miércoles, 30 de octubre de 2019

Y TU MAMÁ TAMBIÉN



SINOPSIS

Aunque pertenecen a clases sociales muy distintas, Julio y Tenoch son grandes amigos. En una fiesta conocen a Luisa, una deprimida chica española casada con un primo de Tenoch. Para superar la crisis, Luisa decide acompañar a los dos chicos en un viaje sin rumbo fijo. La aventura pondrá a prueba su amistad y marcará sus vidas para siempre. (FILMAFFINITY)

EDITORIAL

La última vez que nos vimos te comentábamos aquella idea de Sartre desarrollada en su primer obra filosófica llamada el Ser y la Nada según la cual nos decía que el fundamento del ser es la libertad. Hay ser porque el humano es libre, esto es que solo puede ser gracias a aquel vacío que es su libertad. Aquella entidad, desde la nada que es su ahora, será arrojada en su devenir hacías sus proyectos y en la medida que los realice se irá realizando a sí mismo. De alguna manera se irá eligiendo a sí mismo. De este modo, será por lo que es, pero también por lo que no es. Ahora bien, ¿es realmente nuestra libertad libre? Aquella libertad según la cual somos, ¿Goza realmente de todo los matices que debería o es que esta libertad es subyugada y por esto delimitada según ciertos intereses de construcción y necesidades, diseñados perversamente con anterioridad, respondiendo a parámetros impuestos y caprichosos? Es preciso destacar entonces que la mano que delinea aquella supuesta libertad no es otra que la del poder por el que estamos atravesados, que geopolitiza nuestros cuerpos, nuestros territorios y claro también nuestros deseos. Es esa mano, aquella terrible mano, la que también entiende que si hay poder, también habrá un contra poder, y diseñará entonces los parámetros de rebeldía sobre los que el verdadero orden también se instala y respira una salud de estabilidad más o menos constante. 


En su alegato último, justo antes de ser condenado a muerte, Vanzetti dijo con firmeza, mirando a los ojos de los jueces que debían ejecutar las leyes de las que el poder se sirve para legitimarse, lo siguiente: nunca he cometido un crimen. No solo he luchado toda mi vida por desterrar los crímenes, los crímenes que la ley oficial y la moral oficial condenan, sino también el crimen que la moral oficial y la ley oficial no condenan y santifican: la explotación y la opresión del hombre por el hombre, y si hay alguna razón por la cual yo estoy en esta sala como reo, si hay alguna razón por la cual dentro de unos minutos va usted a condenarme, es por esa razón y ninguna otra. En este sentido entonces, podemos concluir que ninguna ley es natural más allá que su apariencia, su uso y su asentamiento la instalen en ese lugar. Toda ley es manipulable y tal como lo alega Vanzetti, supeditada a la miserable voluntad del humano. Las leyes adoctrinan, modelan estéticas, imprimen morales, pero nunca engrandecen o amplían las libertades, y con esto la felicidad y el desarrollo del humano. Si el ser es en consecuencia de su libertad, y son las mismas leyes las encargadas de cuartarla y disciplinarla, entonces toda ley está concebida para ser quebrada. El ser buscará siempre su libertad porque es allí donde rige su esencia, delineando de esa manera su carácter disruptivo. Atentará contra los regímenes, contra las morales y los encauses diseñados con la efectividad y la constancia con la que el viento vence a la roca volviéndolo todo efímero y contradictorio; efímero y contradictorio, como el humano mismo.

Lucas Itze.-

Canción elegida para la editorial




IMPRESIONES SOBRE Y TU MAMÁ TAMBIÉN


La ruta se torna larga y a veces con vaivenes insospechados. No hay una meta, solo un punto al cual llegar. Allí vemos lo efímeros que son los sueños. Que todo lo que parece eterno en un minuto se desvanece. Que como dice el recordado compositor brasileño Renato Russoel para siempre, siempre se termina”. Que en la finitud de la vida, todos estamos condenados. Y que uno se da cuenta de eso con el pasar del tiempo. Llevamos en la inconsciencia el sinónimo de la inmortalidad. La vitalidad nos hará pensar en que somos invencibles. Cuando llegue la madurez entenderemos que la batalla ya está perdida de antemano. Y habrá que librarla de la mejor manera posible. El paso de la niñez a la adolescencia deja secuelas y el paso de la adolescencia a la adultez terminará de formarnos. En ese segundo pasaje están Tenoch y Julio, los protagonistas del film Y tu mamá también de Alfonso Cuarón, excelentemente interpretados por Diego Luna y Gael García Bernal. Veremos a dos amigos de clases sociales diferentes pero que a pesar de eso comparten casi todos sus días juntos. Cuarón irá directo a la yugular desde el comienzo, mostrándonos a Tenoch y a su novia teniendo sexo en la primera escena. 


Pero la inteligencia del mexicano estará en sorprendernos de entrada para luego ir condimentando la cinta a lo largo del metraje. No todo será explícito y ahí es donde el espectador tendrá que pensar por sí mismo. La presentación de los personajes nos mostrará a dos jóvenes que viven la vida en plena ebullición: sexo, fiestas, drogas y amigos son el común denominador de sus charlas o encuentros. Con sus novias de viaje, ambos asistirán a una fiesta donde conocerán a Luisa (Maribel Verdú), la novia española del primo de Tenoch, diez años mayor que ellos, a quien de puros caraduras, invitan a una playa. Luego de algunas idas y vueltas, ella aceptará irse con ellos. Allí comenzará otra película. Cuarón nos llevará por una Road Movie por los campos mexicanos, saliendo del smog y el ruido de la capital. Entre charla y charla, asomará la voz en off de un narrador que nos llamará la atención porque corta el sonido de cuajo cada vez que aparece. Este nos irá contando detalles pasados y futuros no sólo de los protagonistas, sino también del país. Ahí está la parte de lo que el espectador tiene que masticar para encontrar su propio sabor. Mientras la cámara se posa dentro o fuera del auto, escucharemos las charlas novatas de los adolescentes para tratar de seducir a la madura Luisa. 


