viernes, 27 de diciembre de 2019

LOS CUENTOS DE LA LUNA PÁLIDA DESPUÉS DE LA LLUVIA - UGETSU MONOGATARI



SINOPSIS

Japón, siglo XVI. Durante la guerra civil, los aldeanos Genjuro y Tobei pretenden hacer fortuna: Genjuro como alfarero y Tobei como samurai. Ambos dejan a sus esposas abandonadas para cumplir con sus ambiciosos sueños. La misteriosa Lady Wakasa, otra víctima de la guerra, se cruzará en el camino de Genjuro. (FILMAFFINITY)

EDITORIAL

La noche se quiebra en un destello como el relámpago de una espada que vence la sutil resistencia de una fina tela. Entre aquellos jirones nace el bosque. Los secretos de cada piedra, de cada hoja, de cada insecto murmuran en equilibrio bajo el manso refugio cósmico de la oscuridad acogedora. El astro azulado ha vencido al fin la muerte, su luz palidece las hojas de los arboles con la belleza de un recuerdo. Su fantasmagórica mano blanca ya sin tiempo vagabundea en el universo vistiendo las ropas de la inefable evocación. Su voluntad excede su esencia. Su deseo fluye incontenible a través de sus orillas vencidas hace siglos. La estrella ha muerto, pero la noche aun es blanca. Aquella luz es a pesar de ya no ser, y aun así su belleza se mantiene intacta, imperturbable en aquella persistencia del existir más allá de sí mismo. Tal vez lo bello esté en aquella terquedad desbordante del ser, en aquella permanencia insolente que excede a la propia materia y ya no tiene entonces ni lugar ni tiempo. 


La fotogenia milagrosa de la forma aun en la ausencia de ella. Un frágil pétalo de hielo me acaricia y el rio calla advirtiendo lo que siento. Hoy miro el bosque bajo la luz de aquella estrella que me recuerda lo bello y lo ausente que quizás no sea más que la misma cosa. Una lágrima recorre mi rostro y cae sobre una hoja seca. Es otoño aquí y afuera. Quisiera ser poeta para contarte este paisaje que ya vimos tantas veces y que hoy miro por vez primera. Quisiera verlo con tus ojos y sentirlo a tu manera para desprenderme de esta angustia, de toda esta ausencia que es noche y es otoño pero también es estrella. La luna baila sobre el rio la silenciosa música de mis sentidos. La luna se llevará con ella toda la noche y nuestra historia se hará en su boca. Se oirán nuestros nombres, lo juro, luego de un feroz trueno, y encarnaremos lo triste de la belleza en aquellos cuentos de la pálida luna después de la lluvia.

Lucas Itze.-

Canción elegida para la editorial



IMPRESIONES SOBRE LOS CUENTOS DE LA 
LUNA PÁLIDA DESPUÉS DE LA LLUVIA


Las luces de sus ciudades irradian belleza a toda hora. Por las noches, resplandece ese brillo que hace que parezcan eternas. Los sabores y olores contrastan con los mágicos colores que imaginamos a cada paso. La vida organizada y sus empresas mundialmente famosas los erigen como los perfectos aldeanos de este mundo globalizado. Resurgidos de las tinieblas después de guerras, terremotos y años de marginaciones. Desde ser un imperio hasta la llegada de las bonanzas económicas. Y luego la Segunda Guerra Mundial haciendo estragos en su pequeña isla para más adelante volver a renacer. Japón fue siempre una tierra de encuentros y desencuentros. El imperio del sol naciente logró reponerse a todo. Y fue Kenji Mizoguchi quien retrató quizás como nadie el país a lo largo de su historia. Cuentos de la luna pálida nos llevará al Japón del siglo XVI. El film estará basado en cuentos homónimos de Ueda Akinari publicado en 1776 y el guion estará firmado por Matsutaro Kawaguchi y Yoshikata Yoda. La película arrancará con un plano general de un poblado mientras un cuadro de texto nos anuncia la época y el lugar donde se plantea la historia. La cámara bajará mostrando el paisaje hasta estacionarse frente a las aldeas. El director utilizará una gran profundidad de campo para que el espectador no se pierda detalle de lo que pasa alrededor. 


Porque a lo largo del metraje tendremos que ver lo que pasa también más allá. Ya en ese comienzo la banda sonora empezará a darnos indicios de lo que se viene, con ruidos de disparos que vaticinan la guerra. La música con sonidos propios de oriente, serán también parte del relato. Como casi en toda su filmografía, el film será rodado en blanco y negro bajo una excelente fotografía de Kazuo Miyagawa. Con un muy buen montaje que luego perfeccionó su compatriota y admirador Akira Kurosawa, Kenji sigue la historia de Genjuro y Tobei, dos aldeanos ambiciosos que quieren dejar atrás la pobreza. El primero quiere comercializar sus cerámicas. El segundo convertirse en samurái. Mizoguchi seguirá la andanza de ambos y también el desarraigo que sufrirán sus esposas (Miyagi y Ohama) luego de que el ejército arrase con la ciudad. El director utilizará travellings o planos secuencia para seguir la travesía de sus protagonistas.  Los encuadres estarán compuestos de manera milimétrica, tanto para las escenas externas como las internas. Será el escape en una balsa en el medio de la bruma lo que cambiará para siempre a las dos familias. Una sutil voz cantando de fondo y la aparición de un moribundo en una barca anunciarán un sutil desenlace. Será el paso entre la vida y la muerte. 


