miércoles, 3 de mayo de 2017

FELLINI OCHO ½ - OTTO E MEZZO


EDITORIAL

¿Alguna vez te preguntaste como sería una película de tu vida? ¿Cuántas veces tuviste que modificar el guion a último momento? ¿Cuántas otras veces tu actriz fetiche te dejó solo en el set, para terminar todo en un maldito monólogo? Todas esas preguntas, traerán recuerdos, algunos pasarán de largo, como así también tantos otros personajes. Habrá actores principales, otros secundarios que en ciertos momentos tomarán papeles importantes, y miles de extras que serán un simple número. Nos haremos miles de preguntas a lo largo del recorrido. Empezaremos cuestionando todo, tratando se saber que es cada cosa, y ante cada explicación lanzaremos una pregunta tan simple como compleja ¿y por qué? Empezaremos a preguntarnos ¿porque a mí? con cada partida, sobre todo cuando son esas dolorosas antes de tiempo, y hasta llegaremos a indagarnos que es el amor, aunque nadie tenga una respuesta certera. Pese a todos los contratiempos, la película seguirá avanzando, con aciertos y errores, pero irremediablemente tuya. A medida que el proyecto avanza, habrá que lidiar con los malditos productores que intentarán sacarte del camino e imponer sus ideas. Será cuestión entonces de manejarse con la experiencia, para evitar el destrato de las nuevas camadas, más tecnológicas, más digitales, pero también más descorazonadas. 


Jugarás como un niño con una paleta de colores, donde tendrás que luchar para vencer a esos momentos grises que despintan el plano, para volver siempre a los colores brillantes que personifican tu vida, lleno de tonos de rojos intensos para explorar las pasiones más bellas y excitantes. Y esas fotografías servirán de decorado para los momentos más importantes de tu vida. Y cada una de esas escenas, tendrán su melodía, como no podía ser de otra manera. La música tendrá un papel primordial, será el gran generador de recuerdos, risas, llantos y abrazos. Una película puede no tener voces, pero si no tiene música, es como que le falta el alma. Y lucharemos, a medida que pasan los años para recordar esas canciones que nos marcaron la vida. La idea es que el film, pese a todo, llegue a su desenlace. Que en ese último instante, recordemos a todos los que alguna vez compartieron escenario. Que los llantos se transformen en sonrisas, para no dejar indiferente a nadie, porque la indiferencia es la peor de las humillaciones. Porque al final de todo, nadie tiene un guion perfecto y todos intentaremos vestirnos de director sin tener idea alguna. Al fin de cuentas, cada uno intentará escribir su propio borrador de esa película a la que llamamos vida...

Marcelo De Nicola.-

Canción elegida para la editorial



IMPRESIONES PARA FELLINI 8 ½


Así como alguna vez lo prometieron los dioses en aquella hoguera angustiosa que es su reino, este camino, en algún descuido, en cualquier esquina, un día cualquiera, se pobló de niebla, oscuridad y hastío. El sol murió estúpidamente, como mueren los grandes héroes y el miedo comió del miedo. Basho saltó a mi cuello convidando la dulzura moribunda del beso ausente, llenando nuestra copa de aquel bálsamo amigo del olvido, tajeando en tres lados esta carnes que jura el dolor que sufre, que arde la pasión que siente. Por este camino, nadie pasa. Tarde de otoño; y es un fantasma ya su figura. La jornada fue difícil y las lágrimas inolvidables. Las preguntas crecieron rompiendo la roca, colmando el bosque en un aullido nocturno, agitando sus copas, deshojando cada rama. La oscuridad, mis queridos amigos, jamás retrocede. Los pies, entonces, no tardaron en tropezar ante semejante barullo y el polvo, en su elevación circunstancial, reveló alguna verdad. La única manera de ser feliz, es renunciando, finalmente, al sentido de veracidad. De nada sirve cuestionar febrilmente la promesa pronunciada, nada agrega al caos de este lio la certificación absoluta del fuego que calcina esta carne que muere en lo que anuncia. Agradecer las modestas limosnas de los días: el sueño, la rutina, el sabor del agua, como aquel tipo que Jorge Luis vió cruzar la calle alguna vez. Tomar con paciencia los escombros de ese sol caído y trabajar incansablemente en él sin dar explicaciones, pero mejor aún: sin exigirlas tampoco. 


