miércoles, 21 de septiembre de 2022

CONTROL DE ANTON CORBIJN

PROGRAMA 383 (09-09-2022)

 

SINOPSIS

 

Película sobre los últimos años de Ian Curtis, el enigmático cantante de la banda Joy Division e icono del post-punk inglés, hasta su trágico suicidio en 1980. Cómo le afectó el dramático conflicto entre el gran amor que sentía por su esposa y la apasionada relación con su amante, sus ataques de epilepsia, su extraordinario talento y sus arrolladoras actuaciones en directo. (FILMAFFINITY)

 

EDITORIAL

 

Las luces brillan. El escenario tiembla. La gente aplaude. ¿Vienen a ver a la estrella o al hombre que está muriendo por dentro? El humo empieza a decolorar las luces. La multitud está en trance. Muchos ojos se cierran buscando su momento perfecto. Yo no lo encuentro. Cierro los ojos y me invade la frustración. ¿Quién soy realmente? ¿Dónde perdí la felicidad? Ya no hay más romanticismo. La presión invade los cuerpos y comprime las mentes. Los flashes se disparan sin cesar. ¿Será la última foto? Siempre ronda eso en mi cabeza, cuando será esa última imagen. No, no quiero estar demacrado y desalmado, siendo un montón de piel fruncida. “Vive rápido, muere joven y deja un bonito cadáver” dicen que dijo James Dean (aunque en realidad era de un film de Humprey Bogart) y siempre me pareció exagerado. 



Pero no me conocía a mi mismo. Giras, tapas de revistas, paparazzis, se han vuelto parte de mí. Intimidad. Nueve letras. Una palabra. Desaparecida de mi diccionario. Reemplazada por adicciones, lujos y amistades de cartón. ¿Quiénes son esos tipos que me siguen a todos lados como si fuera la maldita Reina? No se cuando fue, de repente aparecieron. Y ya no hubo marcha atrás. Cuando te das cuenta, el trampolín está en la punta del edificio. Y la mente otra vez te habla, te hechiza, te obliga a saltar. El deseo de estar solo me invade. Y en un momento... no habrá más nada. Ya no me quedan fuerzas para tomar el control...

                                                                                                  

Marcelo De Nicola.-

 

Canción elegida para la editorial

 


IMPRESIONES SOBRE CONTROL

 


Sus ojos claros se levantan y se confunden con el cielo. El cielo está gris, sus ojos también. No hay rastros de juventud en su mirada, el eco de una sonrisa muere por última vez sobre su pupila dilatada. Hay una palabra oculta detrás de aquellas nubes, una palabra que no aparece. El tiempo fue un ensayo de lo perverso, un perverso ensayo sin ninguna gracia. La música insiste en que hay que bailar mientras él intenta recordar dónde fue que olvidó aquel parque de juegos, dónde dejó su galera repleta de trucos, con qué alarma despertó de su última confianza y en qué esquina olvidó su último optimismo. El deseo, aquel niño caprichoso, ¿en qué bosque se habrá escondido? Todo es frío y se aleja de alguna manera para siempre. Las sombras caminan sobre las paredes llevándose con ellas todo lo que lo ata a este mundo. Alguna vez quiso huir de un verso del viejo Hank, quiso también confundirse entre los personajes de Burroughs, el extravagante, para condenar sus penas a las amarillentas páginas de un libro y dejarlas cautivas en aquella cárcel con olor a tinta al cerrar la portada del texto. Pero hoy comprende que él es esos versos, que aquellos personajes son el caricaturesco reflejo de su sombra. Se da cuenta que aquella mirada del poeta lo interpela atravesándolo en su propio dolor, que sus abismos son tan reales como cualquier ficción. Mira con sus ojos grises como el cielo y aun no lo comprende. 



No logra entender que ya casi no es humano, que el amor lo perdió para siempre, que ya sus dedos no sienten, que no hay sabor en su boca, que sus brazos están fríos y vacíos, que está solo ahogado en un mar de gente. Su cuerpo tiembla aun sin música, en el sordo silencio, en el mutismo más apabullante y se estremece en un automático vacío demencial. La muerte ensaya su ritual, su cuerpo cae al piso y cruje como una hoja seca, el cielo es cada vez más chico. Ian Curtis quedó solo, abandonado hasta por su propio cuerpo. Muy lejos del deseo, muy lejos de todo. Control, dirigida en el año 2007 por Anton Corbijn cuenta esta historia centrándose en la narración de aquello perdido. El film elige como punto de ataque no la historia de una de las bandas más importantes para la música post punk y para el género musical gótico, sino otra, la historia de las pérdidas más profundas de su cantante. Su atención está allí, en describir la parte como punto de partida, como excusa para luego narrar de forma más soslayada el todo. La película será correcta, prolija, inglesa. La fotografía estará planteada en escala de grises generando un universo intimista y melancólico. La puesta de cámara no buscará acompañar el recorrido dramático que realizará el protagonista sino simplemente ser funcional al relato evitando sobresalir en la composición de una narración propia. 



Control se destacará en dos puntos muy fuertes que ayudaran a conmocionar al espectador. Uno de ellos será la buscada obsesiva que se intuye en la realización del casting para los distintos caracteres. Los parecidos físicos serán sorprendentes en todos los casos, eso ayudará al espectador al rápido reconocimiento de cada personaje y con esto a generar fácilmente empatía con todos ellos. El otro punto que se logrará de manera exquisita será la interpretación actoral. Estaremos frente a una composición de personaje trabajada con un esmero pocas veces visto en este tipo de films. Habrá naturalidad en su desarrollo logrando de esta manera una composición orgánica que se mantendrá lejos de caer en la imposición estereotipada que podría suponer la representación de un modelo real. El guión manejará una estructura lineal lo que ayudará a centrar la atención en el recorrido dramático que realizará el protagonista, el cual irá desde la satisfacción del deseo como un único móvil, lo que estará representado en el carácter caprichoso y compulsivo de sus elecciones, en el intento de sostener un estilo de vida sin importar las consecuencias naturales del mismo, hasta la pérdida del control en todos los aspectos de su vida, que provocarán el nefasto desenlace de la anedonia profunda que lo llevará a las puertas mismas de su propio abismo. Ian Curtis quedará solo, lo que no implica que no tendrá gente a su alrededor. Estará solo en el peor de los sentidos, en aquella soledad insoportable hija de la incomprensión, en aquella distancia inabarcable que implica la falta de comunicación con el otro, en aquella muerte absoluta que representa la pérdida absoluta de todo deseo.    

