jueves, 2 de julio de 2020

HABÍA UNA VEZ EN... HOLLYWOOD - ONCE UPON TIME IN... HOLLYWOOD




SINOPSIS


Hollywood, años 60. La estrella de un western televisivo, Rick Dalton (DiCaprio), intenta amoldarse a los cambios del medio al mismo tiempo que su doble (Pitt). La vida de Dalton está ligada completamente a Hollywood, y es vecino de la joven y prometedora actriz y modelo Sharon Tate (Robbie) que acaba de casarse con el prestigioso director Roman Polanski. (FILMAFFINITY)


EDITORIAL

Nuestro amigo Aristóteles es un tipo que generalmente anda dando vueltas por acá, a causa de lo que nos convoca este espacio, siempre haciendo referencia a la división que él hacía de la narración de una historia: los tres actos. Pero en esta ocasión venimos a tomar algo de este pensador: un asunto que es bien sabido le da mucha importancia: La amistad. A ella le dedica dos libros completos, el octavo y el noveno en su obra llamada Ética a Nicómaco. Después también indaga sobre otros asuntos éticos fundamentales como la felicidad, el placer, la justicia, la intelectualidad, entre otras. No es poca cosa que entre todas ellas sea la que más se haya explayado. En resumidas palabras, como es un asunto que conlleva múltiples opiniones le da un marco aún más complejo. En aquel momento Aristóteles escucha atentamente cada una de ellas e intenta canalizarlas a tal fin de encontrar puntos en común y unificar criterios. Los oradores, bien criteriosos, van turnándose para brindarle al filósofo y al resto del auditorio su extenso parecer. La cosa que mientras más avanza el tiempo, más aumenta el consumo de bebidas alcohólicas y las opiniones comienzan a cargarse de adjetivos calificativos. Eso, sumado a que Discórides, reconocido médico de la época, había recetado una dosis de cáñamo al discípulo Eudemo, no sin advertirle que si se pasaba de su justa medida, el carácter psicotrópico de la planta actuaría emborrachándolo y revolviéndole la “virtud” general, cosa que el pibe no escuchó. 


Se podrán imaginar que aquella conversación no terminó en muy buenos términos. Otro sucesor inmediato y rival de Eudemo fue Teofrasto, el cuál su maestro le impuso el nombre a causa de la dulzura y elegancia de su lenguaje, pues su nombre primitivo era el de Tirtamo. Los investigadores e historiadores más reconocidos han descubierto el buen sentido del humor sarcástico del maestro Aristóteles que tomó esa decisión luego de escuchar de boca de su discípulo lo que remite al famoso dicho “hablemos a calzón quitado o que venís a hablar de moral con la bragueta baja...”, palabra que el espetó Tirtamo a Eudemo con total elegancia luego de guiñarle un ojo a su mentor. Obviamente que los términos de la oración fueron mutando respectivamente avanzaba el tiempo, y los ropajes, según la moda, mandaban. Recién en la última noche cuando por fin tomaron la decisión de no invitar nunca más al médico que disfrutaba de las riñas ocasionadas por la sobre estimulación de sus famosas recetitas naturales, el gran maestro pudo dirigir el encuentro sin discordias. De paso se pueden preguntar porque discordia y Discórides, el nombre del médico suenan tan semejantes. Aristóteles reconoce en consecuencia tres formas o tipos de amistad: la amistad basada en la utilidad, la amistad basada en el placer y la amistad basada en el bien. El resto de la teoría no la vamos a contar porque ya la conocen. Y si no la conocen, invéntenla. Siempre habrá algún holgazán dispuesto a creer ingenuamente en un Había una vez...

Alan Beneitez.-


Canción elegida para la editorial


IMPRESIONES SOBRE HABÍA UNA VEZ EN... HOLLYWOOD
  


¿Por qué siempre que pensamos en el otro, en la otredad, lo instalamos inmediatamente por fuera? Al instante lo cargamos de hostilidad, lo declaramos amenazante y lo diferenciamos. Lo excluimos. Lo apartamos. ¿Por qué no pensar al otro como parte compensatoria y complementaria del ser? El ser siendo el otro también. Un ser complejo, contradictorio, humano, demasiado humano. Alguna vez, nuestro gran amigo Nietzsche en su Zaratustra, se aventuró a la compleja pregunta de ¿Quién soy? Federico escribió: Yo no soy un hombre, soy un campo de batalla, porque dentro de mí discurren multitud de ideas que se confrontan entre ellas. Y estas entre mis sentimientos. Los hombres somos seres que continuamente afrontamos una lucha interna entre lo que se debe hacer, y lo que queremos hacer; entre el bien y el mal. Aquella feroz batalla, es lo que somos. Uno de nuestros favoritos es sin duda Quentin Tarantino. Con él abrimos nuestro primer programa hace ya siete años, aquellos siete años de pereza antagónica. En su último film Once Upon Time in... Hollywood, utilizará esta idea de ser contradictorio y por esto complejo como base para el armado de la tridimensionalidad de sus personajes protagónicos. Pero utilizará un truco narrativo para recorrer la extensa curva dramática. Desdoblará en su complejidad al héroe y a su alter ego. 