Socavar en nuestra simpleza y hacer un templo sobre aquella piedra. Escapar de la verdad, como de cualquier otra trampa. Sobre el murmullo de estas ideas nos toparemos seguramente con Guido Anselmi, aquel personaje existencialista que recorre a su manera la curva dramática propuesta por Federico Fellini en aquel que fue su octavo film llamado “Ocho y medio”. La cinta trabajará sobre el desarrollo de un conflicto interno el cual se manifestará inicialmente, en un bloqueo artístico que padecerá Guido, un exitoso director cinematográfico. Veremos allí la presión de la industria sobre sus cansados hombros, veremos los intereses individuales salir al camino a devorarlo todo con su hambre de lobo. La estructura del film evitará la linealidad y utilizará los Raccontos y las Visiones Oníricas como recursos narrativos para la construcción del relato. La fotografía acompañará la idea de sofocamiento a través del uso de tamaños de cuadros cortos, también lo hará intencionando la iluminación, que generará grandes sombras en las tomas más abiertas o simplemente, a través del manejo del peso mismo de los objetos dentro del encuadre. Todo girará entorno del surrealismo y el grotesco utilizando imágenes alegóricas, donde descubriremos aquel trabajo exquisito del inconsciente de la condensación y el desplazamiento, en donde se buscará la ruptura de aquella significación Sousseriana del significado y el significante. 


El film será osado al plantear un héroe que evade más de lo que acciona, aun así el conflicto crecerá dosificadamente a través del trabajo interno del protagonista. Compensará esta posible deficiencia el star system, la inconfundible figura de Marcello Mastroianni agregará al personaje cierta mística, cierto magnetismo sobre el cual el relato varias veces se apoyará para resolver situaciones. Guido estará en crisis desde el comienzo del film, tal será el punto de ataque elegido por los guionistas. Navegará por los ríos torrentosos y oscuros de los recovecos de su mente, haciéndose las preguntas correctas, deteniéndose cauteloso para no pasar más allá de las fronteras de aquella aventura. Entenderá finalmente, luego de cuestionar la moral, la religión y hasta el mismo amor, que la vida es una fiesta. Quienes este programa hacemos, creemos, no sin un dejo de angustia, que la felicidad es una construcción de sustento efímero, que necesariamente debe conspirar contra las estructuras establecidas. Serán para nosotros, entonces, mas venturosos aquellos días donde las aguas agitadas venzan definitivamente el concreto de quienes fuimos. La triste verdad, mis amigos, es que pasaremos la mayor parte de nuestros días rodeados de taxistas o cajeras de supermercados y no de aquellas personas o circunstancias que nos hagan felices. Los destellos serán breves, pero intensos. De nosotros depende nuestra suerte.-

Lucas Itze.-

Canción post impresiones


El rock, ¿será la octava maravilla? 


¿Y si los días de la semana fuera ocho?


Nos fuimos con algo de Paul McCartney



UNIVERSO FELLINI

Considerado uno de los mayores exponentes del cine mundial, Federico Fellini nació en Rimini, el 20 de enero de 1920. Desde chico fue admirador de Charles Chaplin y de los cómics estadounidenses, sobre todo de Winsor McCay. Antes de terminar el secundario, empieza a colaborar en periódicos y revistas como dibujante. Por ejemplo de la tira de Flash Gordon, cuando el gobierno fascista prohíbe la importación de cómics estadounidenses y los autores italianos han de continuarlas para no defraudar a sus lectores. En 1939 empieza a escribir para la revista Marc´Aurelio con notable éxito y terminó escribiendo guiones para actores italianos de la época. En 1941 llega a la radio y sus guiones empezaron a tomar mayor protagonismo. En 1945 conoce a Roberto Rosellini y comienza a trabajar con él en su película más representativa: Roma Ciudad Abierta. Para esa época participó de los guiones de otros directores de la época como Pietro Germi, Luigi Comencini y Alberto Lattuada, con quien co-dirigió su primer film en 1950: Luces del varieté, donde narra las vicisitudes de un grupo de artistas. Dirige su primer film en 1952, de nombre El Jeque, basada en una historia de Michelangelo Antonioni y co-guionada por Tullio Pinelli y Ennio Flaiano. Sigue en 1953 con Los Inútiles, donde solo 5 jóvenes de una pequeña ciudad son los que no trabajan y son la vergüenza de la comunidad. Nominada al Oscar como mejor guion original. Un año después presenta La Strada, ganadora de la mejor película extranjera.  En 1955 dirige El Cuentero y dos años después logra su segundo Oscar con Las noches de Cabría. 


