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jueves, 5 de diciembre de 2024

LA ANGUSTIA CORROE EL ALMA - ANGST ESSEN SEELE AUF DE RAINER WERNER FASSBINDER

PROGRAMA 453 (22-11-2024)

 

SINOPSIS


En un café al que acuden los trabajadores inmigrantes, Emmi Kurowski, una viuda de unos sesenta años, conoce a Salem, un marroquí treintañero. Inducido por la dueña del bar, Salem invita a Emmi a bailar, hablan, la acompaña a casa y, al día siguiente, se queda a vivir con ella. Esta relación provoca un gran escándalo, y las vecinas visitan al propietario del edificio para denunciar a Emmi. (FILMAFFINITY)

 

EDITORIAL

 

Nombrar a la rosa es pulverizar a la rosa y no existe mayor soledad que esa. No hay mayor soledad que ese silencio ensordecedor que distancia la palabra de aquello que nombra. En este mundo estamos inmersos. Sobre este jardín que nadie cuida juegan nuestros aturdidos sentidos. Ciegos en una caverna donde rebotan los sonidos interminablemente buscando recuperar con nostalgia aquella magia perdida. ¿Cuál será el rayo que encienda nuevamente nuestra farola de mago? ¿Cuál será la estrella, ese verso aun no escrito, que devore para siempre aquella sombra que nos separa? Siempre estuvimos solos y olvidados, perdidos en el anonimato de esta muchedumbre de gente. Nos hemos desvanecidos hasta volvernos impalpables, ausentes, sombras de una anécdota que ya nadie escucha. Porque la soledad no implica la ausencia de gente. Estar solo es la desgarradora imposibilidad de comunicarnos. Es estar inmerso en este virus de luces y sombras, es observar tu mirada vacía frente a un mensaje que jamás llegará. Quizás sea el poeta uno de los pocos que logre romper aquella barrera de soledad al destruir las palabras, al jugar con los sentidos del universo, al quebrar la lógica naturalizada. Estar solo es mirar y no encontrar diferencias, es haber perdido la inteligencia de ver matices allí donde todos ven absolutismo, monotonía y uniformidad. Es haber perdido la comunión que justifica, aunque sea por algunos segundos, nuestra existencia. 



El pensamiento, el arte y el amor sean quizás nuestras únicas herramientas contra la angustiosa soledad. Tal vez alguien deje flotando en el viento alguna idea que nos atrape y encienda nuestros sentidos y con algo de suerte, aquello nos haga mejores personas, allí, solo por un ínfimo instante, ya no estaremos solos. Quizás cualquier día de estos, escuchemos por ahí algún acorde que nos transporte a cierto lugar al que jamás hubiéramos llegado por nuestros propios medios y aquello, puedo asegurarles, se parecerá bastante a la compañía. Quizás nos animemos a perdernos en una mentira, en un te amo, en una caricia que creeremos única, y que tal vez lo sea. Quizás nos animemos a vernos en los ojos de otro y sentirnos vulnerables, sentirnos que el mundo podría acabarse en aquel instante y que aun así todo estaría bien. Quizás esa mirada, aquella construcción fantasiosa a la que llaman amor, llena de idealizaciones y de fantasmas, logre un día sacarnos de nosotros mismos y así empatizar con el otro, reconocerlo aunque sea por un intervalo fugaz y allí todo habrá valido la pena. Habrá valido el peso asfixiante de toda la soledad vivida, de toda aquella angustia sobrellevada para lograr aquellos pequeños destellos donde nuestras islas se encuentren y así reaviven nuestras almas dormidas y hagan de aquella tristeza una gema luminosa, porque como bien sabemos, la angustia, queridos amigos, corroe el alma.   

 

Lucas Itze.-

 

Canción elegida para la editorial

 


IMPRESIONES SOBRE LA ANGUSTIA CORROE EL 

ALMA

 


Alguna vez, entre estas tertulias, dijimos que el alemán Erich Fromm en su libro El arte de amar rezaba “No es el acto de amar, sino algo o alguien que amar” con lo que sintetizaba ese sentimiento. Y reconocía “que el amor no se reduce solo a esto, sino que se basa en otros elementos como la atención, el respeto, la responsabilidad y el conocimiento. El deseo de ver a la otra persona amada satisfecha en la realización de sí misma y de sus potencialidades se manifiesta en todas sus fuerzas”. Como también hemos dicho más de una vez en estos encuentros, existe ese oscuro mantra que reza que el amor nos completa, sin embargo, lo que buscamos es consumar el deseo. Siempre que hablemos de Rainer Werner Fassbinder hablaremos de amor, de deseo, de ausencias, de locura y del retrato de las verdades más crudas del ser humano. Alguna vez declaró "Creo que este sistema en el que vivimos no es un sistema en el que se pueda amar de verdad. Por ser, en general, un sistema de explotación es idóneo para también explotar el amor. No importa cómo suceda este amor y en todos los casos en que suceda. Es algo espantoso. Yo recomiendo el deseo de amar, pero no amar. Hay que dejar que el deseo se vuelva cada vez más grande, cada vez más claro y, entonces, es posible que ocurra algo”. Ese deseo lo convierte es un hombre apasionado y también auto destructivo, como la mayoría de sus personajes. 



