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sábado, 13 de agosto de 2022

TARDE DE PERROS - DOG DAY AFTERNOON DE SIDNEY LUMET (29-07-2022)

PROGRAMA 378 (29-07-2022)

 

SINOPSIS

 

Unos delincuentes de poca monta deciden atracar la sucursal de un banco de Brooklyn. Sin embargo, debido a su inexperiencia, el robo, que había sido planeado para ser ejecutado en apenas diez minutos, se convierte en una trampa para los atracadores y en un espectáculo para la televisión en directo. (FILMAFFINITY)

 

EDITORIAL

 

Los gritos lo aturdieron en el instante preciso que desenfundo. Todo fue confuso. En su fantasía las cosas sucedían de otro modo, más ordenadas, más claras. El gritaba pero no se escuchaba, no entendía ni siquiera sus propias palabras. La adrenalina de ese momento no la olvidaría jamás, ni la más potente de las drogas había logrado colocarlo de tal manera, y eso que las había probado todas o por lo menos la mayoría de ellas. Dio un par de órdenes pero la escena seguía enquilombada. La cajera del súper gritaba, una piba joven con unas tetas enormes. ¿Cómo podía pensar en sus tetas, haber reparado en ese dato inútil? ¿Cómo podía desconcentrarse de esa manera con el quilombo que tenía enfrente, con el quilombo que él mismo había generado? El chino, dueño del súper, apareció de la nada. Gritaba algo incomprensible y levantaba las manos. Él lo apunto decidido y le gritó que se arrodillara. El chino le obedeció cuando vio que tenía en sus manos un revolver, pero no paró de gritar hasta que le puso el caño en la frente. Lo apoyo simplemente con decisión, con su mirada perturbada, fría, desconectada. El arma era una porquería antigua y oxidada que le habían conseguido el mismo día. No lo había probado, pero no era necesario. 



El fierro era solo de presencia, nadie había pensado en apretar el gatillo nunca. No sería necesario. Era entrar manotear la guita y rajar. El chino, cagado en las patas por el caño que todavía enfriaba su frente, no habló más. Ahora bastaba vaciar la caja con la plata chica, abrir la otra caja escondida debajo del mostrador donde estaban los billetes fuertes y salir rajando, guardarse por un tiempo antes de volver al barrio y listo. La piba de la caja había dejado de gritar también pero ahora lloraba desconsoladamente. Él intento pedirle que se calme, pero las palabras aun no salían claras. Tomó aire y le grito al chino que vacíe toda la plata en la bolsa. El chino obedeció. Él se acercó a la cajera y logró decirle  que todo terminaría rápido, que él no quería lastimar a nadie, pero ella seguía llorando desconsolada. Quiso acercar su mano y ella grito. Él se asustó y se apartó con velocidad. Apretó fuerte el fierro viejo y oxidado y giró nuevamente hacia el chino. Ahí escucho el estruendo. Fue Solo un instante. Sonó seco, sin tanta espectacularidad como muestran las películas. Luego las sirenas, el techo con sus paneles mugrientos y sus luces titilantes. Nadie mira a los techos y lo que no se mira no se mantiene, no se cuida, siempre se echa a perder. Sangre en el piso y las tetas de la cajera. Aquellas tetas inolvidables… la muerte es sin dudas mucho más seductora que algunas vidas.

 

Lucas Itze.-

 

Canción elegida para la editorial

 


IMPRESIONES SOBRE TARDE DE PERROS

 


