viernes, 14 de junio de 2019

LA MONTAÑA SAGRADA - THE HOLY MOUNTAIN



SINOPSIS

Reunido alrededor de un guía místico, un grupo de personas que simbolizan a los planetas del Sistema Solar se inicia en un camino espiritual por medio de una serie de ritos. A través de esa liturgia el colectivo debe alcanzar un nuevo estadio que le permita viajar a la isla de Loto, donde emprenderá la ascensión a la Montaña Sagrada, con el objetivo de sustituir a las divinidades inmortales que rigen el universo. (SENSACINE)

EDITORIAL

Nacido bajo el signo del fuego decidió caminar sin rumbo. Atravesó mares, selvas y montañas en busca de ese sitio sagrado. Compartió charlas inconexas con los pájaros que habitaban los bosques. Estos lo ayudaron a escapar del fuego, subiéndose a gigantes árboles que nunca terminaban de incendiarse. Cruzó pantanos cabalgando sobre sapos enormes que luego se transformaban en piedras brillantes. Caminó por cada color del arco iris yendo de una punta a la otra del universo. Rompió todas las estructuras para desafiar al caos. Sobrevivió a noches eternas donde las estrellas parecían extinguirse y la oscuridad era su fiel compañera. En cada noche ciertos aullidos le hacían presagiar lo peor. Sonoras batucadas señalaban el comienzo de un nuevo día que escondía su amanecer. Presagios del mal lo obligaban a seguir su camino. A lo largo de los años descansó en playas paradisíacas, escaló cerros, sufrió aludes de nieve que lo obligaron a buscar refugios bajo nidos de águilas y se cruzó con figuras sin rostro que levitaban en medio del océano. Se transformó en un estado más de la naturaleza. Se mimetizaba ante cada aparición fortuita que significara peligro. 


Se había convertido sin saberlo en un truco de magia en sí mismo. Podía aparecer y desaparecer de la vista de cualquier enemigo. De tanto andar llego a la civilización. Y consecuentemente, a la barbarie. Aprendió a amar pero descubrió que el odio avanza más rápidamente. Trató de escapar de ese mundo tan real y tan inhabitable. Muerte, miseria, venganza, vejaciones eran sinónimo de la vida en sociedad. Descubrió de repente que eran esclavos de su propio sistema y que nunca serían capaces de encontrar la sincera felicidad. Eso venía de a puchos en un mundo dominado por las clases más altas. Con Dios como excusa aniquilaban poblaciones enteras. En nombre del avance industrial mutilaron miles de ecosistemas. Ya no había magia para paliar tanto dolor. Ya era una cara visible en el medio de esa metrópolis sin rumbo. Solo quedaba sentarse a esperar. O tratar de encontrar una salida. Eligió la segunda y trató de volver desde donde vino. Todo había cambiado. Hasta los colores del arco iris se veían diferentes, aunque no tanto como ese viejo azul del océano. Los pasos se hicieron más lentos hasta que un día no pudo avanzar más. Se transformó de a poco en una parte más de la fotografía del sitio. En una piedra más que se posa frente a la montaña sagrada.

Marcelo De Nicola.-

Canción elegida para la editorial


IMPRESIONES SOBRE LA MONTAÑA SAGRADA


En 1980 nuestro gran amigo Roland Barthes publica su último libro, un ensayo en donde realiza reflexiones en torno a la imagen, el cual lleva el título de “La cámara Lúcida”. En él, el autor divide el relato en dos partes, la primera se ocupa del análisis de la relación entre el tema aparente de la imagen y la vista del espectador, y en la segunda se centrará en el estudio de una imagen en particular. Por aquellas páginas Barthes expresara su deseo de hacer que su propia imagen, que considera móvil, sometida al traqueteo de mil fotos cambiantes, a merced de las situaciones, de las edades, coincida siempre con su “yo” profundo, o sea con aquella imagen de sí mismo que el busca armar para ser fotografiada. Sin embargo, concluye que esta coincidencia jamás se produce y avanza diciendo que es la imagen la que es pesada, inmóvil, obstinada (es la causa por la que la sociedad se apoya en ella) y es el “yo” quien es ligero, dividido, disperso. En otro tramo del libro nos dirá que “cuando me siento observado por el objetivo, todo cambia: me constituyo en arte de posar, me fabrico instantáneamente otro cuerpo, me transformo por adelantando en imagen”. Hará notar más adelante, el giro producido por la fotografía, la cual en un primer tiempo busca capturar lo notable para muy pronto decretar notable lo que ella misma captura. Por último, hablará de las cuatro fuerzas que se ejercen en el momento de captura las cuales se cruzan, se afrontan, se deforman y describirá con certeza que ante el objetivo soy a la vez aquel que creo ser, aquel que quisiera que crean, aquel que el fotógrafo cree que soy y aquel del que se sirve para exhibir su arte. 


