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miércoles, 23 de marzo de 2022

EL CIELO Y EL INFIERNO DE AKIRA KUROSAWA

PROGRAMA 359 (04-03-2022)

 

SINOPSIS

 

En un momento crucial de su vida financiera, Gondo (Toshirô Mifune), un directivo de una importante empresa de zapatos, recibe la noticia de que su hijo ha sido secuestrado. El rescate exigido es una gran cantidad de dinero, pero Gondo la necesita para cerrar una negociación que le dará el control de la empresa. (FILMAFFINITY)

 

EDITORIAL

 

Desde la ventana del bar las caras se pasean ajenas e inmutables como las máscaras tristes de algún carnaval. Las veo pasar usando la mía propia, esa con aquella mueca de ocasión que luce tan oportuna en el fondo borroso de cada copa. Deje de soñar alguna noche de invierno y hoy creo que ese es el único hábito sano que todavía conservo. Recuerdo cuando escribía, aquella vista de los rostros tras la ventana hubiera sido con seguridad el sencillo comienzo de alguno de mis relatos. Una imagen cargada de sentido que me interpela, me angustia, me desordena. Una imagen que no es solo una imagen, sino algo que dice a gritos alguna cosa sobre la condición humana. Hace veinte años tenía la voracidad y la energía para impedir que ciertas cosas, como aquella foto, se me escaparan así de rápido, tan de repente. En esa época mi presencia avanzaba por cualquier calle, con aquella seguridad en el paso, con ese desafío de inmortalidad en la mirada, y la esquina sola doblaba temblando para perderme. El infierno es una puerta cerrada le escuché decir alguna vez a alguien y pude comprobarlo. La soledad, en aquel entonces, se encontraba en una pieza de hotel ruidosa, en el candado de una reja pintada de amarillo o en los versos de un poema, pero mi guardia era alta y firme. Tenía algunos trucos todavía, ciertos fuegos que mantenían alejados algunos lugares oscuros. Una mañana el sol me despertó pegando fuerte en mi cara. 



Abrí los ojos, y lejos de aquel despertar verborrágico de Adán Buenosayres, la descripción de aquello que me rodeaba era ínfima. El tiempo se había llevado todo puesto. Hojas cargando el cadáver mutilado de relatos incompletos tapaban la mugre que vestía al piso de madera de la pieza de pensión. Una máquina de escribir muda. Una silla. Una mesa. El tiempo había hecho lo suyo y recién me daba cuenta en la fatalidad del instante. La inmortalidad en la mirada se había vuelto mezquindad, el frio había helado mis huesos para siempre. Aquellos tipos con los que solía soñar aventuras, con los que corríamos salvajemente por los sótanos de la vida, hoy cobraban sueldos y pagaban hipotecas. Nuestras promesas doradas colgaban de los imanes en las puertas de las heladeras debajo de los volantes de alguna oferta o yacían olvidadas entre el cumulo de boletas vencidas. La soledad ahora estaba allí a la mano, agazapada en los rincones más sucios, alimentando el olvido y la distancia. Una soledad que rimaba con el culo de cada vaso vacío, con las moscas que se suicidaban contra las luces violetas de las cantinas, con la última silla del último bar. El mundo nos había fallado. Lo supe al ver aquellas caras envueltas en trajes elegantes o remeras sucias, esa gran viñeta que era la ventana del bar lo confirmaba. La traición había sido completa y ya no existía donde salir corriendo. La mentira era evidente, nuestras mascaras demostraban el engaño. El miedo se dibujaba en todos nuestros actos. Todo se derrumbaba al fin, todo, cielo e infierno.   

                                                      

Lucas Itze.-

 

Canción elegida para la editorial

 


IMPRESIONES SOBRE EL CIELO Y EL INFIERNO

 


