lunes, 14 de septiembre de 2026

FREAKS DE TOD BROWNING

PROGRAMA 514 (21-08-2026)

 

SINOPSIS

 

En un circo lleno de seres deformes, tullidos y personas con diversas amputaciones, Hans, uno de los enanos, hereda una fortuna. A partir de ese momento, Cleopatra, una bella trapecista, intentará seducirlo para hacerse con su dinero. Para lograr su objetivo, traza un plan contando con la complicidad de Hércules, el forzudo del circo. (FILMAFFINITY)

 

EDITORIAL

 

En el principio de todo fue la oscuridad. Una negrura espesa, un vacío. La nada. De esta manera tan poco prometedora, tan, digamos, sacra, arranca esta historia. De pronto, como si de una suerte de capricho se tratara, bajo la orden o el pedido de alguien (las mejores mieles llegan sin que nadie las espere) la mismísima vida tronó en sus dedos y en el último clic se hizo la luz, y esto, naturalmente, separó las tinieblas de lo brillante, lo claro de lo oscuro. Estaba todo por hacerse, no había ideas previas, no había otros modelos a que remitirse, el creador estaba listo para hacer historia. Para comenzar un relato jamás narrado. El blanco impoluto, las tintas y pinceles ordenados como si del diseño de un paraíso se tratara, preciso, con una lógica natural capaz de ser decodificada en su complejidad y totalidad solo por su compositor, la silla reclinable para bucear en el prestigioso mar de las ideas, o con la capacidad tal para dejar ir a la mente un rato, ese pequeño instante necesario para esconderse de aquello ya creado, de lo mundano, para hurgar ella sola en lugares sagrados y lejanos, tal vez en la ardua búsqueda de aquel pez dorado, que lo modifique todo a último momento. Pero continuemos, como bien todos sabemos, tal como se debe, toda pureza siempre se corrompe, y es allí donde aquellos ojos toman aquel brillo seductor y comienzan a ver a la naturaleza con cierta nostalgia. Nadie escapa del primer diablo, fue entonces cuando las primeras gotas de tinta cayeron sobre el papel. El silencio fue aún más profundo y aterrador que en el comienzo. Una llovizna negra bautizó la hoja y fue allí realmente el comienzo, el inicio de todo. 



Luego recuerdo algo similar a un baile ritual en círculos, en donde el color negro se aclaraba hacia al final con una intencionalidad bien marcada. Bajo la idea de que la naturaleza carece de toda recta, las líneas fueron todas a mano alzada. Marcando su inexactitud, mostrando su coherencia con el habitad que lo rodeaba. Con precisión sí, pero no con exactitud. Dejó participar el error como parte del proceso, le permitió un lugar que otro le hubiera ocultado por vergüenza, por temor. Él no, ante la creación, sintió orgullo de aquellas pequeñas fallas, de esos desaciertos. Los incorporó naturalmente haciéndome allí, tal vez, el regalo más inconmensurable hermoso jamás recibido: la dignidad. Luego líneas esquizofrénicas atravesaron los círculos, la mano busco casi inconscientemente el rojo, pero no lo hallo. Mi suerte siguió entonces monocromática, en la escala de grises. Intencionado el negro en ciertos salpicones, matizando en algunos giros para suaviza, para dar profundidad. Y entonces allí estaba yo. Perfecto, complejo. Bello de una manera sofisticada. Etéreo. Flotaba sobre el papel como una gaviota volando al ras del mar recibiendo sus gotas frescas sobre todo su plumaje, jugando con sus alas sobre el agua, admirando como si fuera la última vez el brillo del sol caer sobre el mar, con su vaivén hipnótico, suave y tranquilo. Ahí estaba yo, con la ligereza de mil dragones, con aquella capacidad de oxigenarme, de llenar cada espacio como si fuera un diseño único y formar un eje propio, singular, diferente a cualquiera, lo sé, con una capacidad especial. Esa era mi libertad, allí se fundaba mi independencia. Mis líneas, mis círculos, mi maravillosa abstracción me unían a la naturaleza, al bosque, a la energía misma que nos recorre a todos. Yo era parte de todos y a todos los sentía en mí. 



