miércoles, 9 de diciembre de 2015

BESOS EN LA FRENTE

PROGRAMA 120 (30-10-2015)

EDITORIAL

Los amorosos callan.
El amor es el silencio más fino,
el más tembloroso, el más insoportable.
Los amorosos buscan,
los amorosos son los que abandonan,
son los que cambian, los que olvidan.

Su corazón les dice que nunca han de encontrar,
no encuentran, buscan.
Los amorosos andan como locos
porque están solos, solos, solos,
entregándose, dándose a cada rato,
llorando porque no salvan al amor.

Les preocupa el amor. Los amorosos
viven al día, no pueden hacer más, no saben.
Siempre se están yendo,
siempre, hacia alguna parte.
Esperan,
no esperan nada, pero esperan.

Saben que nunca han de encontrar.
El amor es la prórroga perpetua,
siempre el paso siguiente, el otro, el otro.
Los amorosos son los insaciables,
los que siempre -¡qué bueno!- han de estar solos.
Los amorosos son la hidra del cuento.

Tienen serpientes en lugar de brazos.
Las venas del cuello se les hinchan
también como serpientes para asfixiarlos.
Los amorosos no pueden dormir
porque si se duermen se los comen los gusanos.
En la oscuridad abren los ojos
y les cae en ellos el espanto.
Encuentran alacranes bajo la sábana
y su cama flota como sobre un lago.


Los amorosos son locos, sólo locos,
sin Dios y sin diablo.
Los amorosos salen de sus cuevas
temblorosos, hambrientos,
a cazar fantasmas.
Se ríen de las gentes que lo saben todo,
de las que aman a perpetuidad, verídicamente,
de las que creen en el amor
como una lámpara de inagotable aceite.

Los amorosos juegan a coger el agua,
a tatuar el humo, a no irse.
Juegan el largo, el triste juego del amor.
Nadie ha de resignarse.
Dicen que nadie ha de resignarse.
Los amorosos se avergüenzan de toda conformación.
Vacíos, pero vacíos de una a otra costilla,
la muerte les fermenta detrás de los ojos,
y ellos caminan, lloran hasta la madrugada
en que trenes y gallos se despiden dolorosamente.

Les llega a veces un olor a tierra recién nacida,
a mujeres que duermen con la mano en el sexo,
complacidas,
a arroyos de agua tierna y a cocinas.
Los amorosos se ponen a cantar entre labios
una canción no aprendida,
y se van llorando, llorando,
la hermosa vida.

Jaime Sabines

Canción post editorial



IMPRESIONES PARA BESOS EN LA FRENTE


Y soplará el viento de tu muerte. Traerás frías las manos y fatigado el andar. Llegarás en silencio, como una ráfaga traicionera que se escabulle bajo la puerta y silba una melodía sencilla en los oscuros rincones del hogar. Nos sentaremos a ver por la ventana abierta llegar gris el día. Recordaré en silencio la tarde aquella en que llovía, y toda esa melancolía desolara aún más el lugar. Llegará, llegará mi muerte tranquila, en el otoño que es tu ausencia, en el recuerdo de tu risa, con todas las hojas caídas que ocultan las huellas del andar. Amaneceré desnudo de ramas, con la corteza seca muriendo al sol. Callaré el silencio del rio, el de la roca reseca, aquel silencio que dejo tu adiós…
Y será allí, en aquella muerte que es el olvido, entre las ramas secas del recuerdo, entre el sordo crujido de las hojas del otoño de un amor, que conoceremos a Mercedes. Aparecerá en la juventud de sus 80 años. También aparecerá él, con aquella timidez elegante, en el ocaso del comienzo de su vida, vistiendo pesadamente sus longevos 26 años. 