Algo que también podemos ver en su film La angustia corroe el alma, traducción aquí del dicho árabe El miedo se come el alma. Estamos ante un melodrama con todas las letras… pero con el sello de Fassbinder. La película arranca en un bar donde una mujer de unos 60 años entra para resguardarse de la lluvia. Ahí hay unos inmigrantes tomando algo, mientras ella se pide una gaseosa. Música árabe suena de fondo. La cara de ella denota tristeza y será Selim (al que todos llaman Alí), un joven marroquí quien la saca a bailar un tango. Allí comenzará una historia de amor. El film, es un claro homenaje a "Sólo el cielo lo sabe", de Douglas Sirk. Fassbinder trabajará un guion con una estructura lineal. Como en casi toda su filmografía, los escenarios serán un mix entre lo teatral y lo audiovisual. La banda musical también se trabajará desde diferentes melodías, sonará música alemana, árabe y, como dijimos anteriormente, el tango tendrá su lugar destacado. La fotografía será naturalista con colores sobrios y apagados, que reflejan la atmósfera sombría de la película. Y si hay algo que sabía el alemán, era donde poner la cámara o como armar los encuadres. Aquí vemos un planteamiento en los planos basado en la dificultad de establecer una distancia con los personajes y sus vicisitudes dramáticas. Ya desde el comienzo, cuando Emmi y Alí llegan al edificio donde vive ella, veremos que una vecina le habla desde atrás de una ventana. 



Esos planos se repetirán a lo largo del metraje. Desde atrás de una puerta, de un barrote o de un vidrio sentiremos la lejanía que están viviendo los protagonistas con el resto de la sociedad, seremos parte de ese sistema opresivo y vigilante. Utilizará como es su costumbre, muchos planos fijos para mostrar la intimidad de sus personajes. Los planos generales serán para exponer el entorno, pero también elegirá primeros planos para manifestar los sentimientos de la pareja. Habrá algunos travellings rápidos y serpenteantes, algo bastante extraño para la filmografía del alemán. La película no sólo nos contará esa relación casi utópica sino sus consecuencias. Ella, una mujer germano-polaca viuda de 60 años, con una hija y dos hijos y que trabaja como empleada de limpieza en un edificio. El, un inmigrante de poco más de 30 años, que hace dos está en Alemania, trabaja en un taller y vive con cinco compañeros en un pequeño cuarto. “Es bueno hablar con alguien. Estoy sola la mayor parte del tiempo”, le confiesa Emmi a Alí antes de invitarlo a su casa a tomar un café. Emmi muestra en su triste mirada el sufrimiento y la soledad que viene padeciendo. Será la aparición del joven marroquí quien le dé un nuevo sentido a su vida. Pero el film no hablará solo del miedo, del amor y el deseo sino también será una crítica a la sociedad alemana. Y no sólo a su sector burgués. La falta de oportunidades, además de la soledad, de las personas mayores, es algo que marca la película. 



El racismo (ya sea con marroquíes, turcos, polacos o serbios), la intolerancia, la inseguridad, el miedo y la hipocresía son los otros elementos que vemos a través de la historia. Las vecinas, sus compañeras de trabajo y hasta el vendedor del barrio mostrarán su peor cara. Alí, con su poco alemán a cuestas, intentará ser siempre cortés. Ella le hablará de su pasado nazi y hasta lo invitará al restaurant donde cenaba Hitler. Mostrará un trasfondo de algo de moda en esos años ´70, agrandado por el ataque a los atletas israelíes dos años antes en los Juegos Olímpicos de Munich 1972. Aunque hoy sigue vigente. Fassbinder mostrará a Alí como especie de trofeo, cuando Emmi le exhiba su cuerpo ante sus compañeras de trabajo o Barbara, la anfitriona del bar, lo utilice casi como un juguete sexual. Claro, Fassbinder nos invita a recordar que durante el nazismo todos aquellos que no fueran arios no eran humanos y por tanto serían tratados como animales… A lo largo que pasan los minutos, se empezará a notar el aislamiento de la pareja, ya sea en un restaurant post casamiento o en la terraza de un bar, donde todos los miran. Las buenas intenciones de Emmi chocarán también con la cobardía de Alí en la curva dramática de la historia. Aquí otra buena mano del director, que no idealiza la pareja, sino que la presenta con sus miedos y con sus desatinos, como cualquier otra. La complejidad de las relaciones siempre se impone. “Seremos ricos, Ali … y nos compraremos un pedacito de cielo” le dice en un momento Emmi a Alí, como si fuera un mantra. Quizás en esa unión para salvarse el uno al otro, intentaron encontrar eso que tanto buscó Fassbinder: el deseo de amar.