Desde allí entonces, comenzarán su desarrollo los personajes de Rick Dalton y Cliff Booth, su doble de riesgo. Rick, será un actor venido a menos, pasado de moda, un duro para el afuera, un temeroso y dubitativo para su círculo interno. Un adicto al alcohol y a la autoflagelación. Un descreído de sus capacidades. Cliff, por otro lado, será todo lo que Rick no es. Será el personaje seguro, consciente de sus aptitudes, poderoso en todos los sentidos, inclaudicable en sus convicciones. Capaz de pelear, entrenar, amar y actuar sin perderse en los arrabales de las dudas. Su similitud, imprescindible para su oficio, parecerá estar buscada desde la diferencia en lugar de hacerlo desde la similitud. El film será impoluto con instantes de perfección en cuanto a su armado y fotografía, en su arte y su diseño de sonido. Notaremos sin ninguna dificultad que estamos frente a un largometraje rodado desde el oficio puro. Brillará la técnica y habrá soberbia en el cuidado del mas mínimo detalle. Vale decir en esta instancia, y desde la confianza que logramos construir a través de estos 7 años al aire, que es bien sabido que nuestro gran amigo Quentin, hablando en términos puntuales psicoanalíticos: está loco. Es de público conocimiento su tormento mental, aquella oscura usina de datos empalagada de títulos, planos, anécdotas que ni siquiera sus propios protagonistas recuerdan con claridad. 


Todos ellas conviven allí, en el abismo de su mente, urgentes de ser narradas, indelebles. El film planteará el desafío para aquellas mentes cinéfilas capaces detectar diálogos, secuencias, puesta de cámaras y diversos guiños que Tarantino ira utilizando para la construcción de su relato. Jorge Wagensberg plantea que el hecho artístico sucede dentro de un binomio generado por el artista y el receptor de ese arte, y agrega que entre ambos debe existir una similitud, una cierta familiaridad en cuanto a la complejidad de sus seres. En este sentido agrega que el artista muy complejo aburrirá al espectador sencillo. Estas serán las bases que planteará en la relación lúdica con su público. Reutilizará aquella herramienta narrativa en el sentido que lo hiciera su colega Zemeckis con Forrest Gump mediante la cual creará un personaje ficticio cuya historia competirá con el peso de las situaciones marco que deberá atravesar. Así entonces el personaje ayudará a narrar durante el desarrollo de su conflicto un conjunto de situaciones históricamente importantes distantes en el tiempo. No será un film más de nuestro amigo Tarantino, será su nueva obra maestra. En sus Cartas a un Joven Poeta, Rilke aconseja a su novato destinatario que preste atención a lo que su propia vida cotidiana le ofrece. Describa sus tristezas y anhelos, los pensamientos fugaces y la fe en algo bello. Descríbalo todo con sinceridad íntima, callada y humilde y, para expresarse, sírvase de las cosas que lo rodean, de las imágenes de sus sueños y de los objetos de sus recuerdos. Si su vida diaria le parece pobre, no se queje de ella; quéjese de usted mismo, dígase que aún no es lo bastante poeta como para convocar su riqueza, pues para el creador no existe pobreza ni lugar pobre o indiferente. Gracias Quentin, amado poeta.-

Lucas Itze.-

Canción post impresiones


UNIVERSO TARANTINO



Si hablamos de Quentin Tarantino, hablamos de un cinéfilo con todas sus letras. Nacido en Knoxville en 1963. Creció en un barrio al sur de Los Angeles, rodeado de blancos y negros, y pasó una infancia viendo películas de Kung Fu.
De adolescente empezó a trabajar en un videoclub llamado Video Archives en Manhattan Beach, junto a varios entusiastas del cine, entre ellos Roger Avary.
Su primer trabajo fue My Best Friend's Birthday, en lo que fue su primer corto mientras trabajaba junto a Craig Hamann en el video club.
Luego, empezó a escribir junto con Avary y otros amigos, pasó varios frustrantes años escribiendo e intentando poner en marcha dos guiones que pretendían ser su debut como director. En parte como consecuencia de lo difícil que resultaba poder hacer una "película de verdad" para un escritor desconocido como director, escribió en 1991 Reservoir Dogs, con la intención de que fuera el proyecto más minimalista que se pueda imaginar: la historia de un atraco a mano armada en la que el robo tiene lugar fuera de la pantalla, páginas y páginas de diálogo que necesitan un sólo plató. Pretendía ser una película de 16mm extremadamente barata con Tarantino y sus amigos de Video Archives interpretando todos los papeles. 


