SINOPSIS
Benny es un chico de 14 años de buena familia. Sus padres intentan
compensar la falta de cariño hacia su hijo regalándole un estupendo equipo de
vídeo. Obsesionado con el uso de su nuevo juguete, graba cómo sacrifican a un
cerdo con una pistola, escena que lo incita a cometer un acto salvaje.
(FILMAFFINITY)
EDITORIAL
Hay días fuera de foco. Hablo de esos días en que cuesta enfocar por más que uno busque la lente correcta para mirarlos. Hay días que cuesta habitarlos, que uno es un extraño. Un extranjero. Hay días que uno hace cosas mecánicamente, sin corazón. Esos días el sol brilla menos, y entonces uno quisiera guardarse, hablar poco, dejarlo pasar esperando no estar, ser desde la ausencia, ausente en la presencia. Hay días que no querés que el día te reconozca y reservas la sombra del mundo para tu mísera existencia. Porque esos días uno se sabe miserable y es aplastado por la inmensidad del universo, aquel zapato pesado que nos pisa como un insecto el ánimo, las expectativas, cualquier esperanza. Esos días, claro, se muere el doble. Escribir es más tedioso. Las palabras corren siempre más rápido que uno. Las ideas nos abandonan en el peor invierno y no nos dejan manera de escupir el infierno que nos quema por dentro. Hay días indiferentes, distantes, fríos, días que no nos contienen. Siguen su rumbo, con todo aquel desprecio, con toda aquella apatía. Siguen su camino sin esperar nada de nosotros. Porque no somos nada en el infinito devenir del torrentoso río de sus horas. Aun así, un día, un día cualquiera digo, puede cambiarnos la vida.
El tiempo, germen del día, materia prima fundamental, es lo que lo hace
verdadero. Todo lo que suceda allí adentro, atravesado por el tiempo, cargará
con la categoría de verdad, de lo verdadero. Habrá sido. No habrá retorno. Será
único. Pero nosotros, queridos amigos artistas, tenemos un profundo compromiso,
una responsabilidad ineludible, la cual, bien sabemos, jamás es con la verdad.
Nos servimos de ella, claro, para transformarla, para moldearla e intervenirla.
No somos contadores de la maldita verdad, No somos moscas en la pared que la
observan ocultas desde un rincón para después plasmarla en un papel, en un lienzo
o una canción y luego llamarlo obra. Escupo sobre aquellos débiles, cobardes y
tristes autores cuyos aburridos parloteos no superan al noticiero de la tarde.
Cualquiera sea el día, acá están, los verdaderos artistas, los temerarios,
aquellos cuyas plumas queman, cuyos cuadros miran la rosa hasta pulverizar la mirada,
aquellos tipos son avispas clavándole el aguijón en el corazón a la verdad.
Vamos, uno no es escritor de 8 a 5. Nuestro compromiso es con la poesía siempre, nunca con la verdad. Maldito
tiempo. Imparable. Corredor incansable, devenir simultaneo e imposible. Ya
basta tiempo, la angustia de tus pasos, ganándole siempre a la vida. Tu
soberbia implacable. La vida tan frágil. El tiempo tan trágico. Tan
colosalmente firme. Hay días que resulta útil tener a mano el punto final.
Lucas Itze.-
Canción elegida para la editorial
IMPRESIONES SOBRE EL VIDEO DE BENNY
Siempre decimos en esta casa, que el primer pez que tuvo hambre se convirtió en asesino. También alguna vez el compañero de estas tertulias se preguntaba qué pasaría si la pelea entre el bien y el mal la ganara alguna de las dos fuerzas, confirmando luego “que se perdería con seguridad el sentido de toda ética, ya que la coexistencia de lo bueno y lo malo es necesaria para situar las bases de posturas diferentes. El otro existe como una amenaza inminente pero también existe como método identificatorio. Yo soy lo que el otro no es. Así entonces el bien necesita del mal para instalar definitivamente la oposición del concepto”. Hace algunos años, no sabemos si un habitante chino decidió comer un murciélago, pero si sabemos que hubo una pandemia que nos llevó puesto. Meses de confinamiento, años de distancia social y cuidados personales y frases como “de la pandemia vamos a salir mejores”, que murieron más rápido que una flor en el desierto. Hoy, queridos amigos, lamentamos comunicar que no sólo no salimos mejores, sino que nos volvimos más egoístas. El odio acelera con fuerza y las redes sociales sirven como espejo perfecto, ya que detrás del teclado todos podemos escribir lo que se nos canta.