 

Lucas Itze.-                      

 

Canción post impresiones

 


UNIVERSO CORBIJN

 


Anton Johannes Gerrit Corbijn van Willenswaard nació el 20 de mayo de 1955 en los Países Bajos. Su padre fue párroco y su madre enfermera, sin embargo, desde chico se interesó por el mundo del arte, más precisamente por la fotografía. Fue tomando fotografías en su país natal al músico Herman Brood, y gracias a estas el músico empezó a ser reconocido. En 1979 se muda a Londres y se convierte en fotógrafo de bandas como Joy Division y Public Image LTD. Durante este período Corbijn también inició su trabajo como fotógrafo para prestigiosas revistas como Vogue y Rolling Stone. Para muchos, crea un estilo ya que tiende a dejar a un lado la fotografía glamour tradicional, dándole a su trabajo un toque más natural, frecuentemente en blanco y negro. La gente a la que fotografía da la impresión de estar calmada y lejos de la vida cotidiana. Sus fotografías muestran emociones naturales. Su patentado e influyente estilo de imágenes en blanco y negro ha sido imitado o copiado a tal punto en que se ha convertido en un cliché del rock y una parte vital del lenguaje visual en los años 1990. En esos años, fotografió decenas de artistas, entre los que se encuentran Jimmy Page y Robert Plant, Rolling Stones, Bob Dylan, Tom Waits, Bruce Springsteen, Miles Davis, Kate Bush, Björk, David Lynch, Lou Reed, Johnny Depp, Willem Dafoe, Robert De Niro, Stephen Hawking, Elvis Costello, Morrissey, Steven Spielberg, Clint Eastwood, Roxette o Eurythmics. Luego comenzó a darse cuenta de que sus imágenes y su música iban muy bien juntas. Así hizo algunas fotos en vivo, y eventualmente se convirtió en el diseño de todo el set en vivo de bandas como Depeche Mode y de las portadas de sus álbumes. También de otras bandas como: Bruce Springsteen, Nick Cave, The Creatures, Bryan Adams, Metallica, The Rolling Stones, Bon Jovi, The Killers, Simple Minds, REM o The Bee Gees. Corbijn comenzó su carrera como director de videos musicales cuando Palais Schaumburg le pidió que dirigiera un video. Después de ver el video resultante de Hockey, la banda Propaganda hizo que Corbijn dirigiera Dr. Mabuse



Fue en ese momento, mediados de los ´80, cuando se convierte en uno de los más importantes directores de ese medio, entre los que se destacan Never Let Me Down Again, Strangelove y Personal Jesus de Depeche Mode, One de U2, Heart Shapped Box de Nirvana, My Friends de Red Hot Chili Peppers, Hero of the Day de Metallica, Salvation de Roxette y Talk y Viva La Vida de Coldplay. En 2007 dirige su primera película, Control, sobre la vida de Ian Curtis, basada en el libro Touching From a Distance de Deborah Curtis. Su segunda película se estrenó en 2010, basado en una novela de Martin Booth: El ocaso de un asesino (The American) con George Clooney como un asesino a sueldo en su última misión. Adapta otra novela, esta vez de John Le Carre, cuando en 2013 filma El hombre más buscado, donde Philip Seymour Hoffman es un inmigrante ruso en Alemania que es investigado por las agencias de seguridad. Su último film fue en 2015, donde vuelve al biopic, esta vez con Life, que cuenta la vida del fotógrafo de la revista del mismo nombre y su gran amistad con James Dean, luego de la portada del año 1955. Hoy, sigue dirigiendo videos de Depeche Mode, además de diseñar las escenografías de sus giras mundiales.

 

FICHA TÉCNICA

 

Título original: Control

Año: 2007

Duración: 121 min.

País: Reino Unido

Dirección: Anton Corbijn

Guion: Matt Greenhalgh. Libro: Deborah Curtis

Música: Joy Division, New Order

Fotografía: Martin Ruhe (B&W)

Reparto: Sam Riley, Samantha Morton, Craig Parkinson, Alexandra Maria Lara, Joe Anderson, James Anthony Pearson, Toby Kebbell, Harry Treadaway

 

PELÍCULA COMPLETA 

lunes, 5 de septiembre de 2022

SUSURROS DEL CORAZÓN - MIMI WO SUMASEBA DE YOSHIFUMI KONDO

PROGRAMA 382 (26-08-2022)

 

SINOPSIS

 

Una joven estudiante amante de los libros descubre que todos los libros que ha elegido en la biblioteca han sido previamente elegidos por una misma persona. Cuando descubre quién es conoce a Seiji, un joven que está aprendiendo el arte de fabricar violines. (FILMAFFINITY)

 

EDITORIAL

 

Crecer es perder la capacidad de hacer preguntas. Hablo de preguntas reales, esas con la potencia necesaria para modificarnos, para derribar los cimientos de aquello establecido y naturalizado. Preguntas capaces de cuestionar las dinámicas más básicas del funcionamiento del mundo. Las certezas son el oro de la etapa adulta. En aquel ámbito, la precocidad siempre es bien recibida, festejada y muchas veces hasta incitada. Ser joven para un adulto es una inversión para el futuro, un futuro donde habita en definitiva lo humano, que no es otra cosa que lo productivo. Está íntimamente relacionado con una etapa de búsqueda de la realización, de la formación y cultivación del conocimiento. Como si llegáramos a ella sin forma alguna, lánguidos e impalpables, sin ninguna luz propia (de hecho, unas de las etimologías de la palabra alumno deviene de la palabra compuesta a – lumen, carente de luz). Como si la niñez, o mismo la adolescencia, implicaran una falta inminente, una ausencia urgente, una gran X vacía sentenciada a ser resuelta. Es allí donde se ejerce, entonces, con una agresividad tácita el adultocentrismo, en aquel acto de violencia pasiva donde la razón, lo razonable, se deposita de un único lado avasallando al otro con sus diferencias, sus necesidades, modelando de manera indeleble su deseo. Es adulto un joven que por ejemplo sexualiza su cuerpo. Es adulto otro que demuestra un interés temprano en la acumulación de capital, en la acumulación de bienes u objetos, otro tal vez que demuestre un desarrollo del lenguaje precoz, prematuro y también aquellos otros que asocian la inteligencia a la respuesta rápida, la picardía, la astucia o mera ocurrencia. Lo cierto es que no hay ninguna urgencia para convertirse en un imbécil, tal como dice un amigo, como estúpido uno jamás decepciona. La educación, del modo que la conocemos y la ejercemos, no hace otra cosa sino profundizar aquel adultocentrismo del que hablábamos recién. 



