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jueves, 10 de octubre de 2024

INSANÍA - SILENÍ DE JAN SVANKMAJER

PROGRAMA 446 (20-09-2024)

 

SINOPSIS

 

Tras asistir al funeral de su madre, Jean Barlot emprende un viaje y se detiene a pasar la noche en una pensión. Durante el sueño causa destrozos en la habitación. A la mañana siguiente, averigua que un extraño marqués que se hospeda allí ha pagado los desperfectos y que, además, lo invita a pasar la noche en su castillo. Barlot acepta la invitación, pero sus fuertes convicciones morales y religiosas sufrirán un fuerte impacto al espíar al marqués y a sus amigos. (FILMAFFINITY)

 

EDITORIAL

 

Háblame, háblame hasta que puedas salir de esta habitación. Mírame, mírame… Reconozco en esos ojos el hastío, en la pronta independización de la oscuridad ante la luz. Se ve a la muerte acercándose lentamente entre tinieblas. ¿La ves? Está siempre detrás nuestro, pero a la vez un paso adelante. ¿Por qué cierras los ojos? Acaso no quieres encontrar la libertad… esas sábanas blancas no van a poder detenerte. ¿Acaso crees que tus manos y tus pies están atados como castigo? Mira a tu alrededor, todo se está incendiando. El mundo se está diluyendo entre sueños necios y falsas promesas. ¿A qué quieres ir allá? ¿A pelear en nombre de quién? Observa el espejo y dime que no estás mejor aquí que allá… Adentro está la libertad, no allá afuera. No… no… no… no tengas miedo. ¿Por qué tiemblas? Pastillas, electro shocks… si, eso debe ser… No me engañes! Nada de eso es verdad. Son sólo pequeños pasos para ser libre. El mundo se olvidó de vos, todavía no te diste cuenta… Existís sólo por nosotros. Si hoy tu vida terminara, nadie se enteraría. Un número más de la lista. No me preguntes más que has hecho o por qué. Saliste sorteado campeón… 



Es una ruleta rusa. Te tocó a vos. En otra vida me tocará a mí… Si es que hay otra vida. ¿Pensás que esta es la única y nos tocó perder? A veces me pasa. ¿Querés hablarme de libertad? No… no… perdón que me ría. En nombre de la libertad se están haciendo tantas cosas, que ni un loco podría haber imaginado… Hoy es una palabra de moda hermano… y nadie a ciencia cierta sabe su significado. Odian la libertad, esa es la realidad. No hay mucha diferencia entre lo que hay afuera o lo que vemos adentro todos los días. Pero algunos tienen menos suerte que otros. Bueno, creo que se está terminando mi hora doctor. Ya puede mirar para otro lado. Ya dejo de tutearlo.. bah, a veces lo hago, a veces me olvido del personaje. Me voy a mi habitación a soñar de todos esos mundos nuevos que alguna vez hablamos. Ya puede ser libre, como todos quieren. Salga y vea lo que es… Es el manicomio en el que todos vivimos hoy...

 

Marcelo De Nicola.-

 

Canción elegida para la editorial

 


IMPRESIONES SOBRE INSANÍA

 


Chaplin decía que la vida es una comedia cuando se la ve en plano general pero una tragedia cuando la observamos en primer plano. Solo basta mirar un buen rato al sol para quemar estos ojos, que no son más que un dispositivo previo y heredado creador de subjetividades, para lograr ver el plan. Caminamos todos juntos por allí, con el mismo paso, pequeñas gotas en un mar planchado. Atenuados, controlados caminamos. El truco, el conejo que sale de la galera y concreta la fantasía es solo una palabra. Sí, el lenguaje es el virus. Libertad. Caminamos todos juntos a un mismo tiempo, con un mismo ritmo, atenuados y controlados, llenos de verdades, operando –definitivamente- sobre certezas heredadas previamente y, aun así, nos sentimos libres. Nótese que dije “todos juntos” y aquella elocución bastó en la cabeza de ustedes para interpelarlos conjuntamente con el discurso. Funcionó allí el truco, la ilusión de libertad en la naturalización de un absoluto. Basta con introducir la duda en nuestro sistema para transformar aquel “todos” en un “todos y todas” y ni que hablar si nos animamos a ir más a fondo para llegar a la desobediencia absoluta de un “todes”.  El poder está allí agazapado en las sombras de lo cotidiano, operando en las fibras nerviosas de nuestro día a día. El poder está allí, alejando la duda para no ver las diferencias, recostándonos en la tranquilidad acogedora de la certeza, aquella que nos hace sentir parte de algo, que nos diluye en esencia dentro de la masa que nos contiene y protege de la soledad abrumadora de la existencia. Ejerzamos la duda, la contingencia, miremos al sol para deconstruir las verdades absolutas sobre la que se construye nuestro ser. ¿Quién diseña entonces nuestra libertad? ¿Cuál es la mano que marca el pulso sobre el que caminamos, cual es la voz que declara la normalidad de nuestros actos? 



En aquel libro maravillo de nuestro amigo Zito Lema llamado Conversaciones con Enrique Pichón Riviere sobre el arte y la locura, el psiquiatra declara que: Al analizar las distintas categorías utilizadas por la ciencia del hombre para abordar el problema de la salud, de lo “normal” y lo “patológico”, de las “formas de adaptación” nos parece entrar en un terreno esquivo, ambiguo, lleno de indefiniciones o definiciones contradictorias. Entiendo que esta ambigüedad es solo aparente; en realidad se trata de la ocultación ideológica de las características del problema, para escamotear las condiciones de producción, los criterios de salud y enfermedad mental, o sea normalidad y anormalidad, y la función que el aparato u organizaciones de la salud cumple en una sociedad de clases. El análisis de los distintos criterios y definiciones de la salud y de las formas de organización y asistencia que aquellas inspiran y justifican, nos remite a sus condiciones de producción, condiciones que son históricas, económicas y políticas. Toda teoría de la salud y enfermedad implica y reenvía a una concepción del sujeto, del mundo y de la historia que lo fundamenta. Agregará más adelante Pichón Riviere lo siguiente: El criterio de salud, la norma que evalúa la forma de adaptación a la realidad, es funcional en el sistema de relaciones sociales, como lo es la norma jurídica. El criterio de salud vigente, criterio de competencia social, como condensación de ideas, es condensación de ideas de la clase dominante, funcional con sus intereses  y objetivos. Y como condensación de la ideología dominante tendrá el carácter ocultante y mistificador que le confiere a esa ideología su papel en la lucha de clases. Quien rompe alguna de estas normas, la jurídica y la de salud, ligadas por su origen común (relaciones sociales, relaciones de propiedad) y una función compartida (control social) se hace acreedor a la marginación y descalificación sistemática de sus actos y pensamientos. La reclusión en el hospicio es, de hecho, una forma concreta que asume esa marginación, esa sanción. Existe la ley escrita, que constituye el orden público y expresa la voluntad de una clase en el poder y otra coherente con la anterior que implica el criterio de normalidad a partir de la cual se juzga la conducta de los sujetos. Esa ley no escrita es también expresión de intereses de clase. 