¿Qué rastros quedarán del ser luego de tal desmesurada batalla? ¿Podría salir alguien ileso de aquella celda repleta de valores culturales y morales, desbordante de preconceptos y truncas intenciones? El director Alejandro Jodorowsky tomara algunas de estas ideas y las desarrollará con otra profundidad en su estimulante film Holy Mountain. El relato manejará cierta linealidad aun habiendo abolido el tiempo narrativo. Veremos los acontecimientos sucederse unos a otros conservando la relación de consecuencia entre ellos, pero no tendremos demasiada referencia del espacio tiempo. El film se desarrollará dentro de las convenciones surrealistas, por lo que construirá sentido a través de las dos leyes que operan en el inconsciente a saber la condensación por un lado y el desplazamiento por el otro. Habrá un quiebre entonces en la significación Saussureana en donde será otro el significado / sentido ya que estará conformado por la conjunción de varios otros al que llegaremos a través del significante / imagen desplazado. El film comenzará con una advertencia tal como lo hiciera hace muchísimos años el emblemático mediometraje surrealista “El perro Andaluz”. Habrá en imagen dos personajes similares a Marilyn Monroe y un mago negro, entre la gravedad vibrante de un mantra cantado por monjes que creara la atmosfera de un ritual, las despojará de sus ropas, sus joyas, sus maquillajes y sus cabelleras. Luego vendrá una llave que cortará a cientos de ojos en plano detalle que observaran al espectador. Sera allí que tomaremos aquel guante y lo usaremos de la manera más digna. Nos haremos cargo de aquella propuesta de cambiar nuestra visión de espectadores. Nos preparará esto para lo que vendrá. 


Será un aviso para el espectador distraído que anunciará que lo que viene nada tiene que ver con aquel cine del Star system, aquel cine ligado a la gran industria y por esto sentenciado a un ritmo y a un cómo. El juego se abrirá entonces y estará en nosotros jugarlo. Se desplegaran allí aquellas fuerzas mencionadas por Barthes respecto de la fotografía: empezara la película que el director cree que es, la que el cree que los demás quieren que sea, la que el espectador cree estar viendo  y la que el director se sirve para mostrar su arte. Será todo un delirio alucinante en donde descubriremos algunos recursos del camino del héroe, algunos planos de una potencia pictórica y un peso simbólico casi insoportable y hasta algunas referencias sutiles al cine de otros maestros surrealista como Buñuel. Se podrá percibir también cierta idea Nietzscheana respecto al despojarse de todo lo humano, a destruir al hombre para que nazca de sus cenizas el superhombre, el hombre nuevo, el ser de selección en términos de Ortega y Gasset. Subir a aquella montaña que no es otra cosa que superarnos a nosotros mismos, que no es más que remitirnos a una instancia superior capaz de modificarnos. El film planteará la idea de que el mundo es una gran ilusión y que la realidad no hará más que someternos a actuar un papel tal como lo hace el objetivo de la cámara que describía Barthes. Nietzsche alguna vez dijo: Soy un campo de batalla, porque dentro de mí discurren multitud de ideas que se confrontan entre ellas. ¿Cómo entonces, mis queridos amigos, pretendemos detener la realidad en un discurso? ¿Cómo encerrar entre palabras aquella fiera conflictiva que somos? El mundo nos miente. El sueño ha terminado.

Lucas Itze.-

Canción post impresiones


UNIVERSO JODOROWSKY



Hablar de Alejandro Jodorowsky es hablar de alguien que se movió en diferentes ramas de la cultura y además, el mismo fue mutando de un lugar a otro, al igual que su familia. Sus abuelos paternos eran judíos emigrantes de Ucrania. Pasaron por Francia, para luego irse a Chile, donde nació su padre. Su abuela materna, por su parte, vivía en Rusia y por ser una sefaradí fue violada por un cosaco y terminó huyendo hacia Sudamérica, recalando en Argentina. Esa niña nacida luego de una violación fue Sara, la madre de Alejandro. Luego se fueron a Chile, donde sus padres se conocieron y de esa pareja nació Alejandro un 17 de febrero de 1927. Desde muy joven se interesó por el cine y la literatura. En 1945 publicó sus primeras poesías y luego trabajó con poeta como Nicanor Parra y Enrique Lihn. También ejercía su arte con marionetas o pantomima. A los 17 debutó como actor y junto a Lihn fundan el grupo de pantomima Teatro Mímico. Estudió filosofía y Psicología. En 1948 escribió su primer texto dramático: la pieza para títeres La fantasma cosquillosa. En 1950 funda el Teatro de Títeres del Teatro Experimental de la Universidad de Chile (TEUCH) y dos años después, junto a Lihn y Parra, crean el collage Quebrantahuesos, poesía mural con recortes de periódicos. Luego viaja a Francia donde viaja con la compañía del gran Marcel Marceau. En 1957 realiza su primer cortometraje “mimo”: La Cravate, alabado por Jean Cocteau, que escribió un prólogo para este filme, una adaptación sin diálogos de una novela de Thomas Mann, centrada en una mujer parisina que vive vendiendo cabezas humanas (la copia en celuloide de este corto estuvo perdida durante medio siglo, hasta que apareció en 2006 por azar en un desván en Alemania). 


Además de esto, siguió en su faceta de escritor y también de guionista de cómics, como Aníbal 5 que debutó en 1966 y es uno de los grandes exponentes latinoamericanos, al haber creado más de cuarenta historietas, entre ellos El Incal, basado en una de las cartas del tarot. En 1967, el padre de su secretario particular le ofreció financiación para realizar su siguiente obra teatral y rueda con él su primera película, Fando y Lis, adaptación de la obra homónima de Fernando Arraba, que se proyectó en el festival de Acapulco en México y Jodorowsky tuvo que salir huyendo para evitar ser linchado. El Indio Fernández (famoso director de la época de Oro del cine mexicano) indignado por las imágenes de la película, llegó incluso a sacar su pistola. Atacada por la prensa, la cinta fue defendida ante los periodistas por Roman Polanski, quien había acudido invitado al festival en compañía de su esposa Sharon Tate. El film cuenta la historia de una joven pareja en busca de la ciudad encantada de Tar, donde se encuentra el éxtasis espiritual. Fando es impotente y Lis está paralítica. En 1970 llega El Topo, donde en un Oeste imaginario, el pistolero Topo se enfrenta a una banda de fetichistas, dirigida por un coronel lascivo, que tiene atemorizada a una congregación franciscana. 


