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martes, 9 de mayo de 2023

LOS INÚTILES - I VITELLONI DE FEDERICO FELLINI

PROGRAMA 404 (14-04-2023)

 

SINOPSIS

 

Los vecinos de un pueblo de las costa adriática italiana son gentes amables y corteses que se dedican afanosamente al trabajo. Sólo cinco jóvenes rompen la armonía de la comunidad; ninguno de ellos ha trabajado nunca y ni siquiera se avergüenzan de ello. (FILMAFFINITY)

 

EDITORIAL

Una de las grandes tragedias de la vida es entender que la existencia, tal como la conocemos y la experimentamos, carece de todo sentido. Alguna persona del otro lado, tal vez demasiado motivada, de aquellas adeptas al ejercicio (siempre bienvenido) de la controversia, podría llamarnos la atención y reparar en que la existencia posee todo el sentido que nosotros seamos capaces de darle. Claro que de aquella manera caería en un simplismo fácil de comprobar. Deberíamos, quizás, comenzar a pensar nuestra respuesta (mientras mi hermano Luis se levanta de su silla para el brindis) con aquella sentencia tan aguda de nuestro amigo Sartre, la cual nos dice que, después de todo, cada hombre es lo que hace con lo que hicieron de él. Salute querido Luigi. El existencialismo, entre otras cosas, viene a decirnos algo así como que, desde el inicio, nuestra voluntad queda reducida a la sumisión, a la aceptación de aquello que la humanidad hace de nosotros. Desde el comienzo de la historia, somos hablados, agobiados por significados asociados a sus significantes. Abrazamos la significación, entonces, como el náufrago a la tabla en medio del cataclismo tempestuoso de la existencia. Somos condicionados por el medio, por el hábitat donde nos desarrollamos, por nuestro entorno sociopolítico. Somos gobernados por aquel lenguaje que creemos controlar y es así como organizamos nuestro pensamiento y nos servimos a su vez de un discurso que juramos nuestro. Palabras y miles de palabras que llenan nuestro tiempo y nuestro espacio con convenciones creadas por otros, por relaciones de las que no fuimos invitados jamás a participar. ¿De qué sentido entonces podemos hablar cuando el banquete al que nos sentamos está compuesto solo de migajas? Es verdad que en las migajas hay un mundo y quizás ese sea el mundo que conocemos, aquel que hacemos, que construimos de aquello que hicieron de nosotros. ¿Cómo encajar lo imperfecto de nuestra humanidad con aquel organismo perfecto que es la naturaleza? ¿Qué tipo de sentido le podemos dar a una vida que sabemos injusta, dolorosa, absorbida por la oscuridad perversa de la nada? ¿Cuál es el sentido que podemos encontrarle a una vida experimentada a través de un dispositivo sensitivo tan precario como la vista, tan corruptible como el cerebro? 



El filósofo de Salamanca, Don Miguel de Unamuno nos decía con total certeza, que la condición humana está estructurada en el segmento de la existencia de su ser por dos hechos absolutamente irracionales, azarosos e ilógicos y por eso también trágicos y angustiantes: nacer y morir. No hay otra cosa allí más que el tiempo. El transcurrir sonoro y constante de aquel río circular que nos devolverá inevitablemente al inicio. El olvido y la nada. Pensar lógicamente al tiempo, dándole una entidad consecutiva de pasado, presente y futuro, es claramente, volverlo ilógico. El tiempo es irracional. Jamás existimos en la lógica del tiempo. Borges lo expresaba muy bien en aquel verso que decía con exultante amargura:

Quizá en la muerte para siempre seremos,

cuando el polvo sea polvo,

esa indescifrable raíz,

de la cual para siempre crecerá,

ecuánime o atroz,

nuestro solitario cielo o infierno.

