lo único que este le supo ofrecer: violencia, exclusión y muerte. Así se despidieron Alex y Eric, en el anochecer de sus vidas, en el silencio de la música, juntos pero solos, sin nada que los amarre a este maldito mundo.-

Lucas Itze.-

Canción post impresiones



Uno de los temas que homenajearon Columbine


Buenas tardes, adiós
Voy a llegar a mi agenda
Va a ser el enemigo
Va a sonreír y destruir



UNIVERSO VAN SANT



Nacido en Kentucky, se interesó por el cine en la adolescencia luego de pasar por la escuela de diseño, donde tuvo de compañero a David Byrne, fundador de Talking Heads.
En el cine empezó como ayudante del director Ken Shapiro y luego en una agencia de publicidad, con lo que ahorró sus primeros dólares para filmar el corto de 1982, La disciplina de D.E, basado en Do Easy, la obra de William Burroughs.
Tres años después filmó el largo Mala Noche, titulado en español y donde se mete en la vida de un treintañero gay que se enamora de un inmigrante ilegal. Filmada en blanco y negro con una cámara de 16 mm y sólo 25000 dólares de presupuesto.
En 1989 empieza a ser reconocido internacionalmente gracias a Drugstore Cowboys, la historia de 4 adolescentes con problemas de drogas que recibió el premio a Mejor Guion para el Círculo de Críticos de Nueva York. Fue el salto al estrellato de Matt Dillon.
Dos años después filma uno de sus más grandes éxitos, Mi Idaho Privado, con dos grandes promesas como el fallecido River Phoenix y el ascendente Kaenu Reeves en la piel de dos jóvenes que se prostituyen para ganarse la vida.


Baja muchísimo cuando filma a Uma Thurman en Ellas también se deprimen, sobre una modelo que recorre el país desde su infancia y ahora tiene la posibilidad de entrar en una agencia publicitaria.
En 1995 filma Todo por un sueño, con un genial papel de Nicole Kidman como una mujer que no tiene límite para llegar a conseguir trabajar en televisión.
En 1997 dirige el guion ganador del Oscar, de la dupla Affleck-Damon en En busca del destino, la historia del chico de barrio con una inteligencia supernatural para las matemáticas.


Un año después filma la remake de Psicosis, con resultados pésimos en cuanto a crítica.
Vuelve con una buena historia en Descubriendo a Forrester, donde Sean Connery interpreta a un hombre cuyo misterio y excentricidad son casi míticos. Hasta que encuentra a un joven que aparece en la casa y terminan haciéndose amigos.
En 2002 filma Gerry, una historia de supervivencia de dos amigos que se pierden en el medio del desierto.
Luego llega Elephant, con el que gana la Palma de Oro en Cannes.  Y en 2005 filma Last Days, basado en los últimos días del líder de Nirvana, Kurt Cobain.
En 2007 llega Paranoid Park, sobre un caso sin resolver que sucedió en un parque público de Houston.
En 2008 logra un éxito tanto a nivel público como crítica, cuando rueda la historia de Harvey Milk, el primer político abiertamente homosexual de Estados Unidos.


En 2011 filma Retless, la extraña película que Narra la historia de amor entre una joven enferma terminal (Mia Wasikowska) y un chico (Henry Hopper) al que le gusta asistir a funerales. A la pareja se le aparece el fantasma de un piloto kamikaze japonés (Ryo Kase) que murió en la II Guerra Mundial (1939-1945).
Su último film fue en 2012 y se tituló Tierra prometida, la historia de un ejecutivo que llega a un pueblo para perforar la tierra y además de convencer a los propietarios de la tierra, intentará reencausar su vida.
Este año se espera el estreno de The Sea of Trees, donde un estadounidense y un japonés concurren al tristemente famoso "bosque del suicidio", un lugar al que la gente va para quitarse la vida. Juntos empiezan a transitar juntos el bosque.

Todos los demás niños con las patadas bombeadas, deberías de haber corrido, mejor corre, más rápido que mi pistola
Todos los demás niños con las patadas bombeadas, deberías de haber corrido, mejor corre, más rápido que mi bala...


Quizá este chico buscaba algo de amor
O quizá por el momento
Olvidó quién era
O quizá este chico solo deseaba ser abrazado



FICHA TECNICA

Título original: Elephant
Año: 2003
Duración: 81 min.
País: Estados Unidos
Director: Gus Van Sant
Guión: Gus Van Sant
Música: Ludwig Van Beethoven
Fotografía: Harris Savides
Reparto: Alex Frost, Eric Deulen, John Robinson, Elias McConnell, Jordan Taylor, Carrie Finklea, Nicole George, Alicia Miles, Timothy Bottoms, Matt Malloy

SINOPSIS

Recreación de la matanza perpetrada por dos adolescentes en el instituto Columbine. Es un día cualquiera de otoño, y todos los estudiantes hacen su vida rutinaria: Eli, camino de clase, convence a una pareja de rockeros para hacerles unas fotos. Nate termina su entrenamiento de fútbol y queda con su novia Carrie para comer. John deja las llaves del coche de su padre en la conserjería del instituto para que las recoja su hermano. Pero ese día no será como los demás...