Hablar de moral desde la comodidad de un cuarto, siempre puede sonar perverso. Somos expertos en catalogar que está bien y que está mal, sin ponernos en la piel del otro. En su libro La genealogía de la moral, Fredrick Nietzche afirma que “todo el que sufre busca instintivamente una causa de su sufrimiento o un causante culpable y que sea sensible al sufrimiento”. A lo que agrega “la narcotización del doliente, como la causalidad fisiológica real del resentimiento, de la venganza y de las cosas afines, en un anhelo por tanto de narcotización del dolor, mediante las emociones”. Para completar su idea, escribe: “El pretexto “Alguien tiene que ser el culpable de que me encuentre mal” es la manera de extraer conclusiones propia de los enfermizos y es donde se encuentra justamente la verdadera causa escondida: la fisiológica”. Será como lo llama el autor, un contraataque defensivo que vendrá de la mano del resentimiento, la venganza y la envidia. “Desde mi diminuto cuarto, su casa parecía el cielo. Mirándola comencé a odiarlo. Finalmente, el odio hizo que mereciese la pena seguir viviendo”. El odio como forma de vida, de esa vida que nunca será suya, son algunas de las palabras que Takeuchi, el antagonista del film El cielo y el infierno de Akira Kurosawa, expresa en el final. Estamos ante una obra cumbre de un maestro. Un thriller, un llamado policial negro salido desde las mismas entrañas de un Hitchcock oriental. El film estará construido de una forma lineal y dividido en dos partes que si uno afina la mirada, se dará cuenta que habrá ciertas sub tramas en el medio. 



Basada en la novela de Evan Hunter, el creador japonés sigue la vida de Gondo, un poderoso empresario de la fábrica Nacional de Zapatos del país. A punto de cerrar un acuerdo que le dará el control de la empresa, recibe el llamado del secuestro de su hijo. Minutos después éste aparecerá y nos enteraremos que por error, el que fue secuestrado fue el hijo de su chofer. Surgirá ahí entonces el dilema moral: No pagar y seguir con su sueño o pagar y olvidarse de su posición en la empresa. Con esa simple premisa Kurosawa nos mantiene ocupados y nos obliga a hacernos muchas preguntas durante las casi dos horas y medias de metraje. No diremos nada nuevo diciendo que el film es técnicamente exquisito. Una impactante fotografía en blanco y negro y su hermosa escala de grises nos mostrará la diferencia entre la casa de la colina (el cielo) y los barrios bajos de Yokohama (el infierno). Y hasta se dará el lujo de utilizar el color en una de las escenas más emblemáticas de la historia del cine... La construcción de planos (sobre todo esos planos detalle a los anteojos y lo que refleja), los encuadres y el armado de cada escena serán de una coordinación perfectamente pensada. La primera parte del film se basará en la negociación con el secuestrador. En la segunda veremos una de las mejores historias sobre cómo atraparlo. Las escenas en la comisaría y las reuniones con la prensa no tienen desperdicio. El organizado modo de las autoridades se combina perfectamente con los actores en escena, que se mueven como si fuesen un cardumen de peces en una coreografía digna de un musical de Broadway. 



Como en toda película del maestro japonés, el montaje y la banda sonora serán de una excelencia envidiable. Los ruidos que aparecerán durante el film nos trasladarán directamente dentro de la historia, casi que sentimos el viento cuando esa ventana se abre y se cierra. Kurosawa nos mostrará una vez más ese Japón post Segunda Guerra Mundial al que todavía le quedan ciertas reminiscencias del feudalismo. Veremos la oligarquía en los empresarios que sólo quieren más poder y los barrios bajos donde las drogas y el alcohol empiezan a hacer desastres. Notaremos que en ese sitio, los que disfrutan bailando en los bares generalmente son los extranjeros (en el paneo, nada casual, habrá afroamericanos, rubios con pinta de europeos o árabes bailando con jóvenes japonesas) que vienen a visitar la ciudad. Ahí no habrá moral, sino un sálvese quien pueda, no muy distinto igual al de las clases altas. El director también indagará sobre esa moralidad en el cuerpo policial. Inteligentemente, primero nos mostrará ese grupo de una profesionalidad absoluta para inmediatamente después modificar la investigación para que el castigo al acusado sea más severo. Entonces, ¿a dónde situamos la moral luego de eso? Que el que esté libre de pecado tire la primera piedra... “Mis manos no tiemblan porque estoy nervioso. Sólo es una reacción fisiológica por haber estado aislado tanto tiempo” dice en una de sus últimas frases Takeuchi, el secuestrador, a Gondo en la prisión. Y otra vez resuenan las palabras de Nietzche del comienzo, aunque en este caso lo del joven suene más a excusa. “Mi vida ha sido un infierno desde que nací” confiesa luego desde la prisión. Entonces llegarán esos gritos que suenan a despedida, esa que sentirá desde el infierno.