¡Arriba las manos, esto es un asalto! Pensamos más de una vez en gritar luego de mirar muy por arriba donde estaban las cámaras y el hombre de seguridad, mientras imaginábamos a quien elegíamos para que empiece a poner fajos de billetes en bolsas gigantes. La distracción duró un tiempo, hasta que después de interminables minutos, o quizás horas, alguien anunciaba tu número y por fin ibas a hacer uno de esos trámites detestables pero necesarios. Porque bien sabemos que ir al banco, en ciertos casos, suele ser una tortura. Confieso que alguna vez me ha sacado una sonrisa, cuando un robo a un banco sale bien. No por quienes guardan los ahorros de toda su vida, sino por la institución en sí. Y más en el caso de uno privado... “Robar un banco es un delito, pero más delito es fundarlo...” dijo alguna vez el célebre Bertol Brecht y no hacemos otra cosa que aplaudir sus palabras. Después de situaciones que hemos vivido, como la crisis del 2001 como máximo exponente, muchos empezaron a desconfiar de los bancos, justamente, por no poder sacar su propio dinero. Quizás por esos motivos, Sonny, el ladrón de bancos interpretado por Al Pacino, generaba una empatía diferente. Hablamos del film Tarde de Perros de Sidney Lumet. Brooklyn amanece y el calor aturde. El piano de Elton John se va mezclando con las partituras de una ciudad a punto de estallar. 



La basura en las calles, los obreros trabajando y la gente mayor hablando en las veredas contrastan con yates de lujo, piletas o gente regando su hermoso jardín. Empieza a caer la tarde y la sombra se hace más presente mientras terminan de pasar los créditos. Un auto para frente a un banco. Unos delincuentes entran. Todo lo que puede salir mal, efectivamente sale mal... En minutos cientos de policías y curiosos rodean la cuadra. Y que empiece el show. El film está basado en un golpe real sucedido en 1972. El sólido guión de Frank Pierson está creado a partir de un artículo de la revista Life que luego trasformó en novela Leslie Waller. Son los ´70 y los americanos están a punto de explotar. La guerra de Vietnam había influido en las nuevas generaciones que marchaban por la paz, a los que se sumaban los movimientos sociales y las marchas antirracismo. El reciente caso Watergate terminaba de minar los ánimos de un país en crisis. Nada era confiable, ni siquiera los bancos. Sonny, ex empleado en uno de ellos, lo sabía. Sidney Lumet, también. El guión será lineal y seguirá la trama de forma dosificada. Habrá un enorme contraste entre el interior y el exterior. El banco será el espacio escénico donde transcurrirá la mayor parte del metraje. Hace calor y las imágenes lo hacen saber. El sudor es cada vez más evidente. Adentro no hay aire acondicionado. Afuera el sol quema la piel. El incendio está a punto de propagarse. 



La fotografía servirá para hacerlo todo más evidente. La cámara se moverá como una más dentro del lugar, componiéndose de algún pequeño travelling y de algunos paneos por momentos rápidos como si fuera un documental. Esa rapidez se ve también en un excelente montaje. Seremos rehenes y también delincuentes. La película se compondrá de planos generales pero los repetidos primeros planos son los que nos mostrarán la verdadera cara de los protagonistas. Ahí estarán sus miedos, sus dudas y sus sufrimientos. Cada encuadre tendrá su objetivo y la profundidad de campo logrará su cometido, tanto en las expresiones de los personajes como lo que pasa frente al banco, donde está instalada la policía. A medida que pasan las horas empiezan a aparecer nuevos retos. La película empieza a conjugar géneros, el policial del comienzo se transforma en un thriller para luego dar un giro a lo que casi sería un reality show. También habrá algún paso de comedia en medio del infierno. Encontraremos diálogos que serán pura improvisación de parte de un elenco que rodea la perfección. Al Pacino, como Sonny, se moverá como pez en el agua con un histrionismo donde dejó la piel en cada escena. John Cazale, interpretando a Sal, el otro delincuente, será todo lo contrario. Casi no hablará, siempre parecerá a punto de explotar, su objetivo es finalizar la obra. Ambos tendrán su lado moral, cristiano e ingenuo. 