Mientras tanto, notaremos que el país sigue en estado de alerta, las marchas son moneda corriente, el ejército registra a los campesinos y la pobreza se hace cada vez más evidente. Cuarón logrará momentos que parecen salidos del Dogma. La música que sonará saldrá de los radiograbadores, estéreos y fonolas que aparecerán en el film. La luz será casi natural en un 90 por ciento, por lo que el director de fotografía Emmanuel Lubezki hará un trabajo casi de artesano. La cámara en mano tendrá momentos de gran belleza y habrá planos secuencias muy bien logrados, como una de las escenas finales en el bar que dura alrededor de siete minutos. La unión actoral estará tan bien conseguida que por momentos parecerá que asistimos a un verdadero encuentro de amigos donde parece todo improvisado. La cinta se filmará en el mismo orden cronológico que el guion para solidificar ese relato. A lo largo de ese viaje de poco más de 24 horas cambiará todo. Se romperán los manifiestos y las amistades. Luisa será el motor de ese cambio emocional, hormonal y psicológico de los personajes. Será la madurez ante la salvaje furia adolescente. Será la guía y el experimento. Será la enseñanza y el descubrimiento de sus propios yo. Será el fin de su viaje pero servirá para que ellos puedan encontrar su propio camino.
                            
Marcelo De Nicola.-

Canción post impresiones




UNIVERSO CUARÓN

Nació en la ciudad de México el 28 de noviembre de 1961, y creció cerca de los estudios Churubusco, los estudios de cine más antiguos de Latinoamérica. Empezó a filmar a los 12 años cuando le regalaron su primera cámara. Luego empezó a estudiar en el Centro Universitario de Estudios Cinematográficos de la UNAM conoció a la futura madre de su hijo Jonás, al director Carlos Marcovich y al fotógrafo Emmanuel Lubezki. Allí realizó el corto Vengeance is mine pero decidió irse de la institución al no encontrar el apoyo para comercializarlo. Además de trabajar como conserje en el Museo Nacional de Arte, empezó a hacer sus primeros pasos como ayudante de dirección en Nocaut dirigido por José Luis García Agraz, entre otros filmes.  Su primer cortometraje se llamó Cuarteto para el fin del tiempo y lo filmó en 1983. Luego le llegó el turno de entrar a Televisa para dirigir capítulos de la serie de terror La hora marcada, donde conoció a Guillermo Del Toro. En 1991 escribe junto a su hermano Carlos (también director) el guion de su ópera prima: Sólo con tu pareja, una comedia sobre un casanova al que una enfermera y antigua amante le da la falsa noticia de que tiene SIDA y decide quitarse la vida, pero conoce a alguien que está pasando por una situación similar y todo empieza a cambiar. El film logró el mejor guion en México y llamó la atención de los productores de Hollywood, quienes lo invitaron a trabajar allí. Empezó con algunos episodios de la mítica serie Fallen Angels (junto a Steven Soderbergh, Tom Hanks y Peter Bogdanovich, entre otros) hasta que en 1995 le ofrecen dirigir la remake de La Princesita, basada en la novela de Frances Hodgson Burnett. La cinta es un éxito y consigue dos nominaciones al Oscar, mejor dirección artística y mejor fotografía, para su amigo y colaborador: el Chivo Emmanuel Lubezki. Luego de trabajar con Warner, se pasa a Fox donde le piden adaptar la novela de Charles Dickens, Grandes Esperanzas


El film cuenta con grandes estrellas del momento como Ethan Hawke y Gwyneth Paltrow junto a dos leyendas: Anne Bancroft y Robert De Niro. Cuarón demuestra su versatilidad visual pero no obtiene grandes críticas. Vuelve a México donde se asocia con el millonario Jorge Vergara para crear su propia productora: Producciones Anhelo. En 2001 escribe junto a su hermano Y tu mamá también, que a pesar de no ser la elegida por México para los Oscars (la elegida fue El crimen del padre Amaro), logra el reconocimiento al ser nominada a Mejor Guion Original. La película se transforma en una de las más taquilleras de la historia del país. Además logra los premios a mejor película extranjera para los Críticos de Los Ángeles, Chicago y diferentes festivales del mundo. Vuelve a unirse a Warner cuando le ofrecen dirigir uno de los tanques de Hollywood: Harry Potter y el prisionero de Azkaban, la idea fue de la misma escritora J.K. Rowling, que había quedado encantada con La Princesita. 


Cuarón estaba algo inseguro sobre dirigir la película, pero al leer el guion se convenció. Nunca había leído los libros hasta que dirigió la película. Rowling asegura que Cuarón dirigió la película tan acertadamente que hasta le dieron escalofríos ver la manera en la que se conectó con la historia, ya que agregó - sin tener información privilegiada - pistas a futuros libros. El director aseguró que los dos años que trabajó en Harry Potter fueron los más bellos de su vida. Su próximo film llegó en 2006: Niños del hombre basado en la novela de P.D. James. La cinta está ambientada en 2027 y el ser humano está al borde de la extinción: los hombres han perdido la capacidad de procrear y se ignora por qué razón todas las mujeres del planeta se han vuelto estériles. Al mismo tiempo, el mundo se estremece cuando muere un muchacho de 18 años, la persona más joven de la Tierra… El nombre y el país del protagonista, tuvieron eco aquí, se llamaba Diego Ricardo y era argentino. El film fue éxito y recibió tres nominaciones al Oscar (Guion adaptado, fotografía y montaje). 