                       

Marcelo De Nicola.-

 

Canción post impresiones

 


UNIVERSO KUROSAWA

 


Akira Kurosawa, el más conocido de los directores de cine japonés, nació en el distrito Omori de Tokio el 23 de marzo de 1910. Era el menor de siete hermanos de una acomodada familia de comerciantes de Osaka. Su familia era descendiente de una línea de antiguos samuráis. Hasta 1921 Kurosawa realiza sus primeros estudios, mostrando un especial interés por el mundo de la pintura. Desde muy pequeño se movió en un ambiente cultural, ya que tanto su padre como su hermano mayor lo llevaban al cine, le leían novelas y le hacían que se interesase por la cultura. En 1922 Akira comenzó sus estudios de bachillerato en el Instituo Keika. Un año después sería testigo de un hecho que le marcaría mucho, el gran terremoto de Kantó, que produjo un gran número de víctimas, y del cual Akira y su hermano fueron testigos directos, ya que el Instituto de Keika también fue destruido. En 1927 finaliza el bachillerato, y en vez de matricularse en la Escuela de Bellas Artes, prefiere elegir una formación menos académica y más libre. En estos años, Akira continúa con su afición a la pintura, y además empieza a interesarse cada vez más por la literatura, el teatro, y el cine. Comienza a descubrir el cine europeo del que se siente un gran admirador, Charles Chaplin, Buster Keaton o De Mille son algunos de sus directores favoritos. 

En 1929 decidió unirse a la Liga de Artistas Proletarios, sin embargo, dos años más tarde y desilusionado de este grupo, decide comprometerse con organizaciones políticas más radicales. Este entusiasmo le duraría poco, ya que en la primavera de 1932 decide abandonar el movimiento proletario. Cuando Akira cumplió 23 años sufre uno de los hechos más traumáticos de su vida, el suicidio de su hermano mayor, y cuatro meses después la muerte de otro de sus hermanos. Durante estos años continúa con su afición a la pintura, pero sus dudas acerca de su talento hacen que la abandone poco a poco. En 1936 el cineasta japonés se apunta en un programa de aprendices de director en los estudios Nikkatsu. Allí comenzará a trabajar como ayudante del director Kajiro Yamamoto. Durante estos años se dedicará a aprender, a escribir guiones y a dirigir su primera película. En 1943 debutó como director con la película Sanshiro Sugata (La leyenda del gran judo). Sus siguientes películas fueron supervisadas por el gobierno japonés, Ichiban utsukushika (La más bella, 1944), Zoku Sugata Sanshiro, Tora no o wo fumu otokotachi (1945), Waga seishum ni kuinashi (No añoro mi juventud, 1946), Yoidore tenshi (El ángel borracho, 1949) o Nora inu (El perro rabioso, 1949). En 1950 rodaría Rashomon, una película que cambiará su vida, ya que gracias a ella sería conocido internacionalmente. Ganó el León de Oro en el Festival de cine de Venecia del año 1951. 



Este sería el principio de una serie de reconocimientos a nivel internacional, ya que cuatro años después Ikiru (Vivir) recibirá el Premio del Jurado en el Festival de Berlín de 1954. En esta década de los cincuenta rodará películas tan conocidas como Los siete samuráis (1954), El trono de sangre (1957) o La fortaleza escondida (1958). Akira Kurosawa inicia la década de los sesenta con la película Los canallas duermen en paz, en donde analizaba el problema de la corrupción. Sus siguientes trabajos fueron Mercenario (1961), Tsubaki Sanjuro (1962), Infierno de odio (1963) y Barbarroja (1965). Durante los siguientes años Kurosawa tendrá problemas para trabajar, y de hecho hasta 1970 no rodaría ninguna película. Ante esta problemática, el director fundará su propia productora llamada Yonki no kai junto a otros compañeros. Con ella rodará su siguiente trabajo Dode’ska-den (1970). El inicio de la década de los setenta no fue bueno para Akira, ya que los periódicos publicaron que había sufrido un intento de suicidio. Nuevamente Kurosawa estará durante cinco años inactivo hasta que en 1975 vuelve al trabajo con su película Dersu Uzala, con la que consiguió el Oscar de la Academia de Hollywood.