Entre la realidad y la fantasía  Genjuro dejará a su mujer y a su hijo del otro lado de rio para ir a vender cerámicas mientras Tobei se desprenderá de su mujer en busca de convertirse en samurái. La aparición de una fantasmagórica mujer cambiará la vida de Genjuro. Será cuestión del espectador también descubrir cuánto hay de realidad y cuanto de fantástico, ya que Mizoguchi viajará de un lado a otro hasta el final del film, donde se contrastará desde la fotografía, la iluminada nueva vida de Genjuro y la lúgubre oscuridad en la que se esconde su esposa. La ambición y el deseo librarán un duelo mental ante la idea de volver al pueblo. Un pueblo que sufre la humillación de los invasores que destruyen todo a su paso, inclusive la dignidad de sus mujeres. Ohama y Miyahi serán atacadas en dos de las escenas más impactantes del cine japonés. Mizoguchi demostrará el horror de la guerra en una escena donde la música y la imagen se magnifican. Porque cuando parece que la crudeza nos va a romper los ojos, el director decide no mostrar nada aunque el espectador lo sepa todo. Pero no se conforma y va por más, ya que minutos después si nos dejará ver lo peor de la guerra en una secuencia de dos minutos mientras el llanto del bebé nos revuelve las tripas. No faltará un final poético y trágico, clásico del cine japonés. Porque a fin de cuentas siempre seremos capaces de encontrar un motivo para seguir luchando entre tanta oscuridad.

Marcelo De Nicola.-

Canción post impresiones


UNIVERSO MIZOGUCHI


Nacido el 16 de mayo de 1898 en Tokio, crece en una familia complicada. La pobreza que los asola luego de la crisis de 1904, hace que se tengan que trasladar al barrio más pobre de Tokio. El padre, carpintero de profesión, se comporta violentamente con su madre y termina vendiendo a su hermana como geisha. Empieza a interesarse en el mundo de la pintura, donde consigue un título en la Academia de dicho arte. Empieza a trabajar como ilustrador publicitario en Kobe pero es despedido a causa de participar en los disturbios producidos como consecuencia de la Revolución Rusa. Al cine ingresa en 1920 primero como actor y luego como asistente de dirección. Su primera película la dirige en 1922 bajo el título El día en el que regresó el amor, que es censurada por el gobierno por sus inclinaciones socialistas. Además, como sería algo ya clásico en su carrera, recurriría a personajes femeninos como protagonistas, cosa poco habitual y por la que tuvo que pelear con la productora. En 1923 un terremoto asola Tokio y Mizoguchi aprovecha para filmar escenas de su film En las ruinas

Entre las décadas del ´20 y el ´30 filma Papel de seda, La marcha de Tokio y Una profesora de canto, que marca su primera colaboración con su amigo de la infancia el escritor Matsutaro Kawaguchi. No estará exento de polémica, ya que No hay guerra sin dinero, que fue una crítica al ejército, y Sinfonía de la gran ciudad, que fue censurada por su trasfondo marxista. Pese a su amor por las mujeres en el plano cinematográfico, eso no se condecía con su vida real, donde por ejemplo debido a su carácter mujeriego, en 1925 fue acuchillado por una amante a la que abandonó y lo dejó seis meses sin poder caminar, cosa que marcó a fuego su carácter irascible y exigente. Mientras, rueda alrededor de 70 películas con varias adaptaciones de Eugene O'Neill, León Tolstói o versiones de películas expresionistas alemanas, que se perdieron con el comienzo de la Segunda Guerra Mundial.  En la década del ´30 filma la primera película sonora de Japón, llamada La tierra natal, pero no tendría éxito porque en el país seguían teniendo enorme popularidad los llamados Benshi (alguien que se encargaba de la narración de películas extranjeras que se proyectaban para una audiencia que no podía entender los rotulos). En esos años filma Osen de las cigüeñas, Dios guardián del presente, Elegía de Naniwa y Hermanas de Gion, la que para él fue su primer film serio, en 1936. A partir de ahí su trabajo se acerca al neorrealismo gracias a films como La historia del último crisantemo o Los cuarenta y siete ronin


Siguiendo con su veta personal, en esa época le contagia sífilis a su mujer, quien ingresa periódicamente a hospitales para tratarse, mientras Kenzi termina saliendo con su cuñada. Japón disfruta después de 1945 de un movimiento de libertad del que Mizoguchi es testigo privilegiado en sus películas militantes a favor del voto femenino como La victoria de las mujeres y Arde mi amor. Luego de la segunda guerra mundial, empieza a ser conocido en Occidente sobre todo gracias al crítico y director Jacques Rivette, allí llegan sus films más destacados, siempre con las mujeres como protagonistas: El amor de la actriz Sumako, El retrato de madame Yuki, La señorita Oyu y La vida de Oharu, con el que obtuvo el máximo galardón en Venecia, y que repetiría más adelante con El intendente Sansho y Cuentos de la luna pálida


Sus últimos años tuvieron otros films de renombre como Los amantes crucificados y sus únicos films en color: La emperatriz Yang Kwei Fei y El héroe sacrílego. Vuelve al blanco y negro con La calle de la vergüenza, sobre un grupo de prostitutas, tema central de su filmografía. Su camino será seguido por Yasujirō Ozu y luego por Akira Kurosawa. Más tradicionalmente japonés que sus compatriotas, Mizoguchi emociona por la sutilidad de su poesía, que sin embargo no oculta la sordidez, a través de un universo en blanco y negro en el que era un verdadero maestro. Mientras preparaba la que hubiera sido su película número 90, Historia de Osaka, a Mizoguchi le diagnosticaron leucemia. Finalmente tuvo que ser ingresado en el hospital de Kyoto, donde murió, el 24 de agosto de 1958.