Afortunadamente, el ambicioso productor Lawrence Bender leyó el guion de Reservoir Dogs, le fascinó y pidió a Tarantino que le concediera un mes para intentar convertirlo en esa "película de verdad". Fue Bender quien hizo llegar el guion al actor Harvey Keitel y fue el entusiasmo de éste lo que atrajo a varios buenos actores y, finalmente, un presupuesto decente para la producción.
Su primera película terminó siendo un éxito, dos años después llegaría su punto más alto: Pulp Fiction, con la que ganó su primer Oscar como guionista y le devolvió la fama a John Travolta, además de mostrar las grandes actuaciones de Samuel L. Jackson y Uma Thurman.


En 1995 filmó uno de las cuatro historias de Four Rooms, nuevamente con Tim Roth y Bruce Willis en los papeles protagónicos. Las otras tres historias eran dirigidas por Alexander RockwellAllison Anders, y su amigo, Robert Rodriguez.
En 1997 llega Jackie Brown, su película menos conocida, pero no por eso menos importante, donde el bueno de Quentin demuestra que no todo es violencia. Con Pam Grier en el papel principal, y grandes secundarios como Robert ForsterRobert De NiroSamuel L. JacksonBridget Fonda y Michael Keaton.
En 2003 filmó Kill Bill, Volumen 1, un homenaje al cine de artes marciales que mamó desde pequeño. Con una encantadora Uma Thurman en el papel de La NoviaUn año después filmó el Volumen II.


En 2005 participó en una parte de la película Sin City como director invitado. La película basada en cómics fue dirigida por Frank Miller y Robert Rodriguez.
En 2007 llegó el proyecto doble junto a su amigo RodríguezGrindhouse dividida en Planet Terror dirigida por Rodriguez y Death Proof dirigida por Tarantino, con Kurt Russell como protagonista.
En 2009 vuelve a dar que hablar con Bastardos sin gloria, su primera película sobre la segunda guerra mundial, con actores de varias partes del mundo como Brad PittDiane KrugerChristoph WaltzDaniel BrühlMelanie Laurent y Michael Fassbender. Fue candidato a mejor guión, mejor director y mejor película.
Luego llegó Django Unchained, un esclavo rescatado por un caza recompensas, con Jamie FoxxLeonardo DiCaprioChristoph Waltz y Samuel L. Jackson. Nuevamente ganó el Oscar a mejor guión y fue nominado a mejor película.
En 2015 siguió con la idea western cuando se puso tras las cámaras para rodar Los ochos más odiados con Samuel L. JacksonKurt RussellJennifer Jason LeighTim RothMichael Madsen, entre otros.


A través de sus películas, Tarantino homenajeó todo el cine con el que creció y al que admiró. Reservoir Dogs es su película de atracos, Pulp Fiction la de cine negro, Kill Bill la de artes marciales, Jackie Brown su película de "blaxploitation" (películas exclusivas de negros), Death Proof como su película Exploitation, el spaghetti western y al cine bélico italiano de los años sesenta en Inglourious Basterds y un western en su última Django Unchained. Con pocas películas se hizo un nombre dentro del cine, amado y odiado en partes iguales, estamos en presencia de uno de los últimos rebeldes del cine.



FICHA TÉCNICA

Título original: Once Upon a Time in... Hollywood
Año: 2019
Duración: 165 min.
País: Estados Unidos
Dirección: Quentin Tarantino
Guion: Quentin Tarantino
Música: Varios
Fotografía: Robert Richardson
Reparto: Leonardo DiCaprio, Brad Pitt, Margot Robbie, Emile Hirsch, Margaret Qualley, Al Pacino, Kurt Russell, Bruce Dern, Timothy Olyphant, Dakota Fanning, Damian Lewis, Luke Perry, Lorenza Izzo, Michael Madsen, Zoe Bell, Clifton Collins Jr., Scoot McNairy, Damon Herriman, Nicholas Hammond, Keith Jefferson, Spencer Garrett, Mike Moh, Clu Gulager, Martin Kove, James Remar, Lena Dunham, Austin Butler, Leslie Bega, Maya Hawke, Brenda Vaccaro, Penelope Kapudija, Rumer Willis, Dreama Walker, Madisen Beaty, Sydney Sweeney, Costa Ronin, Rafal Zawierucha, Julia Butters, Bridie Latona, HaleyRae Christian Cannell

viernes, 27 de diciembre de 2019

TODO SOBRE MI MADRE



SINOPSIS

Madrid. Manuela, una madre soltera, ve morir a su hijo el día en que cumple 17 años, por echarse a correr para conseguir el autógrafo de Huma Rojo, su actriz favorita. Destrozada, Manuela viaja entonces a Barcelona en busca del padre del chico. (FILMAFFINITY)

