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miércoles, 22 de octubre de 2025

MACARIO DE ROBERTO GAVALDÓN

PROGRAMA 483 (03-10-2025)

 

SINOPSIS

 

Macario, un aldeano sumamente pobre que tiene esposa y varios hijos, se dedica a vender leña en el pueblo. Harto de una vida de privaciones y apuros, manifiesta que su mayor anhelo es poder comerse él solo un pavo, sin tener que compartirlo con nadie. Su esposa, confidente de tan profundo deseo, un día roba uno de la granja de una familia rica. Cuando Macario se dispone a comérselo, Dios, el Diablo y la Muerte se le aparecen para pedirle que lo comparta. (FILMAFFINITY)

 

EDITORIAL

 

Un tallo nace, acariciado por mil amaneceres, azotado por todas las tormentas. Nace con el canto de cien pájaros, con el andar de millones de hormigas. Y crece fuerte en el silencio del bosque, en complicidad de las canciones de los vientos y las hojarascas. Allí aparecerá con el tiempo el fruto, que brotará de su tallo. Nacerá de él, pero pronto tomará su propio recorrido, su forma particular y hasta ira más allá de su origen y desarrollará un gusto, una textura, una dulzura o quizás una amargura. Las lunas pasaran, una tras otra, desdibujando su forma, guiando a los mares, consumiendo su vigorosidad con la sutiliza invisible del paso del tiempo. El sol marchitará sus últimos jugos de vida y entonces el fruto caerá a la tierra encontrando su fin de existencia, vamos, su muerte. Pero aun vencido por un ciclo inevitable, infalible, de un diseño delicado y perverso a su vez, digno de las precisas manos de un orfebre, el fruto ya la en la tierra, ya sin vida, desafiará a la muerte esparciendo sus semillas sobre la tierra. Quisieron enterrarnos y no sabían que éramos semillas, rezaba algún cartel un 24 de marzo. Es sobre este tópico que nuestro amigo Don Miguel de Unamuno discutía con aquellos que intentaban la vulgaridad de la siguiente argumentación: pero Don Miguel, usted vivirá en sus obras… A lo que Unamuno, repleto de humanidad, respondía yo quiero existencia de bulto, no sombra de existencia, yo quiero ser protagonista de mi consciencia. Automáticamente, si hablamos de la muerte, arrojaremos sobre la mesa la carta otra carta, la de la inmortalidad. La inmortalidad, bien sabemos, quita urgencia. El inmortal va siempre a menos. La inmortalidad carece de movimiento, de energía. ¿Qué drama podría contarse entre dos inmortales si no existiría conflicto, si en la inmortalidad, si en la infinitud del tiempo cualquier cosa sería posible, bastaría con sentarse a esperar para que cualquier amor suceda, para que cualquier reino caiga y vuelva a resurgir? 



Tal vez, tal como dice un amigo, la solución esté en ser inmortal y no saberlo y aquello sucede en el momento culmine del amor. La petite Mort, aquel minuto, aquel ápice vertiginoso donde estamos vivos y muertos a la vez. Dice Hiedegger que lo que nos define es ser para la muerte y la muerte posee una conexión esencial con el tiempo. Pero cómo convivir con la certeza de la inminencia de la muerte. Por otro lado, Platón aclaraba en cada asado que la filosofía es un ejercicio para la muerte, no la resuelve, pero nos ayuda a comprendernos en nuestra finitud. Sabernos finitos angustia, eso es un hecho irrefutable. Pensarnos perecederos, temporales, fugaces, mortales angustia porque no solo racionalizamos el sentimiento trágico de nuestra vida sino también de aquellos que amamos. No solo moriremos nosotros en cualquier instante, sino también lo harán aquellos que queremos. ¿Qué angustia mayor que esa podría acompañarnos en este camino? No hay sonrisa que no se apague ante el recuerdo de aquella verdad. Saber que esto tiene un final, activa una urgencia también que tiene que ver con la responsabilidad del estar habitando este aquí y ahora. Existir implica una responsabilidad sobre la vida que una vive o no vive hasta su muerte. Allí hay un montón de variantes de las cuales la mayoría no dependen de nosotros, pero algunas si, y de esas debemos hacernos cargo. De esas decisiones que nos hacen doblar esquinas, cruzar de calles, caminar otros barrios guiados solos por el deseo. Marcando un camino que niega otros. Eso le da otro sabor al viaje si sabemos que todo tiene un final. En definitiva, queridos amigos y amigas, la vida tiene algún sentido solo porque se termina.     

 

Lucas Itze.-

 

Canción elegida para la editorial

 


IMPRESIONES SOBRE MACARIO


 

Más de una vez, en estos recovecos que tenemos como trinchera, frente a estos micrófonos que tratan de escupir sensaciones y no sentencias, nos preguntamos qué poder elegiríamos. Siempre aparecen la inmortalidad, la posibilidad de viajar en el tiempo, el ser invisible, el trasladarse de un lado a otro en cuestión de segundos o la sanación divina. Todas cuestiones metafísicas e improbables, claro está. También hablamos de lo que genera el poder, de cómo corrompe y cómo transforma a los seres. Y claro está, hablamos de esos tres entes que están siempre giran alrededor nuestro: El Diablo, Dios y la Muerte. Una tríada que forma adeptos desde hace siglos. Y, cómo más de una vez lo hemos citado, vienen las palabras de nuestro amigo Unamuno quien nos decía que el sentimiento trágico de la vida reside en entender y ser consciente de que nuestra existencia es finita. Y es ahí entonces cuando la angustia se apodera de nosotros. Y los pensamientos se contraen. Por supuesto que la muerte es siempre triste, aunque hay ciertos pueblos que lo viven de forma diferente. México, por ejemplo, es uno de los países que tiene una de sus festividades más importantes. Hablamos del Día de los Muertos, posterior al Día de los Santos, otra de las fiestas católicas del país. Durante esas festividades, transita el film Macario de Roberto Gavaldón, basado en una novela de Bruno Traven. La película lleva el nombre del protagonista, interpretado por Ignacio López Tarso, un pobre campesino que junta leña para vender en el pueblo y así llevar algo de comer para su esposa y sus cinco hijos. 



