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martes, 14 de marzo de 2023

PICKPOCKET DE ROBERT BRESSON

PROGRAMA 398 (17-02-2023)

 

SINOPSIS

 

Michel es un carterista que no roba por necesidad como tampoco lo hace por vicio; no es cleptómano, roba para darse a sí mismo un valor, porque el robo es el medio de expresar sus sentimientos. (FILMAFFINITY)

 

EDITORIAL

 

Recuerdo aquella frase del escritor francés Jean de La Fontein que decía aquello de que "A menudo encontramos nuestro destino, por los caminos que tomamos para evitarlo”.

Camino solo por las calles, no importa cual. Los veo pasar apurados, decididos, demostrando seguridad con sus posturas, con sus movimientos, intentando siempre alcanzar su ego. Todos saben hacia donde ir y tienen un plan. Todos tienen miedo. Todos estamos solos. Nadie te mira, aunque claven sus ojos en tus pupilas. Somos invisibles o somos siempre otra cosa. Nadie te oye, no existe dialogo posible. Todas las charlas son la misma charla. Todas tienen el mismo destino, morir en la incomprensión, en la ausencia misma de sentido. Todas las charlas nacen rotas, huérfanas, mueren por estar mal concebidas desde un comienzo. 



Solo hay ruido, no comunicación. Solo hay interpretación, distorsión del mensaje. Demostramos lo que somos cuando aquel virus de la palabra nos hace hablar. Seres solitarios, sin un destino, con un vacío de sentido insoportable. Desde la ventana de cualquier bar los veo pasar, la lluvia cae sobre ellos y se cubren y evitan los charcos. Se sirven de paraguas para no mojar sus ropas porque en sus mentes siempre hay un después, siempre hay ese destino que está más adelante. ¿Qué los hace caminar tan seguros de sus valores, de ellos mismos, de sus destinos? ¿En qué lugar hallan tanta arrogancia? ¿Qué pasará con ellos cuando se enfrenten a sus propios abismos, a su oscuridad más íntima? Allí, donde no hay plan. Ahí, donde no hay más palabras. En ese lugar, donde ya no existe el ego.

 

Lucas Itze.-

 

Canción elegida para la editorial


 

IMPRESIONES SOBRE PICKPOCKET

 


Más de una vez mi mente agarró caminos sinuosos y empezó a imaginar delirios impensados. Delirios que, para alguien como yo, eran sumamente equivocados. No por ser un paladín de la moral, sino por temas más estrictamente temerosos. ¿Qué es lo que quiero decir? Qué más de una vez pasé por un kiosco y al tener ciertos elementos cerca de la calle, tomar algo y seguir mi camino. O yendo un poco más allá, estar en un transporte público y detenerme a observar cuán fácil sería sacarle las pertenencias a alguien. La adrenalina del momento, quizás, sería lo más interesante para vivenciar. Pero claramente, fueron sólo pensamientos o ensayos sociales que nunca se convirtieron en actos, no sólo por el hecho en sí sino, y creo que esto es lo principal, porque no tengo los huevos necesarios para ejecutarlos. Y, además, porque nunca estuve en una situación económica desesperante como para llegar a eso. Aunque para otros, esa adrenalina suele transformarse en algo habitual, y hasta algunos los transforman en un arte. Un robo millonario en un banco, como los de películas o mismo como alguno que se ha hecho en el país, lo considero una obra de arte. Sí, me van a saltar a la yugular, pero creo que el arte está en muchos lados, y en mi forma de pensar, ese tipo de situaciones consuman varios elementos para que lo nombre de tal modo. 



El cine, ese sin dudas, es otro tipo de arte. Algunos con más talento, otros con menos, pero cada película forma parte de esa rama tan particular. Claramente, Robert Bresson fue uno de los que mejor fusionó sus pensamientos para trasladarlos a la gran pantalla y que se transforme en arte automáticamente. Y en Pickpocket, film de 1959, muestra el arte no sólo de un cineasta sino también de un carterista que busca que sus golpes pasen desapercibidos. La película, de poco más de 75 minutos de duración, nos introduce con el siguiente relato: “Esta no es una película de estilo policíaco. El autor trata de expresar a través de imágenes y de sonidos, la pesadilla de un joven empujado por su debilidad, en una aventura de robo para la cual no estaba hecho. Pero esta aventura, por caminos extraños, reunirá a dos almas, que, sin ella, quizás nunca se hubieran conocido”. Es básicamente una síntesis argumental del film. Y nada más cierto que se basa en imágenes y sonidos, aunque también en sensaciones. Las palabras salen solo por momentos y los silencios son parte fundamental de la película donde Michel, el protagonista, será el narrador. Como es su costumbre, Bresson trabajará con actores no profesionales para darle más veracidad a la historia. De hecho, pocas veces volvió a convocar a un actor con el que haya trabajado. 