El amor entre ellos, será un recuerdo. Veremos entre estos dos maravillosos personajes, aquella manipulación propia y perversa del objeto amado. Aquí habrá, quizás, un juego con el espectador: juraremos ver una obra cinematográfica, aunque sus códigos sean, casi en su mayoría, los de una obra teatral. Así como la afirmación de Mercedes, veremos en la cinta los ojos azules, negando neciamente los verdes evidentes. Estaremos frente a una obra soberbia en sus diálogos, única en sus actuaciones, que vendrá a contarnos la pureza de los sentimientos. Que vendrá a rogarnos el darlo todo a cambio de nada. Así caerá ella, fingiendo su muerte, reinventando finales. Así quedaremos nosotros, olvidando las distancias, mintiendo los recuerdos, evocando lo que era realmente sentirse vivo, en aquel mágico momento, en el que en un descuido, dejaste ver tu corazón.

Lucas Itze.-

Canción post impresiones



UNIVERSO GALLETTINI

Nacido en Buenos Aires, fue asistente de dirección en La tregua de Sergio Renan, la primera película argentina nominada al Oscar en el año 1975.
En ese mismo año dirigió su primer film: Las sorpresas, una película de tres episodios junto a Luis Puenzo y Alberto Fischerman. El segmento de Galettini se tituló Corazonada.
Un año después y en solitario, filma Juan que reía, con un gran elenco como Luis Brandoni, Luisina Brando, Federico Luppi, Enrique Pinti, entre otros. La historia de un vendedor de vinos que quiere ascender, pero que cuando le roban su auto (un Citroen 2cv), que no está asegurado, empieza una curva descendente inevitable.
En 1979 dirige Cuatro pícaros bomberos, sobre unos bomberos que se ven involucrados en la estafa a un empresario de la carne.
Ese mismo año dirige también La aventuras de los paraguas asesinos, donde los ya clásicos Tiburón, Delfín y Mojarrita, intentan luchar contra unos criminales. Este film, y los dos siguientes (Los superagentes y la gran aventura de oro, y Los superagentes contra todos), han sido calificadas como propaganda ideológica a favor de la Última dictadura.


En 1983 filma Se acabó el curro, sobre dos típicos chantas que quieren estafar a un turista peruano en medio de la especulación financiera de la época. En 1984 dirige Los tigres de la memoria, la historia de Carlos, quien buscando noticias de sus hijos exguerrilleros, acepta colaborar con su restaurante en una red de traficantes de drogas.
En 1986 llega Seré cualquier cosa, pero te quiero, sobre una mujer de 40 años que se enamora de un fontanero.
A partir de 1987 empieza con una serie de clásicos que conocemos todos, con cuatro nombres asociados a sus películas: Emilio Disi, Berugo Carámbula, Alberto Fernandez de Rosa Gino Renni, sumados a Paolo el Rockero, empezaban sus aventuras Los matamonstruos en la mansión del terror, que luego prosiguieron en Los bañeros más locos del mundo 1 y 2, y Los pilotos más locos del mundo.


También aparecieron clásicos como Las locuras del extraterrestre, y las 4 partes de Los Exterminaitors con la dupla Disi-Francella. 
Entre todas esas películas cómicas filmó en 1991: Charly, días de sangre, la historia de un joven con problemas (Fabián Gianola) que es llevado a una quinta donde murió quemado su hermano. La idea es disfrutar de un fin de semana agradable, pero un asesino serial amenaza al elenco y a la hiperinflación por entonces reinante.
Vuelve un poco a las fuentes con Convivencia, donde gana el Condor de Plata a Mejor Película en 1993. La historia de dos amigos que viven en el Tigre, uno es porteño (Brandoni), el otro español (Sacristán), pero de repente aparece una chica (Dopazo), que amenaza con romper la amistad.
En 1996 llega Policía corrupto, donde Romero es un policía de la división antinarcótico. Es ambicioso y no tiene escrúpulos y se mueve en un oscuro mundo de prostitutas, narcotraficantes y políticos. Todo se pudre cuando Romero se queda con un vuelto importante. El film estuvo teñido de escándalo al recibir un alto subsidio, luego incluso de haber sido declarado como "sin interés". El director renunció en el primer día de montaje (en los créditos figura un seudónimo); y la productora le inició juicio a Gerardo Romano, quien declaró: "esta debe ser la peor película argentina en años".
Ese mismo año dirige Besos en la frente, y dos años después le encomiendan dirigir la segunda parte de Dibu, la exitosa serie argentina para chicos.
En 2003 llega Ciudad del sol, la historia de Manuela, una estudiante que empieza a encontrar los porqué del suicidio de su madre, en un pasado celosamente guardado, con un elenco importante como Darío Grandinetti, Jazmín Stuart, Leonor Manso, Luis Luque, Nicolas Cabré, Patricio Contreras, entre otros.