El modo de enseñanza está diseñado bajo este modelo basado en la superioridad del adulto sobre la niñez carente e incompleta. Como si todo no fuera transición, un devenir interminable, como si en algún momento el deseo se detuviera y los lobos de la ausencia dejaran de cantar su canción. Crecer duele porque exigimos definiciones y certezas en un mundo repleto de incógnitas, en un mundo de hipocresías convenidas, de fingidas seguridades, en un mundo que no es de otra manera sino siendo. Cuentan que los indios ranqueles no eran ni idólatras ni panteístas sino uniteístas y antropomorfistas. Su dios llamado Chachao (padre de todos) tenía forma humana, era inmensamente bueno y había que quererle. Sin embargo, a quien había que temerle era a Gualicho, el diablo. Éste carecía de forma humana. Gualicho, según su creencia, estaba en las lagunas cuyas aguas son mal sanas, en la fruta y en la yerba venenosa, en la punta de lanza que mata, en el cañón de pistola que intimida, en las tinieblas de la noche pavorosa y en el reloj que marca las horas. Desde este espacio queremos declararnos con vehemencia y entusiasmo profundamente ranquelinos, ya que coincidimos en esta concepción maldita del tiempo. Creemos, al igual que nuestros hermanos Ranqueles, que la muerte suena en el desesperante devenir del segundero de cada reloj, en el implacable avance corrosivo que nos depara siempre la arena del tiempo. Decía nuestro amigo Federico que crecer emancipadamente es recuperar la seriedad con la que jugábamos cuando éramos chicos. Allí opera el tiempo, sobre esa emancipación encadenándonos, sobre esa seriedad condenándonos miserablemente a la hipocresía. Allí está gualicho, operando sobre el reino sagrado de los sueños, robándose para siempre nuestro estado de ánimo. Dejar de jugar es siempre morir un poco, es la peor de todas nuestras traiciones, es la mediocre resignación que algunos llaman madurez.

 

Lucas Itze.-

 

Canción elegida para la editorial

 


IMPRESIONES SOBRE SUSURROS DEL CORAZÓN

 


Atención a todos los pasajeros de este vuelo al que llamamos vida, se recomienda por su seguridad y para evitar malos momentos, atornillarse al asiento, para no seguir creciendo, muchas gracias. Si, como dijimos más de una vez, no crezcan, es una mentira. El paso de la niñez a la adolescencia y de ahí a la adultez perderá esa magia, esa inocencia capital para la sonrisa sincera y emotiva. Miles de veces hemos viajado al pasado para abrir el baúl de los recuerdos y quedarnos con momentos que atesoraremos hasta el fin de nuestros días. Un juguete, un viaje, una foto, un primer amor. Parte de esa cadena irrompible que nos acompaña a cada paso. Y en la adolescencia, es cuando la famosa pregunta ¿Qué queres ser cuando seas grande? Empieza a tomar otro sentido. Y jugársela entre perseguir tus sueños o el de los demás. Simple pero a la vez compleja determinación. ¿Puedes recordar quién eras antes de que el mundo te dijera quien debes ser? Nos pregunta Bukowski desde su más profunda sinceridad. Alguien que sabe un poco de eso, años intentando convertirse en lo que fue, aunque quizás sin quererlo. Parte de esa pregunta y también parte de la propia historia del escritor, vienen a la mente luego del visionado del film Susurros del corazón de Yoshifumi Kondô



El Estudio Ghibli lo ha hecho de nuevo. Un suceso de imágenes repletas de fantasía y realidad, con personajes inolvidables. Y con la firma en el guión del gran maestro: Hayao Miyazaki. Ya el comienzo nos muestra algo diferente a la mayoría de los films del Estudio. La voz de Olivia Newton-John nos va enamorando mientras aparecen imágenes de una ciudad de Tokio que pareciera que nunca duerme. Luego veremos a la joven Shizuko y así conoceremos su barrio, su hogar y su familia. Pilas de libros, diarios y objetos en un clásico (y pequeño) departamento nipón. La joven, fanática de la lectura, descubre que en todas las fichas de la biblioteca donde va a buscar los libros, hay un nombre que se repite: Seiji Amasawa. Conocer a ese misterioso hombre será su primer objetivo. La película contará con un guión lineal y el momento donde ella ingresa a una tienda de antigüedades es donde se dará el giro de la película. Persiguiendo a un gato, cual Alicia al conejo en el cuento de Lewis Carroll, encontrará un mundo que parece mágico, aunque todo es una maravillosa realidad. 



El film se compondrá de imágenes de una belleza sublime y de referencias que hacen que sus personajes sean más reales que los de carne y hueso. La facilidad de la dupla Miyazaki/Kondo está en pequeñas muestras con las que nos sentiremos identificados. Un tropiezo, levantarse para poder apagar la luz, tenerse el fleje de la pollera para que el viento no la levante, son pequeños detalles que la mente de Miyazaki elige mostrar para mirarnos en el espejo. Siempre en su mente, podemos ser uno de sus personajes. Y como en muchas de las obras del estudio, será una mujer la que esté decidida a ir por todo. Cada fotograma será cuidado al más mínimo detalle, con un poderío visual asombroso. Nos sentiremos dentro de la ciudad a medida que pasa el tiempo. Subiremos y bajaremos esas escaleras, cruzaremos esas avenidas y miraremos la ciudad desde la colina. Y la música nos terminará de sumergir ya que será parte central de la trama, cuando escuchemos cantar a Shizuko la versión japonesa del tema Country Road que sonaba en el comienzo. En esa tienda mágica conocerá a un anciano que será el abuelo de ese joven al que tanto buscaba. Él tiene decidido su futuro, ir a Italia para perseguir su sueño de ser luthier. Ella encontrará un nuevo objetivo: ser escritora, aunque sus exámenes estén cada vez más cerca. 



Pese a la dicotomía, la obra nos regala que se pueden hacer ambas cosas. En una sociedad organizada como la japonesa, el guionista se adelanta a su tiempo y a pesar de tener una familia clásica estructurada, Shizuko logra terminar su objetivo que es su división entre los dos mundos: el real y el mágico. No habrá fantasía al estilo Chihiro o Totoro, sino que esa magia provendrá del arte, del mundo de la música y de las letras. Será ahí el tiempo de las primeras decisiones. Aparecerá el primer amor y la división de esos mundos. Será el tiempo de prueba y error. Y de decidir que camino hay que tomar. Al fin y al cabo, lo importante es que siempre logremos ser uno mismo.