Allí entonces la mano normalizadora que define quién sí y quién no. Una frontera es siempre un límite político, es siempre la manifestación activa del poder. Este es el grito que puede oírse en la maravillosa obra del director Jan Švankmajer, puntalmente en su película Lunacy, la cual dirige y guiona. El film estará basado libremente en dos cuentos de Edgar Alan Poe llamados “El sistema del Dr. Tarr y el profesor Fether” y “El entierro prematuro”. De allí sacará el artista el material para construir su relato. El film comenzará con una secuencia onírica recurrente donde el joven Jean Berlot sufrirá una crisis y será abordado por dos enfermeros que buscarán reducirlo con un chaleco de fuerza. Al día siguiente, ya repuesto de aquella pesadilla, se encontrará con el Marques quien se ofrecerá a llevarlo hasta su destino. Comenzará de esa manera el formato narrativo clásico del camino del héroe. Se introducirá nuestro protagonista en un universo que, por su aspecto, parecerá contarnos una verdad alternativa. Tal será el juego que planteará la película en todo momento desde su sintáxis audiovisual. Habrá autos, habrá autopistas, pero el Marques se transportará en carruaje por el campo, alejándose de aquellas verdades cotidianas y absolutas. Notaremos de inmediato una clara referencia en este personaje al Marqués de Sade. Será mediante él que el film atacará la moral cristiana, deconstruirá verdades naturalizadas e interpelará así al espectador. 



Tal como bien sabemos, Donatien Alphonse François de Sade, el verdadero Marqués, poseía una cosmovisión del mundo que se organizaba según una estructura de poder. Así entonces, encontraba que había personas que mandaban y otras que obedecían, introducirá allí la idea del sádico y el masoquista siendo el primero el encargado de ordenar aquello que el segundo obedecerá. El film expondrá todo el tiempo estas dinámicas de poder abordando la idea del dios, de la culpa cristiana e introducirá así la idea del instinto, de la naturaleza humana. La moral impuesta, dirá el verdadero Marqués de Sade, aleja al ser humano de su naturaleza y su biología. Esto puede desembocar en tristeza porque inculca al ser en valores que no son los propios, sino que son forzados por la vida en sociedad, la crianza y la educación. Se preguntará, entonces, cuánto del individuo es su yo natural y cuanto es impuesto. El film instalará esta duda tanto en el protagonista como en el espectador. Jean Berlot decidirá aceptar la propuesta del Marqués e ingresar al hospicio por él señalado. Allí todo será caos, se manejarán valores y morales diferentes a los esperados. Los internados tendrán libertades, podrán expresarse de manera artística, no habrá un orden establecido. El Marqués de Sade apuntará en su filosofía, a que a mayores experiencias de dolor tiene una persona más se llega a conocer a sí misma. Para él, será necesario reconocerse dentro de alguno de los dos grupos, sádico o masoquista, para encontrar la felicidad. Quedar en el medio, escribirá, lleva al desequilibrio y a la incertidumbre. Estará entonces aquel grupo del manicomio bien definido según estos términos, más allá de las libertades practicadas. Estarán aquellos y aquellas que obedecen de manera masoquista y estarán los que ordenan y mandan, de manera sádica. Habrá una clara referencia en todo esto a la dialéctica del amo y el esclavo planteada por el amigo Hegel, teoría que introdujimos hace poco en este mismo espacio. Veremos que en la dialéctica planteada por el filósofo se juegan todas las herramientas hasta ahora utilizadas por el director en su narrativa. 



Hegel dirá que la historia humana comienza con el enfrentamiento de dos deseos, de dos consciencias deseantes. Dividirá así entre el deseo del humano y el deseo animal. El deseo del humano desea deseos, es decir desea el deseo del otro, o sea que el otro lo reconozca. De esa forma somete con el objetivo de ser reconocido como un superior. El animal, en cambio, desea cosas naturales, la materia. Para Hegel la conciencia es deseo, al desear el humano el deseo del otro, al poner el filósofo allí al deseo, expulsa a la conciencia de la inmanencia, la arroja hacia afuera, dejando así de ser una interioridad. El humano entonces desea el deseo del otro y esta lucha se resuelve entonces con el sometimiento del otro por temor a morir. El esclavo será el que de los dos tenga miedo a morir y anteponga este temor a su deseo. Será más fuerte su temor a morir que su deseo de ser reconocido. El otro, claro, funcionará de forma inversa. Su deseo será mucho más fuerte que su miedo, eso lo convertirá en el amo.  Dada esta situación, el amo entiende que aquel que lo reconoce, aquel que entrega el deseo que lo hacía humano, es un mero esclavo. No es un igual, sino algo inferior. Ante esto, el amo se paraliza. El esclavo, entonces, trabajará para su amo desde su sometimiento haciendo de él un ser pasivo y ocioso entregado al goce del placer. Trabajará entonces la materia para satisfacer a su sometedor, trabajará la naturaleza transformándola, creando así la cultura. La historia humana se construirá de la mano del esclavo. La cultura para Hegel es el desarrollo del esclavo trabajando de manera creativa con la materialidad. Esta creatividad, esta sensibilidad, le devolverá aquella humanidad perdida en la entrega de su deseo y le permitirá sentirse más humano que su amo. Se llegará entonces al cuarto momento que es la conciliación de los contrarios. Los antagónicos estarán conciliados en una síntesis superadora de las contradicciones anteriores que los contendrán. Švankmajer instalará esta dinámica en toda la cinta y dará un giro menos prometedor que el pensado por Hegel. El director se centrará en la idea de que cualquier relación de poder implica sometimiento, implica una diferencia que el humano no está capacitado para soportar, y que no habrá síntesis superadora mientras haya un grupo que sostenga las cuerdas. Como dijimos alguna vez, donde hay poder hay resistencia y en aquella resistencia, todo preso es político.   

 

Lucas Itze.-

 

Canción post impresiones

 


UNIVERSO SVANKMAJER

 


Nacido en Praga en 1934, es uno de los célebres cineastas de animación. Utiliza casi siempre en sus películas, las técnicas de Stop Motion, trabajando con marionetas y también actores reales. Varios de los grandes cineastas de la actualidad como Tim Burton, Terry Gilliam y los hermanos Quay han confesado que sus films se vieron influidos por el mundo creado por el artista checo. Algunos de los artistas que inspiraron a Svankmajer fueron Edgar Allan Poe, Lewis Carroll y el Doctor Fausto. La filmografía de Svankmajer está repleta de cortos y muy pocos largometrajes. Su primera vez detrás de las cámaras fue con el corto El último truco del Sr. Schwarcewallde y del Sr. Edgar. Sobre dos magos que compiten para ver cuál es el mejor truco. Los cortos que siguieron a continuación fueron: Johan Sebastian Bach, Juego con piedras, La fábrica de ataúdes, Et cetera, Historia Naturae, El jardín, Picnic con Weismann, El apartamento, Una tranquila semana en casa, Don Juan, El osario, Jabberwocky, El diario de Leonardo, El castillo de Otranto, La caída de la casa Usher, Dimensiones del diálogo, En el sótano, El péndulo, el pozo y la esperanza, Another Kind of Love, Juegos viriles… 