Los secundarios también estarán todos a la altura. Desde los policías que llevan a cabo la negociación hasta los y las rehenes del banco. El director se parará desde un lado de la línea y desde ahí disparará sus enfoques. Habrá distensión entre delincuentes y rehenes. El público presente se pondrá del lado de Sonny y la policía será la principal apuntada. Hasta que llegarán ellos... Los medios de comunicación se harán presentes y marcarán tendencia. Informarán y desinformarán. Venderán sus puntos de rating a Dios y al Diablo. Algunos querrán ser famosos por un segundo sólo por salir en TV, el aparato de moda de la época. Nos enteraremos que Sonny quiere el dinero del robo para el cambio de operación de sexo de su pareja. Y los medios entonces atacarán de nuevo, en los ´70, no había tanta libertad como se imaginaba. “¡Sin la televisión… nos matarían a todos!” repite Sonny una y otra vez. La televisión como manipulador de masas. Porque las caretas de los negociadores, también caían fuera de las cámaras. El día se hará noche y la noticia ya está en boca de todo el país. Será el principio del fin. Como en toda guerra, habrá ganadores y perdedores. Aunque no siempre el lado ganador es el más fiable. Porque algunos siempre jugarán para su propio beneficio y el poder de turno, mientras otros no tendrán mucha elección y sufrirán las consecuencias de una mala noche...

                                                                                          

Marcelo De Nicola.-

 

Canción post impresiones

 


UNIVERSO LUMET

 


Director de cine estadounidense, nacido en Philadelphia (Pennsylvania) el 25 de junio de 1924 y fallecido en Nueva York el 9 de abril de 2011. Hijo del actor Baruch Lumet y la bailarina Eugenia Wermus, Lumet fue un niño-actor prodigio sobre los escenarios del Yiddish Art Theater de Nueva York, del que ya eran veteranos sus padres. Su madre murió cuando él era aún un niño. Trabajó como intérprete infantil en la radio y, durante la década de los treinta, Broadway fue testigo de su formación; sin embargo, su carrera teatral se vio interrumpida por el estallido de la Segunda Guerra Mundial, en el contexto de la cual sirvió como operador de radio. A su regreso formó un grupo teatral poco ortodoxo –entre los que se encontraban Eli Wallach y Yul Brynner- y que huía de los postulados del Actor’s Studio. En 1950, mientras estudiaba en la Universidad de Columbia, comenzó a trabajar para la CBS, primero como intérprete y luego como director. Las series Danger (1950), You Are There (1953) y The Alcoa Hour (1955) fueron sus primeros encargos. La experiencia televisiva fue determinante y, ya convertido en un famoso director cinematográfico, continuó dirigiendo telefilmes. En 1957 debutó dirigiendo para la gran pantalla (a petición de Henry Fonda, que era productor de la película) uno de sus títulos más brillantes: Doce hombres sin piedad, ganadora del Oso de Oro en el Festival de Berlín y nominada a varias categorías de los Oscar. 



Éste fue el comienzo de una constante en el cine de Lumet, aficionado a los espacios cerrados y las atmósferas claustrofóbicas. En Stage Struck (1958) repitió con Fonda, en una versión de la película de Lovell Sherman Gloria de un día (1953). La primera mitad de la década de los sesenta acogió su más inspirado periodo artístico: desde Larga jornada hacia la noche (1962) –adaptación de la obra de Eugene O’Neill y protagonizada por Katharine Hepburn- hasta El prestamista (1965), la historia de un superviviente del Holocausto que vive en Nueva York, pero que no puede zafarse de su pasado, pasando por uno de sus mejores estudios sobre el ser humano: La colina (1965) –protagonizada por Sean Connery, uno de los actores favoritos y asiduos de Lumet-. Pero en esta época también se enfrentó a algunos fracasos: el primero, al cambiar de registro y optar por una comedia banal en Esa clase de mujer (1960); el segundo, al llevar a la pantalla la obra de Tennessee Williams Piel de serpiente (1962). Fue el estreno de Serpico (1973) el que marcó otro de los periodos más fructíferos del director. Al Pacino ganó el Globo de Oro por su interpretación de un policía de Nueva York en la primera película de Lumet acerca de la corrupción policial en la ciudad de los rascacielos. 



