jueves, 10 de septiembre de 2015

LA MALA EDUCACIÓN


EDITORIAL

Percibo el fin de aquellas miradas que se encuentran para construir algún rincón honesto. Suelen crearse con frecuencia en las mesas de viejos bares recorridos tiempo atrás. Es por las noches cuando puedo hacerme, con más éxito, de aquellos rincones porque a veces solo nos queda recurrir a nuestros sueños, refugiar allí nuestras esperanzas y luego procurar recordarlas al salir el sol o, con suerte, volver a soñarlos luego de una noche cargada de alcoholes misteriosos. Aquel peligroso dulce néctar que impulsa la honestidad y embellece cualquier crimen suele confundirse con las miserias. Quizás haya algo de razón en esa sentencia. Creo, también, que las miserias son tan detectables como ambiguas .Puedo ver la miseria en aquel tipo que mendiga tirado en una vereda. Pero lo miserable no son sus ropas rajadas sino su espíritu vencido de inmovilidad. Aquellas personas que sólo lamentan aquellas telas sucias son las que olvidan que este viaje hipócrita llamado vida nos traerá el peso de toda nuestra basura cuando llegue el reposo infinito de nuestros cuerpos. Entonces la fotografía de su adiós solo será la imagen de un basural infestado de narcisos. Dejando en esta triste historia la gran marca de mugre. La hipocresía aparece, en aquellos sueños, como lombriz en un cadáver en proceso de descomposición y así el pueblo recuerda como huelen los dolores del engaño y con sus máscaras antigases preparan, para los futuros hijos de la tierra, este mundo en liquidación. La cura dependerá del despertar de aquellos ángeles que no le temen a la oscuridad del bosque. Aquel en donde se refugian las brujas que se entretienen revolviendo signos y palabras que arrojan significados afines a su voracidad. El jugo de ese hechizo se desparrama e infecta desde las raíces de los arboles hasta los cementos más cercanos al cielo y su gesta consiste en erradicar a todo ángel caminante. 


El pueblo, carente de estas almas luminosas, deberá cumplir con la cabeza gacha, el rol de la buena conducta. Ninguna movilización será genuina y olerá a condimento de bosque profundo. Todo será extraño, como aquel mejicano queriendo escapar de Los Ángeles a Tijuana. El miembro de la valentía arrojado al peligro de la amputación deja al mundo sin septiembres. Aromas a otoño cubren toda esperanza. Se publican en los diarios las recetas de estas brujas, entonces ya no se esfuerzan en preparar el caldo. Todo jefe de hogar se encarga de condimentar su propio hechizo. Vi por ahí como una piba se excitaba mirándose lucir sus bigotes postizos. Ya se había consumido- y así lo expresaban sus ojos- el recuerdo de aquellos caballitos de mar y sus vestidos de princesa. Pobre piba, confundida de falsas sentencias. Envenenada de cómodas miserias. Sólo pensaba en aquel pasaje al paraíso que pagaba con monedas arrojadas a latitas de aluminio. Tenía la seguridad que de otra manera no podría salvarse. Era imposible colarse. Hubiese querido pensarla como cuando de niña se sumergía, sin culpa ni inconvenientes, en aquel mundo acuático. Al Final, el cielo y la salvación le dan la bienvenida luego de su última ceremonia. Allí en la plantación de humanos, en las puertas del purgatorio, donde los necesitados cuentan las monedas que ella dio a lo largo de su aburrida vida, un ángel hermafrodita la lleva de la mano a su eterno despertar y los arcángeles de aquel paraíso se ríen de su mala educación.

Alan Beneitez

Canción elegida para la editorial



IMPRESIONES SOBRE LA MALA EDUCACIÓN


Un hombre inundado por la furia, agrede. Otro, herido de muerte en su ego, tal vez insulta. Alguien enamorado, mata. El amor, se desarrolla en aquel terreno indefinido de lo pasional, en donde la razón no posee jurisdicción alguna. Es por esto, que su fluida esencia escapa al hermetismo de las definiciones o a aquel baúl polvoriento y aburrido de aproximaciones que es el diccionario. Soñamos para él destinos mejores, tal vez más nobles que la vitrina de concluido. El amor, así como también el arte, sucede. En vano serán los intentos de cualquiera de nosotros por ir a buscarlo. Serán en vano, y también tristes. Esa imposibilidad de manipularlo, de conquistarlo, toda esa falta de control, nos calará en lo más profundo, colmando nuestro ser de las más frías de todas las soledades y angustias. La flor es porque sí, nos dirá Silesius y tal es el azaroso capricho del amor. Amar con el pecho, amar con mis manos, convertir la chispa en fuego amando, amar con las sienes y el ombligo. Olvidar las miserias en la hora más apasionada. Entregarlo todo en nombre del amor, aun sabiendo que todo es nada. Entregar, entonces, la nada. Superar bajo el brío del amor aquel cielo estúpidamente celeste sobre nuestra cabeza y enfrentar la noche eterna, aquel patio desolado y oscuro, aquella noche quieta y sin estrellas, aquel recuerdo del olvido. 