Alice es su primer largo, y después siguen los cortometrajes como Flora, Carne enamorada, Oscuridad, luz, oscuridad, La muerte del estanilismo en Bohemia, Comida, hasta que llega su segundo largo que es Fausto, en el año 1994, basado en el mito del héroe alemán. En 1996 filma Los conspiradores del placer donde una serie de personajes dan rienda suelta a sus inimaginables placeres carnales haciendo referencia a Freud o El marqués de Sade, y haciendo uso de la masturbación, fetichismo, bestialismo, etc… En el 2000 filma El pequeño Otik, la historia de una pareja que no puede tener hijos, entonces el marido decide recortar una raíz del jardín y le da forma de niño. La esposa termina aceptando a la raíz como un bebé, pero después de un tiempo esta empieza a cobrar vida. Sigue en 2005 con Lunacy, donde cuenta la historia de un hombre que tras asistir al funeral de su madre, emprende un viaje y se detiene a pasar la noche en una pensión. Durante el sueño causa destrozos en la habitación. A la mañana siguiente, averigua que un extraño marqués que se hospeda allí ha pagado los desperfectos y que, además, lo invita a pasar la noche en su castillo. Acepta la invitación, pero sus fuertes convicciones morales y religiosas sufrirán un fuerte impacto al espiar al marqués y a sus amigos. En 2010 llega Sobrevivir a la vida, donde un hombre casado, que sueña recurrentemente que coquetea con una mujer.  Para acabar con esto, decide visitar un psiquiatra, pero en vez de mejorar, el problema se agrava. En 2018 filmó Insect, Adaptación de la novela de Karel Capek "The Insect Play", cuyo argumento está relacionado con la "Metamorfosis" de Kafka. 'Insect' es una metahistoria que explora la línea que separa a los insectos y los humanos. Lo último que ha filmado es el documental Kunstkamera, Una asombrosa variedad de pinturas, dibujos, esculturas, grabados, objetos y materiales llenan sala tras sala, pero este no es un museo abierto al público en general. Es el hogar de la célebre pareja de artistas Jan Svankmajer y su difunta esposa Eva, situado en el Castillo Horni Stankov de la República Checa.

 

FICHA TÉCNICA

 

Título original: Sílení

Año: 2005

Duración: 121 min.

País: República Checa

Dirección: Jan Švankmajer

Guion:Jan Švankmajer. Historia: Edgar Allan Poe, Marqués de Sade

Reparto: Pavel Liska, Jan Tríska, Anna Geiserová, Jaroslav Dusek, Pavel Nový

Fotografía: Juraj Galvánek

 

PELÍCULA COMPLETA

lunes, 13 de junio de 2022

LA TIENDA DE LA CALLE MAYOR - OBCHOD NA KORZE DE JÁN KADÁR Y ELMAR KLOS

PROGRAMA 370 (27-05-2022)

 

SINOPSIS

 

Una pequeña ciudad eslovaca, año 1942. El humilde carpintero Anton Brtko (Jozef Króner) intenta llevar una vida apacible ignorando a los seguidores de los nazis, que tratan de imponer su disciplina a la comunidad y erigir una absurda pirámide de madera en honor a la victoria. Sin embargo, las reprimendas de su esposa Evelyn (Hana Slivková) y las burlas de su cuñado Markus (Frantisek Zvarík), un caudillo fascista local, no le permiten vivir en paz. Cuando Markus le ofrece hacerse cargo, en calidad de ario, de la mercería de la anciana Sra. Lautmann (Ida Kaminská), su vida queda trastocada. Mientras Evelyn se ilusiona con la idea de enriquecerse, Anton intenta que la Sra. Lautmann comprenda que tiene que renunciar a su negocio por ser judía; a pesar de lo cual entre ambos surge una relación de ternura y comprensión mutua. Las situaciones cómicas en la tienda se suceden mientras la fiebre antisemita se va intensificando en el exterior... (FILMAFFINITY)

 

EDITORIAL

 

La paz y el orden suele tener olor a pólvora y emanar un frío tajante de reja metálica y pesada. Una reja que divide el espacio, de manera intangible, pero precisa. Un metal que fracciona lo bueno y lo malo, que define lo aceptado distinguiéndolo con asombrosa claridad de lo repudiable. Establece lo conocido contraponiéndolo a lo ignorado, dando un orden así al espacio con distancias frías como rejas, generando entonces libertades llenas de olor a pólvora. Todo es tan tajantemente democrático a veces, ejerciendo su poder desde aquel manipulado inventario de lo prohibido que funde lo negro sobre el blanco, lo oscuro sobre lo pureza fértil de las diferencias, sobre la debilidad absoluta de toda minoría. Ahí está ese pincel homogeneizándolo todo, sentenciando un arco iris de posibilidades, acribillando para siempre toda fantasía. La paz y el orden definen al otro. Lo limitan en su esencia y su pensamiento. Procesos de reorganización nacional, genocidios, dictaduras, guerras y persecuciones. Racismo, xenofobia, homofobia, violencia de género. La pesada mirada del mundo no mira jamás los bordes, no observa nunca más allá de lo que alumbra el débil farol de sus oscuras intenciones. 



Donde hay poder hay resistencia, a pesar de los muertos, de las terribles desapariciones habrá siempre un grito denunciando a esos asesinos de ideas, habrá siempre una voz disidente mostrando lo siniestro y morboso de este plan. La paz y el orden nos mete en nuestro maldito gueto y nos carga de miedo para que nunca logremos juntar el valor necesario para salir de allí. Nos asesina el estado de ánimo para así controlar nuestra aventura, aun aquella, la de la más salvaje rebeldía. No dormirán tranquilos hasta que se pudran en su puto infierno, se oirá gritar, pero no sabremos nunca desde que trinchera. La mano que ordena sentencia el cuerpo, lo define y lo gobierna, lo interviene. Liberarnos ya no es posible, bien lo sabemos. Solo queda asumir los riesgos de una existencia absurda, plena de sin sentido, colmada de contratiempos en el otoño mismo de las posibilidades. La consciencia, aquella vergüenza de los dioses, será el único tronco al que nos podamos abrazar en el maremoto eterno de la existencia. Ser consciente no nos libera, solo nos sacude la hipocresía de los hombros. Transitemos los bordes, las orillas del mundo, aunque ya hayamos perdido el juego antes de empezarlo. Así de sencillo, así de complejo transcurre el viaje.  