Ese año también produjo el film de su amigo Del Toro que fue otro gran éxito: El laberinto del Fauno. Durante el festival de Cannes 2007, Alfonso Cuarón, Guillermo del Toro y Alejandro González Iñárritu, firmaron con Universal Pictures una excelente negociación donde Universal financiará las primeras 5 películas de Cha Cha Chá Films, productora conformada por este trío de cineastas, este apoyo es por más de 100 millones de dólares. La primera película de Cha Cha Chá Films es la ópera prima de Carlos Cuarón, Rudo y cursi, protagonizada por Diego Luna, Gael García Bernal y con la participación del actor argentino Guillermo Francella. Posteriormente, la compañía se declaró en quiebra. Siete años tardó en volver a filmar pero volvió con todo. Junto a su hijo Jonás escribieron Gravedad, una de las mayores experiencias visuales de los últimos años, y para muchos, una nueva manera de descubrir el cine en 3D. 


Cuarón cuenta la historia de dos astronautas (Sandra Bullock y George Clooney) que reparan un satélite fuera de su nave y la lluvia de meteoritos destruye todo quedando ambos a la deriva en el espacio. Lujo  visual, pocas palabras y una catarata de premios en todo el mundo. 7 Oscars de 10, incluido el de mejor director y montaje (lo hizo él) como ejemplo de ellos. Mejor película en los Globos de Oro y casi 100 por ciento de críticas positivas en las páginas más importantes de cine. Luego crea la serie de ciencia ficción Believe y se pone a trabajar en su próximo film, el más autobiográfico de su carrera: Roma, distribuida por Netflix, donde se cuenta la historia de Cleo, una sirvienta de una familia de clase media-alta de la Ciudad de México. Otro éxito tremendo, con 186 premios hasta el momento en todos los festivales del mundo. 


Sin dudas, Alfonso Cuarón es hoy por hoy, uno de los directores más importantes del cine, porque además escribe, monta y como en Roma, es el encargado de la fotografía. Hoy México, gracias a los tres amigos del cine (Del Toro e Iñarritu), está viviendo su segunda época de Oro, ya que 5 de los últimos seis ganadores del premio más importante, se lo han llevado ellos: Cuarón por Gravedad y Roma, González Iñarritu por Birdman y El Renacido y Del Toro por La Forma del Agua….

FICHA TÉCNICA

Título original: Y tu mamá también
Año: 2001
Duración: 105 min.
País: México
Dirección: Alfonso Cuarón
Guion: Alfonso Cuarón, Carlos Cuarón
Música: Varios
Fotografía: Emmanuel Lubezki
Reparto: Maribel Verdú, Gael García Bernal, Diego Luna, Daniel Giménez Cacho, Diana Bracho, Emilio Echevarría, Ana López Mercado, Andrés Almeida, Nathan Grinberg, Verónica Langer, María Aura, Mayra Sérbulo, Silverio Palacios, Arturo Ríos, Juan Carlos Remolina

martes, 29 de octubre de 2019

EL SÉPTIMO SELLO - DET SJUNDE INSEGLET (THE SEVENTH SEAL)


PROGRAMA 278 (10-10-2019)

SINOPSIS

Suecia, mediados del siglo XIV. La Peste Negra asola Europa. Tras diez años de inútiles combates en las Cruzadas, el caballero sueco Antonius Block y su leal escudero regresan de Tierra Santa. Blovk es un hombre atormentado y lleno de dudas. En el camino se encuentra con la Muerte que lo reclama. Entonces él le propone jugar una partida de ajedrez, con la esperanza de obtener de Ella respuestas a las grandes cuestiones de la vida: la muerte y la existencia de Dios. (FILMAFFINITY)

EDITORIAL

Un árbol seco, sin hojas.
Un glaciar desintegrándose.
Un bosque prendiéndose fuego ante la desidia del poder.
Un tsunami arrasando todo a su paso.
El último animal de su especie cayendo ante una bala disparada por un cazador furtivo.
Una oruga volviéndose mariposa para volar por única vez.
El aire contaminándose de todos los tóxicos que generamos.
Una rosa marchitándose por dentro.
Un rayo que perforó cientos de sueños.
Un motor que frenó su marcha.
Los laboratorios y sus negocios millonarios.
Un cigarrillo que se apaga para siempre.
Las balas de los que nos tendrían que defender. 
El poder y sus políticas saqueadoras.
La prensa y sus mentiras impunes.
La iglesia y sus ojos que no ven.
Una infancia perdida.
El hambre y sus víctimas más débiles.
Las fotos en blanco y negro de los que ya no están.
La plaza que sigue escuchando pasos.
Los pañuelos que siguen llorando tu nombre.
Un grito que nunca tuvo eco.
Las guerras con vencedores vencidos.
El Apocalipsis creado por el hombre.
Un último suspiro.
La muerte en todas sus formas.
Y el sonido de su risa mientras juega al ajedrez con Dios…

Marcelo De Nicola.-

Canción elegida para la editorial



IMPRESIONES SOBRE EL SÉPTIMO SELLO


El nihilismo viene a poner sobre la mesa aquella álgida discusión sobre la nada. Por lo general se relaciona a la nada con el no ser, con la destrucción, con el vacío, cargando de esta manera su significación de una connotación éticamente negativa. Pero cabe aquí preguntarnos: ¿Es la destrucción algo realmente negativo tal como nos sugieren? ¿O aquello tal vez no es más que una visión capitalista de la destrucción? Hemos compartido más de una vez en este espacio aquella reflexión de nuestro amigo Vicente Zito Lema sustraída de las teorías anarquistas, la cual rezaba que: destruir es fácil. Destruir y construir es la gran aventura. Construir sin destruir, no supera la ilusión. En un mundo que se nos presenta sólido, en donde el poder se naturaliza sobre aquella solidez, destruir es revolucionario. Asimismo, entonces, podemos comprender al nihilismo nietzscheano como deconstructivo ya que mostrará, expondrá, la nada que habita en aquellos grandes valores que se nos presentan como últimos, definitivos y naturales. Reducirá a la nada a aquellos conceptos absolutos evidenciando en su construcción la inminente existencia de un plan de elaboración minuciosa y con nefastos fines controladores que llegaran hasta la geo politización misma del cuerpo.