FICHA TÉCNICA

Título original: Ugetsu monogatari
Año: 1953
Duración: 96 min.
País: Japón
Dirección: Kenji Mizoguchi
Guion: Matsutaro Kawaguchi, Yoshikata Yoda
Música: Fumio Hayasaka, Tamekichi Mochizuki, Ichiro Saitô
Fotografía: Kazuo Miyagawa (B&W)
Reparto: Machiko Kyô, Mitsuko Mito, Kinuyo Tanaka, Masayuki Mori, Eitarô Ozawa, Eigoro Onoe, Ichisaburo Sawamura, Ryôsuke Kagawa, Sugisaku Aoyama

ROMA, CIUDAD ABIERTA - ROMA CITTA APERTA



SINOPSIS

Segunda Guerra Mundial. Estando Roma ocupada por los nazis, la temible Gestapo trata de arrestar al ingeniero Manfredi (Marcello Pagliero), un comunista que es el líder del Comité Nacional de Liberación. Pero en la redada Manfredi consigue escapar y pide ayuda a Francesco, un camarada tipógrafo que en unos días se casará con su novia Pina (Anna Magnani), una viuda con un niño. Además el cura de la parroquia, Don Pietro (Aldo Fabrizi), también apoya la causa e intenta ayudar a Manfredi y los partisanos de la resistencia. (FILMAFFINITY)

EDITORIAL

No hay más palabras. Es volver a repetir lo mismo una y mil veces. Esas palabras forman vagones interminables. Nos cansamos de nombrarlas. Guerra, muerte, llanto, dolor, locura. La inocencia que muere. La vida que cambia en un instante. Las oraciones que se repiten. Las canciones que vuelven a la mente. Las escenas que conmueven. La ficción que nunca será como la realidad. El campo de batalla. Lo que deseamos no conocer. La imaginación como un todo, lejos de la acción. El frío, la soledad, el hambre. Sensaciones que si vivimos, fueron en cuentagotas. La invasión, la venganza, el ocultamiento. Las sirenas sonando. Los tanques destruyendo todo a su paso. Los uniformes a rayas. El ser humano y su imagen más decadente. La resistencia. La vida por el otro. El final de todo. Y luego la otra historia. El terror que se descubre. Lo imposible que ya es posible. Juicios, denuncias y más muerte. Y el mundo cíclico. Nuevas invasiones. Otras víctimas. Otros mundos. Las mismas miserias. Ahora vista en alta definición. Y la prensa sacando su propia tajada. Y los sueños que no llegan a nacer. Y las guerras que terminan siempre del mismo modo. Porque todos sus caminos conducen a la muerte, como si fuera su propia Roma.

Marcelo De Nicola.-

Canción elegida para la editorial


IMPRESIONES SOBRE ROMA, CIUDAD ABIERTA


En su maravilloso y preciso Fausto, Goethe desciende a la abismal oscuridad del ser humano para narrarnos en definitiva, la historia de una seducción. Será en el prefacio celestial, el segundo de ellos, bien al comienzo de la obra, donde aquel personaje bellísimo, el más humano quizás, interpele al dios eterno, ese que nosotros siempre nombramos en minúscula, diciéndole lo siguiente: No sé nada sobre el sol y los mundos, solo veo cómo se atormenta el hombre. El pequeño dios del mundo sigue igual que siempre, tan extraño como el primer día. Viviría un poco mejor si no le hubieras dado el reflejo de la luz celestial, a la que él llamo razón y que usa solo para ser más brutal que todos los animales. Y de la mano de esa razón, un día llego el poder. Un día pensamos y allí empezó el comienzo del fin. Allí, sometimos a las fieras imponiendo nuestra propia luz y tiniebla. Allí instalamos en nuestras cabezas a ese dios de la culpa y el miedo porque nos creímos superiores al resto. Allí comenzó la dictadura de lo humano y la construcción de su imperio por sobre todo lo que habita en este mundo. Nada puede pensarse fuera de lo humano, nada puede concebirse fuera de aquel núcleo, nada puede pensarse fuera de la palabra, ni siquiera a dios. Ahí yace su pequeña trampa. 


Lo que más sorprendió a los nativos al ver llegar a los españoles no fueron sus barcas, ni sus desarrolladas armas o su pretenciosa vestimenta. Tampoco fue su oro. Fue la palabra. Allí los nativos encontraron el poder de manejar el tiempo, de unir a través de una cadena de sonidos el pasado, el presente y el futuro. Y en aquel poder, claro, estaban las cadenas. El sometimiento, entonces, fue cada vez más duro, más sistemático y organizado. Hombres ya no luchando por su supervivencia, desplegando su feroz batalla desesperada hacia el control de una naturaleza superior y hostil, sino hombres contra hombres. Hombres derramando la sangre de otros hombres, sometiendo a sus pares a los peores sufrimientos, a los más tristes martirios solo por poder. La dinámica del imperio para su permanencia no es otra más que la expansión. Imperio que no se expande, imperio que es absorbido por otro. Su razón de ser, es entonces, el no quedarse quieto, el ir por mas todo tiempo, sin límite alguno, sin posibilidad de saciar aquel hambre voraz que todo deglute porque entonces estaría yendo en contra de su propia naturaleza, de su propia razón, aquel reflejo de luz celestial. 