PELICULA COMPLETA







jueves, 10 de septiembre de 2015

LA MALA EDUCACIÓN


EDITORIAL

Percibo el fin de aquellas miradas que se encuentran para construir algún rincón honesto. Suelen crearse con frecuencia en las mesas de viejos bares recorridos tiempo atrás. Es por las noches cuando puedo hacerme, con más éxito, de aquellos rincones porque a veces solo nos queda recurrir a nuestros sueños, refugiar allí nuestras esperanzas y luego procurar recordarlas al salir el sol o, con suerte, volver a soñarlos luego de una noche cargada de alcoholes misteriosos. Aquel peligroso dulce néctar que impulsa la honestidad y embellece cualquier crimen suele confundirse con las miserias. Quizás haya algo de razón en esa sentencia. Creo, también, que las miserias son tan detectables como ambiguas .Puedo ver la miseria en aquel tipo que mendiga tirado en una vereda. Pero lo miserable no son sus ropas rajadas sino su espíritu vencido de inmovilidad. Aquellas personas que sólo lamentan aquellas telas sucias son las que olvidan que este viaje hipócrita llamado vida nos traerá el peso de toda nuestra basura cuando llegue el reposo infinito de nuestros cuerpos. Entonces la fotografía de su adiós solo será la imagen de un basural infestado de narcisos. Dejando en esta triste historia la gran marca de mugre. La hipocresía aparece, en aquellos sueños, como lombriz en un cadáver en proceso de descomposición y así el pueblo recuerda como huelen los dolores del engaño y con sus máscaras antigases preparan, para los futuros hijos de la tierra, este mundo en liquidación. La cura dependerá del despertar de aquellos ángeles que no le temen a la oscuridad del bosque. Aquel en donde se refugian las brujas que se entretienen revolviendo signos y palabras que arrojan significados afines a su voracidad. El jugo de ese hechizo se desparrama e infecta desde las raíces de los arboles hasta los cementos más cercanos al cielo y su gesta consiste en erradicar a todo ángel caminante. 


El pueblo, carente de estas almas luminosas, deberá cumplir con la cabeza gacha, el rol de la buena conducta. Ninguna movilización será genuina y olerá a condimento de bosque profundo. Todo será extraño, como aquel mejicano queriendo escapar de Los Ángeles a Tijuana. El miembro de la valentía arrojado al peligro de la amputación deja al mundo sin septiembres. Aromas a otoño cubren toda esperanza. Se publican en los diarios las recetas de estas brujas, entonces ya no se esfuerzan en preparar el caldo. Todo jefe de hogar se encarga de condimentar su propio hechizo. Vi por ahí como una piba se excitaba mirándose lucir sus bigotes postizos. Ya se había consumido- y así lo expresaban sus ojos- el recuerdo de aquellos caballitos de mar y sus vestidos de princesa. Pobre piba, confundida de falsas sentencias. Envenenada de cómodas miserias. Sólo pensaba en aquel pasaje al paraíso que pagaba con monedas arrojadas a latitas de aluminio. Tenía la seguridad que de otra manera no podría salvarse. Era imposible colarse. Hubiese querido pensarla como cuando de niña se sumergía, sin culpa ni inconvenientes, en aquel mundo acuático. Al Final, el cielo y la salvación le dan la bienvenida luego de su última ceremonia. Allí en la plantación de humanos, en las puertas del purgatorio, donde los necesitados cuentan las monedas que ella dio a lo largo de su aburrida vida, un ángel hermafrodita la lleva de la mano a su eterno despertar y los arcángeles de aquel paraíso se ríen de su mala educación.

Alan Beneitez

Canción elegida para la editorial



IMPRESIONES SOBRE LA MALA EDUCACIÓN


Un hombre inundado por la furia, agrede. Otro, herido de muerte en su ego, tal vez insulta. Alguien enamorado, mata. El amor, se desarrolla en aquel terreno indefinido de lo pasional, en donde la razón no posee jurisdicción alguna. Es por esto, que su fluida esencia escapa al hermetismo de las definiciones o a aquel baúl polvoriento y aburrido de aproximaciones que es el diccionario. Soñamos para él destinos mejores, tal vez más nobles que la vitrina de concluido. El amor, así como también el arte, sucede. En vano serán los intentos de cualquiera de nosotros por ir a buscarlo. Serán en vano, y también tristes. Esa imposibilidad de manipularlo, de conquistarlo, toda esa falta de control, nos calará en lo más profundo, colmando nuestro ser de las más frías de todas las soledades y angustias. La flor es porque sí, nos dirá Silesius y tal es el azaroso capricho del amor. Amar con el pecho, amar con mis manos, convertir la chispa en fuego amando, amar con las sienes y el ombligo. Olvidar las miserias en la hora más apasionada. Entregarlo todo en nombre del amor, aun sabiendo que todo es nada. Entregar, entonces, la nada. Superar bajo el brío del amor aquel cielo estúpidamente celeste sobre nuestra cabeza y enfrentar la noche eterna, aquel patio desolado y oscuro, aquella noche quieta y sin estrellas, aquel recuerdo del olvido. 