Una noche, siempre hay una maldita noche, el apocalipsis llegó a mi mundo como llega o llegará a todos. ¿No sé por qué la nostalgia? Uno no pide existir pero nunca aprende a morirse. Nunca aprende a soltar y dejarse caer en el vacío para siempre. Aquella noche, la mano llegó a los colores y aparecieron los ocres, los rojos y algunas tonalidades de amarillos. Aquel regalo de líneas a mano alzada, toda su dignidad, desapareció en el mismo instante que una regla plástica de números gastados se posó sobre la hoja y curó aquellas fallas. ¿Entienden la tragedia que cargan estas palabras? Que como en una caravana de un funeral, ceremoniosamente, llevan su pena, su dolor más profundo, una atrás de la otra. Guardando un silencio respetuoso, solo mostrando, exponiendo. Tal distancia no responde a la frialdad sino más a aquello escrito alguna vez por Marechal, aquellas palabras no parecen llevar la pesada carne de un hombre muerto, sino la materia leve de un poema concluido. Tal fue mi sensación, tal mi soledad, así mi muerte. Mi libertad, ahora, se limitaba a un prolijo título. Un rótulo bajo el ángulo derecho inferior daba alguno datos y culminaba con el nombre de mi creador. Era una figura perfecta ahora, que encajaba dentro de un mundo imperfecto. Era una figura con colores que provenían de una naturaleza que nadie había visto, con sus líneas rectas imposibles. Con sugerencias de un material inexistente en cualquier bosque, en cualquier mar. Había perdido mi libertad, pero había ganado la mirada del mundo, dentro de una carpeta negra, con un gran título que llevaba letras de gran tamaño, impresas en papel reciclable.  

Este es un texto dedicado a los dibujos caídos en proceso.

      

Lucas Itze.-

 

Canción elegida para la editorial

 


IMPRESIONES SOBRE FREAKS

 


Es difícil empezar a escribir estas líneas pensando en las veces que nosotros mismos corrimos la mirada al ver a alguien que nos resultaba ajeno. A alguien que no era normal según los parámetros de la sociedad. Que loco que sea normal alguien que picaneaba y torturaba a Víctor Basterra con su hija Eva en brazos y no lo sea alguien que, por ejemplo, le falten las extremidades. Sin dudas, los monstruos son los que tienen apariencia normal y a las pruebas nos remitimos. Ya lo decía el escritor italiano Primo Levi: “Los monstruos existen, pero son demasiado pocos para ser realmente peligrosos; más peligrosos son los hombres comunes, los funcionarios dispuestos a creer y obedecer sin discutir…” Levi se salvó del Holocausto. ¿Qué diría hoy al ver lo que su propio pueblo le hace a los demás? Hoy los funcionarios al mando son monstruos sin corazón, obsesionados por el poder y sin un gramo de empatía, por más que enfrente hayas niños autistas, jubilados o discapacitados. Todos caen en la misma bolsa del terror, bajo quien sabe que excusa siniestra. Allí andan con sus autos de lujo o camperas de cuero, jugando un juego que ni saben cómo jugar. Y así, no sólo nuestra política sino también en el mundo, se llenó de “frikis”. Aunque estos outsiders juegan ese rol para distraer y de paso, destruir a los demás. Entonces, volviendo a la pregunta inicial. ¿Quiénes son realmente los monstruos? 



En las décadas del ´20 y ´30, un director llamado Tod Browning se caracterizaba por tener entre sus filas de actores a gente con enanismo, lo que era algo poco habitual en el Hollywood de esa época. Era 1931, venía de rodar Drácula con Bela Lugosi y se dispuso a filmar la que sería una de sus películas más controvertidas y la Metro Goldwyn Meyer oficiaría como productora. Tanto los productores como otros actores que había en el set de los estudios, pusieron el grito en el cielo porque el elenco de la nueva película de Browning se paseaba muy tranquilo por los bares del estudio. Claro, entre ellos había personas con enanismo, discapacitados motrices y mentales y hasta siamesas. El film en cuestión, que se estrenaría pese a todo en 1932, era Freaks. La MGM ganó una batalla mandándolos a otro lugar y recortando escenas, pero perdió la guerra. El film se estrenó igual. La película empezará con el cartel de la misma y una mano la arrancará de cuajo. Ese comienzo nos dará a entender que no será una comedia. Luego, un hombre se dirige a unos espectadores, (a nosotros, al fin y al cabo), para ver a una monstruosidad viviente que antes era una hermosa mujer y contará la historia. Allí dirá algo clave para lo que vendrá: “entre ellos existe un ominoso código para defenderse. El mal que se le hace a uno de ellos, se les hace a todos”