John Lennon quedó maravillado con esta película y ofreció producir su próximo film, La montaña sagrada y a George Harrison como protagonista, pero este declinó la oferta porque tenía que aparecer su ano en primer plano en la pantalla. Mientras, supervisó el montaje de La última película, film escrito y dirigido por su amigo Dennis Hopper. Ya en Francia y en 1980 dirige Tusk, la singular y empática relación entre un elefante y una niña de clase alta que nacen el mismo día. En 1989 dirige Santa Sangre, la historia de un niño que trabaja en un circo, cuya madre es líder de un culto satánico que hace que su hijo termine internado en un hospital psiquiátrico. En 1990 llega El ladrón del arco iris, bajo un guion de la pintora mexicana Berta Dominguez D. , que cuenta la historia de dos marginales que viven bajo las alcantarillas de la ciudad y buscan la mítica poción mágica al final del arco iris. El film reunió a tres leyendas del cine británico: Omar Sharif, Peter O'Toole y Christopher Lee. Volvió en 2013 para filmar en su país natal La danza de la realidad, una película autobiográfica donde relata su infancia en Tocopilla y su relación con sus padres. Tres de sus hijos actúan en la película. 


Tres años después llega la secuela, Poesía sin fin, donde narra la adolescencia y su amistad con Parra, Lihn y demás poetas de la época. Pese a sus pocos films, su aporte a la literatura, los cómics, el mundo del tarot, la psicomagia (técnica creada por él) y decenas de proyectos más, hacen de Jodorowsky un personaje admirado por diferentes personajes del arte, entre los que se destacan Dennis Hopper, Federico Fellini, David Lynch, Darren Aronofsky, John Lennon, Marilyn Manson, Peter Gabriel, Mars Volta entre tantos otros. Hoy con 90 años, y luego de la muerte de su amigo Nicanor Parra se ha convertido en el poeta en español con una obra poética más prolongada en el tiempo, pues abarca setenta y cinco años, desde sus primeros poemas escritos en 1943 hasta hoy.

FICHA TÉCNICA

Título original: La montaña sagrada (The Holy Mountain)
Año: 1973
Duración: 109 min.
País: México
Dirección: Alejandro Jodorowsky
Guion: Alejandro Jodorowsky
Música: Alejandro Jodorowsky, Don Cherry, Ronald Frangipane
Fotografía: Rafael Corkidi
Reparto: Alejandro Jodorowsky, Horácio Salinas, Zamira Saunders, Juan Ferrara, Adriana Page, Richard Rutowski, Luis Lomeli, Ana De Sade, Arielle Dombasle.

jueves, 13 de junio de 2019

HOLY MOTORS



SINOPSIS

Un día en la vida de un hombre con múltiples personalidades: asesino, mendigo, ejecutivo, monstruo y padre de familia. El protagonista encarna personajes diversos como si se tratase de una película dentro de una película. (FILMAFFINITY)

EDITORIAL

Fue Unamuno quien resaltó que la inteligencia humana busca lo muerto, pues lo vivo se le escapa. Lo vivo, lo que es absolutamente inestable, lo absolutamente individual es, en rigor, ininteligible. La frescura de nuestros actos morirá en el desamparado abismo del filo de la palabra. Todo será viejo detrás del nombre. Hablaremos de la muerte del brillo, significaremos ante todo la desesperante muerte de la sorpresa. Allí el camino estará señalizado para el caminante y el fármaco una vez más habrá triunfado. Nos apropiamos de la realidad a través de un saber que fue nuestra propia plaga. Matamos al pájaro, porque nosotros somos la jaula. Entonces, el deseo se domesticó detrás de la moral y la gramática ordenó nuestros pensamientos, y la medicina amplió nuestra estadía en el restorán de la existencia. El miedo al abismo hizo imponernos y el guion allí se puso en marcha. Nuestras angustias estarán prolijamente inventariadas; aun sin objeto sabremos como nombrarlas. Nuestras sonrisas sonaran en el libro de todas  las sonrisas y nuestro amor, aun el más perverso, o sea el único posible, habrá sido escrito hace millones de años. El teatro está abierto y el plan funciona a la perfección. 


Vos que estas del otro lado, que escuchas cada palabra aprendida y reconoces en su devenir la pesada sentencia del mensaje, que decodificas su significado para volver a codificarlo en otras ideas y nuevas sensaciones ya descriptas en el tedioso inventario de las sensaciones,  vos, también sos parte de este desesperado elenco de títeres que ensayan sus contratiempos y miran su agenda para sentirse libres. Pero no desesperes, tu rebeldía ya fue pensada y su alcance perversamente calculado. Tu grito es parte del plan. Quien les habla, ha tenido también la modesta precaución de guionar estos enojos disfrazados de certezas que preceden torpemente a la obra también por miedo al silencio que no es otra cosa que el propio miedo a la nada. La obra dentro de la obra. El guion que el guionista escribió que escribe y que alguien proyectó que escribiría. El desesperado grito que alzamos aun percibiendo en él la pesada sustancia de un eco antiguo. Llegará el día, espero que llegue, en que las hojas del guion ardan en aquel fuego que aun soñamos desde los escombros mismos de los sueños. Aquel día levantaremos nuestra copa por la ausencia de ideas. Aquel día festejaremos tal vez sin saberlo, la silenciosa muerte de la salvaje y despiadada dictadura del lenguaje.