Abro mis brazos ante esa muerte torera, elegante muerte apasionada sin razón. Y tal fue la poética muerte de Ignacio tan llena de excesos y traiciones, tan consumido por aquel otoño gris en el que vivía luego de haber perdido para siempre a su verdadero amor. La Mala Educación, es un film con tintes melodramáticos que aborda cuidadosamente una variedad de temas que no son nuevos dentro de la poética que construye la filmografía de Pedro Almodóvar. La linealidad del relato, estará quebrada por apariciones de secuencias dedicadas a narrar parte del cuento escrito por Ignacio, las cuales se buscaran confundir con el tiempo narrativo real del relato y el film rodado por Enrique, pareja en la niñez de nuestro protagonista. La fotografía estará fuertemente influenciada por el arte pop. Los colores que se trabajaran en el film serán intensos como las pasiones y las angustias vividas por cada uno de los personajes. La película contará con actuaciones exquisitas frutos de arduos procesos creativos y compositivos. Asistiremos a diálogos inteligentes y rítmicos. Tal es el caso de la escena donde Zhara, Ignacio travestido, espía desde el fondo de la capilla, al padre Manolo, quien abusó de él en su niñez, mientras celebra la misa


Aquí, a través del montaje, se genera un dialogo entre abusador y víctima, donde el sacerdote repite tres veces mientras golpea su pecho, las líneas del evangelio - por mi culpa - e Ignacio, a lo lejos, responde a cada una diciendo: por tu culpa. La cinta poseerá una composición de encuadre muy cuidada, que buscará conseguir la re significación de ciertos objetos. Viene a mi memoria la escena que filma Enrique, en donde Juan, representando a su hermano Ignacio, busca chantajear al padre Manolo en su oficina. Juan, travestido, luego de recordar aquel tormento que fue su niñez bajo el abuso del cura, se acerca a la venta a fumar. Su vestimenta es del mismo color que la carpintería de la ventana, y al acercarse a ella forma una cruz perfecta, tal vez graficando aquel peso insoportable cargado por el personaje. El film se centrará en la idea de los amores perdidos, en aquellas pasiones desmedidas que quemarán la carne del que espera muerto de nostalgia, atormentado por la distancia. Sobre aquel pasto veremos desgranarse a este manojo de personajes, heridos por no haber entendido jamás que nadie detiene al amor, en un lugar.-

Lucas Itze.-

Canción post impresiones



Moris, un hombre clave para el rock español



UNIVERSO ALMODOVAR


Nacido el 25 de septiembre de 1949 en Calzada de Calatrava. Se mudó a los 18 años a Madrid donde trabajó durante doce años como ordenanza en Telefónica, en esa época participaba de un grupo teatral llamado Los Goliardos, en el que conoció a Carmen Maura, entre otros. También crea el grupo de punk-glam rock Almodovar y McNamara, junto al músico Fabio McNamara.
También en esa época escribe sus primeras novelas y aparece en diferentes revistas o periódicos como El País, Diario 16 y La Luna. Empieza a hacer comics contraculturales que tuvieron un gran éxito en la ciudad, como fueron Star, El Vibora y Vibraciones.
Después de algún corto llegó su primer largo titulado Pepi, Luci, Bom y otras chicas del montón, con la participación de Carmen Maura y la aparición de una joven Cecilia Roth.


Según muchos analistas, a pesar de que todo el cine de Almodovar tiene una especie de linealidad y coherencia, se podría dividir en cuatro etapas:
Etapa experimental: Pepi, Luci, Bom y otras chicas del montón, Laberinto de pasiones, Entre tinieblas, Tráiler para amantes de lo prohibido y ¿Qué he hecho yo para merecer esto?
Etapa de perfeccionamiento formal: Matador, La ley del deseo, Mujeres al borde de un ataque de nervios, ¡Átame!, Tacones lejanos, Kika.


Etapa social: La flor de mi secreto, Hable con ella, Trilogía de la memoria: Todo sobre mi madre, Carne trémula, La mala educación.


Etapa introspectiva: Volver, Los abrazos rotos, La piel que habito, Los amantes pasajeros.


En breve saldrá su próxima película, titulada Silencio, donde vuelve al mundo de las mujeres, que tanto éxito le trajeron.