Abro mis brazos ante esa muerte torera, elegante muerte apasionada sin razón. Y tal fue la poética muerte de Ignacio tan llena de excesos y traiciones, tan consumido por aquel otoño gris en el que vivía luego de haber perdido para siempre a su verdadero amor. La Mala Educación, es un film con tintes melodramáticos que aborda cuidadosamente una variedad de temas que no son nuevos dentro de la poética que construye la filmografía de Pedro Almodóvar. La linealidad del relato, estará quebrada por apariciones de secuencias dedicadas a narrar parte del cuento escrito por Ignacio, las cuales se buscaran confundir con el tiempo narrativo real del relato y el film rodado por Enrique, pareja en la niñez de nuestro protagonista. La fotografía estará fuertemente influenciada por el arte pop. Los colores que se trabajaran en el film serán intensos como las pasiones y las angustias vividas por cada uno de los personajes. La película contará con actuaciones exquisitas frutos de arduos procesos creativos y compositivos. Asistiremos a diálogos inteligentes y rítmicos. Tal es el caso de la escena donde Zhara, Ignacio travestido, espía desde el fondo de la capilla, al padre Manolo, quien abusó de él en su niñez, mientras celebra la misa


Aquí, a través del montaje, se genera un dialogo entre abusador y víctima, donde el sacerdote repite tres veces mientras golpea su pecho, las líneas del evangelio - por mi culpa - e Ignacio, a lo lejos, responde a cada una diciendo: por tu culpa. La cinta poseerá una composición de encuadre muy cuidada, que buscará conseguir la re significación de ciertos objetos. Viene a mi memoria la escena que filma Enrique, en donde Juan, representando a su hermano Ignacio, busca chantajear al padre Manolo en su oficina. Juan, travestido, luego de recordar aquel tormento que fue su niñez bajo el abuso del cura, se acerca a la venta a fumar. Su vestimenta es del mismo color que la carpintería de la ventana, y al acercarse a ella forma una cruz perfecta, tal vez graficando aquel peso insoportable cargado por el personaje. El film se centrará en la idea de los amores perdidos, en aquellas pasiones desmedidas que quemarán la carne del que espera muerto de nostalgia, atormentado por la distancia. Sobre aquel pasto veremos desgranarse a este manojo de personajes, heridos por no haber entendido jamás que nadie detiene al amor, en un lugar.-

Lucas Itze.-

Canción post impresiones



Moris, un hombre clave para el rock español



UNIVERSO ALMODOVAR


Nacido el 25 de septiembre de 1949 en Calzada de Calatrava. Se mudó a los 18 años a Madrid donde trabajó durante doce años como ordenanza en Telefónica, en esa época participaba de un grupo teatral llamado Los Goliardos, en el que conoció a Carmen Maura, entre otros. También crea el grupo de punk-glam rock Almodovar y McNamara, junto al músico Fabio McNamara.
También en esa época escribe sus primeras novelas y aparece en diferentes revistas o periódicos como El País, Diario 16 y La Luna. Empieza a hacer comics contraculturales que tuvieron un gran éxito en la ciudad, como fueron Star, El Vibora y Vibraciones.
Después de algún corto llegó su primer largo titulado Pepi, Luci, Bom y otras chicas del montón, con la participación de Carmen Maura y la aparición de una joven Cecilia Roth.


Según muchos analistas, a pesar de que todo el cine de Almodovar tiene una especie de linealidad y coherencia, se podría dividir en cuatro etapas:
Etapa experimental: Pepi, Luci, Bom y otras chicas del montón, Laberinto de pasiones, Entre tinieblas, Tráiler para amantes de lo prohibido y ¿Qué he hecho yo para merecer esto?
Etapa de perfeccionamiento formal: Matador, La ley del deseo, Mujeres al borde de un ataque de nervios, ¡Átame!, Tacones lejanos, Kika.


Etapa social: La flor de mi secreto, Hable con ella, Trilogía de la memoria: Todo sobre mi madre, Carne trémula, La mala educación.


Etapa introspectiva: Volver, Los abrazos rotos, La piel que habito, Los amantes pasajeros.


En breve saldrá su próxima película, titulada Silencio, donde vuelve al mundo de las mujeres, que tanto éxito le trajeron.

También escuchamos…

Sabina, uno de los máximos exponentes de la música latina



Cucharada, una de las bandas que salieron a cantarle al Franquismo



FICHA TÉCNICA

Título original: La mala educación
Año: 2004
Duración: 105 min.
País: España
Director: Pedro Almodóvar
Guión: Pedro Almodóvar
Música: Alberto Iglesias
Fotografía: José Luis Alcaine
Reparto: Gael García Bernal, Fele Martínez, Javier Cámara, Juan Fernández, Daniel Giménez Cacho, Lluís Homar, Alberto Ferreiro, Fran Boira, Francisco Maestre, Nacho Pérez, Raúl García, Petra Martínez, Leonor Watling

SINOPSIS

A principios de los años 60, Ignacio y Enrique, conocen el amor, el cine y el miedo en un colegio religioso. El Padre Manolo (Giménez Cacho), director del centro y profesor de literatura, es testigo y parte de esos descubrimientos. Los tres vuelven a verse a principios de los 80, y ese reencuentro marcará sus vidas. Ignacio, que ahora se llama Ángel (García Bernal), es un travestido que aspira a ser actor. Por su parte, Enrique (Fele Martínez) se ha convertido en un reputado director de cine. Juntos recordarán los oscuros años vividos en la escuela.


TRAILER


jueves, 27 de agosto de 2015

¿QUIERES SER JOHN MALKOVICH? - BEING JOHN MAKOVICH?