El film de hecho arranca con una leyenda sobre que es la celebración de ese día tan particular. Mientras los títulos avanzan, marionetas de calaveras irán apareciendo, estas imágenes con la música utilizada nos harán pensar en esas películas de terror de los años ´30, aunque es sólo un pequeño homenaje de los varios que veremos durante los 90 minutos del film. Una vez pasado los créditos, conoceremos al protagonista mientras corta leña. También en esos primeros minutos el director nos irá mostrando a su familia y su humilde forma de vivir. Como destacamos anteriormente, el film conectará varios géneros. Estaremos ante una película donde el llamado realismo mágico será parte fundamental de la trama. También habrá momentos que nos recuerden a ese neorrealismo italiano de los años ´40. Pero sin dudas, será un film hermanado en muchas situaciones con otro clásico del cine mexicano: Los olvidados de Buñuel. Habrá allí alguna escena que nos recordará inmediatamente a esa gran obra de arte. Y para confirmar ese parentesco, el director de fotografía será Gabriel Figueroa, el mismo de Los Olvidados, que elige un blanco y negro ideal para la historia. Esa niebla que es constante en el metraje, también aparecía en el film de Buñuel. La escenografía del film será otro gran aporte, tanto en los paisajes naturales como en el pueblo y en la muestra de cómo se festeja ese día tan esperado. La música también estará a la altura, sobre todo en los encuentros con esos tres personajes que se encontrarán con Macario. 



Llega El día de los Muertos y Macario tiene un deseo, que para muchos sería egoísta: comer un guajalote (lo que en otros países llamamos pavo o pollo) él solo, sin tener que compartirlo con nadie. Su esposa, en un trabajo soberbio de la joven Pina Pellicier, decide robar uno para que él pueda cumplir su deseo. Ahí, empezará el conflicto del film y la curva dramática del personaje. Y aparecerá otro nombre amigo de esta casa: Ingmar Bergman, porque a todos se nos vino a la mente El séptimo sello cuando aparecieron los tres personajes que nombramos al principio: el diablo, dios y la muerte. Cuando el joven se dispone a probar el primer bocado, se le aparecerá alguien que le ofrecerá riqueza a cambio, pero Macario rechaza la oferta. Un tiempo después, será el propio dios quien intente obtener un poco de ese guajalote y aquí vendrá una de las grandes frases de la película: “¿Por qué, Señor? A ti no te interesa este bocado. Te interesa un gesto que yo haga, una acción. Tú sabes que yo no he querido nada pa’ mí solo toda mi vida. Pa’ ti es un animalito muerto, apenas un pretexto pa’ hacer que yo me porte bien. Pa’ mí lo es todo: toda el hambre de mi vida, todo lo que he dado, todo lo que no he recibido. Perdóname. Yo sé que puedes perdonarme si tú quieres. Yo no quiero convidarte, ¡NO QUIERO!”. Por último, llegará alguien que no pide nada a cambio, sólo tiene hambre. Luego de partir el pavo en partes iguales, confirmaremos que es la muerte, quien, en modo de agradecimiento, le da “el agua de la vida”. La muerte le dirá qué cuando visite a un enfermo, lo verá junto a él, si está al pie de la cama con una gota de agua éste podrá ser salvado, pero si está en la cabecera de la misma no podrá, ya que esa persona le pertenece. “Usa bien mi regalo y hazte digno del título de amigo que te doy” le dice antes de despedirse. 



Para confirmarlo, Macario utilizará el agua mágica con su propio hijo ese mismo día y así arrancará su otra vida, donde será visto como un sanador para unos o como un impostor para otros. A partir de ahí, Macario empezará a ser reconocido y podrá acceder a todo lo que nunca tuvo. A lo largo del film veremos una crítica social, no sólo al poder, sino también a la burguesía, a la justicia y a la Inquisición, todos tratando de sacar su propia tajada. Además, por momentos tendrá ribetes cómicos y hasta algo de humor negro lo que la vuelve a emparentar con Buñuel. Encontraremos una brillante escena sobre el final, donde Macario y La Muerte se encontrarán en un lugar con miles de velas ardiendo, cada una será lo que queda de cada vida. “Esta es la humanidad. Aquí ves arder las vidas tranquilamente. A veces soplan los vientos de la guerra, los de la peste y las vidas se apagan por millares al azar” dirá quien siempre al final vence. El film no cuestionará sino nos dejará preguntas para hacernos. ¿Con quién haríamos un trato nosotros? Nos llevará a que la respuesta será que cada acto y cada decisión tendrá sus consecuencias y puede ser nuestra propia condena. Que el poder corrompe, que con la Muerte nunca se juega y que el dinero no puede comprar todo. Y qué en la vida de los pobres, los momentos de felicidad son breves, porque, como dijo Macario “Nos pasamos la vida muriéndonos de hambre”.

 

Marcelo De Nicola.-

 

Canción post impresiones

 


UNIVERSO GAVALDÓN

 