 

Lucas Itze.-

 

Canción elegida para editorial

 


IMPRESIONES SOBRE LA TIENDA DE LA CALLE MAYOR


 

No nos conocemos a nosotros mismos, nosotros los conocedores. Pero esto tiene su razón de ser. Si nunca nos hemos buscado, ¿cómo íbamos a poder encontrarnos algún día? Arranca preguntándose Nieztche en el prefacio de su Genealogía de la moral. En definitiva, lo que nos terminamos preguntando siempre es quienes somos. Somos los buenos o somos los malos. ¿Pero quien es bueno y quien es malo en este mundo? En ese mismo libro, el autor alemán hablará de la transvaloración de los valores iniciada por los judíos y los cristianos. Allí certifica dos fórmulas. En la primera “bueno” no procede de aquellos a los que se les ha deparado “bondad”, sino que se los relacionaba con los nobles, poderosos, encumbrados y de espíritu elevado quienes se sintieron y consideraron a sí mismos y a su obrar como buenos o de primer rango, en contraposición con todo lo bajo, ruin, rastrero y plebeyo. Así tomaron el derecho a tomar y crear valores. En la segunda fórmula, el rango queda invertido. Según Nieztche, son los judíos quienes, de un modo tan consecuente que inspira temor, se atrevieron a invertir la ecuación de valor aristocrático y se aferraron a esa inversión llamada odio de la impotencia. Lo que en la primera fórmula era bueno, en la segunda pasa a ser malvado, como conclusión de una reacción frente al otro, la reacción del débil ante el poderoso, bajo el nombre de moral reactiva. Si antes el noble era bueno, aquí pasa a ser malvado. En el segundo tratado del libro el filósofo alemán hablará de la crueldad, la pena, el sentimiento de culpa y la mala conciencia. 



El sentimiento de culpa tuvo su origen en el ámbito comercial, entre acreedor y deudor. La compensación del acreedor sobre el deudor puede no consistir en una retribución material en dinero, bienes, etc., sino en el derecho a la crueldad sobre el deudor. Mientras que la mala conciencia es para Nietzsche la crueldad que al no poder exteriorizarse debido a que el hombre se encuentra encerrado en la sociedad, y obligado por ésta a ser pacífico, se vuelve hacia uno mismo. El individuo se tortura y castiga a él mismo, se vuelve cruel consigo mismo, porque no puede exteriorizar esa crueldad y ese ser natural que el hombre es hacia afuera. La diferencia entre el bien y el mal, pero sobre todo el sentimiento de culpa y la mala conciencia, se ven reflejadas de forma exquisita en el film de Ján Kadár y Elmar Klos titulado La calle de la tienda Mayor. Para muchos, la obra maestra de la nueva ola checoslovaca, basada en una historia de Ladilsav Grossman, quien escribe el sólido guión junto a ambos directores. La acción transcurre en Eslovaquia en el año 1942. Los delirios de Hitler (un admirador de Nietzche, que casualidad...) empiezan a hacer estragos en Europa y comienza la arianización de los negocios. Todo judío que tenga uno, deberá dejárselo a un llamado “arianizador”. La película arrancará con unas cigüeñas en un techo que volarán hacia otro lado. La cámara desde el cielo nos mostrará la procesión en círculo de unos presos en las cárceles, mientras que tras la pared, la gente camina apaciblemente por la calle. La música le da un tono alegre a esos primeros minutos. 



Luego de ese comienzo con la gente paseando feliz mientras pasan los títulos, aparecerá una leyenda sobre la invasión nazi y luego un tren llevando tanques y soldados. Los días alegres estaban por terminar. Mientras el tren pasa, veremos a Tono y su entrañable perro. En ese comienzo conoceremos a ese carpintero sencillo, bonachón y algo cobarde, que está en pareja con una mujer que tiene un carácter y una ambición más fuertes que las de él. En una cena, nos presentarán al cuñado, miembro de uno de los partidos fascistas y con quien Tono no tiene la más mínima simpatía. Sin embargo, para hacer las paces, su cuñado le ofrece un negocio de una señora judía para que administre, en el proceso de arianización, donde los judíos no podían atender tiendas. Así arrancará una historia que tocará diferentes vaivenes emocionales. Con una hermosa fotografía en blanco y negro, el dúo de directores manejará la cámara con una excelente cantidad de planos. Utilizarán la cámara en mano en ciertos momentos, veremos unos hermosos travellings por la ciudad y tendrán sobre el final un plano secuencia maestro para finalizar el metraje. La puesta en escena será excelente, aprovechará muy bien el espacio interior como el exterior. La claustrofóbica media hora final será de un detalle visual y técnico altísimo. Sin embargo el film tendrá su base en dos ejes fundamentales. 



Por un lado las excelentes actuaciones de los protagonistas, el humilde Tono (Jozef Kroner) y la anciana que padece algo de sordera y demencia senil interpretada por la veterana actriz polaca Ida Kamínska. Cada mirada, cada gesto entre ellos sumarán a la verosimilitud de la historia. Los secundarios también estarán a la altura, además de contar con varios actores no profesionales en el plató. El segundo acierto es el cambio que se produce a medida que pasan los minutos. La película arrancará, como muchos de los films checos de esa época, como una sátira a la sociedad, una crítica disfrazada. Habrá escenas que nos sacarán más de una sonrisa. Las cenas familiares o las charlas con la anciana serán momentos de risa fácil, para luego transformarse en un drama oscuro con todas las letras y con un giro argumental que tiene, para muchos, los últimos minutos más fuertes que se hayan rodado sobre la Segunda Guerra Mundial, sin caer en efectismos ni golpes bajos. Será cuando aparecerán los soldados y las deportaciones. Y será allí donde Tono quedará entre la espada y la pared. ¿Vencerá la dignidad o sucumbirá ante la crueldad? Serán el sentimiento de culpa y la mala conciencia quienes digiten sus próximos pasos. Llegarán las preguntas sobre el dilema moral, la justicia y la conciencia. Al fin y al cabo, muchas veces en la vida tenemos que optar entre el bien y el mal. Y lo que termina sucediendo es un triste pero efectivo sálvese quien pueda...

                                                                   

Marcelo De Nicola.-

 

Canción post impresiones

 


UNIVERSO KLOS - KADAR

 


Elmar Klós nació en Brno el 26 de enero de 1910. Se inició en el cine mudo donde se familiarizó con casi todas las profesiones cinematrográficas. Luego de la ocupación nazi, fue uno de los principales organizadores de la nacionalización del cine checoslovaco. Ján Kadár, por su parte, nació en el Imperio Austrohúngaro el 1 de abril de 1918. Con la aplicación de las leyes antijudías, Kádár fue detenido en un campo de trabajo. Más tarde dijo que era la primera vez en su vida que actuaba como judío: se negó a convertirse y sirvió en una unidad de trabajo con un brazalete amarillo en lugar de blanco, que era privilegio de los bautizados. Sus padres y su hermana fueron asesinados en el campo de exterminio de Auschwitz. Kadár comenzó a dirigir en Bratislava después de la Segunda Guerra Mundial con el documental Life Grows Up on the Ruins (1945). Luego se unió al Partido Comunista y comenzó a filmar documentales cortos de motivación política. Como parte de este trabajo, llegó a Krátký film Praha en 1947, donde conoció a Elmar Klos. Poco después, regresó a Bratislava para realizar su primer largometraje, Katka (1950), basado en un guión de Vratislav Blažek, sobre una joven que se va de las casas de sus padres a la ciudad para trabajar en una fábrica de medias. Hicieron su primera película en 1952 bajo el nombre Secuestro. El segundo film llega en 1955 bajo el nombre de Música en Marte. Luego llegaron films como Allí en el final y Tres deseos, una sátira cautelosa sobre aspectos de la vida cotidiana, indignó a las autoridades y fue archivado hasta 1963. Los estudios suspendieron a ambos directores por dos años. Sin embargo, su membresía en el Partido Comunista los protegió de un destino peor, y Kadár pudo encontrar un refugio en el trabajo semipropagandista y técnicamente vanguardista para los primeros espectáculos multipantalla checoslovacos en el proyecto Linterna mágica. Luego llegaron La muerte se hace llamar Engelchen o El acusado, con la cual empiezan a hacer conocidos, ya que logran el premio a mejor película en el Festival Internacional de Karlovy Vary de 1964. 