En este caso, ciertas dudas de los mismos le sirven para que el personaje sea más parecido a lo que quería reflejar. La película tendrá una hermosa fotografía en blanco y negro a cargo de Léonce-Henri Burel, habitual colaborador y uno de los más renombrados del cine galo y la banda musical será en gran parte de composiciones de Jean-Baptiste Lully. El guion será sencillo, pero no por eso simple y tendrá su base en Crimen y castigo de Dostoievski. Utilizará las elipsis temporales que se sucederán a lo largo del metraje y se conjugarán de gran manera con un montaje que roza la excelencia. Como si fuera un documental o un film neo-realista, el director sacará la cámara al exterior y los sonidos de las calles, del metro o las escenas en bares o estaciones de tren tendrán un carácter de una realidad ineludible. Contará con primeros planos y con encuadres que por momentos encierren a los personajes, creando así espacios claustrofóbicos y asfixiantes. Y así como Tarantino nos enseña los pies de sus estrellas en cada film, Bresson hace lo mismo, pero con las manos. Que son sin dudas las otras protagonistas. Como si fueran sus magos preparando trucos, aquí la magia será para seguir las peripecias de Michel para convertirse en carterista (significado de Pickpocket en castellano). 



Ahí también el montaje demostrará toda su excelencia. Ya desde ese preámbulo, sabemos cómo será el final. Sin embargo, iremos viendo el trabajo artesanal de Michel para convertirse en un eximio ladrón. No lo hará por necesidad sino para sentir adrenalina o tomar valor para cosas cotidianas con las que no puede luchar. Por una vida aburrida, por la falta de trabajo y de desafíos. Lo único con lo que parece sentirse realizado, es con el robo de carteras u otros objetos, que irá perfeccionando con el tiempo. Solo una joven Jeanne podrá rescatarlo de ese encierro físico y mental. Ella, como un bello ángel inocente, será la musa para encontrar una salida. Será con la que habrá una comunicación con la que no tuvo en su vida. Con su silencio y su sufrimiento interior, cosa que el director no pasa por alto. Todo eso está delante de nuestros ojos, pero no siempre es sencillo verlo. “Oh Jeanne, para llegar hasta ti, que extraño camino tuve que tomar” relata al final Michel. Será la única vez que sus sentimientos afloren y se desnude tal cual es. Y viendo en ella una señal sobre qué camino debía tomar.

 

Marcelo De Nicola.-

 

Canción post impresiones

 


UNIVERSO BRESSON

 


Robert Bresson nació en Paris el 25 de septiembre de 1901. Estudió fotografía y periodismo antes de dedicarse al cine. En 1934 realizó su primer cortometraje: Les Affaires publiques, un cortometraje cómico. Recién empezada la Segunda Guerra Mundial, fue apresado por más de un año en un campo de concentración alemán. Por ese motivo, luego realizó en 1943 su primer largo: Los ángeles del pecado (Les Anges du péché), basado en diálogos de Jean Giradoux. Su segundo film llegó dos años después: Las damas del bosque de Bolonia (Les Dames du Bois de Boulogne), guión suyo y diálogos en este caso de Jean Cocteau. Una gran tragedia psicológica. A partir de ahí empezó a imponer su estilo, basado en renunciar a actores profesionales como su gran marca. Así llega en 1950 Diario de un cura rural, basada en la novela homónima de Georges Bernanos, logrando el Gran Premio en el Festival de Venecia. En 1956 llega otra obra maestra: Un condenado a muerte se escapa, donde se mete en el mundo carcelario durante el nazismo, con el que se llevó el premio a Mejor Director en Cannes. En 1959 rueda otro clásico: Pickpocket, sobre un ladrón que no roba por necesidad ni por vicio, sino para sentirse vivo. En 1962 llega El proceso de Juana de Arco, basada en la heroína francesa, con la que logró premios en Cannes y en Valladolid. Luego llegaron dos obras cumbres: Al azar de Baltasar y Mouchette, donde en ambas, habla del trágico paso de la niñez a la adolescencia. 