Roberto Gavaldón nació el 7 de junio de 1909 en Chihuahua, Jiménez. Tras un viaje por Estados Unidos, en donde pretendió cursar la carrera de odontólogo, Roberto Gavaldón decidió entrar de lleno en el mundo del cine. En 1933 dio sus primeros pasos como extra en películas como Almas encontradas, de Rafael J. Sevilla, y El prisionero trece, de Fernando de Fuentes. A partir de 1936 desarrolló un intenso aprendizaje como ayudante de dirección al lado de algunos de los realizadores de más renombre en aquellos años. Demostró su saber hacer con Gabriel Soria, a quien consideró su maestro, en ¡Ora Ponciano! (1936), La bestia negra (1938), Mala yerba (1940) o Casa de mujeres (1942), entre otras. También lo reclamó Chano Urueta para Jalisco nunca pierde (1937) y El conde de Montecristo (1941), y asistió en Su admirable majadero (1938) a Alberto Gout, quien le dio la oportunidad de ser coguionista de Café Concordia (1939). A lo largo de toda una década, las más de treinta películas en las que intervino como ayudante de dirección le dieron una experiencia que no tardó en aplicar desde un puesto de mayor relieve. En 1943 ya pudo codirigir algunas películas como Las calaveras del terror, con Fernando Méndez; Tormenta en la cumbre, con Julián Soler, y Naná, con Celestino Gorostiza. Estas películas le animaron a abordar su primera obra como director, para lo cual eligió una novela de Vicente Blasco Ibáñez, La barraca, con la que ganó 10 Premios Ariel, entre ellos el de Mejor película. A mediados de los años cuarenta, Roberto Gavaldón formó parte del grupo del Sindicato Técnico de la Industria del Cine (STIC) que promovió la alfabetización audiovisual en las escuelas. También formó parte del Sindicato de Trabajadores de la Producción (STPC), junto a dos grandes de la época como Jorge Negrete y Mario Moreno, popularmente conocido como “Cantinflas”. A partir de ahí arma una sólida carrera con más de 50 films, entre los que se destacan títulos clásicos de la época de oro del cine mexicano. En este listado aparecen El Socio, La otra, La diosa arrodillada, La casa chica, Rosauro Castro, En la palma de tu mano, Mi vida por la tuya, Deseada, La noche avanza, El rebozo de Soledad, El niño y la niebla, Sombra verde, Camelia, La escondida, Miércoles de ceniza y Flor de Mayo. 



Todos films que fueron éxitos en su país. A nivel mundial empieza a ser reconocido con Macario, película que fue nominada en los Oscar y en Cannes. Rosa Blanca, Días de otoño, El gallo de oro, La vida inútil de Pito Pérez, Doña Macabra, El hombre de los hongos y Cuando tejen las arañas son los films más destacados de su última etapa. Trabajó con grandes figuras latinoamericanas de la época, como Hugo Del Carril, Luis Sandrini, Dolores del Rio, Arturo de Córdova, María Félix, Pedro Arméndariz, Ricardo Montalbán, Ignacio López Tarso, Pina Pellicier, Cantinflas y Libertad Lamarque. Algunos de sus compañeros de equipo de guion fueron Javier Revueltas, Julio Alejandro y hasta Gabriel García Márquez, en el film El gallo de Oro. Su asistente de fotografía fue casi siempre Gabriel Figueroa. A finales de los años cincuenta, Roberto Gavaldón fue uno de los diputados encargado de elaborar el proyecto de Ley de Cine que reclamaban los diversos sectores profesionales. Con anterioridad firmó una película que la productora estadounidense Eagle Lion rodó en México (Adventures of Casanova, 1947), dirigió en Argentina la historia Mi vida por la tuya (1950), que escribió con Tulio Demicheli con Mecha Ortiz y Carlos Cores, y rodó también en México una producción de Walt Disney, The Little Outlaw (Pablito y yo, 1953). El director falleció el 4 de septiembre de 1986 y cuatro días después su familia recibe la Medalla Salvador Toscano en reconocimiento a su valiosa obra fílmica por la Academia Mexicana de Cine. Se iba así uno de los directores mexicanos más importantes de todos los tiempos.

 

FICHA TÉCNICA

 

Título original: Macario

Año: 1960

Duración: 91 min.

País: México

Dirección: Roberto Gavaldón

Guion: Roberto Gavaldón, Emilio Carballido. Historia: Bruno Traven

Reparto: Ignacio López Tarso, Pina Pellicer, Enrique Lucero, José Galvez, Mario Alberto Rodríguez.

Música: Raúl Lavista

Fotografía: Gabriel Figueroa (B&W)

 

PELÍCULA COMPLETA 

viernes, 14 de junio de 2019

LA MONTAÑA SAGRADA - THE HOLY MOUNTAIN



SINOPSIS

Reunido alrededor de un guía místico, un grupo de personas que simbolizan a los planetas del Sistema Solar se inicia en un camino espiritual por medio de una serie de ritos. A través de esa liturgia el colectivo debe alcanzar un nuevo estadio que le permita viajar a la isla de Loto, donde emprenderá la ascensión a la Montaña Sagrada, con el objetivo de sustituir a las divinidades inmortales que rigen el universo. (SENSACINE)

EDITORIAL

Nacido bajo el signo del fuego decidió caminar sin rumbo. Atravesó mares, selvas y montañas en busca de ese sitio sagrado. Compartió charlas inconexas con los pájaros que habitaban los bosques. Estos lo ayudaron a escapar del fuego, subiéndose a gigantes árboles que nunca terminaban de incendiarse. Cruzó pantanos cabalgando sobre sapos enormes que luego se transformaban en piedras brillantes. Caminó por cada color del arco iris yendo de una punta a la otra del universo. Rompió todas las estructuras para desafiar al caos. Sobrevivió a noches eternas donde las estrellas parecían extinguirse y la oscuridad era su fiel compañera. En cada noche ciertos aullidos le hacían presagiar lo peor. Sonoras batucadas señalaban el comienzo de un nuevo día que escondía su amanecer. Presagios del mal lo obligaban a seguir su camino. A lo largo de los años descansó en playas paradisíacas, escaló cerros, sufrió aludes de nieve que lo obligaron a buscar refugios bajo nidos de águilas y se cruzó con figuras sin rostro que levitaban en medio del océano. Se transformó en un estado más de la naturaleza. Se mimetizaba ante cada aparición fortuita que significara peligro. 