En la década de los ochenta rodó Kagemusha (1980) y Ran (1985). Ya en los noventa rodó Los sueños de Akira Kurosawa, y, además, fue galardonado por la Academia de Hollywood con un Oscar honorífico a toda su carrera. Sus siguientes trabajos fueron Rapsodia en Agosto (Hachigatsu no Rhapsody, 1991), y Madadayo (1993). Akira Kurosawa murió en Shinjitai el 6 de septiembre de 1998.

 

 

PELÍCULA COMPLETA 

lunes, 9 de abril de 2018

LA COMUNIDAD



EDITORIAL

Y entonces sus dedos temblorosos acariciaron nuevamente el papel. Lo recordaba todo. Aquella fotografía había sido disparada tal vez hacía un cuarto de siglo atrás, pero todo seguía intacto como un mensaje maldito escupido en el tiempo. La narración comenzaba en aquel recuerdo, una voz que podría ser la suya hablaba. Narraba con cierto cuidado la acción y todo lo que la circundaba. Los detalles estaban allí frente a su ser y él postrado en su silla no era más que un sumiso prisionero del tiempo. Lo recordaba todo y fue una vez más lo que había sido, aquella voz lo exigía, aquella voz que podría ser la suya. El susurro marrón del rio volvía a sorprenderlo con aquel asombro que solo las cosas elementales dejan. La tarde se insinuaba en un tumulto  variopinto de aromas que aun sin poder ponerlo en palabras lo conmovían profundamente. Su mano tomaba con fuerza a la de un niño, que al igual que él, con forzada expresión neutra intentaba acompañar aquel detenimiento del tiempo que el acto de la foto implica. Él y el niño, allí parados, sin antes ni después. Inertes como la mala poesía, entregados sin ninguna resistencia a la inacción futura que aquel rectángulo invitaba.  


Él intentando ser en aquel furtivo instante, en aquella efímera eternidad del que mira, el que él quería ser, el que él quería que crean que era, pero también a su vez siendo con sopesada angustia aquel que el fotógrafo deseaba que fuera, pero también ese objeto del que se servía para armar su imagen. Sus dedos dejaron caer aquella imagen, dejaron ir aquel recuerdo. Aquella imagen pesada y densa, repleta de insoportables fantasmas. Su mano huesuda y temblorosa acaricio con cierto espanto su frente intentando reconocer algún vestigio de aquel que se imponía desde la evocación. Nada quedaba de aquel espectro sino el miserable engaño melancólico de un reflejo. Aquella fotografía le era totalmente ajena. No había nada allí que guardara relación alguna con aquel cuerpo laso que recordaba. Ya no estaba el rio, ni la inocente complicidad implícita de la seriedad pactada con aquel niño. Ya no estaban los colores. ¿Quién soy? Se preguntó aquel anciano con un secreto temor a no hallar respuesta alguna. Entonces cerró sus ojos, y en la oscuridad más profunda de su ser comprendió aquel eminente peligro de caer en la miserable trampa del recuerdo. La vida es ligera y dispersa, pensó, las respuesta llegaran tal vez aquel día donde todo sean verdades, aquel día ya sin tiempo, aquel instante fatídico que suceda a la agonía.

Lucas Itze.- 

Canción post impresiones

  
 Pelea de vecinos...

       

IMPRESIONES SOBRE LA COMUNIDAD


La botella cae contra el piso, los vidrios estallan en mil pedazos. El suelo se llena de pequeños partículas cortantes que pueden hacer daños aunque no nos demos cuenta. La gotera empieza a caer lentamente sobre un sillón, hasta que este empieza a inundarse. El agua se esparcirá por todo el piso. Pequeñas anécdotas de departamentos. Ruidos, discusiones, reuniones de consorcio que sacan lo peor del ser humano, son algunas de los problemas que más se suceden en ese tipo de complejos habitacionales. Una especie de comunidad, y de ahí sacamos su significado: Conjunto de personas que viven juntas bajo ciertas reglas o que tienen los mismos intereses. Y justamente, los vecinos de la comunidad que le da el título al film de Alex de la Iglesia, tienen un objetivo en común: el dinero de un vecino recientemente fallecido, que fue a parar a manos de alguien desconocido. El film arrancará con una cámara que imita a un pájaro, yendo desde el piso hasta sobrevolar un grandioso edificio, donde vemos un gato, al que antes oímos maullar, caminando sobre un balcón. Luego, la cámara se posará ya dentro del edificio, donde entrará el felino y ahí notaremos parte de un departamento que pareciera estar abandonado, antes del inicio de los créditos. Luego, llegará la presentación de Julia, la protagonista, una vendedora de una inmobiliaria, poco feliz con su trabajo y sobretodo, con su vida. 