El siguiente éxito del director fue una adaptación de la novela de Agatha Christie, Asesinato en el Orient Express (1974), que le valió a Ingrid Bergman su tercer Oscar. La lista de aciertos de Lumet en la década de los setenta se vio completada con Día de perros (1975) y Network, un mundo implacable (1976). El siguiente periodo también comenzó de forma brillante. Príncipe de la ciudad (1981), según Lumet una película sobre la amistad, los valores y la adicción a las drogas, hizo que el director fuese galardonado con el Premio de la Crítica de Los Angeles. Lumet fue adaptándose a los tiempos y las formas narrativas, así como a los nuevos talentos interpretativos, tal y como demuestra en Un lugar en ninguna parte (1988), una historia de espionaje con River Phoenix en el reparto. Aunque la década de los noventa no le proporcionó sus mejores títulos, hay algunos destacables, como La noche cae sobre Manhattan (1997), en la línea de otras historias del director como Serpico o Distrito 34: corrupción total (1990). El conjunto de su carrera se verá reconocido en 1993 al recibir, de manos de su propio gremio, el premio David Wark Griffith. En febrero de 2005 fue galardonado con el Oscar honorífico por toda su carrera. Un año después, en abril de 2006, y tras siete años de silencio, presentó Declarame culpable, una película ambientada en un juzgado y con una temática que coquetea con la delación, la corrupción y el corporativismo. Su último film fue Antes que el diablo sepa que estas muerto, sobre dos hermanos que quieren robar la joyería de sus padres. Gran película protagonizada por Philip Seymour Hoffman, Ethan Hawke, Albert Finney y Marisa Tomei.

 

FICHA TÉCNICA

 

Título original: Dog Day Afternoon

Año: 1975

Duración: 120 min.

País: Estados Unidos

Dirección: Sidney Lumet

Guion: Frank Pierson. Artículo: P.F. Kluge, Thomas Moore. Libro: Leslie Waller

Fotografía: Victor J. Kemper

Reparto: Al Pacino, John Cazale, Charles Durning, Carol Kane, Chris Sarandon, Sully Boyar, Penelope Allen, Beulah Garrick, James Broderick, Lance Henriksen, Sandra Kazan, Marcia Jean Kurtz

 

PELÍCULA COMPLETA

jueves, 1 de octubre de 2020

TRILOGIA EL PADRINO - THE GODFATHER PART 1, PART 2, PART 3

PROGRAMA 300 (25-09-2020)

 

SINOPSIS

 

América, años 40. Don Vito Corleone (Marlon Brando) es el respetado y temido jefe de una de las cinco familias de la mafia de Nueva York. Tiene cuatro hijos: Connie (Talia Shire), el impulsivo Sonny (James Caan), el pusilánime Fredo (John Cazale) y Michael (Al Pacino), que no quiere saber nada de los negocios de su padre. Cuando Corleone, en contra de los consejos de 'Il consigliere' Tom Hagen (Robert Duvall), se niega a participar en el negocio de las drogas, el jefe de otra banda ordena su asesinato. Empieza entonces una violenta y cruenta guerra entre las familias mafiosas. (FILMAFFINITY)

 

EDITORIAL

 

El poder corrompe, el poder limita, el poder mata. ¿Pero qué significa? Hay muchos significados pero no hay una sola respuesta. Esta década trajo una de las mejores series de la historia: House of Cards. Producida y dirigida en algunos capítulos por David Fincher tenía en el personaje principal a Frank Underwood, un político interpretado por Kevin Spacey en busca de la presidencia, donde el poder y el dinero tenían un aspecto central como esta pregunta: ¿qué importa más: el dinero o el poder? Underwood siempre decía que lo segundo, porque el dinero podía comprar un jet sky o una mansión pero no podía comprar almas. Sin embargo, la frase que resume todo es la siguiente: el dinero es la gran mansión en Sarasota que empieza a caerse a pedazos luego de diez años. Poder es el viejo edificio de roca que resiste por siglos. No puedo respetar a alguien que no entienda la diferencia... Sabemos, que la construcción de poder se monta creando vínculos históricos. La Iglesia, el Ejército, los medios de comunicación y la clase alta son un cuarteto ideal para fomentarlo. Si tenes a la mayoría de ellos de tu lado, sos casi inimputable. Si hablamos de poder, política y estas cuatro patas de la mesa, me es imposible no recordar ciertos personajes de nuestra historia. Allá por los ´90, un hombrecito podía codearse con los Rolling Stones, jugar un partido de básquet, sacarse fotos con las estrellas del momento y rodearse de mujeres en los boliches top del país. 