También escuchamos…

Sabina, uno de los máximos exponentes de la música latina



Cucharada, una de las bandas que salieron a cantarle al Franquismo



FICHA TÉCNICA

Título original: La mala educación
Año: 2004
Duración: 105 min.
País: España
Director: Pedro Almodóvar
Guión: Pedro Almodóvar
Música: Alberto Iglesias
Fotografía: José Luis Alcaine
Reparto: Gael García Bernal, Fele Martínez, Javier Cámara, Juan Fernández, Daniel Giménez Cacho, Lluís Homar, Alberto Ferreiro, Fran Boira, Francisco Maestre, Nacho Pérez, Raúl García, Petra Martínez, Leonor Watling

SINOPSIS

A principios de los años 60, Ignacio y Enrique, conocen el amor, el cine y el miedo en un colegio religioso. El Padre Manolo (Giménez Cacho), director del centro y profesor de literatura, es testigo y parte de esos descubrimientos. Los tres vuelven a verse a principios de los 80, y ese reencuentro marcará sus vidas. Ignacio, que ahora se llama Ángel (García Bernal), es un travestido que aspira a ser actor. Por su parte, Enrique (Fele Martínez) se ha convertido en un reputado director de cine. Juntos recordarán los oscuros años vividos en la escuela.


TRAILER


jueves, 27 de agosto de 2015

¿QUIERES SER JOHN MALKOVICH? - BEING JOHN MAKOVICH?


EDITORIAL

Un cuarto oscuro. Solo un pequeño destello de luz aparece detrás de la puerta. La función ha acabado hace algunas horas, pero los músculos todavía sienten el rigor de los nervios. La espalda está apoyada tímidamente contra la pared. Los pies están como enfrentados, mientras los largos brazos se apoyan sobre los muslos. Las piernas parecen ajenas a semejante fotografía.
La noche rápidamente se hace día. Se abre la puerta, y aparece una reconocida mano. El cajón esta vez es un poco más espacioso. Los saltos durante el trayecto que parece eterno hacen que las vértebras resuenen una y otra vez. La llegada empieza a rodearse de un paisaje conocido, pero de caras poco habituales.
La función, como las últimas veces, sale mejor de lo esperado. Los aplausos llegan desde varios puntos. Pero generalmente apuntan al mismo lugar, al que se lleva todas las miradas. Una niña de preciosos ojos negros se acerca con una tenue sonrisa y una brillante cara de felicidad. Un movimiento hará que ese momento sea infinito. Lamentablemente ese momento no llegará.
Mano. Cajón. Camioneta. Vértebras sonando. Cuarto oscuro. Así será una y otra vez, a lo largo de varios meses. Ida y vuelta. Sueños que se esfuman, risas que contagian, aplausos que regalan vida. Y un corazón de papel esperando encontrar la felicidad en ese cuarto añejo de hilos y maderas de colores, que esperan transformarse simplemente en algo…
Un escenario armonioso, bastante simple. Las mismas caras desconocidas se mantienen firmes, como notando que algo puede suceder. Los hilos nuevamente empiezan a danzar bajo un incierto festival de luces. El corazón de papel está a punto de explotar y prenderse fuego en el aire, dejando atrás un manto de humo. Pero aguanta. Como muchas otras veces.


Es tiempo de la última escena. Otra vez hay que ver como ella se va con otro, porque a alguien se le ocurrió que ese era el final ideal de la historia. Sin embargo, como por arte de magia, cuando parecía todo perdido, los hilos se empiezan a romper de a poco, y lo que parecía una muerte segura se transforma en un grito de esperanza. Mientras otros gritos, un poco más fuertes y bastante sufridos, empiezan a escucharse de fondo.
Las mismas manos sensibles se vuelven frenéticamente incontrolables. Los amantes obligados entran a volar por el aire buscando escapar de ese enjambre de gritos ensordecedores. El guion esta vez no pudo ejecutarse, porque los deseos fueron más trascendentes. El pequeño pedazo de madera y telas encontró en el amor una forma que su simple corazón de papel comprendió más que cualquiera…
El salto fue largo, y la suspensión en el aire pareció eterna. Los hilos de los amantes cedieron ante semejante acto de pasión, pero esta vez, las manos temblorosas no pudieron manejarlos. Los estupefactos espectadores empezaban a aplaudir al único que en toda la sala decidía, de una vez por todas, no ser manejado por nadie. Todos empezaron a darse cuenta que en realidad, eran marionetas manipuladas por manos más poderosas.
Mientras el héroe logró alcanzar a su amada y se olvidó de una vez y para siempre, ese mundo de cuartos oscuros, cajones y vertebras vencidas. Los vencidos se dejaron caer, pero su plan macabro para seguir manejando a todos desde arriba buscará volver a la luz, a pesar de que muchas veces, logremos romper los hilos y sin embargo, seguir en pie.

Marcelo De Nicola

Canción post editorial



IMPRESIONES PARA ¿QUIERES SER JOHN MALKOVICH?