Su último film fue La patria equivocada, en 2011, en la que Clarita se enamora de Clorindo y abandona su bien posicionado hogar para dedicar su vida a su marido, desertor del ejército, y a sus ideales. Luego de la muerte de Clorindo, busca otro destino para su hijo. Los descendientes de esta familia, irán recorriendo la historia de la construcción de la Argentina atravesada por el orgullo, la pasión y la venganza. Con Juana Viale como protagonista.

También sonó un clásico


Usa el amor como un puente


Nos despedimos con un temazo...



FICHA TÉCNICA

Título original: Besos en la frente
Año: 1996
Duración: 95 min.
País: Argentina
Director: Carlos Galettini
Guión: Carlos Galettini, Luisa Irene Ickowicz, Jacobo Langsner
Fotografía: Héctor Morini
Reparto: Leonardo Sbaraglia, China Zorrilla, Claudio García Satur, Carolina Papaleo, Alejandra Flechner, Mabel Manzotti, César Vianco, Melina Petriella, Leonardo Abremor, Pablo Rinaldi, Erica Rivas

SINOPSIS

Los besos son entre un joven escritor de guiones de cine, Sebastián, y Mercedes, una ricachona septuagenaria. Parecen enamorados, aunque los apremios de la señora manifiestan cuánto y qué pronto le llega al corazón el espíritu sensible del muchacho desamparado. Hasta que él termina por encenderse en una pasión similar.


PELICULA COMPLETA


jueves, 3 de diciembre de 2015

NEBRASKA


EDITORIAL

La luz de la estación titila, como si fuera un último pestañeo antes de dormir. El foco, único en unos metros a la redonda, encuentra en esos pequeños insectos que sobrevuelan a su alrededor, algo de vida, y sólo esos tristes zumbidos alejan el franco silencio.
Ese silencio, de pronto es interrumpido por un ruido que se escucha desde lejos, pero a medida que pasan los minutos, se hace cada vez más real, más cercano. La enorme figura de una locomotora, llena de luces y envuelta de humo, parece salida de un oscuro cuento infantil.
De la montaña de vapor, emerge la rocosa figura de un anciano, con un sombrero de los de antes, una camisa oscura y una valija empapada de recuerdos. Sus lentos pasos, son devorados rápidamente por el sonido del tren, que se va dejando miles de anécdotas en el camino.
A medida que avanza, nuestro héroe empieza a notar que el pueblo está igual, pero a la vez distinto. El viejo motel fue reemplazado por uno más luminoso, aunque seguramente menos amigable. Los autos largos y de chapa dura, fueron cambiados por modelos raros o camionetas con ruedas más altas que los autos de su infancia. La plaza del barrio, donde antes estaban las señoras charlando quien sabe de que, fue enlazada por pintorescas rejas, y por jóvenes asesinos de sueños, que emergen como fantasmas, entre el humo del cigarrillo, y otros olores más alucinógenos.


