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miércoles, 3 de agosto de 2022

LA CONVERSACIÓN - THE CONVERSATION DE FRANCIS FORD COPPOLA

PROGRAMA 377 (22-07-2022)

 

SINOPSIS

 

Harry Caul, un detective de reconocido prestigio como especialista en vigilancia y sistemas de seguridad, es contratado por un magnate para investigar a su joven esposa, que mantiene una relación con uno de sus empleados. La misión, para un experto de su categoría, resulta a primera vista inexplicable, ya que la pareja no ofrece ningún interés. Sin embargo, cuando Harry da por finalizado su trabajo, advierte que algo extraño se oculta tras la banalidad del caso, ya que su cliente se niega a identificarse, utilizando siempre intermediarios. (FILMAFFINITY)

 

EDITORIAL

 

El ojo nos vigila... Siempre latente, siempre encubierto. Nuestras voces están en todos lados. Hoy, saben todo de nosotros. La intimidad ha muerto. Y la culpa es exclusivamente nuestra. De repente, aprendimos nuevas palabras. En nuestros tiempos, Stalker se refería a un film del gran Andrei Tarkovski. Hoy esa palabra se usa más a menudo... y casi sin darnos cuenta, todos somos parte de ese universo. Vivimos stalkeando perfiles. Una especie de espías informáticos. Pero sólo somos un diminuto organismo en ese micro cosmos globalizado. Vivimos en un Gran Hermano gigante. Nombramos algo en particular durante una conversación sin sentido y en minutos tendremos algún anuncio sobre esa charla... 



Somos parte de miles de algoritmos diagramados para que sigamos consumiendo. O para que pensemos como ellos quieren. Nuestros celulares, nuestras computadoras, son un resumen de nuestras vidas. De nuestros gustos y hasta de nuestros anhelos. ¿Quién está atrás de todo esto? ¿Las corporaciones tecnológicas que ganan cada vez más millones? ¿Los gobiernos para tenernos vigilados? ¿Organismos como la CIA o el FBI para perpetuar su poder? No lo sabemos... en breve seremos reemplazados por voces que nos limitarán aún más. Será el tiempo del sálvese quien pueda. Habrá que estar atentos a ver como sigue el juego y saber de que lado estaremos. Tendremos que decidir si hablamos por lo bajo o si gritamos a los cuatro vientos. Pero con cuidado, porque ahí están, aguardando nuestra caída. Aunque no los veamos. Sólo sabemos una cosa: que en este momento, un agente secreto está escuchando nuestra conversación.

                                          

Marcelo De Nicola.-

 

Canción elegida para la editorial

 


IMPRESIONES PARA LA CONVERSACIÓN

 


Fue nuestro querido amigo Jaques Derrida quien dijera alguna vez aquello de no hay nada fuera del texto. El hombre nombra, designa, da entidad. Se estructura y se articula su universo perceptivo y cognitivo a través de un sistema heredado, arbitrario y naturalizador. El ser genera el texto y busca que encaje para narrar su realidad, porque sabe que fuera de él, tal como dice Derrida, lo único que hay es nada. El hombre, aquel animal que relata. Estamos atravesados por el discurso, por un lenguaje, somos sujetos hablados e intertextuales. Nuestro cuerpo se inscribe dentro de un discurso social que lo contiene y delimita, nuestro deseo busca ser nombrado para huir intempestivamente de aquel encierro, de aquella jaula mortal, de aquella trampa inexorable que sabe que es la palabra.  La narración, por otro lado, da seguridad, es farmacológica podríamos decir. Definir, nombrar, establecer, estructurar, sistematizar, naturalizar es de alguna manera evitar que la nada nos devore, que el abismo nos trague con sus oscuras y feroces fauces. No hace mucho conveníamos con un compañero Licenciado en Psicología que gran parte de su trabajo se centraba en lograr que el discurso encaje. En dar herramientas para que la palabra opere aquel sistema de acomodamiento. Un discurso que cierre, que encuadre dentro de unos parámetros de normalidad socialmente aceptados, arbitrariamente escogidos por el poder normalizante. 



Un discurso que sea capaz de desencadenar la angustia sobre la cual trabajar. El conflicto claro, deviene cuando aquel discurso falla. Cuando el relato describe lo que no es, o peor aún, describe lo que es pero no debería ser. Cuando las palabras interconectan otros relatos que traen consigo otros dolores, otras angustias. Es allí cuando urge la necesidad de corregir la narrativa, de rearmar y trabajar sobre un nuevo discurso que compatibilice con la existencia. Descartar una estructura que ya no funciona en su manera de contar una realidad por otras palabras que logren algún sentido. Esta es la situación por la que transita Harry en el tormentoso film de nuestro querido amigo Francis Ford Coppola. El relato hablará sobre la historia de un especialista en seguridad privada, Harry Caul, capaz de esconder micrófonos para espiar victimas en los lugares menos esperados, el mejor sin dudas en su rubro. Harry tiene una culpa que lo va a ir devorando durante todo el metraje, una pareja fue asesinada a raíz de uno de sus trabajos. Ese será su fantasma, el tropiezo real de su relato. El film tendrá un trabajo notable en su banda sonora. Harry es Caul de apellido, que sonoramente suena a llamada en inglés, idioma original del film. Ese juego no es azaroso ya que el trabajo de Harry principalmente se basa en pinchar comunicaciones telefónicas. 