Esa construcción de poder hizo que esas acciones sean transmitidas a los medios de comunicación, que lo retrataban más en las revistas de moda que en los medios periodísticos. Con eso, logró que se olviden tan fácilmente episodios como los dos mayores atentados que sufrió el país, una explosión en una fábrica militar, negociados con ventas de armas a diferentes países y crímenes de los llamados hijos del poder en algunas provincias. Incluso la muerte de su propio hijo. Durante esas épocas, en otro negocio quizás tan redituable como la política, otro personaje central hacía sus tejes y manejes en el deporte internacional por excelencia sin hablar una palabra en inglés. Su anillo con la frase Todo Pasa y su apodo El Padrino bastaban para entender su importancia. Solo la muerte pudo destronarlo. Esa empatía de ciertos sectores con el poder hace que el ser humano se transforme en un individuo atroz y despiadado. Que con solo una mirada puede decidir quien vive y quien no. Y seguramente los medios miren para otro lado, la Iglesia calle y los demás suframos las consecuencias. Allá estarán ellos, apareciendo como por arte de magia y ocultándose en el momento justo. Durmiendo con los ojos abiertos y con una bala siempre preparada en la recámara. Hasta convertirse en el mismísimo diablo. Y sonriendo por tener siempre a mano una oferta que no podamos rechazar...

 

Marcelo De Nicola.-

 

Canción elegida para la editorial

 


IMPRESIONES SOBRE EL PADRINO


Una batalla por el sentido es siempre una batalla por lo real. Por allí estará aquel virus que es la palabra construyendo la historia, explicando cada uno de nuestros actos, generando un puente inexplicable entre aquella angustia inefable que nos oprime desde nuestro interior y aquel afuera nombrable, construido con solidez sobre una inconmensurable cantidad de ladrillos hechos de lenguaje. No hay nada fuera del texto, nos repetirá una y otra vez aquel filósofo francés llamado Jacques Derrida. El poder real, el poder verdadero no es otro, entonces, sino la palabra. No existirá nada por fuera de ella, nada podrá ser, nada podrá existir si antes no puede ser nombrado. La palabra limita, detiene y es por todo esto que tranquiliza. El yo siempre es liviano, dividido y disperso, necesita de la seguridad de la lengua para definirse. Como ya hemos dicho alguna vez desde este mismo foro, la palabra de dios es creadora, porque dios es palabra, verbo e idea. El hombre, desde la soberbia del conocimiento y  su perversa compulsión opresora respecto de las demás especies, de otros sistemas, motivado por su orgullo, imita a aquel dios generando sentido a través del lenguaje. Conoce entonces solo lo que nombra, crea significación, crea verdad, una verdad igual de arbitraria y por eso lábil, como el lenguaje del que se sirve. La verdad es un ejército de metáforas en permanente estado de combate escribió Nietzsche. Entonces la verdad es una cuestión de poder, una cuestión política. El bien y el mal, en este mismo sentido, ¿no tendrán una construcción similar? Lo cierto es que el poder narra, nombra y por lo tanto, genera su propia verdad, la única verdad. Pero nosotros sabemos que nada es definitivo, que siempre hay otras lecturas, otras verdades, incluso en esto mismo que hoy estamos diciendo frente a todos y todas ustedes. Francis Ford Coppola en el año 1972 dirigió la primera parte del film El padrino, historia tomada del libro homónimo del autor Mario Puzo y fue en aquel relato donde el director decidió centrarse en la narración misma de la construcción del poder real. 