En 1960 llega otro de sus clásicos: La Dolce Vita, con el que obtiene 4 nominaciones al Oscar, aunque no fue nominada como mejor película. Si se lleva la Palma de Oro en Cannes. 
En 1962 junto a Vittorio Da Sica, Luchino Visconti y Mario Monicelli dirigen la comedia satírica Bocaccio ´70. Luego del éxito de 8 y ½, en 1965 lanza Julieta de los espíritus que gana el Globo de Oro como mejor película extranjera. Se une a Louis Mallé y Roger Vadim para dirigir un cuento de Edgar Allan Poe en lo que se llamó Historias Extraordinarias, de 1968 y un año después sale Satiricón. Tres años después filma Roma y en 1973 se lleva otro Oscar por la recordada Amarcord. 


En 1976 dirige a Donald Sutherland quien protagoniza Casanova. Vuelve a coincidir con Marcello Mastroianni en el film La ciudad de las mujeres de 1979, año que dirigió el falso documental político Ensayo de Orquesta. En 1983 llegó para lo que muchos fue su última gran obra, Y la nave va sobre la Primera Guerra Mundial. Dos años después dirige Ginger y Fred, otra vez con sus dos actores fetiche, su esposa Giulietta Massina y Marcello Mastroianni. En 1987 lanza Entrevista y en 1990 dirige su último film: La voz de la luna, con Roberto Benigni. En 1993 recibe el Oscar Honorifico y meses más tarde, durante una operación por una angioplastia, sufre un derrame cerebral en Zúrich. Dos meses después es trasladado a Roma, ya que su mujer también estaba internada allí y es donde sufre el segundo derrame y queda en coma. La vida de este talentoso director se apagó el 31 de octubre de 1993 y a su funeral, asistieron 70 mil personas. Su esposa Giulietta falleció 4 meses después por un cáncer de pulmón. Entre tantos homenajes, uno de los más importantes es el del Aeropuerto de Rimini, su ciudad, que lleva su nombre.

FICHA TÉCNICA

Título original: 8½ (Otto e mezzo)
Año: 1963
Duración: 140 min.
País: Italia
Director: Federico Fellini
Guion: Tullio Pinelli, Federico Fellini, Ennio Flaiano, Brunello Rondi
Música: Nino Rota
Fotografía: Gianni di Venanzo
Reparto: Marcello Mastroianni,  Claudia Cardinale,  Anouk Aimée,  Sandra Milo,  Rossella Falk, Barbara Steele,  Mario Pisu,  Guido Alberti,  Madeleine LeBeau,  Caterina Boratto, Annibale Ninchi,  Giuditta Rissone,  Eddra Gale,  Tito Masini,  Nadine Sanders, Georgia Simmons,  Hazel Rogers,  Riccardo Guglielmi,  Giulio Paradisi, Maria Antonietta Beluzzi,  Polidor,  Maria Wertmuller,  Rossella Como,  Nino Rota

SINOPSIS


El director de cine Guido Anselmi se encuentra en una crisis. Su productor espera de él una nueva película y Anselmi no tiene idea de lo que va a filmar. De momento, decide hacer una película utópica y hace construir una inmensa rampa de lanzamiento de cohetes. Pero Anselmi tiene también dificultades en su vida privada. Su salud no está bien del todo y por ello se encuentra en un balneario. Además, tiene una relación con la pequeño burguesa Carla, su esposa Luisa le dice la verdad sobre su egoísmo, sus mentiras y su pedantería. Sus imágenes ideales se le esfuman de las manos. Guido se hunde en imágenes de su infancia, en sueños y en pesadillas que se mezclan con la realidad.

viernes, 28 de abril de 2017

CLAROSCURO - SHINE


EDITORIAL

¿De qué sirve un destello de luz si aquel sitio donde se dirige, no hay un objeto que resplandezca? De qué sirve si ese objeto que está allí, donde ese rayo de luz cae, ese objeto brilla… De qué sirve si no hay un par de ojos para que puedan contemplar ese brillo, que el objeto obtiene a través de ese rayo de luz. Recuerdo que era una noche y estaban todos esos condimentos. Estaba el rayo de luz, caía… Eran fuegos artificiales porque se festejaba un fin de año. Estaba aquel objeto que en esa ocasión, ese objeto era una persona. Esa persona, como aquel  hijo del zar ruso que cayó bajo las garras de Rasputín, nació con hemofilia, desde su nacimiento, arrojado a la oscuridad. 