El protagonista se obsesionará con una escucha en particular, su trabajo del momento. En aquella escucha logrará captar un diálogo de manera extremadamente clara y a varios metros de distancia entre una pareja. Un gran trabajo, quizás una de sus mejores capturas. Pero con el devenir del film descubrirá algo en aquel relato, en aquel discurso, en aquella charla que no cierra. Aquella obsesión lo irá llevando al extremo de la locura. Coppola logrará transmitir la transición del personaje a través no solo de la capacidad actoral de Gene Hackman sino también a través del recurso sonoro. Habrá una especie de acoso desde el sonido que padecerá el espectador el cual dará cuenta de los disturbios crecientes que comenzará a padecer Harry. Los diálogos se empezaran a deformar, a escuchar con ruido, serán en algunos momentos sucios, muy agudos, sin frecuencias medias. Habrá también una especie de collage montado con aquel dialogo aparentemente inocente que Harry capta. Lo atacara (nos atacara) en distintos momentos del film, los cuales se irán repitiendo con más insistencia hasta invitar al delirio. La estructura narrativa será no lineal, aparecerán en ciertos momentos flashes oníricos relatando fantasías, visiones. El director trabajará sobre las convenciones típicas del policial negro y el thriller, el personaje de Harry nos llevará por esos rumbos aún sin encontrar el film una definición en aquella tonalidad. Habrá una femme fatal que lo engañe, él será el mejor en su rubro, tendrá problemas de sociabilización, desconfiará tanto de todos y de todo que eso le impedirá mantener una relación amorosa, se encubrirá tanto que culminará perdiéndose de él mismo. 



Desde la fotografía se trabajará bastante con teleobjetivos o sea lentes mayores a los 50 mm lo que hará que se remarquen las rectas que componen la imagen y se disminuya en gran medida las profundidades de campo. La imagen que dará Harry será un poco eso, mostrará solo su aquí y ahora sin un antes ni un después, una imagen plana sin demasiada profundidad, lista para mostrarse y volver a ser en el mismo instante una sombra. Allí entonces estará el teleobjetivo trabajando en función de aquel aspecto del personaje. Su tridimensionalidad se ira formando a través de anécdotas contadas por su entorno, allí estarán los únicos datos que sabremos del personaje. Lo que sí sabremos por él será lo que realmente importe para el drama, aquella muerte que lo persigue desde su moral cristiana, desde la culpa que busca lavar hipócritamente a través del método de la confesión sacerdotal. Allí estará su conflicto interno, allí estará su infierno. En aquel relato que no cierra, que es excedido por la realidad, en aquella imposibilidad de atrapar lo verdadero, de capturar lo esencial, en aquella desesperante imagen del cazador cazado.       

 

Lucas Itze.-

 

Canción post impresiones

 


UNIVERSO COPPOLA

 


Nacido en Michigan un 7 de abril de 1939, viene de familia de artistas. Su padre Carmine era director de orquesta y su madre, Italia era actriz en el país que debe su nombre. Su hermana, Talia, también es actriz y protagonista de sus films. Luego vinieron sus hijos, Gian Carlo (fallecido a los 22 en un accidente de lancha), Roman y Sofía y sus sobrinos Nicolas Cage y Jason Schwartzman. Por una poliomelitis a los 9 años estuvo un año postrado y en ese tiempo su única distracción eran unas marionetas y películas familiares filmadas en Súper 8, lo que fue el inicio de todo. Luego de terminar la secundaria se inscribió en la escuela de Artes Dramáticas que culminó en 1960, año en que se graduó en la  Universidad de California en Los Ángeles (UCLA), en ambos lugares ya hizo contactos que luego colaborarían con su carrera. En los años ´60 empezó a hacer películas eróticas de bajo presupuesto, la primera fue The Bellboy and the Playgirls, Una comedia erótica alemana ("Mit Eva Fing die Sünde an" realizada en 1958), remontada con secuencias adicionales por Coppola en los inicios de su carrera. Luego conoce al director Roger Corman, uno de los grandes del cine de terror de la época (entre sus filmes más conocidos destaca su serie de películas basadas en historias de Edgar Allan Poe incluyendo La caída de la casa Usher (1960), El péndulo de la muerte (1961), El cuervo (1963) y La máscara de la muerte roja (1964)), quien rápidamente lo convirtió en su asistente personal. Su primer film importante fue uno de terror hecho justamente para Corman llamado Demencia 13. Como a Corman no le gustó el resultado final y contrató a alguien para finalizar el film, la relación se rompió definitivamente. En esa década siguieron films como Tú eres un gran chico, Más allá del arco iris y La gente de la lluvia, con la que logra el premio a mejor película en San Sebastián, lo que le da el empujón que necesitaba. En 1969 funda su propia compañía productora, American Zoetrope, de la que era presidente ejecutivo y George Lucas vicepresidente. Los ´70 arrancan con todo, ya que escribe el guión de Patton para Franklin J. Schaffner, logrando su primer Oscar en 1971. Entre 1971 y 1972 empezó la idea de adaptar la novela de Mario Puzo llamada El Padrino. 52 días de rodaje y peleas con las productoras por los actores terminaron dándole la razón a Coppola logrando una de las grandes películas de la historia. Ganaría el Oscar a mejor película y a guión adaptado. 



Ya siendo millonario se embarcó en dos proyectos que salieron el mismo año. Primero llegó La Conversación, con la que fue nominado a Mejor Película y guion original. Protagonizada por Gene Hackman en uno de sus más aclamados trabajos, era un sorprendente estudio del sonido dirigido por Walter Murch, por el que ganaría el Óscar al mejor montaje de sonido (no en vano Hackman encarna a un profesional de las escuchas telefónicas), para un relato sombrío y lento, de gran densidad psicológica, basada en los silencios y en la reflexión más que en una dinámica más habitual en el género de la intriga. Y además ganadora del Festival de Cannes. Una enorme película que se vio ensombrecida por su otra obra: El padrino 2. La segunda parte de la trilogía confirmó el talento de Coppola y lo llevó a ganar 6 oscars más, incluyendo película, dirección y guion adaptado... Cinco años más tarde llegaría otra de sus obras magnas: Apocalypse Now, uno de los grandes relatos sobre la crueldad de la guerra.