Jamás nos podremos afirmar en un presente, aceptémoslo. El pasado ha transcurrido, ya no existe, entonces es nada. El futuro tampoco lo es porque aún no ha transcurrido, se reduce a una mera especulación, a un tímido ensayo del presente, diría también Jorge Luis. El presente, del mismo modo, nos huye, se nos escapa en todo momento, es inaprensible e inhabitable, es la macabra y cruda relación entre el pasado y el futuro, la diabólica encrucijada de dos nadas. En este sentido, es preciso pensar que desarrollamos una existencia dentro de un presente que no nos contiene, desarrollamos una vida que se diluye por completo en la nada. La vida, entonces, es trágica y, sobretodo, absurda. Decía nuestro amigo Albert Camus que todo lo que exalta la vida acrecienta al mismo tiempo su absurdidad, solo una cosa es más trágica que el sufrimiento, la vida de un hombre feliz. Hay lugares donde el espíritu, o sea el máximo devenir de la realidad, muere para que nazca una verdad que es su negación misma. Para un hombre adquirir conciencia de su presente es no esperar ya nada, es haber perdido para siempre aquello que llaman esperanza.

Lucas Itze.-

 

Canción elegida para la editorial

 


IMPRESIONES SOBRE LOS INÚTILES

 


La mente se escapa hacia lugares inhóspitos. El bar esconde a los mismos refugiados de siempre. Las copas pasan, se llenan, se vacían… alguna que otra se estrella contra el suelo. Alguna risa desarma el compás de la música. Esa que suena en forma automática, como la vida misma. Allí están, siempre en sus lugares, como si de una cábala se tratase. No importa si es sábado o martes, viernes o lunes. Son un objeto más del recinto. Cada tanto se burlan de quienes vienen de cumplir con su horario de oficina. Los extraños que reciben las miradas perdidas. O de algún osado que vaya a tomar un café mientras repasa sus últimos resúmenes pre examen. Al conocerse todos, saben quién es quién. El pueblo de a poco parece quedarse en blanco y negro. Como una vieja fotografía eterna. Casi no existe allí la mediana edad. Son niños, adolescente o viejos. Los más jóvenes se van a buscar sus sueños a las metrópolis más cercanas. Pero ellos están ahí. Sin sueños, sin anhelos. Sin estudio ni trabajos. Los vemos como fantasmas a través de los vidrios. Los vemos en nuestras imágenes a través de los años. Vagos, holgazanes, atorrantes. Y varios sinónimos más. En estas fechas mucho se habla de la llamada Generación Ni Ni, significado en español proveniente del Ni estudio ni trabajo, una sigla que viene del NEET de la lengua inglesa, sobre gente joven que no estudian ni trabajan ni reciben formación. En países como Japón, China o Corea del Sur las cifras suben escandalosamente. 



Son jóvenes que en su mayoría son excluidos socialmente, marginales, solitarios, que buscan ser parte de una sociedad que los limita. Todo concluye en un sistema que según ellos los deja sin ganas de trabajar o estudiar, después de varios intentos. En los pueblos chicos de América y Europa empieza a emerger con más frecuencia. Es algo que sucede después de las grandes crisis. Sucedió mucho luego de la Segunda Guerra Mundial. Jóvenes sin esperanzas se quedaban vagando en sus pueblos, sin sueños, sin ambiciones, solo dejando vivir la vida de forma automática, como esa rocola del bar. Jóvenes que fueron perfectamente expuestos por Federico Fellini en su film Los inútiles. No son parte de la Generación Ni Ni que hacemos referencia sino sus antepasados, en el que es desgano era adrede. El director nos cuenta la historia de cinco jóvenes de alrededor de 25 años que se pasan la vida sin hacer nada. Habrá un perezoso y mujeriego, un intelectual, un cantante frustrado, un inconsciente que vive con su madre y un idealista, el más noble del grupo y el único que piensa salir de ese lugar asfixiante. La película se apoyará en una pareja protagonista (Fausto y Sandra) y de ahí conoceremos a los demás personajes de ese pueblo costero italiano, muy parecido a Rimini, donde nació el director. Un narrador será quien nos vaya contando la historia. Veremos un Fellini auténtico en una obra menor y con grandes rasgos autobiográficos. Aparecerán las menciones a los carnavales como en otras películas futuras. Serán esas máscaras las que tendrán que evitar los protagonistas. 