EDITORIAL

San Telmo, la noche empieza a empuñar sus armas. Una calle se corta en un pequeño pasaje. Cientos de adoquines permanecen inmutables. La lluvia moja las baldosas flojas que serán testigos de alguna puteada al aire. El olor a un faso atrae ciertas miradas. Las luces del patrullero titilan con más vehemencia. La vida empieza a destruirse a medida que avanza la madrugada. La tristeza se abraza a cada copa vacía. Afuera de los bares están ellas esperando a algún cliente. Ellas que pueden ser ellos. Y ellos que pretenden ser ellas. Nada se pierde, todo se transforma diría algún verso. Y a medida que pasan las noches, van desapareciendo, palabra que luego nos dará escalofríos. Desde lejos retumban viejos tacones. Los teatros van cerrando sus puertas y sus estrellas buscan lugares donde guarecerse. Las familias se esconden de la oscuridad y buscan purificarse saludando al galán de moda. Es épocas de silencios y aquí no ha pasado nada. Otros eligen drogas para escapar de esa realidad enfermiza. Son los herederos de los nadies. Los olvidados de siempre. Que quizás busquen solo un poco de amor. 


Algo tan simple pero tan lejano. En ciertos sitios el amor viene en cómodas cuotas. En otros se emparentará con violencia, locura y muerte. La vida misma, una fotocopia humillante de conocidos escenarios. La quietud de la noche empieza a alejar los fantasmas. Los primeros rayos de sol emergen sin herederos porque las nubes les impiden el paso. El sonido de los colectivos y el smog porteño ganarán la partida. La ciudad se despierta y San Telmo le da paso al microcentro. Y la plaza del pueblo se llena de gente mientras las palomas hacen sus acrobacias al pasar. Y allá están ellas. Ellas y su plaza. Ellas y sus marchas. Ellas como sinónimos de madres. Y como símbolo de una pérdida. Y las piezas que se unen como un rompecabezas. Y los años pasan. Y la Plaza queda. Y las muertes siguen. Y San Telmo muere y renace. Y nosotros nacemos hijos. Y nuestras madres luchan. Y sus sueldos no alcanzan. Y su sonrisa queda. Porque al fin y al cabo todos venimos desde el mismo lugar. Y por ellas brindamos en cada año que comienza. Y en cada brindis les ofreceremos nuestro corazón.

Marcelo De Nicola.-

Canción elegida para la editorial



IMPRESIONES SOBRE TODO SOBRE MI MADRE


Se ha dicho, y en más de una ocasión hasta lo hemos discutido en este mismo foro, que el pasado, queramos o no, condena a una identidad. A través de estos micrófonos, y también seguro desde cualquier otra mesa, han escuchado aquello que dice que el desarrollo de la identidad se da sobre los pilares de la centralización narrativa de experiencias pasadas, pero también sobre la narración especulativa de lo que se continuará siendo. Quien les habla posee una identidad tan atada a su pasado que por mucho que se esfuerce, jamás podrá florecer soberbiamente por entre la tierra y ostentar ante la potencia del sol sus colores enfurecidos. Entendemos de esta manera, entonces, que la idea de identidad se relaciona íntimamente con el concepto de límite. Tal como lo denunciara nuestro gran amigo el filósofo de Salamanca, el pasado clavará sus uñas allí en el futuro, infectándolo y proyectándose. Allí entonces se levantaran aquellos muros inescrupulosos de los límites que separaran al caminante de la sorpresa. Ya no serán los estímulos aquellos vagabundos del tiempo, sin destinos ni definiciones, urgentes de peligros y salvajismo. En cambio habrá la soberbia especulativa de quien enuncia, aquella mano fría y gris del orden. Surgirá de manera que simulará la espontaneidad de lo natural, el plan. Aquella conquista de un futuro improbable funcionará como un claro fármaco ante esas almas deseosas de certezas y seguridades. 


Planificar mata al ser desde su esencia más profunda. Es el intento desesperado de transcender para evitar de alguna forma a la muerte. Es otorgarle de manera fantasiosa a nuestra existencia un mañana, un después de este ahora que tanto no promete. Tal como decía Stuart Mill, el desconocimiento del futuro es indispensable para la vida en sociedad. Todos nuestros pensamientos, todas nuestras lógicas, todos los pilares de nuestra civilización y todas nuestras construcciones mentales descansan sobre el desconocimiento del futuro. Conocerlo, aventurarlo es no haber comprendido jamás el juego. ¿Qué hubiera sido de Manuela, aquel personaje repleto de fortaleza que protagoniza el film Todo sobre mi madre del amigo Almodóvar, que hubiera sido de sus decisiones de haber sabido los desenlaces futuros, todas sus consecuencias? El film será una joya con aquel sello único e inconfundible que Pedro tan bien sabe retratar. Lo notaremos en la fotografía y el arte que el relato trabaja, repleto de rojos y verdes intensos, de objetos con aroma a los setenta, con ambientes inteligentemente cargados y artísticamente encuadrados. La cinta comenzará dando una gran pista sobre la trama. La cámara recorrerá en plano detalle, a través de un teleobjetivo que se encargará de focalizar nuestra atención sobre el objeto reduciendo en ese sentido la profundidad de campo de la toma, la bolsa de un suero la cual deformará la luz generando diversas figuras. 