Habrá otro poder soslayado entre las sombras, oculto allá en lo alto, con la mirada atenta de una fiera que observa su almuerzo, un poder que será muy diferente a aquel otro relatado desde los periódicos y noticieros. Muy lejos de los votos y de cualquier sistema representativo. Aquel poder que se narra a sí mismo y que impone sus propias leyes. Tal vez las dictaduras sufridas en Latinoamérica se asemejen un poco a la organización que ostenta este poder. No olvidemos jamás que el sistemático plan de ese operativo se materializo a través de la imposición de gobiernos de facto, de imperdonables e indiscriminadas matanzas, involucrando tanto a civiles como militares, al clero y a medios de comunicación, con el único nefasto objetivo de imponer un sistema económico. Un sistema que opere con sus reglas, que favorezca sus intereses, que siga colmando sus inagotables arcas. En aquel paño juega sus fichas el poder real, y cuando sus jugadas salen mal, cuando su dios reparte malas cartas y mira hacia otro lado, la sangre entonces lo baña todo. El film relatará la historia de la familia Corleone, una de las familias más poderosas de Nueva York. Contará como fue la construcción de su poder frente al puñado de familias que lo detentaba, las consecuencias propias de aquel manejo, hablará de las traiciones, de los códigos inquebrantables, de los lazos sanguíneos y su poder de unión frente a cualquier tipo de controversia. El drama estará llevado por personajes excelentemente construidos, con contradicciones, miedos y pasiones, personajes tridimensionales que crearan un verosímil sólido y cuyas interpretaciones serán dignas de quedar en la memoria de la historia mundial del cine. 

Las actuaciones estarán a cargo de jóvenes actores y actrices que luego, con el tiempo y el talento han sabido inmiscuirse dentro del star system y así convertir sus nombres en garantía de buen arte y gusto estético. Estará en aquel grupo nuestra gran amiga Diane Keaton, Robert Duvall, Robert De Niro y claro, Al Pacino. La historia de la familia Corleone estará dividida en tres relatos en los cuales descubriremos los interesantes giros experimentados por el protagonista Mike Corleone, papel inteligentemente interpretado por Pacino. El primero de los relatos se centrara en el conflicto de Michael por diferenciarse de los negocios de su familia. Pero aparecerá entonces la palabra, con todo su poder significando, nombrando, ordenando arbitrariamente según un interés particular y será Vito Corleone (Marlon Brando), padre de Mike, quien la ejerza y lo nombre sin ninguna pregunta, sin ninguna objeción, tal como funciona el sistema dictatorial del lenguaje, tal como ejerce su poder aquel virus, el próximo padrino. En la segunda parte del relato Mike jugará el juego de manera inteligente, con frialdad y distancia, con la paciencia de aquellos que jamás muestran todo el mazo. Veremos aquí las consecuencias de las palabras, de las decisiones. Será una segunda parte repleta de traiciones, de profundas pérdidas, de decisiones que marcarán al personaje para el resto de su historia. 

La tercer parte del relato, tal vez la más liviana, quizás la menos interesante, nos mostrará a un Corleone diferente, más negociador, tal vez más cansado, coqueteando entre el poder real y el poder político. Lo veremos con la fuerte intención de alejarse, tal como en su juventud, de aquel padecimiento que implica el ejercicio del poder. Las diferentes situaciones lo llevarán a la imposibilidad de escapar. Nadie escapa de aquel entorno que crea su propio verosímil, sus propias reglas y sus propias realidades. Que se narra y es a su vez relator de otras verdades. Nadie escapa del poder de la palabra, porque como ya sabemos el poder es infinito y cada vez que vence vuelve a crear nuevos enemigos para así poder seguir venciendo y de esa manera definirse él mismo entonces nuevamente, infinitamente, como el poder real.

 

Lucas Itze.-

 

Canción post impresiones

 