Aquella noche, esos ojos que miraban eran los míos, observaban aquellos codos hinchados, ese paso tambaleante con sus piernas frágiles, cansadas de caminar y caminar. Estábamos ahí y sabía que esa noche iba ver un brillo que lo iba a abarcar todo. Me acuerdo que aquella persona se sentó en la batería y ya no hicieron falta más fuegos artificiales. Estaba la vereda llena de gente. Aquellos brazos hinchados, piernas cansadas, generaban un ritmo que hacía vibrar a toda la cuadra. Aquel fin de año nadie prendió una puta caña voladora porque no hacía falta. Porque aquel brillo enceguecía cualquier tipo de pirotecnia que pueda existir. Quizás aquel objeto sintió que ese rayo de luz que caía esa noche y esos ojos que veían el objeto, sabían que era quizás, la última oportunidad que tenía para brillar. Lo hizo porque este mundo necesita de esas personas que todavía crean que haya algún milagro que pueda salvarlo todo.

Alan Beneitez.-

Canción elegida para la editorial



IMPRESIONES SOBRE CLAROSCURO


El gato se mece sobre una rama haciendo equilibrio, en sus patas está su seguridad para caer siempre parados. Jugarán con algún hilo, esconderán ciertos papeles o correrán alegres entre mesas y sillas, como si de obstáculos se tratase. Sabrán a que peligros se enfrentan, entonces evitarán ese detalle para estar a salvo. Serán, quizás, de los animales domésticos, los más independientes. El que tratará de sobrevivir pese a la soledad, arreglándosela como pueda. Acaso sea esa independencia la que David Helfgott, el protagonista de Shine, sin saberlo, añora. El film abre con él de perfil, en la oscuridad, con solo un poco de luz que apenas maquilla su cara, hablando de su amor por los gatos, declarando que ellos no se sienten seguros al acariciarlos, quizás, porque el sintió siempre esa falta de afecto, ese abrazo de su padre que llegó cuando ya no lo necesitaba. Scott Hicks nos lleva a la pantalla, bajo un guión de Jan Sardi, la emotiva historia de un niño prodigio australiano. Será una historial no lineal, porque los flashbacks nos irán contando la niñez, la adolescencia y la adultez del protagonista. Con el paso del film, iremos descubriendo la obsesión de su padre por mantener su familia a su lado, quizás con ese inconsciente peso que fue su pasado, cuando perdió a sus padres en un campo de concentración nazi. Recordemos que ciertos talentos emergen de las más impensadas pasiones. 


El don nace como algo sobrenatural de modo casi milagroso y el hombre no siempre está dispuesto a dejarlo volar. Las mentes se cierran ante lo desconocido y violentan algunos sueños de grandeza, quizás por el propio miedo a realizarlos. Y eso se maximiza cuando ese talento no viene de uno mismo. La resistencia, la opresión, el poder y el dinero pueden jugar un papel fundamental en el desarrollo de ese talento. Una mezcla de todo esto, es lo que vemos en Peter, ese padre excelentemente interpretado por Armin Mueller-Stahl. En el vemos la opresión y la resistencia al crecimiento de su hijo, alguien que padece una enfermedad mental, situación que es aprovechada por su padre para crear de su hogar una guarida para evitar encontrarse con el mundo salvaje que los rodea, donde, como suele repetirle a David, solo los fuertes sobreviven. El film se sostendrá en las dos patas más importantes del film. Por un lado, en las actuaciones, donde además de Peter, aparecen quienes llevan el peso de la película, el de Helfgott, destacando a Noah Taylor en la adolescencia, y sobre todo, el enorme papel que interpreta nuestro amigo Geoffrey Rush, perfecto en cuanto a gestos y la dicción de un personaje tan particular. Por otro lado, la música, como se esperaba, es un elemento más de la trama. 


La banda musical elegida David Hirschfelder, nos lleva de Mozart a Chopin, con escalas en Vivaldi, Beethoven o el punto más alto de la película: Rachmaninoff, donde se da el giro de la misma. Luego de tocar el casi imposible concierto para piano número 3 del compositor ruso nada menos que en la Royal College de Londres, David cae al piso, aturdido por sus problemas mentales. Lo veremos divagar por varios hospitales neuropsiquiátricos, mientras la paleta de colores grises y marrones que representaban esa opresión que sentía en su hogar, empieza a cambiar lentamente a medida que crece y se aleja de Australia, para culminar en una paleta de verdes y colores claros gracias a la aparición de Gillian, una astróloga de la que se enamorará y se terminará casando. No podemos obviar el montaje, y esos primeros planos a las manos reales de Helfgott, si amigos, el que tocaba era el verdadero, que parecían un maremoto de olas golpeando entre sí, susurrando la mejor música. Y esas manos, tan incontrolables, eran las únicas que podían unir mente y alma en un solo movimiento para demostrarnos que la vida puede molerte a patadas en el piso, pero siempre habrá una pequeña luz entre las sombras, que te permita brillar.