Sin lugar a dudas, Roma, Ciudad Abierta no hace más que dejar un claro mensaje en este sentido. Es quizás una gran denuncia audiovisual de nuestro particular amigo Roberto Rossellini respecto de las terribles consecuencias que conlleva el ejercicio del poder desmesurado, o sea, el poder del imperio. Un film que se realiza con las heridas aún abiertas, sin necesidad de evocación alguna. Bajo la consigna de salir a buscar aquel susurro de balas y bombas que en las calles aún se oía. Salir a mirar lo que las paredes agujeradas aun gritaban sobre el espanto. Es allí donde Rossellini pone la cámara y es así el método que utiliza para ir a buscar las historias que darán forma a este relato. Fiel a este axioma de trabajo y al esquema estipulado por los neorrealistas, sus actores no serán profesionales y por lo general no desarrollaran un papel, trabajará con la misma gente del pueblo salvo en los papeles del cura Don Pietro y Pina. Las puestas de cámaras se adaptarán a la locación y no al revés como era común en la época. Habrá muchos exteriores y poco estudio, decisión que ahonda la idea de que el relato es también el pueblo. 


El film culminará con un plano que parecerá inocente, un plano de reacción, pero que nada tiene que ver con todo eso. Aquel plano tendrá la potencia de un rayo. En aquel plano, que bien podría haber sido rodado por Eisenstein, estará el origen de toda la angustia, la razón primordial de este lamento que no busca cerrar una herida sino ser fiel testimonio del padecimiento humano. Veremos a los pibes y pibas del barrio, mirar con angustia, ya sin ninguna esperanza en aquellos ojos nuevos, sin ningún rastro de aquella bella curiosidad que ilumina la mirada de los niños, sino más bien con unos ojos cansados y hastiados de ver el mundo, de conocerlo, los veremos mirar detrás de un alambrado el fusilamiento de una de las personas más queridas por todos allí en el pueblo. Será en ese plano en donde descubriremos el mensaje que quiere Roberto gritarnos en la cara. Es allí donde más le duelen las muertes de la guerra, en aquel futuro descreído, desolado, repleto de grandes angustias indelebles, en aquellas miradas enmarcadas entre siniestros alambres de púa.-

Lucas Itze.-

Canción post impresiones



UNIVERSO ROSSELLINI


Nacido en Roma el 8 de mayo de 1906, creció en una familia burguesa. Su padre construyó el primer cine romano, lo que hizo que desde chico se moviera en ese ambiente. Luego de la muerte de su padre, trabajó como técnico de sonido y en otros campos relacionados al cine. Su primer corto lo realizó en 1938 titulada en francés como Prélude à l'après-midi d'un faune. En 1941 debuta en el largometraje con La Nave Bianca, documental de propaganda sobre un barco, financiado por el ministerio de Marina. Inicia la llamada Trilogía Fascista, que se completa con Un piloto regresa y L'uomo dalla croce, al servicio del gobierno de Benito Mussolini. Rossellini que no era del régimen fascista se consideraba un apolítico y solo le interesaba el avance de su carrera. Colabora con él Vittorio Mussolini, hijo del Duce y fundador de la productora Alleanza Cinematográfica Italiana, y de la revista Cinema, que tuvo una enorme influencia en la nueva hornada de realizadores italianos. Gracias a Vittorio Mussolini conoce a Federico Fellini y Aldo Fabrizi, que se harían grandes amigos suyos. Antes de que termine la guerra empezaría con ellos la preparación de Roma, ciudad abierta, con Fellini ayudándole a escribir el guión –también colaboró Sergio Amidei– y Fabrizi en el papel de sacerdote, uno de los protagonistas. Por aquella época, el despreocupado Rossellini tomó conciencia del sufrimiento causado por el totalitarismo, y decidió plasmarlo en el cine.  Allí siguió actuando con actores no profesionales y sobre esto declaró: "para crear realmente el personaje que uno tiene en mente, es necesario para el director entablar una batalla con el actor que normalmente termina sometiéndose a los deseos del actor. Como no deseo estar malgastando mis energías en una batalla como ésta, sólo uso actores profesionales en contadas ocasiones".  En 1948 dirigió a su amigo Federico Fellini en El amor. La década del ´50 arranca con Francisco, juglar de Dios y con la primera película protagonizada por quien fue su musa y esposa: Ingrid Bergman, en uno de los romances más importantes de la historia del cine. 


Esta relación causó un gran escándalo en algunos países (Bergman y Rossellini estaban casados antes de conocerse); el escándalo se intensificó cuando comenzaron a tener hijos (uno de los cuales es Isabella Rossellini). Su primera película juntos fue Stromboli, tierra de Dios, otra obra maestra del neorrealismo. Europa ´51 y Viaggio en Italia fueron parte de la llamada Trilogía de Ingrid. Este último film tiene una gran influencia en Francia donde es reconocido por Cahiers du Cinéma como uno de los orígenes estilísticos de la Nouvelle Vague. Rueda uno de sus mejores trabajos, El general de la Rovere, donde un pobre diablo –un inolvidable Vittorio De Sica– acepta ingresar en prisión y hacerse pasar por un legendario general de la resistencia, con el fin de recabar información de los presos. Pero tras ser recibido como un héroe, acaba tratando de comportarse como tal... 