Lucas Itze.-

Canción elegida para la editorial


IMPRESIONES SOBRE HOLY MOTORS


Un minuto de verdad podría abarcar quizás, la misma intensidad que la de toda una vida de mentiras. ¿Tendremos la suerte de ser protagonistas aunque sea por unos instantes desde una realidad que nos pertenezca? ¿Y si existiese una realidad descontaminada de los múltiples factores que la velan, hay una posibilidad alguna de empoderamiento de lo real? Intentando mantener la cabeza a flote en este mar austero y cambiante de mareas ficticias e irreales, a lo único real que podemos sujetarnos es a nuestra capacidad de pensar. Y es ese salvavidas el que nos permite llegar a costas de conclusiones e identificar a aquellos factores que nos hacen poner un disfraz según cada situación. Porque no hablamos en los mismos términos con nuestros padres que con nuestras amistades, no nos vestimos de la misma manera cuando pensamos que tenemos que ir a trabajar o cuando sabemos que terminaremos haciendo el amor. Y no nos sentamos de la misma manera teniendo un currículum o una lata de cerveza en nuestras manos. 


El medio nos condiciona, nos amolda y seguimos cada vez con más intensidad a rajatabla el papel que nos corresponde ante cada situación. Creo entender que Léos Carax intenta persuadirnos del abismo que nos espera al final si seguimos por esta senda tan vertiginosa a las que fuimos acostumbrados como sociedad, cada día más. A través de los ojos de Oscar, el protagonista, un actor que pasa sus días movilizándose en una limusina por una París con acento futurístico. Veremos la odisea que atraviesa entre un set de filmación y otro, casi como un corredor de triatlón. Utilizará aquel transporte como camarín. Él mismo será el encargado de construir desde la actuación y el maquillaje todos sus personajes, que al bajar interpretará en una sola toma, para luego subirse y comenzar nuevamente con el siguiente papel. Con este pretexto y el detalle que nuestro protagonista se dedica a la actuación será más efectivo confundir al espectador de Holy Motors por generar un efecto en el cual la vida real y actoral se entremezclan de una manera muy sutil y bien lograda desde el guion. 


Seremos testigo de cómo la minimización al extremo de los recursos humanos y materiales que utiliza una productora, en este caso generará una presión tal al protagonista que a base de cigarrillos y alcohol intentará esquivar aquel fantasma de la paranoia en la cual sabe que está predestinado a caer. Resulta complicado deslindar el relato siendo breves por lo complejo del film, desde el guion atravesaremos cierto aire surrealista, sino es del todo. Una historia más fácil de ver que de explicar. En tal caso, los invitamos a presenciar por ustedes mismos esta obra del francés Léos Carax, y quien sabe, sea una buena excusa para empezar a interpelarlos, intentando tener la certeza de lo que somos realmente capaces de dar.
                                          
Alan Beneitez.-

Canción post impresiones


UNIVERSO CARAX



Nacido el 22 de noviembre de 1960 en Suresnes, Francia, es hijo de la periodista norteamericana y crítica de cine Joan Dupont (International Herald Tribune) y del periodista de la ciencia francés Georges Dupont. Su nombre artístico es un anagrama de Alex que es el nombre del personaje principal en la mayoría de sus películas (y el nombre que le dieron sus padres) y de Oscar en referencia a los Premios Óscar: “Nací en 1976 en una cámara oscura y sería muy difícil para mí que me hubieran hecho nacer antes bajo un nombre sacado del papeleo. He hecho cine para ser huérfano. Antes, era como si yo hubiera dormido durante diecisiete años”, declara Carax. A finales de la década de los 70 estudió en el centro Censier de la Universidad Sorbona Nueva - París, donde conoció a Serge Daney y Serge Toubiana que lo presentaron con los Cahiers du Cinéma, donde permanece un corto periodo. Comenzó el rodaje de un filme de bajo presupuesto, en el cual fracasó, llamado La fille rêvée; la empresa terminó cuando un proyector roto encendió las cortinas de un restaurante chino donde se había realizado una de las escenas. 


Con apenas 24 años, Carax, realiza Boy meets girl (1984), que llama la atención por un estilo visual maduro, el film tiene la influencia de cineastas como Cocteau, Dreyer, Godard o Bresson. Le siguió el filme de ciencia ficción Mala sangre en 1986. La película es un claro homenaje a la Nouvelle vague, y en especial a una de sus grandes influencias, Jean-Luc Godard. Continúa con su exploración del amor en los tiempos modernos, que adquiere un tono más oscuro y extremo en esta cinta. Cinco años más tarde filma Los amantes del Pont-Neuf que sufre grandes retrasos debido a la financiación, a pesar de que terminó siendo la más cara del cine francés. 


En 1999 filma Pola X, una adaptación del cuento de Herman Melville, "Pierre o las ambigüedades", sobre un joven que conoce en el bosque una misteriosa chica que cambiará su vida. A finales de 2007, participa con el segmento titulado "Merde" en el largometraje japonés Tokyo! Trece años después de su última película, en 2012, presenta Holy Motors, protagonizada otra vez por Denis Lavant donde muestra un día en la vida de un hombre con múltiples personalidades: asesino, mendigo, ejecutivo, monstruo y padre de familia. El protagonista encarna personajes diversos como si se tratase de una película dentro de una película. Lo último que ha filmado es el cortometraje Gradiva.

