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viernes, 8 de noviembre de 2024

CUANDO FUIMOS BRUJAS - THE JUNIPER TREE DE NIETZCHKA KEENE

PROGRAMA 449 (25-10-2024)

 

SINOPSIS

 

A finales de la Edad Media, la joven Margit (Björk) y su hermana mayor Katla huyen a las montañas después de la muerte de su madre, quemada por brujería. Ambas encuentran refugio con Jóhann, un viudo que vive con su hijo pequeño Jónas. Mientras Katla trata de seducir al campesino, Margit y Jónas se hacen buenos amigos. Pero el pequeño está convencido de que Katla es una bruja y la odia profundamente. (FILMAFFINITY)

 

EDITORIAL

 

A los 13 años Amado supo que podía convertirse en león. No era un pibe que se destacara demasiado en casi nada. Era más bien callado y de contextura ancha, característica que le jugaba muy en contra de sus habituales intenciones de pasar desapercibido en cualquier grupo. Por más fondo que Amado buscara, siempre su presencia era notoria y llamativa. Aquel día fue raro, el ambiente estaba raro. Algo en el aire anunciaba problemas. ¿Amado lo percibía? No, para nada. Él estaba entretenido bajo la sombra simulando que leía un libro cuando en realidad no perdía de vista a Carolina, la chica del otro curso que le gustaba. Fue en ese instante entonces cuando alguien de pronto gritó algo y todo fue confusión. Empujones, un pelotazo fugaz que estalló en su cara y al rato un grupo de traidores rodearon a Amado que se levantaba con el rostro de un rojo jamás visto. El oído zumbaba, el desconcierto era total. Tenía tierra en todo el guardapolvo y de un lado de la cara. El más gallito de ellos se acercó, un petisito mal llevado, el Negro Fante. Amado lo vio venir con paso seguro y se puso de pie, su superioridad corporal era evidente: Amado era más ancho, era más alto, cualidades en las que el Negro Fante parecía no reparar en absoluto. Se pusieron cara a cara, el Negro le dijo algo que Amado no entendió y luego lo empujó sentándolo de culo. Cuando se iba, sin darse vuelta dijo con tono de sentencia: y tomatelá de acá gordo tetudo. Una carcajada al unísono sonó como el más deforme de los estruendos. Amado rápidamente miro a Carolina, quien no solo ahora lo miraba, sino que también reía por la amenaza final del Negro Fante. En la oficina del director encontró enfrente suyo un té de manzanilla humeante. Lo reconoció rápidamente por aquel olor detestable. Se tocó disimuladamente la nariz y no sangraba, eso era bueno, pero no recordaba nada. No tenía idea de lo que había pasado pero sentía el cuerpo agotado y una tristeza inmensa. 



Esa misma tarde le llego a través de alguien la historia. Dicen que Amado se paró de golpe, se puso aún más rojo de lo que estaba y cerró fuerte sus puños. El Negro Fante, frenó y se dio vuelta. Algunos hablan de un estruendo ensordecedor, muchos han llegado a calificarlo como un rugido grave y rasposo. Los más incrédulos aseguran haber escuchado gritar de esa forma antes de aquella tarde mítica. Lo cierto es que Amado se puso de pie y un calor desde lo más profundo de su estómago se apodero de él de una manera evidente. Algo dentro suyo se abría paso sin importar órganos vitales, partes óseas, sin importar nada. Avanzaba salvajemente con el único objetivo de salir al exterior de aquel cuerpo humillado. Dicen que su mandíbula tomó una apertura que difería notoriamente de lo normal. Muchos describen su boca como una cavidad inmensa, con dientes feroces que asomaban de manera amenazadora, tal vez exageren, no lo sé. Lo cierto es que Amado entonces, ya de pie grito como nadie hasta entonces había gritado: Hijo de puta. El silencio fue general. Ni los autos de la avenida se atrevieron a romper aquel vacío sacro, aquella burbuja mágica de silencio. El Negro Fante lo miró y sin hacer gesto alguno, se dio media vuelta y siguió caminando. Amado de alguna manera extraordinaria, de alguna forma que excede la lógica de este que narra la crónica, había sido león por unos instantes. Nadie de los allí presente pudo, ni en aquel momento ni hasta hoy, decir lo contrario. Ni siquiera aquellos detractores, esos falsos caudillos, canallas inescrupulosos, viles siervos de las opiniones hegemónicas que juraron escuchar solo un grito, ni siquiera ellos hoy son capaces de negar el rugido o de negar al león. Aquellos tipos asustado hoy son silencio, son el miedo que calla todo aquello que su mente no puede explicarles, tristes seres que jamás se remitirán a instancias superiores. Pero volviendo a Amado, el león le fue útil. Claro que no logró el amor de Carolina, ni el respeto de algunos de los más convenientes. Claro que luego del té, siguió una citación a sus padres. Pero aun así, el Negro Fante se llamó a un largo silencio. Hubo otras víctimas, por supuesto, pero nunca más volvió a tratarlo a Amado. Dicen que el destrato es una forma de violencia, pero por suerte no deja moretones. El león le había traído la voz a Amado. Amado ahora se oía, Amado rugía lo que pensaba. 