Se había convertido sin saberlo en un truco de magia en sí mismo. Podía aparecer y desaparecer de la vista de cualquier enemigo. De tanto andar llego a la civilización. Y consecuentemente, a la barbarie. Aprendió a amar pero descubrió que el odio avanza más rápidamente. Trató de escapar de ese mundo tan real y tan inhabitable. Muerte, miseria, venganza, vejaciones eran sinónimo de la vida en sociedad. Descubrió de repente que eran esclavos de su propio sistema y que nunca serían capaces de encontrar la sincera felicidad. Eso venía de a puchos en un mundo dominado por las clases más altas. Con Dios como excusa aniquilaban poblaciones enteras. En nombre del avance industrial mutilaron miles de ecosistemas. Ya no había magia para paliar tanto dolor. Ya era una cara visible en el medio de esa metrópolis sin rumbo. Solo quedaba sentarse a esperar. O tratar de encontrar una salida. Eligió la segunda y trató de volver desde donde vino. Todo había cambiado. Hasta los colores del arco iris se veían diferentes, aunque no tanto como ese viejo azul del océano. Los pasos se hicieron más lentos hasta que un día no pudo avanzar más. Se transformó de a poco en una parte más de la fotografía del sitio. En una piedra más que se posa frente a la montaña sagrada.

Marcelo De Nicola.-

Canción elegida para la editorial


IMPRESIONES SOBRE LA MONTAÑA SAGRADA


En 1980 nuestro gran amigo Roland Barthes publica su último libro, un ensayo en donde realiza reflexiones en torno a la imagen, el cual lleva el título de “La cámara Lúcida”. En él, el autor divide el relato en dos partes, la primera se ocupa del análisis de la relación entre el tema aparente de la imagen y la vista del espectador, y en la segunda se centrará en el estudio de una imagen en particular. Por aquellas páginas Barthes expresara su deseo de hacer que su propia imagen, que considera móvil, sometida al traqueteo de mil fotos cambiantes, a merced de las situaciones, de las edades, coincida siempre con su “yo” profundo, o sea con aquella imagen de sí mismo que el busca armar para ser fotografiada. Sin embargo, concluye que esta coincidencia jamás se produce y avanza diciendo que es la imagen la que es pesada, inmóvil, obstinada (es la causa por la que la sociedad se apoya en ella) y es el “yo” quien es ligero, dividido, disperso. En otro tramo del libro nos dirá que “cuando me siento observado por el objetivo, todo cambia: me constituyo en arte de posar, me fabrico instantáneamente otro cuerpo, me transformo por adelantando en imagen”. Hará notar más adelante, el giro producido por la fotografía, la cual en un primer tiempo busca capturar lo notable para muy pronto decretar notable lo que ella misma captura. Por último, hablará de las cuatro fuerzas que se ejercen en el momento de captura las cuales se cruzan, se afrontan, se deforman y describirá con certeza que ante el objetivo soy a la vez aquel que creo ser, aquel que quisiera que crean, aquel que el fotógrafo cree que soy y aquel del que se sirve para exhibir su arte. 


¿Qué rastros quedarán del ser luego de tal desmesurada batalla? ¿Podría salir alguien ileso de aquella celda repleta de valores culturales y morales, desbordante de preconceptos y truncas intenciones? El director Alejandro Jodorowsky tomara algunas de estas ideas y las desarrollará con otra profundidad en su estimulante film Holy Mountain. El relato manejará cierta linealidad aun habiendo abolido el tiempo narrativo. Veremos los acontecimientos sucederse unos a otros conservando la relación de consecuencia entre ellos, pero no tendremos demasiada referencia del espacio tiempo. El film se desarrollará dentro de las convenciones surrealistas, por lo que construirá sentido a través de las dos leyes que operan en el inconsciente a saber la condensación por un lado y el desplazamiento por el otro. Habrá un quiebre entonces en la significación Saussureana en donde será otro el significado / sentido ya que estará conformado por la conjunción de varios otros al que llegaremos a través del significante / imagen desplazado. El film comenzará con una advertencia tal como lo hiciera hace muchísimos años el emblemático mediometraje surrealista “El perro Andaluz”. Habrá en imagen dos personajes similares a Marilyn Monroe y un mago negro, entre la gravedad vibrante de un mantra cantado por monjes que creara la atmosfera de un ritual, las despojará de sus ropas, sus joyas, sus maquillajes y sus cabelleras. Luego vendrá una llave que cortará a cientos de ojos en plano detalle que observaran al espectador. Sera allí que tomaremos aquel guante y lo usaremos de la manera más digna. Nos haremos cargo de aquella propuesta de cambiar nuestra visión de espectadores. Nos preparará esto para lo que vendrá. 


Será un aviso para el espectador distraído que anunciará que lo que viene nada tiene que ver con aquel cine del Star system, aquel cine ligado a la gran industria y por esto sentenciado a un ritmo y a un cómo. El juego se abrirá entonces y estará en nosotros jugarlo. Se desplegaran allí aquellas fuerzas mencionadas por Barthes respecto de la fotografía: empezara la película que el director cree que es, la que el cree que los demás quieren que sea, la que el espectador cree estar viendo  y la que el director se sirve para mostrar su arte. Será todo un delirio alucinante en donde descubriremos algunos recursos del camino del héroe, algunos planos de una potencia pictórica y un peso simbólico casi insoportable y hasta algunas referencias sutiles al cine de otros maestros surrealista como Buñuel. Se podrá percibir también cierta idea Nietzscheana respecto al despojarse de todo lo humano, a destruir al hombre para que nazca de sus cenizas el superhombre, el hombre nuevo, el ser de selección en términos de Ortega y Gasset. Subir a aquella montaña que no es otra cosa que superarnos a nosotros mismos, que no es más que remitirnos a una instancia superior capaz de modificarnos. El film planteará la idea de que el mundo es una gran ilusión y que la realidad no hará más que someternos a actuar un papel tal como lo hace el objetivo de la cámara que describía Barthes. Nietzsche alguna vez dijo: Soy un campo de batalla, porque dentro de mí discurren multitud de ideas que se confrontan entre ellas. ¿Cómo entonces, mis queridos amigos, pretendemos detener la realidad en un discurso? ¿Cómo encerrar entre palabras aquella fiera conflictiva que somos? El mundo nos miente. El sueño ha terminado.