Al igual que en Baltasar, sigue con sus guiones basadas en relatos de Dostoyevski como en Une femme douce (1969) y Quatre nuits d'un rêveur (1971). En 1974 llega su primer film en color: Lancelot del Lago, adaptación de la historia de Camelot y el rey Arturo. Ya en el final de su carrera llegaron el drama psicológico El diablo probablemente en 1977 y El dinero en 1983, con el que se llevó el premio a mejor director en Cannes. Creador de un lenguaje cinematográfico diferente, fue uno de los grandes realizadores del cine mundial. Ya retirado, se dedicó a escribir, a dar simposios y a cuidarse de una enfermedad que lo tenía a mal traer. Murió en París a los 98 años el 18 de diciembre de 1999.

 

FICHA TÉCNICA

 

Título original: Pickpocket

Año: 1959

Duración: 75 min.

País: Francia

Dirección: Robert Bresson

Guion: Robert Bresson

Música: Jean-Baptiste Lully

Fotografía: Léonce-Henri Burel (B&W)

Reparto: Martin Lasalle, Marika Green, Jean Pelegri, Dolly Scal, Pierre Leymarie, Kassagi, Pierre Étaix, César Gattegno

 

PELÍCULA COMPLETA

viernes, 21 de agosto de 2020

AL AZAR DE BALTASAR - AU HASARD BALTHAZAR

 PROGRAMA 292 (31-07-2020)

 

 SINOPSIS

 

Baltasar es un burro que vive sus primeros años rodeado de la alegría y los juegos de los niños hasta llegar a la edad adulta, en que es utilizado como una bestia de carga y maltratado por sus diferentes amos. (FILMAFFINITY)

  

EDITORIAL

 

El tipo apoyó su espalda cansada dejando caer todo su peso sobre la pared y luego cayó sentado al piso. Estaba abrumado de voces que le gritaban lo malo que se estaba poniendo todo allá afuera, de mesas llenas de alimentos y bebidas caras que servían a un grupo de hienas riendo a cara descubierta, respirando y humeando palabras de odio, discursos vacíos tejidos especialmente para el juego de la distracción. Reafirmando lo bueno que está ir por la vida a mil por hora sin detenerse a observar. Había algo en esas palabras que lo alertaban. Al salir afuera, el mundo seguiría siendo el mismo mundo de antes. Estaría fortalecido y en funcionamiento aquel dispositivo que fabrica ansiedad a gran escala y que para ello necesita ejercitar la ignorancia y la mala memoria. Recordó entonces a su amigo Alejandro diciéndole que la ignorancia es mucho más rápida que la inteligencia. La inteligencia se detiene a cada rato a examinar; la ignorancia pasa sobre los accidentes del terreno que son las nociones a gran velocidad, y jamás hay nada que le llame la atención. Así llega rápidamente a cualquier parte... especialmente a las conclusiones.  

Con malas conclusiones no se pueden crear buenas ideas. Había que ser capaz de resolver en la sencillez, ese era el terreno de batalla. Comenzó a sentirse mareado, pálido, desorientado, entonces sus ojos comenzaron a mutar, ganando unas grandes pestañas, una redondez perfecta, un brillo único. Como con un filtro que desnuda el símbolo, tan sencillo como preciso se hizo de una nueva habilidad. Capturaba imágenes con cada parpadeo. Aquellos ojos observaban el mundo. Construyendo, de ese modo, un relato simple, exacto, real. Eran millones de fotos desnudas de ideología, Hasta el mismo Dios lloraría al observar aquel álbum de fotografías. Comenzó a desplegar una visión particular, tanto hacia fuera como hacia dentro. Pasó un tiempo y desde aquel ángulo lo mejor que pudo hacer fue aprender a soportar el peso del mundo. Hubo ocasiones en las que descubrió una sonrisa en las manos de alguien. La obediencia en cuellos cansados. Así, hasta haber descubierto todo lo que existía abajo.  Y cuando comenzaba a aprender a hablar con los ojos, ya miraba el azul del cielo. Había visto todo. A todos. Nadie lo había visto a él….