Primero fue la televisión, luego los realitys y hoy las redes, son los que fueron formando opinión y descartando los argumentos. El plan está a punto de ejecutarse. De hecho, en estas horas se confirmó la quita de varios de nuestros derechos, una vez más. Un plan del que hablamos también años atrás cuando vimos El séptimo continente, film del alemán casi austríaco Michael Haneke. Ahí, la crítica a la sociedad burguesa, a la alienación, a la televisión y todo eso que empezó a ser moneda corriente en los ´90, terminaba de manera devastadora. La mirada del director, sobre esa parte de la sociedad y la violencia extrema se volvieron frecuentes en sus films. Todavía recordamos a Paul rompiendo la cuarta pared en Funny Games, para ver si nos animábamos a seguir con el juego. Que obviamente lo hicimos, porque el morbo puede más. O sino, ¿Por qué cuando hay un accidente nos detenemos casi a cero para ver qué pasó? ¿O cuando entramos a una noticia con un accidente o algún crimen grabado, lo primero que hacemos es darle play al video? Somos voyeuristas de la violencia, un sadismo difícil de explicar. Haneke lo sabe y por eso su cine nos interpela. Como otros amigos de esta casa como Von Trier o Gaspar Noé, nos pregunta hasta cuando aguantamos. Ahí radica lo interesante del planteo. Todo en forma de arte, porque en ellos no puede ser de otro modo. Entre El séptimo continente y Funny Games, el director filmó El video de Benny.
El asesinato de un cerdo con una cámara de video es la primera escena. Otra vez la pregunta… ¿Están dispuestos a seguir? Y, como amantes del morbo, si esto empezó así, obviamente seguiremos frente a la pantalla. Otra vez un estudio provocador y perturbador, otra crítica a la burguesía esta vez personificado en Benny, un adolescente de 14 años hijo de una familia adinerada que se la pasa desconectado de la realidad gracias al cine, a la tv y, sobre todo, a una video cámara que le regalaron. El joven, obsesionado con los videos violentos, decide crear el suyo. La mezcla entre la ficción y la realidad se parte hasta que todo estalla, nuevamente. Y al igual que en los dos films que mencionamos anteriormente, la casa será la otra protagonista. Los seres enclaustrados, las habitaciones frías como sus personajes y esa sensación de que el peligro está allá afuera y no adentro. Sin embargo, no todo es lo que parece. Haneke, una vez más se pregunta porque sus personajes hacen lo que hacen y, sobre todo, cuáles son sus sentimientos. La ausencia de música y la fotografía hacen todo más abrumador.
Si en Funny Games
recordamos ese blanco impoluto que era el eje de la iluminación, aquí volvemos
a recordar su film anterior, El séptimo continente, donde la iluminación es
sombría y las habitaciones oscuras. Las actuaciones serán otra vez claves, con
un Arno Frisch que luego confirmaría
su talento en Funny Games. Habrá pocos diálogos, como ejemplo de esa familia
donde la falta del mismo es evidente. Y la cámara, generalmente estará desde
planos alejados, como experimentando la vida de Benny, cuando no es
directamente lo que graba desde su cámara. Y así, como quien no quiere la cosa,
Haneke juzga desde las imágenes y también desde las acciones. La extrema
libertad, se vuelve peligrosa cuando los padres no ponen límites o se
desentienden de lo que hacen sus hijos. El acceso a cualquier contenido puede
llevar al desastre. Hace tiempo era los VHS. Hoy son Internet, las redes y los
celulares. El mundo sigue cambiando, pero los peligros son los mismos. Hasta
que un corazón delator decida cobrar venganza.
Marcelo
De Nicola.-
Canción post impresiones
UNIVERSO
HANEKE
Nacido el 23 de marzo de 1942 en Munich
(Alemania) creció en Austria, concretamente en la ciudad de Weiner
Neustadt. Hijo del director y actor Fritz Haneke y de la
actriz Beatrix von Degenschild. Después de fracasar en su intento
de ingresar en la Escuela teatral Max Reinhardt, Haneke cursó
estudios de filosofía, psicología e interpretación en la
Universidad de Viena antes de trabajar como crítico de cine y director de
obras de teatro y películas televisivas durante los años 70 y 80. Su primer
largometraje cinematográfico fue “El
Séptimo Continente”
(1989), un drama familiar en tonos sombríos y desesperanzados que estaba basado
en un hecho real. Este título fue el primer film de una trilogía conocida como
la glaciación emocional que fue continuada por “El Vídeo de Benny” (1992),
otra historia con familia disfuncional que contaba con el protagonismo de un
psicópata adolescente, a quien le regalan una cámara y graba cómo sacrifican a
un cerdo con una pistola, el punto de partida para iniciarlo en el salvajismo.
El film fue nominado como mejor film europeo.
La tercera parte fue “71 Fragmentos De
Una Cronología Del Azar” (1994), realización en donde se incidía en
comportamientos criminales significando la violencia existente en la sociedad
urbana, en este caso, diferentes líneas narrativas e historias no relacionadas
que confluyen en una matanza en un banco austriaco. Esta vez, los premios
fueron el de mejor película en el Festival de Chicago y
película, guion, y premio de la crítica en Sitges, Cataluña. En el
medio rueda para la TV Die Rebelion, la historia de un soldado
que pierde una pierna en la guerra y empieza a perder su patriotismo. En
1997 adapta para la televisión, El Castillo, de Franz Kafka.