Lucas Itze.-

Canción post impresiones


UNIVERSO JODOROWSKY



Hablar de Alejandro Jodorowsky es hablar de alguien que se movió en diferentes ramas de la cultura y además, el mismo fue mutando de un lugar a otro, al igual que su familia. Sus abuelos paternos eran judíos emigrantes de Ucrania. Pasaron por Francia, para luego irse a Chile, donde nació su padre. Su abuela materna, por su parte, vivía en Rusia y por ser una sefaradí fue violada por un cosaco y terminó huyendo hacia Sudamérica, recalando en Argentina. Esa niña nacida luego de una violación fue Sara, la madre de Alejandro. Luego se fueron a Chile, donde sus padres se conocieron y de esa pareja nació Alejandro un 17 de febrero de 1927. Desde muy joven se interesó por el cine y la literatura. En 1945 publicó sus primeras poesías y luego trabajó con poeta como Nicanor Parra y Enrique Lihn. También ejercía su arte con marionetas o pantomima. A los 17 debutó como actor y junto a Lihn fundan el grupo de pantomima Teatro Mímico. Estudió filosofía y Psicología. En 1948 escribió su primer texto dramático: la pieza para títeres La fantasma cosquillosa. En 1950 funda el Teatro de Títeres del Teatro Experimental de la Universidad de Chile (TEUCH) y dos años después, junto a Lihn y Parra, crean el collage Quebrantahuesos, poesía mural con recortes de periódicos. Luego viaja a Francia donde viaja con la compañía del gran Marcel Marceau. En 1957 realiza su primer cortometraje “mimo”: La Cravate, alabado por Jean Cocteau, que escribió un prólogo para este filme, una adaptación sin diálogos de una novela de Thomas Mann, centrada en una mujer parisina que vive vendiendo cabezas humanas (la copia en celuloide de este corto estuvo perdida durante medio siglo, hasta que apareció en 2006 por azar en un desván en Alemania). 


Además de esto, siguió en su faceta de escritor y también de guionista de cómics, como Aníbal 5 que debutó en 1966 y es uno de los grandes exponentes latinoamericanos, al haber creado más de cuarenta historietas, entre ellos El Incal, basado en una de las cartas del tarot. En 1967, el padre de su secretario particular le ofreció financiación para realizar su siguiente obra teatral y rueda con él su primera película, Fando y Lis, adaptación de la obra homónima de Fernando Arraba, que se proyectó en el festival de Acapulco en México y Jodorowsky tuvo que salir huyendo para evitar ser linchado. El Indio Fernández (famoso director de la época de Oro del cine mexicano) indignado por las imágenes de la película, llegó incluso a sacar su pistola. Atacada por la prensa, la cinta fue defendida ante los periodistas por Roman Polanski, quien había acudido invitado al festival en compañía de su esposa Sharon Tate. El film cuenta la historia de una joven pareja en busca de la ciudad encantada de Tar, donde se encuentra el éxtasis espiritual. Fando es impotente y Lis está paralítica. En 1970 llega El Topo, donde en un Oeste imaginario, el pistolero Topo se enfrenta a una banda de fetichistas, dirigida por un coronel lascivo, que tiene atemorizada a una congregación franciscana. 


John Lennon quedó maravillado con esta película y ofreció producir su próximo film, La montaña sagrada y a George Harrison como protagonista, pero este declinó la oferta porque tenía que aparecer su ano en primer plano en la pantalla. Mientras, supervisó el montaje de La última película, film escrito y dirigido por su amigo Dennis Hopper. Ya en Francia y en 1980 dirige Tusk, la singular y empática relación entre un elefante y una niña de clase alta que nacen el mismo día. En 1989 dirige Santa Sangre, la historia de un niño que trabaja en un circo, cuya madre es líder de un culto satánico que hace que su hijo termine internado en un hospital psiquiátrico. En 1990 llega El ladrón del arco iris, bajo un guion de la pintora mexicana Berta Dominguez D. , que cuenta la historia de dos marginales que viven bajo las alcantarillas de la ciudad y buscan la mítica poción mágica al final del arco iris. El film reunió a tres leyendas del cine británico: Omar Sharif, Peter O'Toole y Christopher Lee. Volvió en 2013 para filmar en su país natal La danza de la realidad, una película autobiográfica donde relata su infancia en Tocopilla y su relación con sus padres. Tres de sus hijos actúan en la película. 


Tres años después llega la secuela, Poesía sin fin, donde narra la adolescencia y su amistad con Parra, Lihn y demás poetas de la época. Pese a sus pocos films, su aporte a la literatura, los cómics, el mundo del tarot, la psicomagia (técnica creada por él) y decenas de proyectos más, hacen de Jodorowsky un personaje admirado por diferentes personajes del arte, entre los que se destacan Dennis Hopper, Federico Fellini, David Lynch, Darren Aronofsky, John Lennon, Marilyn Manson, Peter Gabriel, Mars Volta entre tantos otros. Hoy con 90 años, y luego de la muerte de su amigo Nicanor Parra se ha convertido en el poeta en español con una obra poética más prolongada en el tiempo, pues abarca setenta y cinco años, desde sus primeros poemas escritos en 1943 hasta hoy.

FICHA TÉCNICA

Título original: La montaña sagrada (The Holy Mountain)
Año: 1973
Duración: 109 min.
País: México
Dirección: Alejandro Jodorowsky
Guion: Alejandro Jodorowsky
Música: Alejandro Jodorowsky, Don Cherry, Ronald Frangipane
Fotografía: Rafael Corkidi
Reparto: Alejandro Jodorowsky, Horácio Salinas, Zamira Saunders, Juan Ferrara, Adriana Page, Richard Rutowski, Luis Lomeli, Ana De Sade, Arielle Dombasle.

jueves, 25 de octubre de 2018

POST TENEBRAS LUX



EDITORIAL

La noche ha golpeado con su hacha mortecina, ha robado en un solo descuido todos los colores, todas las luces que no perciben que en un instante ya son tiniebla. Es la hora del lobo, de la soledad más infinita. El silencio estalla en un rocío frio que congela los sentidos, los arboles cómplices callan su historia y ofrecen sus hojas al pálido ojo de la luna. Pero yo estoy aun aquí, y también soy la noche. Estoy de pie ante la nada abismal, con mi oscuridad fingida, ocultando mi rostro, el de la vergüenza, ante la ignorancia pura de lo que es existir. Si fuera oscuridad, tomaría de tu luz. Si aún existiera, tus ojos lo confirmarían. ¿Soy? ¿Seré? ¿Habré sido? La muerte sopla en mi bosque que es noche y es ausencia. La muerte, que es haber conseguido pero también es olvido. ¿Serán estas manos un recuerdo que se apagan lento como una estrella que ilumina en su reflejo a un mundo que es sustancia y atributo? ¿Habrá sido esta pena? ¿Para qué, digo yo, tanta vida? El viento, ya no encuentra piedras. Ya nadie responde. Después de la oscuridad, la luz.-     
                                                                       