Se sobreimprimirán los nombres de actores y equipo técnico sobre esta imagen con un efecto que simulará la deformación por agua y con esto fraguará de alguna manera aquel icono por excelencia de la identidad que es nuestro nombre. Ya desde los títulos entonces Pedro nos adelantará el conflicto. El relato, asimismo, estará llevado adelante por personajes sacados de aquel mundo interno del propio Almodóvar. Encontraremos entre ellos los excesos, la diversidad sexual, la increíble fortaleza de los personajes femeninos, capaces de perderlo todo y aun así seguir caminando. La estructura narrativa será lineal y se buscará el dinamismo del relato a través de la dosificación del conflicto y en particular del uso de la herramienta de la elipsis que ayudara a relatar en una hora cuarenta y cinco una cantidad considerable de años y de idas y venidas. El film planteara conflictos y problemáticas desde su subtramas que recién hoy, veinte años después, son abordados con naturalidad y seriedad por distintas obras. Pedro nos hablará por medio de estos personajes tan tridimensionales, tan orgánicos, tan viscerales y alejados de los grises, sobre la violencia de género, el sida, el aborto, la violencia familiar, la prostitución, el travestismo, el lesbianismo, las angustias y por qué no la venganza y el perdón. Temáticas todas que forman parte imprescindible de su universo creador. 


El relato estará estructurado en tres actos claramente divididos por dos grandes, pesados y angustiosos puntos de giros y estas sensaciones se repetirán a lo largo de toda la cinta con excepción de alguna que otra sonrisa que asomará contadas veces mientras secamos nuestras lágrimas. El conflicto será denso de sobrellevar y nos impregnará de una profunda tristeza aunque en su resolución, luego del tercer acto, Almodóvar dejara un mensaje que tal vez hoy, con las herramientas que contamos, podemos descifrar con más claridad. Gracias a las luchas feministas que aunque datan de varios años, tal vez en estos últimos lograron la visibilidad necesaria; gracias a la pelea dada por los movimientos de diversidad sexual, intersexuales, diversidad cultural y la idea que se expresó a través de los votos de las últimas elecciones, de que el país y la sociedad que queremos es una más rica en cuanto a la aceptación de las diferencias, que incluya a todos, todas y todes, podemos darnos cuenta que tal vez hayamos ganado más libertad al plantearnos con sinceridad y seriedad aquel concepto de identidad del que hablábamos al comienzo, presentándolo ya no arrastrado por un pasado limitador sino enriquecido y fortalecido por un presente inclusivo y respetuoso de las elecciones y diferencias. Esa es la batalla y no descansaremos hasta ganarla.-

Lucas Itze.-

Canción post impresiones


UNIVERSO ALMODÓVAR

Nacido el 25 de septiembre de 1949 en Calzada de Calatrava. Se mudó a los 18 años a Madrid donde trabajó durante doce años como ordenanza en Telefónica, en esa época participaba de un grupo teatral llamado Los Goliardos, en el que conoció a Carmen Maura, entre otros. También crea el grupo de punk-glam rock Almodovar y McNamara, junto al músico Fabio McNamara.
También en esa época escribe sus primeras novelas y aparece en diferentes revistas o periódicos como El PaísDiario 16 y La Luna. Empieza a hacer comics contraculturales que tuvieron un gran éxito en la ciudad, como fueron StarEl Vibora y Vibraciones.
Su primer filmación en Super 8 fue el film amateur Folle... folle... ¡fólleme Tim! La historia trata de una pobre chica que trabaja en unos grandes almacenes, con un novio ciego que toca la guitarra. Cuando él se hace famoso, ella se queda también ciega. Luego hace el corto Salomé. Ambos en el año 1978.
Según muchos analistas, a pesar de que todo el cine de Almodovar tiene una especie de linealidad y coherencia, se podría dividir en cuatro etapas:

Etapa experimentalPepi, Luci, Bom y otras chicas del montón, con la participación de Carmen Maura y la aparición de una joven Cecilia RothLaberinto de pasiones, una historia de amor entre una ninfómana y un jeque árabe, Entre tinieblas, una comedia negra en torno a la religión y a las drogas, el corto para TV, Tráiler para amantes de lo prohibido y ¿Qué he hecho yo para merecer esto?, otra comedia negra con la mujer como figura protagónica.