El tiempo fue pasando imperceptiblemente, tan de a poco, tan callando, trayendo ausencias, distancias, otros amores que buscaban parecerse de alguna manera a aquel primero, otros que buscaron ser bien distintos, pero siempre aquel primer amor observado desde la sombra estuvo presente como semejanza o diferencia. El tiempo trajo también responsabilidades y obligaciones, trajo la trágica muerte de la aventura. Amado notó que su león se iba adaptando a las distintas situaciones que el tiempo traía hasta que un día un rugido solo trajo problemas. La gente que lo rodeaba ahora era distinta y parecía no temerle a los leones, ya no veían aquella ferocidad amenazante en sus rugidos y entonces, las puertas se fueron cerrando. Solo, en una habitación alquilada que ya no podía pagar, con una tristeza infinita que recorría su cuerpo como la peor de las pestes, Amado, a sus 30 años supo que podía convertirse en camello. Su vida cambió sustancialmente. Ya no rugía sus ideas de manera monárquica e imperativa. Su presencia ya no era pretenciosa y no avasallaba con su melena desmesurada, imponente y desafiante. Sus pares ya no lo veían como una amenaza, sino como aquello que era: un par. El camello trajo eficiencia a su vida. Trajo fuerza de voluntad, cooperativismo, organización, organicidad. Su camello fue obediente cuando otro mandaba y justo cuando la dirigencia de él dependía. El camello fue útil. Trajo paz y comodidad a su vida. Amado pudo aprender nuevas cosas, conocer países, otras culturas. Pudo mostrarse ya sin sombras, sin tabúes que escondieran sus virtudes, ya no debía rugir quien era. Los que los rodeaban acariciaban su pelo de camello, adulaban su joroba magnifica y poderosa. A tal punto Amado lo había logrado que comenzó a venderse a aquellos que querían comprarlo, fue un recurso para muchos, para aquellos que sabían utilizar los dones de su camello, aquella fuerza animal infinita, aquella resistencia a los largos caminos, a la sed absoluta, a los desiertos que juran oasis que nunca llegan. Cuando su débil voluntad humana se arrastraba por los suelos suplicando un descanso, o tal vez de alguna manera extraña tomaba fuerza en su mente la idea del ocio, de lo recreativo, del tiempo suyo, del para él, Amado hacia surgir su camello. Y avanzaba para luego seguir avanzando. Siempre había un lugar para donde seguir caminando, un lugar al que nunca se llegaba. Los años camellos fueron varios. Fueron largos y pesados. Costaron salud, costaron perdidas, costaron deseo, el precio fue caro. Amado llego junto a su camello a algunos lados, los cuales parecían no satisfacerlo nunca, porque Amado seguía levantándose y seguía recorriendo. Un día, que no parecía distinto a ningún otro, decidió quedarse. No por gusto, no por cansancio porque aun sabía cómo convertirse en camello. Nunca supo el porqué, pero un día freno, detuvo ese andar frenético de años y años. Y ese día, miró a su alrededor y se sintió solo. Los que él quería a su lado ya no estaban y los que estaban solo le exigían cosas. A los 68 años, Amado, supo que podía convertirse en pájaro. Algunos dicen que fue una tarde calurosa de enero. Las calles se encontraban desiertas, el sol derretía lentamente el asfalto. El aire era sofocante y pesado. Hay quienes cuentan que el campanario sonó como todas las tardes y una bandada de pájaros inmensa atravesó el barrio, las escuelas, la ciudad entera para desaparecer en el horizonte más lejano. Lo cierto es que nadie volvió a saber nunca más sobre Amado. Un grupo de vecinos juró haberlo visto subir a un micro con una mochila chiquita. Dicen que en ningún momento volteó su mirada hacia atrás.

 

Lucas Itze.-

 

Canción elegida para la editorial

 


IMPRESIONES SOBRE CUANDO FUIMOS BRUJAS

 


Para muchos, el pensamiento mágico protege a la gente contra la angustia que causa la ignorancia. Este pensamiento viene desde los inicios del ser humano. En estos tiempos, la mayor diferencia es que hay más argumentos para confirmar cada teoría o práctica de la naturaleza. Sin embargo, estos pensamientos siempre están. Basta con mirar un partido de fútbol y sentarte en el mismo sillón de siempre para que tu equipo tenga más chances de ganar para comprobarlo. Según el antropólogo e historiador español Julio Caro Baroja, durante mucho tiempo se sostuvo la tesis de que el pensamiento mágico era más antiguo o primitivo que el pensamiento religioso y que los procedimientos mágicos (benéficos o maléficos) "eran anteriores, en conjunto, a los procedimientos propios de las sociedades con una religión organizada y con ritos adecuados para impetrar el favor de la Divinidad o de las divinidades. Del conjuro con que se expresan la voluntad y el deseo... se pasó a la oración, que implica acatamiento y vasallaje". James Frazier fue el autor que acabó de perfilar esta teoría, aunque era consciente de que los hechos que se reputaban como mágicos muy a menudo se daban asociados a los considerados como religiosos. En ese caso daba por sentado que los primeros correspondían a una fase diferente y anterior a la de los segundos. Julio Caro Baroja afirma, por el contrario, que religión y magia en el mundo antiguo formaban parte de un único sistema. Señala que a Frazier y a sus continuadores ya les resultó muy difícil "separar lo estrictamente mágico de los religiosos, en sistemas tales como el de la religión de los egipcios, caldeos y otros pueblos antiguos. Y lo que se deducía a la postre de su inmensa colección de datos y de otras colecciones parecidas era que no solamente los ritos religiosos estaban unidos con enorme frecuencia a los actos mágicos, sino que también cada grupo de creencias religiosas contaba con su Magia particular". Para respaldar su afirmación Caro Baroja demuestra que la magia y la religión en Grecia y en Roma formaban parte de un único sistema. El español entonces concluye: “Podemos admitir, sí, en bloque, que el campo en el que opera más el pensamiento mágico es el campo del deseo y de la voluntad que ha roto otros vínculos, y que en tanto en cuanto la mente humana se somete de modo fundamental a ideas de acatamiento, agradecimiento y sumisión, sigue dentro del campo de los sentimientos religiosos. Ahora bien, en un caso u otro, dentro de la vida práctica, entre el sujeto que desea una cosa, buena o mala, incitado por odio o amor y el objeto de su deseo, suele interferirse con frecuencia un tercer elemento que, en unos casos, es esencialmente mago o hechicero y en otros sacerdotes. Uno conjura, el otro normalmente ora y sacrifica. Pero a veces también, el sacerdote recurre a prácticas mágicas, a conjuros y el mago a oraciones y sacrificios”. 