Veremos un pueblo chico y todos sus clichés, pero de una manera realista y sincera. Se sentirá el otoño y el comienzo de invierno. Sentiremos el frío en esas imágenes y el rugir de las olas. Será nostálgica y melancólica. Nos mostrará los sueños, las ilusiones y las fantasías de esos vagos que no quieren madurar. Analizará la masculinidad y la ridiculizará. También dará su punto de vista sobre esos burgueses mediocres y la crítica a esos pueblerinos poco cultos. Alzará a las mujeres y mostrará la mirada italiana post segunda guerra mundial y su afición por americanizar todo, con el comienzo de la elección de Miss Sirena. Acertará con la elección de planos y con un montaje dinámico por momentos. El guión usará las elipsis para recortar los tiempos narrativos. La cámara adoptará siempre el punto de vista subjetivo de alguno de los personajes. La fotografía en blanco y negro le dotará al film más síntomas de realidad, el del hastío y del desamparo. Y qué decir de la música de Nino Rota que siempre queda perfecta. El director no hará una crítica social sino que la actitud que toma es la de un testigo que todo lo mira. Que conoce a sus personajes y no los acusa ni los provoca. Solo los muestra tal cual son. Esa parte de la sociedad dormida que no quiere despertar, como muestra esa gran escena final. Esos compañeros de bar con los que a veces nos encontramos cuando no tenemos ganas de hacer nada…

 

Marcelo De Nicola.-

 

Canción post impresiones

 


UNIVERSO FELLINI

 


Considerado uno de los mayores exponentes del cine mundial, Federico Fellini nació en Rimini, el 20 de enero de 1920. Desde chico fue admirador de Charles Chaplin y de los cómics estadounidenses, sobre todo de Winsor McCay. Antes de terminar el secundario, empieza a colaborar en periódicos y revistas como dibujante. Por ejemplo de la tira de Flash Gordon, cuando el gobierno fascista prohíbe la importación de cómics estadounidenses y los autores italianos han de continuarlas para no defraudar a sus lectores. En 1939 empieza a escribir para la revista Marc´Aurelio con notable éxito y terminó escribiendo guiones para actores italianos de la época. En 1941 llega a la radio y sus guiones empezaron a tomar mayor protagonismo. En 1945 conoce a Roberto Rosellini y comienza a trabajar con él en su película más representativa: Roma Ciudad Abierta. Para esa época participó de los guiones de otros directores de la época como Pietro Germi, Luigi Comencini y Alberto Lattuada, con quien co-dirigió su primer film en 1950: Luces del varieté, donde narra las vicisitudes de un grupo de artistas. Dirige su primer film en 1952, de nombre El Jeque, basada en una historia de Michelangelo Antonioni y co-guionada por Tullio Pinelli y Ennio Flaiano. Sigue en 1953 con Los Inútiles, donde solo 5 jóvenes de una pequeña ciudad son los que no trabajan y son la vergüenza de la comunidad. Nominada al Oscar como mejor guion original. Un año después presenta La Strada, ganadora de la mejor película extranjera.  En 1955 dirige El Cuentero y dos años después logra su segundo Oscar con Las noches de Cabiria.


 

En 1960 llega otro de sus clásicos: La Dolce Vita, con el que obtiene 4 nominaciones al Oscar, aunque no fue nominada como mejor película. Si se lleva la Palma de Oro en Cannes.  En 1962 junto a Vittorio Da Sica, Luchino Visconti y Mario Monicelli dirigen la comedia satírica Bocaccio ´70. Luego del éxito de 8 y ½, en 1965 lanza Julieta de los espíritus que gana el Globo de Oro como mejor película extranjera. Se une a Louis Mallé y Roger Vadim para dirigir un cuento de Edgar Allan Poe en lo que se llamó Historias Extraordinarias, de 1968 y un año después sale Satiricón. Tres años después filma Roma y en 1973 se lleva otro Oscar por la recordada Amarcord



En 1976 dirige a Donald Sutherland quien protagoniza Casanova. Vuelve a coincidir con Marcello Mastroianni en el film La ciudad de las mujeres de 1979, año que dirigió el falso documental político Ensayo de Orquesta. En 1983 llegó para lo que muchos fue su última gran obra, Y la nave va sobre la Primera Guerra Mundial. Dos años después dirige Ginger y Fred, otra vez con sus dos actores fetiche, su esposa Giulietta Massina y Marcello Mastroianni. En 1987 lanza Entrevista y en 1990 dirige su último film: La voz de la luna, con Roberto Benigni. En 1993 recibe el Oscar Honorifico y meses más tarde, durante una operación por una angioplastia, sufre un derrame cerebral en Zúrich. Dos meses después es trasladado a Roma, ya que su mujer también estaba internada allí y es donde sufre el segundo derrame y queda en coma. La vida de este talentoso director se apagó el 31 de octubre de 1993 y a su funeral, asistieron 70 mil personas. Su esposa Giulietta falleció 4 meses después por un cáncer de pulmón. Entre tantos homenajes, uno de los más importantes es el del Aeropuerto de Rimini, su ciudad, que lleva su nombre.