Tras Fugitivos en la noche, Viva Italia y Alma negra, la carrera de Rossellini languidece. En 1959, decidió pasarse a la televisión, porque según él, al ser un medio frío y dirigido a un público masivo podría mejorar la comunicación con el espectador de la sala de cine, considerada regresiva, Roberto Rossellini realizó su primer trabajo televisivo, L'India vista da Rossellini, que inauguró una serie de obras para la pequeña pantalla que ocuparían su última etapa creativa y de entre las que destacan La edad del hierro (L'età del ferro, 1965), La toma del poder de Luis XIV (La presa di potere di Luigi XIV, 1967), además de estudios biográficos como los dedicados a los filósofos Sócrates (Socrate, 1971) y Blaise Pascal (1972). Vuelve al cine con Año uno en 1974 y Il Messia en 1975. Dos años después, el 3 de junio de 1977, un infarto de miocardio, apagó la vida de uno de los más importantes directores de la historia, a los 71 años.

FICHA TÉCNICA

Título original: Roma città aperta
Año: 1945
Duración: 100 min.
País: Italia
Dirección: Roberto Rossellini
Guion: Federico Fellini, Sergio Amidei, Roberto Rossellini (Historia: Sergio Amidei, Alberto Consiglio)
Música: Renzo Rossellini
Fotografía: Ubaldo Arata (B&W)
Reparto: Aldo Fabrizi, Anna Magnani, Marcello Pagliero, Maria Michi, Harry Feist, Vito Annichiarico, Francesco Grandjacquet, Giovanna Galletti, Carla Rovere

jueves, 5 de diciembre de 2019

UNA NOCHE EN LA TIERRA - NIGHT ON EARTH



SINOPSIS

Película dividida en historias independientes a través de las cuales Jim Jarmusch presenta el panorama nocturno de cinco grandes ciudades (Los Angeles, Nueva York, París, Roma y Helsinki), con un taxi, y lo que en él ocurre desde el anochecer hasta el amanecer de un mismo día, y obviamente con diferentes personajes, como hilo conductor. (FILMAFFINITY)

EDITORIAL

Martes 2 de la madrugada, Avenida Eva Perón y Larrazábal. El semáforo le indica al chofer de la Suran con cartel de “libre” encendido, que puede avanzar. Pone primera y, molesto, arranca. Sin saber por qué. Hace tiempo que en su percepción, aquel verde mutó hacia otra dirección.  No solo él avanza, sino que oculto en el devenir, también parece avanzar un presente diferente, mucho más pesado. Muy distinto a presentes dejados atrás hace mucho y que recuerda con dificultad. Aquel nuevo presente, por la noche conspira con todos los verdes arrojados por los semáforos y acelera junto a su vehículo hacia destinos aun indefinidos. Se pierde el presente hacia adelante, sobre la avenida, mientras las ruedas de su taxi apenas comienzan a avanzar. El siente una gran impotencia ante tal situación y arroja una puteada a aquel pensamiento que también huye hacia adelante evadiendo los límites de aquella caja con ruedas en la que se encuentra atrapado. Han pasado 4 horas y aun no recauda nada más que recuerdos estimulados por aquellas esquinas vacías, esos bares, por los que pasa cada noche en homenaje a esos tiempos donde las puertas de las satisfacciones se le abrían de par en par y hoy solo le enrostran la humillación de buscar descanso en la nostalgia. 


Saca un Red Point de su cajita y lo enciende, repitiendo el mismo acto que hace 10 minutos. Igual que hace 10 minutos hace una pausa y se detiene en esa pequeña llama. Hay algo en ese fueguito que lo seduce. Hay un calor en aquel pequeño acto suicida de inhalar humo que intenta resistir aquel embate de sangre fría que irradia su congelado corazón con cada bombeo. Sin embargo decide no reparar en eso y acelera en dirección a Gral. Paz, va a tomar la vía que desemboca en el Rio de la Plata. Ya Mataderos no tiene nada más que contar y lo echa a patadas. Ya en la ancha avenida aprovecha el vacío que le brinda la madrugada y a toda velocidad limpia el habitáculo de todos aquellos fantasmas que se habían acomodado en el asiento de atrás, comienza a fantasear con la idea de estar conduciendo hacia una nueva vida. Quizás llegar a un pueblo lejano, dejar todo su pasado en el baúl, sumergir la Suran en alguna laguna o rio y comenzar de nuevo. Pero de pronto se quema los dedos con la última pitada y lanza otra puteada. Decide tomarlo como señal de que esa noche debe bajar a esa altura. Salida Av. San Martin. Apenas ingresando a la colectora, divisa la mano alzada de un joven. Enciende las balizas. Se detiene. Con los seguros aun puestos, observa a aquel sujeto que se esfuerza por disimular el exceso de alcohol y le pregunta dónde va. El joven, le pide disculpas y enseguida le responde que a La Paternal pero que quisiera antes, dar vueltas un rato. Le muestra la mano sosteniendo varios billetes y escucha el sonido de los seguros abriéndose como señal de puede ingresar al taxi. 