Además de la magia, la hechicería y la misma religión, otros modos de pensamiento mágico son el ocultismo, el esoterismo, la pseudociencia, la superstición y las creencias. Pero han sido mayoritariamente las llamadas Brujas quienes más enemigos han tenido, siendo desterradas, humilladas y asesinadas por un simple pre concepto. Esas brujas son temidas, canceladas y oprimidas, pero también nos enamoran perdidamente. Ese quizás sea su hechizo. Ese hechizo que también hace que no dejemos de mirar esas imágenes que nos relata el film Cuando fuimos brujas de Nietzchka Keene. Titulada originalmente The Juniper Tree (El árbol de enebro) y basado en un cuento de los hermanos Grimm. La directora estadounidense estudió la lengua islandesa y se fue a filmar allí en 1986. Tres años tardó en terminar el proyecto hasta que se estrenó en 1990. La película fue redescubierta en 2014, diez años después de la muerte de la directora. Una copia en 35mm pasó varias décadas entre los archivos de la Universidad de Wisconsin, lugar donde una de las restauradoras del filme, hasta que Amy Sloper -conservadora del Archivo de Cine de Harvard-, la rescató del olvido, por suerte para todos nosotros. Luego, con la ayuda de Rose Lipman, reputado restaurador, historiador de cine y director ocasional. Ambos acudieron a The Film Foundation, la fundación de Martin Scorsese de patrimonio fílmico que apoyó el proyecto con una financiación a la que más tarde se uniría otra fundación, la de George Lucas, aportando entre ambas casi 100.000 dólares al proyecto. Los restauradores trabajaron a partir del negativo de 35mm que se conservaba en Film Archive & Theater Research de la Universidad de Wisconsin, que se usó como fuente para un positivo de preservación de grano fino, así como para un escaneo digital en 4K, mientras que la pista magnética original de los 35mm se usó junto al negativo de la pista original para la restauración de audio, según cuenta el español Antonio Ramón Jiménez Peña. Creíamos un poco necesario contar esa parte del proyecto y la importancia de su difusión. Volviendo al film, tiene un guion lineal y con una fotografía naturalista en blanco y negro maravillosa. Arranca con un poema de T.S. Elliot inspirado en el cuento original. 



Sin dudas, el debut actoral de una joven Björk se lleva todas las miradas. A pesar de estar filmada en Islandia y actuada por gente de ese país, la película se rodó en inglés por cuestiones industriales. Ambientada en la Edad Media, esta nos cuenta la historia de dos hermanas que huyen de su pueblo luego de la muerte de su madre, quemada tras ser acusada de brujería, y se encuentran con un joven padre viudo y su hijo, a quien la mayor intentará enamorar para tener donde vivir. Allí, mientras el campesino Jóhann se enamora de Katla, el pequeño Jonas se hace amigo de Margit, pese a que sospecha que Katla es bruja. Sin dudas, su escala de grises, sus blancos impolutos y esos planos de naturaleza de fondo nos remiten a Dreyer o Bergman, toda la escuela nórdica estará en esos planos generales. Tanto el sonido como la música serán destacados. La historia se trabajará con personajes tridimensionales muy bien creados, a partir de la mirada femenina y con una pluralidad de temas desde una visión antropológica de la época. Resaltará así la misoginia de los personajes masculinos y empoderará a los femeninos, haciendo foco en la maternidad y el feminismo, a través de las decisiones que toman sus personajes. También se tratará el tema del árbol de enebro que da el título al film en su idioma original, ya que este, era un símbolo de fertilidad para algunos pueblos prehistóricos y las bayas se usaban como anticonceptivo femenino para los nativos americanos. Bajo ese árbol descansará la madre de Jonas y ex mujer de Jóhann. Allí habitarán entonces algunas creencias y referencias religiosas. Margit, personificada por Björk, será la que tendrá visiones e interpretará los mensajes que su madre le trae. Allí radica el miedo de terminar como ella. De una poética visual destacada, la directora nos contará la difícil relación de ese hijo que no quiere a la nueva mujer de su padre, de un padre que se divide entre el deseo, la culpa y el amor, de una mujer que busca escapar de su pasado y de una joven que es testigo de todo lo que la rodea y más. Además, confluirán siempre dos aspectos diametralmente opuestos: masculinidad y feminidad, lo mágico y lo terrenal, la brutalidad y la inocencia, la vida y la muerte. Así, con lentitud, pero a paso firme, empieza a desarrollarse la curva dramática del film. La inocencia se transformará en tragedia y los caminos empezarán a bifurcarse. Será Margit quien gritará verdades y velará por sus propios fantasmas. Y quizás allí, entre rocas y parajes inhóspitos, encontrarán la libertad tan anhelada en el vuelo de los pájaros, para que transformarse en ellos sea la mejor opción para romper ciertos hechizos.

 

Marcelo De Nicola.-

 

Canción post impresiones

 


UNIVERSO KEENE

 


Nacida el 26 de junio de 1952 en Wisconsin, se crio cerca de Boston, Massachusetts. Recibió su Bachiller universitario en letras en 1975 en Lingüística Germánica en la Universidad de Massachusetts Amherst y una Masestría en Bellas Artes en producción cinematográfica de la Universidad de California en Los Ángeles (UCLA) en 1979. Mientras estuvo en UCLA, se desempeñó como asistente de investigación en idioma islandés antiguo y lingüística con el Dr. Jesse Byock. Keene trabajó en varias áreas en la industria cinematográfica en Los Ángeles mientras asistía a la escuela de posgrado, incluidos puestos como grabadora para un estudio de sonido, editora de diálogos en una casa de posproducción, proyeccionista y mezcladora de regrabación en la UCLA. Produjo tres cortometrajes como estudiante de posgrado: Friends (1977), Still (1978) y Hinterland (1983). En 1986, después de regresar de su Programa Fulbright, escribió el guion de The Juniper Tree y volvió a filmar la película en 1987 en Islandia. Fue la primera película protagonizada por la conocida cantante y actriz Björk en el papel de una niña pequeña en una historia basada en un cuento de hadas de los Hermanos Grimm. Ganó una beca en memoria de Verna Fields por parte de la UCLA en 1987 para editar The Juniper Tree, completándola en 1989. La película ha sido proyectada en más de 23 festivales y eventos por invitación en todo el mundo, incluido el Festival de Cine de Sundance, el Harvard Film Archive y el Instituto de Arte de Chicago. Ganó el Prix du Public en el Festival des Films des Femmes de Montreal en 1990 y el Premio a la Ópera Prima en el Festival Internacional de Cine de Troia en Portugal en 1991. Produjo un cortometraje, Aves, en 1994, con becas del National Endowment for the Arts y de la Universidad de Miami, donde utilizó innovadoras técnicas de animación para iluminar el estado espiritual de una monja de claustro. Esto se puede ver nuevamente en su segundo largometraje, Heroine of Hell, que fue financiado por una subvención del Independent Television Service, una iniciativa de producción respaldada por PBS lanzada a principios de la década de 1990 para desarrollar un trabajo creativo innovador para la televisión pública. Esta película, es una narración que combinaba la iconografía medieval con una historia actual, protagonizada por Catherine Keener y Dermot Mulroney, filmada en Miami, y que completó en 1995. Se distribuyó a través de PBS a las estaciones en 1996. Le diagnosticaron cáncer de páncreas en la primavera de 2004 y murió a los 52 años, el 20 de octubre de 2004. Enseñó realización y edición de películas en la Universidad de Wisconsin-Madison hasta su muerte. Keene tenía dos proyectos en curso en el momento de su muerte. Uno, un guion titulado Belle, se basaba en la historia real de una asesina en serie, Belle Gunness, en La Porte, Indiana, en los primeros años del siglo XX. Casi había completado un tercer largometraje, Barefoot to Jerusalem, en el momento de su muerte. Esta cuenta la historia del viaje de una mujer tras el suicidio de su amante, a través de un paisaje solitario que la lleva a la batalla contra el diablo. La película se rodó en locaciones de Madison, Wisconsin y en la península superior de Míchigan en 2001 y se encontraba en las etapas finales de posproducción en el momento de su muerte. Desde entonces, se completó y se lanzó en 2008.