“La vejez en los pueblos. El corazón sin dueño. El amor sin objeto. La hierba, el polvo, el cuervo. ¿Y la juventud? En el ataúd.” Decía Miguel Hernández, y él recordaba esas palabras en la voz de su viejo, a medida que recorría las diferentes arterias del poblado, y no dudaba en sentirse identificado y dándose cuenta quizás tarde de ese significado.
Porque el pueblo está arruinado, ya que esas vías que antes le daban vida al lugar, hoy no son más que simples pedazos de hierro, que sólo sucumben una vez cada tanto. Porque ese corazón quedó olvidado en un punto sin retorno, ya que el amor fue vencido, por el desagradable pero eficaz puñal de la muerte. Porque la hierba que rodeaba los campos se secó, dejando al polvo huérfano de donde apoyarse, y al cuervo mendigando algo de piedad, alargando el final de sus días. Y finalmente, porque la juventud encontró en esos viejos, a las presas más fáciles, mientras empuñan la bandera de la inconciencia.
Y así fue llegando a la vieja estancia, con maderas destruidas, árboles más añejos y el perfume de esos olores que hacía tiempo no sentía. A lo lejos, esperaba el viejo sillón, se acercó lentamente, apoyó la valija en el piso y se sentó a mirar pasar las horas, repitiéndose para sus adentros: “el final es en donde partí”.

Marcelo De Nicola

Canción elegida para la editorial



IMPRESIONES PARA NEBRASKA


Ojala que el final de esta absurda aventura, nos encuentre, por lo menos, aun deseando. Desear, por ejemplo, ser mejores que aquel imbécil que afeite por la mañana y que apuro con cobardía su café, en aquella rápida huida hacia los escombros del tiempo. Desear un último amanecer desvelado, para descubrir en él todavía nuevos colores. O Desear también no olvidar jamás tus ojos, ni sus pequeñas manos cuando tomaron las mías con las pocas fuerzas que le quedaban, luego de enfrentarse cara a cara a la cólera de algún dios, en aquel naufragio que es el nacimiento. Desear una última página más, con algún texto que nos sorprenda, para volver a derribar con dudas aquel polvoriento mundo que nos rodea. Desear una última copa, un último brindis con aquellos canallas que caminaron inexplicablemente a mi lado hasta la fría hora de las cuentas. Escupir con ellos sobre la maldita tumba del mundo. El deseo, no es otra cosa que la reafirmación de un futuro, un chantaje del tiempo, la promesa que impulsa el próximo paso. 


La vivencia parcial y anticipada de una acción, que nos reclama desde las inciertas sombras del porvenir. Y fue a partir del deseo, que nuestro amigo Woody Grant comenzó dejo su sillón y comenzó aquel camino que dio sustancia al film “Nebraska” del director Alexander Payne. La película comienza planteando la idea del retorno. Las frías nieves del tiempo decoran sutilmente el camino, Woody camina lento, tambaleante aunque decidido. Su dirección no es la lógica, aquella que nos convidaría a pensar en el futuro, aquella que nos empujaría a la idea fantasiosa del correr del tiempo. Muy por el contrario, Woody vuelve, avanza sobre las estelas de un camino ya transitado, hacia un pasado lejano, tan lejano como la posición de aquel objetivo de cámara que lo narra. El viaje de nuestro protagonista será interrumpido reiteradas veces primero por la policía, luego por su esposa y hasta por su hijo quien terminara cediendo ante el profundo deseo de su padre de viajar para cobrar un premio fraudulento que promete una suma absurda de dinero. Comenzará allí cierto juego entre padre e hijo que nos recordara aquella otra maravillosa película del amigo Burton, que este humilde foro tuvo el honor de tratar, hablo de “El gran pez”. Tanto allí como aquí, el hijo descreerá de su padre, de sus fantasías y caerán ante la realidad de saberse unos desconocidos. David, hijo de Woody, utilizara aquel viaje, desandará aquel largo camino que también es el suyo, para encontrar ciertas respuesta a esa terrible incógnita que es su padre. 