EDITORIAL

Un cuarto oscuro. Solo un pequeño destello de luz aparece detrás de la puerta. La función ha acabado hace algunas horas, pero los músculos todavía sienten el rigor de los nervios. La espalda está apoyada tímidamente contra la pared. Los pies están como enfrentados, mientras los largos brazos se apoyan sobre los muslos. Las piernas parecen ajenas a semejante fotografía.
La noche rápidamente se hace día. Se abre la puerta, y aparece una reconocida mano. El cajón esta vez es un poco más espacioso. Los saltos durante el trayecto que parece eterno hacen que las vértebras resuenen una y otra vez. La llegada empieza a rodearse de un paisaje conocido, pero de caras poco habituales.
La función, como las últimas veces, sale mejor de lo esperado. Los aplausos llegan desde varios puntos. Pero generalmente apuntan al mismo lugar, al que se lleva todas las miradas. Una niña de preciosos ojos negros se acerca con una tenue sonrisa y una brillante cara de felicidad. Un movimiento hará que ese momento sea infinito. Lamentablemente ese momento no llegará.
Mano. Cajón. Camioneta. Vértebras sonando. Cuarto oscuro. Así será una y otra vez, a lo largo de varios meses. Ida y vuelta. Sueños que se esfuman, risas que contagian, aplausos que regalan vida. Y un corazón de papel esperando encontrar la felicidad en ese cuarto añejo de hilos y maderas de colores, que esperan transformarse simplemente en algo…
Un escenario armonioso, bastante simple. Las mismas caras desconocidas se mantienen firmes, como notando que algo puede suceder. Los hilos nuevamente empiezan a danzar bajo un incierto festival de luces. El corazón de papel está a punto de explotar y prenderse fuego en el aire, dejando atrás un manto de humo. Pero aguanta. Como muchas otras veces.


Es tiempo de la última escena. Otra vez hay que ver como ella se va con otro, porque a alguien se le ocurrió que ese era el final ideal de la historia. Sin embargo, como por arte de magia, cuando parecía todo perdido, los hilos se empiezan a romper de a poco, y lo que parecía una muerte segura se transforma en un grito de esperanza. Mientras otros gritos, un poco más fuertes y bastante sufridos, empiezan a escucharse de fondo.
Las mismas manos sensibles se vuelven frenéticamente incontrolables. Los amantes obligados entran a volar por el aire buscando escapar de ese enjambre de gritos ensordecedores. El guion esta vez no pudo ejecutarse, porque los deseos fueron más trascendentes. El pequeño pedazo de madera y telas encontró en el amor una forma que su simple corazón de papel comprendió más que cualquiera…
El salto fue largo, y la suspensión en el aire pareció eterna. Los hilos de los amantes cedieron ante semejante acto de pasión, pero esta vez, las manos temblorosas no pudieron manejarlos. Los estupefactos espectadores empezaban a aplaudir al único que en toda la sala decidía, de una vez por todas, no ser manejado por nadie. Todos empezaron a darse cuenta que en realidad, eran marionetas manipuladas por manos más poderosas.
Mientras el héroe logró alcanzar a su amada y se olvidó de una vez y para siempre, ese mundo de cuartos oscuros, cajones y vertebras vencidas. Los vencidos se dejaron caer, pero su plan macabro para seguir manejando a todos desde arriba buscará volver a la luz, a pesar de que muchas veces, logremos romper los hilos y sin embargo, seguir en pie.

Marcelo De Nicola

Canción post editorial



IMPRESIONES PARA ¿QUIERES SER JOHN MALKOVICH?


Es muy fácil equivocar el camino. Siempre me resultó curioso, o al menos llamativo, el enunciado de aquellos muchachos empeñados en desmentir la existencia de tal sendero. - En realidad no existe un recorrido sino el que se genera todos los días, paso a paso – nos alertaran estos caballeros desde cualquier pizzería. Yo, en cambio, no creo estar tan seguro de la veracidad de aquel postulado. Siento en mí el fuego de cierta pregunta legendaria, siento que el esfuerzo realizado en cada uno de mis pasos, acorta la distancia hacia una meta particular, y encuentro respuestas en cada poema, en cada coma escrita, en todas las canciones cantadas a los gritos. Allí, mis amigos, veo iluminarse el verdadero camino, que no es otro que el que nos conduce hacia el conocimiento propio, hacia la auténtica libertad. Me atrevo a arriesgar, humildemente, desde estas trincheras, entonces, que la dirección del camino no es otra sino hacia dentro. El viaje es alrededor de mi cuarto, nos dirá en confianza nuestro amigo Xavier de Maistre. Pero, como dijimos al comienzo, es muy fácil equivocar este camino. Muchas veces, el espejo donde nos miramos, aquel al que le adjudicamos la verdad absoluta, nos devuelve una imagen distorsionada de lo que somos. 


Es ahí donde la búsqueda se invierte y la mirada se resigna a encontrar modelos exteriores y hasta entender quizás como propios méritos que son ajenos. Amanecemos, tal vez un día, con la tristeza de querer parecernos a aquel que ni siquiera sabe nuestro nombre. Y todas nuestras penas finalizaran con ese traidor deseo de soñar con ser otro. Amigos, no se agiten, inevitablemente seremos otros. De aquella búsqueda interna surgirá la alteridad y escaparemos a la muerte cambiando nuestras visiones, vistiendo otras pieles, eligiendo, después de todo, bajo qué apariencia recibir aquel beso final. Claramente, estas ideas, son trabajadas con una precisión exquisita por nuestro gran amigo Charlie Kaufman, en el film dirigido por Spike Jonze llamado “¿Quieres ser John Malkovich?” La estructura del film, será la semilla que luego madurará en aquella otra joya, de la que ya te hablamos, llamada Eterno resplandor de una mente sin recuerdos. Kaufman nos planteará aquí, en esta primera instancia, la aburrida vida familiar de Schwartz, un talentoso titiritero y Lotte, su mujer. Debido a la falta de dinero, Schwartz deberá salir a buscar un trabajo común, dentro de una oficina. Lo conseguirá rápidamente en un edificio de Manhattan, en el curioso piso 7 ½. 