FICHA TÉCNICA

Título original: Holy motors
Año: 2012
Duración: 111 min.
País: Francia
Dirección: Leos Carax
Guion: Leos Carax
Música: Neil Hannon
Fotografía: Yves Cape, Caroline Champetier
Reparto: Denis Lavant, Edith Scob, Kylie Minogue, Michel Piccoli, Eva Mendes, Jean-François Balmer, Big John, François Rimbau, Elise Lhomeau, Jeanne Disson, Leos Carax, Nastya Golubeva Carax, Reda Oumouzoune,  Zlata.

miércoles, 12 de junio de 2019

JULES Y JIM - JULES ET JIM



SINOPSIS

Desde que se conocieron en 1912, Jules (Oskar Werner) y Jim (Henri Serre) se hicieron amigos tan inseparables que se enamoraron de la misma mujer (Jeanne Moreau). Uno de ellos se casa con ella. Obra muy representativa del cine francés de los sesenta, que constituye un canto al amor y la pasión. (FILMAFFINITY)

EDITORIAL

Suenan los tambores para una rumba infinita. Las caderas se mueven al compás del son. La música aviva el fuego de las almas solitarias. Diosa mágica erguida por la naturaleza más poderosa, creadora de suspiros y hacedora de sueños. Filigranas de emociones caen a su paso. Dueña de mil corazones que se chocan entre sí. Bella y risueña. Fría y letal. Descontracturada y potente. Egoísta y altanera. Caín y Abel en un mismo cuerpo de mujer. Asesinando amores a cada paso. Reivindicando poderes en cada palabra. Lujuria y ternura en un mismo envase. Libre de pecados entre un sauna de pecadores. Con oídos cansados ante el rugido de tantas blasfemias. ¿Quién osará imponer ciertas reglas? ¿Ante los ojos de que gran Dios tendrá que pagar cuentas? Puras falsas moralidades son parte de ese botín. La cena está servida y de ella comerán todos los que profesan el culto a la buena vida. Allá estarán ellos, bebiendo de las copas más amargas para luego destruirse unos a otros. Pura envidia de cafetín. Mientras en la otra habitación de la vida, ella juega sus cartas sin gastar todos sus trucos. Desfila impasible ante todos ellos. Desnuda de cuerpo y alma, empapada en colores que anuncian la llegada de la pasión. Dando vueltas al sol ante la mirada del mundo. Desafiando siempre a la muerte, como si fuera la primera vez…

Marcelo De Nicola.- 

Canción elegida para la editorial


IMPRESIONES SOBRE JULES Y JIM


El Ser Humano guarda una relación profunda con las pulsiones como las describe Freud, que abarcan vicisitudes y vínculos de su teatro interno y del mundo que los rodea y que a su vez, los construye. Estos destinos pulsionales se entrecruzan, colisionan y actúan en conjunto. Freud planteó lo que denominó el principio del placer que gobierna la vida de los niños y el amor adolescente. El principio de placer va complementándose con el principio de realidad, ya que tiene que ver con los procesos lógicos secundarios que abre el paso hacia lo racional, hacia la acción reflexiva y las posibilidades de simbolizar y tomar en cuenta la existencia y la independencia del otro. El principio del placer complementado con el de realidad se incorpora a la nunca tarea acabada de la construcción del ser humano. Freud planteaba que la vida es el resultado del interjuego entre las pulsiones de la vida y la muerte. Así las cosas, se postulan la existencia de dos grandes grupos de fuerzas en el ser humano y en el camino que recorre la humanidad misma. El principio del placer complementado por el principio de realidad y como segundo término, la compulsión, repetición, motor de lo destructivo de la tendencia al éxtasis y de la muerte misma. 


Cuando la pulsión de muerte y la compulsión de repetición subyugan el cuadro vital, el resultado es de un efecto individual y colectivo, más bien letal. Esto último es perenne al caso, y estamos hablando de la guerra. Podemos relacionar estos ambos temas en el film Jules y Jim de François Truffaut realizada en 1962, basada en la novel a homónima de Henri Pierre Roché. En el año 1912 es en el que comienza a dar la acción, en donde aún se vive en un período conocido como la “Bella época”. En el film, los protagonistas hablan de un espacio y un tiempo ubicados entre el final de la bella época y el comienzo de la Primera Guerra Mundial. El tema estructural de la obra remite a la amistad entre los protagonistas que se conoce en 1907 en la novela y en la película en 1912, surgiendo entre ellos de inmediato el entendimiento que provoca el recurso de esta narración. Pero este vínculo entre los personajes, no es comprensible fuera de la historia, es decir, está fuertemente anclado por la presencia de Catherine (Jeanne Moreau) y de cuyas sonrisas se enamoran a la vez aun antes de conocerla y cuya idiosincrasia intentan comprender y amar generosamente. Tres personas que ante todo quieren proyectar su amistad al infinito pero imposibilitadas de realizar su proyecto de vida a causa de la relación interpersonal y la naturaleza excluyente de la amistad y el amor. 


Dentro del cuadro social y los esquemas morales burgueses en el que nos introduce la acción, la ambición del trío es imposible de llevar a cabo. Catherine plasma para Jules y Jim el mismo misterio primogenio de la existencia misma. El narrador nos las describe, la fortaleza de ellos proviene de tres fuentes: la de cada una como persona, la que viene de su amistad y la que nace de su relación con Catherine. Ella es el aglutinante. Todo lo que tenga que ver con ella es serio siempre. A diferencia de ellos, Catherine nunca se puede reír de sí misma, es como si fuera el arquetipo de la mujer que todo hombre quiere y necesita, como si fuera la alegoría en la que Jung llama el ánima, la representación femenina inconsciente del hombre dentro de sí mismo y la mujer que busca afuera. Se acaba la guerra y nuestros dos héroes sobreviven. Reanudan una existencia conjunta, cotidiana y aparentemente doméstica. En ella siempre hay un componente de fuga y búsqueda que se opone a la estabilidad burguesa. Ella sabe que es la poseedora del sentido de la vida y que al retirarse, al irse, se lleva la esperanza misma del sentido emocional de las cosas. Y así además del miedo primario al abandono, el terror de Jules  y la aprehensión de Jim que tiene que ver con el desaparecer. 