El film poseerá una fotografía extraordinaria, en blanco y negro, con planos pictóricamente compuestos que con seguridad nos harán recordar al cine de los hermanos Coen. Tanto el montaje, como los movimientos de cámara, estarán pensados según el punto de vista del protagonista, y lo acompañaran desde la lentitud de sus movimientos o la inmovilidad misma, propia de la cámara fija. Woody volverá a su pueblo, se encontrará con viejos rostros conocidos, visitará los desgastados escombros de la casa de su niñez y no hallará más que dolor en todo aquello. Habrá allí, entonces, el destello de una película quizás mejor, o por lo menos, más profunda. Captaremos en la insuperable actuación de Bruce Dern, que interpretará a Woody, la potencia de lo sugerido. Veremos en su accionar ínfimo, casi nimio, aquel profundo dolor bailar en sus entrañas. Veremos la muerte de su hermano, repetirse intacta en aquellos ojos perdidos. Sentiremos la inexistencia del cariño en el ensordecedor silencio entre él y su hermano. Tomaremos nota de su derrota familiar al ver su constante ausencia en el aquí y ahora. A pesar de todo esto, Woody transitará su infierno con el noble objetivo de dejarles algo a sus hijos. Desde este mismo foro, hemos repetido reiterada veces la idea de la imposibilidad del retorno. Nadie vuelve a ningún lado. El camino recorrido murió de la misma manera que lo hizo aquel que comenzara el viaje. Ir para atrás, muchas veces es una forma de ir hacia adelante. Retornar es quizás la excusa perfecta, para seguir caminando.-

Lucas Itze.-

Canción elegida para las impresiones



UNIVERSO PAYNE


Nacido en Nebraska en febrero de 1961, descendiente de una familia griega, comenzó con un pequeño corto titulado Carmen en 1985, mientras estudiaba en la Universidad de California de Los Angeles. Es una comedia muda, sobre un deficiente mentas que trabaja en una gasolinera y se enamora de una chica llamada Carla.
Su segundo film, co-escrito con Jim Taylor (como todos sus films, excepto Nebraska), fue Citizen Ruth, con Laura Dern en el papel de una chica drogadicta y pobre que se convierte en el centro de atención mediático cuando queda embarazada y su situación la lleva a decidir abortar: en ese instante, abortistas y anti-abortistas entrarán en batalla campal y la utilizarán para conseguir imponer su postura.
En 1999 se pone detrás de cámara para el film que lo empezó a hacer reconocido en el mundo del cine: Election, una sátira sobre una candidata que hace cualquier cosa para ganar en las elecciones en un instituto americano. La película fue nominada al Óscar al mejor guion adaptado, a los Premios Globo de Oro en la categoría de mejor actriz (Witherspoon) y Independent Spirit Award a la mejor película en 1999.


En 2002 filma Las confesiones del Sr. Schmidt, con un magnífico Jack Nicholson en el papel de un anciano que se quiere jubilar y no sabe qué hacer con su vida. Lo único que quiere es cruzar todo Nebraska para impedir que su hija se case con quien él considera un imbécil. En el medio, queda viudo y como si esto fuera poco, mantiene una relación epistolar con un huérfano de seis años que vive en Tanzania y al que acaba de apadrinar. Ganó el Globo de Oro al mejor guion y mejor actor y fue nominada a la Palma de Oro en Cannes.
Terminó de confirmar su gran momento dos años después con el film Sideways (Entre Copas), la historia de dos amigos de alrededor de 40 años que deciden ir a despedir la soltería de uno de ellos recorriendo viñedos, pero que no tienen nada en común, sólo tratan de escaparse la crisis de la mediana edad. Nominada a mejor película, se llevó el premio a mejor guión adaptado en el Oscar, y a mejor película de comedia y mejor guión en los Globos de Oro. Así como también arrasó en el Festival de Cine Independiente, donde ganó todos los premios a los que estuvo nominado (película, director, guion, actor, actriz y actor secundario).


En 2006 dirige en último corto de Paris Je Táime, y cinco años después llega Los Descendientes, otro éxito, donde George Clooney, vive en Hawai y es padre de dos hijas adolescentes, sufre un recambio en su vida cuando su mujer queda en coma por un accidente. En el medio, debe definir con su familia, unos primos que malgastaron una fortuna heredada, qué hacer con una propiedad que tienen en Hawai, que posee un valor incalculable. Nuevamente el tema de la ambición, eje central de la película. Nuevamente se llevó el Oscar a Mejor guion y el Globo de Oro a Mejor película. Además del guion de cine independiente.