En 1965 logran el Oscar a Mejor película extranjera gracias a su obra más renombrada: La tienda de la Calle Mayor, donde además tuvo nominaciones en Cannes y la actriz Ida Kaminska fue nominada al Oscar y al Globo de Oro. En 1969 luego de la Primavera de Praga, Kadár se exilió en Estados Unidos, dejando un último film juntos: Un deseo llamado Anada.  Cuando dirigían, Kadár se ocupaba más de los actores mientras Klos se ocupaba del arte, la música y la edición de la película. El mismo Klos describió la colaboración: "Solo dos jugadores se unieron y se complementaron en lo que podían hacer, pero también en lo que no podían. Saben cuándo pueden confiar en su pareja y cuándo tienen que apoyarlo". Klos fue expulsado de la FADU, donde fue profesor de la mayoría de los jóvenes de la Nueva Ola y sólo dirigió dos films más. Kadár se quedó en América donde filmó la poco conocida The Angel Levine y en 1975 filma en Canadá Mentiras que mi padre me contó, con la que logra el Globo de Oro a mejor película extranjera. Luego llegaron dos trabajos para la tv titulados The Other Side of Hell y Freedom Road, con Muhammad Alí como protagonista. Ján Kadár falleció a los 61 años el 1 de junio de 1979, mientras que Elmar Klos falleció el 31 de julio de 1993.

 

FICHA TÉCNICA

 

Título original: Obchod na Korze (The Shop on Main Street)

Año: 1965

Duración: 121 min.

País: Checoslovaquia

Dirección: Ján Kadár, Elmar Klos

Guión: Ladilsav Grossman, Ján Kadár, Elmar Klos. Historia: Ladilsav Grossman

Música: Zdenek Liska

Fotografía: Vladimir Novotny

Reparto: Josef Kroner, Frantisek Zvarik, Ida Kaminska, Hana Slivkova, Martin Holly, Helena Zvarikova, Martin Gregory, Adam Matejka

 

PELÍCULA COMPLETA 

martes, 7 de junio de 2022

HAPPY END - STASTNY KONEC DE OLDRICH LIPSKÝ

PROGRAMA 369 (20-05-2022)

 

SINOPSIS

 

Un hombre se casa con una mujer, y ésta le es infiel. El hombre, por venganza, la asesina, siendo condenado a muerte... Aclamada película checa por su innovador sistema narrativo: todo el film está rodado al revés, comenzando por final y terminando con el principio, e incluso los diálogos están pronunciados a la inversa. (FILMAFFINITY)

 

EDITORIAL

 

El tiro se oyó de lejos pero nadie sintió el final. ¿Quién fue? Preguntó un vecino. El policía, se escuchó por detrás. Todos tienen diferentes versiones, según desde donde están. Un perito por lo pronto fue el que empezó a anotar. Y a medida que avanzaba, retrocedía más. ¿Cómo puedo seguir esto, si acabo de comenzar? Y si voy retrocediendo, cambia el sospechoso inicial. Esto es lo que pasa, cuando alguien empieza a tirar. Todos dicen él, primero, para nada confirmar. A la hora de rebobinar, es necesario encontrar, cuál es el final y el principio, para las teorías desandar. Difícil imaginar, que todo siga su cauce, si al revés y al derecho, todo termina por cambiar. 



Y si empezamos por el fin y el muerto dispara primero, ya no habrá sospechosos y pedirán libertad. La historia quedará escrita, pero leída al revés, y quizás con un culpable, divagando en la ciudad. Las palabras se acurrucan, escondiéndose de la verdad. Los testigos mientras tanto, se ocultan al despertar. Sólo fue un leve disparo, que nadie dice escuchar. Pero entre sombras camina, el verdadero rufián. Si editamos una parte, la historia al fin cambiará. Y la verdad revelada, modificará el guión. De gente muy sospechosa e inocentes sin igual, en el que nadie es culpable, sólo el muerto sin parlar. La historia quedará incierta, con un final feliz ajeno, que nadie recordará.

 

Marcelo De Nicola.-

 

Canción elegida para la editorial

 


IMPRESIONES PARA HAPPY END

 


Como bien ya sabemos, son pocas las buenas noticias con las que nos topamos en este pasillo de la existencia. La muerte susurra su triunfo en cada coma que escribimos, en todos los puntos finales que evitan con valentía y cierta elegancia ser seguidos por los otros dos suspensivos. Nuestros amigos olvidaron sus promesas y corrieron lejos del ardiente sol de la aventura para refugiarse bajo la acogedora sombra de la certeza. Mataron en su traición a la sorpresa sometiendo su alma a la dictadura de una agenda y apagaron todos los colores del paisaje eligiendo transitar el recto camino asfaltado de la experiencia. Sentenciaron todo el sabor de sus noches, los salvajes aullidos del bosque, la vasta poesía toda, por aplicar a un sistema que los detesta y los expulsa. Porque el juego que ahora si juegan es pertenecer, bajo cualquier costo, a ese lugar donde no hay nada. Ser partes de aquella frivolidad desesperante. Salvarse en el refugio de los elegidos por nadie. Que desolador y angustiante es trabajar para un sistema sin dueño, manejado por las manos invisibles de un poder que opera de la mejor de las maneras posible: sin ser visto. La pelota aquella que Dylan Thomas había arrojado cuando jugaba en el parque, ahora sí ha tocado el suelo. Llega el momento, entonces, en que en la oscuridad más desahuciada de la noche nos damos cuenta que siempre estuvimos solos. Que caminamos por calles desiertas guiados por el eco de una fiesta que ya ha terminado. Caminamos pateando el papel picado sucio del piso, salpicándonos con los charcos de nuestras propias ausencias. 