Como lo señala Eric Hobsbawn, la gran guerra fue el comienzo de la era más sangrienta de la historia hasta ese momento y se borra la distinción entre combatientes y no combatientes y la población entera se divide y se convierte, además, en protagonista. Por otra parte dice el narrador, que la felicidad se cuenta mal y se usa sin percatarse de ella, sucede lo que siempre ha sucedido de la cita del café años atrás, en los momentos claves en donde siempre hay un desencuentro, y aquí la guerra también entra en juego. Uno de los protagonistas dice: jugamos con las leyes de la vida y la hemos perdido. Ella quería reinventar el amor sin hipocresías ni resignaciones falsas, ahora ya no hay nada más. Los protagonistas han jugado con la vida y la han perdido, han buscado una alternativa a la pareja y han fracasado, han creído profundamente en la fraternidad y han encontrado la guerra, han venerado la poesía y han hallado, también, la destrucción. En palabras del director, tal y como dice: la idea del film es que tal vez la pareja no es la mejor solución pero por el momento no hay otra. La amistad de Jules y Jim no tenía equivalente en el amor.

Canción post impresiones


UNIVERSO TRUFFAUT



Nacido en París un 6 de febrero de 1932, nunca llegó a conocer a su padre, mientras que su madre era secretaria en el periódico L´Illustration, por lo que fue criado por los padres de ella hasta los diez años. Luego de fundar un cine-club que no duró mucho, su padre adoptivo lo envió a un correccional, del que fue sacado por André Bazin, uno de los mejores críticos de cine de la época y fundador de la Cahiers du Cinema en 1951. A esa revista se une el joven Truffaut en 1953. Un año después dirige su primer corto: Une visite, con Alain Resnais en el montaje y Jacques Rivette en la fotografía. En 1956 es ayudante de Roberto Rosellini. En 1957 dirige el corto Los mocosos. En 1959 dirige su primer largo, considerada una de sus obras maestras: Los 400 golpes, la historia de Antoine Doinel, quien a los 14 años tiene problemas tanto en la escuela como con su familia, hacen que empiece a incursionar en el delito, con poca suerte. 


Será la carta de presentación ante la corriente llamada Nouvelle Vague, donde se destacaría junto a Resnais, Rivette, Jean-Luc Godard, Claude Chabrol, o Éric Rohmer. Ganaría a mejor director en Cannes y recibiría premios alrededor del mundo. Luego co-dirigió junto a Claude De Givray, Tire-au-flanc 62. En 1960 llega Disparen sobre el pianista y un año más tarde, se da el lujo de dirigir junto a Goddard Una histoire D´eau. En 1961 llega Jules y Jim, la historia de dos amigos enamorados de una misma mujer. Un año después, mientras estaba en el Festival de Mar del Plata, rodó en el hotel Hermitage de esa ciudad, un pequeño corto llamado Los cuatro golpes, que dura alrededor de tres minutos. También dirigió un episodio en un film de cortos junto a otros directores, el tema: el amor. También ese año sigue con la vida de Antoine Doinel, en el mediometraje Antoine y Colette. En 1964 dirige La piel suave, un melodrama romántico con excelentes críticas. En 1968 adapta la novela de Cornell Woolrich, La novia vestía de negro, un thriller donde una mujer intenta vengar la muerte de su marido abatido luego de la boda. Nominada al Globo de oro

También en ese año llega la tercera parte de la historia de Antoine (su alter ego), llamada La hora del amor, nominada al Oscar a mejor película en idioma no inglés. Vuelve a adaptar otra obra de Woolrich, esta vez, La sirena del Mississipi, con Catherine Deneuve y Jean-Paul Belmondo. En 1970 se estrena Domicilio conyugal, cuarta parte de la zaga de Antoine, esta vez, con el ya casado y con un hijo. Ese año llega también una de sus más celebradas películas: El Niño salvaje, ambientada en el Siglo XVIII. Luego dirige otro drama romántico ambientado en principio del siglo XX llamado Las Dos Inglesas. Sigue con Une belle fille comme moi, una comedia negra sobre una asesina que pasa sus días en prisión. En 1973 llega otro clásico, La noche americana, donde se mete de lleno en el mundo del cine y todos sus contratiempos. Aclamado film que le dio el Oscar a Mejor película extranjera, entre decenas de premios. 


En 1975 llega La historia de Adela H., la historia de la hija del escritor Victor Hugo, y su búsqueda por un amor perdido. Isab elle Adjani fue nominada al Oscar por este film. Un año después dirige La piel dura, un film con historias cruzadas sobre diversos chicos en una pequeña ciudad francesa. En 1977 estrena la comedia Amante Fácil, sobre las relaciones que ha mantenido alguien que recién ha fallecido, y un año después llega La Habitación verde, sobre un viudo que guarda las cosas de su mujer en una habitación de ese color.    Ese mismo año llega la quinta parte de la historia de Antoine, llamada El amor en fuga. En 1980 se adentra en la Segunda Guerra Mundial en el film El último Subte, para mostrarnos un grupo de teatro que intenta hacer una obra, mientras su director (Gerard Depardieu) los dirige escondido desde el sótano, con su esposa (Catherine Deneuve), como actriz principal. Otra nominación como mejor película en los Oscar. En 1981 vuelve a dirigir a Depardieu, esta vez con su mujer, Fanny Ardant, para el film La mujer de la próxima puerta, otra obra maestra romántica según la crítica. En 1983 llegó su último film, Confidencialmente tuya, la historia de Julien, quien es acusado de asesinar a su mujer. Su secretaria, fielmente enamorada, intentará a investigar para dar con el verdadero culpable. Con jóvenes 52 años, uno de los mejores directores de la historia, nos dejaba un legado eterno, por culpa de un tumor cerebral…