Etapa de perfeccionamiento formalMatador, la historia de un torero que luego de retirarse sigue con ansias de matar, La ley del deseo, que nos presenta a dos hermanos que se dedican al mundo del espectáculo, Mujeres al borde de un ataque de nervios¡Átame!, donde una actriz es secuestrada por un obsesivo fanático, Tacones lejanos, otra gran historia entre madre e hija con un juez demasiado particular y Kika, la historia de una maquilladora de carácter ingenuo que un día recibe un encargo muy especial: ha de maquillar a un muerto, un atractivo fotógrafo llamado Ramón...


Etapa socialLa flor de mi secreto, donde nos muestra a una escritora en crisis, Hable con ella, donde en una clínica se cruzan la historia de cuatro personas y la Trilogía de la memoria: Todo sobre mi madre, donde Manuela pierde a su hijo en el día de su cumpleaños número 17 y decide y a buscar al padre a Barcelona, Carne trémula, un drama donde dos policías tienen un enfrentamiento violento con un marginal que venía de tener un encuentro fortuito con una chica. Ese tiroteo traerá consecuencias dos años después y La mala educación, película sobre abusos en un colegio católico.


Etapa introspectivaVolver, según las propias palabras de Almodóvar, la película nos habla de «tres generaciones de mujeres [que] sobreviven al viento solano, al fuego, a la locura, a la superstición e incluso a la muerte a base de bondad, mentiras y una vitalidad sin límites, Los abrazos rotos, la historia de un escritor que queda ciego luego de un accidente de tránsito, La piel que habito, con Antonio Banderas como un cirujano plástico que experimenta la elaboración de una nueva piel con la que hubiera podido salvar a su mujer de las quemaduras sufridas en un accidente.


Los amantes pasajeros, un grupo que está en un vuelo a México y que durante el viaje, este sufre una avería y hace que los pasajeros confiesen sus secretos más oscuros, Julieta, un film sobre la vida de una mujer y el dolor, la culpa y la pérdida, basada en los relatos "Destino", "Pronto" y "Silencio", de la Premio Nobel de literatura canadiense Alice Munro y por último Dolor y gloria, la historia de un director de cine en el ocaso de su vida, con el que vuelve a sorprender a la crítica.

FICHA TÉCNICA

Título original: Todo sobre mi madre
Año: 1999
Duración: 105 min.
País: España
Dirección: Pedro Almodóvar
Guion: Pedro Almodóvar
Música: Alberto Iglesias
Fotografía: Affonso Beato
Reparto: Cecilia Roth, Marisa Paredes, Penélope Cruz, Candela Peña, Antonia San Juan, Rosa María Sardà, Fernando Fernán Gómez, Fernando Guillén, Toni Cantó, Eloy Azorín, Carlos Lozano, Cayetana Guillén Cuervo

LOS CUENTOS DE LA LUNA PÁLIDA DESPUÉS DE LA LLUVIA - UGETSU MONOGATARI



SINOPSIS

Japón, siglo XVI. Durante la guerra civil, los aldeanos Genjuro y Tobei pretenden hacer fortuna: Genjuro como alfarero y Tobei como samurai. Ambos dejan a sus esposas abandonadas para cumplir con sus ambiciosos sueños. La misteriosa Lady Wakasa, otra víctima de la guerra, se cruzará en el camino de Genjuro. (FILMAFFINITY)

EDITORIAL

La noche se quiebra en un destello como el relámpago de una espada que vence la sutil resistencia de una fina tela. Entre aquellos jirones nace el bosque. Los secretos de cada piedra, de cada hoja, de cada insecto murmuran en equilibrio bajo el manso refugio cósmico de la oscuridad acogedora. El astro azulado ha vencido al fin la muerte, su luz palidece las hojas de los arboles con la belleza de un recuerdo. Su fantasmagórica mano blanca ya sin tiempo vagabundea en el universo vistiendo las ropas de la inefable evocación. Su voluntad excede su esencia. Su deseo fluye incontenible a través de sus orillas vencidas hace siglos. La estrella ha muerto, pero la noche aun es blanca. Aquella luz es a pesar de ya no ser, y aun así su belleza se mantiene intacta, imperturbable en aquella persistencia del existir más allá de sí mismo. Tal vez lo bello esté en aquella terquedad desbordante del ser, en aquella permanencia insolente que excede a la propia materia y ya no tiene entonces ni lugar ni tiempo. 


La fotogenia milagrosa de la forma aun en la ausencia de ella. Un frágil pétalo de hielo me acaricia y el rio calla advirtiendo lo que siento. Hoy miro el bosque bajo la luz de aquella estrella que me recuerda lo bello y lo ausente que quizás no sea más que la misma cosa. Una lágrima recorre mi rostro y cae sobre una hoja seca. Es otoño aquí y afuera. Quisiera ser poeta para contarte este paisaje que ya vimos tantas veces y que hoy miro por vez primera. Quisiera verlo con tus ojos y sentirlo a tu manera para desprenderme de esta angustia, de toda esta ausencia que es noche y es otoño pero también es estrella. La luna baila sobre el rio la silenciosa música de mis sentidos. La luna se llevará con ella toda la noche y nuestra historia se hará en su boca. Se oirán nuestros nombres, lo juro, luego de un feroz trueno, y encarnaremos lo triste de la belleza en aquellos cuentos de la pálida luna después de la lluvia.