        

Marcelo De Nicola.- 

 

Canción post impresiones

 


UNIVERSO KONDO

 


Yoshifumi Kondō nació en Gosen el 31 de marzo de 1950. Antes de que el Studio Ghibli viera la luz a mediados de los años 80, Miyazaki, Takahata y otros animadores que más tarde se unirían a su proyecto formaban parte de Toei Animation, uno de los estudios de animación más importantes de Japón y creadores de series como 'Dragon Ball' y 'Sailor Moon'. Los dos amigos y fundadores del estudio de 'El viaje de Chihiro' se conocieron allí, y nació la semilla de lo que se convertiría en Ghibli, pero no fue hasta que se movieron hasta A-Pro en 1971 cuando sus caminos se cruzarían con el de Yoshifumi Kondô, animador esencial en algunas de sus mejores producciones de la época como la película 'Lupin III' o, ya contratados en Nippon Animation (por aquel entonces, Zuiyo Eizo), en las series 'Ana de las Tejas Verdes', 'Go! Panda! Go!' o 'Conan, el niño del futuro'. Los años 70 fueron el campo de cultivo para la creación de un equipo que cambiaría la historia del cine animado nipón. Lo cierto es que cuesta encontrar el nombre de Yoshifumi entre todas estas producciones, ya que el protagonismo de Miyazaki y Takahata, pero su trabajo fue esencial y la relevancia que tomaría en el futuro Studio Ghibli lo demostraría. La empresa se formó en 1985, el mismo año en el que el joven animador dejaría definitivamente Nippon Animation y se uniría a las filas de sus mentores, trabajando directamente como director de animación y diseñador de personajes en 'La tumba de las luciérnagas', que se estrenaría en 1988 junto a 'Mi vecino Totoro'. El comienzo de la revolución de Ghibli. A partir de ahí, y recién cumplidos los cuarenta, el animador trabajó en todos los éxitos del estudio: como supervisor en 'Nicky, la aprendiz de bruja', como director de animación en 'Recuerdos del ayer' y animador en 'Porco Rosso' y 'Pompoko'. No tardaría en convertirse en el primer gran director del Studio Ghibli aparte de sus fundadores, sin contar a Tomomi Mochizuki por 'Ocean Waves', el único telefilme que el estudio hizo en su historia y que no se estrenó en salas. La ópera prima de Yoshifumi Kondô es una de las películas más infravaloradas de la marca y una de sus joyas más imperecederas: 'Susurros del corazón'. En definitiva, una obra maestra con mucha personalidad, que se distanciaba lo suficiente del estilo de los fundadores (incluso en la banda sonora, para la que contó con Yuji Nomi en lugar del habitual Joe Hisaishi) y que significaba que había un tercer autor importante en las filas del Studio Ghibli. De hecho, Miyazaki le consideraba su mano derecha. Más aún: su sucesor. El fundador de Pixar y gran conocedor de Ghibli, John Lasseter, aseguraba en un programa dedicado al cineasta que "Miyazaki escribió esta película porque se iba a retirar" y "quería que su protegido siguiese su legado". Con esta historia y la próxima 'La princesa Mononoke', al parecer, el mítico director quería retirarse antes de ganar su Oscar o firmar otras de las cintas más aclamadas del estudio. Pero, como sabemos, la historia fue muy diferente.

 


Después de que 'Susurros del corazón' se convirtiese en la película más taquillera de 1995 en Japón, Yoshifumi no tuvo ni un minuto de descanso. La carga de trabajo que llevó su primera película como director se unió a uno de los proyectos más importantes y ambicioso del estudio hasta la fecha, 'La princesa Mononoke', en la que trabajó como supervisor de la animación. La presión era insoportable. Miyazaki estaba obsesionado con la película, que quizás consideraba su último trabajo como director. "¡Acabaré esta película aunque lleve al estudio a la ruina!", reza una de sus frases más famosas, que se escucha en el documental sobre el rodaje del filme. El éxito internacional que cosechó en su estreno en el verano de 1997 hizo que todo el trabajo valiese la pena, pero al joven sucesor del imperio le pasó factura. Yoshifumi Kondô murió de un aneurisma el 21 de enero de 1998. Tenía tan solo 47 años. El exceso de trabajo y dolencias anteriores que decidió ignorar en favor de seguir trabajando acabaron con su vida. Al menos, así lo recuerda Miyazaki en el sentido discurso que le dedicó en su funeral:

 

"Cuando dirigió "Susurros del corazón" sentí que finalmente cumplió la promesa que hicimos hace mucho tiempo. Hizo un gran trabajo y cumplió con las expectativas. Debió ser muy duro para su mente y su cuerpo, pero él nunca se quejó ni una sola vez y realizó la obra con paciencia. A pesar de que ha cambiado en su forma con el paso del tiempo, 'Susurros del corazón' fue definitivamente el trabajo que, cuando teníamos 20 y 30 años, habríamos querido hacer algún día. No puedo olvidar una escena que Kon-chan hizo cuando era joven. Era una escena en 'Conan, el niño del futuro', donde el héroe se reía para animar a la heroína. Estaba muy cansado de las largas horas de trabajo, la sacó medio inconsciente inclinado sobre su escritorio con sus largas piernas dobladas. Sin embargo, la expresión del muchacho era muy alegre, llena de dulzura y consideración. Fue realmente una gran imagen. Así que, incluso cuando vi a Kon-chan entubado en la UCI del hospital, pude sentir que el verdadero Kon-chan estaba dentro, ileso. Podía sentir que estaba bien. Él había perforado sus pulmones varias veces antes. Y aunque los médicos le habían dicho que iba a morir a menos que fuera hospitalizado, siempre volvía al trabajo, mitigaba el dolor con acupuntura. Yo estaba convencido de que sin duda volvería esta vez también... (...) A menudo me irritaba con su terquedad. Era la clase de persona que esperaba pacientemente que la nieve se derritiera. Pero esta vez se ha ido antes que yo. Fue hospitalizado justo después de que le ofreciera otro trabajo juntos. Él lo aceptó con sus murmullos habituales. No puedo decir otra cosa más que lo siento. Realmente lo lamento".

 

Es curioso cómo 'Susurros del corazón', precisamente, era una advertencia contra esta cultura del sobreesfuerzo. La obsesión de Yoshifumi con el trabajo se refleja en la joven protagonista, que descuida todos los aspectos de su vida para acabar su ansiada primera novela. Hay un equilibrio entre la belleza de crear arte y el peso de empujarte hasta el límite para conseguirlo, y que sea perfecto. Al final, su novela no es perfecta, pero le ha servido para demostrarse a sí misma que es capaz y que debería bajar el ritmo, caminar sin pausa pero sin prisa. El cineasta no aminoró el paso y Ghibli perdió a su sucesor, quizás marcando ya su fecha de caducidad. Y es que parece que Miyazaki y Takahata nunca volvieron a confiar en nadie más para continuar con su legado.

 

 

FICHA TÉCNICA

 

Título original: Mimi wo sumaseba

Año: 1995

Duración: 111 min.