Marcelo De Nicola.-

Canción post impresiones


También escuchamos a ELLA...


Un gran tema de Soda Stéreo


Así nos despedimos


FICHA TÉCNICA

Título original: Shine
Año: 1996
Duración: 106 min.
País: Australia
Director: Scott Hicks
Guion: Jan Sardi
Música: David Hirschfelder
Fotografía: Geoffrey Simpson
Reparto: Geoffrey Rush,  Armin Mueller-Stahl,  John Gielgud,  Noah Taylor,  Lynn Redgrave, Sonia Todd,  Googie Withers,  Nicholas Bell,  Chris Haywood

SINOPSIS

Basada en la vida de David Helfgott, un niño prodigio, Shine examina su tortuosa vida, desde su infancia dominada por su estricto padre, hasta llegar a sus crisis nerviosas cuando es adulto. Cuando es aceptado en una prestigiosa escuela de música en Londres, la Royal College of Music, David se siente capaz de huir de su padre y arriesgarlo todo por su única pasión, la música. Pero el rechazo de su padre y las presiones de su trabajo, acaban sumiéndole en una enfermedad mental. Sólo el amor de una mujer que le comprende de verdad, puede salvarle y devolverle a la sociedad para que ésta disfrute con su música.

jueves, 27 de abril de 2017

LA CELEBRACION - FESTEN


EDITORIAL LA CELEBRACIÓN

Los sueños se vuelven grises, padeciendo la oscuridad de la noche. Las brisas acarician las verdes hojas de las plantas, que se acurrucan en un pasillo desteñido. Los recuerdos más infames aparecen siempre en estas noches festivas, cuando la inocencia muere ante ciertas manos potentes.
El álgido aliento de una voz que susurra demasiado cerca, paraliza los pies, mientras la transpiración corre por los poros, y la sangre hiela las venas. Serán historias preferentemente olvidadas que aparecerán como pesadillas eternas, aunque los años pasen como pedazos de almanaques malditos.
Los músculos se contraen mientras el cuerpo duerme, en paz, ausente de todo placer. El corazón se agita, mientras los dedos de los pies se corroen. ¿Cuántas veces pensamos gritar con toda nuestras fuerzas pero la voz se apagaba? ¿Dónde están ciertos dioses en esos momentos?


Flashback. Visión en negro. Un cuarto oscuro, alejado de la luz artificial. Las risas van desapareciendo mientras los pasos retumban ciegamente. El pasto huele más mojado que de costumbre. Las promesas vienen en forma de caricias, que uno en ese momento no entenderá. Se matará al niño intempestivamente, con dolor, sin preámbulos. Será la fuerza por sobre la debilidad. Será la muerte sobre la vida. Será el morbo como mandamiento. Será el quiebre de la moral y el principio del sufrimiento. Será eterno.
Luego de unos minutos, volverá la luz, se sentirán las risas. Se escucharán ruidos de regalos que se abren, y copas que chocan, brindando vaya a saber porque… La mirada se perderá en los demás rostros para que intenten adivinar la situación en un montaje escalofriante. Nadie hará foco en esos ojos vidriosos que piden un poco de atención. Luego aparecerá el bufón, nuevamente como el rey de la fiesta. Una imagen que aparecerá una y mil veces en cada noche, en cada sueño.
A veces caeremos en la cuenta que no todos los sueños son dulces, que las pesadillas estarán siempre presentes, y que ciertas caras jamás serán olvidadas. Brindaremos cuando esas caras se extingan, esos sueños se mueran y así, al menos, despertarse para que al menos una vez, sea genuino el sentido de la celebración.    