FICHA TÉCNICA

Título original: Jules et Jim
Año: 1961
Duración: 104 min.
País: Francia
Dirección: François Truffaut
Guion: François Truffaut, Jean Gruault (Novela: Henri Pierre Roché)
Música: Georges Delerue
Fotografía: Raoul Coutard (B&W)
Reparto: Jeanne Moreau, Oskar Werner, Henri Serre, Marie Dubois, Vanna Urbino, Sabine Haudepin, Kate Noelle, Anny Nielse, Serge Rezvani.

martes, 11 de junio de 2019

BUSCO MI DESTINO - EASY RIDER



SINOPSIS

Dos jóvenes motoristas de Los Ángeles emprenden un viaje hacia Nueva Orleáns. Cruzan todo el país con la intención de descubrir América. Después de vender cocaína a un hombre de Los Ángeles, Billy y Wiatt (alias Capitán América) asisten a la fiesta del Mardî Gras. Pronto reanudan el viaje y se van encontrando con personajes de lo más estrafalario, entre ellos un ranchero y su familia, o un autoestopista de una comuna hippie, antes de ser arrestados en un pueblecito por parar sin un permiso. Su compañero de celda, un abogado borracho, les hace un gran favor sacándoles de la cárcel y luego decide unirse a ellos. (FILMAFFINITY)

EDITORIAL

Creo que nada es casual, a veces pareciera que lo único que hacemos es contaminar nuestros pulmones de este aire cargado de tanto futuro y así pasan nuestros días. Estoy casi convencido que el único sendero posible son los determinados por nuestro entorno y estadísticamente estamos predeterminados a vivir una vida acorde al pequeño abanico que nos brindan sus variables. Nuestro gran karma como sujetos será la sujeción, y los pequeños momentos de libertad serán entreactos de diversas formas de coacción. La felicidad entonces, solo será un boliche con las puertas abiertas para quienes se vistan con la máscara de la ignorancia o de la complicidad. No hay felicidad en la verdad. Sin embargo, ante este panorama desalentador, contaremos con nuestro más fiel amigo, el deseo. Serán nuestros deseos quienes intentarán salvarnos entre el paso de una forma de opresión y otra. 


Será libertad aquel encuentro con tu amada, será libertad aquel abrazo postergado, será libertad aquel saltos de cabeza hacia los paredones, será libertad aquella amistad que tanto tranquiliza con pequeños actos heroicos; como el que, no hace un mucho tiempo atrás, un gran amigo, tuvo conmigo presentándome a Roberto Juarroz y su forma de nombrar lo nombrado. Quisiera, entonces, en este pequeño acto intentar replicar ese aire de libertad que pude respirar luego de leer un verso de este gran poeta y que dice de la siguiente manera:

Una red de mirada mantiene unido al mundo no lo deja caerse.
Y aunque yo no sepa qué pasa con los ciegos,
mis ojos van a apoyarse en una espalda que puede ser de dios.
Sin embargo, ellos buscan otra red, otro hilo,
que anda cerrando ojos con un traje prestado
y descuelga una lluvia ya sin suelo ni cielo.
Mis ojos buscan eso que nos hace sacarnos los zapatos
para ver si hay algo más sosteniéndonos debajo
o inventar un pájaro para averiguar si existe el aire
o crear un mundo para saber si hay dios
o ponernos el sombrero para comprobar que existimos.

Así concluye o así comienza una noche más de nuestro ciclo radial. Brindando desde el mejor parque de nuestro calabozo, jugando a la guerra con la moral, perdidos en el laberinto de las preguntas, cagados de miedo, pero con la alegría de sabernos abrazados y con la idea indeclinable de que es el deseo la única señal hacia la salida.

Alan Leonel Beneitez.-

Canción elegida para la editorial



IMPRESIONES PARA BUSCO MI DESTINO


Desde el otoño de un sueño Morrison escribió: Cuando a los verdaderos asesinos de los Reyes se les permite vagabundear libremente, mil magos surgen en la tierra: ¿Dónde está la fiesta que nos prometieron? Fue tal vez en aquella búsqueda desesperada de la libertad cuando soplamos sobre el fuego sagrado que ardía en nuestra estrella apagándola para siempre, provocando esta noche sin ninguna luna que bañe las aguas de nuestras aventuras. El sueño del mundo, queridos amigos, duerme sobre nosotros y nos arroja dentro del vientre moribundo de una cueva donde la avaricia y la soledad chispean mintiendo en la fugacidad de su fulgor la calidez temprana del amanecer de cualquier idea. Aprenderemos allí los mitos de nuestra historia, que se encadenaran entre las paredes grises de un relato que nos alejará para siempre de aquella angustiosa pregunta sobre el misterio mismo de la existencia. Apagaremos entonces el consumido cigarro de toda urgencia sobre el inmundo asfalto del tiempo, y diremos ya sin gesto que habrá un momento para cada cosa asesinando así, en aquella inocencia fingida, a la irrupción de cualquier sorpresa.  Y adoctrinaremos al deseo y nos esconderemos de nuestra propia sombra que nos observará inmutable como una pantera bajo la lluvia. Llegará aquel día, tal vez llegue, en que miraremos con cierta nostalgia nuestro rostro lacerado y atravesado por los muros de un adulto y no encontraremos indicio siquiera de aquella aventura prometida. 