 

Alan Beneitez.-

 

Canción elegida para la editorial

 


IMPRESIONES PARA AL AZAR DE BALTASAR

 

El sonido del galope contra el piso inundaba ciertas mañanas. Un caminar cansino, cargado de sueños y desgracias, desnudaba todas las miserias. Sus dueños empacaban sus pocos útiles en esos animales que eran sus coches de piel y hueso. El sueño del cero kilómetro era algo ajeno que solo las publicidades de ese viejo tv blanco y negro emitían en esa primavera privatizada. Las blancas palomitas que oficiaban de ocupantes no entendían ese peligroso juego. Muchos de ellos solo iban a buscar quizás su única comida del día. Por la tarde, el golpe de la herradura contra el asfalto indicaba que había llegado la hora. El animal en cuestión ya sabía de memoria el camino. En ese trayecto quizás más de una vez se escuchaba un grito de desesperanza. Ese grito puede significar una idea, una declaración, un estallido. Ese sonido que puede pasar de lo sorprendente a lo tétrico es más que una expresión. En él se conjugan detalles emocionantes o los más escabrosos de la humanidad. El grito sagrado para algunos. Aunque otros nunca encontrarán la ansiada libertad que hace referencia nuestro himno patrio. Ni los animales y muchas veces menos sus dueños, que aunque griten con toda su voz, nunca serán escuchados. Y con el sonido de un grito que estremece arranca su obra Robert Bresson. Entre el rebuznar de un asno y música se suceden los créditos. Ruidos de cencerros y un pequeño asno alimentándose de su madre abren el film del francés, titulado Al azar de Baltasar. Así conoceremos a su protagonista. 

Un asno que pronto será llevado por su nueva familia. En una escena de imágenes bíblicas la pequeña Marie bautizará al asno con el nombre de uno de los reyes magos y le convidará la sal de la sabiduría. Veremos un comienzo esperanzador con los niños jugando pero rápidamente el director nos mostrará lo dura que es la vida cuando veamos a Baltasar siendo golpeado como burro de carga, ya con otros dueños. Será el final de la inocencia. Bresson escribió el guión basado vagamente en la novela El Idiota de Fiodor Dostoyevski. El relato nos llevará mediante elipsis que forman pequeños episodios que recorren la vida de Baltasar, de Marie y de la gente que los rodea. Con una fotografía en blanco y negro exquisita y unos encuadres que hablan más de lo que muestran, Bresson nos regalará escenas preciosas y también algunas de las más fuertes de su filmografía. Sus planos serán siempre cuidados. La cámara se posará en ciertos ángulos para que el espectador no sea un mero testigo de la historia. Tendrá en la banda musical obras de Schubert o de Beethoven que se fusionarán de modo perfecto con la imagen, transformándola. Como suele acostumbrar, los protagonistas serán actores no profesionales. El que no actúa es Baltasar. Su mirada, sus gestos, su paciencia, su sacrificio, su inocencia y su sufrimiento son puramente transparentes, .ya que no estaba amaestrado y solo lo adiestraron para la escena del circo dos meses luego del rodaje... 

Él es el testigo de muchas atrocidades que el director nos muestra, como se ve mientras observa a los animales encerrados en el mencionado circo, donde parece ser el más libre entre sus compañeros. En contraposición, nos muestra la maldad de ser humano, su crueldad, su perversión y hasta su desamor por ellos mismos. Marie crece al igual que su asno, pero sus decisiones por miedo o por estar inmersa en esa violencia tan habitual, terminan llevándola a estar con Gerard, alguien que parece no tener corazón, en lugar de Jacques, con quien se crió y quién es su eterno enamorado. Un año después el director realzaría esa idea en Mouchette, que al igual que Marie, quiere escapar no solo de su círculo familiar, sino hasta de ella misma. Es un santo dice la madre de Marie, sobre Baltasar cuando este está viejo y enfermo. Y no será solo esa la relación religiosa en el film. El final rodeado de ovejas también lo envuelve nuevamente en una imagen bíblica. Los pedidos a Dios y el perdón que aparece como lo salvador también forman parte de este pequeño mundo creado por Bresson, mostrando su formación religiosa y su estudio de la filosofía. Alguna vez Jean-Luc Godard dijo sobre el film “Cualquiera que vea este filme quedará absolutamente deslumbrado porque este filme es, en verdad, el mundo en una hora y media”. Y ahí están todos los vicios de la humanidad, como el director alguna vez dijo en una entrevista y que para algunos serían los siete pecados capitales. Desde acá creemos que es solamente la maldad del ser humano lo que todo lo corrompe, hasta la más inocencia mirada de un burro, que solo busca la libertad.