País: Japón

Dirección: Yoshifumi Kondô

Guion: Hayao Miyazaki. Manga: Aoi Hîragi

Música: Yuji Nomi

Fotografía: Animación, Atsushi Okui

 

PELÍCULA COMPLETA

lunes, 29 de agosto de 2022

AKIRA DE KATSUHIRO OTOMO

PROGRAMA 381 (19-08-2022)

 

SINOPSIS

 

Año 2019. Neo-Tokyo es una ciudad construida sobre las ruinas de la antigua capital japonesa destruida tras la Tercera Guerra Mundial. Japón es un país al borde del colapso que sufre continuas crisis políticas. En secreto, un equipo de científicos ha reanudado por orden del ejército un experimento para encontrar a individuos que puedan controlar el arma definitiva: una fuerza denominada "la energía absoluta". Pero los habitantes de Neo-Tokyo tienen otras cosas de las que preocuparse. Uno de ellos es Kaneda, un joven pandillero líder de una banda de motoristas. Durante una pelea, su mejor amigo, Tetsuo, sufre un extraño accidente y termina ingresado en unas instalaciones militares. Allí los científicos descubrirán que es el poseedor de la energía absoluta. Pero Tetsuo, que no se resigna a convertirse en un conejillo de indias, muy pronto se convertirá en la amenaza más grande que el mundo ha conocido. (FILMAFFINITY)

 

EDITORIAL

 

Año 2110, la República Autónoma de Buenos Aires está a punto de entrar en una implosión insalvable. El oxígeno prácticamente se ha extinguido. Quedan pocos árboles sobreviviendo ante el avance tecnológico. De la vieja Plaza de Mayo subsisten algunos escombros. Apenas se ve algún pañuelo pintado en el piso que la memoria se niega a olvidar. En el Congreso todavía se respira humo luego de ser devorado por las llamas. El cielo permanece escondido y el Río es la única forma de verlo mejor. Es un cielo gris debido al smog. Las casas y los chalets se han transformado en objetos de museo. Los edificios lo rodean todo. Las calles y las avenidas siguen colapsando. Los autos todavía no vuelan como muchos imaginaban pero ahora casi no avanzan. Las visas para el ingreso de lo que antes era la provincia son cada vez más inaccesibles. La gente muere en las veredas ante el primer viento del fugaz pero crudo invierno. Si, de los hospitales públicos sólo permanecen edificios desvencijados, un recuerdo de lo que fue. 



El promedio de vida volvió a la época de principios del Siglo XX. Los vecinos sobreviven con lo que tienen a mano. La alianza estratégica en algunos puntos del continente ha funcionado. En otros, el enfrentamiento ante las grandes potencias no ha servido. Pero la dignidad no es negociable. En ese viejo mundo, muchos han aterrizado luego de la última revuelta. Varios siguen teniendo el corazón encerrado en esa pequeña jaula de cemento. La transa en nombre del poder está en auge y todavía hay cabezas para pisar y escalar. Los medios, cada vez más hegemónicos, continúan haciendo su trabajo (nunca perderán mientras la pauta siga existiendo). Ellos invaden desde el miedo para que el stress aumente minuto a minuto, como una bomba de tiempo. Aunque casi nadie lo nota. La mayoría vive en su burbuja, aleccionados desde las pantallas de sus celulares. Caminando como zombies, alegres en su propio infierno.

                                        

Marcelo De Nicola.-

 

Canción elegida para la editorial

 


IMPRESIONES SOBRE AKIRA

 


La bomba ha caído y su estruendo aún ensordece los oídos de aquellos que caminan la tierra. Hay un grito que no calla. Es lunes, es 6 y es agosto en la piel de todos y de todas, esa piel que se desgarra y arde ya sin sueños, huérfana de toda esperanza. La sirena suena incansable, la bomba cae una y otra vez, para siempre. Japón, Buenos Aires, Ámsterdam, Beirut, no importa dónde estemos, cuál sea el suelo que habitemos ni tampoco importa cuándo. Los gritos desoladores estarán allí llenos de muerte y espanto, los cuerpos mutilados por la estupidez, la niñez desconsolada, el suelo inhabitable, el veneno en el aire sepultándonos bajo la peor de las pesadillas. Es Hiroshima, es Nagasaki viajando por las células de la memoria, destruyendo la vida ayer, hoy y también mañana. Porque la bomba no dejó de estallar nunca. El metal retorcido, los cuerpos desmembrados gritando el horror, denunciando la agonía que no termina, la piel lacerada y derretida por el fuego que no cede, los sueños derrotados sobre los escombros por la brutalidad más enfermiza, por el salvajismo más irracional, por aquella estúpida necesidad de ser dioses que pervierten todo cuanto hay a su paso, aniquilando las diferencias, acomodando el mundo a sus necesidades. La miseria de sus caprichos sentenció el futuro. La desesperación es la falta de esperanza, es la certeza de que no hay posibilidad de cambio alguno. 



En aquella sensación habita este futuro, muy lejos de aquel papel picado que alguna vez nos contaron. En aquel escenario entonces, la fe deberá construir un mesías extraordinario, incorpóreo y divino, un dios inmortal en quien depositar las cualidades que los propios humanos han corrompido. La salvación estará en el mundo de las ideas porque el mundo corpóreo, el mundo material ya está perdido. Sobre esta idea distópica, sobre este futuro oscuro y desahuciado se narrará Akira, el film Katsushiro Otomo. La cinta contará la historia de una sociedad de posguerra consumida por la tecnología y la violencia. Será una sociedad sentenciada, sin rumbo alguno. Nos recordará en su temática a aquel film maravilloso de Kubrick, La naranja mecánica ya que el universo en donde se desarrolle Akira estará construido sobre el mismo pesimismo que aquella otra obra. La estructura narrativa del relato será lineal y tomará como punto de ataque el desarrollo de experimentos en humanos para potenciar sus capacidades. Un estado deficiente y corrupto hará que las investigaciones fracasen y con ello surgirá el conflicto más fatídico. Se le otorgará por error un poder sobrenatural e inconmensurable a Tetsuo, un personaje repleto de odio y sed de venganza. El fin, entonces, estará cada vez más cerca. El director trabajará una estética que se manejará dentro de las convenciones típicas del subgénero del ciberpunk, describiendo una sociedad posindustrial desarrollada en unas condiciones de vida extremadamente precarias en contraposición directa a una cultura tecnológica avanzada. 



El hambre, la miseria y las maquinas convivirán dentro de este universo. El metraje hará una referencia inicial a una explosión adjudicada a Akira, poseedor de un poder supremo, personaje por cierto que no veremos jamás en toda la película. Akira será la idea, aquella fuerza purificadora que habita otro plano, será sobre quien se deposite la fe, el personaje idealizado y narrado por otros. Aquí, en el plano de lo material y corpóreo estará Tetsuo, cuya fuerza es similar pero corrompida por el odio. Tetsuo será lo humano, lo que muere y muta. Será la mente traicionada por la ciencia, corrompida por el narcisismo y los intereses propios. Entraran esos dos mundos en conflicto, y las explosiones seguirán ocurriendo, arrasándolo todo. Se jugará en la película con la idea de encontrar las respuestas en la infancia, pero habrá algo particular y alegórico en estos personajes. Serán niños con rostros de ancianos, un oxímoron en si mismo. Serán niños sin futuro, niños y niñas con la inocencia robada y extirpada, como aquellos otros pequeños de Hiroshima y Nagasaki, aquellos hijos de la bomba que el espanto marcó para siempre.             