Marcelo De Nicola.-

Canción elegida para la editorial



IMPRESIONES PARA LA CELEBRACIÓN


Estamos parados hoy aquí, sobre esta tierra deforestada, porque preferimos la efectividad del asfalto a la frescura inquietante de los frondosos bosques. Aquí, donde nuestros sueños son angustiosos pájaros de jaulas, cuyas desordenadas alas se agitan en aquel intento fallido del vuelo. Aquí mis amigos, parados aquí, donde la palabra se acomoda laxa al oído necio del que las recibe, apartando para siempre aquel filo peligroso con el que desfilan por los callejones oscuros de nuestro inconsciente. Si, aquí, donde el desprecio por la humanidad se paga en cuotas y con tarjeta de crédito; donde el vedettismo, aquel culto al plumaje blanco, jodió nuestra confianza, donde las muertes son silenciosas y bajo la complicidad de todas nuestras miradas. Aquí donde el que alguna vez golpeó dos piedras y descubrió el fuego, matando así para siempre la noche, hoy causa la misma impresión encajado en un Gucci tan apretado como sus esperanzas. Si, parados aquí, mirando la pared solo por cortesía, solo porque sabemos que girar sobre nuestros talones nos dejaría inevitablemente cara a cara con el conflicto, y eso, claro está, nos obligaría a hacernos cargo. Nuestro amigo Galeano, alguna vez nos reveló que estamos inmersos en la cultura del envase la cual no hace más que despreciar el contenido, una cultura donde el contrato matrimonial importa más que el amor, el funeral más que el muerto, la ropa más que el cuerpo, el físico más que el intelecto y la misa más que el dios. Aquí, en donde caminamos entre todos estos fantasmas que un día suicidaron Van Gogh y tuvimos que esperar la pluma irrespetuosa de nuestro hermano Artaud para que no los cuente desde la alienante oscuridad del Hospicio. 


El criterio de estética, así como también el de salud mental, criterio de competencia social, como condensación de ideas, es condensación de ideas de la clase dominante, funcional con sus intereses objetivos. Y como condensación de la ideología dominante, tendrá el carácter ocultante y mistificador que le confiere a esa ideología su papel en la lucha de clases (salud, Pichón Riviere!) Enrique dirá también que existen dos formas de ley: la escrita, codificada, que constituye el orden jurídico y expresa la voluntad de una clase en el poder, y otra forma de ley, coherente con la anterior, que implica el criterio de normalidad a partir de la cual se juzga – calificándola o descalificándola – la conducta de los sujetos. Esa ley no escrita, es también expresión de los intereses de clase. Es tal vez consecuencia de este litigio de poderes, de las desigualdades implícitas que acarrea, la lucha de las fuerzas contrapuestas, la ruptura de aquel orden aparente que constituye el conflicto dramático de la obra “La Celebracion” del director Thomas Vinterberg. El film comenzará con la certificación del Dogma, nuestro amigo Lars Von Trier dejará su garabato por allí avalando que lo que seguirá a continuación se alejará bastante de la estética comercial e industrial hollywoodense, para explorar otras texturas, otros idiomas narrativos de los que ya te hablamos más de una vez desde esta misma mesa. Entonces, asistiremos a una estructura de relato lineal, cuya fotografía contará con cámaras en mano e iluminación natural. Se romperán algunas de las pautas impuestas por el mismo Dogma, tal vez buscando ser fiel a su esencia desequilibrante más que a su aparente estructura organizadora de un nuevo orden. 


Recordemos que el origen del Grupo Dogma, como el de cualquier vanguardia artística, es el de romper con el criterio estético establecido, no pudiendo escapar jamás a la construcción de uno nuevo. La fotografía contará con la utilización de lentes gran angulares, generando una imagen envolvente, curvando rectas, deformando lo real para imponer otra visión, una parecida aunque manipulada. Y allí quizás este el ingrediente que joda el caldo. Esa manipulación, remarcada desde la imagen, es la sufrida por Christian, hijo mayor de la familia. El calvario de su vida será maquillado infamemente para escapar de esa manera a la condena social. Christian intentará varias veces gritarles en la cara a ese grupo de necios e hipócritas aristócratas que conforman su clan familiar, la desgarradora realidad de que su padre abusó sexualmente de él y su hermana durante toda su infancia, con la monstruosa complicidad de su madre. Nadie reaccionará ante aquel mundo destruido, ante aquella sombra perturbada que es en lo que se convirtió la vida de Christian. Pero él no se sorprenderá, porque su crianza se basó en el envase y jamás en el contenido. Aquel grito desesperado no buscara la condena, sino la liberación personal, porque sabe que la condena es imposible dentro de aquel núcleo de poder. Buscará apagar entonces, aunque sea un poco, aquel dolor que enciende su pecho hasta calcinarlo. Buscará, con todas sus fuerzas, a pesar de la oscuridad, a pesar de la soledad absoluta y la angustia toda, a pesar de las pesadas estructuras heredadas, no irse jamás de este mundo tenebroso sin concebir un poquito de amor para dar.-