UNIVERSO COPPOLA


Nacido en Michigan un 7 de abril de 1939, viene de familia de artistas. Su padre Carmine era director de orquesta y su madre, Italia era actriz en el país que debe su nombre. Su hermana, Talia, también es actriz y protagonista de sus films. Luego vinieron sus hijos, Gian Carlo (fallecido a los 22 en un accidente de lancha), Roman y Sofía y sus sobrinos Nicolas Cage y Jason Schwartzman. Por una poliomelitis a los 9 años estuvo un año postrado y en ese tiempo su única distracción eran unas marionetas y películas familiares filmadas en Súper 8, lo que fue el inicio de todo. Luego de terminar la secundaria se inscribió en la escuela de Artes Dramáticas que culminó en 1960, año en que se graduó en la  Universidad de California en Los Ángeles (UCLA), en ambos lugares ya hizo contactos que luego colaborarían con su carrera. En los años ´60 empezó a hacer películas eróticas de bajo presupuesto, la primera fue The Bellboy and the Playgirls, Una comedia erótica alemana ("Mit Eva Fing die Sünde an" realizada en 1958), remontada con secuencias adicionales por Coppola en los inicios de su carrera. Luego conoce al director Roger Corman, uno de los grandes del cine de terror de la época (entre sus filmes más conocidos destaca su serie de películas basadas en historias de Edgar Allan Poe incluyendo La caída de la casa Usher (1960), El péndulo de la muerte (1961), El cuervo (1963) y La máscara de la muerte roja (1964)), quien rápidamente lo convirtió en su asistente personal. Su primer film importante fue uno de terror hecho justamente para Corman llamado Demencia 13. Como a Corman no le gustó el resultado final y contrató a alguien para finalizar el film, la relación se rompió definitivamente. En esa década siguieron films como Tú eres un gran chico, Más allá del arco iris y La gente de la lluvia, con la que logra el premio a mejor película en San Sebastián, lo que le da el empujón que necesitaba. En 1969 funda su propia compañía productora, American Zoetrope, de la que era presidente ejecutivo y George Lucas vicepresidente. 

Los ´70 arrancan con todo, ya que escribe el guion de Patton para Franklin J. Schaffner, logrando su primer Oscar en 1971. Entre 1971 y 1972 empezó la idea de adaptar la novela de Mario Puzo llamada El Padrino. 52 días de rodaje y peleas con las productoras por los actores terminaron dándole la razón a Coppola logrando una de las grandes películas de la historia. Ganaría el Oscar a mejor película y a guión adaptado. Ya siendo millonario se embarcó en dos proyectos que salieron el mismo año. Primero llegó La Conversación, con la que fue nominado a Mejor Película y guion original. Protagonizada por Gene Hackman en uno de sus más aclamados trabajos, era un sorprendente estudio del sonido dirigido por Walter Murch, por el que ganaría el Óscar al mejor montaje de sonido (no en vano Hackman encarna a un profesional de las escuchas telefónicas), para un relato sombrío y lento, de gran densidad psicológica, basada en los silencios y en la reflexión más que en una dinámica más habitual en el género de la intriga. Y además ganadora del Festival de Cannes. Una enorme película que se vio ensombrecida por su otra obra: El padrino 2. La segunda parte de la trilogía confirmó el talento de Coppola y lo llevó a ganar 6 oscars más, incluyendo película, dirección y guion adaptado... Cinco años más tarde llegaría otra de sus obras magnas: ApocalypseNow, uno de los grandes relatos sobre la crueldad de la guerra. 

Terminaban los 70 y Coppola dirigía cuatro films que entrarían para muchos, entre los mejores de la historia. Empezaba la caída, su estudio al ser ajeno a Hollywood solo producía deudas y Coppola tenía que vender hasta su casa y empezar a hacer films de encargo para salir adelante. Así arrancó 1981 con el musical Golpe al Corazón y dos años después llegarían dos films sobre jóvenes adolescentes que serían las grandes estrellas de los años siguientes: La ley de la calle y The Outsiders, con jóvenes promesas como Matt Dillon, Mickey Rourke, Diane Lane, Nicolas Cage, Ralph Macchio, Patrick Swayze, Emilio Estévez, Rob Lowe, Laurence Fishburne o Tom Cruise. Un año después dirige a otra estrella emergente: Richard Gere en Cotton Club. Luego siguen otros films de encargo donde siempre deja su marca: Peggy Sue, Jardines de piedra y Tucker. Para salir de la crisis económica, Coppola accedió a filmar la tercera parte de la trilogía El Padrino, que lo volvería a poner en las altas cumbres, pese a no ser tan genial como sus antecesoras. Eso le da la chance para hacer en 1992 su última gran película: Drácula de Bram Stocker, con un reparto de lujo. 