 

Lucas Itze.-

 

Canción post impresiones

 


UNIVERSO OTOMO

 


Katsuhiro Ōtomo nació el 14 de abril de 1954 en Hasama en la prefectura de Miyagi, Japón. Como adolescente que creció en los turbulentos sesenta, Otomo veía por todos lados las manifestaciones de tanto estudiantes como trabajadores contra el gobierno japonés. Este periodo de cambio, propició el Japón que hoy en día conocemos - un Japón con un fuerte contraste con el Japón ocupado tras la segunda guerra mundial. Las revueltas, manifestaciones y en general la situación caótica de esa época, le sirvieron como inspiración para su trabajo más conocido, Akira. La animación de este periodo (especialmente los trabajos que salían de los estudios de animación de Tokio, Mushi Production y Toei Doga) influenciaron al joven Otomo. Trabajos como Gigantor, Astro Boy y Hols, príncipe del sol incitarían a Otomo a desarrollar su carrera dentro del mundo de la animación. Sin embargo, fueron los filmes provenientes de Estados Unidos los que encauzaron su naturaleza rebelde. Mi vida es mi vida e Easy Rider le servirían de inspiración para el personaje de Shotaro Kaneda y su banda de motoristas en Akira: jóvenes rebeldes problemáticos y que no se preocupaban de la autoridad o de la presión puesta sobre ellos por la generación de sus padres. En 1973 se graduó en la escuela secundaria y dejó Miyagi rumbo a Tokyo, con la esperanza de convertirse en un artista de manga. El 4 de octubre de 1973 publicó su primer trabajo, una adaptación al manga de la novela corta “Mateo Falcone” de Próspero Merimée bajo el título “A Gun Report”. En 1979, después de escribir varias historias y publicar tiras cortas para la revista “Action”, Otomo comenzó la serialización de su primer trabajo de ciencia ficción: “Bola de fuego”. Aunque el manga quedó inacabado, se considera un hito en la carrera de Otomo por dos razones: además de su primera obra larga, introdujo los elementos y temas que exploró en sus mangas posteriores: supercomputadoras, poderes psíquicos y un futuro Japón como un Estado totalitario postnuclear. A partir de principios de 1980, Katsuhiro Otomo produjo su primer gran éxito con un manga de ciencia ficción: “Domu”. Se trata de una historia estremecedora y visualmente impresionante sobre una comunidad suburbana manipulada por un presidente misterioso que tiene el poder de controlar telepáticamente a otros. Sin embargo, como cineasta su carrera empezó en 1982: Otomo debutó en el mundo del anime trabajando como diseñador de personajes para la película animada “Harmagedon: Genma taisen” dirigida por Rintaro. Al año siguiente, Otomo comenzó a trabajar en un manga que se convertiría en su obra más aclamada y famosa: “Akira”. Tardó la friolera de 8 años en completarla y, finalmente, culminó en forma de 2000 páginas de puras obras de arte. En 1987, Otomo continuó trabajando en el mundo del anime, dirigiendo por primera vez una obra de animación: un episodio de la serie “The Labyrinth History”. Siguió su trayectoria “Robot Carnival” y “Neo-Tokyo”. 



Mientras se llevaba a cabo la publicación serializada de “Akira”, Katsuhiro Otomo decidió llevar su obra a un largometraje, aunque el cómic aún no estaba terminado. En 1988 se estrenó la película animada “Akira” con un gran éxito de crítica y público a nivel mundial: escrita y dirigida por el propio Otomo, se trató en ese momento del anime más caro jamás hecho (presupuestado en más de mil millones de yenes), y fue el triunfador en taquilla ese año. La película recibió un estreno limitado en los Estados Unidos a finales de 1988, y se proyectó principalmente en cines de autor con críticas entusiastas y gran éxito de público. Rápidamente, se lanzó en vídeo y se convirtió en un gran éxito de culto en Occidente, lo que llevó al primer boom del anime a principios de los 90. En 1995 dirige Recuerdos peligrosos, junto a Kōji Morimoto y Tensai Okamura



Desde entonces, Otomo ha trabajado con el conocido estudio Sunrise. Junto a ellos, ha animado y producido todos sus proyectos más recientes, incluido el largometraje “Steamboy” (2004), la peli de ficción “Mushishi” (2006) y “SOS! Tokyo Metro Explorers: The Next” (2007). En 2013, Otomo estrenó su película más reciente desde “Steamboy”: “Short Peace”, una antología que consta de 4 cortos: uno de ellos su propio corto basado en una de sus historias llamada “Combustible”, una trágica historia de amor ambientada en el período Edo. “Combustible” ganó el Gran Premio de los Premios de Animación del Festival de Artes de Medios de Japón de la Agencia de Asuntos Culturales en 2012, y fue preseleccionado para el Mejor Cortometraje de Animación 2013 en los 85º Premios de la Academia, pero no logró ser nominado. Para este año se espera el estreno de Orbital Era, sobre un grupo de jóvenes sobrevive en una colonia espacial en construcción. En este peculiar entorno, la sociedad se rige por un impredecible destino

 

 

FICHA TÉCNICA

 

Título original: Akira

Año: 1988

Duración: 124 min.

País: Japón

Dirección: Katsuhiro Ōtomo

Guion: Katsuhiro Ōtomo, Izo Hashimoto. Manga: Katsuhiro Ōtomo

Música: Shoji Yamashiro

Fotografía: Animación

 

PELÍCULA COMPLETA

 

 

GHOST IN THE SHELL - KOKAKU KIDOTAI DE MAMORU OSHII (12-08-2022)

PROGRAMA 380 (12-08-2022)

 

SINOPSIS

 

Año 2029. En una enorme ciudad asiática, una mujer robot policía -cyborg- investiga las siniestras actividades de un misteriososo hacker, un supercriminal que está invadiendo las autopistas de la información. (FILMAFFINITY)

 

EDITORIAL

 

Yo soy yo porque no soy otro. Es desolador que haya tan poco ¿no? Porque no soy otro, entonces, no me queda mucho más remedio que ser yo. Me diferencio de aquel otro que yo no soy por oposición, por diferencia, por contraste, por confrontación, por frontera. El yo es siempre un límite, una división que separa al ser de la otredad para que sea. Pero el otro, también es y se instala de esa forma como entidad pensable y nombrable, solo lo no pensable no es. El ser es siempre previo. Primero soy yo, yo, que no soy otro. ¿Pero es este juego de palabras lo que me define como ser? ¿Me reafirmo en mí ser por el solo hecho de definirme en lo que no soy? ¿Soy por no ser y eso es solo lo que soy? ¿No hay en este anhelo de ser cierta relación con la nada, porque si el ser es, la nada no es, pero en tal caso, si la nada no es, no existiría solo el ser? Soy este que les habla porque no soy aquel otro que está del otro lado escuchando y de esa misma manera me defino también en oposición a este micrófono que se encuentra delante mío, o a esta mesa donde mis manos se apoyan. 