Es muy fácil equivocar el camino. Siempre me resultó curioso, o al menos llamativo, el enunciado de aquellos muchachos empeñados en desmentir la existencia de tal sendero. - En realidad no existe un recorrido sino el que se genera todos los días, paso a paso – nos alertaran estos caballeros desde cualquier pizzería. Yo, en cambio, no creo estar tan seguro de la veracidad de aquel postulado. Siento en mí el fuego de cierta pregunta legendaria, siento que el esfuerzo realizado en cada uno de mis pasos, acorta la distancia hacia una meta particular, y encuentro respuestas en cada poema, en cada coma escrita, en todas las canciones cantadas a los gritos. Allí, mis amigos, veo iluminarse el verdadero camino, que no es otro que el que nos conduce hacia el conocimiento propio, hacia la auténtica libertad. Me atrevo a arriesgar, humildemente, desde estas trincheras, entonces, que la dirección del camino no es otra sino hacia dentro. El viaje es alrededor de mi cuarto, nos dirá en confianza nuestro amigo Xavier de Maistre. Pero, como dijimos al comienzo, es muy fácil equivocar este camino. Muchas veces, el espejo donde nos miramos, aquel al que le adjudicamos la verdad absoluta, nos devuelve una imagen distorsionada de lo que somos. 


Es ahí donde la búsqueda se invierte y la mirada se resigna a encontrar modelos exteriores y hasta entender quizás como propios méritos que son ajenos. Amanecemos, tal vez un día, con la tristeza de querer parecernos a aquel que ni siquiera sabe nuestro nombre. Y todas nuestras penas finalizaran con ese traidor deseo de soñar con ser otro. Amigos, no se agiten, inevitablemente seremos otros. De aquella búsqueda interna surgirá la alteridad y escaparemos a la muerte cambiando nuestras visiones, vistiendo otras pieles, eligiendo, después de todo, bajo qué apariencia recibir aquel beso final. Claramente, estas ideas, son trabajadas con una precisión exquisita por nuestro gran amigo Charlie Kaufman, en el film dirigido por Spike Jonze llamado “¿Quieres ser John Malkovich?” La estructura del film, será la semilla que luego madurará en aquella otra joya, de la que ya te hablamos, llamada Eterno resplandor de una mente sin recuerdos. Kaufman nos planteará aquí, en esta primera instancia, la aburrida vida familiar de Schwartz, un talentoso titiritero y Lotte, su mujer. Debido a la falta de dinero, Schwartz deberá salir a buscar un trabajo común, dentro de una oficina. Lo conseguirá rápidamente en un edificio de Manhattan, en el curioso piso 7 ½. 


En toda esta secuencia (con alguna reminiscencia kafkiana) se mostrara astutamente, el sentimiento experimentado por el protagonista al tener que someterse a la rigurosidad del trabajo en relación de dependencia. La oficina, al estar instalada en un piso intermedio, obligará a sus empleados a adoptar una postura genuflexa en todo momento. Veremos allí, no sin tristeza, cuánto gana y cuánto pierde nuestro protagonista. Surgirá, entonces, en aquel padecimiento, la posibilidad de ser otro. Encontrará Schwartz, un pequeño pasaje hacia el cerebro de John Malkovich, y confundirá, finalmente, aquella búsqueda interna de la que hablamos al comienzo. La fotografía del film será naturalista, aunque encontraremos ciertos pasajes donde todo se oscurecerá al ver al protagonista dándole vida a sus marionetas. Recordaremos tal vez aquí, los films de Jan Svankmajer y aquel trabajo óptico sobre las miniaturas. El film pondrá todas sus energías en función de la propuesta de escapar de uno mismo, usurpando la vida de otro, confundiendo, fatalmente, la distorsionada imagen que nos devuelven algunos tramposos espejos. Olvidando, quizás para siempre, aquel camino que no hace otra cosa más que proponer volver a mí.-

Lucas Itze.-

Canción elegida para las impresiones



A continuación, algunos clips dirigidos por Spike Jonze, el primero fue High in the High School de Chainsaw Kittens



También dirigió Crush With Eyeliner de REM


Y nos fuimos con Home, de Sean Lennon



FICHA TÉCNICA

Título original: Being John Malkovich
Año: 1999
Duración: 112 min.
País: Estados Unidos
Director: Spike Jonze
Guión: Charlie Kaufman
Música: Carter Burwell
Fotografía: Lance Acord
Reparto: John Cusack, Cameron Diaz, Catherine Keener, John Malkovich, Orson Bean, Mary Kay Place, Charlie Sheen, Octavia Spencer

SINOPSIS

La vida de Craig Schwartz está llegando al final de un ciclo. Craig es un marionetista callejero con un gran talento, pero él tiene la impresión de que su vida carece de sentido. Nueva York ha cambiado mucho y la gente no le presta mucha atención. Lleva diez años casado con Lotte, que trabaja en una tienda de animales y está obsesionada con su trabajo. Él consigue encontrar trabajo en la planta 7'5 del edificio Mertin-Flemmer de Manhattan, donde encuentra una pequeña puerta que le permite el acceso a un pasillo secreto que le aspira y que le permite acceder al cerebro de John Malkovich.