El universo, queridos amigos, tiende al olvido. Todas las historias que contamos, hasta la nuestra propia, tienden al olvido. Todos nuestros gestos, nuestros errores, incluso las pequeñas heroicas rebeliones serán olvidadas en no mucho tiempo. Las buenas noticias escasean y el amor sin dudas es una de ellas. Inventamos el amor para engañar a la muerte. Lo inventamos aun a sabiendas que su destino es siempre trágico y solitario. Lo inventamos tal vez para recordarlo. La muerte es siempre el olvido. La memoria es la vida, no somos mucho más que nuestra memoria. En ella claro se construye necesariamente nuestra identidad. Ya hemos dicho hasta el hartazgo, desde este mismo micrófono, que construimos identidad sobre la centralización narrativa de experiencias pasadas, pero también sobre la narración especulativa de lo que se continuará siendo. Somos a fuerza de repetición, somos por memoria de lo que fuimos. Si yo pudiera como ayer querer sin presentir, es posible que a tus ojos que me gritan tu cariño los cerrara con mis besos, sin pensar que eran como esos otros ojos, los perversos, los que hundieron mi vivir, escribió Discépolo alguna vez. Si yo pudiera como ayer querer sin presentir. Si yo pudiera besar con la ingenuidad de aquella primera vez, con aquella frescura. Pero allí esta la muerte esperándome en la despedida, allí está el desengaño, el hastío, la finitud de los seres y sus pasiones, allí está la sumisión del deseo. La domesticación profunda del hedonismo y de todas las fantasías. Aquella fe en la esperanza, en el amor, vamos, se ha ido y esa es claro, otra mala noticia. Lo que queda, entonces, es olvidar el recuerdo, que es negar de alguna manera el saber. Lo que queda es morir un poco. 



Alberto Camus dice que aquel absurdo en el que estamos siendo nace en la forzada búsqueda de una estabilidad, de una continuidad. Si la existencia es una inestabilidad insoportable, ¿para que forzar la linealidad de los hechos? La pelea por la verdad es siempre una pelea por el sentido. Pero si la verdad es una construcción elaborada por la invisible mano del poder, entonces el sentido también lo es. Happy End del director Oldrich Lipský no escapa a este razonamiento. El film será moderno y atrevido. Disruptivo. Delirante. Deconstructivo. El director jugará con las herramientas cinematográficas, principalmente con el montaje y el guion, piezas fundamentales en la narración fílmica, logrando una obra artística completamente novedosa. Jugará con el absurdo en tono de comedia. Con la resignificación constante a la que la pantalla cinematográfica nos tiene acostumbrados. No habrá grandes puestas de cámaras, ni tampoco una fotografía destacada. No habrá actuaciones inolvidables ni diálogos de hierro. Lo que si habrá será una gran idea asentada en la lectura cómica de una tragedia. Invertir los registros, cambiar el punto de vista, alterar el sentido es lo que se plantea el director en este experimento llamado Happy End. La película narrará la trágica historia de un femicidio y la muerte en la guillotina de su ejecutor. El director logrará mostrar que el poder ejercido sin titubeos sobre la relectura de un hecho, puede cambiar el sentido mismo de una historia aun cuando esta sea la más oscura de las tragedias. Nos convocará a ser espectadores de un trabajo audaz y desafiante y descubriremos la inteligencia escondida en cada sonrisa robada. Nos sorprenderemos con la sutileza hilvanada en el delirio generado por los diálogos invertidos y todo aquello nos ayudará a huir, aunque sea por unos instantes de la muerte. Eso sin dudas, será otra buena noticia.

 

Lucas Itze.-

 

Canción post impresiones



UNIVERSO LIPSKÝ

 


Nació en Bohemia el 4 de julio de 1924. Su padre dirigía un teatro de aficionados y el joven Oldrich desde chico se interesó por el teatro, el cine y el circo. En 1943, luego de haber sido deportado, regresa y junto a su hermano mayor Lubomir y otros socios crean la compañía de teatro Comedia Joven. A su vez, empezaría a aparecer como actor en algunas películas. Luego de la guerra, la compañía fue a actuar a Praga, y el éxito animó a Lipský a fundar otra allí, Divadle satiry (Teatro de la Sátira), con la que seguiría actuando y de la que más tarde sería director artístico. En esa etapa, comenzó a estudiar filosofía en la Universidad Carolina, que había vuelto a abrirse después de estar cerrada cinco años y medio durante la estancia de las fuerzas de ocupación. Tras encargarse de la dirección en varios teatros de Praga, empezó a trabajar en los Estudios Barrandov. Allí, al principio fue ayudante de guión, después ayudante de dirección y, ya en 1954, director. Se estrenó como tal con Cirkus bude! (¡El circo dará sesión!), que no fue bien acogida por la crítica pero fue un éxito entre el público y orientaría a Lipský como director de comedia de ahí en adelante. Tras el escaso éxito de sus dos películas siguientes, dejó los estudios de cine y se fue unos años con el circo nacional, en el que se harían trabajos mixtos de artes circenses tradicionales, proyecciones y efectos de linterna mágica. Durante las giras por Japón, la India y Birmania, Lipský rodaría cortometrajes documentales y, también de carácter documental, material sobre las mismas giras que se vería después en su película Cirkus jede! (¡Llega el circo!, 1960). Más adelante, tras algunas películas más y llegó el éxito de su western rojo Joe Cola-Loca (Limonádový Joe aneb Konská opera, 1964), la historia de un pistolero abstemio que solo toma Limonada Joe y llega a un pueblo repleto de hombres que toman whisky y un padre evangelista le pide que los ayude a dejar el alcohol. Ganó la Concha de Plata en San Sebastián. 



Luego llega su gran éxito Happy End y en 1970 filma dos películas: una sátira sobre los films de Humphrey Bogart titulada Cuatros asesinatos son suficientes, querida y la distópica: Yo maté a Albert Einstein, caballeros, sobre una accidente nuclear futuro que hace que todas las mujeres tengan barba,  idean una máquina que viaje en el tiempo para matar a Einstein antes que realice su Teoría de la relatividad. Durante los ´70 y los ´80 siguió dirigiendo, donde se destacaron los films circenses como Seis osos locos y un payaso o Circus in the Circus. Otras películas de esa época fueron Jachyme, tiralo a la máquina, Marecka, dame un bolígrafo o Adela aún no ha cenado. Sobre el final hizo el film infantil Que vivan los fantasmas y la adaptación de una novela de Julio Verne a la que tituló El misterioso castillo en los Cárpatos. Su último film fue Tres veteranos, donde cuenta las peripecias de tres veteranos de guerra que se ven envueltos en todo tipo de líos derivados de la posesión de unos objetos mágicos entregados por unos duendes. Estaba filmando El gran robo del cine, cuando en 1986 lo sorprendió la muerte el 19 de octubre en Praga, el film fue terminado por Zdeněk Podskalský. Sigue siendo considerado uno de los más grandes del cine checo. Su hijo se transformó en montajista y su nieto es el actor Tomas Lipsky.      

 

FICHA TÉCNICA

 

Título original: Stastny konec (Happy End)

Año: 1967

Duración: 71 min.