Ahora bien, la libertad es el fundamento del ser, el hombre libre es el fundamento del ser. Hay ser, porque el hombre es libre, porque, tal como decía Sartre refiriéndose al ser para si en detrimento del ser en sí, el hombre es una nada en su ahora arrojada hacia sus proyectos. En la medida que va realizando sus proyectos se va realizando a sí mismo, se va eligiendo a sí mismo. La nada es previa al ser. Para que algo sea es necesario que al mismo tiempo no sea, y esta dialéctica, claramente angustia. Pero por qué entonces la elección de buscar entender el ser y relacionarlo con lo positivo, con lo que hay, con lo establecido y no así dedicarse a entender a la nada. Si en definitiva, en aquel devenir, uno es no siendo. Uno es un recorte de la nada. Aceptar aquella perspectiva del ser es aceptar una idea absoluta del ser que se nos presenta desde una idolatría que atenta contra nuestra capacidad de libertad. Dirá Sartre también que un hombre es lo que hace con lo que hicieron de él, y allí también habrá olor a libertad. Aquel pensamiento Sartreano nos hará recordar definitivamente a Antonius Block, el caballero cruzado que protagoniza esa joya cinematográfica que es El Séptimo Sello del infalible Ingmar Bergman


Su personaje será disruptivo y planteará una fisura sobre aquella idea del ser. Antonius Block, planteará desde el no ser. Hablará desde la ausencia. Se animará a cuestionar luego de haber dedicado largos años de su vida a luchar y matar por su nombre, la existencia real de dios. “Yo quiero entender, no creer” dirá en uno de los pasajes que compartirá con su muerte que viene a buscarlo. Y en aquella frase dicha desde la propia angustia comenzará a desnaturalizar esa idea fundacional de la fe sobre la creación del Ser y la existencia de una entidad previa y por eso superior. Entidad que más adelante comparará con la nada en otro de los pasajes, tal vez el más bello, el más transgresor, en el cual le pregunta a la muerte sobre qué hay después de la vida, quien nos recibe cuando todo se acaba. A lo que la muerte responde: quizás no haya nadie. Ya sé, le dice Antonius, no lo digas. El miedo nos hace crear una imagen salvadora y a esa imagen la llamamos dios. 


Uno de los grandes valores del film de nuestro amigo Bergman, fiel a su estilo, serán los diálogos. Estarán trabajados obsesivamente, desde la reacción corporal sobre el texto así como también desde la proyección propia de la palabra. La tonalidad será claramente en clave teatral, no cinematográfica sin atentar esto último en nada a la dinámica del film. La fotografía será otra de las gemas que el relato nos dejará. Asistiremos durante el devenir de la cinta a una clase maestra de iluminación cinematográfica, de puesta de cámara y de composición de cuadro. Algunos de sus encuadres nos recordaran a la genialidad de otro exponente del género, el señor Carl Dreyer, más puntualmente a su trabajo realizado en el film La Pasión de Juana de Arco. Notaremos una cierta similitud no solo en la fotografía diseñada para ambos films sino también en el parecido físico de algunos personajes. La cinta resultara profunda, filosófica, deconstructiva y revolucionaria para su época pero también para la nuestra. Se cuestionará directamente la entidad de los grandes pilares sobre los que las sociedades fueron construidas. Quedará entonces rebotando aquella pregunta perturbadora… ¿por qué el ser y no la nada?

Lucas Itze.-

Canción post impresiones



UNIVERSO BERGMAN


Hijo de un pastor luterano y de una dominante madre de origen valón, Ingmar Bergman nació en el seno de una familia muy estricta, en la que la buena conducta y la represión de los instintos se consideraban virtudes. No resulta pues extraño que, tanto él como su hermana Margareta, se refuguaran en un universo imaginario: juntos compraban trozos de película para el proyector familiar y construyeron también un teatro de marionetas. Bergman no contaba aún veinte años cuando dejó a sus padres para instalarse en Estocolmo. Desde entonces, se dedicó al teatro universitario y fue en esta época, entre finales de los 30 y comienzos de los 40, cuando entabló amistad con Erland Josephson y Vilgot Sjöman. En 1942, tras el estreno de una de sus obras, La muerte de Punch, Bergman fue invitado a formar parte del equipo de guionistas de la Svensk Filmindustri, donde pasó dos años revisando guiones, mientras seguía escribiendo obras favorablemente acogidas por la crítica. Ya su primer guión, Tortura, llevado a la pantalla por el importante cineasta sueco Alf Sjöberg, se basa en un recuerdo personal: el terror que inspirara a Bergman uno de sus profesores, que le hizo objeto de todo tipo de vejaciones y engaños en Estocolmo. Al año siguiente, 1945, la Svensk Filmindustri ofrece a Bergman la oportunidad de dirigir su primera película, Crisis, adaptación de una obra danesa cuyo protagonista, como en casi todos sus primeros trabajos, es un alter ego apenas encubierto del autor, que expresa así sus temores, ansiedades o aversiones o aspiraciones personales. Ese mismo año también dirigió Llueve sobre nuestro amor. Si Barco hacia la India (1947) y Puerto (1948) son perfectamente representativas de este periodo, las dos últimas obras de esta década, La sed (1949) y Hacia la felicidad (1949), muestran una nueva preocupación en Bergman, que aborda el tema de la pareja enredada en una lucha sin cuartel. Prisioneros el uno del otro, los amantes protagonistas de sus películas se entregan a un combate cuerpo a cuerpo, un torneo oratorio despiadado con evidentes resonancias de Strindberg. En el medio aparecen películas como Música en la nocheLos demonios nos gobiernan o Esto no puede ocurrir aquí. Los años 50 permitieron afianzarse a Bergman. Al principio de la década rodó dos brillantes historias de amor que exaltaban a la vez el esplendor del verano sueco y los fuegos efímeros de la pasión: Juegos de verano, también llamada Juventud, divino tesoro (1950), que fue presentada en Punta del Este, y esto llevó al éxito del director en lugares tan lejanos a sus país, como lo son Argentina, Uruguay y Brasil. También dirigió Un verano con Monika (1952), donde alcanzó su plenitud la sexualidad de Harriet Andersson. La carrera de Bergman en Suecia estuvo a punto de verse frenada a causa de la desfavorable recepción crítica de Noche de circo (1953), un análisis mordaz del deseo, el sentimiento de culpa y la vulnerabilidad humana. y un año después llega Una Lección de amor