 

Marcelo De Nicola.-

 

Canción post impresiones

 


UNIVERSO FASSBINDER

 


Nacido el 31 de mayo de 1945 en Baviera, Alemania. Hijo de un médico militar y de una traductora, que se separaron cuando tenía seis años. Empezó en el mundo del teatro escribiendo, adaptando y dirigiendo obras. Su llegada al cine se da en 1966 con el cortometraje El vagabundo. Sus primeros largos fueron en 1969: El amor es más frío que la muerte y Katzelmacher, con la primera película logra el premio a mejor fotografía y con la segunda el de mejor película alemana. Esa primera época fue claramente influenciada por la Nouvelle Vague. Empieza a interesarse en el melodrama estadounidense gracias a los films de Douglas Sirk, a quien va a visitar a su residencia de Lugano, Suiza. Su propósito desde ese momento fue crear unas películas «como las de Hollywood, pero sin la hipocresía». Esta intención dio lugar a un estilo de filmar atrevido y moderno (tan moderno como el de sus primeras películas, pero con otra actitud). La presencia de la cámara se hace casi visible al espectador, por los ángulos, los movimientos y los planos que hace, consiguiendo así una anti-naturalidad que pretende distanciar al espectador y obligarle a juzgar las historias sin manipulaciones sentimentales. Su primer «melodrama distanciado» fue Las amargas lágrimas de Petra von Kant(1972), que fue su primer éxito internacional. A partir de ahí se verán películas más crudas, frías y distantes. Recorrerá con su cine todo su país, filmando en lugares tan disímiles Baviera, Baden, Fráncfort, Coburgo y Berlín. Llevó al cine grandes obras literarias alemanas como Effi Brest (1894) de Theodor Fontane o Berlin Alexanderplatz (1929) de Alfred Döblin. Algunos de sus films más renombrados son Dios de la peste¿Por qué le da el ataque de locura al Señor R.?,  El soldado americano (las tres de 1970), El mercader de las cuatro estacionesLa angustia corroe el almaLa ley del más fuerteEl viaje a la felicidad de mamá KusterRuleta chinaUn año con trece lunasEl matrimonio de María BraunLolaLili MarleenLa ansiedad de Veronika Voss y su film póstumo Quarelle



Alcohólico y adicto a las drogas vivió su vida a mil por hora. Su muerte llegó tras un fallo cardíaco, al parecer resultado de la interacción entre somníferos y cocaína, el 10 de junio de 1982 con sólo 37 años y más de 40 films en su haber. Retrató todas las clases sociales: la burguesía en Ruleta china, los comerciantes en El mercader de las cuatro estaciones, el proletariado sobre todo en Viaje a la felicidad de Mamá Küster, el lumpen en El amor es más frío que la muerte, la patronal en La tercera generación, los intelectuales en El asado de Satán, los periodistas en La ansiedad de Veronika Voss, los artistas en Lili Marlene, los inmigrantes en Katzelmacher. De ahí que haya sido llamado el Balzac del cine alemán. Su estilo tuvo el perfil marcado de los grandes directores, se habla de él como un gran director de escena, ya que cada plano estaba minuciosamente diseñado para provocar un fuerte impacto estético en la pantalla, ya fuera por su sobriedad o por sus retorcidas técnicas. Para eso contó con la ayuda de la cámara Michael Ballhaus, quien luego trabajó con directores como Martin Scorsese, Francis Ford Coppola, Robert Redford, Wolfgang Petersen, Robert Redford o Barry Levinson



La soledad, el miedo, la emancipación femenina, los personajes oscuros, el homosexualismo, la doble personalidad (doppelgänger) de varios de sus personajes, el abuso de drogas y la prostitución, fueron algunos de los temas que trató un director en una época que buscaba su nuevo mundo. La falta de su padre, también hizo que la mayoría de los personajes fuertes sean femeninos. Además, como su ritmo de trabajo era imposible de soportar para los productores cinematográficos, más acostumbrados a esperar la amortización parcial de sus films antes de seguir adelante, Fassbinder acabó alternando teatro con cine y con televisión, medio para el que rodó varias series de éxito que luego, convenientemente cortadas en su metraje, fueron estrenadas en las salas comerciales de exhibición. Esa pasión enfermiza por su trabajo lo confirmó en toda una declaración de principios: “Ya dormiré cuando esté muerto”, a lo que agregaba “Cada cual debe decidir si es mejor llevar una vida breve pero intensa o larga y rutinaria”. Claramente el maestro alemán eligió la primera.

 

FICHA TÉCNICA

 

Título original: Angst essen Seele auf

Año: 1974

Duración: 93 min.

País: Alemania del Oeste (RFA)

Dirección: Rainer Werner Fassbinder

Guion: Rainer Werner Fassbinder

Reparto: Brigitte Mira, El Hedi ben Salem, Barbara Valentin, Irm Hermann, Elma Kazlova

Música: Peer Raben

Fotografía: Jürgen Jürges

 

PELÍCULA COMPLETA

miércoles, 29 de junio de 2022

LAS AMARGAS LÁGRIMAS DE PETRA VON KANT - DIE BITTEREN TRÄNEN DER PETRA VON KANT DE RAINER WERNER FASSBINDER

PROGRAMA 373 (24-06-2022)

 

SINOPSIS

 