En toda esta secuencia (con alguna reminiscencia kafkiana) se mostrara astutamente, el sentimiento experimentado por el protagonista al tener que someterse a la rigurosidad del trabajo en relación de dependencia. La oficina, al estar instalada en un piso intermedio, obligará a sus empleados a adoptar una postura genuflexa en todo momento. Veremos allí, no sin tristeza, cuánto gana y cuánto pierde nuestro protagonista. Surgirá, entonces, en aquel padecimiento, la posibilidad de ser otro. Encontrará Schwartz, un pequeño pasaje hacia el cerebro de John Malkovich, y confundirá, finalmente, aquella búsqueda interna de la que hablamos al comienzo. La fotografía del film será naturalista, aunque encontraremos ciertos pasajes donde todo se oscurecerá al ver al protagonista dándole vida a sus marionetas. Recordaremos tal vez aquí, los films de Jan Svankmajer y aquel trabajo óptico sobre las miniaturas. El film pondrá todas sus energías en función de la propuesta de escapar de uno mismo, usurpando la vida de otro, confundiendo, fatalmente, la distorsionada imagen que nos devuelven algunos tramposos espejos. Olvidando, quizás para siempre, aquel camino que no hace otra cosa más que proponer volver a mí.-

Lucas Itze.-

Canción elegida para las impresiones



A continuación, algunos clips dirigidos por Spike Jonze, el primero fue High in the High School de Chainsaw Kittens



También dirigió Crush With Eyeliner de REM


Y nos fuimos con Home, de Sean Lennon



FICHA TÉCNICA

Título original: Being John Malkovich
Año: 1999
Duración: 112 min.
País: Estados Unidos
Director: Spike Jonze
Guión: Charlie Kaufman
Música: Carter Burwell
Fotografía: Lance Acord
Reparto: John Cusack, Cameron Diaz, Catherine Keener, John Malkovich, Orson Bean, Mary Kay Place, Charlie Sheen, Octavia Spencer

SINOPSIS

La vida de Craig Schwartz está llegando al final de un ciclo. Craig es un marionetista callejero con un gran talento, pero él tiene la impresión de que su vida carece de sentido. Nueva York ha cambiado mucho y la gente no le presta mucha atención. Lleva diez años casado con Lotte, que trabaja en una tienda de animales y está obsesionada con su trabajo. Él consigue encontrar trabajo en la planta 7'5 del edificio Mertin-Flemmer de Manhattan, donde encuentra una pequeña puerta que le permite el acceso a un pasillo secreto que le aspira y que le permite acceder al cerebro de John Malkovich.


TRAILER


miércoles, 19 de agosto de 2015

ADIOS AL LENGUAJE - ADIEU AU LANGUAGE

PROGRAMA 108 (24-07-2015)

EDITORIAL

Yo que creí en aquel juego soberbio del tiempo, conté grano por grano de arena que iba cayendo delante de cada paso que daba. Recuerdo cuando podía recorrer aquel bosque y yo era el lobo. Ese era mi juego, cada árbol, cada criatura que acompañaba mi aventura existían porque así se le antojaba a mi parecer. Recuerdo, la infinitud del mundo y las cosas que vivían en aquellas tardes de mi infancia. Me vi, de repente, transitando el tiempo hecho desierto y quise acelerar el paso. Fue en ese instante o unos pocos granos de arena más que me di cuenta que llevaba un nombre. Desde aquel día ya no pude ser otra cosa. Debió ser el mismo tiempo en que, en aquel infinito universo, los incontables objetos que habitaban en mi mente y se sometían a mis fantasías, corrieron la misma suerte que la mía y, por la maldita lógica, comencé a recordarlos más por sus nombres que por sus cualidades. Tal fue así que recuerdo el día en que deje de imaginar el bosque y quise viajar para conocerlo en su materialidad. Sé que lo vi tan inmenso que salí corriendo espantado de miedo. 


La valentía sostenida por la ignorancia de las cosas con nombre se hizo inversamente proporcional a lo cobardemente recordado. Había olvidado olvidar mientras repetía, sin sentido, el nombre de las cosas. Me encontré entonces como aferrado a un tronco en medio del mar creyendo más en las palabras que en lo que representaban. El conocimiento devenido en fe logro el cometido de sentir la muerte en vida. De que transitara desorbitado el laberinto de la comunicación. Recuerdo que un día enloquecí y decidí terminar con mi vida. Corrí hacia el bosque y sin dudarlo me aventuré a su suerte. Ya no quería seguir recordando, quería volver a ser aquella criatura peluda, de colmillos temerosos y paso firme en los paisajes olvidados. Yo quería seguir la voracidad del juego de las cosas sin nombre y no pude lograrlo. Colonicé todo roble posado sobre la superficie verde de aquel bosque, nombre a cada planta, animal, bicho y cosa de ese inmenso lugar. Recuerdo mi cuerpo tirado en el barro, derrotado de palabras y falsa sabiduría despidiéndome de cada objeto rodeando mis últimos instantes de respiración. Recuerdo porque desperdicié toda mi vida cuando pude decirle adiós al lenguaje…

Alan Beneitez.