Definirse es también enfrentarse a un abismo. Aun así, en la diferencia misma que implica toda oposición hay algo común que nos une por el solo hecho de ser. Hay algo que me relaciona de alguna manera al micrófono y a la mesa, a las paredes y a ustedes que están allí del otro lado: las palabras. ¿Funcionará de aquella manera? ¿Será que algo es porque puedo nombrarlo? ¿Tendrá el lenguaje (la palabra en su mínima expresión) la capacidad intrínseca de otorgar entidad? Aún así, si se diera de ese modo, continúo sin lograr responder sobre aquel enigma básico que implica el ser. ¿Qué significa ser? ¿Construir una identidad en base a una acumulación de datos repetitivos y especulativos? ¿Tener un cuerpo? Pero si este cuerpo que habito no parar de morir, mutar, modificarse, ¿Cómo entonces puede definirme en un ser? El ser y no ser son claves para explicar que las cosas están siendo en ese pasaje infinito entre el ser y la nada. El ser y la nada se necesitan ya que el ser no es una entidad fija. Hace poco una pared me interpelaba gritándome en la cara: No sé qué somos, pero no dejemos de serlo. El ser es tan abstracto que huye excediendo todo lenguaje

 

Lucas Itze.-

 

Canción elegida para la editorial

 


IMPRESIONES SOBRE GHOST IN THE SHELL

 


Si, como decía nuestro amigo Heidegger, el hombre es tiempo, concluimos que la vida está en constante movimiento y en ese reloj que avanza indefinidamente se conjugan dos seres: él y el otro. La otredad, como decimos siempre, es lo que nos completa. Octavio Paz recitaba “El hombre está habitado por silencio y vacío. ¿Cómo saciar esta hambre, cómo acallar este silencio y poblar su vacío? ¿Cómo escapar a mi imagen? Sólo en mi semejante me trasciendo, Sólo su sangre da fe de otra existencia” La unión de las almas y los cuerpos, sólo puede darse entonces a través del diálogo, de los gestos, de las palabras. Para confirmar sus dichos, afirma “El hombre, siempre inacabado, solo se completa cuando sale de sí y se inventa”. Por lo tanto, "sólo seremos nosotros mismos si somos capaces de ser otro", pues "nuestra vida es nuestra y de los otros". Ahí aparece también la limitación. La palabra, el nombre de por sí, limita. Uno ES porque así lo definieron. Y conocer al otro, como nos recordaba Pirandello hace poco, es imposible, como si de islas incomunicadas se tratase. Pero... ¿Acaso no es también imposible conocernos a nosotros mismos? El ser humano se basa en experiencias, repite patrones como guía, atesora recuerdos y poco a poco limita su capacidad cerebral. A más información, también mayor cantidad de recuerdos perdidos. Radicará en nosotros mismos como racionar nuestros pensamientos.



¿Será la tecnología capaz de estabilizar esos sentidos, de recuperar ciertos descartes? ¿Y si su almacenamiento trajera consigo la funesta idea de borronear esos recuerdos, si la conciencia solo se transformara en un micro chip capaz de generar falsos recuerdos a conveniencia... una especie de red social cerebral para mostrar su mejor cara...? Seríamos capaces de recrear algo así, seguramente. “Si algo es tecnológicamente posible, el hombre tratará de hacerlo. Está en la esencia de nuestro propio ser” nos dice Mokoto Kusanagi, la protagonista del film Ghost In The Shell de Mamoru Oshii. Ella posee un Ghost que es entendido como la conciencia del ser, como aquello que la hace humana dentro de un cuerpo ciberorgánico, siendo el único registro de humanidad presente en ella. En una especie de declaración, agrega “Me siento confinado, solo libre para expandirme dentro de los límites”. Ella, una cyborg tecnológica, pone en juego su propia libertad... y entonces nos preguntamos que nos queda para el resto de los mortales. “En un futuro próximo, las redes corporativas alcanzan niveles de desarrollo inimaginados. Los electrones y la luz fluyen a través de todo el universo, sin embargo, a pesar de la informatización, las naciones y los grupos étnicos siguen existiendo” arranca diciendo el film, antes de empezar a conocer a sus personajes. La primera crítica ya está hecha. Es el año 2029 y el planeta empieza a ponerse de pie luego una tercera guerra mundial nuclear. Japón se ha convertido en potencia cibernética. El planeta está lleno de cyborgs que luchan contra la delincuencia tecnológica en una sociedad cada vez más computarizada. 



En los créditos de ese comienzo, veremos la creación de la mayor Mokoto (¿un homenaje a “El nacimiento de Venus” de Botticelli, obra en la que el pintor se inspira en el relato mitológico del nacimiento de Venus?), entre unos fondos verdes con letras y números a la cuál Matrix homenajeará años después. Ella trabaja como oficial de asalto para la organización “Sección 9”, encargada de tratar con delitos informáticos y terrorismo digital. Estamos en presencia de un clásico del animé y del cyber punk. El film tendrá claras influencias de la novela Neuromancer de William Gibson (uno de los precursores del término) y del film Blade Runner de Ridley Scott. La película es una adaptación del manga de Masamune Shirow y el guión corre a cargo de Kazunori Ito. Este se compondrá de los tres actos aristotélicos y la dosificación de la trama será de menor a mayor. Si Mokoto será la protagonista, aparecerá entonces el típico antagonista de un thriller. Puppet Master (el marionetista) será el hacker que ingresará en los cyborgs para cometer actos delictivos y asesinatos y a quien ella debe detener. Y como no podía ser de otra manera en seres humanos, será el costado político el que active todas las alarmas, el hacker fue creado por la “Sección 6” para proteger sus propios crímenes pero el mismo se ha rebelado. El film tendrá todos los condimentos clásicos del animé. Una fotografía repleta de colores y una calidad de imagen superlativa. La banda musical de Kenji Kawai nos introducirá en ese nacimiento de Motoko, con hermosas melodías que quedan replicando en la mente. 



La duración del metraje, poco más de 80 minutos, lograrán que la historia directa. Ella empezará a preguntarse “¿Qué define al humano, el cuerpo o el pensamiento?” ¿Será ella un material desechable, como los aviones o edificios creados por el hombre en los que ella se refleja? En un momento se responde a si misma “Quizás nunca fui humana y fui siempre sintética, la manera en que me tratan me hace sentir humana”. Será el marionetista todo lo contrario, ya que su conciencia empezó a evolucionar por su propia cuenta. Una vez encontrado, este confesará que en realidad pide asilo político solo para encontrarse con Mokoto para convertirse en un ser completo luego de combinar ambos cuerpos y así evolucionar a una estructura superior. La vida se abre camino... “Cuando hicieron posible que las computadoras externalizaran su sistema de memoria debieron haber considerado todas las implicaciones que ello tenía” explica para confirmar su teoría. “Ni siquiera la ciencia moderna puede definir lo que es la vida” dispara y no hacemos más que confirmarlo. Llegarán las preguntas y aparecerá la muerte y la resurrección. La unión y el nacimiento. La perpetuidad para continuar con la vida. El ser humano y la reproducción para seguir con su legado. La tecnología queriendo abrazar ese concepto. Y como dice el Marionetista “La humanidad ha sobrestimado las consecuencias de la computarización” y eso en algún momento empezaremos a pagarlo.