 

Marcelo De Nicola.-

 

Canción post impresiones

 


UNIVERSO BRESSON

 

Robert Bresson nació en Paris el 25 de septiembre de 1901. Estudió fotografía y periodismo antes de dedicarse al cine. En 1934 realizó su primer cortometraje: Les Affaires publiques, un cortometraje cómico. Recién empezada la Segunda Guerra Mundial, fue apresado por más de un año en un campo de concentración alemán. Por ese motivo, luego realizó en 1943 su primer largo: Los ángeles del pecado (Les Anges du péché), basado en diálogos de Jean Giradoux. Su segundo film llegó dos años después: Las damas del bosque de Bolonia (Les Dames du Bois de Boulogne), guión suyo y diálogos en este caso de Jean Cocteau. Una gran tragedia psicológica. A partir de ahí empezó a imponer su estilo, basado en renunciar a actores profesionales como su gran marca. Así llega en 1950 Diario de un cura rural, basada en la novela homónima de Georges Bernanos, logrando el Gran Premio en el Festival de Venecia

En 1956 llega otra obra maestra: Un condenado a muerte se escapa, donde se mete en el mundo carcelario durante el nazismo, con el que se llevó el premio a Mejor Director en Cannes. En 1959 rueda otro clásico: Pickpocket, sobre un ladrón que no roba por necesidad ni por vicio, sino para sentirse vivo. 

En 1962 llega El proceso de Juana de Arco, basada en la heroína francesa, con la que logró premios en Cannes y en Valladolid. Luego llegaron dos obras cumbres: Al azar de Baltasar y Mouchette, donde en ambas habla del trágico paso de la niñez a la adolescencia. 

Al igual que en Baltasar, sigue con sus guiones basadas en relatos de Dostoyevski como en Une femme douce (1969) y Quatre nuits d'un rêveur (1971). En 1974 llega su primer film en color: Lancelot del Lago, adaptación de la historia de Camelot y el rey Arturo. Ya en el final de su carrera llegaron el drama psicológico El diablo probablemente en 1977 y El dinero en 1983, con el que se llevó el premio a mejor director en Cannes. Creador de un lenguaje cinematográfico diferente, fue uno de los grandes realizadores del cine mundial. Ya retirado, se dedicó a escribir, a dar simposios y a cuidarse de una enfermedad que lo tenía a mal traer. Murió en París a los 98 años el 18 de diciembre de 1999.

 

FICHA TÉCNICA

 

Título original: Au hasard Balthazar

Año: 1966

Duración: 95 min.

País: Francia

Dirección: Robert Bresson

Guion: Robert Bresson

Música: Jean Wiener

Fotografía: Ghislain Cloquet (B&W)

Reparto: Anne Wiazemsky, Walter Green, François Lefarge, Philippe Asselin, Nathalie Joyaut, Jean-Claude Guilbert, Pierre Klossowski

 

 

sábado, 31 de mayo de 2014

MOUCHETTE

Programa 13 (10-06-2013)


EDITORIAL

Oh, bello ángel blanco, ¿Que te han hecho? ¿Qué te has hecho? Eres una mujer en cuerpo de niña, rodeada de todo tipo de miserias. La vida, a veces, es ruin y frágil, como nuestro corazón. El mundo gira y gira, y vos estás ahí, en el medio, agonizante de deseos y objetivos. Entonces, tu corazón le ordena a tu cuerpo que también gire y gire. Y esa pequeña escultura de carne y hueso termina ahogándose en un lago vacío de amor, de esperanza, de sentimientos.
Una vida joven suele ser una vida alegre, eso nos han dicho, nos han enseñado, pero tu vida, ángel blanco, nunca fue joven. Tu mundo fue un infierno de martirio, soledad y desdicha rodeado de malas caricaturas disfrazadas de personas.
Siempre estuviste sola, nadie te entendió. Nadie advirtió esa bella fragilidad que habitaba en tu rostro, esa infantil mirada, esa tenue sonrisa.
Nadie se dio cuenta que lo único que necesitabas es lo que todos deseamos: amor. Sólo una pizca de amor, pero la debilidad humana también es perfectamente egoísta.