 

FICHA TÉCNICA

 

Título original: I vitelloni

Año: 1953

Duración: 101 min.

País: Italia

Dirección: Federico Fellini

Guion: Federico Fellini, Tullio Pinelli, Ennio Flaiano

Música: Nino Rota

Fotografía: Otello Martelli (B&W)

Reparto: Alberto Sordi, Franco Fabrizi, Franco Interlenghi, Leopoldo Trieste, Leonora Ruffo, Lida Baarova

 

PELÍCULA COMPLETA 

miércoles, 3 de mayo de 2017

FELLINI OCHO ½ - OTTO E MEZZO


EDITORIAL

¿Alguna vez te preguntaste como sería una película de tu vida? ¿Cuántas veces tuviste que modificar el guion a último momento? ¿Cuántas otras veces tu actriz fetiche te dejó solo en el set, para terminar todo en un maldito monólogo? Todas esas preguntas, traerán recuerdos, algunos pasarán de largo, como así también tantos otros personajes. Habrá actores principales, otros secundarios que en ciertos momentos tomarán papeles importantes, y miles de extras que serán un simple número. Nos haremos miles de preguntas a lo largo del recorrido. Empezaremos cuestionando todo, tratando se saber que es cada cosa, y ante cada explicación lanzaremos una pregunta tan simple como compleja ¿y por qué? Empezaremos a preguntarnos ¿porque a mí? con cada partida, sobre todo cuando son esas dolorosas antes de tiempo, y hasta llegaremos a indagarnos que es el amor, aunque nadie tenga una respuesta certera. Pese a todos los contratiempos, la película seguirá avanzando, con aciertos y errores, pero irremediablemente tuya. A medida que el proyecto avanza, habrá que lidiar con los malditos productores que intentarán sacarte del camino e imponer sus ideas. Será cuestión entonces de manejarse con la experiencia, para evitar el destrato de las nuevas camadas, más tecnológicas, más digitales, pero también más descorazonadas. 


Jugarás como un niño con una paleta de colores, donde tendrás que luchar para vencer a esos momentos grises que despintan el plano, para volver siempre a los colores brillantes que personifican tu vida, lleno de tonos de rojos intensos para explorar las pasiones más bellas y excitantes. Y esas fotografías servirán de decorado para los momentos más importantes de tu vida. Y cada una de esas escenas, tendrán su melodía, como no podía ser de otra manera. La música tendrá un papel primordial, será el gran generador de recuerdos, risas, llantos y abrazos. Una película puede no tener voces, pero si no tiene música, es como que le falta el alma. Y lucharemos, a medida que pasan los años para recordar esas canciones que nos marcaron la vida. La idea es que el film, pese a todo, llegue a su desenlace. Que en ese último instante, recordemos a todos los que alguna vez compartieron escenario. Que los llantos se transformen en sonrisas, para no dejar indiferente a nadie, porque la indiferencia es la peor de las humillaciones. Porque al final de todo, nadie tiene un guion perfecto y todos intentaremos vestirnos de director sin tener idea alguna. Al fin de cuentas, cada uno intentará escribir su propio borrador de esa película a la que llamamos vida...