Terminaban los 70 y Coppola dirigía cuatro films que entrarían para muchos, entre los mejores de la historia. Empezaba la caída, su estudio al ser ajeno a Hollywood solo producía deudas y Coppola tenía que vender hasta su casa y empezar a hacer films de encargo para salir adelante. Así arrancó 1981 con el musical Golpe al Corazón y dos años después llegarían dos films sobre jóvenes adolescentes que serían las grandes estrellas de los años siguientes: La ley de la calle y The Outsiders, con jóvenes promesas como Matt Dillon, Mickey Rourke, Diane Lane, Nicolas Cage, Ralph Macchio, Patrick Swayze, Emilio Estévez, Rob Lowe, Laurence Fishburne o Tom Cruise. Un año después dirige a otra estrella emergente: Richard Gere en Cotton Club. Luego siguen otros films de encargo donde siempre deja su marca: Peggy Sue, Jardines de piedra y Tucker. Para salir de la crisis económica, Coppola accedió a filmar la tercera parte de la trilogía El Padrino, que lo volvería a poner en las altas cumbres, pese a no ser tan genial como sus antecesoras. Eso le da la chance para hacer en 1992 su última gran película: Drácula de Bram Stocker, con un reparto de lujo.



Los films que ha hecho después han tenido más críticas que elogios: Jack con Robin Williams en 1996, El poder de la justicia, una de las que se salva, con Matt Damon y Danny De Vito en 1997. Diez años después llegó Juventud sin juventud y en 2009 nos emocionamos cuando vino con Vincent Gallo a nuestro país a filmar Tetro, con actores nacionales como Sofía Gala, Rodrigo de la Serna, Leticia Brédice, Mike Amigorena o Erica Rivas. En 2011 dirigió su último film llamado Twixt, una cinta de terror con Val Kilmer. Sus próximos pasos son la superproducción Megalópolis, que se sigue esperando y para diciembre se dice que hará un nuevo final de la tercera parte de El Padrino. Veremos con que aparece el genio...

 

FICHA TÉCNICA

 

Título original: The Conversation

Año: 1974

Duración: 113 min.

País: Estados Unidos

Dirección: Francis Ford Coppola

Guion: Francis Ford Coppola

Música: David Shire

Fotografía: Bill Butler, Haskell Wexler

Reparto: Gene Hackman, John Cazale, Allen Garfield, Cindy Williams, Frederic Forrest, Teri Garr, Robert Duvall, Harrison Ford, Michael Higgins, Elizabeth MacRae, Mark Wheeler, Robert Shields

 

PELÍCULA COMPLETA

 

jueves, 1 de octubre de 2020

TRILOGIA EL PADRINO - THE GODFATHER PART 1, PART 2, PART 3

PROGRAMA 300 (25-09-2020)

 

SINOPSIS

 

América, años 40. Don Vito Corleone (Marlon Brando) es el respetado y temido jefe de una de las cinco familias de la mafia de Nueva York. Tiene cuatro hijos: Connie (Talia Shire), el impulsivo Sonny (James Caan), el pusilánime Fredo (John Cazale) y Michael (Al Pacino), que no quiere saber nada de los negocios de su padre. Cuando Corleone, en contra de los consejos de 'Il consigliere' Tom Hagen (Robert Duvall), se niega a participar en el negocio de las drogas, el jefe de otra banda ordena su asesinato. Empieza entonces una violenta y cruenta guerra entre las familias mafiosas. (FILMAFFINITY)

 

EDITORIAL

 

El poder corrompe, el poder limita, el poder mata. ¿Pero qué significa? Hay muchos significados pero no hay una sola respuesta. Esta década trajo una de las mejores series de la historia: House of Cards. Producida y dirigida en algunos capítulos por David Fincher tenía en el personaje principal a Frank Underwood, un político interpretado por Kevin Spacey en busca de la presidencia, donde el poder y el dinero tenían un aspecto central como esta pregunta: ¿qué importa más: el dinero o el poder? Underwood siempre decía que lo segundo, porque el dinero podía comprar un jet sky o una mansión pero no podía comprar almas. Sin embargo, la frase que resume todo es la siguiente: el dinero es la gran mansión en Sarasota que empieza a caerse a pedazos luego de diez años. Poder es el viejo edificio de roca que resiste por siglos. No puedo respetar a alguien que no entienda la diferencia... Sabemos, que la construcción de poder se monta creando vínculos históricos. La Iglesia, el Ejército, los medios de comunicación y la clase alta son un cuarteto ideal para fomentarlo. Si tenes a la mayoría de ellos de tu lado, sos casi inimputable. Si hablamos de poder, política y estas cuatro patas de la mesa, me es imposible no recordar ciertos personajes de nuestra historia. Allá por los ´90, un hombrecito podía codearse con los Rolling Stones, jugar un partido de básquet, sacarse fotos con las estrellas del momento y rodearse de mujeres en los boliches top del país. 

Esa construcción de poder hizo que esas acciones sean transmitidas a los medios de comunicación, que lo retrataban más en las revistas de moda que en los medios periodísticos. Con eso, logró que se olviden tan fácilmente episodios como los dos mayores atentados que sufrió el país, una explosión en una fábrica militar, negociados con ventas de armas a diferentes países y crímenes de los llamados hijos del poder en algunas provincias. Incluso la muerte de su propio hijo. Durante esas épocas, en otro negocio quizás tan redituable como la política, otro personaje central hacía sus tejes y manejes en el deporte internacional por excelencia sin hablar una palabra en inglés. Su anillo con la frase Todo Pasa y su apodo El Padrino bastaban para entender su importancia. Solo la muerte pudo destronarlo. Esa empatía de ciertos sectores con el poder hace que el ser humano se transforme en un individuo atroz y despiadado. Que con solo una mirada puede decidir quien vive y quien no. Y seguramente los medios miren para otro lado, la Iglesia calle y los demás suframos las consecuencias. Allá estarán ellos, apareciendo como por arte de magia y ocultándose en el momento justo. Durmiendo con los ojos abiertos y con una bala siempre preparada en la recámara. Hasta convertirse en el mismísimo diablo. Y sonriendo por tener siempre a mano una oferta que no podamos rechazar...