Canción post editorial



IMPRESIONES SOBRE ADIOS AL LENGUAJE


Abro mis ojos nuevamente al mundo. El sol transita como un caracol perezoso los vértices de mi ventana. Miro mi rostro en el espejo y temo su respuesta autoritaria. Busco en aquel que me mira, algún vestigio de Lucas. Busco con cuidado algún gesto familiar, la desordenada literatura, los planos de celuloide que atacan desde el recuerdo. Busco desanimado cierta fortaleza aventurera ancestral, y los miedos más profundos, alguna elegía tanguera o cierta cadencia de acordes. Intento descubrir en aquellos ojos, el dejo melancólico de las historias y los versos jamás encontrados, perdidos para siempre, esperando quizás, otras vidas. Ya no sé si soy yo el que mira en su reciente vigilia, o soy el que observa y sueña las insuficiencias del otro en un amanecer cualquiera. Veo la flaqueza del espejo, sus carencias, su inadecuada retórica, y descubro también, las torpezas de las palabras al intentar llenar aquel vacío. El desánimo ahora, es infinito. Entiendo al mundo desarrollarse, distante, en el recuadro de cada espejo, que no es otra cosa que la parcialidad de nuestra mirada. Siento la frialdad de los objetos al intentar abarcarlos con las ya gastadas palabras. Pienso en Godard y en su desafío, y grito ante mi espejo, con la madre de los gritos, también su exabrupto: Adiós al Lenguaje. Será en aquella cinta, donde nuestro gran amigo Jean Luc, ponga luz en las consecuencias de ciertas ineficiencias y su relación con nuestra libertad. Sera un film difícil, complejo e incómodo. Casi inabarcable. 


Cualquier relato, logra su orden y cierta coherencia mediante la supeditación de su mensaje a las reglas establecidas por cierto lenguaje. Así, un relato estructurado según el lenguaje de señas, solo será decodificado por aquel que conozca sus reglas. Al despedirse uno del lenguaje, entonces, aquellas reglas destinadas a organizar los signos elegidos para comunicar, caerán, otorgándole al mensaje una libertad de la que carecía, instalando incertidumbre en el receptor, o por lo menos, sorpresa. El relato, entonces, tendrá el aspecto de un collage audiovisual, exigiendo del espectador un trabajo mucho más intensivo. Entra aquí quizás en juego, aquella teoría de Paulo Freire expuesta en su libro “Pedagogía del Oprimido”, según la cual divide la educación en dos sistemas: Uno bancario, el cual requiere de un alumno sumiso y pasivo, esperando ser cultivado por un educador poseedor del saber; y un sistema de educación problematizadora, donde la figura del alumno es dinámica y critica. Godard, entonces, saca al espectador de su postura de oprimido, de su sumisión ante el mensaje, apelando a su función crítica y haciendo de él un ser dinámico poseedor de conocimiento. Entendemos, en consecuencia, que estamos ante un film que nos habla de la libertad, que denuncia cierta opresión del lenguaje sobre la humanidad toda. 


En algún momento, comparara el nacimiento de la televisión con el nazismo y vendrá a nuestra mente, otro amigo de esta casa, el señor Marshal Mc Luhan con aquel concepto de que el medio es el mensaje y veremos allí la opresión a través de los medios calientes. La idea de la opresión será representada también a través de lo visual con la insistencia de ciertos planos, viene a mi memoria la imagen de ELLA sentada detrás de una reja, la mano de EL que entra en cuadro diciendo: Estoy a tus órdenes. Se desprende, tal vez, desde ahí, el concepto de familia como idea antinatural y base de la opresión y organización capitalista. Más adelante, alguien dirá: DESDE QUE NACEMOS, ESTAMOS CONFUNDIDOS CON OTRO. LO EMPUJAMOS, LO TIRAMOS. LO OBLIGAMOS A PONERSE EN PERSONAJE. Quizás sea esta una propuesta del director para trabajar el film desde las herramientas aportadas por Jacques Lacan al plantear al sujeto como un sujeto hablado (o pensado) por el otro, entendiendo al “otro” como el prójimo y al mismo tiempo el conjunto de sujetos que constituyen a la cultura y a la sociedad. Básicamente, Lacan plantea que el lenguaje antecede al ser humano y que lo adquiere a través de las significaciones impuestas por aquel “otro”. Así entonces, destruir el lenguaje, quebrar la arbitrariedad de la significación, según términos Saussureanos, aquel matrimonio carente de sentido entre el significante y el significado, es también buscar la libertad. Aunque en aquella búsqueda, volvamos a caer, inevitablemente, en la dictadura de todas estas palabras.-

Lucas Itze

Canción post impresiones


Era callejero por derecho propio
Su filosofía de la libertad
Fue ganar la suya sin atar a otros
Y sobre los otros no pasar jamás
Aunque fue de todos nunca tuvo un dueño
Que condicionara su razón de ser
Libre como el viento era nuestro perro
Nuestro y de la calle que lo vio nacer 


Habla conmigo,
viejo perro blanco,
busca descanso,
con tu molinete,
que los amos,
no descansan...
ya no existen...


Nos fuimos con esta gema...