Lucas Itze.-

Canción elegida para la editorial


IMPRESIONES SOBRE POST TENEBRAS LUX


La imagen se desdobla. La mente viaja hacia lugares incomprensibles. Los pensamientos se suceden pero no encuentran una lógica. ¿Será Dios quien maneja todos los hilos? ¿O será el mismísimo Diablo el encargado de hacer girar estas marionetas llamadas seres humanos? La respuesta la tendrá cada uno y todas serán válidas. El hombre al saberse el más racional y por lo tanto más inteligente de la manada elegirá su propio concepto. El será la nada y el todo. Será Dios y el Diablo. Será olvido y perdón. Será creación y destrucción. Será vida y muerte. Será la oscuridad y también la luz después de las tinieblas. Todo eso lo veremos en el indescifrable film del mexicano Carlos Reygadas. Y también tendremos preguntas y respuestas, aunque todas pueden ser diferentes. De eso se trata el arte de alguna manera. El film estará compuesto básicamente por escenas, que serán alrededor de veinte. Arrancará de una manera brillante, poca veces vista. Una niña caminando en un campo, rodeada de diferentes animales como vacas o perros, mientras se avecina una tormenta. Los sonidos nos envolverán inmediatamente. La cámara, casi a la altura de la pequeña, nos posicionará desde un lugar particular. 


La profundidad de campo de la misma nos llevará al infinito. El lente distorsionado haciendo foco en el centro y con los bordes duplicados serán los que nos marcarán que el director nos está proponiendo un juego. El tema es saber si somos capaces de jugarlo. A lo largo del film, notaremos que esos márgenes difusos solo aparecerán cuando los personajes estén al aire libre. En otro momento el encuadre será no convencional, aunque muy bien logrado. Luego de ese comienzo que nos deja con la boca abierta, veremos los títulos y un plano quieto del comedor de una casa, en una imagen que pareciera sacada de un cuadro de Vermeer. La puerta se abre y con una caja de herramientas en mano, veremos la entrada del Diablo quien, en un travelling lento, sigilosamente se acerca a las habitaciones. Luego será la presentación de los personajes, una familia conformada por el padre, la madre y los dos hijos. 


Veremos a ella preguntándole sobre el sueño a su hija y nos vendrá a la mente la imagen inicial, pero como a lo largo de toda la película, no tendremos una respuesta definitiva. El guión tendrá una historia no lineal, veremos escenas que no sabemos si durante el relato que vamos viendo, fueron anteriores o posteriores. La cámara en mano también estará presente. La banda sonora será de una calidad exquisita, al igual que la fotografía que nos presentará postales en cada escenario natural que veamos. Reygadas contará con actores no profesionales, entre ellos sus hijos, que le darán una mayor veracidad a la historia principal. Sabremos que Juan, Natalia y sus hijos viven en una población rural pero vienen de una familia de clase alta. Quizás se fueron para evitar esa contaminación de relaciones artificiales y así sentir a la naturaleza en primera persona aunque ciertos momentos nos indican que todavía el ser humano está por encima de cualquier raza animal. Habrá inocencia, risas, dolor, orgías, música, violencia, y, por lo tanto, muerte. 


Durante el metraje nos encontraremos con varios directores de los que charlamos en esta misma mesa. Estará Tarkovski, estará Dreyer, y más acá en el tiempo, veremos a Lucrecia Martel, a Malick y su árbol de la vida y al tailandés Weerasetakul mientras su tío Boonme se debate entre lo real y lo fantástico. Habrá imágenes poderosamente fuertes y esa tormenta que se avecina cambiará cada vez que los niños están en pantalla. Porque siempre en ellos recaerá la esperanza de un mundo puro y genuino. Aunque una vez más los mayores se encarguen de arruinarlo, ya sea mediante una bala o la tala de un árbol. Esas últimas imágenes nos hacen recordar que por cada árbol que muere, un corazón se apaga. Y seguirán las preguntas: ¿Estará filmada desde la visión de un niño? ¿O será el propio diablo? ¿Es una crítica a la sociedad y su violencia natural? ¿Será la naturaleza la encargada de poner todo en su lugar? ¿Que será real y que será sueño? Elegimos que las respuestas las debatiremos en una esquina, nada menos que junto al diablo y la muerte, ya que seguramente tendrán más ideas que quien escribe...

Marcelo De Nicola.-  

Canción post impresiones


 UNIVERSO REYGADAS


Nacido en México en 1971, se recibió como abogado en la Escuela Libre de Derecho y se dedicó al Derecho Internacional. Se fue a Bélgica donde allí empezó en el mundo del cine, con su primer corto llamado Maxhumain. En el 2000 fundó su productora y dos años después llegó Japón, su primer largometraje. La historia de un hombre que deja la ciudad para irse al campo a esperar su muerte. Allí conoce a una vieja viuda que le hace renovar sus instintos y deseos más profundos. Obtuvo varias nominaciones en su país natal y una mención especial en Cannes. 
Tres años después llega Batalla en el cielo, una historia de culpa, sexo y poder que tuvo críticas dispares y fue nominada a la Palma de Oro en Cannes. Vuelve a centrarse en la vida rural en 2007 cuando estrena Luz Silenciosa, donde cuenta la historia de una familia menonita y sus complicados problemas amorosos. Aplausos de la crítica y ganador del Premio del Jurado en Cannes, además de otros festivales. 