 

Marcelo De Nicola.-

 

Canción elegida para la editorial

 


IMPRESIONES SOBRE EL PADRINO


Una batalla por el sentido es siempre una batalla por lo real. Por allí estará aquel virus que es la palabra construyendo la historia, explicando cada uno de nuestros actos, generando un puente inexplicable entre aquella angustia inefable que nos oprime desde nuestro interior y aquel afuera nombrable, construido con solidez sobre una inconmensurable cantidad de ladrillos hechos de lenguaje. No hay nada fuera del texto, nos repetirá una y otra vez aquel filósofo francés llamado Jacques Derrida. El poder real, el poder verdadero no es otro, entonces, sino la palabra. No existirá nada por fuera de ella, nada podrá ser, nada podrá existir si antes no puede ser nombrado. La palabra limita, detiene y es por todo esto que tranquiliza. El yo siempre es liviano, dividido y disperso, necesita de la seguridad de la lengua para definirse. Como ya hemos dicho alguna vez desde este mismo foro, la palabra de dios es creadora, porque dios es palabra, verbo e idea. El hombre, desde la soberbia del conocimiento y  su perversa compulsión opresora respecto de las demás especies, de otros sistemas, motivado por su orgullo, imita a aquel dios generando sentido a través del lenguaje. Conoce entonces solo lo que nombra, crea significación, crea verdad, una verdad igual de arbitraria y por eso lábil, como el lenguaje del que se sirve. La verdad es un ejército de metáforas en permanente estado de combate escribió Nietzsche. Entonces la verdad es una cuestión de poder, una cuestión política. El bien y el mal, en este mismo sentido, ¿no tendrán una construcción similar? Lo cierto es que el poder narra, nombra y por lo tanto, genera su propia verdad, la única verdad. Pero nosotros sabemos que nada es definitivo, que siempre hay otras lecturas, otras verdades, incluso en esto mismo que hoy estamos diciendo frente a todos y todas ustedes. Francis Ford Coppola en el año 1972 dirigió la primera parte del film El padrino, historia tomada del libro homónimo del autor Mario Puzo y fue en aquel relato donde el director decidió centrarse en la narración misma de la construcción del poder real. 

Habrá otro poder soslayado entre las sombras, oculto allá en lo alto, con la mirada atenta de una fiera que observa su almuerzo, un poder que será muy diferente a aquel otro relatado desde los periódicos y noticieros. Muy lejos de los votos y de cualquier sistema representativo. Aquel poder que se narra a sí mismo y que impone sus propias leyes. Tal vez las dictaduras sufridas en Latinoamérica se asemejen un poco a la organización que ostenta este poder. No olvidemos jamás que el sistemático plan de ese operativo se materializo a través de la imposición de gobiernos de facto, de imperdonables e indiscriminadas matanzas, involucrando tanto a civiles como militares, al clero y a medios de comunicación, con el único nefasto objetivo de imponer un sistema económico. Un sistema que opere con sus reglas, que favorezca sus intereses, que siga colmando sus inagotables arcas. En aquel paño juega sus fichas el poder real, y cuando sus jugadas salen mal, cuando su dios reparte malas cartas y mira hacia otro lado, la sangre entonces lo baña todo. El film relatará la historia de la familia Corleone, una de las familias más poderosas de Nueva York. Contará como fue la construcción de su poder frente al puñado de familias que lo detentaba, las consecuencias propias de aquel manejo, hablará de las traiciones, de los códigos inquebrantables, de los lazos sanguíneos y su poder de unión frente a cualquier tipo de controversia. El drama estará llevado por personajes excelentemente construidos, con contradicciones, miedos y pasiones, personajes tridimensionales que crearan un verosímil sólido y cuyas interpretaciones serán dignas de quedar en la memoria de la historia mundial del cine. 

Las actuaciones estarán a cargo de jóvenes actores y actrices que luego, con el tiempo y el talento han sabido inmiscuirse dentro del star system y así convertir sus nombres en garantía de buen arte y gusto estético. Estará en aquel grupo nuestra gran amiga Diane Keaton, Robert Duvall, Robert De Niro y claro, Al Pacino. La historia de la familia Corleone estará dividida en tres relatos en los cuales descubriremos los interesantes giros experimentados por el protagonista Mike Corleone, papel inteligentemente interpretado por Pacino. El primero de los relatos se centrara en el conflicto de Michael por diferenciarse de los negocios de su familia. Pero aparecerá entonces la palabra, con todo su poder significando, nombrando, ordenando arbitrariamente según un interés particular y será Vito Corleone (Marlon Brando), padre de Mike, quien la ejerza y lo nombre sin ninguna pregunta, sin ninguna objeción, tal como funciona el sistema dictatorial del lenguaje, tal como ejerce su poder aquel virus, el próximo padrino. En la segunda parte del relato Mike jugará el juego de manera inteligente, con frialdad y distancia, con la paciencia de aquellos que jamás muestran todo el mazo. Veremos aquí las consecuencias de las palabras, de las decisiones. Será una segunda parte repleta de traiciones, de profundas pérdidas, de decisiones que marcarán al personaje para el resto de su historia. 

La tercer parte del relato, tal vez la más liviana, quizás la menos interesante, nos mostrará a un Corleone diferente, más negociador, tal vez más cansado, coqueteando entre el poder real y el poder político. Lo veremos con la fuerte intención de alejarse, tal como en su juventud, de aquel padecimiento que implica el ejercicio del poder. Las diferentes situaciones lo llevarán a la imposibilidad de escapar. Nadie escapa de aquel entorno que crea su propio verosímil, sus propias reglas y sus propias realidades. Que se narra y es a su vez relator de otras verdades. Nadie escapa del poder de la palabra, porque como ya sabemos el poder es infinito y cada vez que vence vuelve a crear nuevos enemigos para así poder seguir venciendo y de esa manera definirse él mismo entonces nuevamente, infinitamente, como el poder real.