Lucas Itze.-

Canción elegida para la editorial



IMPRESIONES SOBRE LOS CUENTOS DE LA 
LUNA PÁLIDA DESPUÉS DE LA LLUVIA


Las luces de sus ciudades irradian belleza a toda hora. Por las noches, resplandece ese brillo que hace que parezcan eternas. Los sabores y olores contrastan con los mágicos colores que imaginamos a cada paso. La vida organizada y sus empresas mundialmente famosas los erigen como los perfectos aldeanos de este mundo globalizado. Resurgidos de las tinieblas después de guerras, terremotos y años de marginaciones. Desde ser un imperio hasta la llegada de las bonanzas económicas. Y luego la Segunda Guerra Mundial haciendo estragos en su pequeña isla para más adelante volver a renacer. Japón fue siempre una tierra de encuentros y desencuentros. El imperio del sol naciente logró reponerse a todo. Y fue Kenji Mizoguchi quien retrató quizás como nadie el país a lo largo de su historia. Cuentos de la luna pálida nos llevará al Japón del siglo XVI. El film estará basado en cuentos homónimos de Ueda Akinari publicado en 1776 y el guion estará firmado por Matsutaro Kawaguchi y Yoshikata Yoda. La película arrancará con un plano general de un poblado mientras un cuadro de texto nos anuncia la época y el lugar donde se plantea la historia. La cámara bajará mostrando el paisaje hasta estacionarse frente a las aldeas. El director utilizará una gran profundidad de campo para que el espectador no se pierda detalle de lo que pasa alrededor. 


Porque a lo largo del metraje tendremos que ver lo que pasa también más allá. Ya en ese comienzo la banda sonora empezará a darnos indicios de lo que se viene, con ruidos de disparos que vaticinan la guerra. La música con sonidos propios de oriente, serán también parte del relato. Como casi en toda su filmografía, el film será rodado en blanco y negro bajo una excelente fotografía de Kazuo Miyagawa. Con un muy buen montaje que luego perfeccionó su compatriota y admirador Akira Kurosawa, Kenji sigue la historia de Genjuro y Tobei, dos aldeanos ambiciosos que quieren dejar atrás la pobreza. El primero quiere comercializar sus cerámicas. El segundo convertirse en samurái. Mizoguchi seguirá la andanza de ambos y también el desarraigo que sufrirán sus esposas (Miyagi y Ohama) luego de que el ejército arrase con la ciudad. El director utilizará travellings o planos secuencia para seguir la travesía de sus protagonistas.  Los encuadres estarán compuestos de manera milimétrica, tanto para las escenas externas como las internas. Será el escape en una balsa en el medio de la bruma lo que cambiará para siempre a las dos familias. Una sutil voz cantando de fondo y la aparición de un moribundo en una barca anunciarán un sutil desenlace. Será el paso entre la vida y la muerte. 


Entre la realidad y la fantasía  Genjuro dejará a su mujer y a su hijo del otro lado de rio para ir a vender cerámicas mientras Tobei se desprenderá de su mujer en busca de convertirse en samurái. La aparición de una fantasmagórica mujer cambiará la vida de Genjuro. Será cuestión del espectador también descubrir cuánto hay de realidad y cuanto de fantástico, ya que Mizoguchi viajará de un lado a otro hasta el final del film, donde se contrastará desde la fotografía, la iluminada nueva vida de Genjuro y la lúgubre oscuridad en la que se esconde su esposa. La ambición y el deseo librarán un duelo mental ante la idea de volver al pueblo. Un pueblo que sufre la humillación de los invasores que destruyen todo a su paso, inclusive la dignidad de sus mujeres. Ohama y Miyahi serán atacadas en dos de las escenas más impactantes del cine japonés. Mizoguchi demostrará el horror de la guerra en una escena donde la música y la imagen se magnifican. Porque cuando parece que la crudeza nos va a romper los ojos, el director decide no mostrar nada aunque el espectador lo sepa todo. Pero no se conforma y va por más, ya que minutos después si nos dejará ver lo peor de la guerra en una secuencia de dos minutos mientras el llanto del bebé nos revuelve las tripas. No faltará un final poético y trágico, clásico del cine japonés. Porque a fin de cuentas siempre seremos capaces de encontrar un motivo para seguir luchando entre tanta oscuridad.