Julia llegará al piso en venta y allí, gracias a una abertura en el techo de donde caen decenas de cucarachas, nota que algo pasa en el piso de arriba. Mientras, en la tele, se oye de fondo un documental sobre buitres donde la voz en off hace mención a su capacidad de devorar a los muertos, preparando al televidente para lo que se viene. La historia comenzará cuando los bomberos rompan la puerta y encuentren al vecino muerto. Julia, encontrará gracias a un papel, el tesoro escondido: 300 millones de pesetas, que el difunto ganó en la quiniela. A partir de ahí, se iniciará el giro dramático del film, cuando ese grupo de vecinos, conocedores de ese dineral, intente fervientemente hacerse con el botín. El director, llevará toda la historia al ritmo de la típica comedia negra española, entre mezclado con ese suspenso tan hitchcockiano, donde Roque Baños hace gala de una excelente banda sonora. Casi todo el film estará rodado en un viejo edificio que iba a ser demolido, pero que el director logró utilizarlo para el rodaje. Veremos todas las escaleras y pasillos oscuros, salvo el único piso colorido del lugar, el que Julia tiene que vender. Allí estará el cambio cromático en la paleta de colores, pasando de la lúgubre y oscura fotografía en todo el edificio, excepto en el piso a vender, de colores más cálidos. 


Quizás donde más hace foco la dupla De La Iglesia-Guerricaechevarría, guionistas del film, es en los personajes. La mayoría de ellos rozan lo grotesco, como suele pasar en sus películas. Con actuaciones sobre exageradas de actores de una gran trayectoria en teatro, cine y televisión, forman una comunidad satirizada al máximo. Los primeros planos de la mayoría de ellos nos demostrará esa caracterización que les hacíamos mención y a eso suma pequeños primerísimos planos de labios, ojos y manos, donde reconoceremos la influencia de otros cineastas del país, como Almodóvar. Los movimientos de cámara, sobre todo en las escenas finales, demostraran el talento para manejar el tiempo del director. El film mostrará todas las bajezas y la inmundicia que rodea al ser humano, quizás siendo ese edificio abandonado, el reflejo de la sociedad, y el piso que quiere vender Julia, solo un espejo de lo que soñamos, pero nunca vamos a tener. Todos tendrán su porque. La diferencia entre la moral de algunos, que quieren repartirlo, y la inmoralidad de otros, jugarán sus cartas. Será Charli, el subnormal para todos, un joven que se disfraza de Darth Vader, en otro homenaje al cine del director, quien sea la persona más transparente en medio de tanta falsedad. Será la inocencia quien gane la batalla, mientras los más vivos de la cuadra, se quedan sin nada.

Marcelo De Nicola.-

Canción post impresiones



UNIVERSO DE LA IGLESIA


Nacido en Bilbao en el año 1965, antes de empezar en el cine pasó sus ideas por diferentes lugares. Licenciado en Filosofía, empezó a dibujar historietas en los fanzines No, el fanzine maldito y Metacrilato, y en diversas revistas españolas. Fue también en esta época, entre 1986 y 1989, cuando De la Iglesia fundó en Bilbao uno de los primeros clubs de rol de España, Los Pelotas.
Su primer corto llegó en el año 1991 bajo el nombre de Mirindas Asesinas, una comedia negra con Alex Angulo como protagonista, donde la bebida es el tema central de la trama.
Pedro Almodóvar al ver el corto, decidió producir con su productora El Deseo, el primer largo de Alex… Acción Mutante, estrenada en 1993, co guionada, como casi todos sus films, por Jorge Guerricaechevarría, dónde un grupo de seres deformes siembra terror en el país para vengarse de los ricos y guapos. La película fue un éxito de público y crítica y se convirtió en una de las mejores óperas primas del cine español.