Y el amor que necesitabas no era tan caro de conseguir, no se compraba vendiendo oros y joyas. Ese amor suplicaba venir en forma de una palabra de aliento, un oído atento, una mirada sin rencor, un abrazo fuerte, una palmada en la espalda, una caricia en la mejilla. Quizás, por la misma mejilla que rodaban esas lágrimas que nunca quisieron salir, pero que estaban ahí, que se veían desde lejos, invisibles a la vista, pero brillantes a los ojos del corazón.
Pienso: que mundo loco… desde algún lado estarás tratando de entender como es el juego de la vida. Verás guerras, violaciones, humillaciones de todo tipo y te preguntarás para que venimos a este mundo.
La verdad, yo no la sé, este el juego y lo estamos jugando con las cartas que el destino nos dio. Algunos tendrán más, otros menos. Unos llegarán al cielo, y otros se perderán en un bosque, tratando de encontrar la salida.
Lo que estoy seguro, es que hay miles de ángeles blancos como vos buscando encontrar esa salida, escaparse del bosque, llegar al paraíso. Lo que tenemos que hacer es encontrarlos, ayudarlos, arroparlos. No permitir que en este mundo haya una sóla historia más como la tuya.
Me propongo levantar una copa en alto, y brindar pidiendo un solo deseo: que en este mundo no haya nunca más una Mouchette…

Marcelo De Nicola

Canción elegida para la editorial


IMPRESIONES SOBRE MOUCHETTE


¿Qué harán sin mí? El dolor en pecho… como si tuviera una piedra dentro. Esto nos dice la mamá de Mouchette al comienzo de la película y ya la tristeza es infinita. Es aquí donde la angustia nos dará la mano para acompañarnos el resto del film. Que tristes son tus ojos, Mouchette, tan llenos de tristeza. Que grandes y tristes… Estamos frente a una película Bressoniana autentica. Con todos sus condimentos. Aquí encontraremos esa intención de unidad tan buscada por Bresson. Encontraremos también aquella idea de lenguaje a través de los planos. Estarán también los modelos, esta es la forma que a él le gustaba llamar a las personas que trabajaban delante de la cámara, no representando, sino esperando ser modeladas para lograr aquel encuentro, piedra fundamental en la filmografía de Robert Bresson. 


Según este exquisito artista, el trabajo del director es ir en busca de la verdad (salud Italia, salud neorealismo!) Acá es donde distingue entre cine y cinematógrafo. Emparenta al primero con un acto no muy diferente al teatro, en donde el autor se contenta con reproducir una realidad dramática sin agregar nada por su parte. Busca la expresión inmediata y definitiva a través de la mímica, gestos, entonaciones de voz. El cinematografo busca una expresión no inmediata sino mediata (sus medios no se pasan por alto) y no definitiva, sino constantemente desplazada, relanzada y contradicha. El cinematógrafo es una cuestión de escritura, esto es de puesta en relación de elementos discretos. Acá entra en relación el montaje, la birome con la cual el cineasta pone en relación estos elementos para generar sentido.  Bresson relaciona a la verdad con la realidad y dice que no es posible conocer directamente la verdad de lo real, porque dicha verdad no tiene aval ni significante. Sí cree, en cambio, que puede vislumbrarse, con dificultades y fugazmente, en sus destellos e intermitencias. A esas intermitencias de la percepción de la verdad de lo real, Bresson le dará el nombre de encuentro. Rodar es ir a ese encuentro. Al entender estas bases, Mouchette se hace más cruda aun. Ella padecerá todo el tiempo. El pueblo la acosa, la escuela no la contiene, su padre le pega, su madre se muere. Y ella mira, y no contesta. Mira con esos ojos gigantes, con su cara inocente, desconsolada. Mouchette, que necesitada de un abrazo, de una caricia. Tu sonrisa nos ilumino cuando te vimos jugar en los autitos chocadores, fue el regalo mas hermoso. Eras niña otra vez, eras inocente otra vez. Hasta se deslizo el amor, tejido entre miradas cómplices. 