Ese día, tendremos la triste certeza de que ya es demasiado tarde. Jack Kerouack, en su libro On the Road, dio alguna señal para huir de aquella caverna platónica en donde encerramos nuestra existencia. En aquellas páginas descubriremos en el subtexto de su historia un manual de instrucciones que nos enseñará a desadherirnos del personaje que uno ha creado. Nos mostrara cómo doblar en cualquier esquina y dejar olvidado a aquel que uno creía que era y no era. Y será este mismo ejercicio el que propondrá a lo largo de su metraje el film Easy Riders del director Dennis Hopper. La película construirá la mayoría de su relato sobre una estructura de características lineales que se quebrará solo en algunos cambios de secuencias, estos son grupos de escenas unidas bajo una misma temática, utilizando la herramienta de ruptura temporal denominada flashforward, en donde se adelantará con una insistencia y ritmo que recordará tal vez al montaje  de atracciones Eisensteano, el comienzo de la secuencia siguiente. Su estructura narrativa también responderá a la división en los tres actos aristotélicos, en cuyo primer acto se presentará a los personajes y se planteará un inicio del conflicto dramático en donde el tiempo morirá simbólicamente en al desprenderse el protagonista de su reloj. 


Será objetivo del segundo acto, narrar el desarrollo de aquel conflicto de manera dosificada, en donde se planteará la idea del inicio de  un viaje utilizando para esto las convenciones clásicas del road movie, pero también se podrá advertir en aquella propuesta el fascinante subtexto de un recorrido interno de ambos protagonistas. Llegará en el tercero de sus actos la catarsis dramática, el clímax con sus dos tiempos milimétricamente marcados: la culminación, en aquellas memorables escenas del carnaval y el cementerio, que dejaran entrever una fuerte influencia de la Novelle Vague y más puntualmente de la narrativa propia del genio de Jean-Luc Godard, donde se encarnarán los miedos y frustraciones ancestrales de los personajes; y su desenlace, resultado de toda la tensión dramática, en el trágico recorrido final. El film aportará una feroz y descarnada crítica a la sociedad estadounidense  donde se trabajará con cierta ironía la representación de muchos de los valores sobre los que la sociedad del gran imperio basa la construcción de su sistema moral. El film planteará la vuelta a la naturaleza, a aquel estado salvaje del que ni siquiera la anécdota nos queda contraponiendo a cada instante la hostilidad del mundo moderno. Nos iremos del relato con la certeza de que la vida se esconde, aun verde e intacta en algún rincón no muy lejos de nosotros mismos.

Lucas Itze.-

Canción post impresiones


 Otro de los temas que suena en el film


UNIVERSO HOPPER


Nacido en Dodge City en el 17 de mayo de 1936. Hizo cursos de pintura y a los 13 años su familia se muda a California. En la universidad empieza a interesarse en Shakespeare y en la actuación. Su debut fue en la película Johnny Guitar pero su nombre no aparece en los créditos. Su nombre apareció por primera vez en pantalla en la serie Medic de 1955. Ese mismo año aparece con James Dean en Rebelde sin Causa y Gigante, dos de las tres películas que rodó el mito antes de su muerte. Esto afectó fuertemente a Hopper, además de su pelea con el director Henry Hathaway mientras filmaba Del Infierno a Texas. Esto hizo que deje de trabajar en Hollywood y se dedique a la fotografía. Apreció en distintas series como Bonanza, El túnel del tiempo, y en algunos films junto al legendario John Wayne, hasta que en 1969 logra trabajar con Peter Fonda a quien dirigió en Easy Rider. La película se realizó con poco presupuesto se convirtió en la primera película independiente estadounidense en convertirse en un éxito millonario. Pero los problemas con todo tipo de drogas afectaron seriamente el trabajo de Hopper. En 1971 filma en Perú La última película, un film experimental que se convirtió en una película de culto y casi inconseguible. También hizo que los grandes estudios le den la espalda por el fracaso comercial que fue. En esa década participó como actor de films claves como El amigo americano de Wim Wenders y Apocalypse Now de Francis Ford Coppola


En 1980 dirige Caído del cielo, que la crítica bautizó como “el último film de la era Punk-rock”, donde una joven crece en un ambiente de alcohol y drogas. En los 80 filma con Coppolla Rumble Fish y con David Lynch Terciopelo Azul y es nominado al Oscar por Hoosiers. En 1988 dirige Colors con Sean Penn y Robert Duvall.  En 1990 dirige para la TV Camino de retorno con Jodie Foster y para cine Zona Caliente con Don Johnson y Jennifer Connelly. Su último film como director fue la comedia Misión Explosiva en 1994. Siguió trabajando como uno de los actores más prolíficos de los noventa en cintas como Máxima Velocidad, Basquiat, Waterworld y todo proyecto raro que aparezca. Uno de sus últimos films fue Elegy, de la española Isabel Coixet en 2008. Peleó contra un cáncer de próstata hasta el 29 de mayo de 2010 que se convirtió en leyenda.

FICHA TÉCNICA

Título original: Easy Rider
Año: 1969
Duración: 94 min.
País: Estados Unidos
Dirección: Dennis Hopper
Guion: Terry Southern, Peter Fonda, Dennis Hopper
Música: Steppenwolf, Mars Bonfire, Jimi Hendrix, The Byrds, Roger McGuinn
Fotografía: László Kovács
Reparto: Peter Fonda, Dennis Hopper, Jack Nicholson, Karen Black, Antonio Mendoza, Phil Spector, Luana Anders, Toni Basil, Mac Mashourian, Warren Finnerty.