 

Marcelo De Nicola.-

 

Canción post impresiones

 


UNIVERSO OSHII

 


Mamoru Oshii nació el 8 de agosto de 1951 en Tokio. Nació en el distrito de Ōta, siendo estudiante experimentaba con sus propias creaciones visuales, siendo apasionado del cine, una vez declaró haber visto 1000 películas en un año. Se graduó en 1976 en la Universidad Gakugei en Tokio, al siguiente año comenzó su carrera profesional. Comenzó a interesarse por los mundos de la ciencia ficción, en cualquiera de los ámbitos audiovisuales, desde muy joven. Rodó varios cortos en 16 mm como puro entretenimiento antes de pasar al campo profesional. Tras finalizar sus estudios cinematográficos, comenzó en la industria de la animación trabajando para el estudio Tatsunoko Production a mediados de 1977, debutando como asistente en la serie Ippatsu Kanta-kun. En 1980 ficha por el entonces desconocido estudio Pierrot, encargándose de la serie Nils Holgersson. Oshii colabora también como guionista en otras series y películas, destacando las dos películas de la saga Urusei Yatsura, creada en manga por la conocida Rumiko Takahashi. Oshii presenciaría de primera mano la aparición de un nuevo sistema de venta de animación: el OVA (Original vídeo Animation), un animé creado exclusivamente para video, considerado una revolución dentro de la industria por las nuevas y enormes posibilidades que abría. Fue el estudio Pierrot quien ideó este nuevo sistema, y Mamoru Oshii tuvo el honor de dirigir el primer producto lanzado en ese formato: Dallos, una miniserie de cinco capítulos, que se considera la primera obra con el sello personal de Oshii. Su argumento, oscuro e inquietante, nos sitúa en un futuro en que la Luna se encuentra ya colonizada y explotada por el hombre, y un grupo revolucionario de selenitas comienza una lucha por la mejora de sus condiciones de vida frente al gobierno de la Tierra, quien a su vez pretende ocultar los secretos de una estructura extraterrestre, una estación espacial llamada Dallos. 



Desde ese momento, Mamoru Oshii se convirtió en un referente. En colaboración con Studio DEEN guionizó y dirigió en 1985 otro OVA de gran calidad: Tenshi no Tamago, una obra experimental y confusa pero altamente recomendable, que contó con los diseños de Yoshitaka Amano. Dos años después dirigió otras dos historias en formato OVA sobre extrañas desapariciones de personas en Tokio: Twilight Q. Para uno de sus proyectos más extensos ideó una historia múltiple, que ya dejaba entrever el mundo de ciencia ficción complejo de sus siguientes trabajos: Kerberos Panzer Cop, plasmada en primer lugar en el guion del manga del mismo nombre, que contó con los dibujos de Kamui Fujiwara. La historia recreaba un futuro alternativo en el que Japón se había convertido en un estado policial, con un gobierno totalitario que empleaba una fuerza de represión brutal frente a las revueltas y al crimen. A continuación, decidió entrar en el campo de las películas de imagen real y el propio Oshii adaptaría su guion en una trilogía de películas conocidas como Kerberos Saga: The Red Spectacles (1987), StrayDog: Kerberos Panzer Cops (1991) y Jin-Roh (1999). Esta última a diferencia de las dos primeras, fue una película de anime donde Oshii se encargó del guion, dejando la tarea de director a un colega de confianza con quien ya había trabajado en ocasiones anteriores: Hiroyuki Okiura. A partir de 1988 se produjo su consagración definitiva con una saga que alcanzó prestigio mundial gracias a él: Patlabor



Oshii se encargó de dirigir Patlabor: la película y Patlabor 2: la película, además de los 6 primeros OVAs. Los largometrajes de Patlabor son dos de los mejores trabajos de su carrera, y figuran entre las mejores películas de anime de la historia, gracias a una trama adulta, llena de detalles, uniendo los avances y los conflictos del mundo futuro con tramas políticas y personajes extremos. Además, en esos años todavía tendría tiempo de cambiar de registro y dirigir la parodia Gosenzosama Babbanzai!, en 1989. En 1992 escribió y dirigió Talking Head, una película en imagen real de 1992, un surrealista meta-film de misterio que involucra la producción de un anime llamado Talking Head. En 1995 se hace reconocido internacionalmente tras dirigir Ghost in the Shell. El universo de Ghost in the Shell representa un paso adelante en la imaginería visual y creativa de la ciencia ficción: en esta obra se analizan los conflictos que planteará la evolución humana, la creación de nuevas formas de inteligencia y la búsqueda por parte de éstas de su “alma”. Luego siguió con la película de ficción Avalon en 2001, desde la estética de la película hasta la confusión paranoica que experimentan sus protagonistas, todo hace de esta una parte decisiva de la ciencia ficción del nuevo milenio, influida por el cada vez más difuso límite entre lo virtual y lo real. Hay que destacar el ritmo pausado, casi poético de sus imágenes, y la elegancia y solemnidad de su banda sonora. Antes de retomar la trama de Ghost in the Shell, Oshii idearía una obra multimedia, que abarcaba gran parte de los métodos de entretenimiento: Blood: The Last Vampire. Esta historia de vampiros evolucionados, publicada en julio de 2002, muestra la cara más comercial de Oshii, y su capacidad de innovación al plantear una historia que no se desvela en un solo formato, sino que va aclarándose con cada uno de sus “componentes”: una serie de novelas (escritas por Junichi Fukisaku), la película de animación (dirigida por Hiroyuki Kitakubo), el manga (de Kenji Kitayama y Benkyo Tamaoki) y el videojuego para PlayStation 2. Luego sería la secuela de Ghost in the Shell y de la serie ideada para televisión. A partir de ahí siguió creando series y films entre los que se encuentran Assault Girls, Halo Legends, The Last Druid o Tokyo Mokukoseki Shojo, pero ninguna de tanta repercusión como en sus años dorados.

 

FICHA TÉCNICA

 

Título original: Kokaku Kidotai (Ghost in the Shell)

Año: 1995

Duración: 83 min.

País: Japón

Dirección: Mamoru Oshii

Guion: Kazunori Itô. Manga: Masamune Shirow

Música: Kenji Kawai

Fotografía: Animación, Hisao Shirai

 

PELÍCULA COMPLETA