FICHA TECNICA

Título original: Adieu au langage
Año: 2014
Duración: 70 min.
País: Suiza
Director: Jean-Luc Godard
Guión: Jean-Luc Godard
Fotografía: Fabrice Aragno
Reparto: Héloise Godet, Zoe Bruneau, Kamel Abdelli, Richard Chevalier, Jessica Erickson, Alexandre Païta, Dimitri Basil

SINOPSIS


A pesar de la fragmentación del relato, se puede entrever la relación entre una mujer casada y un hombre soltero que se aman y se pelean. Mientras, un perro vaga entre el campo y la ciudad.

viernes, 14 de agosto de 2015

LA HAMACA PARAGUAYA


EDITORIAL

Yo que busqué mi asombro, debajo de unos juguetes sucios.
Que creí sentir en aquel anhelo el sabor lejano del último beso.
Yo que descreí del cielo y arme el mío propio,
Y caminé en la negrura espesa del camino
bajo el refugio lumínico de mis tres luceros.
Yo que vi morirse al mundo, y me desangré en sus traiciones
y fui lobo en el silencio.
Yo que supe ser algunos, y en todas aquellas pieles,
jamás vi la bravura de mis ancestros
y no brilló en mi la tenacidad de la proeza.
Y en la noche fui sombra compañera del último espectro
y llené de olvido aquel instante propio del decir.
Extiendo mi mano inútil hacia la inmensidad del tiempo
Y repito tu nombre, en la hora más mía,
olvidando ya mi cuerpo
Imaginando para siempre el tuyo.

Lucas Itze.-

Canción elegida para la editorial



IMPRESIONES SOBRE LA HAMACA PARAGUAYA


Enfermar de tiempo. Ser antes de ayer, pasado mañana. Correr tan rápido del olvido, hasta quedar inmóvil. Dar este cuerpo, sucio de atardeceres, repleto de horas sin sentido, dar estos ojos, que todavía creen haberte visto algún día, y estas manos melancólicas de tu sombra, darlos de alimento a esa tierra madre de todos. ¿Esperarte aun, con que lagrimas? ¿Con que fuerzas ya retener estas ganas que no conjugan tu nombre? La indiferencia del mundo me abruma. Yo que nací en esta simpleza, que aprendí de cielos, de pinos y aves, que abrigue a tu madre con la aspereza de mis manos y vi nacer al sol cada día con el asombro de quien ve a su dios ascender en su divino camino, yo, ¿cómo puedo entender este tiempo que te aleja? ¿Cuál será el hacha que acabe con toda esta pena? ¿Con que leño nos cuidaremos de esta helada cruel que propone tu olvido? Resonaran estas preguntas en la temblorosa voz de Ramón y se harán eco en la ternura de Cándida


Así estará planteado el drama en aquel film intimista de la directora Paz Encina llamado la Hamaca Paraguaya. El relato tendrá una estructura estrictamente lineal y se aventurará al arduo desafío de narrar un día en la vida de una pareja ya sin tiempo. Perdida en la espera del que ya nunca vendrá. Trabajará la directora un punto de vista distante, quizás en apoyo a la metáfora de aquel conflicto del drama que representa aquello que está lejos, aquel que no llega e invade el cuadro de soledad y nostalgia. Sera una película sencilla, como los personajes que la narran. Sus herramientas serán simples y efectivas. Contará con una fotografía exquisita y osada, con ciertas reminiscencias a la Nouvelle Vague y una clara influencia de una gran amiga de esta casa, aquella poeta de la imagen, Marguerite Duras. Asistiremos a un seductor juego respecto al tiempo narrativo, el cual, aun en su linealidad, es quebrado en su relación imagen y sonido. El film se basará en un dialogo aparentemente anodino, en cuyo devenir, se irá dosificando el conflicto hasta llegar a comprender la ausencia de Maximiliano, hijo de la pareja. 


Serán acompañadas estas charlas con acciones mínimas de los personajes, pequeños movimientos internos del cuadro. Aquí el juego. Tanto Ramón como Cándida, jamás hablaran en ninguna escena, aquellas voces que oiremos serán siempre en off, y la distancia del punto de vista, generará aquella duda de creer estar asistiendo al dialogo de dos personajes. Amigos míos, estamos ante el recuerdo, ante la espera. Esperar es morir en el tiempo. Es perderse en el tejido de Penélope, sin comienzo ni fin. Es haber caído en la trampa. El camino del que espera es el del recuerdo, es festejar una estrella que tal vez ya murió hace tiempo. Es quemar nuestras esperanzas en aquella falacia del retorno, sabiendo que el que llega, en tal caso, jamás será el que esperábamos. Proponemos desde este espacio, evitar toda espera. Esta tertulia prefiere aventurarse al azar de los caminos, ya que después de todo, tampoco seremos nosotros los que lleguemos a aquel encuentro. Arrimemos nuestro farolito al hoy, total, mañana nuca se sabe.-

Lucas Itze.-

Canción post impresiones


El dia que yo me muera no quiero ir al cielo,

quiero quedarme cerca para ser tu consuelo.


Vuelve la calma de tu voz
con la corriente del río
manto de cielo sobre el tendal
teje tu nombre y el mío. 