Marcelo De Nicola.-

Canción elegida para la editorial



IMPRESIONES PARA FELLINI 8 ½


Así como alguna vez lo prometieron los dioses en aquella hoguera angustiosa que es su reino, este camino, en algún descuido, en cualquier esquina, un día cualquiera, se pobló de niebla, oscuridad y hastío. El sol murió estúpidamente, como mueren los grandes héroes y el miedo comió del miedo. Basho saltó a mi cuello convidando la dulzura moribunda del beso ausente, llenando nuestra copa de aquel bálsamo amigo del olvido, tajeando en tres lados esta carnes que jura el dolor que sufre, que arde la pasión que siente. Por este camino, nadie pasa. Tarde de otoño; y es un fantasma ya su figura. La jornada fue difícil y las lágrimas inolvidables. Las preguntas crecieron rompiendo la roca, colmando el bosque en un aullido nocturno, agitando sus copas, deshojando cada rama. La oscuridad, mis queridos amigos, jamás retrocede. Los pies, entonces, no tardaron en tropezar ante semejante barullo y el polvo, en su elevación circunstancial, reveló alguna verdad. La única manera de ser feliz, es renunciando, finalmente, al sentido de veracidad. De nada sirve cuestionar febrilmente la promesa pronunciada, nada agrega al caos de este lio la certificación absoluta del fuego que calcina esta carne que muere en lo que anuncia. Agradecer las modestas limosnas de los días: el sueño, la rutina, el sabor del agua, como aquel tipo que Jorge Luis vió cruzar la calle alguna vez. Tomar con paciencia los escombros de ese sol caído y trabajar incansablemente en él sin dar explicaciones, pero mejor aún: sin exigirlas tampoco. 


Socavar en nuestra simpleza y hacer un templo sobre aquella piedra. Escapar de la verdad, como de cualquier otra trampa. Sobre el murmullo de estas ideas nos toparemos seguramente con Guido Anselmi, aquel personaje existencialista que recorre a su manera la curva dramática propuesta por Federico Fellini en aquel que fue su octavo film llamado “Ocho y medio”. La cinta trabajará sobre el desarrollo de un conflicto interno el cual se manifestará inicialmente, en un bloqueo artístico que padecerá Guido, un exitoso director cinematográfico. Veremos allí la presión de la industria sobre sus cansados hombros, veremos los intereses individuales salir al camino a devorarlo todo con su hambre de lobo. La estructura del film evitará la linealidad y utilizará los Raccontos y las Visiones Oníricas como recursos narrativos para la construcción del relato. La fotografía acompañará la idea de sofocamiento a través del uso de tamaños de cuadros cortos, también lo hará intencionando la iluminación, que generará grandes sombras en las tomas más abiertas o simplemente, a través del manejo del peso mismo de los objetos dentro del encuadre. Todo girará entorno del surrealismo y el grotesco utilizando imágenes alegóricas, donde descubriremos aquel trabajo exquisito del inconsciente de la condensación y el desplazamiento, en donde se buscará la ruptura de aquella significación Sousseriana del significado y el significante. 


El film será osado al plantear un héroe que evade más de lo que acciona, aun así el conflicto crecerá dosificadamente a través del trabajo interno del protagonista. Compensará esta posible deficiencia el star system, la inconfundible figura de Marcello Mastroianni agregará al personaje cierta mística, cierto magnetismo sobre el cual el relato varias veces se apoyará para resolver situaciones. Guido estará en crisis desde el comienzo del film, tal será el punto de ataque elegido por los guionistas. Navegará por los ríos torrentosos y oscuros de los recovecos de su mente, haciéndose las preguntas correctas, deteniéndose cauteloso para no pasar más allá de las fronteras de aquella aventura. Entenderá finalmente, luego de cuestionar la moral, la religión y hasta el mismo amor, que la vida es una fiesta. Quienes este programa hacemos, creemos, no sin un dejo de angustia, que la felicidad es una construcción de sustento efímero, que necesariamente debe conspirar contra las estructuras establecidas. Serán para nosotros, entonces, mas venturosos aquellos días donde las aguas agitadas venzan definitivamente el concreto de quienes fuimos. La triste verdad, mis amigos, es que pasaremos la mayor parte de nuestros días rodeados de taxistas o cajeras de supermercados y no de aquellas personas o circunstancias que nos hagan felices. Los destellos serán breves, pero intensos. De nosotros depende nuestra suerte.-

Lucas Itze.-

Canción post impresiones


El rock, ¿será la octava maravilla? 


¿Y si los días de la semana fuera ocho?