En 1995 estrenó El Día de la Bestia, y dos años después vería la luz Perdita Durango, basada en una novela de Barry Grifford, rodada en Estados Unidos, con Rosie Pérez y Javier Bardem, que cuenta la historia de una joven y peligrosa mujer que busca aprovecharse de cualquier persona que la rodee.
Siguen con la comedia negra con su film de 1999 Muertos de risa, sobre la historia de dos grandes comediantes de los 70 que se odiaban mutuamente.
En el 2000 filma La Comunidad y dos años después llega 800 balas, donde se mete en un western sobre actores olvidados de ese género.
En 2004 estrena Crímen Ferpecto, sobre un ambicioso que lo único que quiere es más y más poder.


En 2008 llegan Los crímenes de Oxford, en su vuelta a Hollywood, donde por primera vez deja de lado la comedia negra, para meterse en el suspenso, sobre unos asesinatos en Oxford durante la Segunda Guerra Mundial, con Elijah Wood y John Hurt.
En 2010 sale a la luz Balada triste de trompeta, acercándose como nunca al drama,  sobre la Guerra Civil española en 1937 y la historia de dos payasos enamorados de una misma mujer. Obtuvo diversas críticas.
Un año después filma La Chispa de la vida, sobre un publicista que queda inmovilizado luego de un golpe. Para muchos, la peor película del director bilbaíno.
En 2013 sale Las Brujas de Zugarramundi, otra divertida comedia negra, donde dos ladrones huyen de la policía, se internan en un bosque, pero son atrapados por una horda de locas mujeres  que se alimentan de carne humana.


En el medio siguió haciendo cortos, como Enigma en el bosquecillo, sobre Mozart y Salieri, El código (2006), donde realiza una entrevista a un falso Da Vinci que le cuenta el secreto de sus obras como La Gioconda o La ultima cena. Uno de dos minutos titulado Hitler está vivo, una bizarrez de dos minutos donde entrevista a un Hitler escondido tras un árbol en una parte de Brasil en el año 70… Lo mismo intentó en China con el corto La tragedia de Franco.
En 2014 filmó el documental Messi, sobre el crack argentino del Barcelona con guion de Jorge Valdano. Ese año participa del film de episodios llamado Words for Gods con la religión como tema principal. Además del español participan directores de diferentes partes del mundo como Guillermo Arriaga (el ideólogo), Héctor Babenco, Bahman Ghobadi, Amos Gitai, Emir Kusturica, Mira Nair, Hideo Nakata y Warwick Thornton.
En 2015 llega Mi gran noche, una comedia negra en torno a un programa de televisión. En 2017 estrena dos films: El Bar, donde un grupo de personas queda atrapada en un bar luego del asesinato de un cliente. 


Y su último film es la remake Perfectos desconocidos, donde cuatro parejas cenan con la propuesta de que todos los mensajes o llamadas al celular sean leídos en voz alta.

Un clásico sobre el dinero...



FICHA TÉCNICA

Título original: La comunidad
Año: 2000
Duración: 107 min.
País: España
Dirección: Álex de la Iglesia
Guion: Álex de la Iglesia, Jorge Guerricaechevarria
Música: Roque Baños
Fotografía: Kiko de la Rica
Reparto: Carmen Maura, Emilio Gutiérrez Caba, Terele Pávez, Sancho Gracia, María Asquerino, Jesús Bonilla, Marta Fernández-Muro, Eduardo Antuña, Paca Gabaldón, Manuel Tejada, Kiti Mánver, Enrique Villén, Ramón Barea, Mariví Bilbao, Ion Gabella, Eduardo Gómez, Borja Elgea,  Luis Tosar, Manuel Tallafé, Antonio de la Torre.

SINOPSIS

Julia, una mujer madura que trabaja en una agencia inmobiliaria, encuentra 300 millones escondidos en un piso. A continuación se traslada al apartamento de arriba y esconde el dinero, pero tiene que enfrentarse a la desquiciada comunidad de vecinos, encabezada por un administrador sin escrúpulos, que hará todo lo posible para retenerla y quedarse con la fortuna.