 

Lucas Itze.-

 

Canción post impresiones

 


UNIVERSO COPPOLA


Nacido en Michigan un 7 de abril de 1939, viene de familia de artistas. Su padre Carmine era director de orquesta y su madre, Italia era actriz en el país que debe su nombre. Su hermana, Talia, también es actriz y protagonista de sus films. Luego vinieron sus hijos, Gian Carlo (fallecido a los 22 en un accidente de lancha), Roman y Sofía y sus sobrinos Nicolas Cage y Jason Schwartzman. Por una poliomelitis a los 9 años estuvo un año postrado y en ese tiempo su única distracción eran unas marionetas y películas familiares filmadas en Súper 8, lo que fue el inicio de todo. Luego de terminar la secundaria se inscribió en la escuela de Artes Dramáticas que culminó en 1960, año en que se graduó en la  Universidad de California en Los Ángeles (UCLA), en ambos lugares ya hizo contactos que luego colaborarían con su carrera. En los años ´60 empezó a hacer películas eróticas de bajo presupuesto, la primera fue The Bellboy and the Playgirls, Una comedia erótica alemana ("Mit Eva Fing die Sünde an" realizada en 1958), remontada con secuencias adicionales por Coppola en los inicios de su carrera. Luego conoce al director Roger Corman, uno de los grandes del cine de terror de la época (entre sus filmes más conocidos destaca su serie de películas basadas en historias de Edgar Allan Poe incluyendo La caída de la casa Usher (1960), El péndulo de la muerte (1961), El cuervo (1963) y La máscara de la muerte roja (1964)), quien rápidamente lo convirtió en su asistente personal. Su primer film importante fue uno de terror hecho justamente para Corman llamado Demencia 13. Como a Corman no le gustó el resultado final y contrató a alguien para finalizar el film, la relación se rompió definitivamente. En esa década siguieron films como Tú eres un gran chico, Más allá del arco iris y La gente de la lluvia, con la que logra el premio a mejor película en San Sebastián, lo que le da el empujón que necesitaba. En 1969 funda su propia compañía productora, American Zoetrope, de la que era presidente ejecutivo y George Lucas vicepresidente. 

Los ´70 arrancan con todo, ya que escribe el guion de Patton para Franklin J. Schaffner, logrando su primer Oscar en 1971. Entre 1971 y 1972 empezó la idea de adaptar la novela de Mario Puzo llamada El Padrino. 52 días de rodaje y peleas con las productoras por los actores terminaron dándole la razón a Coppola logrando una de las grandes películas de la historia. Ganaría el Oscar a mejor película y a guión adaptado. Ya siendo millonario se embarcó en dos proyectos que salieron el mismo año. Primero llegó La Conversación, con la que fue nominado a Mejor Película y guion original. Protagonizada por Gene Hackman en uno de sus más aclamados trabajos, era un sorprendente estudio del sonido dirigido por Walter Murch, por el que ganaría el Óscar al mejor montaje de sonido (no en vano Hackman encarna a un profesional de las escuchas telefónicas), para un relato sombrío y lento, de gran densidad psicológica, basada en los silencios y en la reflexión más que en una dinámica más habitual en el género de la intriga. Y además ganadora del Festival de Cannes. Una enorme película que se vio ensombrecida por su otra obra: El padrino 2. La segunda parte de la trilogía confirmó el talento de Coppola y lo llevó a ganar 6 oscars más, incluyendo película, dirección y guion adaptado... Cinco años más tarde llegaría otra de sus obras magnas: ApocalypseNow, uno de los grandes relatos sobre la crueldad de la guerra. 

Terminaban los 70 y Coppola dirigía cuatro films que entrarían para muchos, entre los mejores de la historia. Empezaba la caída, su estudio al ser ajeno a Hollywood solo producía deudas y Coppola tenía que vender hasta su casa y empezar a hacer films de encargo para salir adelante. Así arrancó 1981 con el musical Golpe al Corazón y dos años después llegarían dos films sobre jóvenes adolescentes que serían las grandes estrellas de los años siguientes: La ley de la calle y The Outsiders, con jóvenes promesas como Matt Dillon, Mickey Rourke, Diane Lane, Nicolas Cage, Ralph Macchio, Patrick Swayze, Emilio Estévez, Rob Lowe, Laurence Fishburne o Tom Cruise. Un año después dirige a otra estrella emergente: Richard Gere en Cotton Club. Luego siguen otros films de encargo donde siempre deja su marca: Peggy Sue, Jardines de piedra y Tucker. Para salir de la crisis económica, Coppola accedió a filmar la tercera parte de la trilogía El Padrino, que lo volvería a poner en las altas cumbres, pese a no ser tan genial como sus antecesoras. Eso le da la chance para hacer en 1992 su última gran película: Drácula de Bram Stocker, con un reparto de lujo. 

Los films que ha hecho después han tenido más críticas que elogios: Jack con Robin Williams en 1996, El poder de la justicia, una de las que se salva, con Matt Damon y Danny De Vito en 1997. Diez años después llegó Juventud sin juventud y en 2009 nos emocionamos cuando vino con Vincent Gallo a nuestro país a filmar Tetro, con actores nacionales como Sofía Gala, Rodrigo de la Serna, Leticia Brédice, Mike Amigorena o Erica Rivas. En 2011 dirigió su último film llamado Twixt, una cinta de terror con Val Kilmer. Sus próximos pasos son la superproducción Megalópolis, que se sigue esperando y para diciembre se dice que hará un nuevo final de la tercera parte de El Padrino. Veremos con que aparece el genio...

 

FICHA TÉCNICA

 

Título original: The Godfather

Año: 1972

Duración: 175 min.

País: Estados Unidos

Dirección: Francis Ford Coppola

Guion: Francis Ford Coppola, Mario Puzo (Novela: Mario Puzo)

Música: Nino Rota

Fotografía: Gordon Willis

Reparto: Marlon Brando, Al Pacino, James Caan, Robert Duvall, Diane Keaton, John Cazale, Talia Shire, Richard S. Castellano, Sterling Hayden, Gianni Russo, Rudy Bond, John Marley, Richard Conte, Al Lettieri, Abe Vigoda, Franco Citti, Lenny Montana, Al Martino, Joe Spinell, Simonetta Stefanelli, Morgana King, Alex Rocco, John Martino, Salvatore Corsitto, Richard Bright, Tony Giorgio, Vito Scotti, Jeannie Linero, Julie Gregg, Angelo Infanti, Corrado Gaipa, Saro Urzi

 

Título original: The Godfather: Part II

Año: 1974

Duración: 200 min.