Luego arrancará el racconto con la imagen de una rubia trapecista y luego una pareja de enanos vestidos de gala, parte del circo andante de las afueras de París en donde se contará la historia. La siguiente escena expondrá las diferencias que nos quiere mostrar el director. En un bosque, un hombre se le queja a otro porque vio unas cosas horribles que se arrastraban, mientras las imágenes muestran algunos seres con problemas físicos o mentales. Cuando ambos mundos se encuentran, son echados hasta que aparece una mujer que trabaja en el circo. “Me gusta sacarlos afuera para que tomen sol y jugar como niños, porque eso es lo que la mayoría son” dice mientras va mostrando a cada uno. Luego ella les dice que no se asusten… y ahí entendemos que los monstruos no son ellos. La trama será bastante sencilla, Hans, uno de los enanos del circo, comprometido con Frida, también de su misma condición, heredará una fortuna. Cleopatra, la trapecista (o trepadora), intentará enamorarlo para quedarse con el dinero y escapar con el forzoso Hércules. Filmada en blanco y negro, será una tragicomedia. Habrá partes cómicas para ir virando hacia el terror en los momentos finales de los 64 minutos que quedaron. Quizás el recorte de 30 minutos que hizo la Metro, nos privó de ahondar un poco más en las historias de los personajes, nunca lo sabremos. La película tendrá una música típicamente circense, pero se quedará muda cuando el terror aceche. La película contará con planos generales y medios para mostrar el espacio y también se servirá de planos detalles de los cuerpos de ciertos protagonistas, como si fuera un documental. 



La cámara estará a la altura de las personas de talla baja cuando estén frente a cámara. Los encuadres mostrarán la amplitud del circo, para plasmarlo de forma real, tanto en sus rutinas como el detrás de escena. También contará con los primeros planos para ver las reacciones de los protagonistas, algo enfatizado en la boda de Cleopatra y Hércules. Será ese el momento donde la curva dramática de los personajes acelere el final. La historia tendrá amores y traiciones, tendrá personajes que como buenos vouyers que somos, no dejaremos de mirar. Ahí entonces aparecerán Schlitze, Koo-koo y los pinheads, dulces retrasados mentales con microcefalia, enfermedad que hace que su cráneo sea reducido en proporción a su cuerpo, la mujer sin brazos, que suple su carencia con una asombrosa habilidad con los pies; las hermanas siamesas, unidas por el tronco; Josephine-Joseph, mitad hombre, mitad mujer, posiblemente hermafrodita,; la mujer barbuda o el fascinante Príncipe Randian, el torso viviente: un hombre sin brazos ni piernas que se arrastra y enciende cigarros con la boca. Todos seres que se unirán para vengarse de los verdaderos monstruos del film, la típica pareja bella de las historietas. “La aceptamos, serás una de nosotros” será la frase que servirá como antesala al clamoroso final. Final que se verá modificado luego por la productora. Porque ellos no entendieron nada y terminaron deformando la cinta. Y para demostrar una vez más, que la normalidad, es asunto de quien la idealice.