Nos fuimos con algo de Paul McCartney



UNIVERSO FELLINI

Considerado uno de los mayores exponentes del cine mundial, Federico Fellini nació en Rimini, el 20 de enero de 1920. Desde chico fue admirador de Charles Chaplin y de los cómics estadounidenses, sobre todo de Winsor McCay. Antes de terminar el secundario, empieza a colaborar en periódicos y revistas como dibujante. Por ejemplo de la tira de Flash Gordon, cuando el gobierno fascista prohíbe la importación de cómics estadounidenses y los autores italianos han de continuarlas para no defraudar a sus lectores. En 1939 empieza a escribir para la revista Marc´Aurelio con notable éxito y terminó escribiendo guiones para actores italianos de la época. En 1941 llega a la radio y sus guiones empezaron a tomar mayor protagonismo. En 1945 conoce a Roberto Rosellini y comienza a trabajar con él en su película más representativa: Roma Ciudad Abierta. Para esa época participó de los guiones de otros directores de la época como Pietro Germi, Luigi Comencini y Alberto Lattuada, con quien co-dirigió su primer film en 1950: Luces del varieté, donde narra las vicisitudes de un grupo de artistas. Dirige su primer film en 1952, de nombre El Jeque, basada en una historia de Michelangelo Antonioni y co-guionada por Tullio Pinelli y Ennio Flaiano. Sigue en 1953 con Los Inútiles, donde solo 5 jóvenes de una pequeña ciudad son los que no trabajan y son la vergüenza de la comunidad. Nominada al Oscar como mejor guion original. Un año después presenta La Strada, ganadora de la mejor película extranjera.  En 1955 dirige El Cuentero y dos años después logra su segundo Oscar con Las noches de Cabría


En 1960 llega otro de sus clásicos: La Dolce Vita, con el que obtiene 4 nominaciones al Oscar, aunque no fue nominada como mejor película. Si se lleva la Palma de Oro en Cannes. 
En 1962 junto a Vittorio Da Sica, Luchino Visconti y Mario Monicelli dirigen la comedia satírica Bocaccio ´70. Luego del éxito de 8 y ½, en 1965 lanza Julieta de los espíritus que gana el Globo de Oro como mejor película extranjera. Se une a Louis Mallé y Roger Vadim para dirigir un cuento de Edgar Allan Poe en lo que se llamó Historias Extraordinarias, de 1968 y un año después sale Satiricón. Tres años después filma Roma y en 1973 se lleva otro Oscar por la recordada Amarcord


En 1976 dirige a Donald Sutherland quien protagoniza Casanova. Vuelve a coincidir con Marcello Mastroianni en el film La ciudad de las mujeres de 1979, año que dirigió el falso documental político Ensayo de Orquesta. En 1983 llegó para lo que muchos fue su última gran obra, Y la nave va sobre la Primera Guerra Mundial. Dos años después dirige Ginger y Fred, otra vez con sus dos actores fetiche, su esposa Giulietta Massina y Marcello Mastroianni. En 1987 lanza Entrevista y en 1990 dirige su último film: La voz de la luna, con Roberto Benigni. En 1993 recibe el Oscar Honorifico y meses más tarde, durante una operación por una angioplastia, sufre un derrame cerebral en Zúrich. Dos meses después es trasladado a Roma, ya que su mujer también estaba internada allí y es donde sufre el segundo derrame y queda en coma. La vida de este talentoso director se apagó el 31 de octubre de 1993 y a su funeral, asistieron 70 mil personas. Su esposa Giulietta falleció 4 meses después por un cáncer de pulmón. Entre tantos homenajes, uno de los más importantes es el del Aeropuerto de Rimini, su ciudad, que lleva su nombre.

FICHA TÉCNICA

Título original: 8½ (Otto e mezzo)
Año: 1963
Duración: 140 min.
País: Italia
Director: Federico Fellini
Guion: Tullio Pinelli, Federico Fellini, Ennio Flaiano, Brunello Rondi
Música: Nino Rota
Fotografía: Gianni di Venanzo
Reparto: Marcello Mastroianni,  Claudia Cardinale,  Anouk Aimée,  Sandra Milo,  Rossella Falk, Barbara Steele,  Mario Pisu,  Guido Alberti,  Madeleine LeBeau,  Caterina Boratto, Annibale Ninchi,  Giuditta Rissone,  Eddra Gale,  Tito Masini,  Nadine Sanders, Georgia Simmons,  Hazel Rogers,  Riccardo Guglielmi,  Giulio Paradisi, Maria Antonietta Beluzzi,  Polidor,  Maria Wertmuller,  Rossella Como,  Nino Rota

