jueves, 27 de abril de 2017

BLUE VALENTINE


EDITORIAL

Quizás pensaste que quedaba mucho por escribir, ríos de tinta, reservas de colores que detallaran los placeres de un amor no perfecto, pero sólido. Pero sus ojos, nunca iban a ser los tuyos, ni sus ganas, ni su destino. Como un arrebato que te deja estúpido y al mismo tiempo te ubica en la realidad, empezaste a recordar cual fue la última copa de vino que les dio placer y no una angustia sabor a uva, atorada en la garganta. Cuando fue la última mañana que abandonaron todo, solo para quedarse abrazados lejos del tiempo. Que sería de ese atardecer que se vistió de rosado elegante sólo para ustedes dos. 


Las noches se volvieron silenciosas, llevándose hasta el maldito orgullo, cuando intentaste recuperar todo aquello, ya estabas tan lejos de todo, hasta de vos mismo. Y no hay camino sin saber a dónde ir. El río puede ahogarte de repente, o dejarte morir de sed, así de hermoso y cruel es este juego. Te quedaste preguntando donde buscar a ese corazón que perdido quedó fingiendo latir. Dejaste aquella hoja en blanco, no tuviste más palabras para cambiar aquel estado de cosas, después de todo, lo único que quedó allí, como una gran metáfora, resultó ser un pequeño punto azul en una hoja vacía.

Alan Beneitez.-

Canción elegida para la editorial



IMPRESIONES PARA BLUE VALENTINE



El amor es sin dudas, la peor y más oscura de las neurosis. Muy alejado del punto de vista de ciertos poetas, algunos incluso hasta amigos de esta casa, descubrimos haciendo un análisis bastante superficial, el carácter represivo que posee por base aquel estado enfermo de la psiquis humana. Algún oyente atento gritará herido desde la confusa oscuridad que aquella base represiva es la misma sobre la que se construye la sociedad. Con calma y tal vez algo de angustia, le responderé entonces, que al amor uno lo elige, a la sociedad no. Nacemos inmersos y cómplices de este sin sentido, de este inventario de anónimos, sin ninguna consulta previa. La perversión, entonces, está en la elección. Es el miedo lo que nos une, y el fatídico error matemático que cometemos es creer que miedo más miedo es igual a seguridad. La seguridad, querida tribu que se esconde del otro lado de la fogata, así como también el amor, es imposible. Son tristes y desesperadas construcciones personales, moldeadas por uno con la inestable mano del temor. Es el relato, el cual producimos cuidadosamente para poder alcanzar aunque sea la esquina de este callejón oscuro y solitario. Será en aquella arena del amor donde entregaremos la única magia genuina y ancestral que poseemos, que es el poder sobre uno mismo, para que el otro, finalmente, nos gobierne. Como cualquier relación de poder, el amor se sostendrá a través del sometimiento, el egoísmo, la manipulación y la mentira. Nuestras inseguridades tallarán al otro a nuestra imagen y semejanza y de no poder lograrlo, entonces, aparecerá un nuevo relato. 


En sus tres planos iniciales, el film Blue Valentine, del director y guionista Derek Cianfrance, define magistralmente este estado de convalecencia que llamamos amor. Desde la oscuridad absoluta de los títulos iniciales, comenzará el cineasta narrándonos a través del relato sonoro un bosque, la naturaleza entera y salvaje se nos representara en aquel audio, mientras inconmovibles desfilaran los nombres de los actores. El sonido de los grillos comenzará a generar tensión emulando la urgencia propia de un segundero de reloj. Aun en el vacío de las placas, el grito angustioso de una niña se oirá desgarrador para luego descubrirla en imagen, inaugurando visualmente la película. Estará sola, desconcertada, como perdida. Luego un camino vacío, sinuoso. Finalmente, el tercer plano mostrará un caballo plástico entre la maleza del bosque. Quedará entonces allí plasmado este concepto neurótico del amor, el cual se desarrollará con el devenir del film. Quedará allí narrada la inocencia, frente al peligro del camino, quedará allí, ante nuestros ojos, la naturaleza desbordante del bosque en contraste con aquel plástico inerte que intenta reproducirla. Quedará la desesperación del grito, la soledad y la perdida. Y sobre todo, quedará el miedo. El film centrará su relato sobre el derrumbe de un sueño, sobre la triste historia de amor que no fue. Veremos a Dean intentar desesperadamente mantener aquella ficción que era su vida con Cindy, lo veremos luchar desde la honestidad y aquella resistencia, que no es otra cosa que la resistencia al tiempo, nos hará recordar también a la muerte, lo insoportablemente perecedero que somos, el breve instante perdido en aquel océano de la eternidad. 