La solitaria noche ahora se ve interrumpida por aquellos ojos jóvenes y desorbitados que se reflejan en el espejo retrovisor. La noche sigue avanzando al ritmo lento de aquel extraño paseo y el terco encendedor del chofer descubre con cada chispazo, la imagen de aquel rostro perdido en las postales que brinda cada calle que atraviesan. Aquella noche la ciudad había tomado la forma de una inmensa fotografía donde reinaba la quietud. Mientras terminaba su cigarrillo, no le interesaba más el convencimiento de que esa sensación de estar compartiendo aquel silencio era mutua. Pero aquella fantasía se derrumbó ante las palabras que llegaron desde su espalda. “Hasta acá llegamos, me quiero bajar” Esas palabras lo angustian porque suenan más parecido al eco de un fracaso amoroso del pasado que a la indicación de un borracho que viaja con él en el asiento trasero. Su encendedor también llega a su fin en esa esquina ya que no puede lograr prender otro cigarro con él. Cuando el chofer se inclina para detener el reloj, se da cuenta de que nunca lo había activado. Deja caer su pesado cuerpo sobre el respaldo de su asiento, levanta la mirada y a través del espejo le pide fuego a su pasajero quien se dio cuenta que el precio de aquel paseo depende ahora de un acuerdo entre ellos dos. “Está bien flaco, bajate -Se adelanta- No pasa nada, toma tu encendedor” dice el chofer. “De ninguna manera. Tome,  le doy todo lo que tengo y quédese con el fuego”. El conductor solo acepta el encendedor y repara unos instantes en los pasos de aquel que ya es un fantasma y se aleja tambaleando en la vereda. Enciende su cigarrillo y avanza nuevamente sobre la noche que no es tan mala y que a pesar de todo, aún conserva para él algunos fueguitos para darle alivio a su asfaltado corazón.

Alan Beneitez.-

Canción elegida para la editorial



IMPRESIONES SOBRE UNA NOCHE EN LA TIERRA


La noche invita a la reflexión. Y la soledad es la pasajera constante. Alguna bocina corta el silencio de repente. Las luces envuelven la ciudad para luego perderse en la oscuridad más remota. Algún triste tango acompañará la velada. Buenos Aires aparece como una ciudad en movimiento todo el tiempo. Recorriendo los cien barrios porteños, parando en un cafetín o en una clásica pizzería para que las horas no sean tan eternas. Diversos tipos de personajes compondrán la escena. Política, fútbol y sexo serán temas dominantes. No se distinguirá género, raza o nacionalidad dice el cartel, aunque muchas veces eso precisamente no se cumpla. La decisión será de quien maneja. Buenos Aires como Los Ángeles, Nueva York, París, Roma o Helsinki. ¿Cómo sería el capítulo si Jim Jarmusch hubiese pensado en Argentina? ¿Por qué uno siempre lo imagina en Buenos Aires? Acaso no podría haber elegido Rosario y su influencia musical. O Mendoza en una fría noche de invierno. O recorrer Salta y toda su belleza. Tantos lugares, tantos paisajes, tantas historias. El director nacido en Ohio no cambiará su esencia. Como lo hizo en el corto Café y Cigarrillos (que luego transformó en largo) o en Mystery Train, escribirá un film de episodios. Y como también nos tiene acostumbrados, lo hará sobre gente común y corriente. Será Una noche en la tierra donde divague por cinco ciudades que giran sobre un mismo mundo: los taxistas y sus noches solitarias. En cada ciudad habrá planos generales que captará la atmósfera de cada una de ellas. 


Mostrará la espalda de las grandes urbes, su parte menos resonante. No se fiará de sus edificios o monumentos más importantes. Sus calles, su basura, sus ríos, su arquitectura con hoteles derruidos serán parte de ese decorado. La cámara se posará tanto desde afuera del auto como por dentro, y allí los encuadres serán en planos medio o primeros planos. Habrá además algunos planos detalles como guiños al espectador. La parte técnica será de gran factura como nos acostumbra el director: excelentes travellings que harán lo suyo cuando la cámara deje los autos, un montaje exquisito, una fotografía diferente para cada historia y la música de Tom Waits que aparecerá a lo largo de toda la película. El guion se basa en diálogos y silencios. Es acción y reacción. Desconocidos que en ese momento de soledad, sacarán a la luz sus penas y olvidos. Somos cualquiera de nosotros, son la vida y la muerte. El film arrancará con la imagen de la Tierra girando mientras la cámara se acerca a ella y pasan los créditos. La gruesa y melancólica voz de Tom Waits dará un indicio de lo que se viene. Una vez pasado los títulos veremos cinco relojes en una pared con las ciudades y sus horarios. Son las 19.07 en Los Ángeles, hacia donde la cámara se acerca velozmente. El reloj se transformará en un mapa que buscará ese punto y allí una pequeña luz dará inicio a la primera historia, cuando empieza a anochecer. Esas primeras imágenes de una ciudad en decadencia contrastarán con la idea de lo que es la meca del cine, donde veremos la diferencia entre clases sociales. Será eso lo que intente contarnos Jarmusch a través de sus ojos, que no todo es lo que parece. 