 

FICHA TÉCNICA

 

Título original: The Juniper Tree

Año: 1990

Duración: 78 min.

País: Islandia

Dirección: Nietzchka Keene

Guion: Nietzchka Keene

Reparto: Björk, Bryndis Petras Bragadottir, Valdimar Örn Flygenring, Geirlaug Sunna Þormar, Gudrun Gildottir

Música: Larry Lipkis

Fotografía: Randolph Sellars

 

PELÍCULA COMPLETA

martes, 10 de octubre de 2023

LAMB DE VALDIMAR JÓHANNSSON

PROGRAMA 424 (22-09-2023)

 

SINOPSIS

 

Una pareja sin hijos descubre un misterioso recién nacido en su granja de Islandia. El potencial de crear una familia les trae mucha alegría, pero también podría destruirles. (FILMAFFINITY)

 

EDITORIAL

 

El mal es un límite. El infierno, por ende, también lo es. ¿Pero cuál es ese límite? ¿Cómo será esa línea que nos separa de lo que somos, ese abismo donde habita la no experiencia? Porque después de todo, cruzar un límite nos arroja de lleno al plano de aquello que jamás hemos experimentado. ¿Cómo se sentirá el peso de ese paso final, de aquel veredicto diabólico? Suponemos que la geografía del infierno es por lo menos pequeña. La vida infernal jamás podría imaginarse o conjeturarse bajo el cobijo de las grandes amplitudes o de las extravagantes puestas. La maldad es más bien corta. Una acción, un objetivo, un pensamiento y al girar la esquina, el aliento fétido de una tristeza inagotable, el helado río de lágrimas sin ningún tipo de consuelo nos recibirá para otorgarnos nuestro juicio final. Un infierno que golpee preciso, que nos enseñe el verdadero rostro del dolor sin prefacios ni preludios inoportunos. Así de drástica y directa debe ser la estepa infernal. Es importante aclarar, que el único infierno posible es el individual; con el tormento de nuestros propios miedos comiéndonos el cuerpo lentamente, como aquel Prometeo quien, tras haber robado el fuego, fuera condenado y encadenado desnudo en las montañas del Cáucaso, donde un buitre le desgarra de día su hígado, que insiste en regenerarse por completo todas las noches. La acción infernal carece bajo estricto mandato e inquebrantables reglas, de tramas complejas, de líneas de transiciones llevaderas, y de recorridos dramáticos pomposos y desarrollados. La acción infernal no requiere narrativa. Es acción pura, es ser siendo. 



Es el instante apabullador, ese ápice vertiginoso que no precisa de sorpresa alguna, porque bien sabemos que el peor de los infiernos es aquel que ya conocemos. Ese dolor atemorizante que entendemos y desarrollamos como límite, que nos declara inapelablemente humanos. Los pecados, queridos compañeros y compañeras, se pagan en vida. El infierno, entonces, nos reafirma en nuestra condición humana, en nuestra insoslayable naturaleza de límite, de espectro arrojado al inefable perímetro gris que separa al significante del significado, que divide de manera inexplicable y arbitraria a la idea de la cosa, nos asienta, inexorablemente, en la monstruosa condición de entes arrojados a esta desoladora mixtura indefinible que no es ni infierno ni paraíso y, por supuesto, mucho menos purgatorio. Es a ese pequeño espacio sin tiempo que, tal vez, seremos arrojados por mucho que mintamos benevolencias o por mucho que peinemos buenas intenciones. El sufrimiento siempre es tanto que nos cabe entonces la duda sobre si ya no habremos sido, en definitiva, librados a nuestra suerte infernal. Que esta vida absurda que vivimos, que estos amores para siempre que se terminan todo el tiempo, que estos amaneceres que no temen con seguir adelante ante la fría ignorancia de nuestras derrotas, no son ya el diseño mismo del averno para nosotros reservado. La verdad, es que nunca lo sabremos, porque es en ese mismo paño donde se discute aquel conflicto eterno entre la razón y la fe, el gran debate humano por la trascendencia. El infierno o el paraíso nos alcanzaran de cualquier modo. aunque ante su aparición no sepamos ponerle ningún nombre. Llegado el momento, pagaremos, porque, si de algo estamos seguros es que lo único que nos queda siempre es pagar. Saldaremos la cuenta que debamos y nos iremos sin ninguna urgencia, con lo que nos quede dignidad sobre los hombros, en busca, claro, del próximo bar.           