Nebraska sigue el mismo camino lleno de nominaciones y dándole a Bruce Dern un merecido premio a mejor actor en Cannes.
Lo último que se viene es Downsizing, con Matt Damon y Reese Witherspoon y que se centra en un tipo que se da cuenta de que tendría una vida mejor si encogiese.

Conocimos Desaparecidos, una banda de Nebraska



Y nos fuimos con el clásico Convide Rutero de Almafuerte



FICHA TÉCNICA

Título original: Nebraska
Año: 2013
Duración: 115 min.
País: Estados Unidos
Director: Alexander Payne
Guión: Bob Nelson
Música: Mark Orton
Fotografía: Phedon Papamichael (B&W)
Reparto: Bruce Dern, Will Forte, Stacy Keach, Bob Odenkirk, June Squibb, Missy Doty, Kevin Kunkel, Angela McEwan, Melinda Simonsen

SINOPSIS

A Woody Grant, un anciano con síntomas de demencia, le comunican por correo que ha ganado un premio. Cree que se ha hecho rico y obliga a su receloso hijo David a emprender un viaje para ir a cobrarlo. Poco a poco, la relación entre ambos, rota durante años por el alcoholismo de Woody, tomará un cariz distinto para sorpresa de la madre y del triunfador hermano de David.

TRAILER



jueves, 19 de noviembre de 2015

VIDAS PERDIDAS - KIDS


EDITORIAL

Y de repente estamos solos…
Aquellas manos firmes, confiables, que hacen de nuestra aventura vivencial un exquisito placer, mientras velan los peligros de este mundo, se desprenden dejándonos en una brava marea que nos arrastra hacia quien sabe dónde. Entonces el mundo se agiganta. Las veredas se hacen más anchas y las cuadras internas del barrio, liberan a las bestias peligrosas en las esquinas. Los caprichos de nuestro océano, un día, resuelven arrojarnos a las costas de aquella plaza, donde sabíamos domar a los caballos que se balancean al son de melodías alegres. Enseguida, reconocemos la forma de la calesita que sigue estando allí, dándole cuerda al mundo fantástico del cual fuimos despojados. Abrazado al recuerdo y a la fría visión del porvenir, surge la decepción hacia aquella maquina giratoria. La admiración se convierte en odio dirigido al verdugo de la sortija. Comprendemos, sin entender, que el futuro nos espera ver subidos al caballito de la vuelta eterna, a la espera de la bondad de futuros hombres de sortijas transformados en patrones que tienen el poder de finalizar, cuando se le antoje, cada una de nuestras celebraciones. Para ese entonces ya habrá pasado una generosa cantidad de agua salada por nuestros pulmones.


A cierta edad, cuando la sal no puede con nosotros, el sentimiento de inmortalidad rebalsa nuestra carne y lo único que vemos, cuando fijamos la vista en aquella rueda que gira sobre su eje, es la metáfora de la muerte hecha rutina. Por eso, haciéndole honor a nuestro título de navegantes de mares desconocidos, no dudamos en pegar la vuelta y tomar la decisión de patear lo más lejos posible, el desafío de hacernos de esa sortija. Explorar nuevas alternativas del azar es para este caso la mejor solución. Morir en pantanos de sabanas, buscando el momento en el que se eterniza la mujer, asimilada con la imagen de una rosa del Nilo, se vuelve necesario y más atractivo que la pasividad que augura todo camino hacia adelante. Hacerse de realidades psicodélicas en donde palabras, como municiones de gran porte, te quitan la vida de un solo disparo al pecho. Cada una de esos actos, conformará el eje de nuestra pequeña y ridícula calesita, que montaremos hasta hacerla estrellar contra ese miedo que arrastra la fuerza de conservar la salud del cuerpo. Será el tiempo y la suerte los, que luego, nos permitan escribir con cierta nostalgia, acerca de aquellos naufragios. Seremos pocos los que recordaremos el calor de esos infames pactos fraternales, de espíritu hedonista, que dejaran historias de aprendizaje sostenidos por los vestigios de sortijas celebradas, pero lamentablemente también de muchas vidas perdidas.