Así veremos esa parte inhóspita de Los Ángeles, con sus músicos ebrios girando sin descanso y las productoras de cine moviéndose en busca de nuevas estrellas sin importar el precio que se pague por ello. Veremos a una Winona Ryder alejada de ese mundillo que solo tiene una pasión y será la antítesis del personaje de Gena Rowlands en un gran duelo interpretativo. La idea del sueño americano como punto de partida. Luego será el turno de Nueva York, donde la historia comenzará en el mismo momento, pero tres horas después. Porque cada relato comienza y termina a la misma hora, pero en metrópolis diferentes. Será la ciudad que nunca duerme la que nos muestre las luces de los edificios y los carteles publicitarios, el consumismo en estado puro. El amarillo de los taxis que pasean por la avenida será más impactante en ese frio invierno. El director nos mostrará esa ciudad donde confrontan personas de distintas nacionalidades y donde los prejuicios están a la orden del día. Un joven afroamericano de Brooklyn con las zapatillas de moda,  un veterano alemán, perdido y recién llegado al país y la novia latina del primero, conjugarán sin dudas el episodio más logrado del largometraje. Será el turno luego de volar hacia Europa, donde aparecemos ya pasadas las 4 de la mañana en París. Aquí cambiará el paisaje. No habrá tantas luces y la oscuridad será omnipresente. La ciudad del amor se erigirá como una especie de espejo de la soledad a orillas de los canales franceses. Además del amor, tocará temas como la inmigración y la discapacidad. Un parco africano y una malhumorada pero perspicaz chica ciega nos llevarán por esa París desconocida en un viaje de preguntas y respuestas con una fotografía que pasa a los tonos rojizos, donde centralizará el tema en la igualdad entre las personas y el sentir por sobre todas las cosas. El siguiente viaje nos llevará por las pequeñas callecitas empedradas y la casi total oscuridad de los poblados de Roma. Con un Roberto Benigni sublime aunque algo exagerado, no faltarán las referencias a la Iglesia, al sexo que nos legó Pier Paolo Pasolini (y el guiño de Paolo Bonacelli, actor de Salo como el religioso) y a la comedia grotesca a la que nos tienen acostumbrados los italianos. Casi un monólogo de Benigni en el capítulo más gracioso del film, con una fotografía más bien otoñal. 


Pasaremos de la hirviente Italia para encontrarnos en la fría Finlandia, más precisamente en el amanecer de Helsinki. El blanco de la nieve rodeará la ciudad y la fotografía se basará en colores fríos. Aparecerá otro guiño, en este caso a los hermanos Kaurismaki, nombrando como Mika y Aki a sus protagonistas. La parquedad nórdica del taxista se contra posicionará con sus ebrios ocupantes. Allí se unirán la vida y la muerte. La tristeza como punto de encuentro. Y el levantarse del piso más allá de perderlo todo. Y no hay mucho más que eso, sin justamente ser una crítica. Jarmusch nos recuerda que en cualquier lugar, en cualquier país, seas quien seas, podrás encontrarte con este tipo de personajes. O podrás ser uno de ellos. Manejando el auto o escuchando sus historias. Al fin y al cabo de eso se trata la vida. De historias que se enlazan una tras otra. De muy pocos nobles ganadores y demasiados perdedores hermosos.

Marcelo De Nicola.-

Canción post impresiones



UNIVERSO JARMUSCH



Nacido en Ohio un 22 de enero de 1953, se relacionó con el cine desde chico ya que su madre escribía críticas de cine para un periódico local. Durante la adolescencia empezó a interesarse por escritores de la talla de Jack Kerouac y William Burroughs y se acercaban al séptimo arte gracias a figuras como Andy Warhol. Luego de la secundaria  se mudó a Chicago a estudiar periodismo, donde lo echaron y terminó yéndose a la Universidad de Columbia, con la intención de ser poeta. Luego se fue a París para un intercambio, donde conoció un par de artistas que le cambiarían la vida, como una vez declaró “Fue ahí donde vi cosas que solo había leído y había escuchado hablar, películas de muchos de los buenos directores japoneses, como Imamura, Ozu, Mizoguchi. También películas de directores europeos como Bresson y Dreyer, e incluso películas estadounidenses, como un ciclo de películas de Samuel Fuller, que yo solo conocía de ver un par de ellas en televisión por las noches. Cuando volví de París, todavía escribía y mi escritura se estaba volviendo más cinemática en cierto modo, más descriptiva visualmente”.  A su vuelta, a fines de los ´70, empezó a incursionar en el mundo del cine, compartiendo cursos con futuros directores como Spike Lee o Tom DiCillio. Empezó a trabajar como asistente de Nicholas Ray y colaboró con Wim Wenders. Su primer film es Permanent Vacation en 1980 sobre un joven vagando por las calles de Nueva York. Su siguiente película es Extraños en el paraíso con la que gana la Cámara de Oro en Cannes y empieza a ser conocido mundialmente. 


Ese mismo año empieza con el cortometraje Café y Cigarrillos, que estaba dividido en tres partes. Luego filma Bajo el peso de la ley, sobre tres personas que se encuentran en prisión.  En 1989 llega Mystery Train, tres historias diferentes en la ciudad de Memphis. En 1991 dirige Una noche en la Tierra película donde Jim Jarmusch presenta el panorama nocturno de cinco grandes ciudades (Los Angeles, Nueva York, París, Roma y Helsinki), a través de un taxi. En 1995 llega Dead Man, la historia de un fugitivo en el Oeste de los Estados Unidos, con Johnny Depp


Dos años después hace el documental Year of the Horse, sobre Neil Young y Crazy Horse. En 1999 rueda El camino del samurái, la historia de un asesino a sueldo de Nueva York. Realiza el largo Café y cigarrillos, basado en su propio corto en 2003 y dos años después filma junto con Bill Murray Flores rotas, sobre un hombre que recibe una carta anónima de un hijo suyo y decide ir a ver a sus últimas amantes para resolver el misterio. Gran premio del Jurado en CannesEn 2009 filma Los límites del control, sobre un inmigrante en España se cruzará con diferentes personajes. Cuatro años pasaron para su siguiente película, titulada Solo los amantes sobreviven, un drama romántico con vampiros como protagonistas. 