Petra von Kant, una diseñadora de moda que acaba de separarse de su marido, vive con su secretaria-esclava Marlene (personaje simbólicamente mudo). Cuando su amiga y confidente Sidonie le presenta a Karin, una joven de origen humilde, se enamora locamente de ella y le promete que va a convertirla en una famosa modelo. Sin embargo, Karin la abandona poco tiempo después para irse con su marido que, después de un viaje, acaba de volver a Frankfurt. Petra cae entonces en una profunda depresión. (FILMAFFINITY)

 

EDITORIAL

 

Que difícil es escribir sobre el amor. Hojas y hojas en las que expusimos todas nuestras conquistas y derrotas. Horas buscando amalgamar frases que intenten ser creativas, metáforas que expliquen lo que no se puede decir con palabras. Insistimos con lágrimas que estallan contra el piso, con promesas en las que juramos amor eterno, con cuadros pintados a mano como testigos silenciosos o con portazos que dejaron un golpe seco, amargo y atroz. También dijimos, hace dos semanas nomás, que el amor es imposible. Como no podía ser de otra manera, repetimos hasta el hartazgo la idea de poseer al otro para sentirnos completos. Y también lo denunciamos e interpelamos. No faltó tampoco en estas citas, alguna pregunta del poeta Oliverio o alguna frase del amigo Cortázar. 



Este amor perfecto lo hablamos sin importar géneros ni razas. Para el amor no hay nada de eso. Solo pasión, sólo un corazón que late más fuerte. ¿Y porque seguimos indagando sobre el amor? Porque como dijimos más de una vez, también el amor salva. Hagamos el amor y no la guerra. El amor vence al odio. Frases que adoptamos como mantras. Y porque siempre estamos aprendiendo sobre el amor. Nadie es un experto en el tema. No hay una enciclopedia sobre el amor. Es jugar las cartas, equivocarse, barajar y dar de nuevo. El amor es complejo, es dar la vida. Por todo lo que nos hace bien. Es encontrar en el momento que uno menos se lo espera, algo por que seguir adelante. Y las ilusiones vuelven a encenderse. Aunque siempre nos quedarán lágrimas en el tintero porque bien sabemos que en algún momento, el amor nos desgarrará...

 

Marcelo De Nicola.-

 

Canción elegida para la editorial

 


IMPRESIONES SOBRE LAS AMARGAS LÁGRIMAS 

DE PETRA VON KANT

 

Hace poquito charlábamos sobre aquella laboriosa tarea de desaprender lo aprendido respecto del amor. Amar es seguir el guion de aquello que naturalizamos. Heredamos un saber que normaliza las formas y las maneras que el hecho amatorio debe tomar. Debe tomar, el mandato está allí y decanta naturalmente enmarcándose bajo la complicidad del poder real dentro de lo saludable, imponiendo un límite claro, contraponiéndose ferozmente a lo degenerado, lo enfermo, lo repudiable, lo no sano, la enfermedad. Donde aparece la ley, finaliza el amor. Aquel dispositivo heredado generador de sentido geopolitizará nuestro cuerpo delimitando zonas erógenas, narrándonos, detallándonos, tal como si fuera una película, dónde ubicar al placer. El amor naturalizado de tal manera es una de las formas del virus, es parte necesaria e imprescindible del plan. La pareja monogámica, heterosexual y falocéntrica, construirá relaciones en serie como si de una producción industrial se tratara, organizará al ser y sus energías, administrará sus fuerzas y restringirá al deseo con el único y perverso objetivo de hacerlo más productivo, más manipulable e influenciable. Se institucionalizará este producto bajo la opresiva entidad de la pareja y el matrimonio delimitando de esa manera el terreno fértil de la idea de felicidad, progreso y triunfo. Somos felices cuando encontramos el amor, será uno de los axiomas tal vez más escuchados, el amor nos completa, nos realiza repetirán a modo de oscuro mantra, las publicidades, los medios de comunicación y por supuesto los pésimos poemas, instalando de esa manera un absoluto, una verdad irrevocable, una verdadera verdad. 



El amor es deseo y falta, es ausencia, cómo entonces podría venir a completar aquello que ya somos. El amor es el otro y el otro, lejos de completarnos, nos interpela, nos niega desde su propia existencia. El otro es todo lo que yo no soy y esa ausencia, entonces, es también pura posibilidad. La otredad nos saca por fin de nosotros mismos. El amor, queridos amigos y amigas, es derrumbe, es el colapso final de toda estructura, de toda verdad instalada. El amor profana todo aquello que creíamos sagrado, derrumba salvajemente las siniestras estructuras erigidas por las eficaces e invisibles manos del poder. Solo en nuestra propia deconstrucción podremos dar lugar al amor y esa es una de las pocas buenas noticias que iluminan nuestra desgracia existencia. Quemar cada línea del guión, para renacer nuevos y mejores, para llenarnos de experiencias y de colores, de dulces matices. Amar es colapsar definitivamente, es abrir la existencia a la sorpresa, es asumir el riesgo de estar vivo escapando con elegancia de su estúpida burocracia y la judicialización de sus partes. Amar es parte de la aventura, es invitarse sin nostalgias absurdas, al olvido. Petra Von Kant derramó amargamente sus lágrimas por entender al amor de esta forma, pero lo hizo solo desde lo teórico, solo desde su lógica, no tuvo el valor de llevarlo a la acción, al cuerpo. Las amargas lágrimas de Petra Von Kant de nuestro gran amigo Rainer Werner Fassbinder es una obra moderna y única. Es un mensaje en una botella arrojada al mar de la conciencia. Es una película necesaria, provocativa, profunda y disruptiva. Alegórica y simbólica. Fassbinder fue al cine lo que Luis o Astor fueron a la música, lo que Antonin a las palabras, lo que Alejandra, con toda seguridad, al dolor. Rainer puso sobre la mesa aquellos temas a los que una sociedad hipócrita había decidido, y aún decide, no mirar y condenar. 