País: Checoslovaquia

Dirección: Oldrich Lipský

Guion: Oldrich Lipský

Música: Vlastimil Hála

Fotografía: Vladimir Novotny (B&W)

Reparto: Vladimir Mensik, Jaroslava Obermajerová, Josef Abrhám, Bohus Záhorský, Stella Zázvorková

 

PELÍCULA COMPLETA

jueves, 19 de mayo de 2022

EL VALLE DE LAS ABEJAS - UDOLI VCEL DE FRANTISEK VLÁCIL

PROGRAMA 368 (13-05-2022)

 

SINOPSIS

 

Región báltica de Prusia, Plena Edad Media. Ondrej (Petr Cepek) es un joven amante de las abejas, al que le es presentada la nueva esposa de su padre, el señor de Vlkov (Zdenek Kryzánek), una chica que tiene prácticamente su edad y a la que regala un cesto lleno de pétalos que debajo esconde murciélagos. Tal acción hará que su progenitor cargue violentamente contra él, estando a punto de arrebatarle la vida. Arrepentido por su crueldad, el señor de Vlkov prometerá ante la imagen de una virgen consagrar la vida de su hijo a Dios si finalmente no fallece. Es por ello que Ondrej acabará entrando en la orden de los Caballeros de la Cruz, en la que un cruzado llamado Armin (Jan Kacer) se ocupará de su educación. El conflicto entre razón y fe, la ausencia de Dios y la mentalidad pagana fue el eje argumental de una de las películas más recordadas de Frantisek Vlácil. (FILMAFFINITY)

 

EDITORIAL

 

Aceptar la idea de dios es aceptar transitar por la asfaltada avenida de la esperanza. Borges dice que lo venidero nunca se anima a ser presente del todo sin antes ensayarse y que ese ensayo es la esperanza. Remata el escritor y poeta diciendo ¡Bendita seas, esperanza, memoria del futuro, olorcito de lo por venir, palote de dios! Aceptar la idea de dios es llenar de sentido este manojo de rituales absurdos a los que llamamos vida. Dios, aquel absoluto farmacológico, aquel dispositivo previo y heredado, tesoro de todos los tesoros, oro verdadero de enceguecedor brillo, realidad realmente real. Dios, prisionero en la frialdad de tu reino inhabitable oculto en aquella nada que separa al significado del significante. ¿Cómo no sucumbir ante la belleza infinita de tu idea? ¿Cómo no querer llenar de esperanza aquel espejismo inalcanzable que es el futuro? ¿Cómo no arrodillarnos sobre cualquier tierra y elevar con devoción nuestras manos hacia tu cielo y decirte con demencia que estamos cagados de miedo? Decirte también que la incoherencia del mundo nos supera cada día, cada instante. 



Que el hermano, aquel sujeto de la otra mejilla, aquel otro construido también a tu imagen y semejanza, se ha convertido en un bastardo que atenta ponzoñosamente contra todos nuestros intereses. ¿Cómo no desear pedirte clemencia, asfixiados en la culpa, por aquella tentación insaciable que hierve nuestra sangre, por el fuego sabroso que camina a nuestro lado inventando la noche, prometiendo tormentas ardientes sobre el océano de la existencia? ¿Cómo no confesarte con desasosiego que nuestra vida transita entre un cúmulo de malas noticias, que lo efímero nos sonríe inadvertidamente sin que podamos siquiera retener unos instantes la dulzura de su sabor en nuestras bocas, que todo duele y desengaña y que reparamos hace tiempo en que lo único verdadero es aquella boca famélica que nos devorara al final del camino, cuando nos llegue implacable la nada? Ay dios mío, como me gustaría que existieras… Si yo pudiera, como ayer, vivir sin presentir, pero el gran robo ya fue perpetuado. No hay libertad posible ni tampoco mañana. ¿Cómo no hacerte pagar por la crueldad de tu travesura?     

 

Lucas Itze.-

 

Canción elegida para la editorial

 


IMPRESIONES SOBRE EL VALLE DE LAS ABEJAS



¿Cuál es la trampa en este episodio finito de nuestra existencia a la que llamamos vida? Como pensaría Arthur Schopenhauer, la trampa es la vida misma. Allí aparecerán esos males de los que no podremos escapar nunca: el dolor del nacimiento, la enfermedad, la vejez y la muerte, que acompañan a cualquier individuo. A lo que el filósofo alemán agrega «toda vida humana fluye entre el querer y el conseguir», y el deseo, en cualquiera de sus formas, siempre encierra dolor: pues «sea cual sea la naturaleza y la dicha que le hayan tocado a uno al margen de lo que uno sea y posea, no le cabe librarse del dolor consustancial a la vida», como cita el profesor de Filosofía, Carlos Javier González Serrano. Entonces si desear duele, ¿será una venganza de Dios? ¿Y si cuando matamos a Dios, como dijo hace muchos años Nietzche, logramos pensar por nosotros mismos? ¿Y si en ese devenir de falta de moral encontramos que ese camino de placeres y deseos no era quizás lo que veníamos relegando desde hace siglos? De qué moral nos van a venir a hablar esos inquisidores que arrebataron vidas en nombre del Señor. Que trajeron sus creencias y desterraron culturas de cientos de años. Desear duele, claro que sí. Amar también. “Detrás de cada cosa hermosa, hay algún tipo de dolor  nos dijo alguna vez el sabio Bob Dylan. Pero siempre buscaremos que la solución sea el amor. El amor siempre salva. El amor como nuestra bandera de fe. Y como camino interno para conocernos a nosotros mismos. A saber quienes somos, que sentimos, que deseamos, que nos duele. Y que la pureza del alma nos eleve a nuestro propio cielo o nos deposite en nuestro propio infierno, donde seguramente brindaremos con muchos al llegar... 



Así lo entendían esos jóvenes que por los años ´60 revolucionaron un cine que iba a culminar con la famosa Primavera de Praga. Uno de ellos era Frantisek Vlácil, otro de los miembros de la novedosa Nueva Ola Checoslovaca... Si la semana pasada decíamos que la genial Vera Chytilová nos interpelaba desde sus films con sus críticas al sistema burgués y a la sociedad en general, Vlácil va a atacar por el lado de la fe, de Dios y del ser humano y su pensamiento interior. Con una clara influencia de directores europeos como Ingmar Bergman o Andrei Tarkovski, el director checoslovaco nos presenta en El valle de las abejas un cuestionamiento casi freudiano a la psiquis de los protagonistas y sus vaivenes emocionales. El film arrancará con unas abejas en un panal y ya notaremos un trabajado diseño de sonido que aparecerá en un primer plano desde el inicio. Además del sonar de las abejas, se escucharán cantos gregorianos de fondo en varios pasajes del film y todo el trabajo de la banda sonora será maravilloso. La película estará basada en una historia de Vladimír Körner, que a su vez participó como co-guionista. La historia se centra en la Edad Media y sigue la vida de Ondrej, a quien su padre casi le quita la vida durante su casamiento con una joven de la edad de su hijo y luego, como castigo, le promete a la Vírgen consagrar la vida del propio Ondrej a Dios si se salva. Así, el joven es enviado a la Orden de los Caballeros de la Cruz. La película trabajará una fotografía en blanco y negro que nos hará recordar a los cineastas mencionados anteriormente. Destacará además de la gama de grises y los juegos de sombras, la simetría que se verá en cada plano y cada encuadre a lo largo de casi todo el film. También sumará al estilo visual la ambientación natural del lugar, desde bosques y ríos a enormes castillos medievales perdidos en un paraje solitario. 