Alan Beneitez.

Canción elegida para la editorial



IMPRESIONES SOBRE KIDS


No hay nada más parecido a la inmortalidad que la adolescencia. En aquellos años, el fuego recorre nuestras venas con su voracidad intacta y el desengaño, aun, no colma nuestra copa de su ácido cinismo. El tiempo no asfixia nuestras ganas y el pasado es aun tan nuevo que ni siquiera se atreve a dolernos. Aquel olor a inmortalidad que se respira por las calles que caminamos, o su idea misma, que creemos vislumbrar escondida detrás de alguna sombra, ayuda a mantener lejos la idea del tiempo. Después de todo, la inmortalidad en aquellas épocas, no es otra cosa que el destronamiento final de Cronos, su mortal caída y posterior derrumbe de aquel imperio levantado sobre sus impalpables cimientos de horas, meses y segundos. En la eternidad, mis queridos amigos, todos los tiempos son el presente. Esto nos lleva a pensar, entonces, que la eternidad, niega rotundamente al futuro. Sería absurdo proyectar hacia adelante cuando tal dirección no existe. Algo de esta idea ronda por las cabezas de Telly y Casper y de todo aquel grupo de adolescentes que protagoniza el film KIDS, del director Larry Clark. La película narra un día en la vida de este grupo de jóvenes. El relato se moverá a través de la curva dramática al romperse aquel orden establecido con el primer acto, en el momento en que Jennie, tras hacerse un chequeo, descubre que fue Telly quien la ha infectado con HIV ya que fue con el único hombre que ha tenido sexo. 


Ella lo buscará para advertirlo, mientras que en un montaje paralelo, Telly seducirá a otra chica con la idea de acostarse con ella esa misma noche. En aquella búsqueda se sostendrá el film, aunque entenderemos al terminar el relato, que su intención es mucho más amplia. Larry Clark, buscara retratar con sinceridad artística y con precisión sociológica las creencias y las costumbres de aquella tribu urbana de la que forman parte aquel grupo del que los protagonistas forman parte. Veremos entonces, su indiferencia ante los peligros de la vida y ante la muerte misma. Esto quedara plasmado en la segunda secuencia del film, hablo de aquel grupo de escenas unidas por un mismo tema. Los veremos a Telly y Casper caminar por las calles de Nueva York, despreocupados, sin ninguna conexión con el mundo exterior, mientras cruzan calles casi sin prestar atención y los autos y colectivos atraviesan a montones el cuadro, y sus sonidos ganan muchas veces el primer plano del dialogo. Aquí, la fotografía apoyara la idea de peligro, realizando sus puestas de cámaras, en casi todas las tomas, con referencia de autos estacionados y en movimiento o semáforos y postes, siempre por delante de la imagen de los protagonistas. 


Las cámaras durante el relato, serán en su mayoría en mano, lo que le dará un dinamismo al cuadro que acompañara el caos y desorden en el que viven los integrantes de aquel grupo. Veremos también la falta de la idea de un futuro, y por aquella ausencia, nos dolerá ver en la pantalla niños carentes de toda inocencia, niños con gestos de tipos grandes, que fuman marihuana y descalifican a las mujeres tanto como sus referentes, aquellos adolescentes que solo se drogan, toman alcohol y matan al tiempo sin esperar nada de él. En aquel tugurio miserable transcurren los días de estos jóvenes. Aburridos por no poder mirar más allá de la próxima baldosa. El aburrimiento es una sensación que nace en el futuro, y allí se instala. Uno está aburrido cuando el futuro no propone ningún cambio. Allí la verdadera dolencia de este grupo. Allí, el verdadero tema del film. Las políticas neoliberales de los años noventa han sabido arruinar países enteros, pero tal vez, el peor de sus robos, la peor de sus canalladas, fue el quitarnos el futuro. Nuestra generación tuvo el triste desafío de tener que crecer bajo la sentencia que implicaba aquella carencia. Así, un día entonces, desprestigiamos la política, el arte, el pensamiento y la cultura. Nuestro tesoro más preciado como sociedad. Crecimos, entonces, con la triste idea de que aquel futuro que iluminaba nuestro presente sería, para nuestra desgracia, todo un palo.-