Pero la obtención por parte de Sonrisa de una noche de verano del Premio Especial del Jurado en el Festival de Cannes de 1955, volvió a situarle en posición privilegiada en Europa y Estados Unidos y le permitió abordar un proyecto que acariciaba desde tiempo atrás: El séptimo sello (1956), alegoría sobre la vida y la muerte donde refleja a la vez su concepción afectiva e intelectual de Dios y su intuición del posible holocausto nuclear. 
El clamoroso éxito obtenido por el film ofreció la posibilidad de dirigir, uno tras otro, cuatro importantes títulos: el primero fue Fresas salvajes (1956), con el director de cine Victor Sjöstrom como protagonista. Bergman recurriría nuevamente a sus recuerdos de infancia para efectuar un acercamiento lúcido y benévolo a la vejez, con toda su carga de lamentos y recriminaciones. Rodó después En el umbral de la vida (1957), un ejercicio de apariencia más documental que disecciona las reacciones de tres mujeres ante la maternidad. En El rostro (1958), un mago que no es otro que el propio Bergman, se gana la vida fascinando al público y exponiéndose a la vez a sus sarcasmos. Finalmente, El manantial de la doncella (1959) es una cruel historia de violación, asesinato y venganza, basada en una balada medieval. 


En el transcurso de los años siguientes, el estilo de Bergman experimentaría un cambio sensible. El cineasta aborda una etapa aparentemente austera. Una técnica más depurada y, una temática más profunda se ponían al servicio de un pensamiento inquieto y desgarrado. Tras filmar El ojo del diablo, llega la trilogía formada por Como en un espejo (1961), Los comulgantes (1962) y El Silencio (1963) que le permitió ajustar cuentas definitivamente con su educación religiosa. Dejando a un lado su preocupación por el lugar del hombre en el Universo para considerar el del artista en el seno de la sociedad, Bergman, se convirtió en portavoz intelectual de su tiempo, persuadido de que el ser humano había llegado a una fase crítica de su evolución y de que la apatía del mundo moderno era tan sólo el reflejo de un cierto desencanto. Luego dirige ¡Esas mujeres! parodiando al cine de Fellini. Persona (1966), una obra profundamente marcada por la influencia de Jung y el psicoanálisis, reunió a Bergman, que entonces vivía en la desolada isla de Faro, con la actriz noruega Liv Ullman


A su alrededor, el cineasta tejió en los años siguientes una serie de dramas que destacan por su crudeza y violencia, como La hora del lobo (1967), Vergüenza (1968) o Pasión (1970), que fue la primera en color. En 1971, Bergman rodó en inglés La carcoma, con Elliot Gould, que supuso un completo fracaso comercial. Por contra Gritos y susurros (1972), alucinante estudio en blanco y negro de los últimos días de vida de una mujer enferma de cáncer y del comportamiento de sus hermanas, es encumbrada como una de sus obras maestras. El director sueco siempre fue consciente del impacto de la televisión, y desde 1969, año en que realizó El rito para la pequeña pantalla, mantuvo una relación fluida con el medio, también destino original de Secretos de un matrimonio (1973) y la adaptación de La flauta mágica (1974). En 1976 dirigió Cara a Cara, y luego un escándalo fiscal llevó a Begman a exiliarse en Munich, donde dirigió para Dino de Laurentiis El huevo de la serpiente (1977), ambiciosa reconstrucción del Berlín inmediato a la posguerra. La película se hizo eco del desasosiego y las preocupaciones del realizador como ocurrió también en De la vida de las marionetas (1980), donde se reflejan la impotencia y el sentimiento de fracaso de un individuo perseguido por la sociedad. En 1978 dirigió Sonata de otoño, con la que tuvo varias nominaciones. En 1982, presentó Fanny y Alexander y anunció que sería su última producción para la pantalla grande. 
Fuertes connotaciones autobiográficas aclaran retrospectivamente los temas de su obra: la fascinación por el mundo de los actores, el temor a los tabúes religiosos, la complicidad con el universo femenino, el descubrimiento de la muerte... Todo dentro del marco de una gran familia de Upsala a principios del siglo XX, visto a través de los ojos de un niño de doce años que, una vez más, puede considerarse el alter ego de Bergman. A partir de entonces, trabaja regularmente en el medio televisivo, para el que dirige títulos como Después del ensayo (1983), Los dos bienaventurados (1986), En presencia de un payaso (1997), o Saraband mientras que sus guiones son llevados al cine por otros cineastas, generalmente cercanos a su entorno, como su hijo Daniel Bergman, firmante de Niños del domingo (1992), el danés Bille August, que trasladó a la pantalla Las mejores intenciones (1992), y su ex-compañera sentimental, la actriz y directora Liv Ullman, realizadora de Confesiones privadas (1997) e Infiel (2000). Bergman falleció el 30 de julio del 2007, el mismo día que se otro grande del cine europeo: Michelangelo Antonioni.