Trabajó sobre su narrativa buscando una voz propia y derrumbando los cánones establecidos de su época. Deconstruyendo lo que había sido maliciosamente naturalizado. Su film Las amargas lágrimas de Petra Von Kant, titulo sugerente como la mayoría de los de su filmografía, será una adaptación de una obra de teatro de su autoría, marca original que se mantendrá en el traspaso de formatos. Toda la cinta transcurrirá en una única locación, salvo una sola escena que optará por otro escenario, y recurrirá al recurso del dialogo como herramienta informativa de aquel pasado desconocido, de aquello no visto. Donde la regla sugiere una ruptura en la linealidad narrativa, un racconto o un flashback, el director preferirá el dialogo, el monólogo. Bien sabe aquel que alguna vez se ha aventurado a la elaboración textual en este registro, que el recurso de la palabra debe estar cuidadosamente nivelado para evitar de esta manera redundancias o caer en el fatídico abismo del aburrimiento. El trabajo del artista sobre aquel cuerpo destinado a ser modelado que es el actor, según términos de Robert Bresson, debe ser balanceado con celosa precisión en cuanto al desarrollo de acciones puntuales durante el devenir discursivo del texto. Fassbinder lejos de desconocer estos por menores, los resolverá con maestría trabajando en una tonalidad de interpretación intermedia entre lo teatral y lo audiovisual. Marcará acciones que apoyaran la oralidad y muchas otras que le serán indiferentes o hasta la negaran. Allí el ingenio y el ojo del artista. La fotografía será otro de los puntos fuertes de esta obra desafiante. Se trabajará desde lo visual una estética que resaltará las características típicas de la etapa renacentista en la pintura, trabajando de esta manera con una paleta oscura cargada de rojos, dorados, celestes y verdes. 



Aparecerá también particularidades en el tratamiento de la imagen típicos de esta etapa como el humanismo, que resaltará la figura humana como protagonista, la exaltación de la belleza, el naturalismo desde el trabajo sobre la forma de los cuerpos. La estructura narrativa será lineal y estará organizada según la idea Aristotélica de tres actos. En el primero de ellos la protagonista expondrá su idea sobre el amor que coincidirá con lo planteado en el comienzo mismo de esta charla. En el segundo acto pondrá a prueba su discurso cuando llegue el amor de la mano de Karin. Caerá allí en las tinieblas profundas del amor idealizado, avasallará el deseo del otro, se humillará intentando poseer su libertad. Vendrá la calma con la resolución y el clímax en el tercer y último acto. Tesis, síntesis y antítesis. Petra llegará modificada y le hablará a aquel otro personaje del que todavía no hemos hecho mención alguna, Marlene. Será un personaje enigmático de tez pálida y vestida siempre de negro. Cumplirá la función de sirvienta, bajo el peor de los tratos y no hablará jamás. Reaccionará solo a los relatos de Petra. Llorará, se sorprenderá, pero jamás opinará. Terminará sus trabajos de diseño, redactará sus cartas y solo la mirará. Mientras no esté en escena se la oirá tipear animosamente. Solo eso sabremos de Marlene. Eso, y que toda la obra está dedicada a ella, a la que se volvió Marlene aquí rezará una placa al comienzo de la cinta. Habrá algo común entre los dos personajes, ¿será tal vez Marlene un alter ego de Petra? ¿Será la verdadera narradora de la obra? ¿La autora trabajando desde la oscuridad propia del acto creativo con aquel puñado de personajes que toman vida y autonomía? ¿Será la imagen de la artista como medio necesario entre la idea y la obra? Lo que es seguro es que Marlene será ausencia, y la ausencia, siempre enamora.