SINOPSIS


El director de cine Guido Anselmi se encuentra en una crisis. Su productor espera de él una nueva película y Anselmi no tiene idea de lo que va a filmar. De momento, decide hacer una película utópica y hace construir una inmensa rampa de lanzamiento de cohetes. Pero Anselmi tiene también dificultades en su vida privada. Su salud no está bien del todo y por ello se encuentra en un balneario. Además, tiene una relación con la pequeño burguesa Carla, su esposa Luisa le dice la verdad sobre su egoísmo, sus mentiras y su pedantería. Sus imágenes ideales se le esfuman de las manos. Guido se hunde en imágenes de su infancia, en sueños y en pesadillas que se mezclan con la realidad.

viernes, 11 de diciembre de 2015

AMARCORD


EDITORIAL

¿De qué estamos hechos nosotros, aquí y ahora, sino de recuerdos? El recordar nos forma suceso a suceso, lo perdido, lo ganado. Aquellos que ya no están, quizás, aparecen en forma de recuerdo bajo una mueca minúscula que aprendió nuestro rostro. Hay tantas cosas y anécdotas en mi mente que pelean por salir y hacerse historia, pero en este momento no puedo contarlas todas, voy a referirme y a reflexionar en una en particular.
El viaje ha sido bastante azaroso pero al fin hemos llegado, se agotó el tiempo de echar culpas a dados arrojados por dioses malditos que hacían de aquella travesía un doloroso letargo. Habitamos la contemplación bajo mecanismos pasivos de errores involuntarios. El término paradoja quedó sellado en mi conformado por todas nuestras miradas encontradas, esas miradas que creyeron ciegamente en las pautas establecidas sobre la amistad. No fueron en vano los adioses que sangraron bronca y dolor. No fueron un desperdicio las veces que al mirarnos al espejo solo veíamos fantasmas empuñando sus dagas buscando con frialdad la profundidad de nuestra piel. No olvidaremos el naufragio plateado de noches que desaparecían veloces en esta enorme ciudad tan muerta y triste como nosotros.


Recuerdo tus dedos, aprendiendo a caminar sobre las cuerdas de mi primer guitarra… Dios! Cuantas notas pasaron desde aquel día. Ayer, una vieja melodía me recordaba que alguna vez me buscaste y yo me había ido… y que luego fui yo el que te buscó pero solo quedó de aquella vez una carta mal escrita y arrugada en una caja de cartón. El polvo con los años cubrió el amor que gritaban aquellas palabras y encegueció nuestros pasos que nos llevaron perdidos sobre senderos poco amables. Si después de todo te vi de otra manera fue porque un día recordé. Luego apareciste fresca y nueva como lo fuiste siempre, como te recordaba. Por eso no voy a olvidarme nunca de esa brisa que liberó nuevamente las palabras que puedo gritarte hoy tan satisfecho y lleno de calma. Por eso no olvidaré nunca el viaje que nos dejó en estas costas reposados boca a boca, piel a piel, no lo olvidaré para que la desdicha, no nos encuentre nunca más distraídos. Para seguir por siempre ahí, donde el amor quema, donde la vida duele. Quizás sea entonces desde aquí donde nos hagamos de una nueva hoja en blanco y estas palabras ocupen las primeras líneas de un recuerdo para mañana, que ya será nuestro y no solamente mío.


Alan Beneitez.-

Canción post editorial



IMPRESIONES PARA AMARCORD


El tiempo avanza, riéndose socarronamente de las heridas que va dejando atrás. En los sueños, se detiene como parte de un momento inmaculado, plagado de situaciones oníricas que regalan seguridad, esquivando cualquier pronóstico adverso. Así, esos sueños se transforman en recuerdos, que con el paso de la vida, empezaremos a desmitificar si fueron reales, o simplemente, producto de nuestros deseos más cobardemente guardados.
De esa manera transitamos la niñez y el paso de la adolescencia a la vida adulta, escapando de los temores amenazantes de una sociedad moldeada bajo los escritos de algún agrio libro de la mala memoria.
Marionetas de la verdad, delincuentes del pensamiento, holgazanes de la moral, y cientos de vendedores de falsas esperanzas se unirán para obstruir caminos, dinamitar ideas y aniquilar progresos en pos de un futuro manipulado. Y en el medio de esa calle, parado erguido frente a una formación de soldados que avanza ferozmente, se nos presenta nuestro amigo Federico Fellini, quien firma sus recuerdos en Amarcord (junto a su coequiper Tonino Guerra), una de sus obras más representativas, como si estuviera en Rimini, su ciudad de la infancia. Y se centra en Titta, una especie de su alter ego adolescente, y la familia de este, conformada por un grupo de queribles y entrañables personajes. El film va a narrar la vida de este pueblo durante un año, con las hermosas imágenes de una primavera que va llegando y dos personajes que van relatando como es la vida ahí, como para dar paso al conocimiento de algunos momentos históricos del lugar y a sus increíbles protagonistas. El director decide que sus narradores sean dos hombres perfectamente opuestos, como el vagabundo Giudizio, y el distinguido abogado.
Fellini basará su relato por partes evidentemente marcadas, como si fuesen bloques bien encastrados, pero no será del todo lineal ya que ofrecerá algunos flashbacks un tanto surrealistas, para ir descubriendo situaciones y uniendo los hilos del film.