País: Estados Unidos

Dirección: Francis Ford Coppola

Guion: Francis Ford Coppola, Mario Puzo (Novela: Mario Puzo)

Música: Nino Rota, Carmine Coppola

Fotografía: Gordon Willis

Reparto: Al Pacino, Robert De Niro, Diane Keaton, Robert Duvall, John Cazale, Lee Strasberg, Talia Shire, Gastone Moschin, Michael V. Gazzo, Marianna Hill, Bruno Kirby, Danny Aiello, Harry Dean Stanton, Troy Donahue, Roger Corman, Morgana King, Joe Spinell, Richard Bright, James Caan, Dominic Chianese, Francesca de Sapio, G.D. Spradlin, Frank Sivero, Oreste Baldini, Tom Rosqui, Leopoldo Trieste, Amerigo Tot, John Aprea, Abe Vigoda, Gianni Russo, Maria Carta, Mario Cotone, Fay Spain, James Murdock, Carmine Caridi, William Bowers, Joseph Della Sorte, Carmen Argenziano, Kathleen Beller, Ignazio Pappalardo, Peter Donat, Tom Dahlgren, Ivonne Coll, Richard Watson, Erica Yohn

 

Título original: The Godfather: Part III

Año: 1990

Duración: 163 min.

País: Estados Unidos

Dirección: Francis Ford Coppola

Guion: Francis Ford Coppola, Mario Puzo (Novela: Mario Puzo)

Música: Carmine Coppola

Fotografía: Gordon Willis

Reparto: Al Pacino, Diane Keaton, Talia Shire, Andy García, Eli Wallach, Joe Mantegna, George Hamilton, Bridget Fonda, Sofia Coppola, Raf Vallone, Donal Donnelly, Richard Bright, Al Martino, Helmut Berger, Don Novello, John Savage, Franco Citti, Mario Donatone, Vittorio Duse, Enzo Robutti, Robert Cicchini, Rogerio Miranda, Carlos Miranda, Vito Antuofermo, Jeannie Linero, Carmine Caridi, Don Costello, Al Ruscio, Mickey Knox, Rick Aviles, Michael Bowen, Brett Halsey, John Abineri, Brian Freilino, Gregory Corso, Marino Masé, Dado Ruspoli, Valeria Sabel, Remo Remotti, Giuseppe Pianviti, Simonetta Stefanelli, Paco Reconti, Mimmo Cuticchio, Nicky Blair, Diana Agostini, Jessica DiCicco, Catherine Scorsese

lunes, 8 de septiembre de 2014

DRÁCULA - BRAM STOKER´S DRACULA

Programa 68 (08-08-2014)


EDITORIAL

Camino las calles de esta ciudad como una sombra. Me detengo en las miradas muertas de los tipos apurados y siento una pena sincera por ellos. Los veo luchar como niños asustados contra sus tinieblas, maquillar sus placeres y  transitar los caminos sin caminarlos. Vivo en la ensordecedora indiferencia de aquellas ovejas que desfilan impecables hacia el almuerzo del lobo. Siento sus pasos aturdidos por el estruendoso barullo del futuro. Los que tienen mucho, corren para no perderlo. Los que tienen poco, solo caminan para conservarlo. Y los que nada tenemos, solo los vemos pasar desde nuestro rincón del mundo, que ni siquiera ya es nuestro. Le escuche a alguien decir alguna vez que cuando vivís en la calle, te das cuenta que todo tiene candado o está pintado de algún color. 


Todo toma la frialdad y la distancia de lo ajeno. Todo te recuerda, a cada instante, que no sos parte. El día solo es luz y la noche más oscuridad. El tiempo no se anima a pasar. Lo mismo da un año, un día, ayer, hoy. Y por aquel rebaño también esta ella, que alguna vez cruzo su mirada conmigo. Que un día, en aquel acto desprevenido, involuntario, sin saberlo,  me sentenció a la conciencia de la sombra, que no es otra que la del olvido. Sus ojos se clavaron por unos segundos en los míos y creí por un instante ser observado. Esa mirada, un poco menos vacías que las del resto, me recordó que por lo menos este cuerpo era mío, y entonces, todo el dolor del mundo cayó sobre mí.  Aullaré bajo la luna por aquellos ojos, caminaré sin tiempo por su búsqueda. Buscaré mi nombre debajo de alguna de las mugrosas baldosas de esta ciudad, y así, comenzara la cacería…

Lucas Itze.-

Canción elegida para la editorial


IMPRESIONES SOBRE DRÁCULA


Una buena canción requiere de una correcta armonización de su música, de un cuidado profundo en la elaboración de su línea poética y de un no sé qué, que es lo único que realmente importa. Drácula, es una bella canción. Oscura y desesperada, bella. Francis Ford Coppola hará un trabajo en el relato minucioso y elaborado, aunque no siempre efectivo. La fotografía del film será sugerente en todo momento, sobrecargada, según mi humilde opinión, solo a veces. Los cielos se llenaran de sangre, las sombras cobraran la libertad deseada por siglos, el reino de las tinieblas surgirá, cuando aquel dios, ese por el que él derramo la sangre de sus hermanos, ese por el que él dio todo lo que tenía, suelte su mano y le dé la espalda ante la muerte de su gran amor, Elizabetha. Drácula, genialmente interpretado por Gary Oldman, será entonces la víctima. “Fue tu dios el que me hizo esto…” gritara él en medio de la cacería inefable organizada por Jonathan y Van Helsing y será el mismo doctor, quien al final del film admita amargamente: “Nos convertimos en unos locos de dios”. 