 

Lucas Itze.-

 

Canción post impresiones

 


UNIVERSO FASSBINDER

 


Nacido el 31 de mayo de 1945 en Baviera, Alemania. Hijo de un médico militar y de una traductora, que se separaron cuando tenía seis años. Empezó en el mundo del teatro escribiendo, adaptando y dirigiendo obras. Su llegada al cine se da en 1966 con el cortometraje El vagabundo. Sus primeros largos fueron en 1969: El amor es más frío que la muerte y Katzelmacher, con la primera película logra el premio a mejor fotografía y con la segunda el de mejor película alemana. Esa primera época fue claramente influenciada por la Nouvelle Vague. Empieza a interesarse en el melodrama estadounidense gracias a los films de Douglas Sirk, a quien va a visitar a su residencia de Lugano, Suiza. Su propósito desde ese momento fue crear unas películas «como las de Hollywood, pero sin la hipocresía». Esta intención dio lugar a un estilo de filmar atrevido y moderno (tan moderno como el de sus primeras películas, pero con otra actitud). La presencia de la cámara se hace casi visible al espectador, por los ángulos, los movimientos y los planos que hace, consiguiendo así una anti-naturalidad que pretende distanciar al espectador y obligarle a juzgar las historias sin manipulaciones sentimentales. Su primer «melodrama distanciado» fue Las amargas lágrimas de Petra von Kant (1972), que fue su primer éxito internacional. A partir de ahí se verán películas más crudas, frías y distantes. Recorrerá con su cine todo su país, filmando en lugares tan disímiles Baviera, Baden, Fráncfort, Coburgo y Berlín. Llevó al cine grandes obras literarias alemanas como Effi Brest (1894) de Theodor Fontane o Berlin Alexanderplatz (1929) de Alfred Döblin. Algunos de sus films más renombrados son Dios de la peste¿Por qué le da el ataque de locura al Señor R.?,  El soldado americano (las tres de 1970), El mercader de las cuatro estacionesLa angustia corroe el alma, La ley del más fuerteEl viaje a la felicidad de mamá KusterRuleta chinaUn año con trece lunasEl matrimonio de María BraunLolaLili MarleenLa ansiedad de Veronika Voss y su film póstumo Quarelle

 


Alcohólico y adicto a las drogas vivió su vida a mil por hora. Su muerte llegó tras un fallo cardíaco, al parecer resultado de la interacción entre somníferos y cocaína, el 10 de junio de 1982 con sólo 37 años y más de 40 films en su haber. Retrató todas las clases sociales: la burguesía en Ruleta china, los comerciantes en El mercader de las cuatro estaciones, el proletariado sobre todo en Viaje a la felicidad de Mamá Küster, el lumpen en El amor es más frío que la muerte, la patronal en La tercera generación, los intelectuales en El asado de Satán, los periodistas en La ansiedad de Veronika Voss, los artistas en Lili Marlene, los inmigrantes en Katzelmacher. De ahí que haya sido llamado el Balzac del cine alemán. Su estilo tuvo el perfil marcado de los grandes directores, se habla de él como un gran director de escena, ya que cada plano estaba minuciosamente diseñado para provocar un fuerte impacto estético en la pantalla, ya fuera por su sobriedad o por sus retorcidas técnicas. Para eso contó con la ayuda de la cámara Michael Ballhaus, quien luego trabajó con directores como Martin Scorsese, Francis Ford Coppola, Robert Redford, Wolfgang Petersen, Robert Redford o Barry Levinson

 


La soledad, el miedo, la emancipación femenina, los personajes oscuros, el homosexualismo, la doble personalidad (doppelgänger) de varios de sus personajes, el abuso de drogas y la prostitución, fueron algunos de los temas que trató un director en una época que buscaba su nuevo mundo. La falta de su padre, también hizo que la mayoría de los personajes fuertes sean femeninos. Además, como su ritmo de trabajo era imposible de soportar para los productores cinematográficos, más acostumbrados a esperar la amortización parcial de sus films antes de seguir adelante, Fassbinder acabó alternando teatro con cine y con televisión, medio para el que rodó varias series de éxito que luego, convenientemente cortadas en su metraje, fueron estrenadas en las salas comerciales de exhibición. Esa pasión enfermiza por su trabajo lo confirmó en toda una declaración de principios: “Ya dormiré cuando esté muerto”, a lo que agregaba “Cada cual debe decidir si es mejor llevar una vida breve pero intensa o larga y rutinaria”. Claramente el maestro alemán eligió la primera.

 

FICHA TÉCNICA

 

Título original: Die Bitteren tränen der Petra von Kant

Año: 1972

Duración: 124 min.

País: Alemania del Oeste (RFA)

Dirección: Rainer Werner Fassbinder

Guion: Rainer Werner Fassbinder. Obra: Rainer Werner Fassbinder

Fotografía: Michael Ballhaus

Reparto: Margit Carstensen, Hanna Schygulla, Irm Hermann, Eva Mattes, Katrin Schaake, Gisela Fackeldey

 

PELÍCULA COMPLETA

jueves, 11 de abril de 2019

LA LEY DEL MAS FUERTE - FAUSTRECHT DER FREIHEIT



SINOPSIS

Franz Biberkopf es un joven homosexual, vulgar, ingenuo y bonachón que, después de trabajar como "Fox, la cabeza parlante" en una feria, gana medio millón de marcos en la lotería, lo que le permite frecuentar círculos gays más selectos. En este exquisito ambiente se enamora de Eugen, hijo de un empresario que posee una imprenta al borde de la bancarrota. Eugen, que ha dejado a su amante, inicia con Franz una relación interesada: en varias ocasiones le saca dinero para la empresa paterna, le hace comprar el piso y los muebles que compartirán, e intenta incluso corregirle sus toscos modales tan alejados de la educación burguesa. Además, programa un viaje a Marrakech. (FILMAFFINITY)