TRAILER


miércoles, 19 de agosto de 2015

ADIOS AL LENGUAJE - ADIEU AU LANGUAGE

PROGRAMA 108 (24-07-2015)

EDITORIAL

Yo que creí en aquel juego soberbio del tiempo, conté grano por grano de arena que iba cayendo delante de cada paso que daba. Recuerdo cuando podía recorrer aquel bosque y yo era el lobo. Ese era mi juego, cada árbol, cada criatura que acompañaba mi aventura existían porque así se le antojaba a mi parecer. Recuerdo, la infinitud del mundo y las cosas que vivían en aquellas tardes de mi infancia. Me vi, de repente, transitando el tiempo hecho desierto y quise acelerar el paso. Fue en ese instante o unos pocos granos de arena más que me di cuenta que llevaba un nombre. Desde aquel día ya no pude ser otra cosa. Debió ser el mismo tiempo en que, en aquel infinito universo, los incontables objetos que habitaban en mi mente y se sometían a mis fantasías, corrieron la misma suerte que la mía y, por la maldita lógica, comencé a recordarlos más por sus nombres que por sus cualidades. Tal fue así que recuerdo el día en que deje de imaginar el bosque y quise viajar para conocerlo en su materialidad. Sé que lo vi tan inmenso que salí corriendo espantado de miedo. 


La valentía sostenida por la ignorancia de las cosas con nombre se hizo inversamente proporcional a lo cobardemente recordado. Había olvidado olvidar mientras repetía, sin sentido, el nombre de las cosas. Me encontré entonces como aferrado a un tronco en medio del mar creyendo más en las palabras que en lo que representaban. El conocimiento devenido en fe logro el cometido de sentir la muerte en vida. De que transitara desorbitado el laberinto de la comunicación. Recuerdo que un día enloquecí y decidí terminar con mi vida. Corrí hacia el bosque y sin dudarlo me aventuré a su suerte. Ya no quería seguir recordando, quería volver a ser aquella criatura peluda, de colmillos temerosos y paso firme en los paisajes olvidados. Yo quería seguir la voracidad del juego de las cosas sin nombre y no pude lograrlo. Colonicé todo roble posado sobre la superficie verde de aquel bosque, nombre a cada planta, animal, bicho y cosa de ese inmenso lugar. Recuerdo mi cuerpo tirado en el barro, derrotado de palabras y falsa sabiduría despidiéndome de cada objeto rodeando mis últimos instantes de respiración. Recuerdo porque desperdicié toda mi vida cuando pude decirle adiós al lenguaje…

Alan Beneitez.

Canción post editorial



IMPRESIONES SOBRE ADIOS AL LENGUAJE


Abro mis ojos nuevamente al mundo. El sol transita como un caracol perezoso los vértices de mi ventana. Miro mi rostro en el espejo y temo su respuesta autoritaria. Busco en aquel que me mira, algún vestigio de Lucas. Busco con cuidado algún gesto familiar, la desordenada literatura, los planos de celuloide que atacan desde el recuerdo. Busco desanimado cierta fortaleza aventurera ancestral, y los miedos más profundos, alguna elegía tanguera o cierta cadencia de acordes. Intento descubrir en aquellos ojos, el dejo melancólico de las historias y los versos jamás encontrados, perdidos para siempre, esperando quizás, otras vidas. Ya no sé si soy yo el que mira en su reciente vigilia, o soy el que observa y sueña las insuficiencias del otro en un amanecer cualquiera. Veo la flaqueza del espejo, sus carencias, su inadecuada retórica, y descubro también, las torpezas de las palabras al intentar llenar aquel vacío. El desánimo ahora, es infinito. Entiendo al mundo desarrollarse, distante, en el recuadro de cada espejo, que no es otra cosa que la parcialidad de nuestra mirada. Siento la frialdad de los objetos al intentar abarcarlos con las ya gastadas palabras. Pienso en Godard y en su desafío, y grito ante mi espejo, con la madre de los gritos, también su exabrupto: Adiós al Lenguaje. Será en aquella cinta, donde nuestro gran amigo Jean Luc, ponga luz en las consecuencias de ciertas ineficiencias y su relación con nuestra libertad. Sera un film difícil, complejo e incómodo. Casi inabarcable. 