James Joyce, define lo que es un fantasma de la siguiente manera: “Es un hombre que se ha desvanecido hasta ser impalpable, por muerte, por ausencia, por cambio de costumbres”  Esa es la terrible condena sufrida por el conde Drácula. Vagar, interminablemente, por los tiempos de los tiempos, sin aferrarse a nada, sufriendo todo el dolor del mundo, colmado de soledad. Solo la mirada de ella lo impulsó a incorporarse a la pantomima esta que llamamos vida. El juego duró poco. Quizás unos besos y luego, la triste verdad de saberse tan muerto como el resto.  “Aléjame de toda esta muerte” le dirá en un suspiro ella, y en aquel ruego, volaran también nuestros deseos. Hace unos días, tuvimos la gran noticia de que Guido pudo abrazar a Estela y decirle mirándola a los ojos, abuela. En aquel abrazo, que fue el abrazo de todos, rodaron nuestras lágrimas porque sentimos que las tinieblas se disipaban, sentimos que por fin, alejábamos a la muerte, aunque sea por un rato. Sentimos, por un instante, que el amor, vence al odio aunque haya seres nefastos, con la fuerza de diez ejércitos, que gasten todos sus días en impedirlo. Vimos una luz verdadera, que iluminó las tinieblas de esta Ciudad de Pobres Corazones.-

Lucas Itze.-       

Canción post análisis


Para el vampiro que todos llevamos dentro


Y nos fuimos con algo de poesía


FICHA TÉCNICA

Título original: Bram Stoker's Dracula
Año: 1992
Duración: 130 min.
País: Estados Unidos
Director: Francis Ford Coppola
Guión: James V. Hart (Novela: Bram Stocker)
Música: Wojciech Kilar
Fotografía: Michael Ballhaus
Reparto: Gary Oldman, Winona Ryder, Anthony Hopkins, Keanu Reeves, Richard E. Grant, Cary Elwes, Sadie Frost, Tom Waits, Bill Campbell, Monica Bellucci, Jay Robinson

Sinopsis

En el año 1890, el joven abogado Jonathan Harker viaja a un castillo perdido de Transilvania, donde conoce al conde Drácula, que en 1462 perdió a su amor Elisabeta. El Conde, fascinado por una fotografía de Mina Murray, la novia de Harker, que le recuerda a su Elisabeta, viaja hasta Londres "cruzando océanos de tiempo" para conocerla. Ya en Inglaterra, intentará conquistar y seducir a Lucy, la mejor amiga de Mina.


Trailer


lunes, 2 de junio de 2014

APOCALYPSE NOW

Programa 16 (07-07-2013)


EDITORIAL

Balas de aquí para allá, ruidos de helicópteros, estruendos, miedo… y muerte.
Eso es lo que oigo y veo todos los días. Los pocos momentos que puedo cerrar los ojos, sirven  para estar con mi madre que sólo reza por mí, o por esa bella muchacha que es como mi ángel guardián.
Si me preguntan que hago acá, la respuesta sería que no tengo ni la más puta idea. En un lugar que no tenía ni noción que existía, peleando por mi vida, pero también por algo que no me pertenece. Y digo que no me pertenece, porque nadie, absolutamente nadie, merece morir por una estúpida y descorazonada guerra, sea contra quien sea, en el lugar que sea.
No entiendo, ni quiero entender, como se llega a esto. Confieso que he visto lo peor del ser humano, traducido en palabras como miedo, bronca, odio y resentimiento.
Para algunos, inclusive compañeros con los que almorzaba y cenaba, la guerra es un juego. Y gana el que mata más, pero si podemos arrasar con todo, mejor. Si prendemos fuego una casa con una familia adentro, o si violamos a todas las mujeres que se nos crucen, vamos a ser más valorados, más ganadores, más hombres, más héroes.


Y nos van a dar medallas por eso, claro que sí. La verdad, a mi no me interesa, y no me cuelgo el papel de humilde, ni nada que se le parezca. La única medalla que espero tener al final del camino es esa que manifieste que fui una persona decente y justa.
Algunos juegan este juego sin pensar en todo lo que conlleva, un día alguien se levanta con la loca idea de invadir un país, entonces va, y se lo invade, punto. Otro se despierta después del quinto whisky y se le ocurre recuperar una isla, y nos grita: sí quieren venir que vengan! Mientras manda a los chicos, porque el no se va a manchar sus zapatitos con barro… Otro quizás siente que tal país que sólo conoce por medio de mapas y noticias tergiversadas, está socialmente tenso, entonces decide bombardearlo, dando órdenes desde su más cómodo sillón…
Así empiezan las guerras, con locuras de este tipo que terminan dejando insano a la gente que participa en ellas, porque después de esto no creo que nada vuelva a ser como antes, ya lo noto acá, donde la gente se despierta de noche a los gritos soñando cosas brutales, viendo enemigos en cada sombra o imaginando trampas en cada rama de árbol.
Bueno, basta, no quiero seguir aburriéndolos más con esta historia, voy a pintarme de negro, agarrar el fusil y salir a matar, antes que llegue el Apocalypsis.

Marcelo De Nicola

Canción elegida para la editorial



IMPRESIONES SOBRE APOCALYPSE NOW



Éste es el final, precioso amigo mio.
Es el final, mi único amigo, el final.
De nuestros elaborados planes, el final.
De todo aquello que permanece en pie, el final.
Sin seguridad ni sorpresas, el final.
Nunca más volveré a mirar en tus ojos,… otra vez.
¿Puedes imaginarte como será? Sin límite y libre
Necesariamente desesperado….de una….mano extraña
en una tierra desesperada.
Perdido en una tierra romana de dolor
todos los niños locos
esperando por la lluvia del verano, sí

Con estas palabras se lamenta, al comienzo de la película, Jim Morrison, aquel poeta, aquel brujo, ese cantante. Esta canción está compuesta para una chica que se fue. Su letra está dictada por la madre de las soledades, por el dolor mas intenso jamás contado. Su letra, abre esta invaluable pieza cinematográfica llamada, Apocalypsis Now, del osado director Francis Ford Coppola. Esta no es una película sobre Vietnam, esta película ES VIETNAM, diría el mismísimo Coppola en la rueda de prensa, antes del estreno del film. Estamos frente a una película oscura, un viaje interno a la naturaleza mas primaria del capitán Willard, interpretado por Martin Sheen, aquel Ulises que navegara kilómetros y kilómetros, que cruzara las peores tempestades, que vera los horrores mas terribles para encontrarse consigo mismo. 