Descubriste que había otra mirada para vos, Mouchette. Que el mundo podía pulir esas malditas aristas puntiagudas por una vez, y podía hasta ser agradable, o quizás menos terrible. A pesar de las borracheras. A pesar del odio. A pesar de la muerte. Todo terminó con una bofetada de tu padre, que me dolió tanto como a vos, pero fui menos fuerte que vos Mouchette. Yo lloré, con la cara arrugada, como lloran los débiles, los que no estamos acostumbrados, los que no venimos del barro como vos. Tus lágrimas cayeron también. Lo hicieron despacio, lento, baqueanas de aquellas hermosas mejillas abofeteadas. Las campanas de la iglesia sonando a cada rato, al mismo tiempo que alguien intentaba matar a otro, al mismo tiempo que alguien te daba alcohol para violarte y después te volvía a dar alcohol pero ahora para que te olvides. 


El llanto de tu hermanito, ese bebe cuya existencia no hacía mas que desmoralizarnos, porque sabíamos que lo mas probable era que su suerte no fuera mucho mas distinta a la tuya. Es mucho para vos, hermosa Mouchette, es mucho. Decidiste irte con tu mama, y cuando te vi entrando en el agua, te pensé nadando feliz, como cuando eras un pececito en la panza de tu mamá. Y la angustia cedió un poco. Entendí tu decisión, quisiste volver al único lugar en el que no podíamos lastimarte, al único lugar que fuiste feliz. Adiós Mouchette, inocente Mouchette, tesoro que no supimos ver. Te deseo buena vida, donde quieras que estés.-      

Lucas Itze.-

Canción post análisis


Un homenaje de Fito para la protagonista del film:


Y nos despedimos así:



FICHA TÉCNICA

Título original: Mouchette
Año: 1967
Duración: 78 min.
País: Francia
Director: Robert Bresson
Guión: Robert Bresson (Libro: Georges Bernanos)
Música: Jean Wiener
Fotografía: Ghislain Cloquet (B&W)
Reparto: Nadine Nortier, Jean-Claude Guilbert, Jean Vimenet, Marie Susini, Marie Cardinal, Paul Hébert

Argumento

Mouchette es una niña de 14 años que vive con su familia, en una población rural de Francia. Su minimalista mundo es una pieza, donde vive con sus padres (su madre enferma de muerte y su padre un alcohólico traficante de licores) y sus dos hermanos, uno mayor que trabaja con su padre y otro un bebé al que ella debe cuidar.
Asiste a clase en la escuela, realiza las tareas domésticas, y trabaja en el bar del pueblo los domingos. La sociedad en la que vive la desprecia, por la pobreza de su familia y por la mala vida del padre. Ella es repelida y denostada, de hecho sus compañeros de clase le dicen cara de rata o zorra para referirse a ella.
En el pueblo también vive Mathieu, el guardabosque que se encarga de liberar a las perdices atrapadas por los cepos de quienes quieren darle caza.
Mathieu se trensa en una discusión con Arséne, un malviviente. Luego de herirlo, Arséne se escapa y se encuentra en el bosque con Mouchette, quien andaba perdida a causa de la lluvia.
Mientras Arséne piensa que asesinó al guardabosque, se encuentra a Mouchette en su cabaña, e intenta utilizarla de coartada. Después de que ella acepte ayudarlo, Arséne sufre un ataque de epilepsia. Ella trata de atenderlo con amor, aunque luego de reponerse, termina siendo violada por Arséne.
Luego de pasar la noche en la cabaña, Mouchette regresa a su casa, con la intención de hablar con su madre, la única persona que le tiene cariño. Sin embargo, minutos después de llegar, la madre fallece.
La niña, por pedido de su padre, va a buscar leche para su hermano, de paso, una vecina le da una mortaja para cubrir el cuerpo de su madre. Mouchette se va hacia el bosque, tiene pensado otros planes, la mortaja que recibió, va a ser para cubrir su cuerpo…

TRAILER