Lucas Itze.-

 

Canción elegida para la editorial

 


IMPRESIONES SOBRE LAMB

 

Aceptar el dolor puede llegar a ser imposible. Convivimos con él, tratamos de ocultarlo y mantenerlo al margen de nuestra vida. “Si nuestra existencia no tiene por fin inmediato el dolor, puede afirmarse que no tiene ninguna razón de ser en el mundo. Porque es absurdo admitir que el dolor sin término que nace de la miseria inherente a la vida y que llena el mundo, no sea más que un puro accidente y no su misma finalidad. Cierto es que cada desdicha particular parece una excepción, pero la desdicha general es la regla”. Así abre su libro Los dolores del mundo el filósofo Arthur Schöpenahuer. Allí, afirma también que las alegrías y los placeres no dejan huella como si lo deja el dolor. Para entenderlo, vayamos a esta parte del texto. “Sentimos el dolor, pero no la ausencia de dolor; sentimos el cuidado, pero no la falta de cuidados; el temor, pero no la seguridad. Sentimos el deseo y el anhelo, como sentimos el hambre y la sed: pero apenas se ven colmados, todo se acabó, como una vez que se traga el bocado cesa de existir para nuestra sensación. Todo el tiempo que poseemos estos tres grandes bienes de la vida, que son salud, juventud y libertad, no tenemos conciencia de ellos. No los apreciamos sino después de haberlos perdido, porque también son bienes negativos. No nos percatamos de los días felices de nuestra vida pasada hasta que los han sustituido días de dolor… A medida que crecen nuestros goces, nos hacemos más insensibles a ellos: el hábito ya no es placer. Por eso mismo crece nuestra facultad de sufrir: todo hábito suprimido causa una sensación penosa. Las horas transcurren tanto más veloces cuanto más agradables son; tanto más lentas cuanto más tristes, porque no es el goce lo positivo, sino el dolor, y por eso se deja sentir la presencia de éste. El aburrimiento nos da la noción del tiempo y la distracción nos la quita. Esto prueba que nuestra existencia es tanto más feliz cuanto menos lo sentimos, de donde se deduce que mejor valdría verse libre de ella”. Un poco pesimista el pensamiento de nuestro amigo alemán, pero no por eso correctamente cierto. 



La pérdida, entonces nos hunde en un dolor eterno. La vida se transforma en una rutina gris, una autopista sin sorpresas que se transita de manera automática. Sólo un milagro parecerá confrontar ese dolor y regalar nuevas emociones. En ese mundo de miradas perdidas, días grises y paisajes enormes, habitan María e Ingvar, los protagonistas del film Lamb, del islandés Valdimar Jóhannsson. Ya desde los primeros minutos, tenemos que afinar el oído y la vista y prestar atención a lo que vemos. Y también a lo que no vemos. Si se dejan llevar por el palabrerío pensarán que están ante una película de terror, pero no les hagan caso. Como siempre decimos, abrazamos a esas personas que rompen con los géneros y transitan por diferentes vertientes. Jóhannsson forma parte del estilo de nuevos directores como Ari Aster o Robert Eggers, con quienes los emparenta ese Folk Horror que viene dando que hablar en los últimos años. La película abarcará una comunión entre la historia bíblica, la mitología nórdica y cierto surrealismo en medio de la naturaleza más agreste. El guión estará firmado por el director junto a Sjon, un poeta, artista y escritor islandés, creador de parte de la banda musical de Björk en Bailarina en la oscuridad de Lars Von Trier y guionista del reciente film The Northman (justamente de Eggers). Unos suspiros, unos pasos que acechan, será lo primero que oiremos, mientras la imagen es todo blanco en medio de una tormenta de nieve. Unos caballos corriendo cuando la cámara se acerca aparecerán a continuación. Una oveja, con cuernos de carnero (el Anticristo según la iconografía cristiana), será la próxima imagen. La primera referencia bíblica. Veremos un establo, otros pasos que se escuchan, animales nerviosos y una radio que ora las plegarias porque ya es Navidad… Segunda referencia y así podemos seguir enumerando varias más. El guion será lineal y el film estará contado en capítulos. 



Luego de la aparición del letrero sobre el primero en cuestión, conoceremos a los protagonistas. Una pareja de pastores en medio de la inmensidad rural, entre vegetación y montañas, aislados de todo. Un lugar silencioso salvo por los ruidos de la naturaleza, tanto qué durante los primeros diez minutos, la voz en esa radio será la única que conoceremos. En uno de los primeros diálogos habrá una charla sobre viajes en el tiempo y ahí, en esas miradas, intuiremos que hay algo escondido en su alma. Por momentos la atmósfera se hace irrespirable, pero no sabemos porque… El film trabajará una fotografía sobria, una paleta de colores fríos, donde predominan los verdes y azules opacos y también el uso de grises. Esta ayudará a sentir ese invierno continuo del paisaje. La inmensidad de este se verá a través de planos generales. El director utilizará planos detalle y también planos y contraplanos entre los protagonistas, no solo humanos sino animales (nunca una mirada de una oveja dolió tanto…). La cámara se transformará además en un observador obsesivo. Habrá grandes interpretaciones de Noomi Rapace y Hilmir Snær Guðnason, la pareja protagonista, gracias a sus gestos y sus miradas. La banda sonora, como anunciamos al comienzo, será clave para escuchar pequeños sonidos que nos mantengan alerta todo el tiempo. La música acompañará sutilmente sin estridencias. El nacimiento de un pequeño cordero y la adopción de la familia como propio, serán la clave en la curva dramática de la película. 



La aparición de este nuevo ser, más el regreso de Petur, el hermano de Ingvar, trastocarán la pacífica vida familiar. Y aquí la frase “Cordero de Dios, que quita los pecados del mundo” se transforma en lo opuesto. Habrá desde allí una tensión latente. Mientras pasan los minutos, el director nos irá revelando ciertos secretos guardados. Entenderemos por que ciertas charlas, ciertas miradas tristes y, sobre todo, ciertas actitudes. Desde la alegoría bíblica, se mencionará al diablo como el creador del caos. Desde el punto más terrenal, será una respuesta de la naturaleza en venganza de los humanos que intentan apropiarse de lo suyo. Desde la mirada humana, estaremos ante una madre que busca erradicar su dolor y volver a crear una familia, sea como sea. Se unirán dos mundos, lo real y lo desconocido, el amor y el miedo, lo maravilloso y lo temible y porque no, el pasado y el presente. Y ya no importa que de todo lo que veamos es real. Lo cierto es que el caos empieza a reinar y el infierno se vuelve más presente que nunca. Quizás, y rememorando a Tarkovski, de quien el film tiene también marcada influencia, se necesitará un sacrificio para liberarse. Y por fin animarse a sonreírle al cielo, para escapar de ese infierno.