TRAILER



miércoles, 23 de julio de 2014

AL FILO DE LA MUERTE - THE GAME

Programa 58 (30-05-2014)


EDITORIAL

Ventanal gigante, la arena parece más blanca y el agua, más azul. El silencio de la sala juega timidamente con el ruido de las olas del mar. El sol se posa furiosamente sobre ese cielo despejado, mientras las palmeras intentar relajarse absorbiendo esos pequeños rayos que secan su cuerpo.
A lo lejos, está Sydney, ese hermoso yate que te recuerda a tu primer amor. Mirando hacia el interior, la mesa de pool, verde como las hojas de las plantas, brilla como terciopelo.
Un televisor gigante, un equipo de música que envidiaría hasta el más famoso disc jockey y una vinoteca llena completan el cuadro.
En el medio, sentado en un sillón con un escocés en la mano, estás vos. Solo con tu vaso. Solo con la mirada perdida. Solo, esperando un llamado que diga: Feliz cumpleaños. Solo…
En ese momento empezás a recordar como llegaste a todo esto. Por tu cabeza pasan las tardes con amigos, las charlas en el bar de la esquina con una cerveza de por medio, hablando de mujeres, autos, y sueños, muchos sueños. Esos amigos a los que poco a poco fuiste alejando, cuando empezaste a convertirte en un especialista en negocios.
Recordas nuevamente ese bar, al que vos convertiste luego en un edificio tan alto como tu ego. Pensas de repente que será de la vida del viejo Elías, ese mozo que no te cobraba la última cerveza porque era invitación de la casa, y de un día para el otro, se quedó sin su trabajo de más de 30 años.


También aparece la imagen de Sydney, esa hermosa ovejero alemán a la que quisiste más que a tu propia vida, y que nadie pudo reemplazar. Buceas en tu mente y como en una película, empiezan a pasar fiestas, hoteles, reuniones, amigos, socios, mujeres de una sóla noche, viajes, playas, departamentos, oficinas… y la cámara deja de rodar cuando llega a tu primera casa. Esa que tus padres construyeron con tanto esfuerzo. Si… tu viejo al que no pudiste despedir porque estabas arreglando una sociedad por Europa… y tu vieja, a quien no ves hace dos años porque los negocios no te dejan tiempo…
Seguramente si ella tuviera el teléfono de tu casa, sería la primera en llamarte, como hacía cuando eras pequeño, pero ahora no te queda ni siquiera eso.
Hoy tenes todo lo que siempre soñaste, incluída una casa a orillas del Caribe, pero te das cuenta que algo tan simple como la felicidad, no la podes comprar con ningún tipo de moneda. Quizás tus viejos amigos, viviendo y luchándola como pueden, tienen varios de tus casilleros vacíos, pero son felices, a su modo y con lo que tienen.
Apostaste todo a la ruleta del éxito, pero te quedaste sin fichas a la hora de jugártela por vos y por los tuyos. Quizás es tiempo de barajar y dar de nuevo. Es hora de escaparle a la soledad, y empezar una nueva manera de vivir, dejando atrás los lujos y la vida de cartón. Es tu oportunidad de decidir que querés y cambiar de timón.
Es el momento de reanudar El Juego…

Marcelo De Nicola

Canción elegida para la editorial



IMPRESIONES SOBRE THE GAME


Intuyo que este programa, es amigo de aquella idea de que la vida es lo que sucede en donde nace el desconcierto. Entiendo, humildemente, que nada que realmente me conmueva puede emerger de esa baldosa que piso todos los días, de esa baldosa pisoteada, repleta de rituales absurdos que es mi vida cotidiana. Hubo vida, cuando tu cara se escabulló entre las tempestuosas ramas de mi existencia con la frescura de un sol naciente, y te vi por primera vez. Hubo vida cuando aparecieron ellos y desde su dulce inocencia nos obligaron a replantearnos todo. Entre los retorcidos hierros del mundo, entre los pesados adoquines de nuestros días, avanza la vida, silenciosa e implacable. Sencilla. Aquella compleja idea burguesa del poder será quizás la que nos incite, entonces, a ponerle puertas al bosque. Será aquel espíritu, tan amigo de las definiciones y los catálogos, tan gustoso de inventarios y relojes, el que busque, por sobre todas las cosas, el control. 