Otra vez la alienación, la burocracia, y la frustración forman parte de su filmografía. Ulrich
Muhe como K. era el protagonista. Se vuelve a unir con este actor para
el film Funny Games, la historia de una familia que se va de
vacaciones a su casa de verano. Allí, dos jóvenes vecinos ingresaran para
pedirles huevos, pero con un juego bastante particular: a las 9 del día
siguiente, los integrantes de la familia tienen que estar muertos. Obtuvo el
premio de la crítica en Cannes. En el 2000 se traslada a
Francia donde dirige Código Desconocido, película con la
participación de la actriz francesa Juliette Binoche, una historia
coral que aborda asuntos de racismo e inmigración. El film fue nominado a
la Palma de Oro en Cannes. Un año después llega “La
Profesora de Piano” (2001), film protagonizado por Isabelle Huppert,
Annie Girardot y Benoit Magimel, en un drama
erótico y psicológico basado en una novela de la escritora austriaca
Elfriede Jelinek que le valió ganar el Gran Premio del
Jurado en el Festival de Cannes, además de los premios
para los actores principales. Allí, una profesora de piano, para escapar de la
influencia maternal, frecuenta cines porno y sex shops hasta que uno de sus
alumnos, comienza a seducirla. Además, logró el BAFTA como
mejor película extranjera, y varias nominaciones en diferentes festivales, no
sólo al film, sino a la actriz protagónica.
En 2003, vuelve a convocar a Huppert para
el film El tiempo del lobo, en un tiempo indeterminado, un desastre
ha ocurrido, se sabe que el agua sin contaminar es sagrada y el ganado debe ser
quemado. Una familia escapa de la ciudad al campo, pero evitar el caos
generalizado, será imposible. Mejor guion en Sitges. Dos años
después filma Caché
(Escondido), un
thriller en el que vuelve a retratar otro descenso a los infiernos de una
familia aparentemente normal. Daniel Auteuil encarna al
presentador de televisión que recibe videos anónimos de su entorno familiar,
filmados sin que nadie lo advierta mientras que la policía se niega a ayudarlo,
ya que no constituye ningún delito. Haneke se llevó el premio a mejor Director en
Cannes, además de que el film se llevó el premio de la crítica, además de
premios en varios festivales y asociaciones de críticos. Dos años después
vuelve a filmar Funny
Games pero en Estados
Unidos, con Naomi Watts y Tim Roth como protagonistas. Vuelve
a Alemania en 2009 para filmar La cinta blanca, ambientada en la
época previa a la Primera Guerra Mundial. En un pueblo alemán se
suceden una serie de hechos violentos con un grupo de niños como
testigos. La historia reflexiona sobre los orígenes del nazismo mucho
tiempo antes de que empiece a dar que hablar. La película más premiada de
Haneke, con Globo de Oro a mejor película extranjera (perdió
el Oscar ante El secreto de sus ojos). Palma de Oro en Cannes,
además del Premio de la Crítica y Mejor película
europea, entre otras decenas de premios y nominaciones.
Si con La cinta blanca saltó
definitivamente a la fama, con su próxima película, lo confirmó. En 2012
llegó Amor, la historia de una pareja de 80 años,
ambos jubilados que viven en París y profesores de música clásica. Un día, ella
sufre un infarto que le paraliza un costado, donde luego de una operación,
queda hemipléjica. Ella le pide a su marido que nunca más la lleve a un
hospital. La unión y el amor se pondrán a prueba. La película, protagonizada
por la actriz de 85 años, Emanuelle Riva (Hiroshima Mon
Amour) fue un éxito mundial. Ganadora del Oscar, Globo
de Oro (ambas como película extranjera) y Festival de Cannes,
tres de los premios más importantes del cine, entre muchos otros. Este año
volvió a trabajar con Isabelle Huppert en Final feliz.
La película gira en torno a una familia burguesa y el drama de los refugiados.
La familia posee una empresa en Calais, al lado de los campamentos donde viven
miles de refugiados, pero su vida, no es color de rosa. Por primera vez, el
director deja el drama para para irse un poco para el lado de la comedia… Veremos con que sigue el maestro europeo.
FICHA TÉCNICA
Título original: Benny's
Video
Año: 1992
Duración: 105 min.
País: Austria
Dirección: Michael
Haneke
Guion: Michael
Haneke
Reparto: Arno
Firsch, Angela Winkler, Ulrich Mühe, Ingrid Strassner.
Fotografía: Christian
Berger
