Lucas Itze.-

Canción post impresiones


También sonó Ramones


Familia muy normal


Y así nos fuimos


FICHA TÉCNICA

Título original: Festen (The Celebration)
Año: 1998
Duración: 105 min.
País: Dinamarca
Director: Thomas Vinterberg
Guion: Thomas Vinterberg, Mogens Rukov
Música: No tiene
Fotografía: Anthony Dod Mantle
Reparto: Henning Moritzen, Ulrich Thomsen, Thomas Bo Larsen, Birthe Neumann, Trine Dyrholm, Paprika Steen, Helle Dolleris

SINOPSIS


Helge Klingelfeldt cumple 60 años y organiza para la celebración una cena con su familia y amigos. Todo parece en calma. Una fiesta de glamour para una familia de clase alta, pero no todo es lo que parece. Cuando uno de los hijos ofrece un brindis por su padre y en memoria de su hermana, fallecida tiempo atrás, saldrá a relucir el temido pasado.

BLUE VALENTINE


EDITORIAL

Quizás pensaste que quedaba mucho por escribir, ríos de tinta, reservas de colores que detallaran los placeres de un amor no perfecto, pero sólido. Pero sus ojos, nunca iban a ser los tuyos, ni sus ganas, ni su destino. Como un arrebato que te deja estúpido y al mismo tiempo te ubica en la realidad, empezaste a recordar cual fue la última copa de vino que les dio placer y no una angustia sabor a uva, atorada en la garganta. Cuando fue la última mañana que abandonaron todo, solo para quedarse abrazados lejos del tiempo. Que sería de ese atardecer que se vistió de rosado elegante sólo para ustedes dos. 


Las noches se volvieron silenciosas, llevándose hasta el maldito orgullo, cuando intentaste recuperar todo aquello, ya estabas tan lejos de todo, hasta de vos mismo. Y no hay camino sin saber a dónde ir. El río puede ahogarte de repente, o dejarte morir de sed, así de hermoso y cruel es este juego. Te quedaste preguntando donde buscar a ese corazón que perdido quedó fingiendo latir. Dejaste aquella hoja en blanco, no tuviste más palabras para cambiar aquel estado de cosas, después de todo, lo único que quedó allí, como una gran metáfora, resultó ser un pequeño punto azul en una hoja vacía.

Alan Beneitez.-

Canción elegida para la editorial



IMPRESIONES PARA BLUE VALENTINE



El amor es sin dudas, la peor y más oscura de las neurosis. Muy alejado del punto de vista de ciertos poetas, algunos incluso hasta amigos de esta casa, descubrimos haciendo un análisis bastante superficial, el carácter represivo que posee por base aquel estado enfermo de la psiquis humana. Algún oyente atento gritará herido desde la confusa oscuridad que aquella base represiva es la misma sobre la que se construye la sociedad. Con calma y tal vez algo de angustia, le responderé entonces, que al amor uno lo elige, a la sociedad no. Nacemos inmersos y cómplices de este sin sentido, de este inventario de anónimos, sin ninguna consulta previa. La perversión, entonces, está en la elección. Es el miedo lo que nos une, y el fatídico error matemático que cometemos es creer que miedo más miedo es igual a seguridad. La seguridad, querida tribu que se esconde del otro lado de la fogata, así como también el amor, es imposible. Son tristes y desesperadas construcciones personales, moldeadas por uno con la inestable mano del temor. Es el relato, el cual producimos cuidadosamente para poder alcanzar aunque sea la esquina de este callejón oscuro y solitario. Será en aquella arena del amor donde entregaremos la única magia genuina y ancestral que poseemos, que es el poder sobre uno mismo, para que el otro, finalmente, nos gobierne. Como cualquier relación de poder, el amor se sostendrá a través del sometimiento, el egoísmo, la manipulación y la mentira. Nuestras inseguridades tallarán al otro a nuestra imagen y semejanza y de no poder lograrlo, entonces, aparecerá un nuevo relato. 