Cada uno de los personajes que aparecen, tienen su espacio particular en el pueblo, empezando por Titta y su familia, conformada por su padre, Aurelio, un típico tano cascarrabias, su madre Miranda, una ama de casa y esposa ejemplar, su cuñado Lallo y su raro peinado nuevo. Además del abuelo, un anciano bastante particular.
La fotografía naturalista de Giuseppe Rotunno, que va cambiando la paleta de colores depende la estación del año en que se cuente la historia, y la música inolvidable de Nino Rota (si, el mismo de El Padrino), le dan una aureola de obra maestra en todos los aspectos. La cámara, siempre supeditada al relato, también es otro gran acierto del director, por momentos en paisajes generales, pero en otros con algunos travellings excelentes.
Fellini hace una crítica a la represión que se está por venir con el fascismo, pero también, no oculta su ataque en forma de sátira contra temas como la religión, la moral y el sexo, quizás con Volpina, la prostituta del pueblo, como máximo exponente, ya que su nombre hace referencia a Vulpes Vulpes, el nombre científico del zorro, en un juego de palabras exquisito.


Además de las críticas, el director hurga en su propio recuerdo, pero no el recuerdo de las personas en sí, sino en cómo las veía él. El film, además cuenta con mayoría de actores amateurs, o que trabajaban en pequeños teatros de pueblos, lo que hace que el público genere empatía y se sienta identificado con la mayoría de ellos. Quizás los dos actores más reconocidos en ese momento, sean dos de los personajes que se llevan todas las miradas, como son la Gradisca, esa peluquera con la que Titta sueña todo el tiempo, y que para todos es la Greta Garbo del pueblo, una mujer que sólo quiere casarse con alguien importante. Y el tio Teo, alguien que está loco pero que lo único que necesita, sabiamente, es una mujer, en el episodio más caricaturesco del film.
Así como van pasando las estaciones, y llega la muerte en forma de invierno, cuando en una de las escenas más sentidas del film, Miranda, la madre, nos deja a todos con el corazón helado.
Eso lo vemos como el fin de la adolescencia, esa muerte marca el nacimiento de una nueva vida, no sólo para el joven Titta, sino también para su padre, Aurelio, y eso es, ni más ni menos, que la llegada nuevamente de la primavera.
Y van volando los recuerdos, como el ramo de rosa que Gradisca tira en su boda, en la última escena del film, y que nadie quiere agarrar. Vuelan para esconder los recuerdos, pero también para escapar del olvido, para revivir los sueños y para levantar nuevamente vuelo, como si fueran unos pequeños barriletes.

Marcelo De Nicola.-

Canción post impresiones


Todo está guardado en la memoria...



Nos fuimos con un clásico...



FICHA TECNICA

Título original: Amarcord
Año: 1973
Duración: 127 min.
País: Italia
Director: Federico Fellini
Guión: Tonino Guerra, Federico Fellini
Música: Nino Rota
Fotografía: Giuseppe Rotunno
Reparto: Bruno Zanin, Pupella Maggio, Armando Brescia, Ciccio Ingrassia, Josiane Tanzilli, Magalie Noël, Alvaro Vitali, Nando Orfei, Luigi Rossi, Antonino Faà di Bruno, Maria Antonietta Beluzzi, Gianfilippo Carcano, Aristide Caporale

SINOPSIS


Descripción de la vida cotidiana de la gente de un pueblo en el norte de Italia durante los años del fascismo, en la década de los años treinta. Cuenta la adolescencia de Titta y su familia, la llegada del fascismo, y como la gente va transitando las cuatro estaciones.