Lucas Itze.-

Canción elegida para las impresiones



UNIVERSO CLARK


Larry Clark, nacido en Tulsa, Oklahoma, el 19 de enero de 1943. Comenzó trabajando con fotografías en blanco y negro. Después de salir de la escuela, estuvo dos años en Vietnam.
A continuación pudo publicar algunos libros de fotografía, incluidos Tulsa y Teenage Lust, y conoció a un joven escritor llamado Harmony Korine en Nueva York. Juntos trabajaron en el libreto de la película Kids, su polémica ópera prima.
Luego del éxito de Kids, en 1998 llegó Al final del Edén, con James Woods y Melanie Griffith, que cuenta la historia de un joven que es baleado en un robo y termina aliándose con su tío en el negocio del tráfico de drogas.
Tres años después, dirige Bully, quizás más polémica que Kids, cuenta la historia de dos amigos, que se dedican a las drogas y a la prostitución en los bares gays del barrio. A medida que van metiéndose en ese pantanoso terreno, la droga, el sexo y la violencia, empieza a escalar rápidamente.


Dirige para la TV y por encargo El regreso a las cavernas, un remake de un viejo film, sobre un futuro post apocalíptico, donde hay unas tribus que viven como en la prehistoria, en cavernas. Un grupo intenta escapa de las cavernas, pero se dan cuenta que el mundo siguió evolucionando sin ellos, brindándole un futuro tan atractivo como aterrador.
Nuevamente vuelve al mundo de los adolescentes en el film Ken Park dirigida junto a Edward Lachman, mostrando la historia de 4 amigos de la infancia. Nuevamente drogas, asesinatos, violaciones y sexo explícito son parte de este conjunto que llene a los personajes de rencor, coraje y odio…


Participó en 2006 de una serie de cortos titulados entre Destricted, junto a Gaspar Noé, Marco Brambilla, entre otros, donde se exploran las diferentes representaciones de la sexualidad en el arte.
Ese mismo año dirige Wassup Rockers, sobre un grupo de latinos skateboards que se van a Beverly Hills  y Hollywood en busca de las chicas más lindas de la ciudad, lo que los meterá en problemas no sólo con la gente del lugar, sino también con la policía.
Varios años después aparece con Marfa Girl, la historia de amor de dos descendientes de inmigrantes mexicanos en Marfa, una localidad de Texas cerca de la frontera con México. Fue elegida la Mejor Película en el Festival de Roma.
Dos años después filma su último film hasta el momento, pero trasladándose a Francia, con The Smell of Us, donde, una vez más, trabaja sobre Un grupo de skaters adolescentes parisinos mata el tiempo patinando y consumiendo lo que se les ponga delante. Como juego, no por necesidad, algunos de ellos empiezan a trabajar de "escorts" para hombres y mujeres mayores vía internet.

Conocemos la banda musical del film


Folk Implossion




FICHA TÉCNICA

Título original: Kids
Año: 1995
Duración: 90 min.
País: Estados Unidos
Director: Larry Clark
Guión: Harmony Korine
Música: Lou Barlow
Fotografía: Eric Edwards
Reparto: Leo Fitzpatrick, Justin Pierce, Chloë Sevigny, Sarah Henderson, Rosario Dawson, Joseph Chan, Sajan Bhagat, Billy Valdes, Christian Bruna, Harold Hunter, Carisa Glucksman, Jon Abrahams, Alex Glen, Johnathan Staci Kim, Stefanie Marco

PELICULA COMPLETA