FICHA TÉCNICA

Título original: Det sjunde inseglet (The Seventh Seal)
Año: 1957
Duración: 96 min.
País: Suecia
Dirección: Ingmar Bergman
Guion: Ingmar Bergman
Música: Erik Nordgren
Fotografía: Gunnar Fischer (B&W)
Reparto: Max von Sydow, Gunnar Björnstrand, Nils Poppe, Bibi Andersson, Bengt Ekerot, Gunnel Lindblom, Maud Hansson, Ake Fridell.

jueves, 10 de octubre de 2019

CLOSE-UP - NEMA-YE NAZDIK



SINOPSIS

Un hombre llamado Hossein Sabzian pretende hacer creer a unos vecinos que es un importante director de cine. Les ofrece convertirse en protagonistas de su próxima película aprovechándose de su ingenuidad, hasta que es descubierto y empieza otra realidad para el falso "cineasta", que será demandando por los afectados.

EDITORIAL

El objetivo principal de una dictadura es imponer siempre un punto de vista único. Por lo general ese punto de vista se manifiesta en la aplicación de un modelo económico y será ese el inicio desde donde el poder comenzará a operar a través de sus distintas células para diseñar y naturalizar un objetivo, un “hacia dónde”. En aquel trazado comenzará, claro, la muerte. En una sola pincelada desaparecerán las diferencias, los matices serán negados y cualquier intención de discrepancia será perseguida, desarticulada y eliminada. El papel de los medios de comunicación es siempre fundamental en la arquitectura de aquel punto de vista único y dictatorial. Operaran desde su hegemonía, desde su masividad, con profunda sutileza, para imponer y naturalizar lo que es y en consecuencia o por simple omisión lo que no es. Se instala entonces desde esta dinámica lo que John Austin denomino como enunciado performativo en donde la palabra ya no describe el hecho, sino que por solo ser enunciado realiza el hecho. No habrá instancia de comprobación de la verdad o falsedad de lo dicho. No habrá chequeo sino sentencia. Tal como en el fascismo, se canalizará la furia y claro, también las limitaciones, en la no existencia del otro, en la negación de esa otredad que nos mira del otro lado del espejo. 


No hace muchos días el INDEC nos arrojó en la cara una de las noticias más terribles y nefastas producto de las fulminantes políticas implementadas por la gestión de Mauricio Macri: más de la mitad de los pibes y pibas menores de 14 años de la Argentina son pobres. Lo que debería haber sido un punto final, un nuevo “nunca más”, resultó un grito sordo, ahogado en el rápido devenir de nuevas importancias, de nuevas urgencias. Aquellos pibes y pibas fueron muertos entonces dos veces. Fueron desaparecidos por un objetivo que no es el nuestro, por un plan que no es para ellos, que no piensa en ellos ni tampoco los incluye. Obligarnos a mirar para otro lado, instalar sentencia y no dato es crear fantasmas. Joyce nos decía que un fantasma es un hombre que se ha desvanecido hasta ser impalpable, por muerte, por ausencia o por cambio de costumbres. De nosotros depende trabajar para despertar definitivamente la mirada. Somos nosotros los que tenemos que dar la batalla para que los primeros planos que arman el relato de la realidad sean más justos e inclusivos, para que nunca más demos vuelta la mirada ante el sufrimiento de los más débiles, de los más necesitados. Ser insensibles es ser cómplices. Porque hay otro país y no podemos ocultarlo.-

Lucas Itze.-

Canción elegida para la editorial




IMPRESIONES SOBRE CLOSE-UP


Saquemos a pasear nuestra mente y alejémosla de este maldito letargo. Hace tiempo que venimos enjuiciando gente dependiendo de quién cubra la noticia. Entendamos para siempre que la prensa juega a favor suyo y cada vez que pueda aplastar al marginado, estará al pie del cañón. Después para glorificarse vomitarán imágenes de héroes excluidos por el estado pero metiendo la nariz desde lejos, para no oler ese mugroso chiquero. Para no pisar el barro que nosotros pisamos tantas veces. Allí, en la construcción de la noticia estará la mirada del poder. Seremos nosotros los que tendremos que desdeñar que se trama y qué es lo que nos quieren contar. Pero también que es lo que se oculta. Porque como bien sabemos, a veces son ellos los que buscan ser los héroes de esas historias y dejarles a los protagonistas las migajas. Ellos entonces se llevarán todos los flashes por cubrir el horror mediante un artículo o hasta gracias a una excelsa fotografía. Ellos deciden quienes van al living de la figura de la televisión o a la hoguera de la opinión pública. En este espacio, hace tiempo que venimos denunciando esos manejos, porque buscamos encontrar otra historia. Y porque en cualquier rincón del mundo, podemos encontrar esa noticia que tal vez, nos haga redescubrir ciertas fábulas imposibles de olvidar. Esas fábulas que parecen ficción pero que son realidad. Ficción, realidad, prensa, engaño, poder, expectativa, mentira, verdad... Todo eso encontraremos en uno de los films más reconocidos del iraní Abbas Kiarostami


Hablamos de Close-Up, filmado en 1990. El director moverá tantas aristas que es difícil decidir por dónde empezar. El televidente tratará de descifrar en ese juego que él nos presenta, cuánto hay de realidad, y cuanto de ficción. La película comenzará con un periodista tomando un taxi junto a dos policías. Allí, pondrá en contexto al conductor sobre la historia que podría llevar a él a la fama, al nivel de las grandes crónicas periodísticas. Nos enteraremos que van a arrestar a un tal Sabzian, por hacerse pasar por el director de cine Mohsen Makhmalbaf frente a una familia de clase media alta (los Ahanjah) con ansias de hacerlos participar de su próxima película. En ese comienzo notaremos algo que Kiarostami nos irá diciendo de a poco: en ese Irán de pos guerra, el cine será para los más beneficiados. La mayoría de la gente trabajadora, los que están fuera del sistema como el taxista, no tienen tiempo ni dinero para acceder a esos pequeños placeres de la vida. Las tomas en ese comienzo serán desde afuera del auto, en un curioso primer plano que es lo que le dará nombre al título del film. Luego de ese comienzo laberíntico, incluida con preguntas sobre la dirección del lugar a diversos transeúntes, llegarán a destino. Un avión a chorros, un ramo de flores que el conductor rescata de entre unos escombros y un frasco que rueda por el piso, será quizás lo más poético que rescatarán esas primeras imágenes, mientras se espera la detención del acusado. 