La estructura narrativa del film no será lineal, recurrirá a los raccontos para narrar los inicios de aquella historia, tal vez para graficar aquel error nostálgico del enamorado de querer volver a los inicios de una historia que ya no es. Se jugará desde montaje con esta estructura, generando miradas entre el presente y el pasado de los personajes. Desde esta misma mesa, más de una vez nos hemos planteado la idea que volver es siempre un imposible. Los que hoy estamos sentados aquí, sufrimos y padecemos aquella neurosis del amor, y lo hacemos de la misma manera que encaramos este viaje, desde las propias entrañas, perdiéndolo todo, evitando la miseria de guardar algo para el próximo paso. Dirigiendo las velas de nuestro barco directo a la tormenta. Sintiendo tal vez que la manera más noble de morir es enfermos de amor, evitando hospitales o medicinas obsoletas y precarias. El entender esto, no nos para jamás de la vereda de enfrente. Me aventuraría a decir que muchas veces profundiza el dolor y nos convida con un descreimiento agrio e incómodo. Nos encantaría poder mirar a los ojos a alguien y creer su “para siempre”, su incondicionalidad. Nos sentiríamos más cómodos en este mundo, sería mucho más confortable el viaje, olvidándonos que es imposible amar sin pedir nada a cambio, sin saber que el amor es un pretexto para adueñarse del otro, si no entendiéramos que como toda conquista, el amor, tiene que ver con esclavizar al otro. Pero tal vez aun quede una estrella encendida en esta noche oscura para nosotros. Tal vez podamos engañar a la muerte siguiendo aquel consejo de Luis que dice: “Yo quiero estas así, eternamente en ti, ya que siempre cambiaré…”

Lucas Itze.-

Canción post impresiones



El tema de un amigo de la casa


¿Qué otra cosa puedo hacer?
si no olvido, moriré


Y nos despedimos con...



UNIVERSO CIANFRANCE


Derek Cianfrance nació en Colorado en 1974. Su debut fue con el film Brother Tied en 1998, pero no fue hasta Blue Valentine, que su nombre empezó a hacerse conocido. Luego le siguieron Cruce de caminos, nuevamente con Ryan Gosling, un muy buen drama sobre robos, y en 2016 filmó Una luz entre los océanos, un drama ambientado en Australia en la década del ´20, que obtuvo buenas críticas, sobre una pareja que encuentra un bebé en un bote cerca de la costa y deciden adoptarlo, con un excelente reparto conformado por Alicia Vikander, Michael Fassbender y Rachel Weisz.

FICHA TÉCNICA


Año: 2010
Duración: 114 min.
País: Estados Unidos
Director: Derek Cianfrance
Guion: Derek Cianfrance, Cami Delavigne, Joey Curtis
Música: Grizzly Bear
Fotografía: Andrij Parekh
Reparto: Ryan Gosling,  Michelle Williams,  Mike Vogel,  John Doman,  Ben Shenkman, Liam Ferguson,  Maryann Plunkett,  Faith Wladyka,  Samii Ryan,  Tamara Torres, Carey Westbrook,  Eileen Rosen

SINOPSIS

Dean (Ryan Gosling) y Cindy (Michelle Williams) son padres de una maravillosa hija, pero su relación ha pasado por mejores momentos desde que tienen que compaginar las demandas y expectativas del trabajo y la vida familiar. Ante un futuro incierto de la relación, deciden una escapada romántica a un hotel, donde rememoran todos los momentos románticos de un pasado lleno de buenos recuerdos, e intentan recuperar su pasión y amor para así salvar su matrimonio.

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