Cualquier relato, logra su orden y cierta coherencia mediante la supeditación de su mensaje a las reglas establecidas por cierto lenguaje. Así, un relato estructurado según el lenguaje de señas, solo será decodificado por aquel que conozca sus reglas. Al despedirse uno del lenguaje, entonces, aquellas reglas destinadas a organizar los signos elegidos para comunicar, caerán, otorgándole al mensaje una libertad de la que carecía, instalando incertidumbre en el receptor, o por lo menos, sorpresa. El relato, entonces, tendrá el aspecto de un collage audiovisual, exigiendo del espectador un trabajo mucho más intensivo. Entra aquí quizás en juego, aquella teoría de Paulo Freire expuesta en su libro “Pedagogía del Oprimido”, según la cual divide la educación en dos sistemas: Uno bancario, el cual requiere de un alumno sumiso y pasivo, esperando ser cultivado por un educador poseedor del saber; y un sistema de educación problematizadora, donde la figura del alumno es dinámica y critica. Godard, entonces, saca al espectador de su postura de oprimido, de su sumisión ante el mensaje, apelando a su función crítica y haciendo de él un ser dinámico poseedor de conocimiento. Entendemos, en consecuencia, que estamos ante un film que nos habla de la libertad, que denuncia cierta opresión del lenguaje sobre la humanidad toda. 


En algún momento, comparara el nacimiento de la televisión con el nazismo y vendrá a nuestra mente, otro amigo de esta casa, el señor Marshal Mc Luhan con aquel concepto de que el medio es el mensaje y veremos allí la opresión a través de los medios calientes. La idea de la opresión será representada también a través de lo visual con la insistencia de ciertos planos, viene a mi memoria la imagen de ELLA sentada detrás de una reja, la mano de EL que entra en cuadro diciendo: Estoy a tus órdenes. Se desprende, tal vez, desde ahí, el concepto de familia como idea antinatural y base de la opresión y organización capitalista. Más adelante, alguien dirá: DESDE QUE NACEMOS, ESTAMOS CONFUNDIDOS CON OTRO. LO EMPUJAMOS, LO TIRAMOS. LO OBLIGAMOS A PONERSE EN PERSONAJE. Quizás sea esta una propuesta del director para trabajar el film desde las herramientas aportadas por Jacques Lacan al plantear al sujeto como un sujeto hablado (o pensado) por el otro, entendiendo al “otro” como el prójimo y al mismo tiempo el conjunto de sujetos que constituyen a la cultura y a la sociedad. Básicamente, Lacan plantea que el lenguaje antecede al ser humano y que lo adquiere a través de las significaciones impuestas por aquel “otro”. Así entonces, destruir el lenguaje, quebrar la arbitrariedad de la significación, según términos Saussureanos, aquel matrimonio carente de sentido entre el significante y el significado, es también buscar la libertad. Aunque en aquella búsqueda, volvamos a caer, inevitablemente, en la dictadura de todas estas palabras.-

Lucas Itze

Canción post impresiones


Era callejero por derecho propio
Su filosofía de la libertad
Fue ganar la suya sin atar a otros
Y sobre los otros no pasar jamás
Aunque fue de todos nunca tuvo un dueño
Que condicionara su razón de ser
Libre como el viento era nuestro perro
Nuestro y de la calle que lo vio nacer 


Habla conmigo,
viejo perro blanco,
busca descanso,
con tu molinete,
que los amos,
no descansan...
ya no existen...


Nos fuimos con esta gema...


FICHA TECNICA

Título original: Adieu au langage
Año: 2014
Duración: 70 min.
País: Suiza
Director: Jean-Luc Godard
Guión: Jean-Luc Godard
Fotografía: Fabrice Aragno
Reparto: Héloise Godet, Zoe Bruneau, Kamel Abdelli, Richard Chevalier, Jessica Erickson, Alexandre Païta, Dimitri Basil

SINOPSIS


A pesar de la fragmentación del relato, se puede entrever la relación entre una mujer casada y un hombre soltero que se aman y se pelean. Mientras, un perro vaga entre el campo y la ciudad.

viernes, 14 de agosto de 2015

LA HAMACA PARAGUAYA


EDITORIAL

Yo que busqué mi asombro, debajo de unos juguetes sucios.
Que creí sentir en aquel anhelo el sabor lejano del último beso.
Yo que descreí del cielo y arme el mío propio,
Y caminé en la negrura espesa del camino
bajo el refugio lumínico de mis tres luceros.
Yo que vi morirse al mundo, y me desangré en sus traiciones
y fui lobo en el silencio.
Yo que supe ser algunos, y en todas aquellas pieles,
jamás vi la bravura de mis ancestros
y no brilló en mi la tenacidad de la proeza.
Y en la noche fui sombra compañera del último espectro
y llené de olvido aquel instante propio del decir.
Extiendo mi mano inútil hacia la inmensidad del tiempo
Y repito tu nombre, en la hora más mía,
olvidando ya mi cuerpo
Imaginando para siempre el tuyo.