 

Marcelo De Nicola.-

 

Canción post impresiones

 


UNIVERSO JÓHANNSSON

 


Valdimar Jóhannsson nació en el norte de Islandia el 28 de abril de 1978. Ha trabajado en varios proyectos detrás de cámara, ya sea en iluminación, fotografía o técnico de efectos visuales. Varios de esos trabajos fueron en Hollywood y en su país, entre los que se destacan Rogue One, La vida secreta de Walter Mitty, la serie LazyTown, Amundsen, Juego de Tronos y Prometheus. En 2003 realizó su primer cortometraje titulado Pjakkur. Presentó su cortometraje Dolor en 2008 en el Festival Internacional de Cine de Reykjavík. Del 2013 al 2015 participó en el programa de Doctorado de Béla Tarr llamado Film Factory en Sarajevo. El primer largometraje de Valdimar fue Lamb (2021), que dirigió y escribió. Lamb arrasó en los Premios Edda 2022, ganando 12 premios, incluidos Mejor Película y Mejor Guión por Valdimar. Lamb también ganó el Premio Un Cierta Mirada a la Originalidad en Cannes, el Premio de Cine del Consejo Nórdico y fue preseleccionado para el Premio de la Academia a la Mejor Película Internacional.

 

FICHA TÉCNICA

 

Título original: Lamb

Año: 2021

Duración: 106 min.

País: Islandia

Dirección: Valdimar Jóhannsson

Guion: Sjón Sigurdsson, Valdimar Jóhannsson

Música: Þórarinn Guðnason

Fotografía: Eli Arenson

Reparto: Noomi Rapace, Hilmir Snær Guðnason, Björn Hlynur Haraldsson

 

PELÍCULA COMPLETA

miércoles, 16 de agosto de 2023

LAST AND FIRST MEN DE JÓHANN JÓHANNSSON

PROGRAMA 418 (04-08-2023)

 

SINOPSIS

 

Cinta de ciencia-ficción experimental ambientada millones de años en un futuro, con un planeta Tierra sin vida y en el que la humanidad ha evolucionado hacia 18 especies diferentes, algunos no corpóreos. No aparece ninguna persona en esta película, pero en ella destacan la arquitectura, la voz de Tilda Swinton y la música del propio director de la película, Jóhann Jóhannsson, compositor de la banda sonora de "Sicario" y "Arrival", fallecido en 2018 a los 48 años. (FILMAFFINITY)

 

EDITORIAL

 

En el año 1926, Jorge Luis Borges, escribe su segundo libro de ensayos llamado “El tamaño de mi Esperanza”. Ya en su comienzo, el distinguido escritor, disipa toda duda sobre el tema, aventurándose a la construcción de una definición contundente. Lo venidero nunca se anima a hacerse presente del todo sin antes ensayarse y ese ensayo, escribe nuestro amigo, es la esperanza. Más adelante la invocará calificándola como la memoria del futuro, como aquel olorcito del porvenir. Tener esperanza en un mundo carente de absolutos y de eternidades, en un mundo huérfano de toda certeza, donde la dialéctica entre conceptos se encuentra arrojada en el rincón más oscuro de alguna biblioteca, punto geográfico, por cierto, reservado para solo unos pocos; en este mundo que habitamos, donde el vecino nos convence a los gritos de que cielo es azul mientras otro le jura entre lágrimas que el piso es duro, es siempre un placebo. La esperanza instala una posibilidad, un supuesto posible, una idea proyectada allí donde lo único que hay es nada. Es una virtud, claro está, más teniendo en cuenta el panorama recién planteado, pero lo es únicamente por el hecho de que la esperanza no es un pagaré. Dictamina su jurisdicción allá en el futuro inaprensible. Lejos de aquel instante que acaba de pasar. Bien sabemos que el futuro es una proyección que realiza el humano desde su propia acumulación de pasado, es un planteamiento especulativo desde la ausencia, desde lo que falta en el presente, el cual a su vez también se nos disgrega y por ende nos resulta inhabitable. Nuestra conciencia de existencia se desarrolla, entonces, en el punto de encuentro entre el pasado y el futuro, en el crudo cruce entre dos nadas. La del pasado, porque ya no es y la del futuro, que por especulativo e hipotético, resulta también irreal. Asimismo, pensar el presente es hacerlo siempre de forma retrospectiva. De este modo, el presente no es sino una construcción fantasiosa sobre la que nos proyectamos y desde la que construimos existencia y también lenguaje. El presente entonces es también nada, es lo que tampoco hay. La esperanza, en este sentido, funciona como un simple consuelo. Nos resguarda de aquella idea que instalamos en el futuro que nunca llegara. Si las cosas llegaran, si tuviéramos esa certeza, no necesitaríamos tener esperanza sino paciencia. Es así como entonces este sentimiento, este proceso de fe, siempre está relacionada con la frustración. 



Como bien dijo un amigo de esta casa, Don Alejandro Dolina, la esperanza es un arma que utilizan aquellos que justamente están encargados de que eso que usted está esperando no llegue jamás. ¿Qué pasaría entonces si extirpáramos de nuestras vidas la esperanza? ¿Si construyéramos una existencia sin proyecciones, sin zanahorias que mientan caminos, sin el juego retorico de la memoria del futuro? Eliminada la hipótesis, el desconocimiento, se instalaría entonces la verdad, el absoluto, la tranquilizadora certeza. El economista y filósofo John Stuart Mill sostenía que el desconocimiento del futuro resultaba indispensable para la vida en sociedad. Todos los pilares de nuestra civilización correrían graves riesgos si conociéramos de ante mano lo que sucederá.  Todo nuestro pensamiento, toda nuestra lógica, toda nuestra construcción mental descansa sobre el desconocimiento del futuro, o sea, sobre la falta de eternidad, sobre la angustiosa idea de saber que un día, vamos a morir. Eliminar la esperanza es, de alguna manera, también matar al tiempo. En un mundo falto de espera, carente de toda expectativa, desaparecería también la capacidad revitalizadora de la sorpresa. Nuestra vida se desarrollaría en el tedioso ámbito de lo conocido, de la naturalización de verdades, en el desafortunado estado de estatismo, en la inmovilidad absoluta, digámoslo, en el puro aburrimiento. Porque después de todo, aburrirse no es otra cosa que perder toda perspectiva de que algo va a cambiar. En un mundo que se suicida como un bonzo, que muere a cada instante, solo nos queda defender la sorpresa. Solo nos queda pretender el cambio y buscar de esta forma siempre ser mejores. Hablo de tomar consciencia de nuestro ámbito, de aquello que nos rodea y forma nuestro espacio. Hablo del registro y el respeto ante la existencia de un otro. Hablo de honrar ese desafío como si algún valor tuviera. El objetivo, bien lo sabemos, no lo lograremos jamás y allí estará el truco para seguir intentándolo. Un objetivo inalcanzable, depositado en un futuro que no existe para modificar un presente que no es. Una sorpresa que nos invita al dinamismo, una pregunta que nos obliga a dar aquel paso que sigue. Hablo, queridos amigos, de los paraísos perdidos.  