Entonces llegarán los créditos iniciales, donde descubriremos que cada personaje es uno mismo. Y donde se empezará a mezclar la realidad con la ficción. Kiarostami estaba en un proyecto de su próximo film cuando leyó un artículo sobre un hombre que se había hecho pasar por un director de cine y decidió tomar cartas en el asunto. Se trasladó al norte de Teherán y entrevistó a Hossam Sabzian, el falso director. Logró además adelantar el juicio y fue parte de las entrevistas con el juez, con el acusado y con los familiares demandantes. Así nació la parte documental del film. La presentación entre Kiarostami y Sabzian en la prisión, es tomada desde afuera mientras los planos se van acercando hasta quedar en un primer plano del acusado. El montaje y el guion también fueron obra del iraní, en lo que fue su obra más personal. Luego de conseguir que el juicio sea filmado, llega entonces la mezcla de realidad y ficción. Mientras Sabzian responde preguntas, incluidas del propios Kiarostami (!) y explica porque armó esa historia, veremos raccontos de lo que el protagonista va relatando. Lo más importante, veremos las imágenes del acusado con la propia familia que terminó aceptando recrear las situaciones que derivaron en el juicio, para que el film tenga más poder. Sabzian explicará una y mil veces que es un admirador del arte a pesar de tener una baja condición social y que se sentía identificado con los personajes de las premiadas películas de Makhmalbaf, a quien admiraba porque lo consideraba uno más de esa clase trabajadora y se ponía a la altura de ellos: “Lo admiro por las películas que le dio a la sociedad y el sufrimiento que retrata en ellas” es una de sus primeras declaraciones en el juicio. 


Y alegaba que el poder decidir y ser una persona famosa hizo que por primera vez sienta lo que era ser respetado, cosa que por ser pobre, nunca había logrado. El film seguirá con el juicio y las recreaciones de la trama hasta que el acusado sea liberado luego de cuarenta días. Será el momento de la redención y el perdón. Kiarostami nuevamente desde un auto, nos mostrará el emocionante encuentro entre el director real y su otro yo. Esta vez seguiremos la ruta viendo como ambos se dirigen en moto a casa de los demandantes y escucharemos la voz en off de Kiarostami y su asistente, mencionando cosas técnicas como la pérdida del sonido o el cable de un micrófono suelto, pero nunca aparecerán en cámara, serán solo testigos directos. Con lágrimas en los ojos y unas flores en sus manos, Sabzian volverá a donde empezó todo cuarenta días atrás, para redimirse. Kiarostami, en definitiva cumplirá el sueño de los integrantes de la familia, siendo partícipes de una película y de Sabzian, siendo protagonista de la misma. Servirá para demostrar que el cine puede mover ciertos cimientos gracias a la voz de sus protagonistas, quienes son endiosados y transformados en héroes. Porque el film no es solo una historia, sino una denuncia social de un país destruido y además, una carta de amor al cine. Y él quizás sea ese ángel que evitó que la prensa fustigue los sueños y los transformó en realidad. Y que sea en definitiva, una justicia para todos.
                                          
Marcelo De Nicola.-

Canción post impresiones



UNIVERSO KIAROSTAMI


Nacido en Teherán en 1940, se convirtió con los años en uno de los más influyentes cineastas asiáticos. Kiarostami estudió bellas artes en la Universidad de Teherán, trabajó como diseñador gráfico y después ingresó en el Centro para el Desarrollo Intelectural de Niños y Jóvenes Adultos, donde creó una sección de cinematografía. En 1969, cuando la nueva ola iraní comenzó con la película de Dariush Mehrjui Gāv. Su primera producción fue de doce minutos El pan y la calle (1970), una película corta neo-realista acerca de la confrontación de un escolar con un perro agresivo. El recreo siguió en 1972. En la década de 1970, Kiarostami persiguió un estilo individualista de la realización de películas. Él habló de su primera película así:
El pan y la calle fue mi primera experiencia en el cine y debo decir que fue muy difícil. Tenía que trabajar con un niño muy pequeño, un perro, y un equipo poco profesional excepto por el director de fotografía, que estaba molestando y quejándose todo el tiempo. Bueno, el director de fotografía, en cierto sentido, tenía razón porque no seguía las convenciones de la realización de películas a las que estaba acostumbrado.
Tras Experiencia en 1973, sobre un niño huérfano que trabaja en un estudio fotográfico, Kiarostami lanzó El viajero en 1974. El viajero cuenta la historia de Qassem Julayi, un niño con problemas de una pequeña ciudad iraní. Con la intención de asistir a un partido de fútbol en la lejana Teherán, estafa a sus amigos y vecinos para recaudar dinero, y estos viajes al estadio a tiempo para el juego, sólo para encontrarse con un irónico giro del destino. Al abordar la determinación del niño para alcanzar su objetivo, junto con su indiferencia a los efectos de sus acciones amorales, la película examina el comportamiento humano y el equilibrio del bien y el mal. Con esta película se fomentó la reputación de Kiarostami por el realismo, la sencillez diegética, y la complejidad estilística, así como su fascinación por los viajes físicos y espirituales.
En 1975, Kiarostami dirigió Dos soluciones para un problema. A principios de 1976, lanzó Un traje para la boda, la historia de tres adolescentes que entra en conflicto por un traje para una boda. En 1977 dirigió Gozaresh, que giraba en torno a la vida de un recolector de impuestos acusado de aceptar sobornos; el suicidio fue uno de sus temas.
A principios de la década de 1980, Kiarostami dirigió varios cortometrajes entre ellos El coro (1982). En 1983, dirigió el documental Conciudadanos y en 1984 otro llamado Parvulos. Con la película ¿Dónde está la casa de mi amigo? estrenada en 1987 comenzó a ganar reconocimiento fuera de Irán. Kiarostami hizo la película desde el punto de vista de un niño. En ella están retratadas las creencias tradicionales de las poblaciones rurales iraníes. La película se ha caracterizado por su uso poético del paisaje rural iraní y su realismo, ambos elementos importantes en la obra de Kiarostami. 