Lucas Itze.-

Canción elegida para la editorial



IMPRESIONES SOBRE LA HAMACA PARAGUAYA


Enfermar de tiempo. Ser antes de ayer, pasado mañana. Correr tan rápido del olvido, hasta quedar inmóvil. Dar este cuerpo, sucio de atardeceres, repleto de horas sin sentido, dar estos ojos, que todavía creen haberte visto algún día, y estas manos melancólicas de tu sombra, darlos de alimento a esa tierra madre de todos. ¿Esperarte aun, con que lagrimas? ¿Con que fuerzas ya retener estas ganas que no conjugan tu nombre? La indiferencia del mundo me abruma. Yo que nací en esta simpleza, que aprendí de cielos, de pinos y aves, que abrigue a tu madre con la aspereza de mis manos y vi nacer al sol cada día con el asombro de quien ve a su dios ascender en su divino camino, yo, ¿cómo puedo entender este tiempo que te aleja? ¿Cuál será el hacha que acabe con toda esta pena? ¿Con que leño nos cuidaremos de esta helada cruel que propone tu olvido? Resonaran estas preguntas en la temblorosa voz de Ramón y se harán eco en la ternura de Cándida


Así estará planteado el drama en aquel film intimista de la directora Paz Encina llamado la Hamaca Paraguaya. El relato tendrá una estructura estrictamente lineal y se aventurará al arduo desafío de narrar un día en la vida de una pareja ya sin tiempo. Perdida en la espera del que ya nunca vendrá. Trabajará la directora un punto de vista distante, quizás en apoyo a la metáfora de aquel conflicto del drama que representa aquello que está lejos, aquel que no llega e invade el cuadro de soledad y nostalgia. Sera una película sencilla, como los personajes que la narran. Sus herramientas serán simples y efectivas. Contará con una fotografía exquisita y osada, con ciertas reminiscencias a la Nouvelle Vague y una clara influencia de una gran amiga de esta casa, aquella poeta de la imagen, Marguerite Duras. Asistiremos a un seductor juego respecto al tiempo narrativo, el cual, aun en su linealidad, es quebrado en su relación imagen y sonido. El film se basará en un dialogo aparentemente anodino, en cuyo devenir, se irá dosificando el conflicto hasta llegar a comprender la ausencia de Maximiliano, hijo de la pareja. 


Serán acompañadas estas charlas con acciones mínimas de los personajes, pequeños movimientos internos del cuadro. Aquí el juego. Tanto Ramón como Cándida, jamás hablaran en ninguna escena, aquellas voces que oiremos serán siempre en off, y la distancia del punto de vista, generará aquella duda de creer estar asistiendo al dialogo de dos personajes. Amigos míos, estamos ante el recuerdo, ante la espera. Esperar es morir en el tiempo. Es perderse en el tejido de Penélope, sin comienzo ni fin. Es haber caído en la trampa. El camino del que espera es el del recuerdo, es festejar una estrella que tal vez ya murió hace tiempo. Es quemar nuestras esperanzas en aquella falacia del retorno, sabiendo que el que llega, en tal caso, jamás será el que esperábamos. Proponemos desde este espacio, evitar toda espera. Esta tertulia prefiere aventurarse al azar de los caminos, ya que después de todo, tampoco seremos nosotros los que lleguemos a aquel encuentro. Arrimemos nuestro farolito al hoy, total, mañana nuca se sabe.-

Lucas Itze.-

Canción post impresiones


El dia que yo me muera no quiero ir al cielo,

quiero quedarme cerca para ser tu consuelo.


Vuelve la calma de tu voz
con la corriente del río
manto de cielo sobre el tendal
teje tu nombre y el mío. 





FICHA TECNICA

Título original: Hamaca paraguaya
Año: 2006
Duración: 72 min.
País: Paraguay
Director: Paz Encina
Guión: Paz Encina
Música: Oscar Cardozo Ocampo
Fotografía: Willi Behnisch
Reparto: Ramón Del Rio, Georgina Genes, Jorge López

SINOPSIS

14 de junio de 1935. En un lugar aislado en tierras de Paraguay, Cándida y Ramón, un matrimonio anciano de campesinos, esperan el regreso de su hijo, que partió al frente para luchar en la Guerra del Chaco. También esperan la llegada de la lluvia (que a pesar de los pronósticos no llega nunca), del viento (que no sopla), que el calor desaparezca (que sigue impertérrito a pesar de la estación), que la perra deje de ladrar (aunque nada consigue dejar que ladre), y, por último, esperan que las cosas mejoren. Y ese instante de eternidad se sitúa entre el pasado y el futuro por llegar. Pero dentro de la pareja cada uno ve las cosas a su manera: Ramón, el padre, hace frente a la espera con optimismo, mientras que Cándida, la madre, está convencida de que su hijo ha muerto. Sin embargo, los papeles se invierten durante la espera: el padre y la madre reciben una señal del hijo, que les va a hacer cambiar de actitud y postura.


PELICULA COMPLETA