 

Lucas Itze.-

 

Canción elegida para la editorial

 


IMPRESIONES SOBRE LAST AND FIRST MEN

 


Todo ha llegado a su fin. Se evaporó el último suspiro y con ese aliento la vida eterna. El mundo fue evolucionando en sus millones de años. Seres gigantes y moléculas invisibles al ojo humano se extinguieron y fueron cambiando sus cuerpos a través del tiempo. La historia de Adán y Eva y la ciencia aportando al homo sapiens crearon dos corrientes alternativas. Sea como sea, el humano afrontó sus luchas con victorias y derrotas. Pasaron los siglos, las pestes, las guerras y las miles de especies que murieron en ese período. Desde Antes de Cristo que nos hacemos preguntas. Desde los llamados pre socráticos hasta hoy seguimos buscando respuestas. Hoy el planeta está en crisis pero no podemos ver más allá de nuestras propias narices. Los mares rugen mientras la tierra tiembla cada vez más. Son gritos de espanto ante tanto maltrato. Las sequías se extienden por el mundo. Los glaciares se deshielan cada vez con más frecuencia. Las especies empiezan a desaparecer de a poco. El hombre solo piensa en sus viajes interplanetarios para colonizar y destruir sitios vírgenes. U otras razas si las hubiese. El final está cada vez más cerca. Aunque la tecnología y la ciencia nos alarguen la esperanza de vida. ¿Cómo llegará ese final? Siempre nos preguntamos… ¿Será un meteorito nuevamente? ¿O estallarán miles de guerras y nos mataremos unos a otros? Quizás el sol se cansará de tanto desastre y empiece a escupir bolas de fuego, eliminando los océanos y secando todo a su paso. No estaría nada mal por cierto. La muerte viene marchando y nos preguntamos cómo será todo cuando dé sus campanadas finales. No la de uno mismo, sino la de la humanidad. 



¿Por qué tener ese pensamiento soberbio y egoísta de que vamos a durar para siempre? Al paso que vamos, sabemos que estamos haciendo todo lo posible para extinguirnos más temprano que tarde. Pero como será la evolución de la especie. ¿Evolucionaremos o involucionaremos? ¿Quedaremos como simples cuerpos esparcidos por el aire? La ciencia ficción nos ha llevado a vivir diferentes mundos. Hemos visto y leído de todo. Seres alienígenas y autos voladores. Sequías mundiales y máquinas del tiempo. Y siempre nosotros como los responsables. Dejaremos recuerdos a cada instante, como fotografías olvidadas de lo que alguna vez fuimos. ¿Alcanzará eso para creernos héroes? Quedarán imágenes, sonidos y pensamientos. Alguien quizás dentro de miles de años estará escuchando este texto mientras me pregunto si habrá servido para algo. Si habremos cambiado algo… Quizás es nuestro último grito buscando piedad. ¿Last and First Men habrá sido el último grito de Jóhann Jóhanssonn antes de convertirse en polvo? Nunca lo sabremos, pero el islandés nos dejó varias preguntas rondando en nuestras cabezas. Para algunos, experimental, para otros, cine arte, pero lo que estamos seguros es que estamos en presencia de uno de los films de ciencia ficción más extraños de la historia. No harán faltan marcianos ni naves extravagantes. Solo imágenes. El film está basado en la novela de Olaf Stapledon de los años ´30. Este está ambientado millones de años en el futuro. La vida como tal en el planeta Tierra ya no existe y la humanidad ha evolucionado a 18 especies diferentes, entre corpóreas y no corpóreas. Los recursos naturales de la Tierra fueron agotados y los humanos empiezan a habitar planetas como Venus o Neptuno, mientras la radiación del sol destruye la vida solar. 



La cinta, de poco más de 70 minutos de duración, tendrá tres bases principales: las imágenes, la música y la voz que narra. Las imágenes nos mostrarán un futuro apocalíptico, con una bella fotografía en blanco y negro del noruego Sturla Brandth Grøvlen, marcada por el granulado del 16mm, que es una poesía visual. Serán todas esculturas gigantes, lo único que queda en el pie en el mundo, como si fueran las ruinas del futuro. Habrá enfoques desde distintas angulaciones, desde abajo o desde el aire, para hacerlas más imponentes. Lo que vemos, no son más que las Spomeniks, una muestra de arquitectura brutalista que podemos encontrar en todos los países de la ex Yugoslavia socialista, el viejo legado que nos dejó Tito. Y quizás también una analogía entre pasado y futuro. También en esos primeros minutos, vendrán a la mente Kubrick y su 2001: Odisea del espacio, o más acá en el tiempo, cierto aire a Andrei Tarkovski o Béla Tarr, todos tendrán un micro homenaje asegurado. La cámara irá buscando su propio lenguaje, con sus pequeños movimientos. Los encuadres y los planos también. Los puntos de vista cambiarán ciertas formas, será todo muy geométrico. La música por su parte será la que una voz e imagen. Johansson ha sido uno de los grandes compositores de la última década, siendo el creador de la banda sonora de films como La llegada, Sicario (ambas de Denis Villeneuve, de quien era su habitual colaborador), Mother de Darren Aronofsky o La teoría del todo de James Marsh. De hecho, La llegada y Last and First Men comparten no sólo el género de la ciencia ficción, sino que algunas composiciones se hermanan entre sí. Y aquí es parte esencial, porque es una obra musical por sí misma, con un texto adherido. De hecho, la primera vez que se mostraron estas imágenes fueron acompañadas de una actuación musical en directo, en el Festival de Manchester, en 2017. 