Descubriremos a estos caballeros invirtiendo convencidamente su tiempo en la desesperada búsqueda de datos tales como: la medida standard de algún curioso animal africano. Los veremos, quizás, memorizando absortos entre los rincones, citas textuales de autores de apellidos pomposos o recitando generosos recorridos de tranvías. Esta idea de control, de poder, será la que trabaje el film “The Game” del compañero David Fincher, mas recordado quizás por películas como “Pecados Capitales” o “El club de la pelea”. El protagonista de “The Game” o “Al filo de la muerte”, tal su nombre en Latinoamérica, Nicholas Van Orton, es un millonario representado por Michael Douglas, que lo posee todo. Será su hermano Conrad, caracterizado por el genial Sean Penn, el encargado de quebrar aquel orden aparente, que es la vida de Nicholas y dar de esta manera, inicio al conflicto del relato. El punto de ataque de la obra será el día del cumpleaños de Nicholas, quien cumplirá la misma edad que tenía su padre al suicidarse. Conrad, entonces, decidirá regalarle un sueño. Será este regalo un punto de quiebre en el protagonista ya que le quitará lo más preciado que tiene, aquello que lo hace un ser temible y lleno de confianza: su poder. Entonces, aquel que lo tenía todo, ahora, no tendrá nada. 


Se encontrará en un mundo que no responde ante sus antojos, perderá el control sobre las personas, sobre su dinero, sobre cualquier situación. Aparecerá el desconcierto y con el, tal vez, la vida. Será un periplo tras otro que lo hará descender como la Alicia de Lewis Carroll a través de un oscuro túnel que lo llevará a un mundo el cual, debido a la altura de su soberbia, a su inmensurable codicia y  ansia de control, le era completamente invisible. En aquella ceguera estará su ex esposa, quien lo mira con ojos melancólicos e intenta protegerlo como a un niño, habrá tristes recuerdos de su infancia, y estará también su hermano. Su hermano que le dirá en un abrazo sincero, te estabas convirtiendo en un imbécil  


Y nosotros, los espectadores, no haremos mas que creerle. Es muy probable que Nicholas continúe siendo un imbécil. Desde esta mesa, no hacemos mas que imaginarlo sumergido nuevamente en ese guión triste lleno de ausencias, miedos y horrendas certezas que es su vida. Lo sabemos porque hemos visto varias veces a esa clase de canalla visitar nuestros bares con el único objetivo de llevarse una anécdota que los pinte de tipos bravos ante sus amigos de rubias risas. Lo imaginamos escapándole a la vida, escondiéndose detrás de sus fríos billetes, lejos de las sorpresas y los sobresaltos. Sin entender jamás, que la vida es una moneda.-   

Lucas Itze.-

Canción post análisis


También escuchamos algo de Patricio Rey


Y nos fuimos yendo de la cama al living

              

FICHA TÉCNICA

Título original: The Game
Año: 1997
Duración: 128 min.
País: Estados Unidos
Director: David Fincher
Guión: John Brancato & Michael Ferris
Música: Howard Shore
Fotografía: Harris Savides
Reparto: Michael Douglas, Sean Penn, James Rebhorn, Deborah Kara Unger, Peter Donat, Carroll Baker, Armin Mueller-Stahl, Anna Katarina, Mark Boone Junior, Tommy Flanagan, Elizabeth Dennehy, Spike Jonze, Bob Stephenson

ARGUMENTO

Nicholas Van Orton (Michael Douglas), es un multimillonario hombre de negocios que lo tiene todo, en el día de su cumpleaños, su hermano Conrad (Sean Penn) le regala una tarjeta de invitación de CRS; una compañía que, según afirma el hermano de Nicholas, te hace la vida divertida. Nicholas descubre que la compañía ha instalado una oficina en una planta del edificio donde él trabaja. Acude allí para entender un poco más del tema y le explican que lo que le ofrecen se trata de participar voluntariamente en un juego especialmente diseñado "para que se divierta"; Nicholas accede y le someten a una serie de exámenes psicológicos y físicos de rutina, con el objeto de medir sus reacciones. Poco después de abandonar su lugar de trabajo ese día, empieza a verse envuelto en un incidente o suceso extraño tras otro, con la permanente sospecha de que tratan de capturarlo y de que todo (salvo algunas cosas), sin importar las circunstancias, parece preparado para que no pueda escapar. Una de las pocas personas que parece que no le miente es Christine, una camarera, que es quien trata de ayudarlo a escapar. Cuando va llegando el final, no se sabe que es lo real y que es lo irreal. Nicholas necesita saber como termina el juego…

TRAILER