EDITORIAL

Sombras que anuncian la muerte. El terror acecha en los barrios más bajos. Solo algunos tendrán ese golpe de suerte que los saque del precipicio. La ignorancia asoma sus narices de forma tiránica. A la gloria o Devoto se puede llegar en tiempo récord. Estar arriba o abajo depende de ambas caras de la moneda. Del éxito a la condena. De los amigos del campeón a la soledad más lúgubre. El poder corrompe. Dictamina normas y establece leyes. Justifica muertes y ejecuta represalias. La ambición equivoca los caminos. Las palabras mueren antes de salir de los labios. El dinero es lo que dispone la importancia del ser. Seres que son moneda de cambio. Sin sentimientos. Relegados por el deseo de lograr el mayor rédito posible en el menor tiempo. 


La llegada al éxito marea. La caída será dolorosa. El abismo quedará más cerca que antes. La fortuna no siempre sonríe. Y allí aparecen los olvidados de siempre. Los que tendrán que convencer a sus propios ojos de despertarse de sus sueños. Esos sueños que morirán antes del amanecer. Y si no hay sueños, para que sirve vivir, preguntará alguno. Y no habrá respuestas. Serán los espectros en las noches. Los veremos siempre bebiendo en el mismo bar, hasta desangrar sus hígados. Al menos, siempre que haya una moneda guardada en su bolsillo. Dando pasos en falso. En definitiva, sobreviviendo. Tratando de escapar de las tiranías del Estado y del abuso de las fuerzas de poder. Pero sabiendo al mismo tiempo que la ciudad también es una selva, donde los más débiles quedarán en el camino, tal como sentencia la ley del más fuerte.

Marcelo De Nicola.-

Canción elegida para la editorial


IMPRESIONES SOBRE LA LEY DEL MAS FUERTE


La modernidad ha provocado dos peligrosos malentendidos. El primero está representado por la preocupación, por el ansia de ser amados, que predispone al hombre a un esfuerzo constante para conseguir volverse amable y apreciado, coleccionando éxito, dinero, belleza y poder. El segundo está encarnado por la preocupación de encontrar a toda costa el objeto del amor. Erich Fromm en su libro el arte de amar sintetiza esta esta situación: “No es el acto de amar, sino algo o alguien que amar”. La paradoja de la modernidad y el consumismo es reducir el amor a un mero objeto apetecible. El amor auténtico decía Fromm, es dar activamente. Pero no se trata de dar solo en el sentido material de ceder algo a alguien, sino también aspectos de nosotros mismos, enriqueciendo y mejorando la vida del otro. 


Fromm reconoce “que el amor no se reduce solo a esto, sino que se basa en otros elementos como la atención, el respeto, la responsabilidad y el conocimiento. El deseo de ver a la otra persona amada satisfecha en la realización de sí misma y de sus potencialidades se manifiesta en todas sus fuerzas. El amor es la penetración activa de la otra persona, en la que mi deseo de conocer es mitigado por la unión, donde me conozco a mí mismo, conozco a todos y no conozco nada. Por eso hay una solo vía posible en la que encaminarse para que el hombre pueda amar y sentirse amado, amarse a sí mismo”. La desintegración del amor llevada a cabo por el mundo capitalista no está separada de la desintegración del yo, sino que es su trágico epílogo. Volviendo a Fromm dice ante esto: “Este escenario dramático es el resultado inevitable de las contradicciones con las que el hombre está obligado a vivir inauténticamente, que sustituyen sin escrúpulo la admonición del conócete a ti mismo por los eslóganes fáciles y evocadores de las férreas lógicas del mercado que reduce la felicidad en una mera satisfacción”. Podemos ver un paralelismo entre Fromm y el director alemán Rainer Werner Fassbinder con su film “La ley del más fuerte” realizada en 1974 donde expone de manera cruda y feroz su visión sobre las relaciones de poder existentes en una pareja, aquellas que convierten al que más ama en una víctima. La relación entre explotación económico-cultural y explotación de los sentimientos en una pareja. 


Es implacable la naturalidad con que aparecen expuestos los mecanismos de represión y aprovechamiento que se dan entre Franz y Eugen, donde expone en toda su crudeza cómo la opresora educación burguesa desactiva la identidad del individuo: "Debes aprender, aprender y aprender. Es difícil, pero nos las arreglaremos para hacer de ti una persona totalmente distinta" le dice Eugen a Franz como el pedagogo de la relación, aquel que aspira a dominar al proletario, culturizarlo y civilizarlo. Junto con un empleo que hace el director de la profundidad de campo logra de ese modo aprisionar a los personajes, dando un efecto teatral por momentos donde se desarrolla esta aterradora parábola acerca de la búsqueda de la propia identidad, la hipocresía, la educación la diferencia de clases, las amistades y relaciones interesadas. Fassbinder roza lo pornográfico en el sentido explícito que muestra “el tener, el elogio de lo efímero, la muerte y el anhelo y el olvido del Ser”.  Fromm nos muestra cómo podemos perdernos en esas faustas profundidades si no aprendemos que el error más grande del ser humano es querer censurar y reprimir la expresión de sus propias facultades.