FICHA TECNICA

Título original: Hamaca paraguaya
Año: 2006
Duración: 72 min.
País: Paraguay
Director: Paz Encina
Guión: Paz Encina
Música: Oscar Cardozo Ocampo
Fotografía: Willi Behnisch
Reparto: Ramón Del Rio, Georgina Genes, Jorge López

SINOPSIS

14 de junio de 1935. En un lugar aislado en tierras de Paraguay, Cándida y Ramón, un matrimonio anciano de campesinos, esperan el regreso de su hijo, que partió al frente para luchar en la Guerra del Chaco. También esperan la llegada de la lluvia (que a pesar de los pronósticos no llega nunca), del viento (que no sopla), que el calor desaparezca (que sigue impertérrito a pesar de la estación), que la perra deje de ladrar (aunque nada consigue dejar que ladre), y, por último, esperan que las cosas mejoren. Y ese instante de eternidad se sitúa entre el pasado y el futuro por llegar. Pero dentro de la pareja cada uno ve las cosas a su manera: Ramón, el padre, hace frente a la espera con optimismo, mientras que Cándida, la madre, está convencida de que su hijo ha muerto. Sin embargo, los papeles se invierten durante la espera: el padre y la madre reciben una señal del hijo, que les va a hacer cambiar de actitud y postura.


PELICULA COMPLETA


miércoles, 15 de julio de 2015

INVASIÓN

PROGRAMA 105 (03-07-2015)

EDITORIAL

Ahí estaba la vida, el principio y el fin disputándose la verdad frente a los ojos inmutables del tiempo. Dentro de ese conflicto aparece el hombre, con fría actitud soberana del destino, dualizando toda explicación. Entonces hubo quienes se colocaron de uno o del otro lado y comenzaron a estirar la cuerda desde los extremos. Así es nuestro pequeño universo, amigos. Un tirar de la cuerda hasta el último de nuestros suspiros. Y mientras tanto, pocos son los que observaron lo que transcurría alrededor.
Cayó el imperio romano a pedazos, ardieron cruces y brujas por doquier y allí estaba, tensa, inmóvil, la cuerda. Llegaron las explosiones alisando zonas montañosas, enterrados quedaron bajo los escombros dioses, indios, y quizás algunas verdades. La cuerda tensa seguía en pos de la evolución, la riqueza, la paz, la libertad. ¿Evolución de qué? ¿Riqueza para quienes? ¿Paz a costa del terror de quiénes? ¿Libertad para qué? Quizás sea tarde para enderezar este barco que zarpó con las velas dobladas. Quizás el hombre se aferró a la tensa e inmóvil cuerda cuando en realidad lo único que debería haber tomado es su rol. 


De tanto manoseo se deshilachó y no existen sólo dos puntas. Con suerte y mientras las palabras no confundan, se pueden encontrar los extremos de algo que ya se asemeja a la red de una telaraña que cubre toda la superficie de la tierra. Entonces el peligro acecha aún más feroz, astuto y eficaz porque ya se desconocen las formas del peligro, no persiste en sus cualidades su clara atracción a la nada. Hoy la sangre corre en color tinta y pocos son los lobos que le aúllan a esta luna invisible. Las tarántulas lo dominan todo desde el interior de sus nidos de acero y siguen construyendo sus redes gracias a las moscas que se pasean distraídas, entreteniéndose con el mismo excremento día tras día. Moscas de alma pequeña que se jactan de vivaces y valientes por escapar de manotazos torpes lanzados al aire y que sin embargo no dudan en descansar sobre la suave seda de la muerte. Encapulladas sus almas de seda maldita, ya no tiran de ninguna cuerda, solo conforman, poco a poco, un ejército torpe y numeroso que empuja a la humanidad a un abismo desconocido. Por eso, queridos amigos, tendremos que estar atentos. Dirigir nuestros ánimos a fortalecer el espíritu creador para desenredar toda esta gran estafa y probar que la vida está viva cuando creamos y no solo cuando creemos. Resistir la embestida del puño que se protege tras el manto de la falsa moral y que viene atentando contra nuestras mentes desde hace siglos. A esperar dispuestos al contraataque, que el enemigo se refuerza para seguir con la Invasión…

Alan Beneitez.

Canción post editorial


IMPRESIONES SOBRE INVASIÓN


Y un día, entonces, naces. Supongamos un martes o tal vez un jueves. Alguien con un poco de estilo, naturalmente, un viernes. Tus ojos amanecen al mundo. Tus brazos y tus manos se despiertan de aquel sueño cálido y único en donde dios tenía rostro y no pedía nunca nada a cambio. Despertaras de aquel sueño del amor puro. Habrá negro, pero también habrá blanco y con un poco de audacia, habrá una gama numerosa de parecidos pero no de iguales. Y llegaran los sonidos y lo áspero y también la lluvia. Y aparecerán las caprichosas formas y hasta los desatinados nombres. Un día, entonces, como el filo de una espada, surgirá el ¿Por qué? Desconfiaremos de la Marcelidad que acompaña a Marcelo, de la blancura que promete invocar el blanco y chocaremos de frente contra ese paredón que cerca bosques llamado arbitrariedad. Nos traicionará, vilmente, un día por qué sí y lloraremos en silencio la desconfianza. El camino, claramente, se bifurcará. Estarán los que se abracen a aquel llanto en la sumisión del suspiro y por otro lado, en el otro camino, en términos de Brecht, los imprescindibles. En ellos nacerá el movimiento, la acción, hasta la romántica muerte. 