En sus tres planos iniciales, el film Blue Valentine, del director y guionista Derek Cianfrance, define magistralmente este estado de convalecencia que llamamos amor. Desde la oscuridad absoluta de los títulos iniciales, comenzará el cineasta narrándonos a través del relato sonoro un bosque, la naturaleza entera y salvaje se nos representara en aquel audio, mientras inconmovibles desfilaran los nombres de los actores. El sonido de los grillos comenzará a generar tensión emulando la urgencia propia de un segundero de reloj. Aun en el vacío de las placas, el grito angustioso de una niña se oirá desgarrador para luego descubrirla en imagen, inaugurando visualmente la película. Estará sola, desconcertada, como perdida. Luego un camino vacío, sinuoso. Finalmente, el tercer plano mostrará un caballo plástico entre la maleza del bosque. Quedará entonces allí plasmado este concepto neurótico del amor, el cual se desarrollará con el devenir del film. Quedará allí narrada la inocencia, frente al peligro del camino, quedará allí, ante nuestros ojos, la naturaleza desbordante del bosque en contraste con aquel plástico inerte que intenta reproducirla. Quedará la desesperación del grito, la soledad y la perdida. Y sobre todo, quedará el miedo. El film centrará su relato sobre el derrumbe de un sueño, sobre la triste historia de amor que no fue. Veremos a Dean intentar desesperadamente mantener aquella ficción que era su vida con Cindy, lo veremos luchar desde la honestidad y aquella resistencia, que no es otra cosa que la resistencia al tiempo, nos hará recordar también a la muerte, lo insoportablemente perecedero que somos, el breve instante perdido en aquel océano de la eternidad. 


La estructura narrativa del film no será lineal, recurrirá a los raccontos para narrar los inicios de aquella historia, tal vez para graficar aquel error nostálgico del enamorado de querer volver a los inicios de una historia que ya no es. Se jugará desde montaje con esta estructura, generando miradas entre el presente y el pasado de los personajes. Desde esta misma mesa, más de una vez nos hemos planteado la idea que volver es siempre un imposible. Los que hoy estamos sentados aquí, sufrimos y padecemos aquella neurosis del amor, y lo hacemos de la misma manera que encaramos este viaje, desde las propias entrañas, perdiéndolo todo, evitando la miseria de guardar algo para el próximo paso. Dirigiendo las velas de nuestro barco directo a la tormenta. Sintiendo tal vez que la manera más noble de morir es enfermos de amor, evitando hospitales o medicinas obsoletas y precarias. El entender esto, no nos para jamás de la vereda de enfrente. Me aventuraría a decir que muchas veces profundiza el dolor y nos convida con un descreimiento agrio e incómodo. Nos encantaría poder mirar a los ojos a alguien y creer su “para siempre”, su incondicionalidad. Nos sentiríamos más cómodos en este mundo, sería mucho más confortable el viaje, olvidándonos que es imposible amar sin pedir nada a cambio, sin saber que el amor es un pretexto para adueñarse del otro, si no entendiéramos que como toda conquista, el amor, tiene que ver con esclavizar al otro. Pero tal vez aun quede una estrella encendida en esta noche oscura para nosotros. Tal vez podamos engañar a la muerte siguiendo aquel consejo de Luis que dice: “Yo quiero estas así, eternamente en ti, ya que siempre cambiaré…”

Lucas Itze.-

Canción post impresiones



El tema de un amigo de la casa


¿Qué otra cosa puedo hacer?
si no olvido, moriré


Y nos despedimos con...



UNIVERSO CIANFRANCE


Derek Cianfrance nació en Colorado en 1974. Su debut fue con el film Brother Tied en 1998, pero no fue hasta Blue Valentine, que su nombre empezó a hacerse conocido. Luego le siguieron Cruce de caminos, nuevamente con Ryan Gosling, un muy buen drama sobre robos, y en 2016 filmó Una luz entre los océanos, un drama ambientado en Australia en la década del ´20, que obtuvo buenas críticas, sobre una pareja que encuentra un bebé en un bote cerca de la costa y deciden adoptarlo, con un excelente reparto conformado por Alicia Vikander, Michael Fassbender y Rachel Weisz.

FICHA TÉCNICA


Año: 2010
Duración: 114 min.
País: Estados Unidos
Director: Derek Cianfrance
Guion: Derek Cianfrance, Cami Delavigne, Joey Curtis
Música: Grizzly Bear
Fotografía: Andrij Parekh
Reparto: Ryan Gosling,  Michelle Williams,  Mike Vogel,  John Doman,  Ben Shenkman, Liam Ferguson,  Maryann Plunkett,  Faith Wladyka,  Samii Ryan,  Tamara Torres, Carey Westbrook,  Eileen Rosen

SINOPSIS

Dean (Ryan Gosling) y Cindy (Michelle Williams) son padres de una maravillosa hija, pero su relación ha pasado por mejores momentos desde que tienen que compaginar las demandas y expectativas del trabajo y la vida familiar. Ante un futuro incierto de la relación, deciden una escapada romántica a un hotel, donde rememoran todos los momentos románticos de un pasado lleno de buenos recuerdos, e intentan recuperar su pasión y amor para así salvar su matrimonio.