El guión contará con los clásicos tres actos aristotélicos y se servirá de una elipsis en el comienzo del metraje. Luego de ese lapsus temporal, nos adentraremos en la orden a la que fue enviado, Ondrej, quien conocerá a Armin, un hermano cruzado que sería el encargado de educar al joven. Allí entonces se distinguirán dos inclinaciones que se transformarán en opuestas. Ondrej será la idea de deseo y libertad. Armin, por el contrario, será la razón y la fe. Serán lo pagano y lo cristiano. Habrá en Armin una represión escondida jamás cristalizada. Será el quien lleve el peso de un alma aturdida por sus peleas internas. Ondrej internamente tendrá sólo un objetivo: encontrar una libertad traducida en cosas simples como volver a su casa, tener una mujer o cazar animales. Armin verá esas ideas como una ofensa a Dios y a la mujer como el camino al pecado y la tentación, en una idea bien cristiana. Y su objetivo será mantener a su alumno bajo el ala de Dios como sea. La vuelta de Ondrej al pueblo y su casamiento con Lenora, la viuda de su padre, terminarán de nublar la visión de su maestro, quien sólo encontrará en la palabra castigo su recompensa. Y para su fe, todos serán paganos. Seremos nosotros los pecadores culpables de todos los males que nos rodean. Serán nuestras almas paganas las que van cambiando de cuerpo en cuerpo creando así nuevas historias. Seremos los encargados de llenarnos de dolores pero también de deseos. Y de volver a gritar bien fuerte. Y si nuestros gritos de libertad son paganos, bienvenidos a ese mundo entonces, al fin y al cabo, bien sabemos que No es Dios todo lo que reluce...

                                                                                                     

Marcelo De Nicola.-

 

Canción post impresiones

 


UNIVERSO VLACIL


       

Frantisek Vlácil nació el 19 de febrero de 1924 en Cesky Tesin, Checoslovaquia. Pasó la infancia en el norte de Moravia. En breve estudió la Academia de Artes, Arquitectura y Diseño en Praga, pero se cambió a la facultad de Artes de la Universidad de Masaryk. Terminó sus estudios en 1951. Se interesó por el cine durante sus estudios y trabajó como guionista en el estudio de cine de dibujos animados y marionetas de Brno. Más tarde pasó al recién formado Estudio de Cine Popular Científico y Educativo. Realizó 4 cortometrajes documentales en estudio. Vláčil trabajó en un estudio de cine militar checoslovaco durante su servicio militar obligatorio. Estuvo en el ejército de 1951 a 1958. Se reunió con el director de fotografía Jan Čuřík, con quien colaboró frecuentemente durante su carrera. También conoció a otro director, Karel Kachyňa. Los cortometrajes de Vláčil realizados en el estudio militar eran en su mayoría instructivos y propagandísticos. Su primera película fue un corto Vzpomínka de 1953 que conmemoraba al difunto presidente comunista Klement Gottwald. Otro de sus cortometrajes es un documental Posádka na štítě que trata sobre meteorólogos que trabajan en Lomnický štít. La película muestra el contraste entre un hombre y las montañas. Vláčil también participó en la realización de películas de otros directores. Su último cortometraje militar fue una película instructiva y motivacional llamada Sebeobrana. También hizo un cortometraje Nubes de cristal, que se considera su mejor creación mientras estuvo en el ejército. Es la única película que hizo Vláčil en el ejército y no estuvo determinada por la política o el género. Nubes de cristal ganó un premio en el Festival de Cine Documental y Cortometraje de Venecia. Vláčil dejó el ejército en 1958. Luego empezó su carrera fuera del ejército y a diferencia de los directores salidos de la escuela de cine checo (FUMA), no tuvo tanta repercusión y no era considerado parte de la “Nueva Ola”. Su primer largo fue Holubice, donde sigue a una paloma mensajera tratando de completar el viaje de regreso hacia su dueña en Europa y el efecto que el cuidado de la paloma tiene sobre un artista, un niño enfermo, y una chica joven (la dueña de la paloma). Considerada por los críticos, una obra imprescindible del cine checo. Luego Vlácil se dedicó a filmar películas ambientadas en la edad Media. En 1962 dirige La trampa del Diablo, la historia de un nuevo párroco que busca una oveja negra en su nueva aldea. En 1967 llega lo que para muchos es su obra maestra: Markheta Lazarova, que trata sobre la rivalidad entre dos clanes familiares de hidalgos pobres. 



Basada en la novela homónima de Vladislav Vancura, escritor checo del siglo XX, fue reconocida como la mejor película checa de todos los tiempos por los críticos de su país en el año 1998. Un año después sigue con El Valle de las abejas y en 1970 dirige Adelheid, en este caso, ambientada luego de la Segunda Guerra Mundial, una historia de amor entre dos personas de diferente etnia. Durante la era de la Normalización, a Vláčil no se le permitió hacer largometrajes y tuvo que dejar el Estudio Barrandov. Realizó algunos cortometrajes como La Praga del Art Nouveau o Sirius. Se le permitió hacer otro largometraje en 1976, fue un drama Smoke on the Potato Fields. Su siguiente película, el thriller Shadows of a Hot Summer, ganó un Globo de Cristal. En 1980 dirige Concierto para el final del verano, película biográfica acerca del compositor Antonín Dvorák. Le siguieron otras películas importantes, Snake's Venom , Shades of Fern y Magician . Estas fueron sus últimas películas antes de retirarse. Después de la caída del muro de Berlín, Vláčil recibió varios premios. Ganó el León checo por su trabajo de por vida y su contribución extraordinaria al cine checo y se convirtió en presidente de la Academia Checa de Cine y Televisión. En 1997, Vláčil se rompió la pierna izquierda y fue hospitalizado. Fue operado pero su operación no tuvo éxito y tuvo que ser reoperado. La segunda operación fue un éxito y se le permitió salir del hospital. Solo estuvo un día en casa cuando cayó inconsciente debido a una arritmia cardíaca. Nunca se recuperó y murió el 27 de enero de 1999.

 

FICHA TÉCNICA

 

Título original: Údolí vcel (The Valley of the Bees)

Año: 1968

Duración: 97 min.

País: Checoslovaquia

Dirección: Frantisek Vlácil

Guión: Frantisek Vlácil, Vladimír Körner. Historia: Vladimír Körner

Música: Zdenek Liska

Fotografía: Frantisek Uldrich (B&W)

Reparto: Petr Cepek, Jan Kacer, Vera Galatíková, Zdenek Kryzánek, Miroslav Machácek, Josef Somr, Václav Kotva, Jana Hlavácková

 

PELÍCULA COMPLETA