Los films que ha hecho después han tenido más críticas que elogios: Jack con Robin Williams en 1996, El poder de la justicia, una de las que se salva, con Matt Damon y Danny De Vito en 1997. Diez años después llegó Juventud sin juventud y en 2009 nos emocionamos cuando vino con Vincent Gallo a nuestro país a filmar Tetro, con actores nacionales como Sofía Gala, Rodrigo de la Serna, Leticia Brédice, Mike Amigorena o Erica Rivas. En 2011 dirigió su último film llamado Twixt, una cinta de terror con Val Kilmer. Sus próximos pasos son la superproducción Megalópolis, que se sigue esperando y para diciembre se dice que hará un nuevo final de la tercera parte de El Padrino. Veremos con que aparece el genio...

 

FICHA TÉCNICA

 

Título original: The Godfather

Año: 1972

Duración: 175 min.

País: Estados Unidos

Dirección: Francis Ford Coppola

Guion: Francis Ford Coppola, Mario Puzo (Novela: Mario Puzo)

Música: Nino Rota

Fotografía: Gordon Willis

Reparto: Marlon Brando, Al Pacino, James Caan, Robert Duvall, Diane Keaton, John Cazale, Talia Shire, Richard S. Castellano, Sterling Hayden, Gianni Russo, Rudy Bond, John Marley, Richard Conte, Al Lettieri, Abe Vigoda, Franco Citti, Lenny Montana, Al Martino, Joe Spinell, Simonetta Stefanelli, Morgana King, Alex Rocco, John Martino, Salvatore Corsitto, Richard Bright, Tony Giorgio, Vito Scotti, Jeannie Linero, Julie Gregg, Angelo Infanti, Corrado Gaipa, Saro Urzi

 

Título original: The Godfather: Part II

Año: 1974

Duración: 200 min.

País: Estados Unidos

Dirección: Francis Ford Coppola

Guion: Francis Ford Coppola, Mario Puzo (Novela: Mario Puzo)

Música: Nino Rota, Carmine Coppola

Fotografía: Gordon Willis

Reparto: Al Pacino, Robert De Niro, Diane Keaton, Robert Duvall, John Cazale, Lee Strasberg, Talia Shire, Gastone Moschin, Michael V. Gazzo, Marianna Hill, Bruno Kirby, Danny Aiello, Harry Dean Stanton, Troy Donahue, Roger Corman, Morgana King, Joe Spinell, Richard Bright, James Caan, Dominic Chianese, Francesca de Sapio, G.D. Spradlin, Frank Sivero, Oreste Baldini, Tom Rosqui, Leopoldo Trieste, Amerigo Tot, John Aprea, Abe Vigoda, Gianni Russo, Maria Carta, Mario Cotone, Fay Spain, James Murdock, Carmine Caridi, William Bowers, Joseph Della Sorte, Carmen Argenziano, Kathleen Beller, Ignazio Pappalardo, Peter Donat, Tom Dahlgren, Ivonne Coll, Richard Watson, Erica Yohn

 

Título original: The Godfather: Part III

Año: 1990

Duración: 163 min.

País: Estados Unidos

Dirección: Francis Ford Coppola

Guion: Francis Ford Coppola, Mario Puzo (Novela: Mario Puzo)

Música: Carmine Coppola

Fotografía: Gordon Willis

Reparto: Al Pacino, Diane Keaton, Talia Shire, Andy García, Eli Wallach, Joe Mantegna, George Hamilton, Bridget Fonda, Sofia Coppola, Raf Vallone, Donal Donnelly, Richard Bright, Al Martino, Helmut Berger, Don Novello, John Savage, Franco Citti, Mario Donatone, Vittorio Duse, Enzo Robutti, Robert Cicchini, Rogerio Miranda, Carlos Miranda, Vito Antuofermo, Jeannie Linero, Carmine Caridi, Don Costello, Al Ruscio, Mickey Knox, Rick Aviles, Michael Bowen, Brett Halsey, John Abineri, Brian Freilino, Gregory Corso, Marino Masé, Dado Ruspoli, Valeria Sabel, Remo Remotti, Giuseppe Pianviti, Simonetta Stefanelli, Paco Reconti, Mimmo Cuticchio, Nicky Blair, Diana Agostini, Jessica DiCicco, Catherine Scorsese