La banda sonora, además de Johansson y Yair Elazar Glotman, tuvo la participación de una de las más talentosas compositoras islandesas, hablamos de Hildur Guðnadóttir, quien trabajó en el Joker o la serie Chernobyl. Y por último la voz. Nuestra querida Tilda Swinton será la encargada de unir música e imagen. La voz como lo único que queda en un futuro de atmósfera oscura y agobiante, lejos de tecnologías y como el gran medio de comunicación. Con sus formas y sus tiempos nos guiará y nos adentrará en ese universo tan inhóspito como intrigante. Nos relatará la vida y la muerte. Nos detallará en que nos convertiremos y como hemos llegado hasta allí. Nos hablará de amores y odios, los preceptos fundamentales del ser humano. Nos comentará sobre ese futuro de seres pasivos que buscan también la salvación. Pero sobre todo, nos hará una advertencia. Una reflexión sobre ese final definitivo. Y el último intento de poder cambiar el pasado. De avisarnos que somos nosotros los que tenemos el futuro en nuestras manos. Y que a pesar de todo hay un mensaje esperanzador, ya que evolucionaríamos y nos adaptaríamos. Pero igual tendremos que tratar de modificarlo desde el presente, aunque pensemos que cada vez falta menos para que el mundo se acabe.

 

Marcelo De Nicola.-

 

Canción post impresiones

 


UNIVERSO JÓHANNSSON

 


Jóhann Jóhannsson nació en Reikiavik, Islandia, el 19 de septiembre de 1969. hijo de Jóhann Gunnarsson, un ingeniero de mantenimiento que trabajaba para IBM, y Edda Thorkelsdóttir.  Aprendió a tocar el piano y el trombón desde los 11 años, pero los abandonó durante su adolescencia. Jóhann asistió a la Universidad de Islandia, donde estudió lenguas y literatura. Comenzó su carrera musical a fines de la década de 1980 influenciado por la banda Daisy Hill Puppy Farm, que lanzó un par de EP que fueron interpretados por el DJ británico John Peel. Continuó trabajando como guitarrista y productor tocando en bandas de indie rock islandesas, como Olympia, Unun y Ham. En 1999, Jóhann cofundó Kitchen Motors, un grupo de expertos, una organización de arte y un sello musical que alentó las colaboraciones interdisciplinarias entre artistas del punk, el jazz, la música clásica, el metal y la música electrónica. Su propio sonido surgió de estas experimentaciones musicales. El primer álbum en solitario de Jóhann, Englabörn, fue una suite basada en la música escrita para la obra de teatro del mismo nombre. Jóhann se acercó a la composición grabando instrumentos de cuerda y procesándolos a través de filtros digitales, lo que le permitió deconstruir las grabaciones y volver a montarlas. Para su segundo álbum, Virðulegu Forsetar, una pieza ambiental de una hora, Jóhann usó una orquesta de 11 músicos de metal, glockenspiel, piano y órgano, con campanas y electrónica adicionales, creando un sonido que combinaba música clásica, ambiental y experimental. IBM 1401, A User's Manual, el cuarto álbum de estudio de Jóhann, fue lanzado el 30 de octubre de 2006 en el sello 4AD. Se inspiró en su padre, un ingeniero de IBM y uno de los primeros programadores informáticos de Islandia, que utilizó hardware antiguo para componer melodías durante su tiempo libre en el trabajo. Jóhann usó sonidos producidos por las emisiones electromagnéticas del IBM 1401 como parte de la composición. Fordlandia, el sexto álbum de estudio de larga duración de Jóhann, fue lanzado en noviembre de 2008 a través de 4AD, y fue influenciado temáticamente por el fracaso de Fordlândia, la planta de caucho brasileña de Henry Ford . En 2010, Jóhann colaboró ​​​​con el cineasta Bill Morrison en The Miners 'Hymns (2011), una película y composición de acompañamiento para una banda de música, órgano de tubos y electrónica, basada en la minería del carbón en el condado de Durham. La película se destacó por celebrar "los aspectos sociales, culturales y políticos de la industria extinta y la fuerte tradición regional de las bandas de música de la mina". La pieza general fue en sí misma un tributo a las huelgas de mineros que ocurrieron en el área durante la década de 1980. La pieza se estrenó en vivo en la catedral de Durham en julio de 2010 y se lanzó en CD y DVD en mayo de 2011. La BBC describió el álbum como "un magnífico réquiem basado en metales para la antigua comunidad minera del noreste de Inglaterra”. Antes, había trabajado en banda musicales, en una serie de trabajos simultáneos con su carrera en solitario durante la década de 2000, incluida la comedia islandesa Dis en 2004, la serie de televisión Svartir englar en 2007 y In the Arms of My Enemy en 2007. Sin embargo, es su trabajo con Denis Villeneuve para el cual él es el más conocido. Su primera colaboración con Villeneuve fue Prisoners en 2013. Posteriormente trabajó en las películas Sicario (2015), que fue nominada al Premio de la Academia a la Mejor Banda Sonora Original, y Arrival (2016). 



Además, ha ganado el Globo de Oro por La teoría del todo de James Marsh. Otros films donde compuso la música fueron Mother de Darren Aronosky, Mandy de Panos Comatos, The Mercy de James Marsh y María Magdalena de Garth Davis, entre otras. Su único trabajo detrás de cámara había sido End of Summer, un mediometraje filmado en película Super 8 en blanco y negro, "End of Summer" es un viaje hipnótico y lento a través de los austeros paisajes de la isla de Georgia del Sur y la Península Antártica. Filmada como una serie de cuadros en su mayoría estáticos durante un período de 20 días durante los últimos días del verano antártico, la película es una mirada sorprendente a la vida en el borde del mundo. Luego llegó Last and First Men que fue su obra post mortem, ya que falleció sorprendentemente en Berlín el 9 de febrero de 2018 a la edad de 48 años. Los informes de toxicología alemanes indicaron que una combinación letal de cocaína y medicamentos contra la gripe fue la causa probable de su muerte. Sus colaboradores Yair Elazar Glotman, Sturla Brandth Grøvlen y José Enrique Macián, fueron algunos de los encargados de cerrar su historia.

 

FICHA TÉCNICA

 

Título original: Last and First Men

Año: 2020

Duración: 71 min.

País: Islandia

Dirección: Jóhann Jóhannsson

Guion: Jóhann Jóhannsson, José Enrique Macián. Novela: Olaf Stapledon

Reparto: Tilda Swinton

Música: Jóhann Jóhannsson, Yair Elazar Glotman

Fotografía: Sturla Brandth Grøvlen (B&W)

 

PELÍCULA COMPLETA