Participó en 2010 en el film Revolución, una serie de cortometrajes en homenaje a los 100 años de la revolución mexicana. Luego de Post Tenebras Lux el director mexicano está estrenando Nuestro tiempo, la historia de una familia en un campo ganadero y un futuro triángulo amoroso. Las críticas han sido bastantes duras en este último film. Veremos que nos trae a futuro uno de los grandes nombres del nuevo cine mexicano.

FICHA TÉCNICA

Título original: Post Tenebras Lux
Año: 2012
Duración: 120 min.
País: México
Dirección: Carlos Reygadas
Guion: Carlos Reygadas
Música: Gilles Laurent
Fotografía: Alexis Zabe
Reparto: Adolfo Jiménez Castro, Nathalia Acevedo, Willebaldo Torres, Rut Reygadas, Eleazar Reygadas.

SINOPSIS

Juan y su familia urbana viven en el campo mexicano, donde ellos disfrutan y sufren un mundo aparte. Y nadie sabe si estos dos mundos son complementarios o si se esfuerzan por eliminar el uno al otro. (FILMAFFINITY)

jueves, 17 de marzo de 2016

LA DICTADURA PERFECTA


EDITORIAL

¡Extra! ¡Extra! ¡Llegó el cambio señores y señoras! Cuidemos bien nuestras ropas. Vigilemos celosamente los agujeritos de aquel viejo pantalón y el de las medias que mañana recibirán el peso de nuestros pasos acelerados y protestantes.
“Por suerte llevo guardadas en mi Facebook las fotos de aquellas cenas que sabían a libertad. Nos juntaremos en familia a recordar y llenaremos nuestras panzas de recuerdos y será reconfortante. Tanto como nuestra casita de 15Mts cuadrados. Este hogar que está de moda y es tendencia por sus características acogedoras, según nos cuentan las notas periodísticas de hoy”.
Y será la verdad. Porque al parecer, aquella verdad tan buscada y soñada quedo en manos de una marioneta oligarca. Tan básica e inútil que llegó prometiendo futuro y lo único que sabe usar de esta nave es la marcha atrás. Sus discursos y métodos huelen a humedad del siglo pasado. ¿Ah, no me creen? Bueno, les propongo un pequeño juego: Voy citar, a continuación, una frase y adivinarán quien la utilizo… “Ha terminado el sistema de ocultación de la verdad; el país tiene que conocerla por más que sea cruda y penosa. Diez años de irresponsabilidad y corrupción nos han llevado a la situación más desastrosa de nuestra historia económica. El país se ha empeñado en hacer lo que nadie puede cumplir impulsado por una tremenda insensatez; ha tratado de consumir más de lo que producía y así, ha gastado sus reservas monetarias…”


Quizás estén pensando en lo pasado en el Congreso este último 1ro de Marzo y las palabras de nuestro nuevo presidente, pero no… Estas palabras son modelo 1955 y fueron lanzadas por un Eduardo Lonardi en su asunción a la presidencia de facto tras el derrocamiento de Perón.
Nos están mintiendo en la cara señores. Y toda su basura está siendo tapada por la gran alfombra de los medios de comunicación que, a esta altura, representa, para un poco menos de la mitad de este bendito país, a la idea asesina de la civilización. El mundo cambia señores y señoras, pero todo confirma que nosotros seguimos siendo los mismos idiotas de siempre. El poder de la comunicación nuevamente se aprovecha de la estupidez colectiva. No pudieron por medio de las armas. Ese método, gracias a 30 mil almas que hoy recordamos con mucho respeto, quedó obsoleto. La democracia es algo que ya no se discute, aunque las medidas que estos personajes vienen a imponer son suficientes para que podamos afirmar y decir que esta vez lograron una dictadura perfecta.

Alan Beneitez.-

Canción elegida para la editorial



IMPRESIONES SOBRE LA DICTADURA PERFECTA


Navegar por las corrientes de la ética y la moral debería ser propiedad primaria de cualquier individuo. En ámbitos profesionales, tales como el periodismo, esos adjetivos adquieren una importancia vital. En este mundo repleto de redes sociales que nos atrapan como una maraña de cables, encontramos absolutamente todo tipo de historias. El chequear, hoy por hoy, está olvidado. La fuente, una de las cosas más importantes de la profesión, casi nunca existe. El poder de los medios de comunicación ha sido clave en la opinión pública desde hace siglos. Como dijo una vez el filósofo Noam Chomsky: El poder de los medios masivos… no es tanto informar y reportar lo que sucede, sino más bien dar forma a la opinión pública de acuerdo a las agendas del poder corporativo dominante… O quizás como dijo Joseph Göebbels, el ministro de propaganda de Hitler: Una mentira repetida adecuadamente mil veces, se convierte en una realidad. Y, hoy por hoy, nos encontramos en un mundo donde los medios masivos marcan la agenda del día, pero lo más preocupante, es que la ética y la moral han sido olvidadas…
Haciendo una denuncia encubierta en forma de sátira, el director mexicano Luis Estrada, nos demuestra el poder de una cadena de televisión, para que un gobernador corrupto llegue a la presidencia de la Nación, algo no tan ajeno a los tiempos que vivimos en el país. Sin nombrarlos, hace foco en la mayor cadena de televisión del país azteca, Televisa, que desde hace años está en el ojo de la tormenta por los constantes arreglos con los políticos de turno. Esta temática sobre los medios, ya ha sido tratada en Wag the Dog (Mentiras que matan), ese extraordinario film de Barry Levinson con Robert De Niro y Dustin Hoffman, donde un asesor del presidente contrata a un productor de cine, para inventar una guerra en un país subdesarrollado, que evite hablar sobre un abuso sexual del mandatario.