Vibraran sus cuerpos en un aullido primitivo y se colmará de sentido la palabra revolución, y la palabra resistencia. De aquellos tipos se servirá el director Hugo Santiago Muchnick para desarrollar su relato en el mítico film Invasión del año 1969. La película será un claro ejemplo del concepto de conflicto dramático externo. Según palabras de Miguel Machalski la ruptura de un orden aparente. Según muchos otros, el enfrentamiento de dos fuerzas contrapuestas. Tendremos entonces, un grupo que planteará una invasión, de la que poco se sabrá realmente, y estarán también los otros, aquellos muchachos que se alcen en obstinada resistencia. Se planteará aquí tal vez una paradoja. Al no tener muy en claro el objetivo de los primeros, jamás sabremos los beneficios o las fatalidades del cambio planteado. Aun así, generaremos empatía con el segundo grupo, con los de la resistencia, con aquellos que rechazan con la mismas fuerzas y las mismas armas, las intenciones de los invasores. Seremos así parciales, ante la imparcialidad de una problemática planteada. Los culpables de este planteo, de este juego escondido dentro del film, no serán otros que Jorge Luis Borges y Adolfo Bioy Casares en sus papeles de guionistas. 


Se sentirá tentado uno a elaborar rebuscadas interpretaciones, haciéndose para ello de cierta analogía con la realidad política de la época, teniendo siempre presente la evidente inclinación ideológica de Jorge Luis. Creo que en tal caso, estaríamos subestimando la pluma de estos dos maestros literarios. La película, según mi humilde entender, va por otro lado. Su propuesta es más profunda, más cínica quizás y por consecuencia, mucho más interesante. Respecto a la fotografía del film, es notorio el cuidado en la búsqueda de la belleza de sus encuadres. No habrá economía de planos, abundaran los planos detalles, ni tampoco economía en su realización. Notaremos en el devenir del film, que estamos frente a una costosísima producción, una notable particularidad para su época. El relato estará planteado dentro de una estructura lineal, y contará con actuaciones un tanto desparejas. El film finalizará con un nuevo comienzo. Encontraremos la idea de que sin importar de qué lado estemos, aquella espina de lo que creamos injusto seguirá agitando ciertos corazones. Aquel grito, finalmente, seguirá avivando el fuego dela resistencia y seguirá forjándose en aquellas llamas, el rebelde.

Lucas Itze.-

Canción post impresiones


También sonó


Nos fuimos con todo


Universo Santiago Muchnik


Nacido en 1939, estudió Filosofía y literatura en la UBA, donde conoció a Jorge Luis Borges. En 1959 fue becado por el Fondo Nacional de las Artes, lo que lo llevó a Francia donde durante siete años fue asistente y discípulo de Robert Bresson. Vuelve a Buenos Aires durante la década del ´60 para filmar su primer film, Invasión, con guión del mismo Borges y Adolfo Bioy Casares.
Vuelve a Francia para filmar su segundo film, también guionado por los dos célebres escritores argentinos, en este caso se trata de Los otros, del año 1974. Donde un hombre intenta descubrir las causas del suicidio de su hijo, a través de cartas que le dejó a él. Luego empieza una relación con la novia de su hijo, quien luego aparece asesinada, y el hombre, es el principal sospechoso…
En 1979 filma El juego del poder, con Catherine Deneuve en el papel de una abogada que busca llegar más allá de una simple investigación que le fue encargada.
Pasan siete años para que vuelva a dirigir, esta vez con Las veredas de Saturno, donde vuelve a aparecer Aquilea, como en el film Invasión. Esta vez, cuenta la historia de un bandoneonista (interpretado por Rodolfo Mederos) que se exilia en Francia debido a la dictadura que azotaba a su país. Allá es un músico reconocido, pero su sueño es volver al país. Su hermana, militante de izquierda, viaja para traerlo de regreso…


A partir de ahí, Santiago empezó a dedicarse exclusivamente a los que él llama objetos audiovisuales como por ejemplo Electra (sobre la tragedia de Sócrates), La gesta gibelina (sobre La Orestíada de Xenakis), Enumeraciones (1989, inspirada en la Ceremonia musical de Georges Aperghis), La voz humana (1989 a partir de la tragedia lírica de Francis Poulenc y Jean Cocteau) y La vida de Galileo (1991, puesta en escena de la obra de Brecht). Él dijo que no eran documentales de tipo convencional…
Luego filmó documentales de “arte” como Christophe Coin, el músico; Mosaiques y Beethoven; Maurice Blanchot y por último, María Betanha de Brasil.
Luego de muchos años, volvió a la ficción El lobo de la Costa Oeste, sobre un célebre detective privado estadounidense que llegar a Francia por un compatriota que han intentado asesinar y le pide protección.
En abril inauguró el Festival de Cine Independiente argentino, gracias a El cielo del centauro, la primera película que filmó en Argentina después de 43 años y en la que cuenta, con toques de humor, las vivencias de un marino francés que llega a entregar un paquete y sufre una serie de peripecias en una Buenos Aires muy especial.

FICHA TÉCNICA

Título original: Invasión
Año: 1969
Duración: 123 min.
País: Argentina
Director: Hugo Santiago
Guión: Hugo Santiago, Jorge Luis Borges, Adolfo Bioy Casares
Música: Edgardo Canton
Fotografía: Ricardo Aronovich
Reparto: Olga Zubarry, Lautaro Murúa, Juan Carlos Paz, Martín Adjemián, Daniel Fernández, Roberto Villanueva, Jorge Cano, Ricardo Ornellas, Leal Rey, Horacio Nicolai, Juan Carlos Galván, Aldo Mayo, Hedy Krilla, Claudia Sánchez

SINOPSIS

Aquilea es una ciudad asediada por misteriosos invasores que pretenden apoderarse de ella. La indiferencia de sus habitantes les allanará el camino; sólo un pequeño grupo de resistentes, guiados por un anciano trata de impedir la acción de los invasores en una lucha desigual.

ACA LA PELICULA COMPLETA