 

Marcelo De Nicola.-

 

Canción post impresiones

 


UNIVERSO BROWNING

 


Nacido como Charles Albert Browning, Jr. en Louisville, Kentucky, Estados Unidos el 12 de julio de 1880. Ya desde pequeño, realizaba obras de teatro en el jardín trasero de su casa. Estaba fascinado por el circo y la vida de la farándula, y a la edad de 16 años se marchó de su hogar bautista de clase media enrolado en un circo ambulante, para convertirse en un miembro activo de los espectáculos de feria y carnaval que tanto le habían fascinado siempre. Cambiando su nombre al de "Tod", viajó por todo el país con espectáculos circenses y de variedades. Sus trabajos fueron dispares dentro de este mundo del espectáculo, llegando a actuar contratado como el cadáver viviente en un número de enterramiento en directo, trabajando como payaso con el Ringling Brothers Circus o participando en muchos números a cada cual más disparatado, trabajos que le sirvieron posteriormente para inspirarse en sus obras cinematográficas. A partir de 1905 se pasó al vodevil como actor, mago, bailarín, etc. Apareció en la tira cómica de Mutt and Jeff, y actuó con blackface en la obra titulada The Wheel of Mirth junto al comediante Charles Murray. Más tarde, mientras Browning se encontraba trabajando como director de un teatro de variedades en Nueva York, conoció a D. W. Griffith. En 1909 comenzó a actuar en el cine con Murray en comedias de corta duración para Griffith y el estudio Biograph Company. En 1913, Griffith rompió con Biograph y se trasladó a California. Browning le siguió y continuó trabajando en las películas de Griffith, esta vez para los estudios Reliance-Majestic Studios, incluyendo un pequeño papel como extra en el film épico Intolerancia. Ya en aquella época comenzó a dirigir, realizando de manera esporádica 11 cortometrajes para Reliance-Majestic. En junio de 1915, tuvo un accidente de coche mientras circulaba a toda velocidad, chocando en un cruce contra un tren en marcha. Sus pasajeros en el vehículo eran los actores Elmer Booth y George A. Seigmann, con los que había estado bebiendo en un bar. Booth falleció en el acto, mientras que Seigmann y el propio Browning sufrieron heridas de consideración, las cuales en el caso de Browning le costaron la pérdida de los dientes frontales y una pierna derecha destrozada. Durante su larga convalecencia, Browning   se dedicó a escribir guiones, y no volvió a la actividad cinematográfica hasta 1917. 



Según los biógrafos David J. Skal y Elias Savada, el trágico evento transformó la perspectiva creativa de Browning: abandonando la comedia que había sido su especialidad, se enfocará en el melodrama moralista, con temas recurrentes de crimen, culpabilidad y retribución. De hecho, de las treinta y una películas que dirigió entre 1920 y 1939, casi todas fueron melodramas. Su primer éxito en las salas fue El trío fantástico (1925); le siguieron destacados filmes protagonizados por el gran Lon Chaney: Maldad encubierta (1926), La casa del horror (1927) y Garras humanas (1927). De su etapa en el cine sonoro se recuerda especialmente Drácula (1931), con Bela Lugosi, quien se convertiría en el vampiro más famoso. 



Antes de retirarse en 1939, Tod Browning todavía aportó al séptimo arte otras dos cintas memorables: Freaks (1932), denostada en su momento y actualmente muy apreciada, y Muñecos infernales (1936). En 1942, tras una cuesta abajo plagada de descalabros profesionales iniciada con las peticiones de censura y las malas críticas que recibió Freaks, su carrera quedó truncada definitivamente y Browning decidió comprar una casa en Malibú y retirarse allí definitivamente con su esposa Alice, luego de haber dirigido más de 60 películas. El 12 de mayo de 1944 falleció su esposa, (la revista Variety publicó accidentalmente una esquela de Browning), lo que sumió a Tod en una soledad total con la única idea de esperar ya su propia muerte. A su delicada salud mental se unieron un cáncer de laringe y en los últimos momentos de su vida, una apoplejía. Tod Browning falleció el 6 de octubre de 1962 a los 82 años, a consecuencia del cáncer que padecía y fue encontrado tristemente muerto en el cuarto de baño.

 

FICHA TÉCNICA

 

Título original: Freaks

Año: 1932

Duración: 64 min.

País: Estados Unidos

Dirección: Tod Browning

Guion: Willis Goldbeck, Leon Gordon, Al Boasberg. Relato: Tod Robbins

Reparto: Wallace Ford, Leila Hyams, Olga Baclanova, Roscoe Ates, Henry Victor, Harry Earles, Daisy Earles, Rose Dione.

Música: Richard Wagner

Fotografía: Merrit B. Gerstad (B&W)

 

PELÍCULA COMPLETA

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