Marina Rossetto.-

Canción post impresiones


UNIVERSO FASSBINDER


Nacido el 31 de mayo de 1945 en Baviera, Alemania. Hijo de un médico militar y de una traductora, que se separaron cuando tenía seis años. Empezó en el mundo del teatro escribiendo, adaptando y dirigiendo obras. Su llegada al cine se da en 1966 con el cortometraje El vagabundo. Sus primeros largos fueron en 1969: El amor es más frío que la muerte y Katzelmacher, con la primera película logra el premio a mejor fotografía y con la segunda el de mejor película alemana. Esa primera época fue claramente influenciada por la Nouvelle Vague. Empieza a interesarse en el melodrama estadounidense gracias a los films de Douglas Sirk, a quien va a visitar a su residencia de Lugano, Suiza. 

Su propósito desde ese momento fue crear unas películas «como las de Hollywood, pero sin la hipocresía». Esta intención dio lugar a un estilo de filmar atrevido y moderno (tan moderno como el de sus primeras películas, pero con otra actitud). La presencia de la cámara se hace casi visible al espectador, por los ángulos, los movimientos y los planos que hace, consiguiendo así una anti-naturalidad que pretende distanciar al espectador y obligarle a juzgar las historias sin manipulaciones sentimentales. Su primer «melodrama distanciado» fue Las amargas lágrimas de Petra von Kant (1972), que fue su primer éxito internacional. 


A partir de ahí se verán películas más crudas, frías y distantes. Recorrerá con su cine todo su país, filmando en lugares tan disímiles Baviera, Baden, Fráncfort, Coburgo y Berlín. Llevó al cine grandes obras literarias alemanas como Effi Brest (1894) de Theodor Fontane o Berlin Alexanderplatz (1929) de Alfred Döblin. Algunos de sus films más renombrados son Dios de la peste, ¿Por qué le da el ataque de locura al Señor R.?,  El soldado americano (las tres de 1970), El mercader de las cuatro estaciones, La angustia corroe el alma, El viaje a la felicidad de mamá Kuster, Ruleta china, Un año con trece lunas, El matrimonio de María Braun, Lola, Lili Marleen, La ansiedad de Veronika Voss y su film póstumo Quarelle


Alcohólico y adicto a las drogas vivió su vida a mil por hora. Su muerte llegó tras un fallo cardíaco, al parecer resultado de la interacción entre somníferos y cocaína, el 10 de junio de 1982 con sólo 37 años y más de 40 films en su haber. Retrató todas las clases sociales: la burguesía en Ruleta china, los comerciantes en El mercader de las cuatro estaciones, el proletariado sobre todo en Viaje a la felicidad de Mamá Küster, el lumpen en El amor es más frío que la muerte, la patronal en La tercera generación, los intelectuales en El asado de Satán, los periodistas en La ansiedad de Veronika Voss, los artistas en Lili Marlene, los inmigrantes en Katzelmacher. De ahí que haya sido llamado el Balzac del cine alemán. Su estilo tuvo el perfil marcado de los grandes directores, se habla de él como un gran director de escena, ya que cada plano estaba minuciosamente diseñado para provocar un fuerte impacto estético en la pantalla, ya fuera por su sobriedad o por sus retorcidas técnicas. Para eso contó con la ayuda de la cámara Michael Ballhaus, quien luego trabajó con directores como Martin Scorsese, Francis Ford Coppola, Robert Redford, Wolfgang Petersen, Robert Redford o Barry Levinson

La soledad, el miedo, la emancipación femenina, los personajes oscuros, el homosexualismo, la doble personalidad (doppelgänger) de varios de sus personajes, el abuso de drogas y la prostitución, fueron algunos de los temas que trató un director en una época que buscaba su nuevo mundo. La falta de su padre, también hizo que la mayoría de los personajes fuertes sean femeninos. Además, como su ritmo de trabajo era imposible de soportar para los productores cinematográficos, más acostumbrados a esperar la amortización parcial de sus films antes de seguir adelante, Fassbinder acabó alternando teatro con cine y con televisión, medio para el que rodó varias series de éxito que luego, convenientemente cortadas en su metraje, fueron estrenadas en las salas comerciales de exhibición. Esa pasión enfermiza por su trabajo lo confirmó en toda una declaración de principios: “Ya dormiré cuando esté muerto”, a lo que agregaba “Cada cual debe decidir si es mejor llevar una vida breve pero intensa o larga y rutinaria”. Claramente el maestro alemán eligió la primera.

FICHA TÉCNICA

Título original: Faustrecht der Freiheit
Año: 1975
Duración: 123 min.
País: Alemania del Oeste (RFA)
Dirección: Rainer Werner Fassbinder
Guion: Rainer Werner Fassbinder, Christian Hohoff
Música: Peer Raben
Fotografía: Michael Ballhaus
Reparto: Rainer Werner Fassbinder, Peter Chatel, Karlheinz Böhm, Rudolf Lenz, Karl Scheydt, Hans Zander, Kurt Raab, El Hedi ben Salem.