En 2016 dirige Gimme Danger, un documental sobre Iggy Pop. Ese año también estrena Paterson, la historia común y corriente de un chofer de autobuses de esa ciudad. Este año estrenó su último film The Dead Don´t Die, donde en la pequeña localidad de Centerville, los muertos vuelven a la vida y un variopinto grupo de personajes tendrá que hacerles frente. Alguna vez su amigo Tom Waits declaró “La clave, creo, para Jim, es que se quedó canoso cuando tenía 15... Como resultado, siempre se sintió como un inmigrante en el mundo adolescente. Ha sido un inmigrante -un benévolo y fascinado extranjero- desde ese entonces. Y todas sus películas son sobre eso”.

Así mismo, el director publicó alguna vez sus 5 reglas de Oro
                
REGLA No. 1: No hay reglas. Hay tantas maneras de hacer una película como cineastas potenciales. Es una forma abierta. Como sea, yo personalmente no sería capaz de decirle a nadie qué hacer o cómo hacer algo. Para mí es como decirle a alguien cuáles deberían ser sus creencias religiosas. A la mierda. Eso va en contra de mi filosofía personal – esto es más un código que una serie de reglas. Por lo tanto, olvídate de las “reglas” que estás leyendo en este momento y considéralas más bien simples notas para mí mismo. Uno debería hacer sus propias “notas” porque no hay una única forma de hacer nada. Si alguien te dice que hay una única forma, su forma, aléjate de él tan rápido como puedas, tanto física como filosóficamente.
REGLA No. 2: No te dejes agarrar de esos hijos de puta. Ellos no pueden ni ayudarte ni dejar de ayudarte, pero sí pueden detenerte. La gente que financia películas, distribuye películas, promueve películas y exhibe películas no son cineastas. No están interesados en permitir que los cineastas definan y dicten la forma en que hacen sus cosas, así que los cineastas no debemos tener ningún interés en permitirles dictar la forma en que se hace una película. Carga un arma si es necesario.
Además, evita a los diletantes a toda costa. Siempre hay personas por ahí que sólo quieren meterse a hacer cine para volverse ricas, para volverse famosas o para tener sexo. Generalmente saben tanto de cómo hacer cine como George W. Bush de combate cuerpo a cuerpo.
REGLA No. 3: La producción está ahí para servir a la película. La película no está ahí para servir a la producción. Desafortunadamente en el mundo del cine esto se da casi universalmente al revés. La película no se hace para servir al presupuesto, al cronograma o a las hojas de vida de los involucrados. A los cineastas que no entienden esto deberían colgarlos de los tobillos y preguntarles por qué de pronto el cielo está para abajo.
REGLA No. 4: El cine es un proceso de colaboración. Tienes la oportunidad de trabajar con otros cuyas mentes e ideas pueden ser más fuertes que las tuyas. Asegúrate de que se mantengan enfocados en su propia función y no en el trabajo de alguien más, o será un desastre. Pero trata a todos tus colaboradores como iguales y con respeto. Un asistente de producción que está deteniendo el tráfico para que el equipo técnico pueda rodar un plano no es menos importante que los actores en escena, el director de fotografía, el director de arte o el director. Las jerarquías son para aquellos cuyos egos están inflados o fuera de control o para la gente que está en el ejército. Aquellos con los que eliges colaborar, si escoges bien, pueden elevar la calidad y el contenido de tu película a un nivel mucho más alto de lo que cualquiera hubiera podido imaginarse por sí solo. Si no quieres trabajar con otras personas pinta un cuadro o escribe un libro (y si quieres ser un maldito dictador parece que por estos días lo único que hay que hacer es meterse a la política…).
REGLA No. 5: Nada es original. Roba de cualquier sitio que te llene de inspiración o alimente tu imaginación. Devora películas viejas, películas nuevas, música, libros, pinturas, fotografías, poemas, sueños, conversaciones intrascendentes, arquitectura, puentes, señales de tránsito, árboles, nubes, ríos, luces y sombras. Selecciona para robar solamente aquellas cosas que le hablen directamente a tu alma. Si lo haces, tu trabajo (y tu robo) será auténtico. La autenticidad es invaluable; la originalidad no existe. Y no te preocupes en ocultar tu robo – celébralo si hace falta. En cualquier caso recuerda siempre lo que dijo Jean-Luc Godard: “De lo que se trata no es de dónde tomas las cosas, sino de a dónde las llevas”.

FICHA TECNICA

Título original: Night on Earth
Año: 1991
Duración: 128 min.
País: Estados Unidos
Dirección: Jim Jarmusch
Guion: Jim Jarmusch
Música: Tom Waits
Fotografía: Frederick Elmes
Reparto: Winona Ryder, Giancarlo Esposito, Gena Rowlands, Armin Mueller-Stahl, Rosie Pérez, Roberto Benigni, Béatrice Dalle, Matti Pellonpää, Isaach de Bankole, Paolo Bonacelli, Kari Väänänen, Tomi Salmela, Sakari Kuosmanen