En este caso, el guión escrito por Estrada y Jaime Sampietro, nos llevará por una construcción lineal, que irá sentando las bases del relato. Una fotografía bastante más que adecuada, mejor sobre todo en los escenarios naturales a cargo de Javier Aguirresarobe, nos demuestra porque este español ha trabajado con grandes cineastas como Víctor Erice (El sol del membrillo), Woody Allen, Pedro Almodóvar y Milos Forman, entre otros…
El film empieza parodiando al antiguo mandamás mexicano Vicente Fox con la poco afortunada frase: Los mexicanos hacen el trabajo que ya ni los negros quieren hacer… A partir de esa frase, en este siglo XXI repleto de redes sociales, se expande a través de memes por todo el mundo. Para evitar males mayores, el presidente pide a la televisora TV MX que desvíe la atención del público, que se logra mostrando un video de un acto de corrupción del gobernador Carmelo Vargas, alguien que luego, para limpiar su imagen, negociará también con la televisión…
A lo largo del film descubriremos un gran grupo de actores dándoles vida a diferentes personajes, pero sin dudas, el gobernador interpretado por Damián Alcázar, se lleva todos los aplausos por la composición de un personaje indescriptible.


El film nos mostrará lo bajo que puede caer una persona en busca de su salvación personal, como el personaje de Carlos, el productor del noticiero, alguien que no tiene empacho alguno en arreglar entrevistas con padres desesperados por el secuestro de sus hijas, sólo importándole un punto más de rating al final del día y sobre todo, la buena cara del Gobernador.
Al ser una sátira, el film no ahonda demasiado en escarbar las relaciones que llevan a los medios a influir directamente en las decisiones de un país, pero si logra demostrar cómo se tejen informaciones para captar la opinión, y muchas de las cosas que aparecen, son hechos vinculados a la realidad mexicana.
Está en nosotros, informarnos para llegar a la verdad, no comprar todo lo que se ve en las noticias para tratar de emparejar una lucha tan desigual como es la pelea con los medios de comunicación. En una época donde la tecnología juega un papel fundamental para encontrar cual es la realidad, el objetivo nuestro es utilizarlo. Desde lo más profundo, levanto mi copa ansiando que alguna vez, esta profesión que he elegido, deje de lado los intereses comerciales y se centre en la ética y la moral, pero sobre todo, en la verdad y la justicia. Quizás, cuando entendamos esto, no tendremos como única opción la de derrotar y terminar sacándole la careta al cuarto poder…

Marcelo De Nicola.-

Canción post impresiones


¡Divina TV Führer mi amor!
(Donde quiera que vaya, Eveready estará...)
Seré promovido para Navidad
¿cómo no se nos ocurrió?


UNIVERSO ESTRADA


Nacido en México en 1962, fue a través de su padre José “El Perro” Estrada, un director de cine mexicano, por el cual se interesó por el cine.
Empezó a estudiar la carrera de cine en la UNAM, pero no la terminó. Eso no dinamitó su carrera y en 1984 dirige su primer corto, titulado La divina Lola, donde una gitana advierte a un payaso su pobre futuro.
En 1989 dirige su primer largo Camino largo a Tijuana, la historia de Juan un vagabundo que vive en un desarmadero pero sueña con ir a Tijuana a ver a su hija. Un día aparece Lila, una joven drogadicta que es perseguida por dos traficantes. Cuando ella es capturada, Juan intentará salvarla, aunque le pueda costar su propia vida.
Empieza a ser más reconocido gracias al film Bandidos de 1991, ambientado en la revolución de 1913, donde Luis, un niño que vive en un internado es perseguido por unos forajidos que destruyen el internado siendo el único sobreviviente. Allí se une a una pandilla para tomar venganza.
En 1993 sale Ámbar, un film de fantasía donde el protagonista recuerda su niñez junto a unos cazadores que iban en busca de una piedra preciosa y a lo largo de la aventura se encontraban con diversos personajes.
Llega al estrellato en su país luego de dirigir la sátira política La ley de Herodes, ambientada en 1949, durante la presidencia de Miguel Aleman, donde un corrupto alcalde es decapitado por los indígenas, entonces para no manchar la carrera política del presidente, buscan un nuevo alcalde, y encuentran en un inútil e inofensivo miembro del partido, al candidato perfecto… El film fue censurado o cortado en el momento de su estreno.


Otra vez se mete en la política en el film Un mundo maravilloso de 2006, cuando Juan Pérez, el más pobre de los pobres, amenaza con suicidarse tirándose de un edificio como modo de protesta por su condición social. Para evitarlo, el Ministro de Economía, decide regalarle una casa, un auto y un trabajo. A ver esto, los amigos pobres de Pérez empiezan a imitarlo, entonces el Ministro decide declarar a la pobreza como un delito, y así terminar con los pobres del país…
En 2010 logra otra excelente sátira con el film El Narco, cuando durante las fiestas del Bicentenario, Benjamín García es expulsado de los Estados Unidos y tiene que volver a su pueblo, que vive una crisis desoladora. Para salvar a su familia, se introduce en el mundo del narcotráfico. Otro film que intentó ser censurado en su país.


Su última película, La dictadura perfecta, intenta desenmascarar los negocios de la televisión. Hoy en día, Estrada es uno de los más importantes directores de cine del país del Norte.

Esta es tierra muerta
tierra de cactus
si ves bien son todas
imágenes depiedra
pero vos no ves
porque no hay ojos acá
es un valle hueco
y nosotros somos
los hombres huecos.


Hasta la semana que viene



FICHA TÉCNICA

Título original: La dictadura perfecta
Año: 2014
Duración: 143 min.
País: México
Director: Luis Estrada
Guión: Luis Estrada, Jaime Sampietro
Fotografía: Javier Aguirresarobe
Reparto: Damián Alcázar, Alfonso Herrera, Osvaldo Benavides, Joaquín Cosío, Tony Dalton, Silvia Navarro, Sergio Mayer, Saúl Lizaso, Flavio Medina, Salvador Sánchez, Enrique Arreola, Arath de la Torre, Noé Hernández, Dagoberto Gama, María Rojo, Sonia Couoh, Luis Fernando Peña, Gustavo Sánchez Parra, Hernán Mendoza.

SINOPSIS



Tras un error cometido por el presidente de la república, una televisora intenta desviar la atención de su error revelando un video que involucra crímenes del Gobernador Carmelo Vargas. Posteriormente el gobernador decide negociar con la televisora para cambiar su imagen y convertirlo en una estrella política.