Marcelo De Nicola.-

Canción post impresiones


UNIVERSO MIZOGUCHI


Nacido el 16 de mayo de 1898 en Tokio, crece en una familia complicada. La pobreza que los asola luego de la crisis de 1904, hace que se tengan que trasladar al barrio más pobre de Tokio. El padre, carpintero de profesión, se comporta violentamente con su madre y termina vendiendo a su hermana como geisha. Empieza a interesarse en el mundo de la pintura, donde consigue un título en la Academia de dicho arte. Empieza a trabajar como ilustrador publicitario en Kobe pero es despedido a causa de participar en los disturbios producidos como consecuencia de la Revolución Rusa. Al cine ingresa en 1920 primero como actor y luego como asistente de dirección. Su primera película la dirige en 1922 bajo el título El día en el que regresó el amor, que es censurada por el gobierno por sus inclinaciones socialistas. Además, como sería algo ya clásico en su carrera, recurriría a personajes femeninos como protagonistas, cosa poco habitual y por la que tuvo que pelear con la productora. En 1923 un terremoto asola Tokio y Mizoguchi aprovecha para filmar escenas de su film En las ruinas

Entre las décadas del ´20 y el ´30 filma Papel de seda, La marcha de Tokio y Una profesora de canto, que marca su primera colaboración con su amigo de la infancia el escritor Matsutaro Kawaguchi. No estará exento de polémica, ya que No hay guerra sin dinero, que fue una crítica al ejército, y Sinfonía de la gran ciudad, que fue censurada por su trasfondo marxista. Pese a su amor por las mujeres en el plano cinematográfico, eso no se condecía con su vida real, donde por ejemplo debido a su carácter mujeriego, en 1925 fue acuchillado por una amante a la que abandonó y lo dejó seis meses sin poder caminar, cosa que marcó a fuego su carácter irascible y exigente. Mientras, rueda alrededor de 70 películas con varias adaptaciones de Eugene O'Neill, León Tolstói o versiones de películas expresionistas alemanas, que se perdieron con el comienzo de la Segunda Guerra Mundial.  En la década del ´30 filma la primera película sonora de Japón, llamada La tierra natal, pero no tendría éxito porque en el país seguían teniendo enorme popularidad los llamados Benshi (alguien que se encargaba de la narración de películas extranjeras que se proyectaban para una audiencia que no podía entender los rotulos). En esos años filma Osen de las cigüeñas, Dios guardián del presente, Elegía de Naniwa y Hermanas de Gion, la que para él fue su primer film serio, en 1936. A partir de ahí su trabajo se acerca al neorrealismo gracias a films como La historia del último crisantemo o Los cuarenta y siete ronin


Siguiendo con su veta personal, en esa época le contagia sífilis a su mujer, quien ingresa periódicamente a hospitales para tratarse, mientras Kenzi termina saliendo con su cuñada. Japón disfruta después de 1945 de un movimiento de libertad del que Mizoguchi es testigo privilegiado en sus películas militantes a favor del voto femenino como La victoria de las mujeres y Arde mi amor. Luego de la segunda guerra mundial, empieza a ser conocido en Occidente sobre todo gracias al crítico y director Jacques Rivette, allí llegan sus films más destacados, siempre con las mujeres como protagonistas: El amor de la actriz Sumako, El retrato de madame Yuki, La señorita Oyu y La vida de Oharu, con el que obtuvo el máximo galardón en Venecia, y que repetiría más adelante con El intendente Sansho y Cuentos de la luna pálida


Sus últimos años tuvieron otros films de renombre como Los amantes crucificados y sus únicos films en color: La emperatriz Yang Kwei Fei y El héroe sacrílego. Vuelve al blanco y negro con La calle de la vergüenza, sobre un grupo de prostitutas, tema central de su filmografía. Su camino será seguido por Yasujirō Ozu y luego por Akira Kurosawa. Más tradicionalmente japonés que sus compatriotas, Mizoguchi emociona por la sutilidad de su poesía, que sin embargo no oculta la sordidez, a través de un universo en blanco y negro en el que era un verdadero maestro. Mientras preparaba la que hubiera sido su película número 90, Historia de Osaka, a Mizoguchi le diagnosticaron leucemia. Finalmente tuvo que ser ingresado en el hospital de Kyoto, donde murió, el 24 de agosto de 1958.

FICHA TÉCNICA

Título original: Ugetsu monogatari
Año: 1953
Duración: 96 min.
País: Japón
Dirección: Kenji Mizoguchi
Guion: Matsutaro Kawaguchi, Yoshikata Yoda
Música: Fumio Hayasaka, Tamekichi Mochizuki, Ichiro Saitô
Fotografía: Kazuo Miyagawa (B&W)
Reparto: Machiko Kyô, Mitsuko Mito, Kinuyo Tanaka, Masayuki Mori, Eitarô Ozawa, Eigoro Onoe, Ichisaburo Sawamura, Ryôsuke Kagawa, Sugisaku Aoyama