El montaje del film estuvo a cargo del genial Walter Murch. Una posible definición de montaje puede ser la que aporta el docente Marco Grossi, en su libro “Elementos de montaje Cinematográfico”. En él, nos dice que se puede entender como montaje a la concepción, ordenamiento, selección y armado de un material filmado a fin de construir la versión definitiva de un film. Uno de los teóricos del montaje, quizás el mas grande entre ellos, fue Sergei Einseinstein. Creador de Films históricos como “La Huelga” año 1924 o “El Acorazado Potenkim”  de 1925. Este exquisito cineasta, se ocupo casi obsesivamente del sentido simbólico de lo que es la materia prima con la que trabaja el montaje, que no es otra cosa más que el plano.  Según su teoría, se debe trabajar de la imagen al sentimiento y del sentimiento a la tesis, marcando claramente de esta manera la idea de construcción de sentido a través de la yuxtaposición de planos. Fue así, que Eisenstein creo 5 métodos de montaje, a saber: Montaje métrico, Rítmico, Tona, Sobre tonal o Armónico e Intelectual. Quedémosnos unos instantes en el segundo método de esta lista, el montaje rítmico. Este tipo de montaje dicta que la longitud real de una toma, o sea el tiempo real de corte, deriva de su contenido especifico, es decir esta regida por el movimiento dentro del cuadro, lo cual da cierta flexibilidad a su métrica. Sobre este método, Walter Murch, armo la secuencia inicial del film. En él, podemos ver al capitán Willard recostado sobre una cama, su mirada alterada, mira sin observar el ventilador de techo de su habitación. Una sobreimpresión de imágenes, nos muestran unos helicópteros en el campo de batalla, girando en círculos, en la misma dirección que lo hacen las paletas del ventilador de techo. Los sonidos se mezclan, las imágenes van y vuelven del campo de batalla a la habitación caprichosamente. La secuencia deja en claro que aquel infierno convive dentro del capitán, él es ese infierno. 


El protagonista tendrá poco dialogo durante toda la película. Es un personaje que observa, que siente. Es un personaje que no exterioriza y que acciona lo mínimo y necesario. Quizás porque Vietnam le enseño que al que habla le pegan un tiro, que el que se hace notar genera una balacera. El director opto por el recurso de la VOZ OVER del capitán Willard para ir narrando el relato. La estructura elegida es la lineal y durante el devenir del relato, encontraremos algunas alusiones a la Odisea, aquel poema épico compuesto por 24 cantos y atribuido al poeta griego Homero. Recuerdo acá la secuencia en que el capitán Willard se topa con el coronel Bill Kilgore, interpretado por Robert Duvall, y al igual que hace Ulises con Polifemo, el ciclope, debe engañarlo para poder continuar su camino. Él no elige emborracharlo, suerte que corre aquel cíclope homérico, sino utilizar su punto débil. El Surf. También aparecerán las sirenas, que con su canto, apartaran a nuestro protagonista y a sus ayudantes de su camino. En el film de Coppola, estarán encarnadas por las conejitas de Playboy. El camino de Willard estará repleto de horror y miserias. Cuanto más se adentran en la jungla, mas la jungla los devora. 


Aparecerán las pinturas en las caras, que intentaran camuflarlos y con esto tomaran su color. Luego aullaran como animales y ahí aparecerá su sonido y hasta desaparecerán las armas y ahí ya serán la jungla. Willard logra hacer contacto con el coronel Kurtz, aquel alto mando que era acusado de perder la cabeza y de haberse convertido en un dios para un grupo de locos. Irónicamente, la voz de Kurtz, interpretado por el increíble Marlon Brando, es la voz de todos los que en aquellos años se levantaban en contra de la violencia, de la locura, de la crueldad, de Vietnam. El capitán cumple su misión y asesina a Kurtz, satisfaciendo, quizás, aquella necesidad del coronel de morir como un militar. Las armas caen una a una, en la secuencia final, al piso dando tal vez una idea de cambio. Aquel cambio que todavía estamos esperando, desde el otro lado de la pantalla, mientras leemos, incrédulos, la palabra FIN.

Lucas Itze.-

Canción post análisis


Cerramos con un mensaje de paz



FICHA TÉCNICA

Título original: Apocalypse Now
Año: 1979
Duración: 153 min.
País: Estados Unidos
Director: Francis Ford Coppola
Guión: John Milius & Francis Ford Coppola (Novela: Joseph Conrad)
Música: Carmine Coppola, Francis Ford Coppola
Fotografía: Vittorio Storaro
Reparto: Martin Sheen, Marlon Brando, Robert Duvall, Frederic Forrest, Laurence Fishburne, Sam Bottoms, Albert Hall, Dennis Hopper, G.D Spradlin, Christian Marquand, Harrison Ford, Aurore Clément, Cynthia Wood, Colleen Camp, Damien Leake, Herb Rice, James Keane, Scott Glenn

Sinopsis

El Capitán Willard es un oficial de los servicios de inteligencia del ejército estadounidense al que se le ha encomendado en Camboya la peligrosa misión de eliminar a Kurtz, un coronel renegado que se ha vuelto loco. En el corazón de la selva, en un campamento sembrado de cabezas cortadas y cadáveres putrefactos, la enorme y enigmática figura de Kurtz reina como un buda despótico sobre los miembros de la tribu Montagnard, que le adoran como a un dios.   

TRAILER