¿Dónde está la casa de mi amigo? (1987), Y La vida continúa (1992) y A través de los olivos (1994) destacan por la crítica como la trilogía de Koker, porque las tres películas cuentan con el pueblo de Koker en el norte de Irán. Las películas también se relacionan con el terremoto de 1990 Manjil-Rudbar, en el que murieron 40.000 personas. Kiarostami utiliza los temas de la vida, la muerte, el cambio y la continuidad para conectar las películas. La trilogía fue un éxito en Francia en la década de 1990 y en otros países de Europa occidental, como en los Países Bajos, Suecia, Alemania y Finlandia. Pero Kiarostami no tuvo en cuenta las tres películas para formar una trilogía. Sugirió que los dos últimos títulos más El sabor de las cerezas (1997) sí comprenden una trilogía, dado su tema común del valor de la vida.
La primera película de la década de Kiarostami fue Close-up (1990), que narra la historia de un hombre que se hizo pasar por el cineasta Mohsen Makhmalbaf, para estafar a una familia sobre la creencia de que podría protagonizar su nueva película. Esta película tiene una parte documental, en la que examina la justificación moral de Sabzian por usurpar la identidad de Makhmalbaf, cuestionando su capacidad de percibir su estilo artístico y cultural. Ocupa el puesto número 42 en el Top 50 de las películas más grandes del British Film Institute de todos los tiempos. Close-up recibió elogios de directores como Quentin Tarantino, Martin Scorsese, Werner Herzog, Jean-Luc Godard, y Nanni Moretti y fue lanzada en toda Europa. Sigue con Y la vida continúa, que trata sobre el camino que realizan un padre y un hijo a través de las ruinas de un terremoto en busca de dos muchachos, y a su vez van encontrando supervivientes. Con A través de los olivos, muestra a un equipo de rodaje de una película que vuelve a Koker, el pueblo en plena reconstrucción y es nominado a la Palma de Oro en Cannes. 


Palma que gana con El Sabor de las cerezas en 1997. Luego dirige El viento nos llevará en 1999, con la que ganó el Gran Premio del Jurado (León de Plata) en el Festival Internacional de Cine de Venecia. La película contrasta vistas rurales y urbanas sobre la dignidad del trabajo, aborda temas de igualdad de género y los beneficios del progreso, por medio de la estancia de un extranjero en un pueblo kurdo. Una característica inusual de la película es que muchos de los personajes se escuchan pero no se ven; al menos trece personajes son los que hablan en la película pero nunca se ven. En 2001, Kiarostami y su asistente, Seifollah Samadian, viajan a Kampala, Uganda, a petición del Fondo Internacional de las Naciones Unidas para el Desarrollo Agrícola, para filmar un documental sobre programas de asistencia a los huérfanos de Uganda. Se quedó durante diez días e hizo ABC África. Al año siguiente, Kiarostami dirigida Diez, revelando un método inusual de la cinematografía y el abandono de muchas convenciones de escritura de guiones. Kiarostami se centró en el panorama socio-político de Irán. Las imágenes se ven a través de los ojos de una mujer como ella conduce por las calles de Teherán durante un período de varios días. Su viaje se compone de diez conversaciones con varios pasajeros, que incluyen a su hermana, una prostituta autostop, y una novia despechada y su hijo exigente. Este estilo de hacer cine fue elogiado por varios críticos. Luego dirige el documental Five basada en una característica poética sin diálogo o caracterización. Se compone de cinco largos planos de la naturaleza que son secuencias de una sola toma, tiro con una cámara de vídeo digital de mano, a lo largo de las orillas del Mar Caspio. En esos años dirige varios documentales y películas de episodios. En 2008 filma Shirin con Juliette Binoche que muestra a las espectadoras (todas mujeres) de una sala de cine que están viendo una película basada en un cuento persa, cuya protagonista, la heroína Shirin, ha huido de un harén y viaja en busca del amor. Vuelve a trabajar con Binoche en Copia Certificada, una historia de amor que tuvo buenas críticas y algunos premios en Festivales como Valladolid o Chicago. 


En 2012 filma en Japón Like Someone in Love, la historia de una mujer japonesa que ejerce la prostitución para pagar sus estudios.
El director falleció el 4 de julio de 2016 a los 76 y dejó un inmenso legado en el cine asiático.

FICHA TÉCNICA

Título original: Nema-ye Nazdik (Close-Up)
Año: 1990
Duración: 100 min.
País: Irán
Dirección: Abbas Kiarostami
Guion: Abbas Kiarostami
Música: Kambiz Roushanavan
Fotografía: Abbas Kiarostami
Reparto: Hossain Sabzian, Mohsen Makhmalbaf